0% encontró este documento útil (0 votos)
41 vistas17 páginas

Gusano Barrenador

El gusano barrenador, causado por las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax, provoca graves daños en mamíferos al alimentarse de su tejido. En México, se erradicó en 1991 mediante la técnica del insecto estéril, y el país fue declarado libre de esta infestación en 1994. Las medidas preventivas incluyen la revisión frecuente de los animales y el tratamiento de heridas, ya que no existen vacunas disponibles.

Cargado por

Michelle Reyes
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
41 vistas17 páginas

Gusano Barrenador

El gusano barrenador, causado por las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax, provoca graves daños en mamíferos al alimentarse de su tejido. En México, se erradicó en 1991 mediante la técnica del insecto estéril, y el país fue declarado libre de esta infestación en 1994. Las medidas preventivas incluyen la revisión frecuente de los animales y el tratamiento de heridas, ya que no existen vacunas disponibles.

Cargado por

Michelle Reyes
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

GUSANO BARRENADOR

El Gusano Barrenador es una infestación provocada por las larvas de la mosca

Cochliomyia hominivorax, que se alimentan del tejido vivo de los mamíferos, y en

raras ocasiones de las aves. Las moscas depositan sus huevos en heridas

superficiales, y las larvas eclosionan en un periodo de 12 a 24 horas.

Posteriormente, las larvas se alimentan del tejido durante 4 a 8 días, causando

graves daños al animal.

HISTORIA

En México, el gusano barrenador fue un problema grave hasta que en 1991 se logró su

erradicación mediante la técnica del insecto estéril (TIE). Esta estrategia, desarrollada

en colaboración con Estados Unidos y la Comisión México-Americana para la

Erradicación del Gusano Barrenador, consistió en liberar moscas macho esterilizadas

para interrumpir su reproducción.

México fue declarado libre del gusano barrenador en 1994, lo que benefició

enormemente a la ganadería y la economía del país. Desde entonces, se mantiene una

barrera biológica en la frontera sur para evitar su reintroducción desde Centroamérica.

AGENTE ETIOLÓGICO

Cochliomyia hominivorax es una mosca verde azulada de 10-15 mm, exclusiva del

continente americano. Su larva (gusano barrenador del ganado) es un parásito obligado


(necesita de un huésped para reproducirse) que puede invadir los tejidos de cualquier

animal de sangre caliente, incluidos los humanos.

La miasis por C. hominivorax en animales (bicheras o gusaneras) es la más importante,

por número y gravedad, provocando históricamente grandes pérdidas económicas en

ganado desde el sur de los Estados Unidos hasta el norte de Argentina.

CICLO EVOLUTIVO

La hembra de C. hominivorax se aparea una sola vez en su vida, pudiendo producir

hasta 4.000 huevos, depositados en paquetes de 12 a 400 huevos en la piel del

huésped. Las larvas emergen a las pocas horas, penetran cualquier herida

preexistente y empiezan a alimentarse. Después de 4 u 8 días, caen al suelo, se

entierran un par de centímetros en la tierra y se transforman en pupas. La mosca

adulta emerge en poco menos de una semana cuando hay calor intenso y humedad,

o en más tiempo cuando el clima es templado. Las moscas se aparean a los 3 o 4 días y

en unos pocos días más las hembras inician la oviposición. Las moscas adultas viven

unas dos semanas y se alimentan de los jugos de las plantas. Las hembras pueden

desplazarse a unos 50 km del punto de nacimiento; además, pueden ser llevadas a

distancias considerables por los vehículos en los que se posan.

Las larvas, que tienen forma de tornillo y miden unos 12 mm de largo, destruyen los

tejidos donde se albergan y quedan cubiertas por el exudado de la herida, atrayendo

otras moscas, tanto de la misma especie como de otras, que depositan más huevos (o

larvas). Las infecciones bacterianas secundarias de las heridas invadidas por las
larvas de C. hominivorax son frecuentes y agravan el cuadro clínico, tanto por su

propia acción como por la atracción de otras moscas.

PATOGENIA

La patogenia del gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax) describe cómo sus

larvas causan enfermedad en el hospedador:

1.Infestación: La mosca deposita sus huevos en heridas o mucosas.

2.Desarrollo larval: Las larvas eclosionan en 24 horas y penetran el tejido sano,

alimentándose de él.

3.Daño tisular: La herida se agranda, provocando inflamación, necrosis y riesgo de

infecciones secundarias.

4.Salida de larvas: Tras 5-7 días, las larvas caen al suelo para convertirse en pupas y

completar su ciclo.

DIAGNÓSTICO

La larva es de forma cilíndrica, está rodeada por una serie de anillos con espinas

protuberantes que le dan la apariencia de un tornillo, es de color blanquecina y en

un extremo tiene dos ganchos que utiliza para desgarrar los tejidos; a pesar de esto,

es difícil distinguirla de otras larvas como Cochliomyia macellaria, Lucilia cuprina

y Dermatobia hominis, ya que tienen formas semejantes, por lo que es necesario

realizar el diagnóstico morfológico en un laboratorio oficial.


DISTRIBUCIÓN MUNDIAL

La mosca del nuevo mundo se encuentra en el hemisferio occidental (Sudamérica y

El Caribe), mientras que la mosca del viejo mundo se encuentra en el hemisferio

oriental (Asia y África).

SIGNOS Y SÍNTOMAS

●​ Los gusanos barrenadores pueden infestar una gran variedad de heridas,

desde picaduras de garrapatas a cortes y heridas producidas por el descorne.

●​ También pueden ingresar por cualquier orificio incluidos los nasales, boca,

órbitas de los ojos, los oídos o los genitales de los animales.

●​ Las heridas tienen una supuración sanguinolenta y un olor distintivo.

●​ Los animales afectados se separan del grupo.

●​ Presentan signos de molestia, inapetencia y disminución de la producción de

leche.

●​ Los animales que no reciben tratamiento, pueden morir en 7 a 14 días por

toxicidad o infecciones secundarias.

ANIMALES QUE AFECTA

Principalmente los mamíferos:

●​ Bovinos

●​ Equinos
●​ Porcinos

●​ Ovinos y Caprinos

●​ Caninos y felinos

●​ En algunas ocasiones aves

●​ Humanos.

PREVENCIÓN

Las medidas preventivas incluyen:

●​ Dispersión del insecto estéril


●​ Revisar frecuentemente los animales y evitar realizar procedimientos que
causen heridas (por ejemplo, descorne, descole, castración, etc.) en las épocas
del año en que las moscas son más numerosas.
●​ Curar las heridas en los animales
●​ Aplicar compuestos organofosforados por pulverización o inmersión o
avermectinas (especialmente la doramectina) en forma de inyecciones
subcutáneas a los animales “de riesgo”
●​ Controlar en forma estricta los movimientos de los animales fuera de las
zonas afectadas y/o movilizar animales sanos.

No hay vacunas ni productos biológicos disponibles, salvo el uso de la técnica de


insectos estériles.

FIEBRE AFTOSA

La fiebre aftosa es una enfermedad animal transfronteriza que afecta gravemente la

producción de ganado, alterando el comercio regional e internacional de animales y


productos de origen animal. Se estima que la enfermedad circula en el 77% de la

población mundial de ganado en África, Oriente Medio y Asia, así como también en

un área limitada de América del Sur. Los países actualmente libres de fiebre aftosa

permanecen bajo amenaza constante del ingreso de la enfermedad. El 75% de los

costos atribuidos al control y prevención de la fiebre aftosa son incurridos por países

de ingresos bajos y de ingresos medianos-bajos. África y Eurasia son las regiones que

incurren en los mayores costos, representando el 50% y el 33% de los costos totales,

respectivamente. La tasa de morbilidad puede llegar al 100% en poblaciones de

ganado susceptibles. Una estrategia global para el control de la fiebre aftosa fue

aprobada en 2012.

SIGNOS Y SÍNTOMAS

Los signos clínicos en el ganado vacuno incluyen fiebre de ~40 °C, seguida de

desarrollo de lesiones vesiculares en la lengua, el paladar duro, el rodete dentario,

los labios, las encías, el hocico, la banda coronaria, la hendidura interdigital y los

pezones en vacas en lactación. Los individuos afectados de forma aguda pueden

salivar profusamente, golpear con los pies y preferir acostarse. Las vesículas orales

rotas pueden fusionarse y formar erosiones, pero se curan rápidamente,

aproximadamente 11 días después de la formación de las vesículas. Las vesículas de

las pezuñas tardan más en cicatrizar y son propensas a infecciones bacterianas que

provocan cojera crónica. La mastitis bacteriana secundaria es común debido a la

infección de las vesículas del pezón y a la resistencia al ordeño. Después del

desarrollo de la enfermedad vesicular, el ganado pierde rápidamente su estado


físico y su producción de leche, lo que puede persistir de forma crónica. En

ocasiones, los terneros jóvenes pueden morir sin signos clínicos previos de

enfermedad debido al daño inducido por el virus en el miocardio en desarrollo.

Los cerdos infectados muestran cojera leve y palidez alrededor del rodete coronario y

pueden desarrollar fiebre de hasta 41,5 °C. Los cerdos afectados se vuelven

letárgicos, se agrupan entre otros cerdos y tienen poco interés en la alimentación. Se

desarrollan vesículas en el rodete coronario y en el talón del pie, incluyendo los

dedos accesorios, el hocico, la mandíbula y la lengua. Pueden formarse vesículas

adicionales en los corvejones y las rodillas de los cerdos alojados en superficies

rugosas. Según la gravedad de las vesículas, el cuerno de la pezuña puede

desprenderse por completo y causar cojera crónica en los cerdos recuperados. Los

cerdos jóvenes (<14 semanas de edad) pueden morir sin signos clínicos de

enfermedad debido a la miocarditis inducida por virus; esto es más frecuente en los

cerdos que en los terneros.

Los síntomas clínicos de la fiebre aftosa en ovejas y cabras pueden ser en gran parte

inaparentes. Sin embargo, la cojera suele ser el primer signo clínico de la infección

por FA observado en ovejas y cabras. Esto va seguido de fiebre y desarrollo vesicular

en la hendidura interdigital, los bulbos del talón, el rodete coronario y la boca. Las

vesículas también pueden formarse en las ubres de los animales lactantes y rara vez

en la vulva y el prepucio. Las infecciones secundarias dan lugar a una reducción de

la producción de leche, cojera crónica y predisposición a otras infecciones virales,

incluida la viruela ovina/caprina y la peste de los pequeños rumiantes. Al igual que


en los cerdos jóvenes, la infección en ovejas y cabras inmaduras puede provocar la

muerte sin signos clínicos por insuficiencia cardiaca.

Se ha descrito que los camélidos infectados experimentalmente presentan una

enfermedad clínica leve, si es que la padecen, pero pueden presentar infecciones

graves que provocan salivación y lesiones en la boca y desprendimiento de la

almohadilla plantar y de la piel de las articulaciones del tarso y carpo. El búfalo de

agua puede tener lesiones en la boca y las patas, que se curan más rápido y son

menos graves que las del ganado vacuno. Las infecciones por FA en la fauna silvestre

se asemejan a las enfermedades clínicas de sus homólogos domésticos, pero se han

descrito lesiones más graves, como desprendimiento de cuernos o estuche corneo.

DIAGNÓSTICO

●​ Prueba de RT-PCR, serología o aislamiento del virus.

En el ganado vacuno y porcino, los signos clínicos de la FA son indistinguibles de los

de la estomatitis vesicular, y en los cerdos de los de la enfermedad vesicular porcina,

el exantema vesicular y la infección por el virus del valle de Seneca. Por lo tanto, la

confirmación de laboratorio es esencial para el diagnóstico de la FA y debe realizarse

en laboratorios especializados que cumplan los requisitos de la OMSA para los

agentes patógenos del grupo de contención 4. Los países que no tengan acceso a un

laboratorio nacional o regional que cumpla con estas directrices deben enviar las

muestras a un laboratorio de referencia de la OMSA para la FA.


La muestra de elección para el muestreo es el epitelio o liquido vesicular. Se debe

colocar al menos 1 g de epitelio en un medio de transporte de solución salina

tamponada por fosfato a partes iguales de tampón de glicerol y fosfato con pH

7,2-7,6. Las muestras deben mantenerse refrigeradas o transportarse en hielo. Si no

hay vesículas, se puede recolectar el líquido orofaríngeo a través de una copa de

Probang o frotis faríngeo para el aislamiento del virus o realizar una RT-PCR. Las

muestras de suero (sangre) también pueden analizarse por estos medios (OIE

Terrestrial Animal Health Code 2019), pero la viremia es bastante corta (unos pocos

días); así, cuando las lesiones están cicatrizando, el virus se ha eliminado de la

sangre y se pueden detectar anticuerpos. Puede ser necesario tomar muestras

repetidas de líquido orofaríngeo para identificar un portador, porque la presencia

del virus en estos animales es baja y fluctúa.

El diagnóstico de laboratorio se suele realizar por RT-PCR en tiempo real; se suelen

usar dos pruebas separadas dirigidas a dos regiones diferentes del genoma del ARN.

Estas pruebas son muy sensibles y pueden detectar genomas del virus de la FA

incluso en muestras mal conservadas cuando se ha perdido la infectividad del virus.

La presencia de virus también puede demostrarse mediante los ELISA de antígenos,

y esto puede determinar el serotipo. Este es el método preferido por los países con FA

endémica para la detección del virus y la serotipificación (OMSA Terrestrial Animal

Health Code, 2019). En los laboratorios de referencia, la secuenciación de parte del

genoma (que codifica las proteínas de la cápside) se realiza con frecuencia para

determinar el serotipo y el linaje de la cepa. El aislamiento concomitante del virus

puede realizarse en sistemas de cultivo celular apropiados. Los dispositivos de flujo


lateral disponibles comercialmente para la detección rápida del antígeno del virus

en la explotación han demostrado ser útiles.

Las pruebas serológicas para la FA se usan para certificar animales para la

importación/exportación (es decir, el comercio), confirmar los casos sospechosos de

FA, probar la eficacia de la vacunación y proporcionar pruebas de la ausencia de

infección. Las pruebas de corte pueden establecerse en diferentes niveles para la

vigilancia basada en el rebaño frente a la certificación de la ausencia de infección

con fines comerciales. La elección de la prueba serológica depende del estado de

vacunación de los animales. Las pruebas serológicas de anticuerpos frente a las

proteínas estructurales (cápside) del virus no son informativas en los animales

vacunados, porque las vacunas frente a la FA inducen anticuerpos frente a estas

proteínas. Sin embargo, la detección de anticuerpos frente a las proteínas no

estructurales, que se producen solo durante la replicación del virus, puede usarse

para determinar la infección pasada o presente con cualquiera de los 7 serotipos,

tanto si el animal está vacunado como si no. Sin embargo, son menos sensibles y

pueden dar lugar a falsos negativos en casos con una replicación limitada del virus,

como los animales vacunados que se infectan, porque la vacuna suprime la

replicación vírica.

AGENTE ETIOLOGICO
El virus de la Fiebre Aftosa es un Aphtovirus de la familia Picornaviridae. Se trata,

por tanto, de un virus ARN monocatenario cuyo genoma se encuentra incluido en

una cápside proteica de morfología icosaédrica formada por protómeros integrados

por 4 proteínas estructurales distintas que reciben las designaciones VP1, VP2, VP3 y

VP4. De entre ellas, la proteína VP1 es la más importante, ya que constituye uno de

los antígenos más inmunógenos y biológicamente activos del virus, al intervenir en

el reconocimiento de los receptores celulares y la formación de anticuerpos

neutralizantes. Esta proteína es, además, altamente variable, lo que la hace

responsable en gran medida de esta característica del virus.

PATOGENIA

La fiebre aftosa es una enfermedad viral que se caracteriza por alterar las células

epiteliales de la piel y las mucosas de los animales. La patogenia de esta enfermedad

es la siguiente:

1.​ El virus ingresa al organismo y se multiplica en las mucosas respiratoria y

bucal.

2.​ El virus pasa al torrente sanguíneo, lo que se conoce como viremia.

3.​ El organismo reacciona a la viremia con fiebre.

4.​ El virus se localiza en los tejidos preferidos, como la mucosa bucal y el rodete

coronario.

5.​ Se forman vesículas que contienen líquido seroso y se rompen rápidamente.


6.​ Las vesículas rotas se convierten en aftas, que son ulceraciones dolorosas

que impiden al animal comer y tragar.

DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA

La fiebre aftosa es endémica en varias partes de Asia y en gran parte de África y

Oriente Medio. En Sudamérica, la mayoría de los países han aplicado la zonificación

y son reconocidos libres de fiebre aftosa con o sin vacunación, y la enfermedad sigue

siendo endémica solamente en unos pocos países.

Australia, Nueva Zelanda e Indonesia, Centroamérica y Norteamérica y Europa

Occidental están actualmente libres de fiebre aftosa. Sin embargo, la enfermedad

puede ocurrir esporádicamente en áreas típicamente libres.

ESPECIES QUE AFECTA

Afecta a los animales de pezuña hendida, domésticos y silvestres (por ejemplo:

bovinos, porcinos, ovinos y caprinos).

CUÁLES SON LOS RESERVORIOS

La fiebre aftosa se encuentra en todas las excreciones y secreciones de los animales

infectados. El virus puede estar presente en la leche y el semen durante hasta 4 días

antes de que el animal muestre signos clínicos de la enfermedad.


HISTORIA

En mayo de 1946 arribaron a México 327 animales de ganado cebú procedentes de Brasil

al puerto de Veracruz. En octubre de ese mismo año, se reportaron animales infectados

en la zona del desembarco y dos meses después se confirmó la presencia de fiebre aftosa.

Debido a esto, Estados Unidos cerró su frontera a la importación de ganado mexicano y

se se impuso un cuarentena, declarando la emergencia nacional.

El 2 de abril de 1947 se estableció la Comisión México-Americana para la Erradicación de

la Fiebre Aftosa, acordando una campaña de inspección, cuarentena y sacrificio de

animales enfermos, medida que se conoció como “rifle sanitario” y donde se eliminaron

en promedio 2 mil cabezas de ganado bovino y porcino al día. A los ganaderos se les

indemnizó y las instalaciones fueron desinfectadas, prohibiendo la introducción de

nuevos animales hasta constatar que se estaba libre de fiebre aftosa.

A pesar de estas acciones, para finales de 1947 la enfermedad siguió expandiéndose en el

centro de la República Mexicana y tras analizar la situación, se decidió incorporar la

vacunación al programa, iniciando actividades a inicios de 1948 con vacunas importadas

de Europa, que ocho meses después fueron producidas en México. En septiembre de

1949 comenzó la construcción de un laboratorio para el diagnóstico de salud animal en

Palo Alto, en la Ciudad de México.

Para 1950 se habían aplicado 60 millones de dosis y se observó una drástica reducción de

brotes, quedando totalmente erradicada en 1955. De acuerdo con las cifras oficiales, con

el “rifle sanitario” se sacrificaron más de un millón de cabezas de ganado.


La erradicación de la fiebre aftosa representó uno de los más grandes éxitos sanitarios

en México, lo que permitió entrar de lleno en el mercado internacional para la

comercialización de productos cárnicos.

PREVENCIÓN

●​ En las regiones que suelen estar libres de FA, el control de la enfermedad se

suele intentar sacrificando a todos los animales en las instalaciones

infectadas y se imponen controles de movimiento de animales para reducir el

riesgo de transmisión del virus.

●​ Tanto en las regiones normalmente libres de FA como en las áreas endémicas,

la vacunación alrededor de los brotes puede usarse para limitar la

transmisión de la enfermedad.

●​ No hay tratamientos disponibles para los animales infectados

Las medidas iniciales en la estrategia global ante la fiebre aftosa incluyen los

sistemas de detección temprana y alerta y la adopción de medidas de prevención

conforme a las Directrices de la OMSA para la vigilancia de la fiebre aftosa (Código

Sanitario para los Animales Terrestres). De este modo, se facilita el seguimiento y

control de la aparición, prevalencia y caracterización de virus de la fiebre aftosa.

La protección de los países, áreas o zonas libres de fiebre aftosa podrá mejorarse

mediante la vigilancia y controles estrictos de las importaciones y los

desplazamientos de animales en las fronteras.

Es esencial que los propietarios y productores pecuarios mantengan prácticas

eficaces de bioseguridad para prevenir la introducción o propagación del virus. Las

medidas recomendadas en las explotaciones comprenden:


●​ control del acceso de las personas y equipos al rebaño;

●​ control de la introducción de nuevos animales en un rebaño existente;

●​ mantenimiento de la higiene de corrales, edificios, vehículos y equipos

utilizados para el rebaño;

●​ seguimiento y control y notificación de la enfermedad

●​ eliminación adecuada del estiércol y de las canales.

Los planes de contingencia en caso de eventuales focos identificarán los elementos

considerados en la respuesta para erradicar la enfermedad:

●​ destrucción en condiciones decentes de todos los animales infectados,

recuperados y de contacto susceptibles a la fiebre aftosa (Código Sanitario

para los Animales Terrestres);

●​ eliminación adecuada de las canales y de todos los productos animales

(Código Sanitario para los Animales Terrestres);

●​ vigilancia y seguimiento de rebaños potencialmente infectados o expuestos;

●​ cuarentena estricta y control de los desplazamientos del rebaño, equipos,

vehículos; y

●​ desinfección total de los establecimientos y de todo material infectado

(implementos, vehículos, prendas de vestir, etc.).

En los países o zonas endémicos, la eliminación selectiva puede complementarse con

la vacunación del rebaño susceptible. Las vacunas usadas deberán proteger contra

la cepa particular del virus prevaleciente en dicha área.


CICLO DE VIDA

El ciclo de vida de la fiebre aftosa incluye el período de incubación, la fase aguda y

la fase de portador.

Período de incubación

●​ El tiempo que pasa entre la exposición al virus y la aparición de los síntomas.

●​ El período de incubación varía según el animal infectado. Por ejemplo, en el

ganado bovino puede ser de 2 a 14 días, mientras que en los cerdos puede ser

de 2 días o más.

Fase aguda

●​ La fase en la que los animales afectados presentan fiebre alta y ampollas.

●​ Las ampollas se curan en general en un plazo de al menos 7 días.

Fase de portador

●​ Algunos animales experimentan una fase asintomática persistente en tejido

de la faringe y el paladar blando.

●​ Este estado puede ser una complicación durante un brote epidémico.

TRANSMISIÓN
●​ Transmisión directa: Ocurre mediante el contacto directo con las secreciones
o excreciones de animales infectados (por ejemplo: saliva, leche, orina y
heces), siendo esta la forma más común de transmisión.
●​ Transmisión indirecta: El virus de la FA puede ser transmitido por medio de
fómites como paja, alimento, instalaciones, vehículos, utensilios, entre otros,
que hayan estado en contacto con animales infectados o con sus secreciones
y/o excreciones.

También podría gustarte