DEMON
1500 a.c./Egipto
Abandonado en medio del desierto por mis propios
padres, bueno era de esperarse la comida no
alcanzaba y era el más insignificante de los hijos
sin ser el más fuerte o listo este fue mi destino.
Vagando en medio de la nada habiendo pasado
semanas sin comida ni agua mis pies dolidos
seguían sin rumbo,-Supongo que así será mi final-.
Del cansancio me desplome en la arena fría de la
noche mirando el cielo recordando mi pasado. En
mi pueblo la pobreza era lo que abundaba mi hogar
si así le pudiera decir era como de esperarse
comida escasa en la cual mantenía con mi hermano
menor y mayor, mis padres casi nunca estaban
eran esclavos de un noble así que el verlos era
poco, mi hermano mayor era comerciante y
estafador yo era ladrón y cuidaba de mi hermano
menor y de la casa. Recuerdo los días que mis
padres llegaban el maltrato que recibían con el
tiempo les afecto su ira y rabia que sentían tenían
que tener una liberación en sus horas de descanso
yo me volví su liberación de estrés golpeado,
maltratado y humillado eran mis deberes, en mis
saqueos rutinarios fui atrapado. Por días fui
golpeado y torturado su risa enfermiza era el único
sonido que escuchaba junto con las rupturas de mis
huesos y gritos de piedad con llantos y suplicas de
que se detuviera parecían no surgir efecto hasta
que paso,-Me divertí mucho con Tigo pero ya tus
gritos y lloriqueos me repugnan-. Llevado a rastras
hacia un puente fui tirado como desecho,-No creas
que te dejare así libre sin más, ten dejare un
recordatorio de mí-. Con sus manos arranco mi ojo
derecho y me lo restregó en mi cara dejándolo en
mi mano ya tirado en el suelo se fue alejando a lo
lejos de paso se veía a mi familia, mis padres y
hermanos mi ojo izquierdo se ilumino de esperanza
aunque como era de esperarse fue apagada en un
instante. Al verme se veían en sus ojos el asco y
repulsión sin más que hacer fui llevado a lo lejos de
la ciudad y tirado en medio de la nada, supongo
que así debía ser que más se podía esperar. Con
lágrimas saliendo de mi ojo-¡¡Maldito mundo!! , ¡¡Si
crees que este será mi final no dejare que acabes
así con migo!!- con rabia y enojo me dispuse a
seguir –Me abandonaste ahora todo ser en este
mundo lo pagara- a lo lejos se veía una cueva me
dispuse a entrar y ver que había en su interior, tal
era mi suerte que el suelo bajo de mí se quebró y
caí en una especie de cámara en ella habían unas
jarras de vino y escrituras que no entendía también
había un altar en él se encontraban una caja negra
y de apariencia podrida y unas mascaras. Me hacer
que al altar y abrí la caja en ella se encontraban
unos anillos cada uno con un distinto color rojo,
azul, blanco y negro, el verlos me generaba la
necesidad de usarlos justo en el instante que me
puse los 4 anillos mi cuerpo se empezó a retorcer
mis huesos crujían el dolor era inmenso más mis
gritos no salían, las máscaras delante mío se
elevaron y de ellas unos cuellos negros y largos
salían de ellas voces se escuchaban en mi cabeza,
sus voces eran gruesas y difíciles de entender pero
extrañamente lo entendía-Un nuevo portador, un
nuevo recipiente-al instante de haber oído esas
palabras mi cuerpo estaba sanado mis heridas
sanaron y dolor desapareció a excepción de mi ojo
un hambre voraz me empezó a surgir, con un solo
lugar en mente al cual dirigirme para intentar
calmar mi hambre me dirigí aunque sin darme
cuenta el haberlo pensado me hiso estar ya en mi
ciudad. Sin más pretextos me dispuse a devorar y
destruir todo a mi paso el olor y sabor que
desprendían junto con sus gritos era tan sublime
tomando a mis presas y desgarrando sus pieles, me
detuve justo cuando encontré a mi familia con la
saliva brotando de mi boca me dispuse a arrancar
las partes de sus cuerpos el horror en sus rostros y
los gritos que generaban de clemencia era tan
sublime que entendía por qué los que yo genere les
aliviaba y alegraba a ellos. Pasado unas cuantas
horas había devorado todo mi pueblo en ese
momento las voces volvieron-deseo, poder, anhelo,
venganza- entendía a lo que se referían con una
sonrisa en mi rostro, el hambre que seguía
surgiendo me dirigí a mi próximo lugar de
alimento. Ya han pasado siglos y mi hambre sigue
sin saciarse apareciendo al instante en nuevas
ciudades cubriendo los cielos soleados en noches
oscuras, brazos saliendo de mi cuerpo y
destripando a mis victimas con nuevos métodos de
tortura para mi entretenimiento creando artefactos
y sirvientes para divertirme. Aunque mi hambre
siga sin saciarse y pidiéndome más yo estaré
dispuesto a seguir hasta saciarla y acabar con toda
vida de este mundo.