Resumen: Althusser, ideología y Aparatos
ideológicos del Estado
Louis Althusser, «Ideología y aparatos ideológicos del Estado» en La filosofía como arma de la
revolución, México, Siglo XXI, 1968, pp.102-151.
La condición final de la producción es la reproducción de las condiciones de producción, de lo
contrario, una formación social que no reproduzca las condiciones de producción para que la
producción sea posible, no sobrevivirá siquiera un año.
¿Qué es la reproducción de las condiciones de producción?
Las tenaces evidencias (evidencias ideológicas de tipo empirista) ofrecidas por el punto de vista de
la mera producción incluso de la simple práctica productiva, (abstracta ella misma con respecto al
proceso de producción) se incorpora de tal modo a nuestra conciencia cotidiana, que es
sumamente difícil, por no decir casi imposible, elevarse al punto de vista de la producción. Sin
embargo, cuando no se adopta tal punto de vista todo resulta abstracto y deformado (más que
parcial), aun en el nivel de la producción y con mayor razón todavía en de la simple práctica.
El proceso de producción emplea fuerzas productivas existentes en y bajo estas relaciones de
producción definidas para existir. Toda formación social debe reproducir las condiciones de su
producción, esta se divide en dos ramas:
a) Las fuerzas productivas
b) Las relaciones de producción existentes
No hay producción si no se asegura la reproducción de las condiciones materiales de la
producción: la reproducción de los medios de producción (materia prima, instalaciones fijas,
instrumentos de producción, etc.).
La reproducción de las condiciones materiales de la producción no va a ser pensada a nivel de la
empresa pues no es allí donde se da en sus condiciones reales. Lo que sucede en el nivel de la
empresa es un efecto, que sólo da la idea de la necesidad de reproducción, pero que no permite
en absoluto pensar en las condiciones y los mecanismos de la misma. Así, la demanda de medios
de producción puede ser satisfecha por la oferta.
La reproducción de las fuerzas de trabajo
La fuerza de trabajo se asegura dándole el medio material para que se siga reproduciendo: el
salario. Pero no basta con asegurar la fuerza de trabajo, y las condiciones materiales de su
reproducción para que se reproduzca como tal, debe ser competente, apta para ser utilizada en el
complejo sistema del proceso de producción. Debe ser calificada según las exigencias de la división
socio-técnica del trabajo, en sus distintos “puestos” y “empleos”.
La calificación de las fuerza de trabajo tiende a asegurarse no “en el lugar del trabajo”, sino fuera
de la producción, por medio del sistema educativo, diseñado para aumentar la fuerza de trabajo.
En la escuela se aprenden “habilidades”, además de técnicas y conocimientos, pero también se
aprenden las “reglas” de convivencia que debe observar todo agente de la división del trabajo
según el puesto que está destinado a ocupar: reglas de moral y conciencia cívica y profesional, lo
que significa en realidad reglas del respeto a la división social y técnica del trabajo y, en definitiva,
reglas del orden establecido por la dominación de clase.
La reproducción de la fuerza de trabajo no solo exige una reproducción de su clasificación sino, al
mismo tiempo, la reproducción de su sumisión a la ideología dominante. Así nace el sometimiento
a la clase dominante. No solo la escuela sino también otras instituciones de Estado como la iglesia,
el ejército o los medios de comunicación, son los que enseñan las habilidades bajo formas que
aseguren tal sometimiento. La reproducción de la calificación de la fuerza de trabajo se asegura en
y bajo las formas de sometimiento ideológico. Entonces reconocemos la presencia eficaz de una
nueva realidad: La ideología.
¿Cómo se asegura la reproducción de las relaciones de producción? Para responder esa pregunta
hay que rescatar primero dos cuestiones.
La sociedad
Utilizaremos la estructura de una sociedad como en principio Marx la describe. Toda sociedad está
constituida por dos niveles: la infraestructura o base económica (“unidad” de fuerzas de trabajo y
relaciones de producción) y la superestructura que comprende dos instancias, la jurídico-política y
la ideológica. Este diseño está estructurado con un interés teórico-pedagógico que ofrece una
fundamental ventana teórica que permite inscribir en el dispositivo teórico de sus conceptos
esenciales lo que nosotros hemos llamado su índice de eficiencia respectivo.
El Estado
El Estado es una máquina de represión que permite a las clases dominantes asegurar su dominio
sobre la clase obrera para someterla al proceso de explotación de la plusvalía. El Estado gira en
torno a la posesión del poder del Estado. Por otra parte existe el aparato de Estado. El objetivo de
la lucha de clases concierne al poder de Estado y en consecuencia en la utilización del aparato de
Estado, determinado por las clases que tiene el poder de Estado en función de sus objetivos de
clase. Para hacer progresar la teoría del Estado, es indispensable tener en cuenta no solo la
distinción entre poder de estado y aparato de estado, sino también otra realidad que se manifiesta
junto al aparato (represivo) de Estado, pero que no so confunde con él, los aparatos ideológicos
del estado (AIE).
Así como existen los aparatos represivos también existe una pluralidad de aparatos ideológicos de
Estado. Además los aparatos represivos son de dominio público, y en el caso de los aparatos
ideológicos, son del domino privado. No existen aparatos de Estado puramente represivos: las
instituciones como la policía y el ejército también utilizan la ideología, y de la misma manera no
existe un aparato puramente ideológico. La diferencia esencial entre el aparato represivo de
estado y el aparato ideológico del Estado, es que el primero “funciona mediante la violencia”, en
tanto que el AIE funciona mediante la ideología. A pesar de la diversidad de AIE, se podría decir
que la clase dominante ejerce la represión y a su vez utiliza su ideología. Así pues el AIE también
tiene su lugar en la lucha de clases.
¿Cuál es la medida del rol de los aparatos ideológicos de Estado? ¿A qué corresponden la
“función” de esos aparatos ideológicos del Estado que no funcionan con la represión sino con la
ideología?
Reproducción de las relaciones de producción
El rol del aparato represivo del Estado consiste esencialmente, en tanto aparato represivo, en
asegurar por la fuerza, las condiciones políticas de reproducción de los relaciones de producción
que son en ultima instancia, relaciones de explotación. El aparato de Estado no solamente
contribuye en su propia reproducción sino también, y sobre todo, asegura mediante la represión
las condiciones políticas de la actuación de los aparatos ideológicos.
La función de la diversidad de los aparatos ideológicos de estado, en su rol único, es reproducir las
relaciones de producción.
La clase dominante en las formaciones capitalistas maduras asegura la “armonía” entre el aparto
represivo y los aparatos ideológicos por medio del aparato ideológico escolar.
Todos los aparatos de Estado buscan el mismo resultado: reproducir las relaciones de producción
(i.e. las relaciones capitalistas de explotación). Por medio del sometimiento de los individuos a una
ideología de Estado “democrática”, atiborrando a todos los ciudadanos mediante la prensa, la
radio, la televisión, con dosis diarias de nacionalismo, chovinismo, liberalismo, moralismo. Se
inculca en los niños “habilidades” recubiertas por la ideología dominante en estado puro (moral,
instrucción cívica, filosofía, etc.)
Cada grupo está provisto de la ideología que conviene al rol que debe cumplir en la sociedad de
clases.
Se puede concluir que la pareja Escuela-familia constituye el aparato ideológico del Estado
dominante, aparato que desempeña el rol determinante en la reproducción de las relaciones
producción de un modo de producción amenazado en su existencia por la lucha de clases.
La ideología
Todos los aparatos ideológicos del Estado funcionan con una ideología básica, que Marx definía
como: “el sistema de ideas, de representaciones que domina al espíritu de un hombre o grupo
social”. La teoría de las ideologías se basa en la historia de las formaciones sociales; por lo tanto en
los modos de producción combinados en ésta y de las luchas de clases que en ellas se desarrollan.
Teoría de la ideología general:
La ideología es pura ilusión, como un sueño, no es absolutamente nada.
La ideología no tiene historia.
La ideología está dotada de una estructura y funcionamiento que constituyen una realidad
no-histórica (omnihistorica).
La ideología es “eterna” en el sentido que decimos que lo es el inconsciente según Freud.
La ideología es una representación de la relación imaginaria que
tienen los individuos con sus condiciones reales de existencia.
Ofrecemos dos tesis para apoyar esta teoría:
Tesis 1: la ideología representa la relación imaginaria de los individuos con sus condiciones reales
de existencia.
La palabra ideología significa: ilusión o alusión a algo. Los hombres se representan en forma
imaginaria sus condiciones reales de existencia. La existencia de los grupos de estos cínicos que
basan su dominación y explotación del “pueblo” en una representación falseada del mundo que
han imaginado para esclavizar los espíritus mediante el dominio de su imaginación. Como Marx
decía: “es la alienación material que reina en las condiciones de existencia de los hombres
mismos” (trabajo alienado). En la representación imaginaria del mundo que se encuentra en una
ideología están reflejadas las condiciones de existencia de los hombres y por lo tanto su mundo
real.
Toda ideología en su formación necesariamente imaginaria no representa las relaciones de
producción existentes (y las otras relaciones que de allí derivan), sino ante todo la relación
(imaginaria) de los individuos con las relaciones de producción y las relaciones que de ella
resultan. En la ideología no está representando entonces el sistema de relaciones reales que
gobiernan la existencia de lo individuos, sino la relación imaginaria de esos individuos con las
relaciones reales que viven.
Tesis 2: la ideología tiene una existencia material.
Los individuos viven en la ideología, cuya deformación imaginaria depende de su relación
imaginaria con sus condiciones de existencia, con las relaciones de producción y de clase. Diríamos
que esta relación está dotada de existencia material. El individuo en cuestión se conoce de tal o
cual manera, adopta tal o cual comportamiento práctico y, además, participa en ciertas prácticas
reguladas, que son del aparato ideológico del cual “dependen” las ideas que el ha elegido
libremente con toda conciencia, en su calidad de sujeto.
Todo depende de la noción del sujeto; la ideología interpela a los individuos como sujetos.
La ideología solo existe por el sujeto y para el sujeto, puesto que toda ideología tiene por función
la “constitución” de los individuos concretos en sujeto. Así la ideología no está nada más en las
formas materiales de la existencia de ese funcionamiento. El hombre por naturaleza es un animal
ideológico, cuando reconoce en otro el discurso que argumenta. La ideología transforma a los
individuos en sujetos.