GUIA NRO.
3
CLARIDAD
Condición primera de la prosa periodística.
Ha de escribirse para que entienda todo el mundo: el docto y el
menos docto, el especialista en la materia y el profano; el
inteligente y el menos inteligente.
El periodista debe tener claridad en las ideas y transparencia
expositiva. Escribe claro quien piensa claro.
Pero no basta la claridad mental o de ideas. Es preciso
utilizar un lenguaje fácil, a base de palabras transparentes y
frases breves. Ir derecho a las cosas sin detener al auditor.
(Azorín).
Según Quintillano (romano año 95 d.c.), la meta de la claridad
significa no que pueda entenderse lo que decimos, “sino que
no pueda, en modo alguno, no entenderse”.
CONCISIÓN
Que resulta de utilizar sólo las palabras
indispensables, justas y significativas para expresar lo
que se quiere decir.
Estilo conciso no significa estilo lacónico,
ultracondensado.
La concisión es enemiga de la verborrea, de la
redundancia, del titubeo expresivo.
La concisión lleva a la rapidez y viveza del estilo.
El verbo activo y dinámico viene a ser así la clave del
estilo rápido.
DENSIDAD
Equivale, en la práctica, a la concisión y se
traduce en que cada palabra o frase estén
preñadas de sentido.
Estilo denso equivale a estilo significativo.
Periodísticamente la densidad de estilo pide
hechos y más hechos.
En un escrito no debe sobrar ni faltar ni una
palabra.
EXACTITUD
No sólo en los hechos que se narran, sino en
las palabras que se utilizan para contar tales
hechos.
Hay que huir de las palabras de amplio
significado y buscar siempre la palabra exacta,
la inevitable.
PRECISIÓN
Para no divagar, para “ir derecho al grano”.
La precisión requiere:
rigor lógico en las ideas.
acuidad mental y sensibilidad para los hechos.
dotes de observación, visión clara, en suma,
de los hechos y de las ideas.
construir la frase con rigor lógico-psicológico.
exige huir del término ambiguo o de la
expresión equívoca.
SENCILLEZ
Cualidad que se produce al utilizar palabras de uso
común.
Lo contrario de la sencillez es el estilo artificioso, el
empleo de voces rebuscadas – cultas o arcaicas.
Juan Ramón Jiménez decía que, en la duda entre
utilizar “estío” o “verano”, después de mucho
pensarlo, prefería “verano” por ser la voz popular,
mientras que “estío” era palabra más culta.
El periodismo es un medio de comunicación social
por lo tanto el lenguaje debe ser sencillo, asequible a
la gran mayoría, al “gran público”.
NATURALIDAD
Condición ésta que se produce cuando se utilizan
palabras o expresiones propias al acerbo personal y
social del que se habla o escribe. Se opone a la
naturalidad la afectación.
Hay un lenguaje natural político, otro técnico, otro
deportivo... Los que van a votar son ciudadanos, los
que van al estadio son hinchas, los que van a un
recital constituyen público. Y así. El lenguaje
natural SIEMPRE está asociado al tema.
ORIGINALIDAD
Cualidad consecutiva de la sinceridad expresiva, de
una gran fidelidad a sí mismo y hacia el mundo
externo y de un modo de hacer personalísimo:
Todo escritor fiel a la realidad y a sí mismo es ya
original. Hoy ser dice también autenticidad.
Según Chateaubriand: escritor original no es el que
no imita a nadie, sino a aquel “a quien nadie puede
imitar”.
Periodísticamente, la originalidad consiste en decir
las cosas tal como las vemos y sentimos.
BREVEDAD
En la práctica equivale a concisión. Un escritor denso y conciso es, por
sí, breve.
“Sea usted breve”. Decir lo que tenga que decir y callarse en cuanto
queda dicho.
En realidad no hay medida para la brevedad: todo depende de lo que
se tenga que decir o contar. Y también de cómo se diga.
Un reportaje o un artículo mal escritos resultarán siempre largos.
Un trabajo bien escrito, en el que cada palabra, cada frase, “estén
preñadas de sentido”, nunca resultará extenso.
Cuando se recomienda brevedad debe entenderse como: “no escriba ni
hable demás”. Más de lo indispensable y necesario.
En casa frase hay una sola idea: El ideal estilístico – elegancia se llama
el resultado – resulta de combinar la frase corta con la frase larga,
según lo requiera la expresión de los hechos o de los pensamientos
sobre los hechos.
VARIEDAD
El periodismo es esencialmente variado, como variado y
multiforme es el mundo.
Estilísticamente, esta exigencia implica una variedad
expresiva de acuerdo con la variedad de los hechos que se
narran.
Desde el punto de vista del lenguaje, hay ocasiones en que
resulta forzoso repetir una palabra porque no hay otra
más propia que la utilizada.
Ya se sabe que no hay dos palabras que tengan un sentido
idéntico. Mucho depende del contexto.
Para la lectura armoniosa es importante combinar
longitud de frases con cambios de tono, velocidad y énfasis
que cobran especial importancia en el caso de la radio.
ATRACCIÓN
El estilo periodístico no puede ser torpe, soso, gris.
Verdad es que los hechos mismos se narran, sobre
todo si son noticiosos, dan ya suficiente atractivo al
texto periodístico.
Lo cual no obsta para que la prosa del periodista, por
su construcción, sea atractiva por sí misma.
Hay periodistas a quienes se escucha, en más de una
ocasión, no tanto por lo que dicen sino cómo lo dicen.
Dijo Pascal: “En la elocuencia tiene que darse lo
agradable y lo real; pero es preciso que lo agradable
sea real”.
RITMO
Cada hecho que un periodista relata tiene su
propio ritmo.
No es lo mismo el relato de un funeral de una
personalidad, que la descripción de incidentes
en el centro de la ciudad.
No es lo mismo un relato del fútbol que el
reporte de los efectos de un temporal.
COLOR
No depende de las palabras, sino más bien del engarce
dentro de la frase.
Dar color a un hecho es describirlo de un modo pintoresco,
plástico.
El color puede darse en la descripción y en la narración.
Decir “llueve” o “nieva” es enunciar un hecho.
Describir la lluvia sobre los campos, o sobre los tejados, o
la nieve sobre los árboles desnudos del parque es dar un
toque de color a nuestra descripción.
Narrar un suceso escuetamente es dar noticia del mismo.
Narrarlo con pinceladas plásticas es revivirlo. Así, se ha
dicho que “la diferencia entre una lista de hechos y un
buen reportaje es el estilo”.
SONORIDAD
La frase debe sonar bien no en el sentido
musical.
Debe tener una buena resonancia mental de
que se cuenta.
Lo que fue, tal como fue con color y con
sonido, si lo hubo en el fenómeno real.
DETALLISMO
Tan periodística es la gran noticia como el minúsculo
detalle que revela o descubre el valor humano de un
suceso.
No quiere decirse que el periodismo viva del detalle, pero sí
que el detalle, en ocasiones, es muy periodístico.
Incluso en la gran noticia o en el gran reportaje los detalles
reveladores hacen aún más noticiosos o sugestivo el relato.
El discurso del Presidente Frei del 21 de mayo de 1999 al
Congreso Pleno: en medio de la solemnidad y la tensión del
momento mientras hacía una pausa y había gritos en las
graderías, exclamó: ¡la vieja pa´gritona!. Rompe la
solemnidad. Humaniza al personaje. Produce un quiebre
en el clima.
Un detalle importante.
CORRECCIÓN Y
PROPIEDAD
El lenguaje del periodista debe ser correcto
desde el punto de vista gramatical.
Escribir con propiedad significa no olvidar
nunca “las estructuras” fundamentales del
idioma en que se escribe. Hay que mantener
un idioma digno, propio y correcto.
Y, si se quiere, elegante.
BIBLIOGRAFIA
Sergio Campos Ulloa, profesor de Periodismo Radiofónico
de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile,
INSTITUTO DE LA COMUNICACIÓN E IMAGEN, ICEI
www.icei.uchile.cl