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Parto Inminente

El documento aborda el manejo de partos inminentes, describiendo las fases del parto y las acciones adecuadas a seguir en situaciones de urgencia. Se detallan las fases de dilatación, expulsión y alumbramiento, así como las complicaciones que pueden surgir y la evaluación del recién nacido mediante el sistema APGAR. Además, se enfatiza la importancia de mantener la temperatura del recién nacido y las intervenciones necesarias en caso de depresión neonatal.

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Parto Inminente

El documento aborda el manejo de partos inminentes, describiendo las fases del parto y las acciones adecuadas a seguir en situaciones de urgencia. Se detallan las fases de dilatación, expulsión y alumbramiento, así como las complicaciones que pueden surgir y la evaluación del recién nacido mediante el sistema APGAR. Además, se enfatiza la importancia de mantener la temperatura del recién nacido y las intervenciones necesarias en caso de depresión neonatal.

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PARTO INMINENTE

URGENCIAS OBSTETRICAS Y GINECOLOGICAS

Actualmente, la gran mayoría de Las mujeres, tanto si viven en la ciudad como si lo hacen en zonas
rurales, dan a luz en un hospital o clínica donde son atendidas por personal sanitario especializado.
Pero debido a algunas circunstancias (situación muy lejana a un centro sanitario, climatología
adversa, parto muy acelerado, accidente...), tenemos la posibilidad de encontrarnos ante un parto
inminente, y debemos saber cómo actuar. Es necesario conocer qué es un embarazo y Las distintas
fases de un parto, a fin de poder prestar la ayuda adecuada.

Embarazo y las fases del Parto


El embarazo se produce cuando el ovocito (óvulo) es fecundado por un espermatozoide y se
implanta en el interior del endometrio (útero), donde se va a desarrollar durante cuarenta
semanas, aproximadamente.

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El feto se alimenta del oxígeno y de las sustancias nutritivas que le llegan a través de la sangre de
la madre mediante la placenta, que está adherida a la pared del útero, y al cordón umbilical. En el
útero el feto está dentro de la bolsa de las aguas, que contiene el líquido amniótico.

Durante el embarazo, el útero va aumentando de tamaño de acuerdo con el crecimiento del feto.
(fig. 1)

(fig. 1)

FASES DEL PARTO

En las últimas semanas se producen una serie de contracciones irregulares, no dolorosas, sentidas
como un endurecimiento o molestia abdominal. Estas contracciones producen la maduración y el
ablandamiento del cuello del útero y el posicionamiento del feto en la pelvis para iniciar el parto.

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Durante el parto existen tres fases claramente diferenciadas
Fase de dilatación:

Nos indica el inicio del proceso del nacimiento. Consiste en la dilatación progresiva del cuello del
útero hasta obtener la suficiente amplitud para permitir el paso de la cabeza del niño a través de
él. La dilatación debe llegar a situarse entre los ocho y los diez centímetros.

El tiempo de dilatación es variable (desde minutos a horas) dependiendo de la madre y de que sea
o no su primer embarazo.

El síntoma que acompaña la dilatación es el dolor, que se corresponde con las contracciones
uterinas. Al inicio del parto, estas contracciones suelen ser espaciadas, pero irán aumentando en
su frecuencia a medida que se aproxima el momento del parto. La intensidad del dolor puede
variar mucho de una mujer a otra.

Un signo claro de que el proceso del parto se ha puesto en marcha es la expulsión del tapón
mucoso, que está sellando el cuello del útero y se desprende al iniciarse las contracciones. Esto
puede ocurrir unos días antes al parto propiamente dicho.

Su aspecto es amarronado y algo gelatinoso y puede ir acompañado de la ruptura de la bolsa de


aguas, hecho éste que puede suceder en cualquier instante antes del periodo de dilatación, o
durante el mismo.

Fase de expulsión:

Consiste en la salida del feto al exterior. Las contracciones son muy frecuentes y la mujer tiene una
sensación inminente de hacer fuerza, ya que la cabeza del niño presiona sobre el recto. Esta fase
puede durar entre veinte y treinta minutos. Habitualmente, se expulsa en primer lugar la cabeza,
luego los hombros y finalmente el resto del cuerpo.

Fase de expulsión de la placenta o alumbramiento: Una vez que ha salido el recién nacido, en un
tiempo más o menos breve (desde varios minutos hasta media hora), se expulsa la placenta.

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Actuación ante un parto de urgencia
Iremos analizando cada fase y explicando la actuación más correcta, que siempre dependerá de la
situación en que nos encontremos y de la fase en que debamos intervenir, en el supuesto de que
no podamos organizar un traslado.

Fase de dilatación:

Tranquilizar a la parturienta y evitar el exceso de gente, que no suele hacer más que interferir el
proceso del parto.

Colocar a la madre en decúbito lateral izquierdo. Esta posición permite una correcta circulación
arterial hacia el feto y un buen retorno venoso de las extremidades inferiores de la madre.

Explicarle que los dolores que siente son los que acompañan a las contracciones uterinas, que
permiten la dilatación del cuello del útero y, por tanto, facilitan el nacimiento.

En lo posible, es necesario que la persona que presta primeros auxilios se lave las manos, por
debajo de las uñas, y los antebrazos, con agua y jabón y, si es posible, aplique las medidas de
autoprotección (guantes estériles).

Fase de expulsión:

Colocar a la parturienta tendida boca arriba, ligeramente incorporada sobre una superficie plana,
con las rodillas flexionadas y los muslos separados.

Lavar sus genitales con agua y jabón.

Colocar sábanas o toallas limpias bajo las nalgas de la mujer.

Explicarle que deberá colaborar en cada contracción, procurando inspirar profundamente y hacer
fuerza, sin soltar el aire ni por la boca ni por la nariz, a fin de conseguir una progresión del feto a
través del canal del parto.

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Cuando la cabeza del niño comience a asomar, se protegerá el periné, que es la zona situada entre
los genitales y el ano, ejerciendo con una mano una ligera presión en la cabeza del niño y, a la vez,
con la otra mano, una ligera presión sobre el perineo para evitar el desgarro cuando se expulse la
cabeza.

Si el cordón umbilical rodea el cuello del recién nacido, se procurará liberarlo con cuidado por
detrás de la nuca.

No es preciso tirar de la cabeza del niño.

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Espontáneamente saldrá, después de la cabeza, primero un hombro, luego el otro y finalmente el
resto del cuerpo.

Una vez que ha salida el recién nacido, hay que tomarle de los pies y ponerle cabeza abajo para
que, si existen, secreciones en el árbol respiratorio, salgan y el niño pueda respirar
espontáneamente.

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Hay que abrigar al niño para evitar la hipotermia

Colocar al niño sobre el vientre de la madre.

Cuando el cordón umbilical cese de latir, proceder a ligarlo con unos cordones o hilos, lo más
limpios posibles; si se puede, sería conveniente hervirlos previamente. La primera ligadura se hará
a unos quince centímetros del ombligo del recién nacido y, la otra, a unos cinco centímetros de la
primera. Es preciso apretar las ligaduras, pero no es necesario cortar el cordón, esta tarea queda a
cargo del profesional de la salud.

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Complicaciones
En esta fase pueden presentarse básicamente dos complicaciones:

La primera y más inmediata es que el niño nazca en malas condiciones, sin respirar. Lo primero que
hay que hacer es comprobar si existe latido fetal, bien en el cordón umbilical, o por tacto del tórax
del recién nacido. Si la determinación es positiva, e incluso en el caso de que no lo sea,
procederemos a estimular al niño de la manera siguiente: asiéndole por un pie o por ambos, le
daremos unos golpecitos suaves, para ver si de este modo comienza a respirar o llorar. Si esto no
fuera suficiente, ejerceremos una presión suave en la columna vertebral, con la misma finalidad. Si
no se logra respuesta, pasaremos a realizar reanimación cardiovascular. Estas maniobras serán
suficientes para la reanimación del recién nacido.

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La otra complicación puede darse en la madre, como consecuencia del desgarro del perineo, que
puede provocar una hemorragia que trataremos de detener mediante la aplicación de un
taponamiento con gasas. De todos modos, esta complicación en un parto espontáneo es
extraordinariamente rara.

Una vez acabado el periodo de expulsión del feto, comienza la fase de liberación de la placenta,
que termina con la salida total de ésta.

Advertencias
No se debe apretar el abdomen para intentar acelerar la salida del feto, ya que podríamos causar
lesiones.

No hay que tirar nunca del feto: conviene que salga por sí mismo.

Fase de expulsión de la placenta:

Esperar a que la placenta se desprenda y sea expulsada espontáneamente por la madre.

Guardarla en una bolsa de plástico, o recogida en un paño húmedo.

Extender las piernas de la mujer, con los muslos cruzados, colocando una toalla o compresa en los
genitales.

Una vez expulsada la placenta, enseñar a la mujer a hacerse un ligero masaje en el bajo vientre,
que corresponde al nivel del útero, para evitar hemorragias posteriores.

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Advertencia
No tirar del cordón para que la placenta salga más rápidamente.

Con anterioridad, una vez terminado el proceso del parto (o en cuanto sea posible), es necesario
activar el traslado de la madre, del recién nacido y de la placenta a un centro sanitario.

Evaluación del niño recién nacido

El niño recién nacido puede perder calor rápidamente. La protección contra la pérdida del mismo
preserva la energía y evita complicaciones mayores como el Paro cardiorespiratorio.

De tal manera que es necesario secar inmediatamente al niño. Asegúrese de secar bien la cabeza y
cubrirla; porque esta es la zona de más pérdida de calor. Luego envuelva al niño en una manta o
envoltura plásticas. Repita el control de presencia de secreciones en la vía aérea para estar
seguros que se encuentran libres.

Para realizar una evaluación completa del niño utilizamos el sistema APGAR

La calificación se debe obtener al minuto y a los 5 minutos del nacimiento.

Un cambio en la puntuación del Apgar puede indicar mejoría (puntuación más alta), deterioro
(puntuación más baja), o sin cambio alguno. Para evaluar al recién nacido mediante la calificación

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de Apgar, utilice las letras en la palabra Apgar como nemotecnia para ayudarle a recordar las
partes de la evaluación

• Apariencia:

Si toda la piel del recién nacido está azul (cianótica) o pálida, se otorga 0 puntos.

Si el recién nacido tiene las manos y los pies azules, pero el tronco rosado (una condición llamada
acrocianósis), se otorga 1 punto.

Si la piel del tronco, así como de las extremidades es rosada, se otorga 2 puntos.

• Pulso: La frecuencia cardiaca es uno de los más importantes signos para valorar si el oxígeno
está llegando a los tejidos del recién nacido. Cuente la frecuencia por lo menos durante 30
segundos, de preferencia con un estetoscopio. Si no tiene un estetoscopio, sienta el pulso en el
cordón umbilical donde se une con el abdomen.

Si no hay pulso, se otorga 0 puntos.

Si el pulso es menor a 100 (un hallazgo grave), se otorga 1 punto

Si la frecuencia cardiaca es mayor a 100 se otorga 2 puntos.

• Gesticulaciones (irritabilidad refleja): Golpetee suavemente las plantas de los pies del recién
nacido u observe las expresiones faciales durante la succión.

Si el recién nacido no muestra actividad refleja a la estimulación, se otorga 0 puntos.

Si el recién nacido muestra solo gestos faciales, se otorga 1 punto.

Si la estimulación ocasiona que el recién nacido gesticule, estornude o llore, se otorga 2 puntos.

• Actividad: Esta puntuación se refiere a los reflejos/movimientos de las extremidades, o el grado


de flexión de los brazos y piernas y la resistencia a su extensión forzada. De manera normal, el
recién nacido mantiene los codos, rodillas y cadera flexionados, y Usted debe encontrar algún
grado de resistencia cuando intenta extenderlos.

Si durante la evaluación el recién nacido está flácido y no muestra movimiento en las

extremidades, se otorga 0 puntos.

Si el recién nacido solo muestra cierta flexión, pero sin movimiento activo, se otorga 1punto.

Si el recién nacido se mueve activamente, se otorga 2 puntos.

• Respiración: Otro signo importante es el esfuerzo respiratorio del recién nacido.

El neonato debe tener una respiración regular y un llanto vigoroso. Una alteración se presenta
con respiraciones irregulares, superficiales, “abocanadas” o si están ausentes.

Si el recién nacido no muestra esfuerzo respiratorio, se otorga 0 puntos.

Si el recién nacido muestra un esfuerzo respiratorio lento o irregular con llanto débil,

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se otorga 1 punto.

Si el recién nacido muestra buenas respiraciones y un llanto fuerte, se otorga 2 puntos.

Al concluir la evaluación, Usted debe tener un valor numérico que varía entre 0 y 10. Utilice los
siguientes lineamientos para determinar el significado de sus hallazgos:

• 7-10 puntos – El recién nacido debe estar activo y vigoroso. Proporcione

cuidados de rutina.

• 4-6 puntos – El recién nacido está moderadamente deprimido. Proporcione

estimulación y oxígeno

• 0-3 puntos – El recién nacido está severamente deprimido. Probablemente

tendrá que proporcionar RCP, como se describe más adelante.

Asegúrese de estimular al recién nacido si aún no está respirando adecuadamente. Usted puede
estimular las respiraciones golpeteando suavemente las plantas de los pies o frotándole la espalda
con movimientos circulares con tres dedos.

Mientras espera al sistema de emergencia, proporcione evaluación continua para el recién nacido.
Preste particular atención a la temperatura corporal, vía aérea, estado respiratorio, frecuencia
cardiaca, color y nivel de actividad. Informar al SEM acerca de la condición de la madre y el recién
nacido.

Signos y Síntomas

La mayoría de los recién nacidos no requieren mayor resucitación que el mantenimiento de la


temperatura corporal, estimulación moderada y succión. De aquellos que, si requieren
resucitación adicional, la mayoría necesitarán oxígeno o ventilaciones con dispositivo de bolsa-
válvula mascarilla. Pocos de ellos estarán tan deprimidos que también requerirán compresiones
torácicas o medicamentos para la resucitación.

Ciertas anormalidades físicas, complicaciones médicas o incluso partos difíciles pueden conducir a
la presencia de un recién nacido severamente deprimido que requiere tratamiento inmediato y
agresivo.

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Los signos de un recién nacido severamente deprimido son:

 Frecuencia respiratoria mayor a 60 por minuto,Sonidos respiratorios disminuidos


 Frecuencia cardiaca mayor a 180 por minuto o menor a 100 por minuto
 Signos obvios de trauma como resultado del proceso del parto
 Tono músculo-esquelético pobre o ausente
 Paro respiratorio o dificultad respiratoria severa
 Líquido amniótico con abundante tinción por meconio (materia fecal)
 Pulsos débiles
 Cuerpo cianótico (tronco y extremidades)
 Pobre perfusión periférica
 Falta de respuesta o pobre respuesta a la estimulación
 Calificación de Apgar menor a 4

Cuidado de Emergencia

Si uno o más de los signos enlistados arriba se observan durante su evaluación del recién nacido,
Usted debe reunir el equipo necesario para la resucitación neonatal. Es importante recordar que
los recién nacidos no pueden tolerar siquiera periodos breves de falta de oxígeno sin presentar
efectos graves. El establecimiento y mantenimiento de una adecuada vía aérea y estado
respiratorio es la “piedra angular” del tratamiento de cualquier infante recién nacido.

Ante el cese de la respiración comience con las compresiones torácicas.

Rodee el torso con los dedos y coloque ambos pulgares sobre el tercio inferior del esternón del
infante. Si el infante es muy pequeño tal vez tenga que cruzar los pulgares. Si el infante es muy
grande, comprima el esternón con los dedos anulares y medio colocados en el centro del pecho.
Comprima el tórax de a 4 cm de profundidad a una frecuencia de 120 por minuto.

Tenga en mente que la mayoría de los recién nacidos no requieren tratamiento agresivo.

Aproximadamente 80 por ciento no requieren resucitación más allá de mantenerlos calientes y


aspirar la vía aérea. Si sus respuestas están ligeramente deprimidas, la mayoría responderá con la
aplicación de oxígeno con los métodos de “soplar por encima” o con ventilaciones con dispositivo
de bolsa-válvula-mascarilla con oxígeno. Un reducido número requerirá compresiones torácicas, y
todavía una cantidad menor necesitará de los medicamentos y la intubación que pueden ser
proporcionados por un equipo de soporte vital avanzado.

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Complicaciones durante el embarazo y el parto
Las complicaciones más peligrosas y que requieren una intervención son:

Eclampsia: La eclampsia es una afección caracterizada por accesos convulsivos y que puede llevar
al estado de coma. Puede aparecer al final del embarazo, durante el parto y en el posparto. Está
producida por una hipertensión grave.

Actuación: Realice el PAS

• Colocar a la madre en decúbito lateral izquierdo.

• Vigilar la vía aérea.

• Conseguir el traslado urgente a un centro sanitario.

• Hemorragias:

La causa más frecuente que requiere una asistencia inmediata urgente es la HEMORRAGIA que se
puede presentar durante el embarazo, el parto y en el posparto.

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Durante las primeras semanas del embarazo puede ser un signo de aborto o de embarazo ectópico
(óvulo fecundado e implantado fuera del útero).

En las fases finales del embarazo generalmente indica que existen problemas placentarios, tales
como:

• Abrupción de la placenta: separación prematura de la placenta de la pared del útero.

• Placenta previa: la placenta se ha desarrollado sobre el cuello del útero.

Actuación: Realice el PAS


Todo sangrado vaginal en la embarazada exige su rápido traslado a un hospital, con la mujer
tendida en decúbito lateral izquierdo, pudiendo colocar apósitos sobre la vagina, sin introducir
nada en ella, cambiando los apósitos cuando sea necesario, pero guardándolos, con el fin de que
el sangrado pueda ser valorado en el centro sanitario.

Igualmente se hará con cualquier tipo de tejido que salga de la vagina.

Resumen
• Fases del parto

• Dilatación

Atención a la madre:

“Tranquilizarla.

“Posicionarla en posición de decúbito Lateral izquierdo.

. Lavarle los genitales.

Expulsión

Colocarla boca arriba, encima de una superficie plana, con las rodillas flexionadas y las piernas
separadas.

No presionarle el abdomen.

Proteger el perineo.

Ligar el cordón umbilical.

Atención al bebé:

No estirarle la cabeza.

Liberarlo del cordón umbilical si le rodea el cuello. Limpiarle Las secreciones.

Taparlo.

Estimularlo si es necesario para que respire.

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Alumbramiento Atención a la madre:

Esperar a que salga la placenta sin tirar del cordón umbilical.

Guardar la placenta.

“Hacerle un ligero masaje en el bajo vientre (sobre el útero).

Complicaciones durante el embarazo y el parto

•Eclampsia: Convulsiones - Coma.

Actuación realice el PAS

Colocará la mujer en decúbito lateral izquierdo.

Controlar que la vía aérea no se obstruya.

• Hemorragias Pérdida de sangre por vía vaginal.

Actuación realice el PAS

Controlar los signos vitales.

Colocará la mujer en decúbito lateral, izquierdo.

Aplicarle apósitos en la vagina y guardarlos para controlar la sangre perdida.

Guardar cualquier tejido que salga por la vagina.

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