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Texto 1

El documento aborda la importancia de las prácticas de lectura en la vida universitaria, destacando que los estudiantes deben aprender a leer de manera crítica y analítica textos complejos. Se enfatiza la necesidad de adaptarse a las exigencias académicas y a los códigos específicos de lectura que la universidad establece, así como la relación entre lectura y escritura en el proceso de aprendizaje. Además, se sugiere que los estudiantes desarrollen herramientas y estrategias para mejorar su proceso de lectura y comprensión de los textos.

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El documento aborda la importancia de las prácticas de lectura en la vida universitaria, destacando que los estudiantes deben aprender a leer de manera crítica y analítica textos complejos. Se enfatiza la necesidad de adaptarse a las exigencias académicas y a los códigos específicos de lectura que la universidad establece, así como la relación entre lectura y escritura en el proceso de aprendizaje. Además, se sugiere que los estudiantes desarrollen herramientas y estrategias para mejorar su proceso de lectura y comprensión de los textos.

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TEXTO 1

Objetivos:

Reflexionar sobre las prácticas de lectura.

Construir mecanismos de formación personal.

PARTE I. LAS PRÁCTICAS DE LECTURA

La lectura es una de las prácticas de mayor presencia en la vida universitaria. Uno de los
mayores obstáculos que debe sortear el alumno que inicia sus estudios superiores es
precisamente adquirir el hábito de la lectura. De la lectura sostenida, profunda, crítica,
analítica, de textos extensos, complejos, ante los que en la mayoría de los casos es la primera
vez que se enfrenta.

¿Cómo se lee en la Universidad? ¿Llevar a cabo esa tarea requiere de algún aprendizaje? Como
veremos, las prácticas de lectura que realizan los estudiantes universitarios en relación con sus
carreras —hacia las que estará orientada gran parte de la reflexión de esta propuesta
didáctica-- tienen una especificidad que las diferencia de las que se realizan en otros ámbitos,
por los textos que se leen, por los saberes previos que suponen, por los soportes materiales
que predominan en la circulación de los textos a ser leídos, por la presencia de la institución
académica como mediadora de esa práctica lectora, y por la finalidad de la lectura. De modo
que es indispensable que el alumno/lector aprenda cuanto antes los códigos que regulan la
actividad lectora en la universidad y esté alerta para no confiar solo en los modos en que ha
leído en otros ámbitos —incluso dentro de las instituciones educativas previas — ya que es
probable que no le resulten eficaces para enfrentar las exigencias académicas.

Con respecto a los textos que se leen, estos suelen estar vinculados al quehacer científico, ser
muy variados, heterogéneos, pero casi todos de un alto grado de complejidad, que puede
deberse a diversas razones: a los conocimientos previos que demanda, a la presencia de citas -
cuyo criterio de inclusión o cuya orientación argumentativa no siempre es evidente , o, por
ejemplo y entre muchas otras razones, a la construcción de complejas redes conceptuales cuya
interpretación requiere, justamente, que se las lea en red, en sistema.

Los soportes materiales que predominan en las lecturas de los estudiantes aportan su
caracterización a esta práctica. En la mayor parte de los casos el alumno lee fotocopias, muy
pocas veces de libros completos y con gran frecuencia fotocopias de capítulos o simplemente
de partes de un texto mayor. Este rasgo de época incidió positivamente en el que se lee al
facilitar el acceso a fuentes diversas, pero en cuanto al modo en que se acentuó otro rasgo de
época —que no favorece las exigencias de lectura universitaria— como es la lectura
fragmentaria y descontextualizada. Pero si hay algo que tienen en común gran parte de las
lecturas que realizan los estudiantes a lo largo de sus carreras es la finalidad: las lecturas que
pauta la universidad obligan a dar cuenta de que se ha leído, para demostrar que se ha
adquirido un saber. El alumno/lector de los textos que da a leer una cátedra puede
aproximarse y entrar a ellos de distintos modos, puede disfrutarlos o padecerlos, puede
interesarse especialmente por uno u otro aspecto. Pero lo que no puede es obviar la pauta de
lectura que la institución establece —muchas veces implícitamente- y que en general está
orientada a que el alumno conozca con precisión distintos sistemas conceptuales, y los
relacione con las condiciones histórico-sociales en que fueron pensados, establezca relaciones
entre sistemas de ideas o entre las conceptualizaciones que esos sistemas generan y casos
históricos concretos, y sea capaz de valorarlos.

Esta finalidad de la lectura de los alumnos pautada por la institución hace que en la
universidad se estrechen los vínculos entre lectura y escritura: todos los escritos universitarios
tienen una apoyatura en lecturas previas, la mayor parte de las lecturas que se encaran deben
poder traducirse en respuestas de parciales, trabajos prácticos, monografías. Por otro lado,
como veremos, la escritura desempeña un importante rol en el proceso de apropiación de
nuevos conocimientos, como también en su memorización. Los escritos personales del alumno
-apuntes, fichas, resúmenes—- ayudan a aclarar ideas y a percibir con más nitidez las
relaciones entre las partes del texto leído.

Los escritos que los alumnos hacen para hacer circular en la institución-como veremos a lo
largo de este libro— encierran una doble complejidad: por un lado, deben adecuarse a las
exigencias propias de la escritura académica; y por otro, deben evidenciar que se han realizado
correctamente las operaciones de lectura demandadas por la institución. Conocer un sistema
de ideas, por ejemplo, requiere al alumno que en su lectura se detenga en las definiciones de
conceptos, identifique ejemplos de estos, establezca relaciones entre los conceptos (aun
cuando el texto no lo haga explícitamente) y perciba en ese modo de conceptualización la
presencia de cuerpos o paradigmas teóricos mayores, propios de una época, de un momento
histórico particular.

Convertirse en un buen lector académico requiere entonces un aprendizaje, para el que será
útil que el alumno adquiera ciertas herramientas para intervenir, más conscientemente, en su
propio proceso de lectura, fijándose —por ejemplo— objetivos precisos o eligiendo las
estrategias lectoras adecuadas al tipo de texto a leer y a las consignas dadas. A continuación,
ofrecemos una breve síntesis de algunas de las reflexiones teóricas sobre la lectura que se han
realizado desde distintas disciplinas. Estas, además de constituir un conocimiento útil para el
desarrollo de habilidades lectoras del alumno universitario, sintetizan las distintas miradas con
que nos vemos aproximado al fenómeno de la lectura y que hemos buscado integrar en esta
propuesta didáctica para el nivel superior de enseñanza.

Recuperado de: Narvaja de Arnoux, Di Stefano y Pereira (2010). La lectura y la escritura en la


universidad. EUDEBA. Buenos Aires

ACTIVIDADES

Lee el texto “Las Prácticas de Lectura” y resolver las siguientes consignas.

1. A partir del texto anterior visualiza y describe la situación en que te encuentras con
respecto a tus propias lecturas.

2. Subraya la alternativa que refleje con mayor aproximación la idea central del texto:
 Las lecturas que pauta la universidad obligan a dar cuenta de que se ha leído, para
demostrar que se ha adquirido un saber.
 Todos los escritos universitarios tienen una apoyatura en lecturas previas, la mayor
parte de las lecturas que se encaran deben poder traducirse en respuestas de
parciales, trabajos prácticos y monografías.
 La lectura es una de las prácticas más significativas en la vida universitaria, así como
uno de los obstáculos más difíciles de sortear, ya que le presentará exigencias y
códigos que el alumno debe aprender y que no son los mismos que le han resultado
eficaces en otros ámbitos.
 La escritura desempeña un importante rol en el proceso de apropiación de nuevos
conocimientos, como también en su memorización. Los escritos personales del
alumno ayudan a aclarar ideas y a percibir con más nitidez las relaciones entre las
partes del texto leído.

3. Elige entre estas opciones y transcribe la que a tu criterio contiene la intencionalidad


del texto.

 Ofrecer una síntesis de reflexiones teóricas sobre la lectura que se han realizado
desde distintas disciplinas.
 Señalar que las fotocopias de capítulos o lecturas fragmentarias de un texto mayor,
no favorecen las exigencias de la lectura universitaria.
 Fundamentar la incidencia que tienen las prácticas adecuadas de lectura en las
actividades de la vida universitaria.

4. ¿Quién consideras que es el enunciador del texto?

5. ¿Quién es el destinatario de este texto?

6. Las autoras del texto indican claramente las orientaciones que pautan la lectura en las
instituciones superiores y lo que éstas pretenden que el estudiante conozca. Transcribe por lo
menos, tres de ellas:

6/1 ………………………………………………………………………………………....……

6/2 ………………………………………………………………………………………………

6/3 .…………………………………………………………………………………………….
7. Las autoras afirman que “El alumno/lector de los textos que da a leer una cátedra
puede aproximarse a entrar en ellos de distintos modos, puede disfrutarlos o padecerlos…”
¿En cuál de las dos posturas crees que te encuentras? Explica las razones de tu respuesta.

……………………………………………………………………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………………………………………………………………

…………………………………………………………………………………………………………………………………………...

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