Según esta definición, el sistema solar consta de ocho
planetas (durante unas décadas atrás se consideraban
a nueve), y estos ocho
son: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno,
Urano y Neptuno. Hasta 2006 también se consideraba
un planeta a Plutón, que ha pasado a clasificarse
como planeta enano, junto a Ceres, también
considerado planeta durante algún tiempo, ya que
era un referente en la ley de Titius-Bode, y más
recientemente considerado como asteroide y Eris,
un objeto transneptuniano similar a Plutón.
Ciertamente, desde la década de 1970 existía un
amplio debate sobre el concepto de planeta a la luz
de los nuevos datos referentes al tamaño de Plutón
(menor de lo calculado en un principio), un debate
que aumentó en los años siguientes al descubrirse
nuevos objetos que podían tener tamaños similares.
De esta manera, esta nueva definición de planeta
introduce el concepto de planeta enano, que incluye
a Ceres, Plutón, Haumea, Sedna, Makemake y Eris; y
tiene la diferencia de definición en (4), ya que no ha
despejado la zona local de su órbita y no es
un satélite de otro cuerpo.
Los cuerpos que giran en torno a otras estrellas
diferentes al Sol se denominan generalmente
planetas extrasolares o exoplanetas. Las condiciones
que han de cumplir para ser considerados como tales
son las mismas que señala la definición de planeta
para el sistema solar, si bien giran en torno a sus
respectivas estrellas. Incluyen además una condición
más en cuanto al límite superior de su tamaño, que
no ha de exceder las trece masas jovianas y que
constituye el umbral de masa que impide la fusión
nuclear de deuterio.12