Construyendo puentes: la importancia de la interculturalidad en las escuelas
rurales
Gerson Guillermo Erazo torres
Fundación universitaria los libertadores
San Juan de pasto
2024
Construyendo puentes: la importancia de la interculturalidad en las escuelas
rurales
Gerson Guillermo Erazo Torres
Docente
Juan Carlos Ramírez Silva
Fundación Universitaria los Libertadores
San Juan de Pasto
2024
Introducción
En el entramado educativo de las escuelas rurales, la interculturalidad emerge como un
eje fundamental para promover la inclusión, el entendimiento y el desarrollo integral de los
estudiantes en contextos diversos. En un mundo globalizado donde la diversidad cultural es una
constante, las escuelas rurales juegan un papel crucial al ser espacios donde convergen saberes
locales arraigados en tradiciones ancestrales con el currículo académico formal. Este ensayo se
adentra en la importancia de fomentar un diálogo intercultural en estos entornos educativos,
destacando cómo la integración respetuosa de diferentes perspectivas culturales no solo
enriquece la experiencia educativa, sino que también fortalece el tejido social y prepara a los
estudiantes para enfrentar los desafíos y aprovechar las oportunidades de una sociedad global
cada vez más interconectada.
La interculturalidad en las escuelas rurales no se limita a la mera coexistencia de
diferentes culturas, sino que implica un compromiso activo con el reconocimiento y valoración
de las identidades locales. Este enfoque no solo promueve el respeto y la tolerancia entre los
miembros de la comunidad educativa, sino que también enriquece el aprendizaje al incorporar
perspectivas diversas en el proceso educativo. Al reconocer y celebrar las múltiples formas de
conocimiento y expresión cultural, las escuelas rurales no solo cumplen con su función
educativa, sino que también se convierten en catalizadores de cambio social positivo,
fortaleciendo la cohesión comunitaria y preparando a los estudiantes para una ciudadanía global
informada y consciente.
En este contexto, es crucial explorar cómo las prácticas pedagógicas pueden adaptarse y
responder de manera efectiva a la diversidad cultural presente en las escuelas rurales. La
integración de saberes locales y tradicionales en el currículo educativo no solo amplía las
perspectivas académicas de los estudiantes, sino que también les permite conectar su aprendizaje
con experiencias significativas y relevantes en su entorno inmediato. Desde proyectos educativos
situados que vinculan el aprendizaje con la realidad local hasta la implementación de estrategias
pedagógicas que valoran y respetan las diferencias culturales, las escuelas rurales pueden
desempeñar un papel crucial en la promoción de una educación inclusiva y equitativa.
Además, la interculturalidad en las escuelas rurales no solo beneficia a los estudiantes,
sino que también enriquece la práctica docente al fomentar una reflexión crítica sobre los
métodos y enfoques educativos. Los maestros, al adaptar sus prácticas pedagógicas para integrar
y valorar la diversidad cultural, no solo fortalecen su conexión con los estudiantes, sino que
también se convierten en agentes de cambio que promueven el entendimiento intercultural y la
coexistencia pacífica en la comunidad educativa. Este ensayo examina cómo las escuelas rurales
pueden transformarse en verdaderos espacios de encuentro y diálogo intercultural, donde la
diversidad no solo se tolera, sino que se celebra como una fuente de enriquecimiento mutuo y
crecimiento personal.
En resumen, la interculturalidad en las escuelas rurales es un imperativo moral y
educativo en el siglo XXI. Al reconocer y valorar las múltiples identidades culturales presentes
en estos entornos, las escuelas no solo cumplen con su misión de proporcionar una educación de
calidad, sino que también contribuyen a la construcción de sociedades más justas, inclusivas y
resilientes. Este ensayo se propone explorar las oportunidades y desafíos que enfrentan las
escuelas rurales en su camino hacia la integración intercultural, subrayando la importancia de
construir puentes de entendimiento y cooperación en un mundo diverso y globalizado.
CONSTRUYENDO PUENTES: LA IMPORTANCIA DE LA
INTERCULTURALIDAD EN LAS ESCUELAS RURALES
La interculturalidad en las escuelas rurales representa un desafío y una oportunidad para
la educación en contextos diversos. En este sentido, Ramsés Borroso Bravo ofrece una visión
transformadora para la educación en el estado de Oaxaca, enfocándose en la integración de
conocimientos locales y tradicionales con el currículo formal. Este enfoque es crucial en las
escuelas rurales, donde la diversidad cultural es amplia y variada.
En primer lugar, la interculturalidad se refiere a la interacción respetuosa y enriquecedora
entre diferentes culturas. En las escuelas rurales, donde la diversidad cultural es una realidad
cotidiana, es esencial que el sistema educativo incorpore y valore estos diversos saberes. Sin
embargo, esto no siempre es sencillo, ya que a menudo se enfrentan limitaciones en recursos y
formación docente. Es precisamente en este contexto donde la propuesta de dicho autor cobra
relevancia, al proponer un enfoque educativo que integra conocimientos locales y tradicionales
con el currículo formal. (Borroso, 2024)
Asimismo, el autor describe un proyecto que busca transformar la educación en Oaxaca a
través de la integración de conocimientos tradicionales con la educación formal. Un ejemplo
destacado es el uso de las hojas de agave, llamadas "pencas", que generalmente se desperdician
en la producción de mezcal. En Oaxaca, estas hojas se transforman en fibras textiles mediante un
proceso que incluye la recuperación de la fibra, el hilado y el tejido. Los estudiantes participan
activamente en este proceso, generando la fibra del agave que luego se convierte en hilo y
finalmente en tela o textil. Este proyecto no solo enseña a los estudiantes sobre procesos
industriales y tecnológicos, sino que también valora y preserva una tradición local.
Además, un componente crucial del proyecto es la implementación de portafolios
electrónicos de evidencias, que permiten a los estudiantes evaluar y coevaluar sus trabajos. Esta
herramienta fomenta una educación participativa y reflexiva, permitiendo que los estudiantes se
involucren más profundamente en su proceso de aprendizaje. Adicionalmente, facilita el
desarrollo de habilidades críticas como la autoevaluación, la responsabilidad y la colaboración.
Los portafolios electrónicos son una estrategia innovadora que, al estar en línea, permite una
evaluación más amplia y colaborativa, incluyendo la retroalimentación de compañeros y
maestros. Esta metodología fomenta una educación donde el estudiante es protagonista de su
propio aprendizaje, desarrollando competencias clave para su vida futura (Borroso, 2024).
Por otro lado, Borroso Bravo destaca la importancia de los proyectos situados y las
cartografías sociales como estrategias para promover la interculturalidad. Estos enfoques
permiten a los estudiantes mapear su entorno cultural y social, identificando elementos
identitarios y promoviendo la diversidad. Los proyectos situados, en particular, conectan la
educación con la realidad local, recuperando saberes que el currículo formal a menudo pasa por
alto. Un ejemplo de ello es la elaboración de maquetas y problemas matemáticos relacionados
con el proceso de producción del mezcal, desde el cultivo del agave hasta la destilación. Este
enfoque no solo enseña habilidades académicas, sino que también valora y preserva los
conocimientos tradicionales. Los estudiantes abordan ecuaciones y operaciones matemáticas
dentro del contexto real de su comunidad, haciendo que el aprendizaje sea significativo y
relevante.
Por consiguiente, las cartografías sociales ayudan a los estudiantes a mapear y
comprender su entorno cultural y social, destacando elementos identitarios y promoviendo la
diversidad. Este enfoque fomenta un aprendizaje contextualizado y relevante, que puede
contrarrestar la tendencia del currículo formal a excluir saberes locales y tradicionales. La
integración de estos elementos en el currículo educativo no solo enriquece la formación
académica de los estudiantes, sino que también fortalece su identidad y sentido de pertenencia a
su comunidad (Borroso, 2024).
Asimismo, a lo largo de su conferencia, Borroso Bravo subraya que estos enfoques no
solo benefician a los estudiantes, sino que también enriquecen la práctica docente. Los docentes,
al involucrarse en la planificación y ejecución de estos proyectos, desarrollan una práctica más
reflexiva y crítica. Esto se debe a que los proyectos situados y las cartografías sociales requieren
una mayor interacción y colaboración entre docentes y estudiantes, promoviendo un ambiente de
aprendizaje más dinámico y participativo.
Por su parte, Solman Yamile Díaz Ossa resalta la importancia de la dignidad y la
inclusión en la educación. En su experiencia, ella destaca cómo la infraestructura con paneles
solares en una escuela rural de Puerto Zahara, Timbiquí, mejoró significativamente las
condiciones de vida de los estudiantes y maestros. Esto no solo facilitó el acceso a la educación,
sino que también promovió un entorno de respeto y dignidad, esencial para el aprendizaje.
Igualmente, la autora menciona la relevancia de la neuroeducación en la interculturalidad.
La neuroeducación, que se basa en el conocimiento de que somos diferentes y aprendemos de
manera distinta, es fundamental para desarrollar las capacidades de todos los estudiantes y
maestros, especialmente en contextos rurales donde las oportunidades de formación avanzada
son limitadas. La diversidad cultural no solo se refleja en las personas, sino también en los
espacios geográficos, que son vitales para la vida de las comunidades. Ademas enfatiza que los
territorios son vida y que es necesario integrarlos en el proceso educativo. (Díaz, 2024)
Además, solman yamile subraya que la neuroeducación no solo reconoce las diferencias
individuales en el aprendizaje, sino que también aprovecha estas diferencias para fortalecer el
proceso educativo. Al comprender que cada estudiante tiene un modo único de aprender, se
pueden diseñar estrategias pedagógicas que respeten y valoren estas diferencias, promoviendo
una educación más inclusiva y efectiva. Este enfoque es particularmente importante en las
comunidades rurales, donde las condiciones de vida y los contextos culturales varían
ampliamente, y donde una educación estandarizada puede no ser efectiva. Díaz Ossa (2024)
De igual manera, destaca la importancia de trabajar con comunidades diversas, como las
indígenas y afrodescendientes, y la necesidad de integrar sus saberes y prácticas en el currículo
escolar. Esto se logra a través de estrategias pedagógicas que articulan los currículos oficiales
con los procesos educativos propios de estas comunidades. Un ejemplo es la creación de
espacios demostrativos donde los saberes ancestrales se comparten y se integran en las áreas de
estudio, permitiendo un intercambio de conocimientos enriquecedor y significativo.
En efecto, la experiencia de dicha autora en comunidades rurales muestra que cuando se
respetan y valoran los saberes tradicionales, los estudiantes desarrollan un sentido más fuerte de
identidad y pertenencia. Esto, a su vez, mejora su motivación y rendimiento académico. En sus
visitas a diferentes comunidades, se observó cómo la inclusión de prácticas culturales, como la
música y la danza, en el currículo escolar no solo enriquecía la experiencia educativa, sino que
también fortalecía los lazos comunitarios y promovía un ambiente de respeto y colaboración.
Por otro lado, se señala que la inclusión de las comunidades en el proceso educativo, a
través de la participación activa de líderes y sabedores locales, no solo enriquece el currículo,
sino que también fortalece la cohesión social. Al involucrar a la comunidad en la educación de
sus jóvenes, se crea un sentido de responsabilidad compartida y se promueve una educación más
contextualizada y relevante. Esta participación comunitaria es esencial para superar las barreras
que enfrentan las escuelas rurales, como la falta de recursos y el aislamiento geográfico. Díaz
Ossa (2024)
En este contexto, tanto Borroso Bravo, como Díaz Ossa; coinciden en la importancia de
adaptar la educación a las realidades locales. La educación intercultural no se trata solo de incluir
contenidos culturales en el currículo, sino de transformar la forma en que se enseña y se aprende,
respetando y valorando las diferencias culturales y promoviendo un diálogo abierto y respetuoso.
Esta transformación es esencial para crear una educación más inclusiva y equitativa, que prepare
a los estudiantes para vivir y prosperar en una sociedad diversa.
Sumado a esto, Bastien Bosa introduce el concepto de una ética minoritaria en la
educación intercultural; y reflexiona sobre cómo el sistema educativo debe dejar de ver la
integración como una asimilación a la cultura mayoritaria y comenzar a valorar verdaderamente
la diversidad. En sus palabras, es crucial entender que las diferencias y desigualdades no deben
ser vistas como obstáculos, sino como oportunidades para el enriquecimiento mutuo y la
interdependencia.
Bosa explica que una ética minoritaria implica reconocer la riqueza que aportan las
minorías culturales, raciales y lingüísticas al entorno educativo. Por ejemplo, la presencia de
estudiantes con lenguas maternas distintas al español no debe ser vista como un problema, sino
como una extraordinaria oportunidad para desarrollar habilidades bilingües y promover una
mayor comprensión cultural. Esta perspectiva requiere un cambio fundamental en la manera en
que se percibe la diversidad, pasando de una visión deficitaria a una visión de fortaleza. Bosa
(2024)
El autor destaca la importancia de reconocer y combatir las lógicas de discriminación y
maltrato que aún prevalecen en muchos contextos educativos. Estas lógicas están profundamente
arraigadas en la creencia en la superioridad de ciertos grupos sobre otros, una creencia que ha
llevado a la deshumanización y marginación de las minorías. Para superar estas lógicas, es
esencial promover un verdadero universalismo que abrace los derechos y la dignidad de todas las
minorías, reconociendo nuestra humanidad compartida y los sufrimientos innecesarios que
resultan de la discriminación.
Por último, la integración de una ética minoritaria en la educación intercultural, como
propone Bosa, requiere un compromiso activo por parte de los educadores y las instituciones
educativas. Esto incluye la implementación de políticas y prácticas que promuevan la inclusión y
el respeto por la diversidad, así como la creación de espacios seguros donde todos los estudiantes
puedan expresar su identidad y sus experiencias sin temor a ser juzgados o marginados. Este
enfoque no solo beneficia a los estudiantes minoritarios, sino que también enriquece la
experiencia educativa de todos los estudiantes, al fomentar un ambiente de aprendizaje más
inclusivo y equitativo. Bosa (2024)
En conclusión, la interculturalidad en las escuelas rurales no solo es una meta deseable,
sino una necesidad urgente en un mundo cada vez más globalizado. Al adoptar las estrategias
propuestas por Borroso Bravo, Díaz Ossa y Bosa, las escuelas rurales pueden convertirse en
verdaderos espacios de encuentro y diálogo intercultural, preparando a los estudiantes para vivir
y prosperar en una sociedad plural. Este enfoque no solo mejora la calidad educativa, sino que
también contribuye a la cohesión social y al desarrollo sostenible de las comunidades rurales. La
integración de conocimientos locales y tradicionales con la educación formal, junto con la
promoción de una ética minoritaria, es un paso esencial hacia una educación más inclusiva y
diversa
CONCLUSIONES
Transformación del Currículo Educativo: La implementación de una educación
intercultural en las escuelas rurales requiere una profunda transformación del currículo.
Las propuestas de Borroso Bravo, Díaz Ossa y Bosa demuestran que la integración de
conocimientos locales y tradicionales con el currículo formal no solo enriquece la
formación académica de los estudiantes, sino que también fortalece su identidad cultural
y sentido de pertenencia. Este enfoque permite a los estudiantes ver sus culturas
reflejadas en su educación, lo que aumenta su motivación y compromiso con el
aprendizaje.
Participación Activa de la Comunidad: Un aspecto clave de la educación intercultural es
la participación activa de la comunidad en el proceso educativo. La experiencia de Díaz
Ossa muestra que involucrar a líderes comunitarios y sabedores locales en la educación
no solo enriquece el currículo, sino que también fortalece la cohesión social y crea un
sentido de responsabilidad compartida. Esta participación comunitaria es esencial para
superar las barreras que enfrentan las escuelas rurales, como la falta de recursos y el
aislamiento geográfico.
Valoración de la Diversidad: La ética minoritaria propuesta por Bosa enfatiza la
necesidad de valorar la diversidad cultural, racial y lingüística como una riqueza y no
como un obstáculo. Este enfoque promueve un cambio fundamental en la percepción de
la diversidad, pasando de una visión deficitaria a una de fortaleza. Al valorar y celebrar
las diferencias, las escuelas pueden crear un entorno de aprendizaje más inclusivo y
equitativo, donde todos los estudiantes tengan la oportunidad de aprender y crecer en un
ambiente respetuoso y enriquecedor.
Desarrollo Sostenible y Cohesión Social: La integración de conocimientos locales y
tradicionales en la educación formal no solo mejora la calidad educativa, sino que
también contribuye al desarrollo sostenible de las comunidades rurales. Como
demuestran Borroso Bravo y Díaz Ossa, al valorizar los saberes tradicionales y promover
la participación comunitaria, se fortalece la identidad cultural y se fomenta un desarrollo
más equitativo e inclusivo. Este enfoque educativo es fundamental para enfrentar los
desafíos de la globalización y construir una sociedad más justa y respetuosa de la
diversidad.
REFERENCIAS
Borroso Bravo, R. (2024, 13-07).del análisis crítico de la realidad a la autonomía
curricular una propuesta para resinificar el curriculum desde la comunidad. [Sesión de
Congreso].x congreso internacional en neuroeducación e interculturalidad. Colombia.
Bosa (2024, 14-07). Una “ética minoritaria” para la educación intercultural : desafíos y
posibilidades [Sesión de Congreso].x congreso internacional en neuroeducación e
interculturalidad. Colombia.
Díaz Ossa, S. Y. (2024, 13-07).la diversidad cultural en la educación rural: ¡que
podemos hacer? [Sesión de Congreso].x congreso internacional en neuroeducación e
interculturalidad. Colombia.