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GHB: Efectos, usos y riesgos en salud

El GHB, o gamma hidroxibutirato, es una potente droga depresora del sistema nervioso central que puede inducir euforia y relajación, pero también presenta riesgos significativos de toxicidad y dependencia. Originalmente sintetizada para fines terapéuticos, su uso recreativo ha aumentado, especialmente en contextos de fiestas, y ha sido asociada con casos de agresiones sexuales. Este artículo revisa sus características, efectos, farmacodinámica y farmacocinética, así como la problemática actual relacionada con su consumo y detección.

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GHB: Efectos, usos y riesgos en salud

El GHB, o gamma hidroxibutirato, es una potente droga depresora del sistema nervioso central que puede inducir euforia y relajación, pero también presenta riesgos significativos de toxicidad y dependencia. Originalmente sintetizada para fines terapéuticos, su uso recreativo ha aumentado, especialmente en contextos de fiestas, y ha sido asociada con casos de agresiones sexuales. Este artículo revisa sus características, efectos, farmacodinámica y farmacocinética, así como la problemática actual relacionada con su consumo y detección.

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GHB: Características, efectos y usos

Psicofarmacología

17 de mayo de 2024

Grupo 112

Marta Rodriguez (1600602)

Eloy Tejada (1597581)

Lucía Toro (1599412)

Noemí Torres (1598949)

Gerard Zango (1600827)


Introducción

La gama hidroxibutirada es una droga depresora potente del SNC, que inicialmente puede

producir efectos euforizantes y de bienestar (GHB o éxtasis líquido, s.f.). Aunque se llame

comúnmente como éxtasis líquido, poco tiene que ver con la popular droga éxtasis o

MDMA, ya que ésta se trata de una droga estimulante mientras que el GHB tiene un efecto

principalmente depresor.

Esta sustancia fue sintetizada por primera vez en 1960 como un análogo del

neurotransmisor GABA (O'shea, 2008). El GHB es un compuesto que se encuentra en el

cerebro de los mamíferos y cumple con muchos criterios de neurotransmisor (Galloway et

al., 1997). Se trata de un ácido graso de cadena corta que puede considerarse tanto como

un metabolismo endógeno, o como precursor del GABA, actuando, por tanto, también como

neuromodulador. Éste es sintetizado a partir del neurotransmisor ácido glutámico, en el que

actúa un producto intermediario, el semialdehído succínico (SSA) mediante la enzima SSA

reductasa, catalizando la conversión en GHB (O’shea, 2008).

Según Abanades et al. (2006), el GHB puede estar formado en tejidos periféricos humanos

a partir de dos precursores: γ-butirolactona y 1,4-butanediol. Estos componentes se

encuentran fácilmente disponibles como disolventes industriales, siendo así posible su

fabricación externa, para que posteriormente se pueda consumir y sea ser transformado en

GHB en el cuerpo humano (Tay et al., 2022).

Figura 1. Estructura química de GHB y GABA.

Extraído de O’shea, 2008.

1
En un primer momento, esta sustancia fue sintetizada con fines terapéuticos, ya que dado

su capacidad para inducir el sueño y un estado de coma reversible, ayudaba en el ámbito

de la cirugía como un anestésico alternativo, aunque éste efecto no resultaba muy eficaz y

con frecuencia se relacionaba con convulsiones y otros efectos secundarios (O'connell et

al., 2000). Además, también estuvo disponible durante muchos años como producto de

consumo vendido como suplemento dietético en EE.UU (Nicholson y Balster, 2001).

Posteriormente, el GHB se ha utilizado, generalmente de forma informal, para tratar

diversas enfermedades o trastornos como la depresión, la ansiedad, trastornos del sueño, y

también para aliviar la sintomatología durante la dependencia del alcohol y la abstinencia de

opiáceos (Bhattacharya y Boje, 2004).

A partir de los años 90, dado los efectos de euforia, relajación y aumento de la sexualidad y

desinhibición que se consiguen a través de la intoxicación por esta droga, ha augmentado

su consumo, siendo utilizada principalmente en “raves” junto con otras sustancias como el

alcohol o el MDMA (Mason y Kerns, 2002).

En la actualidad, tal y como afirma Sumnall et al. (2008), ha ganado notoriedad a los medios

como una droga supuestamente utilizada en casos de agresión sexual facilitada por drogas.

Objetivo

Debido al reciente aumento de casos de violación y abuso sexual expuestos en los medios

de comunicación que señalaban esta sustancia como herramienta para llevar a cabo dichos

delitos, este artículo de revisión tiene como objetivo principal hacer una descripción general

del gamma hidroxibutirato, su impacto en nuestro organismo y el uso que se le da en la

sociedad actual en base a la bibliografía actual, con el fin de concienciar e informar a la

población que pueda estar en contacto con este tipo de sustancias sobre sus

características, riesgos e implicaciones para la salud.

2
Farmacodinámica

El GHB, un ácido graso de cadena corta, es un análogo estructural del principal

neurotransmisor inhibidor del sistema nervioso central, GABA (Dufayet et al., 2023). Según

Busardo y Jones (2015), las neuronas que liberan GABA se localizan principalmente en el

hipocampo, la corteza y la amígdala, por lo que, los receptores de GHB se encuentran en

estos sitios, tanto en células presinápticas como en postsinápticas, pudiendo moderar la

liberación de neurotransmisores.

En el SNC, se han identificado tres receptores de GHB, incluido el receptor de GHB

(GHB-R), el receptor GABA-B y el receptor GABA-A (Dufayet et al., 2023).

El GHB-R es un receptor acoplado a proteína G que se encuentra en las neuronas

presinápticas de la corteza cerebral y el tálamo. Según Dufayet et al., 2023, este receptor

reduce la liberación de neurotransmisores, como la noradrenalina, el glutamato y la

dopamina y el GHB se une a este receptor con baja afinidad. En cuanto al GABA-B, según

Dufayet et al., 2023, el GHB activa dos tipos de receptores, uno presináptico y otro

postsináptico. Los receptores GABA-A están presentes principalmente en ubicaciones

postsinápticas de la corteza cerebral y el cerebelo. Su activación promueve la entrada de

iones cloruro, la hiperpolarización de la membrana y la inhibición neuronal (Dufayet et al.,

2023). Según Tay et al., (2022), el GHB muestra una alta afinidad con el subtipo α4βδ del

receptor GABA-A y con menor afinidad a los receptores GABA-B. La concentración

endógena de GHB es insuficiente para activar los receptores GABA-B. En concentraciones

bajas endógenas o terapéuticas (<40 mg/kg/d), el GHB activa los receptores GHB-R y

GABA-A debido a su alta afinidad por estos receptores (Dufayet et al., 2023), en cambio, en

concentraciones elevadas de GHB después de la administración exógena (>40 mg/kg/día),

los receptores GABA-B se activan preferentemente (Dufayet et al., 2023). La activación de

los receptores GABA-B se asocia con el abuso y la dependencia del GHB y sus análogos a

través de las neuronas dopaminérgicas y serotoninérgicas (Dufayet et al., 2023).

El GHB también afecta a otros sistemas de neurotransmisores en el cerebro aparte de los

sistemas GABAérgicos, específicamente, según Tay et al., (2022), los efectos adicionales

3
tienen un impacto en la actividad y liberación de la dopamina, en los sistemas de serotonina

y los sistemas opioides. En el sistema dopaminérgico, el GHB inicialmente inhibe la

liberación de dopamina, causando sedación y reducción de la actividad locomotora. A dosis

altas, puede aumentar la acumulación y liberación de dopamina, generando efectos

contradictorios. En el sistema opioide, GHB induce la liberación de opioides endógenos. El

GHB también incrementa el recambio de serotonina en el estriado y áreas mesolímbicas.

(O'shea, E., 2008).

Farmacocinética

El GHB recreativo suele encontrarse en forma de preparación acuosa incolora e inodora, en

ampollas de unos 10 ml. Se suele consumir por vía oral, directamente o mezclado con

refrescos o combinados alcohólicos. Cuando se ingiere, se absorbe rápidamente, su acción

comienza entre 15 y 30 minutos y las concentraciones séricas máximas se producen entre

25 minutos y una hora después de la ingesta (Royo et al., 2004)

El GHB cruza fácilmente la barrera hematoencefálica facilitado por los transportadores de

monocarboxilato. El GHB administrado de forma exógena sufre un extenso metabolismo

hepático y sólo una minoría (menos del 2%) se excreta de forma activa, es decir, sin

cambios en la orina.

Los profármacos gamma-butirolactona (GBL) y 1,4-butanodiol (1,4-BD) se metabolizan

rápidamente a GHB. El GBL se cataliza por la enzima lactonasa. El 1,4-BD es metabolizado

por la alcohol deshidrogenasa a 4-hidroxibutiraldehído, que luego se convierte en GHB por

la aldehído deshidrogenasa. El alcohol deshidrogenasa puede saturarse con la ingesta

simultánea de alcohol, retrasando así la biotransformación de 1,4-BD hasta que se

metaboliza el alcohol, produciendo así un inicio retardado de la toxicidad del GHB (Tay, et

al., 2022).

La vida media de eliminación del GHB es corta, de unos 40 minutos. El patrón de

eliminación en dosis más altas no es lineal debido a vías metabólicas saturables. Esto se ve

respaldado además por una relación dosis-exposición no lineal en estudios en sujetos

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sanos, donde la concentración plasmática en dosis más altas aumenta

desproporcionadamente en comparación con dosis más bajas.

Los precursores GBL y 1,4-BD se absorben igualmente bien por vía oral. En un estudio de

ocho voluntarios sanos, la ingestión de 1,4-BD condujo a concentraciones detectables de

GHB en cinco minutos en la mayoría de los sujetos (Thai et al., 2007).

Figura 2. Proceso de síntesis y metabolismo del GHB. ADH puede ser inhibido por alcohol o fomepizole.

Extraído de Tay, 2022

Efectos sobre el organismo

El GHB muestra una curva dosis-respuesta de pendiente alta, lo que conlleva la aparición

de efectos adversos con un aumento pequeño en la dosis. Los principales efectos adversos

se centran en el sistema nervioso central, el sistema cardiovascular y el sistema

respiratorio; la droga no parece afectar ni al sistema hepático ni al renal. En su mayor parte

los efectos adversos son agudos, apareciendo en los 15 minutos posteriores al consumo y

remitiendo al cabo de 7 horas.

Los efectos adversos sobre el sistema nervioso central constituyen la mayor parte de los

informes de reacciones tóxicas agudas tras el consumo de GHB. Éstos aparecen incluso en

dosis bajas entre 25-50 mg/kg (Palatini et al., 1993), manifestándose como adormecimiento,

mareos y en algunos casos vértigo y cefaleas. En dosis más altas se puede llegar a un

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estado de coma (sin verse afectado el sistema de activación reticular), que aparece

rápidamente tras el consumo de la droga pero el cual resuelve también rápidamente y al

parecer completamente. En lo que se refiere al sistema cardiovascular, el GHB, tanto en

situaciones de sobredosis como en su uso como inductor de anestesia, produce bradicardia,

habiéndo se descrito casos de ritmo cardíaco por debajo de 55 pulsaciones por minuto y en

algunos casos hipotensión. Los principales efectos adversos sobre el sistema respiratorio

son: depresión respiratoria, dificultad al respirar y apnea. Por otra parte, el GHB tambien

puede llegar a tener efecto sobre el sistema visual (miosis y pupilas no-reactivas a la luz),

efectos gastrointestinales (náuseas y vómitos) y efectos motores (movimientos clónicos

y temblor incontrolado) además de una ligera hipotermia.

Efectos sobre la conducta i síndrome de abstinencia

En situaciones de consumo crónico, el uso de GHB puede dar lugar a una serie de

síntomas psicopatológicos tales como hostilidad, beligerancia y agitación. Se han

descrito, además, casos de aparición de síntomas psiquiátricos como delirio, paranoia,

depresión y alucinaciones. Se ha descrito un síndrome de abstinencia que se inicia entre

3 y 6 horas después de la última dosis, el cual es tratado con dosis altas de diazepam para

contrarrestar los síntomas inversos a los que provoca la droga. Para tratar la intoxicación no

se dispone de ningún antagonista. La naloxona y el flumazenilo son ineficaces, y el lavado

gástrico y la administración de carbón activado tampoco están indicados. El tratamiento se

basa en medidas sintomáticas y de soporte respiratorio.

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Problemática actual

Según el Observatorio Europeo de la Droga y las Toxicomanías de la Unión Europea,

España ocupa el tercer lugar con mayor prevalencia de consumo de drogas de síntesis.

El consumo promedio de GHB por sesión suele ser de 1 o 2 botellines, aunque algunos

jóvenes relatan consumir incluso más de 5 botellines, especialmente durante el fin de

semana. Además, es común que los consumidores de éxtasis líquido sean

policonsumidores, es decir, que consumen otras sustancias como tabaco, alcohol, THC,

alucinógenos y cocaína en contextos de “raves” o discotecas (Royo et al., 2004).

Los efectos deseados son los euforizantes (que experimentan, mayoritariamente, a dosis

bajas) y los sedativos o tranquilizantes. El efecto desinhibidor que se obtiene al principio se

describe como potenciador de la libido, de la sensualidad y, en general, como desinhibidor

sexual. Las características de esta sustancia y el fácil acceso a sus precursores la han

llevado a ser detectada en varios casos de agresiones y abusos sexuales recientemente.

El GHB no se detecta en sangre ni orina a través de los análisis toxicológicos sistemáticos.

El diagnóstico debe ser en un laboratorio por cromatografía de gases y espectrometría de

masas. Su forma líquida lo hace difícil de detectar, complicando la investigación y el

procesamiento de los abusadores. En los últimos años se han realizado estudios para que

la detección del GHB sea posible, lo que sugiere que existe un reconocimiento de la

importancia de abordar esta problemática. Según el artículo “Avances en la detección del

GHB, droga asociada a casos de agresiones sexuales” (2017), Investigadores del Servicio

de Resonancia Magnética (SeRMN) de la UAB, del Centro de Investigación Príncipe Felipe

de Valencia y de King’s College London de Reino Unido, encontraron que el consumo de

GHB puede ser detectado hasta 20 horas después de haber sido ingerido mediante el uso

combinado de técnicas de espectroscopia de RMN y metabolómica. Durante este análisis,

se identificó una molécula llamada ácido glicólico, que podría servir como un biomarcador

prometedor para indicar la presencia de GHB en el organismo.

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Conclusiones

La presente revisión tenía como objetivo principal poder hacer una descripción general del

GHB, así como conocer el impacto que tiene esta sustancia en nuestro organismo y el uso

que le da la sociedad actual en base a la bibliografía actual. En esta revisión hemos podido

conocer los orígenes terapéuticos de la sustancia, su uso recreativo y su implicación en el

abuso sexual, de igual forma, se ha considerado fundamental poder profundizar en la

complejidad farmacodinámica y farmacocinética que tiene el GHB y que, mediante la

interacción con múltiples sistemas de neurotransmisores, conducen a los efectos tanto

deseados como adversos. Los riesgos asociados con el consumo destacan la importancia

de seguir la línea de investigación para tener un mayor conocimiento sobre la sustancia, ya

que se considera que aún queda trabajo por hacer en el campo de métodos de detección y

concienciación sobre los riesgos asociados al uso de esta sustancia, la cual supone un

peligro para la salud de aquellos que la consumen voluntariamente o para las posibles

víctimas de casos de abuso sexual. Las características de la sustancia y sus efectos

placenteros hacen que sea percibida por la mayoría de jóvenes que la toman como inocua y

sin riesgos asociados a su consumo, lo cual lleva a situaciones de sobredosis, dependencia

y efectos cruzados con otras drogas consumidas. El aumento del uso recreativo de esta

sustancia y su preocupante vínculo con las agresiones sexuales nos hacen destacar la

necesidad de encontrar estrategias de detección más efectivas y accesibles para abordar

de una manera efectiva la actual problemática. La información y psicoeducación sobre el

GHB puede ayudar como método de prevención para prevenir el consumo indebido,

además, la información recogida en esta revisión puede ayudar a minimizar posibles

situaciones de riesgo derivadas de su uso.

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