Documento transversal 1.
La alfabetización inicial (Kaufman y Lemer)
Si el gran propósito educativo de la enseñanza de la lectura y la escritura es incorporar a los chicos a las comunidades
de lectores y escritores, está claro que el objeto de enseñanza debe definirse tomando como referencia fundamental las
prácticas sociales de lectura y escritura.
Esta definición implica poner énfasis en los propósitos de la lectura y la escritura en distintas situaciones, es decir en las
razones que llevan a la gente a leer y escribir, en las maneras de leer, en todo lo que hacen los lectores y escritores, en
las relaciones que lectores y escritores sostienen entre sí con respecto a los textos.
Asumir los actos de lectura y escritura como eje de la enseñanza implica también acordar un lugar importante a aquello
que es leído o escrito, es decir, a los objetos culturales que forman parte indisociable de esos actos: los textos.
Promover que los alumnos recurran cotidianamente a los textos para cumplir diversos propósitos, que pongan en común
y discutan sus interpretaciones, que conozcan obras relevantes (tanto literarias como vinculadas con los temas que están
estudiando) que vayan constituyendo un conjunto de textos compartidos y de autores apreciados por todos, que asuman
una perspectiva crítica acerca de lo que leen.
Ofrecer a los alumnos oportunidades de escribir textos dirigidos a destinatarios diversos y en función de propósitos
significativos para ellos, de desplegar sus propias posibilidades como productores y también de contar con la
colaboración de los compañeros, de consultar con el docente y de recurrir a todas las fuentes de información necesarias
para encontrar respuesta a sus interrogantes o sus dudas.
¿Qué enseñamos cuando enseñamos a leer y a escribir?
Los lectores y escritores se forman participando en actos de lectura y escritura: se aprende a leer leyendo, se aprende a
escribir escribiendo.
El acto de lectura es siempre acto centrado en la construcción de un significado a partir de la interacción con el texto que
se está leyendo.
El acto de escritura es un esfuerzo por registrar y comunicar un mensaje con el cual el sujeto está comprometido o por
reorganizar lo que se está comprendiendo sobre un tema.
¿Qué situaciones proponemos a los niños para que aprendan a leer y a escribir?
En el caso de la alfabetización inicial, la sistematización de las actividades que resultaron productivas para el aprendizaje
nos ha llevado a plantear cuatro situaciones didácticas fundamentales que constituyen verdaderos desafíos para que
los alumnos pongan en juego y avancen en sus posibilidades de producir e interpretar textos desde muy pequeños.
Los niños leen: 1) a través del maestro 2) por si solos
Los niños escriben: 1) a través del maestro 2) por si solos
Cada una de estas situaciones fundamentales ofrece a los niños oportunidades de participar en diferentes prácticas y
apropiarse de diferentes contenidos.
En las situaciones en las que los alumnos leen o escriben a través del maestro, los contenidos se encarnan en los
quehaceres del lector/escritor y focalizan de manera privilegiada aspectos del lenguaje que se escribe. La lectura a
través del maestro permite a los niños acceder desde muy pequeños a conocer autores y géneros que aún no podrían
leer por sí mismos. La escritura a través del maestro les permite participar en el proceso de producción de un texto, es
decir, planificar lo que van a escribir, tomar decisiones acerca de cómo organizar el escrito para que sea comprendido o
para producir un efecto deseado en el lector, revisar una y otra vez lo producido
Documento transversal 2. Leer y aprender a leer (Kaufman y Lemer)
Leer es adentrarse en otros mundos posibles. Es indagar en la realidad para comprenderla mejor, es distanciarse del
texto y asumir una postura crítica frente a lo que se dice y lo que se quiere decir, es sacar carta de ciudadanía en el
mundo de la cultura escrita. La lectura es, para los autores citados, un proceso de coordinación de informaciones
visuales y no visuales.
La información no visual es el conjunto de conocimientos disponibles para el lector: el conocimiento sobre el tema tratado
en el texto que lee, sobre el léxico y la estructura gramatical de la lengua, sobre cómo leer en cada circunstancia.
Las situaciones de lectura a través del docente son imprescindibles para garantizar el acceso de los niños al mundo de la
cultura escrita.
A través de la voz del maestro, la formación del lector no se posterga: es posible desde el primer día de clase, incluido el
nivel inicial. Así, los chicos se están formando como lectores y van aprendiendo palabras y formas de decir propias de la
escritura que incidirán positivamente también en la elaboración de sus producciones escritas, aunque no estarán
avanzando en su conocimiento del sistema de escritura porque no es ese el objetivo de esta situación los niños
descubren que hay diferentes maneras de leer: no se lee de la misma manera un cuento humorístico, un poema lírico o
un texto dramático; existen diferencias entre la lectura de una historieta, un libro ilustrado o un libro álbum y la de una
obra no ilustrada. El intercambio posterior a la lectura hace posible profundizar la comprensión del texto así como
avanzar individual y cooperativamente en la apropiación de sentidos compartidos.
Documento transversal 3. Escribir y aprender a escribir (Kaufman y Lemer)
Escribir es producir un texto para cumplir algún propósito: para guardar memoria, para informar, para convencer, para
reorganizar el conocimiento que se tiene sobre un tema, para comunicar ideas o sentimientos. Cuando escribimos
transformamos en palabras sobre el papel o la pantalla algunas ideas y vamos descubriendo lo que aún no sabemos,
nuevas relaciones, aparecen dudas y advertimos cómo a veces pequeños cambios en el lenguaje suponen grandes
cambios en el texto y/o en las ideas que inicialmente teníamos. Escribir es producir un texto para destinatarios conocidos
o desconocidos y también producir un texto para uno mismo como se aprende a escribir escribiendo, instalar la práctica
de la escritura en la escuela supone ofrecer a los alumnos un ámbito en el que escribir tiene sentido porque es el medio
más apropiado para cumplir con determinados propósitos y brindar oportunidades frecuentes para reflexionar juntos
sobre cómo lograrlo.
Supone también generar situaciones que hagan necesaria la producción de textos de diversos géneros. ejemplo:
reportajes a personas que puedan informar sobre contenidos que se están profundizando; noticias o notas de opinión
para la cartelera o el periódico escolar.
Las situaciones en las que los niños “dictan” al maestro, por ser grupales, tienen la ventaja de permitir la verbalización de
los diversos problemas que en un silencioso trabajo de escritura individual no se hacen explícitos. Al hablar con otros
sobre lo que se hace, mientras se lo está haciendo, aparece la posibilidad de confrontar distintas formas de resolución de
un mismo problema y de discutir sobre la opción más adecuada.
La escritura a través del docente es en general una producción colectiva, en la que es relevante que participen todos o la
mayoría de los niños. Esto no es fácil: muchas veces son pocos los alumnos que participan espontáneamente y el
maestro se ve ante el problema de encontrar estrategias para incitar a todos a intervenir en la situación de escritura.
Lectura de cuentos e intercambio de opiniones entre lectores(Castedo, Molinari, Torres, Siro)
No se trata sólo de alfabetizar, en el sentido de brindar los rudimentos de la lectura y la escritura sino de hacer posible
que los alumnos ingresen a la cultura letrada, algo que va mucho más allá de conocer las primeras letras.
Cuando se lee o se escribe en una situación colectiva, todos los niños aportan a la solución de la tarea y el docente tiene
la posibilidad de ayudar a resolver o directamente resolver todo aquello que los chicos no puedan solucionar por sí
mismos. En las situaciones en equipos o en parejas, en cambio, son varios los alumnos que colaboran para la solución
del problema planteado y no cuentan con la asistencia permanente del docente.
Semanal o quincenalmente el docente puede disponer una mesa de materiales para que los alumnos seleccionen alguno
que les llame la atención, para hojearlo o leerlo, en la escuela o en sus casas, por sí mismos o escuchando leer.
A continuación, se puede proponer una rueda de intercambio donde los niños se recomienden mutuamente los
materiales a la manera de los lectores experimentados. En este espacio, el maestro puede intervenir de diferentes
maneras: recomendar él mismo nuevos títulos de un autor conocido y preferido por sus alumnos, no siempre la elección
queda a cargo de los niños. En muchas ocasiones, es el docente quien elige un título y lee a sus alumnos.
A lo largo del ciclo el docente ayuda a sus alumnos a avanzar como lectores ofreciéndoles: al principio, historias de una
sola línea argumental; cuando adquieren mayor experiencia lectora tienen la posibilidad de seguir relatos más complejos.
La frecuentación de los diversos textos literarios a lo largo de la vida escolar va ampliando la experiencia lectora de los
niños y proporcionándoles elementos para poder enfrentar textos cada vez más complejos. La sencillez de las primeras
lecturas, sin embargo, no debería ser el único criterio de selección; por eso, sugerimos al docente que elija obras que lo
conmuevan, que le resulten bellas e interesantes además de considerarlas adecuadas para sus alumnos.
Lectura y escritura: Diversidad y continuidad en las situaciones didácticas.
Es necesario que la escuela organice propuestas de enseñanza considerando la diversidad textual, en las que los niños
tengan oportunidades de leer y producir textos variados y completos en situaciones equivalentes a las de uso social.
En todo acto de lectura y escritura están presente intenciones u objetivos. Estos propósitos son los que guían la actividad
del lector y del escritor, de ellos dependen diferentes tipos de estrategias.
No es lo mismo leer para entretenerse, que leer para seguir instrucciones en una búsqueda del tesoro, que buscar
información específica en un diccionario.
Al planificar situaciones didácticas debemos procurar que la diversidad de propósitos esté presente y que algunos
puedan sostenerse a través del año escolar.
Leen o escuchan para:
. obtener una información general
. ubicar una información específica
. seleccionar materiales según criterios establecidos
. seguir instrucciones
. escribir
. aprender
. comunicar un texto a un auditorio
. disfrutar de la lectura, por el placer de leer
Escriben o presencian actos de escritura para:
. conservar memoria
. informar
. modificar el comportamiento de los otros
. organizar el pensamiento
. comunicarse a distancia
. expresar sentimientos
. jugar con el lenguaje
Dictar
Cuando los niños dictan al docente, pueden centrar su atención en lo que van a decir y en cómo decirlo, delegando en
éste la tarea de materializar la escritura.
Desde el inicio de la escolaridad y en adelante, esta situación de dictado ofrece a los niños un excelente espacio para
discutir y resolver problemas de composición del escrito.
En estas situaciones los maestros registran con exactitud los enunciados dictados por los chicos, tal como ellos lograron
formularlos.
Copiar
En la tradición pedagógica, la copia ha ocupado un lugar exagerado en la escuela; en relación con otras situaciones de
escritura. En las aulas ha sido erróneamente considerada el mejor medio para que los chicos aprendan, por repetición y
con el menor margen de error posible, el modelo convencional de la escritura. Si bien hacemos referencia a su presencia
predominante como modalidad de enseñanza en la alfabetización inicial, es también una constante a lo largo de toda la
escolaridad.
Anexo 1 del Proyecto. El mundo de las brujas.
Los cuentos tradicionales infantiles derivan de relatos populares, anónimos y orales.
En este devenir, el género sufrió algunas transformaciones. Las primeras versiones conservan la crudeza que era propia
de los textos folklóricos orales. En ellas abundan los abandonos y maltratos de niños, los asesinatos, inclusive las
violaciones y el canibalismo.
Durante el siglo XIX comienza a gestarse un concepto de infancia más similar al actual. Por ese entonces, la infancia es
delimitada como una etapa diferente y específica de la vida, con características y necesidades propias.
En este contexto, los cuentos tradicionales infantiles pasan a ser considerados como literatura dirigida especialmente a
los niños.
Formarse como lector implica, entre otras cosas, inscribirse en una tradición cultural. Saber algo sobre el origen de estos
cuentos permite considerarlos como objetos culturales densos, atravesados por la historia, poblados de múltiples
resonancias, impregnados de la complejidad propia del espíritu humano.
¿Qué características mantienen estos cuentos con brujas de los cuentos tradicionales infantiles?
En primer término, la presencia de lo maravilloso, entendido como la naturalización de lo sobrenatural, es una
característica del universo ficcional que estos relatos crean. Esto quiere decir que en el mundo representado por estos
cuentos los sucesos extraordinarios no necesitan ser explicados, ya que en ese mundo “las cosas son así”.
Segundo termino: en los cuentos tradicionales, los personajes son la función que les toca cumplir, es decir, se
constituyen en virtud del papel que les es asignado en la historia: el protagonista (el príncipe, la princesa, el niño
desvalido), el antagonista (bruja, madrastra, ogro, dragón) y el ayudante (hada, duende, animal humanizado).
En tercer término, otra cuestión común entre los cuentos con brujas y los tradicionales en general son las características
del espacio y el tiempo representados. En general, espacio y tiempo no son precisados, todo transcurre en un tiempo
lejano y en un lugar remoto.
Anexo 2. El mundo de las brujas
Propósitos
*Comunicativo: disfrutar del mundo creado en los cuentos e intercambiar impactos y reflexiones con otros lectores.
*Didáctico: formarse como lectores de literatura poniendo en juego prácticas que favorecen la construcción de sentidos
cada vez más elaborados acerca de los cuentos.
Desarrollo de la situación
Antes de leer:
- Si ya conocen algunos cuentos del autor, recordar otros títulos. Puede compartir la lectura del prólogo o presentación
del libro.
- Mostrar y aportar datos del libro del cual se seleccionó la versión.
- Compartir los motivos por los cuales lo seleccionó. Por ejemplo, “hoy les voy a leer un cuento que a mí me contaron
cuando yo era chiquita, es una historia que ha sido contada muchas veces y que tiene una parte que describe una casita
que es muy especial…”
Durante la lectura:
- Leer el cuento completo sin saltear párrafos ni sustituir palabras.
- Variar el tono de voz para marcar los cambios de personajes, sus estados de ánimo, los diferentes climas de la historia.
- Procurar transmitir con la lectura el efecto que el cuento le produce al lector: miedo, sorpresa, tranquilidad, emoción.
- Prestar atención al interés y otras reacciones de los niños durante la lectura.
Después de leer:
- Respetar el silencio que puede ocasionarse luego de la lectura durante unos segundos para disfrutar del clima y
generar comentarios espontáneos de los niños.
- Iniciar el intercambio partiendo de una contribución de un niño, si la hubiese, en la medida que suponga un desafío para
todos. O bien, comenzar desde las emociones, efectos, impactos que ha causado la historia, algún pasaje, diálogo o
personaje en particular. En todos los casos, se trata de una impresión global sobre lo leído.
- Sostener y profundizar el intercambio volviendo al texto y discutiendo sobre lo leído con todo el grupo (por lo que dice,
por cómo se dice).
Se trata de “comentar entre lectores” más que de evaluar si los niños han comprendido; es decir, de brindar
oportunidades para que los alumnos progresen ampliando sus gustos como lectores y sus posibilidades de
interpretación.