Conductas de Riesgo en Redes Sociales.
Conductas de Riesgo en Redes Sociales.
Las redes sociales son el escenario idóneo para los abusadores y pedófilos. La
plataforma les entrega el anonimato que necesitan para contactar a posibles
víctimas, ganarse su confianza y manipularlos para que compartan información
personal o vídeos de carácter íntimo. Detrás de un perfil de Instagram con
contenido gracioso, puede haber un delincuente esperando su oportunidad para
atacar.
Las cifras son alarmantes. El estudio Epidemiology of online sexual solicitation
and interaction of minors with adults: A longitudinal study (2022), que encuestó a
1029 alumnos españoles y fue supervisado por la Universidad Internacional de
La Rioja (UNIR), con la colaboración de investigadores de la Universidad del
País Vasco, la Universidad de Deusto y la Universidad de Barcelona, concluye
que el 23% de los menores entre 12 y 15 años recibe peticiones sexuales de
adultos por internet.
En cuanto al ciberbullying, tal vez el menor esté siendo acosado por una
persona anónima mientras juegan online, pero en muchas ocasiones proviene
de alguien que conocen en la vida real. El ciberacoso es un tema que está
siendo tratado en las escuelas y en los últimos años se han publicado protocolos
de actuación para frenarlo.
Para prevenir este tipo de comportamiento delictivos, se pueden aplicar estos
consejos:
• Presta atención a los cambios en el estado de ánimo del menor.
Tanto si eres docente como un padre de familia, es importante investigar a
qué se deben los repentinos cambios de humor de los menores. El
ciberacoso y el acoso sexual en las redes sociales causa angustia, enfado
y estrés.
• Las bajas calificaciones o el aumento de horas en solitario. El
aislamiento social y el fracaso escolar son otros aspectos importantes que
visibilizan una situación de abuso.
• Habla con franqueza sobre los peligros en redes sociales y las
medidas de protección. Esta tarea corresponde a los centros educativos y
las familias, concienciar a los niños y adolescentes de la existencia de la
pedofilia en internet ayuda a actuar en este tipo de situaciones.
Estas son las tres clases de contenido malicioso y engaños que puedes
encontrar en las redes sociales. Hacer clic en un enlace vinculado a un sitio web
de escasa reputación, y en este aspecto es fundamental saber cómo prevenir el
robo de identidad. En esto consisten los ataques phishing, envían mensajes
masivos con links maliciosos diseñados para recolectar información confidencial
sin que el propietario sea consciente de ello.
A veces, el objetivo de los ciberdelincuentes es instalar malware en los
dispositivos de terceros y bloquear su acceso a perfiles, así como robar
información privada. Por último, los fraudes online son capaces de engañar a
cualquier usuario, pero especialmente a los más pequeños. Quizá consista en
un mensaje en la bandeja de entrada de Instagram anunciando de un gran
descuento en una marca conocida, bajo ningún concepto se deben abrir estas
publicaciones.
¿Qué tipo de contenido visita tu hijo? ¿Supervisas los perfiles que sigue en
redes sociales? ¿Conoces bien las ideas que muestran en los vídeos que ven?
Estas preguntas son fundamentales, ya que muchos menores consumen
contenido que no es apropiado para su edad. Tal vez sigan influencers que
hablen de temas relacionados con la sexualidad o violencia.
Utiliza herramientas de control parental para supervisar las cuentas o los sitios
webs a los que acceden los menores. En los centros educativos también se
están aplicando protocolos que incluyen software de supervisión. No se trata de
coartar la libertad del menor, sino de proteger su seguridad digital.
Los videojuegos muy violentos no son apropiados para niños pequeños, por eso
los padres deben comprobar que la temática sea adecuada para la edad del
menor. Además, dada la popularidad de los videojuegos online, es necesario
saber con quién chatean y qué lenguaje utilizan. Las conversaciones son reales,
por lo tanto deberían seguir normas similares a las que tienen en el colegio o en
familia.
Por último, los youtubers e influencers que han saltado a la fama gracias a sus
habilidades como gamers, no siempre comparten contenido adecuado para los
más pequeños. En España ha habido casos en los que el adulto ha dicho
comentarios sexistas delante de audiencias de millones de personas, entre los
cuales había numerosos menores. Por eso es importante supervisar cuáles son
sus perfiles favoritos y qué temas tratan en ellos.
Las redes sociales tienen una edad mínima legal: 13 años en Twitter y
Snapchat, 14 años en Facebook, 16 años en Instagram y 18 años en LinkedIn y
WhatsApp. Google habla de mínimo 16 años para ser usuario de YouTube.
Estas normas corresponden a España, pero es obvio que no se cumplen, por
ejemplo, cualquier smartphone Android implica tener instalado WhatsApp. Un
estudio de UNICEF (2022) afirmó que la edad media de los españoles para tener
su primer móvil está un poco por debajo de los 11 años. Sin duda, el debate está
vivo entre las asociaciones de padres y madres, los colegios y los psicólogos
expertos en infancia.
La huella digital puede hacer que pierdas el trabajo de tus sueños. Las
publicaciones que hiciste en tu blog en 2010 siguen siendo importantes en 2023,
sobre todo en competitivos procesos de selección. Debemos poner el foco en
opiniones políticas o comentarios sobre ciertas polémicas, antes de pulsar el
botón “publicar” debemos pensarlo dos veces.
De hecho, se recomienda que los menores, pero también las personas adultas,
compartan el mínimo de información personal en redes sociales. Con la IA
incluso podrían manipular un vídeo íntimo y hacerlo pasar por tuyo, ya que en
pantalla se verá tu rostro. Este tipo de prácticas pueden arruinar tu reputación de
por vida.