AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 01/2024.
QUEJOSO: ARCHULETA MEDINA JESSICA JOSIELY.
PONENTE: MINISTRO JORGE MARIO PARDO REBOLLEDO.
SECRETARIO: ALEJANDRO CASTAÑÓN RAMÍREZ.
SECRETARIO AUXILIAR: MANUEL BARÁIBAR TOVAR.
Ciudad de México. Esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, mediante sesión celebrado el veinte de
noviembre dos mil veinticuatro dicta la siguiente resolución.
V I S T O S para resolver los autos relativos al amparo directo en
revisión 01/2024, interpuesto en contra de la sentencia dictada el veinte de
septiembre de dos mil veinticuatro, por el Sexto Tribunal Colegiado del
Decimoquinto Circuito, en el amparo directo;
R E S U L T A N D O:
PRIMERO.
1. Hechos delictivos. De las constancias que integran los autos se
advierte que el veinticuatro de noviembre de dos mil catorce
aproximadamente a las nueve horas con veinte minutos, la quejosa Archuleta
Medina Jessica Josiely salió de su casa, sacó el auto de su cochera, lo
estacionó en la calle dejándolo encendido para cerrar el portón, y en ese
momento dos personas lo amagaron con la finalidad de secuestrarla, pero
después de forcejear logró impedirlo, sin embargo, la golpearon y le quitaron
la cartera.
Una vez que huyeron los sujetos activos, la víctima se repuso y empezó
a perseguirlos. En el trayecto, pasó por su hermano, quien dio aviso a los
servicios de emergencia. Seguida la persecución, les dieron alcance diversos
elementos de la policía y lograron su captura.
2. Primera Instancia. El doce de marzo de dos mil veinticuatro, la Juez
Segundo de lo Penal del Partido Judicial de Tijuana, Baja California, en la
causa penal de intento de secuestro dictó sentencia definitiva en la que
condenó a Miguel Mario Perez Navarro y María Fernanda López Navarro a
veinte años siete meses y quince días de pena privativa de la libertad y
doscientos treinta y siete días multa, por la comisión del delito de robo con
violencia, intento de secuestro y lesiones graves.
3. Recurso de Apelación. Inconforme con dicha resolución, Archuleta
Medina Jessica Josiely, interpuso el recurso de apelación contra la referida
resolución definitiva, de la cual tocó conocer a la Tercera del Tribunal Superior
de Justicia del Estado de Baja California, con el número de toca penal quien
mediante resolución dictada el seis de noviembre de dos mil quince, modificó
la sentencia recurrida.
4. Amparo Directo. En disenso con lo resuelto, Elsa Lorena Medina
Sauceda, por propio derecho promovió juicio de amparo directo contra la
sentencia emitida en segunda instancia.
Demanda de amparo. La parte quejosa precisó los antecedentes del
acto reclamado, expresó los conceptos de violación que estimó pertinentes y
señaló como derechos fundamentales violados los establecidos en los
artículos 1, 14, 16, 17, 20 y 21 constitucionales.
Trámite y resolución del juicio de amparo directo. Por acuerdo de
diez de noviembre de dos mil dieciséis, el presidente del Sexto Tribunal
Colegiado del Decimoquinto Circuito, al que por razón de turno correspondió
el conocimiento del asunto, admitió a trámite la demanda registrándola con el
amparo directo penal 01/2024 tuvo a la autoridad responsable rindiendo
informe, reconoció el carácter de terceros interesados.
Seguidos los trámites legales respectivos, en sesión de diez de febrero
de dos mil diecisiete, el Tribunal Colegiado dictó sentencia en la que negó el
amparo y protección de la Justicia Federal solicitada.1
SEGUNDO. Recurso de Revisión.
Interposición del recurso. En contra de la sentencia de amparo, la
parte quejosa, interpuso recurso de revisión, medio de impugnación que fue
presentado el veintiocho de febrero de dos mil diecisiete en la Oficialía de
Partes Común del Sexto Tribunal Colegiado del Decimoquinto Circuito en el
Estado de Baja California.2
Mediante oficio 01/2024 del índice del Tribunal Colegiado del
conocimiento, el escrito de agravios fue remitido a esta Suprema Corte de
Justicia de la Nación el diez de abril de dos mil diecisiete 5.
Trámite ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Mediante
acuerdo de veinte de abril de dos mil diecisiete, el Ministro Presidente de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, formó el recurso de revisión, registró
el expediente respectivo, al que le recayó el número 01/2024; ordenó las
comunicaciones oficiales correspondientes; delimitó el tema por el cual
procedió a admitir el recurso de mérito; dada la materia del asunto, radicó el
recurso en la Primera Sala de esta Suprema Corte de Justicia de la Nación;
ordenó las notificaciones pertinentes; y finalmente, atendiendo a la estadística
interna y la especialidad, turnó el expediente al Ministro Jorge Mario Pardo
Rebolledo, para la elaboración del proyecto de resolución correspondiente,
por lo que se remitió el asunto a la Sala de su adscripción3.
Por diverso acuerdo de veintitrés de mayo de dos mil diecisiete, la
ministra presidenta de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, determinó que ésta se evocará al conocimiento del presente asunto
y ordenó devolver los autos a la ponencia respectiva para la elaboración del
proyecto de resolución correspondiente7.
C O N S I D E R A N D O:
PRIMERO. Competencia. Esta Primera Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, es legalmente competente para conocer del presente
recurso de revisión, en términos de lo dispuesto por los artículos 107, fracción
IX, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 81, fracción
II, y 83, de la Ley de Amparo en vigor; así como en los puntos segundo, tercero
y cuarto, del Acuerdo General 5/2013, emitido por el Pleno de este Alto
Tribunal; en virtud de que el recurso fue interpuesto en contra de una
sentencia pronunciada en un juicio de amparo directo.
SEGUNDO. Oportunidad del recurso. El recurso de revisión fue
interpuesto oportunamente, de conformidad con el artículo 86 de la Ley de
Amparo.
En efecto, como se advierte de las constancias que obran en autos, la
sentencia recurrida fue notificada por lista a la parte quejosa, el quince de
febrero de dos mil diecisiete, surtiendo sus efectos el día hábil siguiente, esto
es, el dieciséis de febrero siguiente; por lo que el plazo de diez días para la
interposición del presente recurso de revisión transcurrió del diecisiete de
febrero al dos de marzo de dos mil diecisiete, descontándose de dicho plazo
los días dieciocho, diecinueve, veinticinco y veintiséis de febrero de dos mil
diecisiete, por ser sábados y domingos e inhábiles de conformidad con los
artículos 19 de la Ley de Amparo y 163 de la Ley Orgánica del Poder Judicial
de la Federación.
En tales condiciones, si el escrito de agravios fue presentado ante el
Sexto Tribunal Colegiado del Decimoquinto Circuito el veintiocho de febrero
de dos mil diecisiete, es evidente que el recurso de revisión fue interpuesto de
forma oportuna.
TERCERO. Elementos necesarios para resolver. Se estima
necesario traer a colación los conceptos de violación, las consideraciones
emitidas por el Tribunal Colegiado, así como los argumentos que en vía de
agravios formuló la parte recurrente.
Conceptos de violacion:
➢ Argumenta que no fue capturado en flagrancia y por dicha razón su
declaración ministerial no es válida, sino que es nula por mandato
constitucional y procesal debido a que el Juez de la causa emite sentencia
definitiva en su contra; además, agrega que fue puesto a disposición del
Ministerio Público cinco horas después de su captura y dichas violaciones
podrían justificar el que se le otorgara el amparo.
➢ La autoridad responsable ordenadora se encuentra impedida para
utilizar en su contra las pruebas de cargo obtenidas mediante una detención
ilegal, prolongada por un tiempo excesivo. Los agentes captores tardaron
cinco horas en poner al quejoso a disposición del órgano investigador.
Consideraciones emitidas por el tribunal colegiado.
Cabe recordar que el motivo de admisión del recurso intentado es
únicamente respecto a la inconstitucionalidad del artículo 106, párrafo tercero
del Código de Procedimientos Penales para el Estado de Baja California que
se relaciona con el tema de flagrancia.
Así, el Sexto Tribunal Colegiado del Decimoquinto Circuito, dio
contestación a cada uno de los conceptos de violación planteados, y respecto
al argumento de flagrancia, en lo conducente estableció lo siguiente:
“… dada la mecánica en que ocurrieron los hechos, se afirma que la detención
del quejoso ocurrió en flagrancia delictiva, al quedar demostrado en autos que
la misma se efectuó después de una persecución que inició justo al momento
en que se cometió el hecho delictivo.
Para demostrar lo anterior, conviene traer a colación el contenido del artículo
106, del Código de Procedimientos Penales del Estado de Baja California,
aplicable al caso, que por cuanto hace a la flagrancia dispone:
“ARTICULO 106. Detención en Caso de Flagrante Delito. En caso de
flagrancia delictiva, cualquier persona podrá detener al inculpado poniéndolo
sin demora a disposición de la autoridad más cercana y ésta, con la misma
prontitud, a la del Ministerio Público competente.
Se entiende que un delincuente es aprehendido en flagrante delito, no sólo
cuando es detenido en el momento de estarlo cometiendo sino, también,
cuando después de ejecutado el hecho delictuoso, es perseguido y detenido
materialmente, o cuando inmediatamente después de realizado, alguien lo
señala como autor o partícipe del mismo y se encuentra en su poder el objeto,
el instrumento del delito o cualquier huella o indicio que hagan presumir,
fundadamente, su intervención en la comisión del mismo.
En el caso de delitos graves, podrán ser detenidos dentro de las setenta y
dos horas posteriores a la comisión del hecho delictuoso, cuando sean
señalados como responsables por la víctima, por algún testigo o quien
hubiese participado con ellos en el delito y se encuentre en su poder el
instrumento o producto del delito, o aparezcan huellas o indicios que indiquen
su participación en el mismo delito.
Al recibir el Ministerio Público a una persona detenida, calificará
inmediatamente la legalidad de la detención y, si resulta injustificada,
ordenará su libertad. En caso contrario, integrará la averiguación y resolverá
sobre el ejercicio de la acción penal en el término legal.
La violación de esta disposición hará penalmente responsable al funcionario
que decrete indebidamente el aseguramiento, así como al Ministerio Público
que no ordene la libertad del sujeto”.
Del arábigo transcrito anteriormente, se aprecia que, tratándose de un delito
cometido en flagrancia, cualquier persona, esto es sin necesidad de ser
miembro de alguna corporación policiaca, puede válidamente detener al
inculpado, con la única condición de que sin demora lo ponga a disposición
de la autoridad más cercana y esta a su vez, haga lo mismo con el agente del
ministerio público que corresponda.
Asimismo, se obtiene que una persona es detenida en flagrancia no solo al
momento de la comisión propia del delito, sino también cuando después de
ejecutado el hecho, sea perseguido y detenido; o bien, cuando
inmediatamente después de perpetrado el hecho, alguien lo señala como
autor o participe del mismo y le sea encontrado en su poder el objeto, el
instrumento del delito, o cualquier huella o indicio que hagan presumir
fundadamente, su intervención en la comisión del delito.
Lo anterior pone de manifiesto que, como flagrancia delictiva, el legislador no
solamente previno que debe entenderse como esta, el momento justo en el
que se comete el ilícito, sino también que se extiende en caso de que exista
una persecución material inmediatamente después de cometido el hecho
delictivo, con la finalidad de detener al delincuente.
Precisado lo anterior, tenemos que al formular su denuncia Sra. Jessica
manifestó lo siguiente: [se transcribe]
Aunado a ello, del parte informativo de veinticuatro de noviembre de dos mil
catorce, se obtiene que los elementos aprehensores manifestaron: [se
transcribe]
De los anteriores medios de prueba, se aprecia la mecánica en que ocurrieron
los hechos, siendo la siguiente:
Primero, el día en que ocurrió el hecho delictivo, Jessica Archuleta
aproximadamente a las nueve horas con veinte minutos de la mañana,
manifestó salir de su casa y cuando se disponía a ir a trabajar, en el momento
en que abrió el portón de su domicilio para sacar su vehículo, para
posteriormente cerrar y retirarse, se detuvo justo frente a su casa un vehículo
tipo seda, marca honda, color verde, del cual descendieron dos personas del
sexo masculino, los cuales lo agredieron físicamente y con lujo de violencia
intentaron subirlo al vehículo, pero como opuso resistencia, no pudieron
hacerlo.
En vista de lo anterior, la golpearon y tiraron al suelo, para tratar de arrastrarla
al interior del vehículo, así, durante el forcejeo, sintió como lo despojaron de
su cartera que tenía en una de las bolsas traseras de su pantalón, en la cual
traía la cantidad de veinte mil pesos en efectivo, mismo que requería para
comprar insumos para su negocio, toda vez que se desempeña como
comerciante en un negocio de frutas y verduras.
Una vez que obtuvieron el dinero que le quitaron, menciona que los sujetos
en mención se dieron a la fuga por lo que de inmediato se puso de pie y
abordo su automóvil, iniciando una persecución sin perderlos en ningún
momento de vista, precisando que mientras perseguía a los delincuentes,
recogió a su hermano Néstor Archuleta, quien lo esperaba en una de las
calles cercanas.
Menciona que fue su hermano quien realizó una llamada al número de
emergencias 066, para pedir apoyo policiaco, y casi de inmediato mientras
continuaban en persecución, se le emparejo una unidad de la policía
municipal, mencionando que en esos momentos, ya transitaban por la ciudad
de Tijuana, indicándole al oficial que en el vehículo ibas las personas que lo
acababan de robar con violencia y que iban armados; además, que una
cuadra atrás se había bajado diverso sujeto, que era el que lo había
amenazado para acercase a otro vehículo, pero que él opto por seguir al
vehículo que venía siguiendo desde su domicilio.
En ese momento, advirtió que llegaron más patrullas de apoyo que le cerraron
el paso al vehículo honda civic y bajaron a los sujetos que iban a bordo de
ese, siendo Miguel Perez y otro, a quienes señaló como las personas que
momentos atrás lo habían robado con violencia afuera de su domicilio.
Por otro lado, se aprecia el veinticuatro de noviembre de dos mil veinticuatro
a las nueve horas con cuarenta minutos los agentes de la Policía Municipal
Gerardo Montenegro y Laura Gonzales al realizar un recorrido de vigilancia
la central de radio indicó se trasladaran ala Colonia Lázaro para atender un
reporte de un vehículo tipo sedán, color verde, marca Honda, con tres
personas a bordo y un vehículo sedán, marca Ford Taurus, color verde,
tripulado por dos personas del sexo femenino, quienes fueron responsables
del robo con violencia en la colonia y el reportante los venía siguiendo
solicitando el apoyo por medio del teléfono de emergencia 066.
Al encontrarse en el lugar de los hechos, una persona a bordo de un vehículo
tipo sedán, marca Ford, color rojo, señaló a dos vehículos, color verde,
mismos que coincidían con las características proporcionadas por la central
de radio, por lo que procedieron a darles alcance y deteniendo la marcha de
los vehículos en el, siendo el primero un tipo sedán, color verde, marca Honda
modelo 1999, placas de circulación 645237, indicando el conductor de
nombre Miguel Mario Perez Navarro tener veintiocho años de edad y ser
originario de Michoacán así como su acompañante María Fernanda López
Navarro, que decía tener treinta años de edad y ser originario del mismo
estado, a quienes le realizaron una revisión precautoria, no encontrándoles
nada ilícito; asimismo, se pidió que descendieran a las personas del segundo
vehículo, siendo un tipo sedán, marca Ford Taurus, modelo 1982 color verde,
con placas 645237.
Las anteriores probanzas, gozan de plena eficacia probatoria, y concatenadas
entre sí, son suficientes para demostrar que la detención del quejoso sí se
efectuó en flagrancia, por tanto, es apegada al marco legal porque quedó
demostrado que inmediatamente después de ocurrido el hecho delictivo, el
particular que fue asaltado emprendió directamente la persecución de los
delincuentes, versión que es coincidente con lo manifestado por los
elementos aprehensores, pues dadas las circunstancias de tiempo, modo y
ocasión, se aprecia que son sustancialmente coincidentes.
En las relatadas condiciones, al no existir prueba en contrario respecto a la
mecánica de hechos, consistente en que ocurrió el asalto, inmediatamente el
particular inició la persecución de los delincuentes, pidió apoyo a las fuerzas
policiacas, estas lo asistieron y efectuaron la detención correspondiente;
además, en ese mismo acto el agraviado señaló sin temor a equivocarse al
ahora quejoso como una de las personas que momentos antes lo había
robado con lujo de violencia, y que lo iba persiguiendo después de la comisión
del hecho delictivo.
Virtud a lo anterior, se estiman infundados los conceptos de violación
hechos valer por el quejoso, en el sentido de que su detención fue ilegal
por no haberse efectuado en flagrancia.”
Agravios.
1. Que el Tribunal Colegiado incorrectamente validó la acreditación
de los elementos del tipo penal y la plena responsabilidad de la parte
quejosa, aplicando indebidamente el tercer párrafo del artículo 106, del
Código procesal Penal de Baja California, aduciendo en esencia se está
violando los criterios establecidos por esta Suprema Corte de Justicia de
la Nación.
2. El tribunal de conocimiento no cumple con el mandato de estudiar
aquellas violaciones a derechos humanos, ordenado en el tercer párrafo
del artículo uno constitucional.
3. Al negar el amparo y protección de la justicia de la unión se le
agravia en forma íntegra, en razón de que no se resuelve la totalidad de
los preceptos y conceptos de violación definidos en su petición de
amparo.
CUARTO. Procedencia. Resulta indispensable verificar si es o no
procedente el recurso de revisión que nos ocupa y, además, si se acreditan
los requisitos de importancia y trascendencia, ello en el marco normativo del
artículo 107, fracción IX, de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, así como los Puntos Primero y Segundo del Acuerdo General
Plenario 9/2015, publicado en el Diario Oficial de la Federación, el doce de
junio de dos mil quince.
Para tal fin, es necesario tener en cuenta lo previsto por la fracción IX,
del artículo 107, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
que establece:
“Artículo. 107.- Las controversias de que habla el artículo 103 de esta
Constitución, con excepción de aquéllas en materia electoral, se
sujetarán a los procedimientos que determine la ley reglamentaria, de
acuerdo con las bases siguientes: […]
IX.- En materia de amparo directo procede el recurso de revisión en
contra de las sentencias que resuelvan sobre la constitucionalidad de
normas generales, establezcan la interpretación directa de un precepto
de esta Constitución u omitan decidir sobre tales cuestiones cuando
hubieren sido planteadas, siempre que fijen un criterio de importancia y
trascendencia, según lo disponga la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, en cumplimiento de los acuerdos generales del Pleno. La
materia del recurso se limitará a la decisión de las cuestiones
propiamente constitucionales, sin poder comprender otras; […]”.
Ahora bien, conforme a la exposición de motivos de la reforma
constitucional al artículo 107, fracción IX, publicada en el Diario Oficial de la
Federación el once de junio de mil novecientos noventa y nueve, se advierte
que las facultades discrecionales otorgadas a la Suprema
Corte de Justicia de la Nación, para resolver sobre la procedencia del recurso
de revisión interpuesto contra sentencias dictadas por los Tribunales
Colegiados de Circuito, tienen por objeto que este Alto Tribunal deje de
conocer de aquellos asuntos en los que no deba entrar al fondo para fijar un
criterio de importancia y trascendencia; por lo cual, el precepto legal in
examine, pretende fortalecer el carácter de máximo órgano jurisdiccional de
la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en congruencia con el carácter
uni-instancias del amparo directo, a fin de que únicamente por excepción,
pueda ser tramitada y resuelta dicha segunda instancia, pero acotada sólo a
aquellos casos en que resulte imprescindible la intervención de este Alto
Tribunal.
La disposición constitucional citada, se reitera en la Ley de Amparo,
vigente a partir del tres de abril de dos mil trece, que resulta aplicable al
presente asunto, de conformidad con el artículo tercero transitorio del decreto
por el que se expidió la nueva Ley de Amparo; ya que el artículo 81, fracción
II, dispone:
"Artículo 81. Procede el recurso de revisión: (…).
II. En amparo directo, en contra de las sentencias que resuelvan sobre
la constitucionalidad de normas generales que establezcan la
interpretación directa de un precepto de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos o de los derechos humanos establecidos en
los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, u
omitan decidir sobre tales cuestiones cuando hubieren sido planteadas,
siempre que fijen un criterio de importancia y trascendencia, según lo
disponga la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en cumplimiento de
acuerdos generales del Pleno.
La materia del recurso se limitará a la decisión de las cuestiones
propiamente constitucionales, sin poder comprender otras".
Cabe destacar que el recurso de revisión previsto en estas normas es
un medio de defensa extraordinario, cuya finalidad es que de manera
excepcional se revisen sentencias de Tribunales Colegiados donde se haga
un pronunciamiento de constitucionalidad, ya sea respecto de alguna norma
general o en relación con la interpretación directa de algún precepto de la
Constitución Federal. No obstante, la regla general es que las sentencias de
amparo directo no admitan impugnación, pues ese juicio sólo tiene una
instancia.
Dicho en otras palabras, en tratándose de juicios de amparo directo,
por regla general, no es procedente el recurso de revisión, y si bien la
Constitución Federal y la Ley de Amparo prevén algunos casos excepcionales
de procedencia, también es verdad que éstos se apartan de la regla común,
por lo que no es suficiente que exista un planteamiento de constitucionalidad,
sino que es indispensable que el mismo sea también relevante y
trascendente.
Así, la Suprema Corte ha sostenido que si bien los artículos 1º y 17
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en relación con
el diverso numeral 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
reconocen el derecho de acceso a la impartición de justicia -acceso a una
tutela judicial efectiva-, lo cierto es que tal circunstancia no tiene el alcance
de soslayar los presupuestos procesales necesarios para la procedencia de
las vías jurisdiccionales que los gobernados tengan a su alcance, puesto que
de lo contrario se dejarían de observar los demás principios constitucionales
y legales que rigen la función jurisdiccional, en detrimento de la seguridad
jurídica de los gobernados.
Con base en lo anterior, el Tribunal Pleno de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, emitió el Acuerdo General Plenario 9/2015, cuyo punto
PRIMERO establece que el recurso de revisión contra las sentencias que en
materia de amparo directo pronuncien los Tribunales Colegiados de Circuito
es procedente, en términos de lo previsto en los artículos 107, fracción IX,
constitucional, y 81, fracción II, de la Ley de Amparo, si se reúnen los
supuestos siguientes:
a) Si en ellas se decide sobre la constitucionalidad o
inconstitucionalidad de una norma general, o se establece la interpretación
directa de un precepto constitucional o de los derechos humanos establecidos
en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, o
bien si en dichas sentencias se omite el estudio de las cuestiones antes
mencionadas, cuando se hubieren planteado en la demanda de amparo, y
b) Si el problema de constitucionalidad referido en el inciso anterior
entraña la fijación de un criterio de importancia y trascendencia.
Hasta lo aquí reseñado, esta Primera Sala arriba a la determinación
que sí se encuentra satisfecho el primero de los requisitos de procedencia.
En efecto, del análisis de los conceptos de violación, concatenados con
las consideraciones que a ese respecto dio el Tribunal Colegiado del
conocimiento, evidencian que sí subsiste un tema de índole constitucional,
relacionado con el artículo 106 párrafo tercero del Código de Procedimientos
Penales para el Estado de Baja California relativo al tema de flagrancia
equiparada.
QUINTO. Estudio de Constitucionalidad. Esta Primera Sala de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, luego de un análisis a los argumentos
combativos expresados por la parte recurrente, concluye que resultan
suficientemente fundados para revocar el fallo impugnado.
Lo anterior es así, toda vez que la parte quejosa combate la legalidad de la
detención y la constitucionalidad del artículo 106, párrafo tercero del Código
de Procedimientos Penales para el Estado de Baja California, que contempla
la figura de la flagrancia.
Ahora bien, centrada la litis, debe decirse que la incorrección del Tribunal
Colegiado del conocimiento radicó en validar la legalidad de la detención,
fundamentando su argumentación en una norma de contenido
inconstitucional.
Se procede, entonces, al estudio de la constitucionalidad del artículo 106 del
Código de Procedimientos Penales para el Estado de Baja California, en
específico de su tercer párrafo, pues de la lectura de la demanda de amparo
y del escrito de agravios se advierte que los argumentos del quejoso están
encaminados a impugnar esa parte del artículo.
Dicha porción normativa –señala el quejoso- es contraria al artículo 16
constitucional porque establece un término de setenta y dos horas como el
periodo en el cual se actualiza la flagrancia después de que tuvo lugar un
delito y se permite la legal detención del probable autor. Mientras que la
Constitución limita la flagrancia al instante de la comisión del delito o al de la
huida y ocultamiento del sujeto inmediatamente después de su actuar
delictivo.
Esta Primera Sala, tal como lo hiciera al resolver el amparo directo en revisión
01/2024, considera que el quinto párrafo del artículo 16 constitucional,
posterior a la reforma de dos mil ocho, establece –entre otros aspectos– que
cualquier persona puede detener al indiciado siempre y cuando ello suceda
en el momento en que esté cometiendo un delito o inmediatamente después
de su comisión. Los alcances de este segundo supuesto se desprenden de la
finalidad que el Constituyente Permanente imprimió a la norma desde la
reforma de junio de dos mil ocho.
El poder reformador de la Constitución decidió limitar el concepto de
flagrancia con el propósito expreso de evitar detenciones arbitrarias que
afectaran el derecho a la libertad personal. En tanto la flagrancia en el delito
es universalmente empleada como justificación a la detención de una persona
sin mandato judicial, el constituyente permanente trató de eliminar las
divergencias en las distintas legislaciones estatales respecto al alcance del
momento en que ésta puede ocurrir.
A partir del análisis de las figuras doctrinales de flagrancia, cuasi flagrancia y
flagrancia equiparada, el poder reformador de la
Constitución limitó la hipótesis contenida en la expresión “inmediatamente
después de la comisión del delito”, hasta lo que doctrinariamente se conoce
como cuasiflagrancia, la cual abarca la persecución durante la huida física u
ocultamiento del sujeto justo después de la realización del ilícito penal.
Al respecto, el artículo 106, párrafo tercero, del Código de Procedimientos
Penales para el Estado de Baja California, establece lo siguiente:
“Artículo 106.- Detención en Caso de Flagrante Delito. - En caso
de flagrancia delictiva, cualquier persona podrá detener al
inculpado poniéndolo sin demora a disposición de la autoridad más
cercana y ésta, con la misma prontitud, a la del Ministerio Público
competente.
Se entiende que un delincuente es aprehendido en flagrante delito,
no sólo cuando es detenido en el momento de estarlo cometiendo
sino, también, cuando después de ejecutado el hecho delictuoso,
es perseguido y detenido materialmente, o cuando inmediatamente
después de realizado, alguien lo señala como autor o partícipe del
mismo y se encuentra en su poder el objeto, el instrumento del
delito o cualquier huella o indicio que hagan presumir,
fundadamente, su intervención en la comisión del mismo.
En el caso de delitos graves, podrán ser detenidos dentro de
las setenta y dos horas posteriores a la comisión del hecho
delictuoso, cuando sean señalados como responsables por la
víctima, por algún testigo o quien hubiese participado con
ellos en el delito o se encuentre en su poder el instrumento o
producto del delito, o aparezcan huellas o indicios que indiquen
su participación en el mismo delito.
Al recibir el Ministerio Público a una persona detenida, calificará
inmediatamente la legalidad de la detención y, si resulta
injustificada, ordenará su libertad. En caso contrario, integrará la
averiguación y resolverá sobre el ejercicio de la acción penal en el
término legal.
La violación de esta disposición hará penalmente responsable al
funcionario que decrete indebidamente el aseguramiento, así como
al ministerio Público que no ordene la libertad del sujeto”.
Como puede verse, en caso de delitos graves, el tercer párrafo del artículo
106 del Código de Procedimientos Penales de Baja California admite que las
personas sean detenidas dentro de las setenta y dos horas posteriores a la
comisión del hecho delictivo cuando sean señaladas como responsables por
la víctima, por algún testigo o quien hubiese participado con ellos; cuando se
encuentre en su poder el instrumento o producto del delito, o aparezcan
huellas o indicios que indiquen su participación en éste.
Es decir, dicha porción normativa amplía a setenta y dos horas – bajo
determinados supuestos– el periodo en que puede considerarse se está en
presencia de flagrancia. Esto significa que, de acuerdo con el tercer párrafo
del artículo 106 del Código de Procedimientos Penales de Baja California, la
detención sin orden judicial o de autoridad competente de la persona que
hubiera sido señalada como responsable de un ilícito penal es legalmente
posible en “flagrancia equiparada” y dentro de las setenta y dos horas
siguientes a la comisión de un delito.
Este contenido normativo es contrario a la intención del poder reformador de
la Constitución, a lo previsto expresamente en el quinto párrafo del artículo
16 Constitucional y a la doctrina constitucional de esta Primera Sala que
insisten en la estricta inmediatez para la aceptación de la flagrancia como
excepción a la regla general de escrutinio judicial previo que, en materia de
detenciones, exige el parámetro de regularidad constitucional del derecho a
la libertad personal.
Al respecto, es pertinente la tesis: “FLAGRANCIA. EL ARTÍCULO 106,
PÁRRAFO TERCERO, DEL CÓDIGO DE PROCEDIMIENTOS PENALES
PARA EL ESTADO DE BAJA CALIFORNIA CONTRAVIENE EL ARTÍCULO 16
CONSTITUCIONAL, PÁRRAFO TERCERO, POSTERIOR A LA REFORMA
CONSTITUCIONAL DE
2008”.
Por lo anterior, se estima que el tercer párrafo del artículo 106 del Código de
Procedimientos Penales para el Estado de Baja California, reformado
mediante decreto publicado en el Diario Oficial del Estado de Baja California
el tres de noviembre de dos mil dieciséis, y vigente en la fecha en que ocurrió
la detención del quejoso, contraviene lo dispuesto por el artículo 16
constitucional cuando establece un término de setenta y dos horas, después
de que presuntamente se cometió un delito grave, como el periodo en el que
puede ocurrir una detención bajo la excepcionalidad de flagrancia.
A ese respecto, esta Primera Sala ha determinado que las consecuencias y
efectos de la vulneración al derecho de libertad personal son la invalidez legal
de la detención, así como de los datos de prueba obtenidos de forma directa
e inmediata con motivo de la misma, conforme a los principios de debido
proceso legal y obtención de prueba lícita.
En el caso concreto, fue incorrecto que el Tribunal Colegiado de conocimiento
calificara de legal la detención, con base en lo dispuesto en el párrafo tercero
del artículo 106 del Código de Procedimientos Penales para el Estado de Baja
California, dada su incompatibilidad constitucional.
En suma, como la resolución recurrida se pronunció bajo el espectro de un
dispositivo normativo inconstitucional, lo procedente es en la materia de la
revisión, revocar la sentencia de diez de febrero de dos mil diecisiete, dictada
por el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Penal del Decimoquinto Circuito,
al resolver el amparo directo 01/2024 y devolver los autos para que se
pronuncie a la luz de los parámetros aquí establecidos.
Esto no significa que tendrán forzosamente que anularse todos los medios
de prueba obtenidos en la investigación, de manera necesaria e
indiscriminada; en particular, si no guardan ninguna relación causal con la
violación y su obtención fue independiente.
Por lo expuesto y fundado, se resuelve:
PRIMERO. En la materia de la revisión, se revoca la sentencia recurrida.
SEGUNDO. Devuélvanse los autos al Sexto Tribunal Colegiado del
Decimoquinto Circuito, para los efectos precisados en el último apartado de
la presente ejecutoria.
Notifíquese; con testimonio de esta resolución, vuelvan los autos al
lugar de su origen y, en su oportunidad, archívese el expediente como asunto
concluido.