0 calificaciones 0% encontró este documento útil (0 votos) 44 vistas 29 páginas Capítulo 4
El capítulo explora cómo diferentes culturas organizan el aprendizaje y cómo nuestras creencias sobre el mismo pueden ser limitadas o erróneas. Se argumenta que el aprendizaje no es simplemente la adquisición de conocimientos, sino un cambio duradero en nuestras habilidades y creencias, que a menudo requiere olvidar información previa. Además, se destaca la importancia de recurrir al conocimiento científico en lugar de confiar en el sentido común para abordar las dificultades de aprendizaje.
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CAPITULO 4
APRENDER CON CIENCIA
Fui a la escuela de mateméticas, donde el maestro
ensefiaba a sus alumnos segin un método dificil-
mente imaginable para nosotros en Europa. La pro-
posicién y la demostracién se escribfan con toda
claridad en una oblea delgada con una tinta hecha
de un colorante cefélico. El estudiante tenfa que tra-
garsela con el estémago vacio y en los tres dias si-
gulientes no probar nada que no fuera pan y agua.
Cuando la oblea se digeria, el colorante ascendia al
cerebro Ilevando consigo la proposicién. Pero el re-
sultado no ha tenido éxito por ahora, en parte por
algin error en la posologia o la composicién, y en
parte por la perversidad de los mozalbetes, a quienes
resultan tan nauseabundas estas bolitas que general-
mente se hacen a un lado a hurtadillas y las expulsan
hacia arriba, antes de que puedan tener efecto. Tam-
poco ha podido todavia persuadirseles de que guar-
den la larga abstinencia que la receta exige.
JonarHaN Swirr,
Los viajes de Gulliver
Del aprendizaje de la cultura a la cultura del aprendizaje
Segtin acabamos de ver, cada sociedad organiza el aprendizaje en
funcién de los usos que se hacen en ella del conocimiento y que
acaban por conformar sus metas educativas. De hecho, podriamos
decir que la socializacién no solo consiste en un aprendizaje de la
cultura —esa acumulacién de saberes, historias, valores, formas de62 LA PARADOJA DEL APRENDIZAJE
1 hacer, pensar y sentir, el conjunto de SE ea aerial compartidas
\ al que llamamos cultura—, sino también en ai aad una cultura
| de aprendizaje propia, una forma caracteristica de apropiarse qe
| todos esos productos culturales. Hoy seals: que a se aprende
igual en todas las sociedades. La evolucién y el cam! igo han
traido diferentes formas de aprender, la ya reacions - istoria
cultural del aprendizaje. Pero también hay una geografia del apren.
dizaje, culturas de aprendizaje diferentes en distintos paises, en es.
ecial cuando se comparan sociedades tan dispares como las occi-
~ dentales y las orientales'. Esas diferentes culturas acaban generando
una manera propia de relacionarse con el aprendizaje —de polos
cerlo, promoverlo, organizarlo, evaluarlo, etcétera— que acaba por
formar parte de la mentalidad compartida en esa sociedad, ese con-
junto de creencias que damos por supuestas, que nunca ponemos
en duda, que conforman nuestro «sentido comtin». Solemos to-
mar conciencia de esos hdbitos 0 creencias de sentido comin
cuando viajamos a otro pais, o a otra cultura, en la que no se res-
petan, ni se cumplen ni se asumen. Nos sucede con la forma de
saludar, con el significado de ciertas interacciones sociales 0 con
los estereotipos que tenemos, pero también puede sucedernos
con nuestras formas de relacionarnos con el conocimiento, con la
cultura del aprendizaje.
La psicologia entiende ese sentido comtin como un sistema de
creencias 0 teorias implicitas compartidas, aquello que damos por
supuesto con respecto al mundo, con frecuencia sin saber siquicra
que lo estamos asumiendo (hasta que alguien viola esos supuestos).
Tenemos expectativas en forma de estereotipos con respecto al
comportamiento de las personas por su Pertenencia a ciertos gru-
Pos sociales, étnicos o profesionales. Tenemos representaciones im-
plicitas sobre el mundo fisico 0 natural, sobre las causas de la con-
ducta y los motivos de las Personas, etcétera. Y también tenemos
un conjunto de creencias intuitivas sobre el funcionamiento de la
mente y mds en concreto sobre el aprendizaje. Suelen ser creencias
© teorias implicitas sobre las que apenas hemos reflexionado cons-
cientemente. [Nuestro sentido comin es la respuesta a preguntasAPRENDER CON CIENCIA 63
eT
que nunca nos hemos hecho.\Todos tenemos una teorfa implicita o
un modelo se sentido comiin sobre qué es aprender, Incluso los
nifios de 3-4 afios tienen ya creencias muy asentadas sobre qué es
aprender y cémo se puede aprender mejor,
Un buen punto de partida para reconocer nuestras ideas de
sentido comin (es recurrir a la definicién de aprendizaje ofrecida
por el diccionario de la Real Academia Espafiola: Hay dos acepcio
nes para la accién de aprender: «Adquirir el conocimiento de ‘isd
por medio del estudio o de la experiencia» y «grabar algo en la me-|
moria»*. Estas definiciones nos orientan ya sobre algunos de los
supuestos implicitos que subyacen a nuestra concepcién cultural
del aprendizaje: se trata de adquirir 0 incorporar algo que no tenia-
mos; ese algo suele ser conocimiento; consiste en grabar o hacer
una copia en la memoria; y es producto del estudio o de la experien-
cia. Pero esta idea del aprendizaje, la que manejamos en el dia a dia
y damos por supuesta cuando, por ejemplo, interpretamos los resul-
tados de PISA o intentamos explicar las dificultades de aprendizaje
de nuestros hijos o alumnos, o de nosotros mismos, no se corresponde
mucho con el concepto que surge de la investigacién reciente en el
marco de la nueva ciencia del aprendizaje. De la misma manera que
cuando tenemos una enfermedad seria no debemos fiarnos de quien
nos sugiere soluciones de sentido comtin, sino que conviene recurrir
al conocimiento cientifico, experto, del médico, por mds contrain-
tuitivo que nos resulte, cuando nos enfrentamos con las enfermeda-
des del aprendizaje, hay que desconfiar también del sentido comin
y recurrir al conocimiento cientifico. Tampoco a la hora de superar
las dificultades del aprendizaje, de afrontar la brecha que supone la
paradoja del aprendizaje, conviene fiarse de nuestro sentido co-
mtin y menos atin de quien, desde ese mismo ptilpito del sentido
comtin, sugiere que hay que hacer las «cosas como Dios manda»,
que viene a ser hacerlas como siempre se han hecho®. Si los médicos
hicieran las cosas como se hicieron siempre, nuestra esperanza de
vida seria mucho menor.
Nuestras creencias intuitivas, de sentido comin, sobre la trans-
misién de las enfermedades, el movimiento de los objetos o de los64 LA PARADOJA DEL APRENDIZAJE
planetas, o sobre la cafda de los cuerpos chocan con las teorias oj
tificas sobre esos mismos temas, que han sido earache elab,
das a través de la experimentacién y el ae de modelos :
rias®, Si fuera por nuestras teorfas LOE es eae O volarita
los objetos més pesados caerfan mas rapido, = ierra oa tia Birang
en torno al Sol, el sida seguiria siendo un pros ae lel pecado, i
tera. Igualmente, aunque no nos resulte tan evi oa peeaa Psicg,
logia intuitiva del aprendizaje es también i muchos de sus supe,
tos y creencias contraria a lo que hoy dice la ciencia en este dominio,
eh.
ra.
Hacia un nuevo concepto de aprendizaje
Frente a las definiciones que acabo de destacar, la Psicologia de]
aprendizaje asume una visién mds compleja y diversa de lo que
es aprender, que se aleja en varios supuestos esenciales de esas
creencias de sentido comin. Se trata, por tanto, de un concepto
complejo en el que hay muchas variantes’, pero para esta exposi-
cién partiré de que ef aprendizaje es un cambio relativamente perma-
nente y transferible en los conocimientos, habilidades, actitudes, emo-
ciones, creencias, etc., de una persona como consecuencia de sys
practicas sociales mediadas por ciertos dispositivos culturales. Aunque
pueda parecer que hay una cierta similitud superficial con las defi-
niciones anteriores de sentido comin, voy a intentar mostrar seis
rasgos en que esta idea cientifica sobre el aprendizaje se diferencia
profundamente de esas concepciones populares o intuitivas. Esos
, fasgos nos serviran ademas en el préximo apartado para entender
un poco mejor las causas de esa paradoja del aprendizaje.
ad Aprender es cambiar
EI primero de esos rasgos es que frente a la idea del aprendizaje
como la adquisicién o incorporacién a la mente de un conocimien-
to que no estaba en ella, la ciencia del aprendizaje asume hoy en diaAPRENDER CON CIENCIA 65
que aprender es cambiar lo que ya somos. Ain petvive en nosotro:
la idea de que la mente del aprendiz es una tabula rasa, z
tablillas en las que se grabaron los primeros signos escrit
metafora de la mente, una pizarra en blanco que quien
educa debe lenar. Guy Claxton ironiza sobre la funcién de qui
ensefia como un gasolinero empefado en Henar el depésito de a
nocimientos de quien esta aprendiendo’, con la consabida frustra-
cién, ya que gtan parte de lo que entra termina saliendo y perdién-
dose, tal vez porque la mente del aprendiz no es estanca, no acaba
en el aula, sino que est4 abierta a otras muchas experiencias de las
que extrac también otras informaciones y conocimientos y en la que
esos nuevos saberes implantados se difuminan.
No se trata, por tanto, de llenar la mente sino de cambiar lo
que en ella ya esta inscrito, aunque a veces con tinta invisible, y
para ello tan importante como los nuevos conocimientos que se
quieren ensefiar es saber lo que esta ya en la mente del aprendiz, sus
conocimientos previos. Las recientes teorfas del aprendizaje dife-
rencian entre dos formas esenciales de aprender. Gran parte de
esos conocimientos previos, de lo que somos y sentimos, los hemos
adquirido sin ser conscientes de ello, simplemente detectando,
como el célebre perro de Pavlov, las cosas que tienden a ocurrir
juntas en el ambiente. La psicologia habla en este caso de un apren-
dizaje implicito, que se produce sin conciencia, intencién o esfuer-
zo, por simple percepcién de las regularidades que hay en nuestro
entorno. Asi aprenden por ejemplo los nifios, a partir de las dispo-
siciones naturales para la adquisicién del lenguaje, la lengua mater-
na, sin dolor ni esfuerzo aparente; y por supuesto sin saber que la
estén aprendiendo (no es solo que hablemos en prosa sin saberlo,
como le sucedia al personaje de Moliére, sino que incluso podemos
hablar en subjuntivo o en pluscuamperfecto de indicativo o en
imperativo sin tener siquiera nocién de la existencia de tales formas
verbales),
Pero hay un segundo tipo de aprendizaje, esforzado, conscien-
te, que solo se produce de modo deliberado y con intencién, el
llamado aprendizaje explicito, que en realidad consiste en tomar
aquellas
‘os como
enseha oNDIZAJE
[A DEL APRE!
ARADO].
(Coe
Jo que ya somos implicitamente Para as; fs
conciencia es 1zo. Cuando intentamos aprend., Rude
biarlo con estue cambiar nuestros conocimiento,
0s
Previg. “Bung.
lengua, oo propia lengua, ya que la segunda se ae
jue!
re
tos sobre ra pizarra ya esta escrita), de modo que la Ie, €Nde
7 i i - Buia pe
la Pui cat en el aprendizaje de la fonética, que se tiie de ote,
; fi
naa aracteristica, de su semAntica, con sys ‘falsog — Bro,
nunciacién ca etc. La inmensa mayoria de los apren, ey igs,
matica, * Glti Yes gin?
de su gra todos, pertenecen a este ultimo grupo, Suponen ¢ dg,
ciles, sino to dos, muchas veces con una fuerte carga cmon bing
sbitos arraigados, i aay ra i io
pees, — mos stra identidad implicita, modificar lo ue ya eS
o cambia muchas veces nosotros lo sepamos, en Duestra
escrito, sin que dificil, en parte Men.
Cambiar lo que somos es muy 7 Parte Porque Micha |
— s no sabemos lo que somos, pero también Porque ese ¢,.,% |
veces sae ‘ 7 |
requiere procesos de aprendizaje complejos, ademas de Mucho
re
fuerzo y sobre todo deseo de cambia:
io
&
... de forma duradera
Pero si aprender requiere cambiar, no todo cambio implica verda.
dero aprendizaje. En las investigaciones psicoldgicas se asume que
para que haya aprendizaje el cambio logrado debe ser sélido y du.
radero. Veiamos ya que aprender a fumar es ficil Pero dejarlo, cam.
biar, es muy dificil (salvo para Marc Twain, quien opinaba que era
muy facil, porque él lo habia conseguido cien veces). Para hablar de
un buen aprendizaje debemos conseguir que los cambios logrados
sean duraderos, resistentes al olvido, que produzcan un cambio
relativamente Permanente en la memoria, en las conductas, etc.
Como veremos en un préximo apartado, muchos de los fracasos
del aprendizaje se deben Precisamente a la fragilidad o volatilidad
alumno tiene los conoci-
d que aprender es combatir el olvi-
©. De hecho, nuestra Psicologia intuitiva, de sentido comtin, astAPRENDER CON CIENCIA 67
me que Ja memoria es un registro fiel de lo que nos ha sucedido,
ue solemos recordar las cosas tal como sucedieron, y que el buen
aprendizaje debe ser una copia exacta de los materiales presenta-
dos. Se asume que aprender es en gran medida ejercitar la memo-
tia, que estudiar es repasar de forma literal el material, que el alum-
no que fracasa debe repetirlo més veces, ahora con mayor ahinco y
dedicacion- Si olvida es porque no ha practicado lo suficiente. Para
aprender debe hincar mds los codos.
Pero la psicologia cognitiva ha demostrado que, por el contra-
rio, aprender requiere olvidar. Si no olvidéramos, no podriamos
aprender. Asi sucede en la famosa historia de Funes el memorioso, de
Borges, en la que un adolescente se cae del caballo y como conse-
cuencia sufre una antiamnesia, ya no puede olvidar nada, recuerda
con absoluta fidelidad todos los detalles de cuanto le sucede. Pero a
partir de ese momento, nos dice Borges, no puede pensar —ni
aprender, afiado yo—, porque «pensar es olvidar diferencias, es ge-
neralizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no habia sino
detalles, casi inmediatos»"®, Afios después de esta genial pardbola
de Borges, seguramente usted tiene cerca su propio Funes digital
con el que comprobar que sin olvidar no se puede aprender. Cual-
quier ordenador o dispositivo digital al uso puede registrar —gra-
bar en su memoria seguin la definicidén del aprendizaje de la RAE—
con total fidelidad cualquier informacién que procese, por compleja
y cuantiosa que sea y en cualquier lenguaje imaginable. Basta con
apretar una tecla o deslizar el pulgar por la pantalla, y la informa-
cién queda almacenada con absoluta fidelidad y precisién para
siempre. El ordenador, como Funes, no olvida nada.
Intente usted hacer lo mismo. Relea el ultimo parrafo, solo ese.
Cierre después los ojos y trate de recordar lo lefdo al pie de la letra,
grabar en su memoria un registro fiel del texto, palabra a palabra.
Con una vez no basta, si tiene paciencia puede probar muchas ve-
ces, repasar el parrafo, y finalmente tal vez consiga un recuerdo casi
exacto. Pero deje pasar unos minutos y esa memoria fiel se difumi-
nara. A diferencia de la memoria del ordenador, la memoria huma-
na no esté disefiada —o sea, no ha sido seleccionada— para recor-68 LA PARADOJA DEL APRENDIZAJE
dar con fidelidad el pasado, sino para anticipar ¢ de modo Flexible el
eficaces en el recuerdo exacto, fiel, al
futuro“. Somos muy poco do significado, inter
ie de la letra, pero muy potentes dando signi ft ‘Pretan.
do, usando de forma flexible esa informacion para a ‘aborar nuevas
ideas o recuerdos. Nuestra memoria es fluida y cambiante, no esta.
ue a es ante todo cambiar olvidando todo lo que no Tesul.
la relevante. La memoria humana no es nunca fiel, no solo Porque
olvida, sino sobre todo porque distorsiona lo que recuerda en fun.
cién de sus nuevas experiencias, de los nuevos aprendizajes (;cugn.
tas veces no ha creido usted tener un recuerdo vivido, concreto,
de un suceso para luego descubrir que es una memoria implan.
tada, un falso recuerdo, ya que no estuvo allf sino que ¢suna historia
que le fue contada pero que recuerda como una experiencia real?),
Por ejemplo, usted no recordaré con exactitud el ultimo Parrafo, no
lo habrd registrado en su memoria, pero seguramente si ser4 capaz de
resumir a su manera, de interpretar, no solo ese parrafo, sino todo
el contenido de lo leido hasta ahora. Pero su recuerdo no seré fiel,
exacto, no recordaré lo que esta escrito, sino c6mo interpreta us-
ted lo que ha leido (que sera casi con certeza diferente en mayor |
o menor medida de cémo interpretarfa otro lector ese mismo tex-
to). Ademaés, si este texto le afecta, le influye, producird cambios
mas duraderos en usted, pero a medida que sus conocimientos o
ideas sobre el aprendizaje cambien, iré cambiando también su
recuerdo de este libro (al que acabar4 atribuyendo ideas que no
estan escritas aqui, sino que usted ha pensado 0 vivido con poste-
tioridad).
Seguin la psicologia del aprendizaje, eso es lo que nos sucede
cuando aprendemos, las nuevas experiencias cambian nuestra
mente, al tiempo que nuestra mente también altera el contenido de
lo que estamos aprendiendo. Comprender es traducir algo a las
propias palabras. Y ya se sabe que traducir es alterar, traicionar la
literalidad de lo escrito. En cambio, en cualquier lector digital en
que usted cargue este texto como ebook apareceran exactamente las
mismas palabras y en el mismo orden (ila envidia de cualquierAPRENDER CON CIENCIA 69
alumno)). Pero resulta que el lector digital no ha aprendido nad
dobre el texto —como el alumno que repite un ter al pie de
Jetra, ano ser que se trate de un poema, aprende muy poco saben
a y en cambio usted, que no lo ha grabado en sneer
habrd aprendido en la medida en que la lectura haya movilineds
us conocimientos previos y le haya ayudado asi a cambise enn
moria, a modificarse a si mismo. cad
_y transferible
Para que haya aprendizaje debe haber un cambio duradero. Pero
tampoco eso basta para lograr un buen aprendizaje, que requiere
ademés que lo aprendido pueda ser transferido 0 usado en situacio-
nes nuevas, distintas a aquella en la que se aprendidé. Educamos en
valores a los nifios para que hagan uso de ellos en nuevas situacio-
nes, para que se los apropien y a través de ellos den sentido a su
conducta en otros contextos. No se aprende a hablar inglés para
usarlo exactamente en las mismas situaciones y con las mismas per-
sonas con las que lo estamos aprendiendo, sino en nuevos contex-
tos. Y si queremos que haya verdadero aprendizaje no se deberia
aprender quimica o matemiaticas solo para superar los exdmenes
correspondientes (funcién selectiva), sino para poder usar el cono-
cimiento quimico 0 matemitico para resolver otro tipo de proble-
mas en los que pueda ser necesario. Con frecuencia mis alumnas se
“qugjin de que al evaluar sus aprendizajes, les planteo preguntas 0
situaciones que no he explicado en clase o que no hemos trabajado
exactamente asi. En ese caso reclaman de nuevo un aprendizaje li-
teral, una réplica de lo dicho, pero la dnica manera de comprobar
sialguien ha aprendido es enfrentarle a una situacién nueva y com-
probar si es capaz o competente para usar lo aprendido en ese con-
texto (aunque, eso si, para evaluar asi previamente hay que haber
ayudado también a aprender asi).
Volvamos a su Funes digital, ese dispositive tan preciso en la
recuperacién de informacién y reacio al olvido como limitado en70 LAPARADOJA DEL APRENDIZAJE
fi vin Borges, Fi
idad de a) ler. Ya veiamos aus Be ee ie se ea
su capac denador, de generalizar o transfe Prend;,
peaUaE or ue eso requiere cambiarlo, reorga
Piaa Jos elementos que compo.
do a nuevas situaciones,
it ntre
zarlo, establecer nuevas relaciones entre 105 ee te a apre
i j6n. Los alumnos estan a ae
nen esa informacion. en un bar de carretera, que
la carta
arero que canta
e tos en el mismo orden y aunque le pregunte.
obligado a repetirlos todos
e ha dicho, se ve
(«lentejas, macarrones, ensalada
elen aprender asi también las causa,
Jas caracteristicas del Romanticismo
o las propiedades de los Iiquidos, con lo que luego son incapaces de
identificar esas causas, de reconocer una obra romantica o de deci.
dir si un objeto estara 0 no en estado liquido a partir de sus propie.
dades. No es que estén aprendiendo poco, es que estén aprendiendo
mal, de forma repetitiva, sin apenas comprender lo que aprenden,
con lo que no son capaces de recuperarlo de manera distinta g
como lo aprendieron, de transferirlo o transformarlo, lo que como
veremos més adelante, ayuda a entender parte de los pobres resul-
tados que obtienen en PISA.
prend
como el cam:
repite siempre los plat
ero qui
mos por el tere A
lesde el primero
de carrerilla, d
campera...»). Los alumnos su:
de las revoluciones burguesas,
§
... aunque no todo cambia igual
Pero si el aprendizaje requiere cambios duraderos y transferibl
ae todos esos cambios se producen de la misma forma. Velamnc Bt
pean nee que como consecuencia del Sandan
Saat ness habilidades, actitudes, emociones,
ae a ae mos, gracias a un buen ntimero de inves.
pee ae a resultados de aprendizaje se basan en
rene lades diferentes y dan lugar a cambios d.
: - El aprendizaje de d: j ihn
cidad de la luz o la capital de Melange aeRO» cual es la velo-
pital de Moldavia eeeAPRENDER CON CIENCIA 71
i ul distinta, ya que no
basta el repaso para asegurar este tipo de aprendizaje llamado signi-
ficativo. Comprender es mds dificil que
pee ei Trepetir, pero produce cam-
ios mas duraderos y transferibles, es decir, genera un mejor apren-
dizaje.
Aprender una informacién Por repaso, por mera repeticién,
tiene sentido y puede ser util si esa informacién o ese dato es rele-
vante y va a usarse con frecuencia. Aprenderlo todo asi, como ha-
cen muchos estudiantes —y como pretenden muchos padres y
madres que toman la leccién a sus hijos, y muchos profesores, que
finalmente son los que deciden y evaltian qué y cémo_se debe
aprender— empobrece el apre dizaje. Frente al Mmonocultivo)que
suele practicarse en muchos espacios sociales de aprendizaje, la psi-
cologia ha mostrado la diversidad, especificidad y riqueza en las
formas de aprender. En muchos espacios formales se cultiva atin
hoy el aprendizaje de informacién verbal como prototipo de todos
los aprendizajes. Asf, para saber si un alumno conoce la metodolo-
gia cientifica, se le pregunta cuales son los pasos que hay que se-
guir en un experimento, que el alumno puede ser capaz de recitar,
aunque no haya hecho un experimento en su vida. Es como si se
valorase la capacidad de alguien en la cocina pidiéndole que nos
recite la correspondiente receta, en vez de comprobar si es capaz |
de convertirla en un plato apetitoso. Igualmente se mide su cono-
cimiento moral por el grado en que conoce la filosofia kantiana,
una lista de preceptos morales, en lugar de observar su compor-
tamiento ético.
3 En este sentido, la psicologia diferencia entre aprender a decir
=| © aprendizaje verbal), aprender a hacer (procedimental) y apren-
2 (der a ser (actitudinal), e identifica los distintos procesos especificos
3 Vinculados a cada uno de esos aprendizajes!?. Como veremos més
adelante, en especial en los capitulos 10 y 11, nuestra cultura tien-
de a reducir el aprendizaje a la adquisicién de conocimientos ver-
bales 0 simbélicos y minusvalora el conocimiento practico, el saber
hacer, pero la nueva cultura del aprendizaje reclama no solo diver-Se
72. LA PARADOJA DEL APRENDIZAJE
i ién integrarla:
| sificar esas formas de aprender, eee eee nvegrarl S: Conca,
n forma « i rezca $0 aut: :
las en forma de competencias que favor czean el uso, it momo de
To aprendido en nuevas situaciones Y contextos. cettaieat
... dependiendo del tipo de practica social
El aprendizaje requiere practica. En algunos oar cote aprendi.
zaje implicito— practicamos sin darnos cuenta de que lo estamos
haciendo, sin esfuerzo ni dolor, mientras que en otros —cuando ¢|
aprendizaje es explicito— se trata de practica deliberada, conscien.
te, que requiere esfuerzo. Por tanto, sin practica no hay aprendiza.
| je. Es mas, los aprendizajes complejos requieren grandes cantidades
de practica. Podemos adquirir una fobia en un solo ensayo desgra-
ciado, ya sea viajando en avidn o con una comida ex6tica (aunque
luego consolidamos la fobia cada vez que evitamos la situacién
que nos produce ansiedad). Pero superar la fobia, cambiar nues-
tras respuestas emocionales en ese contexto, va a requerir muchas
mas sesiones. Aprender a jugar al tenis, a hablar inglés, a leeroa
tocar el piano son todos aprendizajes de procedimientos que ne-
cesitan cantidades masivas de prdctica. Dado que esa prdctica re-
quiere asignar recursos cognitivos y emocionales, aprender, al me-
nos de forma explicita o deliberada, exige motivacién por parte
del aprendiz, como muy bien saben casi todos los profesores y
muchos padres y madres. Pero sobre todo como han sabido muy
bien todos los alumnos 0 aprendices en todas las épocas. Para
aprender hay que tener o generar motivos que justifiquen el es-
fuerzo de aprender.
Nada de esto es nuevo, pero la gestién de esos motivos ha ido
cambiando con la sociedad, desde el aprendizaje movido por el
miedo (la letra con sangre entra), a la creacién de un sistema de
valores en forma de calificaciones ligado a la exclusién en la cultura
selectiva, a la més reciente crisis de ese sistema de valores en el
aprendizaje para todos, que hace necesario pensar en otro tipo de
metas y motivos que muevan a los aprendices. Pero la ciencia delAPRENDER CON CIENCIA 73
aprendizaje ha mostrado que tan importante como la cantid: id di
ractica —y los motivos que la sostienen— es la naturaleza . ali.
dad de esa préctica. No se trata solo de practicar mechs ee:
cBmo se practica. Asi, no es lo mismo la préctica repetiting ne
una y otra vez lo mismo, repasando en el mismo orden tod S los
elementos de la tabla periddica o la lista de las capitales on ne
ante un mapa mudo— que la prdctica reflexiva, que implica vane
rearse preguntas o actividades nuevas o diferentes cada vez que se
practica, lo que induce a generar una mayor comprensién.
En el caso de la practica repetitiva podemos hablar de un
aprendizaje basado en ejercicios, que son situaciones en las que el
contenido que hay que aprender esta previamente establecido y
el aprendiz debe limitarse a practicarlo una y otra vez siempre
igual, 0 con pequefias variantes. Asi se aprende, por ejemplo, a
formular frases interrogativas en inglés 0 a usar los Phrasal verbs. En
cambio, aprender mediante problemas implica enfrentarse a situa-
ciones para las que el aprendiz no dispone de una respuesta prees-
tablecida, con lo que aprender consiste precisamente en encontrar
pueste ia re La practica repetitiva,
mediante ejercicios, conduce a reproducir respuestas preestableci-
das. La practica reflexiva esta dirigida mds a hacerse preguntas y
buscar respuestas: propias que a repetir respuestas ya dadas. No es
lo mismo explicarle a un alumno las causas de la Revolucién fran-
cesa y pedirle luego que las repita que debatir en clase sobre los
factores que pudieron desencadenar esos sucesos. No es lo mismo
pedirles una reflexién sobre Cien avios de soledad a partir de un co-
mentario de texto ya establecido que pedirles su opinién sobre la
obra y generar un debate en clase sobre ella. Es mas que probable
que el contenido del comentario sea mucho mds rico y complejo
en el primer caso, pero producira mucho menor aprendizaje (con
los criterios que aqui venimos manejando, menos cambio durade-
to y transferible) que si los alumnos hacen su propio comentario y
lo comparan con otros, incluido, por qué no, el de algtin critico
literario. Y tampoco es lo mismo castigar a un nifio por quitar un
juguete o pegar a su hermano que reflexionar con él sobre las con-74 LAPARADOJA DEL APRENDIZAJE
secuencias de su conducta y por qué no debe volver a Tepetirla, p
el primer caso le estamos imponiendo un criterio externo, que pre
bablemente respetard solo si se mantiene la amenaza del castigg Ge
que jay de su hermano en cuanto salgamos de la habitacién!) Mien,
tras que en el segundo le estamos ayudando a interiorizarlo, asy.
mirlo. . .
Entre estas dos formas de aprender —a partir del Exito asocig.
do al conocimiento autorizado o mediante la gestién de los etrores
cometidos en el uso del conocimiento propio— parece claro que
nuestra tradicién cultural ha optado casi siempre por el aprendiza.
je basado en el éxito, en el acierto, en reproducir las respuestas
Correctas mds que en el riesgo de hacerse preguntas, de dudar y
buscar las Propias respuestas, que aunque sean peores que las aje_
nas, producir4n mds aprendizaje, porque ayudardn a los aprendices
a generar las capacidades para encontrar esas respuestas en el futu-
ro, en lugar de estar siempre condenados a repetir las ideas ajenas.
Dado que innovar, transformar, requiere equivocarse, tras la op-
cién del aprendizaje repetitivo, basado en reproducir ideas ya acep-
tadas, hay también una ideologia, un sistema de valores conserva-
dores ligado a nuestra concepcién del aprendizaje, segtin la cual
aprender es en gran medida repetir el conocimiento autorizado, no
desviarse de lo pautado, lo que lleva muchas veces al aprendiz a
morir de éxito, o de miedo al error, como veremos en el capitulo 9.
Este car4cter conservador del aprendizaje en nuestra tradicién
cultural se refleja también en que el_aprendizajé>se entiende de
hecho como una actividad solitaria, algo que se practica indivi-
dualmente, sin colaborar con otros. Sin embargo, la investigacién
reciente (ver capitulo 14) ha mostrado que el aprendizaje coopera-
tivo —aquel en el que varias personas colaboran en la busqueda de
una solucién a un problema comin— produce mejores resultados,
en la medida en que al multiplicar las voces implicadas en el apren-
dizaje, se multiplican también los puntos de vista y las posibles
soluciones, pero sobre todo en la medida en que el _didlogo entre
esas voces ayuda a que cada una de ellas se haga mas nitida, mds
clara y definida, mds explicita. Si, como vimos antes, la conciencia
oney API
wor’,
okt
| es contacto social con uno mismo,
\ otros Hegaré a constituir e ic
| elaprendizaje cooperativo, no solo con
solo
ear wie
identificar mi propia voz. Pero
RENDER CON CIENCIA 75
Vv
M
a través del di
logo coi
Para que
‘98 sino a través de otros,
sea eficaz, debe basarse en problemas, tareas abiertas, a las que hay
que buscar una solucién colectiva. La cooperacion es en eee
vu ec io
muy poco util en tareas repetitivas, en las que se trata de reiterar lo
ya sabido.
Veiamos en el capitulo anterior que la nueva cultura del apren-
dizaje se define no solo por su orientacién hacia el aprendizaje dia-
logico Y cooperativo, sino por su orient:
laprendido en los nuevos contextos
acién hacia el uso de lo
aprendido cn re bextO ¥ y situaciones que caracterizan a
ta sociedad cambiante y dindmica. Aunque aprender de forma
individual y mediante ejercicios puede seguir siendo necesario para
el dominio de ciertas técnicas 0 destrezas (por ejemplo, no convie-
ne aprender a conducir de forma cooper:
chos errores), parece que el futuro del ap:
‘ativa ni cometiendo mu-
rendizaje esta mas ligado
ala practica cooperativa basada en problemas que a la practica re-
petitiva individual, si bien seguird siendo
necesaria.
... mediada por dispositivos culturales
Pero si el aprendizaje se realiza cada vez mas con otros en lugar de
reducirse a una actividad cognitiva solitaria, es una tarea distribui-
da socialmente también en otro sentido, en el de estar siempre
mediada por el uso de dispositivos 0 si
em;
culturales de repre-
—— aa ~ Z
sentacion y conocimiento, No solo se aprende cada vez mas coor-
dinando varias mentes, sino que ademas esas mentes se apoyan
en dispositivos culturales que amplian las
posibilidades de aprendi-
zaje de cada una de ellas. Gran parte de la actividad mental que
levamos a cabo al aprender se apoya en si
stemas externos de repre-
sentacién, en cédigos y lenguajes culturales (la escritura, la nota-
digitales) que se convier-
cién matemiatica, las propias-cecnolegs
ten en verdaderas< protesi ntales) de forma que extienden,
modifican o reconstruyen nuestras capaci
idades de aprendizaje. No76 LAPARADOJA DEL APRENDIZAJE
se puede entender el aprendizaje sin esos disposes eee que
P ‘Aprender no es algo que se hace solo de la piel para
do conto ee: es lica también la capacidad de usar esos sistemag
ee sii a en nuestra accién en el mundo},
eae hemos interiorizado muchos de esos sistemas
hasta naturalizarlos, hasta convertirlos en parte Be nosotros mis.
{, i omo una funcién natural la memoria lite.
manip consis : Ituras orales, hasta la invenciédn de las
ae ou See hare | recuerdo no se podia comparar
memorias culturales externas, el recuer ee ae
con nada, no era posible la memoria literal (de hecho, a letra es
una invencién de la escritura analftica). Igualmente, peas que
el tiempo es lo que miden los relojes y calendarios, a lo nues-
tros sistemas de medir el tiempo son una invencién cultural muy
reciente!*. O, mi ejemplo favorito, asumimos con toda naturalj-
dad, es decir naturalizamos, la existencia del cero —hasta el Propio
Bart Simpson cuando le dice a su hermana aquello de «multiplica-
te por cero»—, una invencién cultural sumamente costosa desco-
nocida hasta no hace mucho, inconcebible por ejemplo para los
grandes pensadores de la Grecia 0 la Roma clasicas. ;
Pero ya no es solo que hayamos interiorizado, o naturalizado,
esas invenciones culturales, que las hayamos convertido en prétesis
mentales, es que gran parte de nuestra actividad mental y de nues-
tro aprendizaje sigue apoydndose en el uso de esos sistemas cultu-
rales de representacién, de esas prétesis cognitivas materiales, ex-
ternas a nuestra mente, sin las cuales nuestro rendimiento y
capacidad de aprender decaeria notablemente. Buena parte de
nuestra memoria personal est4 ya depositada en nuestras agendas y
teléfonos méviles, de modo que sin esos dispositivos perdemos
buena parte de nuestra memoria y con ella de nuestra identidad.
Pero usamos esos dispositivos para otras muchas operaciones men-
tales, que hacemos al menos en parte fuera de la mente, sobre un
dispositivo material externo, Intente si no el lector la siguiente ta-
rea. Multiplique 13 x 7, ¢Bien? Intente ahora 13 x 17; y si lo logra,
pruebe con 123 x 172. Llegados a este punto, le sera ya imposible
operar sin el apoyo de un dispositivo cultural (que puede ser unAPRENDER CON CIENCIA 77
en el propio mé-
a Fs , como su
rencién o su razonamiento, est4 en parte depositada en ce
nN ese
vi
ria, SU 2! rea
dispositive externo, en esas prdtesis que forman también parte de
nuestra mente, aunque no habiten en nuestro cerebro. La actividad
mental, ¥. con ella el aprendizaje, tiene una naturaleza simbiética
de modo que esos dos sistemas —as redes neuronales del cerebro
Jas tecnologias culturales— se integran para generar nuevas fun-
Tones mentales que ninguno de los dos sistemas puede hacer pot
separado. Usted no puede multiplicar sin un soporte externo, pero
su calculadora tampoco multiplicard sin usted; su ordenador o su
teléfono movil permiten acceder a una gran cantidad de informa-
cién, pero solo se convertird en conocimiento mediante la activi-
dad cognitiva humana; pero esta sera mucho mis pobre si no pue-
de acceder a esa informacién acumulada en una memoria externa,
sinla interiorizacién y el apoyo de esos sistemas culturales de repre-
sentacién, que no solo constituyen una memoria cultural externa,
sino un sistema pata-perisar el mundo, qué acabamos incorporan-
do a nuestra mente.
La psicologia cognitiva ha mostrado que nuestra capacidad de
procesamiento es muy limitada sin el apoyo de esas prétesis cultu-
rales, que al mediar en nuestra actividad mental la amplian y trans-
forman. No es ya que no aprendamos solos, sino que lo hacemos
siempre extendiendo nuestra actividad mental en un entorno cul-
tural, que funciona como un contexto que amplifica nuestras posi-
Bilidades de aprendizaje. Sin embargo, en muchos contextos de
‘aprendizaje formal ese tipo de apoyos se retiran, se sigue creyendo
erréneamente que el aprendizaje se produce solo dentro de nuestro
cerebro, de forma que para demostrar lo aprendido hay que en-
\frentave a una pagina en blanco sin ninguna ayuda. Si el alumno
consulta un libro o una pagina de internet en un examen, estd co-
piando; si lo hago yo al escribir este libro o su profesor al preparar
la clase, nos estamos documentando.
En suma, frente a nuestra creencia cultu
individual consistente en hacer copias internas
Ten boligrafo; pero mejor una calculadora;
pape tr ara una). Su capacidad de multiplicar,
ral en un aprendizaje
del mundo median-78 LA PARADOJA DEL APRENDIZAJE
pte la repeticién y el repaso, con el fin de eons el olyj, y
| ciencia del aprendizaje viene a mostrar ot nuestra ‘orma de apr 4
\ der es mucho mas dindmica, que un buen aprendizaje y¢ ie
conectar nuestra mente con otras mentes, asf como usar log dig
iti Iturales que le sirven de prétesis, y que en todg Po
sitivos culturales q' c pr petra =
aprender es transformar la La qui © Para go
| vertirla en conocimiento en lugar de pra a reproducirla
Parte de estos rasgos del aprendizaje, tal como los entieng. hy
ciencia del aprendizaje en contre oeaeeacaay nuestro sentidg
min cultural, vienen a coincidir, no caus: pans) con las deme
das de la nueva cultura del aprendizaje sefi aos en el Apituts
anterior, por lo que no es de extrafiar que cuand lo analizamos €50,
nuevos espacios de aprendizaje con las viejas ga! as te leer el apren,
dizaje mas tradicional la imagen resulte tan Para Sjica, Tal vex
retomamos algunos de los datos presentados en el capitulo 2 Sobre
las frustraciones del aprendizaje a la luz de este nuevo enfoque _
damos resolver, o al menos trascender, la paradoja del aptendizaje
{ y entender mejor por qué Aquiles nunca alcanza a la supuesta ae
tuga.
Volviendo a la paradoja del aprendizaje:
cuando la tortuga se convirtié en liebre
Tras revisar los cambios que estén teniendo lugar en la cultura del
aprendizaje (capitulo 3), asi como el concepto de aprendizaje sur.
gido de las recientes investigaciones psicolégicas, Parece claro que
hay una brecha creciente entre esas nuevas formas de aprender y los
habitos y creencias dominantes en nuestra sociedad sobre el apren-
dizaje, que siguen anclados en una cultura selectiva, basada sobre
todo en la transmisién unidire: ccional de saberes verbales o simbé-
licos. Mientras la sociedad y la ciencia del aprendizaje han cambia-
do mucho en estos afios, las instituciones sociales dedicadas a
Promover ese aprendizaje apenas han modificado su manera de
entenderlo y promoverlo, con lo que no es extrafio que al desper-APRENDER CON CIENCIA 79
rarse aquel dormilén pee eee Allen se haya encon-
do con la paradoja del aprendizaje, reflejada en la distancia cre-
ra pel abismal, entre el aprendizaje que necesitamos y el we
der n vimos en el capitulo 2, estamos logrando. y el que,
Otra forma mds cruda de decir esto mismo es que nuestro sis-
tema educativo —como reflejo de las prdcticas culturales de apren-
vTaaje prevalentes— sigue atin ocupado en la seleccién de sus
gprendices —que antes era necesaria pero que ahora con la exten-
sion del aprendizaje para todos ha perdido buena parte de su fun-
Juso en la universidad— y se dedica mucho menos a for-
marles, a lograr verdaderos aprendizajes, que cumplan esos rasgos
ere enigentes. de conseguir cambios duraderos, transferibleS, con
resultados diversificados y basados en un didlogo con el conoci-
miento mediado por el uso de cédigos y sistemas culturales de re-
presentacion. Si el lector duda de una afirmacién tan tajante
(;cdmo ¢s posible que el sistema educativo no esté centrado en
promover el aprendizaje?), podemos tomar como ejemplo una de
Jas pruebas mds emblematicas todavia del sistema educativo espa-
fol, de sus valores y de sus practicas, como es la llamada prueba de
acceso a la universidad (PAU), mds conocida, y no es casualidad,
como selectividad.
El Bachillerato ha estado siempre dirigido a preparar y superar
esta prueba, pero la aprobacién de la LOGSE en 1990 supuso su
reduccién a solo dos afios y la creacién de la ESO, con la consi-
guiente desaparicién de las Ilamadas «ensefianzas medias» —aque-
llas que eran el camino de paso hacia la universidad—, lo que su-
ponia crear una etapa de Educacién Secundaria Obligatoria. Esta
nueva etapa educativa ya no podia asumir metas selectivas, pero
tampoco ha logrado transformar sus contenidos y sus formas de
ensefiar y aprender, lo que ha dejado sumidos en el estupor, en un
limbo de inconcretas metas formativas, no solo a muchos profeso-
res, sino a los propios alumnos'®, ya que, por lo que parece, ni
forma ni selecciona. En cambio, el Bachillerato tiene una cultura
educativa clara, centrada en superar la selectividad universitaria,
algo que por cierto consiguen actualmente cerca del 90% de los
ses
cién, ine
os80 LAPARADOJA DEL APRENDIZAJE
la verdadera seleccidn se produce previamente ey,
nant selectiva.
los institutos, que interiorizan esa cultura ae '
los > erar esa sclectividad conlleva un verdas aprendiz,
r uperar ; P
¢Pero sup i as antes enunciados, es dudoso que en Mee
je? Si commamies los are un cambio duradero y transferible ¢,
: zZca
minos generales produ:
Aa , que ayude a los alumnos a dialoga
una diversidad de resultados a ae xe ea apacidad de spose
imi e con
con el conocimiento y qu a
de los sistemas culturales de representacion. Para empezar fe
dizajes logrados suelen ser bastante efimeros, como sucede con
ae e como sabemos muy bien
izajes escolares,
ran parte de los aprendizaj » CO!
cares que hemos sido alumnos y més aun los que ahora somos
profesores. Basta con dejar pasar un pal | eee
parte de lo aprendido se suma en ©! "| uF . epee ae le
que si a los alumnos que han aprobado i SS d Oo
les volviera a examinar tras el verano, en él momento le su ingreso
real a la universidad, gran parte de ellos suspenderfa. Es mas, .
la sospecha de que la mayor parte de los ciudadanos con formacién
universitaria, incluidos sus profesores de secundaria, pero también
los de universidad, tendrian problemas para superar Ja selectividad,
mas all por supuesto de su propia area de especialidad. Ye ello no
tanto porque los alumnos que legan a la universidad sean los ulti-
mos /eonardos con una mente renacentista, abierta a multiples dreas
del saber, sino sobre todo porque esas pruebas no miden madurez
intelectual ni competencias, como pretenden, sino en la mayor
parte de los casos acumulacién de conocimientos muy vulnerables,
segtin hemos visto ya, ante la corrosién del olvido. Nuestra memo-
| ria esta disefada para olvidar todos aquellos conocimientos que no
4 necesitamos. Y eso es lo que hemos hecho todos con aquellos sabe-
res que estudiamos para ingresar en la universidad y que luego han
ido cayendo en un lénguido olvido (en homenaje a Neruda podria-
mos decir que es tan corto el aprendizaje y tan largo el olvido).
{ Suele tratarse de aprendizajes con escasa posibilidad de transferen-
{cia a nuevos contextos que no se parezcan mucho al propio exa-
Imen. Ademas, la selectividad, como es sabido, se centra sobre todo
en el conocimiento verbal o simbélico, junto con ciertos aprendi-
alumnos, porqueAPRENDER CON CIENCIA 8.
zajes procedimentales, relegando otros mas dificiles de medir. Pre-
parar esa prueba tampoco parece favorecer un didlogo con el cono-
cimiento nt con los otros Y menos atin un uso flexible de
dispositivos culturales —por ejemplo, las tecnologias de la infor-
macién— que quedan relegadas por completo en favor de lo
que tradicionalmente se ha llamado «aprendizaje memoristico» y que
seria mds Cortecto, por respeto a nuestra memoria personal y colec-
tiva, llamar aprendizaje reproductivo.
En suma, sin entrar aqui a debatir si l€ PAU,cumple su funcién
selectiva —algo en todo caso también muy dudoso y que hubiera
merecido estudios sosegados que hasta donde sé en todos estos
afios tampoco se han hecho, mostrando una vez mds el rigor de
nuestro sistema educativo, tan exigente con sus alumnos y tan laxo
consigo mismo—, lo que parece claro es que no esté pensada para
medir yerdaderos aprendizajes, al menos en eI sentido en que se
éntienden estos en la nueva ciencia cognitiva. No es extrafio, por
tanto, que cuando se realizan pruebas que, como PISA, si asumen.
una légica formativa y un concepto de aprendizajé actualizado,
fluido y flexible, centrado no en la reproduccién de lo aprendido,
sino en la capacidad de transferirlo (recordemos que, a diferencia
de la PAU, «en lugar de comprobar si los alumnos dominan 0 no
conocimientos y destrezas esenciales [...] incluidos en los curricu-
los, la evaluacién se concentra en la capacidad de los alumnos de
15 afios para reflexionar y utilizar las destrezas que hayan desarro-
lado»), los resultados sean, como vimos en el capitulo 2, bastante
desoladores.
Pero frente a los ciclicos lamentos que se elevan cuando se pu-
blican los datos de PISA 0 los sesgados anilisis ideolégicos no solo
entre nuestros politicos, sino entre los columnistas ¢ intelectuales
que de Pascuas a Ramos se acuerdan de la educacién, un anilisis
més cuidadoso de esos datos nos revela que los males no residen,
como algunos suponen, en los muchos cambios introducidos por
estas nuevas tendencias culturales y cientificas en el aprendizaje,
sino por la parquedad de los cambios que en realidad han tenido
lugar, por seguir anclados en una cultura tradicional del aprendiza-82 LAPARADOJA DEL APRENDIZAJE
- jemplo, en el caso de los Bora daros Sona
je. Asi, por ejemplo, rensién lectora, uno de poor eres én,
adolescentes en comp: cerca a 10S resultados le ci a 0: Sor
mas duele a quienes se de investigacion realizaron andlisis
Emilio Sanchez y su grupo aoles, diferenciando aquellag
;centes espan _ if
de los datos de los adoles ea reproductiva 0 superficial =e
peace ee i aber leer para acceder al contenidg
igh i decirlo, s :
solo eset Pes oa las que reclamaban una letra comprensivg
A lel contenj
ae Senplicaban leer para saber, yendo més al tendo
—que &
literal del texto—, concluyendo qu
compre
Los estudiantes espafioles parecen normales en, compe
cial, por encima de la media en conocimientos Prag}
fé¥en los items de comprensién profunda's..
En suma, su bajo rendimiento parece deberse a que leen los textos
de forma reproductiva mds que analitica 9 critica, a que tienden
més a repetir lo Teido que a inténtar ‘comiprenderlo relaciondndolo
|e otros textos. Ante lo cual los autores sugieren que:
Necesitamos que los alumnos se enfrenten a la experiencia de con-
frontar un texto con otros textos, un texto consigo mismo, un texto
|: con ellos mismos, necesitamos que los alumnos piensen con lo que
| J len y no solo en lo que leen'”.
Esta tendencia no deberia sorprendernos si tenemos en cuenta da-
» también promovidos por la
practicas docentes de profeso-
ios, realizado en 2013 con una
de Educacién Secundaria, un
tos de estudios como el TALIS!8
OCDE, pero en este caso sobre las
res. Asi, en el tiltimo de estos estudiAPRENDER CON CIENCIA 83
cambio, en Espafia solo el 14,4% aboga por una ensefianza centra-
daenelalumno («constructivista») frente a un 63,7% que se orien-
taa Ja mera transmisién de contenidos (el mayor Porcentaje de la
OCDE con la excepcién de Bulgaria). Ademis, los profesores espa-
joles son los menos orientados a la colaboracién con sus compafie-
sos u otras instituciones, apenas usan las nuevas tecnologias, no
fomentan Ja autoevaluacién de sus alumnos ni ensefian mediante
proyectos de investigacién abiertos. Sin embargo, est4n entre los
més dedicados y eficaces en el mantenimiento de la disciplina y el
cumplimiento de las normas en el aula’.
Estas practicas en Educacién Secundaria vienen asi a coincidir
con lo que, segtin vimos en el capitulo 2, no solo los alumnos uni-
versitarios, sino los propios empleadores reprochaban también a
nuestra educacién universitaria, cuyo modelo pedagégico «consis-
tfa bésicamente en un profesor contando teorfas y conceptos a
alumnos sentados en el aula y tomando apuntes (alguna diferencia
entre esto y lo que fray Luis de Leén hacia en Salamanca hace va-
rios siglos?)»?°. Hay una orientacién comtin, coherente y sistemé-
tica, en la educacién formal, desde la Educacién Secundaria y casi
con seguridad desde antes, hasta llegar a la universidad, que se cen-
tra mds en la transmisién de saberes establecidos que en formar
capacidades en los alumnos, una visién sin duda tradicional del
aprendizaje como una acumulacién del saber establecido que al-
guien, autorizado para ello, transmite a las nuevas generaciones de
forma unidireccional.
No se trata por supuesto de que nuestros docentes en todos
esos niveles tengan arraigados extrafios habitos docentes, o de que
se nieguen a innovar, de una carencia en suma atribuible a ellos,
sino mds bien de una tradicién cultural, de una forma compartida
de concebir el aprendizaje y la ensefianza, extendida entre todos los”
agentés educativos y a la que profesores y alumnos responden con
sus practicas. Es una mentalidad compartida en la que, como vere-
mos en préximos capitulos, de algtin modo todos estamos inmer-
Sos tanto profesores y alumnos como padres y madres, gestores y
administradores educativos, ciudadanos y tertulianos. Por consi-84 LAPARADOJA DEL APRENDIZAJE
fl run regreso a una CNS eecaien
guiente, reclama 1 er ecde fa autoridad de sabéres calge
|
a una educacién férrea, basada a
a aL
i ia transmisiOn desde 1 ee ne gmc nn veneers
ese y Se iplemente la vuelta a "sistemas edu cativee
acabados, z lene pe i
is recientes®?, como via para superar la frustracién del aprendiz,
mds » como via para eae ee >
ie parecen faciles recursos nostilgicos, simplificadores de uy a Teal
4 A mpleja. Esas formas de ensefar tradicionales més que la ~
lad co’ E :
Jucién a la paradoja del aprendizaje son P: aa tite del p Toblema,
itemos un cambio de mentalidad, repensar Nuestras
Tal a amet dizaje y la ensefianza, nuestras metas
creencias sobre el aprendizaje y as Y las
formas més eficaces para alcanzarlas. Tal vez BS tenga sentido in,
tentar mantener una cultura educativa con in lependencia de Io,
tiempos que vivimos y de los alumno} que ia Sean ea las aulas
que, nos gusten o no, son los que tenemos y alos que hay que edy.
car. Eséintento de mantener formas de educar para tiempos y
alumnos que ya no existen no nos va a llevar a trascender la para.
doja del aprendizaje, sino a ahondar en ella.
Y es que tampoco es cierto, como muchos comentaristas de
PISA sugieren —y como se escucha con frecuencia en las salas
de profesores de los centros— que los alumnos cada vez vengan
peor preparados, que los niveles de aprendizaje estén retrocedien-
do. Y no lo digo yo. Lo dice de nuevo un estudio de la OCDE,
pero en este caso el Programa Internacional para la Evaluacién de
la Competencia en Adultos (PIAAC), el PISA para Adultos?3, en el
que se han cotejado los niveles de rendimiento en lectura y mate-
miticas de jévenes y adultos de 16 a 65 afos, con tareas similares a
las usadas con adolescentes. Los resultados de nuestra poblacién
adulta, cuando se compara con la del resto de los paises de la
» son atin peores que los de los adolescentes. Tanto en lectu-
tematicas los adultos espafioles obtienen los peores
resultados de todos los paises estudiados (bueno, en lectura a la par
de Italia), debido sobre todo alos enormes niveles de desigualdad,
en especial en las cohortes de mayor edad (un reflejo de ese sistema
educativo tan selectivo del que yenimos, que algunos atin afioran).
Pero cuando se hacen comparaciones generacionales dentro de
cada pais, siempre favorecen a los grupos de edad mas jévenes re-APRENDER CON CIENCIA. 85,
flejando la mejora del aprendizaje como resultado del aume:
Jos niveles de escolaridad en la nueva cultura del aprendizaje wr ie
orbi. No es cierto que los alumnos cada vez sepan. mace ann
oF: yer saben mas. Ademds, en ese cambio generacional Espns
es, junto con Corea del Sur, el pais que muestra un mayor tegte
mayores. Es mds, es el tinico pais en el que el mayor rendimiento
Jo obtienen los jévenes entre 16 y 25 (y no, como en el resto, lo
Mialtos de entre 25 y 34 afios). En general, el estudio muestra que
en todos esos paises, no solo en Espafia, o
Muy pocos adultos participantes en la encuesta de la OCDE son
analfabetos lingiiisticos 0 numéricos en el sentido de que no puedan
leer o realizar célculos matematicos simples. Sin embargo, en todos
los paises participantes, una proporcién significativa de la poblacién
adulta tiene destrezas relativamente pobres”,
Es decir que, como vefamos en el capitulo anterior al analizar las
demandas de la nueva cultura del aprendizaje, una vez lograda la
primera alfabetizacin que definié el objetivo de nuestros sistemas
‘educativos durante buena parte del siglo xc (aprender a leer, apren-
‘era calcular), ahora nos enfrentamos al reto de un nuevo proyec-
to alfabetizador més ambicioso (leer para aprender, calcilar para
aprender), que produce el espejismo de que retrocedemos, cuando
en realidad son las metas del aprendizaje las que se alejan, al avan-
zar mas deprisa que el propio aprendizaje. Aunque no sea cierta la
imagen de un paraiso del aprendizaje perdido, aunque los niveles
no desciendan, ¢ incluso aunque en realidad aumenten, lo hacen
mucho més despacio de lo deseable, de modo que la distancia entre
Aquiles y la tortuga no se reduce, sino que la brecha aumenta, por-
que la tortuga se ha convertido en liebre, y por ms que el galgo del
apréndizaje corra tras ella nunca la alcanzar4. Ello no deberia des-
animarnos, sino impulsarnos a seguir corriendo, porque aunque
nunca alcancemos del todo a Ia liebre mecénica, su estela nos haré
llegar mas lejos.
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