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Introduccion

Mas allá de la Persona

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INTRODUCCION Durante un workshop, realizado en Sia Panto, Maria, una particinante det nordeste de Brasil, express su preocupacién por la sequia que vivia sw regidn. Describié la invasién de mendigos y damnificados en su ciudad y compartié con el grupo lo conflictive que habia sido para ella esa situa~ fidn, Al hablar, Maria parecia extremadamente tensa ansiosa. Su vor era fuerte, sin embargo, tenta dificuliades para expresar lo que sentic. Uno de Jos facilitadores de! grupo comencé a conversar con ella hasta que poco a poco, logré expresar mds abiertamente lo que sentia respecto de estar ahé, én un grupo de enchentzo, en un local donde todo parecia tan tranquito ) validad tan privilegiada, con tanto verde alrededor, Ma~ ria tenia la sensacion de no estar con Tos pies en la ticrra: aquella realidad Le parecta falsa, ilusoria, reniendo presente la otra realidad, la del nordeste. Conté wna escena que vivid cuando estaba estacionando su auto en la calle: una mendiga se le acercd y le extendié la mano pidiendo wna lin na. Maria abrié la cartera para darte dinero y, de repente, vio su auto jodeado de personas hambrientas y muchas manos extendidas dentro de Este. Records su pavor en aguel momento y su sensacién de cu\pabilidad por el miedo que le provecaron aguellas personas rodedndola y hablé de su enorme sensacién de impotencia, En seguida, se refirié nuevamente a su dificultad de participar en el grupo, de permitirse vivir esa realidad privé- egiada, de cémo esa situacién le estaba generando ansiedad, En ese mo- mento, una facilitadora del grupo intervino diciendo que encortraba im- portante la discusidn acerca de las cuestiones sociales, tal como la sequéa del nordeste, pero que alli en el grupo, una persona a su lado, estaba con problemas personales muis importantes. El grupo, emonces, puso wencidn a na mujer que estaba lorando en voz baja y que, en la sesion anterior habia hablado de su dificultad para relacionarse con su marido. hermoso, en wna 2B Mais alld de ta persona Este libro es el resultado de investigaciones y estudios realizados en los Liltimos 15 afios y ha sido reeserito a pani de revisiones y reformulaciones de articulos publicados en revistas cientificas durante ese periods. Persigue una perspectiva diferente al humanismo antropocénirico que ha predominado tradi- cionalmente en el enfoque. Se propone una implementacién de la psicologia clinica a partir de ta perspeetiva del hombre mundano!. eminentemente hist6ri~ co-cultural, a través de la utilizacién de la fenomenologfa de Merlewu-Ponty como método para el desarrollo de una psicoterapia que vaya mds alld de la persona. Arriba a un bosquejo de psicoterapia fenomenolégica mundana tanto como método de investigacién empirica, como de teorizaci6n véenica en psicoterapia y conceptual en psicopatologia, resultante de invest la nocién de persona, en el marco de! humanismo de Carl Rogers. que indica la necesidad de trascender este concepto a través de la imptementacidn del méto- do fenomenolégico en psicoterapia, Del cruce de estas investigaciones ~ 1a bibliognifica y Ja empiric desprende que Ia psicaterapia 0 cualquier otro tipo de intervenci6n elni individual o grupal, no puede restringirse al concepto de persona-individuo, tal como trudicionalmente se ha realizado en ka psicologta humanista. Eleje central de este libro es la superacidn del pensamiento duatista que alcanza una vision ambigua de hombre, a través de la trayectoria desarrotlada por Merleau-Ponty, cuyos conceptos de percepcién, intercorporeidad, mundaneidad y carne, progmsivamente trahajados alo largo de su obra, hablan de tt matua eonstitu- cién hombre-mmundo, de un hombre que es mundo y de un mundo que es hombre, de la demarcacién entre hombre y mundo a través de eontornos miikiples ¢ inexactos. al igual que la pintura de Cézanne. Mas que existencialista, la idea de carne y de hombre mundano, en su sentido cpistemol6gico, ontoldgico e hist6- rico, tal como Io ha subrayado el filésofo francés, dit lugar a una comprension cultural de hombre, es decir, mutuamente constituide con un conjumia de mo- dos de vida, costumbres y conocimientos (...) en una época 0 grupo so~ cial ‘Tal como lo plantea Martin-Barhero (1999) “la perspectiva epistemol6gi ~se 1 Aungue el témino mondano se encuentre actuslmente eargado de sentido pe- ‘yorative, se utiliza aqul como cl término que sefisla mejor, en su sentido ctimolégico, un modelo de hombre que existe entrelazadn al mundo, en mutua constitucion eon Este. send el significado uiilizado por Merleau-Ponty. 2 Todas las definiciones de los términos utilizadas ea este libra provienen del Diccionario de fa Lengua Espaiola de la Real Academia Espuftola (1998), Madrid Espasa Calpe, Introduccion tiene su mas explcito y espléndido punto de partidxen los trabajos de M. Merleau~ Ponty, primero sobre la pereepeidn y la palabra, a expresidn en Ta pintura de ‘Cézanne y, finalmente, sobre ts elacién de fo visible z lo invisible. Hay un saber del cuerpo que no es pensable desde la consciencia en que se representa el mundo, pero que es accesible a la experiencia originaria en que se constituye el Tnundo (,.) el cuerpo deja de ser ef instrumento de que se sirve la mente para conocer y se convierte en el lugar desde el que veo y toco, 0 mejor desde el que siento oGmo el mundo me toca” (p. 96) ‘Se entiende fenomenologia como tcoria de los fendmenos 0 de lo que aparece. Se define (ilos6ficamente como “el estudio descriptive de un conjunto de fendmenos tal como se manifiestan en el mismo tiempo 0 espacio, sea por ‘oposicién a lus leyes abstractas y fijas de esos fenémenos, sea a las realidades trascendentales de Jas cuales ellos serfan manifestaciones o sea a la critica nor- ativa de su legitimidad” (Lalande, 1985, p. 768). Heidegger (1963), a su vez, recupers la definici6n etimol6gica de fenomenologia: phenomenon y logos, que fevooan los términos griegos divayevov y Aoyos. Entonces, la fenomenologia serfa la ciencia del fendmeno, lo que implicaria dejar aquello que se muestra a sf mismo ser visto a partir de sf mismo, definicién que se acerea a la idea de las cosas mismas de Husserl. Merleau-Ponty (1945), en tanto, define 1a fenomenologia como “una filosoffa que re-sitia las esencias dentro de la existen- cia y no eree que pueda comprenderse al hombre y al mundo mds que a partir de su facticidad’ (..). Esel ensayo de una descripcidn direeta de nuestra experien- cia tal como es, sin tener en cuenta su génesis psicoliica nia Jus explicaciones ccausales que el sabio, e} historiador 0 el socidlogo puedan damos de la misma” (p.)). {A partir de estas definiciones, este libro ha sido concebido desde el mérodo fenomenolégico, dado que “dejar aparecer lo que se muestra a partir de s ‘mismo y en la forma como se muestra, nos parece una propuesta pertinente frente a nuestras intenciones, si consideramos que ese aparecer, el descubrirse del fendmeno, es eapaz por cl mismo acto de descubrirse, de revelar el movi- rmiento interno de su constitucién como tal” (Naffah Neto, 1985. p. 72). Resca- tando el significado etimolégico de Ia palabra método formada por meta, que significa ademds dle, y odos, que quiere decir camino: se trata de un camino conducido mas allé de (Cunha, 1987, p. 516). Veamos, entonces, el camino de este libro, que se encuentra dividido en cuatro partes: Mais allé de la persona La primera parte investiga los limites del Enfoque Centrado en la Persona, preocupacidn que se encuentra relacionada directamente eon mi prictiea perso- nal como psicoterapeuta y profesora universitaria en Ios aiios ochenta. En este camino, el Enfoque Centrado en ta Persona marcé mi desemperio profesional en Ja medida que, c posibilité una practica profesional coherente con mis creencias y anhelos, tanto en la psicoterapia como en la pedagogfa y en la bik queda de un quehacer profesional responsable y congruente. Los aportes de Rogers a la psicologia son notables, ya que su (eorfa enfatiza Tas relaciones hu- manas y visualiza nuestra existencia como un proceso continuo, ¥ no episédico. Ademais de su contribuci6n en ef plano de ta relacién interpersonal y grupal, sefala la necesidad del contacto y de la comprensién de sf mismo, aspecto fun= damental para comprender al otro, subrayando, principalmente, st creencia en el desarrollo positive del ser humano. No se debe olvidar, ademis, su contribucién ala psicoterapia individual y de grupo donde, a través de la prictiea elfnica y de icas empiricas, examiné diversos aspectos de la personali- dad humana. La importancia del aporte rogeriano a la psicologia va mis alld de una teoria, El Enfoque Centrado en Ia Persona sustenta toda una filosoffa que busca rescatar el respeto par la persona humana. En una época en Ia que el desarrollo tecnoldgico esta constantemente desplazando al hombre, Rogers Iu- cha por la prioridad de la persona, Esta preocupacién sigue siendo muy significa- tiva, sobre todo en este momento histérico, en el que tantas formas de autodestruccién, como la tecnologfa nuclear o fa contaminacién ambiental, ame- naan la supervivencia de la humanidad, En el rea pedagégica, sus contribucio- nes también merecen ser nombradas. La mayor de ellas es, probablemente, la im- portancia de la relaciGn profesor-alumno -de persona a persona- famentando la autonomia a través de una relacidn auténtica entre ambas partes, mis alld de los roles tradicionales, En este perfodo, ta revisiGn de la bibliografia eritica refativa al Enfoque Centrado en ta Persona, mostré que varios autores reconocéan fa importancia de Ia obra rogeriana, Hannoun (1976), por ejemplo, resalta el mérito de Rogers al haber centrado la atencién en la relacién psicoterapéutica, como una retacidn humana, earacterizada por una actitud libre y auténtica de las personas. El mi mo autor destaca que estos elementos poscen también un inmenso valor en el mbito de la pedagogfa. Snyders (1973), al referirse a fa contribucién de Rogers, en el area cducacional, afirma que la no-directividad permitié situar en primer plano fa relaci6n profesor-alumno, mostrando ta caracteristica dominacidn del educador y Ia tradicional pasividad del alumno, Insroducetén En el trabajo como psicoterapeuta individual, asi como en Ta parti fen grupos y workshops’ constaté que este enfoque propiciaba el cambio y el Gqecimiento personal, Mi identficacidn con algunos de los supuestos basicos del famanismo, reafirmaron la orientacidn de mi trabajo profesional, pese a que Ta prictica psicoterapéutie atienda a un pequefia sector de la pablacion y aque los grupos de encuentro scan experiencias artificiales, desvineuladas del eontexto historico natural. Sin embargo, con cl transcurso de lu priictica y el mayor con- tacto con la teoria, me fui encontrando con limitaciones que me llevaron a iniciar tuna serie de cuestionamientos respecto de algunos de los supuestos centrales de qa teor‘a de la personalidad propuesta por Carl Rogers, que produjeron la neces dad de profundizaren el estudio de los limites del Enfoque Cenirado en la Perso- na, y buscar la superacién de estas dificultades para caminar hacia una prictica més completa y culturalmente adceuada a la realidad. Sentia la necesidad de unt mayor concrecion en el Enfogue, dado que, en algunos aspectos, me pareefa romantico; me inguictaba su origen norteamericano, y esto demandaba, a mi |juicio, serias evaluaciones respecto de las diferencias eulturales en su aplicacion ‘alas distintas realidades latinoamericanas. “Trabajando como profesora universitaria, paralelamente asi actividad como psicoterapeuta, me encontré con otras liitaciones al intentar ampliar el Enfoque Centrado en la Persona a la préctica didiéctica. En la sala de clases, al postular esta posicién surgian aspectos que denoming limites pedagdgicos, que se Su- maban a los limites psicolégicos y que difieultaban la labor del profesor (o facilitadun). Asi, aunque asumiese algunas de las actitudes propias de este enfo~ que, como Ia autenticidad, la valoracidn de Ta relacién profesor-alumno, el respe~ toa la persona y 2 los contenidos personales de los alumnos, era percibida (y me sentia) como una autoridad. La propuesta de otorgar esta autoridad al alumno se presentaba como ilusoria, en la medida en que permanecfa en mi, como profe- sora, la autoridad institucional y la autoridad del conocimiento. Posefa un papel 3 Denominacisin titizada para definie os grupos de encuentro, cuyo objetive es el crecimiento personal. Enire 1976 y 1985, Carl Rogers, junto al equipo dei Center for Studies of the Person, de la Jolla, realizé varios eventos de este tipo en Brasil, incluyendo entrenamientos que constituyeron una generacidn de psicéloges y psicoterapewtas br silefos,y latinoamericanios con una fuer eaperiencia y emocimienio en procesos grupales ue, ala ve7, delerminaron una orientacién especificaen psicoterapia individual, ala baz de las vivencias de grupo (Cury, 1987). Cabe destacar, junto la Gigura de Carl Rogers, & John Wond, Rachel Rosenberg, Maria Bowen y Maureen Miller, como maestros de ests ‘goneracidn de psicoterapcutas a fa que tengu el privilegio de perlenecer. a Mas alld de la persona definido en aquella instituci6n y tanto los alumnos como yo lo sabfamos. Pensaba también en Ja necesidad de generar un programa que, aunque Mexible, fuera preestablecido, lo que evitaria la pérdida de contenidos y permitirfa a los alumnos Ja posibilidad de optar dentro de un determinado marco de estudio para la disci- plina, Me distancié de la propuesta rogeriana al intentar no s6lo afr af alumno, sino que también entregar ideas y contenidos que, evidentemente, no surgian de I mismo, al preocuparme por el aprendizaje significativo, no s6lo para el alumno como ser individual sino también como ser sransindividual* ; con sus aspectos culturales, tomando en cuenta lt sociedad en la que estaba inserto. Asi, tanto en psicoterapia como en pedagogfa, a pesar de identificar varios aspectos vailidos, existen también algunos que demuestran las limitaciones del Enfogue Centrado en la Persona. Por consiguiente, ¢1 tema enfocado en la pri- mera parte de este libro serfa: ,Cuilles son los limites del Enfoque Centrado en Persona? Para responder a esta pregunta, el desarratio de la primera parte ha sido estructurado en las siguientes etapas: a) ,Cudles son los limites psicolégicos. del Enfoque Centrado en la Persona’ y 6) ,Cuiles son los limites pedagégicos del Enfoque Centrado en la Persona? Para abordar estos limites, en este primer estudio, se adopts una perspectiva socio-politica. ya que # partir de ésta, ellos serfan especialmente relevantes, porque despertarian Ia necesidad de un estudio profundo; presente en los profesionales latinoamerieanos que trabajaban dentro de esta linea en los aiios achenta, Esto contribuyé a considerar como abjetive primordial la definicién de esta perspectiva teérica, con et fin de contribuir a la reereacién de un modelo de intervenci6n mis acorde a la realidad latinoameri cana. La preocupacién por la perspectiva socio-politica, en el Enfoque Centrado en la Persona, fue (ema central en el | Encuentro Latinoamericano del Enfoque Contraco en fa Persona® , donde un nkimero importante de profesionales del area se interesaba por discutir y reflexionar en toro a la adecuacién de este enfoque, El concept de rransinelividuatidad es desarrellada por Goldmann, L. (1972). criagdo cultural na sociedade moderna, Sio Paulo: Difusio Européia do liveo. Para este autor, ¢] hombre no es silo un ser individual, sino que trasciende a ello, sienda tambign sujet eolectivo, 5 Realizado en Peirépolis, Brasil, del 08 al 16 de octubre de 1983, con la participa ccidn de profesionales de Argemtina, México, Uruguay y Brasil. Los Encuentros Latino: mericanos del Enfoque Centrado en ta Persons tuvieron continuidad, reuniendo cada dos afios alrededor de 150 y 200 profesionales del drea. Entre las actividades desarrolla- das se encuentran la presentaciéin de trabajos, la discusidn grupal de temas espeetficns ¥ plenarios con un caricter masivo, Estos encuenitos se dilerencian de los congresos 28 Introduccion alas particularidades culturates de los diversos contextos latinoamericanos. Esto fae muy significativo e impuls6 a realizar este trabajo que, en cierto sentido, fambign es producto de este encuentro continental. Precisar con clatidad las fimitaciones reales y vacfos teéricos de este enfoque, es un paso previo a st recreaci6n, complementacién o reformulacién. Concuerdo con los planteamier fos de mi ilustre coterrineo brasileno Paulo Freire (1983) cuando afirma que las jdeas imporiadas deben ser “reducidas sociol6gicamente, es decir, estudiadas ¢ Jntegradas en un contexto nativo; deben ser eriticadas y adaptadas; en este caso, qa importacicn es reinventada o recreada” (p. 35). Para realizar un andlisis te6- rico-critico del Enfoque Centrado en la Persona, a metodologia utifizada en esta primera parte consiste fundamentalmente en una investigacion bibliografica, que fevelé una gran escasez de publicaciones criticas sobre la teoria de Rogers en Latinoamérica hasta cl final de la década del ochenta. En ese entonces, s6lo cexistian algunos articulos y textos escritos presentadas en Jos Encuentros Lati- noamericanos det Enfogue Centrado en Ix Persona, en su mayeria no publica- dos. Este cuadro cambié en la década del noventa. (Tassinari y Portela, 1998). Sin embargo, son poces [os autores que, en obras publicadas, hacen eriticas especificas a la ‘Teoria Centrada en la Persona, pese a que Ia preocupucién esté presente en varios de ellos”. - En el primer capitulo, se realiza una revisign histérica del Enfoque Centra- do en la Persona, con cl fin de proporcionar una visién general que permita una mejor comprensién de los limites analizados en este trabajo. Se exponen resumidamente los conceptos bisicos del Enfoque y la evolucion de su denomi- pacidn, las corrientes filoséficas que loantecedieron y el origen y evolucién de su principal autor, Carl Rogers. El segundo capitulo, analiza los limites psicolégicos del Enfoque, cuestionando algunos aspectos de la teorfa de la personalidad de Rogers. Se aborda su visién de hombre planetario, las bases de la teorfa en 1a dimensidn individual de ta persona y, Finalmente, su optimismo en la concepcion de la naturaleza humana, En el terver capftulo, se cuestiona 1a aplicacién del {Jeadmicos tadicionaley y de fos worshops vivenciales por su cardcte weérico-vivenctal, Tepresentando un gran aporte a ln experiencia y al conoeimiento de fos trabajos grupales {Thssinariy Portela, 1998). Hasta el momento, estos encuentros han sido realizado en ‘Argentina, Bolivia, Brasil, México, Uruguay y Costa Rica, ‘6 Respecto i las obras ertieas sobre el enfoyue 1 proviene de autores franceses y son pocas las que han sido traducid castellano © portugué iano, la mayoria de ellas y publicadas al 2» Mas alld de la persona Enfoque Centrado en In Persona a ta pedagogia, basindose en el contexto institucional y las relaciones necesarias entre lu escuela y el sistema social. El estudio de los limites pedagégicos incluye la diferencia de objetivos entre psico- terapia y pedagogia, cl cuestionamiento de la autoridad, el uprendizaje signifi tivo, los limites institucionates en la pedagogfa y la posicién politica adoptada por Rogers, Incluye, ademiis, una propuesta tentativa sobre un camino hacia un en- foque dialéctico centrado en la persona. Se trata de un esbozo de ideas, que concluyen la primera parte de este libro y constituyen los primeros pasos facia una psicoterapia fenomenolégica mundana En la segunda parie, se presenta una bisque acerca de los fundamentos filosGficos del Enfoque Centrado en la Person, concomitante a la realizacién de la prictica clinica teniendo presente los Iimites estudiados. Es decir, la investigacién tedrica emerge de la necesidad de desarrollar nuevos caminos que describan de forma mas cuidadosa y detallada la experiencia clinica, El cuarto capitulo sefiala la importancia de la busqueda de Ios fundamentos Filoséficos del Enfoque Centrado en la Persona, Se trata, mis bien, de un texto due retine trabajos de varios autores. explicitando la fandamentacién existencial- fenomenoldgica. Se reficre a la fundamentacién en Ia filosofia de Buber y de Nietzsche, y se propone, finalmente, fa fenomenologfa de Merleau-Ponty como base filoséfica para las psicoterapias humanistas, Siendo este tiltimo tema sélo un delineamiento de lo que seré desarrollado en la tercera parte de este libro. El {quinto capitulo relata un caso elinico de psicoterapia individual dentro de un modelo humanista, el de Isabel, diferencidndose, sin embargo, de Rogers, en lo que se reliere w la ulilizacién y necesidad del diagnéstico en psicoterapia, Al contrario de Rogers, que niega la utilizacién det diagnéstico, se enfatiza, en este caso clinico, su importancia, siempre y cuando se mantenga entre paréutesis, tal como lo postula ef método de la reduccidn fenomenolégica. Isabel era una paciente con diagnéstico de esquizofrenis, por lo que me vi enfrentada a definir y redefinir Ja psicopatologia de la esquizofrenia, En este capttulo se presenta el caso clinico y se discute desde el punto de vista de la técnica terapéutica utilizada, donde el psicoterapeuta se introduce en cl mundo de la cliente”, acompafiindola y ‘dn de los térmninos in cliente a aie de la 7 Exisie una enorme discusidn wériva respecto a ta uti cliente y paciente en psicoterapia. Rogers introduce la denomina critica a concepto de paciente, proveniente del modele clinico médico, que hasta es, era tambign siempre utilizado en psicologfa clinica, Enewentra inadecuada la palabra paciente, ya que esta signilica pasivo, micniras que en el proceso y en Ia relacién 30 Introduccion omentindote la descripeidn de las alucinaciones auditivas que ésta presentaba. Esinteresante destacar que en un determinado punto de este proceso, la paciente tlega a la sesién con el propésito de conmunicarse con Ta terapeuta a través de voces o por telepatia. El que la terapeuta fe plantee que eso es imposible, tiene efectos profundamente terapéuticos para Isabel, que se enfrentaen ese momento fon Ia realidad de la terapeuta, incapaz de comunicarse por telepatia, a pesar del fuerte vinculo de la relacidn terapéutica. Luego, finalizando la segunda parte ideeste libro, el sexto capitulo describe una experiencia de psicoterapia de grupo feon mujeres maltratadas, realizada como parte del Programa de Maltrato det Consultorio Externo de fa Escuela de Psicologia de la Pontificia Universidad Catélica de Chile. Lu indicacién para ta utilizacién de Ta técnica del grupo de encuentro, ilustra su realizacién en Chile, en una cultura especifica de violencia intrafamitiar. En esta experiencia no se coneibe a [a persona como centro, sino puesto en el ser Aumano malerarado, que vive en un contexto que el foco est de violencia intrafamiliar y ef objetivo de la intervencign clinica es superar La sitwacién de violencia y aleanzar el bienestar psicosocial. En [a tercera parte se realiza una investigacién fenomenolégica de la psicoterapia de Carl Rogers, trabajo que se desarrolla tanto a partide la formacisn prictica realizada dentro de este Enfoque, como psicoterapeuta individual y de ‘Brupo, como por la elaboracién de fa investiguci6n teérica presentada en la primera parte sobre los limites. Ya que, a fin de cuentas, si tengo tantas erfticas que hacer ‘nesta linea ledrica, la pregunta de fondo seria: ,qué me mantuvo dentro de ella, de manera tan activa? Lo cierto es que ha sido un trabuje arduo y Frecuentemente con miiltiples conflictos, que a veces me atracn y otras me alejan de este enfoque. Los conflictos emergieron en ka medida en que fui profundizundo el estudio de la teoria del Enfoque Centrado en la Persona. La perspectiva de Carl Rogers, reflejada en sus libros, me pareefa muchas veces insuficiente, superficial ingenua tl paciente tiene un rol active. Sin embargo, es importante sefialar que cos, tanto en Ia investigacién de la psicupatologia como en la nvmucton de la pescoterapia fenomenoligica, se han dado, prioitariamente, en el mbito de la psiquiatrfa, donde los autores médivos, obviamente, mantienen el \érmming paciente, Solo los autores mis acwales en fonomenologia, cuya trayectoria ocurTis viet Psicologia humanista, mantienen, en general, fa denomniacidn cliente, » pesar de Jas Eritias respecto de esta como extzemadamente comercial. A mi juicio, ambaserticas som Vlidas y lo importante no es el cambio de denominacidn sino que e! significado del Armin. sea Este paciente o cliente, por lo que he decidido utilizar ambos 1é:minos sin psicoterapéut Jos desarratlos elin ningdn prejuicio, a Ais alld de ta persona desde el punto de vista politico’. Se hacia necesario, entonces, el establecimiento de las limitaciones de] Enfoque Centrado en tx Persona, estudio realizado a partir de una perspectiva politico-social a luz del Materialismo Dialéctico. Me parecia entonces que Marx proporcionaha en su teoria, lo que le faltaba a Rogers: Ia historicidad, la contextualizacién del hombre y el énfusis en Ia sociedad. Las eriticas realizadas por varios autores? corroboraron mi visidn del pensamiento de Rogers como individualists, optimista y abistérico, mientras que Marx enfatizaba justamente los aspectos te6ricos que Rogers ignoraba, A pesar de tener claro {que eran propuesias tedricas absolutamente diferentes -una estaba situada en Ta psicologfa y la otra en el dominio de la economia politica- el joven Marx pareefa hacer una gran coniribucién al desarrollo de un humanismo comprometido con Jas dinmicas culturales del ser humano. Rogers y Marx, entonces, podrian complementarse: el primero preacupindose de una dimensién individual del hombre y el segundo de una dimensidn social. Es obvio que éste era un raciocinio extremadamente inconsistente desde el punto de vista tedrico, ya que era imposible condensar ambos pensamientos. Ninguno de ellos por si solo me paree satisfactorio: ala teorfa de Rogers le faltaba la dimensién social del hombre, a la de Mars, le fallaba su dimensién individual. Es importante destacar que mis cyiticasen ningdn momento negaban la propuesta de Rogers, sino que buscaban reformularla y complementarla de acuerdo a una realidad social distinta, En varios momentos de mi trayectoria, mi propuesta comprometida con la realidad sociocultural, fue ineomprendida por colegas del drea, que pareefan ver en lat critica a Rogers una amenaza y no una contribucién al Enfogue. Si yo no me senti rogeriana ortodoxa, mucho menos llegué a sentirme una marxista, puesto 8 Ver por ejemplo, la visiin revolucionaria que Rogers (1976) tiene sobre su teoria tn Sabre o pader pessoat. Sao Paulo: Martins Fontes, ‘9 Entre estos autores ver: Comaton, M. (1977). Andlisircritice de la no directividad. Madrid: Marsiega. Dutra, E.(1982), Consideraydo pasitiva incondicional: uma aneilise éritiea. Tesis para optaral grado de Magister. Rio de Janciro, Universidade Gama Fillo Friedman, M., (1982), Comment on the Rogers-May discussion of evil. Journal of Paychology 22 (4). Geller, L. (19829. The future of sell-actualization thenry: a ritique oF ‘Carl Rogers and Abraham Maslow. Journal of Humanistic Psychology, 22 (2), Mamelin. D. & Dardelin, M. (1977), La liberté d'apprendie, Paris: Quvriere. Hannon, H. (1976). L? aitiuude non direetive de Carl Rogers. Paris: ESE. May. R.(1987). The problem of evil: an ‘open letter to Carl Rogers, Journal of Humanistic Psychology, 22 (3). Foretti, A. 1974} Pensée et verité de Carl Rogers, Paris: Privat. Snyders, G. (1973). Para onde vao ax pedagogias ndo diretivas. Lisboa: Moraes, entre otras autores 2 Introduccion aque ambos pensamientos forman parte de la filosoffa occidental: aeentuanclo {nto lo individual como To social, siempre en un pensamiento dualista, que a mi parecer era insatisfactorio pura comprender al ser humano en su cabalidad. Por iro lado, se fue haciendo cada vez més dificil conjugar ambos pensamientos - ‘ismo y el otro en la teorfa de Rogers- y permanecfa presa fen una visi6n dicotémiva, lo que hacta que mi posicién teérica fuese insustentable. Fue mediante la fenomenologia, especificamente la filosoffa de Merleau-Ponty, que logré twascender las dicotomias y plantear una concepeién de hombre mundano, como carne, que es pre-reflexiva y precede, por tanto, a las supuestas dimensiones individual y social, El deseubrimiento de Merleau-Ponty fue un momento esencial en el proceso de madurez de mis eriticas, que me Tevaban ‘siempre a una tinica cucstién: el modelo de hombre en el pensamiento rogeriano, aque tiene a la persona como centro. En un enfoque que se denomina ceniraco ‘en la persona, jcuil seria cl significado de ese concepto central?, qué seria persona, dentro del modelo de homibre segiin Rogers?, zqué implicancias tendrfa ese modelo para su psicoterapia?, gla prictica de Carl Rogers legitimaria su teoria y viceversa’ Los cuestionamientos teéricos que generaron este libro son muchos. La puesta en prictica del enfoque generalmente me entusiasmaba, sin embargo, otras veces me confundia y me hacfa vivir momentos profundamente decepcio- nantes, como en algunas situaciones que se presentaron en grupos de encuentro, ten tos que discrepaba radicalmente del tipo de intervenci6n realizada por los fucilitadores. Teniendo en cuenta mis cuestionamientos tedricos, no sabia si 1a intervencidn de éstos era una lectura posible de la tworfa de Rogers, o si eran simplemente intervenciones equivocadas. Fueron esas situaciones vivenciales, Jas que me generaron inquietud y me hicieron pensar cada vez més sobre este tema. Como en cl caso de Marfa, expuesto al inicio de la introduccién, donde Ja interveneién de la facilitadora priorizé los problemas personales en detrimento de las cuestiones sociales, dejando en evidencia que el problema de la sequfa no era considerado parte de Maria, Es decir, Marfa era vista como un ser aislado, como una isla, Desde esa perspectiva, las alirmaciones retativas a la realidad sociocultural son menos importantes, ya que se supone que son ajenas a la per- sona, Por tanto, fa intervencién de la facilitadora demuestra una visién dualista del hombre, que pretende dividirlo en interior y exterior. La realidad social, por ser exterior (no individual-personal), no es tomada en cuenta, ya que, no tiene & Ja persona como centro, Eso genera otra perspe js de la interven- cin de la facilitadors, que es el tema del centramiento en ka persona. Lo que ten‘a un pie en el 33 eer Mais alld de la persona puede inferir es que, desde la perspectiva de la facilitadora, los comentarios de Marfa no estaban censrados en su persona, sino que trataban de otros temas Con su intervencién, la facilitadora intenté conducir al grupo al centramiento en la persona a través de exposiciones personales. Era como si la angustia de Maria no hubiese sido reconocida como tal, en a medida en que se referia a una problematica sociocultural. Maria se vefa fuertemente angustiada por el proble- made la sequia y el conflicto que vivia por estar en una realidad privitegiada en aque! momento, tan diferente a la del nordeste. Este no es un conflicto exterior a ella, sino que la traspasa, la constituye. Su expresién no es s6lo individual, sino también esencialmente rransindividual, ya que el colectivo existe en Maria y su mundo la constituye tanto como ella lo constituye a él. Marfa no es, por lo tanto, un ser meramente individual, sino que trasciende a ello. La interveneién de Ja facilitadora, que pretendfa poner a la persona como centro, es una anti- facilitacién, en la medida en que empobrece el proceso. restringiéndolo al mbi- to individual. Ademis de ineficiente, una prictica jacilitadora en esos términos es profundamente alienante y descomprometida con el contexto sociocultural. La visién de Jos participantes del grupo como islas en interaccidn, considerados como seres aislados y abistGrieos, desvincula el proceso grupal de ta realidad social, lo que, adems del poco eompromiso politica, es una experiencia peligro- sa, alucinante para los participantes gue, vistos de forma dicotémica, no son tratados en su complejidad. I anlisis de estos aspectos aumentaba mi inquietud y cada ve2 ponia més atencidn a las intervenciones de los facilitadores en los grupos de encuentro © workshops en los que participaba. Me fui dando cuentt de que la mayorfa de las veces que diserepaba de una intervencidn de alguno de os facilitadores, lo que estaba por detrds era una visién de hombre insatisfaclo- ria. Esto se fue haciendo evidente para mien ta medida en que pensaba acerca de estas experieneias Oiro ejemplo que, como cl de Marfa, ocurrié en un grupo de encuentro fue el siguiente: en una segunda sesién, los purticipantes comentaron la sesidn inicial, en la que hubjun sido expuestos los objetivos y las expectativas. Carlos, que estaba callado, comenté su inquietud por saber quién era quien alli, es decir, quign formaba parie de un determinado curso. quién era psicdlogo, quiénes Jos facilitadores del grupo. Otras dos personas apoyaron Jas facilitadoras intervino diciendo aguf todo el mundo ex gente, Entonces, cemergié un silencio en el grupo, credndose un clima de paranoia, que se exten diG hasta Ja Ghima reunidn. Los integrantes no profundizaron sus relaciones interpersonales, ls personas no participaron enteramente; se pasearan mucho ct Iniroduceion por el ocal anes de entrar ala sla de euniones y ls sesiones fueron cortas. La PMervencion facilitadora fue, evidentemente, antifaciltadora para el proceso de aquel grupo, Al enfatizar que todo el mundo era gente, la facfitadora estaba Fepeniendo una igualdad ficticia, lo que imposibilité la evolucién del proceso. E} roceso del grupo no fTuyé hacia Ja interaceién: fue truncado por esa respuesta ye wevelaba una concepei6n ahistérica de hombre, como si los paricipantes no q ati fhviesen una historia y no fuesen parte de una cultura, Agu también se puede pbservar fa idea de persona como centro, donde, los roles culturales.y la histo- fia serfan exteriores, no centrales y, por Io tanto, menos importantes, Dentro de tuna concepcién dicotémica, la persona es vista a partir de una interioridad que es comin a todos, Se niegan las diferencias y lu historicidad, en lamedidaen que el centro es la persona-individuo, vista como un ser en relaciGn (interindividual), pero no como un ser eolectivo (transindividual). Permanece la idea de concebir al hombre como un isla, desvinculado de Ta realidad social y, al mismo tiempo, se crea en el grupo, una realidad falsa,ilusoria, que puede ser peligrosamente aliemante, Cuando tropiezo con el fundamento filossfico de un modelo piscoterapéutico aque tiene a la persona como centro, observe que mi prictica psicoterapéutica busca dirigirse mds alld de la persona, tal como to sugieren los casos clinicos de Olga, Ana y Pedro, presentados en fa tervera parte de este libro, Entonces, Ta complicacién comicnza con ka denominacién de la teoria de Carl Rogers: Enfo- que Centrado en la Persona. Se hace dificil situarse dentro de este Enfoque si se cuestiona la nocién de persona como centro. es un tema polémico, controvertido y amenazador, {serd demasiado ambicioso? Tal vez, Pero este estudio se realiz6 con el fin de establecer mi lugar te6rico como psicoterapeuta, inserta en una cultura latinoamericanae influenciada por la fenomenologia francesa de Merleati-Ponty. Aqui recojo sus palabras cuando considera que “...lamamos humanismoa una filosoffa del hombre interior que no encuentre ninguna dificultad de principio en sus relaciones con los dems, ningu- na opacidad en el funcionamiento socially que substituya la cultura politica por fa exhortacién moral...” (Merleau-Ponty, 1960, p. 283). Nuevamente el fildsofo francés logra interpretar mis dudas teérieas: ,Seré posible una psicoterapia fenomenolégica mundana’?, ,C6mo desarrollar una prictica clinica cuya pre~ ocupacién fundamental sea 1o humano, que no tenga al hombre como centro, sino como un ser mimdano, es decir, también cultural? Esto se acerea a Ta practica clinica que busco realizar, ,Litopia? Sin ella no se avanza ni se tiene el coraje de desaliar, criticar y seerear lo que es dado como cierto. No lo planteo 35 Mais alld de la persona lerd a su teorfa como abierta a la continuidad, Ia critica y Ia reformulacién, Sin esa utopfa, los psicélogox en Latinoamérica, no podremos construir muestra historia, describiendo nuestro que- hacer, de acuerdo con nuestra cultura. Permaneceremos como meros importadores, y repetidores de madelos, aun sabiendo Ia importancia de revisar la eorfa frente 2 Ja puesta en prictica en diversas contextos socioculturales. ‘Como respuesta al desafio de esta ulopfa. y persiguiendo una teorizacién mis préxima del fenémeno clinico, es que la tercera parte de este libro tiene por objetivo realizar una revisién critica de Ia psicoterapia de Carl Rogers, buscando identificar las implicancias de mantener li nocién de persona como concepto central de la teorfa y Ia practica psicoterapéutica. Los capitulas séptimo y 0 vo, pretenden rescatar el o transformaciones que sulrié el concept de persona a lo largo de lah noveno capitulo, identifica cémo este con- ceplo aparece en la teoria de Curl Rogers; y ef décimo, analiza en detalle la nocién de persona emergente de su prictica clinica, « partir de una investigacién fenomenolsgica realizada sobre sesiones de psicoterapia individual desarrolladas por Rogers en las décadas de tos cuarenta, sesenta y ochenta, El undécimo capitulo, propone ta presentacién del concepto de carne de Merleau-Ponty, como posible contribucién a la psicoterapia humanista, tomando en consideracién Ia conceptualizacién de fo que fue emergiendo como fundamental en el fenémeno clinico, ao largo de la trayeetoria de esta investigacién Finalmente, ta cuarta parte de este libro propone aplicaciones del método fenomenolégico a ta técnica de ta psicotcrapia, a la supervisi6n clinica y a la comprensién de la psicopatologia. En el duodécimo capitulo, se delinea brove- mente cémo la fenomenologta. a través de la descripcién, puede ser utilizada como el camino para [a articulacién entre la teoria y la préetica hacia una psico- logia cultural, El capitulo decimotercero defiende la necesidad del desarrollo de la técnica en psicoterapia tomando como fundamento la metodologia feno- menolégica desde Merleau-Ponty, donde se utiliza como base al encuadre psicoterapéutico. Se presenta y discute Ia intuicisn eidética, la reduccidn fenome- nolégica, la descripcién, el habla auténtica. el ver y ofr fenomenolégicamente como técnicas de intervencién fenomenolégicas en psicoterapia. El capitulo de- cimacuarto, propone una comprensién fenomenolégica de la psicopatologia des- de la relacién entre lo real y lo imaginario como dimensiones de la existencia, Describe la analogia que hace Merleau-Ponty entre su filosofia y la pintura de Cézanne, respecto de sus contornos miltiptes. lo que serfa una deseripeién de Ia realidad bastante mais verdadera que la supuesta realidad absoluta de la fotogra~ ‘por Rogers, que en su sabiduria, siempre cons 36 Iniraduceidn fia, or ejemplo. Seen esta perspectiva, se describe la relucin entre hombre y ie Ado, através de contornos miltiples, nunca exacta y siempreen movimiento Se plantea que el psicdtico serfa cl que no tiene ningin conto; mezckindose

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