La flor
multicolor
Había una vez un jardín donde todas las flores eran
de color rojo. Había flores grandes, pequeñas, altas,
bajitas, con muchos pétalos y otras con pocos. Todas
eran diferentes, salvo en el color, todas tenían un
bonito color rojo.
Un día de otoño, hacía mucho viento y las flores
tenían que agarrarse unas a otras para que el viento
no se las llevara. Cuando el viento dejó de soplar,
una de las flores descubrió algo en el centro del
jardín; era una pequeña semilla negra y con forma
de estrella.
- ¿Qué será? se preguntaban unas a otras.
- Serán malas hierbas. Decían unas.
- O quizá un árbol gigante. Decían otras.
La única forma de saberlo es esperar a que crezca.
Dijo la flor más vieja.
La semilla quedó enterrada en la tierra y cuando
llegó la primavera con las
lluvias enseguida comenzó a crecer. Un minúsculo
tallito verde con dos hojas pequeñitas quería salir a
tomar el sol.. Las demás flores estaban impacientes
y ansiosas por ver que planta crecía. La pequeña
plantita poco a poco empezó a estirarse para ver el
sol, sus hojitas se abrieron y poco a poco fueron
naciendo hojas nuevas. La pequeña planta ya era
casi tan grande como las otras flores, pero aún no
tenía flor.
Las flores estaban muy preocupadas pues no sabían
qué tipo de planta era esa. Tenían miedo de que
fueran malas hierbas y perjudicaran el jardín, o de
que fuera un árbol grande y alto que les quitara el
sol al crecer más que ellas.
Un día al despertar, las flores descubrieron que la
planta tenía una gran bola, en ella se escondía la
flor. La bola empezó a romperse y los pétalos de la
flor comenzaron a salir, uno era rojo, otro amarillo,
otro verde, otro azul, también blanco y rosa. La flor
tenía pétalos de todos los colores. Las otras flores se
quedaron con la boca abierta al ver aquella flor,
nunca habían visto una flor de otro color que no
fuera el rojo brillante que lucían todas, y aquella flor
tenía todos los colores.
- ¿Pero tú qué clase de planta eres? le preguntaron.
- Soy una flor. Contestó ella.
- Las flores son rojas, míranos, todas somos rojas.
La flor se extrañó mucho.
- Es cierto, todas sois rojas en este jardín, pero de
donde yo vengo las flores son de todos los colores,
unas son rojas, otras amillas, otras blancas, otras
verdes y hay otras como yo que somos de todos los
colores.
Las flores se sorprendieron mucho de la explicación
de aquella nueva flor, no sabían que existían flores
de otros colores y se pusieron muy contentas de
tener una amiga nueva que fuera tan diferente y tan
bonita.
Pasó el verano, llegó el otoño y las flores
comenzaron a dejar caer sus semillas en la tierra,
pasó el invierno y volvió la primavera. Las nuevas
flores comenzaron a crecer.
- ¿Cómo serán? ¿Serán rojas o de muchos colores?
Se preguntaban todas las flores.
Las nuevas flores comenzaron a abrirse y empezaron
a aparecer muchos colores nuevos en el jardín.
Había flores rojas, amarillas, verdes, blancas,
azules... y también había flores multicolores.
Todas las flores se pusieron muy contentas, su jardín
ya no era de un solo color sino que tenía todos los
colores del mundo.