Alonso Schokel Luis La Biblia de Nuestro Pueblo at
Alonso Schokel Luis La Biblia de Nuestro Pueblo at
NUESTRO PUEBLO
La BIBLIA de
NUESTRO PUEBLO
Texto:
LUIS ALONSO SCHÖKEL
Adaptación del texto y comentarios:
EQUIPO INTERNACIONAL
XI Edición
Imprimatur:
2008
© Pastoral Bible Foundation
P.B. Box 1608
Macau, China
[email protected]
ISBN 978-99937-874-6-4 (vinilo)
ISBN 978-99937-874-7-1 (papel)
Observaciones
E
l número de libros en esta edición es de 74 y no de 73 como lo
indica el CANON, esto se debe a que se ha optado por presentar
de manera independiente LA CARTA DE JEREMÍAS, que en el CA-
NON forma parte de BARUC. Asimismo, La distribución del texto en algu-
nos libros no coincide con la distribución tradicional, por ejemplo en ESTER,
ISAÍAS, JEREMÍAS y DANIEL. Esto se debe a las opciones exegéticas toma-
das por el Equipo de Traducción para presentar un texto más asequible al
lector u oyente actual. Además, se ha marcado entre corchetes simples
([…]) a los textos cuya hipotética originalidad es discutida por los especia-
listas; y entre corchetes dobles ([[…]]) a los textos cuya hipotética originali-
dad los especialistas la descartan, pero que la tradición la admite.
En cuanto a la citación de textos, no llevan abreviaturas las citas que
hacen referencia al mismo libro donde se encuentran. Por ejemplo: en la
página 35, en Génesis, debajo del subtítulo «Abrán en Egipto», aparece
(20; 26,1-11). Esto quiere decir que las citas entre paréntesis pertenecen
al Génesis.
En cuanto a los comentarios, se dan casos en que no se ha podido
conservarlos en la misma página donde se encuentran los textos que co-
mentan, para ello es necesario mirar una página atrás o adelante, según
el caso. Algunas veces, un único comentario corresponde a dos subtítu-
los del texto. Cualquier otra observación sobre los textos y comentarios
que se pudiera encontrar y no la hubiésemos notificado, agradeceríamos
que nos la hicieran llegar a:
[email protected] y [email protected]
ANTIGUO
TESTAMENTO
PENTATEUCO
L
a tradición judía y los Evangelios lo llaman Torá, o sea, Ley, Ins-
trucción. También se llama «libro de Moisés», o «Pentateuco» en
alusión a los cinco rollos o estuches donde se guardaba el texto es-
crito en papiro o pergamino. Por su contenido, es una historia ambiciosa
que comienza con la creación del mundo y termina con la muerte de
Moisés, cuya narración se ve interrumpida al acoger diversos cuerpos le-
gales con un genérico propósito fundacional.
El Pentateuco es palabra narrativa que funda historia y con ello con-
ciencia de pueblo, funda un patrimonio común y compartido. Es ley que
crea una comunidad humana distinta y organizada. La historia es ley en
cuanto sustenta y dirige la vida de un pueblo; la ley configura la historia
y pertenece a ella, no es la versión mítica de un orden cósmico que está
fuera del tiempo.
L
a tradición judía designa este primer libro de la Biblia con el nom-
bre de «Bereshit», palabra con la cual comienza en su original he-
breo. La posterior traducción a la lengua griega (s. III a.C.) lo de-
nominó con la palabra «Génesis», y así pasó también a la lengua latina y
a nuestra lengua castellana. La palabra «Génesis» significa «origen o prin-
cipio».
De algún modo, corresponde al contenido del libro, ya que sus temas
principales pretenden mostrarnos en un primer momento, el origen del
mundo, por creación; el origen del mal, por el pecado; y el origen de la
cultura, de la dispersión de los pueblos, y de la pluralidad de las lenguas.
En un segundo momento, el origen de la salvación por la elección de un
hombre, que será padre de un pueblo; después, la era patriarcal, como
prehistoria del pueblo elegido: Abrahán, Isaac, Jacob, y también José.
Al comenzar la obra con la creación del mundo, el autor responsable
de la composición actual hace subir audazmente la historia de salvación
GÉNESIS 16
hasta el momento primordial, el principio de todo, en un intento de dar
respuesta a los grandes enigmas que acosan al ser humano: el cosmos, la
vida y la muerte, el bien y el mal, el individuo y la sociedad, la familia, la
cultura y la religión. Tales problemas reciben una respuesta no teórica o
doctrinal, sino histórica, de acontecimientos. Y de esta historia la huma-
nidad es la responsable. Pero tal historia está soberanamente dirigida por
Dios, para la salvación de toda la humanidad.
1,1–2,4a La creación. Por mucho tiempo se creyó un ambiente de desconfianza hacia su Dios y hasta
que este relato con el que se abre el Génesis fue lo una cierta sospecha de que Él y sólo Él era el respon-
primero y más antiguo que se escribió en la Biblia. Es sable, no sólo de los males pasados, sino también de
probable que los materiales y las tradiciones que se los presentes.
utilizan aquí sí sean muy antiguos, pero está probado La primera intención de los sabios de Israel es libe-
que su redacción es quizá de lo último que se escri- rar a Dios de toda responsabilidad respecto a la injus-
bió en el Pentateuco. El estilo con que está redacta- ticia y al mal en el mundo. Con materiales de cosmo-
do es obra de la escuela sacerdotal (P), y su propósi- gonías de otros pueblos orientales componen un
to carece absolutamente de todo interés científico. relato que busca, mediante el artificio literario de la
Como ya sabemos, el pueblo judío se encontraba en- poesía, inculcar en la mente de los creyentes la idea
tonces a un paso de aceptar la religión babilónica. Lo de que, desde el principio, Dios había creado todo
que exigía y necesitaba no era una lección de prehis- con gran armonía y bondad y que, por lo tanto, no
toria, sino unos principios que le ayudaran a enten- hay en la mente de Dios ningún propósito negativo.
der los siglos de historia vivida para no hundirse com- El himno o poema responde a un esquema septe-
pletamente en la crítica situación que estaban nario de creación. Dios crea todo cuanto existe en seis
atravesando. Se respiraba un aire de derrota, de fra- días y el séptimo lo consagra al descanso, lo cual tam-
caso, de horizontes cerrados, de desconfianza res- bién debe ser imitado por el pueblo. Varios elementos
pecto a todo tipo de institución; lo que era todavía se repiten a lo largo del poema con la intención de
más peligroso: desde el punto de vista religioso, hay que quede bien impreso en la mente del creyente. No
19 GÉNESIS 1
–Crezcan, multiplíquense y llenen las 27 Y creó Dios al hombre a su imagen; a
aguas del mar; y que las aves se multipli- imagen de Dios lo creó; varón y mujer los
quen en la tierra. creó.
23 Pasó una tarde, pasó una mañana: 28 Y los bendijo Dios y les dijo:
se trata de una teoría sobre la formación del mundo Dios mediante su Palabra. No es fortuito el hecho de
ni sobre la aparición de la vida y de las especies en él; que el ser humano, hombre y mujer, sea lo último que
hay razones mucho más profundas y serias que im- Dios crea en el orden de días que va marcando nues-
pulsan la obra. tro poema. Al ambiente de injusticia, de desigualdad y
Indudablemente, el creyente judío vive una encru- de dominación por parte de quien se cree amo y se-
cijada histórica: El Señor, Yahvé, su Dios, ha sido de- ñor del mundo, se contrapone este nuevo elemento
rrotado, el pueblo ha perdido sus instituciones, y sus de resistencia: Dios crea al hombre y a la mujer a su
opresores le empujan a aceptar la atractiva religión propia imagen y semejanza, los crea varón y mujer
babilónica con su culto y sus ritos. Para estos fieles para que administren conjuntamente su obra en igual-
tentados, el poema es toda una catequesis, un canto dad de responsabilidades. Su imagen y semejanza con
a la resistencia que invita a mantener firme la fe en el Dios era el proyecto propio del ser humano como pa-
Único y Verdadero Dios de Israel. reja: construir cada día esa imagen y semejanza man-
Veamos en forma de elenco las posibles intencio- teniendo la fidelidad al proyecto armónico y bonda-
nes y consecuencias que hay detrás de este relato: doso del principio, sin dominar a los demás ni someter
1. La creación es fruto de la bondad absoluta de a tiranía a los débiles ni al resto de la creación.
Dios: mientras en los mitos y cosmogonías de los pue- 4. En la creación hay un orden y una armonía, no
blos vecinos la creación está enmarcada en disputas y sólo porque es fruto de la Palabra creadora de Dios,
enfrentamientos violentos entre las divinidades, aquí sino porque Él mismo ratificó esa armonía y esa bon-
aparece una omnipotencia creadora, cuya Palabra dad con su bendición, algo que es exclusivo de Él y
única va haciendo aparecer cuanto existe con la nota que aquí es también todo un mensaje esperanzador
característica de que todo es «bueno». para enfrentar la dura situación de sometimiento en
2. En la creación todo obedece a un plan armóni- que se hallaban los israelitas.
co, cada elemento cumple una función determinada: 5. Finalmente, el descanso sabático es una nueva
los astros iluminan el día o la noche y señalan el paso invitación a la resistencia contra el poder opresor, que
del tiempo y el cambio de las estaciones; es decir: hoy cobra gran vigencia. Ni siquiera Dios en su activi-
cada criatura está para servir al ser humano, no al con- dad creadora omitió este aspecto del descanso. El ser
trario. Ello contrasta con la percepción de otras reli- humano no puede convertirse en un agente de traba-
giones, entre ellas la babilónica, donde astros y ani- jo y producción; el descanso también forma parte de
males eran adorados como divinidades, ante los la armonía y finalidad de la creación y, por tanto, está
cuales muchos inmolaban incluso a sus hijos. Jamás incluido en la imagen y semejanza de su Creador que
esta finalidad estuvo presente en la mente creadora el ser humano lleva en sí.
de Dios. Hay, pues, muchos elementos que hacen de este
3. Se da otro paso más en la toma de conciencia relato un motivo para creer, para esperar y, sobre
respecto a la relación de Dios con el ser humano y el todo, para resistir contra todo aquello o aquellos que
mundo, al resaltar la responsabilidad propia del hom- pretenden suplantar la voluntad creadora y liberadora
bre y la mujer en este conjunto armónico creado por de Dios en este mundo.
GÉNESIS 2 20
2 tierraquedaron
1Y concluidos el cielo, la 10 En Edén nacía un río que regaba el
y todo el universo. jardín y después se dividía en cuatro bra-
2 Para el día séptimo había concluido zos: 11 el primero se llama Pisón y rodea
Dios toda su tarea; y descansó el día sépti- todo el territorio de Javilá, donde hay oro;
mo de toda su tarea. 12 el oro de esa región es de calidad, y tam-
3 Y bendijo Dios el día séptimo y lo con- bién hay allí ámbar y ónice. 13 El segundo
sagró, porque ese día Dios descansó de río se llama Guijón, y rodea toda la Nubia.
toda su tarea de crear. 14 El tercero se llama Tigris, y corre al este
4a Ésta es la historia de la creación del de Asiria. El cuarto es el Éufrates.
cielo y de la tierra. 15 El Señor Dios tomó al hombre y lo co-
regar la superficie del campo. –No está bien que el hombre esté solo;
7 Entonces el Señor Dios modeló al voy a hacerle una ayuda adecuada.
hombre con arcilla del suelo, sopló en su 19 Entonces el Señor Dios modeló de ar-
nariz aliento de vida, y el hombre se convir- cilla todas las fieras salvajes y todos los pá-
tió en un ser vivo. jaros del cielo, y se los presentó al hombre,
8 El Señor Dios plantó un jardín en Edén, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser
hacia el oriente, y colocó en él al hombre vivo llevaría el nombre que el hombre le
que había modelado. pusiera. 20 Así, el hombre puso nombre a
9 El Señor Dios hizo brotar del suelo toda todos los animales domésticos, a los pája-
clase de árboles hermosos de ver y buenos ros del cielo y a las fieras salvajes. Pero en-
de comer; además, hizo brotar el árbol de la tre ellos no encontró la ayuda adecuada.
vida en mitad del jardín y el árbol del cono- 21 Entonces el Señor Dios hizo caer so-
cimiento del bien y del mal. bre el hombre un profundo sueño, y el
2,4b-25 El Paraíso. Este nuevo relato, también lla- Efectivamente, desde sus mismos orígenes, Israel
mado «relato de creación», posee algunas característi- ha sufrido y experimentado la violencia. Varias veces
cas que lo hacen diferente al del primer capítulo. Nó- se ha visto amenazado y sometido por otros pueblos
tese que no hay un orden tan rígido, ni una secuencia más fuertes que él; pero él también sometió y ejerció
de obras creadas según los días de la semana. Adviér- violencia contra otros. La crítica situación del s. VI
tase también que aquí Dios no da órdenes para que a.C. obliga de nuevo a repensar el sentido de esta ca-
aparezcan las cosas; Él mismo va haciendo con sus dena de violencias y, valiéndose de este relato ya co-
manos, va modelando con arcilla a cada ser viviente, nocido por los israelitas, los sabios van a comenzar a
se las ingenia para conseguir que su principal criatura, probar su tesis de que el origen y la fuente del mal no
el hombre, se sienta bien: lo duerme y de su costilla está en Dios, sino en el mismo corazón humano.
«forma» una criatura, que el varón la reconoce como Según el relato que nos ocupa, el ser humano,
la única con capacidad de ser su compañera entre el hombre y mujer, proviene de la misma «adamah»
resto de criaturas: la mujer. –polvo de tierra–, de la misma materia de la que
Por tanto, el estilo literario y la percepción o ima- también fueron hechos los animales (19). Si tantas
gen que se tiene de Dios son completamente distin- veces ser humano y animales se asemejan en sus
tos a los del primer relato de Génesis. Éste es un re- comportamientos, es porque desde su origen mismo
lato muy antiguo, que los israelitas ya conocían de hay algo que los identifica: la «adamah». Por eso, a
varios siglos atrás. El material original del relato pare- los que nacen se les llama «Adán», porque son for-
ce provenir de la cultura acadia; los israelitas lo adap- mados con «adamah», provienen de ella. De esta for-
taron a su pensamiento y lo utilizaron para explicarse ma queda claro para los israelitas, que han soporta-
el origen del hombre y de la mujer; más aún, para do la violencia, la opresión y la brutalidad –y que las
tratar de establecer las raíces mismas del mal en el han infligido a otros–, que los instintos y comporta-
mundo. mientos salvajes tienen una misma materia original,
21 GÉNESIS 3
hombre se durmió. Luego le sacó una cos- 2 La mujer contestó a la serpiente:
tilla y llenó con carne el lugar vacío. 22 De –¡No! Podemos comer de todos los árbo-
la costilla que le había sacado al hombre, el les del jardín; 3 solamente del árbol que está
Señor Dios formó una mujer y se la presen- en medio del jardín nos ha prohibido Dios
tó al hombre. comer o tocarlo, bajo pena de muerte.
4 La serpiente replicó:
23 El hombre exclamó:
–¡Ésta sí que es hueso de mis huesos y –¡No, nada de pena de muerte! 5 Lo que
carne de mi carne! Su nombre será Mujer, pasa es que Dios sabe que cuando ustedes
porque la han sacado del Hombre. 24 Por coman de ese árbol, se les abrirán los ojos
eso el hombre abandona padre y madre, se y serán como Dios, conocedores del bien y
junta a su mujer y se hacen una sola carne. del mal.
6 Entonces la mujer cayó en la cuenta de
25 Los dos estaban desnudos, el hombre
y su mujer, pero no sentían vergüenza. que el árbol tentaba el apetito, era una de-
licia de ver y deseable para adquirir cono-
El pecado cimiento. Tomó fruta del árbol, comió y se
1 La
serpiente era el animal más astu- la convidó a su marido, que comió con ella.
3 to de cuantos el Señor Dios había cre- 7 Se les abrieron los ojos a los dos, y
ado; y entabló conversación con la mujer: descubrieron que estaban desnudos; entre-
–¿Conque Dios les ha dicho que no co- lazaron hojas de higuera y se hicieron unos
man de ningún árbol del jardín? taparrabos. 8 Oyeron al Señor Dios que se
tanto en el ser humano como en el animal: la tierra, esta tendencia natural a atrapar y a eliminar a quien
el polvo. se atraviese en nuestro camino. Este texto nos invita
En la creación del ser humano y de los animales se hoy a tomar conciencia de nuestra natural «adamaci-
pueden destacar, al menos, tres elementos que les son dad», pero también a darnos cuenta de que dentro de
comunes: cada uno se encuentra la presencia del Espíritu que
1. El ser humano es formado con «arcilla del suelo», sólo espera la oportunidad que nosotros le demos
elemento del que también están hechos los animales para humanizarnos, y así poder soñar con una socie-
(7.19). dad nueva, gracias a nuestro esfuerzo colectivo.
2. Dios da al ser humano «aliento de vida», pero Ésta es, pues, una primera respuesta que da la Es-
también lo reciben los animales (cfr. 7,15.22; Sal critura al interrogante existencial sobre el mal, la vio-
104,29s). lencia y la injusticia, pan de cada día del pueblo de Is-
3. El ser humano es llamado «ser viviente». Los ani- rael y de nosotros, hoy. En definitiva, el trabajo que
males reciben idéntica denominación (1,21; 2,19; realizaron los pensadores y sabios de Israel es toda
9,10). ¿Significa esto que el ser humano es igual en una autocrítica que apenas comienza. Pero el punto
todo al animal? La Biblia responde negativamente y lo de partida queda ya establecido en este segundo rela-
explica. Al ser humano, Dios le da algo que no pose- to del Génesis: el origen del mal está en el mismo ser
en los animales: la imagen y semejanza con Él (1,26), humano, en el dejarse dominar por la «adamacidad»
imagen que empieza a perfilarse desde el momento que lleva dentro. El relato siguiente es la ilustración
en que Dios sopla su propio aliento en las narices del concreta de esta tesis.
ser humano acabado de formar (7). 3,1-24 El pecado. En orden a intentar recuperar al
Así pues, el ser humano no es humano sólo por el máximo la riqueza y el sentido profundo que encierra
hecho de tener un cuerpo; lo específico del ser hu- este pasaje, conviene «desaprender» en gran medida
mano acaece en él cuando el Espíritu de Dios lo in- lo que la catequesis y la predicación tradicionales nos
habita, lo hace apto para ser alguien humanizado. Di- han enseñado. Se nos decía que el ser humano había
cho de otro modo: lo humano acontece en el hombre sido creado en estado de inocencia, de gracia y de
y en la mujer cuando su materialidad –«adamaci- perfección absolutas y que, a causa del primer peca-
dad»– demuestra estar ocupada por el Espíritu de do de la pareja en el Paraíso, ese estado original se
Dios. perdió.
Superada la literalidad con que nos enseñaron a ver Consecuencias de esta interpretación: Dios tenía
estos textos, es posible extraer de ellos –también aho- un proyecto perfecto, y el hombre y la mujer lo des-
ra– inmensas riquezas para nuestra fe y crecimiento barataron con su pecado; Dios no había hecho las co-
personal. Basta con echar una mirada a las actuales re- sas tan bien como parecía; la mujer queda convertida
laciones sociales, al orden internacional, para darnos en un mero instrumento de pecado, una especie de
cuenta de la tremenda actualidad que cobra este re- monstruo tentador; el hombre aparece como un estú-
lato. También nuestros fracasos, la violencia y la injus- pido, víctima inconsciente de las artimañas tentadoras
ticia que rigen en nuestro mundo tienen que ver con de la mujer. Conviene tener en cuenta que este rela-
GÉNESIS 3 22
paseaba por el jardín tomando el fresco. El –Y, ¿quién te ha dicho que estabas des-
hombre y su mujer se escondieron entre los nudo? ¿A que has comido del árbol prohi-
árboles del jardín, para que el Señor Dios bido?
no los viera. 12 El hombre respondió:
9 Pero el Señor Dios llamó al hombre: –La mujer que me diste por compañera
–¿Dónde estás? me convidó el fruto y comí.
10 Él contestó: 13 El Señor Dios dijo a la mujer:
–Te oí en el jardín, me entró miedo por- –¿Qué has hecho?
que estaba desnudo, y me escondí. Ella respondió:
11 El Señor Dios le replicó: –La serpiente me engañó y comí.
to del Paraíso también está construido, por lo menos sión «ciencia del bien y del mal» aplicada al intento de
hasta el versículo 14, sobre la base de un mito meso- describir la actitud de ser dueño de la decisión última
potámico. El redactor utiliza materiales de la mitología en orden a una determinada acción (cfr. 2 Sm 14,17;
mesopotámica para resolver cuestionamientos de tipo 1 Re 3,9; Ecl 12,14 y, por contraposición, Jr 10,5).
existencial y de fe que necesitaban los creyentes de su Esto nos lleva a entender que la gran tentación del ser
generación. En la Biblia, esos mitos sufren un cambio humano y su perdición es ponerse a sí mismo como
de referente, una adaptación necesaria para transmi- medida única de todas las cosas y colocar su propio
tir la verdad que los sabios quieren anunciar a su pue- interés como norma suprema, prescindiendo de Dios.
blo. Cada vez que el ser humano ha actuado así a lo largo
El pasaje nos muestra a la serpiente y a la mujer de la historia, los resultados siempre fueron, y siguen
unidas en torno a un árbol misterioso llamado «árbol siendo, el sacrificio injusto de otros seres, la aparición
de la ciencia del bien y del mal». La tentadora aquí no del mal bajo la forma de egolatría, placer, despotis-
es la mujer, como en el mito en el cual se basa este mo... y ésta sí que fue la experiencia constante de Is-
pasaje, sino la serpiente, y la seducción tampoco pro- rael como pueblo.
viene de la mujer, sino del fruto que «era una delicia La adaptación a la mentalidad y las necesidades is-
de ver y deseable para adquirir conocimiento» (6). La raelitas de este mito se atribuye a la teología yahvista
mujer hará partícipe al hombre del fruto del árbol (J), aunque releído y puesto aquí por la escuela sacer-
que, como veremos luego, no tiene nada que ver con dotal (P). El mito ilustra muy bien el planteamiento
la sexualidad. que vienen haciendo los sabios de Israel: el mal en el
El «árbol de la ciencia del bien y del mal» es el sím- mundo, en las naciones y en la sociedad, no tiene otro
bolo que ocupa el lugar central del relato. En varios lu- origen que el mismo ser humano cuando se deja atra-
gares del Antiguo Testamento encontramos la expre- par y dominar por la terrenalidad –«adamacidad»–
23 GÉNESIS 4
20 Elhombre llamó a su mujer Eva, por 24 Echó al hombre, y a oriente del jardín
ser la madre de todos los que viven. del Edén colocó a querubines y una espada
21 El Señor Dios hizo unas túnicas de de fuego zigzagueante para cerrar el cami-
pieles para el hombre y su mujer y los vis- no del árbol de la vida.
tió.
22 Y el Señor Dios dijo: Caín y Abel
–El hombre es ya como uno de nosotros 1 Adán se unió a Eva, su mujer; ella
en el conocimiento del bien y del mal, aho- 4 concibió, dio a luz a Caín y dijo:
ra sólo le falta echar mano al árbol de la –He obtenido un varón con la ayuda del
vida, tomar, comer y vivir para siempre. Señor.
23 Y el Señor Dios lo expulsó del Edén, 2 Después dio a luz al hermano de Caín,
para que trabajara la tierra de donde lo ha- Abel. Abel era pastor de ovejas, Caín era
bía sacado. labrador. 3 Pasado un tiempo, Caín presen-
que lleva dentro. En este caso, Israel sabe por expe- incorrecto –ciencia del bien y del mal en la Biblia–,
riencia propia lo que es vivir bajo el dominio despóti- más allá de los intereses personales. Cuando se des-
co de una serie de reyes que, en nombre de Dios, lo plaza a Dios para ubicar en su lugar al mismo ser hu-
hundieron en la más absoluta pobreza. mano y sus tendencias acaparadoras, el resultado es
Y en definitiva, la historia de la humanidad, la his- que los intereses personales de ese ser humano, casi
toria de nuestros pueblos, ¿no está llena también de siempre institucionalizados, se convierten en norma
casos similares? Aquí está la clave para entender la di- absoluta para los demás, pervirtiendo así hasta el vo-
námica oculta que lleva consigo toda tiranía, todo to- cabulario –llamar justo lo que es injusto– e imponién-
talitarismo, y que nosotros desde nuestra fe convenci- dola sobre los otros.
da y comprometida tenemos que desenmascarar. Éste es el gran llamado de nuestro mito que, al dar
Los versículos 14-24 son el aporte propio de la es- respuesta a las causas del mal, denuncia el inmenso
cuela sacerdotal (P). Se trata de un oráculo, tal y como mal que en la historia produce una conciencia per-
lo utilizaban los profetas. Recuérdese que para la épo- vertida, máxime cuando se trata de una conciencia
ca de la redacción final del Pentateuco, la literatura que tiene poder.
profética tenía ya un gran recorrido, lo cual quiere de- 4,1-16 Caín y Abel. Un poema sumerio del segun-
cir que la figura del oráculo era muy familiar al pue- do milenio a.C. habla de la rivalidad entre Dumizi,
blo israelita. El oráculo consta, por lo general, de cua- dios pastor, y Enkimdu, dios labrador, y, al contrario
tro elementos: de lo que sucede en el relato bíblico, la diosa Inanna
1. Un juez, que suele ser Dios, como autoridad su- prefiere al labrador. Es probable que tanto el relato su-
prema. merio como la adaptación que nos presenta la Biblia
2. Un reo, que es una persona, una institución o sea un reflejo de las dificultades y luchas entre pasto-
una nación, a la que se juzga; en nuestro relato el reo res –nómadas– y agricultores –sedentarios–.
es triple: el varón, la mujer y la serpiente. También nos muestra el relato de Caín y Abel una
3. El delito o motivo por el cual se establece el juicio. costumbre religiosa de los antiguos: al inicio de la co-
4. La sentencia o el castigo que se señala al infrac- secha, los agricultores ofrecían a sus divinidades sus
tor. mejores frutos. Era una forma de agradecer lo que se
Por lo general, el oráculo profético no inventa nin- recibía. Otro tanto hacían los pastores con lo mejor
gún castigo nuevo para el delincuente, sino que apro- de sus ganados –especialmente los primogénitos–.
vecha las catástrofes o los males que acontecieron o Pero no se trataba sólo de gratitud, sino de «compro-
que están sucediendo y los interpreta como repri- meter» a la divinidad para que el siguiente año fuera
menda de Dios. Así pues, los castigos que reciben los también muy productivo. Cuando no era así, se inter-
tres personajes del mito deben ser interpretados del pretaba que la divinidad no había aceptado las ofren-
mismo modo que los de los oráculos proféticos: se das del año anterior, las había rechazado y con ellas
convierte en castigo o se interpreta como tal algo que al oferente. Éste pudo ser el caso de Caín, una mala
ya viene dado y que causa dolor: el arrastrarse de la cosecha a causa de la escasez de lluvias, por plagas o
serpiente, el parto doloroso, la apetencia sexual, lo por ladrones; en definitiva, un fracaso agrario le lleva
duro del trabajo y la muerte son fenómenos propios a deducir que su ofrenda del año anterior había sido
de la naturaleza, pero que en el marco de este orácu- rechazada por Dios mientras que la de su hermano,
lo reciben un nuevo referente. no.
El mito de los versículos 1-13 busca devolver a Dios Con todo, la intencionalidad del relato va mucho
su absoluta soberanía moral. El ser humano se auto- más allá. Estos relatos, construidos en un lenguaje mí-
destruye cuando pierde de vista que Dios, ser esen- tico simbólico, son un medio utilizado por los sabios
cialmente liberador, es el único punto válido de refe- de Israel para hacer entender al pueblo cómo el egoís-
rencia para saber distinguir qué es lo correcto y lo mo humano disfrazado de muchas formas es, en defi-
GÉNESIS 4 24
tó ofrenda al Señor, algunos frutos del cam- 11 Por eso te maldice esa tierra que se ha
po. 4 También Abel presentó como ofrendas abierto para recibir la sangre de tu herma-
las primeras y mejores crías del rebaño. El no que tu mano derramó.
Señor se fijó en Abel y en su ofrenda 5 y se 12 Cuando cultives el campo, no te en-
fijó menos en Caín y su ofrenda. Caín se tregará su fertilidad. Andarás errante y va-
irritó sobremanera y andaba cabizbajo. 6 El gando por el mundo.
Señor dijo a Caín: 13 Caín respondió al Señor:
–¿Por qué estás resentido y con la cabe- –Mi culpa es demasiado grave para so-
za baja? 7 Si obras bien, andarás con la ca- portarla. 14 Si hoy me expulsas de la super-
beza levantada. Pero si obras mal, el peca- ficie de la tierra y tengo que ocultarme de
do acecha a la puerta de tu casa para tu presencia, andaré errante y vagando por
someterte, sin embargo tú puedes domi- el mundo; y cualquiera que me encuentre,
narlo. me matará.
8 Caín dijo a su hermano Abel:
15 Le respondió el Señor:
–Vamos al campo. –No es así. El que mate a Caín lo paga-
Y cuando estaban en el campo, se lanzó rá multiplicado por siete.
Caín sobre su hermano Abel y lo mató.
9 El Señor dijo a Caín:
Y el Señor marcó a Caín, para que no lo
matara quien lo encontrara. 16 Caín se alejó
–¿Dónde está Abel, tu hermano? de la presencia del Señor y habitó en la tie-
Contestó: rra de Nod, al este de Edén.
–No sé, ¿soy yo, acaso, el guardián de
mi hermano? La descendencia de Caín
10 Pero el Señor replicó: 17 Caín se unió a su mujer, que concibió
–¿Qué has hecho? La voz de la sangre y dio a luz a Henoc. Caín edificó una ciudad
de tu hermano clama a mí desde la tierra. y le puso el nombre de su hijo, Henoc.
nitiva, el responsable de los grandes males y fracasos que retrata a Caín: son los asesinos de sus hermanos.
de la historia del pueblo y también de la humanidad. Ellos, queriéndolo o no, terminan por eliminar a los
La narración de Caín y Abel no sólo denuncia a un demás. Así que todo el que mate a un semejante, aun-
hermano fratricida, que, llevado por la envidia que que no sea físicamente, es un cainita. El centro del re-
desata en él el fracaso, no respeta la vida de su her- lato no es, por tanto, la mera relación entre Caín y
mano. Más bien, el relato nos trasmite algo mucho Abel. Se pretende hablar de lo que sí ocupa la cen-
más profundo y real: establece el origen paterno del tralidad de la narración: la descendencia maldita de
egoísmo ejercido como colectividad; dicho de otro Caín, el origen de las estructuras de poder que tanto
modo: muestra la calidad maldita, el origen maldito daño han causado y seguirán causando hasta que los
de los grupos de poder que tanto daño causaron, y si- creyentes comprometidos seamos capaces de recono-
guen causando, a la humanidad. cerlas y de acabar con ellas.
Por supuesto que la Biblia no es contraria a las di- 4,17-24 La descendencia de Caín. La escena de
ferentes formas de organización del pueblo, a los gru- Caín y Abel está en función de este pasaje, casi nunca
pos, al trabajo comunitario... Todo lo contrario; lo que tenido en cuenta en la liturgia cristiana. Sin embargo,
la Biblia rechaza y maldice desde sus primeras páginas aquí hay algo verdaderamente importante y, por tanto,
es la tendencia humana a formar colectividades que no se debe pasar por alto. No se trata de una descen-
terminan anteponiendo sus intereses particulares a los dencia en sentido propio, sino más bien de una estir-
de los demás, sin importarles para nada que éstos pe anímica y moral. Caín ya había quedado marcado
sean sus propios hermanos. Los grupos de poder ge- con el sello de la maldición, e inmediatamente nos en-
neran estructuras que, desafortunadamente, se con- contramos con una serie de descendientes suyos, cu-
vierten en permanente tentación para el ser humano. yos nombres están estrechamente ligados a lo que he-
Porque estar fuera de un grupo de poder es una des- mos llamado los grupos de poder, tan dañinos a lo
ventaja, es pertenecer a los oprimidos, a los perdedo- largo de la historia. Recuérdese que, en la mentalidad
res, a los llamados a desaparecer a manos de los po- semita oriental, el nombre designa el ser de la perso-
tentados. El prototipo de quien se deja llevar por esta na, su condición. Por eso conviene echar un vistazo al
tendencia que «acecha a la puerta» (7) es, para la Bi- sentido etimológico de cada nombre para descubrir lo
blia, un ser maldito necesariamente, que sólo genera que este pasaje quiere denunciar y anunciar: cada
estructuras malditas. nombre señala a un grupo que, de un modo u otro,
Ahora, ¿cómo descubrir los grupos de poder?, maneja poder, y eso es contrario al querer divino, por
¿cómo identificarlos? La clave no es otra que la misma ir en contra del respeto debido a la vida del hermano.
25 GÉNESIS 4
18 Henoc engendró a Irad, Irad a Meju- pongan atención a mis palabras:
yael, éste a Metusael y éste a Lamec. mataré a un hombre por herirme,
19 Lamec tomó dos mujeres: una llama- a un joven por golpearme.
24 Si la venganza de Caín
da Ada y otra llamada Sila; 20 Ada dio a luz
a Yabal, el antepasado de los pastores nó- valía por siete,
madas; 21 su hermano se llamaba Yubal, el la de Lamec
antepasado de los que tocan la cítara y la valdrá por setenta y siete.
flauta. Setitas
22 Sila, a su vez, dio a luz a Tubalcaín, (1 Cr 1,2-4; Eclo 44,16; 49,16)
forjador de herramientas de bronce y hie- 25 Adánse unió otra vez a su mujer, que
rro; tuvo una hermana que se llamaba Naa- concibió, dio a luz un hijo y lo llamó Set,
má. porque dijo:
23 Lamec dijo a Ada y Sila, sus mujeres: –Dios me ha dado otro descendiente a
–Escúchenme, mujeres de Lamec, cambio de Abel, asesinado por Caín.
Así pues, Henoc está relacionado con una ciudad chorías. No es que la Biblia condene a la cultura o sus
que Caín está construyendo (17). La Biblia no conde- múltiples formas de manifestarse; la condena es para
na la ciudad por ser ciudad, sino la estructura de in- las estructuras injustas que tantas veces se apropian de
justicia que representaba la ciudad antigua, ya que era los frutos de la cultura y de la ciencia para ponerlos al
una réplica en miniatura del poder imperial. A causa servicio de sus proyectos de opresión y muerte.
de ella, los empobrecidos de siempre sufrieron la ex- En Tubalcaín, «forjador de herramientas de bronce
clusión, la opresión y la explotación inmisericorde. y hierro» (22), no se condena el trabajo con los meta-
Queda así condenado el aspecto simbólico del poder les, sino a quienes convirtieron el descubrimiento del
opresor que representa la ciudad. bronce y el hierro en una forma de poder y de opre-
Con Henoc queda también condenado su hijo Irad, sión. Israel y muchos otros pueblos recordaban el do-
nombre que significa «asno salvaje». Tal vez represen- lor y el sufrimiento causados por los filisteos, los pri-
te el poder opresor de los que acumulan terrenos y meros en aprovechar los metales. Cierto que la
heredades, los latifundistas, a quienes podríamos aña- fabricación de herramientas de trabajo elevó la cali-
dir hoy los acaparadores de los recursos naturales. dad de vida, pero cuando ya no fueron sólo utensilios
Mejuyael, que significa «Dios es destruido», y Metu- sino lanzas, armaduras y carros de combate, las cosas
sael, que se traduce por «hombre ávido de poseer», cambiaron radicalmente. Algo tan positivo y útil para
representan el poder de la codicia y el intento de la vida se convirtió en un instrumento de violencia y
«destruir» al mismo Dios: el dinero, la autoridad, la sa- muerte que aún persiste. Esto es lo que la Biblia con-
biduría y el lucro personal son poderes que tantas ve- dena y, en consecuencia, los considera también como
ces han sido endiosados, convertidos en divinidades hijos de Caín, el padre maldito.
que directamente entran en competencia con el Dios Los nombres de las mujeres citadas están todos en
de la justicia. En el corazón del codicioso y prepoten- relación con la belleza: Ada significa «adorno» (19);
te nace el deseo de acabar con un Dios que le exige Sila, «aderezo» (19); y Naamá, «preciosa, hermosa»
que abra la mano (cfr. Dt 15,7s) y que devuelva al her- (22). Representan a la mujer sometida al poder del va-
mano lo que a éste le pertenece en justicia. rón, que no presta atención al valor del ser femenino,
También esta clase de gente pertenece a la estirpe sino sólo a los atributos externos, como su atractivo o
maldita de Caín, porque en ningún momento le im- sus joyas. Desde muy antiguo, la Biblia condena este
porta la vida del hermano. Estas personas, considera- abuso como algo ajeno y distinto al plan original de
das individual o colectivamente, que generan estruc- Dios al crear al hombre y a la mujer a su propia ima-
turas de dominación, llevan en sí mismos la gen y semejanza (1,26).
maldición. Lamec es descrito como el hombre de la 4,25–5,32 Setitas. No hay que tomar al pie de la
violencia sin control (19.23s) y está en relación con letra ninguno de los datos que nos presenta este pasa-
quienes a lo largo de la historia no han tenido escrú- je. Algunos han lanzado diversas teorías o interpreta-
pulo alguno en derramar sangre y llenar la vida de ciones para estas cifras tan altas. Hay que ponerlas en
llanto y de dolor a causa de la venganza desmedida y conexión con el plan global que están explicando los
de la tendencia a cobrarse la justicia por su cuenta. sabios de Israel respecto al sentido de la historia: la in-
Yabal es descrito como «el antepasado de los pas- terpretan en clave de fidelidad-infidelidad al plan di-
tores nómadas» (20). La posesión desmedida de gana- vino, de adhesión o rechazo al proyecto de vida y jus-
dos se convirtió para algunos en dominio y control ticia de Dios. No se trata, por tanto, de unos
económico sobre los demás. Yubal, por su parte, apa- personajes que, de hecho, hayan logrado semejante
rece como cabeza de cuantos tocan la cítara y el arpa longevidad. La cantidad de años es una manera de
(21). Los poderosos han fomentado muchas veces en cuantificar la calidad de la vida pero, sobre todo, la
la historia una cultura a su medida, que cante sus fe- consistencia de la adhesión o rechazo al plan divino.
GÉNESIS 4 26
26 También Set tuvo un hijo, que se lla- jos e hijas; 23 vivió un total de trescientos
mó Enós, el primero que invocó el Nombre sesenta y cinco años. 24 Henoc trató con
del Señor. Dios y después desapareció, porque Dios
se lo llevó.
1 Lista de los descendientes de Adán. 25 Matusalén tenía ciento ochenta y siete
5 Cuando Dios creó al hombre, lo hizo a años cuando engendró a Lamec; 26 después
su propia imagen, 2 varón y mujer los creó, vivió setecientos ochenta y dos años, en-
los bendijo y los llamó Adán al crearlos. gendró hijos e hijas, 27 y a la edad de nove-
3 Cuando Adán cumplió ciento treinta cientos sesenta y nueve años murió.
28 Lamec tenía ciento ochenta y dos
años, engendró a su imagen y semejanza y
llamó a su hijo Set; 4 después vivió ocho- años cuando engendró a un hijo, 29 y lo lla-
cientos años, engendró hijos e hijas, 5 y a la mó Noé, pues dijo:
edad de novecientos treinta años murió. –Alivió nuestras tareas y trabajos en la
6 Set tenía ciento cinco años cuando en- tierra que maldijo el Señor.
30 Después vivió quinientos noventa y
gendró a Enós, 7 después vivió ochocientos
siete años, engendró hijos e hijas, 8 y a la cinco años, engendró hijos e hijas, 31 y a la
edad de novecientos doce años murió. edad de setecientos setenta y siete años
9 Enós tenía noventa años cuando en- murió.
32 Noé tenía quinientos años cuando en-
gendró a Quenán; 10 después vivió ocho-
cientos quince años, engendró hijos e hijas, gendró a Sem, Cam y Jafet.
11 y a la edad de novecientos cinco años
Pecado de los hombres
murió. (Eclo 44,17s)
12 Quenán tenía setenta años cuando en- 1 Cuando los hombres se fueron mul-
gendró a Mahlalel; 13 después vivió ocho- 6 tiplicando sobre la tierra y engendra-
cientos cuarenta años, engendró hijos e hi- ron hijas, 2 los hijos de Dios vieron que las
jas, 14 y a la edad de novecientos diez años hijas del hombre eran bellas, escogieron al-
murió. gunas como esposas y se las llevaron.
15 Mahlalel tenía sesenta y cinco años 3 Pero el Señor se dijo:
cuando engendró a Yéred; 16 después vivió –Mi espíritu no durará por siempre en el
ochocientos treinta años, engendró hijos e hombre; puesto que es de carne no vivirá
hijas, 17 y a la edad de ochocientos noven- más que ciento veinte años.
ta y cinco años murió. 4 En aquel tiempo –es decir, cuando los
18 Yéred tenía ciento sesenta y dos años hijos de Dios se unieron a las hijas del hom-
cuando engendró a Henoc; 19 después vivió bre y engendraron hijos– habitaban la tierra
ochocientos años, engendró hijos e hijas, los gigantes –se trata de los famosos héro-
20 y a la edad de novecientos sesenta y dos es de la antigüedad–.
años murió. 5 Al ver el Señor que en la tierra crecía la
21 Henoc tenía sesenta y cinco años maldad del hombre y que toda su actitud
cuando engendró a Matusalén; 22 Henoc era siempre perversa, 6 se arrepintió de ha-
trataba con Dios. Después de nacer Matu- ber creado al hombre en la tierra, y le pesó
salén, vivió trescientos años, engendró hi- de corazón. 7 Y dijo el Señor:
Nótese la variación irregular de las edades, cuya in- 6,1-8 Pecado de los hombres. Como si se tratara
tención real es ambientar el relato que sigue, la histo- de una interrupción en la lista de descendientes de
ria de Noé y el diluvio. Adán, nos encontramos con este relato elaborado so-
Podríamos decir que una característica de esta lista bre una antigua creencia en una raza especial de gi-
de personajes que derivan del tronco que sustituyó al gantes que, según la leyenda, provienen de la unión
asesinado Abel es que son la estirpe de los «buenos», de los «seres celestiales», hijos de Dios, con las hijas
en contraposición al linaje de Caín, que son los «ma- de los seres humanos.
los». Pues bien, esta descendencia buena es, a la hora El análisis crítico de la historia que desarrollan estos
de la verdad, la que va a provocar el castigo del dilu- capítulos enfoca ahora los comportamientos negativos
vio, porque tampoco fue capaz de mantener esa alta de los humanos que han traído como consecuencia la
calidad de vida que se desprende del proyecto divino aparición del mal en el mundo. Este relato, patrimo-
sobre la justicia. nio cultural de algunos pueblos antiguos vecinos de Is-
27 GÉNESIS 6
–Borraré de la superficie de la tierra al na de crímenes; los voy a exterminar con la
hombre que he creado; al hombre con los tierra. 14 Tú fabrícate un arca de madera re-
cuadrúpedos, reptiles y aves, porque me sinosa con compartimientos, y recúbrela
arrepiento de haberlos hecho. con brea por dentro y por fuera. 15 Sus di-
8 Pero Noé alcanzó el favor del Señor. mensiones serán: ciento cincuenta metros
El diluvio: Dios, Noé y su familia
de largo, veinticinco de ancho y quince de
9 Descendientes
alto. 16 Hazle una ventana a medio metro
de Noé: Noé fue en su del techo; una puerta al costado y tres pi-
época un hombre recto y honrado, y trata- sos superpuestos. 17 Voy a enviar el diluvio
ba con Dios, 10 y engendró tres hijos: Sem, a la tierra, para que extermine a todo vi-
Cam y Jafet. viente que respira bajo el cielo; todo lo que
11 La tierra estaba corrompida ante Dios
hay en la tierra perecerá. 18 Pero contigo
y llena de crímenes. 12 Dios vio la tierra co- estableceré una alianza: Entra en el arca
rrompida, porque todos los vivientes de la con tu mujer, tus hijos y sus mujeres.
tierra se habían corrompido en su proceder. 19 Toma una pareja de cada viviente, es de-
13 Y Dios dijo a Noé: cir, macho y hembra, y métela en el arca,
–Veo que todo lo que vive tiene que ter- para que conserve la vida contigo: 20 pája-
minar, porque por su culpa la tierra está lle- ros por especies, cuadrúpedos por espe-
rael, sirve al redactor para describir otro flagelo que compaginar. No olvidemos que detrás de cada deta-
sufrió el pueblo, los hijos de la prostitución sagrada, lle hay un complejo mundo cargado de simbolismo.
práctica muy común en todo este territorio del Cerca- La narración se basa en un antiguo mito mesopotá-
no Oriente. Los descendientes de estas uniones recla- mico, pero adaptado aquí con una finalidad muy
maban unos privilegios especiales que por supuesto distinta a la del original, y con causas y motivos tam-
no tenían, pero que ellos hacían valer como legítimos, bién muy distintos. Se conocen mitos de inundacio-
lo cual traía como consecuencia más opresión y em- nes universales de origen sumerio, acadio y sirio,
pobrecimiento al pueblo. pero dichos materiales reciben una nueva interpre-
Este relato también puede reflejar el recuerdo do- tación por parte de Israel. El relato bíblico parece
loroso de las injusticias cometidas por la familia real. muy antiguo; los especialistas rastrean en el texto ac-
Recuérdese que el rey era tenido como el «hijo de tual la mano redaccional de tres de las cuatro gran-
Dios»; podemos suponer que sus hijos reclamaban des fuentes: la yahvista (J), la elohista (E) y la sacer-
muchos privilegios que representaban una pesada car- dotal (P). Ésta última (P), fue la que le dio forma
ga para el pueblo, otra actitud totalmente contraria al definitiva y, por eso, es la que más deja sentir su in-
plan divino de justicia y de igualdad. fluencia.
Este relato nos introduce en la historia de Noé. Au- De nuevo, un relato mítico se pone al servicio del
menta la tensión entre el plan armónico y bondadoso análisis crítico de la historia del pueblo al ilustrar su te-
de Dios y la infidelidad y corrupción humanas, es de- sis sobre la absoluta responsabilidad del ser humano
cir, el rechazo libre y voluntario de ese plan. La Biblia en los males del pueblo y de la humanidad. En la di-
lo llama corrupción y pecado. Al verlo, Dios se «arre- námica de estos once primeros capítulos del Génesis,
piente» de haber creado (6). Este pasaje tampoco hay la narración sobre el diluvio viene a ser una autocríti-
que tomarlo al pie de la letra. No olvidemos que los ca de Israel, que ha fracasado, «naufragado», en su vo-
autores sagrados se valen de muchas imágenes para cación al servicio de la justicia y de la vida. También
desarrollar una idea o un pensamiento, porque quie- Israel como pueblo elegido, se dejó dominar por la
ren y buscan que sus destinatarios primeros los en- tendencia acaparadora y egoísta del ser humano y ter-
tiendan perfectamente. minó hundiéndose en el fracaso.
6,9–8,22 El diluvio: Dios, Noé y su familia. El cas- Desde esta perspectiva, no es necesario ni trae nin-
tigo va dirigido contra la estirpe setita, es decir, los gún beneficio a la fe preguntarnos por la veracidad
descendientes de Set, el hermano de Abel, supuesta- histórica del diluvio, ni por la existencia real de Noé y
mente la rama «buena» de la familia humana, no por- de su arca. Si nos ubicamos en el punto de vista del
tadora de maldición, sino de bendición. Caín y su des- escritor sagrado y en el contexto sociohistórico y reli-
cendencia fueron declarados malditos por sus gioso donde adquiere su forma actual este antiguo
actitudes fratricidas. Sin embargo, los males de la hu- mito, la preocupación por la verificación y comproba-
manidad no sólo tienen como culpables a esos grupos ción de esas cuestiones es inexistente. Tanto el lector
de poder que no respetan la vida; también el linaje como el oyente prestaban atención a lo que quiso de-
«bueno» es responsable del fracaso del plan de Dios. cir el redactor, esto es, que el abandono de la justicia
Ése es el meollo de todo este pasaje. y del compromiso con la vida trae como consecuen-
Si leemos de corrido este relato, nos encontramos cia verdaderas catástrofes. La fe debe crecer al mismo
con repeticiones y datos difíciles de confirmar y de ritmo que nuestra apuesta por la vida y la justicia.
GÉNESIS 6 28
cies, reptiles por especies; de cada una en- metros y medio por encima de las monta-
trará una pareja contigo para conservar la ñas. 21 Y perecieron todos los seres vivien-
vida. 21 Reúne toda clase de alimentos y al- tes que se mueven en la tierra: aves, gana-
macénalos para ti y para ellos. do y fieras y todo lo que habita en la tierra;
22 Noé hizo todo lo que le mandó Dios. y todos los hombres. 22 Todo lo que respira
por la nariz con aliento de vida, todo lo que
1 El Señor dijo a Noé: había en la tierra firme, murió. 23 Quedó bo-
7 –Entra en el arca con toda tu familia, rrado todo lo que se levanta sobre el suelo;
porque tú eres el único hombre honrado hombres, ganado, reptiles y aves del cielo
que he encontrado en tu generación. 2 De fueron borrados de la tierra; sólo quedó
cada animal puro toma siete parejas, ma- Noé y los que estaban con él en el arca.
cho y hembra; de los no puros, una pareja, 24 El agua dominó sobre la tierra ciento
macho y hembra; 3 y lo mismo de los pája- cincuenta días.
ros, siete parejas, macho y hembra, para
que conserven la especie en la tierra. 1 Entonces Dios se acordó de Noé y
4 Dentro de siete días haré llover sobre la 8 de todas las fieras y ganado que esta-
tierra cuarenta días con sus noches, y bo- ban con él en el arca; hizo soplar el viento
rraré de la superficie de la tierra a todos los sobre la tierra, y el agua comenzó a bajar;
seres que he creado. 2 se cerraron las fuentes del océano y las
5 Noé hizo todo lo que le mandó el Se- compuertas del cielo, y cesó la lluvia del
ñor. 6 Tenía Noé seiscientos años cuando cielo. 3 El agua se fue retirando de la tierra
vino el diluvio a la tierra. y disminuyó, de modo que a los ciento cin-
7 Noé entró en el arca con sus hijos, mu- cuenta días, 4 el día diecisiete del mes sép-
jer y nueras, refugiándose del diluvio. 8 De timo, el arca encalló en los montes de Ara-
los animales puros e impuros, de las aves y rat.
5 El agua fue disminuyendo hasta el mes
reptiles, 9 entraron parejas en el arca detrás
de Noé, como Dios se lo había mandado. décimo, y el día primero de ese mes aso-
10 Pasados siete días vino el diluvio a la tie- maron los picos de las montañas. 6 Pasados
rra. 11 Tenía Noé seiscientos años cuando cuarenta días, Noé abrió la ventana que ha-
reventaron las fuentes del océano y se bía hecho en el arca 7 y soltó el cuervo, que
abrieron las compuertas del cielo. Era voló de un lado para otro, hasta que se
exactamente el diecisiete del mes segundo. secó el agua en la tierra. 8 Después soltó la
12 Estuvo lloviendo sobre la tierra cua- paloma, para ver si las aguas ya habían ba-
renta días con sus noches. 13 Aquel mismo jado. 9 La paloma, no encontrando dónde
día entró Noé en el arca con sus hijos, Sem, posarse, volvió al arca con Noé, porque to-
Cam y Jafet, su mujer, sus tres nueras, 14 y davía había agua sobre la superficie. Noé
también animales de toda clase: cuadrúpe- alargó el brazo, la agarró y la metió con él
dos por especies, reptiles por especies y en el arca. 10 Esperó otros siete días y de
aves por especies –pájaros de todo pluma- nuevo soltó la paloma desde el arca; 11 ella
je–; 15 entraron con Noé en el arca parejas volvió al atardecer con una hoja de olivo
de todos los vivientes que respiran, 16 en- arrancada en el pico. Noé comprendió que
traron macho y hembra de cada especie, la tierra se iba secando; 12 esperó otros sie-
como lo había mandado Dios. Y el Señor te días, y soltó la paloma, que ya no volvió.
13 El año seiscientos uno, el día primero
cerró el arca por fuera.
17 El diluvio cayó durante cuarenta días del primer mes se secó el agua en la tierra.
sobre la tierra. El agua, al crecer, levantó el Noé abrió la ventana del arca, miró y vio
arca, de modo que iba más alta que el sue- que la superficie estaba seca; 14 el día die-
lo. 18 El agua subía y crecía sin medida so- cisiete del mes segundo la tierra estaba
bre la tierra, y el arca flotaba sobre el agua, seca.
19 el agua crecía más y más sobre la tierra, 15 Entonces dijo Dios a Noé:
hasta cubrir las montañas más altas bajo el 16 –Sal del arca con tus hijos, tu mujer y
cielo; 20 el agua alcanzó una altura de siete tus nueras; 17 todos los seres vivientes que
29 GÉNESIS 9
estaban contigo, todos los animales, aves, la sangre de un hombre,
cuadrúpedos o reptiles, hazlos salir contigo, otro hombre derramará su sangre;
para que se vayan por toda la tierra y crez- porque Dios
can y se multipliquen en la tierra. hizo al hombre a su imagen.
18 Salió Noé, con sus hijos, su mujer y 7 Ustedes, sean fecundos
sus nueras; 19 y todos los animales, cuadrú- y multiplíquense,
pedos, aves y reptiles salieron por grupos llenen la tierra y domínenla.
del arca. 8 Dios dijo a Noé y a sus hijos:
20 Noé construyó un altar al Señor, tomó 9 –Yo hago una alianza con ustedes y
animales y aves de toda especie pura y los con sus descendientes, 10 con todos los ani-
ofreció en holocausto sobre el altar. males que los acompañaron: aves, ganado
21 El Señor olió el aroma agradable y se y fieras; con todos los que salieron del arca
dijo: y ahora viven en la tierra.
–No volveré a maldecir la tierra a causa 11 Hago alianza con ustedes: El diluvio
del hombre. Sí, el corazón del hombre se no volverá a destruir la vida ni habrá otro
pervierte desde la juventud; pero no volve- diluvio que destruya la tierra.
ré a matar a los vivientes como acabo de 12 Y Dios añadió:
hacerlo. 22 Mientras dure la tierra no han de –Ésta es la señal de la alianza que hago
faltar siembra y cosecha, frío y calor, vera- con ustedes y con todos los seres vivientes
no e invierno, día y noche. que viven con ustedes, para todas las eda-
Alianza de Dios con Noé
des: 13 Pondré mi arco en el cielo, como se-
1 Dios
ñal de alianza con la tierra.
bendijo a Noé y a sus hijos di-
9 ciéndoles:
14 Cuando yo envíe nubes sobre la tierra,
aparecerá en las nubes el arco, 15 y recor-
–Sean fecundos, daré mi alianza con ustedes y con todos los
multiplíquense y llenen la tierra. animales, y el diluvio no volverá a destruir
2 Ante ustedes
los vivientes. 16 Saldrá el arco en las nubes,
todos los animales de la tierra y al verlo recordaré mi alianza perpetua:
sentirán temor y respeto: Alianza de Dios con todos los seres vivos,
aves del cielo, reptiles del suelo, con todo lo que vive en la tierra.
peces del mar, están en sus manos. 17 Dios dijo a Noé:
3 Todo lo que vive y se mueve
–Ésta es la señal de la alianza que hago
les servirá de alimento: con todo lo que vive en la tierra.
yo se los entrego
lo mismo que los vegetales. Los hijos de Noé
4 Pero no coman carne con sangre, 18 Los hijos de Noé que salieron del arca
que es su vida. eran Sem, Cam y Jafet –Cam es antepasa-
5 Yo pediré cuentas de la sangre do de Canaán–. 19 Éstos son los tres hijos
y la vida de cada uno de ustedes, de Noé que se propagaron por toda la tie-
se las pediré a cualquier animal; rra. 20Noé, que era labrador, fue el primero
y al hombre le pediré cuentas que plantó una viña. 21 Bebió el vino, se
de la vida de su hermano. emborrachó y se desnudó en medio de su
6 Si uno derrama tienda de campaña. 22 Cam –antecesor de
9,1-17 Alianza de Dios con Noé. Como al inicio Los versículos 8-17 nos presentan la alianza de Dios
de la creación (1,1–2,4a), Dios bendice la obra crea- con Noé. Pese a que esta narración aparece en el tex-
da y, de un modo muy especial, a todos los seres vi- to antes de que se hable de Abrahán y de la alianza
vientes (1-3), y confía a Noé y a su familia –como a la con él y su descendencia (15,1-21) y mucho antes de
primera pareja– el cuidado y la administración del res- que se hable de la alianza en el Sinaí (Éx 19–24), en
to de la creación. Pero hay un énfasis especial en la realidad se trata de un texto de alianza muchísimo
responsabilidad con el hermano. De una vez sienta el más reciente que los dos anteriores textos citados. Se
Señor su posición respecto a la violación del derecho trata de la alianza «noáquica», cuyo signo es el arco
a la vida de cada ser viviente, pero especialmente del iris. La escuela sacerdotal (P), preocupada por rescatar
hermano (5s). la identidad de Israel y su exclusividad en el mundo,
GÉNESIS 9 30
Canaán– vio la desnudez de su padre y sa- y Togarma. 4 Descendientes de Yaván: ala-
lió a contárselo a sus hermanos. 23 Sem y sios, tartaseos, queteos, rodenses. 5 De
Jafet tomaron una capa, se la echaron so- ellos se separaron los pueblos marítimos.
bre los hombros de ambos y caminando de Hasta aquí los descendientes de Jafet,
espaldas cubrieron la desnudez de su pa- cada uno con tierra y lenguas propias, por
dre. Vueltos de espaldas, no vieron la des- familias y pueblos.
nudez de su padre. 24 Cuando se le pasó la 6 Descendientes de Cam: Nubia, Egipto,
borrachera a Noé y se enteró de lo que le Put y Canaán. 7 Descendientes de Nubia:
había hecho su hijo menor, 25 dijo: Sebá, Javilá, Sabtá, Ramá y Sabtecá. Des-
–¡Maldito Canaán! Sea siervo de los sier- cendientes de Ramá: Sebá y Dedán. 8 Nu-
vos de sus hermanos. bia engendró a Nemrod, el primer soldado
26 Y añadió: del mundo; 9 fue, según el Señor, un intré-
–¡Bendito sea el Señor Dios de Sem! Ca- pido cazador, de donde el dicho: intrépido
naán será su siervo. cazador, según el Señor, como Nemrod.
10 Las capitales de su reino fueron Babel,
27 Agrande Dios a Jafet, habite en las
tiendas de Sem. Canaán será su siervo. Erec, Acad y Calno en territorio de Senaar.
11 De allí procede Asur, que construyó Níni-
28 Noé vivió después del diluvio trescien-
tos cincuenta años, 29 y a la edad de nove- ve, Rejobot-Ir, Calaj 12 y Resen entre Nínive
cientos cincuenta murió. y Calaj; ésta última es la mayor. 13 Egipto
engendró a los lidios, anamitas y lehabitas,
Noaquitas: tabla de los pueblos naftujitas, 14 patrositas, caslujitas y creten-
(1 Cr 1,5-23) ses, de los que proceden los filisteos. 15 Ca-
1 Descendientes
de los tres hijos de naán engendró a Sidón, su primogénito, y a
10 Noé, Sem, Cam y Jafet, nacidos Het 16 y también a los jebuseos, amorreos,
después del diluvio: guirgaseos, 17 heveos, arquitas, sinitas,
2 Descendientes de Jafet: Gómer, Ma- 18 arvadeos, semareos y jamateos. Después
gog, Maday, Yaván, Tubal, Mésec y Tirás. se dividieron las familias de Canaán; 19 el
3 Descendientes de Gómer: Asquenaz, Rifat territorio cananeo se extendía desde Sidón
no puede negar que la paternal preocupación de Dios 15,38). El mismo Pablo anuncia con vehemencia el
se extiende a toda la humanidad. fin de toda división y distinción (cfr. Gál 3,28; Col
Hay una explicación para que se incluyera este tex- 3,11).
to. Después del exilio ya está prácticamente consoli- 9,18-29 Los hijos de Noé. Este pasaje anticipa la
dada en Israel la creencia monoteísta (cfr. Is 44,5-8) y narración de la descendencia de Noé del siguiente ca-
la consiguiente paternidad universal de Dios (Is 56,3- pítulo, e intenta explicar las relaciones internacionales
8); pero, por otro lado, la conciencia multisecular de de Israel a lo largo de su historia. Se trata de un rela-
los israelitas de ser el pueblo elegido se resiste a acep- to etiológico, cuyo fin es explicar las causas de una re-
tar que el resto de los humanos sin excepción esté en alidad o de un fenómeno que se está viviendo en el
el mismo plano de igualdad. Al cobijar a la humani- presente y cuyo origen «histórico» es desconocido. La
dad entera bajo la alianza con Noé se afirma la pater- explicación se pone siempre bajo la autoridad de Dios
nidad general de Dios sobre todos los seres vivos. El para que aparezca como algo que procede de la mis-
signo, también universal, es el arco iris, pero Israel está ma voluntad divina. Sin embargo, una interpretación
mucho más cerca de Dios, ocupa un lugar destacado en clave de justicia nos revela de inmediato que, en la
en su relación con Él por la alianza hecha con Abra- mente recta de Dios, no cabe la separación entre los
hán, cuyo signo es mucho más íntimo, una impronta pueblos y mucho menos el sometimiento de unos por
que se lleva en la carne: la circuncisión (17,10s). otros. También es necesario iluminar este pasaje,
Esta diferencia entre Israel y el resto de la humani- como el de la alianza con Noé (9,8-17), con las pala-
dad va a quedar derogada en Jesús. En Él quedan bras y la praxis de Jesús. Dicho de otro modo, hay que
abolidas todas las formas de división y separación en- leerlo a la luz de la nueva alianza establecida por Je-
tre pueblos y creyentes. En adelante, lo único que es- sús.
tablece diferencias entre los fieles es el amor y la 10,1-32 Noaquitas: tabla de los pueblos. Quienes
práctica de la justicia, la escucha de la Palabra de están haciendo este enorme trabajo de analizar críti-
Dios y su puesta en práctica (cfr. Lc 11,28). Esta su- camente la historia de Israel y del mundo dan un paso
presión queda perfectamente ilustrada con el pasaje más en la búsqueda de los verdaderos responsables
de la ruptura del velo del templo que nos narran Mar- del mal en la historia. Ahora, el análisis se centra en el
cos y Mateo tras la muerte del Señor (Mt 27,51; Mc conjunto de naciones, pero de un modo particular en
31 GÉNESIS 11
hasta Guerar y Gaza; siguiendo después 31 Hastaaquí los descendientes de Sem,
por Sodoma, Gomorra, Adamá y Seboín, por familias, lenguas, territorios y naciones.
junto a Lasa. 32 Hasta aquí las familias descendientes
20 Hasta aquí los hijos de Cam, por fami-
de Noé, por naciones; de ellas se ramifica-
lias y lenguas, territorios y naciones. ron las naciones del mundo después del di-
21 También engendró hijos Sem, herma-
luvio.
no mayor de Jafet y padre de los hebreos.
22 Descendientes de Sem: Elam, Asur, Arfa- La torre de Babel
(Hch 2,1-11)
xad, Lud y Aram. 23 Descendientes de 1 Elmundo entero hablaba la misma
Aram: Us, Jul, Guéter y Mésec. 24 Arfaxad
engendró a Sélaj y éste a Héber. 25 Héber
11 lengua con las mismas palabras.
2 Al emigrar de oriente, encontraron una lla-
engendró dos hijos: uno se llamó Péleg,
porque en su tiempo se dividió la tierra; su nura en el país de Senaar, y se establecie-
hermano se llamó Yoctán. 26 Yoctán engen- ron allí. 3 Y se dijeron unos a otros:
dró a Almodad, Sélef, Jasarmaut, Yéraj, –Vamos a preparar ladrillos y a cocerlos
27 Hadorán, Uzal, Diclá, 28 Obel, Abimael, –empleando ladrillos en vez de piedras y al-
Sebá, 29 Ofir, Javilá y Yobab: todos descen- quitrán en vez de cemento–.
dientes de Yoctán. 30 Su territorio se exten- 4 Y dijeron:
día desde Mesa hasta Sefar, la montaña –Vamos a construir una ciudad y una to-
oriental. rre que alcance al cielo, para hacernos fa-
las grandes y poderosas que con sus proyectos de las naciones que proceden de este tronco maldito,
muerte oprimieron y humillaron tantas veces a los son negativas. Aquí están incluidos los países que más
pueblos más pequeños. Nótese que las naciones de dolor y muerte ocasionaron a Israel: Babilonia, Egipto,
las cuales Israel tiene los más dolorosos recuerdos es- Asiria y los cananeos. Estas grandes naciones también
tán en relación directa con Cam, el hijo maldito de merecen ser juzgadas por su responsabilidad directa
Noé. en las grandes catástrofes históricas. El otro tercio del
Bajo ningún concepto es posible atribuir un valor li- mundo está conformado por los descendientes de
teral a este relato. Estamos ante el género literario lla- Sem, los semitas. Son los pueblos del desierto que
mado «genealogía», cuya intención no es dar un in- participan de un fondo histórico común que, de un
forme históricamente verificable, sino establecer las modo u otro, los acerca. Son pueblos hermanos por
ramificaciones de una descendencia que se multiplica sanguinidad y por su suerte histórica. Éste debería ser
en el mundo de acuerdo con una clasificación muy el criterio para una búsqueda de la paz en el Cercano
particular. Tampoco aquí, como en el caso de los hijos Oriente actual, no la lucha ni la exclusión del territo-
de Caín (4,17-24), se trata de una descendencia bio- rio.
lógica. Los nombres mencionados hacen referencia a El número total de pueblos y naciones que des-
pueblos, islas y naciones que se desprenden de un cienden de los tres hijos de Noé es de setenta, núme-
tronco común, Noé, signo de la vida en medio del pa- ro perfecto para la mentalidad hebrea. No se quiere
norama de muerte que representa el diluvio. Su mi- decir con ese número que el mundo y su historia sean
sión y sentido en el mundo era crecer, multiplicarse, perfectos; se busca consolar y animar al pueblo di-
poblar la tierra, administrarla (cfr. 9,7), pero nunca ciéndole que, pese a los dolores y las tragedias de la
fueron fieles a esa misión que Dios les había confiado. historia ocasionados por el egoísmo y por la «adama-
Así, este género literario sirve para enmarcar y expre- cidad» de tiranos, grupos de poder y de naciones po-
sar lo que los redactores del Pentateuco quieren decir derosas, pese a todo ello, el mundo y la historia están
al «resto de Israel»: que en la praxis del mal en el en manos de Dios. En esto consiste la perfección, en
mundo, las naciones, especialmente las grandes y po- que la historia y el mundo no se han escapado de las
derosas, tienen la responsabilidad mayor. manos de Dios.
Nótese que los redactores no dividen el mundo en 11,1-9 La torre de Babel. Con el relato de la torre
cuatro partes, como es habitual, sino que lo dividen de Babel queda completado el círculo del análisis crí-
en tres para expresar las relaciones de Israel con los tico que los sabios de Israel han tenido que hacer de
demás pueblos: un tercio del mundo, descendiente su propia historia. En este recorrido quedan al descu-
de Jafet, son pueblos marítimos (5), lejanos, descono- bierto varias claves que sirven para comprender el pa-
cidos y, por tanto, neutrales en relación con Israel. sado y la acción del mal en él: el ser humano es el ori-
Otro tercio está compuesto por los descendientes de gen de todos los males en la historia cuando impone
Cam, el hijo que se hizo merecedor de la maldición su egoísmo y su propio interés sobre los demás (3,1-
por no haber respetado a su padre. Las relaciones que 24); los ambiciosos se asocian con otros formando
establece con la descendencia de Cam, es decir, con grupos de poder para excluir, dominar y oprimir
GÉNESIS 11 32
mosos y para no dispersarnos por la super- Semitas
ficie de la tierra. (1 Cr 1,24-27)
5 El Señor bajó a ver la ciudad y la torre 10 Descendientes de Sem:
que estaban construyendo los hombres; 6 y Tenía Sem cien años cuando engendró a
se dijo: Arfaxad, dos años después del diluvio;
11 después vivió quinientos años, y engen-
–Son un solo pueblo con una sola len-
gua. Si esto no es más que el comienzo de dró hijos e hijas.
12 Tenía Arfaxad treinta y cinco años
su actividad, nada de lo que decidan hacer
les resultará imposible. 7 Vamos a bajar y a cuando engendró a Sélaj; 13 después vivió
confundir su lengua, de modo que uno no cuatrocientos tres años, y engendró hijos e
entienda la lengua del prójimo. hijas.
8 El Señor los dispersó por la superficie 14 Tenía Sélaj treinta años cuando en-
(4,17-24); el mismo pueblo de Israel traicionó su vo- mismo sistema económico, el tributario. Así pues,
cación fundamental a la vida y a su defensa (6–9); las nuestro texto hace referencia a la realidad que vivía
restantes naciones, especialmente las que crecieron y «el mundo entero», sometida a una única boca, esto
se hicieron grandes, lo hicieron a costa de los más dé- es, a un único amo y señor, cuyo lenguaje era el de la
biles (10,1-32). conquista y la dominación. Todo pueblo derrotado
Ahora se cuestiona por medio de este relato el pa- era sometido a la voluntad del tirano: sus doncellas,
pel de las estructuras política y religiosa en la historia. violadas y reducidas a servidumbre; sus jóvenes, ase-
Una interpretación tradicional y simplista nos enseñó sinados o esclavizados; sus instituciones, destruidas;
que este pasaje explica el origen de la diversidad de sus líderes, desterrados o muertos; sus tierras, sa-
pueblos, culturas y lenguas como un castigo de Dios queadas; sus tesoros, robados; la población supervi-
contra quienes supuestamente «hablaban una sola viente, obligada a pagar tributo anual al conquistador.
lengua». En realidad, el texto es más profundo de lo Bajo esta perspectiva, nuestro texto no revela tanto
que parece y puede ser de gran actualidad si lo leemos un castigo de Dios cuanto su oposición a las prácticas
a la luz de las circunstancias sociohistóricas en que se imperialistas.
escribió. El texto hebreo no nos dice que «el mundo El último piso de las torres –de las que construían los
entero hablaba la misma lengua con las mismas pala- conquistadores como signo de poder– estaba destina-
bras». Dice, literalmente, que «toda la tierra era un do a la divinidad. Era algo así como una cámara nup-
único labio», expresión que nos resulta un poco extra- cial, completamente vacía, a la que la divinidad baja-
ña y que los traductores han tenido que verter a las ba para unirse con el artífice de la torre. Semejante
lenguas actuales para hacerla comprensible a los lec- edificación no la construía cualquiera: era el símbolo
tores, pero dejando de percibir la gran denuncia que de poder de un imperio. Anualmente, mediante una li-
plantea el texto original y la luz que arroja para la rea- turgia especial, se le hacía creer al pueblo que la divini-
lidad que viven hoy nuestros pueblos y culturas. dad descendía a la cúspide para unirse a la estructura
En diferentes literaturas del Antiguo Oriente, los ar- dominante, para bendecirla. Así, los pueblos sometidos
queólogos han hallado textos que contienen esta mis- pensaban que la divinidad estaba de parte de su opre-
ma expresión y cuyo sentido es la dominación única sor. En realidad, se trataba de una creencia ingenua y
impuesta por un solo señor, el emperador. Mencio- alienante, fruto de una religión vendida al sistema.
nemos sólo un testimonio arqueológico extrabíblico, Nuestro relato denuncia y corrige dicha creencia. El
el prisma de Tiglat-Pilésar (1115-1077 a.C.), que Señor desciende desde el cielo, pero no para unirse al
dice: «Desde el principio de mi reinado, hasta mi poder que ha construido la torre; baja para destruirla
quinto año de gobierno, mi mano conquistó por todo y, de paso, liberar a los pueblos del sometimiento y de
42 territorios y sus príncipes; desde la otra orilla del la servidumbre. No se trata, pues, de un castigo, sino
río Zab inferior, línea de confín, más allá de los bos- de un acto liberador de Dios.
ques de las montañas, hasta la otra orilla del Éufrates, A la luz del profundo sentido que encierra esta his-
hasta la tierra de los hititas y el Mar del Occidente, yo toria, el creyente de hoy tiene la herramienta apro-
los convertí en una única boca, tomé rehenes y les piada para releer críticamente la realidad político-reli-
impuse tributos». Nótese que la expresión «una única giosa que vive. Desde hace algunos años, el mundo
boca» no tiene nada que ver con cuestiones de tipo camina hacia una forma de globalización. Pero, ¿se
idiomático, pero sí tiene que ver con el aspecto po- trata de un proyecto que de veras beneficia a todos
lítico. Se trata de la imposición por la fuerza de un los pueblos por igual? ¿Qué papel están jugando en
33 GÉNESIS 11
18 Tenía
Péleg treinta años cuando en- dró a Abrán, Najor y Harán; Harán engen-
gendró a Reú; 19 después vivió doscientos dró a Lot.
nueve años, y engendró hijos e hijas. 28 Harán murió viviendo aún su padre,
20 Tenía Reú treinta y dos años cuando Téraj, en su tierra natal, en Ur de los cal-
engendró a Sarug; 21 después vivió dos- deos.
cientos siete años, y engendró hijos e hi- 29 Abrán y Najor se casaron: la mujer de
jas. Abrán se llamaba Saray; la de Najor era Mil-
22 Tenía Sarug treinta años cuando en- cá, hija de Harán, padre de Milcá y Yiscá.
gendró a Najor; 23 después vivió doscientos 30 Saray era estéril y no tenía hijos.
años, y engendró hijos e hijas. 31 Téraj tomó a Abrán, su hijo; a Lot, su
24 Tenía Najor veintinueve años cuando nieto, hijo de Harán; a Saray, su nuera, mu-
engendró a Téraj; 25 después vivió ciento jer de su hijo Abrán, y con ellos salió de Ur
diecinueve años, y engendró hijos e hijas. de los caldeos en dirección a Canaán; lle-
26 Tenía Téraj setenta años cuando en- gado a Jarán, se estableció allí.
gendró a Abrán, Najor y Harán. 32 Téraj vivió doscientos cinco años y
27 Descendientes de Téraj: Téraj engen- murió en Jarán.
este proceso las estructuras económica, política y reli- 11,10-32 Semitas. Una vez más, la corriente sacer-
giosa, y al servicio de quién se encuentran? ¿De los dotal (P) nos presenta una nueva genealogía. La in-
más débiles? ¿Respeta el proyecto de globalización la tención es presentar los orígenes remotos de Abrahán,
identidad cultural, política, económica, religiosa y na- padre de los semitas. Por supuesto, se trata de un ar-
cional de cada pueblo? El papel de la religión es deci- tificio literario que no se puede tomar al pie de la le-
sivo, tanto en los procesos de concienciación como de tra. La finalidad del relato es anticipar la historia de
alienación del pueblo, así que deberíamos utilizar este Abrahán y su familia y obedece por tanto a la tenden-
pasaje para enjuiciar la globalización actual y no tener cia de la corriente sacerdotal de «dotar» de un origen
que lamentarlo más adelante. genealógico a sus personajes.
GÉNESIS 34
CICLO PATRIARCAL
En este punto comienzan la historia y las tradiciones del pueblo, tantas veces contadas y re-
contadas en las asambleas y fiestas religiosas, tantas veces revisadas y replanteadas para no
perder el norte en medio de los sucesos de la historia. A través de leyendas, aventuras y sagas
sobre personajes antiguos, muchos grupos humanos, unos más grandes, otros más pequeños,
se fueron configurando como un pueblo, como una única familia procedente de un único
tronco, Abrahán, padre de todos. En los momentos críticos por los que pasaron estos «des-
cendientes» de Abrahán recurrían a las tradiciones sobre sus padres, a sus acciones y aventu-
ras en uno u otro lugar del territorio, a sus palabras y, sobre todo, a las situaciones concretas
en las que transmitieron aquello que movió a Abrahán a salir de su tierra y de su parentela
para establecerse en Canaán: la promesa de Dios y su bendición.
Pues bien, a este inicio de la «Historia» de Israel le faltaba algo, y era la «historia» de los orí-
genes del mundo. Como queda dicho en la Introducción al Pentateuco, las circunstancias his-
tóricas vividas por Israel en el siglo VI a.C. lo pusieron a un paso de desaparecer, pero la te-
nacidad de unos cuantos dirigentes religiosos lograron formar de nuevo la mentalidad e
identidad del pueblo. Ya no se aferran sólo a cuanto se contaba sobre los patriarcas, sino al
plan de Dios «desde el principio».
De este modo, la escuela sacerdotal (P) logra varios propósitos: en primer lugar, ampliar el
horizonte histórico hasta los orígenes mismos de la humanidad y del mundo para enmarcar la
historia de Israel dentro de la universal, en la cual Dios se hace presente para quedarse de ma-
nera definitiva con este pueblo especialmente elegido y bendecido. Pero, además, logra el
otro propósito que hemos venido resaltando: dota de unas claves de interpretación a esa su-
cesión de hechos y experiencias, a esos personajes y a sus acciones, y así puede comprender
cada situación del pasado y afrontar con mayor eficacia y sentido el futuro. Eso es lo que hizo
la escuela sacerdotal de los primeros once capítulos del Génesis, una clave para poder leer y
entender lo que sigue de aquí en adelante: la historia de los patriarcas, la historia de la elec-
ción del pueblo, de su esclavitud en Egipto y su liberación, la travesía por el desierto (Éxo-
do–Números), la conquista y posesión de la tierra (Josué) y la evolución socio-política en ella
(Jueces–2 Reyes).
En términos muy simples podríamos decir que, con esta herramienta, el pueblo tenía con
qué juzgar los hechos y a sus protagonistas: cuando se ajustaron al plan divino de justicia y de
vida, las cosas funcionaron muy bien; pero cuando se dejaron atrapar por el egoísmo, la co-
dicia y la sed de poder y de dominio, la historia tomó otro rumbo, aunque no se vieran al ins-
tante los resultados negativos.
He ahí por qué la Biblia nunca oculta los comportamientos negativos o contrarios a la vo-
luntad divina de ninguno de sus personajes, ni siquiera de figuras tan venerables como los pa-
triarcas. Es que todos, absolutamente todos, han de pasar –y hemos de pasar– por este crite-
rio de juicio, que es la justicia.
35 GÉNESIS 12
CICLO PATRIARCAL: ABRAHÁN
Vocación de Abrán 6 Abrán atravesó el país hasta la región
(Eclo 44,19-21; Heb 11,8-10) de Siquén y llegó a la encina de Moré –en
1 El Señor dijo a Abrán: aquel tiempo habitaban allí los cananeos–.
12 –Sal de tu tierra nativa 7 El Señor se apareció a Abrán y le dijo:
y de la casa de tu padre, –A tu descendencia le daré esta tierra.
a la tierra que te mostraré. Él construyó allí un altar en honor del
2 Haré de ti un gran pueblo,
Señor, que se le había aparecido.
te bendeciré, haré famoso tu nombre, 8 Desde allí continuó hacia las montañas
y servirá de bendición. al este de Betel, y estableció allí su campa-
3 Bendeciré a los que te bendigan,
mento, con Betel al oeste y Ay al este;
maldeciré a los que te maldigan. construyó allí un altar al Señor e invocó el
En tu nombre se bendecirán Nombre del Señor.
todas las familias del mundo. 9 Abrán se trasladó por etapas al Ne-
4 Abrán marchó, como le había dicho el gueb.
Señor, y con él marchó Lot. Abrán tenía se- Abrán en Egipto
tenta y cinco años cuando salió de Jarán. (20; 26,1-11)
5 Abrán llevó consigo a Saray, su mujer; 10 Pero
sobrevino una carestía en el país
a Lot, su sobrino; todo lo que había adqui- y, como había mucha hambre, Abrán bajó
rido y todos los esclavos que había ganado a Egipto para residir allí.
en Jarán. Salieron en dirección de Canaán 11 Cuando estaba llegando a Egipto, dijo
y llegaron a la tierra de Canaán. a Saray, su mujer:
12,1-9 Vocación de Abrán. Dios irrumpe en la his- de deseo, voluntad o mandato divino aquello que re-
toria de un desconocido hasta ahora en la Biblia, que sulta ser bueno, positivo o conveniente para el grupo.
es, en definitiva, prototipo de la irrupción de Dios en No piensa en otra cosa el redactor del texto.
la conciencia humana. Dios llama y su llamado pone No debemos concluir que Dios sea tan injusto como
en movimiento al elegido. Lo desestabiliza en cierto para no reconocer el derecho de los moradores nativos
modo. A partir de ese momento, su vida adquiere una de Canaán. Hay que tener siempre a la mano dos cri-
nueva dimensión. terios clave para interpretar bien cualquier pasaje bíbli-
Los datos históricos de las poblaciones de esta región co: 1. Para nosotros como creyentes, todo texto de la
que se mencionan aquí indican que los desplazamien- Escritura es, sí, Palabra de Dios; pero es también pala-
tos eran normales, ya que se trataba de grupos nóma- bra humana, palabra que está mediatizada por una car-
das o seminómadas. Seguramente, Abrán habría hecho ga de circunstancias socio-históricas y afectivas del es-
recorridos semejantes a los que nos narra este pasaje. critor, quien no tiene inconveniente en presentar como
Sin embargo, el itinerario que leemos aquí tiene varias Palabra o como voluntad de Dios lo que es provecho-
novedades: 1. Es realizado por una orden expresa, un so y bueno para su grupo. 2. La clave de la justicia.
llamado divino. 2. Hay un acto de obediencia del su- Todo pasaje bíblico ha de pasar siempre por estas
jeto. 3. El desplazamiento ya no es temporal sino defi- claves de interpretación, ya que nos ayudan a definir
nitivo, toda vez que está fundado en la promesa de la hasta dónde el texto que leemos nos revela o nos es-
donación del territorio cuya propiedad exclusiva repo- conde al Dios de justicia, comprometido con la vida
sará en la descendencia numerosa prometida al bene- de todos sin distinción, ese Dios que –como vemos en
ficiario del don; todo esto enmarcado en la promesa Éx 3,14– se autodefine como «el que es, el que era y
de una bendición perpetua, que alcanzará a todas las el que será». Es importante aclararlo cuanto antes,
familias de la tierra. 4. La presencia de estos extranje- porque en los relatos y en el resto de libros que siguen
ros, hasta ahora trashumantes, adquiere el carácter de encontraremos pasajes en los que aparecen imágenes
permanente con la construcción de un altar en Siquén muy ambiguas y, por tanto, muy peligrosas de Dios.
(7) al Dios que allí se le apareció, y otro en Betel don- Una interpretación desprevenida o desprovista de es-
de estableció su campamento e invocó al Señor (8). tos criterios puede confundir la fe del creyente y otros
Estos gestos, que significan posesión del territorio, pueden –como ha sucedido– aprovechar estas tergi-
son el argumento religioso para reclamar el derecho versaciones para seguir sembrando el dolor y la muer-
sobre la tierra, pues en la mentalidad israelita dicho te en nombre de un Dios equívoco, cuya existencia
derecho está amparado por una promesa de Dios. Es no es posible seguir admitiendo.
obvio que, si no nos apartamos de una lectura en cla- 12,10-20 Abrán en Egipto. El versículo 9 nos indi-
ve de justicia, podemos comprobar que aquí se verifi- caba que Abrán se había trasladado por etapas al Ne-
ca algo que es común a todas las religiones: califican gueb, región al sur del territorio que simbólicamente
GÉNESIS 12 36
–Mira, eres una mujer muy hermosa; a Betel, el lugar donde había puesto al prin-
12 cuando te vean los egipcios, dirán: es su cipio su campamento, entre Betel y Ay. 4 Al
mujer. Me matarán a mí y a ti te dejarán lugar donde había erigido al comienzo un
viva. 13 Por favor, di que eres mi hermana, altar donde había invocado Abrán el Nom-
para que me traten bien en atención a ti, y bre del Señor. 5 También Lot, que acompa-
así, gracias a ti, salvaré la vida. ñaba a Abrán, tenía ovejas y vacas y tien-
14 Cuando Abrán llegó a Egipto, los das. 6 El país no les permitía vivir juntos
egipcios vieron que su mujer era muy her- porque sus posesiones eran inmensas, de
mosa, 15 la vieron también los ministros del modo que no podían vivir juntos. 7 Por eso
faraón, y elogiaron su belleza ante el fa- surgieron peleas entre los pastores de
raón, tanto que la mujer fue llevada al pala- Abrán y los pastores de Lot. En aquel tiem-
cio del faraón. 16 A Abrán le trataron bien, po cananeos y fereceos habitaban en el
en atención a ella, y adquirió ovejas, vacas, país. 8 Abrán dijo a Lot:
asnos, esclavos y esclavas, borricas y ca- –No haya peleas entre nosotros ni entre
mellos. nuestros pastores, que somos hermanos.
17 Pero el Señor afligió al faraón y a su 9 Tienes delante todo el país: si vas a la iz-
corte con graves dolencias a causa de Sa- quierda, yo iré a la derecha; si vas a la de-
ray, mujer de Abrán. 18 Entonces el faraón recha, yo iré a la izquierda.
llamó a Abrán y le dijo: 10 Lot echó una mirada y vio que toda la
–¿Qué me has hecho? ¿Por qué no me vega del Jordán hasta la entrada de Zoar
confesaste que es tu mujer? 19 ¿Por qué me era de regadío, como un paraíso, como
dijiste que era tu hermana? Ya la he toma- Egipto. Eso era antes de que el Señor des-
do por esposa. Mira, si es tu mujer, tómala truyera a Sodoma y Gomorra. 11 Lot se es-
y vete de aquí. cogió la vega del Jordán y marchó hacia el
20 El faraón dio una escolta a Abrán y lo este. Así se separaron los dos hermanos.
12 Abrán habitó en Canaán y Lot habitó en
despidió con su mujer y sus posesiones.
las ciudades de la vega, acampando junto a
Abrán y Lot Sodoma. 13 Los vecinos de Sodoma eran
1 Abráncon su mujer y todo lo suyo perversos y pecaban gravemente contra el
13 subió al Negueb; y Lot con él. Señor.
2 Abrán poseía muchos rebaños y plata 14 Cuando Lot se hubo separado de él, el
y oro. 3 Se trasladó por etapas del Negueb Señor dijo a Abrán:
había tomado ya en posesión. El Negueb es, de he- triarca y la matriarca. En definitiva, esta historia salví-
cho, la parte más árida y estéril del territorio; si a ello fica que comienza va quedando escrita por Dios en-
se le suma una sequía, la hambruna no se hace espe- tre las caídas, los fracasos y errores de sus protagonis-
rar. Estando tan cerca de Egipto, lo más práctico es tas. Dios no escoge a un santo o una santa; elige
viajar hasta el país del Nilo en búsqueda de alimentos, porque conoce la fragilidad y debilidad humanas y
recurso atestiguado en documentos egipcios. sabe que es ahí donde irá recogiendo las piezas del
Ahora, utilizando elementos que corresponden a mosaico de su proceder salvífico en el mundo.
una realidad histórica y a actitudes y comportamien- 13,1-18 Abrán y Lot. Dos partes bien definidas
tos culturales de aquella época en el Cercano Orien- componen esta sección:
te, nos encontramos con una tradición sobre el pa- 1. La decisión de Abrán y Lot de separarse, dado
triarca y su esposa en Egipto, narración que tiene otros que el territorio en que se encuentran es pequeño
paralelos en el mismo libro del Génesis (cfr. 20,1-18; para contener a ambos. Al parecer, la cantidad de ga-
26,1-11), lo cual indica que esta tradición es conoci- nado que ambos poseen necesita un mayor espacio
da por distintos grupos que se transmiten entre sí his- para pastar. Hay señales de enfrentamiento entre los
torias sobre la vida del patriarca. Ahora bien, la inten- siervos de Lot y los de Abrán, hecho muy común en
cionalidad del redactor es resaltar la figura «intocable» un territorio donde cada pequeña porción de hierba
de Abrán como pieza fundamental en los comienzos es motivo de conflicto. Las tradiciones más antiguas
de la historia de salvación narrada. Del protagonista en torno a Abrahán no conocían este parentesco de
no se esperaría este comportamiento engañoso que Lot con el patriarca y, al parecer, es una referencia re-
trae como consecuencia graves dolencias y aflicción al lativamente tardía en Israel que tendría como trasfon-
faraón y a su corte (17). La reacción del faraón (18-20) do histórico las relaciones del reino davídico y salo-
es, si se quiere, más ejemplar que la actitud del pa- mónico con algunos grupos vecinos del otro lado del
37 GÉNESIS 14
–Desde el lugar donde te encuentras Seboín y el rey de Bela –o Soar–, y presen-
echa una mirada y contempla el norte, y el taron batalla en Valsidín 9 a Codorlahomer,
sur, el este y el oeste. 15 Todo el país que rey de Elam, Tideal, rey de Pueblos, Amra-
contemplas te lo daré a ti y a tu descen- fel, rey de Senaar, y Arioc, rey de Elasar:
dencia para siempre. 16 Haré a tu descen- cinco reyes contra cuatro. 10 Valsidín está
dencia como el polvo de la tierra: si se pue- lleno de pozos de asfalto: los reyes de So-
de contar el polvo de la tierra, se contará tu doma y Gomorra, al huir, cayeron en ellos;
descendencia. 17 Anda, recorre el país a lo los demás huyeron al monte. 11 Los vence-
largo y a lo ancho, que a ti te lo daré. dores tomaron las posesiones de Sodoma y
18 Abrán levantó su tienda y fue a esta- Gomorra con todas las provisiones y se
blecerse al encinar de Mambré en Hebrón. marcharon. 12 También se llevaron a Lot,
Allí erigió un altar al Señor. sobrino de Abrán, con sus posesiones, ya
El rescate de Lot
que él habitaba en Sodoma.
13 Un fugitivo fue y se lo contó a Abrán
Siendo Amrafel rey de Senaar,
1
14 Arioc, rey de Elasar, Codorlahomer,
el hebreo, que habitaba en el Encinar de
Mambré el amorreo, hermano de Escol y
rey de Elam, Tideal, rey de Pueblos, 2 de- Aner, aliados de Abrán. 14 Cuando oyó
clararon la guerra a Bera, rey de Sodoma, Abrán que su hermano había caído prisio-
a Birsa, rey de Gomorra, a Sinab, rey de nero, reunió a los esclavos nacidos en su
Admá, a Semabar, rey de Seboín y al rey de casa, trescientos dieciocho, y salió en su
Bela –o Soar–. 3 Todos ellos se reunieron en persecución hasta Dan; 15 cayó sobre ellos
Valsidín –o Mar de la Sal–. 4 Doce años ha- de noche; él con su tropa los derrotó y los
bían sido vasallos de Codorlahomer, el de- persiguió hasta Joba, al norte de Damasco.
cimotercero se rebelaron. 5 El decimocuar- 16 Recuperó todas las posesiones, también
to llegó Codorlahomer con los reyes aliados recuperó a Lot su hermano con sus pose-
y derrotó a los refaitas en Astarot Carnain, siones, las mujeres y su gente. 17 Cuando
a los zuzeos en Ham, a los emeos en Savé Abrán volvía vencedor de Codorlahomer y
de Quiriataym 6 y a los hurritas en la mon- sus reyes aliados, el rey de Sodoma salió a
taña de Seír hasta el Parán junto al desier- su encuentro en Valsavé –el valle del Rey–.
to. 7 Se volvieron, llegaron a En Mispat –o
Cades– y derrotaron a los jefes amalecitas Abrán y Melquisedec
y a los amorreos que habitaban en Hasason 18 Melquisedec, rey de Salén, sacerdote
Tamar. de Dios Altísimo, trajo pan y vino, 19 y le
8 Entonces salieron el rey de Sodoma, el bendijo diciendo: Bendito sea Abrán por el
rey de Gomorra, el rey de Admá, el rey de Dios Altísimo, creador de cielo y tierra;
Jordán –el sur de la actual Jordania–. Lo ejemplar de la época patriarcal y gobernaban sobre una cada vez
la primera parte es el tono pacífico con el que se de- mayor extensión territorial. Una ciudad-estado era la
fine la situación entre ambos personajes (8-13). réplica en miniatura del poder y dominio centrales.
2. La segunda parte es la ratificación, de nuevo, de Todos los grupos que dieron origen a Israel vivieron en
la promesa que el Señor había hecho a Abrán en 12,2, carne propia el influjo de estas unidades administrati-
con la novedad de que el patriarca escoge definitiva- vas que iban expoliando poco a poco a los campesi-
mente el lugar del territorio donde fijará su residencia nos, a los aldeanos y a los propietarios de tierras y ga-
y donde ubicará también su propia tumba, el encinar nado.
de Mambré, en Hebrón, donde además erige un altar Nótese cómo Abrán es denominado «el hebreo»
al Señor (18). (13), lo cual le da un toque de historicidad al relato.
14,1-17 El rescate de Lot. Llama la atención el nú- Se trataría del recuerdo de los conflictos permanentes
mero de reyes y de reinos en un territorio tan peque- entre aldeanos y campesinos con las autoridades re-
ño como en el que se desenvuelven las escenas de presentativas del imperio, protagonizados especial-
este pasaje. No se trata de reinos en sentido estricto, mente por grupos que fueron identificados como «ha-
sino más bien de pequeñas ciudades-estado, cuya ca- piru» o «habiru», y que a la postre serían el origen
beza era un reyezuelo títere del poder central del fa- remoto de los «hebreos».
raón egipcio. La figura de la ciudad-estado fue un re- 14,18-24 Abrán y Melquisedec. Extraña escena,
curso político y económico a través del cual los en la cual Abrán es bendecido por un rey-sacerdote
grandes imperios, en este caso Egipto, dominaban en –uso frecuente en el Antiguo Oriente–. No se ha esta-
GÉNESIS 14 38
20 bendito sea el Dios Altísimo, que te ha 3Y añadió:
entregado tus enemigos. Y Abrán le dio la –No me has dado hijos, y un criado de
décima parte de todo lo que llevaba. casa me heredará.
21 El rey de Sodoma dijo a Abrán: 4 Pero el Señor le dijo lo siguiente:
–Dame la gente, quédate con las pose- –Él no te heredará; uno salido de tus en-
siones. trañas te heredará.
22 Abrán replicó al rey de Sodoma: 5 Y el Señor lo sacó afuera y le dijo:
–Juro por el Señor Dios Altísimo, crea- –Mira al cielo; cuenta las estrellas si pue-
dor de cielo y tierra, 23 que no aceptaré ni des.
una hebra ni una correa de sandalia ni nada Y añadió:
de lo que te pertenezca; no vayas a decir –Así será tu descendencia.
6 Abrán creyó al Señor y el Señor se lo
luego que has enriquecido a Abrán. 24 Sólo
acepto lo que han comido mis mozos y la tuvo en cuenta para su justificación.
7 El Señor le dijo:
parte de los que me acompañaron. Que
Aner, Escol y Mambré se lleven su parte. –Yo soy el Señor que te saqué de Ur de
los caldeos para darte en posesión esta tie-
Alianza de Abrán con el Señor rra.
1 Después de estos sucesos, Abrán
15 recibió en una visión la Palabra del
8 Él replicó:
–Señor mío, ¿cómo sabré que voy a po-
Señor: seerla?
–No temas, Abrán; yo soy tu escudo y tu 9 Respondió el Señor:
paga será abundante. –Tráeme una novilla de tres años, una
2 Abrán contestó: cabra de tres años, un carnero de tres años,
–Señor mío, ¿de qué me sirven tus do- una tórtola y un pichón de paloma.
nes si soy estéril y Eliezer de Damasco será 10 Abrán los trajo y los partió por en me-
el amo de mi casa? dio colocando una mitad frente a otra, pero
blecido aún si Melquisedec era rey-sacerdote de la Je- eran, entonces, el símbolo de la suerte que correrían
rusalén que más tarde arrebataría David a los jebuse- los contratantes en caso de romper la alianza (cfr. Jr
os. Abrán cumple con lo mandado por el derecho vi- 34,18s).
gente y paga la décima parte al sacerdote/rey. El Lo novedoso de esta alianza del Señor con Abrán,
Nuevo Testamento ve en este extraño personaje, que que subraya la gratuidad absoluta, es el hecho de que
ofrece pan y vino, un anticipo de la figura de Cristo, precisamente Dios sea uno de los pactantes o copar-
sumo y eterno sacerdote de la nueva alianza (cfr. Heb tícipes. En la práctica normal, la divinidad o las divini-
5,6-10; 6,20). dades eran puestas como testigos del pacto; aquí,
15,1-21 Alianza de Abrán con el Señor. De nuevo, Dios es testigo y pactante, lo cual le da aún mayor ga-
Dios toma la iniciativa en esta historia con Abrán que rantía de cumplimiento.
comenzó en el capítulo 12. Y de nuevo una promesa: Hay quienes afirman que, dada esta condición, no
«no temas, yo soy tu escudo». Por primera vez, Abrán se podría hablar en sentido estricto de una alianza,
responde al Señor. Los dones que el Señor ofrece no sino más bien de una promesa muy firme que Dios
servirán de mucho, puesto que Abrán no tiene quién hace a Abrán. De todos modos, al narrador poco le
le herede; un extranjero será el heredero, su nombre importa si cumple en todos sus términos la formalidad
y su reputación se perderán por siempre. Sigue la ra- de la alianza, o no; lo que realmente quiere transmi-
tificación de la promesa que se prolongará infinita- tir es esa profunda e íntima unión de Dios con el pue-
mente, gracias a un heredero nacido de las propias blo, cuyos lazos se estrechan de modo definitivo por
entrañas del patriarca (4). Promesa que aún no se con- medio de una alianza que tiene como efecto inme-
creta, pero en la que queda comprometida la Palabra diato establecer la paternidad por parte del contratan-
del Señor, gracias al acuerdo sellado con Abrán. Los te principal –en este caso, el mismo Dios–, la filiación
versículos 9s describen el modo como se sellaba un del contrayente secundario, en este caso Abrán, y la
pacto o alianza: varios animales cortados en dos y dis- fraternidad de todos entre sí. Este tipo de vínculos ge-
puestas las mitades una frente a la otra. Las dos partes nerados por las alianzas llegó a tener mucha más fuer-
pactantes pasaban por el medio (17s), después de ha- za que los mismos vínculos de sangre.
ber fijado las cláusulas y compromisos, profiriendo la Los versículos 13s no son tanto un vaticinio de lo
imprecación de que les sucediera lo mismo que a es- que sucederá al pueblo en Egipto, cuanto una consta-
tos animales divididos si llegaban a quebrantar alguno tación de lo que en realidad sucedió. Los versículos
de los compromisos contraídos. Los animales partidos 18b-21 son la geografía de la tierra prometida, cuya
39 GÉNESIS 16
no descuartizó las aves. 11 Los buitres baja- 2Y Saray dijo a Abrán:
ban a los cadáveres y Abrán los espantaba. –El Señor no me deja tener hijos; únete
12 Cuando iba a ponerse el sol, un sueño a mi sierva a ver si ella me da hijos.
profundo invadió a Abrán y un terror inten- Abrán aceptó la propuesta.
so y oscuro cayó sobre él. 3 A los diez años de habitar Abrán en Ca-
13 El Señor dijo a Abrán: naán, Saray, la mujer de Abrán, tomó a
–Tienes que saber que tu descendencia Agar, la esclava egipcia, y se la dio a
vivirá como forastera en tierra ajena, ten- Abrán, su marido, como esposa. 4 Él se
drá que servir y sufrir opresión durante unió a Agar y ella concibió. Y al verse en-
cuatrocientos años; 14 pero yo juzgaré al cinta le perdió el respeto a su señora.
pueblo a quien han de servir, y al final sal- 5 Entonces Saray dijo a Abrán:
drán cargados de riquezas. 15 Tú te reunirás –Tú eres responsable de esta injusticia;
en paz con tus abuelos y te enterrarán ya yo he puesto en tus brazos a mi esclava, y
muy viejo. ella, al verse encinta, me pierde el respeto.
16 Sólo a la cuarta generación tus des- Sea el Señor nuestro juez.
cendientes volverán a este tierra, porque 6 Abrán dijo a Saray:
todavía no ha llegado al colmo la maldad –De tu esclava dispones tú; trátala como
de los amorreos. te parezca.
17 El sol se puso y vino la oscuridad; una Saray la maltrató y ella se escapó.
humareda de horno y una antorcha ardien- 7 El ángel del Señor la encontró junto a
do pasaban entre los miembros descuarti- una fuente de la estepa, la fuente del cami-
zados. 18 Aquel día el Señor hizo alianza no de Sur, 8 y le dijo:
con Abrán en estos términos: –Agar, esclava de Saray, ¿de dónde vie-
–A tus descendientes les daré esta tierra, nes y a dónde vas?
desde el río de Egipto al gran río Éufrates: Ella respondió:
19 la tierra de los quenitas, quenizitas, cad-
–Vengo huyendo de mi señora.
monitas, 20 hititas, fereceos, refaítas, 9 El ángel del Señor le dijo:
21 amorreos, cananeos, guirgaseos y jebu-
–Vuelve a tu señora y sométete a ella.
seos. 10 Y el ángel del Señor añadió:
totalidad jamás pudo concretarse. Quien más se apro- pero no hay promesa de territorio. Con sutileza, el re-
ximó fue Salomón, pero después de él y hasta hoy, esa dactor deja relegado a todo este pueblo a vivir al mar-
extensión nunca ha podido estar completamente en gen del territorio como «potro salvaje», «separado de
manos del pueblo judío. sus hermanos» (12), sometido a ellos, según la orden
16,1-16 Ismael. La promesa de la descendencia dada a su misma madre: «sométete a ella» (9).
(12,2s; 13,16; 15,5) aún no empieza a cumplirse. Sara No se pueden perder de vista dos aspectos muy im-
ya no puede concebir y recurre al uso común de la portantes para poder entender este episodio que
época, obtener un hijo por medio de su esclava. Ésta abiertamente contradice la actitud justa de Dios:
no es del mismo pueblo, es egipcia (1.3). Según lo es- 1. El relato, aunque anuncia algo que sucederá en
tipulado por la misma ley mosaica, «no tomarás escla- el futuro, es en realidad un comportamiento con un
vos de tu mismo pueblo» (Lv 25,44), lo cual nos da trasfondo histórico que hunde sus raíces en el más re-
idea de que el relato no es demasiado antiguo. Lo que moto pasado, que continúa en el presente –tiempo de
sí es muy antiguo es la relación antagónica entre is- la redacción– y se mantendrá en el futuro.
raelitas e ismaelitas. Este relato prepara la oposición 2. El narrador, y con él la comunidad de creyentes,
que históricamente ha existido entre judíos y árabes. tiende a poner en boca de Dios –le atribuye su reali-
Agar, madre de Ismael, aunque rechazada por Sara zación o la autoridad divina aprueba– aquello que
por su falta de respeto, no es desechada por el Señor. ellos consideran bueno, benéfico y positivo para su
A ella, como matriarca del pueblo ismaelita, Dios tam- grupo, sin tener en cuenta muchas veces los efectos
bién le promete una numerosa descendencia (10), sobre otros núcleos o colectivos humanos. Por ello es
GÉNESIS 16 40
escuchado en la aflicción. 12 Será un potro perpetua. Seré tu Dios y el de tus descen-
salvaje: él contra todos y todos contra él; dientes futuros. 8 Les daré a ti y a tu des-
vivirá separado de sus hermanos. cendencia futura la tierra de tus andanzas
13 Agar invocó el Nombre del Señor, que –la tierra de Canaán– como posesión per-
le había hablado: petua. Y seré su Dios.
–Tú eres Dios, que me ve, y se decía: 9 Dios añadió a Abrahán:
¡He visto al que me ve! –Tú guarda la alianza que hago contigo
14 Por eso se llama aquel pozo: Pozo del
y tus descendientes futuros. 10 Ésta es la
que vive y me ve, y está entre Cades y Ba- alianza, que hago con ustedes y con sus
red. descendientes futuros y que han de guar-
15 Agar dio un hijo a Abrán, y Abrán lla-
dar: todos los varones deberán ser circunci-
mó Ismael al hijo que le había dado Agar. 16 dados; 11 circuncidarán el prepucio, y será
Abrán tenía ochenta y seis años cuando una señal de mi alianza con ustedes. 12 A
Agar dio a luz a Ismael. los ocho días de nacer, todos los varones de
Alianza del Señor con Abrán cada generación serán circuncidados; tam-
(12; 15) bién los esclavos nacidos en casa o com-
Cuando Abrán tenía noventa y
1 prados a extranjeros que no sean de la san-
17 nueve años, se le apareció el Señor gre de ustedes. 13 Circunciden a los
y le dijo: esclavos nacidos en casa o comprados. Así
–Yo soy Dios Todopoderoso. Camina en llevarán en la carne mi alianza como alian-
mi presencia y sé honrado, 2 y haré una za perpetua. 14 Todo varón incircunciso,
alianza contigo: haré que te multipliques sin que no ha circuncidado su prepucio, será
medida. apartado de su pueblo por haber quebran-
3 Abrán cayó rostro en tierra y Dios le tado mi alianza.
habló así: Sara
4 –Mira, ésta es mi alianza contigo: serás
15 Diosdijo a Abrahán:
padre de una multitud de pueblos. 5 Ya no te
llamarás Abrán, sino Abrahán, porque te –Saray, tu mujer, ya no se llamará Saray,
hago padre de una multitud de pueblos. sino Sara. 16 La bendeciré y te dará un hijo
6 Te haré fecundo sin medida, sacando pue- y lo bendeciré; de ella nacerán pueblos y
blos de ti, y reyes nacerán de ti. 7 Manten- reyes de naciones.
dré mi alianza contigo y con tu descenden- 17 Abrahán cayó rostro en tierra y se dijo
cia en futuras generaciones, como alianza sonriendo:
necesario leer este texto también en clave de justicia alianza, con lo cual la experiencia íntima y personal
para no equivocarnos respecto a la misericordia y el de Abrán se proyecta y toma forma en un grupo de
amor de Dios. creyentes que asumen dicha experiencia como única,
17,1-14 Alianza del Señor con Abrán. Este pasaje pero de todos.
recupera el hilo narrativo en torno a la alianza del Se- 2. Es un signo de bendición. Conviene tener pre-
ñor con Abrahán, interrumpido por el relato sobre Is- sente que la intencionalidad del principio no era que-
mael, el hijo de la esclava. El punto central de este pa- darse sólo en lo externo, en la carne, como tantas ve-
saje lo constituye el mandato del Señor sobre el signo ces denunció Jeremías.
físico, corporal, de esta alianza entre Dios y Abrahán, 17,15-22 Sara. La incertidumbre de Abrahán res-
que aquí ya comienza a representar a todo el pueblo: pecto al cumplimiento de la promesa de la descen-
el signo de la circuncisión (10-14). dencia se justifica en el elevado número de años de él
De hecho, aquí no se está refiriendo el origen de y de su esposa. No hay que interpretar estas edades
una práctica en realidad antiquísima, conocida por como algo real, sino más bien como una forma de ma-
egipcios, fenicios, sirios, caldeos y etíopes antiguos y nifestar una dificultad física de alguno de los dos para
ligada aparentemente a la iniciación sexual de los va- tener hijos. Esto hace que la misma Sara acceda al
rones. Lo que sí nos revela el texto bíblico son los sen- uso, permitido por las leyes vigentes, para obtener un
tidos que este uso comienza a tener para el pueblo de heredero (16,1-15) y entrega a su esposo a Agar, de
la Biblia: quien es propietaria y cuyo fruto también será pro-
1. La circuncisión empieza a tener sentido religioso piedad suya. El relato anticipa el desenlace final que
como consecuencia inmediata de la conclusión de la culmina con el embarazo de la misma Sara, ya sugeri-
41 GÉNESIS 18
–¿Un centenario va a tener un hijo, y traigan agua para que se laven los pies y
Sara va a dar a luz a los noventa? descansen bajo el árbol. 5 Mientras tanto,
18 Y Abrahán dijo a Dios: ya que pasan junto a este siervo, traeré un
–Me contento con que Ismael viva bajo pedazo de pan para que recobren fuerzas
tu protección. antes de seguir.
19 Dios replicó: Contestaron:
–No; es Sara quien te va a dar un hijo, a –Bien, haz lo que dices.
6 Abrahán entró corriendo en la carpa
quien llamarás Isaac; con él estableceré mi
alianza y con sus descendientes, una alian- donde estaba Sara y le dijo:
za perpetua. 20 En cuanto a Ismael, escucho –Pronto, toma tres medidas de la mejor
tu petición: lo bendeciré, lo haré fecundo, lo harina, amásalas y haz una torta.
7 Luego corrió al corral, eligió un ternero
haré multiplicarse sin medida, engendrará
doce príncipes y haré de él un pueblo nu- hermoso y se lo dio a un criado para que lo
meroso. 21 Pero mi alianza la establezco preparase enseguida. 8 Luego buscó cuaja-
con Isaac, el hijo que te dará Sara el año da, leche, el ternero guisado y se lo sirvió.
que viene por estas fechas. Él los atendía bajo el árbol mientras ellos
22 Cuando Dios terminó de hablar con comían.
9 Después le dijeron:
Abrahán se retiró.
–¿Dónde está Sara, tu mujer?
Circuncisión de los hombres Contestó:
de la casa de Abrahán
23 Entonces
–Ahí, en la tienda de campaña.
Abrahán tomó a su hijo Is- 10 Y añadió uno:
mael, a los esclavos nacidos en casa o –Para cuando yo vuelva a verte, en un
comprados, a todos los varones de la casa año, Sara habrá tenido un hijo.
de Abrahán, y los circuncidó aquel mismo Sara lo oyó, detrás de la puerta de la
día, como se lo había mandado Dios. carpa. 11 Abrahán y Sara eran ancianos, de
24 Abrahán tenía noventa y nueve años
edad muy avanzada, y Sara ya no tenía sus
cuando se circuncidó; 25 Ismael tenía trece períodos. 12 Sara se rió por lo bajo, pen-
cuando se circuncidó. 26 Aquel mismo día sando:
se circuncidaron Abrahán y su hijo Ismael. –Cuando ya estoy seca, ¿voy a tener
27 Y todos los varones de casa, nacidos en
placer, con un marido tan viejo?
casa o comprados a extranjeros, se circun- 13Pero el Señor dijo a Abrahán:
cidaron con él.
–Por qué se ha reído Sara, diciendo:
Aparición y promesa ¿Cómo que voy a tener un hijo, a mis años?
1 El 14 ¿Hay algo difícil para Dios? Cuando vuel-
Señor se apareció a Abrahán
18 junto al encinar de Mambré, mien- va a visitarte por esta época, dentro del
tras él estaba sentado a la puerta de su car- tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un
pa a la hora de más calor. 2 Alzó la vista y hijo.
vio a tres hombres de pie frente a él. Al ver- 15 Pero Sara, que estaba asustada, lo
los, corrió a su encuentro desde la puerta negó:
de la carpa e inclinándose en tierra 3 dijo: –No me he reído.
–Señor, si he alcanzado tu favor, no pa- Él replicó:
ses de largo junto a tu siervo. 4 Haré que –No lo niegues, te has reído.
do en el nombre y la decisión divina de mantener con 18,1-15 Aparición y promesa. En el marco de una
este segundo descendiente de Abrahán y primero de aparición del Señor a Abrahán encontramos de nuevo
Sara el mismo pacto que estableció con Abrahán (19- la ratificación de la promesa de un hijo a Abrahán con
21). su esposa Sara. El número de veces que se ha repeti-
17,23-27 Circuncisión de los hombres de la casa do esta promesa y los contextos en los que se ha rea-
de Abrahán. Abrahán comparte su suerte con los su- lizado nos indican la diversidad de tradiciones en tor-
yos, la alianza que hizo con Dios afecta también a to- no a los orígenes de la descendencia abrámica. Se
dos los hombres que viven en su casa, empezando explica, por tanto, que haya repeticiones y, a veces,
por su hijo Ismael. hasta aparentes contradicciones. Nótese, por ejemplo,
GÉNESIS 18 42
Intercesión de Abrahán –Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo
16 Los hombres se levantaron y dirigie- que soy polvo y ceniza. 28 Supongamos que
ron la mirada a Sodoma; Abrahán los faltan cinco inocentes para los cincuenta,
acompañó para despedirlos. 17 El Señor se ¿destruirás por cinco toda la ciudad?
dijo: Contestó:
–¿Puedo ocultarle a Abrahán lo que voy –No la destruiré si encuentro allí los cua-
a hacer? 18 Abrahán llegará a ser un pueblo renta y cinco.
29 Abrahán insistió:
grande y numeroso; por él serán benditos
todos los pueblos de la tierra. 19 Lo he es- –Supongamos que se encuentran cua-
cogido para que instruya a sus hijos, a su renta.
casa y sucesores, a mantenerse en el cami- Respondió:
no del Señor, practicando la justicia y el de- –No lo haré en atención a los cuarenta.
30 Abrahán siguió:
recho. Así cumplirá el Señor a Abrahán
cuanto le ha prometido. –Que no se enfade mi Señor si insisto.
20 Después dijo el Señor: Supongamos que se encuentran treinta.
–La denuncia contra Sodoma y Gomorra Respondió:
es seria y su pecado es gravísimo. 21 Voy a –No lo haré si encuentro allí treinta.
31 Insistió:
bajar para averiguar si sus acciones res-
ponden realmente a la denuncia. 22 Los –Me he atrevido a hablar a mi Señor. Su-
hombres se volvieron y se dirigieron a So- pongamos que se encuentran veinte.
doma, mientras el Señor seguía en compa- Respondió:
ñía de Abrahán. –No la destruiré, en atención a los vein-
23 Entonces Abrahán se acercó y dijo: te.
32 Abrahán siguió:
–¿De modo que vas a destruir al inocen-
te con el culpable? 24 Supongamos que hay –Que no se enfade mi Señor si hablo una
en la ciudad cincuenta inocentes, ¿los des- vez más. Supongamos que se encuentran
truirías en vez de perdonar al lugar en aten- allí diez.
ción a los cincuenta inocentes que hay en Respondió:
él? 25 ¡Lejos de ti hacer tal cosa! Matar al –En atención a los diez no la destruiré.
33 Cuando terminó de hablar con Abra-
inocente con el culpable, confundiendo al
inocente con el culpable. ¡Lejos de ti! El hán, el Señor se marchó y Abrahán volvió a
juez de todo el mundo, ¿no hará justicia? su lugar.
26 El Señor respondió: El pecado de Sodoma
–Si encuentro en la ciudad de Sodoma (Jue 19,20-25; Sab 19,13-17)
cincuenta inocentes, perdonaré a toda la 1 Los
dos ángeles llegaron a Sodoma
ciudad en atención a ellos. 19 por la tarde. Lot, que estaba sentado
27 Abrahán repuso: a la puerta de la ciudad, al verlos se levan-
que en 17,17 se nos dice que Abrahán se ríe de la –y quiere comprobarlo– que Dios no será tan injusto
promesa de un hijo a su edad, mientras que en 18,12 como para obrar contra el malhechor llevándose por
es Sara la que se ríe. delante también al justo.
18,16-33 Intercesión de Abrahán. La experiencia Este relato anticipa la historia del pecado de Sodo-
religiosa de Israel respecto a sus antepasados está ba- ma y se convierte, al mismo tiempo, en una ilustración
sada en un tipo de relación directa de dichos ancestros práctica del efecto benéfico de la bendición de Abra-
con Dios. Véase la familiaridad y sencillez de trato de hán sobre los suyos. En efecto: el castigo que vendrá
Abrahán con estos tres personajes, uno de los cuales es sobre la corrompida ciudad no alcanza a Lot, sobrino
el mismo Dios. Este detalle nos lleva a pensar que se del patriarca.
trata de una tradición bastante antigua, cuando la for- 19,1-11 El pecado de Sodoma. Es una situación se-
ma de relacionarse con Dios todavía no estaba rodea- mejante a la del capítulo 18. Los dos ángeles del Se-
da de un cierto temor reverencial hacia la divinidad. El ñor entran en la ciudad y ante su insistencia se hos-
sentido religioso y pastoral que se deduce del pasaje es pedan en casa de Lot. La finalidad del relato es
la sensibilidad humana por sus semejantes. describir con imágenes en qué consistía propiamente
Abrahán intercede por los habitantes de Sodoma el pecado o los pecados de Sodoma: la perversión se-
porque está convencido de la justicia divina, e intuye xual (5) y la violación del precepto/ley de la hospitali-
43 GÉNESIS 19
tó a recibirlos y se postró rostro en tierra. contra este sitio es muy seria, y el Señor
2 Y dijo: nos ha enviado para destruirlo.
–Señores míos, les ruego que pasen a 14 Lot salió a decirles a sus yernos –pro-
hospedarse a la casa de este servidor. metidos de sus hijas–:
Lávense los pies y por la mañana seguirán –Vamos, salgan de este lugar, que el Se-
su camino. ñor va a destruir la ciudad.
Contestaron: Pero ellos lo tomaron a broma. 15 Al
–No; pasaremos la noche en la plaza. amanecer, los ángeles apuraron a Lot:
3 Pero él insistió tanto, que pasaron y en- –Anda, toma a tu mujer y a esas dos hi-
traron en su casa. Les preparó comida, co- jas tuyas, para que no perezcan por culpa
ció panes y ellos comieron. 4 Aún no se ha- de la ciudad.
bían acostado, cuando los hombres de la 16 Y como no se decidía, los agarraron
ciudad rodearon la casa: jóvenes y viejos, de la mano, a él, a su mujer y a las dos hi-
toda la población hasta el último. 5 Y le gri- jas, a quienes el Señor perdonaba; los sa-
taban a Lot: caron y los guiaron fuera de la ciudad.
–¿Dónde están los hombres que han en- 17 Una vez fuera, le dijeron:
trado en tu casa esta noche? Sácalos para –Ponte a salvo; no mires atrás. No te de-
que nos acostemos con ellos. tengas en la región baja; ponte a salvo en
6 Lot se asomó a la entrada, cerrando la los montes para no perecer.
puerta al salir, 7 y les dijo: 18 Lot les respondió:
–Hermanos míos, no sean malvados. –No, señores, por favor. 19 Sé que gozo
8 Miren, tengo dos hijas que aún no han co- del favor de ustedes, porque me han salvado
nocido varón alguno; se las traeré para que la vida tratándome con gran misericordia; yo
las traten como quieran, pero no hagan no puedo ponerme a salvo en los montes, el
nada a estos hombres que se han hospeda- desastre me alcanzará y moriré. 20 Mira, ahí
do bajo mi techo. cerca hay una ciudad pequeña donde puedo
9 Contestaron: refugiarme y escapar del peligro. Como la
–Apártate de ahí; este individuo ha veni- ciudad es pequeña, salvaré allí la vida.
do como inmigrante y ahora se mete a juez. 21 Uno de ellos le contestó:
Ahora te trataremos a ti peor que a ellos. –Accedo a lo que pides: no arrasaré esa
10 Y empujaban a Lot intentando forzar ciudad que dices. 22 Apúrate, ponte a salvo
la puerta. Pero los visitantes alargaron el allí, porque no puedo hacer nada hasta que
brazo, metieron a Lot en casa y cerraron la llegues.
puerta. 11 Y a los que estaban junto a la Por eso la ciudad se llama Zoar.
puerta, pequeños y grandes, los cegaron, 23 Cuando Lot llegó a Zoar, salía el sol.
de modo que no podían encontrar la puer-
ta. Castigo de Sodoma y Gomorra
(Dt 29,23; Is 1,9; Jr 49,18)
Liberación de Lot 24 ElSeñor desde el cielo hizo llover azu-
12 Los
visitantes dijeron a Lot: fre y fuego sobre Sodoma y Gomorra.
–¿Tienes más familiares aquí? Toma a 25 Arrasó aquellas ciudades y toda la región
tus yernos, hijos, hijas, a todos los tuyos y baja con los habitantes de las ciudades y la
todo lo que tengas en esta ciudad y sácalos hierba del campo.
de este lugar. 13 Vamos a destruir este lugar, 26 La mujer de Lot miró atrás y se con-
porque la acusación presentada al Señor virtió en estatua de sal.
dad (4.9-10a). El versículo 8 refleja hasta qué punto la 19,12-23 Liberación de Lot. El castigo de Sodoma
obligación de proteger la vida del huésped estaba en es inminente. Sólo Lot, por su parentesco con Abra-
las antiguas costumbres orientales por encima incluso hán, portador de la bendición, y su familia son bene-
del honor de la mujer: Lot propone a los agresores de ficiados y se libran del castigo.
sus huéspedes entregar a sus propias hijas antes que 19,24-29 Castigo de Sodoma y Gomorra. Una vez
permitir el atropello contra quienes se habían cobija- puestos a salvo Lot con los suyos, Sodoma y Gomorra
do bajo su techo. son destruidas con azufre y fuego. Todo este relato,
GÉNESIS 19 44
27 Abrahán madrugó y se dirigió al sitio se diese cuenta cuando ella se acostó y se
donde había estado con el Señor. 28 Miró en levantó. 34 Al día siguiente la mayor dijo a
dirección de Sodoma y Gomorra, toda la la menor:
extensión de la región baja, y vio una hu- –Anoche me acosté yo con mi padre.
mareda que subía del suelo, como el humo Vamos a embriagarlo también esta noche y
de un horno. tú te acuestas con él: así daremos vida a un
29 Así, cuando Dios destruyó las ciuda- descendiente de nuestro padre.
des de la región baja, se acordó de Abrahán 35 Embriagaron también aquella noche a
y libró a Lot de la catástrofe con que arra- su padre, y la menor fue y se acostó con él,
só las ciudades donde él había vivido. sin que él se diese cuenta cuando ella se
acostó y se levantó. 36 Quedaron encinta
Las hijas de Lot: origen de moabitas y amonitas las dos hijas de Lot, de su padre.
(Lv 18)
37 La mayor dio a luz un hijo y lo llamó
30 Lotsubió de Zoar y se instaló en el
monte con sus dos hijas, pues temía habi- Moab, diciendo: De mi padre –es el antece-
tar en Zoar; de modo que se instaló en una sor de los moabitas actuales–.
38 También la menor dio a luz un hijo y lo
cueva con sus dos hijas. 31 La mayor dijo a
la menor: llamó Amón diciendo: Hijo de mi pueblo
–es el antecesor de los amonitas actuales–.
–Nuestro padre ya es viejo y en el país
ya no hay un hombre que se acueste con Abrahán en Guerar
nosotras como se hace en todas partes. (12,10-20; 26,1-11)
32 Vamos a emborrachar a nuestro padre y 1 Abrahánlevantó el campamento y
nos acostamos con él: así daremos vida a 20 se dirigió al Negueb, estableciéndo-
un descendiente de nuestro padre. se entre Cades y Sur. Mientras residía en
33 Aquella noche embriagaron a su pa- Guerar, 2 decía que Sara era hermana suya.
dre y la mayor se acostó con él, sin que él Abimelec, rey de Guerar, mandó que le tra-
que tiene como eje central la destrucción de estas ciu- sucede con la mujer de Lot, convertida en estatua de
dades, es lo que los especialistas denominan una sal sólo porque en su huida miró hacia atrás (26). Se
«etiología», es decir, un relato o una leyenda popular trata del mismo fenómeno que produce el viento so-
que busca «explicar» el origen de algún fenómeno del bre los débiles montículos de arena y sal: los moldea
que no se tiene un conocimiento «científico». Es ver- caprichosamente, dando la impresión a distancia de
dad que el lugar donde se ambienta la narración es personas en posición estática que hayan quedado pe-
tremendamente árido y desértico. Estamos en las in- trificadas.
mediaciones del Mar Muerto, en el extremo sur del Por tanto, no hay que dar en ningún momento va-
desierto de Judá, lugar que recibe la influencia de las lor literal a estas narraciones, so riesgo de desvirtuar la
continuas emanaciones salinas del Mar Muerto. Allí imagen amorosa y misericordiosa de Dios, cuya preo-
no brota hierba, no hay vida y el calor es insoportable. cupación fundamental es la vida, y la vida amena-
La imaginación de los antiguos creó esta leyenda y la zada.
enriqueció con personajes emparentados con los an- 19,30-38 Las hijas de Lot: origen de moabitas y
tepasados del pueblo, Abrahán, Lot y su familia. amonitas. Este relato también es una etiología, cuyo
Pero el relato o la etiología también persigue un fin sentido es explicar las relaciones de Israel con su veci-
pedagógico. Se trata probablemente de un juicio mo- nos Moab y Amón, de alguna manera parientes leja-
ral que hace la comunidad contra dos infracciones nos, pero en definitiva enemigos (cfr. Nm 22–24; Jue
que se consideran graves para la vida del pueblo: la 3,12-14.26-30; 10,6–11,33 y oráculos proféticos). Las
perversión sexual, cuya legislación positiva la encon- relaciones con estos pueblos nunca fueron cordiales.
tramos en Lv 18,22; 20,13; Dt 23,18s, y el descuido La hostilidad recíproca y el odio mutuo explican su
respecto a la protección de la vida del emigrante o ex- origen maldito desde el principio: la concepción de
tranjero a quien había que respetar y amar (Lv 19,33s; sus antecesores se consuma con trampa, mentira e in-
24,22; cfr. Dt 10,18s, etc.). cesto. La legislación bíblica sobre el incesto la halla-
Así pues, no hay que entender que literalmente ha- mos en Lv 18,6-17.
yan existido unas ciudades cuyo pecado atrajo esta 20,1-18 Abrahán en Guerar. Este pasaje es una
forma tan violenta de reacción divina: «Dios no quie- versión diferente de los movimientos de Abrahán por
re la muerte del pecador, sino que se convierta y viva» tierra cananea. En 12,10-20 se ubica al patriarca en
(Ez 33,11; cfr. 18,22.32). Es la forma como el pueblo Egipto con una trama similar, mientras que 26,1-11,
iba poco a poco formando su conciencia. Algo similar sin cambiar el sentido del relato, cambia al protago-
45 GÉNESIS 21
jeran a Sara. 3 Dios se apareció de noche, –Pensé que en este país no respetan a
en sueños, a Abimelec y le dijo: Dios y que me matarían por causa de mi
–Vas a morir por haber tomado esa mu- mujer.
jer que es casada. 12 Además, es realmente hermana mía;
4 Abimelec, que no se había acercado a de padre, aunque no de madre, y la tomé
ella, respondió: por mujer. 13 Cuando Dios me hizo vagar le-
–Pero, Señor, ¿vas a matar a un inocen- jos de mi casa paterna, le dije: Hazme este
te? 5 Si él me dijo que era su hermana, y favor: en todos los sitios a donde llegue-
ella que era su hermano. Lo he hecho de mos, di que soy tu hermano.
buena fe y con las manos limpias. 14 Entonces Abimelec tomó ovejas, va-
6 Dios le replicó en sueños:
cas, siervos y siervas y se los dio a Abra-
–Ya sé yo que lo has hecho de buena fe; hán, devolviéndole además a Sara, su mu-
por eso no te dejé pecar contra mí ni te dejé jer. 15 Y le dijo:
tocarla. –Ahí tienes mi tierra, vive donde te pa-
7 Pero ahora devuelve esa mujer casada
rezca.
a su marido; él es profeta y rezará por ti 16 Y a Sara le dijo:
para que conserves la vida; pero si no se la –He dado a tu hermano mil pesos de
devuelves, debes saber que morirás tú con plata; así podrás mirar a la cara a todos los
todos los tuyos. tuyos.
8 Abimelec madrugó, llamó a sus minis-
17 Abrahán rezó a Dios y Dios sanó a
tros y les contó todo el asunto. Los hom- Abimelec, a su mujer y a sus concubinas, y
bres se asustaron mucho. 9 Después Abi- dieron a luz. 18 Porque el Señor había cerra-
melec llamó a Abrahán y le dijo: do el vientre a todas en casa de Abimelec
–¿Qué has hecho con nosotros? ¿Qué por causa de Sara, mujer de Abrahán.
mal te he hecho para que nos expusieras a
mí y a mi reino a cometer un pecado tan Nacimiento de Isaac
grave? Te has portado conmigo como no se 1 Comolo había prometido, el Señor
debe. 21 se ocupó de Sara, el Señor realizó
10 Y añadió: con Sara lo que había anunciado. 2 Sara
–¿Temías algo para obrar de este modo? concibió y dio un hijo al viejo Abrahán en la
11 Abrahán le contestó: fecha que le había anunciado Dios. 3 Al hijo
nista: es Isaac quien se queda a vivir en Guerar. Hay los males que le podría acarrear haber tomado a
tres elementos que se deben subrayar en este pasaje: Sara.
1. La posición de la Biblia frente a la antigua cos- Esta relación de Abrahán con Dios lo sitúa como
tumbre de quienes tenían poder político y económi- profeta (7), cuya intercesión es valedera y eficaz (17s).
co. Éstos, además de su esposa legítima, tenían con- Refleja el modo de pensar de una época en la cual el
cubinas que iban adquiriendo mediante el método pueblo ya tenía una larga experiencia respecto a la fi-
que nos describen 12,10-20 y 20,2. La tradición bí- gura y al papel de los profetas. No sólo anuncian la Pa-
blica intenta corregir esta costumbre en el pueblo he- labra del Señor, sino que además se convierten en in-
breo. tercesores eficaces en momentos críticos (cfr. 1 Sm
2. La manera de superar y corregir una antigua 7,8; 12,19; Jr 37,3; 42,1-4; Am 7,2-6).
práctica en Israel que admite matrimonios en el grado 21,1-21 Nacimiento de Isaac. Dos partes bien de-
de parentesco que Abrahán le refiere a Abimelec en finidas conforman este texto. La primera (1-8) relata el
el versículo 12 (cfr. 2 Sm 13,13), práctica que será de- cumplimiento de la promesa (17,15s) con el naci-
rogada finalmente mediante la legislación que encon- miento de Isaac y recoge las palabras de Sara (6s), las
tramos en Lv 18,9.11; 20,17. primeras en toda la historia del patriarca. El escritor
3. El tercer elemento tiene que ver con el aspec- narra el uso patriarcal de poner nombre a los hijos (3),
to religioso. El texto constata que Dios también es la ley de circuncidar al niño el día octavo (4) y el ofre-
conocido y respetado fuera del círculo de Abrahán. cimiento de un banquete el día del destete del infan-
Abimelec le conoce y le teme, si se quiere, más que te (8), celebrado al parecer como un gran aconteci-
el mismo Abrahán. Sin embargo, según el narrador, miento.
Abrahán sostiene una relación tan directa, íntima y No se pone el acento en el cumplimiento de la pro-
efectiva con su Dios, que éste declara a Abimelec mesa. El énfasis principal, el eje focal de este relato,
que sólo la intercesión de Abrahán puede evitarle está en la segunda parte del presente texto (9-21),
GÉNESIS 21 46
que le había nacido, que había dado a luz odre de agua, los puso en los hombros de
Sara, Abrahán lo llamó Isaac. 4 Abrahán Agar y la despidió con el niño. Ella se mar-
circuncidó a su hijo Isaac el octavo día, chó y fue vagando por el desierto de Berse-
como le había mandado Dios. 5 Cien años ba. 15 Cuando se le acabó el agua del odre,
tenía Abrahán cuando le nació su hijo colocó al niño debajo de unas matas; 16 se
Isaac. 6 Sara comentó: apartó y se sentó a solas a la distancia de
–El Señor me ha hecho bailar: los que se un tiro de arco, diciéndose: No puedo ver
enteren bailarán conmigo. morir a mi hijo. Y se sentó a distancia. El
7 Y añadió: niño rompió a llorar. 17 Dios oyó la voz del
–¿Quién le hubiera dicho a Abrahán que niño, y el ángel de Dios llamó a Agar desde
Sara iba a criar hijos? ¡Porque le he dado un el cielo, preguntándole:
hijo en su vejez! –¿Qué te pasa, Agar? No temas, que
8 El niño creció y lo destetaron. Abrahán
Dios ha oído la voz del niño que está ahí.
ofreció un gran banquete el día que deste- 18 Levántate, toma al niño, estáte tranquila
taron a Isaac. por él, porque sacaré de él un gran pueblo.
9 Pero Sara vio que el hijo que Abrahán
19 Dios le abrió los ojos y divisó un pozo
había tenido de Agar la egipcia jugaba con de agua; fue allá, llenó el odre y dio de be-
Isaac, 10 y dijo a Abrahán: ber al muchacho. 20 Dios estaba con el mu-
–Expulsa a esa sierva y a su hijo, porque chacho, que creció, habitó en el desierto y
no heredará el hijo de esa sierva con mi se hizo un experto arquero; 21 vivió en el
hijo, con Isaac. desierto de Farán, y su madre le buscó una
11 Abrahán se puso muy triste ya que el
mujer egipcia.
otro también era su hijo. 12 Pero Dios dijo a
Abrahán: Abrahán y Abimelec
–No te aflijas por el muchacho y por la (26,15-25)
22 Poraquel tiempo, Abimelec, con Fi-
sierva. En todo lo que te dice haz caso a
Sara. Pues es Isaac quien prolongará tu col, su capitán, dijo a Abrahán:
descendencia. 13 Aunque también del hijo –Dios está contigo en todo lo que haces.
de la sierva sacaré un gran pueblo, porque 23 Por tanto, júrame por Dios, aquí mismo,
también es descendiente tuyo. que no me engañarás ni a mí ni a mi estir-
14 Abrahán madrugó, tomó pan y un pe ni a mi linaje, y que me tratarás a mí y a
donde quedan definidos los destinos de Ismael, en re- La interpretación que estamos haciendo de cada
alidad legítimo heredero de Abrahán, y de Isaac, cuya uno de estos pasajes nos revela que aquí se comete
herencia no es legítima sino más bien legitimada. Se- una grave injusticia. Dios jamás podría, por su esencia
gún la costumbre, el hijo de la concubina podía here- misma de amor, de misericordia y de justicia, propi-
dar junto con el hijo de la esclava, o bien podía ser ciar semejante atropello contra una mujer y un niño.
desheredado por el padre. Esto último es lo que pide Sin embargo, este texto ha servido como justificación
Sara para Ismael (10). El resto es la narración de una a la hora de reivindicar un territorio concreto para el
orden divina que recomienda a Abrahán proceder se- pueblo judío. Es preciso insistir una vez más en que
gún el capricho de Sara, su mujer (12). Queda esta- Dios no concede un territorio a un determinado gru-
blecido que Ismael también participará de la bendi- po humano ignorando la suerte y los derechos de los
ción y promesa de una numerosa descendencia que otros. Invocar argumentos de tipo religioso para ex-
continuará después de Abrahán por medio de Isaac pulsar a pueblos y culturas del lugar que habitan no es
(13b.18). propio de nuestro Dios de la vida y la justicia. Todo ser
No hay que tomar este relato como la narración de humano necesita una tierra donde crecer y desarro-
la suerte que correrán Isaac –pueblo hebreo– e Ismael llarse y Dios no se lo niega a nadie.
–ismaelitas o árabes–. Se trata más bien de la consta- 21,22-34 Abrahán y Abimelec. Como quiera que
tación de la relación entre ambas etnias, cuyo origen Abrahán es el gran patriarca del Sur, es muy impor-
se pierde en el tiempo. El relato es sólo un recurso li- tante para el redactor o los redactores del Pentateuco
terario, cuyo sentido es establecer el momento en el establecer el lugar o los lugares donde Abrahán va fi-
cual se origina el sempiterno antagonismo entre estos jando su residencia. Recordemos que uno de los pro-
dos grupos. Lo más lógico y obvio para el narrador es pósitos de la reinterpretación de las historias de los
atribuir este asunto a la decisión divina, conforme a lo patriarcas es precisamente relacionarlas con la época
que ya hemos señalado en otros textos. de la monarquía unida y poner la figura del rey en
47 GÉNESIS 22
esta tierra mía donde resides con la misma Sacrificio de Isaac
lealtad con que yo te he tratado. (Heb 11,17-19)
24 Abrahán respondió: 1 Después de estos sucesos, Dios
–Lo juro. 22 puso a prueba a Abrahán, dicién-
25 Pero Abrahán reclamó a Abimelec por dole:
el asunto del pozo del que se habían apo- –¡Abrahán!
derado sus criados. Respondió:
26 Abimelec dijo: –Aquí me tienes.
–No sé quién lo habrá hecho; tú no me 2 Dios le dijo:
continuidad con los ancestros de Israel y con los luga- el texto nos dice que Dios ordenó a Abrahán: «Toma
res de sus andanzas. a tu hijo único, a tu querido Isaac, vete al país de Mo-
22,1-19 Sacrificio de Isaac. Los versículos 1-18 nos ria y ofrécemelo allí en sacrificio» (2). Con todo, es ne-
narran el momento en el cual Abrahán recibe la orden cesario recordar que en el proceso de la evolución de
divina de sacrificar a su único hijo para ofrecerlo a su la conciencia religiosa –evolución que no siempre es
Dios. El centro del relato no es el mandato de Dios, ni ascendente– el creyente asume como voluntad divina,
la actitud obediente de Abrahán; el punto culminante como Palabra de Dios, lo que él cree que manda u or-
de la narración está en la orden divina de no tocar al dena la divinidad o lo que ofrece por su cuenta a la
niño (12). Abrahán toma conciencia así de que está divinidad buscando agradarle. Abrahán –la conciencia
ante un Dios de vida, que no quiere ni exige sacrifi- del pueblo– participa de un ambiente religioso en el
cios humanos. que se practican los sacrificios humanos y de ahí la
La interpretación literal de este pasaje ha llevado a tentación de Abrahán de hacer otro tanto –tentación
conclusiones teológicas reñidas con la auténtica ima- en la que ciertamente cayó Israel, cfr. 2 Re 3,27; 16,3;
gen del Dios bíblico, cuya preocupación fundamental 17,17–.
es la vida y exige a sus seguidores que la respeten. La tradición nos enseñó, y desafortunadamente se
Conviene, más bien, interpretar el texto como un pro- aceptó de una forma acrítica, que este pasaje es la
greso evolutivo de la conciencia religiosa de Abrahán «tentación de Dios a Abrahán» o que «Dios pone a
–y, en definitiva, de la del pueblo– hacia el conoci- prueba a Abrahán», con lo cual se nos enseñó implí-
miento y la fe en una deidad radicalmente distinta a citamente a creer en un Dios injusto y charlatán, que
las que eran adoradas en el contexto geográfico en el juega con la fe y con los sentimientos de sus creyen-
que se mueven los ancestros de Israel. Es verdad que tes, lo cual es una barbaridad teológica, inadmisible
GÉNESIS 22 48
8 Abrahán le contestó: reservado tu hijo, tu hijo único, 17 te bende-
–Dios proveerá el cordero para el holo- ciré, multiplicaré a tus descendientes como
causto, hijo mío. las estrellas del cielo y como la arena de la
Y siguieron caminando juntos. playa. Tus descendientes conquistarán las
9 Cuando llegaron al sitio que le había ciudades de sus enemigos. 18 Todos los
dicho Dios, Abrahán levantó allí un altar y pueblos del mundo se bendecirán nom-
apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo brando a tu descendencia, porque me has
puso sobre el altar, encima de la leña. obedecido.
10 Entonces Abrahán tomó el cuchillo para 19 Abrahán volvió a sus criados, y juntos
degollar a su hijo; 11 pero el ángel del Señor se pusieron en camino hacia Berseba.
le gritó desde el cielo: Abrahán se quedó a vivir en Berseba.
–¡Abrahán, Abrahán!
Allegados a Abrahán
Él contestó: 20 Algún
–Aquí estoy. tiempo más tarde le comunica-
12 Dios le ordenó:
ron a Abrahán:
–También Milcá ha dado hijos a Najor,
–No alargues la mano contra tu hijo ni le tu pariente: 21 Us el primogénito, Bus su
hagas nada. Ya he comprobado que respe- hermano y Camuel, padre de Aram.
tas a Dios, porque no me has negado a tu 22 Quésed, Jazó, Fildás, Yidlaf y Betuel.
hijo, tu único hijo. 23 Betuel fue padre de Rebeca. Milcá dio
13 Abrahán levantó los ojos y vio un car-
estos ocho hijos a Najor, hermano de Abra-
nero enredado por los cuernos en los mato- hán. 24 Y una concubina, llamada Rauma,
rrales. Abrahán se acercó, tomó el carnero también le dio hijos: Tébaj, Gajan, Tajas y
y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo. Maacá.
14 Abrahán llamó a aquel sitio: El Señor
provee; por eso se dice aún hoy: el monte Muerte y sepultura de Sara
donde el Señor provee. 1 Sara
vivió ciento veintisiete años;
15 Desde el cielo, el ángel del Señor vol- 23 2y
murió en Quiriat Arbá –hoy He-
vió a gritar a Abrahán: brón–, en país cananeo. Abrahán fue a ha-
16 –Juro por mí mismo –oráculo del Se- cer duelo y a llorar a su mujer. 3 Después
ñor–: Por haber obrado así, por no haberte dejó a su difunta y habló a los hititas:
desde todo punto de vista. Pensando en este texto y Podríamos decir que Dios exige a Abrahán rebelar-
en la interpretación que la misma Escritura hace del se contra todo aquello que amenaza la vida y asumir
episodio (cfr. Heb 11,17-19), hemos aceptado inge- un compromiso mucho más radical en favor de ella.
nuamente que Dios también nos pone a prueba a Ése es el verdadero Dios bíblico, el que ha creado la
nosotros en muchas oportunidades. No, no es conve- vida, está comprometido con ella y en contra de todo
niente ni provechoso para nuestra fe tener un con- aquello que la amenaza. Ni siquiera los sacrificios de
cepto tan equivocado de Dios, porque no se corres- animales interesan o agradan a Dios. El profeta Mi-
ponde con el auténtico Dios, el Dios del amor, de la queas ya había tenido también en su momento esta
misericordia y de la justicia. gran revelación que por mucho tiempo hemos pasado
Es cierto que éste y otros muchos pasajes arrojan por alto (cfr. Miq 6,6-8).
ciertas oscuridades sobre la imagen de nuestro Dios, 22,20-24 Allegados a Abrahán. Esta breve genealo-
pero ello no significa que Dios sea un ser ambiguo; se- gía que parece fuera de lugar por no tener ninguna re-
ñala más bien que hay muchas ambivalencias en la lación aparente con el resto del capítulo podría ser una
conciencia humana que, en el caso de la Biblia, que- inserción hecha más tarde para preparar el relato del
dan registradas como si fueran propias de Dios. En el matrimonio de Isaac con Rebeca, hija de Betuel, hijo
fondo, pues, no hay tentación por parte de Dios. En de Najor, en 24,1-67, parientes cercanos de Abrahán.
cambio, sí hay tentación a Dios por parte del ser hu- 23,1-20 Muerte y sepultura de Sara. Pese a que
mano. Ése es el caso de Abrahán y con mucha fre- toda la narración sobre Abrahán se ha venido de-
cuencia el nuestro. Como quedó dicho, Abrahán vive sarrollando en el país de Canaán, tierra en la cual ha
en un contexto religioso en el que, al ofrecer su hijo a ido erigiendo altares, ha realizado ritos que incluyen
Dios, también recibía una descendencia numerosa y la invocación del Nombre de Dios, y ante la cual fue
un territorio. Sin embargo, Dios se le aparece como invitado por el mismo Dios a echar una mirada de
alguien a quien no le importan los sacrificios, sino la norte a sur y de oriente a occidente como una forma
vida y el compromiso por ella. de «poseer» el territorio, pese a ello, no se había di-
49 GÉNESIS 24
4 –Yosoy un forastero residente entre us- –Si te parece, escúchame tú: yo te pago
tedes. Denme un sepulcro en propiedad, en el precio del campo; acéptalo y enterraré
su terreno, para enterrar a mi difunta. allí a mi difunta.
5 Los hititas respondieron a Abrahán: 14 Efrón contestó a Abrahán:
6 –Escúchanos, señor: tú eres un jefe in- 15 –Señor mío, escucha: el terreno vale
signe entre nosotros; entierra a tu difunta cuatro kilos de plata; entre nosotros dos,
en el mejor de nuestros sepulcros; nadie de ¿qué significa eso? Entierra a tu difunta
nosotros te negará una sepultura para tu di- cuando quieras.
funta. 16 Abrahán aceptó y pagó a Efrón, en
7 Abrahán se levantó, hizo una inclina-
presencia de los hititas, el precio estableci-
ción a los propietarios hititas 8 y les habló do: cuatro kilos de plata, pesos comercia-
así: les. 17 Y así el campo de Efrón en Macpela,
–Si realmente tienen voluntad de que frente a Mambré, el campo con la cueva y
entierre a mi difunta, escúchenme: supli- con todos los árboles dentro de sus linde-
quen en mi nombre a Efrón, hijo de Sójar, ros, 18 pasó a ser propiedad de Abrahán,
9 que me ceda la cueva de Macpela, que
siendo testigos los hititas que asistían al
se encuentra en el extremo de su campo. concejo.
Que me la ceda por su precio, en presen- 19 Después Abrahán enterró a Sara, su
cia de ustedes, como sepulcro en propie- mujer, en la cueva del campo de Macpela,
dad. frente a Mambré –hoy Hebrón–, en país ca-
10 Efrón estaba sentado entre los hititas;
naneo.
Efrón, el hitita, respondió a Abrahán, en 20 El campo con la cueva pasó de los hi-
presencia de los hititas que asistían al con- titas a Abrahán como sepulcro en propie-
cejo: dad.
11 –No, señor mío; escucha: el campo te
lo regalo, y la cueva que hay en él te la re- Boda de Isaac
galo también; te la regalo en presencia de 1 Abrahán era viejo, de edad avanza-
mis compatriotas; entierra a tu difunta. 24 da, y el Señor lo había bendecido en
12 Abrahán hizo una inclinación a los todo. 2 Abrahán dijo al criado más viejo de
propietarios, 13 y oyéndolo ellos se dirigió a su casa, que administraba todas las pose-
Efrón: siones:
cho aún que Abrahán tuviese propiedad alguna en tie- triarcas y las matriarcas de Israel cobra una gran vi-
rra cananea. gencia en la época de la conquista, pero muy espe-
Ahora sí, la muerte de Sara obliga al patriarca a ofi- cialmente en la época de la monarquía. Recuérdese
cializar, mediante un negocio estrictamente legal, la que es justamente en Hebrón donde comienzan a go-
compra de un pedazo de tierra para sepultar los hue- bernar los dos primeros reyes de Israel, al lado de los
sos de su esposa. Era signo de maldición no tener si- antepasados, hasta que David conquista Jerusalén y la
quiera un lugar donde pudieran reposar los restos de convierte en centro administrativo, religioso y, en fin,
una persona. El texto deja ver con claridad la manera ciudad de Dios y capital del reino.
oriental como se realizaban los negocios de compra y El sepulcro de los patriarcas y las matriarcas fue has-
venta, así como el lugar: la puerta de la ciudad. Se ta el pasado siglo un lugar común de veneración para
hace énfasis, además, en el carácter extranjero de judíos y árabes hasta que se originaron luchas violen-
Abrahán y de su actitud de acogerse a los usos y cos- tas que reclamaban para uno solo de los dos pueblos
tumbres de los nativos del lugar. La compra del cam- el derecho a honrar allí a sus ancestros. Desde enton-
po en el cual hay una cueva se realiza con miras a la ces y contra toda lógica, cada rama semita tiene en
propia sepultura del patriarca (25,9s) y a otros más de Hebrón sendas tumbas, vacías ambas, claro está, con
su descendencia: Isaac (35,29), Rebeca y Lía (49,31) idéntico valor para israelitas e ismaelitas.
y Jacob (50,13). 24,1-67 Boda de Isaac. El ciclo de Abrahán se
Este negocio de Abrahán podría anticipar en cierto aproxima a su final. Al nacimiento de Isaac y los ritos
modo la posterior conquista y posesión del territorio pertinentes de ponerle un nombre y circuncidarlo
completo de Canaán –desde Dan hasta Berseba– que, (21,4) le sigue la viudez del patriarca (23,1-20), pero
pese a ser «prometido», tiene que ser conquistado por es muy importante que antes de morir quede concer-
la fuerza. La tradición sobre la compra de este campo tado el matrimonio de Isaac, su hijo. Llama la aten-
y el hecho de que allí hayan sido sepultados los pa- ción de inmediato la decisión de no mezclar su sangre
GÉNESIS 24 50
–Pon tu mano bajo mi muslo, 3 y júrame chacha era muy hermosa y doncella; aún
por el Señor Dios del cielo y Dios de la tie- no había conocido varón alguno. Bajó a la
rra que cuando busques mujer a mi hijo no fuente, llenó el cántaro y subió.
la escogerás entre los cananeos, en cuya 17 El criado corrió a su encuentro y le
tierra habito, 4 sino que irás a mi tierra na- dijo:
tiva y allí buscarás mujer a mi hijo Isaac. –Déjame beber un poco de agua de tu
5 El criado contestó: cántaro.
–Y si la mujer no quiere venir conmigo a 18 Ella contestó:
esta tierra, ¿tengo que llevar a tu hijo a la –Bebe, señor mío.
tierra de donde saliste? Y enseguida bajó el cántaro al brazo y le
6 Abrahán le replicó: dio de beber. 19 Cuando terminó, le dijo:
–En ningún caso lleves a mi hijo allá. 7 El –Voy a sacar agua también para tus ca-
Señor Dios del cielo, que me sacó de la mellos, para que beban todo lo que quie-
casa paterna y del país nativo y que juró ran.
dar esta tierra a mi descendencia, enviará 20 Y enseguida vació el cántaro en el be-
su ángel delante de ti y podrás traer mujer bedero, corrió al pozo a sacar más y sacó
para mi hijo. 8 En caso de que la mujer no para todos los camellos. 21 El hombre la es-
quiera venir contigo, quedas libre del jura- taba mirando, en silencio, esperando, a ver
mento. Sólo que a mi hijo no lo lleves allá. si el Señor daba éxito a su viaje o no.
9 El criado puso su mano bajo el muslo 22 Cuando los camellos terminaron de be-
de Abrahán, su amo, y le juró hacerlo así. ber, el hombre tomó un anillo de oro de cin-
10 Entonces el criado agarró diez came- co gramos de peso, y se lo puso en la nariz,
llos de su amo, y llevando toda clase de re- y dos pulseras de oro de diez gramos, y se
galos de su amo, se encaminó a Aram Na- las puso en las muñecas. 23 Y le preguntó:
haraim, ciudad de Najor. 11 Hizo arrodillarse –Dime de quién eres hija y si en casa de
a los camellos fuera de la ciudad, junto a un tu padre encontraremos sitio para pasar la
pozo, al atardecer, cuando suelen salir las noche.
mujeres a buscar agua. 12 Y dijo: 24 Ella contestó:
–Señor Dios de mi amo Abrahán, dame –Soy hija de Betuel, el hijo de Milcá y de
hoy una señal propicia y trata con bondad Najor.
a mi amo Abrahán. 13 Yo estaré junto a la 25 Y añadió:
fuente cuando las muchachas de la ciudad –Tenemos abundancia de paja y forraje
salgan por agua. 14 Diré a una de las mu- y sitio para pasar la noche.
chachas: Por favor, inclina tu cántaro para 26 El hombre se inclinó, adorando al Se-
que beba. La que me diga: Bebe tú, mien- ñor, y dijo:
tras yo voy a dar de beber a tus camellos, –Bendito sea el Señor Dios de mi amo
ésa es la que has destinado para tu siervo Abrahán, que no ha olvidado su bondad 27 y
Isaac. Así sabré que tratas con bondad a mi lealtad con su siervo. El Señor me ha guia-
amo. do a la casa del hermano de mi amo.
15 No había acabado de hablar, cuando 28 La muchacha fue corriendo a casa a
salía Rebeca –hija de Betuel, el hijo de Mil- contárselo todo a su madre.
cá, la mujer de Najor, el hermano de Abra- 29 Rebeca tenía un hermano llamado La-
hán– con el cántaro al hombro. 16 La mu- bán. Cuando vio el anillo y las pulseras de
con la de los habitantes de Canaán, condición que le Desde el punto de vista religioso, este relato, ade-
impone a su esclavo bajo un juramento muy solemne más de ser una muestra del modo como se acordaban
(3s). La exagerada extensión del relato nos da idea de los matrimonios en la antigüedad, va revelando cómo
la forma como acostumbraban los orientales a narrar en ese entramado sorprendente de la historia huma-
sus acontecimientos. En el fondo, este largo episodio na, la fe del pueblo reconoce que «Dios conduce»,
tiene dos ideas centrales que revelan el comporta- «Dios bendice», «Dios hace o hizo prosperar». El rela-
miento histórico del pueblo de Israel: no tomar por to constituye, además, una pieza clave en el cumpli-
esposas a las nativas de Canaán (3s.37s) y no regresar miento de la promesa divina sobre la numerosa des-
al país de origen de Abrahán (7s). De ahí el énfasis en cendencia y la posesión de un territorio, lo cual se
la promesa divina de la tierra (7). deja ver en las palabras de Abrahán.
51 GÉNESIS 24
su hermana y oyó lo que contaba su her- eres hija? Me dijo: De Betuel, hijo de Najor
mana Rebeca de lo que había dicho el y Milcá. Entonces le puse un anillo en la na-
hombre, 30 salió corriendo hacia la fuente riz y pulseras en las muñecas, 48 y me incli-
en busca del hombre, y lo encontró espe- né adorando al Señor, bendiciendo al Se-
rando con los camellos, junto a la fuente. ñor, Dios de mi amo Abrahán, que me ha
31 Y le dijo: guiado por el camino justo para llevar al
–Ven, el Señor te bendiga, ¿qué esperas hijo de mi amo la hija de su hermano. 49 Por
aquí fuera? Yo te he preparado alojamiento tanto, díganme si quieren o no ofrecer a mi
y sitio para los camellos. amo una prueba de amistad. Así podré ac-
32 El hombre entró en la casa, desensilló tuar en consecuencia.
los camellos, les dio paja y forraje, y trajo 50 Labán y Betuel le contestaron:
agua para que se lavasen los pies el criado –Es cosa del Señor, nosotros no pode-
y sus acompañantes. 33 Cuando le ofrecie- mos responderte ni sí ni no. 51 Ahí tienes a
ron de comer, él rehusó: Rebeca, tómala y vete, y sea la mujer del
–No comeré hasta explicar mi asunto. hijo de tu amo, como el Señor ha dicho.
Y le dijeron: 52 Cuando el criado de Abrahán oyó
y plata, siervos y siervas, camellos y asnos. ñeros, pasaron la noche, y a la mañana si-
36 Sara, la mujer de mi amo, ya vieja, le ha guiente se levantaron y dijeron:
dado un hijo, que lo hereda todo. 37 Mi amo –Permítanme que vuelva a la casa de mi
me tomó juramento: Cuando le busques amo.
mujer a mi hijo, no la escogerás de los ca- 55 El hermano y la madre replicaron:
naneos, en cuya tierra habito, 38 sino que –Deja que la chica se quede con noso-
irás a casa de mi padre y mis parientes y tros unos diez días, después se marchará.
allí le buscarás mujer a mi hijo. 39 Yo le con- 56 Pero él replicó:
testé: ¿Y si la mujer no quiere venir conmi- –No me detengan, después que el Señor
go? 40 Él replicó: El Señor, a quien agrada ha dado éxito a mi viaje; permítanme vol-
mi proceder, enviará su ángel contigo, dará ver a la casa de mi amo. 57 Contestaron:
éxito a tu viaje y encontrarás mujer para mi –Vamos a llamar a la chica y a pregun-
hijo en casa de mi padre y mis parientes; tarle su opinión.
41 pero no incurrirás en mi maldición si, lle- 58 Llamaron a Rebeca y le preguntaron:
dar éxito al viaje que he emprendido, 43 yo nodriza, al criado de Abrahán y a sus com-
me pondré junto a la fuente, y diré a la mu- pañeros.
chacha que salga a sacar agua: Dame de 60 Y bendijeron a Rebeca:
con el cántaro al hombro; bajó a la fuente, ron, montaron en los camellos y siguieron
sacó agua, y yo le pedí: Dame de beber. al hombre; y así se llevó a Rebeca el criado
46 Ella enseguida bajó el cántaro y me dijo: de Abrahán.
Bebe tú, que voy a dar de beber a tus ca- 62 Isaac se había trasladado del Pozo del
mellos; bebí yo y ella dio de beber a los ca- que vive y ve al territorio del Negueb.
mellos. 47 Entonces le pregunté: ¿De quién 63 Una tarde salió a pasear por el campo, y
GÉNESIS 24 52
alzando la vista vio acercarse unos came- despachó hacia el país de oriente, lejos de
llos. 64 También Rebeca alzó la vista y, al ver su hijo.
a Isaac, bajó del camello, 65 y dijo al criado: 7 Abrahán vivió ciento setenta y cinco
–¿Quién es aquel hombre que viene en años. 8 Abrahán expiró y murió en buena
dirección nuestra por el campo? vejez, colmado de años, y se reunió con los
Respondió el criado: suyos. 9 Isaac e Ismael, sus hijos, lo ente-
–Es mi amo. rraron en la cueva de Macpela, en el cam-
Ella tomó el velo y se cubrió. po de Efrón, hijo de Sojar, el hitita, frente a
66 El criado le contó a Isaac todo lo que Mambré. 10 En el campo que compró Abra-
había hecho. 67 Isaac la metió en la tienda hán a los hititas fueron enterrados Abrahán
de campaña de Sara, su madre, la tomó por y Sara, su mujer.
esposa y con su amor se consoló de la 11 Muerto Abrahán, Dios bendijo a su
muerte de su madre. hijo Isaac, y éste se estableció en: Pozo del
Muerte de Abrahán que vive y ve.
(1 Cr 1,29-32) 12 Descendientes de Ismael, hijo de Abra-
1 Abrahántomó otra mujer, llamada hán y Agar, su criada egipcia. 13 Nombres de
25 Quetura, 2 la cual le dio hijos: Zim- los hijos de Ismael por orden de nacimiento:
rán, Yoxán, Medán, Madián, Yisbac y Suj. Nebayot el primogénito, Quedar, Adbeel,
3 Yoxán engendró a Sebá y Dedán; los hijos Mibsán, 14 Mismá, Dumá, Masá. 15 Jadad,
de Dedán fueron los asirios, latusios y le- Temá, Yetur, Nafís y Quedma. 16 Éstos son
mios. los hijos de Ismael y sus nombres por cer-
4 Los hijos de Madián fueron Efá, Efer, cados y campamentos: doce jefes de tribu.
Henoc, Abidá y Eldaá. Todos descendientes 17 Ismael vivió ciento treinta y siete
de Quetura. años. Expiró, murió y se reunió con los su-
5 Abrahán hizo a Isaac heredero univer- yos. 18 Ellos se extendieron desde Javilá
sal, 6 mientras que a los hijos de las concu- hasta Sur, junto a Egipto, según se llega a
binas les dio legados, y todavía en vida los Asur; se instaló frente a sus hermanos.
25,1-18 Muerte de Abrahán. Los versículos 1-6 na- tamente no hay demasiada afinidad, pero al fin y al
rran en forma de genealogía la manera como Abrahán cabo parentesco. Se reconoce esta cercanía familiar,
continúa multiplicando su descendencia después de pero se subraya que «Abrahán hizo a Isaac heredero
la muerte de Sara. Es la manera literaria como queda universal, mientras que a los hijos de las concubinas
registrado el parentesco del pueblo israelita con otros les dio legados, y todavía en vida los despachó hacia
pueblos o tribus vecinas con algunas de las cuales cier- el país de oriente, lejos de su hijo» (5s).
53 GÉNESIS 26
28 Isaac prefería a Esaú porque le gustaban Isaac en Guerar
los platos de caza, Rebeca prefería a Jacob. (12,10-20; 20)
29 Un día que Jacob estaba guisando un 1 Sobrevino una carestía en el país
potaje, volvía Esaú agotado del campo. 26 –distinta de la que hubo en tiempos
30 Esaú dijo a Jacob: de Abrahán–, e Isaac se dirigió a Guerar,
–Déjame comer un poco de esa comida donde Abimelec era rey de los filisteos.
rojiza, que estoy agotado –por eso le llaman 2 El Señor se le apareció y le dijo:
con guiso de lentejas. Él comió, bebió, se mis preceptos, mandatos, normas y leyes.
alzó, se fue y así malvendió Esaú sus dere- 6 Isaac se quedó a vivir en Guerar. 7 La
chos de primogénito. gente del lugar le preguntó quién era la mu-
Los versículos 7-10 nos dan cuenta de la muerte y quedar establecidas desde el mismo vientre materno
sepultura de Abrahán de una forma simple y sencilla. (23). Un par de gemelos que, según las palabras pues-
Estos breves versículos señalan dos aspectos funda- tas en boca de Dios y dirigidas a Rebeca, son dos pue-
mentales: 1. La calidad de vida del patriarca, explici- blos, dos naciones que «se separan en tus entrañas»
tada por el número de años y por las expresiones (23). Una de las tradiciones sobre la forma en que Ja-
«buena vejez», «colmado de años» y «se reunió con cob, siendo el hijo menor, adquiere los derechos de la
los suyos». No era buen signo morir joven, se consi- primogenitura es ésta que estamos leyendo. Todavía no
deraba maldición, fruto de una vida no agradable a interviene la madre; sólo queda establecido que Esaú
Dios (cfr. 38,6-10). La «vejez buena» o haber sido renuncia a su derecho mediante juramento irrevoca-
«colmado de años» indicaba bendición; el que vivía ble. La transmisión como tal, el momento solemne en
mucho era porque además poseía abundancia y pros- el cual Isaac transmitirá a Jacob la bendición ayudado
peridad materiales, signos inequívocos –para la men- por su madre, lo encontraremos en el capítulo 27.
talidad bíblica– de bendición divina. 2. La segunda Es necesario que todo este capítulo sea leído siem-
idea queda subrayada en la forma como se insiste en pre a la luz del criterio de justicia divina en el que he-
el lugar de la sepultura y la calidad del dueño del mos venido insistiendo; con una gran fe, pero tam-
campo en el que es sepultado. bién con mucha libertad, debemos interrogar al texto
Los versículos 12-18 retoman el tema de Ismael, y confrontarlo con la clave de justicia que jamás po-
quien había desaparecido de escena desde que fue demos dejar de lado a la hora de leer cualquier texto
expulsado con su madre por parte de Abrahán a ins- de la Escritura.
tancias de Sara. Quedó dicho en 21,13 que también 26,1-11 Isaac en Guerar. Los versículos 1-5 nos re-
él sería padre de multitudes; ahora, llegado el mo- cuerdan la misma situación vivida ya por Abrahán. A
mento de establecer los jefes de tribus de esa nume- causa de una sequía, Abrahán tiene que viajar a Egip-
rosa descendencia, el redactor se cuida de anteponer to a buscar alimentos; allí tiene que mentir a los egip-
el aviso de que quien posee la bendición es Isaac (11). cios sobre su relación con Sara para garantizar su se-
La noticia de la muerte de Ismael es más simple aún guridad (12,12s). La misma situación se cuenta de
que la de Abrahán. De hecho, se utiliza la misma ex- Isaac, sólo que aquí al segundo patriarca se le indica
presión: el número de años, expiró, murió y se reunió expresamente que no salga del país. Este marco sirve
con los suyos, sin indicar el lugar de la sepultura. La para la ratificación de las promesas por parte de Dios
ubicación de la descendencia ismaelita «desde Javilá (2-4), donde se subraya que esta actitud divina de fa-
hasta Sur, junto a Egipto» (18) no indica propiamente vorecer a Isaac es a causa de la fe y de la obediencia
la posesión de un territorio del que nunca fueron ob- de Abrahán (5). De nuevo aparece en escena Abime-
jeto de promesa, ni Ismael, ni su descendencia. lec, el mismo que se menciona en el capítulo 20,
25,19-34 Descendencia de Isaac. Estos versículos hombre temeroso de Dios y respetuoso con los que
nos narran la historia de los dos descendientes de creen en el Dios de estos seminómadas que habitan
Isaac: Esaú y Jacob, cuyas relaciones antagónicas van a su territorio.
GÉNESIS 26 54
jer y él dijo que era su hermana; pues temía 19 Los criados de Isaac cavaron junto al
que la gente del lugar lo matase por la be- torrente y dieron con un manantial.
lleza de Rebeca. 20 Los pastores de Guerar riñeron con los
8 Pasado bastante tiempo, Abimelec, rey pastores de Isaac, reclamando la propiedad
de los filisteos, miraba un día por la venta- del agua. Y llamó al pozo Esec porque lo
na y vio que Isaac acariciaba a Rebeca, su habían desafiado. 21 Cavaron otro pozo y
mujer. también riñeron por él, y lo llamó Sitna.
9 Abimelec llamó a Isaac y le dijo: 22 Se apartó de allí y cavó otro pozo, y por
–Si es tu mujer, ¿por qué dijiste que es tu éste no riñeron. Y lo llamó Rehobot dicien-
hermana? do:
Le contestó Isaac: –El Señor nos ha dado su espacio para
–Porque temí que me matasen por cau- crecer en el país.
sa de ella. 23 Desde allí subió a Berseba. 24 El Señor
10 Abimelec le dijo:
se le apareció aquella noche y le dijo:
–¿Qué es lo que nos has hecho? Si uno –Yo soy el Dios
de los nuestros llega a acostarse con tu mu- de tu padre Abrahán,
jer, incurrimos todos en culpa. no temas, que estoy contigo.
11 Abimelec dio un decreto para toda la
Te bendeciré y multiplicaré
población: tu descendencia
–El que toque a este hombre o a su mu- en atención a Abrahán
jer será condenado a muerte. mi siervo.
25 Levantó allí un altar, invocó el Nombre
Pozos
(21,22-34) del Señor y plantó allí su campamento. Los
12 Isaac sembró en aquella tierra y aquel siervos de Isaac abrieron allí un pozo.
26 Desde Guerar fue a visitarlo Abimelec
año cosechó el ciento por uno, porque el
Señor le bendijo. 13 El hombre prosperaba y con Ajuzá, su consejero y Ficol, su capitán.
27 Isaac les dijo:
prosperaba hasta el colmo de la prosperi-
dad. 14 Tenía rebaños de ovejas y vacas, –¿Por qué vienen a visitarme, si fueron
gran servidumbre, tanto que le envidiaban ustedes los que me trataron con hostilidad
los filisteos. 15 Todos los pozos que habían y me echaron de su territorio?
cavado los criados de su padre en vida de 28 Le contestaron:
Abrahán, los filisteos los llenaron con tierra. –Hemos comprobado que el Señor está
16 Abimelec dijo a Isaac: contigo y pensamos que entre tú y nosotros
–Apártate de nosotros, porque eres mu- debe haber un acuerdo por eso queremos
cho más poderoso que nosotros. hacer una alianza contigo. 29 Tú no nos ha-
17 Isaac se apartó de allí, acampó junto rás mal alguno, ya que nosotros no te he-
al torrente de Guerar y allí se estableció. mos lesionado, te hemos tratado siempre
18 Isaac volvió a cavar los pozos cavados en bien y te hemos despedido en paz. Ahora
vida de su padre Abrahán, que los filisteos que el Señor te bendiga.
habían tapado después de morir Abrahán. 30 Él les ofreció un banquete: comieron y
Y los llamó con los mismos nombres que bebieron. 31 Por la mañana se levantaron y
les había puesto su padre. pronunciaron los juramentos mutuos. Isaac
26,12-35 Pozos. Se repite la misma mentira de quizá para indicar que, a pesar del proceder retorcido
Abrahán en Egipto y en Guerar. Tanto el padre como de estos pilares de la fe y de la religión israelita, la
el hijo están más interesados en salvar su propia vida mano de Dios continúa guiando prodigiosamente la
que la de sus respectivas mujeres. Es evidente que en historia. Los incidentes y el diálogo entre Abimelec e
esta actitud engañosa el único beneficiado es el va- Isaac reflejan las seculares luchas cotidianas por de-
rón; la vida –tanto de Sara como de Rebeca– queda fender un pedazo de tierra y la posibilidad de tenerla
expuesta, sin que ello parezca importar ni a Abrahán irrigada para el cultivo o para el ganado. Tierra y agua,
ni a Isaac. Es extraño que no haya un «pronuncia- dos elementos vitales que atraviesan todo el pensa-
miento» contra este proceder, aunque si aparece en miento bíblico. La mención de Esaú en el versículo 34
las tradiciones sobre Abrahán y en las dos de Isaac es prepara su futuro rechazo en 27,46.
55 GÉNESIS 27
los despidió y ellos marcharon en paz. 13 Su madre le dijo:
32 Aquel día vinieron los siervos de Isaac tra- –Yo cargo con la maldición, hijo mío. Tú
yéndole noticias del pozo que habían cavado: obedece, ve y tráemelos.
–Hemos encontrado agua. 14 Él fue, los escogió y se los trajo a su
33 Y llamaron al pozo Siba. Por eso toda- madre; y su madre los guisó como le gusta-
vía hoy se llama la ciudad Berseba. ba a su padre. 15 Rebeca tomó el traje de su
34 Cuando Esaú cumplió cuarenta años, hijo mayor Esaú, el traje de fiesta que guar-
se casó con Judit, hija de Beeri, el hitita, y daba en el baúl, y se lo vistió a Jacob, su
con Basmat, hija de Elón, el hitita. 35 Traje- hijo menor. 16 Con la piel de los cabritos le
ron muchos disgustos a Isaac y Rebeca. cubrió las manos y la parte lisa del cuello.
17 Después puso en manos de su hijo Jacob
Isaac bendice a Jacob
1 Cuando Isaac se hizo viejo y perdió el guiso que había preparado con el pan.
27 la vista, llamó a Esaú, su hijo mayor,
18 Él entró adonde estaba su padre y le
y le dijo: dijo:
–¡Hijo mío! –Padre mío.
Le contestó: Le contestó:
–Aquí estoy. –Aquí estoy. ¿Quién eres tú, hijo mío?
19 Jacob respondió a su padre:
2 Le dijo:
–Mira, ya estoy viejo y no sé cuándo voy –Yo soy Esaú, tu primogénito. He hecho
a morir. 3 Así que toma tus armas, arco y lo que me mandaste. Incorpórate, siéntate y
aljaba, y sal a campo a cazarme algún ani- come de la caza; y después me bendecirás.
20 Isaac dijo a su hijo:
mal silvestre. 4 Después me lo guisas como
a mí me gusta y me lo traes para que lo –¡Qué prisa te has dado para encontrar-
coma. Porque quiero darte mi bendición la, hijo mío!
antes de morir. Le contestó:
5 Rebeca escuchaba lo que Isaac decía a –Es que el Señor tu Dios me la puso al
su hijo Esaú. Esaú salió a campo para ca- alcance.
21 Isaac dijo a Jacob:
zar y traer algún animal silvestre. 6 Rebeca
dijo a su hijo Jacob: –Acércate que te palpe, hijo mío, a ver si
–He oído a tu padre que decía a Esaú tu eres tú mi hijo Esaú o no.
22 Se acercó Jacob a Isaac, su padre, el
hermano: 7 Tráeme un animal silvestre y
guísamelo, yo lo comeré y te bendeciré en cual palpándolo dijo:
presencia del Señor antes de morir. 8 Aho- –La voz es la voz de Jacob, las manos
ra, hijo mío, obedece mis instrucciones: son las manos de Esaú.
9 Vete al rebaño, selecciona dos cabritos 23 No le reconoció porque sus manos
hermosos y yo se los guisaré a tu padre eran peludas como las de su hermano Esaú.
como a él le gusta. 10 Tú se lo llevarás a tu Y se dispuso a bendecirlo. 24 Preguntó:
padre para que coma; y así te bendecirá –¿Eres tú mi hijo Esaú?
antes de morir. Contestó: –Lo soy.
11 Replicó Jacob a Rebeca su madre: 25 Le dijo:
–Sabes que Esaú mi hermano es peludo –Hijo mío, acércame la caza, que coma;
y yo soy lampiño. 12 Si mi padre me palpa y después te bendeciré.
y quedo ante él como embustero, me aca- Se la acercó y comió, luego le sirvió
rrearé maldición en vez de bendición. vino, y bebió.
27,1-46 Isaac bendice a Jacob. Este largo capítulo 2. La bendición, que de hecho no incluye ningún
dedicado a la bendición de Jacob puede dividirse en recuerdo o referencia a la bendición divina ni a las
tres partes: promesas hechas a Abrahán. Se trata más bien de la
1. El relato en el cual queda confirmada la predi- confirmación de una cierta prosperidad material que
lección de Isaac por Esaú y de Rebeca por Jacob, don- tiene que ver con lo necesario para la subsistencia
de la influencia femenina aparece como más podero- –alimentos– y con la seguridad personal y grupal –as-
sa, llegando a engañar a su propio marido con tal de pecto político-militar– (27-29). El versículo 29 debe
favorecer al hijo menor (1-26). ser un añadido de la época de la monarquía unida,
GÉNESIS 27 56
26 Isaac, su padre, le dijo: –Bendíceme a mí también, padre mío.
–Acércate y bésame, hijo mío. 35 Le contestó:
27 Se acercó y lo besó. Y al oler el aroma
–Ha venido tu hermano con trampas y
del traje, lo bendijo diciendo: se ha llevado tu bendición.
–Mira, el aroma de mi hijo 36 Comentó Esaú:
como aroma de un campo –Con razón se llama Jacob, ya me ha
que ha bendecido el Señor. hecho trampa dos veces; se llevó mis dere-
28 Que Dios te conceda
chos de primogénito y ahora se ha llevado
rocío del cielo, mi bendición.
fertilidad de la tierra, Y añadió:
trigo y vino en abundancia; –¿No te queda otra bendición para mí?
29 te sirvan pueblos
37 Respondió Isaac a Esaú:
y te rindan homenaje las naciones. –Mira, lo he nombrado señor tuyo, he
Serás el señor de tus hermanos, declarado siervos suyos a sus hermanos, le
que te rindan homenaje he asegurado el grano y el vino; ¿qué pue-
los hijos de tu madre. do hacer ya por ti, hijo mío?
¡Maldito quien te maldiga, 38 Esaú dijo a su padre:
bendito quien te bendiga!
30 Apenas terminó Isaac de bendecir a –¿Es que sólo tienes una bendición, padre
Jacob, mientras salía Jacob de donde esta- mío? Bendíceme también a mí, padre mío.
ba su padre, Esaú volvía de cazar. 31 Tam- Y Esaú se echó a llorar ruidosamente.
39 Entonces su padre Isaac le dijo:
bién él hizo un guiso, se lo llevó a su padre
y dijo a su padre: Sin fertilidad de la tierra,
–Incorpórese, padre, y coma de la caza sin rocío del cielo
de su hijo; y así me bendecirá. será tu morada.
32 Su padre Isaac le preguntó: 40 Vivirás de la espada,
28,1-9 Jacob peregrino. Los versículos 3s confor- 534 a.C.) y postexílica, cuando la preocupación por la
man la bendición que se esperaba en 27,27. Los ver- recta observancia de la Ley se fue convirtiendo casi en
sículos 5-9 parecen ignorar todo el capítulo 27. Esaú una obsesión, hasta el punto de cerrarse completa-
no parece conocer los gustos de su padre o, mejor di- mente a cualquiera que no fuera descendiente de la
cho, las normas y limitaciones que su grupo familiar se nación judía.
ha impuesto: no casarse con mujeres cananeas. El re- 28,10-22 Jacob en Betel. Dios se aparece a Jacob
curso literario para emparentar a los edomitas con los en sueños, una forma común de comunicación de
ismaelitas consiste en que Esaú toma por mujer a Maj- Dios en la Biblia. La aparición divina o teofanía tiene
lá, hija de Ismael, hijo de Abrahán (9). La diversidad por objeto ratificar en Jacob las promesas divinas he-
de puntos de vista que hay en estos primeros versícu- chas a Abrahán y a Isaac. Todos los elementos que
los refleja la diversidad de tradiciones y de épocas en conforman este relato eran familiares y conocidos en
la reflexión sobre los patriarcas y sobre las experien- el contexto del Antiguo Cercano Oriente: pasar la no-
cias históricas del pueblo. Así, por ejemplo, en 27,42s che al descampado después de todo un día de cami-
Rebeca aconseja a su hijo Jacob que huya a Jarán a no en los viajes que demoraban varias jornadas;
casa de sus padres para escapar de la venganza de acogerse a los espíritus buenos y a las divinidades
Esaú, mientras que en 28,2 es Isaac quien envía a su favorables de cada lugar; erigir estelas o piedras que
hijo a casa de sus parientes maternos para que se case adquirían un carácter de memorial o testimonio; de-
allá. Esta insistencia en evitar matrimonios con muje- jar establecida una cierta relación con el territorio me-
res no israelitas podría reflejar la época exílica (587- diante la erección de un santuario.
GÉNESIS 28 58
oriente, al norte y al sur. Por ti y por tu des- ber a las ovejas; después colocaban de
cendencia todos los pueblos del mundo se- nuevo la piedra en su sitio en la boca del
rán benditos. 15 Yo estoy contigo, te acom- pozo. 4 Jacob les dijo:
pañaré adonde vayas, te haré volver a este –Hermanos, ¿de dónde son?
país y no te abandonaré hasta cumplirte Contestaron:
cuanto te he prometido. –Somos de Jarán.
16 Despertó Jacob del sueño y dijo: 5 Les preguntó:
–Realmente el Señor está en este lugar y –¿Conocen a Labán hijo de Najor?
yo no lo sabía. Contestaron:
17 Y añadió aterrorizado: –Lo conocemos.
–¡Qué terrible es este lugar! Es nada me- 6 Les dijo:
nos que casa de Dios y Puerta del Cielo. –¿Qué tal está?
18 Jacob se levantó de mañana, tomó la Contestaron:
piedra que le había servido de almohada, –Está bien. Justamente Raquel su hija
la colocó como piedra conmemorativa y está llegando con las ovejas.
derramó aceite en la punta. 19 Y llamó al 7 Él dijo:
lugar Casa de Dios –la ciudad se llamaba –Todavía es pleno día, no es hora de re-
antes Luz–. 20 Jacob pronunció una prome- coger el ganado. ¿Por qué no dan de beber
sa: a las ovejas y las llevan a pastar?
–Si Dios está conmigo y me guarda en el 8 Replicaron:
viaje que estoy haciendo y me da pan para –No podemos hasta que se reúnan todos
comer y vestido con que cubrirme, 21 y si los rebaños. Entonces corremos la piedra
vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, en- de la boca del pozo y damos de beber a las
tonces el Señor será mi Dios, 22 y esta pie- ovejas.
dra conmemorativa que acabo de erigir 9 Todavía estaba hablando con ellos,
será una casa de Dios y te daré un diezmo cuando llegó Raquel, que era pastora, con
de todo lo que me des. las ovejas de su padre. 10 Cuando Jacob vio
Jacob y Raquel a Raquel, hija de Labán, su tío materno, y
(24; Éx 2,15) las ovejas de Labán, su tío materno, corrió
1 Jacob se puso en camino y se diri- la piedra de la boca del pozo y dio de beber
29 gió al país de los orientales. a las ovejas de Labán, su tío materno.
2 Cuando he aquí que en campo abierto 11 Después Jacob besó a Raquel y rom-
vio un pozo y tres rebaños de ovejas des- pió a llorar ruidosamente. 12 Jacob explicó
cansando junto a él, porque en ese pozo a Raquel que era hermano de su padre, hijo
daban de beber a los rebaños. La piedra de Rebeca. Ella corrió a contárselo a su pa-
que tapaba el pozo era enorme, 3 tanto que dre. 13 Cuando Labán oyó la noticia sobre
se reunían allí todos los pastores, corrían la Jacob, hijo de su hermana, corrió a su en-
piedra de la boca del pozo y daban de be- cuentro, lo abrazó, lo besó y lo llevó a su
Los redactores del Génesis tienen un particular in- tesco no es garantía para Jacob, el cual será víctima
terés en establecer esta teofanía precisamente aquí, del engaño por parte del padre de Lía y Raquel (23-
en Betel, lugar muy significativo para el reino del 29). Ésta sería la contrapartida –retribución– del enga-
norte, así como Berseba, Siquén y Hebrón lo son en ño que, a su vez, protagonizó el mismo Jacob cuando,
el ciclo de Abrahán y, por tanto, para el reino del ayudado por su madre, robó la bendición que perte-
sur. necía a su hermano Esaú. Recuérdese que estamos en
29,1-14 Jacob y Raquel. La narración de los con- una época en la que hay una especial atención a la ley
flictos entre Esaú y Jacob cede el paso al ciclo de his- de la retribución. Con todo, la acción de Labán es im-
torias sobre las peripecias iniciales de la vida de Jacob plícitamente repudiada y tiene su justa compensación
que sin mayores problemas pasa de Betel a Jarán, tie- en 31,22-54, donde de nuevo hay una manifiesta pre-
rra de sus ancestros. Casi en paralelo con la suerte del dilección de Dios por Jacob sobre cualquier otro ha-
criado de Abrahán que encontró con extraordinaria bitante del lugar. Mediante este recurso narrativo, la
facilidad la que sería la esposa de Isaac (cfr. 24,1-67), Biblia establece de manera definitiva una ruptura to-
Jacob conecta rápidamente con la misma parentela; tal de la nación judía con todo ancestro arameo de
su tío Labán será su suegro. Esta cercanía de paren- Mesopotamia.
59 GÉNESIS 29
casa. Jacob contó a Labán todo lo suce- entregó su criada Zilpa a su hija Lía como
dido. criada. 25 Al amanecer descubrió que era
14 Labán le dijo: Lía, y protestó a Labán:
–¡Eres de mi carne y sangre! –¿Qué me has hecho? ¿No te he servido
Y se quedó con él un mes. por Raquel? ¿Por qué me has engañado?
26 Contestó Labán:
15 Labán dijo a Jacob:
–El que seas mi hermano no es razón –No es costumbre en nuestro lugar dar
para que me sirvas gratuitamente; dime la pequeña antes de la mayor. 27 Termina
qué salario quieres. esta semana y te daré también la otra en
16 Labán tenía dos hijas: la mayor se lla- pago de que me sirvas otros siete años.
28 Jacob aceptó, terminó aquella sema-
maba Lía, la menor se llamaba Raquel.
17 Lía tenía ojos apagados, Raquel era gua- na y él le dio por mujer a su hija Raquel.
29 Labán entregó a su hija Raquel su criada
pa y de buen tipo. 18 Jacob estaba enamo-
rado de Raquel, y le dijo: Bilha como criada. 30 Se acostó también
–Te serviré siete años por Raquel, tu hija con Raquel y quiso a Raquel más que a Lía;
menor. y se quedó a servir otros siete años.
19 Contestó Labán:
Hijos de Jacob
–Más vale dártela a ti que dársela a un (cfr. 46,8-25; Sal 127,3; 128,3)
extraño. Quédate conmigo. 31 Viendo el Señor que Lía no era corres-
20 Jacob sirvió por Raquel siete años y pondida, la hizo fecunda; mientras Raquel
estaba tan enamorado, que le parecieron seguía estéril. 32 Lía concibió, dio a luz a un
unos días. hijo y lo llamó Rubén diciendo:
21 Jacob dijo a Labán: –Ha visto el Señor mi aflicción y ahora
–Se ha cumplido el tiempo, dame a mi me querrá mi marido.
mujer, que me acueste con ella. 33 Volvió a concebir, dio a luz un hijo y
22 Labán reunió a todos los hombres del comentó:
lugar y les ofreció un banquete. –Ha oído el Señor que no era correspon-
23 Anochecido, tomó a su hija Lía, se la dida y me ha dado este hijo. Y lo llamó Si-
llevó a él y él se acostó con ella. 24 Labán meón.
29,31–30,24 Hijos de Jacob. Hay en el pueblo de que esté dando a luz a los hijos de su esposo y recurre
Israel una conciencia de su origen diverso. Pese a que a la figura de la adopción entregando a su esclava Bil-
todos proceden de un mismo padre, no todos poseen ha para que conciba y dé a luz en sus rodillas (30,1-3).
la misma madre; de ahí la importancia que tiene para No uno, sino dos hijos, Dan y Neftalí, nacen de esta
el sabio resaltar el origen materno de cada uno de los unión de Jacob con la esclava de Raquel (30,4-8).
que serán los padres de las doce tribus de Israel. No Lía, que a pesar de haber dado ya a luz a cuatro hi-
importa si este dato contradice Lv 18,18, donde se jos se siente celosa de su hermana, propone a Jacob
prohíbe el matrimonio de un hombre con dos herma- el mismo procedimiento, acostarse con su esclava Zil-
nas; el lector debía suponer que estas leyes todavía no pa, quien da a Jacob dos nuevos hijos (30,9-13). Un
eran vigentes en la época de los grandes antepasados incidente familiar entre Raquel y Lía sirve de marco
y fundadores del pueblo. para que Raquel «autorice» a su hermana a acostarse
Casi en la misma línea de pensamiento de Labán, de nuevo con su esposo (30,14-16); de aquí nacerán
de casar primero a la hija mayor, el redactor resalta el dos nuevos varones y una mujer, Dina (30,17-21). En
hecho de que es precisamente Lía, la hermana mayor, este momento, Dios se acuerda de Raquel y le conce-
la fecunda, la que primero empieza a concebir y a dar de la gracia de concebir también ella, aumentando en
cuerpo a la promesa sobre la descendencia. Hay tam- uno el número de los hijos de Jacob y completando
bién un ingrediente religioso cuando se resalta que, así once. El nacimiento de José cierra el ciclo de his-
aunque Lía no sea la favorita de Jacob, es sin embar- torias y leyendas sobre Jacob y sus hijos en tierra de
go mirada por Dios, y es en ella donde comienza a to- sus antepasados y nos prepara al retorno del patriarca
mar forma y a cumplirse la promesa divina de una con su familia a la tierra prometida.
descendencia numerosa. Dios está presente en cada Los nombres de los hijos y las circunstancias que ro-
situación humana, por contradictoria que sea, de los dean cada nacimiento designan de algún modo las
orígenes de Israel. circunstancias de su origen y al mismo tiempo descri-
Raquel ve con malos ojos que su hermana, que no ben el tipo de relaciones que en el acontecer históri-
es en sentido estricto la legítima esposa de Jacob, sea la co vivieron las doce tribus en tierra de Canaán.
GÉNESIS 29 60
34 Volvió a concebir, dio a luz un hijo y 14 Durante la cosecha del trigo fue Ru-
comentó: bén al campo y encontró unas mandrágo-
–Esta vez mi marido se sentirá ligado a ras; y se las llevó a su madre Lía. Raquel
mí, pues le he dado tres hijos. dijo a Lía:
Por eso lo llamó Leví. 35 Volvió a conce- –Dame algunas mandrágoras de tu hijo.
bir, dio a luz un hijo y comentó: 15 Y le contestó:
–Esta vez doy gracias al Señor. –¿Te parece poco quitarme a mi marido,
Por eso lo llamó Judá. Y dejó de dar a luz. que me quieres quitar también las mandrá-
goras de mi hijo?
1 VioRaquel que no daba hijos a Ja- Replicó Raquel:
30 cob, y envidiosa de su hermana, Ra- –Bueno, que duerma contigo esta noche
quel dijo a Jacob: a cambio de las mandrágoras de tu hijo.
16 Cuando Jacob volvía del campo al
–¡Dame hijos o me muero!
2 Se indignó Jacob con Raquel y le dijo: atardecer, Lía le salió al encuentro y le dijo:
–¿Hago yo las veces de Dios para ne- –Acuéstate conmigo, que he pagado por
garte el fruto del vientre? 3 Ella replicó: ti con las mandrágoras de mi hijo.
–Ahí tienes a mi sierva Bilha. Acuéstate Aquella noche la pasó con ella. 17 Dios
con ella para que dé a luz en mis rodillas. escuchó a Lía, que concibió y dio a luz el
Así, por ella, yo también tendré hijos. quinto hijo para Jacob. 18 Lía comentó:
4 Y le entregó a su sierva Bilha como es- –Dios me ha pagado el haberle yo dado
posa. Jacob se acostó con ella; 5 ella conci- mi criada a mi marido.
bió, dio a luz un hijo para Jacob. 6 Raquel Y lo llamó Isacar. 19 Volvió a concebir Lía
comentó: y dio a luz para Jacob el sexto hijo. 20 Lía
–Dios me ha hecho justicia y me ha es- comentó:
cuchado y me ha dado un hijo. –Dios me ha hecho un buen regalo.
Por eso lo llamó Dan. 7 Volvió a concebir Ahora me honrará mi marido, pues le he
Bilha, criada de Raquel, y dio a luz un se- dado seis hijos.
gundo hijo para Jacob. 8 Raquel comentó: Y lo llamó Zabulón.
21 Después dio a luz una hija y la llamó
–Una competición divina: he competido
con mi hermana y la he podido. Dina.
22 Dios se acordó de Raquel, Dios la es-
Y lo llamó Neftalí.
9 Viendo Lía que había cesado de dar a cuchó y la hizo fecunda.
23 Ella concibió, dio a luz y comentó:
luz, tomó a su criada Zilpa y se la dio a Ja-
cob como mujer. 10 Zilpa, criada de Lía, dio –Dios ha borrado mi afrenta.
24 Y lo llamó José, diciendo:
a luz un hijo para Jacob. 11 Lía comentó:
–¡Qué suerte! –El Señor me dé otro hijo.
Y lo llamó Gad. 12 Zilpa, criada de Lía, Jacob y Labán
dio a luz un segundo hijo para Jacob. 13 Y (Sab 10,11)
Lía comentó: 25 Cuando Raquel dio a luz a José, Ja-
–¡Qué felicidad! Las mujeres me felicita- cob dijo a Labán:
rán. –Déjame volver a mi lugar y a mi tierra.
Y lo llamó Aser. 26 Dame las mujeres por las que te he ser-
30,25-43 Jacob y Labán. La negociación entre La- animales y personas en el momento de su concepción
bán y Jacob resalta el íntimo propósito de sacar ven- permanecerá o se reflejará en su descendencia. Si los
taja el uno sobre el otro. Era lógico que el crecimien- machos y las hembras observaban varas rayadas en el
to del grupo familiar empujara a Jacob a buscar momento de su copulación, las crías tendrían esas ca-
nuevos horizontes, pero también era lógico que Labán racterísticas. Llama la atención que en toda esta trama
aspirara a mantener el control sobre un clan tan nu- Dios se definirá por Jacob, con lo cual implícitamente
meroso y rico en ganados. aprueba el proceder tramposo de Jacob. No olvide-
Ambos buscan el mayor provecho para sí, saliendo mos que la tendencia de la conciencia religiosa es atri-
airoso finalmente Jacob, quien apela a una antigua buir a Dios como voluntad suya el rumbo que fue to-
creencia según la cual la imagen que impresione a mando la historia.
61 GÉNESIS 31
vido, y los hijos, y me marcharé; tú sabes lo 40 Jacob apartó las ovejas y las apareó con
mucho que te he servido. machos oscuros o rayados y mantuvo se-
27 Labán le respondió: parado su rebaño sin mezclarlo con el de
–¡Por favor! He sabido por un oráculo Labán.
que el Señor me ha bendecido por tu cau- 41 Cuando los animales más robustos
sa. 28 Señala tu salario y te lo pagaré. entraban en celo, colocaba las varas frente
29 Le replicó: al ganado en el bebedero, para que se apa-
–Tú sabes cómo te he servido y cómo le reasen frente a las varas. 42 Cuando los ani-
ha ido al rebaño que me has confiado. 30 Lo males eran débiles, no lo hacía de modo
poco que antes tenías ha crecido inmensa- que los débiles eran para Labán y los ro-
mente porque el Señor te ha bendecido por bustos para Jacob. Y resultó que el ganado
mi causa. Es hora de que haga algo tam- débil le tocó a Labán, el robusto a Jacob.
bién por mi familia. 43 De este modo se enriqueció muchísimo:
31 Le preguntó: tenía muchos rebaños, siervos y siervas,
–¿Qué quieres que te dé? camellos y asnos.
Contestó Jacob: Huida de Jacob
–No me des nada. Sólo haz lo que te 1 Jacob oyó decir a los hijos de La-
digo, que yo volveré a pastorear y guardar
tu rebaño.
31 bán:
32 Pasaré hoy por todo el rebaño y apar- –Se ha llevado Jacob todas las propie-
ta todas las ovejas oscuras y todos los ca- dades de nuestro padre y se ha enriquecido
britos manchados; ése será mi salario. a costa de nuestro padre.
33 Así mañana, cuando llegue el momento 2 Observó Jacob la actitud de Labán y
–Está bien, sea lo que tú dices. y Lía al campo de sus ovejas. 5 Y les dijo:
35 El mismo día apartó todos los cabritos –He observado la actitud de su padre, y
rayados o manchados y todas las cabras ya no es para mí como antes. Pero el Dios
manchadas o con manchas blancas y todas de mi padre ha estado conmigo. 6 Ustedes
las corderas oscuras, y se las confió a sus saben que he servido a mi suegro con todas
hijos. mis fuerzas; 7 pero él me ha defraudado
36 Labán se alejó unas tres jornadas de cambiándome el salario diez veces, aunque
camino mientras Jacob pastoreaba el resto Dios no le ha permitido perjudicarme. 8 Por-
del rebaño de Labán. que cuando decía que mi salario serían los
37 Jacob tomó unas ramas verdes de animales manchados, todas las ovejas los
álamo, almendro y plátano, peló en ellas ti- parían manchados; y cuando decía que mi
ras blancas descubriendo lo blanco de las salario serían los animales rayados, todas
ramas, 38 y colocó las ramas peladas en los las ovejas los parían rayados. 9 Dios le ha
bebederos. Allí era donde los machos se quitado el ganado al padre de ustedes y me
unían con las hembras cuando venían a be- lo ha dado a mí. 10 Una vez durante el perío-
ber. 39 Lo hacían frente a las varas y las ca- do que el rebaño entra en celo, mirando en
bras parían crías rayadas o manchadas. un sueño vi que todos los machos que cu-
31,1-18 Huida de Jacob. Este nuevo movimiento permanentes. Jacob, por su parte, hace todo lo que
de Mesopotamia a Canaán es puesto una vez más en está a su alcance para que su partida no aparezca
línea con la voluntad divina. El Dios de Abrahán, que como un rapto de las hijas de Labán ni un robo de
es el actual Dios de Jacob, le ordena partir de nuevo sus ganados (17s). Aunque se trata de una «orden»
a tierra cananea (3.13b); Dios se le manifiesta a Ja- divina, Jacob parte con su familia y con sus rebaños
cob como el mismo a quien el patriarca hizo un voto de mañana, para evitar ser retenido por su suegro La-
en Betel (13a) y le promete su compañía y asistencia bán.
GÉNESIS 31 62
brían a las ovejas eran rayados o mancha- 24 Aquella noche se le apareció Dios en
dos. 11 El ángel de Dios me dijo en el sueño: sueños a Labán el arameo y le dijo:
–Jacob. –¡Cuidado con meterte con Jacob para
–Aquí estoy, le contesté. bien o para mal!
12 Me dijo: 25 Labán se acercó a Jacob. Éste había
–Fíjate bien y verás que todos los ma- acampado en una altura y Labán acampó
chos que cubren a las ovejas son rayados o en la montaña de Galaad. 26 Labán dijo a
manchados. He visto cómo te trata Labán. Jacob:
13 Yo soy el Dios de Betel, donde ungiste –¿Qué has hecho? ¿Por qué has disimu-
una piedra conmemorativa y me hiciste lado conmigo y te has llevado a mis hijas
una promesa. Ahora levántate, sal de esta como cautivas de guerra? 27 ¿Por qué has
tierra y vuelve a tu tierra nativa. huido a escondidas, furtivamente, sin decir-
14 Raquel y Lía le contestaron: me nada? Yo te habría despedido con feste-
–¿Nos queda parte o herencia en nues- jos, con cantos y cítaras y panderos. 28 Ni
tra casa paterna? 15 ¿Acaso no nos consi- siquiera me dejaste besar a mis hijas y a
dera extrañas? Nos ha vendido y se ha gas- mis nietos. ¡Qué imprudente has sido!
29 Podría hacerles daño, pero el Dios de tu
tado el dinero que recibió por nosotras.
16 Toda la riqueza que Dios le ha quitado a padre me dijo anoche: ¡Cuidado con meter-
nuestro padre, es ahora nuestra y de nues- te con Jacob para bien o para mal! 30 Pero
tros hijos. Por tanto, haz todo lo que Dios te si te has marchado por nostalgia de la casa
ha dicho. paterna, ¿por qué me has robado mis dio-
17 Jacob se levantó, puso a los hijos y ses?
31 Jacob contestó a Labán:
las mujeres en camellos 18 y guiando todo
el ganado y todas las posesiones que había –Tenía miedo pensando que me ibas a
adquirido en Padán Aram, se encaminó a arrebatar a tus hijas. Pero aquél a quien le
casa de su padre Isaac, en tierra cananea. encuentres tus dioses no quedará con vida.
32 En presencia de tu gente, si reconoces
Persecución y encuentro que tengo algo tuyo, tómalo.
19 Labán se marchó a esquilar las ovejas No sabía Jacob que Raquel los había ro-
y Raquel robó los amuletos de su padre. bado.
20 Jacob había disimulado con Labán el 33 Entró Labán en la tienda de campaña
arameo, sin darle a entender que se esca- de Jacob y en la tienda de Lía y en la tien-
paba. 21 Así se escapó con todo lo suyo, da de las dos criadas y no encontró nada.
cruzó el río y se dirigió a los montes de Ga- Salió de la tienda de Lía y entró en la tien-
laad. 22 Al tercer día informaron a Labán de da de Raquel. 34 Raquel había recogido los
que Jacob se había escapado. 23 Reunió a amuletos, los había escondido en una mon-
su gente y salió en su persecución. A los tura de camello y estaba sentada encima.
siete días de marcha le dio alcance en los Labán registró toda la tienda y no encontró
montes de Galaad. nada. 35 Ella dijo a su padre:
31,19-44 Persecución y encuentro. Sigue ocupan- raptado Raquel (19), sin que hasta ahora nadie lo sepa.
do el primer plano en la disputa entre Labán y su yer- Ello da lugar a una sentencia de muerte que pronun-
no Jacob la posición que ha fijado Dios a favor de Ja- cia Jacob (32) y que no se hará efectiva todavía, ya que
cob (24.42). En 31,3 se aseguraba la asistencia y Labán no encuentra a nadie con los objetos robados.
compañía divinas con una frase que la Biblia pone en Raquel sobrevivirá, pero es muy probable que su
boca de Dios centenares de veces: «Yo estaré conti- muerte en circunstancias de alumbramiento sea la
go». Hábilmente, el narrador hace consciente de este manera bíblica de hacer cumplir las palabras de Jacob,
detalle a Labán mediante el recurso al sueño como más aún, de mostrar la recompensa recibida por el
medio de transmisión de dicha decisión divina. Dios mal obrado contra su padre. La búsqueda fallida de
mismo previene a Labán para que no se meta con Ja- los objetos de Labán enciende más la cólera de Jacob,
cob, ni para bien, ni para mal (24). quien de nuevo apela a su comportamiento recto du-
El relato baja de tensión y las intenciones de Labán rante los veinte años de servicio a Labán y de paso re-
quedan disimuladas con el incidente del robo de sus cuerda las malas acciones de su suegro (36-42).
amuletos o estatuillas de los dioses familiares que ha 31,45-54 Alianza de Labán y Jacob. El encuentro
63 GÉNESIS 31
–No te enfades, señor, si no puedo le- 44 Por
eso, hagamos una alianza que sir-
vantarme delante de ti; es que me ha veni- va de garantía a los dos.
do la cosa de las mujeres. Alianza de Labán y Jacob
Y él, por más que buscó, no encontró los (26,28-33)
amuletos. 45 Jacob tomó una piedra, la erigió
36 Entonces Jacob, irritado, discutió con como piedra conmemorativa 46 y dijo a su
Labán y le dijo: gente:
–¿Cuál es mi crimen, cuál mi pecado, –Recojan piedras.
para que me acoses? 37 Después de revol- Reunieron piedras, las amontonaron; y
ver todo mis cosas, ¿qué has encontrado comieron allí junto al montón de piedras.
47 Labán lo llamó Yegar Sahduta, Jacob lo
que pertenezca a tu casa? Ponlo aquí de-
lante de mis parientes y los tuyos, y ellos llamó Gal’ed.
decidan quién tiene razón. 38 Veinte años he 48 Dijo Labán:
pasado contigo. Tus ovejas y cabras no han –Este montón de piedras es hoy testigo
abortado, no he comido los carneros de tu de los dos –por eso se llama Gal’ed–. 49 Lo
rebaño. 39 Lo que las fieras despedazaban llamó Mispá diciendo:
no te lo presentaba, sino que lo reponía con –Vigile el Señor a los dos cuando no nos
lo mío; me exigías cuentas de lo robado de podamos ver. 50 Si maltratas a mis hijas o
día y de noche. 40 De día me consumía el tomas además de ellas otras mujeres, aun-
calor, de noche el frío, y no conciliaba el que nadie lo vea, Dios lo verá y será testi-
sueño. 41 De estos veinte años que he pasa- go entre nosotros.
do en tu casa, catorce te he servido por tus 51 Labán dijo a Jacob:
dos hijas, seis por las ovejas, y tú me has –Mira el montón de piedras y la piedra
cambiado el salario diez veces. 42 Si el Dios conmemorativa que he erigido entre los
de mi padre, el Dios de Abrahán, y el Terri- dos. 52 Una y otra cosa son testigos de que
ble de Isaac no hubiera estado conmigo, ni yo traspasaré el montón de piedras para
me habrías despedido con las manos vací- entrar por las malas en tu territorio ni tú
as. Pero Dios se fijó en mi aflicción y en la traspasarás el montón de piedras o la pie-
fatiga de mis manos y me ha defendido dra conmemorativa para entrar por las ma-
anoche. las en mi territorio. 53 El Dios de Abrahán y
43 Labán replicó a Jacob: el Dios de Najor serán nuestros jueces.
–Mías son las hijas, míos son los nietos, Jacob juró por el Terrible de Isaac su pa-
mío es el rebaño, cuanto ves es mío. ¿Qué dre. 54 Jacob ofreció un sacrificio en el
puedo hacer hoy por estas hijas mías y por monte e invitó a comer a su gente. Comie-
los hijos que han dado a luz? ron y pasaron la noche en el monte.
entre suegro y yerno culmina felizmente con la cele- dazo de tierra. En este marco de relaciones, las alian-
bración de un pacto o alianza entre ambos. La adver- zas y los pactos entre grupos eran absolutamente ne-
tencia divina a Labán (31,24) y las palabras de Jacob cesarios; los convenios de no agresión y las promesas
(31,42) motivan a Labán para finiquitar la querella y de mutua defensa se hacían imprescindibles. Estos
continuar la relación de parentesco sin agresiones mu- pactos y alianzas se sellaban habitualmente con un sa-
tuas. crificio de animales –véase Noé, Abrahán, Moisés–,
Nótese el «ritual» de la alianza: las piedras que generalmente con la aspersión de la sangre de la víc-
amontonan como signo de testimonio perenne de los tima (cfr. Éx 24,8). Se generaban vínculos tan fuertes
compromisos contraídos (46); la enumeración de las como los mismos lazos de sangre, al punto de que to-
cláusulas y compromisos (48-53); la ofrenda de un sa- dos se consideraban hermanos y llamaban padre de
crificio y participación de todos los presentes en una todos al pactante principal. De acuerdo a este fenó-
comida (54). meno podemos entender más fácilmente la paterni-
Este relato protagonizado por Labán y Jacob refleja dad de Abrahán sobre Isaac y Jacob; más concreta-
de alguna manera los conflictos familiares y no fami- mente, la paternidad de Jacob sobre «doce» hijos –tan
liares entre los diferentes grupos étnicos de la llamada dispares–, y a su vez la paternidad de éstos sobre doce
antigua «media luna fértil», dedicados al cuidado de tribus, también tan dispares como las doce tribus de
sus rebaños y en menor medida al cultivo de la tierra, Israel.
lo cual los mantenía en guardia para defender un pe- 32,1-33 Jacob vuelve a Canaán. Los versículos 2s
GÉNESIS 32 64
Jacob vuelve a Canaán 14 Pasó allí la noche. Después, de lo que
1 Labán se levantó temprano, besó a tenía a mano escogió unos presentes para
32 sus hijos e hijas, los bendijo y se vol- su hermano Esaú: 15 doscientas cabras y
vió a su lugar. 2 Jacob seguía su camino veinte machos, doscientas corderas y vein-
cuando se tropezó con unos mensajeros de te carneros, 16 treinta camellas de leche con
Dios. 3 Al verlos comentó: sus crías, cuarenta vacas y diez novillos,
–Es un campamento de Dios. veinte borricas y diez asnos. 17 Los dividió
Y llamó a aquel lugar Majnaym. en rebaños que confió a sus criados encar-
4 Jacob despachó por delante mensaje- gándoles:
ros a Esaú, su hermano, al país de Seír, a la –Vayan por delante, dejando un trecho
campiña de Edom. 5 Y les encargó: entre cada dos rebaños.
18 Dio instrucciones al primero:
–Esto dirán a mi señor Esaú: Esto dice tu
siervo Jacob: He prolongado hasta ahora mi –Cuando te alcance mi hermano Esaú y
estancia con Labán. 6 Tengo vacas, asnos, te pregunte de quién eres, a dónde vas,
ovejas, siervos y siervas; envío este men- para quién es eso que conduces, 19 le res-
saje a mi señor para congraciarme con él. ponderás: De parte de tu siervo Jacob, un
7 Los mensajeros volvieron a Jacob con presente que envía a su señor Esaú. Él vie-
la noticia: ne detrás.
20 Las mismas instrucciones dio al se-
–Nos acercamos a tu hermano Esaú:
Viene a tu encuentro con cuatrocientos gundo y al tercero y a todos los que guia-
hombres. ban los rebaños:
8 Jacob, lleno de miedo y angustia, divi- –Esto dirán a Esaú cuando lo encuen-
dió en dos caravanas su gente, sus ovejas, tren. 21 Y añadirán: Mira, tu siervo Jacob
vacas y camellos, 9 calculando: si Esaú ata- viene detrás.
ca una caravana y la destroza, se salvará la Porque se decía: lo aplacaré con los pre-
otra. 10 Jacob oró: sentes que van por delante. Después me
–¡Dios de mi padre Abrahán, Dios de mi presentaré a él: quizá me reciba bien.
padre Isaac! Señor que me has mandado 22 Los regalos pasaron delante; él se
la lealtad con que has tratado a tu siervo; dos mujeres, las dos criadas y los once hi-
pues con un bastón atravesé este Jordán y jos y cruzó el vado del Yaboc. 24 A ellos y a
ahora llevo dos caravanas. 12 Líbrame del cuanto tenía los hizo pasar el río. 25 Y se
poder de mi hermano, del poder de Esaú, quedó Jacob solo.
porque tengo miedo de que venga y me Un hombre peleó con él hasta despuntar
mate, también a las madres con mis hijos. la aurora. 26 Viendo que no le podía, le gol-
13 Tú me has prometido colmarme de bene- peó la articulación del fémur; y el fémur de
ficios y hacer mi descendencia como la Jacob se dislocó mientras peleaba con él.
arena incontable del mar. 27 Dijo:
preparan el episodio de la lucha de Jacob con un án- luntad y el querer de Dios, así como una gran obe-
gel de Dios que, en definitiva, resulta ser Dios mismo diencia a esa voluntad divina que inspira en Jacob,
(25-31), y el cambio de su nombre por el de Israel más que miedo por Esaú, una cierta necesidad interior
(29). El viaje de Jacob y la estrategia que utiliza para de buscar la reconciliación y el perdón del hermano
instalarse de nuevo en tierra de Canaán preparan el engañado y despojado de sus derechos de primogeni-
encuentro con su hermano Esaú (4-25). tura (25,29-34) y de la bendición (27,1-29). Esa ben-
Una vez más, el redactor resalta la astucia de Jacob, dición, aunque ya se ha visto de un modo tangible en
anticipada ya desde su nacimiento y a la que debe su la prosperidad material y en la numerosa descenden-
nombre; mas ha llegado el momento de cambiar su cia –ya son doce los hijos–, no está completa, ni se
nombre por otro que le definirá para siempre. A su as- completará de modo definitivo hasta que no haya re-
tucia se añadirá ahora la capacidad de luchar hasta la conciliación y paz con su hermano y vecino Esaú. Los
victoria, definida como lucha con dioses y con hom- versículos 10-13 son una de las más hermosas oracio-
bres (29). nes de la piedad israelita.
Todo el pasaje revela una total sintonía con la vo- 33,1-20 Encuentro de Jacob con Esaú. Tal como
65 GÉNESIS 33
–Suéltame, que despunta la aurora. –¿Qué relación tienen éstos contigo?
Pero Jacob respondió: Respondió:
–No te suelto si no me bendices. –Son los hijos con que Dios ha favoreci-
28 Le dijo: do a tu siervo.
–¿Cómo te llamas? 6 Se le acercaron las criadas con sus hi-
–He visto a Dios cara a cara, y he salido –De ninguna manera. Hazme el favor de
vivo. aceptarme estos presentes. Porque he visto
32 Salía el sol cuando atravesaba Penuel; tu rostro benévolo y era como ver el rostro
y marchaba cojeando 33 –por eso los israe- de Dios. 11 Acepta este obsequio que te he
litas no comen, hasta la fecha, el nervio traído: me lo ha regalado Dios y es todo mío.
ciático que está en la articulación del fé- Y, como insistía, lo aceptó. 12 Después
mur; porque Jacob fue herido en la articu- propuso:
lación del fémur, en el nervio ciático–. –¡En marcha! Yo iré a tu lado.
13 Le replicó:
Encuentro de Jacob con Esaú –Mi señor sabe que los niños son débi-
1 AlzóJacob la vista y, viendo que se les, que las ovejas y vacas están criando: si
33 acercaba Esaú con sus cuatrocien- los hago caminar una jornada, se me mori-
tos hombres, repartió sus hijos entre Lía, rá todo el rebaño. 14 Pase mi señor delante
Raquel y las dos criadas. 2 Puso delante a de su siervo; yo procederé despacio al paso
las criadas con sus hijos, detrás a Lía con de la comitiva que va delante y al paso de
los suyos, la última Raquel con José. 3 Él se los niños, hasta alcanzar a mi señor en Seír.
adelantó y se fue postrando en tierra siete 15 Esaú dijo:
veces hasta alcanzar a su hermano. 4 Esaú –Te daré alguno de mis hombres como
corrió a recibirlo, lo abrazó, se le echó al escolta.
cuello y lo besó llorando. Replicó:
5 Después, echando una mirada, vio a –¡Por favor, no te molestes!
las mujeres con los hijos y preguntó: 16 Aquel día Esaú prosiguió camino de
estaba anunciado en 32,7, Esaú marcha al encuentro 11). Aceptando los dones de su hermano, Esaú tam-
de Jacob con cuatrocientos hombres, lo cual indica bién pretende caminar al lado de Jacob (12). Pero
que la intención primera no es tener un encuentro pa- está claro que ambos hermanos deben marchar por
cífico. Sin embargo, si había alguna intención bélica caminos distintos. De nuevo, Jacob decide astuta-
por parte del hermano mayor, ésta queda completa- mente caminar a distancia. Esaú regresa a Seír, al
mente desplazada por el sentimiento fraterno de Esaú oriente del Jordán, mientras que Jacob se dirige a Su-
al ver a su hermano que se acerca dando señales de cot, al occidente del Jordán, y luego a Siquén, donde
sumisión (3), lo cual arranca del hermano agraviado planta su tienda en campo comprado (19) y donde le-
abrazos, besos y llanto y el reconocimiento implícito vanta un altar para dedicarlo al Dios de Israel (20),
de los efectos de la bendición que porta el hermano con lo cual queda ratificada su conexión con Abra-
menor traducida en mujeres, hijos y ganados (5-8). hán. La estadía de Jacob en Siquén será sólo tempo-
Jacob no se sentirá del todo bien hasta que su her- ral, el redactor la utiliza para conectar su historia con
mano acepte los dones y presentes, de los cuales se la de Abrahán.
siente hasta cierto punto deudor con su hermano (9- 34,1-31 Dina en Siquén. El traslado de Jacob y su
GÉNESIS 33 66
Seír 17 y Jacob se trasladó a Sucot, donde hijas y tomarán las nuestras 10 y vivirán con
se construyó una casa e hizo establos para nosotros. El país está a disposición de us-
el ganado. Por eso se llama el lugar Sucot. tedes: habiten en él, hagan negocios y ad-
18 Jacob llegó sano y salvo a Siquén, en quieran propiedades.
tierra de Canaán, proveniente de Padán 11 Siquén dijo al padre y a los hermanos:
Aram, y acampó fuera, frente a la ciudad. –Háganme este favor, que les daré lo
19 Y el terreno donde puso su campamento que me pidan. 12 Señalen una dote alta y
se lo compró a los hijos de Jamor, antepa- regalos valiosos por la muchacha y les daré
sado de Siquén, por cien monedas. 20Allí le- lo que pidan, con tal de que me la den en
vantó un altar y lo dedicó al Dios de Israel. matrimonio.
13 Los hijos de Jacob respondieron a Si-
Dina en Siquén
(Éx 22,15s; Dt 22,28s; 2 Sm 13; Jdt 9,2-4) quén y a su padre Jamor con engaño, por-
1 Un día salió Dina, la hija que Lía que su hermana Dina había sido ultrajada.
34 dio a Jacob, a ver las mujeres del 14 Les dijeron:
país. 2 La vio Siquén, hijo de Jamor heveo, –No podemos hacer lo que piden, entre-
príncipe del país, la agarró, se acostó con gar nuestra hermana a un hombre no cir-
ella y la violó. 3 Cautivado por ella y ena- cuncidado, porque es una ofensa para no-
morado de ella, cortejó a la muchacha. sotros. 15 Aceptamos con esta condición:
4 Siquén habló a su padre Jamor: que sean como nosotros, circuncidando a
–Consígueme esa chica como mujer. todos los varones. 16 Entonces les daremos
5 Jacob oyó que su hija Dina había sido nuestras hijas y tomaremos las de ustedes,
violada; pero, como sus hijos estaban en el habitaremos con ustedes y seremos un solo
campo con el ganado, esperó en silencio a pueblo.
que volvieran. 6 Jamor, padre de Siquén, 17 Pero si no aceptan circuncidarse, nos
salió a visitar a Jacob para hablar con él. llevaremos a nuestra chica.
7 Los hijos de Jacob volvían del campo; 18 Pareció bien la propuesta a Jamor y a
cuando aquellos hombres oyeron la noticia su hijo Siquén. 19 Y no tardó el muchacho
se enfurecieron, porque era una ofensa a Is- en ejecutarlo, porque quería a la hija de Ja-
rael haberse acostado con la hija de Jacob; cob y era la persona más importante en
una cosa que no se hace. 8 Jamor habló casa de su padre. 20 Fue pues Jamor con su
con ellos: hijo Siquén a la plaza y dirigió la palabra a
–Mi hijo Siquén se ha encariñado con los hombres de la ciudad:
esta muchacha, permítanle casarse con 21 –Estos hombres son gente pacífica.
ella. 9 Así emparentaremos: nos darán sus Que habiten con nosotros en el país, co-
familia a Betel está enmarcado por el enamoramiento que no parece que sea ése el único requisito para per-
de Siquén, hijo de Jamor, de Dina, hija de Lía y Jacob, tenecer al pueblo de la elección. De hecho, los her-
descrita como una violación. El incidente cuadra per- manos de Dina pasan a espada a todos los que han
fectamente con la manera de ser y de pensar del accedido a la circuncisión. Una segunda intención del
oriental respecto al abuso de una joven; según ellos, relato podría ser el rechazo implícito de la Escritura a
cualquier medio es válido para vengar el honor de la los excesos de violencia. No se emite ningún juicio, y
hermana ultrajada. Dicha venganza debe ser ejecuta- el silencio de Dios parecería consentirla; pero el re-
da por su hermano mayor, por lo general acompaña- pudio de semejante actitud habría que deducirlo de la
do del resto de hermanos varones. Los hermanos de lamentación de Jacob (30) y de su posterior desplaza-
Dina utilizan una estrategia que les da buen resultado. miento con su familia y sus ganados a Betel –no obs-
Sólo después de la masacre realizada, Jacob se la- tante, el narrador se cuida de que todo aparezca
menta por las posibles reacciones de los habitantes como una orden directa de Dios y sin ninguna cone-
del país. xión aparente con la violencia de Simeón y Leví–.
El relato puede esconder varias intenciones: en pri- Otra intención implícita en el relato podría conec-
mer lugar, describir los peligros de un pueblo como el tarse con la razón de que precisamente Simeón y Leví
israelita en medio de los cananeos, peligro de «conta- fueran las únicas tribus que nunca tuvieron territorio
minación» con los incircuncisos del lugar. Por primera propio en el país. Leví no heredó territorio; la expli-
vez, el argumento de la circuncisión es utilizado para cación que se dio era que a esta tribu le correspon-
declarar la pertenencia o no a la nación israelita, aun- dían funciones sacerdotales y, por tanto, su porción
67 GÉNESIS 35
merciando, que hay suficiente espacio para Jacob vuelve a Betel
ellos; tomaremos sus hijas por esposas y (28)
1 Dios dijo a Jacob:
les daremos las nuestras. 22 Sólo que acce-
den a vivir entre nosotros y a ser un solo 35 –Levántate, sube a Betel, y levanta
pueblo con esta condición: que circuncide- allí un altar al Dios que se te apareció cuan-
mos a todos los varones como hacen ellos. do huías de tu hermano Esaú.
23 Sus ganados, sus posesiones, sus 2 Jacob ordenó a su familia y a toda su
ron en la ciudad confiada, mataron a todos tranjeros que conservaban y los pendientes
los varones, 26 ejecutaron a espada a Ja- que llevaban. Jacob los enterró bajo la en-
mor y a su hijo Siquén y sacaron a Dina de cina que hay junto a Siquén.
casa de Siquén. 5 Durante su marcha un pánico sagrado
27 Los hijos de Jacob penetraron entre se apoderaba de las poblaciones de la re-
los muertos y saquearon la ciudad que ha- gión, y no persiguieron a los hijos de Ja-
bía ultrajado a su hermana: 28 ovejas, vacas cob.
y asnos, cuanto había en la ciudad y en el 6 Llegó Jacob a Luz de Canaán –hoy Be-
campo se lo llevaron; 29 todas las riquezas, tel–, él con toda su gente. 7 Construyó allí
los niños y las mujeres como cautivos y un altar y llamó al lugar Betel, porque allí se
cuanto había en las casas. le había revelado Dios cuando huía de su
30 Jacob dijo a Simeón y Leví: hermano.
–Me han arruinado, haciéndome odioso 8 Débora, nodriza de Rebeca, murió y la
a la gente del país, a cananeos y fereceos. enterraron al pie de Betel, junto a la encina,
Si se juntan contra nosotros y nos matan, que llamaron Encina del Llanto.
pereceré yo con mi familia. 9 Al volver Jacob de Padán Aram, Dios
31 Le contestaron: se le apareció de nuevo y lo bendijo 10 y le
–¿Y a nuestra hermana la iban a tratar dijo:
como a una prostituta? –Tu nombre es Jacob:
era el Señor (Jos 13,14.33). Por su parte, la tribu de Si- nera como actúa Jacob está determinada por el recur-
meón, aunque en principio habitó el bajo Negueb, so a la aparición de Dios o teofanía, en donde se per-
fue finalmente absorbida por la tribu de Judá. Como cibe el querer de Dios y la obediencia silenciosa de Ja-
en la Biblia ninguna acción buena o mala se queda sin cob.
su premio o su castigo, esta suerte histórica podría ser Este relato tiene una especial importancia para los
entendida como la retribución a la violencia de Si- habitantes del reino del norte, ya que para ellos era
meón y Leví contra los cananeos. Sería una forma de esencial no sólo el paso del patriarca Jacob por estas
decir que no es por medio de la violencia como había localidades, sino su radicación y su residencia en Be-
que conquistar el territorio. tel. Para el reino del sur, Berseba y Hebrón tienen un
Finalmente, se podría entender en el conjunto del especial interés teológico. Hay que recordar que
relato la justificación del traslado definitivo de Jacob a cuando la división del reino (931 a.C.), Jeroboán I par-
Betel, lugar central de las tradiciones norteñas; re- te exactamente de Siquén, donde está congregado
cuérdese que Jacob es el gran patriarca del norte, así todo el pueblo, y su primer lugar de residencia es pre-
como Abrahán e Isaac son los héroes o personajes cisamente Betel, donde realiza gestos semejantes a los
centrales de las tradiciones del sur. de su antepasado: erige un altar y lo consagra al Dios
35,1-15 Jacob vuelve a Betel. La necesaria retirada de Israel (1 Re 12,25-33). En cualquier caso, se trata
de Siquén es puesta bajo la voluntad divina: es Dios de leyendas y tradiciones con las que se intenta ali-
quien ordena el traslado a Luz, ciudad cananea que mentar la fe israelita y mantener su propia identidad
recibe el nombre de Betel (15), del mismo modo que en una tierra que para ellos sigue siendo ajena.
Jacob mismo recibirá el nombre de Israel (10). La ma- 35,16-21 Nacimiento de Benjamín y muerte de
GÉNESIS 35 68
tu nombre ya no será Jacob, 18 Con su último aliento, a punto de mo-
tu nombre será Israel. rir, lo llamó Benoní; pero su padre lo llamó
Le impuso el nombre de Israel 11 y le dijo Benjamín.
Dios: 19 Murió Raquel y la enterraron en el ca-
–Yo soy el Dios Todopoderoso: mino de Efrata –hoy Belén–. 20 Jacob erigió
crece y multiplícate. una piedra conmemorativa sobre su sepul-
Un pueblo, un grupo de pueblos cro. Es la piedra conmemorativa del sepul-
nacerá de ti; cro de Raquel, que dura hasta hoy.
reyes saldrán de tus entrañas. 21 Israel se marchó de allí y acampó más
12 La tierra que di a Abrahán e Isaac allá de Migdal Eder.
a ti te la doy; Muerte de Isaac
y a la descendencia que te suceda 22 Mientras
le daré la tierra. habitaba Israel en aquella tie-
13 Dios se marchó del lugar donde había
rra, Rubén fue y se acostó con Bilha, con-
cubina de su padre. Israel se enteró.
hablado con él. 14 Jacob erigió una piedra
conmemorativa en el lugar donde había ha- Los hijos de Jacob fueron doce: 23 Hijos
blado con él. Derramó sobre ella una liba- de Lía: Rubén, primogénito de Jacob, Si-
ción, derramó sobre ella aceite. meón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón. 24 Hijos
15 Y, al lugar donde había hablado Dios
de Raquel: José y Benjamín. 25 Hijos de Bil-
ha, criada de Raquel: Dan y Neftalí.
con él, Jacob lo llamó, Betel. 26 Hijos de Zilpa, criada de Lía: Gad y
Nacimiento de Benjamín y muerte de Raquel Aser. Éstos son los hijos de Jacob nacidos
(1 Sm 4,19-22) en Padán Aram.
16 Después se marchó de Betel; y 27 Jacob volvió a casa de su padre Isaac,
cuando faltaba un buen trecho para llegar a Mambré en Qiryat Arba –hoy Hebrón–,
a Efrata, le llegó a Raquel el trance de pa- donde habían residido Abrahán e Isaac.
rir y el parto venía difícil. 17 Como sentía 28 Isaac vivió ciento ochenta años. 29 Isaac
la dificultad del parto, le dijo la comadro- expiró; murió y se reunió con los suyos, an-
na: ciano y colmado de años. Y lo enterraron
–No te asustes, que tienes un niño. Jacob y Esaú, sus hijos.
Raquel. Vida y muerte caminan juntas con el hombre dición y las promesas. Tampoco Ismael, primogénito
y la mujer. Raquel, primer amor de Jacob, debe morir. de Abrahán, fue su heredero, y tampoco Esaú lo fue
Para nosotros, su muerte no tendría ningún significa- de Jacob, dato curioso pero cargado de sentido teoló-
do especial si no fuera porque el mismo Jacob había gico para ellos.
sentenciado a muerte a quien hubiese robado los 2. Establece la lista completa de los doce hijos de
amuletos e ídolos de Labán (31,32). Sabemos que fue Jacob y resaltar su común herencia aramea, a pesar de
Raquel quien los hurtó, y también sabemos que en la provenir de distintas madres.
mentalidad bíblica no hay nada que no tenga su justa 3. Cierra el ciclo de Isaac, que aún permanece
recompensa. Pero la muerte que debe sobrevenir está abierto. Isaac muere anciano y colmado de años (29)
precedida por la vida: nace el último hijo de Raquel, y es enterrado por Jacob y Esaú, reunidos aquí por-
a quien impone un nombre que alude a la maldición: que, a pesar de lo que haya sucedido entre ellos, el
«Benoní» –Hijo de mi pesar–, revelando en el nombre tronco de origen sigue siendo común a ambos aunque
del niño la causa de su propia muerte (18). Con todo, sus destinos sean completamente diferentes.
Jacob corrige el primer nombre dándole el de Benja- Hay que recordar que el número de años no está
mín –Hijo diestro–, que da más idea de bendición en relación directa con la cantidad, sino con la calidad
(18). El lugar de la sepultura de Raquel es aún hoy en de la vida. El número ciento ochenta es una forma de
día venerado por los judíos. reforzar la idea de «anciano y colmado de años» que
35,22-29 Muerte de Isaac. A punto ya de iniciar la le permite con tranquilidad «reunirse con los suyos».
historia de los hijos de Jacob/Israel, el redactor o los Estas frases son la forma más tranquila y común de
redactores nos informan de tres asuntos que conside- asumir la realidad de la muerte en un anciano, lo cual
ran importantes: no sucede con la muerte de una persona joven que en
1. Plantea la razón por la cual Rubén será maldeci- general es vista como signo de maldición.
do en 49,3s (22), una manera de expresar por qué Ru- 36,1-43 Descendencia de Esaú. No podía quedar
bén siendo el primogénito de Jacob no heredó la ben-
69 GÉNESIS 36
Descendencia de Esaú los jefes de Ohlibamá, hija de Aná, mujer
1 Descendientes de Esaú, es decir, de Esaú.
36 Edom: 20 Hasta aquí los hijos y los jefes de
2 Esaú tomó mujeres cananeas: Ada, Esaú, es decir, de Edom.
hija de Elón, el hitita; Ohlibamá, hija de Hijos de Seír, el hurrita, habitantes del
Aná, hijo de Sibeón, el heveo, 3 y Basemat, país: Lotán, Sobal, Sibeón, Aná, 21 Disón,
hija de Ismael y hermana de Nebayot. 4 Ada Eser y Disán. Éstos son los jefes hurritas de
dio a Esaú Elifaz; Basemat a Regüel, 5 y los hijos de Seír en tierra de Edom. 22 Hijos
Ohlibamá a Yeús, Yalán y Córaj. de Lotán: Horí y Hemán; hermana de Lotán:
Hasta aquí los hijos de Esaú nacidos en Timná. 23 Hijos de Sobal: Albán, Manájat,
el país de Canaán. Ebal, Sefí y Onán. 24 Hijos de Sibeón: Ayá y
6 Esaú tomó sus mujeres, hijos e hijas, Aná. Este Aná es el que encontró agua en el
sus criados, su ganado, animales y cuanto desierto cuando pastoreaba los asnos de su
había adquirido en el país de Canaán y se padre Sibeón. 25 Hijos de Aná: Disón y Oh-
dirigió a Seír, lejos de su hermano Jacob, libamá, hija de Aná. 26 Hijos de Disón: Jam-
7 porque tenían demasiadas posesiones pa- rán, Esbán, Yitrán y Querán. 27 Hijos de Eser:
ra vivir juntos y la tierra donde residían no Bilhán, Zaván y Acán. 28 Hijos de Disán: Us
podía mantenerlos a ellos con sus ganados. y Arán. 29 Jefes de Horí: jefes de Lotán, So-
8 Esaú habitó en la montaña de Seír bal, Sibeón, Aná, 30 Disón, Eser y Disán.
–Esaú equivale a Edom–. Hasta aquí los jefes de Horí en tierra de Seír.
9 Descendientes de Esaú, padre de los 31 Reyes que reinaron en tierra de Edom
edomitas, en la montaña de Seír. 10 Lista de antes que los israelitas tuvieran rey. 32 En
los hijos de Esaú: Elifaz, hijo de Ada, mujer Edom fue rey Bela, hijo de Beor; su ciudad
de Esaú; Regüel, hijo de Basemat, mujer de se llamaba Dinhaba. 33 Murió Bela y le su-
Esaú. 11 Hijos de Elifaz: Temán, Omar, Se- cedió en el trono Yobab, hijo de Zéraj, na-
fó, Gatán y Quenaz. 12 Elifaz, hijo de Esaú, tural de Bosra. 34 Murió Yobab y le sucedió
tenía una concubina llamada Timná, que le en el trono Jusán, natural de Temán. 35 Mu-
dio a Amalec. Estos últimos son los des- rió Jusán y le sucedió en el trono Hadad,
cendientes de Ada, mujer de Esaú. 13 Hijos hijo de Badad, el que derrotó a Madián en
de Regüel: Nájat, Zéraj, Samá y Mizá. Éstos el campo de Moab; su ciudad se llamaba
son los hijos de Basemat, mujer de Esaú. Avit. 36 Murió Hadad y le sucedió en el tro-
14 Hijos de Ohlibamá, hija de Aná, hijo de no Samlá, natural de Masreca. 37 Murió
Sibeón, mujer de Esaú: Yeús, Yalán y Córaj. Samlá y le sucedió en el trono Saúl, natural
15 Jefes de los hijos de Esaú: Hijos de de Merjobot Hannahar. 38 Murió Saúl y le
Elifaz, primogénito de Esaú: los jefes de sucedió en el trono Baal Janán, hijo de Ac-
Temán, Omar, Sefó, Quenaz, 16 Córaj, Ga- bor. 39 Murió Baal Janán, hijo de Acbor, y le
tán y Amalec. Éstos son los jefes de Eli- sucedió en el trono Hadar; su ciudad se lla-
faz, en tierra de Edom, descendientes de maba Pau y su mujer Mehetabel, hija de
Ada. 17 Los siguientes son los hijos de Re- Matred, hijo de Mezahab.
güel, hijo de Esaú: jefes de Nájat, Zéraj, 40 Jeques de Esaú por grupos, localida-
Samá y Mizá. Éstos son los jefes de Re- des y nombres: Timná, Alvá, Yátet, 41 Ohli-
güel en el país de Edom: descendientes de bamá, Elá, Finón, 42 Quenazí, Temán, Mib-
Basemat, mujer de Esaú. 18 Los siguientes sar, 43 Magdiel e Irán. Hasta aquí los jeques
son los hijos de Ohlibamá, mujer de Esaú: de Edom, según los países propios en que
jefes de Yeús, Yalán y Córaj. 19 Éstos son habitan –Esaú es el padre de los edomitas–.
inconclusa la historia de Esaú, repetidas veces llama- padre de un gran pueblo y que comparte hasta cierto
do padre de los edomitas. Se insiste en el parentesco punto algo de la bendición y de la promesa de su
con Israel, pero también se subraya la idea de que abuelo Abrahán. Por otro lado, se establece cuál es el
nada tiene que ver con el territorio cananeo la heren- territorio de los edomitas, territorio que estuvo cerra-
cia de Israel y su descendencia (6-8). El especial inte- do para los israelitas cuando regresaban de Egipto (cfr.
rés en recoger las listas de los descendientes de Esaú, Nm 20,14-21).
seis en total, transmite la idea de que también Esaú es 37,1-22 Sueños de José. No es de extrañar que en-
GÉNESIS 37 70
CICLO PATRIARCAL: JOSÉ
Sueños de José 12 Sus hermanos se trasladaron a Siquén
(Eclo 34,1-8) a apacentar el rebaño de su padre.
1 Jacobse estableció en el país ca- 13 Israel dijo a José:
37 naneo, la tierra donde había residido –Tus hermanos se encuentran pastore-
su padre. ando en Siquén. Quiero enviarte allá.
2 Ésta es la historia de la familia de Ja- Contestó él:
cob. José tenía diecisiete años y pastorea- –Aquí me tienes.
ba el rebaño con sus hermanos. Ayudaba a 14 Le dijo:
los hijos de Bilha y Zilpa, mujeres de su pa- –Vete a ver qué tal están tus hermanos y
dre, y trajo a su padre malos informes de qué tal el rebaño y tráeme noticias.
sus hermanos. 3 Israel prefería a José entre Así lo envió desde el valle de Hebrón y
sus hijos, porque le había nacido en edad él se dirigió a Siquén.
avanzada, y le hizo una túnica con mangas. 15 Un hombre lo encontró perdido por el
4 Sus hermanos, al ver que su padre lo pre- campo y le preguntó qué buscaba; 16 él dijo:
fería entre los hermanos, le tomaron rencor –Busco a mis hermanos; te ruego que
y hasta le negaban el saludo. me digas dónde pastorean.
5 José tuvo un sueño y se lo contó a sus 17 El hombre le contestó:
hermanos, con lo cual a ellos les aumentó –Se han marchado de aquí; les oí decir
el rencor. 6 Les dijo: que iban hacia Dotán.
–Escuchen lo que he soñado. 7 Estába- José fue tras sus hermanos y los encon-
mos atando gavillas en el campo, de pron- tró en Dotán. 18 Cuando ellos lo vieron venir
to mi gavilla se alzó y se tenía en pie mien- a lo lejos, antes de que se acercara trama-
tras las gavillas de ustedes, formaban un ron su muerte. 19 Y comentaban:
círculo en torno a la mía y se postraban –¡Ahí viene ese soñador! 20 Vamos a ma-
ante ella. tarlo y echarlo en un pozo; después dire-
8 Le contestaron sus hermanos:
mos que lo ha devorado una fiera, y vere-
–¿Vas a ser tú nuestro rey? ¿Vas a ser tú mos en qué terminan sus sueños.
nuestro señor? 21 Cuando Rubén oyó esto, intentó li-
Y les crecía el rencor por los sueños que brarlo de sus manos y les dijo:
les contaba. 9 José tuvo otro sueño y se lo –No cometamos un homicidio.
contó a sus hermanos: 22 Y añadió Rubén:
–He tenido otro sueño: El sol y la luna y –No derramen sangre; échenlo en este
once estrellas se postraban ante mí. pozo, aquí en el desierto y no pongan las
10 Cuando se lo contó a su padre y a sus
manos sobre él.
hermanos, su padre le reprendió: Era para librarlo de sus manos y devol-
–¿Qué es eso que has soñado? ¿Es que verlo a su padre.
yo y tu madre y tus hermanos vamos a
postrarnos por tierra ante ti? José vendido por sus hermanos
11 Sus hermanos le tenían envidia, pero 23 CuandoJosé llegó adonde estaban
su padre se guardó el asunto. sus hermanos, ellos le quitaron la túnica
ros versículos sitúan a José en Egipto, aunque no se ticipa el siguiente episodio: los intentos de seducción
nos dice nada de su condición de esclavo (cfr. 41,12); por parte de la esposa de Putifar y el escándalo y la re-
en realidad ése fue su destino, ya que el «negocio» de acción del amo. Se percibe en el relato cierto influjo
los ismaelitas consistía en comprar o reclutar esclavos positivo que transmite José gracias a que Dios estaba
para venderlos a los egipcios. José es vendido como con él, al estilo de su padre Jacob cuando estuvo al
esclavo, pero se insiste en que era alguien muy espe- lado de Labán.
cial, ya que Dios estaba con él (2s). El versículo 6 an- 39,7-23 Tentación, calumnia y cárcel. Los arqueó-
73 GÉNESIS 40
emprendía, 4 le tomó afecto y lo puso a su vantaba la voz y gritaba, soltó el traje junto
servicio personal, poniéndolo al frente de a mí y salió afuera corriendo.
su casa y encomendándole todas sus co- 16 Y retuvo consigo el manto hasta que
sas. 5 Desde que lo puso al frente de la casa volviese a casa su marido, 17 y le contó la
y de todo lo suyo, el Señor bendijo la casa misma historia:
del egipcio en atención a José, y vino la –El esclavo hebreo que trajiste ha entra-
bendición del Señor sobre todo lo que po- do en mi habitación para aprovecharse de
seía, en casa y en el campo. 6 Putifar lo mí, 18 yo alcé la voz y grité y él dejó el tra-
puso todo en manos de José, sin preocu- je junto a mí y salió corriendo.
parse de otra cosa que del pan que comía. 19 Cuando el marido oyó la historia que
José era guapo y de buena presencia. le contaba su mujer: tu esclavo me ha he-
Tentación, calumnia y cárcel
cho esto, enfureció, 20 tomó a José y lo me-
(Prov 7; Dn 13) tió en la cárcel, donde estaban los presos
7 Pasado cierto tiempo, la mujer del amo del rey; así fue a parar a la cárcel.
21 Pero el Señor estaba con José, le con-
puso los ojos en José y le propuso:
–Acuéstate conmigo. cedió favores e hizo que cayese en gracia al
8 Él rehusó, diciendo a la mujer del amo: jefe de la cárcel. 22 Éste encomendó a José
–Mira, mi amo no se ocupa de nada de todos los presos de la cárcel, de modo que
la casa, todo lo suyo lo ha puesto en mis todo se hacía allí según su deseo. 23 El jefe
manos; 9 no ejerce en casa más autoridad de la cárcel no vigilaba nada de lo que es-
que yo, y no se ha reservado nada sino a taba a su cargo, pues el Señor estaba con
ti, que eres su mujer. ¿Cómo voy a come- José, y cuanto éste emprendía, el Señor lo
ter yo semejante crimen pecando contra hacía prosperar.
Dios? Sueños del copero y del panadero reales
10 Ella insistía un día y otro para que se (Dn 2; 4)
acostase con ella o estuviese con ella, pero 1 Pasado
cierto tiempo, el copero y
él no le hacía caso. 11 Un día de tantos, en- 40 el panadero del rey de Egipto ofen-
tró él en casa a despachar sus asuntos, y dieron a su amo. 2 El faraón, enfurecido
no estaba en casa ninguno de los emplea- contra sus dos ministros, el copero mayor y
dos, 12 ella lo agarró por el traje y le dijo: el panadero mayor, 3 los hizo custodiar en
–Acuéstate conmigo. casa del mayordomo, en la cárcel donde
13 Pero él soltó el traje en sus manos y José estaba preso. 4 El mayordomo se los
salió fuera corriendo. Ella, al ver que le ha- encomendó a José para que les sirviera.
bía dejado el traje en la mano y había corri- Pasaron varios días en la cárcel, 5 y el
do afuera, 14 llamó a los criados y les dijo: copero y el panadero del rey de Egipto tu-
–Miren, nos han traído un hebreo para vieron los dos un sueño y la misma noche,
que se aproveche de nosotros; ha entrado cada sueño con su propio sentido. 6 Por la
en mi habitación para acostarse conmigo, mañana entró José donde ellos estaban y
pero yo he gritado fuerte; 15 al oír que yo le- los encontró deprimidos, 7 y preguntó a los
logos han descubierto una leyenda egipcia con el mis- les. En la mentalidad antigua, los sueños eran un me-
mo argumento de esta historia de José, llamada «los dio por el cual Dios comunicaba sus designios a los
dos hermanos», mucho más antigua que esta historia humanos; pero para el sabio israelita, la capacidad
que estamos leyendo. Los israelitas la adaptaron como para interpretar lo que Dios quiere comunicar la po-
una novela ejemplar para resaltar la presencia y la seen muy pocas personas (1-8). En este caso es José,
compañía de Dios cuando se camina según su volun- y aún así, él afirma que es Dios quien los interpreta
tad. José actúa como un israelita recto, justo y cum- (8). El pasaje sigue mostrándonos a José favorecido
plidor de la ley, por eso el Señor no lo abandonará; por Dios, sus interpretaciones se cumplen y nos pre-
aunque aparentemente le vaya mal –José va a dar a la paran para el siguiente episodio, donde tendrá que
cárcel–, ya hay un signo de la providencia divina. José interpretar los sueños del propio faraón. Todavía ten-
debía haber muerto, dada la gravedad de la acusa- drá que permanecer en prisión, pues el copero que
ción; sin embargo, su amo lo manda a la cárcel y allí debía mencionar su nombre al faraón (14) se olvidó
Dios se valdrá de signos muy simples para protegerlo. de él (23).
40,1-23 Sueños del copero y del panadero rea- 41,1-57 José interpreta los sueños del faraón. La
GÉNESIS 40 74
ministros del faraón que estaban presos mayor lo restableció en su cargo de cope-
con él, en casa de su señor: ro, para que pusiera la copa en la mano del
–¿Por qué tienen hoy ese aspecto? faraón; 22 al panadero mayor lo colgó,
8 Contestaron: como José había interpretado. 23 Pero el
–Hemos soñado un sueño y no hay copero mayor no se acordó de José, sino
quien lo interprete. que se olvidó de él.
Replicó José: José interpreta los sueños del faraón
–Dios interpreta los sueños; cuéntenme- (Dn 2; 4)
los. 1 Pasaron
dos años y el faraón tuvo
9 El copero contó su sueño a José:
41 un sueño: Estaba en pie junto al Nilo
–Soñé que tenía una vid delante; 10 la vid 2 cuando vio salir del Nilo siete vacas her-
tenía tres ramas, echó brotes y flores y ma- mosas y bien cebadas que se pusieron a
duraron las uvas en racimos. 11 Yo tenía en pastar entre los juncos. 3 Detrás de ellas sa-
una mano la copa del faraón. Estrujé los ra- lieron del Nilo otras siete vacas flacas y mal
cimos, los aplasté en la copa y puse la copa alimentadas, y se pusieron, junto a las otras,
en la mano del faraón. a la orilla del Nilo, 4 y las vacas flacas y mal
12 José le dijo:
alimentadas se comieron las siete vacas her-
–Ésta es la interpretación: las tres ramas mosas y bien cebadas. El faraón despertó.
son tres días. 13 Dentro de tres días se acor- 5 Volvió a dormirse y tuvo un segundo
dará de ti, te restablecerá en tu cargo y
pondrás la copa en la mano del faraón sueño: Siete espigas brotaban de un tallo,
como antes, cuando eras su copero. 14 Pero hermosas y granadas, 6 y siete espigas se-
acuérdate de mí cuando te vaya bien y haz- cas y quemadas por el viento del este bro-
me este favor: menciónale mi nombre al fa- taban detrás de ellas. 7 Las siete espigas se-
raón para que me saque de esta prisión, cas devoraban a las siete espigas granadas
15 porque me trajeron secuestrado del país y llenas. El faraón despertó; había sido un
de lo hebreos, y aquí no he cometido nada sueño.
8 A la mañana siguiente, agitado, mandó
malo para que me pusieran en el calabozo.
16 Viendo el panadero que había inter- llamar a todos los magos de Egipto y a sus
pretado bien, le contó a José: sabios, y les contó el sueño, pero ninguno
–Pues yo soñé que llevaba tres cestos de sabía interpretárselo al faraón. 9 Entonces
mimbre en la cabeza; 17 en el cesto superior el copero mayor dijo al faraón:
había toda clase de repostería para el fa- –Tengo que confesar hoy mi pecado.
10 Cuando el faraón se irritó contra sus sier-
raón, pero los pájaros lo picoteaban en la
cesta que yo llevaba en la cabeza. vos y nos metió en la cárcel en casa del ma-
18 José respondió: yordomo, a mí y al panadero mayor, 11 él y
–Ésta es la interpretación: las tres ces- yo tuvimos un sueño la misma noche; cada
tas son tres días. 19 Dentro de tres días el sueño con su propio sentido. 12 Había allí
faraón se fijará en ti y te colgará de un palo con nosotros un joven hebreo, siervo del
y las aves picotearán la carne de tu cuer- mayordomo; le contamos el sueño y él lo
po. interpretó, a cada uno dio su interpretación.
20 Al tercer día, el faraón celebraba su 13 Y tal como él lo interpretó así sucedió: a
incapacidad de los magos de la corte para interpretar no se trata de una capacidad personal, sino que pue-
los sueños del faraón es la ocasión propicia para que de descifrar el sentido de las imágenes que el faraón
el copero mayor, en quien se cumplió la interpreta- ha visto en sueños por una acción directa de Dios
ción de José, se acuerde de su compañero de prisión (16). Las palabras y los consejos de José convencen al
y ahora sí hable de él al faraón (10-13), mencionán- monarca, por lo cual sale premiado y es nombrado
dolo no por su nombre, sino por su condición (12). gran visir, o sea, primer ministro.
José es liberado de la prisión; de nuevo insiste en que Este episodio, y en especial la noticia de que el
75 GÉNESIS 41
caron aprisa del calabozo; se afeitó, se siete años de hambre que harán olvidar la
cambió el traje y se presentó al faraón. 15 El abundancia en Egipto, porque el hambre
faraón dijo a José: acabará con el país. 31 No habrá rastro de
–He soñado un sueño y nadie sabe inter- abundancia en el país a causa del hambre
pretarlo. He oído decir de ti que oyes un que seguirá, porque será terrible. 32 El ha-
sueño y lo interpretas. ber soñado el faraón dos veces indica que
16 Respondió José al faraón: Dios confirma su palabra y que se apresu-
–Sin mérito mío, Dios dará al faraón res- ra a cumplirla. 33 Por tanto, que el faraón
puesta conveniente. busque un hombre sabio y prudente y lo
17 El faraón dijo a José: ponga al frente de Egipto; 34 establezca ins-
–Soñaba que estaba de pie junto al Nilo, pectores que dividan el país en regiones y
18 cuando vi salir del Nilo siete vacas hermo- administren durante los siete años de abun-
sas y bien cebadas, y se pusieron a pastar dancia. 35 Que reúnan toda clase de ali-
entre los juncos; 19 detrás de ellas salieron mentos durante los siete años buenos que
otras siete vacas flacas y mal alimentadas, van a venir, metan grano en los graneros
en los huesos; no las he visto peores en todo por orden del faraón y los guarden en las
el país de Egipto. 20 Las vacas flacas y mal ciudades. 36 Los alimentos se depositarán
alimentadas se comieron las siete vacas para los siete años de hambre que vendrán
anteriores, las cebadas. 21 Y cuando las co- después en Egipto, y así no perecerá de
mieron, nadie hubiera dicho que las tenían hambre el país.
en su vientre, pues su aspecto seguía tan 37 El faraón y sus ministros aprobaron la
malo como al principio. Y me desperté. propuesta, 38 y el faraón dijo a sus minis-
22 Tuve otro sueño: Siete espigas brota- tros:
ban de un tallo, hermosas y granadas, 23 y –¿Podemos encontrar un hombre como
siete espigas crecían detrás de ellas, mez- éste, dotado de un espíritu sobrehumano?
quinas, secas y quemadas por el viento del 39 Y el faraón dijo a José:
este; 24 las siete espigas secas devoraban a –Ya que Dios te ha enseñado todo eso,
las siete espigas hermosas. Se lo conté a nadie será tan sabio y prudente como tú.
mis magos y ninguno pudo interpretármelo. 40 Tú estarás al frente de mi casa y todo el
25 José dijo al faraón: pueblo obedecerá tus órdenes; sólo en el
–Se trata de un único sueño: Dios anun- trono te precederé.
cia al faraón lo que va a hacer. 26 Las siete 41 Y añadió:
vacas gordas son siete años de abundancia –Mira, te pongo al frente de todo el país.
y las siete espigas hermosas son siete años: 42 Y el faraón se quitó el anillo de sello de
es el mismo sueño. 27 Las siete vacas flacas la mano y se lo puso a José; le vistió traje
y desnutridas, que salían detrás de las pri- de lino y le puso un collar de oro al cuello.
meras, son siete años y las siete espigas 43 Lo hizo sentarse en la carroza de su lu-
vacías y quemadas son siete años de ham- garteniente y la gente gritaba ante él: ¡Gran
bre. 28 Es lo que he dicho al faraón: Dios ha Visir! Y así lo puso al frente de Egipto.
mostrado al faraón lo que va a hacer. 29 Van 44 El faraón dijo a José:
a venir siete años de gran abundancia en –Yo soy el faraón; sin contar contigo na-
todo el país de Egipto; 30 detrás vendrán die moverá mano o pie en todo Egipto.
hambre y la carestía cundían por todas partes, nos posible prepararse para el tiempo de la sequía, cares-
prepara para el arribo de los hermanos de José a Egip- tía y hambre mediante los métodos de aprovisiona-
to; con esos medios tan simples y cotidianos Dios va miento propuestos por José, pero también era la oca-
ejerciendo su acción en la historia humana. Las imá- sión para aumentar el dominio y la opresión sobre los
genes que José interpreta de abundancia y escasez pueblos más débiles y menos favorecidos por la natu-
son la constatación de lo que acontecía realmente en raleza.
esta porción geográfica del Cercano Oriente, con pe- Se menciona el nacimiento de los dos hijos de José,
ríodos en los que se gozaba de cierta abundancia gra- Manasés y Efraín, que quedarán incorporados al nú-
cias a las lluvias y períodos de escasez y de hambre a mero de las doce tribus de Israel y que ayudarán a en-
causa de las sequías. En lugares tan especialmente pri- tender la heterogeneidad étnica de la nación israelita.
vilegiados como Egipto, irrigado por el gran Nilo, era 42,1-38 Los hermanos de José: primer encuen-
GÉNESIS 41 76
45 Y llamó a José Zafnat-Panej, y le dio 2 He oído que hay grano en Egipto: Vayan
por mujer a Asenat, hija de Potifera, sacer- allá y compren algo de grano para noso-
dote de On. José salió a recorrer Egipto. tros. Así viviremos y no moriremos.
46 Treinta años tenía cuando se presentó 3 Bajaron, entonces, diez hermanos de
al faraón, rey de Egipto; saliendo de su pre- José a comprar grano en Egipto.
sencia, viajó por todo Egipto. 47 La tierra 4 Jacob no envió con sus hermanos a
produjo generosamente los siete años de Benjamín, hermano de José, no le fuera a
abundancia; 48 durante ellos acumuló ali- suceder alguna desgracia. 5 Los hijos de Is-
mentos en las ciudades: en cada una metió rael llegaron en medio de otros viajeros a
las cosechas de los campos de la región. comprar grano, porque en el país cananeo
49 Reunió grano en cantidad como arena
se pasaba hambre.
de la playa, hasta que dejó de medirlo por- 6 En el país mandaba José, él vendía el
que no alcanzaba a hacerlo. grano a todo el mundo; así que los herma-
50 Antes del primer año de hambre le na-
nos de José llegaron y se postraron ante él
cieron a José dos hijos de Asenat, hija de rostro en tierra. 7 Al ver a sus hermanos,
Potifera, sacerdote de On. 51 Al primogéni- José los reconoció, pero disimuló y les ha-
to lo llamó Manasés, diciendo: Dios me ha bló con dureza:
hecho olvidar mis trabajos y la casa pater- –¿De dónde vienen?
na. 52 Al segundo lo llamó Efraín, diciendo: Contestaron:
Dios me ha hecho crecer en la tierra de mi –De Canaán, a comprar alimentos.
aflicción. 8 José reconoció a sus hermanos, pero
53 Se acabaron los siete años de abun-
ellos no lo reconocieron. 9 Se acordó José
dancia en Egipto 54 y comenzaron los siete de los sueños que había soñado sobre ellos
años de hambre, como había anunciado y les dijo:
José. Hubo hambre en todas las regiones, y –¡Ustedes son espías! Han venido a ins-
sólo en Egipto había pan. 55 Llegó el ham- peccionar las zonas desguarnecidas del
bre a todo Egipto, y el pueblo reclamaba país.
pan al faraón; el faraón decía a los egipcios: 10 Le contestaron:
–Diríjanse a José y hagan lo que él les –¡De ningún modo, señor! Tus servido-
diga. res han venido a comprar alimentos. 11 So-
56 La carestía cubrió todo el país. José ab-
mos todos hijos de un mismo padre, gente
rió los graneros y vendió grano a los egipcios, honrada; tus servidores no son espías.
mientras el hambre arreciaba en Egipto. 12 Replicó:
57 Todo el mundo venía a Egipto, a com-
prar grano a José, porque el hambre arre- –¿Cómo que no? Han venido a inspec-
ciaba en todas partes. cionar las zonas desguarnecidas del país.
13 Le dijeron:
Los hermanos de José: primer encuentro –Éramos doce hermanos tus servidores,
1 Al
enterarse Jacob de que en Egip- hijos del mismo padre, de Canaán. El me-
42 to había grano, dijo a sus hijos: nor se ha quedado con su padre, otro ha
–¿Por qué se quedan ahí sin hacer nada? desaparecido.
tro. Las posibilidades de producción agrícola de Egip- a demostrar la ley de la retribución: los hermanos de
to gracias a la inundación periódica del Nilo y la pos- José así lo reconocen y lo aceptan (21s) y otro tanto
terior retirada de sus aguas que dejaba al descubierto hace el mismo Jacob (36). Al mismo tiempo, el capí-
vastísimos campos aptos para la siembra pone al país tulo trata de resaltar la actitud bondadosa de José, que
en ventaja sobre muchos otros. El hambre que azota a no busca la revancha contra sus hermanos, sino que
los países vecinos hace que muchas caravanas se diri- por el contrario quiere favorecerlos a ellos y a su pa-
jan a este país a comprar trigo y alimentos; entre ellas dre en una encrucijada tan extrema como es la esca-
se encuentran los hijos de Jacob, que al llegar ante sez y el hambre. La tensión del relato aumenta con la
José se postran por tierra en señal de sumisión y res- rotunda negativa de Jacob de permitir que su ahora
peto y así se cumplen sus sueños, como él mismo re- hijo predilecto Benjamín sea también llevado a Egipto
cuerda (6-9; cfr. 43,26). (38).
El arte narrativo de este capítulo lleva una vez más 43,1-34 Benjamín es llevado a Egipto: segundo
77 GÉNESIS 43
14 Respondió José: 28 Y dijo a sus hermanos:
–Lo que yo decía: ustedes son espías. –¡Me han devuelto el dinero!
15 Los pondré a prueba: no saldrán de aquí, Se les encogió el corazón del susto y se
¡por vida del faraón!, si no viene acá su her- dijeron:
mano menor. 16 Despachen a uno de uste- –¿Qué es lo que nos ha hecho Dios?
des por su hermano, mientras los demás 29 Llegados a casa de su padre Jacob,
quedarán presos. Así probarán ustedes que en Canaán, le contaron todo lo sucedido.
han dicho la verdad; de lo contrario, ¡por 30 –El señor del país nos habló con dure-
vida del faraón!, no habrá duda de que us- za declarándonos espías de su tierra. 31 Le
tedes son espías. contestamos que somos gente honrada,
17 Y los hizo encarcelar por tres días.
que no somos espías. 32 Que éramos doce
18 Al tercer día José les dijo:
hermanos, hijos de un padre; que uno ha-
–Hagan lo siguiente y quedarán con bía desaparecido y el menor se había que-
vida; porque yo respeto a Dios. 19 Si uste- dado con su padre en Canaán.
des son gente honrada, uno de sus herma- 33 El señor del país nos contestó: Así sa-
nos quedará aquí encarcelado y los demás bré que son gente honrada: dejarán conmi-
irán a llevar grano a sus familias hambrien- go a uno de los hermanos, llevarán provi-
tas. siones a sus familias hambrientas 34 y me
20 Pero me traerán a su hermano menor.
traerán a su hermano menor. Así sabré que
Así probarán que han dicho la verdad y no no son espías, sino gente honrada; enton-
morirán. ces les devolveré a su hermano y podrán
Ellos estuvieron de acuerdo. 21 Y se de- comerciar en mi país.
cían: 35 Cuando vaciaron las bolsas, encontró
–Estamos pagando el delito contra cada uno su dinero. Viendo el dinero, ellos
nuestro hermano: cuando lo veíamos supli- y su padre se asustaron. 36 Jacob, su padre,
carnos angustiado y no le hicimos caso. les dijo:
Ahora nos toca a nosotros estar angustia- –¡Me dejarán solo! ¡José ha desapareci-
dos. do, Simeón ha desaparecido y ahora quie-
22 Les respondió Rubén:
ren llevarse a Benjamín. Todo se vuelve
–¿No les decía yo que no cometieran ese contra mí!
delito contra su hermano? Pero no me hi- 37 Rubén contestó a su padre:
cieron caso. Ahora nos piden cuentas de su
sangre. –Da muerte a mis dos hijos si no te lo
23 No sabían que José los entendía, por- traigo. Ponlo en mis manos y te lo devolveré.
38 Contestó:
que había usado un traductor para hablar
con ellos. –¡Mi hijo no bajará con ustedes! Su
24 Él se retiró y lloró; después volvió hermano ha muerto y sólo me queda él.
para hablarles. Escogió a Simeón y lo hizo Si le sucede una desgracia en el viaje que
encadenar en su presencia. van a realizar, ustedes me matarán de
25 José mandó que les llenaran las bol- pena.
sas de grano, que metieran el dinero paga- Benjamín es llevado a Egipto:
do en cada una de las bolsas y que les die- segundo encuentro
ran provisiones para el viaje. Así se hizo. 1 Había
mucha hambre en el país.
26 Ellos cargaron el grano en los asnos y se 43 2 Cuando
se terminaron los víveres
marcharon. que habían traído de Egipto, su padre les
27 En la posada uno de ellos abrió la bol- dijo:
sa para dar de comer a su asno y descubrió –Regresen a Egipto a comprarnos más
el dinero allí, en la boca de la bolsa. provisiones.
encuentro. De nuevo, la razón para volver a Egipto es en la cuenta. Jacob accede ante las palabras de Judá,
la misma realidad de hambre, aunque de hecho de- quien se convierte en portavoz de sus hermanos. Una
bería ser el rescate de Simeón que quedó como rehén vez más, Jacob hace honor a su nombre relacionado
en el capítulo anterior y de lo que nadie parece caer con la astucia: con dones y presentes pretende ganar-
GÉNESIS 43 78
3 Le contestó Judá: taron a José. 16 Cuando José vio con ellos
–Aquel hombre nos aseguró: No se pre- a Benjamín, dijo a su mayordomo:
senten ante mí sin su hermano. 4 Si permi- –Hazlos entrar en casa. Que maten un
tes a nuestro hermano venir con nosotros, animal y preparen comida porque esos
bajaremos a comprarte provisiones. 5 De lo hombres comerán conmigo al mediodía.
contrario, no bajaremos. Porque aquel 17 El hombre cumplió las órdenes de
hombre nos dijo: No se presenten ante mí José y los condujo a casa de José. 18 Ellos
sin su hermano. se asustaron porque los llevaban a casa de
6 Israel les dijo: José y se decían:
–¿Por qué me han causado este dolor di- –Lo hacen a causa del dinero que metie-
ciendo a ese hombre que les quedaba otro ron entonces en las bolsas; es un pretexto
hermano? para acusarnos, condenarnos, retenernos
7 Replicaron: como esclavos y quedarse con los asnos.
–Aquel hombre nos preguntaba por no- 19 Acercándose al mayordomo de José,
sotros y por nuestra familia: si vivía nuestro le hablaron a la puerta de la casa.
padre, si teníamos otro hermano. Y noso- 20 –Mira, señor: nosotros bajamos en
tros respondimos a sus preguntas. ¿Cómo otra ocasión a comprar víveres. 21 Cuando
íbamos a imaginar que él nos diría: Traigan llegamos a la posada y abrimos las bolsas,
aquí a su hermano? cada uno encontró en la boca de la bolsa el
8 Judá dijo a Israel, su padre: dinero, era la misma cantidad que había-
–Deja que el muchacho venga conmigo. mos pagado. Aquí lo traemos de vuelta, 22
Así iremos y salvaremos la vida y no mori- y también traemos otro tanto para comprar
remos nosotros, tú y los niños. 9 Yo respon- provisiones. No sabemos quién lo metió en
do por él, a mí me pedirás cuentas de él. Si las bolsas.
no te lo traigo y no te lo pongo delante, 23 Respondió:
rompes conmigo para siempre. 10 Ya estarí- –Quédense tranquilos y no teman: Su
amos de vuelta la segunda vez, si no nos Dios, el Dios de su padre, puso ese dinero
hubiéramos entretenido tanto. en las bolsas. El dinero que ustedes paga-
11 Respondió su padre Israel: ron lo recibí yo.
–Si no queda más remedio, háganlo. Y les trajo a Simeón. 24 El mayordomo
Pongan productos del país en sus equipajes los hizo entrar en casa de José, les trajo
y llévenlos como regalo a aquel señor: un agua para lavarse los pies y echó pasto a
poco de bálsamo, algo de miel, goma, mi- los burros. 25 Ellos prepararon los regalos,
rra, pistacho y almendras. 12 Y lleven doble esperando la llegada de José al mediodía;
cantidad de dinero, para devolver el dinero porque habían oído decir que comerían allí.
que les pusieron en la boca de las bolsas, 26 Cuando llegó José a casa, le presen-
quizá por descuido. 13 Tomen a su hermano taron los regalos que habían traído y se
y vuelvan a ver a ese señor. 14 El Dios To- postraron en tierra ante él. 27 Él les pregun-
dopoderoso lo haga compadecerse de uste- tó:
des para que les devuelva a su hermano y –¿Qué tal están? Su anciano padre, del
también a Benjamín. Si tengo que quedar- que me hablaron, ¿vive todavía?
me privado de hijos, me quedaré. 28 Le contestaron:
15 Ellos tomaron consigo los regalos, do- –Estamos bien tus siervos y nuestro pa-
ble cantidad de dinero y a Benjamín. dre; todavía vive.
Partieron, bajaron a Egipto y se presen- Y se postraron.
se al funcionario egipcio como hizo anteriormente punto de tener que encerrarse a llorar en privado
con su hermano Esaú. (30s). La escena culmina con el banquete que com-
En Egipto, la atmósfera es de temor y de descon- parte José con los peregrinos, con sus visibles señales
fianza; los hermanos de José temen alguna represalia de preferencia por el hermano menor y con la noti-
por parte del enigmático funcionario. Sin embargo, cia de que bebieron con el anfitrión hasta embriagar-
los sentimientos de José transmitidos por el narrador se (34).
están muy lejos de lo que creen sus hermanos, al 44,1-34 Prueba final: Benjamín, culpable. Segura-
79 GÉNESIS 44
29 Allevantar los ojos, vio José a Benja- para beber y para adivinar. Está muy mal lo
mín, su hermano materno, y preguntó: que han hecho.
–¿Es ése el hermano menor, del que me 6 Cuando los alcanzó, les repitió estas
hablaron? palabras. 7 Ellos respondieron:
Y añadió: –¿Por qué dice eso nuestro señor? ¡Lejos
–Dios te favorezca, hijo mío. de nosotros obrar de tal manera!
30 A José se le conmovieron las entra- 8 Si el dinero que encontramos en las
ñas, por su hermano, y le vinieron ganas de bolsas te lo hemos traído desde Canaán,
llorar; y entrando rápidamente en una habi- ¿por qué íbamos a robar en casa de tu amo
tación, lloró allí. 31 Después se lavó la cara oro o plata? 9 Que muera aquel de tus ser-
y salió, y dominándose mandó: vidores al que se le encuentre la copa; y no-
–Sirvan la comida. sotros seremos esclavos de nuestro señor.
32 Le sirvieron a él por un lado, a ellos 10 Respondió él:
por otro y a los comensales egipcios por –Sea lo que han dicho: a quien se la en-
otro. Porque los egipcios no pueden comer cuentre, será mi esclavo; los demás queda-
con los hebreos: sería abominable para los rán libres.
11 Rápidamente bajaron sus bolsas al
egipcios. 33 Se sentaron frente a él, empe-
zando por el mayor y terminando por el suelo y cada uno abrió la suya.
12 Él las fue registrando empezando por
menor. Ellos se miraban asombrados.
34 José les hacía pasar porciones de su la del mayor y terminando por la del menor:
mesa, y la porción para Benjamín era cinco la copa fue hallada en la bolsa de Benja-
veces mayor. Bebieron hasta embriagarse mín. 13 Al ver esto se rasgaron las vestidu-
con él. ras, cargó cada uno su asno y volvieron a
la ciudad.
Prueba final: Benjamín, culpable 14 Judá y sus hermanos entraron en
1 Después encargó al mayordomo: casa de José –él estaba todavía allí– y se
44 –Llena de víveres las bolsas de esos postraron. 15 José les dijo:
hombres, todo lo que quepa, y pon el dine- –¿Qué es lo que han hecho? ¿No saben
ro dentro de cada bolsa, 2 y mi copa de pla- que uno como yo es capaz de adivinar?
ta la pones en la bolsa del menor con el di- 16 Contestó Judá:
nero de la compra. –¿Qué podemos responder a nuestro se-
Él cumplió el encargo de José. ñor? ¿Qué diremos para probar nuestra
3 Al amanecer dejaron partir a los hom- inocencia? Dios ha descubierto la culpa de
bres con sus asnos. 4 Apenas salidos, no se tus servidores. Somos esclavos de nuestro
habían alejado de la ciudad, José dijo al señor, tanto nosotros como aquél a quien
mayordomo: se le encontró la copa.
–Sal en persecución de esos hombres y, 17 Respondió José:
cuando los alcances, les dices:¿Por qué han –¡Lejos de mí hacer tal cosa! Al que se le
pagado mal por bien? 5 ¿Por qué han roba- encontró la copa será mi esclavo; ustedes
do la copa de plata? Es la que usa mi señor suban en paz a casa de su padre.
mente, los hermanos de José parten llenos de alegría jamín, que en efecto resulta culpable. El delito conlle-
por el final feliz que tuvo este último encuentro con el vaba la muerte del culpable y la esclavización de los
visir egipcio; lo que no sabían era que aún tenían que demás (9), pero hay un tono de misericordia: al cul-
pasar por otra prueba, si se quiere más dura que la an- pable se le tomará por esclavo y los demás podrán re-
terior. José ha ordenado a su mayordomo poner su gresar a Canaán. El cumplimiento del plan de José sus-
copa, la copa de adivinar, en el costal de Benjamín cita un largo discurso por parte de Judá (18-34), en el
para tener motivo de acusarlo por robo (2). Tal vez, cual queda de manifiesto el profundo y sincero amor
José no está muy convencido del arrepentimiento de que sienten todos por su hermano menor y por su pa-
sus hermanos o quizás quiere investigar el grado de dre. Su sinceridad, y sobre todo el gran deseo de que
estima que tienen por su hermano menor. Recuérde- ni su hermano ni su padre tengan que sufrir, queda
se que el mismo José sufrió en carne propia el odio, demostrado en su intención de entregarse él mismo
los recelos y la envidia de sus hermanos mayores como esclavo con tal que Benjamín sea liberado (33).
(37,4). Quizá por ello el plan esté dirigido contra Ben- 45,1-28 Reconocimiento y reconciliación. Por
GÉNESIS 44 80
18 Entonces Judá se acercó a él y le dijo: en lugar del muchacho y que el muchacho
–Permite, señor, a tu servidor dirigir vuelva con sus hermanos. 34 ¿Cómo podré
unas palabras en tu presencia; no te impa- volver a mi padre sin llevar al muchacho
cientes conmigo porque tú eres como el fa- conmigo? No quiero ver la desgracia que se
raón. 19 Mi señor preguntó a sus servidores abatirá sobre mi padre.
si teníamos padre o algún hermano. 20 No- Reconocimiento y reconciliación
sotros respondimos a mi señor: Tenemos (Sal 133)
un padre anciano con un chico pequeño 1 José
no pudo contenerse en pre-
nacido en su vejez. Un hermano suyo mu- 45 sencia de su corte y ordenó:
rió y sólo le queda éste de aquella mujer. Su –Salgan todos de mi presencia.
padre lo adora. 21 Tú dijiste a tus servidores Y no quedó nadie con él cuando José se
que te lo trajéramos para conocerlo perso- dio a conocer a sus hermanos. 2 Se puso a
nalmente. 22 Respondimos a mi señor: El llorar tan fuerte, que los egipcios lo oyeron
muchacho no puede dejar a su padre; si lo y la noticia llegó a casa del faraón. 3 José
deja, su padre morirá. 23 Tú dijiste a tus ser- dijo a sus hermanos:
vidores: Si no baja su hermano menor con –Yo soy José. ¿Vive todavía mi padre?
ustedes, no volverán a verme. 24 Cuando Sus hermanos, confundidos y avergon-
volvimos a casa de tu servidor, nuestro pa- zados, no supieron qué responder. 4 José
dre, y le comunicamos lo que decía mi se- dijo a sus hermanos:
ñor, 25 nuestro padre respondió: Vuelvan a –Acérquense.
comprarnos víveres. 26 Le dijimos: No po- Se acercaron, y les dijo:
demos bajar si no viene con nosotros nues- –Yo soy José, su hermano, el que ven-
tro hermano menor; porque no podemos dieron a los egipcios. 5 Pero ahora no se
ver a aquel hombre si no nos acompaña aflijan ni les pese haberme vendido aquí;
nuestro hermano menor. 27 Nos respondió porque para salvar vidas me envió Dios por
tu servidor, nuestro padre: Saben que mi delante. 6 Llevamos dos años de hambre en
mujer me dio dos hijos: 28 uno se alejó de el país y nos quedan cinco sin siembra ni
mí y pienso que lo descuartizó una fiera, ya siega. 7 Dios me envió por delante para que
que no he vuelto a verlo. 29 Si arrancan puedan sobrevivir en este país, para con-
también a éste de mi lado y le sucede una servar la vida a muchos supervivientes.
desgracia, bajaré a la tumba lleno de triste- 8 No fueron ustedes quienes me enviaron
za. 30 Ahora bien, si regreso a tu servidor, aquí, fue Dios; me hizo ministro del faraón,
mi padre, sin llevar conmigo al muchacho, señor de toda su corte y gobernador de
a quien quiere con toda su alma, 31 cuando Egipto. 9 Ahora regresen cuanto antes a
vea que falta el muchacho, morirá; y no- casa de mi padre y díganle: Esto dice tu
sotros seremos culpables de que tu servi- hijo José: Dios me ha hecho señor de todo
dor, mi padre, haya muerto de pena. Egipto; baja acá conmigo sin tardar. 10 Ha-
32 Además tu servidor ha salido fiador por el bitarás en la región de Gosén y estarás cer-
muchacho, ante mi padre, asegurando: Si ca de mí: tú y tus hijos y tus nietos, tus ove-
no te lo traigo padre, rompe conmigo para jas y vacas y todas tus posesiones.
siempre. 33 En conclusión: deja que tu ser- 11 Quedan cinco años de hambre: yo te
vidor se quede como esclavo de mi señor mantendré allí, para que no les falte nada a
una parte, las palabras de Judá parecen haber ablan- pecial preocupación y atención por esta familia (5-8).
dado el corazón de José, pero los sentimientos repri- Sin detenerse en más discursos de parte de ninguno
midos de José también llegan al límite, reventando y de los presentes, y tras señalar la reconciliación me-
poniendo fin a la farsa que él mismo se había inven- diante las palabras y los gestos de José, sus hermanos
tado. Los hermanos, atónitos, no saben qué decir; es pueden por fin hablar. Se hacen todos los arreglos
el mismo José quien los absuelve y declara que su an- para que Jacob sea trasladado a Egipto con el bene-
tigua actitud hostil y el rechazo que los indujo a pla- plácito del faraón (17-20) y la constatación del con-
near su desaparición no se les puede imputar como sentimiento de Jacob para emprender el viaje (21-
castigo, sino que debe ser vista como una acción di- 28).
vina que permitió todo aquello para demostrar su es- 46,1-34 Jacob viaja a Egipto. La manera más di-
81 GÉNESIS 46
ti ni a tu familia ni a tus posesiones. 12 Us- –José está vivo y es gobernador de
tedes son testigos, y también mi hermano Egipto.
Benjamín lo es, que les hablo en persona. A Jacob se le encogió el corazón sin po-
13 Cuéntenle a mi padre mi prestigio en der creerlo. 27 Ellos le repitieron cuanto les
Egipto y todo lo que han visto y traigan había dicho José. Cuando vio los carros
cuanto antes a mi padre acá. que José había enviado para transportarlo,
14 Y echándose al cuello de Benjamín, su su padre Jacob recobró el aliento. 28 Y dijo
hermano, se puso a llorar y lo mismo hizo Israel:
Benjamín. –¡Ya es suficiente! Mi hijo José está vivo;
15 Después besó llorando a todos los lo veré antes de morir.
hermanos. Sólo entonces le hablaron sus Jacob va a Egipto
hermanos. (cfr. 28,10-22)
16 Cuando llegó al palacio del faraón la
1 Israel
se puso en camino con todo
noticia de que habían venido los hermanos 46 lo suyo; llegó a Berseba y allí ofreció
de José, el faraón y su corte se alegraron. sacrificios al Dios de su padre Isaac. 2 De
17 El faraón dijo a José:
noche, en una visión, Dios dijo a Israel:
–Da las siguientes instrucciones a tus –¡Jacob, Jacob!
hermanos: carguen los animales y regresen Respondió:
a Canaán, –Aquí estoy.
18 tomen a su padre y a su familia y vuel-
3 Le dijo:
van acá; yo les daré lo mejor de Egipto y –Yo soy Dios, el Dios de tu padre. No te-
comerán lo más sustancioso del país. mas bajar a Egipto, porque allí te converti-
19 Mándales también: Tomen carros de
ré en un pueblo numeroso. 4 Yo bajaré con-
Egipto para transportar en ellos a niños y tigo a Egipto y yo te haré subir. José te
mujeres y a su padre, y regresen. 20 No se cerrará los ojos.
preocupen por las cosas que dejan, porque 5 Jacob partió de Berseba. Los hijos de
lo mejor de Egipto será de ustedes. Israel montaron a su padre Jacob, a los ni-
21 Así lo hicieron los hijos de Israel. José
ños y las mujeres en los carros que el fa-
les dio carros, según las órdenes del faraón, raón había enviado para su transporte.
y provisiones para el viaje. 22 Además dio a 6 Tomaron el ganado y las posesiones ad-
cada uno una muda de ropa y a Benjamín quiridas en Canaán y se dirigieron a Egipto,
trescientos pesos de plata y cinco mudas Jacob con toda su descendencia. 7 A sus hi-
de ropa. 23 A su padre le envió diez asnos jos y nietos, a sus hijas y nietas, a todos los
cargados de productos de Egipto, diez bo- descendientes los llevó consigo a Egipto.
rricas cargadas de grano y víveres para el
viaje de su padre. 24 Despidió a sus herma- (cfr. 29,31–30,24)
nos y, cuando se iban, les dijo: 8 Nombres de los hijos de Israel que emi-
–No peleen por el camino. graron a Egipto: Rubén, primogénito de Ja-
25 Subieron de Egipto, llegaron a Ca- cob; 9 hijos de Rubén: Henoc, Falú, Jesrón y
naán, a casa de su padre Jacob 26 y le co- Carmí; 10 hijos de Simeón: Yemuel, Yamín,
municaron la noticia: Ohad, Yaquín, Sójar y Saúl, hijo de la cana-
recta para decir que el viaje de Jacob a Egipto es de estas palabras del Señor a Jacob hay quizás un presa-
iniciativa divina y que Él mismo acompañará a los pe- gio de la larga esclavitud que sufrirá la descendencia
regrinos es la que nos narran los versículos 2-4, don- israelita en tierra extranjera, aunque también esconde
de el Señor también renueva a Jacob las promesas he- la promesa del regreso.
chas a Abrahán y a Isaac (cfr. 12,2.7). Jacob parte para El relato queda interrumpido por el intento de dar
Egipto con la plena certeza de que el Dios de sus pa- razón de todos los parientes de Jacob, hijos y nietos,
dres bajará con él y lo hará subir de nuevo; entre la que viajaron con él. No hay que entender esta larga
ida y el regreso de su descendencia será necesario es- lista (8-27) en términos literales, sino como una for-
perar varios siglos, de ahí que el escritor mencione la ma de describir el grueso número de israelitas que se
promesa de la multiplicación de su descendencia (3). desplazan a Egipto por razones aparentemente atrac-
Pero aquella larga estancia en Egipto no estuvo siem- tivas, como es ir a ver de nuevo a un hijo y quizás go-
pre acompañada por la prosperidad y la ventura; en zar del favor del faraón, pero que en el fondo refleja
GÉNESIS 46 82
nea; 11 hijos de Leví: Guersón, Quehat y Me- –Ahora puedo morir, después de haber-
rarí; 12 hijos de Judá: Er, Onán, Selá, Fares te visto en persona y vivo.
y Zéraj; Er y Onán habían muerto en Ca- 31 José dijo a sus hermanos y a la fami-
naán; hijos de Fares: Jesrón y Jamul; 13 hi- lia de su padre:
jos de Isacar: Tolá, Puvá, Yasub y Simrón; –Voy a subir a informar al faraón: Mis
14 hijos de Zabulón: Séred, Elón y Yajleel. hermanos y la familia de mi padre, que vi-
15 Hasta aquí los descendientes de Lía y Ja- vían en Canaán, han venido a verme. 32 Son
cob en Padán Aram, además la hija Dina; pastores de ovejas, que cuidan del ganado;
total entre hombres y mujeres, treinta y tres. se han traído las ovejas y las vacas y todas
16 Hijos de Gad: Sifión, Jaguí, Suní, Es- sus posesiones. 33 Cuando el faraón los lla-
bón, Erí, Arodí y Arelí; 17 hijos de Aser: me para informarse de la ocupación de us-
Yimná, Yisvá, Yisví, Beriá y su hermana Se- tedes 34 le dirán: Tus siervos son pastores
raj; hijos de Beriá: Héber y Malquiel. 18 Has- desde la juventud hasta hoy, lo mismo no-
ta aquí los hijos de Jacob y Zilpa, la criada sotros que nuestros padres. Y los dejará ha-
que Labán dio a su hija Lía; total, dieciséis bitar en Gosén –porque los egipcios consi-
personas. deran impuros a los pastores–.
19 Hijos de Raquel, la mujer de Jacob:
Jacob en Egipto
José y Benjamín. 20 Asenat, hija de Potife- 1 José fue a informar al faraón:
ra, sacerdote de On, dio a José dos hijos en 47 –Mi padre y mis hermanos, con sus
Egipto: Manasés y Efraín. 21 Hijos de Benja- ovejas y vacas y todas sus posesiones, han
mín: Bela, Béquer y Asbel; hijos de Bela: venido de Canaán y se encuentran en Go-
Guerá, Naamán, Ejí, Ros, Mupín, Jupín y sén.
Ared. 22Hasta aquí los descendientes de 2 Entre sus hermanos, escogió cinco, y
Raquel y Jacob; total, catorce personas. se los presentó al faraón.
23 Hijos de Dan: Jusín; 24 hijos de Neftalí: 3 El faraón les preguntó:
Yajseel, Guní, Yéser y Silén. 25 Hasta aquí los –¿A qué se dedican?
hijos de Jacob y Bilha, la criada que Labán Respondieron:
dio a su hija Raquel; total, siete personas. –Tus siervos son pastores de ovejas, lo
26 Todas las personas que emigraron con
mismo nosotros que nuestros padres.
Jacob a Egipto, nacidos de él, sin contar 4 Y añadieron:
las nueras, eran en total sesenta y seis. –Hemos venido a residir en esta tierra,
27 Añadiendo los dos hijos nacidos a José
porque en Canaán aprieta el hambre y no
en Egipto, la familia de Jacob que emigró a hay pastos para los rebaños de tus siervos;
Egipto hace un total de setenta. permite a tus siervos establecerse en Gosén.
28 Israel despachó por delante a Judá a 5a El faraón dijo a José:
casa de José, para que preparara el cami- 6b –Que se establezcan en Gosén, y si
no de Gosén. Cuando se dirigían a Gosén, conoces entre ellos algunos con experien-
29 José mandó enganchar la carroza y subió cia, ponlos a cargo de mi ganado.
hacia Gosén a recibir a su padre Israel. Al 5b Cuando Jacob y sus hijos llegaron a
llegar a su presencia, se le echó al cuello y Egipto, se enteró el faraón, rey de Egipto, y
lloró abrazado a él. 30 Israel dijo a José: dijo a José:
los desplazamientos masivos hacia aquel país que sus hijos escogidos por José son presentados al faraón;
poco a poco iba absorbiendo a tantos pueblos y gru- las preguntas y las respuestas que constituirían este en-
pos humanos acosados por el hambre y por el en- cuentro ya estaban anunciadas en 46,33s y así se rea-
deudamiento con el poderoso imperio faraónico (cfr. liza, con la única variación de la pregunta del faraón a
47,3s). Jacob por su edad (8). El texto describe el encuentro
La narración vuelve a ocuparse del relato del en- entre el patriarca Jacob y el gran faraón. Ambos repre-
cuentro del padre y del hijo (28) y de las instrucciones sentan de algún modo el poder. Por lo que sabemos de
de José a los suyos para formalizar su estancia en Go- él, Jacob es rico, pues posee abundante ganado y es
sén, región egipcia, al parecer lugar «autorizado» para padre de una numerosa prole (46,8-27); sin embargo,
el ejercicio de las actividades pastoriles (34). su «poderío» se demuestra aquí como poseedor de la
47,1-12 Jacob en Egipto. Por fin, Jacob y algunos de bendición y de las promesas divinas. Por su parte, el fa-
83 GÉNESIS 47
–Tu padre y tus hermanos han llegado a –Danos pan o moriremos aquí mismo,
verte; 6a la tierra de Egipto está a tu dispo- porque se nos ha acabado el dinero.
sición, instala a tu padre y a tus hermanos 16 José contestó:
en lo mejor de la tierra. –Si ya no hay más dinero entreguen su
7 José hizo venir a su padre Jacob y se ganado y yo se los cambiaré por pan.
lo presentó al faraón. Jacob bendijo al fa- 17 Ellos traían el ganado a José, y éste
raón. 8 El faraón preguntó a Jacob: les daba pan a cambio de caballos, de ove-
–¿Cuántos años tienes? jas, de vacas, de asnos; durante un año los
9 Jacob contestó al faraón: estuvo alimentando a cambio de todo su
–Ciento treinta han sido los años de mis ganado.
18 Pasado aquel año, volvieron a él al
andanzas, pocos y malos han sido los años
de mi vida, y no llegan a los años de mis año siguiente, diciendo:
padres, ni al tiempo de sus andanzas. –No podemos negar a nuestro señor
10 Jacob bendijo al faraón y salió de su que, terminado el dinero y el ganado y los
presencia. animales cobrados por nuestro señor, sólo
11 José instaló a su padre y a sus her- nos queda que ofrecer a nuestro señor
manos y les dio propiedades en Egipto, en nuestras personas y nuestros campos.
19 ¿Por qué perecer en tu presencia no-
lo mejor del país, en la región de Ramsés,
como había mandado el faraón. 12 Y dio sotros y nuestros campos? Tómanos a no-
pan a su padre, a sus hermanos y a toda la sotros y a nuestros campos a cambio de
familia de su padre, incluidos los niños. pan, y nosotros, con nuestros campos, se-
remos siervos del faraón; danos semilla
Política agraria de José para que vivamos y no muramos, y nues-
13 En
todo el país faltaba el pan, porque tros campos no queden desolados.
el hambre apretaba y agotaba la tierra de 20 José compró para el faraón toda la tie-
Egipto y la de Canaán. 14 José acumuló rra de Egipto, porque todos los egipcios,
todo el dinero que había en Egipto y en Ca- acosados por el hambre, vendían sus cam-
naán a cambio de los víveres que ellos pos. Sí, la tierra vino a ser propiedad del fa-
compraban, y reunió todo el dinero en casa raón, 21 y a todo el pueblo lo hizo siervo, de
del Faraón. un extremo a otro del país. 22 Sólo dejó de
15 En Egipto y en Canaán se acabó el di- comprar las tierras de los sacerdotes, por-
nero, de modo que acudían a José, diciendo: que el faraón les pasaba una porción y viví-
raón es amo y señor de un gran imperio que no sólo relaciones del imperio egipcio con los demás pueblos
abarca el país de Egipto, sino que sus confines llegan de la región y que ciertamente superan el nivel litera-
probablemente hasta la misma Mesopotamia, actuales rio para revelarnos la realidad histórica sobre la cual
territorios de Irán e Irak en el Golfo pérsico. Obvia- se construyó el imperio egipcio y el resto de imperios
mente, la balanza del narrador se inclina por Jacob/Is- que surgieron en el Cercano Oriente y, en definitiva,
rael, que a pesar de estar muy por debajo del poderío el modo como hoy surgen los países poderosos que
del faraón, es quien lo bendice; dos veces se nos men- absorben la vida de los más pequeños y débiles.
ciona el acto de bendecir al faraón (7b.10). No por aparecer esta «política» agraria en la Biblia,
Así termina la novela que nos cuenta las aventuras ni por estar dirigida por José –cuya imagen y figura
de José, en las que se cumplen sus sueños de 37,7-10 como «ministro» especialmente asistido por Dios ha
y que nos ambienta para lo que será la experiencia del quedado en nuestra conciencia y en nuestra mente–.
pueblo israelita en Egipto. Los demás relatos que si- Una lectura desde la óptica de los poderosos y opre-
guen en el resto del libro del Génesis, aunque men- sores de este mundo encuentra ciertamente el argu-
cionen de nuevo a José, no forman parte del argu- mento teológico y bíblico más válido para justificar el
mento de esta novela; son relatos que pertenecen a saqueo y la explotación de los bienes tangibles e in-
las tradiciones de Jacob y de José y que han sido pues- tangibles de otros pueblos; sin embargo, una lectura
tos aquí en calidad de apéndices, pero con una inten- desde los oprimidos, explotados y marginados de este
cionalidad muy bien definida. mundo, esto es, una lectura en clave liberadora, in-
47,13-28 Política agraria de José. En realidad, mediatamente descubre la posición crítica que esta-
esta sección no forma parte del argumento de la no- blece la Biblia respecto a las relaciones económicas y
vela sobre la vida de José; pero es, con todo, el pasa- comerciales de los grandes con los pequeños.
je que recoge en forma asombrosamente sintética las Si notamos bien, el empobrecimiento al que son
GÉNESIS 47 84
an de la porción que les daba el faraón; por es para el faraón. Solamente las tierras de
eso no tuvieron que vender sus campos. los sacerdotes no pasaron a ser propiedad
23 José dijo al pueblo: del faraón.
–Hoy los he comprado a ustedes, con 27 Israel se estableció en Egipto, en el te-
sus tierras, para el faraón. Aquí tienen se- rritorio de Gosén; adquirió propiedades allí
millas para sembrar los campos. 24 Cuando y creció y se multiplicó en gran manera.
llegue la cosecha, darán la quinta parte al 28 Jacob vivió en Egipto diecisiete años, y
faraón, las otras cuatro partes les servirán toda su vida fueron ciento cuarenta y siete
para sembrar y como alimento para uste- años.
des, sus familias y sus niños.
25 Ellos respondieron: Últimos deseos de Jacob
29 Cuando se acercaba para Israel la
–Nos has salvado la vida, hemos alcan-
zado el favor de nuestro señor; seremos hora de morir, llamó a su hijo José y le dijo:
siervos del faraón. –Si he alcanzado tu favor, coloca tu
26 Y José estableció una ley en Egipto, mano bajo mi muslo y promete tratarme
hoy todavía en vigor: que una quinta parte con bondad y lealtad; no me entierres en
sometidos los pueblos con el argumento del hambre el versículo 25, si lo leemos, claro está, en clave de
es paulatino, lento, pero eficaz y contundente: justicia. Con base en los criterios de justicia que en Gn
1. Se absorbe todo el dinero, la capacidad de ad- 1–11 se propone, podemos establecer que aquí hay
quisición (14s). Hoy se fijan unas reglas cambiarias una abierta denuncia contra el sistema empobrecedor
que permiten a una moneda adquirir todo el valor que utilizan los grandes contra los pequeños, pues lle-
frente a la cual las demás quedan completamente des- gan hasta a pervertir el concepto de justicia haciendo
valorizadas. ver como justo lo que es injusto, llamando «salvación»
2. Se absorben los bienes o las posesiones, en este a lo que es a todas luces perjudicial y esclavizante
caso el ganado (17s); en definitiva, los recursos natu- para el ser humano y para la misma tierra. ¿No es ésa
rales con que cada país cuenta para la subsistencia de la misma suerte de miles y miles de personas que es-
sus ciudadanos. Hoy no sería tanto ganado cuanto tán obligadas a «agradecer» la explotación de la que
metales, petróleo, maderas, animales exóticos, pro- son víctimas? ¿No nos muestra este pasaje la antítesis
ductos cultivados, manufacturas... más clara del plan del Creador de los inicios del libro?
3. Agotado el dinero y los ganados no quedan sino ¿No es ésta la puerta de ingreso de todos los males del
las personas y los campos que acosados por el hambre mundo que nos describen los relatos de Gn 3–11?
se convierten en la única prenda de cambio para se- El proceso de empobrecimiento moderno de los
guir sobreviviendo (20s); así, tanto personas como países en vías de desarrollo conlleva el saqueo de los
campos pasan a ser propiedad de un mismo dueño bienes y la negación de oportunidades reales de liber-
que se ha ido apoderando de todo. tad comercial, de condiciones equitativas de inter-
Hoy, personas y campos –territorios, países– viven cambio, y luego se pretende aparentar ante el mundo
esta idéntica realidad: el hambre, el subdesarrollo y el como grandes benefactores enviando «ayudas» y «do-
alto grado de corrupción política de países pobres y ri- naciones» a los países empobrecidos. La obligación
cos, han embarcado a los más débiles en lo que co- moral de nuestras Iglesias y grupos comprometidos
nocemos como la absolutamente impagable «deuda con los pueblos debería orientarse hacia una resisten-
externa», cuya consecuencia inmediata es el poner a cia efectiva contra tales ayudas que sólo patrocinan el
todos –personas y campos– al servicio de un mismo asistencialismo paternalista y afectan a la libertad, la
señor. La gran mayoría lo hace desde su propio sitio dignidad y la autonomía de los pueblos; no tanta
de origen; no hay que desplazarse necesariamente en «ayuda» ni obras de «beneficencia», sino más condi-
calidad de siervo al país de nuestro acreedor; ese ser- ciones de equidad y mayor empeño en el justo repar-
vicio y esa esclavitud la tenemos que vivir en nuestro to de los bienes creados y mayor apoyo al libre de-
propio suelo, soportando los ajustes y «recomenda- sarrollo de los pueblos. Con este pasaje nos vamos
ciones» –obligaciones– de los dueños del mundo, re- acercando cada vez más a la constatación histórica y
nunciando obligadamente a los beneficios de la salud, dolorosamente triste del extremo al que llegan la co-
de la educación, de la ciencia y la cultura, servicios dicia y el egoísmo humanos que desde los primeros
públicos, inversión social, propiedad intelectual... en capítulos del Génesis quiere hacernos entender el re-
aras del servicio a la deuda externa –eterna– que aho- dactor o los redactores del Pentateuco.
ga lenta y paulatinamente a más de la mitad del mun- 47,29-31 Últimos deseos de Jacob. Los versículos
do. 27s resumen el bienestar y la prosperidad que han al-
La sutil denuncia y condena de la Biblia a este pro- canzado Jacob y su familia en Egipto, signos claros en
ceso de empobrecimiento que inmediatamente se re- la mentalidad semita de la bendición divina; pero a
vela como contrario al plan divino la encontramos en pesar de esta constatación y de todo el bien que su
85 GÉNESIS 48
Egipto. 30 Cuando me duerma con mis pa- 9 Contestó José a su padre:
dres, sácame de Egipto y entiérrame en la –Son mis hijos, que Dios me dio aquí.
sepultura con ellos. Le dijo:
Contestó José: –Acércamelos que los bendiga.
–Haré lo que pides. 10 Israel había perdido vista con la vejez
31 Insistió él:
y casi no veía. Cuando se los acercaron, los
–Júramelo. besó y abrazó. 11 Israel dijo a José:
Y se lo juró. –No contaba con verte; ahora resulta
Entonces Israel hizo una inclinación ha- que Dios me ha dejado verte a ti y a tus
cia la cabecera de la cama. descendientes.
12 José se los retiró de las rodillas y se
Jacob bendice a Efraín y Manasés
(27) postró rostro en tierra. 13 Después tomó
1 Después de estos sucesos le avisa- José a los dos: a Efraín con la derecha lo
48 ron a José que su padre estaba gra- puso a la izquierda de Israel, a Manasés con
ve. Él tomó consigo a sus dos hijos, Mana- la izquierda lo puso a la derecha de Israel; y
sés y Efraín. 2 Le comunicaron a Jacob que se los acercó. 14 Israel extendió la mano de-
estaba llegando su hijo José. Israel, hacien- recha y la colocó sobre la cabeza de Efraín,
do un esfuerzo, se incorporó en la cama. el menor, y la izquierda sobre la cabeza de
3 Jacob dijo a José: Manasés; cruzando los brazos, pues Mana-
–Dios Todopoderoso se me apareció en sés era el primogénito. 15 Y los bendijo:
Luz de Canaán y me bendijo, 4 diciéndome: –El Dios en cuya presencia caminaron
Yo te haré crecer y multiplicarte hasta ser mis padres, Abrahán e Isaac; el Dios que
un grupo de tribus; a tus descendientes en- fue mi pastor desde mi nacimiento hasta
tregaré esta tierra en posesión perpetua. hoy; 16 el Ángel que me redime de todo mal
5 Pues bien, los dos hijos que te nacieron en bendiga a estos muchachos; que ellos lle-
Egipto antes de venir yo a vivir contigo, se- ven mi nombre y el de mis padres, Abrahán
rán míos: Efraín y Manasés serán para mí e Isaac, que crezcan y se multipliquen en
como Rubén y Simeón. 6 En cambio los que medio de la tierra.
te nazcan después serán tuyos y en nombre 17 Viendo José que su padre había colo-
hijo ha traído a la familia, Jacob no concibe que esta teologizada de la historia, de la realidad vivida por las
tierra sea el lugar de su morada definitiva; así pues, tribus del norte que atribuían su procedencia al pa-
utilizando un gesto antiguo de juramento solemne triarca José: las tribus de Manasés y de Efraín. Históri-
que consiste en hacer jurar con la mano sobre los ge- camente fue tal vez la tribu de Efraín, o por lo menos
nitales de quien toma el juramento (cfr. 24,2-9), Jacob una porción de ella, la que logró sobrevivir a la des-
hace jurar a su hijo José que se ocupe de su sepultura trucción del reino del norte (cfr. Os 5,3.5.11.13), y de
en la tumba de los suyos, es decir, en Canaán, tierra allí esta proyección al pasado, a la escena donde Ja-
de la promesa divina. En efecto, José jura así a su pa- cob prefiere al menor sobre el mayor, una constata-
dre que está ya próximo a morir. ción que, entre otras cosas, se ha venido repitiendo a
48,1-22 Jacob bendice a Efraín y Manasés. Una lo largo de las historias patriarcales. La escena conclu-
última actuación de Jacob antes de su muerte: in- ye con las palabras de Jacob, quien recuerda a José
corporar a sus dos nietos a la lista de sus hijos, en sus que su lugar y su tierra es Canaán, Siquén, y no Egip-
propias palabras, para reemplazar a Rubén y a Simeón to (22), y su declaración de confianza en que Dios
que pronto tendrán que desaparecer. Como quiera mismo los acompañará en el futuro retorno (21).
que estos sucesos no son una crónica «histórica» en
sentido moderno, en realidad se trata de una lectura 49,1-28 Testamento profético de Jacob. La mayo-
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a ser una tribu y crecerá. Pero su hermano pondrás la mano
menor será más grande que él y su des- sobre la nuca de tus enemigos,
cendencia será toda una nación. 20 Enton- se postrarán ante ti los hijos de tu padre.
ces los bendijo: 9 Judá, hijo mío eres,
–El pueblo de Israel usará sus nombres como un cachorro de león:
para las bendiciones diciendo: ¡Dios te cuando regresa de cazar;
haga como a Efraín y a Manasés! se agacha y se tumba
Así colocó a Efraín delante de Manasés. como león o como leona,
21 Israel dijo a José: ¿quién se atreve a desafiarlo?
–Yo estoy para morir; Dios estará con 10 No se apartará de Judá el cetro
ustedes y los llevará otra vez a la tierra de ni el bastón de mando
sus padres. de entre sus rodillas,
22 Yo te doy más que a tus hermanos, te
hasta que le traigan tributo
entrego Siquén, la que conquisté a los y le rindan homenaje los pueblos.
amorreos con mi espada y mi arco. 11 Ata su burro a una viña,
que sucederá en el futuro. 2 Reúnanse y es- y sus dientes más blancos que leche.
cúchenme, hijos de Jacob, oigan a su pa- 13 Zabulón habitará junto a la costa,
dre Israel: será un puerto para los barcos,
3 Tú, Rubén, mi primogénito, su frontera llegará hasta Sidón.
14 Isacar es un asno robusto
mi fuerza y primicia de mi virilidad,
primero en rango, primero en poder; que se tumba entre las alforjas;
4 precipitado como agua, 15 viendo que es bueno el establo
ría de comentaristas del Pentateuco está de acuerdo encontramos dos bendiciones que recaen sobre los
en afirmar que éste es un poema que recoge tradicio- dos grandes núcleos que conformarían los dos reinos
nes muy antiguas sobre los núcleos humanos que die- de Israel: Judá, tribu dominante del sur, de donde
ron origen a lo que se conoce como las tribus de Is- procede David y cuyo acento es de auténtica profecía
rael, releído y adaptado al tiempo de la monarquía. El monárquica (8-12); la otra bendición recae sobre
poema recoge definiciones de nombres, rasgos de José, cuyo tronco da origen a las tribus más fuertes del
comportamiento de las tribus y, lo más llamativo, la norte, Efraín y Manasés (22-26); no hay alusión a su
condena definitiva para Rubén (3s), cuyo pecado de destino monárquico, sino a su prosperidad económi-
35,22 no había sido aún castigado, y para Simeón y ca y a su poderío militar que llegarán a hacerse sentir
Leví, ya advertidos en 34,1-31. Sus respectivas sen- sobre el resto de tribus, hasta el punto de impulsar y
tencias consisten en la pérdida de sus derechos terri- lograr un cisma.
toriales en la futura nación israelita. Por lo demás, sólo 49,29-33 Muerte de Jacob. Termina este capítulo
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21 Neftalí
es cierva suelta 33 Cuando Jacob terminó de dar instruc-
que tiene crías hermosas. ciones a sus hijos, recogió los pies en la
22 José es un potro salvaje, cama, expiró y se reunió con los suyos.
un potro junto a la fuente, Funeral de Jacob
asnos salvajes junto al muro. 1 José se echó sobre él llorando y
23 Los arqueros los irritan,
50 besándole. 2 Después ordenó a los
los desafían y los atacan. médicos de su servicio que embalsamaran
24 Pero el arco se les queda rígido
a su padre, y los médicos embalsamaron a
y les tiemblan manos y brazos Israel. 3 Les llevó cuarenta días, que es lo
ante el Campeón de Jacob, que suele llevar el embalsamar, y los egip-
el Pastor y Piedra de Israel. cios le guardaron luto setenta días. 4 Pasa-
25 El Dios de tu padre te auxilia,
dos los días del duelo, dijo José a los cor-
el Todopoderoso te bendice: tesanos del faraón:
bendiciones que bajan del cielo, –Si he alcanzado su favor, díganle per-
bendiciones del océano, sonalmente al faraón: 5 Mi padre me hizo ju-
acostado en lo hondo, rar: cuando muera, me enterrarás en el se-
bendiciones de vientres y ubres, pulcro que me hice en Canaán. Ahora,
26 bendiciones de espigas abundantes,
pues, déjame subir a enterrar a mi padre, y
bendiciones de montañas antiguas, después volveré.
ambición de colinas perdurables, 6 Contestó el faraón:
bajen sobre la cabeza de José,
coronen al elegido entre sus hermanos. –Sube y entierra a tu padre, como lo has
27 Benjamín es un lobo rapaz: jurado.
7 Cuando José subió a enterrar a su pa-
por la mañana devora la presa,
por la tarde reparte despojos. dre, lo acompañaron los ministros del fa-
raón, los ancianos de la corte y los conce-
28 Éstas son las doce tribus de Israel, y
jales de los pueblos, 8 y toda su familia, sus
esto es lo que su padre les dijo al bendecir- hermanos, la familia de su padre; sólo que-
los, dando una bendición especial a cada daron en Gosén los niños, las ovejas y las
uno. vacas. 9 Subieron también carros y jinetes,
Muerte de Jacob y la caravana era inmensa.
29 Y 10 Llegados a Goren Ha-Atad, al otro
les dio las siguientes instrucciones:
–Cuando me reúna con los míos, entié- lado del Jordán, hicieron un funeral solem-
rrenme con mis padres en la cueva del ne y magnífico, y le hicieron duelo siete
campo de Efrón, el hitita, 30 la cueva del días. 11 Viendo los cananeos que habitaban
campo de Macpela, frente a Mambré, en el país el funeral de Goren Ha-Atad comen-
Canaán, la que compró Abrahán a Efrón, el taron:
hitita, como sepulcro en propiedad. 31 Allí –El funeral de los egipcios es solemne.
enterraron a Abrahán y Sara, su mujer; allí Por eso llamaron el lugar: Duelo de
enterraron a Isaac y a Rebeca, su mujer; allí Egipcios –está al otro lado del Jordán–.
enterré yo a Lía. 32 El campo y la cueva fue- 12 Sus hijos cumplieron lo que les había
ron comprados a los hititas. mandado: 13 lo llevaron a Canaán, lo ente-
con la noticia sobre la muerte de Jacob; pero antes de tórica que permite a Israel descubrir la faceta libera-
morir recalca con insistencia su deseo de ser sepulta- dora de Dios.
do al lado de sus antepasados, una forma de ratificar 50,1-26 Funeral de Jacob – Muerte de José. Lle-
que el lugar de la promesa no será Egipto, sino Ca- gamos con este capítulo al final de una historia que
naán, y al mismo tiempo una manera de indicar que, intentó poner de manifiesto las raíces ancestrales de
con su muerte, la historia del pueblo y las esperanzas un pueblo, cuya historia ha estado ligada al bien y al
del cumplimiento de las promesas sobre la tierra y so- mal, a la bendición, a los castigos y, en fin, un pue-
bre la libertad no podrán quedar sepultadas en Egip- blo que se prepara para comenzar una nueva era, no
to. Hay que tener presente que Egipto adquiere en la ya en torno a una figura patriarcal, sino en torno a
Biblia un valor simbólico como lugar de muerte, de una coyuntura histórica en tierra egipcia. Se podría
esclavitud, antítesis del plan de Dios y coyuntura his- decir que la muerte de Jacob y de José ponen punto
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rraron en la cueva del campo de Macpela, Dios? 20 Ustedes intentaron hacerme mal,
frente a Mambré, el campo que Abrahán Dios intentaba convertirlo en bien, conser-
había comprado a Efrón, el hitita, como se- vando así la vida a una multitud, como so-
pulcro en propiedad. mos hoy. 21 Por tanto, no teman. Yo los
14 Volvieron a Egipto José con sus her- mantendré a ustedes y a sus niños.
manos y con los que lo habían acompaña- Y los consoló llegándoles al corazón.
do a enterrar a su padre una vez que lo hu- Muerte de José
bieron enterrado. 22 José
15 Al ver los hermanos de José que su vivió en Egipto con la familia de
padre había muerto, se dijeron: su padre y cumplió ciento diez años; 23 lle-
–A ver si José nos guarda rencor y quie- gó a conocer a los hijos de Efraín hasta la
re pagarnos el mal que le hicimos. tercera generación, y también a los hijos de
16 Y enviaron un mensaje a José: Maquir, hijo de Manasés, y se los puso en el
–Antes de morir, tu padre nos mandó regazo.
17 que te dijéramos: Perdona a tus herma- 24 José dijo a sus hermanos:
nos su crimen y su pecado y el mal que te –Yo voy a morir. Dios se ocupará de us-
hicieron. Por tanto, perdona el crimen de tedes y los llevará de esta tierra a la tierra
los siervos del Dios de tu padre. que prometió a Abrahán, Isaac y Jacob.
25 Y los hizo jurar:
José al oírlo, se echó a llorar. 18 Enton-
ces vinieron sus hermanos, se echaron al –Cuando Dios se ocupe de ustedes, se
suelo ante él y le dijeron: llevarán mis huesos de aquí.
–Aquí nos tienes, somos tus siervos. 26 José murió a los ciento diez años de
19 José les respondió: edad. Lo embalsamaron y lo metieron en
–No teman. ¿Ocupo yo el puesto de un ataúd en Egipto.
final a una era y abren el camino para iniciar otra. El pecado que ellos cometieron; que la esclavitud en
capítulo puede dividirse en tres secciones bien defi- Egipto no es un castigo o una retribución por ello. Se
nidas: trata, por encima de todo, del extremo de la injusti-
1. Muerte y sepultura de Jacob: José cumple pun- cia protagonizado por el egoísmo y la codicia faraó-
tualmente con su juramento de sepultar a su padre en nicos que servirá para que Dios manifieste su poder
Canaán, frente a Hebrón al lado de los suyos; se su- revelándose y dándose a conocer como Dios libera-
braya el hecho de que después de los funerales José dor. José declara su perdón y olvido, y al mismo tiem-
regresa a Egipto (5b.14). po subraya que él mismo está en manos del misterio-
2. El arrepentimiento de los hermanos de José y la so plan divino que se vale aun de acciones tan
petición formal de perdón por la acción cometida negativas como la de sus hermanos para realizar sus
contra él en su adolescencia: pese a que en 45,4-8 designios.
José ha declarado a sus hermanos libres de toda cul- 3. Conclusión del libro: José muere anciano y col-
pabilidad, ellos recuerdan de nuevo el caso y sienten mado de años, descripción que se ha hecho de todos
temor por alguna represalia suya. Por primera vez sus antepasados para decir que muere muy bendeci-
confiesan su culpa y una vez más declaran sumisión a do. No pide que su cuerpo sin vida sea llevado de in-
José (17.18). Arrepentimiento y absolución también mediato a Canaán como lo hizo Jacob; como si su-
podrían entenderse como un artificio literario, me- piera la suerte que espera a su pueblo en Egipto,
diante el cual el sabio israelita quiere dejar claro que solamente pide que cuando Dios se ocupe de ellos y
el cambio de suerte que va a tener el pueblo que des- los haga salir de este país lleven consigo sus huesos.
ciende de este grupo no tiene nada que ver con el
ÉXODO
E
l Éxodo, segundo libro del Pentateuco, es el libro de la liberación
y de la Alianza, de los primeros pasos por el desierto y de la fa-
bricación del instrumental cúltico. Libro heterogéneo por tema y
origen. La división temática se da por bloques bastante diferenciados, la
división por origen impone muchas veces destrenzar lo trenzado por el
autor del libro actual.