sesión
D ¿Qué es una cosmovisión?
J osie trabajaba para las fuerzas de paz como enferme-
ra en el hospital de la misión Serabu, Sierra Leona,
África occidental. Acababa de impartir un curso de microbiolo-
gía a diez estudiantes de enfermería en Sierra Leona. Todos ellos
aprobaron sus exámenes. Demostraron que comprendían que
los virus, las bacterias, y otros microorganismos microscópicos
causan ciertas enfermedades. Después de haber comentado los
resultados obtenidos en el examen final, un estudiante levantó
la mano y preguntó:
—Señorita Josie, usted nos ha enseñado cómo se enferman los
blancos, pero ¿desea saber cómo se enferma realmente la gente aquí?
—¿Cómo?—preguntó Josie intrigada.
—Las enfermedades están relacionadas aquí con las brujas. Son
invisibles, vuelan por la noche y muerden a la gente por la espalda.
Josie nos explicó más tarde: «En aquel momento—con tris-
teza en mi corazón— me di cuenta de que, por lo que respecta
a los estudiantes de Sierra Leona, yo no sabía de qué estaba
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18 La cosmovisión del reino de Dios
hablando al referirme a la causa de las enfermedades. Sus abue-
las les habían enseñado que las brujas eran reales y que los blan-
cos creían en los microorganismos»1.
Josie y sus alumnos de enfermería habían adoptado un con-
junto de supuestos distintos en cuanto a la causa de las enfermeda-
des. Cada conjunto de supuestos formaba parte de la cosmovisión
de su sostenedor, o de su «sistema de creencias». Josie creía en una
causa física de la enfermedad; sus alumnos en una espiritual o
sobrenatural. Aunque la manifestación de una enfermedad parti-
cular fuera la misma, Josie y sus alumnos tenían una comprensión
distinta de su naturaleza y de su causa. Sus respectivas creencias se
asentaban sobre distintas cosmovisiones y originaban ideas con-
flictivas acerca de la cura de las enfermedades.
En esta sesión descubriremos más acerca de las cosmovisio-
nes —qué son, cómo operan, y por qué es tan crucial para los
seguidores de Jesucristo entenderlas y examinarlas.
PALABRAS CLAVES
Definición de Cosmovisión
Supuesto (asunción)
Asumir es creer un concepto o punto de vista sin pensar en él de
una manera crítica. Es dar algo por sentado. Cada uno de noso-
tros asumimos muchas cosas; esas creencias se pueden sostener
consciente o inconscientemente
Cosmovisión
Una cosmovisión es el conjunto de supuestos que sostiene una
persona, consciente o inconscientemente, acerca del mundo y su
funcionamiento2. A veces, se hace referencia a ella como «sis-
tema de creencias» o «mentalidad». Normalmente adquirimos
una cosmovisión en la niñez y juventud, aunque después, en
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fases más avanzadas de la vida, rara vez examinamos los supues-
tos que la componen.
Realidad
La realidad no es más que lo que verdaderamente existe, en la
manera en que funciona. El término comprende tanto el ámbito
natural como el sobrenatural —todo lo que existe—. La realidad
hace alusión a los hechos últimos de la existencia, no sólo a lo
que creemos que sabemos o vemos, o deseamos que fuera verdad.
Nuestro entendimiento de la realidad es siempre condicional y
está sujeto a cambios a lo largo del tiempo; está limitado por
nuestra capacidad humana de comprensión, por nuestro estado
presente de conocimiento, y por las fuentes que usamos para
sostener nuestros puntos de vista. Los creyentes entienden que
la verdadera realidad procede de la naturaleza y voluntad de su
Creador y sustentador. El teólogo Paul Tillich escribió acerca de
Dios como la Realidad última. De manera que, al aceptar a Dios
como Señor de nuestras vidas, consagramos nuestra propia vida
sobre la base de la realidad verdadera, no basándonos en nor-
mas inferiores de confianza, entendimiento o determinación de
opciones correctas.
VERSÍCULOS CLAVES
Con todo tu corazón y toda tu mente
Los fariseos se reunieron al oír que Jesús había hecho
callar a los saduceos. Uno de ellos, experto en la ley,
le tendió una trampa con esta pregunta: —Maestro,
¿cuál es el mandamiento más importante de la ley?
—«Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón,
con todo tu ser y con toda tu mente» —le respon-
dió Jesús—. Este es el primero y el más importante
de los mandamientos. El segundo se parece a éste:
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«Ama a tu prójimo como a ti mismo». De estos dos
mandamientos dependen toda la ley y los profetas.»
—Mateo 22:34-40
1. ¿Cuál es el principal mandamiento del que depende toda la
ley?
2. ¿Qué cree usted que significa amar a Dios con todo su
corazón?
3. ¿Qué cree que significa amar a Dios con toda su mente?
4. ¿Por qué es importante amar a Dios con la mente y el
corazón?
INTUICIONES BÍBLICAS
Anteojos para la mente
Así como le sucedió a Josie y a sus estudiantes, todos nosotros
poseemos una cosmovisión. Las cosmovisiones perfilan nuestras
elecciones y la manera en que vivimos. Según el erudito Samuel
Huntington: «En la recámara de la mente se hallan ocultas
las presuposiciones… que determinan la manera como perci-
bimos la realidad, en qué hechos nos fijamos y cómo juzgamos
su importancia y sus méritos»3. Estos supuestos ocultos también
¿Qué es una cosmovisión? 21
determinan lo que creemos que es real y verdadero, recto e inco-
rrecto, bueno y hermoso»4. Por esta razón, es práctico e impor-
tante entender la propia cosmovisión.
Nuestras cosmovisiones conforman literalmente quiénes
somos. Las creencias están profundamente grabadas en las
mentes y resulta difícil arrancarlas. En muchos casos no somos
conscientes de su existencia
hasta cuando las desafían otros
puntos alternativos de vista. No
obstante, es fundamental para
todo seguidor de Cristo que su
cosmovisión esté arraigada en la
verdad bíblica, o si por el con-
trario la cultura circundante ha
conformado sus creencias.
Nuestras cosmovisiones funcionan en muchos sentidos como
unos anteojos para la mente. Las llevamos puestas todo el tiempo,
moldean y colorean todo lo que vemos. Llaman nuestra atención
sobre ciertos asuntos mientras filtran o excluyen otros. La cos-
movisión de Josie centraba su atención en las causas físicas de la
enfermedad: los organismos microscópicos que afectan negati-
vamente la vida celular del cuerpo humano. Al mismo tiempo,
su cosmovisión tendía a excluir las posibles causas espirituales de
la enfermedad. Mientras tanto, la cosmovisión de los estudiantes
de enfermería de Sierra Leona asumía lo contrario.
A medida que nos desarrollamos, otros nos imparten sus
hipótesis acerca de la realidad. Nuestra creencias se modelan
con los aportes de los padres, amigos, maestros, mentores y roles
modelos. La cultura más amplia en que nos movemos también
influencia nuestra cosmovisión, pues la vamos absorbiendo con
el discurrir de la vida, a través de fuentes como la televisión y la
radio, las lecturas, la música que escuchamos, e incluso las con-
versaciones que mantenemos.
22 La cosmovisión del reino de Dios
Las grandes cuestiones de la vida
Las cosmovisiones son extremadamente importantes, en parte
nos ayudan a responder a las «grandes cuestiones de la vida». Por
ejemplo: ¿existe Dios? Si existe, ¿cómo es? ¿O estamos solos en
un universo impersonal? ¿Hay muchos dioses? Si es así, ¿cómo
son y cómo se relacionan con nosotros? ¿Quién soy yo y cuál
es el propósito de mi vida? ¿Cómo debo yo entender el mundo
natural que me rodea? ¿Tiene finalidad la historia o carece de
sentido? ¿Avanza la historia hacia alguna parte? Si es así, ¿hacia
dónde? ¿Qué sucede después de la muerte? ¿Por qué hay tanto
dolor y sufrimiento en el mundo?
Imagine por un momento que usted es un granjero que ha
dedicado toda una temporada a cultivar la tierra, pero la lluvia
nunca llega y la cosecha se pierde. Podría preguntarse: «¿Por qué
está sucediendo esto?» O imagine que es padre de familia y que
su hijo perece en un accidente de tráfico. Podría preguntarse: «si
Dios es bueno, ¿cómo puede permitir que esto suceda?» Su cos-
movisión trata de responder inmediatamente a esas preguntas.
Curiosamente, cuando uno viaja por el mundo descubre que
las grandes cuestiones de la vida son básicamente las mismas en
todas partes. Sin embargo, las respuestas varían enormemente.
Esto es así porque se apoyan en distintos postulados acerca de
la vida.
Las ideas acarrean consecuencias
Uno de los propósitos de este estudio es proporcionarle una
oportunidad —quizás por primera vez— de examinar su propia
cosmovisión. Esperamos que se quite los anteojos de su cosmovi-
sión, los sujete el tiempo necesario, y los examine atentamente.
Este es un ejercicio extraordinario —¡de los más importantes
que se pueden hacer!— Su cosmovisión no es simplemente un
conjunto de ideas que dan vueltas en su cabeza, sin relación con
el resto de su vida. Antes bien, determina en gran medida la
manera como vive, como funciona dentro de su familia, el rol
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que desempeña en su comunidad, y el tipo de sociedad y nación
que va creando en compañía de otros.
Se puede comparar una cosmovisión con las raíces de un
árbol frutal. No se pueden ver las raíces. Están ocultas bajo tie-
rra. Sin embargo, determinan la clase de fruto que produce. Jesús
empleó esta analogía para avisarnos de las enseñanzas de los
falsos profetas:
Cuídense de los falsos profetas. Vienen a ustedes dis-
frazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces.
Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas
de los espinos, o higos de los cardos? Del mismo modo,
todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da
fruto malo. Un árbol bueno no puede dar fruto malo,
y un árbol malo no puede dar fruto bueno. Todo árbol
que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego. Así
que por sus frutos les conocerán.
—Mateo 7:15-20
La verdad objetiva está registrada en las páginas de la Escritura.
Pero Jesús nos advierte que las mentiras también existen, y que a
veces son sutiles y difíciles de detectar. Llegan a través de los «falsos
profetas», que se «visten con pieles de ovejas, pero por dentro, son
lobos rapaces». Jesús también nos asegura que hay un nexo directo
entre las ideas falsas (las raíces) y el resultado o consecuencia de
las falsas ideas en la vida cotidiana (el fruto). Si nuestras raíces
están formadas según la verdad de Dios, el fruto de nuestra vida
reflejará esa verdad y supondrá una añadidura buena, positiva, a
nuestro mundo. Por otro lado, si nuestra vida es consecuencia de
raíces deformadas por la mentira, nuestro fruto sólo puede ser más
de lo mismo, sin valor alguno, sólo apto para ser desechado. Al
igual que el que mira un árbol no ve las raíces, los que observan
nuestra vida y actos cotidianos no aciertan a ver nuestra cosmovi-
sión. Como las raíces del frutal, nuestra cosmovisión existe debajo
de la superficie de nuestra vida. No obstante, lo mismo que las
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raíces del frutal, nuestra cosmovisión produce un fruto que reúne
las mismas características que ella. Las cosas que apreciamos, las
decisiones que tomamos y nuestros actos cotidianos, emanan de
los supuestos que sostenemos acerca de las grandes cuestiones de
la vida.
En resumen, nuestras cosmovisiones producen cierta especie
de fruto o consecuencias en la vida cotidiana. Una cosmovi-
sión sana —basada en la verdad bíblica— produce consecuen-
cias beneficiosas. Mientras que una contaminada —basada en
la mentira— produce consecuencias destructivas. Éstas afectan,
no sólo nuestras vidas sino también las de los que nos rodean.
Esta razón es suficiente para examinar nuestras cosmovisiones
detenidamente.
PREGUNTAS DE DESCUBRIMIENTO
Un cambio de perspectiva
La Biblia nos enseña que una persona «nace de nuevo» (Juan
3:3-16) cuando acepta las buenas nuevas de Cristo por fe. Con
todo, confiar en Jesús para obtener salvación no significa nece-
sariamente que uno posee de inmediato una cosmovisión com-
prehensiva bíblica. El proceso de renovación de la mente con
la verdad dura toda la vida. No fue distinto para los discípulos
de Cristo; ¡ellos anduvieron y conversaron con el Señor todos
los días! En esta sesión examinaremos una ocasión en que las
presuposiciones falsas de los discípulos entraron en conflicto con
la verdad.
1. Lea Marcos 10:32-45. ¿Cuál es el contexto de este debate?
¿Qué está a punto de ocurrir?