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Cholito y Amazonita Obra

Cholito, un niño de la sierra, se embarca en una aventura al volar con un guacamayo hacia la selva, donde conoce a Amazonita, una niña cuya madre ha sido raptada por el gigante Iwa. Juntos, utilizan una laguna mágica para transformarse en aves y planear el rescate, logrando liberar a la madre de Amazonita y devolver el fuego a la selva. Finalmente, Cholito regresa a su hogar en los Andes, donde es recibido con alegría por su familia.

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Cholito y Amazonita Obra

Cholito, un niño de la sierra, se embarca en una aventura al volar con un guacamayo hacia la selva, donde conoce a Amazonita, una niña cuya madre ha sido raptada por el gigante Iwa. Juntos, utilizan una laguna mágica para transformarse en aves y planear el rescate, logrando liberar a la madre de Amazonita y devolver el fuego a la selva. Finalmente, Cholito regresa a su hogar en los Andes, donde es recibido con alegría por su familia.

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Cholito y Amazonita

Autor: Óscar Colchado Lucio


Ilustraciones: Carmen García

Dedicatoria: Para Sebastián y Valentín con cariño


Cholito es un niño que vive en la sierra. Cierto día, llegó a su pueblo un ave
de hermosos colores llamada “guacamayo”.
El guacamayo le dijo:
- Cholito, sube a mi lomo, agárrate de mi cuello y
volaremos muy lejos.
Te mostraré cómo es el lugar donde vivo.

Cholito aceptó y los dos fueron contentos.


Montado sobre el guacamayo, Cholito cruzó los Andes
hasta llegar a la selva.

Desde lo alto, Cholito vio el gran río


Amazonas que pasaba por un bosque de
color verde, en donde había árboles,
animales y muchas plantas.

De pronto, observó algo impresionante: un


gigante cruzaba el río, llevándose a la
fuerza a una mujer que gritaba pidiendo
auxilio.
Cholito vio que el gigante salió del río y
corría a toda velocidad alejándose de la
orilla, seguido por varias mujeres guerreras
que le disparaban flechas.

¡Era una persecución! Las flechas caían en el cuerpo del gigante, en sus
brazos y piernas; pero él se las sacaba como si fueran espinas.
Luego, cholito vio que una niña pequeña lloraba desconsolada. Tuvo tanta
pena que le pidió al guacamayo que lo dejara cerca para poder conversar
con ella y tratar de darle ánimo.
La niña estaba sentada al lado de una inmensa laguna y cuando vio a
Cholito, sonrió.
- ¿Quién eres, niño? – Le preguntó la niña.
- Me dicen Cholito y vengo de los Andes.
- Yo soy Amazonita, la niña de la selva.
Después, la niña volvió a mirar con tristeza las aguas de la laguna.

Cholito le preguntó por qué estaba triste.


La niña le contó que su madre había sido
raptada por un malvado gigante Iwa.

Cholito le pregunto si él podía hacer algo


para rescatar a su mamá. amazonita se
quedó pensando un buen rato, hasta que se
le ocurrió una gran idea.
La niña le pidió a Cholito que se bañe en la
cocha.
- ¿Qué es una cocha? – preguntó Cholito.
- La cocha es una laguna grande – respondió Amazonita.
- ¿Y por qué debo meterme en las aguas de la cocha?
Amazonita le contestó que esa cocha era mágica y cumplía los deseos.
Le contó que la laguna podía convertirlos em avecillas para ir volando
hacia la casa del gigante Iwa.
Cholito aceptó y los dos se metieron en la cocha.

Al salir de la cocha, Cholito se convirtió en un


picaflor y Amazonita, en paloma.

Inmediatamente, los dos volaron y llegaron a una


muralla que rodeaba la enorme casa del gigante
Iwa.
Cuando miraron hacia el interior de la casa, vieron
que todo era de oro: paredes, puertas, techos y
ventanas; y que en medio del patio ardía un gran
fuego.
Al costado, el gigante Iwa estaba tirado en el piso, jugando con tres
animales salvajes: un otorongo, un caimán y una huangana.
También vieron a la madre de Amazonita que estaba encerrada en una
jaula de oro.
Amazonita le contó a Cholito que el gigante Iwa era el único que poseía
el fuego en toda la selva. Por eso, solo él podía cocinar sus alimentos. Era
tan egoísta que no quería compartir el fuego con ninguna persona del
lugar.
De pronto, empezó a llover muy fuerte. ¡Parecía que un río estuviera
cayendo del cielo! Rápidamente, el gigante Iwa se metió en su casa. Los
animales salvajes también se protegieron de la lluvia.
entonces, a Cholito se le ocurrió una idea:

- Yo robaré el fuego y distraeré al gigante. así, tú aprovecharás para


salvar a tu mamá.

Cholito llegó al patio donde estaba el fuego y, antes de que se apagara


con el agua, puso su colita para que se prendiera. Al verlo, el gigante y
los animales gritaron:

- ¡El fuego, el fuego! ¡Se roba el fuego!


Amazonita voló rápidamente. Con su pico abrió la jaula y
liberó a su mamá.
Los animales y el gigante Iwa empezaron a perseguir a
Cholito. ¡Pero él volaba muy rápido! En tanto, Amazonita y
su mamá aprovecharon para escaparse.
El gigante y los animales salvajes no pudieron alcanzar a
Cholito.

De pronto, la lluvia dejó de caer.


Entonces, Cholito puso el fuego en un árbol solitario que
crecía en un claro del bosque.
Al verlo, los habitantes de la selva se sintieron alegres y
pudieron llevarse el fuego a sus casas para cocinar.

Antes de que el fuego lo quemara, Cholito se lanzo a la


laguna mágica y pidió que su cuerpo volviera a su
forma verdadera.

La laguna mágica le concedió ese deseo.

Al día siguiente, cuando Cholito buscaba cómo volver a


su casa, apareció su amigo el guacamayo y lo recogió.

Mientras volaban en dirección a los Andes, el ave le dijo


que Amazonita y su mamá se hallaban a salvo. Además,
le contó que le agradecían de corazón lo que había
hecho por ellas y que le enviaban muchos saludos.
contento por la experiencia vivida en la selva, Cholito volvió a los Andes.

Al verlo llegar montado sobre el ave de colores, la gente de su pueblo


salió a recibirlo con gran alegría. cholito observó emocionado que, en
primera fila, avanzaban su madre, sus hermanitos y su amado venadito
Lucero.

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