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Que Es El Alma

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Estudio del Alma

1. El alma

2. El viejo hombre

3. La batalla interior

4. La sanidad del sanidad alma

5. La liberación del alma

6. Las dos circuncisiones

7. La ministración del alma

8. El Espíritu Santo y la ministración

9. La conquista de Canaán

10. Limpiémonos de toda contaminación

11. Los ancestros

12. Liberación de demonios

13. El temor

14. La autoridad en la ministración

15. La confesión que liberta

16. El perdón

17. La imposición de manos

18. Ética en la ministración

19. La misericordia

EL ALMA

HE AQUI, TODAS LAS ALMAS SON MIAS, TANTO EL ALMA DEL PADRE
COMO EL ALMA DEL HIJO MIAS SON. EL ALMA QUE PEQUE, ESA MORIRA.
EZEQUIEL 18:4

INTRODUCCION

La Biblia nos enseña que el hombre es un ser tripartito. Es un espíritu


que se expresa por el alma y habita un cuerpo (1 Tes. 5:23).
El trabajo en el cual Dios está concentrando su atención es el alma, sin
excluir las demás partes lógicamente. Uno de los objetos de la
predicación de la Palabra, es la salvación del alma (Stg. 1:21).

La primera vez que aparece en las Escrituras la palabra "alma" es en


Génesis 2:7, y se refiere al estado anímico del hombre creado por Dios,
pero que por su caída fue alterado.

I. LA SEPARACION DEL ALMA Y EL ESPIRITU:

Tratar de separar lo que es el espíritu y el alma resulta para el hombre


difícil, sin embargo, la Palabra de Dios asevera tal división. Así Hebreos
4:12 señala que la Palabra de Dios figurada como una espada de dos
filos penetra a lo más profundo del ser humano. Pero lo importante es
que hace una diferencia entre el alma y el espíritu.

El cuerpo es la parte externa en la que habita el hombre interior (Jn.


1:14). El espíritu es la parte mediante la cual nos comunicamos con Dios
(Jn. 4:24). Generalmente al cuerpo se atiende con exageración, hay
quienes tratan de sacar el mayor provecho a la vida del cuerpo físico y
se olvidan que Dios tiene un propósito eterno para su vida (Jn. 12:25).

El alma, que está integrada por la voluntad (parte neutra por medio de
la cual tomamos decisiones), la mente (parte del alma que recibe,
procesa y graba toda la información, ya sea de experiencias negativas o
positivas) y las emociones (que nos permiten expresar lo que
individualmente somos). Cada una de estas partes se funden para
expresar nuestra personalidad y nuestras maneras de obrar.

Los elementos que nos hacen humanos pertenecen al alma, tales como
el amor (Cant. 1:7), sentirse triste y deprimida (Sal. 86:4, 119:28), el
conocimiento (Sal. 139:14).

A continuación, incluimos una gráfica que didácticamente permite


diferenciar el espíritu, alma y el cuerpo.

II. EL ALMA QUE PECARE ESA MORIRA:

Cuando Dios creó al hombre, no lo hizo un robot o autómata, lo hizo con


la capacidad de elección (Gn. 2:16,17). El alma de Adán se encontraba
sujeta a la verdad de su creador, gozaba de inteligencia (Gn. 2:20), sin
anidar en su forma de ser ningún tipo de estorbo (Gn. 2:25).
Satanás llevó a Adán a pecar, apoderándose de su voluntad a través de
su emoción. Adán fue advertido de parte de Dios que el día que comiera
del árbol prohibido moriría. Sin embargo, murió súbitamente. El término
muerte en la Biblia quiere decir separación.

Como consecuencia del pecado de Adán, su espíritu murió; es decir,


cesó”la comunicación con Dios. Es por eso que Dios al salvar a una
persona, de lo primero que se ocupa es de su espíritu (1 Co.
6:17,15:45).”

Desde entonces el espíritu de Adán cayó bajo el control del alma, la cual
lo separó de Dios y ésta, al ceder a sus pasiones y deseos se convierte
en esclava del cuerpo (Ro. 7:5,23). De igual manera, nosotros nacemos
con el espíritu vivo, sin embargo, nuestra alma nos hace morir para Dios
(Ro. 7:9), es por eso que necesitábamos con urgencia nacer de nuevo
(Jn. 3:1-3).

Cristo vino a salvar lo que se habla perdido, y ¿qué se habla perdido?, el


alma. Efesios menciona que antes de conocer la Vida, nos
encontrábamos muertos en delitos y pecados (Ef. 2:1). El apóstol Pedro
compara nuestra salvación como el retorno de una oveja descarriada al
redil del pastor de nuestra alma. Quiere decir que lo que el Señor vino a
buscar como buen pastor son almas (1 P. 2:25).

Cuando hemos nacido de nuevo el Espíritu invita al alma para que


busque a Dios (Sal. 63:1), por eso quien no ha nacido de nuevo, sólo
puede tener religión.

III. CONOCIENDO EL ALMA:

El alma al haber sido reprogramada por Satanás se torna rebelde casi


independiente. El alma, por ejemplo, es infiel (Stg. 4:4). Debido a su
atracción por las cosas del mundo se aleja de su creador. A pesar de
buscar los placeres que el mundo le ofrece nunca quedará satisfecha.

El alma olvida fácilmente los favores de Señor (Sal. 105:2). Cuántas


veces nos hemos sentido deprimidos o con ansiedad, esto porque el
alma de no ser constantemente ministrada olvida que ha sido objeto de
misericordia.
El alma muchas veces es comparada en la Biblia con el corazón, sin
duda porque de él emana toda clase de maldades que contaminan al
hombre (Mr. 7:21-23). El alma, pues, es engañosa y perversa (Jer. 17:9).

En una ocasión mientras Jesús era ungido con perfume de mucho precio,
Judas, quien era un hombre natural, razonó tal ofrenda como un
desperdicio, habiendo tanta necesidad en el pueblo. Sin embargo, esto
lo dijo no porque cuidara de los pobres sino porque era un ladrón. Vemos
entonces cómo el alma puede tener sentimientos engañosos.

El alma tiene apetitos, siente hambre y sed (Pr. 13:25). El alma puede
estimular al cuerpo para que anhele ser saciada en muchas de las
necesidades. El alimentarse o dormir no es ningún pecado, pero el
exceso o lo inoportuno si lo es.

Cuando el Señor se encontraba en Getsemani con sus discípulos, les


pidió que velaran. Ellos se durmieron extrañamente (Mr. 14:32-40).

Hay espíritus dispuestos que al encontrar la puerta abierta en el alma,


exacerban los apetitos normales tales como el sueño, sexo, etc. tal es el
caso de la lascivia, la concupiscencia, etc.

IV. COMO SE CONTAMINA EL ALMA:

Dios creó el alma perfecta para que se deleitara "en El, pero algo
sucedió que contaminó el alma, pues nada malo sale de la mano de Dios
(Ec. 3:11 versión de las Américas).

La vida preexistencial puede ser una de las causas o bien por


transmisiones genéticas de nuestros antepasados. Los discípulos del
Señor al ver a un ciego de nacimiento, le preguntaron al Señor quién
había pecado, si él o sus padres (Jn.

9:1). La pregunta es ¿Cómo podía pecar si nació ciego? Lo enseñado por


Jesús abre la posibilidad de haber hecho algo en la preexistencia o bien,
haber recibido genéticamente legado de las generaciones anteriores (Ex.
20:5).

Otros medios por los cuales se puede contaminar el alma es el periodo


intrauterino. Un feto puede recibir una ministración positiva o negativa.
Un ambiente falto de amor durante el embarazo puede afectar
adversamente el posterior desarrollo emocional del niño (1 S.1:9-11; Lc.
1:41). Otra etapa en el desarrollo del ser humano es la etapa de de cero
a siete años. Es en esta etapa en donde la personalidad del niño se
define que de sembrarse mal, se cosechara de igual forma.

Finalmente otra fuente de contaminación es la etapa cuando una


persona por lo general, salvo excepciones, principia a salir de la casa de
sus padres. Este período abarca de los siete a dieciocho años de edad
que es cuando se da el período de estudios y cuando el espíritu sufre la
muerte por el alma, ya que el ser puede decidir entre el bien y el mal. En
esta etapa se hace urgente el engendramiento por parte de los padres
(1 Ti. 2:15).

Finalmente el período de la adultez de los dieciocho o veintiún años en


adelante. En esta etapa por lo general se acelera la, contaminación pues
la persona se cree con mayor libertad. Es en esta etapa que damos
rienda suelta a nuestra alma satisfaciendo sus deseos engañosos y
viviendo según la corriente de este siglo (Ef. 2:2).

V. LAS AREAS DEL ALMA:

Para poder comentar este punto explicaremos algo referente a la


comunicación. Para que se establezca comunicación deben existir dos
elementos: un emisor (quien envía el mensaje) y un receptor (el que
recibe el mensaje). El receptor es comparado con un radio de
transistores. En el ambiente hay una serie de señales que portan
diferente información

(música, novelas, violencia, sexo, etc.). Esta señal no sería captada a


menos que exista un radio receptor. Pero cuando contamos con un radio
receptor sintonizamos lo que deseamos escuchar.

Cuando hablamos de áreas del alma nos referimos a los receptores que
anidamos en nuestra alma y en nuestro cuerpo, que al recibir
información estimulante del mundo exterior nos hace reaccionar de
manera dañina.

Estas áreas varían de una persona a otra. En temor, orgullo,


remordimiento, ira, rechazo, etc. Las mismas deben ser conquistadas
como los territorios ocupados por un enemigo.

La única forma que obtendremos victoria sobre las áreas que nos
afectan es inutilizándolas o eliminándolas. No existe un patrón para
hacerlo, pues en cada persona El Espíritu obra de manera diferente. El
Espíritu iluminará con respecto a cuál fue la puerta por medio de la cual
se activó el área en el alma.

Un hermano puede ser inseguro, acomplejado, temeroso, sentirse


menospreciado, estar bloqueado para no expresar amor, etc. Todo esto
puede ser producto de un rechazo por sus padres, inclusive antes de
nacer.

CONCLUSIONES:

- Existe una diferencia clara en las Escrituras entre el y el alma y el


espíritu.

- El alma es la sede de nuestra personalidad.

- En el sacrificio de Jesucristo está garantizado todo el trabajo de


limpieza de nuestro ser, sin embargo es un proceso. Ningún alma nace
siendo cristiana.

- El alma se puede contaminar a lo largo del proceso de desarrollo del


ser humano siendo crucial los primeros años de su vida física.

- El Espíritu Santo está preparando a la Iglesia para Cristo a fin de


presentársela a sí mismo gloriosa, sin mancha y arruga (Ef. 5:27).

EL VIEJO HOMBRE

QUE EN CUANTO A VUESTRA ANTERIOR MANERA DE VIVIR, OS DESPOJEIS


DEL VIEJO HOMBRE, QUE SE CORROMPE SEGUN LOS DESEOS
ENGAÑOSOS. EFESIOS 4:22

INTRODUCCION:

Leyendo el capitulo siete del libro de Romanos, vemos la descripción de


un inconverso y en el ocho, la descripción de un cristiano que está
luchando contra la carne. En este tema estudiaremos como es posible
anhelar ser espiritual y al mismo tiempo ser un desastre en nuestra
personalidad.

I. LA ANTERIOR MANERA DE VIVIR:

Hay quienes se preguntan ¿pero, no somos salvos ya?, ¿no somos de


Cristo? Claro que si, sin embargo llevamos arrastrando una naturaleza
vieja que tiene que ser echada fuera de nosotros; no puede ser
renovada.
Cuando fuimos creados, derivados de Adán caído, nos fue transmitida la
muerte. No podíamos hacer nada que agradara a Dios. El hombre
inventó religiones, y muchos de nosotros estábamos ahí, pretendiendo
llegar a Dios, la gente, ignorante o culta, se refugia en una religión; la
mayoría de veces para escapar de las frustraciones. Hay personas
frustradas por no haber alcanzado nada de nada en la vida, y otras por
haber triunfado en algo, pero que no desean.

Si la frustración es producto de no haber alcanzado un propósito, la


Biblia habla en el capitulo seis verso dieciséis del libro de Romanos, de
las consecuencias para todo aquel que rechaza lo que realmente le
hubiera hecho libre.

El hombre fue creado para gloria de Dios, pero cayó en desgracia y haga
lo que haga nunca encontrará satisfacción en si mismo. El hombre se
propone alcanzar una meta, un triunfo, una victoria sobre los demás,
adquiriendo poder, riqueza y gloria. Pero todo ello es una evasión. Es
como cuando Adán pecó, escondido detrás del árbol, queriendo
ocultarse de Dios; él sabia que le preguntarían en qué situación está.
¿Qué está haciendo detrás de ese pretexto? Puede ser que parezca
victorioso con una sonrisa, pero ¿qué habrá detrás?

El día que el Señor planeó la redención del hombre, decidió salvarle y


quitarle la frustración; de lo contrario, para qué sacarlo del mundo. Seria
como sacarlo sediento del mundo, y habiendo en la casa del Señor
abundante agua, no satisfacerlo. El programa de Dios para Israel cuando
lo sacó del Egipto era: Te sacaré de Egipto y te llevaré a una tierra que
fluye leche y miel (Ex. 3:8). El camino del desierto no era el destino final,
era un camino necesario para conocer más de Dios.

¿Usted puede imaginarse que lo rescaten del mundo, donde no tenia


nada efectivo para Dios y ahora en la nueva vida tampoco tenga nada?
El ofrecimiento de nuestro Señor es disfrutar una vida plena (Jn. 10:10).
La Biblia relata que la vida del hombre no consiste en la cantidad de
bienes que posea sino en la abundancia que Cristo hablaba. (Mt. 16:26).
Sé imagina a Cristo con las bolsas llenas de dinero no. Claro que lo
necesitó cuando "tuvo que pagar el impuesto, sin embargo ¿quién más
rico que él? Aunque no tenia ni una almohada en donde reposar su
cabeza, nunca le faltó nada para satisfacer sus necesidades.
¿Para qué quiere usted más dinero? ¿Para satisfacer su vanidad? Note
que el rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita.

Si el Señor nos sacó de Egipto también nos dio las armas, los
procedimientos para que disfrutemos de "una vida plena.

Cuántas veces vemos que la gente se emociona, saIta, alaba y grita (y


que no estamos contra eso), pero el problema es que después vemos a
la misma persona deprimida, triste, porque tiene problemas en su
interior. Cabe preguntarnos entonces, ¿a quién vamos a engañar?
Cuando el hombre desobedeció a su creador, pronunció maldición sobre
el mundo, cambiando su aspecto.

El hombre, por su lado, pasó de jardinero de Dios a ser un siervo sin


deleite. Su naturaleza empezó a envejecer y él encubrió su pecado. Al
igual que Adán, tememos el deterioro y no queremos que nos vean
derrotados, evitando mostrar lo que realmente somos.

II DESPOJANDONOS DEL VIEJO HOMBRE:

El Señor no mintió cuando por medio del apóstol Pablo dijo que nos
llevaría a ser nuevas criaturas (2 Co. 5:17). El nos quiere hacer nuevos,
sin frustraciones. Dios maldijo la tierra, pero aun los irracionales saben
que habrá una liberación (Ro. 8:20-22).

El industrial, el intelectual, el agricultor, etc. se frustran; mucha gente


principia menospreciándose hasta eliminarse totalmente. Lo
sorprendente es que también nosotros, los que tenemos las primicias del
Espíritu lo hacemos. Basta de vivir una vida doble.

Busquemos ser libres de una vez por todas. O esperaremos llegar al


cielo para que nos liberen? Si esperamos llegar a la gloria para que
seamos plenos, jamás podremos presentar un mensaje creíble al mundo;
escucharán bellezas pero mirarán frustración.

El apóstol Pablo en su carta a la Iglesia de Efeso nos enseña que nuestra


alma se vició en la anterior manera de vivir, haciendo así fuerte al viejo
hombre. Hay quienes recurrían a la mentira, la ira, robo; malas palabras,
amargura, maledicencia, malicia, etc. (Ef. 4:22-32).

El Señor espera que muramos voluntariamente como El murió en la cruz


y no como los otros que le acompañaban en el calvario. A ellos los
mataron porque aún estaban vivos, en su vana manera de vivir. A Cristo
no lo mataron, El puso su vida (Jn.19:30). De igual manera, nosotros
debemos morir en consagración voluntaria o nos matan (Ro. 8:13). Antes
de conocer a Cristo, la vida, se contemplaba solamente la carne, pero al
tener la vida espiritual aún hay motivo de frustración en nuestro interior
deseamos agradar al Señor, pero vemos. que hay leyes que nos ligan al
pasado.

La Biblia nos enseña que somos nosotros los que tenemos qué
despojarnos del viejo hombre; es decir, desechando pensamientos,
actitudes, comportamiento negativo y cambiarlo por acciones que
agradan a Dios y edifican a quienes nos ven y oyen.

Para realizar esta renovación han puesto en nuestro interior un poder


sobrenatural que nos ayudará en nuestra debilidad (Ro. 8:26). Pero
somos nosotros los que debemos decidirnos por no alimentar más al
viejo hombre sino al nuevo. Sólo

de esta manera el mundo nos mirará como producto deseable, sin


mancha y sin arruga (Ef. 5:27).

CONCLUSIONES:

- La frustración tiene que desaparecer aquí, no importa el tiempo que


tengas de estar en El Señor; cede las áreas contaminadas, no te quedes
en el desierto, porque el plan de Dios es que habites en Canaán.

- Ministra tu alma hacia la proyección del Espíritu, nadie puede ser


esclavo de Satanás si esta en Cristo, a menos que lo desee.

- Deja que El Espíritu Santo trabaje tu alma.

LA BATALLA INTERIOR

PORQUE EL DESEO DE LA CARNE ES CONTRA EL ESPIRITU y EL DEL


ESPIRITU ES CONTRA LA CARNE, PUES ESTOS SE OPONEN EL UNO AL
OTRO, DE MANERA QUE NO PODEIS HACER LO QUE DESEAIS. GALATAS
5:17

INTRODUCCION:

En la vida de Abraham vemos una figura de lo que es la lucha entre la


carne y el espíritu. Abraham, al haber estado en Egipto tomó como
sierva a Agar, quien concibió a Ismael figura de la carne. De igual
manera nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra
carne, satisfaciendo sus deseos (Ef. 2:1-30) siendo desagradables
delante de Dios (Ro. 8:7,8).

Posteriormente nace el hijo de la promesa, Isaac. Siendo éste realmente


el hijo de Abraham y no el carnal (Ro. 9:8), ocurre que mientras Ismael e
Isaac estaban en casa, había una lucha constante entre ambos. Fue
hasta que Abraham decidió echar fuera a Ismael que el conflicto
terminó.

De igual forma hay un conflicto que se libra en el interior de todo aquel


que ha nacido de nuevo y que va a durar el tiempo que estemos sobre la
faz de la tierra. Esta lucha se da entre la carne y el espíritu; ésta es una
batalla de la cual tenemos que salir vencedores. Estudiemos pues en
detalle cómo se produce la batalla interior.

I. LA CARNE Y SU NATURALEZA:

Carne del original griego sarx, siendo una de sus aplicaciones la


siguiente definición: elemento más débil de la naturaleza humana (Mt.
26:41); es la parte donde se asienta el pecado del hombre (1 Jn. 2:16).
La Biblia hace una distinción de dos

tipos de individuos, uno cuya naturaleza es carnal o sensual, controlado


por los sentidos animales o por la naturaleza humana (Ro. 7:5) y otro
que tiene vida espiritual (1 Co. 2:14,15).

El hombre carnal vive satisfaciendo los deseos engañosos producidos


por el pecado (Ef. 4:22). Ocupa su mente en las cosas de la carne (Ro.
8:5), sin poder agradar a Dios (Ro. 8:9). Quien siembra para la carne
segará corrupción, obteniendo como fruto la muerte (Ro. 7:5); sus
deseos pueden convertirse en pasiones.

El Señor por medio del apóstol Pablo nos insta a limpiarnos de toda
inmundicia de la carne (2 Co. 7:1), pues Dios no toma lo que proviene de
una naturaleza carnal; es decir, lo que no es motivado por El Espíritu
(Gn. 4:5).

Estábamos tan acostumbrados a la manera de vivir anterior que


podemos aún desenvolvernos en El Señor carnalmente (Fil. 3:3-7).

Podemos mencionar como obras de la carne, entre otras: las envidias,


enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones,
sectarismos, borracheras, impureza, sensualidad, etc., las cuales
combaten contra el alma, llegando a reprimir el espíritu (1 P 2:11). '

II. ANDANDO EN EL ESPIRITU:

La actitud de todo aquel que ha nacido de nuevo es estar crucificando la


carne con sus pasiones (Gá. 5:24), andar por el Espíritu (Gá. 5:16) y
vestirse del Señor Jesucristo (Ro. 13:11-14).

El Señor Jesucristo previo a ir a la cruz rindió su voluntad, de igual


manera nosotros debemos decidirnos a rendir nuestra voluntad, no
dando lugar a las obras de la carne. La carne pide que se le satisfaga
pero no debemos contemplarla o seguirla alimentando. Solo de esa
manera la haremos morir. Esta batalla por anular la carne no se ganará
mediante un acuerdo o consentimiento, tenemos que aniquilarla por El
Espíritu. Es por lo tanto, nuestra decisión vivir atados, menguados o vivir
una vida libre y abundante.

El delegó al Espíritu Santo para que nos ayude en nuestra debilidad (Ro.
8:26) y podamos por El Espíritu anular la carne. Se requiere que
andemos en El Espíritu para no cumplir con los deseos de la carne. Será
nuestro sometimiento al Espíritu lo que nos dará la victoria en esta
batalla (Ro. 8:13).

Continuamente nos enfrentaremos a dos impulsos, los de la carne y los


del Espíritu. Debemos discernir de dónde provienen nuestros
pensamientos, intenciones y deseos. Si son de la carne rechazarlos y a
cambio de éstos vestirnos del Señor Jesucristo (Col. 3:5-17). Mientras
más nos acerquemos a la luz, habrá más evidencia de las tinieblas que
hay

en nosotros, pero en la medida que nos ejercitemos para esta batalla


estaremos en mejores condiciones para ser vencedores.

CONCLUSIONES:

- Andar en la carne fue una práctica de la vivir, satisfaciendo sus deseos


engañosos.

- Quien ha nacido de nuevo experimenta en su interior un conflicto: la


oposición ente El Espíritu y la carne.
- Andar en El Espíritu es someternos a sus impulsos, dejándonos guiar
por El; sólo de esa manera no cumpliremos con los deseos de la carne.

LA SANIDAD DEL ALMA

AMADO, RUEGO QUE SEAS PROSPERADO EN TODO ASI COMO PROSPERA


TU ALMA, Y QUE TENGAS BUENA SALUD. 3 JUAN 1:2

INTRODUCCION

Todos sin excepción hemos tenido alguna alteración o anormalidad en el


alma. Muchos retienen recuerdos dolorosos del pasado. Necesitamos
una restauración interna, y Cristo como médico divino ofrece sanidad
(Lc. 4:18).

El texto base utilizado en esta oportunidad enseña que el bienestar físico


y material está relacionado con el del alma. La raíz de muchos males se
encuentra en el alma, por lo que hay que desarraigarlos.

I. CAUSAS DE LA ENFERMEDAD:

A. MALOS TRATOS EN LA NlÑEZ: (Jn. 9:2).

Hay quienes fueron objeto de malos tratos (insultos, maldiciones, golpes,


inclusive abuso físico), provocando heridas en el alma y que son llevadas
a la vida adulta, afectando su relación con los demás. Hay quienes
tienen temor a tomar responsabilidades, pues recibieron una
ministración de inutilidad. Los hogares destruidos por divorcio, vicios,
ausencia de alguno de los padres, constituyen ocasión muchas veces de
deformaciones en el alma. Jefte, por ejemplo, era un hombre de guerra y
esforzado; Jefte estaba lleno de prejuicios, porque su pasado había sido
difícil. Era hijo de una ramera, su padre había sido cruel y duro con el
(Galaad, significa: rocoso, duro). Tuvo una madre

suplente, sus hermanos lo despreciaron; se juntó con hombres ociosos.


Todo esto le afectó, de tal manera que cuando le visitaron los ancianos
de Israel él les respondió, ¿no me aborrecisteis vosotros y me echasteis
de la casa de mi padre?

Su alma había sido dañada pero fue sanada y finalmente gobernó a


Israel.

B. UNA VIDA DESCARRIADA: (Sal. 41:4).


Tiempo atrás, al no tener el Señorío de Cristo sobre nuestra vida o
conociéndole y alejándonos de su pastoreo, fuimos esclavos del pecado
(Ef. 2:1-5). Nuestro único interés era satisfacer los deseos del alma.

Gálatas 5:19-21 describe una serie de obras que viciaron nuestra alma,
estas desviaciones que pueden ser heredadas de nuestros antepasados,
Inclusive, son efecto de una Insatisfacción del alma.

C. PROBLEMAS Y FRACASOS:

Otra de las causas de las deformaciones del alma son los hechos o
circunstancias que vivimos. Para algunos la pérdida de un ser querido, la
quiebra de una empresa, el despido del trabajo, etc., puede ser tal
depresión o la ansiedad, que puede llevar a la persona, en casos
extremos hasta el suicidio. Job y David sufrieron depresiones, habiendo
recibido el auxilio del Señor (Job 3:11,13; Sal. 77:2-10).

II. LA SANIDAD DEL ALMA:

Debemos reconocer que la sanidad es un proceso y que se obtiene


acercándose a Jesucristo, renunciando a continuar con ese malestar y
cambiando de actitud (renovación):

Jesús en su ministerio terrenal ofreció verdadero descanso para nuestras


almas (Mt. 11:28,29), pero El mismo constituyó hombres para que
pudieran asistirnos de parte suya (Ef. 4:12). Los siervos llamados a
ministrar pueden ser hombres y mujeres, quienes deben tener
revelación de Dios para actuar cuando no se conoce con exactitud el
área afectada.

El profeta Natán es un ejemplo de cómo Dios faculta a sus siervos con


dones sobrenaturales para descubrir la raíz de nuestra enfermedad y
cómo poder ser un medio para traer salud a nuestro interior (2S.12:1-15;
Hc 9:10-18; 1Co.12:7-11)

III. ¿QUIEN PRODUCE LA SANIDAD?

El médico sabe que no puede sanar. Solamente asiste con otros medios.
Así el poder sanador para el alma proviene de Dios. Pero recordemos
que la unción hace la diferencia; sólo la unción del Espíritu pudrirá el
yugo (Is. 10:27).
Así mismo, la confesión y la oración pueden traer libertad al afligido y al
enfermo (Stg. 5:13-16) .

CONCLUSIONES.

- En el alma está la mayoría de los problemas o deformaciones del


hombre.

- Dios nos dio un alma sana, pero contrajo una serie de enfermedades
que sólo el médico divino podrá curar.

LA LIBERACION DEL ALMA

AMADOS, OS RUEGO COMO A EXTRANJEROS Y PEREGRINOS, QUE


OS .ABSTENGAIS DE LAS PASIONES CARNALES QUE COMBATEN CONTRA
EL ALMA. 1 PEDRO 2:11

INTRODUCC ION:

El vivir una vida agradable a Dios depende de nosotros. En el holocausto


que se hacía en la antigüedad, encontramos que entre los elementos
usados estaba la leña y el fuego (Lv. 6:12,13). La leña se debía de llevar,
mientras que el fuego no; llevar fuego significaba llevar fuego extraño.
Dios enviaba de su fuego y lo que requería es que se llevara leña (Lv.
10:1,2).

La leña es figura de la manera de vivir en la carne, a eso se debía que el


fuego no se apagara y ardiera constantemente. (Lv. 6:12). Muchos caen
en el error de gritar a voz en cuello que después de creer en Cristo como
nuestro Salvador, se está limpio, automáticamente perfecto, que somos
vencedores.

La Biblia enseña que tenemos que seguir entregándonos, que el alma


debe ser limpiada continuamente. Muchas veces aún nos afecta la vida
pasada; arrastramos malos recuerdos, traumas, etc., y todo esto no es
borrado en un instante. Si esto fuera así, las Escrituras no pidieran al
cristiano que renueva su mente (Ef. 4:22-23). Si el cristiano ya estuviera
renovado, ¿por qué entonces se hace tal demanda? La renovación de la
mente se da en la medida de la entrega. Si no ha y una entrega
personal, la mente permanece sucia, pudiendo llegar al extremo de que
espíritus inmundos influencien

o dominen el alma.
I. NUESTRA RESPONSABILIDAD:

El apóstol Pedro dice: Os ruego, no dice ruega a Dios que te abstenga de


las concupiscencias, o dile a Dios que te quite esos deseos. Quiere decir
que somos nosotros los que vamos a dar lugar o no. Dios se encarga de
su parte, pero somos

nosotros los que vamos a abstenernos de satisfacer las concupiscencias


de la carne. El que dijo Señor hasta mi vida daré por ti, momentos
después lo estaba negando. La mejor lección que podemos aprender de
la Palabra es que reconozcamos que tenemos que poner la leña y Dios la
purificación por medio del fuego. Llevar la leña es decir le al

Señor aquí estoy, límpiame, yo vaya abstenerme (Jn. 13:9).

Cuando el Señor entró al templo a limpiarlo con látigo en mano, porque


habían necios que no salían, no era el momento de decirles: señores
este templo es mío, tengan la bondad de salir. Los cambistas hubieran
seguido en sus negocios. El Señor dijo: Esta es mi casa y casa de oración
será llamada, Y los echó fuera (Mt. 21:13). Momentos después los
cambistas se prepararon para introducir sus mesas al templo; al ver lo
que deseaban, el Señor se retiró dejando vacío el templo. Jesús más
tarde pronunció que de ese templo no quedaría nada en pie, porque
cuando Dios abandona un lugar es destruido (Mt. 23:38).

II. EL ESPIRITU SANTO Y LA LIBERACION DEL ALMA:

El Espíritu Santo está morando en un templo que se llama Iglesia, el cual


está construido por piedras vivas (Jn. 14:23). ¿Cuándo antes El Espíritu
Santo había hecho morada en algún ser? Nunca, fue hasta que El Señor
ascendió al cielo que El Padre lo envía sobre ciento veinte en la fiesta de
Pentecostés (Hch. 2:4).

El "Os ruego" del apóstol Pedro va dirigido a toda la Iglesia dispersa en


todo el mundo y que es extranjera (Ef. 2:19) para que se comporte como
tal, que se abstenga de las cosas del mundo. Abstengámonos de las
concupiscencias de la carne, de lo contrario lloraremos después lágrimas
como las de Esaú, quien vendió su primogenitura (He. 12:15,16).

Todavía no estamos glorificados, no estamos inmaculados, mejor


pongámonos delante de la presencia del Señor, porque nadie puede
decir que no tiene tentaciones; ahora las concupiscencias pelean contra
el alma, pero Dios quiere por medio del Espíritu Santo limpiar (Stg. 4:1);
la Palabra dice: Te ruego que te abstengas, que te niegues a los deseos
de la carne. Nuestra alma necesita ser libre de egoísmo, envidias,
hipocresías, engaños, contaminaciones, herencias, y de muchas cosas
más que el Espíritu Santo nos irá revelando para que sean limpiadas.
Abramos nuestro corazón, todos

necesitamos liberación del alma cada día; es más importante la salud


interna. Puede parecer que son cosas pequeñas y que por lo mismo no
merezcan atención, mentira, son las zorras pequeñas las que echan a
perder las viñas (Cnt. 2:15). 12

Dios nos anhela limpios, consagrados. Entendamos que nosotros no


somos infalibles, podemos fallar, protejámonos con el Señor, El es
nuestro escudo, nuestro amparo, pero nosotros abstengámonos de los
deseos de la carne que pelean

contra el alma. Tú y yo queremos ver libre nuestra alma; sólo peleando


contra las concupiscencias, contra los deseos de la carne, pero con el
poder de DIOS, VENCEREMOS.

CONCLUSIONES:

- Es nuestra responsabilidad mantener el templo del Señor limpio.

- Anhelemos la liberación del alma para que El Espíritu fluya, como ríos
de agua viva.

LAS DOS CIRCUNCISIONES

SINO QUE ES JUDIO EL QUE LO ES EN LO INTERIOR, Y LA CIRCUNCISION


ES LA DEL CORAZON, EN ESPIRITU NO EN LA LETRA; LA ALABANZA DEL
CUAL NO VIENE DE LOS HOMBRES, SINO DE DIOS. ROMANOS 2:29

INTRODUCCION:

En el relato de Josué cinco, se habla de aquellos que habían nacido en el


camino hacia Canaán; ellos debían ser circuncidados. Después de
realizada la circuncisión el Señor quitó de ellos el oprobio de Egipto (Jos.
5:9). Hoy nuestro Josué, el Espíritu Santo, tiene que circuncidarnos;
quitar esas áreas, las cuales si no son quitadas el enemigo se

aprovechará de las mismas.


I. LA CIRCUNCISION:

La circuncisión consiste en una operación por medio de la cual se corta


el prepucio del miembro viril. Era una señal del pacto de Dios hecho con
Abraham (Gn. 17:10-12). Todos los varones nacidos en la casa de
Abraham debían ser circuncidados al octavo día después del nacimiento.
El número ocho que era una edad literal, hoy nos habla de reinicio o
nueva creación. Esta operación constituía al nacido la consagración a
Dios, era algo que los hacía diferentes del mundo, aunque en otras
naciones la practicaban dándole otro significado. Josué se hizo cuchillos
afilados; la circuncisión del corazón no es hecha de manos de hombre
(Col. 2:11), es por el Espíritu Santo quien tiene distintas maneras para
tratar con nuestras áreas conflictivas. Y cada uno de nosotros un trato

distinto, con el único fin de poseer Canaán.

II. LA CIRCUNCISION DEL CORAZON:

Para el pueblo de Israel existían dos circuncisiones. Una hecha a la vieja


generación por la mano de Moisés en el desierto (Jos. 5:5), y otra a la
nueva generación hecha por Josué en Canaan.

Así mismo, existe una circuncisión hecha por la ley al pueblo de Israel, y
otra hecha por el Espíritu Santo a la Iglesia (Ro. 2:25-29).Cuando nos
hicimos uno con el espíritu de Cristo fuimos circuncidados por primera
vez. Quitaron de nosotros el

cuerpo de pecado (Col. 2:11), pero posteriormente necesitamos


experimentar una segunda circuncisión, la del corazón o del alma (Ez.
11:19). El Señor por su Espíritu quitará la carne que tanto daño nos
provoca.

Josué utilizó cuchillo para circuncidar a los hijos de Israel, El Espíritu


utilizará la Palabra (He.4:12).

Gálatas 5:19 menciona las obras de la carne que se pueden dividir en


áreas. El área sexual (adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia),
espiritual idolatría, hechicería, del temperamento (enemistades, pleitos,
celos, ira, contiendas, divisiones, sectarismos, envidias) Y vicios
(borracheras, orgías).

Fue a cada uno de las nuevas generaciones que Josué circuncidó,


mostrando con esto que es una experiencia personal por la cual debe
pasar todo aquel que ha nacido de nuevo. Por otra parte, cabe señalar
que hubo una disposición por

parte del pueblo para que la misma se realizara. Así hoy día, nadie será
circuncidado si no quiere, a menos que deje que el Espíritu Santo quite
toda carne. No ignoramos que esta circuncisión es dolorosa; después de
ser ministrados en las áreas de conflicto el "yo" se resiente; la auto
imagen del hombre viejo sufre; sin embargo, el Señor es quien va a
cicatrizar toda herida.

III. BENEFICIOS DE LA CIRCUNCISION:

Como consecuencia de la circuncisión al otro día de la pascua, comieron


del fruto de la tierra (Jos. 5:11). De igual manera nosotros, al ir
eliminando la carne seremos tierra abonada para que el Espíritu Santo
produzca fruto. El capitulo seis del libro de Josué, habla de la toma de
Jericó, ciudad que estaba bien amurallada. Esta ciudad fue tomada
después de haber arreglado su condición delante de Dios. Nosotros,
después de la circuncisión, podremos tomar aquellas áreas difíciles días
atrás.

Los panes sin levadura tipifican el participar de la verdadera santidad y


las espigas nuevas tostadas, la revelación de la Palabra hecha comida
deliciosa para nosotros.

CONCLUSIONES:

-La circuncisión es una señal y el sello de la justicia de la fe de Abraham.

- Hay carne en nosotros que el Espíritu Santo quitará con cuchillos


afilados, si nosotros nos disponemos para que nos circuncide.

LA MINISTRACION DEL ALMA

EL ESPIRITU DEL SEÑOR ESTA SOBRE MI, POR CUANTO ME HA UNGIDO


PARA DAR BUENAS NUEVAS A LOS POBRES; ME HA ENVIADO A SANAR A
LOS QUEBRANTADOS DE CORAZON; A PREGONAR LIBERTAD A LOS
CAUTIVOS, Y VISTA A LOS CIEGOS; A PONER EN LIBERTAD A LOS
OPRIMIDOS; A PREDICAR EL AÑO AGRADABLE DEL SEÑOR. LUCAS
4:18,19

INTRODUCCION:
La Biblia declara que el hombre es un ser tripartito en proceso de
restauración. La obra en nuestra alma se inicia con el bautismo en agua,
sin embargo es necesario seguir todo un proceso para tratar con ésta,
porque es allí donde se generan toda clase de problemas que afectan
nuestra vida espiritual; las relaciones con las demás y el aspecto físico,
inclusive. La ministración, es un recurso de parte del Señor para todo
aquel cristiano que reconozca su necesidad y que desea tener un alma
con salud espiritual.

I. QUE ES MINISTRACION:

Ministrar es servir, auxiliar, ayudar al Cuerpo de Cristo. Es una gracia


que Dios da por medio de la cual el cristiano puede escudriñar por el
Espíritu su alma, detectando deformaciones, ataduras, vicios, herencias
y todo aquello que

mal se sembró en la vida anterior.

El Evangelio de Juan menciona dos ejemplos que nos enseñan


claramente sobre lo que es la ministración. Nuestro Señor le había dado
vida a Lázaro, quien había muerto cuatro días atrás. Lázaro una vez
vuelto a la vida salió de la tumba pero con vendas que le ataban las
manos y los pies. El Señor ordenó a hombres que se encontraban en ese

momento que le desataran (Jn. 11:38-44).

Lo ocurrido con Lázaro es exactamente lo que nosotros necesitamos


después de haber tenido un encuentro con la vida. Que nos quiten todo
estorbo que nos impide movilizarnos con libertad.

Otro ejemplo es el ocurrido al apóstol Pedro. El Señor poniéndose al nivel


de un siervo lavó los pies de sus discípulos, pero cuando llegó a Pedro se
resistió, pues no comprendía lo que su Maestro hacía. Tras la respuesta
del Señor que si

no se dejaba lavar los pies no tendría parte con él, dejó que lo hiciera.

Posteriormente, el Señor mismo explicó que todos, menos Judas,


estaban limpios, excepto los pies.

El lavatorio de pies indudablemente representa la limpieza que debemos


tener debido a que contraemos cntaminaciones por caminar en este
mundo.
II. POR QUE DEBEMOS MINISTRAR EL ALMA:

A. Es una prioridad enseñada por el Señor, preocupándose de la parte


interna del hombre, antes que procurar el bienestar del cuerpo (Mt. 9:1-
8; 3 Jn.1:2).

B. Tiempo atrás, al vivir según la corriente de este siglo, nuestra alma


fue reprogramada por el enemigo (Gn. 3:11).

C. En la actualidad, al haber sido trasladados al reino de la luz, se da una


batalla interna entre la nueva y vieja naturaleza (alma mal formada en el
pasado), la cual necesita ser reformada (Col. 1:13; Ro. 7:21-23 ; 1 P.
2:11).

D. Hay emisarios de parte del enemigo especializados, cuyo propósito es


estorbar nuestra relación con El Señor y hermanos en la fe (Ef. 6:10-12).

E. Por un deseo de pureza o consagración (Est. 2:12; Ap. 22:11).

III. QUE PUEDE AFECTAR EL ALMA:

Con frecuencia muchos cristianos pasan por esta vida sufriendo


profundamente debido a circunstancias que tienen su raíz u origen en el
pasado, inclusive antes de su nacimiento.

El propósito de la sanidad interna es que los miembros del Cuerpo de


Cristo sanen de las heridas para que la plenitud de Jesucristo pueda fluir
a través de sus vidas.

Gran parte de los problemas son de tipo emocional, teniendo una


estrecha relación con la mente. Las heridas son producto de cosas que
dicen o hacen en contra de nosotros y que pueden afectarnos en forma
ascendente. Primero es una herida, luego pasa a resentimiento, después
amargura, luego odio, después rebelión, pudiendo llegar finalmente
hasta el suicidio (Ef. 4:31).

Las causas por las cuales se pueden ocasionar heridas son, entre otras
las relaciones rotas entre padre y madre; el rechazo; los malos tratos,
maldiciones, el abuso sexual o la violencia.

Antes de llegar a Cristo estuvimos tan programados por Satanás que


éramos como esos proyectiles que se diseñan y construyen para recorrer
una determinada órbita y luego destruirse. nuestra mente es como la
tierra la cual al no ser cultivada y cuidada es invadida por maleza. Los
pensamientos tienen tres fuentes:

1. Uno mismo

2. el diablo

3. Dios

En este sentido, debemos examinar de dónde provienen esos


pensamientos.

La nueva vida comienza con un cambio de mente, que es el


arrepentimiento. Notamos pues que la mente es el primer territorio que
hay que invadir y poseer (2 Co 10:5; Ro. 8:6). una estrategia del
enemigo es venir con acusación y condenación, y para ello tenemos que
ponernos la coraza de justicia; y cuando exista confusión calzarnos con
el

Evangelio y ceñirnos con la paz de Dios.

Otro ataque contra la mente es la incredulidad, para lo cual hay que


tomar el escudo de la fe, y contra la duda y el temor usar la palabra de
Dios.

Los ancestros también tienen su parte influyente en nuestra: conducta,


pues heredamos genéticamente rasgos positivos o negativos de
nuestros antepasados (Ex. 20:5-6; 1 P. 1:17-18).

El cristiano no mantendrá liberación o libertad hasta que su voluntad sea


libre, logrando así la voluntad de Dios y lo que El le ha llamado a ser. La
salvación que fue operada en nuestro ser es Dios libertando al hombre
de su voluntad que es

sojuzgada por el príncipe de este siglo, creada natural, animal, carnal y


autosuficiente pudiendo llegar hasta la pasividad; es decir, incapacidad
para tomar decisiones.

Siempre seremos nosotros quienes hagamos la escogencia; tú escoges


hacer la voluntad de Dios. El principio para ser libre es la sumisión a Dios
y la resistencia a la maldad. Dios nunca sustituye su voluntad por la del
hombre. El hombre

será siempre responsable por lo que haga (Ro. 6:12-23).


El alma mal enseñada (viciosa y engañosa), trata de buscar un escape,
esto lo hace a través de practicar el pecado, llegando a degenerarse,
dando lugar a ataduras, opresiones, obsesiones, hasta el estado de
necesitar liberación y

ministración (Mt. 12:43-44).

IV. ELEMENTOS BASICOS DE LA MINISTRACION:

No existe un método de cómo ministrar el alma, pues cada caso debe


ser tratado particularmente. A continuación explicaremos algunos
puntos clave en la ministración:

A. RECURRIR A UN MINISTRO: El Señor ha levantado hermanos y


hermanas que velan por nuestras almas. Debemos recurrir a ellos,
considerando su madurez y disposición para ser usados por el Espíritu
Santo (2 S. 12:1-7).

Cuando una casa estaba contaminada con lepra se recurría al sacerdote,


el cual sometía la casa a un proceso de limpieza (Lv. 14:35).

B. DISPOSICION PARA SER LIBRE: En un gran porcentaje la


responsabilidad es del ministrante. Debemos acudir a la ministración con
la decisión voluntaria y firme de renunciar a todo aquello que nos afecta;
a crucificar la carne (Lc. 18:22- 24; Sal. 51:17). Esto conlleva exponer
ante el Señor nuestra necesidad, así como cuando se acude al médico
para que analice la causa de nuestra enfermedad. La confesión liberta,
quitando derechos al enemigo (Pr. 28:13; Sal. 32:5; Stg. 5:16).

C: LA PALABRA Y EL PODER DE DIOS: Jesucristo es la Palabra viva, y todo


aquel que acude a El creyendo será levantado (Pr. 18:10). Recordemos
que fue por su Palabra que el caos del principio fue ordenado (He. 1:2);
de igual manera, es poderosa para ordenar nuestra vida (2 Ti. 3:16; He.
4:12). Esta Palabra, como el agua, nos limpia y salva el

alma (Stg. 1:21). Otro ingrediente indispensable es la ministración


conforme al poder de Dios (1 P. 4:11; Is. 10:27).

Estas dos armas son poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas


(2 Co. 10:4).

D. VESTIRNOS DEL NUEVO HOMBRE: Una vez nos hemos arrepentido,


rendido la voluntad y cerrado puertas para que no se vuelva a incurrir en
la misma falta, es necesario renovar nuestra mente y vestirnos del
nuevo hombre, cambiando de valores o actitudes negativas en positivas.
Alimentando nuestro espíritu con las cosas del Espíritu (Ef. 4:22-32). Solo
de esta manera poseeremos nuestra alma victoriosamente.

CONCLUSIONES:

- Dios se ha propuesto hacer su obra de restauración en nuestro ser


íntegro: espíritu, alma y cuerpo (Fil. 1:6).

- Ministrarse es una necesidad cuando reconocemos o el Espíritu nos


muestra que hay áreas, estorbos o actitudes que no agradan a Dios y
afectan la relación con el Cuerpo de Cristo.

- No proveer para los deseos de la carne, para que nuestra alma no


continúe siendo contaminada (Ro. 13:14).

Dios utilizará el vaso que quiera cuando éste se deje usar por su Espíritu,
debiendo evitar el ministrado todo prejuicio del ministrante.

EL ESPIRITU SANTO Y LA MINISTRACION

¿O PENSAIS QUE LA ESCRITURA DICE EN VANO: EL ESPIRITU QUE EL HA


HECHO MORAR EN NOSOTROS NOS ANHELA CELOSAMENTE? SANTIAGO
4:5

INTRODUCCION:

Indudablemente que la labor de ministración no será posible sin el


auxilio del Espíritu Santo. No se puede hacer la obra de Dios con
esfuerzo propio. El Espíritu Santo que está modelando la imagen de
Cristo en nosotros se vale de muchos métodos, uno de ellos es la
ministración.

I. EL ESPIRITU SANTO:

El pueblo de Israel fue libertado de la esclavitud de Egipto por medio de


Moisés. Posteriormente Josué se convirtió en el líder que guió al pueblo a
tomar la tierra de Canaán. Lo sucedido al pueblo de Israel es sombra
para nosotros.

Cristo nos libró del reino de las tinieblas y nos ofrece vida abundante.
Para alcanzarla delegó al Espíritu Santo para que nos ayude. Pero esa
tierra, estaba poblada por reyes a quienes Dios mando a desalojar. Josué
que guiaba al pueblo de Israel, indicaba la estrategia a utilizar para
vencerlos. Así el Espíritu Santo nos guiará de tal forma que venzamos en
las batallas para poseer nuestra alma.

Otra figura que nos muestra el trabajo de Cristo y el Espíritu Santo es la


roca de la cual brotó agua mientras el pueblo de Israel transitaba el
desierto (Ex. 17:1-7). Cristo es la roca y el agua, el Espíritu Santo. Por
eso Cristo dijo que si alguno

tenía sed, fuera a El y bebiera. Quien creyera en El de su interior


correrían ríos de agua viva (Jn. 7:37,38). Esos ríos de agua viva,
representan el poder de Dios actuando en nuestras vidas.

Mientras el pueblo de Israel avanzaba rumbo hacia Canaán, Dios ordenó


a Moisés construir una tienda en donde El habito. Este tabernáculo
estaba compuesto por Atrio, Lugar Santo y Lugar Santísimo. Estas
divisiones son un claro ejemplo de la integración del ser humano.

El hombre es un ser tripartito compuesto por cuerpo, alma y espíritu. En


cada división del tabernáculo ministraban determinados sacerdotes. En
el lugar Santísimo solo el Sumo sacerdote podía ministrar, figura de
Cristo quien trata con nuestro espíritu. Los sacerdotes que ministraban
en el Lugar Santo simbolizan a los siervos del Señor que

realizan su labor a nivel de nuestra alma.

Entre los muebles que se encontraban en el Lugar Santo estaban el


Candelero, cuya luz es tipo del Espíritu Santo revelando e evidenciando
lo que hay en nuestra alma. El Espíritu muestra la raíz de nuestro
problema proveyendo así mismo la solución. Áreas del alma o inclusive
enfermedades físicas que no podran ser descubiertas a menos que el

Espíritu muestre lo que motivó tal deformación.

Comer los panes que se encontraban en el Lugar Santo significa


primeramente, que quien ministra debe alimentarse con la Palabra,
instruirse para dar un consejo apropiado. Pero también significa tragarse
lo que el ministrado le participe. Son cosas que deben quedarse en
nuestro vientre y que no deben salir, posteriormente se debe llevar

delante de Dios la necesidad del hermano en el altar del incienso.


El incienso representa la oración por medio de la cual se mantiene la
comunión con Dios. Sólo de esa forma vamos a percibir lo que Dios
quiere decir. Si nosotros deseamos ser amigos de Dios necesitamos
frecuentarlo, cultivar esa relación por medio de la oración (1 Ts. 5:17).
Para quien ministra es vital estar en la presencia de Dios, de otra
manera

estará ministrando en la carne.

El sumo sacerdote que ministraba en el Lugar Santísimo pedía por el


auxilio de Dios para resolver los problemas del pueblo. Para que nosotros
entremos al Lugar Santísimo necesitamos estar llenos del Espíritu, pues
de otra manera no entramos, ya que Allí esta la gloria de Dios y en esa
luz van a ser resueltos los problemas de todos.

II. LOS DONES DEL ESPIRITU:

El Señor Jesucristo desarrolló su ministerio terrenal con el auxilio de


Espíritu Santo. En el se movían los dones de discernimiento, palabra de
ciencia, milagros, etc. En una ocasión cuando entraba en una sinagoga,
había una mujer encorbada hacia 18 años. El no oró por su enfermedad,
reprendió un espíritu de enfermedad y ella quedó libre de su

enfermedad (Lc. 13:10-13). Pero hoy El Espíritu reparte dones (1. P.


4:10). El reparte a quien El quiere de manera que edifique al Cuerpo de
Cristo.

Hay diversidad de dones, no solo para discernir, sino para dar la


palabras que el ministrado necesita (1 Co. 12:7-11).

Quien ministra debe anhelar los dones que le serán de utilidad para
desempeñar con eficacia lo que le han encomendado (1 Co. 12:31).

El libro de los Hechos muestra como El Espíritu obró a través de los


dones del Espíritu Santo. Pablo por medio del discernimiento de espíritus
entendió que un espíritu de adivinación había en una muchacha, quien
le salía a su encuentro

y le adulaba (Hch. 16:16).

Por el Espíritu se puede dar Palabra de Ciencia o de Sabiduría, se puede


ministrar fe o sanidad según el Espíritu indique.
Pero nunca hay que hacer nuestros propios moldes al ministrar. El
Espíritu conoce mejor que nosotros el caso, El determinará un curso
correcto de acciones. Recordemos que la ministración es una batalla
espiritual que no se puede ganar en la carne. Su estrategia no la puede
trazar el ingenio humano (Ef. 6:12).

III. LOS EFECTOS EN LA MINISTRACION:

El relato del buen Samaritano es una sombra de las heridas que sufre el
alma en el pasado y la forma cómo pueden ser curadas. El buen
samaritano, quien representa a los que ministran, aplicó aceite y vino
para curar al necesitado (Lc. 10:29-37).

El aceite es tipo del Espíritu y actúa para ablandar algo duro o un tumor.
Ahora entendemos la acción del Espíritu en nuestra vida. Cuántas veces
nos hemos sentido cargados o con estorbos. Al buscar el auxilio del
Señor El nos unge con

su Espíritu y la dureza o el dolor desaparece (Pr. 27:9).

El otro elemento medicinal es el vino y que también representa al


Espíritu; generalmente, cuando se emplea, se habla del efecto que
produce el Espíritu, como lo es el Gozo (Pr.31:6; Gá. 5:22).

Nuestro Señor enseño que al recibir el Espíritu sobre nosotros nos sería
suministrado Poder (Hch. 1:8). Este poder no es para utilizarlo
antojadizamente, sino para glorificar su nombre.

CONCLUSIONES:

- El Espíritu Santo que mora en nosotros está grabando la imagen de


Jesucristo, de manera que seamos presentados

santos y sin mancha.

- La ministración efectiva es aquella en la que el Espíritu nos guía.

- Para actuar en el Espíritu es necesario permanecer sensibles a la


dirección del Espíritu Santo.

LA CONQUISTA DE CANAAN

Y TE DARE A TI Y A TU DESCENDENCIA DESPUES DE TI. LA TIERRA DE


CANAAN COMO POSESION PERPETUA, Y YO SERE TU DIOS. GENESIS 17:8

INTRODUCCION:
Conquistar Canaán "fue una orden para el pueblo de Israel. De igual
manera para el Israel espiritual de hoy, conquistar lo que esa tierra
significa y así, disfrutar de la vida abundante.

l. LA TIERRA DE CANAAN:

Canaán es una tierra que el Señor le ofreció a Abraham y a su


descendencia. Algo muy importante es que a Abraham le ofrecieron una
simiente dividida, en terrenal y celestial (Gn. 22:17). Israel es la simiente
terrenal, para quienes es la tierra

literal; mientras que para la otra parte, corresponde lo espiritual. Para la


época del Antiguo Testamento, las conquistas

"fueron literales, pero para la simiente espiritual las batallas y


conquistas son de carácter espiritual.

Canaán es un territorio que "fue ocupado por los descendientes de Noé y


Cam. Este es uno de los nombres antiguos de la tierra de Palestina,
habiendo los Israelitas conquistado a sus ocupantes sin poder
exterminarlos.

La "forma como se gobernaban era por medio de reyes o monarquías.

En esta oportunidad tomaremos el itinerario del pueblo de Israel que es


"figura o ejemplo para nosotros hoy día. Israel esclavizado en Egipto,
representa no solamente al hombre que es esclavo del poder de Faraón
(Satanás), Sino también a aquel cristiano que actualmente vive en el
mundo y esta ajeno de la vida espiritual, profesando únicamente

una religión.

El apóstol Juan lo describe de esta manera: Que el cristiano que ama el


mundo, el amor del Padre no está en el, siendo lo que hay en el mundo
la pasión de los ojos, la vanagloria de la vida y lo que perece o es
pasajero (1 Jn. 2:15). Esto quiere decir que el cristiano que se deje llevar
por la corriente del mundo será arrastrado por una vida pasional, de
arrogancia y será pasajero en esta tierra. En otras palabras, sin disfrutar
verdaderamente de su salvación. La estancia de Israel en Egipto
representa al cristiano acomodado. La Biblia declara que la tierra que
Faraón concedía a Israel era
llamada GOSEN (Gn. 46:28-29). Gosen era una tierra ubicada entre
Egipto y Canaán.

Hubo un tiempo cuando Faraón puso capataces sobre el pueblo de Israel


para oprimir con duros trabajos, amargarles la vida con dura
servidumbre haciendo ladrillos. Así, Satanás lucha por darnos una vida
de carga y opresión.

II. LIBRES DE LA ESCLAVITUD:

La siguiente etapa para el pueblo de Israel fue el paso del mar Rojo y
posteriormente la vida en el desierto. La pregunta seria Por qué El Señor
escogió esta ruta y no otra? La respuesta es, porque el desierto
representa la trayectoria del cristiano por la tierra; es decir, un periodo
de prueba y preparación para poder entrar en la tierra prometida.

El libro de Deuteronomio explica la razón del desierto (Dt. 8:26). El


desierto es un periodo de prueba, cuyo número es simbólico (40 años).
Es un número de examen y humillación. Es un periodo donde se da a
conocer lo que hay en el corazón del creyente y las áreas que aún nos
afectan. Es una etapa en la que el cristiano aprende a vivir por la Palabra

que sale de la boca de Dios. Es un periodo de disciplina, en el cual


experimentamos la relación de Padre e hijo, en donde aprendemos que
la tierra de abundancia sólo se posee obedeciendo su Palabra,
humillándose, poseyendo las áreas, andando en sus caminos y
temiéndole.

En el recorrido del pueblo de Israel, se dieron batallas. Hubo enemigos


contra los cuales tuvo que pelear. De igual manera nosotros, dice la
Palabra, tenemos una lucha que librar, primero interna y luego externa
(1 P. 2:11; Ef. 6:11,12). Muchos de los israelitas, como lo describe el libro
de Corintios, quedaron postrados en el desierto por haber

cometido pecado contra Dios.

Quienes poseyeron Canaán fueron los niños o la nueva generación,


aquellos cuyo espíritu fue cambiado, tal es el caso de Josué y Caleb,
quienes pasaron el río Jordán, que representa el proceso de ministración.
Podemos concluir que la manera como se conquista Canaán, que es
figura del alma, es cumpliendo los siguientes, aspectos:
1. Obedeciendo a Josué tipo del Espíritu Santo quien guió al pueblo a la
conquista de Canaán (Jos. 1:6).

De igual manera, el alma no podrá ser conquistada por esfuerzo humano


sino por medio del Espíritu Santo (Jn. 16:13, Ro. 8,13). Cuantas veces
nos hemos propuesto dominar esas áreas que nos afectan sin embargo,
no se ha logrado. Es El Espíritu quien nos guiará a conquistar esas áreas.

2. Pasar el Jordán que significa el que desciende (Jos. 1:2). El otro paso
para conquistar Canaán es la humillación. Hay que estar dispuesto para
reconocer lo que somos o padecemos. Es el orgullo lo que muchas veces
nos detiene para conquistar el alma. En Números 13:2,18-20 vemos que
Moisés envió a reconocer la tierra de Canaán. Debemos

preguntarnos quien ocupa esa tierra, pueden haber campamentos,


plazas fortificadas, o árboles (hombres).

Hay quienes no pueden ofrendar o diezmar porque recibieron desde su


niñez una ministración, que no debían compartir con nadie lo que tenían
o recibían.

Los gigantes que habitaban Canaán representan otro tipo de problemas


mayores (Nm. 11:28,29). Pero al igual que Josué y Caleb debemos
confiar en aquel que es más poderoso para vencerlos (Nm. 13:30 ).

III. CONQUISTANDO CANAAN:

El siguiente paso de Israel fue tomar Canaán peleando contra los reyes
que habitaban aquel territorio. Sólo siguiendo las estrategias empleadas
por el Espíritu se podrá conquistar Canaán. La toma de las ciudades o
reyes de aquel territorio

ilustran lo dicho anteriormente. Veamos un ejemplo:

Jericó quiere decir ciudad luna; el diccionario bíblico presenta a la luna


por sus fases variables, figura del alma, pues es voluble y versátil. Una
persona voluble es aquella que es inconstante. Podemos decir que Jericó
representa al cristiano que se puede regresar con facilidad a la vida del
desierto y que no es constante. La estrategia utilizada por el pueblo de
Israel para tomar Jericó fue rodear la ciudad por seis días, hasta el
momento en el que Josué les diera la orden de gritar.
Se puede decir que los reyes de Canaán se vencerán en la forma como
lo indique el Señor por su Espíritu. No fue la fuerza sino la unción de
liberación la que hizo que aquellos muros cayeran.

La conquista de nuestros jericós se logrará mediante la obediencia a la


Palabra, siendo verdaderamente conquistadas por el Espíritu.

La lista de los reyes que Josué venció fueron 31 y están descritos en el


libro de Josué capitulo 12:9-24. Cada uno de éstos, tienen una aplicación
para nuestra vida hoy y reflejan áreas del alma que pueden estar
afectando nuestro desarrollo en el Señor.

01. Jericó Lugar fragante

02. Hai Ruinas, escombros

03. Jerusalén Fundada en paz

04. Jarmut Elevación

05. Eglon Semejante a un becerro

06. Debir Oráculo

07. Hoima Para destrucción

08. Libna Blancura

09. Maceda Lugar de pastores

10. Tapua Manzana

11. Afec Fortaleza, fuerza

12. Madón Contienda, rencilla

13. Simrón Vigilante

14. Taanac Reposado

15. Cedes Santuario

16. Dor Morada

17. Gilgal Rueda

18. Tirsa Deleite

19. Hebrón Asociación


20. Laquis Impregnable

21. Geser Precipicio

22. Geder Muro

23. Acad Asno montes

24. Adulam Justicia del pueblo

25. Betel Casa de Dios

26. Hefer Hoyo, pozo

27. Sarón Llanura

28. Hazor Cercado

29. Acsaf Hechizo o fascinación

30. Meguido Lugar de armas

31. Jocneam del Carmelo Poseído por el pueblo

Cada uno de los significados de los reyes citados anteriormente podrían


ser asociados con áreas de nuestra alma, como

las hay muchas más.

CONCLUSIONES

- Canaán tipifica el alma por conquistar.

- Los reyes que ocupaban Canaán representan las áreas o conflictos del
alma que es necesario vencer.

- Canaán conquistada es ejemplo de la vida abundante que El Señor


ofrece para sus hijos.

LIMPIEMONOS DE TODA CONTAMINACION

ASI QUE AMADOS PUESTO QUE TENEMOS TALES PROMESAS,


LIMPIEMONOS DE TODA CONTAMINACION DE CARNE Y DE ESPIRITU,
PERFECCIONANDO LA SANTIDAD EN EL TEMOR DE DIOS. 2 CORINTIOS
7:1

INTRODUCCION:
Tal petición pareciera que estuviera mal dirigida; sin embargo, el apóstol
Pablo escribió esta carta a la Iglesia de Dios que estaba en Corinto. Esto
nos muestra que el cristiano puede contaminarse, pero en su
misericordia El Señor ha delegado siervos suyos para que ministren
conforme al poder que Dios da y así ejerzan un servicio de limpieza
dentro de los miembros del cuerpo de Cristo (Ap. 22:11).

I. PERFECCIONANDO LA SANTIDAD:

Limpiarnos de toda contaminación es parte de la consagración y que nos


corresponde a nosotros realizar. Apartarnos a Dios para que él realice la
santificación. Cuando el apóstol Pablo dice:

"perfeccionando la santidad en el temor de Dios", quiere decir que


aborrezcamos el mal o el pecado. No se trata de sentir miedo, es
negarnos y aborrecer el pecado. Si no hay temor de Dios no puede haber
limpieza de contaminación.

Algunas personas buscan a Dios por miedo y no por temor a El. Cuando
tomemos la decisión de limpiarnos de toda contaminación será el
momento cuando expongamos nuestra voluntad ante Dios. El Señor
orando por los suyos dijo:

"Padre no te ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del
mal". No tenemos justificación como para decir que porque estamos en
el mundo nos contaminamos. Daniel, por ejemplo, propuso en su
corazón no contaminarse en

Babilonia. Se trata entonces de luchar contra el mal, de despojarnos de


todo aquello que esté impidiendo ser santos.

II. LIMPIEMONOS DE CONTAMINACION:

No hay nada fuera del hombre que por entrar en él le pueda contaminar,
pero lo que sale del hombre es lo que contamina. Es del corazón o del
alma de donde salen los malos pensamientos, las inmoralidades
sexuales, los robos, los

homicidios, los adulterios, las avaricias, las maldades, el engaño, la


sensualidad, la envidia, la blasfemia, la insolencia y la insensatez.

Todo lo que es contaminación en nosotros, es levadura, y dice la Biblia


que un poquito de levadura leuda toda la masa (1 Co. 5:6-8). Una vez
estemos con problemas de contaminación no vamos a poder celebrar la
fiesta de la pascua que es Cristo en nosotros, porque el pecado va a
estar ejerciendo presión en cada uno (Ex. 12:19-20). Romanos ocho dice
claramente que tenemos una lucha que librar para despojarnos de todo
lo que es contaminación de la carne, pues quienes viven según la carne
no pueden agradar a Dios.

Finalmente, puede haber contaminación de espíritu si se abren puertas a


los emisarios del enemigo de nuestra alma (Ec. 10:8).

Es únicamente por el Espíritu y nunca por fuerza propia, como seremos


libres de toda contaminación. La Biblia dice

que no nos fue dado un Espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de


dominio propio (2 Ti. 1:7). Sojuzguemos y señoreemos con la ayuda del
Espíritu sobre toda nuestra tierra (alma).

CONCLUSIONES:

- Hay contaminaciones a nivel de la carne y de espíritu, de la que


tenemos que limpiarnos.

- El Señor ha delegado ministros para que sean ellos quienes nos


ayuden, limpiándonos de toda contaminación.

- Es viviendo y obedeciendo la voz del Espíritu como haremos morir las


obras de la carne y mantendremos cerrada toda posibilidad de ser
contaminados por espíritus.

LOS ANCESTROS

ENTONCES PASO EL SEÑOR POR DELANTE DE EL, Y PROCLAMO: EL


SEÑOR, DIOS COMPASIVO y CLEMENTE, LENTO PARA LA IRA Y
ABUNDANTE EN MISERICORDIA Y VERDAD; EL QUE GUARDA
MISERICORDIA A MLLARES, EL QUE PERDONA LA INIQUIDAD, LA
TRANSGRESION Y EL PECADO, Y QUE NO

TENDRA POR INOCENTE AL CULPABLE; EL QUE CASTIGA LA INIQUIDAD


DE LOS PADRES SOBRE LOS HIJOS Y SOBRE LOS HIJOS DE LOS HIJOS
HASTA LA TERCERA Y CUARTA GENERACION. EXODO 34:6,7

INTRODUCCION:
Conocer acerca de nuestras raíces es de mucha importancia, pues
entenderemos del porqué de nuestro carácter o personalidad. Existen
rasgos físicos como el color de la piel, estatura, etc., que se heredan y
que son estudiados por la ciencia. Sin embargo, hay caracteres de la
personalidad que no se pueden analizar por medio del estudio de los

cromosomas o genes. Cuántas veces nos sentimos orgullosos por


nuestros antepasados o por el apellido de nuestra familia, sin saber qué
clase de familia fueron o qué origen tenemos. Hablar de ancestros es
hablar de herencias.

I. LAS HERENCIAS:

Dice el diccionario que una herencia es el conjunto de caracteres


anatómicos o fisiológicos que los seres vivos heredan de sus
progenitores. Lo que nosotros reflejamos es entonces, un regalo de
nuestros padres. En el libro de Génesis notamos un ejemplo de cómo las
herencias pueden afectarnos positiva o negativamente. Cam,

quien era hijo de Noé, cometió un hecho mientras su padre estaba


desnudo. Noé al tener conocimiento de lo que su hijo había hecho
pronunció maldición contra Canaán (Gn. 9:20-26). ¿Pero quién era
Canaán?, Canaán fue uno de los

hijos de Cam. Este heredó genéticamente el mismo problema de su


padre y como consecuencia la maldición que Noé había pronunciado
(Gn. 10:6).

Tuvo tal cumplimiento esa maldición que los hijos de Cam fueron los
personajes que habitaron en la tierra de Canaán; los jebuseos, amorreos,
gergeseos, cananeos, etc. (Gn. 10:15-20) y a quienes Dios mandó
destruir. Sin duda alguna, porque habían llegado a una depravación
sexual. Este hecho lo podemos comprobar por la destrucción de

Sodoma y Gomorra.

Dice la Biblia que los sodomitas querían conocer (tener relaciones


sexuales), con los ángeles que se hospedaron en la casa de Lot (Gn.
19:5). Fue esa la razón por la cual Dios destruyó con fuego y azufre esas
ciudades.
A nivel de nuestros antepasados, Dios visita la maldad de los padres
sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que le
aborrecen (Ex. 20:5; He. 7:9).

Cuando se comete pecado o iniquidad se transmite a receptores o la


capacidad para que los descendientes mismo (Lam. 5:7; Gn. 20:2-7,
26:6-11). Es por eso que en la Biblia aparecen las genealogías de
algunos reyes (2 R. 23:31-37).

La mujer que pidió ayuda a Eliseo es otro ejemplo de los ancestros. El


esposo de la viuda antes de morir contrajo deudas que no pudo pagar.
Para cobrar la deuda, los acreedores querían esclavizar a sus hijos (2 R.
4:1). Esto muestra

que puede haber deudas de nuestros antepasados que quizás nosotros


estamos pagando.

Daniel cuando oró por su pueblo reconoció que este estaba en


cautiverio, porque las generaciones anteriores no prestaron atención a
quienes hablaron de parte del Señor (Dan. 9:6).

La Escritura menciona un refrán que refleja la verdad que hoy


estudiamos "los padres comen las uvas agrias, y los dientes de los hijos
tienen dentera". Proverbio que no volver a ser usado tal como lo expresa
Jeremías 31:29 "en

aquellos días...". Finalmente, no se ha preguntado ¿cuántos años han


pasado y heredamos las consecuencias por el pecado de Adán?

II. COMO SER LIBRES DE LAS HERENCIAS:

La palabra ancestro como tal no aparece en las Escrituras; sin embargo,


por ser un término que se refiere a nuestros antepasados tiene un
respaldo Bíblico. Ancestro es: la suma de lo que somos y que hemos
recibido por nuestros antepasados.

Al venir a los pies de nuestro Señor y Salvador fuimos rescatados de la


vana manera de vivir que heredamos (1 P. 1:18,19). Sin embargo,
aunque somos salvos somos víctimas de ataduras, estorbos y, en
algunos casos, hasta maldiciones que no permiten crecer y
desarrollarse. Generalmente, no hay explicación razonable de estos
problemas
pero el Espíritu mostrará la puerta por la que se alcanzan y la forma
cómo pueden romperse o deshacerse.

Es por el poder y la autoridad que El Señor nos da por medio del Espíritu,
que nosotros seremos verdaderamente libres al terminar con las
herencias. Pero las herencias no serán erradicadas definitivamente a
menos que nosotros no nos

rindamos y sometamos al Señorío de Cristo.

III. LA RENUNCIACION Y RUPTURA DE CADENAS ANCESTRALES:

Para poder edificar hay que eliminar las ruinas antiguas (ls. 61:4). Para
que los ancestros no produzcan sus efectos en nosotros hay que
renunciar a ellos. Renunciar significa romper todo vínculo con el pasado.
Para renunciar es necesario

aceptar que somos afectados por ellos y al mismo tiempo tomar la


decisión de no seguir arrastrando el mal de sus antepasados. Hay
enfermos que no quieren ser sanos para inspirar compasión. Hay que
renunciar a hechicería, idolatría,

votos e pobreza, degeneraciones, enfermedades, complejos, carácter,


etc.

Dios nos puede transformar en un momento, pero somos nosotros los


que debemos despojarnos o renunciar del lastre que tenemos de
nuestros antepasados (Col. 3:9,10; 1 Jn. 3: 1-3).

Nuestro interés debe ser limpiarnos, ser íntegros para que seamos vasos
de honra (2 Ti. 2: 19-21).

Ser libres de los ancestros será como cuando los habitantes de la cueva
de Adulam salieron de ese estado y pasaron a ser vencedores.

CONCLUSIONES:

- Los ancestros es la suma de lo que somos y producto de transmisión de


nuestros antepasados.

- Para ser libres de las herencias negativas es necesario, renunciar y


romper toda transmisión que nos afecta.

- El Espíritu Santo mostrará cuál fue la puerta para dar origen a


cualquier deformación en el alma y la manera como ser libres de ella.
LIBERACION DE DEMONIOS

Y ESTAS SEÑALES ACOMPAÑARAN A LOS QUE HAN CREIDO: EN MI


NOMBRE ECHARAN FUERA DEMONIOS. MARCOS 16:17

INTRODUCCION:

El Señor dejó como señal para el que ha creído, que en su nombre se


echen fuera demonios. Es la investidura de poder por el Espíritu Santo la
que nos capacita para pelear contra esta fuerza del mal.

La palabra demonio viene del griego daimon que significa espíritu


inmundo y puede definirse como: espíritu inmundo enviado por el diablo
en contra de los que han creído o son salvos. Estos son los antítesis de
los espíritus de Dios (ángeles), los cuales son enviados para servir por
causa de los que heredan la salvación (He. 1:14).

En Efesios 6:12, el apóstol Pablo nos enseña que nuestra lucha no es


contra carne y sangre, sIno contra los poderes del mundo de tinieblas,
contra las huestes espirituales de maldad en las reglones celestes.

Conscientes que tenemos una fuerte lucha, debemos conocer al


enemigo y sus súbditos para saber cómo pelear contra él o cómo
reprenderlo.

I. CARACTERISTICAS DE LOS DEMONIOS:

a) Son comandados por el diablo (Lc. 11:15).

b) Poseen regiones especiales (Mr. 5:1).

c) Pueden afligir el cuerpo con enfermedades (Lc. 13:11-16).

d) Siendo inmundos tientan al cristiano con todo lo del mundo (Mt.4:10).

e) Tienen diferentes grados de maldad (Ef. 6:12).

f) Se esconden tras un ídolo dominando al que cree en el (1 Co.


10:19,20).

g) Son portadores de error, seduciendo a los creyentes (1 Ti. 4:1).

h) Instarán al final de este siglo a pelear contra Dios (Ap. 16:14).

i) Reconocen autoridad (Lc. 4:41; Mt. 8:29).


II. EL PROCESO DE POSESION DEMONIACA, LIBERACION Y
REINSIDENCIA:

En el libro de Mateo capitulo doce y versos veintidós y veintisiete


notamos claramente que los demonios no se expulsan entre ellos
mismos. De allí que en los centros de espiritismo no pueden liberar a los
endemoniados, esto significaría que el reino de Satán estaría dividido.

En el verso veintiocho vemos que la liberación demoníaca únicamente


se puede hacer por el Espíritu Santo, lo que

significa que sólo los llenos del Espíritu pueden hacerla, porque ya
recibieron la investidura de poder para pelear contra

estas huestes.

En los versos veintinueve al treinta y dos se ve cómo el cristiano


comienza a ceder terreno a los demonios. Estos primero se encargan de
atarlo hasta ponerlo en contra de Dios y haciendo que desparrame la
bendición de Dios, a tal grado que la sentirá como una carga.

Durante el proceso de posesión comienza a notarse un fruto como lo


dice el verso treinta y tres. El fruto es el hablar.

Dice la Biblia que de la abundancia del corazón habla la boca. En la


mayoría de los casos se principia murmurando y puede llegar hasta la
pronunciación de maldiciones, etc. Mientras que el hombre limpio de su
buen tesoro saca cosas

buenas; quien está contaminado, con el hablar demostrará su mal.


Quien está en proceso de ser estorbado por parte de

demonios sólo busca lo espectacular, como lo dicen los versos treinta y


ocho y treinta y nueve, buscando señales, porque ya nada le satisface.

Cuando El Señor libera, verso cuarenta y tres, el espíritu inmundo sale


del hombre deseando volver a posesionarlo.

Esto hace que el liberado esté en peligro mayor, pues si se descuida el


espíritu inmundo encuentra la casa como lo describe el verso cuarenta y
cuatro, desocupada, porque fue liberado; barrida, porque fue ministrado,
y arreglada, porque el Espíritu Santo la ha ordenada.
Sin embargo, en el verso cuarenta y cinco notamos la reincidencia o la
entrada nuevamente del espíritu Inmundo, pero con siete espíritus más
depravados que él. Esto hace que el estado final de aquel hombre
resulte ser peor. Por esta

razón es vital que la persona liberada continúe un proceso de


ministración de su alma. Será necesario acudir a un ministro preparado
por El Señor, sólo de esta manera se cerrarán portillos y la serpiente no
entrará más (Ec. 10:8).

CONCLUSIONES:

- El poder hacer la liberación de demonios, lo dejó El Señor como señal


para todo aquel que cree en El (Mr. 16:17).

- Esta liberación se hace por el Espíritu de Dios; por tanto, pueden


liberar los llenos con el Espíritu Santo.

- Mantenemos una lucha constante contra huestes espirituales de


maldad (Ef. 6:12).

- Lo que evidencia que un creyente puede estar contaminado es la


murmuración; o bien, su escepticismo a la Palabra, Alabanza, etc.

- El creyente podrá ser liberado de cualquier contaminación, pero si


reincide su postrer estado será peor.

- Mantenernos limpios permitirá al Espíritu Santo fluir mejor en nosotros.

EL TEMOR

EN EL AMOR NO HAY TEMOR, SINO QUE EL PERFECTO AMOR ECHA


FUERA EL TEMOR, PORQUE EL TEMOR TIENE CASTIGO. Y EL QUE TEME
NO ES HECHO PERFECTO EN EL AMOR. 1 JUAN 4:18

INTRODUCCION:

En más de alguna ocasión nosotros hemos sido victimas del temor. El


temor a padecer una enfermedad, las criticas, estar solo, al futuro, al
fracaso, etc.

El temor no es de Dios, muchas veces es un espíritu queriendo provocar


reacciones negativas. El temor es un arma sutil del enemigo llevándonos
a la esclavitud, impidiendo inclusive que seamos usados por Dios.
Existen diferentes tipos de temores, pero debemos ser valientes. En
lugar de vencer el temor mediante la voluntad propia, la autodisciplina,
aferrémonos a la fidelidad de Dios. Nuestra única solución es clamar a
Dios renunciando y rechazando todo temor, recibiendo a cambio ese
perfecto amor que sólo por medio de Cristo podemos disfrutar.

I. EL TEMOR Y SU ORIGEN:

Cuando Adán estaba en el huerto gozaba de comunión perfecta con su


creador, nada materialmente le faltaba, Dios suplía toda su necesidad.
No había ningún temor, estaba delante de Dios y él le visitaba de
manera que le sorprendía, pues nada había malo en él.

Satanás, que se caracteriza por ser sutil, engañó a Eva, llevando ésta
finalmente a que Adán desobedeciera a Dios. Y fue hasta que
desobedeció. Dios que se ocultó. Cuando Dios buscó a Adán, dice: “Se
escondieron porque tuvieron

temor” (Gn. 3:8-10). El temor entonces tiene su origen en Satanás,


quien lleva al hombre a padecer este sentimiento.

Todo temor no es una mera sutileza mental, puede inclusive llegar a ser
un espíritu que esclavice.

Otra posible causa de padecer temor es el hecho de no haber tenido un


padre durante la niñez. La ausencia de un padre terrenal puede haber
provocado heridas en el alma, que de no ser sanadas pueden afectar en
el desarrollo de nuestra vida.

II. EL TEMOR Y SUS CONSECUENCIAS:

El temor es capaz de producir crisis nerviosa, insomnio, preocupación,


indecisión inclusive opresión. En la Biblia encontramos un sinnúmero de
ejemplos, hombres y mujeres victimas del temor.

El gran siervo Elías, al enterarse del mensaje de Jezabel tuvo temor,


llegando al punto de pedir la muerte bajo el enebro (1 R. 19:1-21).
Pedro, después de pedirle al Señor el poder andar sobre el mar tuvo
temor y de pronto principió a hundirse (Mt. 14:29,30).

Las personas con temor evitan las responsabilidades; es fácil decir: no


estoy preparado, si tuviera una buena educación,
lo haría de no ser por mi edad, si tuviera el talento que otros tienen para
hablar, etc. Lo que estamos permitiendo al enemigo es que nos inutilice
por completo. Sin embargo, El Señor nos infunde una confianza plena,
en la que por su fortaleza podemos hacerlo todo, como lo dijo el apóstol:
"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Fil. 4:13).

III. ¿COMO SER LIBRES DEL TEMOR?

¿Permitimos que nuestros labios sean sellados cuando queremos


proclamar las buenas nuevas por temor a otros?

Cuántas veces nos hemos limitado a callar por el temor al qué dirán.
Simplemente hagamos nuestras las palabras: "En Dios he confiado; no
temeré, ¿qué puede hacerme el hombre?" (Sal. 56:11).

El Señor en su ministerio terrenal caminó seguro porque sabía quién era


su Padre. El salmista nos relata el secreto de su propia experiencia:
"Busqué a Jehová y El me oyó, y me libró de todos mis temores" (Sal.
34:4). La diferencia que nos

debería de distinguir es la persona en quien depositamos nuestra


confianza. David no confiaba en su propia fuerza sino que en el poder de
Dios. El apóstol Pablo expresó: "Si Dios está por nosotros ¿Quién contra
nosotros?" (Ro. 8:31-39). Es

cierto, satanás es poderoso, pero nuestro Dios es todopoderoso, Aleluya.

Un arma poderosa contra el temor es una fe robusta y atrevida en la


persona y la Palabra de Dios (He. 12:2; Ro. 10:17).

Constantemente estaremos siendo asediados por dardos de fuego del


maligno; contra tal ataque debemos estar cubiertos con el yelmo
(renovación de la mente). Dios nos ha provisto otra arma poderosa
contra el temor, El Espíritu Santo por medio de quien podemos disfrutar
una vida victoriosa, pues nos ha investido con un poder sobrenatural.
Los discípulos de Jesucristo una vez experimentado el día de Pentecostés
nunca más fueron los mismos (inseguros,

dudosos, cobardes). Más adelante son incapaces de dejar de decir lo que


habían visto y oído (Hch. 4:19-22).

La Biblia dice: "Mayor es el que está en nosotros que el que está en el


mundo'. (1 Juan 4:4).
CONCLUSIONES:

- Permitir pensamientos de temor, es abrirle la puerta a satanás para


que exista un verdadero temor que atormente.

- Para vencer el temor hay que experimentar que el amor controla


nuestra vida.

- No importa lo grande o pequeño que sea su habilidad, El Señor puede


usarla para su gloria.

LA AUTORIDAD EN LA MINISTRACION

Y TODOS SE ASOMBRARON DE TAL MANERA QUE DISCUTIAN ENTER SI,


DICIENDO: ¿QUE ES ESTO? UNA ENSEÑANZA NUEVA CON AUTORIDAD EL
MANDA AUN A LOS ESPIRITUS INMUNDOS Y LE OBEDECEN. MARCOS 1:27

INTRODUCCION:

Dios es la autoridad suprema de todo el universo (Sal. 103:19). El es


quien delega autoridad para guardar el orden, en el ámbito civil, en la
Iglesia y en el Hogar (Tit. 3:1; 1 Co. 11:3). La autoridad es dada de
arriba. Sin embargo, poder y autoridad son dos palabras que tienen una
estrecha relación.

I. EJERCIENDO AUTORIDAD:

Proverbios 18:10 dice: Torre fuerte es el nombre de Jehová, a El correrá


el justo, y será levantado. Dios constituye un verdadero refugio, una
verdadera protección (Sal. 27:1). A nivel tierra, Dios a partir de Adán
delegó autoridad.

Autoridad es la capacidad o poder con el que uno ha sido investido. El


Señor en su ministerio terrenal obró maravillas porque habla sido
delegado por el Padre (Jn. 3:35). Posteriormente él llamó a sus discípulos
y les dio poder y autoridad sobre los demonios y para sanar toda
enfermedad (Lc. 9:1). El les dijo que no temieran. Cuando ellos se
enfrentaban contra el enemigo apelaban no a la autoridad propia sino a
la autoridad que les habían dado (Lc. 10:17).

David cuando se enfrentó a Goliat lo pudo vencer porque no llego con


sus fuerzas, el dijo “Vengo en el nombre de Jehová" (1 Sam. 17:45).
David que es figura de Cristo venció a Goliat (Satanás), nosotros como
súbditos suyos, estamos del lado de quien ya gano la batalla.

El nos da un arma poderosa como lo es la delegación de autoridad.


Cuando decimos al enemigo venimos o te ordenamos en el nombre de
Jesús, asumimos la posición como si El estuviera presente.

La autoridad no consiste en gritos desaforados o estridentes, pues no


depende del que grite más fuerte. En una ocasión se ministraba a una
persona con problemas de rebeldía, al haber acciones violentas y ante la
falta de autoridad de quien ministraba, un grupo de hermanos acudieron
volviéndose aquello un remolino. Ante tal situación, se presentó el

encargado del grupo y pidió que la soltaran. Comenzó a hablar a la


persona violentada, pero en un tono diferente ministrando a la vez amor.
Aquella persona cambió inmediatamente. Recordemos que la autoridad
no se impone, se reconoce (Mt. 7:29).

Cuando nos han dado autoridad hay que saber ejercerla. Cuando hemos
aprendido a estar bajo autoridad se puede ejercer adecuadamente (Mt.
8:9).

A pesar de que a todos los cristianos nos fue delegada la autoridad en la


misma medida, no en todos se manifiesta como una arma poderosa. La
autoridad se recibe por la investidura de poder que viene de lo alto y la
manera como este poder se mantenga (Lc. 24:49). La autoridad será
efectiva cuando el vaso se mantenga en sujeción y camine en
consagración.

El grado de autoridad está determinado por la forma como nos


conducimos. Cuando nos sometemos al Señorío de Cristo y andamos en
el Espíritu (Stg. 4:7).

CONCLUSIONES:

- Quien cree en el Señor Jesucristo y ha sido delegado de parte suya,


posee la autoridad para pelear contra las huestes del mal sabiendo que
el Señor ya venció al enemigo de nuestra alma.

- Cuando tomamos el poder del Espíritu junto con la autoridad del


nombre de Cristo, se crea una combinación poderosa.

LA CONFESION QUE LIBERTA


PERO SI LE CONFESAMOS A EL NUESTROS PECADOS, PODEMOS CONFIAR
EN QUE EL NOS PERDONARA TODO PECADO. EL LIMPIARA NUESTRAS
VIDAS.

1 JUAN 1:9

INTRODUCCION:

El acto de la confesión fue establecido por el Señor (Lc. 26:40), para que
el hombre tuviese libertad, vida abundante y sea limpiado de toda
maldad. En las Escrituras se identifican varias aplicaciones de la
confesión. Pero el objeto de nuestro estudio es conocer cuál es la
confesión que liberta al cristiano.

I. QUE ES CONFESAR:

Existen varias definiciones de lo que es confesar. Un diccionario dice:


Confesar es manifestar uno sus hechos, ideas y sentimientos. Ejemplos
de confesión existen muchos, uno de ellos es: Adán y Eva; ellos
manifestaron sus hechos, sus sentimientos e ideas. Tal confesión
conmovió el corazón de Dios, que los libertó al ser justificados cuando
los cubrió de pieles (Gn. 3:21).

Confesar es abrir el corazón delante de Dios (Sal. 32:5,6); el hombre no


tiene nada que ocultar, no puede esconderse porque Dios se encuentra
en todo lugar (Sal. 139:7-12). Aun los seres que nosotros consideramos
invisibles no pueden ocultarse de los ojos de Dios. En la Biblia versión
Torres Amat dice: "No hay criatura invisible a su vista, todas están
desnudas y patentes a los ojos de este Señor, de quien hablamos" (He.
4:13).

II. ¿A QUIEN DEBO ACUDIR PARA CONFESAR ALGO?

El apóstol Santiago recomienda al nacido de nuevo que ha ofendido a su


hermano a que confiese su ofensa; el que confiesa sus hechos es porque
reconoce cuál es su condición, reconoce que necesita ser sanado y
libertado. El Señor pide que declaremos nuestros pecados a hombres
justos para que oren, ya que su petición bien dirigida será eficaz (Stg.
5:16).

III. CONSECUENCIAS POR NO CONFESAR:


En el Antiguo Testamento una figura que simboliza al cristiano es el
pozo. El pozo tenia que mantenerse limpio para que fluyera el agua. Un
pozo sucio no puede ser usado (Gn. 26:15), hay que destaparlo. Así el
hombre que acumula sus pecados tapa su pozo y para ser limpiado debe
confesarlos.

A continuación se enumeran algunas consecuencias de la falta de


confesión de David y que vienen a ser un reflejo real de lo que puede
ocurrir:

a) El cristiano se mantiene cargado (Sal 38:4).

b) No tiene gozo, anda enlutado (Sal. 38:6).

c) Se debilita (Sal. 38:8-17).

d) No tiene revelación (Sal. 38:10).

e) Se dan derechos al enemigo (Sal. 38:12).

f) No hay alabanza y adoración (Sal. 38:13).

g) No fluye el Espíritu.

h) n. Se contrista al Espíritu Santo.

i) No puede ser usado porque necesita limpieza (Gn. 26:18).

j) Padece de enfermedades (Sal. 38:3).

IV. BENEFICIOS DE LA CONFESION:

El confesar requiere una actitud como lo es el arrepentimiento y


posterior a la confesión, el apartarse.

El siguiente listado presenta algunos de los beneficios de una confesión


sincera, una confesión hecha de todo corazón, hecha para agradar al
Señor.

1. Dios nos limpia de toda maldad (Sal. 32:5-7; 1 Jn. 1:9).

2. Tiene revelación y dirección de Dios (Sal. 32:8; Is. 58:11).

3. Alcanza misericordia (Pr. 28:13).

4. Será restaurado (Is. 58:8).

5. Tendrá reposo.
6. Hay libertad, no se llevan cargas.

Cuando se confiesa, como consecuencia de un arrepentimiento genuino,


se obtiene el perdón de Dios, y El se olvida de todo lo que hemos hecho
(He. 8:12)..

V. ¿POR QUE NO SE PRACTICA LA CONFESION?

Muchas veces se conocen los beneficios y consecuencias de la confesión


pero no se realiza: las personas que no confiesan sus pecados tratan de
ocultarlos, engañándose a si mismos.

Las razones que detienen practicar una verdadera confesión son:

El orgullo: El altivo de corazón no confiesa sus pecados, porque se


considera intachable, no tiene nada de qué avergonzarse, se considera
superior.

La dureza de corazón: No oye la voz del Espíritu, se sienten bien en su


condición pobre y alejada de Dios. Lo que es aún peor, se entregan a
practicar toda suerte de impurezas (Ef. 4:17-19).

La desconfianza: Muchos se preguntan ¿me perdonará Dios?, porque no


tienen fe, ya que él ha dicho: “entrad confiadamente al trono de la
gracia para que recibamos misericordia" (He. 4:16).

El Señor ha enviado que oren unos por otros, que el necesitado pida
auxilio o ayuda a un ministro y en forma convenida rompan ataduras en
el nombre del Señor. Otros no piden ayuda porque consideran que su
confesión será publicada, cuyo temor no permite que se realice una
ministración efectiva.

Falta de conocimiento: Algunos tienen el deseo sincero de expresar lo


que existe dentro de ellos pero desconocen que El Señor ha establecido
la ministración. Otros han recibido una enseñanza errada de lo que es la
ministración y el mover del Espíritu Santo.

Dios ha dado promesas a su pueblo mostrando así su inmenso amor y


misericordia. Isaías 41:13 dice: "Porque yo, Jehová, soy tu Dios que te
toma fuertemente de tu mano derecha y te dice: No temas, Yo te
ayudo".

CONCLUSIONES:
- La confesión que liberta es la que se hace creyendo que Dios perdona y
restaura.

- La confesión que liberta es la que se realiza sin doblez de corazón.

- Quien no confiesa sus pecados y se aparta no prosperará.

EL PERDON

NO JUZGUEIS Y NO SEREIS JUZGADOS; NO CONDENEIS Y NO SIEREIS


CONDENADOS; PERDONAD Y SEREIS PERDONADOS. LUCAS 6:37 "

INTRODUCCION:

Una de las formas de tratar las heridas del alma es el perdón. Sólo el
perdón muchas veces traerá verdadera libertad.

Hay quienes acuden únicamente a la oración para ser libres, y no es que


la menospreciemos, pero para ser libres de la amargura, el enojo,
rechazo, etc., es necesario el perdón.

I. PERDONANDO COMO DIOS QUIERE:

Efesios 4:32 muestra que debemos perdonar como Dios perdonó.


Déjeme recordarle que nosotros en otro tiempo estábamos alejados de
Dios por el pecado. Dios, que es rico en misericordia (Neh. 9:17), envió a
su Hijo para que por medio de su sacrificio obtuviéramos el perdón (Ef.
1:7; Col. 1:14; 1 Jn. 1:9).

Cuando Dios perdona a alguien se olvida (Is. 43:25; He. 8:12). Su


misericordia es tan grande que cuando venimos ante El con un corazón
arrepentido nos recibe sin importarle nuestra condición (Lc. 15:20).
¿Cuántas veces Dios nos ha perdonad? Como humanos que somos
hacerlo más de una vez resulta difícil; sin embargo, esta es la fórmula
celestial.

¿Hasta cuándo entenderemos que debemos perdonar sin estar


contando? (Mt. 18:21).

Ejemplo de como debemos perdonar son los casos de José, quien es tipo
de Cristo (Gn. 50:19-20) y el padre de la

parábola del hijo pródigo quien no puso condiciones sino que dice: "lo
besó una y otra vez" (Lc. 15:20).

II. LO QUE PRODUCE EL PERDON:


Tomando el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, el de los deudores
citado en Mateo 18:27, vemos que el rey "soltó" a su deudor. El griego
utiliza la palabra APHESIS que denota un despido, una liberación; es
traducida generalmente como

perdón. El siervo de aquel rey quedó libre de cancelar la numerosa


deuda. El hecho de haber sido perdonado lo colocó en una posición de
confianza nuevamente.

Pero al igual que este siervo a quien perdonaron diez mil talentos, hoy
muchos de nosotros no podemos o no queremos perdonar una cantidad
inferior, esas pequeñeces, ofensas, etc., que alguien nos hace. ¿Cuántos
de nosotros echamos a la cárcel a otros?, porque no hacemos
misericordia como también nos la han hecho a nosotros.

Mientras no perdonemos estaremos atados, inclusive aun cuando la


persona haya fallecido. Puede ser que lo que nos esté afectando sean
cosas que hicieron o dijeron en el pasado.

Cuando algo o alguien nos causa una herida en el alma la mayoría de


veces optamos por resolverlo terminando con la relación, no dirigiéndole
la palabra o alejándonos. Algunos inclusive optan por vengarse; sin
embargo, esto no alivia el malestar. Seguimos ligados a esa persona,
pues difícilmente olvidamos lo que nos han hecho. En el Evangelio de
Juan capitulo 20 y verso 23, se nos dice que a quien remitamos los
pecados (no el pecado) le serán remitidos y a quien se los retengamos
no le serán perdonados.

Nuestra actitud debe ser como la del Señor Jesucristo, debemos


perdonar de corazón (Lc. 23:34). Sólo así podremos demandar que nos
perdonen.

Volviendo al relato de Mateo 18 del siervo malvado, cuando éste echó a


la cárcel a su consiervo, el rey envió verdugos (funcionarios de justicia
que ejecutan la pena de muerte) para que pagara todo lo que debía.

Sólo al perdonar obtendremos sanidad en nuestro interior; al desatar a


la persona, Dios quita el dolor de la herida.

Otro de los beneficios al practicar el perdón lo son que nuestras


oraciones serán oídas (Mr. 11:25), nos perdonarán (Lc. 6:37), podremos
expresar amor (Lc. 7:47) y hasta ser sano físicamente (Sal. 32:1-5).
III. LA FALTA DE PERDON:

El no comprender y recibir el perdón de (Dios, así como el no ofrecer


amor incondicional o perdón a otra persona, son dos causas principales
de sufrimiento. Muchos como el siervo de la parábola, no entendemos el
perdón. El siervo malvado pensaba que todavía era deudor del Señor y
que debía trabajar más tiempo hasta reunir la suma que debía.

El no comprender que la deuda ha sido cancelada hace que los


tormentos del resentimiento, la culpa, la ansiedad, etc., carguen a la
persona.

Cuántos estamos luchando por creer que tenemos una deuda qué pagar
o cobrar. Unos porque cometieron y otros porque fueron victimas de algo
desagradable. Déjeme recordarle que nos podemos acercar al trono de
la gracia, en donde está sentado un Dios justo que se compadece de
cada uno, pues es misericordioso.

Pero así como recibimos el perdón de Dios para poder perdonar a otro,
primeramente debemos perdonarnos. a nosotros mismos. La ira y el
resentimiento contra uno mismo son tan perjudiciales como cuando van
dirigidos a otras personas.

CONCLUSIONES:

- Sólo el perdón puede desatar del pasado.

- La falta de perdón da derechos al enemigo.

- Así como hemos sido puestos en libertad, sin deudas, al recibir el


perdón de Dios hagamos lo mismo con nuestros semejantes (Ro. 13:8).

LA IMPOSICION DE MANOS

NO IMPONGAS LAS MANOS SOBRE NADIE CON LIGEREZA,


COMPARTIENDO ASI LA RESPONSABILIDAD POR LOS PECADOS DE
OTROS, GUARDATE LIBRE DE PECADO. 1 TIMOTEO 5:22

INTRODUCCION:

La imposición de manos es un acto de fe por medio del cual se establece


contacto para recibir de parte de Dios. Es uno de los rudimentos de la
Doctrina (He. 6:1-2). Es una ordenanza y una verdad enseñada por
nuestro Señor en su ministerio terrenal (Mt. 8:3; Lc. 13:11-13). Una
objeción entre otras para no imponer manos, es el temor a contaminarse
o adquirir los males del ministrante (Lc. 10:19). Sin embargo, a la luz de
la Palabra veremos que se puede recibir salud tanto física como del
alma.

I. POR QUE SE IMPONE MANOS:

En el Antiguo Testamento la imposición de manos era ejercida solo por


los patriarcas, profetas y sacerdotes. Los padres imponían manos sobre
sus hijos para transmitir les bendición (Gn. 48:14).

Los profetas imponían manos sobre quienes les iban a suceder. Moisés
consagró a Josué como su sucesor imponiéndole las manos (Nm. 27:18-
23). La imposición de manos era entonces, una comunicación de
bendición o de poder. De igual manera se podían transmitir maldiciones
de esta manera (Lv. 24:14).

En el Nuevo Testamento el Señor nos dio ejemplo al bendecir a niños


(Mr. 10:16) sanar enfermos (Mr. 5:23), etc. La Iglesia que narra el libro de
los Hechos experimentó recibir el don del Espíritu Santo por medio de la
imposición de manos (Hch. 19:6), se delegaba misioneros para cumplir
con la evangelización (Hch. 13:3), señales y prodigios se hacían en el
pueblo por mano de los apóstoles (Hch. 5:12).

Hay quienes creen que esta doctrina era una costumbre judía, pero al
estudiar al Nuevo Pacto no se puede evitar la imposición de manos.
Queremos dejar claro que imponer manos no debe ser un rito más. Es
por eso que el apóstol Pablo recomienda a Timoteo que no lo haga a la
ligera, sino, bajo la guianza del Espíritu. De lo contrario solo despeinará
a la gente.

Pero ¿qué tendrán las manos para que por medio de la imposición
sucedan muchas maravillas? Simón el mago, al ver las obras que se
hacían por medio de los apóstoles quiso comprar este don (Hch. 8: 13-
21). Lo curioso es que hoy día casi a nadie le llama la atención imponer
manos, en aquel tiempo, era todo lo contrario, la razón, los efectos que
eso producía.

En algunas iglesias esta práctica se ha dejado sin duda porque al


imponer manos no ocurre nada. Por el contrario, que bendición seria si
por hacerla se recibe visitación de parte de Dios. Cuantas veces venimos
al servicio cargados y desearíamos que alguien nos ayudara. Que alivio
cuando sentimos las manos de un hermano o hermana que con unción
establece contacto. Nuestro espíritu recibe y como consecuencia nuestra
alma y cuerpo se vuelven blandos. El peso de la carga desaparece,
recibimos nuevas fuerzas como quien carga batería.

Pero ¿por qué no suceden milagros, se recibe el Espíritu, sanan


enfermos, salen fuera los demonios, etc. por la imposición de manos?
Sin duda porque hemos dejado de creer, no somos sensibles al mover
del Espíritu, en nuestro interior razonamos y nos oponemos, creando una
barrera que detiene la visitación.

La imposición de manos no debe ser motivo de exhibir habilidades, pues


es Dios quien capacita a sus siervos para ejercer este don, el propósito
de imponer manos es glorificar a Dios (Lc. 13:11-13).

II. LA IMPOSICION DE MANOS EN LA MINISTRACION:

La imposición de manos se avala hoy día según Marcos 16:18, sin


embargo, es un don no de todos sino de los ungidos solamente, no
especialmente de los ministros, sino de los que creen.

Esta hermosa verdad va a ser restaurada en la medida que se de un


crecimiento del don de discernimiento de espíritus. Este don dará la
guianza para imponer manos. Esto no implica necesariamente que debe
haber una voz audible pero si una indicación certera para que haya
efectos. Cuando uno impone manos sin guianza, puede estar
bendiciendo lo que Dios no quiere bendecir, compartiendo con pecados
ajenos.

Por medio de la imposición de manos el ministrado puede recibir


bendición, sanidad, poder y consuelo. El hombre natural utiliza sus
manos para inspirar confianza con sussemejantes, cuanto más si se
hace bajo la guianza y unción del Espíritu.

Puede suceder que mientras se imponen manos los demonios se


manifiesten, por lo que debemos tomar autoridad, atar o echarlos fuera
(Lc. 5:40). Hay ocasiones en las que los demonios hablan a través de la
persona y tratan de infundir temor a quien esta ministrando. Ningún
demonio puede atacarnos a menos que haya una puerta abierta para
hacerla. No debemos dar ninguna atención a las amenazas de los
demonios porque todos son mentirosos y acusadores (1 Jn. 3:8b).
Finalmente, entendemos que parte de la preparación del que ministra es
el tiempo que dedique a la oración. El apóstol Pablo recomienda que al
orar, nuestras manos sean santas, sin ira ni contienda (1 Ti. 2:8).

CONCLUSIONES:

- La imposición de manos es un rudimento de la doctrina por medio de lo


cual se establece un contacto.

- La imposición de manos no es una orden exclusiva de los apóstoles,


sino de todo el que crea y que sea guiado por el Espíritu (Hch. 9:17).

- Imponer manos es parte de la ministración y en dónde pueden suceder


milagros, sanidades, espíritus salir, etc.

- Son personas autorizadas por el Espíritu quienes imponen manos.

ETICA EN LA MINISTRACION

SEGUN CADA UNO HA RECIBIDO UN DON ESPECIAL, USELO SIRVIENDOOS


LOS UNOS A LOS OTROS COMO BUENOS ADMINISTRADORES DE LA
MULTIFORME GRACIA DE DIOS. 1 PEDRO 4:10

INTRODUCCION:

La ministración es una bendición, pero al mismo tiempo puede ser


motivo para alejar a otros hermanos, evitando que

puedan ser beneficiados. Muchas de las razones radican en el mal uso


de métodos, falta de atención, sabiduría o bien la escasa preparación
espiritual por parte de quien ministra. Esto es muy importante, pero no
como para estar juzgando al ministro, pues es Dios quien lo utilizará
corno un medio para traer aceite sobre nuestra herida.

I. EL MINISTRANTE:

Quien ministra debe ser una persona reconocida y delegada por el


ministro encargado de la congregación. Se requerirá de éste: madurez y
preparación espiritual para desempeñar su labor con eficiencia.

Quien ministra debe inspirar confianza. Al igual que el sacerdote del


Antiguo Testamento que comía en el lugar santo panes de la proposición,
así quien ministra se quedará con aquello que el ministrado le confesó,
evitando divulgarlo, pues de lo contrario estará faltando a la confianza
que le brindaron. Esto no quiere decir que se consienta el pecado, en
todo caso debe siempre actuar con misericordia, recordando que está
allí para edificar, restaurar y nunca para destruir (Lc. 24:5-9; Gal. 6:2).

El que ministra debe ministrar bajo la guianza del Espíritu Santo,


teniendo como base para orientar o aconsejar al necesitado las
Escrituras, evitando involucrar sus sentimientos (2 Ti. 3:16).

Al ministrar el alma de los hermanos deberá actuar con imparcialidad en


todos los casos que se presenten, sin hacer acepción de personas por
ningún motivo (Stg. 2:1-9).

La preparación es importante. Tener una vida devocional, de oración o


de intimidad con Dios, le será de gran ayuda, pues solamente de esa
manera dirá o hará lo que Dios le indique y no se guiará por sus sentidos
naturales (Jer. 23:18).

Así como el médico escucha al paciente, se debe prestar atención al


ministrado, hay que atender lo que él desee hablar o confesar, sabiendo
que es el Espíritu el que mostrará la raíz de su necesidad (Lc. 6:45). Si
hay algo qué preguntar, que sea guiado por el mismo Espíritu.

El ministrante debe enseñar al ministrado a renunciar a todo aquello que


esté afectando, a perdonar y pedir perdón, y nunca a obligarlo a hacerlo
si no lo desea (Mt. 6:12).

Quien ministra debe abocarse a su cobertura para informarle sobre el


estado y mejoría de las ovejas. En caso de disciplina será el ministro
(Pastor) quien tome las medidas disciplinarias (Mt. 18:15-17).

II. EL MINISTRADO:

Es recomendable que tanto el ministrado como el ministrante sean del


mismo sexo. En caso contrario el ministrante deberá tomar las medidas
necesarias (testigo-a-) o ayudas para evitar todo tipo de comentario o
inclusive llegar a cometer hechos deshonrosos.

La condición vital que debe reunir todo aquel que desee ser sanado en
su interior, es la disposición firme y voluntaria para que el Señor haga la
obra. Muchos reconocen el área que les está afectando, lo confiesan
pero muy pocos se proponen no incurrir en lo mismo. Cuando buscamos
ministración es necesario acercarse con un corazón contrito y humillado,
pues al altivo Dios no lo ve (Sal. 51:17). Externamente pueden haber
manifestaciones de arrepentimiento, pero con un corazón satisfecho por
lo efectuado. Tal actitud no es del agrado del Señor, pues El lo que ve es
lo profundo del corazón y conoce sus intenciones (Jer. 17:9-10).

En el libro de los Hechos vemos cómo los creyentes de Efeso venían


dando cuenta de sus hechos con la disposición de renunciar, de echar a
la basura lo que tanto daño les había causado ( Hch. 19:18).

III. LA MINISTRACION:

Es recomendable que la ministración se realice en horarios y lugares


adecuados, esto con el ánimo de evitar escándalos, ya que no todos
entienden lo que esto significa. El lugar debe ser lo más cómodo posible
y debe contar con el mobiliario y accesorios útiles (sillas, papel
higiénico, bote de basura, etc.).

La oración es un medio para auxiliar al hermano necesitado.


Recordemos que quien ministra está desempeñando el papel de
sacerdote; es Dios quien de acuerdo a la necesidad responderá
rompiendo amarras, quitando yugos, estorbos, sanando heridas, etc.

CONCLUSIONES:

- Quien ministra puede o no ser un vaso útil en las manos del Señor.
Debe estar limpio y apartado para glorificar su nombre.

- La madurez espiritual, la oración, la unción y el amor constituyen


elementos importantes en la preparación del ministrante.

- El ministrado debe acudir a la ministración con un corazón sencillo,


dispuesto para que El Señor haga la obra en su vida.

LA MISERICORDIA

SED PUES MISERICORDIOSOS, COMO TAMBIEN VUESTRO PADRE ES


MISERICORDIOSO LUCAS 6:36

INTRODUCCION:

Una de las características del ser humano es que así como le hacen, así
paga. La Escritura nos enseña que el Hijo de Dios, y especialmente el
ministro, debe usar misericordia aun con aquellos que le hagan mal.
Esto lo enseña Mateo 5:38- 48 y Romanos 12:14-21. La misericordia es
la manifestación externa de la compasión.

I. LOS QUE MANIFIESTAN LA MISERICORDIA:


La misericordia es un fruto del hombre espiritual y maduro, haciéndolo
denotar como sabio. La sabiduría que es de lo alto es primeramente
pura, después pacifica, amable, benigna, llena de misericordia y de
buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía (Stg. 3:17). El hombre
sabio es entonces una persona llena de misericordia, característica que
no la tiene el hombre necio o hipócrita. Este es el caso de los fariseos del
tiempo del ministerio del Señor.

Ay de vosotros escribas y fariseos, hipócritas, porque diezmáis de la


menta, del eneldo y del comino, y dejáis lo más importante de la ley: la
justicia, la misericordia y la fe, y esto era necesario hacer, sin dejar de
hacer aquello (Mt. 23:23).

El obrar con misericordia no debe hacerse como una carga u obligación,


sino como dice Romanos 12:8; el que hace misericordia con alegría, para
que ésta sea como una ofrenda agradable a nuestro Dios y Padre. La
escritura nos enseña que esto no será dejado en el olvido por Dios, sino,
más bien, nos dará una recompensa de acuerdo a lo que hayamos hecho
por los demás. Sólo aquellos que son misericordiosos alcanzarán
misericordia (Mt. 5:7).

El ser misericordiosos nos hace no sólo manifestar lo maduro que somos


en el Señor y lo sabio, sino también la

bendición de recibir misericordia de parte de Dios en nuestra vida.

Ahora veamos cómo la misericordia puede manifestarse en nosotros


tomando algunos ejemplos bíblicos y viendo cómo Cristo lo practicaba.

A) OVEJAS SIN PASTOR:

Podemos observar cómo Cristo es movido a compasión (misericordia),


por las multitudes que estaban sin quién las orientara. Esta actitud
debería estar en cada cristiano hijo de Dios, y en un ministro
principalmente. Sentir compasión por las personas que están
desamparadas espiritualmente y que no tienen a quién acudir para
recibir orientación.

B) OVEJAS ENFERMAS:

Y saliendo Jesús vio una gran multitud y tuvo compasión de ellos, y sanó
a los que de ellos estaban enfermos (Mt. 14:14).
La misma compasión que sintiera Cristo por los desprovistos de atención
espiritual tuvo también por los necesitados físicos. De la misma forma
no deberíamos orar por un enfermo, si en realidad no tenemos
compasión por aquel que está en esta situación. El principio que nos
debería motivar a orar por los enfermos no es el que se publique lo que
Dios hace a través de nosotros, sino sencillamente intercediendo por
ellas como si fuéramos nosotros, con misericordia.

C) OVEJAS NECESITADAS:

Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están


conmigo y no tienen que comer (Mr. 8:2).

Otra de las manifestaciones de la misericordia seria el de proveer al


necesitado de lo material, como Cristo lo hiciera en aquella ocasión.
Aunque esto tiene que manejarse con mucha prudencia, sabiduría y
discernimiento, para no perder la prioridad espiritual, de lo contrario
estaríamos cambiando el llamado que nos han hecho de Ministros del
Espíritu a ser únicamente gente que procura dar de lo material a los
demás.

Seria prudente que en esta área de servicio el ministro delegue a otra


persona ese cargo, como lo hicieran los apóstoles (Hch. 6:24).

Uno de los relatos que contara Cristo y que revela en una forma muy
especial la misericordia, es la del buen Samaritano (Lc. 10:30-37). Al leer
este texto, observamos y extraemos de el diferentes enseñanzas, que
son importantes que las veamos:

1) En Juan 10:10 dice: El ladrón no vino sino para hurtar, matar y


destruir, eso es precisamente lo que le sucedió a aquel hombre según
Lc. 10:30. Aunque no lo queramos aceptar, en cierta forma lo mismo nos
sucedió a muchos de nosotros.

2) En el verso treinta y uno del pasaje de Lucas 10, vemos cómo un


ministro sin misericordia no hace nada por aquel hombre, así hay
ministros hoy día que no tienen misericordia por el que está moribundo
espiritual o físicamente.

3) Luego vemos la actitud de un religioso que no tiene compasión por el


necesitado (verso 32). Lo mismo nos ocurre cuando llevamos el
Evangelio como una religión más; no podemos sentir compasión por
otros, pues no gozamos de vida abundante en el Espíritu.

4) Gracias a Dios que como el Samaritano fue movido a misericordia por


aquel hombre, así lo hizo así lo hizo Cristo por nosotros, y de esta
manera comenzar a tener una vida nueva en El. Debemos ser como
Cristo, imitándole tal y como lo hacía el apóstol Pablo (1 Co.11:1).

Todo cristiano y especialmente el ministro debe imitar a Cristo en estas


actitudes de misericordia. Llama la atención la última frase de este
pasaje (Lc. 10:37): Ve y haz tú lo mismo. Tomémoslo como una orden de
Cristo para nuestro ministerio y veremos cómo Dios por medio nuestro
restaurará a muchos.

CONCLUSIONES:

- Observamos que en la mayoría de pasajes que nos ocuparon en el


presente tema, Dios mismo es el ejemplo supremo de poner en práctica
la misericordia.

- El amor de Dios por la humanidad menesterosa se manifiesta en cada


capítulo y versículo de la Biblia, mostrándonos así que debemos
aprender de El a ser misericordiosos.

- Ser misericordiosos en la ministración es decir las cosas tal y como


nuestro Seño

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