0% encontró este documento útil (0 votos)
22 vistas15 páginas

Capítulo 9

El Ministerio de Salud Cristiano enfatiza la importancia de la obra médico-misionera como un medio para alcanzar corazones y compartir el evangelio, destacando que debe atender tanto las necesidades físicas como espirituales de las personas. Se insta a las iglesias a involucrarse activamente en esta labor, que se considera esencial para el progreso del mensaje de salvación. La obra médica es vista como la mano derecha del evangelio, necesaria para abrir puertas y preparar el camino para la recepción de la verdad presente.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
22 vistas15 páginas

Capítulo 9

El Ministerio de Salud Cristiano enfatiza la importancia de la obra médico-misionera como un medio para alcanzar corazones y compartir el evangelio, destacando que debe atender tanto las necesidades físicas como espirituales de las personas. Se insta a las iglesias a involucrarse activamente en esta labor, que se considera esencial para el progreso del mensaje de salvación. La obra médica es vista como la mano derecha del evangelio, necesaria para abrir puertas y preparar el camino para la recepción de la verdad presente.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
El Ministerio de salud CriStiano* La vanguardia El ministerio de salud es el punto de inicio. La obra mé- dicomisionera ha sido presentada como la cufia de en- trada de la verdad presente. Es mediante esta obra que los corazones son alcanzados y los que en algtin momento estuvieron indispuestos son ablandados y dominados. Esta es la obra que debe hacerse hoy.—Carta 110, 1902. La obra médica nos da oportunidades [Link] el evangelio. La evangelizacién del mundo es la obra que Dios ha encomendado a los que salen a predicar en su nombre. Ellos han de ser colaboradores con Cristo, y han de revelar a quienes est4n por perecer su amor tierno y misericordioso. Dios pide que'miles de personas trabajen Por él, no predicando a las personas que ya conocen la verdad, repasando una y otra véz el mismo terreno, sino —————— * «obra médico- Durante el tiempo de Elena G, de White, se le conocfa como misionera», 120 LA EVANGELIZACION DE LAS CIUDADES uienes nunca han escuchado el «iltimo mensaje ae abajen con un corazénlleno de un anheloferige® por las almas. Hagan obra médicomisionera. Ast ganarén access 4 los corazones de la gente. Se preparard el camino Para una proc|a. mmacidn més decidida de la verdad. Hallardn que aliviar el suftimiene, fisico da la oportunidad de atender las necesidades espirituales de fy gente. : EI Sefior nos dard éxito en este trabajo, pues el evangelio es po ee de Dios para salvacién, cuando esté entretejido en la vida Practica, cuando es vivido y practicado. La unién de una obra como la qug Cristo hizo en favor del cuerpo y de una obra como la que Cristo hizo en favor del alma es la interpretaci6n del evangelio.—A Cally, Medical Evangelism and Health Education, p. 10. Todos los qe estén en necesidad deben ser ayudados por la obra de evangelizacién médica. El. [el Sefior] ve en nuestras ciudades a muchos que han sido bendecidos con una gran cantidad de habili- dades mentales y fisicas, pero que han sido arrastrados hacia el pozo de la tentacién. Debemos rescatar a esas personas. Es en este tipo de casos donde la reforma prosalud se convierte en la cufia de entrada. Mediante esta obra, han sido alcanzados muchos que de otra manera habrfa sido imposible alcanzar. Hombres y mujeres de sentimientos fuertes y nobles, y de gran‘compasién, han sido. impulsados a hacer algo, mientras que sacetdotes y levitas han pasado de largo [...]. Hay una obra por [Link] las ciudades de Estados Unidos muy diferente a la que se ha hecho hasta ahora [:..].No solo:tenemos que trabajar por aquellos que ocupan posiciones de respeto en la socie- dad, también los cafdos y abatidos deben ser rescatados. Es en los ca- minos y los vallados donde encontraremos a las almas que necesitan ser salvadas. Algunos estan heridos y ciegos mentalmente. Hay quit- nes han tenido una educacién privilegiada, que poseen facultades valiosas y receptivas, pero que se han rendido a la tentaci6n. A estos €s a quienes hay que buscar. Algunos poseen talentos poco comune Pero estan muertos en sus trasgresiones y pecados, y hay que trabajat por ellos.—Manuscrito 33, 1899. El objetivo de la obra de ayuda cristiana es bendecir a otros: es (Dx. J. H. Kellogg] habla de la obra que se esté llevando a caboen alt cago. Yo apoyo completamente el trabajo que se esta realizando 4 Creo que debemos ayudar en todos los lugares en los que sea Pes" ad | | El ministetio de salud cristiano 121 pct, siguiendo el elemplo de Cristo. Aquelos que aproveg obra de ayuda cristiana y que se consagren a Dios encontrar4 ¢lseré una ayuda viva para ellos en cada hora de necesidad, S6 5 real senor var a aquellos que se sometan a él, y a rave del oe Esptritu Santo, serén capacitados para realizar la obra que hada set hecha—Carta 43, 1895, hen esta La obra médica prepara el camino mano derecha se utiliza para abri pueda entrar el cuerpo. Esta es |. Para la recepcién de la verdad, La puertas por medio de las cules sta es la parte que la obra medicomisioners debe realizar. Se trata principalmente de preparar el camino por recepcion de la verdad para este tiempo. Un cuerpo sin manos es initil. Al dar honor al cuerpo, debe darse tambien a las manos que ayudan, las cuales son, agencias de tal importancia, que sin ellas el cuerpo no puede hacer nada. Por lo tanto, el cuerpo que trata en forma indiferente a la mano derecha, negandose a recibir su ayuda, no es capaz de lograr nada.—Manuscrito 55, 1901. La obra médica es necesaria para el progreso de la obra de Dios. La obra médicomisionera es la mano derecha del evangelio. Es necesaria para el progreso de la obra de Dios. A medida que los hombres y las mujeres sean guiados a la comprensién de la importancia de los habi- tos correctos del sano vivir, se ird revelando el poder salvador de la verdad. En toda ciudad han de entrar obreros preparados para realizar obra médicomisionera. Como la mano derecha del mensaje del tercer Angel, los métodos de Dios para tratar la enfermedad abrirén cuias i la entrada de la verdad presente—El evangelismo, cap. 16, p. 390 1902). Las almas enfermas deben ser alcanzadas a través de la obra mé- dica. Puedo ver en la providencia del Sefior que la obra médicomi- sionera ha de ser una gran cufia de entrada, por medio de la cual las almas enfermas podran ser alcanzadas,—Carta 36, 1893 (Consejos sobre la salud, p. 536). Elmundo esta abierto a la obra médica. La obra TnedlcorniOe {2¢8 la humanidad el evangelio de la liberacion del Lai ie cbt pionera del evangelio. Es el evangelio en la practica, la eve ’cion de Ja compasion de Cristo. Hay una gran necesidad + ber de ¥l mundo esté abierto a ella. Dios permita que la nahi at laobra médicomisionera se comprenda, y que se entre de In "Uevos campos.—Manuscrito 55, 1901. 122 LA EVANGELIZACION DELAS, CIUDADES Las iglesias deben involucrarse Dondequiera se establezcan iglesias, debe init histerio de salud. Se me ha preyuntad De 0). H] Kellogg despues de que on pondo: Lo hice; pues se m tisticas debe ser llevad: debemos interes; se la obra d lo: «iUsted haba animate 4 ‘ menzara esta obra?s. Y yg pl ne ha instruido que una obra de ex caract a a cabo por todas nuestras iglesias, ef ‘arnos profundamente en esa rama de Actividad que segtin la luz que el Seftor se ha complacido en darme, esa clas, de obra debiera haber sido asumida de manera ke firme por Parte de Nuestros ministros, no para crear un gran centro en un solo lugar sino pata establecer la obra en muchas ciudades, y para animar a fa; Petsonas a que den del dinero del Sefior para la obra en favor de fa humanidad suftiente, El Sefior me mostré que en todo lugar donde se establezca una ie Sia, debe iniciarse la obra médicomisionera. Pero en la iglesia de Battle Creek habfa un egofsmo enorme. Los que estaban en el corazén de la obra satisfacfan sus propios deseos de una manera que deshonraba Dios. El Dr. Kellogg no estaba firme en la obra de la reforma Prosalud, cuya importancia ha sido presentada delante de la iglesia durante treinta afios. La labor fue entorpecida por culpa de los sentimientos y Prejuicios de algunos en Battle Creek que no estaban dispuestos a ajus- tarse a la Palabra de Dios en cuanto a los principios de la reforma pro- salud.—Manuscrito 175, 1898. u les; > Todas las iglesias deben servir a los que estan en necesidad. La Obra de atender a los menesterosos, los oprimidos, los dolientes, los indigentes, es la obra que cada iglesia que cree en la verdad para este tiempo debiera haber estado haciendo desde hace mucho. Debemos manifestar la tierna simpatia del samaritano y suplir las necesidades fisicas, alimentar a los hambrientos, traet a los pobres sin hogar a nuestras casas, pedir a Dios cada dia la gracia y la fuerza que nos ha- biliten para llegar a las mismas profundidades de la miseria humana y ayudar a quienes no pueden ayudarse. Cuando hacemos esta obra, encontramos el momento oportuno para presentar a Cristo crucifi- cado—Testimonios para la iglesia, t. 6, pp. 278, 279 (1900). “> Se necesita sabiduria, Los que entren en nuestras grandes ciudades Para trabajar como evangelizadores médicos deben comenzar su obra de una manera muy sabia. Los Angeles de Dios causaran impresién, y bajo la influencia del Espiritu Santo, los corazones serdn tocados. 123 Las palabras del orador que transmiten la sat contacto real con los oyentes, resultaran en Carta 4, 1910. na doctrina mediante un la salvacién de almas.— Todos son Hamados a participar. La obra mé dicomisionera ' c aes la mano ayueladora de Dios. Debeios realizar esta ora. Se nececins en Jos nuevos campos, y en aquellos donde la obra fue iniciada hres afios. Dado que esta obra es la mano ayudadora de Dios y lneuft fo entrada del evangelio, queremos que ustedes {los miembros de la igle- sia] entiendan que tienen que patticipar de ella. Es algo que no puede estar divorciado del evangelio. Cada alma presente esta mafana de. berfa estar llena del verdadero espfritu médicomisioneto.—General Conference Bulletin, 7 de abril de 1903, p. 105 (Review and Herald, 14 de abril de 1903). Es necesario expandir la obra de evangelizacién médica. Damos gracias al Sefior por la obra médicomisionera que ya se ha hecho, pero hay un enorme ejército de obreros que deben alistarse en la misma clase de labor en diferentes localidades, en las ciudades, junto a los caminos y en los vallados. Hay mucha luz que debe ser dada a aquellos que estén pereciendo en sus pecados. Se darn a conocer casos muy especiales de personas que no solo necesitan suplir sus ne- cesidades fisicas, lo cual es lo primero que hay que satisfacer, sino que se les ponga en contacto con los sanatorios y hogares en donde se les presenten principios puros y correctos para su recuperacién médica. Muchos se aferraran fuertemente de la mano que s¢ estire para salvarlos.—Carta 83, 1897. Combinemos el servicio humanitario Con la evangelizacion personal La obra del ministerio de salud debe ditigir a los enfermos a Cristo. Hemos de recordar siempre que el objetivo de la obra médicomisio- nera consiste en dirigir a los enfermos del pecado hacia el Martir del Calvario, que quita el pecado del mundo, Contemplandolo, se trans- formarén a su semejanza. Debemos animar al enfermo y al doliente @ que miren a Jestis y vivan. Pongan los obreros cristianos a Cristo, el divino Médico, en continua presencia de aquellos a quienes de- salenté la enfermedad del cuerpo y del alma. Dirijan sus mitadas hacia aquel que puede sanar la enfermedad fisica y la espiritual [...] 124 LA EVANGELIZACION DE LAS CIUDADES Dios llega a los corazones por medio de nuestros esfuerzos viar los padecimientos fisicos. La obra del misionero médico es precursora de la obra de oe casi todas las poblaciones hay muchos que no escuc dicacién de la Palabra de Dios ni asisten a ningtin servici Para que conozcan el evangelio, hay que llevarselo a sus ca veces la atencién prestada a sus necesidades fisicas es la ti de llegar a ellos [...]. Su amor abnegado, manifestado en dad desinteresada, ayudard a esos dolientes a creer en el amor de Cristg [...]. Cuando ven a alguien que, sin el aliciente de las alabanzas ni es, peranza de recompensa en esta tierra, va a sus casas Para asistir a log enfermos, dar de comer alos hambrientos, vestir alos desnudos eg solar a los tristes y encaminarlos a todos con temnura hacia aquel de cuyo amor y compasién el obrero humano es el Mensajero, cuando ven todo esto, sus corazones se conmueven. Brota el agradecimiens, Se enciende lafe. Ven que Dios cuida de ellos, y ast quedan prepasda Para oft la Palabra divina.—El ministerio de curaciGn, cap. 9, pp. 86, 87, Por alj. Levan. han la pre. 0 teligiosy, Sa. Muchas inica Manet actos de bon. Reflejemos el caracter de Cristo La obra médica debe representar el cardcter de Cristo. La obra médi- comisionera es de origen divino y tiene una gloriosa mision que cumplir. Debe estar en conformidad con la obra de Cristo en todo su alcance. Los que obran en unanimidad con Dios Tepresentardn el caracter de Cristo en forma tan segura como Cristo. represento el caracter desu Padre mientras estuvo en este mundo.—Manuscrito 130, 1902. Hemos sido llamados a ser cristianos tanto en profesién como en la prdctica. Estudien la vida yel cardcter de Cristo y esfuércense por imitar su ejemplo. La conducta no consagrada de algunos que pre- tenden creer en el mensaje del tercer Angel, ha producido el ahu- yentamiento de algunas Pobres ovejas al desierto; ay quién ha manifestado la preocupacién de un Pastor por los perdidos y errantes? iNo es tiempo ya de que seamos ctistianos préicticos, ademss de serlo de profesion? Qué benevolencia, qué compasién mas tierna mani- fest6 Jess hacia la humanidad suftiente! El corazén que palpts unisono con el gran corazén del amor infinito manifestard comp” si6n hacia cada alma necesitada, y hard evidente el hecho de au Posee la mente de Cristo, «la cafta cascada no se quebraréy el pabil | El ministerio de salud cristiano, pumen 80 S© apagand>, Cada alma que sutre tend ave ar [Link] de losdlemis,y los que estén ina i isto, lenos de su piedad, ternura y compasin, de ead necesidad de aleruismo, No di iteiles te woado en favor de aquellos que perecen sin Chang Se fg we nese No jugar el papel del hermano mayor pers inanifestarin ps personal y compasion. Seguiran el ejemplo de su Maestro, inna buscar salvar To que se ha perdi ie lo, obedeciendo fa; aes 0 s pala- bras del Salvador cuando dijo: «Que os améis unos a otros; com: she amado». Cada alma que trata de retroceder Por el camino de cssentravtosytepresar a Ds, necesita la ayuda de los que va ncoraz6n tiemno y misericordioso y un amor Review and Herald, 16 de octubre de 1894, 10 yo a seen semejante al de Cristo — Las obras desprovistas de egofsmo son el argumento més poderoso a favor del cristianismo. La verdad expresada en obras vivientes y desprovista de egofsmo, es el argumento més poderoso en favor del cristianismo. Aliviar a los enfermos, ayudar a los afligidos, en la forma como Cristo lo hizo, y demuestra verdades evangélicas més poderosas que representan la misién y la obra de Cristo en la tierra. El conocimiento del arté de aliviar los suftimientos de la hu- manidad es abrir una cantidad innumerable de puertas, donde la ver- dad pueda encontrar un lugar en el corazén y las almas set salvarne para vida eterna—Carta 36, 1893 (Consejos sobre la salud, p. 538). es trabajar La obra médica y el ministerio evangélico deben asociarse en la evangelizacién en las ciudades La obra médica debe relacionarse con el ministerio evangélico. La obra médica en nuestras grandes ciudades debe relacionarse estre- chamente con el ministerio evangélico. Abrira puertas para que la verdad entre.—Manuscrito 117, 1901 (El evangelismo, cap.11, p. 284), Laobra médica no debe ir separada de la obra ministerial. Ultima- mente [1899], se ha despertado un gran interés por las clases des- Posefdas y en favor de los pobres; se ha comenzado una gran obra Para ayudar a los necesitados y envilecidos. Esto constituye una v. Considere [...] el significado de este vers{culo: «Reedificarén las tuinas antiguas, levantarén lo que antes fue asolado y restaurarén las ciu- dades arruinadas, los escombros de muchas generaciones» [...]. El Sefior se mueve de manera decidida y mantendra cada parte de su obra unida con las demas.—Carta 135, 1899. te conectada on el cuer, rominencig y la obra Plantio de La reforma prosalud mal presentada puede crear prejuicios. La re- forma prosalud, tratada con sabidurfa, resultard ser una cufia de en- trada para que la verdad pueda seguir con notable éxito. Pero la Presentaci6n de la reforma prosalud en forma no’sabia, haciendo de ese tema la carga pesada del mensaje, ha setvido para crear prejuicios en los no creyentes y pata cerrar el camino de la verdad, dejando la impresién de que somos extremistas, El Sefior quiere ahora que sea mos sabios y comprensivos con respecto a su voluntad. No debemos dar ocasién para que seamos considerados fandticos. Esto nos colo- card, y a la verdad que Dios nos ha dado para presentar a la gent®> en gran desventaja. Si tejemos en ella el yo-no consagrado, lo que siempre debemos presentar como una bendicién se convertiré e Piedra de tropiezo.—Manuscrito 5, 1881 (Mensajes selectos, t- 3+ p. 326). El ministerio de salud ctistiang 129 nisterios para los que sufren de adicciones hemos ayudar a los esclavos del vicio, Toda verd, qu lugar en la obra del evangelio Y tiende a el ida nueva y mas noble [...]. todas partes hay algo que hacet pot las vict ia [..-}. Sus habitos intemperantes les causa ale obtener dinero para satisfacer sus apetio pee Y Bor enpricticas deshonestas. Armuinan su salud y su cardcter, Lejos de Las rechazados por la sociedad, estas pobres almas se sienten sin espera... ara esta vida y para la eterna. A los padres se les Parte el corata, Man chosconsideran a estos extraviados como casos desesperados, son ne no los considera asf, pues comprende todas las circunstancias = han hecho de ellos lo que son, y se apiada de ellos. Esta clase de = sonas necesita ayuda. Jamas se debe dar lugar a que diga: “Nadie preocupa por mf. = Muchas veces, al ayudar a los intemperantes, mero, conforme a lo que Cristo hizo tantas veces, atender asucon- dicién fisica [...]. En cada ciudad deber‘a haber un lugar donde los esclavos del vicio hallaran ayuda para romper las cadenas que los aprisionan [...]. A los que ceden a sus apetitos se les ha de inducir a ver y reco- nocer que necesitan renovarse moralmente [...]. El tentado necesita comprender la verdadera fuerza de la volun- tad. Ella es el poder gobernante en la naturaleza del ser humano, la facultad de decidir y elegir [.. Mediante el uso correcto de la voluntad, cambiar4 totalmente laconducta. Al someter nuestra voluntad a Cristo, nos aliamos con el poder divino. Recibimos fuerza de lo alto para mantenemes firmes. Una vida pura y noble, de victoria sobre nuestros apetitos y pasiones, €s posible para todo el que une su débil y vacilante voluntad ala om- hipotente e invariable voluntad de Dios.—El ministerio de curacion, cap. 11, pp. 107, 108, 110, 111 (1905). Mil ladera rel levar forma iene ie al alma una vi ‘imas de la intempe. deberiamos pri- ia. Dios quiere que Debemos hacer énfasis en la obra de temperancia. Dios a la 0S ubiquemos en un lugar desde donde pedamot soon: Bente. Desea que nos encarguemos del asunto ae Se esti lediante habives equivocados en el comer Y beber fs encia. No ne- “struyendo sus facultades del pensamient0 y iN WR oy. “ssitamos tomar un hacha y entrar a destruit los rns posers ve Penden bebidas alcohdlicas. Poseemos un arma i 130 LA EVANGELIZACION DE LAS CIUDADES esta: la Palabra del Dios vivo, Esta se abriré paso através de bras infernales que Satands procura arrojar en su camino, Dy a8 som, deroso. Hablaré a sus corazones. Lo hemos visto hace nS? evangelismo, cap. 17, p. 427. Certo, py La obra de temperancia debe ser reactivada. Fijémonos en |, nera en que el mal de la intemperancia esté presente en nestrag * dades. ;Acaso no sabemos que el licor que se vende en las tabe Be de nuestras ciudades esté adulterado con las sustancias més pes a sas? Constantemente leemos acerca de personas que comer sinatos bajo la influencia del licor, el eval les hace perder la man, Es necesario que tengamos un conocimiento de estas cosas, de ae nera que podamos trabajar inteligentemente para ayudar a otros u obra de la temperancia debe ser reactivada como nunca antes, Nc cesitamos predicar el evangelio, para que hombres y mujeres Puedan, entender cémo obedecer la Palabra de Dios. La Palabra del Dios viyg seré lo que llevaré a los hombres y las mujeres a una relacién estrechs con él. Esta dejara una impresin en la mente, el corazén y el carge. ter. Cada uno de nosotros debe levantarse para llevar a cabo la obra que debe ser hecha, que es la misma obra que Cristo hizo cuando es. [Link] el mundo. Al observar los actos de Cristo, la humanidad se aferrard a su divinidad. Es entonces cuando se realiza el llamado a las almas, y él nunca rechaza a'nadie. Sea ciial sea su posici6n en la vida, cualquiera haya sido su pasado, él los recibird—Review and He- rald, 14 de enero de 1909. La temperancia incluye todos los aspectos de una vida sana. Hemos de multiplicar nuestros esfuerzos en defensa de la causa de la tempe- rancia. El tema de la temperancia cristiana debiera hallar cabida en nuestros sermones en toda ciudad donde trabajemos. Se ha de pre- sentar ante la gente la reforma prosalud en todos sus aspectos, y © han de realizar esfuerzos especiales para instruir a los jvenes, los adultos y a los ancianos en los principios de la vida cristiaria—Ma- nuscrito 61, 1909 (La temperancia, cap. 12, p. 212). La juventud debe ayudar en el avance del ministerio de la tempe rancia. Nadie puede lograr tanto en la lucha contra la intemperancl® como la juventud temerosa de Dios. Los jévenes de nuestras ciudades * Una préctica comin en esa época, Re El ministerio de salud cristiano 131 debieran en este tiempo unitse como un ejército, resueltos a opo- nerse firme y decididamente a toda forma de complacencia acta destructora de la salud. {Qué fuerza representarfan para el bien! iCudn. tos podrfan salvar de la degradacién en los locales y jardines dente hay midsica y otros atractivos que seducen a la juventud! [...]. Los hombres y mujeres jévenes que dicen creer en la verdad para este tiempo pueden agradar a Jestis solo si se unen en un esfuerss para hacer frente a los males que, con influencia seductora, se han introducido en la sociedad. Debieran hacer toclo lo posible por de. tener la marea de intemperancia que se expande con poder desmo- ralizador sobre la tierra, Sabiendo que la intemperancia tiene sus partidarios declarados y confesos, tomen los que honran a Dios una firme posicién contra esta marea de mal que arrastra répidamente a la perdicién tanto a hombres como a mujeres.—Youth’s Instructor, 16 de julio de 1903 (La temperancia, cap. 12, p. 209). La atencién a las madres solteras, los huérfanos y los ancianos Las viudas, los huérfanos, los desvalidos y-los enfermos necesitan ayuda. Hecho ya todo lo que puede hacerse para ayudar al pobre a sa- tisfacer sus necesidades, quedan atin las viudas y los huérfands, los an- cianos, los desvalidos y los enfermos, quienes requieren también atencién y cuidados. No hay que desatenderlos jamés. Dios los enco- miendaa la misericordia, al amor y al tierno cuidado de todos los que éha establecido como sus mayordomos.—El ministerio de curacién, cap. 13, p. 129 (1905). Debemos ayudar a los huérfanos y los ancianos. Dios nos invita a suplir en lo posible la falta de padre impuesta a estos nifios. En vez de retraeros de ellos, lamentando sus defectos y las molestias que pueden causar, ayudadles en todo lo que podais. Procurad aliviar a la madre agobiada. Aligeradle la carga. Hay ademés un sinntimero de nifios privados por completo de la diteccién de sus padres y de la influencia suavizadora de un hogar cristiano. Abran los cristianos sus corazones y sus casas para recibir a estos desamparados, La tarea que Dios ha encomendado a cada uno en particular no deben transferirla a una instituci6n de beneficencia ni abandonarla a la caridad mundanaz Si los nifios no tienen paren tes que puedan atenderlos, encérguense los miembros de Ia iglesia a Fa 132 LA EVANGELIZACION DE LAS CIUDADES reciba. El que nos creé dispuso que yi. secre and cen Som mejor en la atmésfera de amor de un hogar cristiano bale Los ancianos también necesitan la provechosa influencia de la fy. milia, En el hogar de hermanos y hermanas en es donde mejor puede mitigarse la pérdida de los suyos [2 a jacedles sentir que se aprecia su ayuda, que atin les queda algo due hacer en cuanto servi alos dems, y esto les alegraré el corazén e infundird interés a su vid, En cuanto sea posible, haced que permanezcan entre amigos y acid sea posible, debe set privilegio de los miembros de cada familia atender a los suyos. Cuando esto no puede hacerse, Je correspoide a la iglesia hacerlo, y ella debe considerarlo como pri- vilegio y obligaci6n. Todo el que tiene el espiritu de Cristo miraré con ternura a los débiles y los ancianos.—El ministerio de curacién, cap, 13, pp. 130, 131 (1905). No imitemos los métodos del Ejército de Salvacién ‘Aunque la obra del Ejército de Salvacién no sea la nuestra, no de- bemos criticarla: El enemigo esta determinado a mezclar el error con la verdad. Para lograrlo, aprovecha la oportunidad que le oftece la clase baja, en favor de la cual se ha invertido tanto esfuerzo y dinero, la clase de personas cuyos apetitos se han pervertido por causa de la gula, cuyas almas han suftido el abuso, cuyos caracteres estan distor- sionados y deformados, seres de habitos y pasiones rastreros, y cuyo pensamiento es de continuo hacia el mal. El caracter de los tales puede ser transformado, jpero en muy pocos es cabal y duradera esa obra! ‘Algunos seran santificados en la verdad; pero en muchos el cambio de habitos y de proceder es superficial, aunque luego dicen ser cristiancs. Son aceptados como miembros de iglesia solo para ser una molestia y una carga pesada. Por intermedio de ellos, Satanas trata de sembrar las semillas de la envidia, la deshonestidad, la critica y la acusacion. Intenta de esa manera corromper a los demas miembros de la iglesia. La dispo- sicion que los ha dominado desde la ninez, que los indujo a'separarse de toda restriccion y hundirse en la degradacion, todavia ejerce dominio sobre ellos. Se dice que han sido tescatados, pero demasiado a menudo el tiempo revela que la obra hecha en su favor no los convirtié en hijos sumisos de Dios. El menor desprecio da lugar al resentimiento. Albergan en su corazon la amargura, la ira y la mala voluntad. Por medio de sus pet een eee El ministetio de salud Ctistiang 133 espiritu demuestran No haber Nacid, eer ae de le bajeza y 8 diteccion de |, mane inclinan ae de confianza, malagradecidos, © impios, Agi Sucede con, Son indies rsonas que no se han convertido de verdad, la Gea todas las pe desfigurados, no transformados, se Convierte ¢, Un obre ‘ estos SE Satanas, creando disension, Y Contienda, a abe ha delineado la form: ‘a como he, ib blo, no debemos imitar y adaptamos a los metodo lo, pue’ del Bjercito Ivacion. Esta no es la tarea due el Senor nos ha asi lo. Tam. de Sal nuestra responsabilidad condenarlos nj SxPresar palabras se- Pee traellon. Hay almas valiosas y abnegadas dentro del Ejercito as Ivacion. Nos toca tratarlas con bondad. Hay en sus filas perso. ee ness, que sirven al Senor Con sinceridad yq ee una luz mayor, avanzando hasta acept, ue llegaran a ar la verdad completa Los obreros del Ejercito de Salvacion se esfuer abandonados y oprimi "aN Por salvar a los idos. No los desanimeis, Dejad que hagan ese tipo de trabajo siguiendo sus Propios metodos y estilo. Peto el Senor claramente ha senalado cual debe ser la obra que los adventistas del séptimo dia tienen que hacer. Deben Ievarse a cabo Teuniones cam- Pestres y en carpas. La verdad Para este tiempo Necesita ser procla- mada. Hay que dar un testimonio firme. Y los discursos han de ser tan sencillos que hasta los ninos puedan entenderlos.—Testimonios para la iglesia, t. 8, Pp. 196, 197 (1904), 8 de trabajar,

También podría gustarte