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Panorama General

La OMS define la actividad física como cualquier movimiento corporal que consume energía y resalta sus beneficios para la salud, advirtiendo que la inactividad aumenta el riesgo de enfermedades no transmisibles. Se presentan directrices específicas sobre la cantidad de actividad física recomendada para diferentes grupos de edad y se destaca que casi el 31% de los adultos no cumple con estas recomendaciones. Se propone que los Estados Miembros implementen políticas para fomentar la actividad física y reducir la inactividad, lo que requiere un esfuerzo coordinado entre diversos sectores.
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Panorama General

La OMS define la actividad física como cualquier movimiento corporal que consume energía y resalta sus beneficios para la salud, advirtiendo que la inactividad aumenta el riesgo de enfermedades no transmisibles. Se presentan directrices específicas sobre la cantidad de actividad física recomendada para diferentes grupos de edad y se destaca que casi el 31% de los adultos no cumple con estas recomendaciones. Se propone que los Estados Miembros implementen políticas para fomentar la actividad física y reducir la inactividad, lo que requiere un esfuerzo coordinado entre diversos sectores.
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Panorama general

La OMS define la actividad física como todo movimiento corporal producido por los
músculos esqueléticos que requiere consumir energía. En la práctica, consiste en
cualquier movimiento, realizado incluso durante el tiempo de ocio, que se efectúa
para desplazarse a determinados lugares y desde ellos, para trabajar o para llevar
a cabo las actividades domésticas. La actividad física, tanto moderada como
intensa, mejora la salud. Entre las actividades físicas más comunes cabe
mencionar: caminar, montar en bicicleta, pedalear, practicar deportes y participar
en juegos y actividades recreativas. Todas las personas pueden realizarlas y
disfrutar de ellas en función de su capacidad.

Si la actividad física es beneficiosa para la salud y el bienestar, cuando no se


practica aumenta el riesgo de padecer enfermedades no transmisibles (ENT) y
otros problemas de salud. Conjuntamente, la inactividad física y los hábitos
sedentarios contribuyen a aumentar las ENT y suponen una carga para los
sistemas de salud.

La mejora de los niveles de actividad física redundará positivamente en la salud y


el bienestar y ayudará a alcanzar las metas mundiales en materia de ENT y varios
de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Sin embargo, para lograrlo se
necesitarán más compromisos e inversiones por parte de los Estados Miembros;
innovaciones y aportaciones de agentes no estatales; la coordinación y
colaboración entre varios sectores; y la orientación y el seguimiento continuos por
parte de la OMS.

Beneficios de la actividad física y riesgos del sedentarismo y la inactividad

La inactividad física es uno de los principales factores de riesgo de mortalidad por


enfermedades no transmisibles. Las personas que no hacen suficiente ejercicio
presentan un riesgo de mortalidad de un 20% a un 30% superior a las que son
suficientemente activas.
¿Cuánta actividad física hay que practicar?

En las Directrices de la OMS sobre actividad física y hábitos sedentarios se


ofrecen recomendaciones para niños mayores de 5 años, adolescentes, adultos,
personas mayores, embarazadas y puérperas, y personas con enfermedades
crónicas y discapacidad. Se detalla la frecuencia, la intensidad y la duración de la
actividad física necesarias para que esta práctica redunde significativamente en la
salud y ayude a reducir los riesgos. En el documento se recuerda que incluso un
poco de actividad física es mejor que ninguna y que toda actividad cuenta. Todas
las personas, con independencia de su edad, deben reforzar su musculatura y
limitar el tiempo que dedican a realizar actividades sedentarias.

En las directrices sobre la actividad física, el sedentarismo y el sueño para los


niños menores de 5 años (en inglés) se recomienda el tiempo en el que deben
practicar actividades físicas y a dormir en el transcurso de las 24 horas del día
para favorecer su salud y bienestar, así como el tiempo máximo que deberían
dedicar a actividades sedentarias ante una pantalla o que se les debería permitir
hacerlo.

En este gráfico (en inglés) se resumen las directrices actuales de la OMS sobre
actividad física y sedentarismo para todos los grupos de edad. La OMS elabora
estas directrices tras consultar a expertos y revisar numerosas pruebas científicas.
Ya se están preparando las próximas directrices, que se prevé publicar en 2030.

Niveles de inactividad física en el mundo


La OMS hace un seguimiento periódico de las tendencias relativas a la inactividad
física. Según un estudio reciente (1), casi 1800 millones de adultos (el 31%) no
practican actividad física, o más concretamente, no cumplen las recomendaciones
mundiales de realizar una actividad física moderada durante al menos 150 minutos
a la semana. El nivel de inactividad se ha incrementado cinco puntos porcentuales
desde 2010 y, de mantenerse esta tendencia, la proporción de adultos que no
alcanzarán los niveles recomendados de actividad física será del 35% en 2030.
¿Qué pueden hacer los Estados Miembros para que su población sea más activa?

En el Plan de Acción Mundial de la OMS sobre Actividad Física se formulan


recomendaciones sobre políticas para que los países y las comunidades
promuevan la actividad física y velen por que todas las personas tengan más
oportunidades de mantenerse activas con regularidad. Por ejemplo, se
recomiendan políticas que promueven la posibilidad de desplazarse a pie, en
bicicleta y en transporte no motorizado; que ofrecen más las oportunidades de
realizar actividad física en las escuelas, los lugares de trabajo, las guarderías y en
la prestación de servicios de salud; y que aumentan la accesibilidad y la
disponibilidad del deporte popular y los espacios públicos abiertos.

La aplicación de políticas eficaces para aumentar los niveles de actividad física


requiere un esfuerzo colectivo y coordinado de varios servicios públicos a todos
los niveles, como la sanidad, el transporte, la educación, el empleo, el deporte, el
ocio y el urbanismo. Además, es preciso que, a nivel tanto local como nacional, las
organizaciones no gubernamentales y diversos sectores, partes interesadas y
disciplinas se comprometan a ayudar a aplicar políticas y soluciones adecuadas al
entorno cultural y social de cada país. Deben priorizarse las políticas encaminadas
a solventar las disparidades en los niveles de actividad física, promoviendo,
posibilitando y fomentando que todas las personas la puedan realizar.

La OMS ayuda a los países y a las partes interesadas a aplicar las medidas
recomendadas mediante la elaboración de orientaciones y directrices sobre
políticas a escala mundial, basadas en los consensos y las pruebas más recientes,
a fin de que formulen políticas, las justifiquen con argumentos y encuentren
medios de financiación apropiados.

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