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El capítulo 2 del documento enfatiza la importancia de vivir en armonía con la sabiduría adquirida, ilustrado a través de la historia de un hombre que malinterpreta el uso de una trompeta mágica. Se destaca que escuchar la verdad no es suficiente; es esencial aplicarla en la vida diaria y educar a las futuras generaciones en este principio. La sabiduría es presentada como vital para una vida plena, mientras que ignorarla conduce a la destrucción personal.

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El capítulo 2 del documento enfatiza la importancia de vivir en armonía con la sabiduría adquirida, ilustrado a través de la historia de un hombre que malinterpreta el uso de una trompeta mágica. Se destaca que escuchar la verdad no es suficiente; es esencial aplicarla en la vida diaria y educar a las futuras generaciones en este principio. La sabiduría es presentada como vital para una vida plena, mientras que ignorarla conduce a la destrucción personal.

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CAPÍTULO 2

El sendero de la vida

N
o es suficiente con haber entendido. Tenemos que vivir en
armonía con lo que hemos comprendido.
Una historia cuenta acerca de un hombre que encontró una
trompeta maravillosa en un mercado. El vendedor se jactaba de
sus cualidades mágicas:
-Esta trompeta -decía- tiene un poder maravilloso: puede extin -
guir cualquier fuego. Simplemente soplas con ella, y el fuego que -
da dominado de inmediato.
El hombre se interesó y compró la trompeta. Tan pronto como
llegó a su casa, decidió probar la magia de la trompeta: incendió
su casa y comenzó a soplar la trompeta. Desafortunadamente, y
para su perplejidad, el fuego seguía ardiendo y la trompeta no tu -
vo ningún efecto sobre él.
Desesperado, corrió al mercado y encontró a quien le había
vendido el instrumento. Se quejó de la trompeta, porque no reali -
zaba el milagro prometido. El vendedor le explicó que la función
de la trompeta no era apagar el fuego sino anunciar que había un
incendio, para que la gente viniera y lo apagara. El hombre se ale -
jó meditando en las lecciones de este incidente...y en lo necios
que habían sido sus actos.
Oír acerca de la verdad no cambiará nada a menos que aplique -
23 LIBRO DE PROVERBIOS

mos la verdad a nuestra vida. Muchas personas se comportan del


modo en que lo hizo este hombre necio. Asisten regularmente a la
iglesia; escuchan cada día, cada sábado, el sonido de la trompeta;
están bien informadas acerca de todas las creencias, y son celosas
en eso. No obstante, nunca cambian su vida, y el fuego sigue ar -
diendo, destruyendo su casa. La operación de escuchar incluye la
realización de lo que se ha oído.
Este es el mensaje de Proverbios. En esta lección, el llamado a
oír es seguido por el llamado a andar. De acuerdo con esta lección
de Proverbios, el escuchar la sabiduría invadirá todos los dominios
de la vida.

EL DEBER DE ESCUCHAR
La apelación del libro de Proverbios nos recuerda otra vez el re -
querimiento fundamental del libro de Deuteronomio: “Oye, Israel”
(Deuteronomio 6:4).También allí, como en Proverbios, el acto de oír -
se corresponde con la tarea que da el maestro y que ocurre en el
contexto familiar: “Y las repetirás a tus hijos” (Deuteronomio 6:7).
El hogar es el primer lugar donde aprenderemos a escuchar, el pri-
mer lugar donde se educa.
Proverbios incluye tres generaciones en este proceso. La educa-
ción incluye el pasado, el presente y el futuro. Quien habla se refie-
re a sus hijos (4:1), a sí mismo como “el padre” (4:1) y a su propio
padre (4:3), sin olvidar a su madre (4:3). El educador se describe
como alguien que transmite lo que ha recibido. No podemos educar-
nos a nosotros mismos. La educación requiere que aprendamos de
alguien; alguien que es mayor que nosotros, que sabe más que no-
sotros. Este principio se necesita hoy, en estos tiempos de educa-
ción a distancia y de Internet, que promueve la educación indepen-
diente. Aunque es valiosa, esta contribución no debe reemplazar el
compromiso directo y personal de los padres. La lección se orienta,
entonces, en la naturaleza del oír. Antes de oír, necesitamos apren -
der cómo oír.
EL SENDERO DE LA VIDA 24

Primero, necesitamos darnos cuenta del valor de lo que oímos.


La mayoría de los estudiantes van a clases para aprender temas
que ellos consideran que no tienen valor. Asisten a las clases, pero
sus mentes y sus intereses están en otra parte. Aprenden solo lo
necesario para pasar y poder graduarse.
Proverbios va en contra de ese enfoque. A menos que la sabidu-
ría sea la prioridad y la pasión, no la escucharemos. Por eso, el prin -
cipio básico del aprendizaje es que necesitamos aprender. Debemos
aprender con el propósito de retener la lección. Este consejo es re-
petido varias veces: “Retenga tu corazón mis palabras" (4:4a);
“Guarda mis mandamientos” (4:4b); “No te olvides ni te apartes”
(4:5); “No la dejes” (4:6). Aprender es valioso mientras retengamos
lo que aprendimos. Un proverbio hebreo compara a quien aprende,
pero no lo repasa, con alguien que siembra, pero no cosecha (Babil.
Sanhedrin 99a). Para ese fin, es imperativo que amemos la sabidu-
ría (4:6b). Aprender sin pasión no llevará a nada. No solo nos toma-
rá mucho tiempo recordar la lección, sino también la olvidaremos
muy pronto.
La sabiduría se identifica como re’shit, “Ante todo” (4:7a). La pa-
labra ya fue usada para calificar el “temor de Dios” (1:7). A menos
que consideremos la sabiduría como nuestra primera elección, no
aprenderemos de ella. Proverbios incluso va un poco más lejos. La
sabiduría no solo debe ser nuestra primera elección, sino también
debe estar presente en todas nuestras opciones (4:7b). La sabiduría
llega a ser una manera de vivir.
No es extraño que la adquisición de sabiduría conduzca al éxito,
la honra y la gloria (4:8,9) y a una vida larga (4:10). De hecho, la
Sabiduría nos inspira no solo en nuestra elección del camino recto
(4:11), sino que además nos protegerá y preservará de tropezar en
esa vereda (4:12).
En conclusión, el maestro dice: “Guárdalo, porque eso es tu vi -
da” (4:13), implicando que fuera de la Sabiduría se espera la
25 LIBRO DE PROVERBIOS

muerte. Es vida con Sabiduría o muerte sin ella. Este concepto


dual es un corolario del drama de la Gran Controversia. Solo hay
dos caminos. El camino de los impíos es el camino del mal (4:14),
siempre amenazante (4:15-17) y lleno de oscuridad. Por otro lado,
el camino de la Sabiduría está lleno de luz (4:18). Mientras los im -
píos viven en las sombras de la noche, tropezando con piedras que
no ven, el hombre sabio vive de día y bien despierto, plenamente
consciente de los posibles peligros (4:18, 19).
El siguiente punto tiene que ver con la cualidad del oír. El padre
insta a su hijo: “Está atento” (4:20). La adquisición y la preservación
de la sabiduría requieren concentración: necesitamos “inclinar”
nuestro oído. Este lenguaje suena hoy muy extraño, considerando el
esfuerzo que se hace para encontrarse con el estudiante donde él
está, a fin de despertarlo de su somnolencia. De acuerdo con esta
metodología, el estudiante debería esforzarse y acercarse al maes-
tro, no al revés.
Esta no siempre fue la perspectiva de Jesús: “Viéndose Jesús ro-
deado de mucha gente, mandó pasar al otro lado” (Mateo 8:18). Los
que querían la verdad tenían que buscarlo: “Y vino un escriba y le
dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas" (Mateo 8:19).El
éxito de Jesús en la evangelización no se encontraba en la sofistica-
ción de su método de marketing, sino en quién era. La Sabiduría no
necesita del apoyo del mercadeo o de la publicidad comercial. Si va -
mos a la Sabiduría por causa de su popularidad y porque la Sabidu-
ría es accesible, encantadora y seductora, no es sabiduría lo que al-
canzaremos. La Sabiduría por naturaleza es impopular y difícil de al -
canzar.
En otras palabras, dice el maestro de Proverbios: “Guarda tu co-
razón” (4:23). Esta advertencia es como un eco de un proverbio an-
terior, que exhortaba al estudiante a “guardar” los dichos de la Sa-
biduría “en medio de tu corazón” (4:21). El ejercicio de la sabiduría
es precisamente un ejercicio del corazón, el asiento de nuestros
EL SENDERO DE LA VIDA 26

pensamientos e intenciones más íntimos. La Sabiduría afectará pro-


fundamente nuestra personalidad; es una experiencia de conver-
sión. Comentando sobre este versículo, Elena de White se refiere al
efecto de Cristo sobre nuestras vidas: “Cuando se sujeta a Cristo,
debe ser limpiado de toda contaminación, por el Espíritu. Esto no
puede hacerse sin el consentimiento del individuo” (Comentario bí-
blico adventista, tomo 3, p. 1175). La atención a la sabiduría es pa -
ralela a la atención a nuestro corazón; la sabiduría se identifica así
con nuestro corazón. La sabiduría no se define aquí como mera in-
formación intelectual, no importa cuán útil pueda ser. Tener sabidu-
ría es mantener el control de nuestro corazón.
La razón es porque del corazón “brotan las fuentes de la vida”
(4:23, BJ), así como la Sabiduría es el “árbol de vida” (3:18). Nues -
tra vida depende de lo que sucede en lo secreto de nuestro cora -
zón, de qué manera responden a la Sabiduría nuestros pensamien -
tos y sentimientos más íntimos. No hay espacio aquí para la mentira
y la hipocresía (4:24). Nuestras palabras y apariencia están en sin -
tonía con nuestros pensamientos interiores. No estamos divididos
entre dos caminos: hay un solo camino (4:25-27).

EDUCACIÓN EMOCIONAL
La primera aplicación de la sabiduría se refiere a nuestra vida
emocional (5:1,2) e invadirá nuestra privacidad: el lugar que pensa-
mos que es nuestro dominio personal exclusivo, y no asunto de
otros. Salomón advierte a su hijo en contra de la tentación del adul -
terio. Su primer argumento es el engaño y las mentiras asociadas
con esa ilusión de amor. Es una experiencia agridulce. Lo que pare-
ce ser como “miel” y “más blando que el aceite” se revela, al final,
“amargo como el ajenjo (5:3,4; cf. Deuteronomio 29:18). Esta unión
se compara con una “espada de dos filos” (5:4), que significa que
tiene un efecto doble, que divide la personalidad, “el alma y el es -
píritu” (Hebreos 4:12), y produce alguna clase de esquizofrenia. Se
pretende caminar en la senda de la vida, pero se dirige a la muerte
27 LIBRO DE PROVERBIOS

sin saberlo (5:6).


El segundo argumento otorga al hijo criterios específicos para re -
sistir esta tentación. El consejo básico de Salomón es huir lejos de
esa mujer, y nunca acercarse a ella (5:8). La mejor manera de resis -
tir una tentación no es sencillamente decir “No"; es una cuestión
más radical: huir y, además, lejos. Esa fue la reacción de José (Gé-
nesis 39:12) ante la esposa de su amo. Si no huyes, caerás en el es -
cándalo. Toda clase de personas, incluyendo a tu enemigo personal,
el “cruel” (5:9), y también el extraño y aun los extranjeros (5:10),
se aprovecharán de esa situación y te saquearán (5:11). Entonces
lamentarás amargamente haber desobedecido a tus maestros e ig-
norado la instrucción (5:11-14). Es mejor perderse el placer de un
instante que sufrir la desolación de toda una vida.
La mejor defensa en contra de la tentación del adulterio es nues-
tra propia esposa. La metáfora del pozo sugiere una conducta inapro-
piada e ilícita (Génesis 21:25; 26:15). Además, la comparación del
agua transmite la promesa de vida (Jeremías 2:13; Apocalipsis
22:17). Por un lado, el sabio advierte acerca de la naturaleza prohibi-
da del adulterio; por el otro, subraya la perspectiva de vida asociada
con la fidelidad. El siguiente punto se refiere nuevamente al deber de
la memoria: ella es “la mujer de tu juventud" (5:18); comparten un
pasado en común. Olvidarla es negar tu pasado y, por lo tanto, una
parte de ti mismo. Al deber de la memoria se añade la obligación no
solo de hacerla feliz, que sea “bendita” (5:18a), sino también de “ale-
grarse” con ella (5:18b, 19). El gozo erótico y sensual tiene aquí su
lugar. Es importante notar que Cantar de los Cantares usa el mismo
lenguaje metafórico en el mismo contexto del amor (Cantares 4:15).

LOS CAMINOS DEL HOMBRE


La siguiente sección (5.21-6:19) considerará de una manera más
general la conducta de los hombres y las mujeres ante Jehová.
EL SENDERO DE LA VIDA 28

El hombre impío (5:21-23; 6:12-19). El pecador se revela como


pecador no solo porque Dios ha seguido todos sus movimientos (5:2
l), sino también porque todos sus pecados, en última instancia, lo
atrapan (5:22). Hay un juicio inmanente así como uno trascendente.
El pecador es castigado en su vida por sus propias acciones; pero
también, más allá de esta vida, por Dios mismo. El impío morirá no
solo porque es humano, así como el justo, sino porque ignoró la ins-
trucción de Dios y se alejó (5:23). Nuestro pasaje aquí se refiere a la
segunda muerte (Apocalipsis 21:8).
Las dos listas de siete pecados (6:12-19) no tienen la intención
de ser completas. Las listas son simbólicas, como lo es el número
siete. El número siete y las referencias sistemáticas a las partes del
cuerpo (boca, ojos, pies, dedos y corazón en la primera lista, y mira -
da, lengua, manos, corazón y pies en la segunda) sugieren el cuer-
po completo. La idea es que el pecador está totalmente dedicado al
pecado. La sentencia que condena estos pecados implica la muerte
(6:15) y la reprobación divina (6:16). Ambos pronunciamientos es-
tán incluidos en el primer juicio (5:23). El estilo de la frase “y no ha -
brá remedio” (6:15), que usa la forma gramatical del pasivo divino
(“será quebrantado"), significa que Dios es el sujeto del verbo. Dios
es el agente directo del juicio destructor. Dios es quien completará
nuestro destino, precisamente porque todos los caminos del hombre
están “ante los ojos de Jehová” (5:21). La intención de este discurso
es, otra vez, que percibamos plenamente la omnipresencia de Dios.
Y se nos anima a vivir una vida santa, totalmente dedicada a Dios.
La fianza (6:1-5). Este caso parece fuera de lugar aquí, en rela-
ción con el llamado de Salomón a una vida santa. No obstante, el
ejemplo de la fianza pertenece, paradójicamente, a la misma lec-
ción; de hecho, el punto de este pasaje es desanimar a tener un ce -
lo irrazonable. Antes de dedicarnos a una buena acción, en este ca-
so, ser el “fiador por tu amigo” (6:1), tenemos que estar seguros de
29 LIBRO DE PROVERBIOS

que podremos cumplir el compromiso. Si no es así, nos entrampare-


mos a nosotros mismos (6:2).
Salomón dio el mismo consejo en su otro libro: “No seas dema-
siado justo, ni seas sabio con exceso; ¿por qué habrás de destruir-
te?” (Eclesiastés 7:16). El apóstol Pablo resuena con este consejo:
“Quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal” (Ro -
manos 16:19).El sabio del libro de Proverbios expresa lo mismo.
Aunque categóricamente está opuesto al mal y no tolera cosas a
medias en este asunto, tiene otros matices cuando se refiere a las
buenas acciones. Además del caso de la fianza, recordamos otros
ejemplos, tales como que la persona caritativa no dé demasiado di -
nero a los pobres, que luego lo explotarán; o el maestro generoso
que da solamente buenas notas y luego queda prisionero por la in-
flación de notas que él mismo ha creado.
Si por azar cometemos esa clase de errores, es importante que
nos liberemos y cambiemos las reglas del juego. Salomón insiste
con vehemencia en que no debemos dejar que esos asuntos queden
fuera de control. Debemos tomar la iniciativa: “Ve, humíllate” (6:3).
De otro modo, advierte el sabio, llegaremos a ser prisioneros de un
sistema que hemos creado, sin tomar en cuenta nuestras mejores
intenciones, y la buena voluntad se transformará en mal para todos
los que están involucrados.
La hormiga (6:6-11). Por otro lado, Salomón insta a considerar
las hormigas y a seguir su ejemplo. La apelación de Salomón, “Ve
(lej) a la hormiga” (6:6), es un eco de su invitación anterior: “Ve
(lej), humíllate” (6:3). Refiriéndose al modelo de la hormiga, Salo -
món asienta tres principios fundamentales. Primero, hazlo tú mis-
mo. Así como la hormiga, que “no teniendo capitán, ni gobernador”
(6:7) decide sola hacer el trabajo, así tú no necesitas indicaciones ni
órdenes. Si haces lo correcto porque te mandan hacerlo, lo harás no
porque sea bueno, sino porque tienes temor por tu tarea o por tu
EL SENDERO DE LA VIDA 30

progreso, o porque es tu obligación legal hacerlo, como cuando pa-


gas impuestos. Segundo, aprende a prever el futuro. Así como la
hormiga guarda en verano para suplir el rigor y la miseria del in-
vierno, aprende a prever la crisis potencial y prepararte para ella.
Esta sabiduría está perfectamente ejemplificada por José, quien
guardó el grano durante los siete años de buenas cosechéis, en pre-
paración para los siguientes siete años de hambre (Génesis 41:34-
36). La sabiduría de prever el futuro y sopesar las consecuencias de
las acciones, a menudo se enfatiza en la sabiduría bíblica como un
incentivo para hacer la elección correcta (4:9-11). El criterio para la
verdadera sabiduría es una perspectiva del futuro. “No puede ser
perfecto o completo ningún proyecto de negocios o plan de vida
que abarque únicamente los breves años de la vida actual y no ha-
ga provisión para el futuro eterno” (La educación, p. 145). El futuro
llega a ser, entonces, la norma para probar y evaluar la situación.
Tercero, el sabio de Proverbios deplora la pasividad del perezoso;
él, en cambio, llama a la acción.
La expresión un poco aparece tres veces en el mismo versículo
(6:10), como una especie de advertencia. El pecado del perezoso
parece ser solo “un pequeño” pecado, sin importancia ni peligro.
Entonces, porque es considerado “pequeño” no lo tomamos en serio
y seguimos cometiéndolo, sin percibir el peligro. La consecuencia
de esta conducta es catastrófica. La pobreza nos sorprenderá como
un ladrón.
La parábola de El Principito, escrita por el francés Antoine de
Saint-Exupery transmite la misma lección. El pequeño príncipe no se
preocupó por el “poco” pasto que crecía en su jardín. Un día desper-
tó, y las plantas “pequeñas” se habían transformado en gigantescos
árboles Baobab. Era entonces demasiado tarde para controlar la si-
tuación. El jardín se había perdido.
El paralelo entre el perezoso y el impío plantea una ironía intere -
31 LIBRO DE PROVERBIOS

sante. Ambos tienen un problema con su sueño. Mientras el impío


perdió su sueño en su afán de perjudicar a su prójimo, el perezoso
se perjudicó a sí mismo en su sueño, por falta de afán.

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