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La Reforma Agraria

La reforma agraria implementada por Velasco Alvarado en Perú entre 1968 y 1975 buscó redistribuir la tierra para promover la justicia social, pero no cumplió con sus objetivos económicos, sociales y políticos. La caída de la inversión privada, la falta de capacitación y recursos para los nuevos propietarios, así como la centralización del poder en el gobierno, limitaron su impacto positivo. En conclusión, la reforma dejó lecciones sobre la importancia de enfoques más inclusivos y sostenibles en el sector agrario.

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La Reforma Agraria

La reforma agraria implementada por Velasco Alvarado en Perú entre 1968 y 1975 buscó redistribuir la tierra para promover la justicia social, pero no cumplió con sus objetivos económicos, sociales y políticos. La caída de la inversión privada, la falta de capacitación y recursos para los nuevos propietarios, así como la centralización del poder en el gobierno, limitaron su impacto positivo. En conclusión, la reforma dejó lecciones sobre la importancia de enfoques más inclusivos y sostenibles en el sector agrario.

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“Año del Bicentenario, de la consolidación de

nuestra Independencia, y de la conmemoración de


las Heroicas Batallas de Junín y Ayacucho”

CURSO-SECCION:

PROBLEMAS Y DESAFÍOS EN EL PERÚ ACTUAL

-Sección 52071-

DOCENTE:

GIULIANA VANESA ZEA LINARES

ESTUDIANTES:

ERICK ADRIAN CAMPOS LÓPEZ


ARIADNA LUCAR OBANDO
ANGEL HUMBERTO LINARES YAÑEZ

PERÚ – 2024
LA REFORMA AGRARIA

Introducción:

Durante el gobierno de Velasco Alvarado en Perú (1968-1975), se implementó la


reforma agraria a través de la ley 17716, que marcó un cambio importante para la
comunidad campesina. Su objetivo era transformar el sistema agrario, redistribuyendo
la tierra para promover la justicia social en el ámbito agrícola. Este proceso buscaba
modificar la estructura de propiedad de la tierra, permitiendo a los campesinos acceder
a terrenos y recursos que antes estaban concentrados en manos de pocos. La
intención era mejorar la calidad de vida de los campesinos, fomentar la equidad y
reducir las desigualdades en el campo. Es relevante señalar que, antes de la reforma,
Perú tenía una estructura agraria muy desigual, dominada por latifundistas y
gamonales, lo que generaba pobreza y exclusión en las zonas rurales. Con la reforma,
se buscaba cambiar esta realidad y darle un mayor protagonismo a los campesinos y
comunidades rurales. Para ello, se implementaron políticas de expropiación de
grandes propiedades y la redistribución de estas entre los campesinos sin tierra. En
este contexto, surge la pregunta: ¿fue realmente beneficiosa la reforma agraria desde
una perspectiva económica, social y política? Creemos que, en general, no cumplió
con sus objetivos de manera efectiva. A continuación, se detallan las principales
dificultades que impidieron un mayor impacto positivo de la reforma agraria.

Desarrollo:

1. Impacto económico: La reforma agraria de Velasco Alvarado no generó los


beneficios económicos esperados debido a la caída de la inversión privada en
el sector agrícola. La redistribución de tierras y la incertidumbre asociada
llevaron a que los grandes propietarios redujeran su inversión, afectando la
modernización del sector. Los nuevos propietarios, en su mayoría, no contaban
con la capacitación ni los recursos necesarios, lo que derivó en un uso
ineficiente de la tierra y la tecnología disponible. A esto se sumó la falta de
infraestructura básica y apoyo financiero, lo cual redujo la productividad
agrícola y la competitividad del sector. Además, la producción de alimentos no
aumentó significativamente, afectando la seguridad alimentaria del país. La
pérdida de empleos en el ámbito rural fue otro de los problemas, ya que
muchos nuevos propietarios no contaban con los medios para sostener la
producción. Estos factores contribuyeron a que la reforma no generara el
impacto económico esperado.

2. Impacto social: La reforma también tuvo limitaciones en el ámbito social.


Aunque se buscaba una distribución más justa de la tierra, muchos campesinos
no lograron acceder de manera equitativa a los recursos y oportunidades.
Algunos de los nuevos propietarios carecían de la formación y los recursos
necesarios para aprovechar las tierras, lo cual perpetuó la desigualdad social.
Además, la falta de programas de capacitación y apoyo limitó la diversificación
de actividades económicas en las zonas rurales, empeorando la calidad de
vida de las comunidades. La reforma también descuidó la mejora de
infraestructuras como carreteras, riego y servicios básicos, lo cual dificultó el
desarrollo económico de las zonas rurales. A pesar de que la reforma pretendía
mejorar las condiciones de vida de los campesinos, no logró cumplir
completamente estos objetivos.

3. Impacto político: En el ámbito político, la reforma agraria presentó varios


problemas. El poder de expropiar y redistribuir tierras se concentró en el
gobierno central, lo que limitó la participación y autonomía de las comunidades
locales. La falta de transparencia en la asignación de tierras generó
desconfianza y acusaciones de corrupción, debilitando la legitimidad de la
reforma. La ausencia de una participación efectiva de los agricultores también
provocó decisiones inadecuadas y conflictos sociales. Además, la redistribución
de tierras no estuvo acompañada de la capacitación y recursos necesarios, lo
que afectó la productividad de los nuevos propietarios. Según José Carlos
Mariátegui, la concentración de la tierra en manos de terratenientes que no
gestionaban sus propiedades representaba un obstáculo para el desarrollo de
un sistema agrícola más dinámico. Las tensiones sociales y la oposición a las
expropiaciones contribuyeron a la inestabilidad política, limitando los beneficios
de la reforma agraria.

Conclusión:

En resumen, la reforma agraria de Velasco Alvarado buscó enfrentar las


desigualdades en la distribución de la tierra y promover el desarrollo económico y
social en Perú. Sin embargo, la falta de una adecuada planificación, recursos y apoyo
para los agricultores limitó los resultados positivos. Aunque se buscaba mejorar la
distribución de tierras y el desarrollo agrícola, la escasez de recursos y la poca
participación de las comunidades redujeron su impacto positivo. Además, la
disminución de la producción agrícola afectó la economía rural y el bienestar de las
comunidades. La implementación centralizada de la reforma, sin una participación
activa de las comunidades, generó conflictos y resistencia, lo que dificultó su
sostenibilidad. La experiencia de la reforma agraria de Velasco deja importantes
lecciones sobre la necesidad de enfoques más inclusivos y sostenibles para enfrentar
los desafíos del sector agrario.

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