TEMA 66 BIOLOGÍA Y GEOLOGÍA
TEMA 66. EVOLUCIÓN DE LA CONCEPCIÓN DE CIENCIA. LAS REVOLUCIONES CIENTÍFICAS Y
LOS CAMBIOS DE PARADIGMAS EN LA BIOLOGÍA Y LA GEOLOGÍA. LA CIENCIA COMO
PROCESO EN CONSTRUCCIÓN. LOS CIENTÍFICOS Y SUS CONDICIONAMIENTOS SOCIALES.
LAS ACTITUDES CIENTÍFICAS EN LA VIDA COTIDIANA.
1. EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE CIENCIA
2. REVOLUCIONES CIENTÍFICAS Y CAMBIOS EN LOS PARADIGMAS EN LA BIOLOGÍA Y
GEOLOGÍA
3. LA CIENCIA COMO PROCESO EN CONSTRUCCIÓN: MÉTODO CIENTÍFICO
4. LOS CIENTÍFICOS Y SUS CONDICIONAMIENTOS SOCIALES
5. LAS ACTITUDES CIENTÍFICAS EN LA VIDA COTIDIANA
1 EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE CIENCIA
EL CONCEPTO DE CIENCIA
La curiosidad es el deseo imperativo de conocer. Nuestra especie posee esta característica que se plasma en el
ansia por adquirir conocimientos sobre la realidad que nos rodea. La herramienta con que contamos para
llegar a ese conocimiento es la ciencia.
Desde el punto de vista etimológico, el término ciencia proviene del latín scire, que significa saber, pero no
todo el saber se considera científico. Existe un saber común, que se adquiere de manera espontánea sin
necesidad de la utilización de ninguna metodología y que surge del propio individuo.
Definir el concepto de ciencia no es una tarea fácil. La ciencia que empleamos para acercarnos al
conocimiento de la realidad y comprenderla requiere una metodología concreta que se ha ido gestando a lo
largo de la historia, y que denominamos método científico.
De acuerdo con lo anterior, podríamos definir como ciencia el conjunto de los conocimientos acumulados por
los científicos y que han sido obtenidos mediante un método ordenado por reglas estrictas.
Por tanto, el saber científico o conocimiento científico trata de una organización teórica y sistemática que
explica los fenómenos que observamos, es susceptible de contrastación experimental y capaz de hacer
predicciones.
A lo largo de la historia, la ciencia se ha dividido en disciplinas científicas y, aunque no todos los autores se
ponen de acuerdo, podríamos clasificar la ciencia en:
Ciencias formales: basadas en las deducciones abstractas, como la lógica y las matemáticas. Éstas no
se basan en hechos de la experiencia, sino que se centran en argumentos numéricos y simbólicos desarrollados
a partir de inferencias y deducciones.
Ciencias empíricas o experimentales: basadas en la experimentación. Dentro de este grupo
encontramos:
Las ciencias naturales: física, química, biología, geología, etc., cuyo objetivo es el estudio de la
naturaleza.
Las ciencias sociales: como sociología, historia, psicología, etc., cuyo objetivo es el estudio de
distintos aspecto del ser humano, cultura, comportamiento entre otros.
A su vez, cada una de estas disciplinas se ha ido subdividiendo en otras, según se han producido nuevos
descubrimientos y se han desarrollado nuevas tecnologías.
EVOLUCIÓN DE LAS IDEAS CIENTÍFICAS
La ciencia, entendida como conocimiento de la naturaleza, surgió muy pronto en la historia de la humanidad.
La observación del movimiento de los astros, el ciclo de día y noche, las estaciones pudieron ser fenómenos
sobre los cuales en un comienzo se dieran explicaciones de carácter mítico.
Hay vestigios anteriores al neolítico que demuestran observaciones astronómicas y de tipo botánico.
Durante la prehistoria se conformó la industria lítica y el uso de los primeros metales, y fueron las
civilizaciones babilónica y egipcia las que desarrollaron dichos conocimientos y tecnologías.
En un comienzo, los mitos y leyendas fueron empleados como explicación de la realidad. Antiguamente se
consideraba el proceso del descubrimiento como una inspiración de las musas o la revelación de los dioses.
Las fuerzas de la naturaleza fueron deificadas y personificadas. Los mitos se entremezclaron a lo largo de la
historia al transmitirse oralmente de una generación a otra. Los sucesivos relatores los aumentaron y
corrigieron, hasta que su origen quedó totalmente oscurecido.
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Algunos mitos degeneraron en leyendas, mientras que otros ganaron en contenido ético, por lo que fueron
incorporados a la estructura de religiones.
Los antiguos mitos griegos figuran entre los más estéticos y elaborados de nuestra herencia cultural, pero
fueron los mismos griegos los que introdujeron el camino opuesto de la observación del universo.
Para los creadores de mitos, cada aspecto de la naturaleza era esencialmente humano, por lo que se mostraban
caprichosos y volubles y adoptaban actitudes altamente emotivas. Mientras el concepto de universo se
encontrara en manos de seres tan arbitrarios y de reacciones tan imprevisibles, no había posibilidad de
comprenderlo.
Pero desde el nuevo punto de vista de los griegos más tardíos, el universo era una máquina gobernada por
leyes, que intentaron desentrañar.
Tales de Mileto (hacia el 600 a. C.) fue el que llevó al mundo helénico el abandonado conocimiento
babilónico. Poco a poco se desarrolló el sistema ordenado mediante el cual se aprende a determinar, a partir
de los datos observados, las leyes subyacentes.
Progresar de un punto a otro, estableciendo líneas de argumentación, supone utilizar la razón. Un individuo
que razona puede utilizar la intuición para guiarse en la búsqueda de respuestas, pero para apoyar las teorías
deberá confiar en una estricta lógica.
El descubrimiento de los errores o falacias en el razonamiento ha sido una preocupación constante desde estos
primeros tiempos. Así. Aristóteles de Estagira fue el primero en resumir las reglas de un pensamiento
riguroso: recoger las informaciones de la naturaleza, organizar estas observaciones en un orden que las hace
más aprehensibles, y finalmente se deducen algunos principios que las resuman. Esta forma de estudiar el
universo se denominó por los griegos Philosophia.
Aproximadamente el año 300 a.C., Euclides recopiló los teoremas matemáticos conocidos en su tiempo y los
dispuso en un modo tal que cada uno pudiera demostrarse utilizando teoremas previamente demostrados. Para
comenzar todos los razonamientos, estableció unas verdades tan sencillas que no necesitaban demostración,
Euclides llamó a estas verdades axiomas. Solamente usando estos axiomas logró diseñar el sistema de la
geometría euclidiana que se ha mantenido prácticamente sin cambios durante más de 2000 años.
Elaborar un cuerpo doctrinal, a partir de una serie de axiomas o deducción, fue ampliamente utilizado por los
griegos, de tal forma que pensaban que era la única manera de alcanzar el conocimiento.
Aunque no tenían reparo en observar la naturaleza, consideraban que el conocimiento más excelso era el
elaborado por la actividad mental y subestimaban el conocimiento alcanzado de la observación sencilla. Esta
carencia de interés por la invención, experimentación y estudio de la naturaleza, fue lo único que limitó el
pensamiento griego.
Seducidos por el éxito de los axiomas, llegaron a considerarlos verdades absolutas y a suponer que otras
ramas del conocimiento podrían desarrollarse a partir de axiomas inmutables, por lo que tomaron como un
axioma el que la Tierra era inmóvil y al mismo tiempo el centro del universo. Dado que el círculo es la curva
perfecta, afirmaron que los cuerpos celestes debían moverse formando círculos alrededor de la Tierra. Con el
tiempo, las observaciones demostraron que estos círculos no eran perfectos, lo que les obligó a considerar que
realizaban los movimientos en unas combinaciones muy complejas de círculos, esta teoría fue formulada por
Ptolomeo en Alejandría hacia el año 150 d.C. De igual manera, Aristóteles elaboró unas teorías acerca de los
movimientos basándose en axiomas que consideraba evidentes, como la afirmación de que la velocidad de
caída de un objeto era proporcional a su peso.
Con el desarrollo del cristianismo, Europa se rigió desde el año 200 hasta el 1200 por la filosofía moral, en
particular por la Teología, olvidándose prácticamente la Filosofía natural, y considerándose la Biblia como
única fuente aceptable de conocimiento.
Gracias a los árabes, los conocimientos de Ptolomeo, Aristóteles y la Filosofía natural griega fueron
transmitidos en la Edad Media a Europa. El Imperio bizantino aportó inspiraciones adicionales, ya que fue la
última región europea que mantuvo contacto con la tradición cultural griega.
Debido a que en el Renacimiento se trasladó el centro de atención de la Teología a los logros de la
humanidad, el estudio de la Literatura, el Arte y la Historia es todavía conocido con el nombre de
Humanidades.
En el Renacimiento, los pensadores aportaron nuevas perspectivas a la Filosofía natural de los griegos.
En 1543, Nicolás Copérnico llegó a rechazar el axioma básico de la Astronomía, afirmando que el Sol, y no la
Tierra, era el centro del universo, aunque todavía conservaba la creencia de las órbitas circulares.
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F. Bacon (1561-1626) propugnó el método inductivo que toma como punto de partida las observaciones, para
derivar posteriormente generalizaciones o axiomas.
En esta época, la experimentación como fuente de conocimientos llegó de manos de Galileo Galilei (1564-
1642), que puso a prueba las teorías aristotélicas, siendo el primero en realizar experiencias cronometradas y
en utilizar la medición de una forma sistemática. Su principal contribución a la ciencia moderna consistió en
situar la inducción por encima de la deducción, como método lógico de razonamiento.
A su vez, René Descartes (1596-1650) propuso un método deductivo por el cual a partir de generalizaciones
se llegaba a deducir conclusiones concretas. En su Discurso del Método, formuló cuatro reglas generales e
indispensables para cualquier trabajo científico:
Nunca aceptar como verdadera cualquier cosa sin conocerla como tal
Dividir las dificultades que se van a abordar en el máximo número de partes
Ordenar los pensamientos comenzando por los objetos más simples, y ascender gradualmente hasta el
conocimiento de los más complejos.
Enumerar y revisar de la forma más completa posible, con el fin de no omitir nada
Por otro lado, el desarrollo científico no fue total hasta que se estableció un principio esencial, el intercambio
de información entre todos los científicos, en contraposición a los pitagóricos de la antigua Grecia, que
formaban una sociedad secreta, que guardaba celosamente los descubrimientos matemáticos; o los alquimistas
de la Edad Media que hacían extremadamente oscuros sus escritos, para ocultar los descubrimientos a ojos
profanos.
Hoy en día no se considera como tal ningún descubrimiento científico si se mantiene oculto. Además, la
observación o descubrimiento no tiene validez, aunque se haya publicado, hasta que es corroborado
experimentalmente por otros científicos.
Uno de los primeros grupos que representó la idea de comunidad científica fue la Royal Society (Royal
Society of London for Improving Natural Knowledge), que nació en 1645 a partir de reuniones informales de
un grupo de caballeros londinenses, siendo reconocida formalmente por el Rey Carlos II de Inglaterra en
1660.
La revolución emprendida por Galileo se continuó con Johannes Kepler, que describió las órbitas elípticas de
los planetas, y finalmente con Isaac Newton, que a partir de las conclusiones de Galileo, T. Brahe y J. Kepler
llegó, por inducción, a sus tres leyes simples del movimiento, y a su mayor generalización, la ley de
gravitación universal.
Durante el siglo posterior a Newton era posible para una persona dominar todos los campos del conocimiento
científico, lo que resultó impracticable a partir de 1800, en que se hizo cada vez más necesario limitarse a un
campo determinado si se deseaba profundizar en él.
Se impuso la especialización de la ciencia y nacieron las distintas disciplinas científicas, al mismo tiempo que
se fundaron numerosas sociedades científicas.
Las comunicaciones científicas se hicieron incomprensibles, con un léxico solamente válido para los
especialistas, que se ha aleja cada vez más para los profanos
Tanto es así, que en la década de los sesenta del siglo pasado, entre los jóvenes de los países desarrollados
hubo un sentimiento francamente hostil hacia la ciencia, ya que aunque nuestra sociedad industrializada se
basa en los descubrimientos científicos de los dos últimos siglos, esta misma sociedad empezaba a ser
consciente de las repercusiones negativas del desarrollo.
La barrera establecida entre la ciencia, los científicos y la sociedad puede ser salvada si se comprende que los
científicos deben divulgar claramente los descubrimientos realizados. No hace falta tener un conocimiento
total de un determinado campo científico para apreciar los logros obtenidos en él.
2. LAS GRANDES REVOLUCIONES CIENTÍFICAS EN LAS CIENCIAS NATURALES
Las ciencias naturales se han desarrollado a lo largo de la historia gracias a los avances científicos e
importantes descubrimientos realizados por los grandes investigadores en este campo. Podríamos considerar
que sus momentos clave han sido aquellos que han producido nuevas teorías, constituyendo lo que T. Kuhn
llamaría revoluciones científicas.
Una revolución científica sucede cuando unas ideas desarrolladas tras el análisis científico o unas aplicaciones
directas de la experimentación científica influyen decisivamente en la sociedad en una época determinada.
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A partir de este criterio, es posible establecer una serie de hitos o etapas en la historia de las ciencias
naturales.
2.1. SISTEMA COPERNICANO DEL UNIVERSO
Su nuevo sistema del mundo colocaba al Sol en el centro del universo y atribuía a la Tierra tres movimientos,
a fin de explicar los equinoccios: un giro diario sobre su eje, una órbita anual alrededor del Sol, un giro del eje
de rotación del planeta.
Tras la circulación de manuscritos durante un tiempo, la obra fue publicada en 1543, en Nuremberg, como De
las revoluciones de los Orbes Celestes.
Copérnico se mantuvo fiel a la tradición griega según la cual los movimientos de los cuerpos celestes debían
ser circulares y uniformes, de tal forma que aunque el sistema copernicano era más simple que el de
Ptolomeo, resultaba complicado frente al posterior de Johannes Kepler (1571-1650), que explicaba el
movimiento aparente de los cuerpos celestes con siete elipses, frente a los treinta y cuatro círculos de
Copérnico.
2.2. LA TEORÍA CELULAR Y LA MICROBIOLOGÍA
Durante el siglo XIX, Se gesta la teoría celular, que confirma a la célula como unidad estructural y funcional
de todos los seres vivos.
La microbiología como ciencia no se desarrolló hasta la última parte del siglo XIX. La investigación de dos
cuestiones un tanto confusas en esas fechas condujo a la fundación de esta disciplina. La primera era la
generación espontánea, y la segunda el origen de las enfermedades infecciosas
Gracias a los experimentos de Louis Pasteur se pone fin a la teoría del origen de la vida por generación
espontánea, que supone otra de las grandes revoluciones científicas dentro de la biología.
A su vez, gracias a distintos descubrimientos sobre la importancia de los microorganismos como causantes de
enfermedades humanas, Robert Koch asentó sobre una base firme la teoría microbiana de la enfermedad.
2.3. TEORÍA DE LA RELATIVIDAD
Albert Einstein (1879-1955) publica en 1905 un artículo en el que se encuentran los principios básicos de la
relatividad, nueva visión física de la naturaleza que sustituyó la realizada por Newton.
El teorema principal implica la relación entre la energía y la masa inercial, y gracias a ello se pudo
comprenderla radiactividad o emisión espontánea de radiaciones. La explicación de la naturaleza de las
radiaciones vino de la mano de la mecánica cuántica. Las matemáticas lograron otro fabuloso impulso, ya que
hubo que explicar matemáticamente estas ideas.
2.4. GENÉTICA Y EVOLUCIÓN
Durante la primera parte del siglo XX la genética tuvo un desarrollo importante con el redescubrimiento, en
1900, de las leyes de Gregor Mendel, que habían estado ignoradas desde 1866.
Incluso antes de establecerse sólidamente, la genética se utilizó para dotar de una base firme a la teoría de la
evolución, y las discusiones entre lamarckistas y darwinistas adquirieron un tinte experimental, ya que hasta
entonces eran fundamentalmente teórico-filosóficas.
En este contexto habría que situarla revolución científica que ha supuesto la teoría de la evolución en biología
preconizada por Charles Darwin, con el establecimiento de un paradigma y la caída de otro como las ideas
creacionistas.
2.5. TECTÓNICA DE PLACAS
la doctrina tradicional de que las distintas partes del planeta han permanecido fijas unas con respecto a otras,
salvo los desplazamientos verticales, le sucedió la teoría de la deriva continental, que Alfred Wegener, en
1915, expuso con detalle en su obra El origen de los continentes y el océano.
A principios de los años sesenta, Harry Hess introduce la hipótesis de la expansión del fondo oceánico.
En 1968, se unieron los conceptos de la deriva continental y de la expansión del fondo oceánico, para dar paso
a la teoría de la tectónica de placas, que ya explica los mecanismos que hacen posible los movimientos de las
placas litosféricas, convirtiéndose en el paradigma de las ciencias geológicas, bajo el cual se intentan
relacionar todos los acontecimientos que tienen lugar en el interior o en la superficie de la Tierra.
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2.6. REVOLUCIONES ACTUALES
Hasta mediados del siglo XX los avances científicos eran lentos, pero en las últimas décadas han adquirido un
ritmo acelerado, y aparecen continuamente nuevas teorías científicas que en ocasiones anulan a las anteriores.
Las aplicaciones directas de las ideas científicas han invadido todos los campos de nuestra sociedad.
En estas últimas décadas el desarrollo de la electrónica, las telecomunicaciones y otras disciplinas
relativamente recientes ha permitido acercarla ciencia al hombre de la calle, y al mismo tiempo posibilita la
realización de experiencias inconcebibles hace años, facilitando los cálculos o incluso los diseños
experimentales, así como el análisis de los datos y la propia organización de la investigación científica.
3 LA CIENCIA COMO PROCESO EN CONSTRUCCIÓN: MÉTODO CIENTÍFICO
MÉTODO CIENTÍFICO
Toda investigación nace de algún problema observado, de tal forma que no puede avanzar a menos que se
haga una selección de la materia que se va a tratar. Esta selección supone alguna hipótesis que guiará y
delimitará la investigación.
El procedimiento seguido debe ser aceptado por la comunidad científica, y el método utilizado es el método
científico.
El método científico es un procedimiento sistemático, y combina la inducción y la deducción; es, por tanto, un
proceso hipotético-deductivo.
El método científico requiere atravesar diversas etapas hasta alcanzar la resolución de un problema.
Estos pasos se corresponden con las técnicas o procesos, y son los objetos de investigación los que determinan
el tipo de método que se va a emplear: el racional o el experimental. Uno y otro emplean métodos específicos.
Observación
Observar es examinar atentamente un objeto, hecho o fenómeno para adquirir un conocimiento claro y
preciso. Sin la observación, el estudio de la naturaleza y de sus leyes se reduciría a simples conjeturas.
La observación científica debe estar planificada, ser rigurosa, hecha de forma sistemática y con la mayor
objetividad.
La observación puede ser directa o indirecta, y hacen falta en muchos casos instrumentos que ayuden como
son, el microscopio o el telescopio para aumentar la capacidad de visión. Otros instrumentos ayudan a medir
con precisión los diversos fenómenos observados, como la temperatura, el tiempo, etc.
La observación debe ser atenta, exacta, completa y precisa. Para ello, es necesario dar valores numéricos a
todo fenómeno observado que sea susceptible de ser cuantificado. De ahí la importancia que posee la
medición en el método científico.
Planteamiento del problema
La observación científica lleva a plantearse una serie de interrogantes y preguntas sobre lo observado, para
tratar de dar una explicación de cómo y por qué, etc., ocurren determinados hechos.
Búsqueda y recogida de información
A la hora del estudio de un problema planteado, se debe conocer lo que se sabe sobre el tema, y qué aspectos
del mismo han sido ya solucionados. Para ello, es necesario la obtención de información lo más extensa
posible, pues puede que la resolución ya se haya obtenido y verificado con anterioridad por otros
investigadores, y por tanto no sería necesario seguir con la investigación.
También, aunque no se haya resuelto el problema de estudio, puede que las experiencias y datos obtenidos
anteriormente por otros estudiosos del tema, sirvan para plantear posibles soluciones al problema
Formulación de hipótesis
La hipótesis es una propuesta que el científico realiza para la resolución de un determinado problema.
La hipótesis equivale a una suposición verosímil, comprobable posteriormente por el análisis de las
observaciones, que decidirá la falsedad o no de la misma. Puede ser la suposición de una causa, o de una ley,
destinada a explicar provisionalmente un fenómeno hasta que los hechos vengan a contradecirla o invalidarla.
La hipótesis tiene una doble función:
Práctica, ya que orienta al investigador en la dirección de la causa probable o de la ley que se
busca.
Teórica, al coordinar y completar los resultados ya obtenidos y agruparlos en un conjunto
completo de hechos, para facilitar su estudio y comprensión.
La hipótesis puede obtenerse por deducción de resultados ya conocidos o por la experiencia. En este caso es
inductiva si la causa supuesta del fenómeno es uno de sus antecedentes, que parece reunir las características
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de antecedente causal, o analógica, cuando es inspirada por ciertas semejanzas entre el fenómeno que se
quiere explicar y otro conocido.
Por otra parte, la hipótesis no debe contradecir ninguna verdad explicada y aceptada, ha de ser simple,
escogerse la que parece menos complicada y debe ser verificable por los hechos.
Las hipótesis se admiten provisionalmente hasta que se comprueba su validez mediante la experimentación.
Verificación de la hipótesis: la experimentación
La experimentación consiste en el conjunto de procesos utilizados para verificar las hipótesis.
Difiere de la observación en que obedece a una idea directriz además de requerir la intervención humana para
modificar los fenómenos. La observación puede presentar asimismo una intervención similar, pero entonces
se llama observación activa y es anterior a la formulación de hipótesis.
Esencialmente, la hipótesis se basa en establecer una relación de causa-efecto o de antecedente y consecuente
entre dos fenómenos; se trata de descubrir si el efecto varía cada vez que lo hace la causa y si varía en las
mismas proporciones. El principio general en que se fundamentan los procesos de experimentación es el de
determinismo, que implica que, en las mismas circunstancias, las mismas causas provocan los mismos
efectos.
Si un experimento no corrobora la hipótesis, es que ésta es errónea o que la observación no es correcta.
Entonces debe desecharse y, una vez comprobado que la observación es correcta, buscar otra y diseñar una
nueva experimentación. Lo más probable es que, como resultado de la experimentación, se planteen nuevas
preguntas que nos conduzcan a nuevas hipótesis.
Los requisitos que deben cumplir los experimentos para poder verificar la hipótesis son:
Reproducibilidad
Fiabilidad: que nos indica el grado de confianza que nos ofrecen los resultados obtenidos.
Representatividad: que nos indica las condiciones reales que se dan en el problema planteado.
Los experimentos se deben diseñar cuidadosamente, con el objeto de que sean adecuados para la finalidad
propuesta. En los experimentos hay que determinar la variable o variables que influyen en el fenómeno que se
estudia. Hay variables cuantitativas, o medibles mediante aparatos, y cualitativas, que no se pueden medir. Si
una variable es controlada por el científico, se llama variable independiente, y la variable que se va midiendo
conforme se modifica aquélla se llama variable dependiente.
En algunos experimentos suele utilizarse un grupo control o grupo de referencia, que no es sometido a
cambios de variable, frente al grupo experimental, que es el que se somete a cambios de variable y se
comportará en función de ella.
El tratamiento de los datos y resultados obtenidos permite extraer conclusiones para aceptar y verificar la
hipótesis o, por otro lado, refutar y rechazar la hipótesis planteada.
Leyes científicas
Cuando una hipótesis ha sido confirmada por muchos experimentos, se puede decir que siempre que se den
las condiciones en las que se ha experimentado, se producirá el fenómeno observado, lo que nos lleva a
enunciar una ley científica.
Las leyes científicas se aplican a todos los fenómenos del mismo grupo, como las leyes de Mendel, por
ejemplo. Las leyes nunca son definitivas; son consideradas provisionales mientras no se refuten.
Teoría científica
La sistematización y organización de las leyes nos permiten organizar las teorías.
Las teorías científicas reúnen determinado número de leyes que explican un determinado fenómeno, bajo la
forma de una ley superior más universal. En otras palabras, un conjunto de leyes particulares, unidas por una
explicación común, toma el nombre de teoría o sistema.
Las leyes y teorías no son nunca definitivas ni absolutas, y pueden modificarse cuando se encuentran otras
que explican de una forma más adecuada el problema planteado o aparecen descubrimientos que las
contradicen.
4. LOS CIENTÍFICOS Y SUS CONDICIONAMIENTOS SOCIALES
En los países desarrollados la ciencia ocupa un lugar predominante e influye en la estructura social y en el
desarrollo del país.
A pesar de los grandes avances científicos, tecnológicos y de pensamiento que existen en el mundo actual, el
avance científico y los propios científicos están sometidos a unos condicionamientos muy definidos.
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En ocasiones la investigación científica avanza gracias a las posibilidades que abren las nuevas tecnologías,
por lo que éstas condicionan a los científicos en sus investigaciones.
Así mismo existen condicionamientos económicos, pues en ocasiones los fondos son dedicados por las
empresas y administraciones a otros fines más prioritarios.
Pero quizás los condicionantes más importantes sean los legales y éticos. En muchas ocasiones, los científicos
chocan con leyes que prohíben determinadas investigaciones científicas, pues se cree que ciertas prácticas
pueden atentar contra los derechos humanos y la dignidad de la persona. En otros casos, son los
condicionamientos éticos, relacionados con la moral, religión o cultura de un país, los que limitan la
investigación.
La relación que guarda el conocimiento científico con los valores y con la libertad humana presenta
importantes discusiones filosóficas.
La separación de los dos mundos, el de los hechos y el de los valores, plantea cuestiones tales como la de la
naturalidad moral de la ciencia, la relación entre los fines y los medios, y la posibilidad del estudio científico
de los valores.
Es obvio que el estudio de los valores: de lo bueno, lo malo, lo justo o injusto, el deber, etc., de las situaciones
valorativas y de los juicios que a ellas se refieren es extraordinariamente complejo y constituye el dominio de
una de las ciencias más difíciles y una de las disciplinas filosóficas más rigurosas, la denominada teoría de los
valores
La cuestión general de la relación entre la ciencia y los valores es el terreno a donde llevamos los
condicionantes sociales de los científicos, e implícitamente de la ciencia. Puede dividirse en otras cuestiones:
¿Existe una ciencia de los valores?, ¿Son, por lo tanto, los valores objeto de estudio científico y puede tomarse
este estudio como un hecho natural, humano o social?, ¿Qué valores se muestran en la ciencia? y ¿Cuál es el
valor de la ciencia?
La relación del conocimiento científico, y el uso de ese conocimiento para fines humanitarios plantea la
cuestión práctica de la relación entre los hechos y los valores.
Según un punto de vista, la ciencia es un conocimiento de hechos que sólo sirve como instrumento para el
logro de fines; la elección de esos fines no pertenece al dominio del científico, sino al del moralista, del artista
o del ciudadano. De esta forma, la relación entre fines y medios orientaría así la relación entre la ciencia y los
valores hacia lo que parece ser una dicotomía entre conocimiento cognoscitivo y juicio valorativo. De acuerdo
con esta tesis, el científico no es más que el realizador de unos fines elegidos o el crítico de la posibilidad de
realización.
Por contra, hay otras corrientes de pensamiento que se contraponen a la consideración de la ciencia como
moralmente neutra.
5. LAS ACTITUDES CIENTÍFICAS EN LA VIDA COTIDIANA
LOS PROBLEMAS DEL DESARROLLO CIENTÍFICO
En los países desarrollados existe una total interdependencia entre la ciencia y la sociedad, pues la ciencia
influye decisivamente en la estructura social y en el desarrollo.
El tremendo cambio producido en las ciencias y la tecnología en estos países a lo largo del siglo XX y
comienzos del XXI, no está en consonancia con el que se ha producido en otras sociedades menos avanzadas.
Pero las ventajas producidas, que suponen una mejora en la calidad de vida, también han ocasionado la
aparición de nuevos problemas debidos al desarrollo y su impacto en el medio ambiente, transmisión de
enfermedades, explotación del tercer mundo, etc.
El desarrollo de la ciencia entra en muchos casos en conflicto con la sociedad, aunque los avances científicos
tengan como objetivo la mejora de la calidad de vida y el bienestar de las personas. Este conflicto se
manifiesta mediante el alejamiento entre la sociedad y los científicos, y viceversa.
Algunos de los problemas que se han planteado son:
El deterioro del medio ambiente por el desarrollo desmesurado de los últimos años. Se hace necesario que los
avances en la ciencia se perfilen dentro del desarrollo sostenible.
Incertidumbre sobre muchos avances en ingeniería genética, ya que todavía se desconocen las secuelas
futuras en algunos de sus ámbitos
Desarrollo de armamento de destrucción masiva, que, aunque en algunos casos está prohibido, sigue
fabricándose y utilizándose.
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Una de las maneras de mejorar la relación existente entre los científicos y la sociedad es la aproximación de
sus posiciones mediante la difusión y divulgación de los avances científicos y de la ciencia en general, así
como la preparación de los científicos no solamente en el campo académico, sino en aspectos que se refieren
al modo de difundir sus avances.
En los países anglosajones existe una tradición de atención a los problemas de la educación científica, que se
traduce en una formación de especialistas en centros de estudio e investigación a nivel superior. La formación
del futuro científico adquiere, pues, un carácter de prioridad social.
La situación de la educación científica en nuestro país, aunque ha mejorado mucho, se halla a cierta distancia,
y es difícil homologarla si tomamos como referencia la de los países anglosajones.
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS
La falta de tradición puede repercutir negativamente en la calidad de los correspondientes trabajos de
investigación, los cuales a su vez no contribuyen significativamente a la consolidación de una cierta tradición
en el tratamiento de este tipo de cuestiones.
La realización de estudios de didáctica de las ciencias despierta muchas veces ciertos recelos y reduce las
posibilidades del desarrollo de este tipo de investigaciones.
S. Ramón y Cajal definía como preocupaciones enervadoras del principiante la excesiva admiración a la obra
de los grandes científicos, la creencia en el agotamiento de los temas a investigar, un culto excesivo a la
práctica o parte experimental de la ciencia y una pretendida falta de capacidad para la investigación científica.
Estos prejuicios, junto con una tradicional penuria económica del científico, han conseguido en nuestro país
desanimar a muchos jóvenes que podrían haber creado una tradición científica similar a la de los países
anglosajones.
Las acciones institucionales no son suficientes para el establecimiento de una buena infraestructura con los
necesarios recursos humanos y materiales para elevar la educación científica de nuestro país.
Por otra parte es necesario que la comunidad científica valore adecuadamente la importancia de la enseñanza
de las ciencias como objeto del propio conocimiento científico.
En relación con la sociedad, a la enseñanza de las ciencias se le otorga un alto valor formativo. Los cursos de
ciencias son incluidos en todos los curricula de enseñanza obligatoria de los países desarrollados con el
propósito de cubrir, en alguna medida, la exigencia cultural de una sociedad tecnológica.
Una educación científica que logre transmitir actitudes positivas frente a la ciencia como tarea colectiva,
estará contribuyendo a formar un clima de respeto y aprecio por parte de la sociedad, elemento esencial para
la creación de una tradición científica.
La interrelación entre la ciencia y la sociedad implica una enseñanza de las ciencias y una educación científica
general que permita a ambos factores unirse para lograr un mejor desarrollo integral de la Humanidad.
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