201
INSISTIR EN OSCAR DEL BARCO
Insist On Oscar del Barco
Alejandro Fielbaum S.
Université Paris 8
afielbaums@[Link]
Resumen: El trabajo, preparado para el lanzamiento en Santiago del volumen
colectivo Oscar del Barco. Insistencias, presenta la obra de Del Barco y
algunas de sus lecturas recientes. Para ello, se parte presentando una reciente
polémica anglófona a propósito de la traducción de De la Gramatología, la
que se compara con algunos pasajes de la temprana traducción realizada por
Del Barco. Luego se presentan algunas de las posiciones más importantes del
autor, buscando mostrar cierta continuidad en la crítica a la filosofía moderna
del sujeto en sus textos marxistas y en sus más recientes elaboraciones
fenomenológicas. Finalmente, se presentan algunos de los puntos mediante
los que se lee a Del Barco en el libro presentado.
Palabras clave: Oscar del Barco/ marxismo/ fenomenología
Abstract: The work, prepared for the presentation in Santiago of the collective
volume Oscar del Barco. Insistencias, presents Del Barco’s work and some of
his recent readings. With this proposal, we start presenting a recent English-
language around the translation of Of Grammatology, which is compared
with some passages of Del Barco’s early translation. After we presente some
of the author’s most important positions, seeking to show some continuity in
the critique of the subject’s modern philosophy in his Marxist texts and in
his most recent phenomenological elaborations. Finally, some of the points
through which Del Barco is read in the book presented are presented.
Keywords: Oscar del Barco/ marxism/ phenomenology
Venido del pasado, lenguaje antes del lenguaje, pasado
que no ha sido jamás presente y que permanece, pues,
inmemorable, ese “hay que” parece, pues, señalar hacia
el acontecimiento de una orden o de una promesa que no
pertenece a lo que se llama corrientemente la historia,
el discurso de la historia o la historia del discurso.
Recibido 18-05-2018- Instantes y Azares. Escrituras nietzscheanas, 21-22 (2018) ISSN 1666-
2849, ISSN (en línea) 1853 2144, pp. 203-213. Aceptado 15-08-2018.
Alejandro Fielbaum
Orden o promesa, este mandato (me) implica de modo
rigurosamente asimétrico antes incluso de que yo haya
podido decir yo y firmar, para reapropiármela, para
reconstituir la simetría, una tal provocación. Eso no
atenúa en nada, todo lo contrario, mi responsabilidad.
Jacques Derrida1
1.
Habiendo transcurrido poco más de dos meses de la publicación de una
nueva versión de Of Grammatology, nombre inglés del decisivo libro de De-
rrida cuya señera traducción Gayatri Spivak ha vuelto a revisar para esa
edición que celebra los cuarenta años de la primera aparición del volumen
en inglés, Geoffrey Bennington publica lapidarias críticas ante la nueva
versión de la traducción2. Una de ellas remite a la modificación que intro-
duce Spivak al traducir el verbo francés soliciter, tan crucial para Derrida,
en el conocido párrafo en el que señala que la deconstrucción no solicita
las estructuras desde fuera de ellas3, por be interested in, en reemplazo del
destroy que aparecía en la antigua versión, no sin dejar de brindar otra
traducción por mismo verbo por put a strain on en el postfacio del libro. De
este modo, de acuerdo a Bennington, la nueva versión de Spivak es peor
que la discutible versión anterior. Si en la traducción publicada en 1977 al
menos se dejaba entrever de manera problemática, justamente por no pro-
blematizarla, la problemática relación entre la deconstrucción derridiana y
la destrucción heideggeriana, la nueva versión poco explica la alternativa
abierta por Derrida de deconstruir las nociones metafísicas de “estar” (o
“ser”, dependiendo cómo tradujéramos al español ese “be”) o de “interés”.
Quizás resulte sugerente contrastar esa necesaria objeción con la tra-
ducción del libro firmado por Derrida que tres años antes publican Conrado
Cerletti y Oscar del Barco, tras la revisión de Ricardo Potschart4. Es claro
1. J. Derrida, “Cómo no hablar. Denegaciones” en: Cómo no hablar. Y otros textos, trad. P.
Peñalver, Barcelona, Proyecto A, 1997, 13-58, p. 33.
2. G. Bennington, “Embarrassing ourselves”, Los Angeles Review of Book, 20 de marzo de
2016, disponible en “[Link] (Fecha de
consulta: 10 de agosto de 2017)
3. J. Derrida, De la grammatologie. París: Minuit, 1974, p. 39.
4. No podemos dejar de explicitar la incomodidad que genera el relato de Cristina de Peretti,
probablemente la traductora de Derrida al español que hoy resulta más autorizada, acerca
de la historia de las traducciones de Derrida al español. Si bien recuerda que en los años 70
hay traducciones realizadas en “Hispanoamérica”, ni siquiera se da el espacio para nombrar
a quienes traducen De la Gramatología (C. De Peretti & D. Rocha “Las Spanish-speaking
Connections de Derrida”, Alea vol. 17 n°1, 78-91, 2015, p. 79). Nos parece que su denegación
202 | Instantes y azares. Escrituras nietzscheanas 21-22 (2018)
Insistir en Oscar del Barco
que carecemos del tiempo y del conocimiento para hacer con la traducción
de Del Barco un ejercicio como el realizado por Bennington, ya sea para
defender o cuestionar su traducción, la que por cierto puede no reducirse a
lo tramado por Del Barco, puesto que se trata de un libro traducido a cuatro
manos y revisado por otras dos. Asumiendo esos límites, algunos detalles de
ese volumen pueden ser sugerentes para entrar en la lectura de Del Barco.
En el libro en cuestión se traduce el ya mencionado verbo francés por
afectar5. Puede que al optar por esa variación los traductores instalen una
comprensión de la deconstrucción ligada a un modo de la afección. A saber,
al de cierta experiencia en la que las estructuras de la metafísica parecen
dejarse sentir por el temblor (tremblement es el vocablo que inscribe De-
rrida) que las habita. Habría aquí que resguardarse de toda vinculación
inmediata de la afección con el ver o el tocar, puesto que el ejercicio de
la deconstrucción en tanto afección ha de ser previo a cualquier sensación
determinada: resulta quizá la desestabilización de cada suelo y cuerpo que
pudiera creer en una correspondencia, previa al temblor, entre el sentido y
la referencia de la afección.
En efecto, Bennington también cuestiona a Spivak la traducción de reen-
voi como reference, lo cual podría haber achacado también a algunos pasajes
en los que la ya mencionada traducción española traducen por referencia.
Sin embargo, esta parece alejarse de una lectura simple de la referencia,
al menos si se la contrasta con otro paso criticado por Bennington en la
traducción de Spivak. Esto es, la traducción de comparaitre6, que Benn-
ington describe como una relación de presentación frente algún tribunal o
alguna ley, por compare. Del Barco y Cerletti, por su parte, lo traducen por
comparecer en el pasaje que describe cómo el fonocentrismo se instala ante
su incesante deconstrucción.
El gesto de los traductores al español no resulta menor, ya que con ello
parecen dar cuenta que la deconstrucción de la metafísica no pasa por la
comparación y selección de una u otra estructura. Antes bien, pasa por la
necesidad de pensar en el temblor de las estructuras que son juzgadas por
un tribunal sin ley ni descanso, que ya no puede decidir si ellas han de
mantenerse en nombre de uno u otro tipo de interés. La afección de la de-
construcción deviene la de todo cuerpo legal que creyera poder comparar
resulta problemática, y no porque haya que defender con algún discurso nacional del origen
o la teleología que en Argentina o Chile, a través del trabajo de Patricio Marchant, se haya
traducido “antes”, sino porque con su borradura el relato de De Peretti, acaso condenando a
las escrituras latinoamericanas a deber ser hispanoamericanas, termina instituyendo una
narración del origen de Derrida en español.
5. J. Derrida, De la Gramatología. Trad. O. Del Barco & [Link], México D.F., Siglo XXI.
p. 33.
6. J. Derrida, De la grammatologie. París: Minuit, 1974, p. 17.
203 | Instantes y azares. Escrituras nietzscheanas 21-22 (2018)
Alejandro Fielbaum
distintas alternativas sin ser tocadas por ellas. Otro pensamiento de la ley,
fiel a otro pensamiento del cuerpo, exige ser pensado para pensar cómo
afecta lo que comparece y cómo comparece lo que afecta.
2.
El interés por la obra de Del Barco excede largamente su trabajo como
traductor de la obra de Derrida, la que después de traducir sigue leyendo
desde una postura algo esquiva, como lo deja entrever su preocupación por
la figura del habla antes que por las de la escritura7. Después de la traduc-
ción ya citada, su obra recorre distintos pasos en torno a marxismo, fenome-
nología y religión. Si es con esas tres palabras que, de manera muy torpe,
caracterizamos los temas sobre los que se ocupa Del Barco es para resaltar,
desde ya, su singular posición en los debates latinoamericanos8 sobre mar-
xismo y sobre teología. Al rehuir tanto de un marxismo que prolonga la
racionalidad moderna a través del cientificismo como de una teología que
crea contar con una certeza previa a la racionalidad moderna, así como a
cualquier eventual intento humanista de reunir marxismo y teología bajo
algún tipo de teología de la liberación, en Del Barco la singula conyunción
entre marxismo y teología se inscribe mediante cierta fenomenología que
no parte del supuesto ni del sujeto ni del objeto. Por el contrario, se trata
de una religiosidad sin teología y un marxismo sin sistema, lo que abre la
pregunta por la materialidad y sus excesosallende toda figura económica,
ética o religiosa del valor.
Es en ese sentido que parece posible leer los textos firmados por Del
Barco en México, más próximos a lo que solemos llamar un pensamiento
marxista, con sus textos posteriores, insistentes en pensar el éxtasis más
7. A modo de ejemplo, en una reciente entrevista Del Barco señala lo siguiente: “Derrida en
última instancia quiere fijar o fija su ultimidad como lo último (¿pero qué dice un pigmeo de
eso? Derrida piensa en nuestra burbuja o enrejillado cultural cada vez más complejo, como
vos o yo, pero los musulmanes o los hindúes no piensan así, ¿no piensan? ¿No saben? ¿Quién
sabe en última instancia?).” (O. Del Barco & E. Biset, “Lo que queda cuando no queda nada”,
Papel Máquina n°9, 99-130, 2015, p. 127). Con tal tipo de lectura, Del Barco no solo se distancia de
Derrida en términos “autorales”, lo que poco interés tendría remarcar, sino también filosóficos y políticos.
A saber, con cierto deseo de exterioridad de la metafísica, asociado políticamente a una defensa algo
ingenua de la posición de locos o indígenas, que desde Derrida bien debiera discutirse. Es probable que
el debate más interesante al respecto pueda abrirse con la afirmación de Del Barco acerca de la falta en la
lectura derridiana de Celan de “Nadie” como un alguien tachado (“Notas sobre Paul Celan”,
en: La intemperie sin fin, Córdoba, Alción, 175-192, p. 177), acaso porque para el argelino esa
tacha jamás puede ser más que una promesa que el poeta se da a sí para exponerse más allá
de sí sin alcanzar algún modo de teología como la que aspira Del Barco.
8. Habría que poner atención, en esa línea, a la importancia que da Del Barco a Macedonio
Fernández, figura mucho más recordada en la ensayística asociada a la literatura (en
particular, por parte de Borges y Piglia) que a la que solemos llamar filosofía, como la de
Del Barco.
204 | Instantes y azares. Escrituras nietzscheanas 21-22 (2018)
Insistir en Oscar del Barco
allá de la presencia. Esta alternativa de lectura conjunta no supone, por
cierto, una continuidad clara entre sus textos. También puede leerse su
obra de modo etapista. (De hecho, no sería difícil oponer alguna crítica al
fetichismo de sus primeros textos a alguna cita sobre la religión de sus
últimos)9. Sin embargo, una lectura no etapista puede resultar más intere-
sante, puesto que el propio Del Barco no parece haber renunciado del todo
a sus primeros textos y también porque, lo que resulta más importante, esa
estrategia permite repensar la crítica al fetichismo capitalista que desarro-
lla en México desde el antihumanismo que los últimos textos de Del Barco
consignan, de manera más frontal, en Argentina. Es decir, asumiendo que
la respuesta al fetichismo de la mercancía no ha de ser la fetichización del
sujeto, sino su deconstrucción.
En efecto, el propio Del Barco reúne, en más de una ocasión, los nombres
de Marx y Heidegger. En un texto firmado en 1980, retoma la pregunta
nietzscheana por quién habla, tan central en su obra, para señalar que son
el lenguaje y la materia quienes hablan10. Con ello, por cierto, no se supone
un lenguaje o una materia ya dada que reitere lo mismo una y otra vez.
Antes bien, que el habla hable, retomando el enunciado heideggeriano al
que Del Barco retorna de modo incansable, abre el lenguaje a nuevas ma-
neras posibles de habitar esa materia que al hablar se habla e impone su
resistencia ante cualquier apropiación por parte del habla. Sin origen ni
referencia, en el habla la materia se separa, se divide y se comparte en una
comunidad, la que habría acaso que comprender, a partir de lo expuesto,
como la desigual y conflictiva forma de habitar esa división del habla en la
espera de otra palabra, tan precaria como las antes experimentadas.
La tarea del materialismo resulta entonces la de pensar la resistencia de
la materia a toda lógica que aspire a representarla o subsumirla en algún
habla que crea que pueda reunirla y asegurar su sentido. En esa línea, Del
Barco historiza la pregunta heideggeriana por la técnica para mostrar el ca-
rácter capitalista de la tecnificación del mundo. Por este motivo, cuestiona
que para Beaufret el burgués sea el sujeto de la técnica moderna. Contra
esa lectura, apunta que el burgués resulta su predicado, la personificación
de la técnica. Historizar la pregunta por la técnica no implica así pregun-
tarse qué hacen los sujetos con la técnica, sino cómo en el mundo moderno
9. Por ejemplo, con esta cita de una conferencia enunciada el 2013 por Del Barco: “Mi empeño
es encontrar un punto absolutamente común “religioso” (podríamos darle otro nombre,
cualquier otro nombre: por ejemplo espíritu, alma, yo o conciencia trascendental, voluntad,
dios, libertad, etc.) que está en la base de toda religión, arte, filosofía y, digamos, de todo ser
humano en cuanto tal…”.
O. Del Barco, “Actualidad de la religión. II.” disponible en [Link]
com/5148. (Fecha de consulta: 12 de agosto de 2017).
10. O. Del Barco, “Algunas reflexiones sobre el problema del lenguaje” en: Escrituras.
Filosofía, Buenos Aires, Biblioteca Nacional, 347-354, p. 349.
205 | Instantes y azares. Escrituras nietzscheanas 21-22 (2018)
Alejandro Fielbaum
el imperio de la técnica construye históricamente sujetos y sistemas. Y, con
ello, abrir la pregunta por otra alternativa de habitar el mundo, que ya no
pase por el sujeto ni por el sistema:
Tautológicamente podríamos decir que para Marx la máquina-capi-
talista es máquina capitalista, y no una máquina neutra que puede
ser utilizada como tal por cualquier tipo de sociedad; sabemos que la
máquina capitalista tiende naturalmente a regenerar su propio tipo
de sociedad, vale decir la sociedad capitalista. Según este análisis una
posible sociedad socialista tendría que producir, como condición de
sobrevivencia, un nuevo tipo de forma máquina en cuanto a lo que
heideggerianamente podríamos llamar su esencia (y está claro, por
otra parte, que esto es inimaginable).11
La apertura a esa imagen por venir es lo que los textos posteriores de
Del Barco. En el prólogo escrito a El Otro Marx el año 2008, de hecho, Del
Barco apunta que resistir es dejar que el ser sea, que el habla hable, que el
pensamiento piense, que el amor ame12. Se trata, por cierto, de una vuelta a
sí distinta a la de la máquina capitalista y su tautología en la que el valor se
valoriza. Que ame el amor, vocablo decisivo en los últimos textos de quien
nos interesa, no implica que se siga amando de la misma manera, puesto
que la chance del amor parece jugarse en su inscripción siempre de modo
singular. Que el amor ame, por ende, no resulta algo obvio ni seguro, salvo
para ese intelecto lógico que, anota Heidegger, solo puede pensar que el
habla habla como una tautología13.
En la reflexión de Heidegger, y el camino que con ella busca trazar Del
Barco, se trata de pensar esa vuelta a sí más allá del cierre a su reproduc-
ción, y con ello más allá de sí. Hay el hay, escribe el argentino, es un pensar
de la presencia sin objetos, sin formas de la presencia (2003: 33). Mientras
la economía del capital busca reproducir esos objetos olvidando el hay cuya
denegación constituye la alternativa de la acumulación y reproducción, la
política pasa por su defensa, lo que interrumpe la concepción representacio-
nal de lo político como la disputa en espacios y por temas ya delimitados. La
política, argumenta Del Barco, no ha de pensarse como una práctica deter-
minada, sino como cierta intensidad, cierto plus que cuestione los enclaus-
tramientos propios del fetichismo burgués, frente al plus del plusvalor14.
11. O. Del Barco, “Heidegger y el problema de la técnica” en: Alternativas de lo posthumano.
Textos reunidos, Buenos Aires, Caja Negra, Buenos Aires, 2010, 113-135, p. 132.
12. O. Del Barco, “Epílogo” en: El otro Marx, Buenos Aires, milena caserola, 215-223, p. 218.
13. M, Heidegger, “El habla” en: De camino al habla, trad. Y. Zimmermann, Madrid, Odos,
9-32, 1990, p. 12.
14. O. Del Barco, “Sobre el problema del “método” marxista” en: El otro Marx, Buenos Aires:
206 | Instantes y azares. Escrituras nietzscheanas 21-22 (2018)
Insistir en Oscar del Barco
Una política de la filosofía no sería entonces la de dirigir teóricamente
los movimientos políticos, de acuerdo a lo que cuestiona Del Barco en su
discutible lectura de Lenin con argumentos que bien podrían prolongarse
hacia nuevas retóricas de la tecnocracia. Antes bien, pasa por una modu-
lación del saber que se cuestione a sí mismo una y otra vez, en lugar de
buscar respuestas definitivas. Una filosofía de izquierda, en ese sentido,
no pasa por elaborar contenidos filosóficos de izquierda sino por su siempre
singular deseo de habitar de otro modo la lengua, contra la naturalización
hegemónica del saber como búsqueda de certezas. La crítica, explicita el
pensador argentino, deviene el reverso parásito de lo positivo15.
3.
Creo que Oscar Del Barco. Insistencias acoge esa deposición de lo posi-
tivo como imperativo para pensar las escrituras de Del Barco. A diferencia
de los libros de presentación biográfica y temática de un autor que suelen
presentarse en torno al pensamiento latinoamericano, el libro abre una
lectura exigente que resulta necesaria dentro de la creciente preocupación
por su obra en Argentina. A la publicación de siete libros de poesía en lo
que va del siglo, de acuerdo a lo que documenta Gabriela Milone16 en el
libro que sin nombrarlo ya hemos empezado a comentar, podemos sumar
la reedición y compilación de seis libros que reúnen distintos trabajos que
ha firmado Del Barco. El que aquí comentamos resulta el primero sobre su
obra, acompañado de un postfacio por parte de Del Barco.
Los cuatro trabajos reunidos abordan distintas aristas de la obra de
Del Barco sin caer en la fácil tentación de separar su trabajo por registros,
etapas o temas. Todo lo contrario, mediante tonos sugerentes y lecturas
cuidadosas, muestran la imposibilidad de hacer justicia a su lectura si se
escinden los distintos textos y preocupaciones del autor estudiado. Por lo
mismo, ninguna justicia se podría hacer acá a estos textos a través de algún
resumen. Es por ese motivo que preferimos remarcar una que otra cuestión
para destacar preguntas que los textos abren a las lecturas por venir de Del
Barco, las que esperamos que el libro motive dentro y fuera de Argentina.
Creo que podemos arriesgarnos a denominar como filosóficas las lec-
turas que se ofrecen de Del Barco, en la medida en que filosofía se piense
como el exigente e incesante ejercicio del pensar sin supuestos, si es que
milena caserola, 43-74, 2008, p. 62.
15. O. Del Barco, “Racionalidad y represión” en: El abandono de las palabras, Buenos Aires:
Biblioteca Internacional Martin Heidegger, 27-41, 2010, p. 37.
16. G. Milone, G. (2017). “Hablar al ras de la tierra”, en; E. Biset & L. García & G. Milone.
(Editores), Oscar del Barco. Insistencias, Córdoba, Borde Perdido, 13-31, 2017, p. 14, nota
al pie 1.
207 | Instantes y azares. Escrituras nietzscheanas 21-22 (2018)
Alejandro Fielbaum
no contra ellos, al que convoca Del Barco. En efecto, el ensayo de Emma-
nuel Biset, denominado “Un signo fijado por la oscuridad”, arranca cues-
tionando la administración institucional de la Filosofía como un canon de
autores o temas que se defiende contra el pensamiento. Sacudiendo esa
tranquilidad, la filosofía el Del Barco asoma como un no-saber que arrasa
con esa tranquilidad:
Filosofía: una forma de vida en el no-saber. Sin objeto, sin sujeto:
una forma de vida que asume radicalmente la imposibilidad de sa-
ber, que persiste allí, no sólo destituyendo un saber-objeto acumu-
lable, sino también un sujeto cierto de sí. Pensar deviene una forma
de vida asumiendo que nada se sabe, que nada soy. En la nada. El
desafío actual es ese: volver a plantear el problema de la forma de
vida más allá del saber objetivante y las subjetivaciones terapéuti-
cas. La flosofía: una vida.17
Los dos puntos ahí situados, que bien pueden recordar el uso deleuzia-
no de ese recurso gramatical para marcar una relación disjunta18, lejos
están de establecer algún tipo de identidad entre la filosofía y la vida.
Todo lo contrario, interrogan qué podría significar la filosofía y la vida
contra las certezas de la metafísica. Biset enfatiza en la importancia que
Del Barco otorga al lenguaje para abrir esa reflexión. Al situarlo dentro de
la deriva postkantiana de la filosofía del lenguaje, nota que la búsqueda
de Del Barco por lo incondicionado asume la donación que precede y exce-
de cualquier categoría de la lengua, la que ha de insistir en su imposible
tarea de decir ese silencio. Antes que una disyunción entre la palabra y
el silencio, pareciera abrirse la singular tarea de aprender a hablar una
lengua abierta al silencio.
Biset destaca, en esa línea, el curioso extrañamiento que se padece al
repetir una palabra hasta que su significado habitual se difumina. En esa
línea, hablar más no refuerza ninguna certeza. A la inversa, torna opaca
cualquier correspondencia entre la palabra y el mundo, como si la parti-
cularidad de la vida humana fuese menos la capacidad de comunicarse
mediante el habla que la perder el dominio de la comunicación a través del
habla. En esa línea, en el también bello ensayo de Gabriela Milone que abre
el volumen, con el título “Hablar al ras de la tierra”, se vale de Del Barco
para tematizar la cuestión de la glosolalia. Al encarar los textos de Del Bar-
co que, como bien explica, solo de modo problemático podríamos determinar
como “poéticos” en oposición a los textos “filosóficos”, remarca su insistente
17. E. Biset, “Un signo fijado por la oscuridad”, en Ibid, 33-56, 2017, p. 36.
18. G. Agamben, “La inmanencia absoluta” en: La potencia del pensamiento. Ensayos y
conferencias, trad. Flavia Costa, Buenos Aires: Adriana Hidalgo, 481-522, 2007, p. 487.
208 | Instantes y azares. Escrituras nietzscheanas 21-22 (2018)
Insistir en Oscar del Barco
búsqueda del “hay” mediante una escritura del balbuceo que inscribe, una y
otra vez, su impotente búsqueda. Para graficar ello, refiere a una escritura
al ras, recordando los múltiples vínculos etimológicos de tal vocablo con
roer, arrasar y rozar. Al yuxtaponer uno y otro verbo, deja entrever que la
poética de Del Barco puede pensarse como la una inscripción de la palabra
que no logra más, ni menos, que un roce que roe y arrasa, de una palabra
que con solo punzar se hunde en la materia que no aclara.
El ensayo de Milone, en esa línea, muestra cómo la fidelidad de las re-
flexiones de Del Barco a la escritura que consideramos poética no se juega
en la elaboración de cierta escritura que corrobore algún saber filosófico
fundamentado, como pudieran hacerlo las tristes lógicas del “ejemplo” o el
“símbolo”, sino en la experimentación de la lengua en el no saber. Frente a
quien pudiera derivar de allí la imposibilidad de la creación, el siempre sin-
gular montaje de un habla recortada permite la recolección de fragmentos
que permite, en la lengua y en el mundo, otro habitar: “Así, en la lentitud
de un habla que pasa, que recurre y desquicia el sentido, jugamos con las
palabras, sí, jugamos con las palabras como quien junta huesos de la tierra,
como quien alza piedras del suelo y se las lleva a la boca”.19
La poesía marca entonces una relación con los objetos distinta a la lógica
objetivante del mundo moderno. El artículo de Sergio Villalobos-Ruminott,
en esa dirección busca instalar a Del Barco dentro de la reflexión infrapo-
lítica. El título de su trabajo, “El marxismo como técnica liberacionista”,
deviene irónico, puesto que Del Barco justamente busca pensar el marxis-
mo más acá de la técnica y la liberación más allá de las hoy conocidas como
filosofías de la liberación. El carácter político de su reflexión, por cierto
también tematizada por Biset, pasa por su desmontaje de cada política que
suponga la libertad como reencuentro de algún origen o realización de al-
gún modo delimitado de la libertad.
En ese sentido, el texto contrapone la lectura del marxismo de Del Barco
con otras tentativas críticas del pensamiento latinoamericano contempo-
ráneo, como las de Ernesto Laclau o Bolívar Echeverría. Si bien los tres
autores desplazan la lógica representacional de la política moderna, en Del
Barco se manifiesta un exceso más radical de las figuras del pueblo o la cul-
tura. Su radical improductividad para la elaboración política concreta, de
acuerdo a Villalobos-Ruminott, puede considerarse un punto más destaca-
ble que cuestionable en una filosofía que así parece resistir a sus eventuales
apropiaciones por parte de nuevos gestos de estatatilización. Al instalar la
filosofía de Del Barco más allá de cierto límite, con un deseo de exterioridad
del Sistema que acaso debiera interrogarse en la tentativa infrapolítica, lo
enmarca en la búsqueda de otra concepción de lo político:
19. G. Milone, Op. Cit., p. 31.
209 | Instantes y azares. Escrituras nietzscheanas 21-22 (2018)
Alejandro Fielbaum
[…] del Barco no parece hacer posible el tránsito de sus formulacio-
nes a la condición de referente para una forma, hegemónica o contra-
hegemónica, de la política actual, toda vez que lo que está en juego en
su pensamiento es la desarticulación mima de la relación principial y
determinativa (referida a un arché) de la política.20
Quizás puede leerse el texto firmado por Luis García, llamado “No matar.
Una botella arrojada al mar”, como una reflexión acerca de la intervención
de Del Barco en el debate de la izquierda argentina desde esa otra forma
de concebir lo político. En su sugerente lectura de la polémica abierta por el
conocido testimonio escrito de Del Barco, García distancia su escritura de
cualquier tipo de pulsión por un programa o manifiesto que buscase insta-
lar una posición clara desde la cual articular una voluntad política. Es por
ello que lo describe como un texto aformativo, retomando la notable noción
de Hamacher. La radicalidad del gesto de Del Barco, poco comprendido de
acuerdo a lo que muestra García, se juega menos en sus contenidos que en
su inscripción de una lengua extraña para un espacio público que, gracias y
no pese a la lógica imperante de lo público, parece hostil a una argumenta-
ción que no supone la lógica de la intersubjetividad.
Y es que No Matarás es así leído como un grito antes que como un saber.
Se trata entonces de una carta aporética: ni llega ni deja de llegar, ni se
firma ni deja de ser firmada. Su adecuada lectura requiere de la torsión
a la lengua del derecho, esa que sí cree poder saber quién ha firmado qué
carta, para pensar una política que acoja la aporética imposibilidad de la
ética. Al sustraer la carta de Del Barco tanto del relato socialdemócrata de
una responsabilidad razonable para el presente como de la pulsión marxis-
ta de una razón responsable del futuro, García la escinde de todo tipo de
llamado al orden, pues lo que pareciera exhibir es el radical desorden que
implica pensar la política en la suspensión de la ley y sus distintos modos
de instrumentalización de la violencia. De esta manera, frente a la mirada
de Rozichtner que cuestiona el carácter consolador que habría en una filo-
sofía melancólica que solo puede abandonar la política en su desarme, para
García esa melancolía resulta imprescindible para otra filosofía que, sin
consuelo, pueda politizar el abandono:
La desmesura inclemente del hay es el fin de la política como conso-
lación-apropiación. Es, en todo caso, nunca “consolación” sino la deso-
lación del caminar perpetuo que no desiste sino que insiste, aún sin
suelo. La “afirmación” (que es en realidad un desfondamiento de lo
tético, y que por tanto más que afrmación podemos pensarla como la
20. S. Villalobos Ruminott, “El marxismo como técnica liberacionista”, en: Ibid, 57-87, p. 85.
210 | Instantes y azares. Escrituras nietzscheanas 21-22 (2018)
Insistir en Oscar del Barco
aformación) de lo irreductiblemente inapropiable e inequivalente es
el (re)comienzo (absoluto, esto es, siempre-aquí-y-ahora) de la política
y del marxismo.21
En esa línea, García cierra su texto señalando que Del Barco traza la
brecha histórico-política de la revolución del ahora. Lo que no implica, por
cierto, que se cuente con un ahora pleno en el cual intervenir, sino con
la necesidad de estallar la temporalidad del presente para abrirse a la
promesa de otro porvenir. Ciertamente, los textos de Del Barco no buscar
pensar alguna estrategia para ello. Antes bien, claman por una concepción
de la política distinta de la lógica instrumental de la estrategia, capaz de
interrogar los supuestos naturalizados de la política, sus nombres, regiones
e identidades. En los siempre inestables cruces entre poesía, filosofía y po-
lítica, como muestran los distintos ensayos del libro, se trata una y otra vez
de seguir pensando sin saber lo que es pensar, y con ello de aprender a vivir
sin saber qué, dónde, cuándo o dónde es la vida:
Existe un pensamiento-sin-pensamiento, o sin las ataduras concep-
tuales de la metafísica, un pensamiento heterodoxo, herético, liberti-
no, payasesco, que atraviesa toda la historia del hombre sin oriente y
sin occidente, o afuera o distinto a oriente-occidente, que recoge todo
en un tamiz inicial sin inicio y posterior sin fin, en un “alba” posible,
en un pensar posible e imposible, en el reconocimiento y el temblor de
la expectativa, en ese ad eternum que recogemos como exceso, como
lo in-clausurable.22
21. L. García, “No matar. Una botella arrojada al mar” en: Ibid, 89-131, p. 127.
22. O. Del Barco, “ya-ay-hay”, en: Ibid, 135-146, p. 140.
211 | Instantes y azares. Escrituras nietzscheanas 21-22 (2018)