Marxismo
El mundo de la Modernidad se forjó en ese contexto, pero laicizado y poniendo sus
preferencias en una valoración económica de la vida. El “burgués” que trata de conciliar sus
objetivos económicos con sus todavía creencias cristianas existentes. Es más, el burgués
convirtió las virtudes económicas en virtudes salvadoras y el enriquecimiento personal en una
muestra de la bondad o preferencia divina.
La revolución pretendida por las ideas socialistas (y marxista luego) desempeña el papel que
antes desempeñó el concepto de la vida eterna. La revolución es a partir de la Modernidad la
nueva Redención, pero es también la Creación; una nueva creación.
Este hombre moderno comenzó a ver el mundo como el único campo de su acción
transformadora. Con esa perspectiva aparece Marx.
Principales tesis marxistas:
Materialismo histórico dialéctico.
Teoría de la praxis. En el marxismo: no hay verdad, sino fuerza, la transformación
productora. Esto luego será tomado por el constructivismo en el siglo XX. La realidad no es y se
contempla, sólo se construye por el ser humano.
Teoría de la alienación (igual a Rousseau) que quiere decir que los seres humanos somos
independientes en el tiempo y en el espacio, no tenemos ni recuerdos que nos aten, ni
herencia que imponga deberes.
Dictadura del proletariado y comunismo. Fases necesarias del proceso revolucionario
marxista. Toma de los medios de producción por el aparato burocrático estatal para luego
pasar a la fase de la sociedad sin clases, sin gobierno, sin derecho, sin ley.
“El marxismo no trae un humanismo sentimental y llorón. Marx no se inclinó sobre el
proletariado porque estuviera oprimido, ni para lamentarse de su opresión…El marxismo no se
interesa por el proletariado en cuanto es débil (como en el caso de la gente caritativa, de
ciertos utopistas, de paternalistas sinceros o no) sino en cuanto es una fuerza.” (H. Lefevre)
Es una ideología que se pretende universal.
El hombre no existe es el producto de las relaciones de trabajo. Es un engranaje de la
sociedad.
La revolución es permanente. Es universal y la historia de la lucha de clases y el comunismo
es inefable.
“Repudiamos toda moralidad inspirada fuera de la humanidad (dios) extraña a las clases
sociales. Sólo son mentiras y supercherías. Decimos que nuestra moralidad está enteramente
subordinada a los intereses de la lucha de clases del proletariado”. (Lenin).
Estructura y superestructura. La sociedad sólo se comprende formada por las relaciones
económicas (de producción) como la estructura (única a tomar en cuenta según el marxismo
original) y sobre ella la superestructura (relaciones políticas, sociales, culturales, jurídicas,
religiosas) que está impuesta por la clase burguesa para oprimir y retener el poder de la
estructura.
Sentido de la historia: lucha de clases por los medios de producción. Fases dialécticas de
tesis, antítesis y síntesis. Fin de la historia la sociedad sin clases.
El marxismo no es un dogma definido, sino una doctrina evolucionada, de
tal modo que sería más preciso analizar el pensamiento de Carlos Marx, el
cual es muy parecido al de su amigo y colaborador, Friedrich Engels. El
marxismo tiene sus raíces en la filosofía alemana, la economía inglesa, el
socialismo francés y en la dialéctica hegeliana.
Los postulados de la dialéctica son que todos los fenómenos de la
naturaleza están integrados en una unidad y existe un permanente estado
de movimiento y cambio y este se produce mediante “leyes” (saltos
dialécticos), provocando, inclusive, modificaciones esenciales. Se le
reconoce a Engels el elaborar la doctrina del materialismo dialéctico, la cual
Marx modifica desde la crítica que él mismo hace.
El materialismo es hijo de Gran Bretaña y de Bacon, cuyo pensamiento sería
continuado por Hobbes (como solo la materia es perceptible, nada se sabe
de la existencia de Dios: Solo mi propia existencia es segura). Locke apunta
que el deísmo es un modo de los materialistas de deshacerse de la religión.
A la escuela de Engels se la relaciona con la lucha contra el feudalismo y la
iglesia, con lo que el marxismo se entronca.
Marx agrega que el universo es únicamente materia que evoluciona
dialécticamente. La materia se autocrea. Para Engels, la materia es la
primera realidad, increada, que existe mediante el movimiento y que es
causa del espíritu y del pensamiento, además, le atribuye a la materia los
atributos de Dios.
El pensamiento es solo un producto de la materia y en el mundo no hay
nada que no pueda conocerse.
La religión es para Marx “el opio de los pueblos”, adormece y evita la
liberación del capitalismo.
Al materialismo dialéctico se suma el histórico, que es el novedoso y
científico. Para Marx y Engels, el proceso histórico es la lucha del hombre
contra la naturaleza por su subsistencia y el elemento fundamental es el
modo de procurarse los medios para esa subsistencia. Existir se vuelve
sinónimo de supervivir.
En la dialéctica Marxista se advierte que cada uno de los momentos históricos se explica
dialécticamente por la lucha de los contrarios. El mundo social está determinado por los
medios de producción y las relaciones humanas que ellos generan. El resto son
superestructuras que al no tener base real desaparecerán con la eliminación de la clase
burguesa. La base económica es la que determina las superestrucuras.
No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino que el ser es lo que determina su
conciencia.
Marx habría tomado de Proudhon la división de clases en burgueses y proletarios que aplicó a
su concepción de la historia y la convirtió en la idea-fuerza que mueve los acontecimientos.
Esta lucha de clases conduciría al comunismo, esto ocurrirá si o si, pero puede ser acelerado
por la praxis revolucionaria. La clase redentora de la humanidad oprimida será el proletariado,
por ser la única clase no explotadora.
Una vez que este ocupe el poder, lo hará por un breve tiempo para centralizar el Estado. Esta
es la etapa del paso de la sociedad capitalista a la sociedad comunista “dictadura del
proletariado”.
Engels: Se necesita un poder para ordenar a la sociedad. La inevitable desaparición de las
clases se vera acompañada de la desaparición del Estado.
Marx y Engels: El derecho no es más que la voluntad de vuestra clase erigida en ley, la cual está
determinada por las condiciones materiales de la clase. La ley no es sino producto del poder.
La voluntad es el poder creador del Estado, no al revés.
El derecho ha de seguir la suerte del Estado y de toda la superstructura de la que forma parte.
El derecho también está llamado a desaparecer.
Esta visión venía a ser una reacción a la filosofía del derecho racionalista. Marx critica los
derechos naturales racionalistas. Ahora bien, es indudable que los fenómenos económicos
condicionan las realidades sociales y que el derecho debe tenerlo en cuenta. Pero dichos
fenómenos no son la causa eficiente, son sólo condiciones. Como la causa de que el buque
llegue al puerto no es el agua, es la condición. Olvida que la causa eficiente del derecho está
en las inclinaciones naturales de la naturaleza humana. Además, olvida otros elementos
condicionantes: psicológicos, geográficos, religiosos, culturales.
Por otra parte el motor de la evolución económica es la actividad inteligente humana y no el
fruto de un ciego movimiento irracional. El derecho al ser una función de la producción
económica, se caracteriza por su absoluta historicidad. Los modos de producción evolucionan
constantemente y así del mismo modo el derecho de modo que no hay principios o
instituciones permanentes.
El orden jurídico varía al ritmo del desarrollo de las estructuras económicas. Marx echa en
cara de la burguesía la concepción interesada de erigir en leyes “eternas” las relaciones
económicas surgidas del modo de producción burgués. Marx dio vuelta el pensamiento
hegeliano que concebía la historia como una evolución del Espíritu hacia la plenitud. Marx lo
invierte y en vez de un espíritu indefinido establece la materia. El tercer carácter que surge de
los dos anteriores, es el positivismo del marxismo.
Todo será la evolución de la actividad material esto es de la actividad económica entendida
como de la producción. Aquí Marx confunde poiesis con praxis. Esta última es un movimiento
inmanente del ser humano. Confunde la acción productiva con el obrar perfectivo del propio
hombre.
Marx y Engels confiaban plenamente en el proletariado al cual consideraban como la clase
revolucionaria, más no en los partidos políticos.
La justicia en su sentido clásico de dar lo debido a cada uno, es para el marxismo impensable.
En primer lugar, porque no puede radicar en el derecho positivo que sólo representa el interés
de la clase dominante. En segundo lugar porque aceptar un principio de justicia sería un
idealismo que el marxismo intenta rechazar.
En todo caso, según el marxismo, hay que acelerar el proceso dialéctico de la historia a fin de
llegar a la dictadura del proletariado y luego una sociedad sin clases. En ambas habría un tipo
de justicia.
En la primera, habría un derecho a cada cual según su trabajo; aunque esto seguiría siendo un
derecho burgués, en tanto se admite las desigualdades de la capacidad productiva. En la
segunda, esto es la sociedad comunista, la justicia será a cada uno según su necesidad. En esta
sociedad no hará falta el derecho y el estado. La idea subyacente es que el derecho (burgués)
se contrapone con la justicia de la sociedad sin clases.
En la sociedad comunista:
-No existen clases
-No existe el Estado
-El hombre tiene libertad plena natural, que le garantiza su felicidad, eso determina el paso del
reino de la necesidad al de la felicidad.
Las mujeres eran vistas como un sector de la sociedad tan sometido como el proletariado.
Neo marxismo: Eurocomunismo. Antonio Gramsci
Si para Lenin el objetivo principal es la conquista del Estado, para Gramsci el objetivo
primordial se convierte por el contrario en la conquista de la sociedad civil. Llegar al acceso al
poder a través de la superestructura.
El Estado terminará por caer después que se produzca en la sociedad civil la disolución de la
antigua concepción del mundo (trascendente y católica) por la acción de los intelectuales, no
ya por guerrilleros en las ideas de Lenin.
La novedad de Gramsci es querer ensamblar la superestructura cultural en el proceso
revolucionario marxista. Es que la industrialización generó un nuevo tipo de intelectual en
reemplazo de los filósofos iluministas: los medios, la universidad, la iglesia. Gramsci ve en estas
instituciones o entidades la superestructura que debe ser dominada.
Gramsci a diferencia de Marx se atreve a indicar que la Revolución no pasa por parámetros
económicos sino culturales. Para arribar a la dictadura del proletariado se requiere no ya de
una guerra de guerrillas sino guerra de posiciones, ingresar o infiltrar a través de la “cultura”.
Pero para Gramsci el avance de la historia también se produce por contradicciones dialécticas.
El medio de la revolución en Gramsci es liberar de la alienación mediante la metamorfosis del
sentido común de la conciencia. Penetración en el sistema de valores burgués. Gramsci
señalaba que “la filosofía de la praxis (marxismo) presupone todo ese pasado cultural: el
renacimiento, la reforma, la filosofía alemana, la revolución francesa, el calvinismo y la
economía clásica inglesa, el liberalismo laico y el historicismo que se encuentra en la base de
toda la concepción moderna de la vida”.
De modo que tres son las fuentes principales que se pueden destacar: la economía liberal
inglesa, la filosofía idealista alemana y la política francesa. El eje en Gramsci es el rechazo de
toda trascendencia. No hay nada extra histórico, o eterno. Hay que desechar toda concepción
del hombre que no considere lo humano como supremo y terminal.
Para Marx la estructura era las fuerzas de y relaciones de la producción, lo demás era
superestructura. Todo esto último depende de aquello. Tal extrapolación debe aceptarse como
evidente. Sin embargo Gramsci toma distancia de esa posición, pues ve que no toda mutación
en las relaciones económicas determinan necesariamente un cambio político.
Separa dentro de la superestructura a la sociedad política que esta ejercida por la coerción y el
dominio directo jurídico y político, de la sociedad civil que estaría conformada por organismos
privados que determinan la hegemonía doctrinal, intelectual y cultural.
El esquema según Gramsci, sería: Sociedad política –dominio; Sociedad civil--hegemonia.
Suelen ser ambas sociedades solidarias entre sí, hasta que cuando se distancian sobreviene la
crisis.
Para Gramsci la superestructura es la interdependencia recíproca de ambas sociedades. La
sociedad civil brinda el orden intelectual de lo que hay que hacer y evitar moralmente en tanto
que la sociedad política proporciona la coerción para los que resisten la hegemonía de la
primera.
Para Gramsci la Revolución no se hará cambiando las relaciones económicas de la estructura,
sino creando una nueva hegemonía luego la conquista de la sociedad política (estado) vendrá
por sí misma.
Esa superestructura ideológica de la sociedad civil la fabrican los medios de comunicación, la
religión organizada, la educación. Mediante su proyecto la sociedad política será fagocitada
por la sociedad civil.
Por tanto, el proceso hacia la sociedad sin clases no es a través de la lucha armada sino a
través de la labor del intelectual de cambiar el sentido común de las masas. La Revolución es
cultural.
El paso dialéctico de Marx, para Gramsci no es inexorable y requiera la conquista de la
sociedad civil. No hay que apuntar a los medios de producción sino a los medios de
comunicación y educación. Hay que suplir los valores de la sociedad. Primero hay que destruir
el orden cultural existente incluso usando las banderas de las libertades burguesas. A los que
fueren fuera del nuevo “sentido común” sólo bastará con la marginación moral y el ostracismo
del silencio.
La filosofía de la praxis debe asumir para sí las necesidades de la y aspiraciones que antes tenía
la religión. El paso es mantener esas necesidades, pero eliminando toda trascendencia.
Algunas similitudes con la ideología nacional socialista
Señala Emilio Komar que el filósofo posmoderno Adorno en su obra “Dialéctica de la
Modernidad” considera que el nazismo es un fenómeno alemán pero producto del Iluminismo,
como el resto de las ideologías.
El Iluminismo rompe con todo orden natural de las cosas. Ahora bien, si no hay ningún orden
establecido, entonces el hombre puede establecer su orden. Y quién lo va a establecer sino
quien en definitiva es el más fuerte (recordar a los sofistas).
El Nazismo era revolucionario progresista tal como lo es y era el marxismo. El derrotero
humano no se da en la búsqueda de la verdad en contacto con la realidad, sino en la
imposición del poder (de dominación de unos sobre otros, una clase sobre otra en el caso del
marxismo, de una raza sobre otra en el caso del nazismo).
Esta cuestión es crucial, el nazismo como los demás movimientos iluministas (movimientos
utópicos como el liberalismo, socialismo y marxismo) se deslizan del racionalismo hacia el
irracionalismo y de allí hasta llegar al poder como único criterio. No hay un sentido ínsito en las
cosas, no hay un orden natural en la realidad que se pueda descubrir y seguir. No hay sentido
trascedente que escrutar. Sólo queda el poder, y la lucha por quien podrá ejercerlo y en ese
sentido será la búsqueda del más apto inmoralmente para conseguirlo y retenerlo (neo
maquiavelismo).
Corrientes del Siglo XX y sus efectos en el presente
En este apunte se expone una muy breve síntesis el pensamiento de ciertos autores que
reflejan corrientes filosóficas desarrolladas principalmente en la segunda mitad del siglo XX y
lo que va del siglo XXI.
Los autores que analizaremos son los más representantes de las siguientes corrientes:
existencialismo, pansexualismo, nihilismo, constructivismo, y neopositivismo.
Existencialismo: Jean Paul Sartre
-El hombre es una nada con ansias de llegar a ser.
-No tiene ser porque no hay Dios que la piense y constituya con su pensamiento.
-No hay ser ni bien, ni valores o leyes, solo la libertad considerada en sí
Dice Octavio Derisi que, en el pensamiento de Sartre, “ya no hay lugar para la distinción entre
bien y mal, la vida buena o criminal, el amoralismo más radical es la consecuencia del
existencialismo nihilista y ateo de Sartre.”
Su noción de libertad es de mera indeterminación (libertad negativa) y no tiene otros límites
que ella misma. Esta libertad de indeterminación es la que muestra la condición absurda y a la
vez torturante del ser humano.
La libertad (absurda) del ser humano sólo se da cuenta de sí misma cuando se hace libertad
colectiva, según Sartre. Por eso sólo la visión marxista es la que puede aplicarse a la realidad
social.
No hay vínculos, no hay relaciones sociales buenas, porque en el fondo el ser humano es un
deseo absurdo que va a la nada y sólo puede haber grupo por el terror a un miedo común.
Estructuralismo: Michel de Foucault
El estructuralismo es una filosofía que nació luego de la Segunda Guerra Mundial, pero que en
su origen era estrictamente un método de investigación sobre el lenguaje.
-El ser humano se reduce a las estructuras que lo circundan. El ser humano su pensamiento y
su actividad son todos englobados y entendidos por únicamente el lenguaje.
-El hombre se disuelve en la estructura del lenguaje, “el hombre es una invención”. Para el
autor el ser humano descubre la muerte de Dios y es él sólo quien debe responder de su
propia finitud.
-Se basa en la dinámica del poder, la política es la continuación de la guerra, pero por otros
medios menos violentos. La dinámica o el mecanismo del poder es la represión. Los dos ejes
del poder son el enfrentamiento y la represión de un ser humano sobre otro.
-La burguesía es la clase dominante que se vale de un mundo jurídico y de una organización
para ejercer su dominio sobre las otras clases. Incluso la lucha contra la droga es un pretexto
para la represión social. Lo jurídico se reduce al poder punitivo y es un instrumento de poder
de la burguesía.
-El sexo es otra forma de poder y que la represión sobre el cuerpo y sobre perversiones son
mecanismos para la estabilidad social de la burguesía. Los instrumentos de opresión son la
familia, el matrimonio monogámico, la ponderación de la fecundidad, la condena al incesto.
Todos esos instrumentos son para hacer a los individuos más dóciles. Es la fabricación de seres
humanos sumisos al poder capitalista.
Pansexualismo: Wilhelm Reich
Discípulo de Freud, discrepó con su maestro pues la recanalización de las energías sexuales -
que Freud consideraba el eje de lo humano-, hacia otros campos creativos fueron según el
autor comentado la forma que ha permitido el progreso de la cultura. Para Reich la revolución
política marxista a la que adhiere debe provenir de la revolución sexual , que él precisa como la
lucha de los jóvenes por el goce sexual.
-hay que luchar y eliminar ciertas instituciones burguesas que impiden esa revolución tales
como la familia que suprime la sexualidad, el matrimonio monogámico que destruye la
felicidad y hace imposible el gozo sexual.
La familia cumple dos funciones que deben ser destruidos. Por una parte el padre representa
el poder represor del estado burgués y por otro la familia transmite educación a los hijos que
contiene una ideología clasista, del cual surge la propiedad privada, que también debe
desaparecer para este autor. El medio que debe utilizar la revolución es la destrucción de la
familia burguesa y el objetivo la liberación de las represiones sexuales. Como vemos es
tributario de las ideas de Freud en cuanto centra la vida humana en la líbido sexual que
además la representa con sólo goce sexual.
También es tributario de Marx en cuanto entiende a la historia como lucha de clases y el
motor de la historia es la materia. Pero también es tributario de Rousseau en tanto es la
sociedad (represora) la que hace mal al individuo y por el cual este debe revolucionarse para
vivir en el placer individual.
El autor no hace un estudio ius-filosófico pero puede deducirse de su pensamiento que la
comunidad política, la familia, el matrimonio y demás grupos intermedios son meros artificios
que deben eliminarse; que la ley jurídica es un instrumento de opresión y que toda ética se
debe centrar en el placer individual.
Pansexualismo: Herbert Marcuse
Este autor formó parte del grupo de intelectuales alemanes que conformaron la denominada
Escuela de Frankfurt. Inauguraron un centro de investigación llamado “Instituto para la
Investigación Social” asociado a la universidad de Frankfurt. Todos sus miembros provenían de
corrientes hegelianas o marxistas. Durante la Segunda Guerra Mundial muchos de sus
miembros emigraron los Estados Unidos y allí se asociaron a la universidad de de Columbia.
Los intelectuales de la Escuela de Frankfurt se caracterizan por una hostilidad a la filosofía
clásica. Cierran todo estudio metafísico y teológico y toman ideas de Freud y de Marx.
Marcuse critica a la sociedad occidental moderna. En su libro “Eros y civilización” afirma que la
sociedad nace por la utilización de la represión para conservación del grupo, y su propuesta es
superar este principio de represión y abrir una civilización no represiva. En esa nueva sociedad
del futuro el cuerpo humano se transformará en un instrumento de goce y las instituciones
opresivas que reprimen las pulsiones tales como el matrimonio monogámico, desaparecerán.
“El amor sexual por las mujeres, tanto como el amor desexualizado sublimado, homosexual
por otros hombres, aparecen como fuentes instintivas de una cultura duradera y en
expansión” (obra citada). De esto resultará “una nueva moral que sea…negación de la moral
judeocristiana” (en su obra “El final de la utopía”). Desde esta perspectiva también cuestiona la
sociedad industrial moderna, que es represiva y totalitaria sobre los individuos esclavizados y
alienados pese a una apariencia de libertad y bienestar consumista. En este aspecto, no puede
desconocerse el diagnóstico de Marcuse en cuanto al neo liberalismo capitalista y sus efectos,
pero el autor desde su perspectiva marxista con componentes anarquistas, considera que debe
hacerse una revolución. Esta revolución no debe hacerse ya por la clase proletaria (como
sostenía el marxismo clásico) pues los proletarios se han “aburguesado”. La revolución será
para los marginados (outsiders), por ejemplo, los estudiantes mediante la guerra de guerrillas.
Plantea romper con la cadena de padres e hijos y con tradición de generación en generación. A
su vez hay que hacer una ruptura del lenguaje y que la revolución debe hacerse incluso de
forma violenta. Su ideal es una sociedad mundial o planetaria sin estados nacionales, en la
que los seres humanos vivan según una sexualidad polimorfa genital. Su ideal es una sociedad
mundial o planetaria sin estados nacionales, en la que los seres humanos vivan según una
sexualidad polimórfa genital.
Marcuse influyó con estas ideas en la formación de la nueva izquierda (new letf) en la década
de 1960.
Feminismo convertido en la ideología de género: Beauvoir y Firestone
Del feminismo radical de principios del siglo XX se siguió el feminismo socialista y de este
surgió a partir de los años 50 y 60 una corriente denominada ideología de género.
Tomando como base ideas marxistas, freudianas y nihilistas. Esta ideología sostiene que el
curso histórico de la humanidad tiene su explicación en la lucha de clases, pero esta lucha
tiene como raíz la lucha de dominación del varón sobre la mujer y que, por tanto, la revolución
y cambio de estructuras debe hacerse a través de la liberación sexual.
En ese sentido antes que la lucha de clases con la dominación de una clase sobre otra, está la
lucha de poder del hombre sobre la mujer. Esa opresión el hombre la ha desarrollado a través
de la monogamia y la familia es el medio de opresión en donde el hombre resulta ser el
burgués y la mujer el proletario. Según la autora en la humanidad se acuerda superioridad a
aquel que mata, como hace el hombre y no a aquel sexo (la mujer) que engendra vIda. El
poder está en aquel que puede matar.
Es una nueva antropología que se centra en el egoísmo humano, y que en este caso se la
representa en el varón. Las mujeres deben liberarse de “las ataduras de la naturaleza”. La
mujer es un hombre en un cuerpo molesto. La mujer (y en realidad todo ser humano) no es,
no nace, sino que se hace, se construye a sí mismo. No existe naturaleza femenina; no existe
naturaleza.
“la revolución de las mujeres para controlar los medios de reproducción es paralela a la
revolución del proletariado para controlar los medios de producción, y hoy es técnicamente
posible: la píldora, el aborto”. Podrían agregarse hoy otros instrumentos tales como la crio
conservación o el alquiler de vientres.
El nuevo paraíso será una sociedad sin clases, sin trabajo alienado, sin inhibición sexual alguna.
La eliminación de la naturaleza, la construcción del cuerpo según la voluntad emancipada del
individuo. Elegir el sexo y el cuerpo que se quiera. Un mundo con reproducción artificial y sin
yugo de la maternidad. El eje que legitima todo será el deseo. En este aspecto la juridicidad se
reorganiza como el marco en el cual el deseo del individuo se expande en derechos subjetivos
de placer, deseo sexual, vida sin trabajo, sin propiedad privada y sin familias.
-La historia se entiende como de poder de dominación, de lucha y confrontación. La
heterosexualidad no es una realidad natural sino un artificio cultural para controlar a las
mujeres.
-El varón ha “creado la naturaleza femenina” para dominar. La revolución contra esa opresión
se debe hacer mediante la liberación de la maternidad. Controlar la reproducción humana.
Pero la meta final (equivalente a la sociedad sin clases del marxismo) será la eliminación de los
privilegios y diferencia de los sexos: ya no habrá sexo, libre pansexualismo y reemplazo de la
reproducción natural por otra que sea artificial.
-Similar a las ideas de Antonio Gramsci el objetivo no es tomar el gobierno sino el poder a
través de los medios de comunicación, la educación y el lenguaje. Es una doctrina nihilista,
donde no hay nada anterior a la voluntad. La ley que expresa la voluntad es la que configura lo
humano. Es construccionista y relativista.
-Niega la existencia de una naturaleza humana. Y en su estrategia, la instauración del
matrimonio para personas del mismo sexo, es un instrumento para deconstruir la dominación
heterosexual, con miras a eliminar toda diferencia sexual.
-Finalmente esta ideología conforma la política llamada de “ampliación de derechos”, la forma
de llevar a cabo el deseo: deseo sexual, deseo de placer, deseo de poder se hace mediante la
ampliación de los derechos (entendidos como derechos subjetivos) hasta que se pueda
instaurar la supresión de los sexos.
Populismo: Ernesto Laclau
Este autor argentino de extracción neo marxista, ha escrito una serie de ensayos sobre política
e historia, centrando sus ideas en hegemonía política y antagonismo. En su libro “La razón
populista” expone sus ideas acerca de lo político que comentaremos a continuación. Sus ideas
no son novedosas.
En su obra Laclau, reconoce que desde Platón se entendió a lo político como el conocimiento
apropiado de la buena comunidad, o dicho en otros términos que la legitimidad de la actividad
política se consideraba sobre el fin o bien de la comunidad.
Sin embargo, Laclau sostiene que esa concepción debe ser dejada de lado y que la política se
“construye” a través de lo que denomina el populismo. Sobre este concepto esboza su teoría.
El populismo es una estructuración de la vida política. La lógica o sentido de la política tiene
que ser la simplificación y la imprecisión. La vaguedad del discurso o del relato social es la
retórica que debe usar lo político. El pueblo no existe, sino que es una construcción. El discurso
político -no sólo como lenguaje sino como el complejo de relaciones- es lo que forma la
“objetividad” de las cosas.
Las relaciones sociales provienen de demandas o exigencias de diversos grupos (ejemplo un
grupo de inmigrantes que alojados en una villa miseria con problemas de viviendas piden a las
autoridades una solución). Esa demanda está insatisfecha y será útil a lo político (populismo)
en la medida que siga estando insatisfecha.
Si la demanda particular sigue insatisfecha se unirá a otras demandas particulares que,
identificadas por el común denominador de no haber sido resueltas, conformarán una
demanda “popular” contra el poder. Allí surge la frontera (interna llama Laclau) entre una
cadena de demandas y el poder establecido.
El conjunto de demandas insatisfechas es lo que conforman el pueblo y que establecen en una
“movilización” o un sistema de significación.
De esta manera se deduce que Laclau considera lo político como el conflicto permanente y el
discurso retórico como unificador de las demandas insatisfechas.
Según él hay sólo dos maneras de “construir” lo social y político: por un lado la exaltación de lo
particular de la demanda social de cada grupo, por el otro lado la claudicación de lo particular
de la demanda concreta fundiéndose en la demanda popular común. El populismo es pasar de
la primera forma a la segunda. En ese caso se logra una frontera antagónica.
De este modo lo social es una tensión insoluble y el populismo viene a exaltar eso mismo. El
pueblo nace del antagonismo social y pretende ser todo ante lo particular de las demandas
particulares. El populismo supone la división.
Necesariamente la construcción de un pueblo implica una ruptura con el orden de cosas
existente. No debe hacerse ningún juicio normativo. Lo social que surge de las demandas
proviene de algunos que se sienten excluídos.
El pueblo es la conjunción de esas demandas que le brindan un discurso retórico y eso
constituye al pueblo.
El sentido de la vida política y jurídica para el autor no es sólo la lucha de clases en el sentido
ortodoxo del marxismo, es también la existencia de antagonismos sociales no satisfechos.
En conclusión, el pensamiento de Laclau es heredero de Hobbes, pues la vida social nace del
conflicto de unos contra otros. Es marxista en cuanto la puja de grupos sociales sobre
demandas materiales es el sentido de la existencia de un pueblo. El poder es un instrumento
de dominación y no un servicio para el bien común, pues ya nada hay común y nada hay que
sea bueno como fin