VENTURA
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Sirio, la historia
del Ojo en el Cielo
Juan Pérez Ventura
FECHA DE PUBLICACIÓN ORIGINAL: 17 de mayo de 2016
FECHA DE LA PRESENTE EDICIÓN: 12 de noviembre de 2024
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Sirio, la historia
del Ojo en el Cielo
Situada "únicamente" a 8,6 años luz del Sistema Solar, atención. La lechuza se posó en una rama y fijó su ojos
Sirio es la estrella más brillante del cielo nocturno. Este amarillos en los ojos marrones de Oukonunaka. Los pocos
será con toda seguridad el principal motivo de su im- segundos que pasaron parecieron años. Durante el contacto
portancia en la cultura y la historia de la Humanidad, pero visual con el ave, el joven cherokee imaginó que volaba sobre
hay más. Sirio (Sirius, en latín) puede verse prácticamente las montañas. De pronto cayó. La lechuza pestañeó y la
desde cualquier lugar habitado de la Tierra, y desde siem- visión se apagó. Oukonunaka se frotó los ojos y vio cómo el
pre ha tenido una relación especial con diferentes pue- mágico animal emprendía su vuelo por encima de los
blos y civilizaciones, quienes, aun encontrándose a miles árboles, hacia el exterior del bosque. Trató de no perderlo de
de kilómetros entre sí y en continentes distintos, han vista, pero la lechuza desapareció en el firmamento noctur-
coincidido en elevar a Sirio a lo más alto en sus leyendas y no. En su lugar apareció ante Oukonunaka una gran estrella
creencias. Es una estrella mágica. que brillaba como el Sol.
El grupo inglés The Alan Parsons Project (1975-1990) fue El joven se quedó un rato mirando aquel gran ojo que flo-
uno de los más experimentales durante la segunda mitad taba en la oscuridad. No sabía muy bien qué había sucedido,
de los setenta y durante los ochenta. Descritos por Ho- pero antes de su encuentro con la lechuza Oukonunaka
mer Simpson como «una especie de transbordador nunca se había fijado en aquella estrella tan brillante. Se
espacial», estos rockeros progresivos jugueteaban mucho agachó a recoger las tres ramas de leña y, deshaciendo el
con la música electrónica. Su disco más famoso es una camino, volvió a la aldea. Cuando llegó, los tambores habían
referencia directa a Sirio. Eye in the Sky (1982) no sólo tie- parado. La hoguera se estaba consumiendo, y todos le mira-
ne una cubierta que nos adelanta las implicaciones his- ban con el ceño fruncido.
tóricas y culturales que tiene esta estrella (vemos el Ojo
de Horus, dios egipcio), sino que además comienza con Desde la Antigüedad el ser humano ha jugado mirando al
‘Sirius’, una pieza instrumental de innegable espíritu cós- cielo nocturno. Las constelaciones son fruto de la imagi-
mico. No hay mejor manera de empezar nuestro viaje nación del hombre, que se entretiene agrupando las es-
que escuchando esta música. trellas, dibujando formas en el firmamento. La Unión As-
tronómica Internacional reconoce 88 constelaciones des-
de el año 1928, si bien Ptolomeo (100-170 d.C) ya recogió
El Ojo que nos mira desde el Cielo
en el S.II hasta 48 agrupaciones celestes en su obra
Almagesto.
Desde lo lejos se veía subir el humo de la hoguera desapare-
ciendo en la noche. También se escuchaban cánticos y tam- Sirio se encuentra en la constelación del Perro o del Can
bores, y entre los árboles se iluminaba la aldea. El verano Mayor, conocida internacionalmente por su nombre lati-
llegaba a las Montañas Negras, y el padre de Oukonunaka no: Canis Maior. Por lo tanto esta estrella no sólo es ‘El
había mandado a su hijo a buscar más leña, para que el Ojo en el Cielo’, sino también la ‘Estrella Perro’. La primera
fuego alargara su vida. El joven se había alejado demasiado, vez que se menciona a Sirio en un documento escrito es
pero no le importaba. Incluso sentía curiosidad por el silencio en el S.VII a.C de la mano de Hesíodo, quien dijo de esta
y la soledad del bosque. Ya había escogido tres buenas estrella: ποίκιλος Σείριος («Sirio, el que brilla en muchos
ramas que permitirían al chamán seguir su ritual junto a las colores»).
llamas, pero Oukonunaka no estaba seguro de querer regre-
sar. En realidad nunca le habían gustado las celebraciones Sirio aparece en la mitología de varias civilizaciones y
estivales. Quizás por eso no había refunfuñado al recibir el pueblos alrededor de todo el mundo. Los inuit de Alaska
encargo de su padre. conocían a esta estrella como el «Perro Luna», mientras
que en China se hablaba del «Lobo Celestial». Los indios
Cuando por fin se decidió a dar el primer paso, un fantasma pawnee de Nebraska la llamaban «Estrella Coyote». Todos
blanco apareció de la nada frente a su cabeza. El susto hizo ellos nombres cánidos y que hacen referencia a la forma
que Oukonunaka tirara la leña y agitara los brazos. El grito de la constelación Canis Maior, que estas culturas ya
debió espantar al espíritu, que se fue volando hacia el cielo. habían detectado en el cielo nocturno.
El chico esbozó una sonrisa y suspiró divertido al comprobar
que había sido una lechuza. «Bastante grande» pensó. Nun- En sánscrito se nombra a Sirio como Lubdhaka («El Caza-
ca había visto una lechuza de ese tamaño en el bosque. Ou- dor»), y algunos indios americanos como los seri y los
konunaka siguió con la mirada el vuelo del gran pájaro Tohono O’odham veían a esta estrella como un perro que
blanco, que rodeaba los pinos como queriendo llamar la perseguía a ovejas en las montañas. La relación de Sirio
532 artículos de otras temáticas
con la caza encuentra su fundamento en Grecia, donde Sirio procede de una civilización anterior a la griega, y que
existía la historia de Orión, un famoso cazador al que está relacionada con el dios egipcio Osiris…
siempre acompañaban sus dos perros. La leyenda de
Orión se escribía en el firmamento de manera muy clara: La relación de Sirio con Egipto va más allá de la portada
la constelación del cazador estaba acompañada por otras del álbum Eye in the Sky (1982) de The Alan Parsons Pro-
dos: Canis Maior y Canis Minor. En la actualidad, estas ject. Los antiguos pobladores a orillas del Nilo conside-
tres constelaciones (recogidas en el catálogo de la Unión raba a Sirio la estrella más importante del cielo. Varios de
Astronómica Internacional) son de las más famosas entre los dioses del Antiguo Egipto estaban relacionados con el
el gran público. Ojo del Cielo, como por ejemplo Anubis, el dios con cabe-
za de perro, la diosa Sothis, representada con una estrella
La constelación de Orión es reconocida por el curioso en la cabeza (y que daba nombre a Sirio, que era conoci-
Cinturón de Orión, formado por tres estrellas en da como Sothis por los egipcios), o también Isis, de la que
espectacular línea recta. Junto a esta agrupación de se decía que era la misma estrella.
estrellas (entre las que se encuentran algunas gigantes
como Betelgeuse, Rigel o Bellatrix) aparece Canis Maior, el Muchos analistas han querido ver otro vínculo entre Sirio
perro del cazador griego. El hecho de que Canis Maior y Egipto en la disposición de las Pirámides. Hay quien
sea el perro de caza de Orión es el vínculo que une asegura que la Gran Pirámide de Giza fue construida en
directamente a la estrella Sirio con el mundo de los perfecta alineación con Sothis (Sirius), para que la luz de
cánidos y la caza. Sin embargo, algunos consideran que la estrella cayera sobre la Gran Galería en la que descan-
Sirio procede de una civilización anterior a la griega, y que saban los cuerpos de los grandes faraones. Más
está relacionada con el dios egipcio Osiris… concretamente, la luz de Sirio iluminaría la Cámara de la
Reina. ¿Relación con las diosas? Se ha escrito mucho
sobre este tema, y se pueden encontrar por la red
montajes curiosos.Existe sin embargo un tercer vínculo
que relaciona al Antiguo Egipto con la estrella más
brillante, y es un vínculo mucho más interesante. Lejos de
rumores sobre dioses y conexiones cósmicas con el
Universo, este tercer vínculo que desvelaremos a
continuación está basado en una realidad científica y
natural muy clara. Y es bien interesante. Pero antes de
analizar esta misteriosa relación con el Ojo del Cielo,
recordemos de qué manera describía el poeta y astrólogo
romano Marco Manilio, en el siglo I d.C, lo que ocurría en
la Tierra cuando Sirio brillaba en el firmamento:
OTROS
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saban los cuerpos de los grandes faraones. Más concre- dridos de que llegaba el verano. Y no es una figura lite-
tamente, la luz de Sirio iluminaría la Cámara de la Reina. raria. Efectivamente, al aparecer la Estrella Perro en el cie-
¿Relación con las diosas? Se ha escrito mucho sobre este lo nocturno llegaba la canícula (el periodo del año en el
tema, y se pueden encontrar por la red montajes curio- que las temperaturas son más altas en el Hemisferio
sos. Norte, aproximadamente del 23 de Julio al 2 de Septiem-
bre). La relación es más que evidente: al aparecer Sirio
Existe sin embargo un tercer vínculo que relaciona al An- (un cánido) comenzaba la estación más calurosa (la caní-
tiguo Egipto con la estrella más brillante, y es un vínculo cula). La constelación del Can Mayor está directamente
mucho más interesante. Lejos de rumores sobre dioses y relacionada con el verano.
conexiones cósmicas con el Universo, este tercer vínculo
que desvelaremos a continuación está basado en una Se denomina ‘orto helíaco’ a la primera aparición de una
realidad científica y natural muy clara. Y es bien intere- estrella por el horizonte Este después de su periodo de
sante. Pero antes de analizar esta misteriosa relación con invisibilidad. El orto helíaco de Sirio coincidía en tiempos
el Ojo del Cielo, recordemos de qué manera describía el del Antiguo Egipto con el solsticio de verano, y con la
poeta y astrólogo romano Marco Manilio, en el siglo I d.C, llegada de las inundaciones a la llanura del Nilo. Así pues,
lo que ocurría en la Tierra cuando Sirio brillaba en el el vínculo entre la mitología egipcia y la estrella Sirio se
firmamento: basaba en un hecho real: la coincidencia natural entre el
orto helíaco de Sirio y la crecida del río.
”Vomita sus llamas la canícula; quema su fuego y duplica su
calor el Sol cuando lanza su hálito sobre la faz de la Tierra
Los egipcios tenían muy claro que lo que hacía que el Nilo
incidiendo con sus rayos, y el mundo brilla en sus cenizas co-
creciera y que la cosecha fuera buena debía ser algo
mo si hubiera llegado su fin. Las olas de Neptuno languide-
divino. Agradecían a los dioses el milagro del río, y en-
cen y desaparece el recuerdo de la verde savia y de las
contraron la respuesta mirando al cielo. Allí estaba el Ojo,
hierbas. Todos los animales buscan lejanas tierras y el mun-
brillando con fuerza. Debía ser un dios. Los más sabios
do necesita hallarse en otro lugar. La Naturaleza misma
decidieron que el año debía comenzar el mismo día que
enferma de sus propias dolencias agobiada por los calores
Sirio aparecía tras el horizonte Este, adelantándose al
excesivos y vive su propia muerte. Y parece como si todos los
mismo Sol en el amanecer. Conmemoraron la aparición
astros se centraran en uno sólo….”
de Sirio haciendo de ese día el primero del año. En la
¿Qué nos quería decir Manilio con esto? ¿qué extraño fe- actualidad se calcula que se trataba del 19 de Julio, el
nómeno estaba describiendo? ¿en qué situación las per- primer día del antiguo calendario egipcio. Por la gracia de
sonas sufren este tipo de apocalipsis? La respuesta es Sirius.
bien sencilla: un cambio de estación. El comienzo del
verano, la llegada de las altas temperaturas. «Desaparece Mientras los hombres colocaban la leña en la hoguera, el
el recuerdo de la verde savia y de las hierbas». chamán esparcía polvo de arena roja murmurando algo
incomprensible. El padre de Oukonunaka reprendía a su hijo
No es casual que a Sirio se la conociera como la Estrella por haber tardado tanto en regresar del bosque. «No es un
Perro. Era un cánido celeste que nos avisaba con sus la- lugar seguro» le repetía como tantas otras veces. Era verdad
dridos de que llegaba el verano. Y no es una figura que otras tribus de cherokees moraban en las faldas de la
literaria. Efectivamente, al aparecer la Estrella Perro en el Montaña, pero habían pasado años desde el último
cielo nocturno llegaba la canícula (el periodo del año en el enfrentamiento entre aldeas. El joven de ojos marrones tenía
que las temperaturas son más altas en el Hemisferio la mirada puesta en el fuego. Oía las palabras de su padre,
Norte, aproximadamente del 23 de Julio al 2 de pero no las escuchaba. Sólo podía concentrarse en el cántico
Septiembre). La relación es más que evidente: al aparecer del chamán y en el baile de las llamas.
Sirio (un cánido) comenzaba la estación más calurosa (la
canícula). La constelación del Can Mayor está
directamente relacionada con el verano.
534 artículos de otras temáticas
que otras tribus de cherokees moraban en las faldas de la ba la idea de poder revivir a los dioses echando su sangre
Montaña, pero habían pasado años desde el último enfrenta- pulverizada en una hoguera, el chico dudaba que fuera
miento entre aldeas. El joven de ojos marrones tenía la mira- posible.
da puesta en el fuego. Oía las palabras de su padre, pero no
las escuchaba. Sólo podía concentrarse en el cántico del cha- -¿No me crees? -en ese momento Oukonunaka temió haber
mán y en el baile de las llamas. enfadado al chamán, que se giró hacia los hombres. Los
tambores dejaron de sonar y la gente miró al sabio. Atohi mi-
-¿Me has entendido, Oukonunaka? -le dijo su padre agarrán- ró a su hijo-. ¡Este joven no cree en mis poderes!
dole con fuerza por los hombros.
El viejo acompañó al chico hasta el centro de la plaza. Todos
El chico asintió sin decir nada. Sabía que la celebración de la le miraban. «Voy a mostrarte el último dios que he recupe-
llegada del verano era muy importante para su padre y para rado, siéntate». Como cada vez que comenzaba una de sus
el resto de la aldea. Todos los años se cantaba junto al fuego historias, todo el mundo cerró el círculo alrededor del cha-
y se daban las gracias a los dioses. Oukonunaka nunca ha- mán. Sentados sobre sus piernas, mujeres y hombres, adul-
bía sentido atracción por las fiestas estivales. A él le interesa- tos y niños, esperaron a que el sabio les iluminara. En todos
ban los misterios del bosque y del cielo. los ojos se reflejaban las llamas del fuego, y en los de Ouko-
nunaka brillaba la llama de la curiosidad. El hombre em-
-Deja al chico, Atohi -la voz del chamán llamaba al padre de pezó:
Oukonunaka-. Ya es adulto para conocer la diferencia entre
lo correcto y lo aventurado. «Hará unas semanas que resucité a un nuevo dios. Era un
lobo del bosque, que murió en las Montañas Negras, y cuya
-No distingue entre un perro y un lobo -dijo el padre levan- sangre conseguí convertir en polvo de arena. Al esparcirla
tando algunas risas en la plaza. La hoguera volvía a arder sobre la hoguera las llamas subieron veinte palmos hacia el
con fuerza. cielo. Supe entonces que el lobo había sido liberado y volvía
a la vida. Pero no regresó al bosque -el chamán negó cerran-
Atohi era un hombre respetado en la aldea. Rápido cazador y do los ojos-, no volvió a correr entre los árboles ni a cazar
eficaz leñador. Se movía entre los árboles como los salmones animales. El Dios Lobo no resucitó para volver a su forma
en la corriente. Las mujeres le miraban más desde que enviu- animal. No entendí qué había sucedido. Esa noche no pude
dó, y eso incomodaba a Oukonunaka. Desde aquel negro día dormir. Salí de la tienda cuando la aldea soñaba y, en la
en el que los osos salieron de hibernar, la relación con su pa- quietud del bosque, pude ver con claridad y comprender. El
dre se había enfriado. dios lobo había subido al firmamento, y ocupaba un lugar
central y brillante en el universo -el viejo indicó a los hombres
-¿Sabes lo que es esto, Lechuza Blanca? -preguntó el chamán que apagaran el fuego. Se mantuvo en silencio. Cuando las
al joven mientras despedía a Atohi con la mirada. Oukonu- llamas quedaron reducidas a cenizas y la columna de humo
naka quedó sorprendido. ¿Cómo le había llamado? El viejo pasó a ser un fino hilo gris, el chamán continuó-. Desde ese
extendió un puñado de polvo rojo hacia el chico-. Es sangre día hay una nueva estrella por la noche, y es sin duda la
de dioses. Los hombres la recogen cerca del río, donde el estrella de un dios.»
agua es colorada. Yo la machaco con piedra hasta hacerla
polvo. Es sangre de dioses. -¡Mirad! ¡Es verdad! -la gente estaba asombrada ahora que,
sin la luz de la hoguera, podían ver claramente el cielo noc-
-¿De qué dios? -Oukonunaka no era muy dado a mantener el turno. Nunca se habían fijado en aquel Ojo brillante que
misterio. Él quería saber. ahora pendía sobre su aldea.
El chamán sonrió. «De todos ellos», dijo. Y le explicó: Todos -¡Silencio! -el sabio no había terminado-. Esa estrella que veis
OTROS
los dioses del bosque mueren alguna vez. Luego vuelven a la ahora no existía antes de resucitar al dios lobo. Apareció
vida, pero su sangre queda manchando la tierra. Cerca de la cuando el alma del dios subió al cielo. Cada vez que muere
Pequeña Cascada, donde el río hace una poza, la tierra es un hombre o una mujer, su espíritu atraviesa el Camino de
rojiza. Allí murió un dios no hace mucho. El polvo que lanzo las Almas -«Yo he visto un espíritu en el bosque», pensó
al fuego permitirá al dios regresar al Mundo de los Vivos, y si Oukonunaka-. Ese camino está bien guardado por los dioses
es magnánimo nos recompensará con lluvias y buena caza. animales, que guían a los muertos hasta el fondo negro del
firmamento. Al llegar se convierten en astros, y brillan du-
-¿Ha recuperado a algún dios alguna vez? -aunque le fascina- rante una eternidad, vigilando a sus familiares y protegién-
artículos de otras temáticas 535
La escritora Raven Hail (1921-2005) cuenta en su libro
Cherokee Astrology que este pueblo consideraba a Sirio y a
Antares (otra gran estrella, la más brillante de la conste-
lación Escorpio) como una pareja de perros-lobo guardia-
nes que custodiaban los dos lados del llamado «Camino
de las Almas», que conducía a la otra vida. Podemos ima-
ginar a los indios mirando al cielo nocturno y pensando
que esas dos brillantes estrellas, una a cada lado del
firmamento, guardaban la entrada al Más Allá.
Sirio y la filosofía: sabiduría,
verdad y conocimiento
El capítulo 53 del Corán se titula An-Najm (La Estrella), y
tiene un versículo que dice: ﺏ ﺍﻟﱢﺷْﻌَﺭﻯ ﻭﺃﱠﻧُﻪ ُﻫَﻭ َﺭ ﱡ, y que se
puede traducir como: «Él es el Señor de Sirio, la Poderosa
dolos. Pero esas estrellas más brillantes que podéis ver no Estrella». La relación entre Sirio y el poder y las deidades
son simples hombres o simples mujeres. Son dioses, y han es muy repetida en varias civilizaciones del mundo. En la
dejado la Tierra para cuidar y guiar a nuestros muertos. India, esta estrella se conoce como Mrgavyadha («El Ca-
zador de Ciervos»), y representa al dios Rudra, así como
El viejo siguió explicando que había muchas estrellas porque en Egipto Sirio representa a la diosa Isis.
eran muchas las personas que habían muerto desde la
creación del mundo, y que había tan sólo unas pocas ¿Qué es lo que diferencia a un dios de un hombre? Po-
estrellas de dioses, que destacaban entre las demás. Recordó dríamos decir que principalmente, además del hecho de
al dios lobo que se había unido a ese conjunto de dioses la inmortalidad u otras características materiales/físicas,
brillantes en el cielo, y habló de cómo consiguió resucitarlo. lo que diferencia a un ser divino de un simple ser huma-
Oukonunaka no dejaba de mirar hacia la noche. Sentía que no es la sabiduría. Los dioses son sabios, tienen conoci-
todavía no comprendía todo ni nada. ¡Estaba tan lejana la miento de la verdad absoluta. Y en ese sentido se ha es-
verdad de su aldea! ¿Cómo podía alcanzar a comprender ese peculado mucho sobre las aptitudes ilustrativas de Sirio.
universo que parpadeaba sobre su cabeza? Quizás la
respuesta estaba en ese último dios que había subido al Famosa es la historia del pueblo de los dogones, origina-
cielo, la Estrella Lobo, aquella con más luz. El joven dejó de rios de Malí, de los que se dice que adquirieron conoci-
fijarse en las estrellas de dioses, ocupaban demasiado la mientos astronómicos superiores gracias a la visita de
atención de las personas de la tierra. Escudriñó aquel manto extraterrestres llegados de Sirio. Esta leyenda se puede
negro, intentando encontrar algo en su profundidad. encontrar en muchos sitios de Internet, pero lo cierto es
Intentando recordar a alguien. Buscando respuestas. Cuando que los dogones, que ciertamente sabían mucho sobre
algo le devolvió a su aldea. «Tu madre también brilla ahí astronomía y sobre Sirio, aprendieron todo tras un proce-
arriba, Lechuza Blanca -el chamán señaló al cielo estrellado-, so de contaminación y asimilación cultural, esto es, de la
y es ese el brillo más importante». visita de occidentales. Aun así la relación entre Sirio y el
pueblo dogón es una muestra más de que la estrella más
En el imaginario indígena y antiguo encontramos que Si- brillante del cielo se relaciona con la sabiduría, pues se
rio es tanto un gran Ojo que simboliza lo más divino co- llegó a creer que los dogones debían sus conocimientos
mo un perro que avisa de que llega el calor y que ayuda a directamente a Sirio.
cazar a su amo Orión. Entre estas dos concepciones de la
estrella más brillante del cielo, los egipcios se inclinaron De manera más fundamentada, pero igualmente cuestio-
por la primera, dando a Sirio categoría de dios. Los es- nable, se ha hablado de la estrecha relación que supues-
candinavos también, pues llamaban a esta estrella «la An- tamente existe entre Sirio y las sociedades secretas. En
torcha de Loki». En cambio los pueblos americanos vieron especial es la masonería, aparecida a principios del S.XVIII
este cuerpo celeste como una parte de un todo (la cons- en Francia y extendida más tarde de manera internacio-
telación Canis Maior) y relacionaron a Sirio con los perros, nal, la institución de carácter secreto que más se ha rela-
los lobos y los coyotes. cionado con esta estrella. El simbolismo masón tiene mu-
536 artículos de otras temáticas
chos puntos en común con todo lo que rodea a Sirio Por otro lado, y como ejemplo más reciente, vemos una
(ojos, círculos, estrellas, luz…) y además es importante clarísima referencia a las dotes liberadoras de Sirio en la
tener en cuenta que el objetivo principal de la masonería película El Show de Truman (Peter Weir, 1998). Con un es-
es la búsqueda de la verdad.Cuando los egipcios o los tupendo guión que mereció una nominación al Oscar,
nativos americanos miraban al firmamento y veían esa esta genial película que analizamos en otros artículos
gran estrella brillante, no tenían dudas de que se trataba trata del proceso que sigue un hombre que quiere saber
de una especie de dios, por ello en la cultura, en las qué ocurre a su alrededor, que quiere comprender el
inscripciones, en las leyendas y en el acervo que ha tras- mundo que le rodea. Quiere conocer la verdad, al fin y al
cendido de estas civilizaciones aparece Sirio como un cabo.
símbolo de sabiduría suprema y divina. Además, este dios
en concreto era uno que observaba continuamente a la En una de las primeras escenas de la película, Truman
Tierra y a las personas, por lo que su representación en sale de casa y se ve sorprendido por algo que cae del
forma de Ojo era bien común. cielo. Se trata de un foco de luz, del típico foco que hay en
los sets de rodaje. Aquí ya encontraríamos bastante
El Ojo de Horus (que aparece en la cubierta del disco Eye relación con el tema de Sirio: el cielo, la luz… pero Peter
in the Sky) es uno de los símbolos a los que se acude en la Weir no pudo ser más directo con su simbolismo: en el
masonería para representar la sabiduría. Horus, «El Eleva- foco hay una pegatina en la que se puede leer literalmen-
do» en la mitología egipcia, era el dios celeste, el Señor te: «Sirius (Canis Major)». Poco discreto pero muy ilustra-
del Cielo. También conocido como «El Único en las Altu- tivo. Será esta sorpresa la que haga que Truman comien-
ras», no es difícil imaginar que se relacionaría con la ce a cuestionarse la realidad e inicie su particular viaje
principal estrella del firmamento. Así, para ilustrar la bús- hacia la liberación y el conocimiento.
queda de la verdad absoluta y del conocimiento comple-
to, los masones imaginaban normalmente escaleras que Evidentemente Sirio aparece aquí de nuevo como imagen
subían hasta el cielo, hasta Sirio, que era ilustrado como de la sabiduría. Incluso con un toque divino: un objeto
una estrella brillante con un ojo en su interior (el Ojo de que ha caído misteriosamente del mismo cielo para avi-
Horus, seña de la sabiduría del dios egipcio). sar a un hombre. En ese momento, Sirio está señalando a
Truman el camino hacia el conocimiento verdadero, le
Junto a la Luna y al Sol, en la francmasonería Sirio es el está iluminando, conduciéndole hacia la verdad. El Ojo de
símbolo más importante. Relacionando a la Luna con Isis Horus, el Ojo en el Cielo, la estrella más brillante nos guía
y al Sol con Osiris, los masones creen que de las dos hacia la sabiduría. Igual que los egipcios contemplaron
fuentes de conocimiento (el bien y el mal, el blanco y el ese Ojo centelleando en el firmamento, igual que los
negro, lo femenino y lo masculino) nace el hombre per- indios bailaban bajo la sabiduría de la estrella, Truman
fecto: Horus, que encuentra su representación con la es- mira hacia el cielo sobre su cabeza para cuestionarse la
trella Sirio. Este hombre perfecto, lleno de sabiduría y co- realidad del mundo y buscar respuestas. Y allí está Sirio
nocimiento, ha conseguido encontrar la liberación. Así para dárselas.
pues, Sirio, el Ojo en el Cielo, se relaciona directamente
con la liberación personal, a través de la adquisición de La historia del chamán no había convencido a Oukonunaka,
conocimiento y de alcanzar la verdad absoluta. que se fue a dormir sin dejar de pensar en el Gran Ojo que le
había mirado en el bosque. ¿Acaso había sido la lechuza,
Una muestra más de esta asociación la vemos en la convertida en estrella? ¿eran aquellos puntos blancos las al-
cultura popular. En la película Pinocho (1940), la estrella mas de los que ya no estaban en la tierra? Quizás el viejo
que guía y estimula al joven niño de madera es Sirio. tenía razón, como casi siempre según el resto de la aldea, y
Además, de la obra literaria Las Aventuras de Pinocho aquella estrella recién aparecida era el dios lobo resucitado.
(1882), escrita precisamente por un autor masón como Pero Oukonunaka no estaba seguro de creérselo.
OTROS
era el italiano Carlo Collodi, se puede extraer la siguiente
enseñanza: «El camino correcto se alcanza a través del Sobre el montón de pieles que hacían de cama el joven se re-
conocimiento y la sabiduría. Lo que había sido un tronco volvía sin encontrar la comodidad ni las respuestas que bus-
de madera y luego una marioneta, se convirtió finalmente caba. No podía dormir. ¿Por qué le había llamado ‘Lechuza
en una persona real, tras superar las adversidades que se Blanca’? Escuchaba los ronquidos de Atohi, fiel creyente de
le presentaron», según palabras del presidente del Centro las palabras del chamán. Su padre le había repetido varias
de Estudios Históricos de la Masonería Española. veces antes de irse a dormir que hiciera caso al viejo, que era
Por otro lado, y como ejemplo más reciente, vemos una el más sabio de la aldea y portador de la verdad verdadera.
artículos de otras temáticas 537
el más sabio de la aldea y portador de la verdad verdadera. Y el chico sospechaba que aquello no era sangre de dioses.
Oukonunaka no le iba a hacer caso. De pronto se apartó las Era simple arena que, por alguna extraña razón, era de color
pieles y se levantó. Sintió frío en los pies. rojo. Se quedó un rato pensando, jugando con puñados de
arena, observándolos atentamente. Pero nada. ¿Por qué iba
Abandonó la tienda sin hacer ruido, y regresó a la plaza de la él a poder saber cómo funcionaba la naturaleza, después de
aldea, donde ya no quedaba nadie. Los restos de la hoguera todo? ¡Era sólo un chico!
desprendían un débil humo que se perdía en la noche.
¿Encontraría restos del polvo rojo entre las cenizas? El chico «Si los adultos cuestionaran al chamán, quizás ellos sí po-
recordó las palabras del chamán. «Cerca de la Pequeña drían encontrar respuestas». Oukonunaka aun era muy jo-
Cascada, donde el río hace una poza, la tierra es rojiza. Allí ven, y pareció aceptar en ese preciso momento que no estaba
murió un dios no hace mucho». Oukonunaka había estado a su alcance poseer todos los conocimientos del mundo. Iba
varias veces en la cascada, las mujeres solían lavar la ropa a desistir de seguir preguntándose y a volver a casa cuando
en esa zona del río. Quizás era por la noche cuando los una piña cayó junto a sus pies. Miró sobre su cabeza. Los
dioses animales se acercaban a morir junto al agua. pinos se movían levemente bajo el firmamento. Allí estaba
ella, mirándole. Recogió la piña. ¿Otro mensaje de la Estrella
Su espíritu curioso crecía cuando no encontraba respuestas, Lobo?
y Oukonunaka decidió que las encontraría en el bosque.
Corrió a través de los árboles esquivando ramas y piedras, Era la estrella más brillante que había visto nunca. Pero que
no quería parar. Cuando finalmente llegó hasta el río un no la hubiera visto antes no significaba que no hubiera
escalofrío le recorrió el cuerpo. Estaba solo. No había nadie a estado siempre allí, pensó. ¿Era posible que nunca se
su alrededor, sólo los animales que le miraban escondidos en hubieran fijado en aquel punto tan luminoso? Sea como
lo alto de los pinos. Jadeando se acercó a la orilla y se fuera, estaba allí, destacando entre las demás estrellas, que a
agachó. La cascada quedaba unos metros más arriba, pero su lado parecían luciérnagas. En los ojos de Oukonunaka
la arena roja ya se comenzaba a adivinar en el suelo. brillaban todos esos puntos de luz, iluminándole las ideas.
Caminó durante un rato remontando el curso del río y llegó Agarró la piña con las dos manos y suspiró profundamente.
hasta la poza donde se lavaba la ropa y donde morían los Estaba en completa conexión con la tierra, con el bosque y
dioses, según el chamán. La cascada tenía poca agua, pero con el enorme universo que tenía encima suyo. En ese mo-
el ruido del goteo constante era ensordecedor en la noche. mento supo que no dejaría nunca de buscar. Él quería saber.
No quería que le contaran. Quería conocer.
Oukonunaka creyó oir algo moviéndose en la otra orilla, y
por un momento sintió miedo. Pero él no era un chico asus- No sabía por qué la arena era roja, no sabía por qué unas
tadizo, se consideraba bastante valiente. Su padre estaba de estrellas brillaban más que otras, no sabía muchas cosas del
acuerdo en eso. Los demás jóvenes cherokee no se atreverían mundo que le rodeaba. Pero allí, en ese instante, estando
a adentrarse solos en el bosque, pensó Oukonunaka para solo en el bosque, acompañado únicamente por el sonido de
vencer el miedo. «Hay muchos animales y las ramas crujen». la Pequeña Cascada, tenía muy clara una cosa: había sido
Trató de olvidar los sonidos y se concentró en buscar res- aquella estrella la que había despertado su interés por en-
puestas en la arena colorada que en ese lugar lo cubría todo. contrar otras respuestas.
En realidad no quería respuestas, sino confirmar sospechas.
Y el chico sospechaba que aquello no era sangre de dioses.
Era simple arena que, por alguna extraña razón, era de color
rojo. Se quedó un rato pensando, jugando con puñados de
arena, observándolos atentamente. Pero nada. ¿Por qué iba
él a poder saber cómo funcionaba la naturaleza, después de
todo? ¡Era sólo un chico!
«Si los adultos cuestionaran al chamán, quizás ellos sí
podrían encontrar respuestas». Oukonunaka aun era muy
joven, y pareció aceptar en ese preciso momento que no
estaba a su alcance poseer todos los conocimientos del
mundo. Iba a desistir de seguir preguntándose y a volver a
casa cuando una piña cayó junto a sus pies. Miró sobre su
cabeza. Los pinos se movían levemente bajo el firmamento.
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FOTOGRAFÍA
Título: El cielo nocturno
Autor: Alexey Elfimov
Año: 2014
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