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GUIA NRO 5 - El Montaje Radiofónico y Sus Técnicas

El documento aborda el montaje radiofónico, destacando la importancia de la combinación y disposición de voz, música y efectos sonoros en la creación de programas radiales. Se presentan dos ejes fundamentales del montaje: simultaneidad y sucesión, así como diferentes tipos de raccord que facilitan la conexión entre elementos sonoros. Además, se discuten técnicas como Fade In, Fade Out y el uso del silencio como herramienta expresiva en la narrativa radiofónica.
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GUIA NRO 5 - El Montaje Radiofónico y Sus Técnicas

El documento aborda el montaje radiofónico, destacando la importancia de la combinación y disposición de voz, música y efectos sonoros en la creación de programas radiales. Se presentan dos ejes fundamentales del montaje: simultaneidad y sucesión, así como diferentes tipos de raccord que facilitan la conexión entre elementos sonoros. Además, se discuten técnicas como Fade In, Fade Out y el uso del silencio como herramienta expresiva en la narrativa radiofónica.
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Guía Nro.

Cualquier emisión es válida para darnos cuenta de que los distintos


componentes del lenguaje radiofónico que la conforman (voz; voz y música;
voz, música y efectos) se van sucediendo de manera ordenada.

Así, por ejemplo, si pensamos en un programa informativo radial es fácil


observar que mientras el locutor presenta en Primer Plano un tema, la música
suena en un plano inferior (Segundo Plano), para pasar ésta última a Primer
Plano una vez ha concluido dicha presentación.

Date cuenta que durante un sumario que recoge las noticias más destacadas
de la jornada, aparece habitualmente una música en Segundo Plano mientras
los locutores hablan en Primer Plano. En los dos casos que hemos
ejemplificado se da una superposición de materias primas (voz y música), pero
el orden al que antes aludíamos también está presente cuando los elementos
se van sucediendo en el mismo plano, es decir, sin que haya superposición,
sino uno detrás de otro.

Esta armonía es fruto del montaje radiofónico, al que el profesor Mariano


Cebrían, de la Universidad Complutense de Madrid, se refiere como "la
disposición y combinación de dos o más sonidos radiofónicos o planos sonoros
simultáneos y/o continuos conforme a un tiempo, espacio y ritmo en los que
cada uno adquiere su valor por la relación que establece con los anteriores,
posteriores o con ambos".

Sin embargo, ésta es sólo una primera aproximación al montaje, ya que,


gracias a sus diferentes técnicas, a las que luego nos referiremos, las
posibilidades que se nos presentan son prácticamente infinitas. Como bien
advierte el profesor Balsebre, "la producción y reproducción sonora de la radio
es, antes que nada, un proceso técnico, en virtud de las características
tecnológicas que definen el acto radiofónico.

Este proceso técnico implica la manipulación electrónica y mecánica de los


fragmentos de la realidad sonora: se pueden cortar y mutilar los segmentos de
la realidad previamente grabados por el material reproductor del sonido; se
pueden alterar las cualidades y naturaleza de la fuente sonora, por variación de
los micrófonos, ecualización, velocidad de disco/cinta, etc., resultando un
sonido distintos del que habíamos percibido en un principio; en resumen,
operaciones de montaje técnico y trucaje sonoro que ponen la tecnología
radiofónica al servicio de la creatividad y la intención comunicativo-expresiva
del autor del mensaje radiofónico".

Montando sobre dos ejes

La arquitectura de un determinado montaje radiofónico se fundamenta, con


independencia de que éste sea más o menos complejo, en torno a dos ejes: el
eje de la simultaneidad y el eje de la sucesión. Veámoslos:

Eje de la simultaneidad: La radio, por sus características técnicas y su


capacidad de poder generar perspectivas y espacios mediante la combinación
de distintos planos, permite presentar dos o más hechos al unísono. Este eje
posibilita la superposición de las distintas materias primas que conforman el
lenguaje radiofónico.

Eje de la sucesión: Permite la unión, mediante enlaces imperceptibles, de


materias primas que se van sucediendo en el tiempo de manera yuxtapuesta,
es decir, unas detrás de otras.

Es muy importante tener en cuenta que en ambos casos, tanto si dos o más
sonidos coinciden en el tiempo como si aparecen uno tras otro, debe existir lo
que en los medios audiovisuales se denomina raccord. En radio,
el raccord hace referencia a todos aquellos aspectos que facilitan la
continuidad, la unión, el enlace, entre dos o más elementos sonoros, ya suenen
por superposición, ya suenen por yuxtaposición. Así, cuando hablamos
de raccord entre voz y música, estamos aludiendo a esos aspectos que hacen
que ambas materias guarden relación. Más adelante incidiremos sobre esta
cuestión.

El concepto de raccord, un vocablo de origen francés, procede del mundo del


cine. En este ámbito, y también en el de la televisión, raccord se refiere a
cualquier elemento de continuidad entre dos o más planos visuales. Cuando
esta continuidad se rompe (que no es extraño), se habla entonces de ruptura
de raccord. En este sentido, seguro que alguna vez te habrás percatado de que
algo ha fallado en una película: una puerta que se abría hacía la derecha en
una secuencia luego lo hace hacia la izquierda; un actor que entra en un
restaurante con una americana gris luego sale del mismo con una americana
azul, etcétera.

El montaje músico-verbal

Como bien puedes suponer, el montaje músico-verbal aparece en la radio


cuando se combinan esas dos materias primas que imperan en la
programación actual, es decir, la voz y la música. En este tipo de montaje,
el raccord cobra una especial importancia, ya que, partiendo de lo que antes
apuntábamos, es un elemento vital en la locución con música, en tanto que
facilita la conexión música/voz.

Como apuntan los profesores Amparo Huertas y Juan José Perona en su


libro Redacción y locución en medios audiovisuales: la radio, el montaje
músico-verbal no afecta a una tipología de programas, sino que puede
presentarse en la recreación de una secuencia de ficción, en el desarrollo de
un anuncio publicitario, en la presentación de un disco como espacio de un
Magazine informativo matinal, en el sumario de un noticiario, etcétera. Por eso,
en función de la tarea encomendada, al afrontar un montaje músico-verbal el
locutor puede hacer uso de uno o de varios raccord sonoros a la vez, teniendo
en cuenta la siguiente tipología:

Raccord de contenido o temático: Aparece cuando el enlace música/voz se


produce porque el significado de las palabras del locutor y el significado de la
música coinciden en el mismo tema o asunto. Así, por ejemplo,
existiría raccord de contenido cuando el radiofonista habla de la paz entre los
hombres mientras en segundo plano suena la versión rockera del Himno a la
Alegría que editó hace ya algunos años el cantante español Miguel Ríos.

Raccord de repetición: La continuidad entre música y voz viene dada por la


reiteración textual de algún fragmento del tema que estemos escuchando o
vayamos a escuchar. Este es un recurso muy utilizado por los locutores de las
radiofórmulas musicales,
Raccord de intensidad: Consiste en adecuar el volumen de la voz a la
intensidad de la música. En un montaje con una pieza clásica, en la que las
variaciones de intensidad son abundantes, es fundamental hacer un buen uso
de este raccord, como también lo es, por ejemplo, en la retransmisión en
directo de un concierto.

Raccord tonal: Aparece cuando el locutor manipula el tono de su voz con el fin
de adaptarlo a los tonos que predominan en la composición musical con la que
se elabore el montaje. Esta adaptación neutraliza posibles incongruencias
sonoras, como sucedería, por ejemplo, en el caso de que el radiofonista se
expresara con un tono agudo sobre una melodía tenebrosa en la que
imperasen los graves.

Raccord ritmico: Muy utilizado también en los montajes músico-verbales que


aparecen en las radiofórmulas musicales, este raccord se da cuando el locutor
adecua el ritmo de su discurso verbal al ritmo que presenta la melodía que
acompaña su voz. Escucha lo poco afortunada que resulta la presentación de
un tema trepidante con una locución pausada y cómo cambian las cosas
cuando se hace un buen uso del raccord rítmico.

En el terreno de la producción radiofónica existen otras figuras que nos van a


ser muy útiles para, desde un punto de vista estético, evitar brusquedades y
enlazar armónicamente dos o más sonidos. Desde una perspectiva semántica,
estas otras figuras, de las que ahora hablaremos, aportan también significado,
en tanto que nos van a servir para narrar radiofónicamente traslaciones
temporales y espaciales, historias que suceden al mismo tiempo en distintos
lugares, etc.

Veamos cuáles son esas figuras del montaje.

Fade In: Se llama así a la aparición progresiva del sonido que, partiendo del
punto 0, acaba situándose en Primer Plano.

Gráficamente, el Fade In podría representarse de esta forma:


Fade Out: Es la figura contraria al Fade In. Consiste en la desaparición
progresiva del sonido desde Primer Plano hasta llegar al punto 0.

Resuelve: Representa, al igual que el Fade Out, una forma de desaparición del
sonido. Sin embargo, a diferencia del anterior, la voz, la música, el efecto, o
todo lo que esté sonando a la vez, desciende de golpe al nivel 0, nunca de
manera progresiva.

Fundido Encadenado: Esta es una figura del montaje radiofónico que se da


cuando, al unísono, lo que está sonando en Primer Plano desciende
progresivamente hasta el punto 0, al tiempo que otro u otros sonidos emerge/n
desde 0 hasta situarse en Primer Plano.

Es muy importante observar que, en un momento determinado, los sonidos se


cruzan.

Fundido: Aunque tiene ciertas similitudes con el Fundido Encadenado, cuando


se ejecuta un Fundido no se cruzan los sonidos, sino que en el momento en
que uno está a punto de desaparecer emerge el otro, produciéndose un breve
silencio.
Advertencias sobre la utilización de la música en el montaje radiofónico
En los diferentes manuales sobre producción audiovisual, así como en aquellos
que se centran únicamente en el medio radio, encontrarás una serie de
consejos sobre la utilización de la música. Las recomendaciones afectan sobre
todo al montaje músico-verbal, aunque, como podrás comprobar, también son
útiles para otro tipo de montajes, especialmente en el terreno de la llamada
ambientación musical.

En primer lugar, conviene que sepas que no es apropiado hacer uso de una
música o de una canción demasiado conocida, ya que puede desviar la
atención del receptor. No obstante, si nuestra pretensión es otra, como que el
oyente asocie con una canción una marca o un producto que se está
publicitando, entonces sí estará justificado utilizar un tema conocido (piensa,
por ejemplo, en los anuncios de Estrella Damm, Trinaranjus, Coca-Cola,
etcétera).

Combinar con la voz una música que tenga demasiados tonos agudos puede
enmascarar el discurso verbal e impedir su correcta descodificación.

Utilizar para el montaje músico-verbal una melodía que tenga largos períodos
de intensidad muy baja no es aconsejable, ya que el oyente puede tener la
impresión de que existen problemas técnicos. Además, si la locución se ejecuta
con una intensidad elevada, apenas se percibirá la música.

Los títulos conocidos no sólo pueden desviar la atención del oyente, sino que
además denotan un escaso sentido de la creatividad. Es conveniente utilizar
músicas que por las sensaciones que despiertan sean adecuadas anímica o
imitativamente a aquello que se está describiendo.

No podíamos olvidar al SILENCIO

En un medio sonoro por excelencia como es la radio, hablar de silencio puede


parecer, a priori, ciertamente incongruente. Sin embargo, el silencio forma parte
del lenguaje radiofónico y, al igual que los materiales hasta ahora tratados, es
capaz de expresar, narrar, describir... El silencio aparece en la radio cuando se
produce una ausencia total de sonido, es decir, cuando no hay voz, ni música,
ni efectos sonoros, aunque su verdadero sentido sólo podrá ser captado a
partir de la relación que la ausencia de sonido guarde con los elementos que la
precedan o con aquellos otros que la sigan.

No obstante, la utilización del silencio es muy limitada, ya que, al no estar


familiarizado con sus códigos, el oyente ha tendido a considerarlo como una
información no deseada, como un fallo técnico, como un "ruido" o como una
interrupción de la comunicación. Y es que, en nuestra cultura, existe un
marcado temor al silencio y, sobre todo, a aquellas situaciones en las que éste
impera: varias personas en un ascensor, una casa abandonada, la sala de
espera de un dentista, etc.

Pero volvamos al silencio en la radio y examinemos sus posibilidades. Porque,


como advierte el profesor Mariano Cebrián, catedrático de Periodismo en la
Universidad Complutense de Madrid, este componente entra en la expresión
radiofónica como un elemento más del mensaje. Supone una elección. Y en la
elección se encuentra la posibilidad artística, expresiva.

De hecho, existen numerosas situaciones en las que podemos hacer uso del
silencio, como por ejemplo para representar el estado emocional de una
persona que decide dejar de intervenir en un diálogo; o para estimular la
reflexión, cuando, ante un tema controvertido, el radiofonista realiza un silencio
convidando a los oyentes a pensar sobre ello. Es más, el silencio, en
ocasiones, puede ser construido con la ayuda de un sonido, como la recreación
radiofónica de "un minuto de silencio" mediante el repique de campanas.

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