LOS TRES PRIMEROS REYES DE ISRAEL.
El pueblo de Israel creía que tener un rey terrenal sería un avance hacia
adelante; Dios les dijo que sería todo lo contrario. Si bien la verdad de Dios
siempre se manifestará andando el tiempo, aun así, mientras tanto la voluntad
del hombre también se esforzará en ser ejercida. Sólo porque Dios les haya
permitido a los israelitas tener un rey no quiere decir que él haya aprobado tal
idea. A veces él permite que algunas cosas se lleven a cabo por motivos de
disciplina. Este fue el caso al pedir rey.
En este estudio sobre los primeros tres reyes de Israel, consideraremos un
período de tiempo de su historia que cubrió 100 años. Cada uno de estos reyes
reinó 40 años: Saúl (Hechos 13:21), David (2º de Samuel 5:4) y Salomón (1º de
Reyes 11:42). Consideremos cada reinado.
BIOGRAFIA DE SAÚL.
¿Quién era?
Saúl, Rey de Israel (1030-1010 a.C.). Saúl en hebreo, que significa "deseado"
o "implorado" Saúl fue el primer rey de Israel. fue elegido como rey y luego
ungido por el profeta Samuel, quien más tarde lo reprobó. Se ignoran los
motivos de su elección, aunque primarían en ello sus condiciones de excelente
guerrero, capaz de expulsar de Israel a los filisteos,
¿Cómo era su hogar o familia?
Fue hijo de Cis, hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afifa, hijo de
un benjamita. Saúl, joven y hermoso. Entre los hijos de Israel no había otro
más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo,
Persona muy popular y de grandes dotes fisicas, que le hicieron destacar en
las luchas de Israel contra los filisteos, los amalecitas y los amonitas.
El REINADO DE SAÚL.
SU PREPARACION:
Su Ungimiento.
Cuando el joven benjamita Saúl salió a buscar las asnas de su padre, se halló
tan perdido como las propias asnas. Él y el siervo que le acompañaba fueron al
profeta Samuel en espera de que pudiese orientarlos y encaminarlos de
regreso a casa. Antes que ellos llegasen, Dios le informó a Samuel que dentro
de un día estaría en su presencia el que él había elegido para que fuese el
primer rey de Israel.
Cuando Saúl llegó, Dios le dijo a Samuel que éste era el varón del cual le había
hablado (1º de Samuel 9:17), y Samuel lo ungió antes que Saúl partiese (1º de
Samuel 10:1).
SUS COMIENZOS.
La Humildad Y Prudencia Iniciales De Saúl.
Cuando Samuel habló con él, Saúl respondió: No soy yo hijo de Benjamín, de
las más pequeñas de las tribus de Israel? Y mi familia ¿no es la más pequeña
de todas las familias de la tribu de Benjamín? ¿Por qué, pues, me has dicho
cosa semejante?” (1º de Samuel 9:21).
Cuando el tío de Saúl le pidió que le declarara qué le había dicho Samuel, 1º
de Samuel 10:16 dice: Nos declaró expresamente que las asnas habían sido
halladas. Mas del asunto del reino, de que Samuel le había hablado, no le
descubrió nada.
Cuando Samuel convocó a todo Israel con el propósito de poner a Saúl como
rey sobre ellos, lo hizo haciéndolos venir delante de él por tribus. Cuando ellos
se acercaron, fue tomada la tribu de Benjamín.
De la tribu de Benjamín fue tomada la familia de Matri. De la familia de Matri
fue tomado Saúl hijo de Cis. Ahora leamos 1º de Samuel 10:21-23:Y le
buscaron [a Saúl], pero no fue hallado. Preguntaron, pues, otra vez a Jehová si
aún no había venido allí aquel varón. Y respondió Jehová: He aquí que él está
escondido entre el bagaje. Entonces corrieron y lo trajeron de allí; y puesto en
medio del pueblo, desde los hombros arriba era más alto que todo el pueblo."
Cuando Saúl estuvo en medio del pueblo, Samuel lo proclamó rey y todo el
pueblo exclamó "¡Viva el rey!” (1º de Samuel 10:24).
Cuando Saúl se fue a su casa, hubo algunos perversos (mencionados como
"los hijos de Belial") que lo menospreciaron. Pero Saúl era tan manso como
Moisés. "Pero dijeron: ¿Cómo nos ha de salvar éste? Y le tuvieron en poco, y
no le trajeron presente; mas él disimuló” (1º de Samuel 10:27).
Más tarde, cuando el pueblo pidió a tales hombres para matarlos, Saúl se negó
a tal petición (1º de Samuel 11:12-13). Si Saúl hubiese conservado siempre ese
espíritu de humildad ante Dios y su mansedumbre ante los hombres, su vida
habría sido uno de los más maravillosos registros en el Santo Escrito.
CARÁCTER E IMPACTO SOBRE EL PUEBLO Y FINAL DE SU
GOBIERNO.
Su Primer Batalla.
De parte de los de Jabes de Galaad, los hombres de Gabaa (1º de Samuel
11:4-5) solicitaron ayuda a Saúl contra los amonitas. Los israelitas no estaban
dispuestos a ayudarlos, pero el Espíritu de Dios vino sobre Saúl, y lo siguiente
se registra en las Escrituras: "Al oír Saúl estas palabras, el Espíritu de Dios vino
sobre él con poder; y él se encendió en ira en gran manera. Y tomando un par
de bueyes, los cortó en trozos y los envió por todo el territorio de Israel por
medio de mensajeros, diciendo: Así se hará con los bueyes del que no saliere
en pos de Saúl y en pos de Samuel. Y cayó temor de Jehová sobre el pueblo, y
salieron como un solo hombre” (1º de Samuel 11:6-7).
Así es como Israel se dio cuenta que Saúl hablaba en serio. Los amonitas
fueron dolorosamente derrotados por Saúl y sus hombres. En batallas
posteriores contra los filisteos, moabitas, amonitas, edomitas, los de Soba y
otros más, Saúl fue confirmado como hombre esforzado y de gran poderío.
Su Desobediencia.
En una ocasión los 3,000 guerreros de Saúl se enfrentaron contra 30,000
carros, 6,000 hombres de a caballo y pueblo numeroso como la arena que está
a la orilla del mar de los filisteos. Con gran temor los israelitas se escondieron
en cuevas, en fosos, en peñascos, en rocas y en cisternas, es decir,
simplemente donde pudieron hacerlo (1º de Samuel 13:6-7). Saúl mismo
esperó siete días en Gilgal conforme al plazo que había señalado con Samuel.
Pero cuando tuvo miedo de que Samuel no fuese a llegar, él mismo ofreció
holocausto para que Jehová lo librase de los filisteos. Cuando él acababa de
ofrecer el holocausto, Samuel se dejó ver y lo reprendió. Saúl trató de
disculparse dando explicaciones sobre su acción, pero Samuel no perdonó a
Saúl por desobedecer a Dios al ofrecer este sacrificio: "Entonces Samuel dijo a
Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios
que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre
Israel para siempre. Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha
buscado un varón conforme a su corazón al cual Jehová ha designado para
que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que
Jehová te mandó” (1º de Samuel 13:13-14).
En otra ocasión, Dios mandó a Saúl que fuese a herir a los amalecitas. Le dijo
que debía destruirlos totalmente, sin dejar ser humano ni bestia. Saúl marchó
contra los amalecitas matándolos con grande estrago. Pero en vez de destruir
todas las cosas con todas las personas como se le había ordenado que hiciera,
él perdonó lo mejor del ganado vacuno y de las ovejas para sacrificarlos, y trajo
vivo al rey. Saúl regresó con la idea de que había obedecido a Dios. Basta
decir que él se acercó mucho más en obedecer el mandamiento de Dios de
destruir a los amalecitas que la mayor parte de la religión lo hace en obedecer
los mandamientos de Dios hoy. Pero lo que él dejó de hacer, Dios lo consideró
desobediencia. Cuando Samuel lo censuró por su acción, él se defendió que
había destruido todo, pero que el rey y los animales los iban a sacrificar a
Jehová Dios, a lo que Samuel contestó: ¿Se complace Jehová tanto en los
holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová?
Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que
la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión,
y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de
Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey” (1º de Samuel
15:22-23).
El capítulo 16 nos informa que Dios envió a Samuel, sin conocimiento de Saúl,
a ungir al joven David como el siguiente rey.
Su Enojo Por Celos.
Sin entrar en pormenores del relato, es bien conocida la historia del jovencito
David matando al gigante Goliat en presencia de Saúl y su ejército (1º de
Samuel capítulo 17). Después de esto, Saúl puso a David sobre su gente de
guerra (1º de Samuel 18:5). Todo iba bien hasta que un día cuando David
volvía de la guerra contra los filisteos, las mujeres de todas las ciudades de
Israel salieron cantando y danzando con cánticos de alegría a Saúl y a David
como sigue: "Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles” (1º de Samuel
18:7).
Esto no le pareció del todo bien a Saúl, pues 1º de Samuel 18:8-9 dice: "Y se
enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: a David dieron
diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino. Y desde aquel día Saúl no
miró con buenos ojos a David."
Por los siguientes trece capítulos se desarrolla paso a paso la historia de su
enconado rencor contra David, a veces hasta persiguiéndolo como el perro que
persigue a un conejo. Cuán cruel fue Saúl hacia David, en cambio, cuán
misericordioso fue David para con Saúl. Al final, cuando la batalla arreció contra
él y sus hijos ya muertos en combate, Saúl se echó sobre su propia espada en
suicidio miserable. Así llegó a su término el reinado del primer rey de Israel.
BIOGRAFIA DEL REY DAVID.
Segundo rey de Israel (1000-962 a.C.). Se menciona unas ochocientas veces
en el Antiguo Testamento y sesenta en el Nuevo Testamento. No se sabe con
certeza el significado de su nombre. Hijo menor de Isai, de la tribu de Judá. En
las Escrituras este nombre se aplica solamente a él, como tipificación del lugar
único que ocupa como antepasado, precursor, y anunciador del Señor
Jesucristo, "el gran hijo del gran David",
Hay 58 referencias a David en el Nuevo Testamento, incluido el tan repetido
titulo acordado a Jesús: "Hijo de David". Pablo declara que Jesús es "del linaje
de David según la carne" Romanos 1:3, y Juan relata que Jesús mismo dijo "yo
soy la raiz y el linaje de David" Apocalipsis 22:16.
Cuando volvemos al Antiguo Testamento para descubrir quién es este que
ocupa un lugar de tanta prominencia en el linaje de nuestro Señor y los
propósitos de Dios, el material disponible es abundante. La historia de David se
encuentra entre 1 Samuel 16 y 1 Reyes 2, y mucho de este material se
encuentra paralelamente en 1 Crónicas 2:29.
Marco familiar.
David era bisnieto de Rut y Booz, y el menor de ocho hermanos 1 Samuel
17:12, y desde niño fue pastor de ovejas. Ocupado en este trabajo adquirió el
coraje que luego supo desplegar en el campo de batalla (1 Samuel 17:34-35) y
el tierno cuidado que tuvo para con su manada, que más tarde habria de ser
tema de sus canciones acerca de los atributos de su Dios. Como José, sufrió
la mala disposición de sus hermanos mayores, que le tenían envidia,
posiblemente por los talentos con que Dios lo habia favorecido (1 Samuel
17:28).
Aunque fue modesto en cuanto a su ascendencia (1 Samuel 18:18), David
habia de ser padre de una linea de notables descendientes, como lo
demuestra la genealogia de nuestro Señor en el Evangelio de Mateo (Mateo
1:1-17).
Unción.
Cuando Dios rechazó a Saúl como rey de Israel, David le fue revelado a
Samuel como su sucesor, y por ello el profeta lo ungió en Belén sin ninguna
ostentación (1 Samuel 16:1-13).
El REINADO DE DAVID.
SU PREPARACION.
Su Ungimiento.
1º de Samuel capítulo 16 nos informa de Samuel ungiendo al hijo menor de Isaí
para que fuese el siguiente rey. En ese entonces, David era tan sólo un pastor
de ovejas. La Escritura lo describe que era rubio, hermoso de ojos, y de buen
parecer (1º de Samuel 16:12). Así que cuando David tocaba el arpa ante Saúl
para tranquilizarlo (1º de Samuel 16:14-23) y cuando mató a Goliat (1º de
Samuel capítulo 17), ya había sido ungido para ocupar el puesto después de
Saúl, aunque estamos seguros que nunca reveló nada en absoluto de ello a
Saúl.
SUS COMIENZOS.
Los Primeros Años Del Reinado De David.
Después de la muerte de Saúl, Abner general del ejército de Saúl proclamó rey
a Is-boset hijo de Saúl, y aunque esto le ocasionó considerable dificultad a
David al principio, la totalidad de la amenaza fue dominada y David fue
reconocido rey de Israel (2º de Samuel 2:1 - 5:10). Los primeros siete años
reinó en Hebrón sobre Judá, una ciudad al sur de Jerusalén. Después atacó y
derrotó a los jebuseos que todavía moraban en la tierra donde actualmente se
encuentra Jerusalén. Hay cierta indefinición tocante al origen del nombre
"Jerusalén"; pero es posible que "Jerusalén" signifique "Salem de los
Jebusitas", siendo su verdadera forma "Jebusalén", cambiándosele la "b" por la
"r" por la eufonía aunque las Sagradas Escrituras simplemente registran que
Jerusalén era "Jebús" (1º de Crónicas 11:4, 5). Se piensa que esta "Salem" fue
la ciudad de Melquisedec (Génesis 14:18). La ubicación de la "Salem" de
Melquisedec está en armonía con esta ciudad. Así es como entra en escena en
el tiempo de David la ciudad que llegó a ser la principal ciudad del registro
bíblico. Fue también en estos primeros años de su reinado que David derrotó
notablemente a los filisteos que le habían causado tantos problemas a Saúl (2º
de Samuel 5:17-25).
Promesa Que Resultó De La Intención Que David Tuvo De Erigir El Templo.
Después de que Dios le hubo dado paz y reposo de sus enemigos a David,
éste se propuso construirle un espléndido templo, pero Dios rechazó la idea de
que David fuese el constructor por cuanto él lo había usado como hombre de
guerra (1º de Crónicas 22:7-8). Dios dijo que más bien sería su hijo el
constructor (1º de Crónicas 22:9-10). Pero David, el hombre conforme al
corazón de Dios, no se iría sin ninguna bendición, y la bendición que Dios le
prometió en esta ocasión no tenía nada que ver con la gloria de la edificación
del templo. Préstese atención a estas palabras de Dios a David:Yo te tomé del
redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre
Israel; y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he
destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre
de los grandes que hay en la tierra. Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y
lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los
inicuos le aflijan más, como al principio, desde el día en que puse jueces sobre
mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo
Jehová te hace saber que él te hará casa. Y cuando tus días sean cumplidos, y
duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual
procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. El edificará casa a mi nombre, y
yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me
será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con
azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la
aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino
para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente” (2º de
Samuel 7:8-16).
Dios nunca perdió de vista esta promesa de establecer el trono de David.
Encontramos extraordinarias referencias sobre eso en Salmos, Amós, Isaías,
Jeremías, Zacarías y en otras partes. La Biblia enseña que esa promesa se
cumplió en Cristo, quien nació del linaje de David (Lucas 1:30-33; Hechos 2:29-
36; y muchos otros pasajes). Al igual que reinó David sobre el pueblo de Dios
del Antiguo Testamento, así reina Cristo hoy sobre su pueblo del Nuevo
Testamento.
CARÁCTER E IMPACTO SOBRE EL PUEBLO Y FINAL DE SU
GOBIERNO.
El Pecado De David Y Las Dificultades Que Resultaron.
Para cualquier lector de la Biblia son bien conocidos el acto adúltero de David
con la mujer de Urías heteo y el asesinato de su esposo (2º de Samuel capítulo
11). Al igual que una gota de aceite que cae en una bellísima túnica blanca así
fue este triste evento en la inmaculada vida de David. Aunque Dios lo perdonó,
le dictó esta terrible sentencia: "Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu
casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías
heteo para que fuese tu mujer. Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el
mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las
daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol. Porque tú lo
hiciste en secreto; mas yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol” (2º de
Samuel 12:10-12).
El pecado de David contra Urías había sido adulterio y asesinato, y David iba a
ver ocurrir precisamente lo mismo dentro de su casa. Y él lo vio. Su hija Tamar
fue forzada por su hijo Amnón (2º de Samuel 13:1-19). Por causa de esto,
Absalón hijo de David mató a Amnón (2º de Samuel 13:20-37).
Absalón se llegó a las concubinas de David (2º de Samuel 16:21-22) cuando
encabezó la rebelión contra su padre en un intento por ocupar el trono, lo cual
terminó en la muerte de Absalón a manos de Joab (2º de Samuel 15:1 --
18:17). ¡Qué dolor no le causó esta muerte a David! Son bien conocidas sus
palabras
cuando lloró por la muerte de su hijo Absalón: ¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo
mío Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío,
hijo mío!” (2º de Samuel 18:33).
Otro caso de anarquía contra David, aunque no dentro de su propia familia, fue
la sublevación de Seba; y aun cuando también este caso finalizó con buen
éxito para David (2º de Samuel 20:1-22), no debemos pasar por alto las penas
que le causaron estas diferentes rebeliones.
SUS ULTIMOS DIAS.
El último año de la vida de David y el año cuarenta de su reinado, fue
amargado por una final revuelta de elementos discordantes que
frecuentemente le habían causado dificultades. Joab al fin traicionó a su
antiguo señor; y Abiatar, probablemente instigado por los celos de Sadoc, se
unió a Joab; y los dos abrazaron la causa de Adonías, el hijo sobreviviente
mayor del rey.
Cuando se le llevó a David el informe sobre la revuelta, el corazón del viejo
león fue sacudido, y aunque había llegado a un punto de agotamiento físico, se
levantó con un destello de su antigua energía para tomar medidas a fin de
ejecutar la voluntad divina que años antes se le había comunicado. No pasaron
muchas horas antes de que llegaran las noticias a la fiesta de Adonías en
Rogel de que Salomón había sido ungido rey en Gihón, por mano de Sadoc el
sacerdote y de Natán el profeta, y que había marchado a través de la ciudad
montado en la mula real y escoltado por Benaía y sus Hombres de armas. En
el término de una hora se habían esfumado todos los que apoyaban a Adonías,
y él mismo se hallaba fugitivo asido de los Cuernos del altar.
Probablemente fue alrededor de este tiempo cuando David le encomendó a
Salomón que construyera la casa de Dios. David enumeró los tesoros que
había acumulado y las obras preparatorias que había iniciado. Para nosotros
casi es imposible comprender el peso inmenso de metal precioso, la llimitada
provisión de cobre, hierro y madera, ni los ejércitos de trabajadores. A los
países circundantes se les habían quitado sus riquezas y sus depósitos para
hacer que esta casa fuera magnífica.
Al final de este solemne encargo, David añadió instrucciones a Salomón en
cuanto a su conducta para con Joab y Simei. Estos cargos tienen la apariencia
de la vindicación, pero tenemos que dar al moribundo monarca el crédito de
haber estado animado de un solo propósito de paz para su Reino. Si la
venganza hubiera estado en su corazón, él mismo la hubiera puesto en
práctica. La constitución política de los judíos exigía que el rey no sólo fuera
ungido por el sacerdote sino que también fuera reconocido por todo el pueblo.
Por tanto, era necesario que la decisión de David fuera ratificada en una
Asamblea popular, que debía reunirse por mandato real (véase 1 Cr. 28:1). Por
última vez, el monarca y su pueblo estuvieron juntos delante de Dios. Otra vez
repitió las circunstancias por las cuales había escogido a Salomón, su deseo
de edificar el templo y el hecho de que Salomón lo sustituiría en esto. Luego,
volviéndose hacia el joven que estaba de pie a su lado, lo instó a ser fuerte y a
llevar adelante el propósito divino. Después le entregó el plano de la casa que
el Espíritu de Dios había comunicado a David, y un inventario de los tesoros
con los cuales se había de construir cada artículo. Para la imaginación de
David, el templo estaba delante de él completo en todas sus partes. La
contribución de su propia fortuna privada para este proyecto había sido muy
generosa, y con esto como argumento, se volvió a la inmensa concurrencia y
pidió a los Principales y al pueblo que vinieran con las manos llenas de
presentes. La Respuesta fue hermosa. Es probable que nunca antes, ni
después, haya habido una contribución como aquella en una sola ocasión con
propósitos devotos. Pero lo mejor de todo fue que el pueblo contribuyó
voluntariamente y con alegría. Con el corazón rebosante, David bendijo a
Salomón delante de la congregación (véase 1 Cr. 28:8-10). Sus labios tenían
un toque del antiguo fuego. Estaba en el umbral del otro mundo; sus días
parecían como una sombra que se iba. Luego el rey y padre intercedió por
Salomón, para que este guardara los estatutos divinos y construyera la casa.
Por último, se volvió hacia el pueblo e instó a la multitud a que alabaran a Dios,
y hubo tal grito de júbilo, de bendición y de alabanza, que el firmamento volvió
a retumbar. Con un gran festival religioso terminaron los actos. ¡Fue una
conclusión digna de una gran vida! No podemos decir cuánto Tiempo vivió
David después de esto. Sencillamente leemos: «…durmió David con sus
padres, y fue sepultado en su ciudad […] Y murió en buena Vejez, lleno de
días, de riquezas y de gloria» (1 R. 2:10; 1 Cr. 29:28).
El REINADO DE SALOMON.
BIOGRAFIA.
El rey Salomón nació en 988 a. C en Jerusalén y fallece en 928 a. C también
en Jerusalén a los 60 años. Su padre fue el rey David y su madre fue Betsabé.
Sus medios hermanos fueron Amnón, Daniel, Absalón, Adonias y Tamar su
hermana. Tuvo un hijo cuyo nombre fue Roboam. Heredero escogido por
David, fue el rey más sabio de la historia de Israel y su reinado duro
aproximadamente 40 años: desde 970 hasta 930 a. C Salomón también fue
botánico, zoólogo, arquitecto, poeta y filosofo y autor de Eclesiastés y Cantar
de los cantares, así como también de muchos de los proverbios y salmos. Su
historia se encuentra en los libros 2 Samuel 12:24, 1 Reyes 1-11 y 2 Crónicas
22: 2-19 en la Biblia.
SU PREPARACION.
Rey de Israel (hacia 970-931 a.C.).
Hijo del rey David y de Betsabé, fue ungido como soberano de los hebreos e
instruido acerca de sus obligaciones por su padre, en detrimento de Adonías,
su hermanastro mayor, quien aspiraba a la sucesión al trono de Israel. A la
muerte de David, Salomón, apoyado por su madre, el profeta Natán, el general
Banaías y el sumo sacerdote Sadoc, dio muerte a sus adversarios políticos,
Adonías y el general Joab, e inició un reinado caracterizado por un largo
período de paz y unas buenas relaciones con los pueblos vecinos (Egipto,
Arabia, Fenicia, Edom y Damasco), durante el cual el país experimentó un gran
desarrollo económico y cultural.
SUS COMIENZOS.
Su Célebre Elección.
Una noche se le apareció Jehová en sueños a Salomón y le dijo que pidiera
una bendición especial. Salomón dijo:“…Tú hiciste gran misericordia a tu siervo
David mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con
rectitud de corazón para contigo; y tú le has reservado esta tu Gran
misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en
este día. Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey
en lugar de David mi Padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. Y tu
siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que
no se puede contar ni numerar por su multitud. Da, pues, a tu siervo corazón
entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo;
porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?” (1º de Reyes 3:6-9).
Dios se complació grandemente con esta petición, considerando que Salomón
pudo haber pedido una Vida larga, riquezas o la vida de sus enemigos (1º de
Reyes 3:10-11). Por tanto, además de concederle Sabiduría, le prometió darle
riquezas y gloria y larga vida si vivía piadosamente (1º de Reyes 3:12-14).
¡Cuán maravillosamente se cumplieron estas promesas en la vida de Salomón!
A su debido tiempo su fama llegó hasta el extranjero, haciendo venir a la reina
de Sabá para probarle con preguntas difíciles. Cuando ella hubo oído su
sabiduría y hubo visto la suntuosidad de sus habitaciones, el número, el estado
y el vestido de sus siervos y oficiales, y la comida sobre su mesa; ella se quedó
asombrada y le dijo:“…Verdad es lo que oí en mi tierra de tus cosas y de tu
sabiduría; pero yo no lo creía, hasta que he venido, y mis ojos han visto que ni
aun se me dijo la mitad; es mayor tu Sabiduría y bien, que la fama que yo había
oído” (1º de Reyes 10:6-7).
Todo el resto del capítulo 10 de 1º de Reyes nos informa de su gran sabiduría y
riquezas con cuantiosos detalles. El versículo 23 afirma: “Así excedía el rey
Salomón a todos los reyes de la tierra en riqueza y en sabiduría.” Salomón
alcanzó la reputación de ser el hombre más sabio del mundo, pero Jesús fue
más que Salomón (Mateo 12:42). Él se vistió con lo más fino que
humanamente era posible, pero Jesús dijo que los Lirios del campo que Dios
vestía estaban más magníficamente vestidos que Salomón con toda su gloria
(Mateo 6:28-29).
CARÁCTER E IMPACTO SOBRE EL PUEBLO Y FINAL DE SU
GOBIERNO.
El Templo Edificado En Jerusalén.
Una de las obras más grandes de Salomón fue la edificación del templo en
Jerusalén. Dios le había dado a David los planos del diseño del templo, quien a
su vez los entregó a Salomón (1º de Crónicas 28:11-19). David ya había
reunido algunos materiales para el templo (1º de Crónicas 22:14). El templo fue
hecho de piedras costosísimas, con mucha obra de cedro y se empleó
abundante oro en todo. Los famosos cedros del Líbano fueron adquiridos del
rey de Tiro quien también proporcionó artesanos muy hábiles (2º de Crónicas
capítulo 2). Tomó en total siete años para ser acabada la construcción (1º de
Reyes 6:38) y, al concluirse, fue dedicado por Salomón e Israel con la máxima
solemnidad posible (1º de Reyes capítulo 8). Fue construido en la orilla
extrema de Jerusalén sobre el monte Moriah, en el mismo lugar donde David
había edificado un altar cuando Jehová visitó a Jerusalén con una gran plaga
por el pecado de David al censar a Israel (2º de Crónicas 3:1; 1º de Crónicas
21:14-30), y tal vez en la misma colina a donde Abraham fue para ofrecer en
holocausto a Isaac aproximadamente 1,050 años antes (Génesis capítulo 22).
Alrededor de cuatrocientos años después de su edificacion, fue destruido por
los babilonios bajo el reinado de Nabucodonosor (2º de Reyes capítulo 25).
Hubo dos templos erigidos más tarde en el mismo lugar: el templo de
Zorobabel cuando regresaron del cautiverio babilónico, y el templo de Herodes,
en el que enseñó Jesús. El templo de Herodes fue destruido por los romanos
como cuarenta años después de la crucifixión de Jesús, tal como lo había
predicho Jesús (Mateo 24:1-28). Un santuario musulmán llamado la Cúpula de
la Roca ocupa hoy el área donde antes estuvieron estos templos.
SUS ULTIMOS DIAS.
En Su Vejez Salomón Se Apartó De Dios.
Después de una vida de prosperidad inaudita, es triste leer que en sus últimos
años el corazón de Salomón se descarrió de Dios. El que había sido conocido
por su gran sabiduría ciertamente no la empleó al casarse con tantísimas
mujeres. En total tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas (1º
de Reyes 11:3). Muchas de estas esposas eran mujeres de otras naciones de
las cuales Dios expresamente había dicho que no se llegaran a ellas (1º de
Reyes 11:1-2). Al dar esa ley (Deuteronomio 7:3-4), Dios había advertido que si
emparentaban con gente fuera de Israel, serían desviados hacia la idolatría de
sus esposas. Esto es exactamente lo que le sucedió a Salomón: "Y cuando
Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y
su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre
David. Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom,
ídolo abominable de los amonitas” (1º de Reyes 11:4-5). 1º de Reyes 11:6-8
dice que Salomón edificó lugares altos y altares para los dioses de sus mujeres
extranjeras, por lo que Dios se enojó con él y le dijo: “…Por cuanto ha habido
esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé,
romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo. Sin embargo, no lo haré en tus
días por amor a David tu padre; lo romperé de la mano de tu hijo. Pero no
romperé todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por amor a David mi
siervo, y por amor a Jerusalén, la cual yo he elegido” (1º de Reyes 11:11-13).
INSTITUTO BIBLICO DESCENTRALIZADO
“JOSUE”, CHIQUIMULILLA, SANTA ROSA.
NOMBRE: Carlos Manuel Digueros Garcia.
CATEDRATICO: Pastor. Ruben Garcia.
CATEDRA: Libros Históricos.
TRABAJO: Estudio Bibliografico Comparativo de los reyes:
Saul,David,Salomón con sus siguientes puntos: Preparación,
comienzo, carácter e impacto sobre el Pueblo y final de su gobierno.
GRADO: Tercero
CICLO: 2025
FECHA DE ENTREGA: 15/02/25
LUGAR: Chiquimulilla.
INTRODUCCION.
En el siguiente trabajo estudiaremos acerca de los primeros tres reyes de Israel
en una forma bibliográfica y comparativa, tomando en cuenta los siguientes
puntos o acontecimiento de los mismos tales como: su preparación, sus
comienzos, carácter e impacto sobre el Pueblo y el final de sus gobierno, de
esta forma aprenderemos todos lo relacionado a la vida de estos personajes
mencionados en las Sagradas Escrituras.
CONCLUSION.
De esta forma fue la vida de estos tres reyes de Israel. Habiendo alcanzado
bajo David el apogeo de su poderío militar, y bajo Salomón la cumbre de su
prosperidad y felicidad. Pero su pecado iba a introducir el reino a la
decadencia. De este modo llegaron y terminaron los primeros tres reyes de
Israel: Saúl, David y Salomón.
BIBLIOGRAFIA.
El Plan de Dios Revelado, Los Primeros Tres Reyes De Israel.