Los receptores farmacológico son macromoléculas específicas de células u
organismos que interactúan selectivamente con moléculas de fármacos, e inician
como consecuencia, una cadena de fenómenos bioquímicos y biofísicos, que se
traducen en efectos fisiológicos. Estos se clasifican en:
Receptores acoplados a canales iónicos; se denominan también ionotrópicos o
ionotropicos, se encuentran localizados en la membrana celular acoplados
directamente a un canal ionico del que forman parte, es decir, el receptor forma la
estructura del canal. Los receptores ionotrópicos se encuentran en un lugar de fácil
acceso al ligando, localizado en la porción extracelular de la proteína
transmembrana. A través de estos receptores actúan los mediadores fisiológicos
(neurotransmisores) que producen efectos en milisegundos (transmisión sinaptica).
La unión del ligando con el receptor desencadena la apertura o el cierre del canal lo
que a su ves origina cambios en el potencial transmembrana ( despolarización o
hiperpolarizacion) . A esta familia de receptores pertenecen, el receptor colinérgico
nicotínico se divide en (Nm y Nn) que controlan la contracción muscular en la unión
neuromuscular y la neurotransmisión en ganglios. Estos receptores son
fundamentales para el funcionamiento del sistema nervioso. Y el receptor GABA
gamma-aminobutirico se dividen en dos subtipos principales: GABA-A, que son
receptores ionotrópicos y permiten la entrada de cloro en la célula, provocando una
rápida inhibición neuronal, y GABA-B, que son metabotrópicos y actúan a través de
proteínas G, generando efectos inhibitorios más lentos y prolongados.
Receptores acoplados a proteínas G se denominan también metabotropicos o
metabótropos , se localizan en la membrana celular y regulan diversas moléculas
efectoras mediante proteínas G, que son responsables de la transducción de señales
al fijar e hidrolizar GTP. Al ser activados por ligandos, estos receptores inician una
cascada de señalización que puede resultar en la activación o inhibición de proteínas
efectoras como enzimas (por ejemplo, adenilciclasa y fosfolipasas), canales iónicos
(como los de calcio, potasio y sodio), así como proteínas contráctiles y de transporte.
Esta compleja red de interacción permite que las células respondan de manera
precisa a diferentes estímulos externos. A esta familia pertenecen los receptores: Los
receptores adrenérgicos se dividen en alfa (α1 y α2) y beta (β1, β2 y β3). Los α1 causan
vasoconstricción y aumento de presión arterial; los α2 inhiben neurotransmisores.
Los β1 aumentan la frecuencia cardíaca, los β2 provocan broncodilatación, y los β3
promueven lipólisis. La epinefrina actúa sobre todos ellos, mientras que el
propranolol bloquea β1 y β2. Los receptores dopaminérgicos se dividen en D1 ( que
incluye los subtipos D1 y D5) y D2 ( que incluye D2, D3 y D4). En el sistema nervioso
central, los D1 predominan y están en áreas como el cuerpo estriado, donde su
activación causa vasodilatación. Los D2, presentes en la hipófisis anterior, inhiben la
liberación de dopamina y son clave para regular movimientos y trastornos
psiquiátricos. El D3 se encuentra en el núcleo accumbens, mientras que los D4 y D5
están en áreas corticales y límbicas, siendo relevantes por su polimorfismo en
humanos.
Los receptores con actividad enzimática, que se encuentran en la membrana celular,
se caracterizan por tener dos dominios distintos: un dominio de fijación, que es
extracelular y se encarga de unirse al ligando, y un dominio efector o catalítico, que es
intracelular y posee actividad enzimática propia. La unión del ligando al dominio de
fijación provoca una modificación que permite que el dominio catalítico actúe sobre
sustratos específicos. Los receptores de guanil ciclasa son enzimas que convierten
GTP en GMPc, un segundo mensajero que modula respuestas celulares. Se localizan
principalmente en las células del riñón y del músculo liso vascular. Existen dos
subtipos: el soluble (sGC), activado por el óxido nítrico, y el de membrana (mGC),
activado por hormonas peptídicas como el péptido atrial natriurético. Sus efectos
incluyen la regulación de la excreción de sodio y agua en los riñones, así como la
inducción de vasodilatación, contribuyendo a la regulación de la presión arterial y el
equilibrio hídrico en el organismo. Los receptores de tirosina quinasa son proteínas
de membrana que al unirse a factores de crecimiento, activan su actividad quinasa y
fosforilan residuos de tirosina en proteínas diana, iniciando cascadas de señalización
celular. Se encuentran en la membrana plasmática de diversas células y se dividen en
subtipos, su activación regula el crecimiento, la proliferación celular, la
supervivencia, la angiogénesis y la migración celular.
Los receptores que regulan la transcripción de genes, o factores de transcripción, son
proteínas intracelulares que se localizan en el núcleo o citoplasma y requieren que el
ligando penetre en la célula para interactuar con ellos. Tienen dos dominios: uno para
unirse al ligando y otro para unirse a secuencias específicas del ADN llamadas
elementos de respuesta hormonal, esenciales para la transcripción de genes.
Cuando el ligando se une al receptor, este cambia de forma y puede asociarse al
ADN. El complejo receptor-ligando actúa como un factor de transcripción nuclear,
regulando la transcripción de genes de manera positiva (activando) o negativa
(reprimiendo), lo que influye en la síntesis de proteínas específicas y, por ende, en
diversas funciones celulares. A esta familia pertenecen los receptores; Los
receptores de naturaleza esteroidea son proteínas intracelulares que se unen a
hormonas esteroides, como glucocorticoides, mineralocorticoides, andrógenos y
estrógenos. Se localizan principalmente en el citoplasma o núcleo de las células y, al
unirse a su hormona específica, actúan como factores de transcripción que regulan
la expresión de genes. Sus efectos incluyen la regulación del metabolismo, la
modulación del sistema inmunológico, el control del equilibrio hídrico y electrolítico,
así como la influencia en el desarrollo y función reproductiva. Los receptores
retinoides son proteínas nucleares que se activan al unirse a retinoides, como el
ácido retinoico, y actúan como factores de transcripción regulando la expresión
génica. Se localizan principalmente en el núcleo de las células, aunque pueden estar
en el citoplasma antes de unirse a su ligando. Sus efectos incluyen la regulación del
desarrollo celular, el mantenimiento de la salud visual, la modulación del sistema
inmunológico y la influencia en procesos metabólicos, como el metabolismo lipídico.