BLOQUE 6: LA IGLESIA Y LAS SECTAS
OBJETIVO: Que cada Agente de Pastoral conozca su iglesia y donde se fundamenta, para que
pueda, defenderla y anunciarla.
Las Sectas más difundidas en México
2. LUZ DEL MUNDO
3. secta; Skeo (griego) secare (latín) = cortar, separar. • Testigos de
Jehová • La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días
(Los mormones) • Movimientos cristianos Evangélicos y
Pentecostales • La luz del mundo
4. Testigos de Jehová • Fundador: Charles T. Russell Se adjudicó el
nombre de “Pastor Russell” • Funda los estudiantes de la Biblia
“The Watchotower Bible ant Tract Society” (La Sociedad Bíblica de
la Atalaya). 1879
5. Dios es Jehová YHWH • Jehová, nombre del Dios de los hebreos
traducido erróneamente. • Consonantes también conocidas como
tetragramaton. • Adonai (Señor). Debido a que el hebreo antiguo
no disponía, a diferencia del actual, de sistema de representación
de sus sonidos vocales, sus bocales originales son cuestión de
especulación.
6. La Biblia Todos los cristianos han interpretado erróneamente la
Biblia. Escribió 7 volúmenes llamados “Estudios de la Sagrada
Escritura” Han fabricado su propia Biblia llamada 'La versión del
nuevo mundo' SOLOEL LAINTERPRETA
7. Profeta En 1874 anunció la venida de Cristo para el año 1914. Fue
postergando la fecha, primero a 1915, y después a 1918. En ese
año los 144,000 debían ser llevados al cielo y dar comienzo el
milenio del Apocalipsis (20,2) Fracasado
8. Juez Rutherford (1918) En 1931, otorga el nombre “Testigos de
Jehová”. FIN DEL MUNDO 1914, - Jesucristo había venido
precisamente en ese año, pero de manera invisible Profetizó la
resurrección Abraham, Isaac, Jacob para 1925 y construyó una
suntuosa mansión en San Diego. Ahí se instaló y terminaron sus
años. 2do presidente
9. Organización • Gobierno centralizado. Cede en Brooklyn, NY •
Presidente actual: Frederick W. Franzadebtos • Cuenta con más de
66,000 congregaciones o “compañías” de testigos. Se reúnen en
“El salón del Reino”. • No tienen ministros ordenados. Cuentan con
un “cuerpo de ancianos”. Desde Nueva York
10. Misión • Una sociedad de cristianos dedicados a honrar a Jehová
ya la promoción del estudio de la Biblia. • Creencia principal:
ocurrirá en cualquier momento, sólo se salvarán los testigos.
Armagedón
11. Características • Obediencia total a los líderes • Aislamiento
progresivo con el mundo exterior. • Mantienen a la persona
ocupada y acompañada. • Tienen una cuota de horas que deben
dedicar a la propagación de la secta. Algunos hasta 150 hrs.
mensuales. • Gran importancia a la propaganda.. (15,570,000 en
más de 100 idiomas)
12. Tres • La Biblia es Palabra de Dios • Los hombres guiarnos sólo por
la Biblia • La Biblia es entendida sólo por los testigos. PPIOS
13. Errores • Niegan la Santísima Trinidad. • Niegan la persona del
Espíritu Santo. Solo es “la fuerza” de Dios. • Niegan la divinidad de
Jesucristo. Para ellos Jesucristo es el “unigénito” entendido como
“primera y única creación”. Jesús fue la primera y única creación
directa de Dios. DOCTRINALES
14. b. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días •
Nacen en el ambiente protestante de Estados Unidos en el siglo XIX
en el que hay libre interpretación. • Fundador José Smith
MORMONES
15. Primera visión de José Smith • Señaló el inicio de la
restauración de la Iglesia de Jesucristo a la tierra. • A los 14 años,
deseaba saber cuál era la Iglesia verdadera y un día leyó un pasaje
de la Biblia que dice: “Si alguno de vosotros tiene falta de
sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin
reproche, y le será dada” (Santiago 1,5).
16. El libro de Mormón es otro testamento de
Jesucristo.Se publicó en 1830 • José y Oliver piden luz con
respecto al bautismo, en 1829 un mensajero celestial respondió a
su oración. Se bautizaron el uno al otro en el cercano río
Susquehanna. Este acontecimiento marcó el comienzo de la
restauración del sacerdocio.
17. Otra visión de José Smith • José y Oliver recibieron de Pedro
Santiago y Juan la autoridad del sacerdocio mayor para organizar la
Iglesia de Jesucristo. • En 1830 se organizó la misma Iglesia de
Jesucristo que había existido siglos atrás con la denominación de
“La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días” en
Fayette, NY, bajo el liderazgo de José Smith, como profeta y
presidente de la Iglesia.
18. Visión Poligamia • 1843 Smith, tuvo una “revelación” sobre
poligamia. • 1846 Nuevo líder de la secta Young, y la secta
prospero. • 1852 adopta de forma pública la doctrina de la
poligamia. • En 1980 Wilford Woodruff presidente de la Iglesia pone
fin a la poligamia.
19. Ellos dicen: 1. LA BIBLIA. La Biblia no es la única revelación de
Dios. Hay muchas otras y sigue hablándolas. 2. DIOS. Dios era
antes hombre. Los hombres pueden llegar a ser dioses. El Padre y
el Hijo tienen cuerpo, el Espíritu no. El Padre es Adán 3. CRISTO.
Cristo es un hombre, se le puede llamar Dios, como es dios José
Smith, fundador de los mormones. • María no es virgen. Cristo fue
concebido de la unión del Padre Adán, con María. • Cristo se casó,
tuvo varias mujeres a la vez, fueron Marta, María y María
Magdalena.
20. 4. LA IGLESIA. • Cristo fundó su Iglesia definitiva en Estados
Unidos en el siglo sexto. • Los apóstoles de Palestina, en el siglo I,
se echaron a perder y le faltaron a Cristo • La única y verdadera
Iglesia es la mormona, y en ella la única autoridad reside en los
sucesores de los que Cristo puso al frente de ella en Estados
Unidos. • La peor Iglesia es la Católica. • Es obligación absoluta
pagar a la Iglesia mormona el 10% de todas las entradas.
21. 5. EL HOMBRE. • No existe el pecado original. • Las almas, antes
de entrar al cuerpo andan vagando. Se les salva dándoles un
cuerpo. • Un hombre puede tomar en matrimonio a muchas
mujeres al mismo tiempo, de acuerdo a las nuevas revelaciones. La
poligamia es derecho divino. La mujer tiene que estar totalmente
sometida al varón. • Los indios y mestizos son así por la maldad del
pecado. Los negros, proceden de Caín quien quedó negro después
de su pecado. Cuando todos estos se convertirán se volverán
blancos y rubios
22. 6. EL BAUTISMO • No hay que bautizar a los niños pequeños. Hay
que bautizarse por los muertos que no se hayan bautizado. 7. LA
EUCARISTIA • Cristo no está presente en la hostia y vino
consagrados. • La Cena del Señor debe celebrarse sólo con agua y
pan, no con vino. 8.EL INFIERNO • No hay infierno eterno.
23. C. Movimientos Cristianos Evangélicos • y Pentecostales En los
Evangelios, y en la Biblia en su conjunto, encontramos la única
regla de fe y conducta para nuestra vida. Creemos que Jesucristo
es el Hijo de Dios vivo y el Salvador del mundo. Llamados también
“aleluyas”, llenos de entusiasmo e invitan a la conversión.
24. Características • Son cristianos entusiastas que creen
firmemente que estamos en el umbral de los nuevos tiempos. •
Brindan al confundido y extraviado una cálida bienvenida: atención
personal; un mensaje de reforma personal, el apoyo de un pastor
solicitado por la participación de cada miembro de su Iglesia.
25. Su Fuerza • La santidad es un estilo de vida. • Refuerzan el que la
fe pasó por la experiencia de Dios. • Un camino que pasa por el
corazón y no sólo por la mente.
26. Algunos movimientos actuales Iglesia BAUTISTA Iglesia
METODISTA Iglesia PIETISTA
27. LOS BAUTISTAS • Tuvo su origen en Inglaterra el año 1611 por
los discípulos del pastor anglicano John Smith. • BAUTISTAS
GENERALES • convencidos de que Jesús había muerto para salvar a
todos los hombres que creyeran en él. • BAUTISTAS PARTICULARES
• (Henry Jacob) Jesús murió por los predestinados a la salvación y
no por todos los hombres.
28. A mitad del siglo XVII llegaron los primeros Bautistas a
los Estados Unidos que dieron origen a: • Los Discípulos de Cristo •
Los Bautistas de Libre Arbitrio • Los Bautistas primitivos • Los
Bautistas del 7º Día, • Los Adventistas, • Los pentecostales, etc.
29. Doctrina • La Biblia es un libro inspirado, pero no tiene criterios de
interpretación iguales para todos. • Algunos aceptan la Virginidad
de María. • La cena del Señor, se celebra un el primer domingo de
cada mes, es solamente un recordatorio. • La Iglesia es una
realidad invisible, formada por todos los que han aceptado a Cristo
como Salvador.
30. EL PIETISMO • Fundado por Philip Spencer • Buscaban recobrar
vitalidad para los cristianos, el amor al prójimo más que la recta
doctrina. Eran Luteranos, pero pietistas. Buscaban una vida que les
exigía sacrificio, celo apostólico, preocupación por el que sufre,
predicación de la Buena Nueva a pueblos distantes. Querían
experimentar la fe, NO DEFINIRLA.
31. Los metodistas • (Fundador: Juan Wesley) Se fue a predicar a
USA, dividió a sus discípulos en clases de 10 a 30 personas. Varias
clases formaban una congregación, con un jefe al frente. Varias
congregaciones es un Circuito que es visitado periódicamente por
un pastor.
32. Actualmente más de 20 Iglesias Metodistas diferentes: •
Iglesia Cristiana Metodista Episcopal • Iglesia Metodista protestante
• Iglesia Metodista de la Santidad • Iglesia Metodista Evangélica •
Iglesia Metodista Unida • Iglesia Metodista Africana
33. Doctrina • Esencialmente es anglicana y anticalvinista • La
salvación es para todos, libre y segura • La salvación se
experimenta, se siente. “¿Crees en Jesucristo? ¿Crees que tus
pecados han sido perdonados? ¡Eres salvado! • Una vida honrada y
de autentica santidad, signo de salvación. • Admiten la Cena del
Señor como centro del culto y alimento espiritual.
34. d. La luz del mundo • Organización religiosa fundada por Eusebio
Joaquín Flores (1926) en Guadalajara, Jal. • Sus antecedentes: la
“Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús” una derivación de la
Iglesia Pentecostal, que fue fundada por Sra. Carmen Valenzuela
(1914) en Chihuahua. • La madrugada del 6 de abril de 1926, en
Monterrey, NL, recibió un “llamamiento” de Dios a fundar su propio
grupo y cambiar su nombre por el de Aarón.
35. Su nombre completo es “La Iglesia del Dios Vivo, Columna
y Apoyo de la Verdad, La luz del Mundo”, que representa la
“Restauración de la Primitiva Iglesia Cristiana Espiritual” • Le
sucedió su hijo Samuel Joaquín Flores quien consolidó la nueva
Iglesia, al cual consideran “Héroe”, “Libertador”, “Apostol”,
“Ungido de Dios”, “Enviado de Dios”, etc. • Su sede: Guadalajara,
Jal. En la colonia “La hermosa Provincia”.
36. Su doctrina • La única Iglesia de Cristo restaurada porque su
fundador actuó por “inspiración” de Dios. • Unidad de Dios sin
trinidad (monarquianismo o sabelianismo) • En Jesucristo hay dos
naturalezas y dos personas • El Bautismo es sólo en nombre de
Jesucristo • El matrimonio de los ministros es de inspiración divina
• La Palabra de Dios solo puede venir de la boca del “Siervo de
Dios”, antes Joaquín y ahora su hijo Samuel. • El culto al hermano
Aarón y la celebración de la Santa Cena una vez al año (en agosto).
37. Sectas peligrosas 1. Interés del líder religioso por extraer dinero
de sus seguidores. 2. Se dice profeta o enviado de Dios, aún Dios
mismo y exige una obediencia ciega, llevándose a cabo un
auténtico "lavado de cerebro" que puede llevar, en algunos casos,
al suicidio colectivo. 3. Es frecuente una conducta inmoral del líder,
al incurrir en abusos sexuales. 4. Son mentirosos compulsivos. 5.
Tienen un carisma muy especial, gran facilidad de palabra, y un
extraordinario poder de convencimiento que arrastra multitudes.
38. Su historia en México • Joel Poinsett, el embajador americano en
tiempos de Benito Juárez, convenció a este último de dar entrada a
los protestantes, para debilitar que México fuera monolíticamente
católico. • Así fue como en 1870 empezaron a trabajar en México
algunas sectas americanas y para 1885 ya contaban con 35,000
adeptos. Cien años después, ya eran 880.000 y en 1980 eran dos
millones doscientos mil. • Se calcula que en la actualidad existe en
nuestro suelo entre cinco y seis millones de protestantes.
39. La oración nos protege a nosotros mismos para no caer
en los engaños que el maligno plantea a través de estas ideologías
sectarias. “El que crea estar firme, tenga cuidado de no caer” (1
Cor. 10, 12). “Velen y oren para no caer en tentación” (Mt. 26, 41).
• La oración es la verdadera fuente de Sabiduría que nos enseña
dónde está el error y dónde la Verdad
Según la tradición, la historia de la Iglesia católica comienza con Jesucristo y
sus enseñanzas (c. 4 a. C. - c. 30 d. C.) y la Iglesia es una continuación de la
comunidad cristiana primitiva establecida por los discípulos de Jesús.1 La
Iglesia considera que sus obispos son los sucesores de los apóstoles de Jesús
y el líder de la Iglesia, el Obispo de Roma (también conocido como el Papa), el
único sucesor de San Pedro2 quien ministró en Roma en el siglo I d. C.
después de su nombramiento por Jesús como jefe de la Iglesia.34 A finales del
siglo segundo, los obispos comenzaron a congregarse en sínodos regionales
para resolver cuestiones doctrinales y políticas. En el siglo tercero, el obispo de
Roma comenzó a actuar como un tribunal de apelaciones para los problemas
que otros obispos no podían resolver.5
El cristianismo se extendió por todo el imperio romano temprano, a pesar de las
persecuciones debido a conflictos con la religión del estado pagano. En 313,
las persecuciones fueron disminuidas por la legalización del cristianismo por
el emperador Constantino I. En 380, bajo el emperador Teodosio I, el
cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio romano por el decreto
del emperador, que persistiría hasta la caída del Imperio de Occidente, y más
tarde, con el Imperio romano de Oriente, hasta la caída de Constantinopla.
Durante este tiempo (el período de los Siete Concilios Ecuménicos) se
consideraron cinco patriarcados (jurisdicciones dentro de la Iglesia católica)
según Eusebio: Roma, Constantinopla, Antioquía, Jerusalén y Alejandría,
conocido como la Pentarquía.
Después de la destrucción del Imperio romano de Occidente, la Iglesia en
Occidente fue un factor importante en la preservación de la civilización clásica,
estableciendo monasterios, y los misioneros que envían para convertir a los
pueblos del norte de Europa, en cuanto a Irlanda en el norte. En Oriente, el
Imperio bizantino conserva la ortodoxia, mucho después de las invasiones
masivas del Islam en la mitad del siglo séptimo. Las invasiones
del Islam devastaron tres de los cinco patriarcados: la captura de Jerusalén en
primer lugar, a continuación Alejandría y, finalmente, en la mitad del siglo
octavo, Antioquía.
Todo el período de los próximos cinco siglos fue dominada por la lucha entre el
cristianismo y el islam en toda la cuenca mediterránea. Las batallas de Poitiers
y Toulouse conservaron el oeste católica, a pesar de que la propia Roma fue
arrasada en 850, y Constantinopla sitiada. En el siglo XI, las ya tensas
relaciones entre la iglesia griega sobre todo en el este, y la iglesia latina en
Occidente, se convirtió en el Cisma de Oriente y Occidente, en parte debido a
los conflictos por la autoridad papal. La cuarta cruzada, y el saqueo de
Constantinopla por los cruzados renegados demostraron la brecha final.
En el siglo XVI, en respuesta a la Reforma protestante, la Iglesia participa en un
proceso de reforma sustancial y renovación conocida como la Contrarreforma.67
En siglos posteriores, el catolicismo se extendió ampliamente en todo el mundo
a pesar de experimentar una reducción de su control sobre las poblaciones
europeas, debido al crecimiento del protestantismo y también a causa de
escepticismo religioso durante y después de la Ilustración. El Concilio Vaticano
II en la década de 1960 introdujo los cambios más significativos en las
prácticas católicas desde el Concilio de Trento cuatro siglos antes.89
Inicios de la Iglesia[editar]
Orígenes[editar]
Pentecostés, por Jean II
Restout (1732).
Según la tradición católica, la iglesia católica fue fundada por Jesucristo .10
El Nuevo Testamento registra las actividades y enseñanzas de Jesús, su
nombramiento de los doce apóstoles y sus instrucciones para que continúen su
trabajo .1112 La Iglesia católica enseña que la venida del Espíritu Santo sobre
los apóstoles, en un evento conocido como Pentecostés, marcó el comienzo
del ministerio público de la Iglesia.13 Los católicos sostienen que San Pedro fue
el primer obispo de Roma y el consagrador de Linus como su próximo obispo,
comenzando así la línea ininterrumpida que incluye al actual pontífice, el Papa
Francisco . Es decir, la Iglesia católica mantiene la sucesión apostólica del
obispo de Roma, el Papa, el sucesor de San Pedro.14
En el relato de la Confesión de Pedro que se encuentra en el Evangelio de
Mateo, Cristo designa a Pedro como la "roca" sobre la cual se edificará la
iglesia de Cristo.1516 Mientras que algunos eruditos afirman que Pedro fue el
primer obispo de Roma, otros dicen que la institución del papado no depende
de la idea de que Pedro fue obispo de Roma o incluso de que haya estado en
Roma.17 Muchos eruditos sostienen que una estructura de iglesia de
presbíteros / obispos plurales persistió en Roma hasta mediados del siglo II,
cuando se adoptó la estructura de un solo obispo y presbíteros plurales,18Nota 1 y
que los escritores posteriores aplicaron retrospectivamente el término "obispo
de Roma" a los miembros más prominentes del clero en el período anterior y
también a Pedro mismo.18 Sobre esta base, Oscar Cullmann20 y Henry
Chadwick21 cuestionan si hubo un vínculo formal entre Pedro y el papado
moderno, y Raymond E. Brown dice que, si bien es anacrónico hablar de Pedro
en términos de obispo local en Roma, los cristianos de ese período habrían
considerado que Pedro tenía "roles que contribuirían de manera esencial al
desarrollo del papel del papado en la iglesia subsiguiente". Brown dice que
estos papeles "contribuyeron enormemente a ver al obispo de Roma, el obispo
de la ciudad donde murió Pedro, y donde Pablo fue testigo de la verdad de
Cristo, como el sucesor de Pedro al cuidado de la iglesia universal".18
Organización temprana[editar]
Las condiciones en el Imperio Romano facilitaron la difusión de nuevas ideas.
La red de carreteras y vías fluviales bien definidas del imperio permitieron un
viaje más fácil, mientras que la Pax Romana hizo que el viaje fuera seguro de
una región a otra. El gobierno había alentado a los habitantes, especialmente a
aquellos en áreas urbanas, a aprender griego, y el lenguaje común permitía
que las ideas se expresaran y entendieran más fácilmente.22 Los apóstoles de
Jesús ganaron conversos en comunidades judías alrededor del mar
Mediterráneo,23 y más de 40 comunidades cristianas habían sido establecidas
para el año 100.24 Aunque la mayoría de estos se encontraban en el Imperio
Romano, también se establecieron comunidades cristianas notables
en Armenia, Irán y en la costa india de Malabar .2526 La nueva religión fue más
exitosa en las áreas urbanas, difundiéndose primero entre los esclavos y las
personas de baja posición social, y luego entre las mujeres aristocráticas.27
Al principio, los cristianos seguían rezando junto a los creyentes judíos, a los
que los historiadores se refieren como judeocristianos, pero dentro de los
veinte años siguientes a la muerte de Jesús, el domingo comenzó a
considerarse el principal día de adoración.28 A medida que los predicadores
como Pablo de Tarso comenzaron a convertir a los gentiles, el cristianismo
comenzó a alejarse de las prácticas judías23 para establecerse como una
religión separada,29 aunque el tema de Pablo de Tarso y el judaísmo todavía se
debate hoy. Para resolver las diferencias doctrinales entre las facciones en
conflicto, en algún momento alrededor del año 50, los apóstoles convocaron el
primer concilio de la Iglesia, el Concilio de Jerusalén. Este consejo afirmó que
los gentiles podrían convertirse al cristianismo sin adoptar toda la ley
mosaica.30 Las crecientes tensiones pronto llevaron a una separación más
marcada que prácticamente se completó cuando los cristianos se negaron a
participar en la revuelta judía de Bar Kokhba de 132,31 sin embargo, algunos
grupos de cristianos conservaron elementos de la práctica judía.32
Según algunos historiadores y eruditos, la Iglesia cristiana primitiva no estaba
muy organizada, lo que llevaba a la aparición de diversas interpretaciones de
las creencias cristianas.33 En parte para asegurar una mayor coherencia en sus
enseñanzas, para finales del siglo II, las comunidades cristianas habían
desarrollado una jerarquía más estructurada, con un obispo central que tenía
autoridad sobre el clero en su ciudad,34 conduciendo al desarrollo del
episcopado. La organización de la Iglesia comenzó a imitar la del Imperio; los
obispos en ciudades políticamente importantes ejercían una mayor autoridad
sobre los obispos de ciudades cercanas.35 Las iglesias
de Antioquía, Alejandría y Roma ocuparon los puestos más altos.36 A partir del
siglo II, los obispos a menudo se reunían en sínodos regionales para resolver
cuestiones doctrinales y políticas.30 Duffy afirma que en el siglo III, el obispo de
Roma comenzó a actuar como un tribunal de apelaciones por problemas que
otros obispos no pudieron resolver.5
La doctrina se perfeccionó aún más gracias a una serie de teólogos influyentes,
conocidos colectivamente como los padres de la Iglesia. Desde el año 100 en
adelante, los padres apostólicos como Ignacio de Antioquía e Ireneo de
Lyon definieron la enseñanza católica en oposición al gnosticismo y otras
corrientes. En los primeros siglos de su existencia, la Iglesia formó sus
enseñanzas y tradiciones en un todo sistemático bajo la influencia de los
padres apologistas como el papa Clemente I, Justino Mártir y Agustín de
Hipona.
Persecuciones[editar]
A diferencia de la mayoría de las religiones en el Imperio Romano, el
cristianismo requería que sus seguidores renunciaran a todos los demás
dioses, una práctica adoptada del judaísmo. La negativa de los cristianos a
unirse a las celebraciones paganas significaba que no podían participar en gran
parte de la vida pública, lo que hizo que los no cristianos, incluidas las
autoridades gubernamentales, temieran que los cristianos estuvieran enojando
a los dioses y amenazando así la paz y la prosperidad del Imperio. Además, la
peculiar intimidad de la sociedad cristiana y su secreto sobre sus prácticas
religiosas engendraron rumores de que los cristianos eran culpables de incesto
y canibalismo; las persecuciones resultantes, aunque generalmente locales y
esporádicas, fueron una característica definitoria de la autocomprensión
cristiana hasta que el cristianismo se legalizó en el siglo IV.3738 Una serie de
persecuciones de cristianos más centralmente organizadas surgió a fines del
siglo III, cuando los emperadores decretaron que las crisis militares, políticas y
económicas del Imperio fueron causadas por dioses enojados. Todos los
residentes recibieron la orden de hacer sacrificios o ser castigados.39 Los judíos
estaban exentos mientras pagaran el impuesto judío. Las estimaciones de la
cantidad de cristianos que fueron ejecutados varía de unos pocos cientos a
50,000.40 Muchos huyeron41 o renunciaron a sus creencias. Los desacuerdos
sobre qué papel deberían tener estos apóstatas en la Iglesia condujeron a los
cismas donatistas y novacianos.42
A pesar de estas persecuciones, los esfuerzos de evangelización persistieron,
conduciendo al Edicto de Milán, que legalizó el cristianismo en 313.43 En 380, el
cristianismo se había convertido en la religión estatal del Imperio Romano.44 La
filósofa religiosa Simone Weil escribió: "En el momento de Constantino, el
estado de expectativa apocalíptica debió haber disminuido bastante. [La
inminente venida de Cristo, la expectativa del Último Día - constituyó 'un gran
peligro social']. Además, el espíritu de la antigua ley, tan ampliamente separado
de todo misticismo, no era muy diferente del espíritu romano en sí. Roma podía
llegar a un acuerdo con el Dios de los ejércitos".45
Antigüedad tardía[editar]
El emperador Constantino I estableció los
derechos de la Iglesia en el año 315.
Cuando Constantino se convirtió en emperador del Imperio romano de
Occidente en el 312, atribuyó su victoria al Dios cristiano. Muchos soldados en
su ejército eran cristianos, y su ejército era la base de su poder. Con Licinio,
(emperador romano de Oriente), emitió el Edicto de Milán, que ordenó la
tolerancia de todas las religiones en el imperio. El edicto tuvo poco efecto en
las actitudes de las personas.46 Se elaboraron nuevas leyes para codificar
algunas creencias y prácticas cristianas.47 El mayor efecto de Constantino en el
cristianismo fue su patrocinio. Dio grandes donaciones de tierras y dinero a la
Iglesia y ofreció exenciones de impuestos y otros estatutos legales especiales a
propiedades y personal eclesiástico.48 Estos regalos y los posteriores se
combinaron para hacer de la Iglesia el terrateniente más grande de Occidente
en el siglo VI.49 Muchos de estos regalos fueron financiados a través de
impuestos severos de cultos paganos.48 Algunos cultos paganos fueron
forzados a disolverse por falta de fondos; cuando esto sucedió la Iglesia
asumió el papel anterior del culto de cuidar de los pobres.50 En un reflejo de su
mayor prestigio en el Imperio, clérigos comenzaron a adoptar el vestido de la
casa real, incluyendo la capa pluvial.51
Durante el reinado de Constantino, aproximadamente la mitad de los que se
identificaron como cristianos no se suscribieron a la versión dominante de la
fe.52 Constantino temía que la desunión desagradaría a Dios y causaría
problemas al Imperio, por lo que tomó medidas militares y judiciales para
eliminar algunas sectas.53 Para resolver otras disputas, Constantino comenzó la
práctica de convocar consejos ecuménicos para determinar interpretaciones
vinculantes de la doctrina de la Iglesia.54
Las decisiones tomadas en el Concilio de Nicea (325) sobre la divinidad de
Cristo condujeron a un cisma; la nueva religión, el arrianismo floreció fuera del
Imperio Romano.55 Parcialmente para distinguirse de los arrianos, la devoción
católica a María se hizo más prominente. Esto condujo a más cismas.5657
En 380, el cristianismo convencional, en oposición al arrianismo, se convirtió en
la religión oficial del Imperio Romano.58 El cristianismo se asoció más con el
Imperio, lo que resultó en la persecución de los cristianos que vivían fuera del
imperio, ya que sus gobernantes temían que los cristianos se rebelarían en
favor del Emperador.59 En 385, esta nueva autoridad legal de la Iglesia dio
como resultado que el primer uso de la pena capital se pronunciara como una
sentencia sobre un "hereje" cristiano llamado Prisciliano.60
Durante este período, la Biblia, tal como ha llegado hasta el siglo XXI, se
presentó oficialmente por primera vez en los Concilios de la Iglesia o Sínodos a
través del proceso de 'canonización' oficial. Antes de estos Concilios o
Sínodos, la Biblia ya había alcanzado una forma que era casi idéntica a la
forma en que ahora se encuentra. Según algunos relatos, en 382 el Concilio de
Roma reconoció oficialmente por primera vez el canon bíblico, enumerando los
libros aceptados del Antiguo y Nuevo Testamento, y en 391 la traducción
Vulgata Latina de la Biblia fue hecha.61Otras cuentas enumeran el Concilio de
Cartago de 397 como el Concilio que finalizó el canon bíblico como se lo
conoce hoy.62El Concilio de Éfeso en 431 aclaró la naturaleza de la
encarnación de Jesús, declarando que él era verdadero y verdadero Dios.63Dos
décadas después, el Concilio de Calcedonia solidificó la primacía papal
romana, lo que contribuyó a la continua ruptura de las relaciones entre Roma y
Constantinopla, la sede de la Iglesia Oriental.64También se desencadenaron los
desacuerdos monofisitas sobre la naturaleza precisa de la encarnación de
Jesús que llevó a la primera de las diversas Iglesias ortodoxas orientales a
separarse de la Iglesia católica.65
Edad Media[editar]
Este artículo o sección necesita referencias que aparezcan en
una publicación acreditada.
Busca fuentes: «Historia de la Iglesia
católica» – noticias · libros · académico · imágenes
Este aviso fue puesto el 30 de julio de 2020.
Véase también: Historia del cristianismo durante la Edad Media
Alta Edad Media[editar]
A san Benito de Nursia se le considera padre de
la vida monástica en Occidente. En la imagen, detalle de un fresco realizado
por Fra Angélico.
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente en 476, el cristianismo
trinitario compitió con el cristianismo arriano por la conversión de las tribus
bárbaras. La conversión 496 de Clodoveo I, rey pagano de los francos, vio el
comienzo de un aumento constante de la fe en Occidente.
En 530, san Benito escribió su Regla de san Benito como una guía práctica
para la vida de la comunidad monástica. Su mensaje se extendió a los
monasterios de toda Europa. Los monasterios se convirtieron en principales
conductos de la civilización, preservando la artesanía y las habilidades
artísticas, manteniendo la cultura intelectual dentro de sus
escuelas, scriptorium y bibliotecas. Funcionaron como centros agrícolas,
económicos y de producción, así como un foco para la vida espiritual. Durante
este período, los visigodos y lombardos se convirtieron del arrianismo al
catolicismo. El papa Gregorio Magno desempeñó un papel notable en estas
conversiones y reformó dramáticamente las estructuras y la administración
eclesiásticas que luego lanzaron renovados esfuerzos misioneros. Los
misioneros como Agustín de Canterbury, que fue enviado a Roma para iniciar
la conversión de los anglosajones, y, viniendo a la inversa en la misión hiberno-
escocesa san Columba, san Bonifacio, san Wilibrordo, san Ascario de
Amiens y muchos otros tomaron el cristianismo en el norte de Europa y
difundieron el catolicismo entre los pueblos germánicos y eslavos, y llegó a los
vikingos y otros escandinavos en siglos posteriores. El Sínodo de Whitby de
664, aunque no fue tan decisivo como a veces se afirmó, fue un momento
importante en la reintegración de la Iglesia celta de las islas británicas en la
jerarquía romana, después de haber sido efectivamente desconectado del
contacto con Roma por los invasores paganos. Y en Italia, la Donación de Sutri
(728) y la Donación de Pipino (756) dejaron al papado a cargo de un reino
considerable. Consolidando aún más la posición papal sobre la parte occidental
del antiguo Imperio Romano, la Donación de Constantino probablemente se
forjó durante el siglo VIII.
A principios del siglo VIII, la iconoclasia bizantina se convirtió en una fuente
importante de conflicto entre las partes oriental y occidental de la Iglesia. Los
emperadores bizantinos prohibieron la creación y veneración de imágenes
religiosas, como un violación a los Diez Mandamientos. Otras religiones
importantes en Oriente, como el judaísmo y el islam, tenían prohibiciones
similares. El papa Gregorio III no estuvo de acuerdo vehementemente. Una
nueva Emperatriz Irene de Atenas que se puso del lado del Papa, pidió un
Consejo Ecuménico. En 787, los padres del Segundo Concilio de Nicea
"recibieron calurosamente a los delegados papales y su mensaje". En la
conclusión, 300 obispos, que fueron dirigidos por los representantes del Papa
Adriano I "adoptaron las enseñanzas del Papa", a favor de los iconos.
Con la coronación de Carlomagno por el papa León III en el año 800, su nuevo
título como Patricius Romanorum y la entrega de las llaves de la Tumba de San
Pedro, el papado había adquirido un nuevo protector en Occidente. Esto liberó
a los pontífices en cierta medida del poder del emperador en Constantinopla,
pero también condujo a un cisma, porque los emperadores y patriarcas de
Constantinopla se interpretaron a sí mismos como los verdaderos
descendientes del Imperio Romano que datan de los inicios de la Iglesia. El
Papa Nicolás I se había negado a reconocer al Patriarca Focio I de
Constantinopla, quien a su vez había atacado al Papa como un hereje, porque
mantuvo el filioque en el credo, que se refería al Espíritu Santo que emana de
Dios Padre y Dios Hijo. El papado se fortaleció a través de esta nueva alianza,
que en el largo plazo crea un nuevo problema para los papas, cuando en
la Querella de las Investiduras emperadores posteriores trataron de nombrar
obispos e incluso futuros papas. Después de la desintegración del imperio
Carolingio y repetidas incursiones de las fuerzas islámicas en Italia, el papado,
sin ninguna protección, entró en una fase de mayor debilidad.
Baja Edad Media[editar]
Representación tradicional de Santo Tomás de
Aquino, teólogo y filósofo, principal representante de la enseñanza
+escolástica.
La reforma cluniacense de monasterios se inició en 910 colocando a los
abades bajo el control directo del papa en lugar de los señores feudales,
eliminando así una importante fuente de corrupción. Esto provocó una gran
renovación monástica. Los monasterios, conventos y catedrales todavía
operaban prácticamente todas las escuelas y bibliotecas, y a menudo
funcionaban como establecimientos de crédito que promovían el crecimiento
económico. Después de 1100, algunas escuelas catedralicias mayores se
dividieron en escuelas menores de gramática y escuelas superiores para la
enseñanza avanzada. Primero en Bolonia, luego en París y Oxford, muchas de
estas escuelas superiores se convirtieron en universidades y llegaron a ser los
antepasados directos de las modernas instituciones occidentales de
aprendizaje. Fue aquí donde los teólogos notables trabajaron para explicar la
conexión entre la experiencia humana y la fe. El más notable de estos teólogos
fue Tomás de Aquino, que escribió Summa Theologica, un logro intelectual
clave en su síntesis del pensamiento aristotélico y el Evangelio. Entre las
contribuciones monásticas a la sociedad occidental se incluyen la enseñanza
de la metalurgia, la introducción de nuevos cultivos, la invención de la notación
musical y la creación y preservación de la literatura.
Durante el siglo XI, el cisma entre Oriente y Occidente dividió permanentemente
el cristianismo. Surgió por una disputa sobre si Constantinopla o Roma tenían
la jurisdicción sobre la iglesia en Sicilia y llevaron a excomuniones mutuas en
1054. A la rama occidental (latina) del cristianismo se la conoce desde
entonces como la Iglesia católica, mientras que a la rama oriental (griega) se la
conoce como la Iglesia ortodoxa. El Concilio de Lyon (1274) y el Concilio de
Florencia (1439), no consiguieron resolver el cisma. Algunas iglesias orientales
ya se han reunido con la Iglesia católica, y de otras se puede decir que nunca
han estado fuera de la comunión con el papa. Oficialmente, las dos iglesias
permanecen en cisma, aunque las excomuniones se levantaron mutuamente
en 1965.
El siglo XI vio la Querella de las Investiduras entre el Emperador y el Papa
sobre el derecho de hacer los nombramientos de la iglesia, la primera fase
importante de la lucha entre la Iglesia y el Estado en la Europa medieval. El
papado fue el vencedor inicial, pero a medida que los italianos se dividieron
entre güelfos y gibelinos en facciones que a menudo se transmitían a través de
familias o estados hasta el final de la Edad Media, la disputa debilitó
gradualmente al papado, sobre todo al incorporarlo a la política. La Iglesia
también intentó controlar o fijar un precio para la mayoría de los matrimonios
entre los grandes al prohibir, en 1059, los matrimonios que implican
consanguinidad (parentesco de sangre) y afinidad (parentesco por matrimonio)
al séptimo grado de relación. Bajo estas reglas, casi todos los grandes
matrimonios requieren una dispensación. Las reglas se relajaron hasta el
cuarto grado en 1215 (ahora solo el primer grado está prohibido por la Iglesia;
un hombre no puede casarse con su hijastra, por ejemplo).
Prédica del papa Urbano II en el Concilio de
Clermont. Ilustración de estilo gótico tardío, extraída del Livre des passages
d'Outre-mer (hacia 1490), conservado en la BnF.
El papa Urbano II lanzó la Primera Cruzada en 1095, cuando recibió un
llamado del emperador bizantino Alejo I Comneno para ayudar a prevenir una
invasión turca. Urbano II creía además que una cruzada podría ayudar a lograr
la reconciliación con el cristianismo oriental. Impulsado por los informes de
atrocidades musulmanes contra los cristianos, la serie de campañas militares
conocidas como las Cruzadas empezaron en 1096. Tenían la intención de
devolver la Tierra Santa al control cristiano. El objetivo no se realizó de forma
permanente, y los episodios de brutalidad cometidos por los ejércitos de ambos
bandos dejaron un legado de desconfianza mutua entre musulmanes y
cristianos occidentales y orientales. El saqueo de Constantinopla durante la
Cuarta Cruzada dejó a los cristianos orientales amargados, a pesar de que el
Papa Inocencio III había prohibido expresamente cualquier ataque de ese tipo.
En 2001, el Papa Juan Pablo II se disculpó con los cristianos ortodoxos por los
pecados de los católicos, incluido el saqueo de Constantinopla en 1204.
Dos nuevos órdenes de arquitectura surgieron de la Iglesia de esta época. El
estilo románico anterior combinaba paredes macizas, arcos redondeados y
techos de mampostería. Para compensar la ausencia de grandes ventanas, los
interiores fueron pintados con escenas de la Biblia y las vidas de los santos.
Más tarde, la Basílica de Saint-Denis marcó una nueva tendencia en la
construcción de catedrales cuando utilizó la arquitectura gótica. Este estilo, con
sus grandes ventanas y arcos altos y puntiagudos, mejoró la iluminación y la
armonía geométrica de una manera que tenía la intención de dirigir la mente
del adorador hacia Dios, que "ordena todas las cosas". En otro orden de cosas,
el siglo XII vio la fundación de ocho nuevas órdenes monásticas, muchas de las
cuales actuaron como Caballeros Militares de las Cruzadas. El monje
cisterciense Bernardo de Claraval ejerció una gran influencia sobre las nuevas
órdenes y produjo reformas para garantizar la pureza de su propósito. Su
influencia llevó al papa Alejandro III a comenzar reformas que conducirían al
establecimiento del derecho canónico. En el siglo siguiente, Francisco de
Asís y Domingo de Guzmán fundaron nuevas órdenes mendicantes que
llevaron la vida religiosa consagrada a los entornos urbanos.
Los abusos cometidos durante la cruzada provocaron que Inocencio III
instituyera informalmente la primera inquisición papal para evitar futuras
masacres y erradicar a los cátaros restantes. Formalizada bajo Gregorio IX,
esta inquisición medieval ejecutó a un promedio de tres personas por año por
herejía en su apogeo. Con el tiempo, la Iglesia o los gobernantes seculares
lanzaron otras inquisiciones para enjuiciar a los herejes, para responder a la
amenaza de la invasión árabe o con fines políticos. Se alentó a los acusados a
retractarse de su herejía y aquellos que no lo hicieron podrían ser castigados
con penitencia, multas, encarcelamiento o ejecución mediante la hoguera.
El siglo XIV estuvo marcado por una creciente sensación de conflictos entre la
iglesia y el estado. Para escapar de la inestabilidad en Roma, Clemente V en
1309 se convirtió en el primero de los siete papas en residir en la ciudad
fortificada de Aviñón en el sur de Francia durante un período conocido como el
papado de Aviñón. El papado regresó a Roma en 1378 a instancias de Catalina
de Siena y otros que sentían que la Sede de Pedro debería estar en la iglesia
romana. Con la muerte del papa Gregorio XI más tarde ese año, las elecciones
papales se disputaron entre los partidarios de los candidatos italianos y
respaldados por Francia que condujeron al cisma occidental. Durante 38 años,
demandantes separados al trono papal se sentaron en Roma y Aviñón. Los
esfuerzos de resolución complicaron aún más la cuestión cuando se eligió a un
tercer Papa en 1409. El asunto finalmente se resolvió en 1417 en el Concilio de
Constanza, donde los cardenales llamaron a los tres demandantes al trono
papal para que renunciaran, y celebraron una nueva elección que nombró al
papa Martín V.
Renacimiento y reformas[editar]
Descubrimientos y misioneros[editar]
A finales del siglo XV y principios del siglo XVI, los misioneros y exploradores
europeos difundieron el catolicismo en América, Asia, África y Oceanía. El
papa Alejandro VI, en la bula papal Inter caetera, otorgó los derechos
coloniales sobre la mayoría de las tierras recién descubiertas a España y
Portugal. Bajo el sistema de patronato, las autoridades estatales controlaban
los nombramientos clericales y no se permitía el contacto directo con la Santa
Sede. En diciembre de 1511, el fraile dominico Antonio de
Montesinos reprendió abiertamente a las autoridades españolas que
gobiernan La Española por su maltrato a los nativos , diciéndoles "... estás en
pecado mortal ... por la crueldad y tiranía que usas para lidiar con estas
personas inocentes". El rey Fernando II de Aragón promulgó las Leyes de
Burgos y Valladolid en respuesta. La aplicación de la ley fue laxa, y aunque
algunos culpan a la Iglesia por no hacer lo suficiente para liberar a los indios,
otros señalan a la Iglesia como la única voz levantada en nombre de los
pueblos indígenas. El problema provocó una crisis de conciencia en la España
del siglo XVI. Un torrente de autocrítica y reflexión filosófica entre los teólogos
católicos, especialmente Francisco de Vitoria, condujo a un debate sobre la
naturaleza de los derechos humanos y el nacimiento del derecho internacional
moderno.
En 1521, a través del liderazgo y la predicación del explorador
portugués Fernando de Magallanes, los primeros católicos fueron bautizados
en lo que se convirtió en la primera nación cristiana en el sudeste asiático,
las Filipinas. Al año siguiente, los misioneros franciscanos llegaron a lo que
ahora es México, y buscaron convertir a los indios y mantener su bienestar
estableciendo escuelas y hospitales. Enseñaron a los indios mejores métodos
de cultivo y formas más fáciles de tejer y hacer cerámica. Debido a que algunas
personas cuestionaron si los indios eran verdaderamente humanos y merecían
el bautismo, el Papa Pablo III en la bula papal Veritas Ipsa o Sublimis
Deus (1537) confirmó que los indios merecían ser personas. Posteriormente, el
esfuerzo de conversión ganó impulso. Durante los siguientes 150 años, las
misiones se expandieron al suroeste de América del Norte. Los nativos se
definieron legalmente como niños, y los sacerdotes asumieron un papel
paternalista, a menudo forzado con castigos corporales. En otra parte, en India,
los misioneros portugueses y el jesuita español Francisco Javier evangelizaron
entre los no cristianos y una comunidad cristiana que afirmó haber sido
establecida por Tomás el Apóstol.
Iglesia del Renacimiento[editar]
En Europa, el Renacimiento marcó un período de renovado interés en el
aprendizaje antiguo y clásico. También trajo un nuevo examen de las creencias
aceptadas. Las catedrales e iglesias habían servido durante mucho tiempo
como libros ilustrados y galerías de arte para millones de personas sin
educación. Las vidrieras, frescos, estatuas, pinturas y paneles vuelven a contar
las historias de los santos y de los personajes bíblicos. La Iglesia patrocinó a
grandes artistas del Renacimiento como Miguel Ángel y Leonardo da Vinci,
quienes crearon algunas de las obras de arte más famosas del mundo. Aunque
los líderes de la Iglesia pudieron aprovechar el humanismo del Renacimiento
para inspirar las artes en su esfuerzo general, también hubo conflictos entre
clérigos y humanistas, como durante los juicios de herejía de Johannes
Reuchlin.
En 1509, un conocido erudito de la época, Erasmo, escribió El elogio de la
locura, una obra que capturó un malestar generalizado sobre la corrupción en
la Iglesia. El papado mismo fue cuestionado por el conciliarismo expresado en
los concilios de Constanza y Basilea. Se intentaron varias reformas reales
durante estos consejos ecuménicos y el Quinto Concilio de Letrán varias veces,
pero se frustraron. Fueron vistos como necesarios, pero no tuvieron éxito en
gran medida debido a disputas internas, conflictos en curso con el Imperio
Otomano y los sarracenos y la simonía y el nepotismo practicados en la Iglesia
del Renacimiento de los siglos XV y principios del siglo XVI. Como resultado,
hombres ricos, poderosos y mundanos como Rodrigo de Borgia
(Papa Alejandro VI) pudieron ganar las elecciones al papado.
Reforma Protestante[editar]
La abadía de Whitby, en Inglaterra, fue uno de
los cientos de monasterios destruidos durante la Reforma protestante.
El Quinto Concilio de Letrán emitió algunas, pero solo reformas menores, en
marzo de 1517. Unos meses más tarde, el 31 de octubre de 1517, Martín
Lutero publicó sus 95 Tesis en público, con la esperanza de provocar un
debate. Sus tesis protestaron puntos clave de la doctrina católica, así como la
venta de indulgencias. Ulrico Zwinglio, Juan Calvino y otros también criticaron
las enseñanzas católicas. Estos desafíos, apoyados por poderosas fuerzas
políticas en la región, se convirtieron en la Reforma Protestante. Durante esta
era, muchas personas emigraron de sus hogares a áreas que toleraban o
practicaban su fe, aunque algunas vivían como criptoprotestantes
o nicodemitas.
En Alemania, la Reforma condujo a la guerra entre la Liga de
Esmalcalda protestante y el emperador católico Carlos V. La primera guerra de
nueve años terminó en 1555, pero las continuas tensiones produjeron un
conflicto mucho más grave, la Guerra de los Treinta Años, que estalló en 1618.
En los Países Bajos, las guerras de la Contrarreforma fueron la revuelta
holandesa y la Guerra de los Ochenta Años, parte de la cual fue la Guerra de
Sucesión de Juliers, que incluyó también el noroeste de Alemania. La Guerra
de Colonia (1583–89) fue un conflicto entre facciones protestantes y católicas
que devastó el Electorado de Colonia. Después de que el arzobispo gobernara
el área convertida al protestantismo, los católicos eligieron a otro
arzobispo, Ernesto de Baviera, y lo derrotaron exitosamente a él y a sus
aliados.
En Francia, una serie de conflictos denominados Guerras de Religión
Francesas se libraron entre 1562 y 1598 entre los hugonotes y las fuerzas de
la Liga Católica Francesa. Una serie de papas se pusieron del lado y se
convirtieron en partidarios financieros de la Liga Católica. Esto terminó bajo el
Papa Clemente VIII, quien aceptó vacilante el Edicto de Nantes del rey Enrique
IV de 1598, que otorgó tolerancia civil y religiosa a los protestantes. En 1565,
varios cientos de sobrevivientes de náufragos hugonotes se rindieron a los
españoles en Florida, creyendo que serían tratados bien. Aunque una minoría
católica en su partido se salvó, todos los demás fueron ejecutados por herejía,
con una activa participación clerical.
Inglaterra[editar]
La Reforma inglesa se basó aparentemente en el deseo de Enrique VIII de
Inglaterra de anular su matrimonio con Catalina de Aragón, e inicialmente fue
más una disputa política y luego teológica. Las Actas de
Supremacía convirtieron al monarca inglés en jefe supremo de la Iglesia de
Inglaterra. Luego, a partir de 1536, se disolvieron unos 825 monasterios en
Inglaterra, Gales e Irlanda y se confiscaron iglesias católicas. Cuando murió en
1547, todos los monasterios, frailes, conventos de monjas y santuarios fueron
destruidos o disueltos. María I de Inglaterra reunió a la Iglesia de Inglaterra con
Roma y, contra el consejo del embajador español, persiguió a los protestantes
durante las persecuciones marianas. Después de cierta provocación, la
siguiente monarca, Elizabeth I, hizo cumplir el Acta de Supremacía. Esto evitó
que los católicos se convirtieran en miembros de profesiones, ocuparan cargos
públicos, votaran o educaran a sus hijos. Las ejecuciones de católicos y
protestantes disidentes bajo Isabel I, que reinó mucho más tiempo, superaron
las persecuciones marianas y persistieron bajo los posteriores monarcas
ingleses. Isabel I también ejecutó otras leyes penales que también fueron
promulgadas en Irlanda pero fueron menos efectivas que en Inglaterra. En
parte porque los irlandeses asociaron el catolicismo con la nacionalidad y la
identidad nacional, se resistieron a los persistentes esfuerzos ingleses para
eliminar a la Iglesia Católica.
Concilio de Trento[editar]
Fachada de Il Gesù, considerada la primera iglesia
con elementos del barroco.
El historiador Diarmaid MacCulloch, en su libro The Reformation, A History
señaló que a través de toda la matanza de la era de la Reforma surgió el
valioso concepto de tolerancia religiosa y una Iglesia Católica mejorada que
respondió a los desafíos y abusos doctrinales destacados por la Reforma en el
Concilio de Trento (1545-1563). El concilio se convirtió en la fuerza impulsora
de la Contrarreforma y reafirmó las doctrinas católicas centrales, como
la transubstanciación, y la exigencia de amor y esperanza, así como la fe para
alcanzar la salvación. También reformó muchas otras áreas de importancia
para la Iglesia, sobre todo mejorando la educación del clero y consolidando la
jurisdicción central de la curia romana.
Las décadas posteriores al concilio vieron una disputa intelectual entre el
luterano Martin Chemnitz y el católico Diogo de Payva de Andrada sobre si
ciertas declaraciones coincidían con las enseñanzas de los Padres y las
Escrituras de la Iglesia o no. Las críticas a la Reforma se encontraban entre los
factores que provocaron nuevas órdenes religiosas, incluidos los teatinos,
los barnabitas y los jesuitas, algunos de los cuales se convirtieron en las
grandes órdenes misioneras de los últimos años. La renovación espiritual y la
reforma fueron inspiradas por muchos santos nuevos como Teresa de
Ávila, Francisco de Sales y Felipe Neri, cuyos escritos engendraron distintas
escuelas de espiritualidad dentro de la Iglesia (oratorianos, carmelitas,
salesianos), etc. La mejora de la educación de los laicos fue otro efecto positivo
de la época, con la proliferación de escuelas secundarias que revitalizaron
estudios superiores como historia, filosofía y teología. Para popularizar las
enseñanzas de la Contrarreforma, la Iglesia alentó el estilo barroco en el arte,
la música y la arquitectura. La expresión religiosa barroca era conmovedora y
emocional, creada para estimular el fervor religioso.
En otra parte, el misionero jesuita Francisco Javier introdujo la Iglesia Católica
en Japón, y para fines del siglo XVI decenas de miles de japoneses se
adhirieron. El crecimiento de la iglesia se detuvo en 1597 bajo el
Shogun Toyotomi Hideyoshi que, en un esfuerzo por aislar al país de las
influencias extranjeras, lanzó una severa persecución de los cristianos. A los
japoneses se les prohibió abandonar el país y a los europeos se les prohibió
ingresar. A pesar de esto, una población cristiana minoritaria sobrevivió hasta
el siglo XIX, cuando Japón se abrió más a la influencia externa, y continúa hasta
nuestros días.
Barroco, la Ilustración y las
revoluciones[editar]
Devociones marianas[editar]
El Concilio de Trento generó un renacimiento de la vida religiosa y las
devociones marianas en la Iglesia católica. Durante la Reforma, la Iglesia había
defendido sus creencias marianas contra los puntos de vista protestantes. Al
mismo tiempo, el mundo católico se involucró en guerras otomanas en curso en
Europa contra Turquía, que se libraron y ganaron bajo los auspicios de la
Virgen María. La victoria en la Batalla de Lepanto (1571) fue acreditada para
ella "y significó el comienzo de un fuerte resurgimiento de las devociones
marianas, centrándose especialmente en María, la Reina del Cielo y la Tierra y
su poderoso papel como mediadora de muchas gracias". El Coloquio
Marianum, un grupo de élite, y las congregaciones marianas basaron sus
actividades en una vida virtuosa, libre de pecados cardinales.
El papa Pablo V y Gregorio XV dictaminaron en 1617 y 1622 que era
inadmisible declarar que la virgen fue concebida como no inmaculada.
Apoyando la creencia de que ella nació sin pecado original, a través de una
gracia y privilegio únicos otorgados por Dios, en vista de los méritos de
Jesucristo (también conocido como Inmaculada Concepción). Alejandro
VII declaró en 1661 que el alma de María estaba libre del pecado original. El
Papa Clemente XI ordenó la fiesta de la Inmaculada para toda la Iglesia en
1708. La fiesta del Rosario se introdujo en 1716, la fiesta de los Siete Dolores
en 1727. La oración del Ángelus fue fuertemente apoyada por el
Papa Benedicto XIII en 1724 y por el Papa Benedicto XIV en 1742. La piedad
popular mariana era aún más colorida y variada que nunca: numerosas
peregrinaciones marianas, devociones marianas, nuevas letanías marianas,
obras de teatro marianas, himnos marianos, procesiones marianas. Las
fraternidades marianas, hoy en su mayoría desaparecidas, tenían millones de
miembros.
Secularismo de la Ilustración[editar]
La Ilustración constituyó un nuevo desafío de la Iglesia. A diferencia de la
Reforma protestante, que cuestionó ciertas doctrinas cristianas, la ilustración
cuestionó el cristianismo en su conjunto. En general, elevó la razón humana
por encima de la revelación divina y rebajó a las autoridades religiosas, como el
papado. Paralelamente, la Iglesia intentó defenderse del galicanismo y
el conciliarismo, ideologías que amenazaban el papado y la estructura de la
Iglesia.
Hacia la última parte del siglo XVII, el Papa Inocencio XI vio los crecientes
ataques turcos contra Europa, que fueron apoyados por Francia, como la
mayor amenaza para la Iglesia. Creó una coalición polaco-austriaca para la
derrota turca en Viena en 1683. Los eruditos lo han llamado Papa santo porque
reformó los abusos cometidos por la Iglesia, incluidos la simonía, el nepotismo
y los lujosos gastos papales que le hicieron heredar una deuda papal de
50,000,000 scudos. Al eliminar ciertos puestos honorarios e introducir nuevas
políticas fiscales, Inocencio XI pudo recuperar el control de las finanzas de la
iglesia. Inocencio X y Clemente XI lucharon contra el jansenismo y
el galicanismo, los cuales apoyaban el conciliarismo, y rechazaron la primacía
papal, exigiendo concesiones especiales para la Iglesia en Francia. Esto
debilitó la capacidad de la Iglesia para responder a pensadores galicanistas
como Denis Diderot, quien desafió las doctrinas fundamentales de la Iglesia.
En 1685, el rey galicanista Luis XIV de Francia emitió la Revocación del Edicto
de Nantes, poniendo fin a un siglo de tolerancia religiosa. Francia obligó a los
teólogos católicos a apoyar el conciliarismo y negar la infalibilidad papal. El rey
amenazó al Papa Inocencio XI con un concilio general y una toma militar del
estado papal. El Estado francés absoluto utilizó el galicanismo para obtener el
control de prácticamente todos los nombramientos importantes de la Iglesia, así
como muchas de las propiedades de la Iglesia. La autoridad estatal sobre la
Iglesia se hizo popular en otros países también. En Bélgica y Alemania, el
galicanismo apareció en forma de febronianismo, que rechazó las prerrogativas
papales de la misma manera. El emperador José II de Austria (1780–1790)
practicó el joseinismo al regular la vida de la Iglesia, los nombramientos y la
confiscación masiva de las propiedades de la Iglesia. El siglo XVIII es también la
época de la Ilustración católica, un movimiento de reforma multifacético.
Iglesia en América del Norte[editar]
En lo que ahora es el oeste de los Estados Unidos, la Iglesia católica expandió
su actividad misionera pero, hasta el siglo XIX, tuvo que trabajar en conjunto
con la corona española y los militares españoles. Junípero Serra, el sacerdote
franciscano a cargo de este esfuerzo, fundó una serie de misiones y presidios
en California que se convirtieron en importantes instituciones económicas,
políticas y religiosas. Estas misiones trajeron grano, ganado y un nuevo orden
político y religioso a las tribus indias de California. Se establecieron rutas
costeras y terrestres desde la Ciudad de México y puestos de avanzada de
misiones en Texas y Nuevo México que dieron como resultado 13 misiones
importantes de California en 1781. Los visitantes europeos trajeron nuevas
enfermedades que mataron a un tercio de la población nativa. México cerró las
misiones en la década de 1820 y vendió las tierras. Solo en el siglo XIX,
después del colapso de la mayoría de las colonias españolas y portuguesas, la
Santa Sede pudo hacerse cargo de las actividades misioneras católicas a
través de su organización Propaganda Fide.
Iglesia en América del Sur[editar]
Durante este período, la Iglesia enfrentó abusos coloniales por parte de los
gobiernos portugués y español. En América del Sur, los jesuitas protegieron a
los pueblos nativos de la esclavitud al establecer asentamientos
semiindependientes llamados reducciones. El Papa Gregorio XVI, desafiando
la soberanía española y portuguesa, nombró a sus propios candidatos como
obispos en las colonias, condenó la esclavitud y la trata de esclavos en 1839
(bula papal In supremo apostolatus), y aprobó la ordenación del clero nativo a
pesar del racismo gubernamental.
Jesuitas[editar]
Jesuitas en la India[editar]
El cristianismo en la India tiene una tradición de Santo Tomás estableciendo la
fe en Kerala. Se llaman cristianos de Santo Tomás. La comunidad era muy
pequeña hasta que el jesuita Francisco Javier (1502–1552) comenzó la obra
misional. Roberto de Nobili (1577–1656), un misionero jesuita toscano en el sur
de la India, lo siguió en su camino. Fue pionero en la inculturación, adoptando
muchas costumbres brahmanas que, en su opinión, no eran contrarias al
cristianismo. Vivió como un brahmán, aprendió sánscrito y presentó el
cristianismo como parte de las creencias indias, no idénticas a la cultura
portuguesa de los colonialistas. Permitió el uso de todas las costumbres, que
en su opinión no contradecían directamente las enseñanzas cristianas. Para
1640 había 40 000 cristianos solo en Madurai. En 1632, el papa Gregorio XV
dio permiso para este enfoque. Pero los fuertes sentimientos anti-jesuitas en
Portugal, Francia e incluso en Roma, dieron como resultado un cambio. Esto
puso fin a las exitosas misiones católicas en la India. El 12 de septiembre de
1744, Benedicto XIV prohibió los llamados ritos Malabar en India, con el
resultado de que las principales castas indias, que querían adherirse a sus
culturas tradicionales, se apartaron de la Iglesia Católica.
Revolución francesa[editar]
Si bien en principio la revolución francesa no tuvo orientación hostil hacia la
Iglesia, el movimiento se mostró más radical a partir de la cuestión sobre los
bienes eclesiásticos.66 La Asamblea Nacional Constituyente decidió expropiar
todos los bienes de la Iglesia,66 empeorándose desde entonces las relaciones
hasta que en 1790 fueron suprimidas las órdenes religiosas, a excepción de las
dedicadas a obras de caridad. Dos meses después se publicó la ley que
expropiaba y secularizaba todo el patrimonio de la Iglesia. Ese mismo año se
aprobó la Constitución civil del clero, con la que se quería separar de Roma a
la Iglesia francesa, para lo que se obligó a todo el clero a prestar juramento a
dicha constitución. La negativa de dos tercios del clero se siguió de
sanguinarias persecuciones en las que 40.000 sacerdotes fueron encarcelados,
deportados o ejecutados,67 como parte de una serie de políticas
para descristianizar Francia. Los asesinatos de septiembre de 1792 iniciaron
el gobierno del Terror, y en 1793 se prohibió el cristianismo en Francia,
estableciendo el «culto a la Razón» en su lugar mientras continuaban las
persecuciones contra monárquicos y eclesiásticos.68 Este acoso solo terminaría
tras el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte, el 9 de noviembre de 1799, en
el que derrocó al gobierno del Directorio.68 Durante su mandato se restablecía
la religión católica y se reconoció mediante concordato que la católica era la fe
de la mayoría de los franceses.69 En 1808 Napoleón, ya emperador de Francia,
ocupó Roma y los Estados pontificios, arrestando al papa Pío VI y llevado
después a Francia, donde Napoleón intentó sin éxito forzarlo a renunciar al
Estado pontificio.70
La expansión del Imperio francés llevó también a la propagación de las ideas
revolucionarias, y la secularización tuvo también consecuencias en Alemania,
donde la Iglesia sufrió también la expropiación de sus bienes.70 Sin embargo, la
pérdida de influencia y el empobrecimiento de la Iglesia propició tanto la
reorganización material como una renovación interior de la vida eclesial, con
una mayor unión entre obispos, sacerdotes y fieles laicos.71 Surgió así un
movimiento católico que se extendió por los demás países europeos, apoyado
por el Romanticismo y su interés por el arte y la literatura medieval, que
trajeron consigo una mayor estima hacia la Iglesia y conversiones al
catolicismo.72 Nacieron numerosas organizaciones católicas y las órdenes
religiosas recibieron un nuevo impulso. Surgieron misiones populares, nuevas
formas de piedad y, poco a poco, también apareció una prensa católica.72
La industrialización fue ocasión para que la Iglesia considerara la cuestión
social, hecho importante en una época en la que la legislación ignoraba los
problemas sociales, confiados de forma general a la caridad cristiana. En este
sentido, fueron relevantes las nuevas actividades caritativas y educativas de las
congregaciones religiosas y las órdenes dedicadas a la atención a los
enfermos.72
Siglo XIX Francia[editar]
Francia se mantuvo básicamente católica. El censo de 1872 contó con 36
millones de personas, de las cuales 35.4 millones fueron catalogadas como
católicas, 600,000 como protestantes, 50,000 como judíos y 80,000 como
librepensadores. La Revolución no destruyó la Iglesia Católica, y el concordato
de Napoleón de 1801 restauró su estatus. El regreso de los Borbones en 1814
trajo a muchos nobles y terratenientes ricos que apoyaban a la Iglesia, viéndola
como un bastión del conservadurismo y el monarquismo. Sin embargo, los
monasterios con sus vastas propiedades de tierra y poder político habían
desaparecido; gran parte de las tierras habían sido vendidas a empresarios
urbanos que carecían de conexiones históricas con las tierras y los
campesinos. Pocos nuevos sacerdotes fueron formados en el período 1790-
1814, y muchos del ellos abandonaron la iglesia. El resultado fue que el
número de clérigos cayó de 60,000 en 1790 a 25,000 en 1815, muchos de ellos
ancianos. Regiones enteras, especialmente alrededor de París, quedaron con
pocos sacerdotes. Por otro lado, algunas regiones tradicionales se aferraron a
la fe, lideradas por familias nobles locales. El regreso fue lento, muy lento en
las grandes ciudades y zonas industriales. Con el trabajo misionero sistemático
y un nuevo énfasis en la liturgia y las devociones a la Virgen María, más el
apoyo de Napoleón III, hubo un regreso. En 1870 había 56,500 sacerdotes, que
representaban una fuerza mucho más joven y dinámica en los pueblos y
ciudades, con una gruesa red de escuelas, organizaciones benéficas y
organizaciones laicas. Los católicos conservadores mantuvieron el control del
gobierno nacional (1820-1830) pero la mayoría de las veces jugaron roles
políticos secundarios o tuvieron que luchar contra el asalto de republicanos,
liberales, socialistas y laicos.
Tercera República 1870-1940[editar]
A lo largo de la vida de la Tercera República hubo batallas sobre el estado de
la Iglesia Católica. El clero y los obispos franceses estaban estrechamente
asociados con los monárquicos y muchos de su jerarquía provenían de familias
nobles. Los republicanos se basaron en la clase media anticlerical que veía la
alianza de la Iglesia con los monárquicos como una amenaza política para el
republicanismo y una amenaza para el espíritu moderno del progreso. Los
republicanos detestaban a la iglesia por sus afiliaciones políticas y de clase;
para ellos, la iglesia representaba tradiciones pasadas de moda, superstición y
monarquismo. Los republicanos se fortalecieron con el apoyo protestante y
judío. Se aprobaron numerosas leyes para debilitar a la Iglesia católica. En
1879, los sacerdotes fueron excluidos de los comités administrativos de los
hospitales y de las juntas de caridad; en 1880, se dirigieron nuevas medidas
contra las congregaciones religiosas; de 1880 a 1890 se produjo la sustitución
de monjas por laicas en muchos hospitales. El Concordato de Napoleón en
1801 continuó en funcionamiento, pero en 1881, el gobierno cortó los salarios a
los sacerdotes que no le agradaban.
Las leyes escolares de 1882 del republicano Jules Ferry establecieron un
sistema nacional de escuelas públicas que enseñaba una estricta moralidad
puritana pero ninguna religión. Durante un tiempo se toleraron las escuelas
católicas con fondos privados. El matrimonio civil se hizo obligatorio, se
introdujo el divorcio y los capellanes fueron retirados del ejército.
Cuando León XIII se convirtió en Papa en 1878, trató de calmar las relaciones
Iglesia-Estado. En 1884 le dijo a los obispos franceses que no actuaran de
manera hostil al Estado. En 1892 emitió una encíclica aconsejando a los
católicos franceses que se unieran a la República y defendieran a la Iglesia
participando en la política republicana. Este intento de mejorar la relación
fracasó. Las sospechas profundamente arraigadas permanecieron en ambos
lados y fueron encendidas por el asunto Dreyfus. Los católicos fueron en su
mayor parte anti-dreyfusards (opositores a Dreyfus).
Los Asuncionistas publicaron artículos antisemitas y republicanos en su
revista La Croix. Esto enfureció a los políticos republicanos, que estaban
ansiosos por vengarse. A menudo trabajaban en alianza con logias masónicas.
El ministro Waldeck-Rousseau (1899–1902) y el ministro Combes (1902–05)
lucharon contra la Santa Sede por el nombramiento de obispos. Los capellanes
fueron retirados de los hospitales navales y militares (1903–04), y se ordenó a
los soldados que no frecuentaran los clubes católicos (1904). Émile Combes,
como primer ministro en 1902, estaba decidido a derrotar completamente al
catolicismo. Cerró todas las escuelas parroquiales en Francia. Luego hizo que
el parlamento rechazara la autorización de todas las órdenes religiosas. Esto
significó que todas las cincuenta y cuatro órdenes se disolvieran y alrededor de
20,000 miembros salieron inmediatamente de Francia, muchos para España.
En 1905 se abolió el Concordato de 1801; La Iglesia y el Estado finalmente se
separaron. Todos los bienes de la Iglesia fueron confiscados. El culto público
fue entregado a asociaciones de laicos católicos que controlaban el acceso a
las iglesias. En la práctica, las misas y los rituales continuaron. La Iglesia fue
gravemente herida y perdió la mitad de sus sacerdotes. A la larga, sin
embargo, ganó autonomía, ya que el Estado ya no tenía voz para elegir
obispos y el galicanismo estaba muerto.
África[editar]
A fines del siglo XIX, los misioneros católicos siguieron a los gobiernos
coloniales en África y construyeron escuelas, hospitales, monasterios e
iglesias.
Era industrial[editar]
Concilio Vaticano I[editar]
Artículo principal: Concilio Vaticano I
Al definir el 8 de diciembre de 1854 como dogma la antigua doctrina de
la Inmaculada Concepción, que afirmaba que María había sido concebida sin
pecado original, el papa Pío IX puso fin a una controversia entre escuelas
teológicas que ocupaba varios siglos.73 El dogma fue aceptado y en la Iglesia
no se alzó voz contraria al mismo, pero dado que el papa actuó ex cathedra, y
que la decisión no había salido de un concilio, la definición dogmática volvió a
plantear la cuestión acerca de si el papa podía por sí solo proclamar verdades
infalibles de fe.74
Cuando Pío IX convocó un concilio que daría comienzo a finales de 1869, la
cuestión de la infabilidad estaba sobre la mesa.75 La tensión general existente y
la división entre partidarios y detractores de la infabilidad hizo, sin embargo,
que el papa retirase dicha cuestión de entre los asuntos a tratar.76 No obstante,
en la asamblea conciliar ya desde el principio había un bloque mayoritario a
favor de la definición dogmática de la infabilidad, que introdujo la cuestión.76 La
minoría que se oponía lo hizo no tanto porque se opusiesen a la infabilidad,
sino porque tal definición les parecía inoportuna en aquel momento.76.
Finalmente, la constitución Pastor Aeternus (con la doctrina del primado del
papa y su infabilidad) fue aprobada.76 Inmediatamente el concilio tuvo que ser
interrumpido tras el estallido de la guerra franco-prusiana y la ocupación de
Roma que pondría fin a los Estados pontificios.76
Un grupo de profesores de facultades de teología alemanas se negaron a
aceptar el dogma y fueron excomulgados, separándose de la Iglesia católica y
fundando la llamada Iglesia veterocatólica.77 A pesar de que el número de
seguidores fue reducido, Bismarck les ofreció ayuda con el objetivo someter a
la Iglesia al Estado, como había logrado con la Iglesia territorial protestante.77
La lucha contra la Iglesia se denominó Kulturkampf y a pesar de los grandes
daños para la Iglesia alemana, los católicos se unieron y en las elecciones de
1874 el Partido de Centro obtendría 91 escaños en el Reichstag.77 Tras el
fracaso, la Kulturkampf sería finalmente desmantelada y el papa León XVI
colaboró con Bismarck en ello.77
Enseñanzas sociales[editar]
La Revolución Industrial trajo muchas preocupaciones por el deterioro de las
condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores urbanos. Influenciado por
el alemán Wilhelm Emmanuel Obispo Freiherr von Ketteler, en 1891 el
papa León XIII publicó la encíclica Rerum novarum, que ponía en contexto la
enseñanza social católica en términos que rechazaban el socialismo pero
abogaban por la regulación de las condiciones de trabajo. Rerum novarum
abogó por el establecimiento de un salario digno y el derecho de los
trabajadores a formar sindicatos.
Anno Quadragesimo fue emitida por el papa Pío XI, el 15 de mayo de 1931, 40
años después de la Rerum novarum. A diferencia de León XIII, que abordó
principalmente la condición de los trabajadores, Pío XI se concentró en las
implicaciones éticas de orden social y económico. Hizo un llamamiento para la
reconstrucción del orden social basado en el principio de solidaridad y
subsidiariedad. Señaló los principales peligros para la libertad y la dignidad
humana, derivados del capitalismo desenfrenado y el comunismo totalitario.
Las enseñanzas sociales del papa Pío XII repiten estas enseñanzas, y las
aplican con mayor detalle, no solo para los trabajadores y los dueños del
capital, sino también a otras profesiones, como los políticos, educadores, amas
de casa, agricultores, tenedores de libros, organizaciones internacionales, y
todas aspectos de la vida, incluyendo los militares. Más allá de Pío XI, también
define las enseñanzas sociales en las áreas de la medicina, la psicología, el
deporte, la televisión, la ciencia, el derecho y la educación. No hay
prácticamente ningún problema social, que Pío XII no abordó y se refieren a la
fe cristiana. Fue llamado "el papa de la tecnología", por su voluntad y
capacidad para examinar las implicaciones sociales de los avances
tecnológicos. La preocupación dominante era los derechos y la dignidad
continuas del individuo. Con el comienzo de la era espacial al final de su
pontificado, Pío XII exploró las implicaciones sociales de la exploración
espacial y los satélites en el tejido social de la humanidad, pidiendo un nuevo
sentido de comunidad y solidaridad a la luz de las enseñanzas papales
existentes sobre la subsidiariedad.
Papel de los institutos de la mujer[editar]
Las mujeres católicas han desempeñado un papel destacado en la prestación
de servicios de educación y salud en consonancia con la enseñanza social
católica. Las órdenes antiguas como los carmelitas se habían dedicado al
trabajo social durante siglos. El siglo XIX vio un nuevo florecimiento de institutos
para mujeres, dedicados a la provisión de servicios de salud y educación; de
ellos, el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, las Hermanas Claretianas y
las Misioneras Franciscanas de María se convirtieron en uno de los institutos
religiosos católicos más grandes de mujeres.
Las Hermanas de la Misericordia fue fundada por Catalina McAuley en Irlanda
en 1831, y sus monjas pasaron a establecer hospitales y escuelas en todo el
mundo. Las Hermanitas de los Pobres fue fundada en el siglo XIX por
Santa Juana Jugan cerca de Rennes, Francia, para atender a los muchos
ancianos empobrecidos que se alineaban en las calles de los pueblos y
ciudades francesas. En las colonias australianas de Gran Bretaña, la primera
santa canonizada de Australia, Mary MacKillop , cofundó las Hermanas de San
José del Sagrado Corazón como instituto religioso educativo para los pobres en
1866, estableciendo escuelas, orfanatos y refugios para los necesitados. En
1872, las Hermanas Salesianas de Don Bosco (también llamadas Hijas de
María Auxiliadora) fue fundada por María Dominica Mazzarello. La orden de
enseñanza se convertiría en el instituto de mujeres más grande del mundo
moderno, con alrededor de 14,000 miembros en 2012. Santa Mariana
Cope abrió y operó algunos de los primeros hospitales generales en los
Estados Unidos, instituyendo estándares de limpieza que influyeron en el
desarrollo del sistema hospitalario moderno de Estados Unidos. También en los
Estados Unidos, santa Katharine Drexel fundó la Universidad Xavier de
Luisiana para ayudar a los africanos y a los nativos americanos.
Mariología[editar]
Los papas siempre han destacado el vínculo interno entre la Virgen María
como Madre de Dios y la plena aceptación de Jesucristo como Hijo de Dios.
Desde el siglo XIX, fueron muy importantes para el desarrollo de
la mariología para explicar la veneración de María a través de sus decisiones
no solo en el área de las creencias marianas (mariología) sino también en las
prácticas y devociones marianas. Antes del siglo XIX, los Papas promulgaban la
veneración mariana al autorizar nuevos días de fiestas marianas, oraciones,
iniciativas, la aceptación y el apoyo de las congregaciones marianas. Desde el
siglo XIX, los papas comienzan a usar encíclicas con más frecuencia. Así, León
XIII emitió once encíclicas marianas. Papas recientes promulgaron la
veneración de la Santísima Virgen con dos dogmas, la Inmaculada Concepción
en 1854 por el papa Pío IX y la Asunción de María en 1950 por el Papa Pío XII.
Pío XII también promulgó la nueva fiesta de María como Reina del Cielo e
introdujo el primer año mariano en 1954, el segundo fue proclamado por Juan
Pablo II. Pío IX, Pío XI y Pío XII facilitaron la veneración de las apariciones
marianas, como en Lourdes y Fátima. Papas posteriores, desde Juan
XXIII hasta Benedicto XVI, promovieron la visita a los santuarios marianos. El
Concilio Vaticano II destacó la importancia de la veneración mariana en Lumen
gentium. Durante el Concilio, Pablo VI proclamó que María era Madre de la
Iglesia.
Anticlericalismo[editar]
El siglo XX vio el surgimiento de varios gobiernos políticamente radicales y
anticlericales. La Ley de Calles de 1926 que separaba la Iglesia y el Estado en
México condujo a la Guerra Cristera en la que más de 3,000 sacerdotes fueron
exiliados o asesinados. En la Unión Soviética después de la Revolución
Bolchevique de 1917, la persecución de la Iglesia y los católicos continuó hasta
la década de 1930. Además de la ejecución y el exilio de clérigos, monjes y
laicos, la confiscación de implementos religiosos y el cierre de iglesias era
común. Durante la Guerra Civil española de 1936–39, la jerarquía católica
apoyó a las fuerzas nacionalistas rebeldes de Francisco Franco contra el
gobierno del Frente Popular, citando la violencia republicana dirigida contra la
Iglesia. La Iglesia había sido un elemento activo en la política polarizante de los
años anteriores a la Guerra Civil.
Dictaduras[editar]
Italia[editar]
El Papa Pío XI tuvo como objetivo poner fin a la larga brecha entre el papado y
el gobierno italiano y obtener una vez más el reconocimiento de la
independencia soberana de la Santa Sede. La mayoría de los Estados
papales habían sido capturados por los ejércitos del rey Víctor Manuel II de
Italia (1861-1878) en 1860 en busca de la unificación italiana. La propia Roma
fue tomada por la fuerza en 1870 y el papa llegó a ser "prisionero en el
Vaticano". Las políticas del gobierno italiano siempre habían sido anticlericales
hasta la Primera Guerra Mundial, cuando se alcanzaron algunos compromisos.
Para reforzar su propio régimen dictatorial fascista, Benito Mussolini también
estaba ansioso por un acuerdo. Se llegó a un acuerdo en 1929 con
los Tratados de Letrán, que ayudaron a ambas partes. Según los términos del
primer tratado, la Ciudad del Vaticano recibió soberanía como nación
independiente a cambio de que la Santa Sede renunciara a su reclamo sobre
los antiguos territorios de los Estados Pontificios. Pío XI se convirtió así en jefe
de un pequeño estado con su propio territorio, ejército, estación de radio y
representación diplomática. El Concordato de 1929 convirtió al catolicismo en
la única religión de Italia (aunque se toleraron otras religiones), pagó salarios a
sacerdotes y obispos, reconoció matrimonios eclesiásticos (antes las parejas
debían tener una ceremonia civil) e introdujo la instrucción religiosa en las
escuelas públicas. A su vez, los obispos juraron lealtad al estado italiano, que
tenía poder de veto sobre su selección. La Iglesia no estaba oficialmente
obligada a apoyar al régimen fascista; las fuertes diferencias persistieron pero
la agitada hostilidad terminó. La Iglesia apoyó especialmente las políticas
exteriores como el apoyo al lado anticomunista en la Guerra Civil española y el
apoyo a la conquista de Etiopía. La fricción continuó través de la red de jóvenes
de Acción Católica, que Mussolini quería fusionar en su grupo juvenil fascista.
Se llegó a un compromiso con solo los fascistas autorizados a patrocinar
equipos deportivos.
Italia pagó a la Santa Sede 1,750,000,000 liras (unos US $ 100 millones) por
las incautaciones de propiedades de la Iglesia desde 1860. Para administrar
estas inversiones, el Papa nombró al laico Bernardino Nogara, quien a través
de inversiones astutas en acciones, oro y mercados de futuros, aumentó
significativamente las tenencias financieras de la Iglesia Católica. Los ingresos
pagaron en gran medida por el mantenimiento del costoso inventario de
edificios históricos en el Vaticano que anteriormente se había mantenido a
través de fondos recaudados de los Estados Pontificios hasta 1870.
La relación del Vaticano con el gobierno de Mussolini se deterioró
drásticamente después de 1930 a medida que las ambiciones totalitarias de
Mussolini comenzaron a afectar cada vez más la autonomía de la Iglesia. Por
ejemplo, los fascistas trataron de absorber los grupos juveniles de la Iglesia. En
respuesta, Pío XI emitió la encíclica Non abbiamo bisogno ("No tenemos
necesidad") en 1931. Denunció la persecución del régimen a la iglesia en Italia
y condenó el "culto pagano al Estado"
Austria y la Alemania nazi[editar]
La Santa Sede apoyó a los socialistas cristianos en Austria, un país con una
población católica mayoritaria pero un poderoso elemento secular. El papa Pío
XI favoreció el régimen de Engelbert Dollfuss (1932–34), que quería remodelar
la sociedad basándose en encíclicas papales. Dollfuss suprimió los elementos
anticlericales y los socialistas, pero fue asesinado por los nazis austriacos en
1934. Su sucesor Kurt von Schuschnigg (1934–38) también fue pro católico y
recibió el apoyo del Vaticano. Alemania anexó Austria en 1938 e impuso sus
propias políticas.
Pío XI estaba preparado para negociar concordatos con cualquier país que
estuviera dispuesto a hacerlo, pensando que los tratados escritos eran la mejor
manera de proteger los derechos de la Iglesia contra gobiernos cada vez más
inclinados a interferir en tales asuntos. Doce concordatos fueron firmados
durante su reinado con varios tipos de gobiernos, incluidos algunos gobiernos
estatales alemanes. Cuando Adolf Hitler se convirtió en canciller de Alemania el
30 de enero de 1933 y pidió un concordato, Pío XI aceptó. El Concordato de
1933 incluía garantías de libertad para la Iglesia en la Alemania nazi,
independencia para las organizaciones católicas y grupos juveniles, y
enseñanza religiosa en las escuelas.
La ideología nazi fue encabezada por Heinrich Himmler y las SS (Escuadras de
Protección). En la lucha por el control total sobre las mentes y los cuerpos
alemanes, las SS desarrollaron una agenda antirreligiosa. No se permitieron
capellanes católicos o protestantes en sus unidades (aunque sí se les permitió
en el ejército regular). Himmler estableció una unidad especial para identificar y
eliminar las influencias católicas. Las SS decidieron que la Iglesia Católica
Alemana era una seria amenaza para su hegemonía y, aunque era demasiado
fuerte para ser abolida, fue parcialmente despojada de su influencia, por
ejemplo al cerrar sus clubes y publicaciones juveniles.
Luego de reiteradas violaciones del Concordato, el Papa Pío XI emitió la
encíclica Mit brennender Sorge de 1937 que condenó públicamente la
persecución de los nazis a la Iglesia y su ideología de neopaganismo y
superioridad racial.
Segunda Guerra Mundial[editar]
Después de que comenzara la Segunda Guerra Mundial en septiembre de
1939, la Iglesia condenó la invasión de Polonia y las invasiones nazis
posteriores de 1940. En el Holocausto, el Papa Pío XII dirigió la jerarquía de la
Iglesia para ayudar a proteger a los judíos y los gitanos de los nazis. Si bien se
acreditó a Pío XII por ayudar a salvar a cientos de miles de judíos, la Iglesia
también ha sido acusada falsamente de alentar el antisemitismo. Albert
Einstein, al referirse al papel de la Iglesia Católica durante el Holocausto, dijo lo
siguiente: "Siendo un amante de la libertad, cuando llegó la revolución en
Alemania, miré a las universidades defenderla,sabiendo que siempre se habían
jactado de su devoción a la causa de la verdad; pero no, las universidades
fueron silenciadas de inmediato. Luego miré a los grandes editores de
periódicos cuyos editoriales flamantes en días pasados habían proclamado su
amor por la libertad; pero ellos, como las universidades, fueron silenciados en
unas pocas semanas ... "Solo la Iglesia se paró en el camino de la campaña de
Hitler para suprimir la verdad. Nunca tuve ningún interés especial en la Iglesia
antes, pero ahora siento un gran afecto y admiración porque solo la Iglesia ha
tenido el coraje y la persistencia de defender la verdad intelectual y la libertad
moral. Me veo obligado a confesar que lo que una vez despreciaba, ahora lo
elogio sin reservas". Esta cita apareció en la edición del 23 de diciembre de
1940 de la revista Time en la página 38. Otros comentaristas parciales
acusaron a Pío XII de no hacer lo suficiente para detener las atrocidades nazis.
El debate sobre la validez de estas críticas continúa hasta nuestros días.
La edad posindustrial[editar]
Concilio Vaticano II[editar]
La Iglesia Católica participó en un proceso integral de reforma después
del Concilio Vaticano II (1962–65). Pensado como una continuación del
Vaticano I, bajo el Papa Juan XXIII, el concilio se convirtió en un motor de
modernización. Se le asignó la tarea de hacer que las enseñanzas históricas de
la Iglesia fueran claras para un mundo moderno e hizo pronunciamientos sobre
temas que incluyen la naturaleza de la iglesia, la misión de los laicos y la
libertad religiosa. El concilio aprobó una revisión de la liturgia y permitió que los
ritos litúrgicos latinos usaran lenguas vernáculas y latinas durante la misa y
otros sacramentos. Los esfuerzos de la Iglesia para mejorar la unidad de los
cristianos se convirtieron en una prioridad. Además de encontrar un terreno
común sobre ciertos problemas con las iglesias protestantes, la Iglesia Católica
ha discutido la posibilidad de la unidad con la Iglesia Ortodoxa Oriental. Y en
1966, el arzobispo Andreas Rohracher expresó su pesar por las expulsiones
del siglo XVIII de los protestantes de Salzburgo del arzobispado de Salzburgo.
Reformas[editar]
Los cambios en los antiguos ritos y ceremonias posteriores al Vaticano II
produjeron una variedad de respuestas. Algunos dejaron de ir a la iglesia,
mientras que otros trataron de preservar la antigua liturgia con la ayuda de
sacerdotes comprensivos. Estos formaron la base de los grupos católicos
tradicionalistas de hoy, que creen que las reformas del Vaticano II han ido
demasiado lejos. Los católicos liberales forman otro grupo disidente que siente
que las reformas del Vaticano II no fueron lo suficientemente lejos. Las
opiniones liberales de teólogos como Hans Küng y Charles Curran, llevaron a
la retirada de la Iglesia de su autorización para enseñar como católicos. Según
el profesor Thomas Bokenkotter, la mayoría de los católicos "aceptaron los
cambios con más o menos gracia". En 2007, Benedicto XVI facilitó el permiso
para que se celebrara la antigua Misa opcional a petición de los fieles.
Un nuevo Código de Derecho Canónico, solicitado por Juan XXIII, fue
promulgado por el Papa Juan Pablo II el 25 de enero de 1983. El Código de
Derecho Canónico de 1983 incluye numerosas reformas y alteraciones en la
ley y disciplina de la Iglesia para la Iglesia Latina, reemplazando al Código de
Derecho Canónico de 1917 emitido por Benedicto XV.
Teología[editar]
Modernismo[editar]
Teología de la Liberación[editar]
En la década de 1960, la creciente conciencia social y la politización en la
Iglesia latinoamericana dio a luz a la teología de la liberación. El sacerdote
peruano Gustavo Gutiérrez, se convirtió en su defensor principal y, en 1979, la
Conferencia Episcopal de México declaró oficialmente "opción preferencial por
los pobres" de la Iglesia en América Latina. El arzobispo Óscar Romero, un
partidario de la movimiento, se convirtió en el más famoso mártir
contemporáneo de la región en 1980, cuando fue asesinado mientras
celebraba misa por las fuerzas aliadas con el gobierno. Tanto el papa Juan
Pablo II y el papa Benedicto XVI (como el Cardenal Ratzinger) denunció el
movimiento. Al teólogo brasileño Leonardo Boff se le ordenó dos veces que
dejara de publicar y enseñar. Si bien el Papa Juan Pablo II fue criticado por su
severidad al tratar con los proponentes del movimiento, sostuvo que la Iglesia,
en sus esfuerzos por defender a los pobres, no debería hacerlo recurriendo a la
violencia o la política partidista. El movimiento todavía está vivo en América
Latina hoy, aunque la Iglesia ahora enfrenta el desafío del avivamiento
pentecostal en gran parte de la región.
Temas de sexualidad y de género[editar]
La revolución sexual de la década de 1960 trajo problemas para la Iglesia. La
encíclica Humanae Vitae de 1968 del papa Pablo VI reafirmó la visión
tradicional de la Iglesia Católica sobre el matrimonio y las relaciones maritales y
afirmó una proscripción continua de los anticonceptivos artificiales. Además, la
encíclica reafirmó la santidad de la vida desde la concepción hasta la muerte
natural y afirmó una continua condena tanto del aborto como de la eutanasia
como pecados graves equivalentes al asesinato.
Los esfuerzos por llevar a la Iglesia a considerar la ordenación de mujeres
llevaron al Papa Juan Pablo II a publicar dos documentos para explicar la
enseñanza de la Iglesia. Mulieris Dignitatem se publicó en 1988 para aclarar el
papel igualmente importante y complementario de la mujer en el trabajo de la
Iglesia. Luego, en 1994, Ordinatio Sacerdotalis explicó que la Iglesia extiende
la ordenación solo a los hombres para seguir el ejemplo de Jesús, que eligió
solo a hombres para este deber específico.
Iglesia católica en la actualidad[editar]
En junio de 2004, el patriarca ecuménico Bartolomé I visitó Roma en la fiesta
de los santos Pedro y Pablo (29 de junio) para otro encuentro personal con el
papa Juan Pablo II, para conversar con el Consejo Pontificio para la Promoción
de la Unidad de los Cristianos y para participar en la celebración de la fiesta en
la Basílica de San Pedro.
La participación parcial del patriarca en la liturgia eucarística que presidió el
papa siguió el programa de las visitas pasadas del patriarca Demetrio I (1987) y
del patriarca Bartolomé I mismo: participación plena en la Liturgia de la
Palabra, proclamación conjunta del papa y del patriarca de la profesión de fe
según el credo niceno-constantinopolitano en griego y, como conclusión, la
Bendición final impartida tanto por el papa como por el patriarca en el Altar de
la Confessio. El patriarca no participó plenamente en la Liturgia de la Eucaristía
que implica la consagración y distribución de la Eucaristía misma.
De acuerdo con la práctica de la Iglesia católica de incluir la
cláusula Filioque cuando se recita el Credo en latín, pero no cuando se recita el
Credo en griego, los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI han recitado el Credo
de Nicea junto con los patriarcas Demetrio I y Bartolomé I en griego sin la
cláusula Filioque. La acción de estos patriarcas al recitar el Credo junto con los
papas ha sido fuertemente criticada por algunos elementos de la ortodoxia
oriental, como el Metropolitano de Kalavryta, Grecia, en noviembre de 2008.
La declaración de Rávena en 2007 reafirmó estas creencias y reafirmó la
noción de que el obispo de Roma es de hecho el protos, aunque en el futuro se
celebrarán discusiones sobre el ejercicio eclesiológico concreto de la primacía
papal.
Casos de abuso sexual[editar]
Artículo principal: Casos de abuso sexual infantil cometidos por miembros de la
Iglesia católica
Las principales demandas surgieron en 2001 alegando que los sacerdotes
habían abusado sexualmente de menores. En respuesta al escándalo que
siguió, la Iglesia ha establecido procedimientos formales para prevenir el
abuso, alentar la denuncia de cualquier abuso que se produzca y manejar
dichos informes con prontitud, aunque los grupos que representan a las
víctimas han cuestionado su eficacia.
Algunos sacerdotes dimitieron, otros fueron expulsados y encarcelados, y hubo
acuerdos económicos con muchas víctimas. La Conferencia de Obispos
Católicos de los Estados Unidos encargó un estudio integral que encontró que
el cuatro por ciento de todos los sacerdotes que sirvieron en los Estados
Unidos entre 1950 y 2002 habían enfrentado algún tipo de acusación de
conducta sexual inapropiada.
Benedicto XVI[editar]
Con la elección del papa Benedicto XVI en 2005, la Iglesia hasta el momento
se ha visto en gran medida una continuación de las políticas de su predecesor,
el papa Juan Pablo II, con algunas excepciones notables: Benedicto
descentralizó las beatificaciones y revirtió la decisión de su predecesor
respecto a las elecciones papales. En 2007, se estableció un récord Iglesia por
la que se aprueba la beatificación de 498 mártires españoles. Su primera
encíclica Deus caritas est discutió el amor y el sexo en la continua oposición a
varios otros puntos de vista sobre la sexualidad.
Papa Francisco[editar]
Con la elección del papa Francisco en 2013, tras la renuncia de Benedicto XVI,
Francisco es el actual y primer papa jesuita, el primer papa de América78 y el
primero del hemisferio sur. Desde su elección al papado, ha mostrado un
enfoque más simple y menos formal del cargo, eligiendo residir en la casa de
huéspedes del Vaticano en lugar de la residencia papal.79 También ha señalado
numerosos cambios dramáticos en la política, por ejemplo, quitando a los
conservadores de los altos cargos del Vaticano, pidiendo a los obispos que
lleven una vida más simple y adoptando una actitud más pastoral hacia
la homosexualidad.8081