EL VALLE DE LOS HUESOS SECOS: ESPERANZA CONTRA ESPERANZA.
Ezequiel 37: 1-14; Romanos 4:18.
Introducción:
Este año está por terminar, pero aun no termina Sabemos que ha sido un año difícil para muchos
aquí presentes: problemas económicos, problemas de salud, separación de seres queridos,
planes no cumplidos, oraciones al parecer no contestadas. Hoy quiero decirte algo: así como el
año aun no ha terminado y muchas cosas pueden aun pasar, así también tu situación no es
definitiva, como se dice en el boxeo: “aun no tires la toalla”, pues mientras Dios no diga: “todo
ha terminado”, nada está terminado. El hecho de que las cosas no salgan como las has
planeado, no quiere decir que Dios te ha abandonado. Dios está trabajando en tu vida, con su
plan que tal vez no sea el tuyo, pero de seguro será el mejor. Quiero que salgas hoy de aquí con
tu fe renovada, con la esperanza que solo Dios puede dar, con la seguridad de que Su amor por
ti es para siempre, es real.
Quiero hablarte hoy de un joven que vio frustrada su carrera, que tuvo que dejar a los suyos, que
fue llevado a un exilio forzado donde vio como destruían su ciudad. Su nombre era Ezequiel (Dios
fortalece) y profetizó en Babilonia para aquellos que estaban como él en cautividad. Leamos
juntos una de sus más conocidas visiones y saquemos de ellas enseñanzas para hoy. (Leer
Ezequiel 14:1-7).
El Señor puso su mano sobre mí, y me hizo salir lleno de su poder, y me colocó en un valle que
estaba lleno de huesos. 2 El Señor me hizo recorrerlo en todas direcciones; los huesos cubrían el
valle, eran muchísimos y estaban completamente secos. 3 Entonces me dijo: "¿Crees tú que
estos huesos pueden volver a tener vida?" Yo le respondí: "Señor, solo tú lo sabes." 4 Entonces el
Señor me dijo: "Habla en mi nombre a estos huesos. Diles: 'Huesos secos, escuchen este
mensaje del Señor. 5 El Señor les dice: Voy a hacer entrar en ustedes aliento de vida, para que
revivan. 6 Les pondré tendones, los rellenaré de carne, los cubriré de piel y les daré aliento de
vida para que revivan. Entonces reconocerán ustedes que yo soy el Señor.' “7 Yo les hablé como
él me lo había ordenado. (Dios Habla Hoy).
1- Me llevó al valle (v 1-2): Es Dios mismo el que lo lleva en visión a ese valle lleno de huesos
secos. Lleno de planes no realizados, lleno de enfermedades aun no curadas, lleno de
necesidades económicas, lleno de familias separadas, lleno también de estos, nuestros huesos
secos. El Señor conoce tu situación y El toma la iniciativa para venir a encontrarse contigo. Dios
también es el Dios de los valles, de las partes bajas, de nuestro momento más oscuro. Si, El está
al lado del que está consumiendo drogas, del que está en la cárcel, del que está enfermo. El no
se olvida de los suyos. Jesús no se quedó en el monte de la transfiguración, sino que bajó de
nuevo al valle y dio libertad al cautivo, escuchando la suplica de un padre (Marcos 9).
2- ¿Vivirán esos huesos? (V 3): Una pregunta hecha para aquellos que como Ezequiel reconocen
su necesidad espiritual (Mateo 5: 3). Los ojos se fijan en las circunstancias alrededor,
humanamente no hay solución. El ha visto con sus propios ojos que el panorama es
desconsolador y ante la pregunta del Señor podría haber contestado.: “Si, yo se la respuesta, yo
puedo hacer que vivan yo tengo la solución”. O podía haber contestado: No, no hay nada por
hacer todo está perdido. Pero el profeta escogió a mi entender, la mejor opción: “Señor tu sabes.
Aceptó la soberanía de Dios (El es el dueño de todo, el dueño del bate y la pelota). Puso la
decisión en sus manos. Dejó al sabio de sabios, tomar la iniciativa, dejar que El realice su plan en
su vida. Oh Señor tu eres el Único que puedes responder a esa pregunta, Tu eres el único que
puede dar vida a estos mis huesos secos. Tú eres el Único que tiene autoridad y poder para
cambiar lo que yo, ni ningún humano puede cambiar. si, esos huesos viviran porque: -Nada es
imposible para Dios. (Jeremías32:17). – Porque Dios es siempre fiel a sus promesas
(2Corintios1:20) – Dios tiene un proyecto y quiere que participemos en él.
3- Habla en mi nombre a estos huesos (v 4): ¿Es lógico hablarle a algo que está muerto? Con
Dios, no hay hueso duro que roer, Su lógica es la de la fe. Entonces, ¿por qué hablarles, por qué
profetizarle y enfrentar una situación que a tu parecer no tiene remedio? - Háblales, porque Dios
lo manda. Profetiza, da un mensaje del Señor. Usa su Palabra como fuente de aliento, como
espada en esta batalla. Exclama junto con Job: “yo sé que mi Redentor vive”, únete con el
Apóstol Pablo: “Yo sé en quien yo he creído...” –Háblales, porque esos huesos no están del todo
seco. Tu situación no está acabada, aquí no hay nada escrito hasta el out 27. Hay esperanza
porque El es un Dios de esperanza contra esperanza. Así le creyó Abraham (Romanos 4:18). El
quiere establecer una relación personal contigo.: "No soy un optimista porque no estoy seguro
de que todo vaya a acabar bien; tampoco soy un pesimista porque no estoy seguro de que todo
vaya a acabar mal. Yo solo llevo esperanza en mi corazon... y le doy gracias a Dios por ese
regalo que es un regalo tan grande como la vida misma".
Háblales, porque la obediencia a Él es la clave. No lo entiendes, pero le obedeces y dejas que el
de la solución. Naaman no entendía pero obedeció y se baño siete veces en el Jordán y fue
sanado. Pedro había fracasado en su jornada de pesca pero en el nombre de Jesús echó la red.
Diles a los problemas cuán grande es tu Dios, diles que El es mayor que cualquiera de ellos. Diles
que tú no estás solo porque El prometió que estaría con sus hijos “todos los días, hasta el fin del
mundo”. Diles que el Señor es Amparo, es Fortaleza, el que levanta mi cabeza, es mi Luz y es mi
Salvación... entonces, ¿a quién temeré?
- Voy a hacer entrar en ustedes aliento de vida, para que revivan (V 5-6): Dios siempre dará una
respuesta a tu clamor. Tu y yo no sabemos que nos depara el futuro, pero si podemos tener la
certeza de en manos de Quien esta ese futuro y esas son las mejores manos, manos clavadas en
la cruz por mi y por ti. Cuando te digan: no se puede, recuerda que El si puede, cuando no sepas
que hacer, recuerda que el tiene un plan maestro para tu vida. (Ilustración: un niño está viendo
su equipo jugar beisbol, el recién llegado le pregunta: ¿Cómo va el juego?, él contesta: Vamos
perdiendo 18 a 0. Oh, no te desanimes, le dice el espectador a lo que el niño contesta:
¿Desanimarme? Mi equipo aun no ha ido a batear. No te desalientes pues aun el Señor no ha ido
al bate. Entonces, mantente orando, mantente ayunando, mantente sirviendo, mantente
creyendo, mantente obedeciendo y confiando porque El soplará su aliento sobre ti y vivirás y
serás de testimonio y fuente de alabanza. Ana tenía su vientre seco, pero Dios la escucho y le
dio a Samuel. Ella elevó un canto de alabanza (1 Samuel 2:1-2): “Mi corazón se alegra en el
Señor; en él radica mi poder. Puedo celebrar su salvación y burlarme de mis enemigos. 2 »Nadie
es santo como el Señor; no hay roca como nuestro Dios. ¡No hay nadie como él! “
Conclusión: Hay esperanza para el desesperanzado, esa esperanza la encontramos en Jesús.
Estas tu dispuesto a hablarle a tu situación no importando cuán difícil se vea. Esperanza viene de
la palabra esperar. Salmos 42:11 ¿Por qué te abates oh alma mía, Y porque te turbas dentro de
mí? Espera en Dios porque aun he de alabarle.