UNIDAD II
PROTECCIÓN NACIONAL
DERECHOS HUMANOS
Módulo 2
Protección
Nacional
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Protección nacional. La Constitución
y los derechos humanos
En cuanto a los Derechos, el contenido de los mismos puede consistir en
Facultades que implica adjudicar a éstos una cierta potencia o atribución para actuar o
no actuar de acuerdo a su voluntad en la búsqueda del desarrollo de la persona humana;
o en Prestaciones Positivas proporcionadas por el Estado directa o indirectamente
que posibilitan mejores condiciones de vida a los más débiles, derechos que tiendan
a la igualación de situaciones sociales desiguales; son los derechos sociales que son
dimensiones de los derechos fundamentales del hombre en su calidad de integrante de
una sociedad estatal.
Los Derechos Humanos consagrados en la Constitución Nacional, son derechos
civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y difusos.
Los derechos civiles y políticos, corresponden los primeros al hombre como ser
humano, y los segundos al hombre como ciudadano. Los derechos civiles corresponden
entre otros a los siguientes: derecho a la vida; prohibición de tortura, tratos crueles,
inhumanos y degradantes; libertades públicas (proscripción de la esclavitud y de
otras servidumbres); libertad religiosa -consagración de un Estado laico, aconfesional,
donde ya no existe una confesión obligatoria-; libertad ideológica y de culto; libertad
de expresión; libertad de prensa; libertad de información; libertad de reunión y de
manifestación; libertad de circulación; libertad de asociación, entre otras); garantías
procesales (privación de la libertad; de la detención y del arresto; prohibición de la
privación de la libertad por deudas; irretroactividad de la ley; defensa en juicio; derechos
procesales; restricciones a la declaración; de la privación preventiva; del objeto de las
penas; de la reclusión de las personas; de la publicación sobre procesos; de la prueba
de la verdad); protección a la intimidad de las personas; inviolabilidad de los recintos
privados; inviolabilidad de los documentos identificatorios; inviolabilidad del patrimonio
documental y de la comunicación privada; de la objeción de conciencia; del derecho
de peticionar a las autoridades; del derecho de asilo; de la igualdad en el tributo; del
derecho a una indemnización justa y adecuada; garantización de la igualdad entre las
personas; igualdad ante la ley; igualdad para el acceso a la justicia; igualdad para el
acceso a las funciones públicas; igualdad de oportunidades; igualdad entre el hombre
y la mujer.
Los derechos políticos corresponden al derecho al sufragio; derecho de participar
en los asuntos públicos; promoción para el acceso de la mujer a las funciones públicas;
derechos de los electores; del referéndum; de la iniciativa popular; de los partidos
políticos.
Abog. Elodia Almirón 19
Los derechos económicos, sociales y culturales corresponden a los denominados
DESC, y abarcan la protección a la familia, niños y adolescentes; protección contra la
violencia intrafamiliar; reconocimiento del bien de familia como una institución de interés
social; protección a las personas de la tercera edad; consagración de los derechos de
los pueblos indígenas; protección a la salud; creación del sistema nacional de salud;
derecho a la educación; consagración del derecho de aprender y de la libertad de enseñar;
consagración de la enseñanza en lengua materna; protección del patrimonio cultural;
reconocimiento de la iglesia católica como protagonista en la formación histórica y cultural
de la Nación; promoción de los deportes; mínimo presupuestario para la educación (3%
sobre el presupuesto estatal); derecho al trabajo; protección del trabajo de las mujeres;
protección del trabajo de los menores; justa retribución del trabajo; establecimiento de un
régimen de beneficios adicionales al trabajador; derecho a la estabilidad del trabajador;
derecho a la seguridad social; libertad sindical; derecho de huelga y parto; derecho a
la vivienda digna; consagración de los derechos laborales de los funcionarios públicos
y de los empleados públicos; establecimiento del régimen de jubilaciones, declaración
obligatoria de bienes y rentas; prohibición de doble remuneración; responsabilidad
del funcionario y del empleado público; libertad de concurrencia, libre circulación de
productos; inviolabilidad de la propiedad privada; derechos de autor y de propiedad
intelectual; del dominio del Estado sobre los hidrocarburos, minerales sólidos, líquidos y
gaseosos que se encuentren en estado natural en el territorio de la República; fomento
a las Cooperativas; estipulación de los objetivos de la Reforma Agraria; eliminación
progresiva de los latifundios improductivos.
Los derechos difusos, definidos inclusive por la propia Constitución en su artículo
38. Estos derechos se los define así por el sujeto activo en quien recae el ejercicio
de la acción para su protección o reclamo. Estos derechos difusos no tienen sujetos
individualizados para reclamarlos o ejercerlos, sino que el sujeto o sujetos titular/es de
ellos se encuentra difuso en una pluralidad de individuos pertenecientes a la comunidad.
Pertenecen a esta categoría la defensa del medio ambiente; la protección de la integridad
del hábitat; protección de la salubridad pública; protección del acervo cultural nacional;
protección de los intereses del consumidor; promoción de la calidad de vida; protección
ambiental.
Garantías Constitucionales para la
defensa de los derechos humanos
Amparo
En general, el Derecho comparado interpreta al Amparo como un proceso
constitucional. La garantía observa el modelo técnico aplicado, el cual a veces es amplio,
como el mexicano, o limitado y subsidiario de otras vías judiciales, como parece ser la
tendencia más difundida.
20 Abog. Elodia Almirón
Amparar es tutelar, o valerse del apoyo de alguien o de algo para lograr cierta
protección. Además, amparar viene del latín anteparare que significa prevenir.
La síntesis entre ambas proyecciones del amparo (como derecho y como garantía)
lo afirma como el más importante proceso para la defensa y promoción de los derechos
humanos, y fundamenta las razones por las que deben encontrarse mecanismos
constitucionales y procesales que aseguren su eficacia antes que su restricción.
La protección del Amparo se dirige hacia derechos fundamentales, sin importar si
ellos están constitucionalizados (es decir, incorporados en las declaraciones y garantías
de una carta superior), o provienen de derechos implícitos o impuestos por instrumentos
de tutela supraestatal.
La Constitución de 1992, dispone en cuanto al amparo, lo siguiente: “Toda
persona que por un acto u omisión, manifiestamente ilegítimo, de una autoridad o de
un particular, se considere lesionada gravemente, o en peligro inminente de serlo en
derechos o garantías consagrados en esta Constitución o en la ley, y que debido a la
urgencia del caso no pudiera remediarse por la vía ordinaria, podrá promover amparo
ante el magistrado competente. El procedimiento será breve, sumario, gratuito, y de
acción popular para los casos previstos en la ley. El magistrado tendrá facultad para
salvaguardar el derecho o garantía, o para restablecer inmediatamente la situación
jurídica infringida. Si se tratara de una cuestión electoral, o relativa a organizaciones
políticas, será competente la justicia electoral. El Amparo no podrá promoverse en la
tramitación de causas judiciales, ni contra actos de órganos judiciales, ni en el proceso
de formación, sanción y promulgación de las leyes. La ley reglamentará el respectivo
procedimiento. Las sentencias recaídas en el Amparo no causarán estado.”.
La naturaleza procesal del Amparo en nuestra legislación, como ya se había
expresado en los párrafos ut supra, se trata de una garantía y no de un recurso. Es
acción porque enerva en forma autónoma la jurisdicción para proteger los derechos
humanos de los individuos, y no se da su promoción en la tramitación de las causas
judicial, tal y como ocurre en los recursos para la revisión de resoluciones de los órganos
judiciales inferiores, estando prohibida esta situación, por la propia Constitución, cuando
expresa que el amparo no podrá ser promovido en la tramitación de causas judiciales.
Igualmente, el Código de Forma, al reglamentar el procedimiento del amparo,
utiliza el término acción. Su trámite procesal se ajusta a dicha naturaleza pues se configura
como una pretensión para la protección de los derechos y garantías reconocidos por la
Constitución y por las leyes, y no como una pretensión revisora de las resoluciones de
los órganos judiciales inferiores.
Es una acción subsidiaria que opera ante la falta de idoneidad de las acciones
procesales ordinarias, para así remediar una lesión de derechos.
Abog. Elodia Almirón 21
El Código Procesal Civil (Ley N° 1.337/88), reglamenta la acción de amparo,
reemplazando así a la Ley N° 340/72. Al igual que la ley anterior, contiene disposiciones
referentes a los presupuestos de procedencia de la acción de amparo y establece el
procedimiento conforme con las características de la Constitución de 1977 de aquel
tiempo, en cuanto a que es un juicio sumario, breve y gratuito. Las reglas procesales de
trámite del juicio, están ajustadas a lo dispuesto en los artículos 565/588.
Por otra parte la Ley N° 635/96, reglamentaria de la Justicia Electoral, prescribe
en su artículo 76, las reglas procesales de tramitación del amparo electoral, y así
dispone: “El amparo en materia electoral para los juicios especiales legislados en esta
Ley, deberá presentarse en el plazo de cinco días de haber tomado conocimiento del
acto, omisión o amenaza ilegítimos. La presentación se hará ante el Juez Electoral, el
que podrá dictar las medidas cautelares”.
El amparo resulta, un remedio de carácter residual, es decir, sólo procede cuando
debido a la urgencia del caso no puede remediarse por la vía ordinaria. Este requisito
es fundamental y se ha entendido que constituye la llave del amparo. Es importante
para que se abra la vía del amparo que no existan otras vías hábiles para restablecer
el derecho conculcado o proteger el derecho amenazado. Lo que se pretende con la
acción de amparo es que en aquellos casos en que las vías normales u ordinarias sean
inadecuadas, el derecho conculcado no quede sin reparación y por esa razón se crea
la vía extraordinaria o residual del amparo.
La concurrencia de este elemento para la procedencia del amparo debe ser
determinada por el Juez, atendiendo a la verdadera urgencia en el restablecimiento del
derecho conculcado, y la misma se vincula fundamentalmente a la acción u omisión que
motiva la interposición del amparo.
El carácter residual del Amparo implica:
a) La ausencia de vía paralela, pues en caso de existir otra vía procesal
idónea para la defensa de los derechos que se pretenden proteger, el
amparo deviene improcedente;
b) La ineficacia de las vías existentes, ocurre cuando las vías ordinarias
existentes pueden resultar demasiado lentas para proteger el derecho, es
decir, la tardanza de los remedios ordinarios pueden ocasionar perjuicios
graves de carácter irreparable, pudiendo lograrse sólo una reparación
tardía e insuficiente.
22 Abog. Elodia Almirón
Hábeas Corpus
La libertad física protegida por el Hábeas Corpus, tiene una consideración
axiológica que pondera en primera lugar ese derecho.
Pero como se adiciona a este enclave la dimensión tuitiva que proviene de los
tratados, pactos y convenciones sobre derechos humanos, la importancia es mayor al
generar un sistema de armonías que no podrá vulnerarse por razones de oportunidad
o conveniencia.
Un ejemplo de ello lo darían las opiniones consultivas de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos que, en la especie, han sostenido que el hábeas corpus es un
proceso constitucional que, actuando como garantía de la libertad, no puede suspenderse
en tiempo alguno.
El eslabón creado es muy sólido y fomenta el precepto creativo de una estructura
normativa desde la Constitución y para la Constitución. Se motivan elementos para un
auténtico código de garantías y para el correcto emplazamiento y función de la justicia.
Esta operatividad directa de los nuevos derechos y garantías, que no necesita
de leyes reglamentarias más que para desarrollarse, instala acumulativamente la
experiencia histórica del instituto, la razón de obrar en situaciones de emergencia, y la
aceptación proveniente de culturas distintas que tiene a la libertad, la vida y el derecho
a la integridad física reunidos en torno de la misma prioridad.
El hábeas corpus, se encuentra dentro de los procesos de protección de los
derechos del hombre.
Es la garantía específica que tiene el
individuo para proteger su derecho a la libertad,
y, en su caso, al a defensa en juicio mediante un
proceso justo, equitativo e igualitario.
Es una garantía instrumental, es cierto, pero
bosquejada en trazos genéricos que no admite
interpretaciones disímiles que la desvirtúen, sea por
legislaciones locales o en la dicción que asuma una
jurisprudencia determinada.
Originariamente, el hábeas corpus fue un
remedio contra las detenciones arbitrarias al propiciar
que un juez competente dispusiera el tratamiento
inmediato de las causas de enjuiciamiento y las
posibilidades de libertad del arrestado.
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Abog. Elodia Almirón 23
Posteriormente, la vía fue encontrando ampliaciones que, si bien no se
relacionaban directamente con la persona detenida sin causa legítima, sufría en cambio
un acto lesivo o estaba amenazado en su libertad ambulatoria.
Las formas de amenaza también se incrementaron, y con perturbaciones,
hostigamientos, presiones de todo tipo, se hallaron otras formas de acceder al proceso
sin tener directamente alterada la libertad individual.
Ya en el campo de la detención propiamente dicha, el hábeas corpus se ocupó
de la forma de cómo era cumplida la pena, tolerando su instauración en situaciones
de trato carcelario, traslados impertinentes, o para resolver rápidamente una libertad
dispuesta por autoridad legalmente habilitada para ello.
Desde la vigencia de la Carta Política de 1940, el hábeas corpus tiene en el
Paraguay, rango constitucional. Esa elevación del instituto a nivel constitucional es
trascendental porque como garantía es un instrumento insustituible para asegurar la
efectiva vigencia de los derechos y libertades fundamentales.
El hábeas corpus guarda estrecha relación con diferentes derechos
constitucionales que lo fundamentan y que en conjunto resguardan la libertad y dignidad
de todo ser humano.
El artículo 133 de la Constitución expone cuanto sigue: “Esta garantía podrá
ser interpuesta por el afectado, por sí o por interpósita persona, sin necesidad de
poder por cualquier medio fehaciente, y ante cualquier Juez de Primera Instancia de la
circunscripción judicial respectiva. El Hábeas Corpus podrá ser: 1) Preventivo: en virtud
del cual toda persona, en trance inminente de ser privada ilegalmente de su libertad
física, podrá recabar el examen de la legitimidad de las circunstancias que, a criterio del
afectado, amenacen su libertad, así como una orden de cesación de dichas restricciones.
2) Reparador: en virtud del cual toda persona que se hallase ilegalmente privada de su
libertad podrá recabar la rectificación de las circunstancias del caso. El magistrado
ordenará la comparecencia del detenido, con un informe del agente público o privado
que lo detuvo, dentro de las veinticuatro horas de radicada la petición. Si el requerido
no lo hiciese así, el Juez se constituirá en el sitio en el que se halle recluida la persona,
y en dicho lugar hará juicio de méritos y dispondrá su inmediata libertad, igual que si se
hubiese cumplido con la presentación del detenido y se haya radicado el informe. Si
no existiesen motivos legales que autoricen la privación de su libertad, la dispondrá de
inmediato; si hubiese orden escrita de autoridad judicial, remitirá los antecedentes a quien
dispuso la detención. 3) Genérico: en virtud del cual se podrá demandar rectificación de
circunstancias que, no estando contempladas en los dos casos anteriores, restrinjan la
libertad o amenacen la seguridad personal. Asimismo, esta garantía podrá interponerse
en casos de violencia física, psíquica o moral que agraven las condiciones de personas
legalmente privadas de su libertad. La ley reglamentará las diversas modalidades del
hábeas corpus, las cuales procederán incluso, durante el Estado de Excepción. El
procedimiento será breve, sumario y gratuito, pudiendo ser iniciado de oficio.”
24 Abog. Elodia Almirón
Entre los rasgos distintivos de esta garantía constitucional, se pueden mencionar
los siguientes (todos ellos caracterizados en la norma constitucional, ya transcripta):
Garantía constitucional que da derecho a la interposición de una acción;
Se promueve de oficio;
Se presenta a petición del propio afectado;
Puede presentarse también a petición de cualquier persona (persona
física o persona jurídica), que invoque tener conocimiento del hecho
violatorio;
No es necesaria la presentación de un poder habilitante;
Se pueden hacer conocer la existencia del hecho violatorio por cualquier
medio fehaciente (acta notarial, telegrama colacionado, escrito presentado
en los estrados judiciales, acta judicial, etc.);
Procedimiento breve, sumario y gratuito;
La sentencia sólo puede ser dictada respecto de personas físicas.
La celeridad es una característica sobresaliente y definitoria del instituto, impuesta
por el mismo texto constitucional como procedimiento breve, sumario y gratuito, con el
objeto de evitar la morosidad y el planteamiento de alegaciones que dilaten o impidan
la adecuada e inmediata protección de la libertad ambulatoria y a las demás libertades
que tutela la Constitución. Esta celeridad se materializa, en varios aspectos, a saber:
todos los plazos son perentorios e improrrogables; los plazos establecidos en horas se
computan de momento a momento; rige la habilitación de días y horas inhábiles, sin
necesidad de resolución judicial específica; se confiere facultad al magistrado judicial
de ordenar las medidas de urgencias que estime convenientes; todos los recursos se
interponen y fundan en un mismo escrito; en cualquier instancia se produce la pérdida
automática de competencia para dictar sentencia definitiva si no se la dicta en el plazo
previsto por la ley, y está establecida la obligación de hacerlo en el mismo plazo al
Juzgado o Tribunal que le siga en el orden de turno; se tiene nada más que un día de
plazo para dictar sentencia definitiva.
Con el objeto de que la protección sea eficaz, se establece dispositivos claros
y comprensibles en su esencia por cualquier persona medianamente instruida y se
instituye un procedimiento que simplifica los trámites y posibilita cierta flexibilidad que
atenúa el ritualismo procesal, siempre que, sin prescindir del derecho de defensa y
del debido proceso, las decisiones judiciales estén orientadas dentro de parámetros
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razonables para efectivizar los objetivos del instituto. Así, en todos los casos el órgano
jurisdiccional está facultado para adoptar los recaudos que sean conducentes para que
se cumplan eficazmente sus mandatos a fin que la garantía sea de hecho efectiva; no
se admiten incidentes, excepciones ni recusaciones; las notificaciones e intimaciones
pueden realizarse por cualquier medio fehaciente que disponga el Juez; vencido un
plazo, se pasa al subsiguiente estadio procesal que corresponda, sin trámite previo
alguno.
La inmediación es otra característica y tiene relación con la facultad-deber del
órgano judicial de estar en contacto personal y directo con todos los involucrados en
el hábeas corpus. El auto de hábeas corpus implica como primera obligación la de
presentar a la persona privada de su libertad ante el magistrado judicial, en el lugar
que éste indique; en caso de incomparecencia, el Juez debe constituirse en el sitio
de reclusión de la persona privada de su libertad; todo ello sin perjuicio de las amplias
facultades instructorias y disciplinarias que otorga a los magistrados judiciales.
La normalidad como característica se refiere, a que el mismo a diferencia del
amparo (que se plantea en situaciones excepcionales, cuando la cuestión debatida
debido a la urgencia del caso no pueden ser solucionada por las vías ordinarias), es un
proceso normal, regular y ordinario, al cual se puede recurrir si se dan los presupuestos
generales que determina la Constitución.
Con referencia a las modalidades que presenta la Constitución de 1992, del
Hábeas Corpus, se tiene el preventivo, el reparador y el genérico.
El Hábeas Corpus Preventivo, es una acción que tiene por finalidad evitar
las detenciones ilegales o cualquier otra modalidad de restricción ilegal de la libertad
física. En este sentido, la norma constitucional dispone que en virtud del hábeas corpus
preventivo cualquier persona, en trance inminente de ser privada de su libertad física,
podrá recabar el examen de la legitimidad de las circunstancias, que a criterio del
afectado, amenacen su libertad física, así como una orden de cesación de las mismas.
Esta modalidad del Hábeas Corpus, pretende amparar la amenaza de privación
de la libertad del individuo. Para su viabilidad no se requiere precisamente una detención
, sino la amenaza cierta de consumarse tal evento. El objetivo es evitar una aprehensión,
no atender supuestos de detención, sino de amenaza de arresto o casos de molestias a
la libertad física. En tales situaciones el sujeto agraviado no es aún privado de su libertad
corporal, pero enfrenta amenaza de ello. Se requiere un atentado a la libertad, decidido
y en próxima vía de ejecución. Los simples actos preparatorios no son, en principio,
suficientes. La amenaza a la libertad debe ser cierta y no meramente presuntiva, se
requiere la demostración de la positiva existencia de la amenaza o restricción de libertad.
Los supuestos fácticos que pueden ser reparados por la vía del hábeas corpus
preventivo, son los siguientes: hechos de amedrentamiento por las autoridades
públicas, vigilancia continua, seguimiento de la persona por las autoridades policiales o
particulares.
26 Abog. Elodia Almirón
Un ejemplo práctico de lo que podría ser la interposición de un hábeas corpus
preventivo, lo tenemos en las insistentes visitas policiales o de otra autoridad al domicilio
o al lugar de trabajo con el objeto de disponer una aprehensión ilegal, la que no llega
en realidad a concretarse porque sólo se persigue el fin de amedrentar. El temor a ser
detenido por persona que carecen de causa legal.
La finalidad del Hábeas Corpus Preventivo, se constituye en el examen judicial
de la legitimidad de los hechos o acciones restrictivas de la libertad personas y la orden
judicial de cesación de dichas restricciones ilegítimas.
El Hábeas Corpus Reparador es el tradicional que supone la existencia de una
persona privada de su libertad corporal y que se deduce para hacer cesar la detención
ilegal, recogiéndose las notas clásicas de la institución, entre las cuales se tienen: la
oficiosidad; puede ser interpuesto por cualquier persona; el sujeto debe estar privado
ilegalmente de su libertad; se interpone ante cualquier Juez de Primera Instancia o
ante la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia; no se necesita Poder habilitante,
lo que significa que no es necesario el patrocinio obligatorio; la solicitud puede ser
por cualquier medio fehaciente; se debe ordenar la comparecencia del detenido y un
informe del agente público o privado que lo detuvo, todo lo cual debe tener lugar dentro
de las veinticuatro horas; si el detenido no se presentara, el Juez se constituirá en el
lugar en que la persona se halle detenida, hará allí juicio de méritos, y en su caso,
dispondrá su inmediata libertad; producida la detención de la persona y el informe
referido, si no hubiesen motivos legales que autoricen la detención, dictará sentencia
definitiva ordenando la inmediata libertad de la persona; si hubiera orden escrita de
autoridad competente que autorice la privación de la libertad de la persona, remitirá los
antecedentes a quien dispuso su detención.
El Hábeas Corpus Genérico es denominado correctivo, y tiene por fin, para
quien lo promueve, por ejemplo el de cambiar el lugar de detención cuando no fuera el
adecuado por la índole del delito cometido o a la causa de la detención o de reparar el
trato indebido al arresto. Otro fin, es el de subsanar la agravación de las limitaciones
legalmente impuestas o concluir con las vejaciones a los detenidos, los maltratos
carcelarios u otras restricciones ilegítimas a los detenidos.
Es así, que en virtud del mismo se pueden demandar la rectificación de
circunstancias que no estando contempladas en los casos del hábeas corpus preventivo
y el hábeas corpus reparador, restrinjan la libertad o amenacen la seguridad persona.
También se puede interponer en casos de violencia física, psíquica o moral, que agraven
las condiciones de personas legalmente privadas de su libertad.
Los diferentes supuestos fácticos contra los que sería procedente el hábeas
corpus genérico, pueden ser los siguientes: la reclusión de las personas detenidas
conjuntamente con las personas condenadas; la reclusión de adolescentes condenados
en la Penitenciaría Nacional, debiendo estar separados de los adultos; la reclusión
de mujeres con varones, lo que implica la promiscuidad de sexos; la reclusión de las
personas en lugares inapropiados o en lugares que no cumplan las mínimas condiciones
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adecuadas para la protección de la integridad física y psíquica del individuo, debiendo
ser estos, lugares higiénicos y salubres; los encierros en lugares de privación de la
libertad que constituyen un doble castigo o agravamiento indebido de la reclusión de las
personas.
Su finalidad es evitar efectos nocivos, tanto de orden físico, psíquico y moral,
consecuencia de las condiciones de privación legal de la libertad, a través de la
rectificación de las privaciones de libertad en lugares inapropiados o de hechos que
representan su agravamiento ilegítimo.
Hábeas Data
El Hábeas Data es una de las garantías constitucionales más modernas, aunque
se la denomine mitad en latín y mitad en inglés. En efecto, su nombre se ha tomado
parcialmente del antiguo instituto del hábeas corpus, en el cual el primer vocablo significa
“conserva o guarda tu...”, y del inglés “data”, sustantivo plural que significa “información
o datos”. En síntesis, en una traducción literal sería “conserva o guarda tus datos”.
La acción de hábeas data se define como el derecho que asiste a toda persona
–identificada o identificable- a solicitar judicialmente la exhibición de los registros –
públicos o privados- en los cuales están incluidos sus datos personales o los de su
grupo familiar, para tomar conocimiento de su exactitud; a requerir la rectificación, la
supresión de datos inexactos u obsoletos o que impliquen discriminación (por ejemplo
la confesión religiosa, si el registro no tiene por objeto constatar tal situación).
Esta herramienta tiende a proteger a la persona contra calificaciones sospechosas
incluidas en registros (especialmente estatales, aunque también pueden serlo privados),
que –sin darle derecho de contradecirlas- pueden llegar a perjudicarle de cualquier
modo.
Es necesario destacar la importancia que alcanza en la actualidad la protección
de los datos personales. Esta protección constituye un importante criterio de
legitimación política de los sistemas democráticos, tecnológicamente desarrollados.
Su reconocimiento supone una condición del funcionamiento del propio sistema
democrático, es decir, se trata de una garantía básica para cualquier comunidad de
ciudadanos libres e iguales.
Esta garantía ha cobrado gran importancia en la actualidad, con el auge de los
bancos informáticos de datos, a los cuales se puede acceder fácilmente de muy diversos
y sofisticados modos, todo lo cual multiplica la posibilidad de propagar datos personales,
cuya difusión pudieran perjudicar –de cualquier modo- a su titular, agraviando así su
derecho a la intimidad.
28 Abog. Elodia Almirón
Así, se puede pensar en el enorme volumen de información que se maneja por
medio de bancos de datos públicos y privados. Por ejemplo: Padrones Electorales,
Registro Civil, Estadística Civil de los Tribunales, Estadística Penal de los Tribunales,
Registro de la Propiedad, Registro del Automotor, Policía Nacional, Colegios,
Universidades, Sindicatos, Clubes, Asociaciones, Cooperativas, Compañías de
Seguros, Sección de Estadísticas y Censos, etc. Estos datos, según la nueva tecnología
informática, pueden ser interconectados y cruzados, con lo que se obtiene un perfil total
de la persona buscada, algo así como una radiografía completa, invadiendo su ámbito
de privacidad.
Cada persona es un plexo de diversos vínculos y relaciones con otras personas
(nacionalidad, sexo, estado civil, nombre, situación económica y financiera, profesión,
religión, costumbres, familia, etc.) que forman su circunstancia. Todo estos datos,
volcados en un registro informático, podrían servir para el chantaje, la discriminación y
par otros objetivos no menos lícitos.
Quien ingresa ilegítimamente en un banco de datos y se apodera de ellos,
comete una acción tan reprochable contra el titular de esos datos, como quien allana un
domicilio sin orden judicial, afectando el derecho a la intimidad del titular. Esto es así,
incluso aunque los datos no sean reservados, ya que implica divulgar circunstancias
que el interesado puede tener legítimo interés en que no se difundan más allá de un
círculo determinado.
Hay dos fuentes fundamentales de protección de los derechos fundamentales, ya
estudiadas en los párrafos anteriores (Amparo y Hábeas Corpus), y con la Constitución
de 1992, se adiciona el Hábeas Data.
Se llama Hábeas Data a un remedio urgente para que las personas puedan
obtener: a) el conocimiento de los datos a ellas referidos y de su finalidad, que consten
en registros públicos o privados de carácter público, y b) en su caso para exigir la
destrucción, actualización o rectificación de los datos.
Son dos los principios fundamentales para la protección de las personas:
el derecho a conocer el dato de carácter personal y el derecho de rectificación de la
información errónea.
En cuanto a las pretensiones que incluye son dos sucesivas y secuenciales,
una subsidiaria de la otra, la primera de información y la segunda de conocimiento
y ejecución. La pretensión de información requiere que se trate de: a) datos de una
persona; b) que esos datos consten en registros públicos o privados de carácter público;
c) que esos registros estén destinados a proporcionar información de los datos del
requirente, y d) en su caso se informe la finalidad de dichos registros.
La pretensión subsidiaria de conocimiento y ejecución, tiende –previa
bilateralidad- a exigir la supresión, rectificación o actualización de dichos datos.
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Se podría decir que el Hábeas Data es un amparo especializado, importa una
configuración especial, procurando la tutela del derecho a tener acceso a la información
que de uno tienen los entes públicos o gubernamentales y los privados de carácter
público.
Todos los ciudadanos, desde su nacimiento, se hallan expuestos a violaciones
en su intimidad, perpetradas por determinados abusos de la informática y la telemática.
La libertad, en las sociedades más avanzadas, se halla acechada por el empleo
de técnicas informáticas de control individual y colectivo que comprometen o erosionan
gravemente su práctica.
Contemporáneamente se produce una agresión a la igualdad, más implacable
que cualquier otro período histórico, desde el momento en que se desarrolla una profunda
disparidad entre quienes poseen o tiene acceso, al poder informático y quienes se hallan
marginados de aquel disfrute.
El hábeas data constituye en suma, en suma, el cauce procesal para salvaguardar
la libertad de la persona en la esfera informática, que cumple una función paralela, en el
seno de los derechos humanos de la tercera generación.
Cuando se habla de registro, este es un lugar, archivo, oficina donde se asientan
datos. Estos datos se pueden incluir en padrones, protocolos, ficheros, etc., y pueden
ser manuales o informáticos. Los datos registrados pueden pertenecer a una persona
o a una cosa, o a la relación de ambas. Una enumeración genérica permite ver los
diversos tipos:
a) Personales (del estado civil, de trabajo, escolares, estudiantiles,
universitarios, bancarios, de testamentos, penales, judiciales, policiales,
militares, etc.).
b) Comerciales, que pueden ser societarios (de sociedades y asociaciones,
de acciones, balances, etc.), o de comerciantes.
c) Impositivos (sobre la actividad y bienes de las personas individuales,
colectivas o patrimonios indivisos).
d) De propiedad (inmueble, mueble, buques, derechos intelectuales,
derecho marcario).
e) Políticos (padrones, fichas de los partidos).
f) Sanitarios (de antecedentes y fichas clínicas, historias clínicas, etc.).
g) Públicos, semipúblicos, privados y secretos.
30 Abog. Elodia Almirón
La protección de datos no ha sido imaginada para proteger a los datos per se,
sino a su fundamento, que es la protección de una parte sustancial del derecho a la
intimidad: la que se refiere a la información individual.
Así en la doctrina se encuentran varias definiciones de la protección de datos.
Hondius1, afirma que “es aquella parte de la legislación que protege el derecho
fundamental de libertad, en particular el derecho individual a la intimidad respecto del
procesamiento manual o automático de datos”.
El cimiento de la protección, así como el de la acción llamada de Hábeas Data,
destinada a ejercerla, es otorgar una garantía especial que protege –fundamentalmente.
El derecho a la intimidad. El derecho a la privacidad o a la intimidad, es una consecuencia
o derivación del derecho a la dignidad.
El derecho a la privacidad o a la intimidad es la facultad que tiene cada persona
de disponer de una esfera, espacio privativo o reducto inderogable de libertad individual,
el cual no puede ser invadido por terceros, ya sean particulares o el propio Estado,
mediante intromisiones que pueden asumir muy diversos signos (por ejemplo la
confección de datos íntimos de una persona).
La intimidad, como valor social, puede transformarse según como sea interpretado
por la sociedad.
Es obvio que el alcance y consecuencias del derecho a la privacidad, en la era
tecnológica, a inicios del siglo XXI, no es la misma que la se tenía en la época de
gestación del constitucionalismo clásico, donde el derecho a la intimidad fue concebido,
si se quiere, desde el romanticismo. En efecto, la variable tecnológica provocó un
enorme impacto en el fuero íntimo de las personas, cuyos efectos eran desconocidos
entonces.
La historia del derecho a la intimidad, o privacy, es típicamente angloamericana.
Puede dividirse en ciclos en cada uno de los cuales el objeto de estudio asume formas
diversas. La causa de ello es su naturaleza volátil. Reacciona frente a la acción
constante de una de las mayores expresiones del cambio social: la tecnología.
El derecho a la intimidad puede ser definido como “the right to be let alone”
(derecho a ser dejado en la soledad de su espíritu), expresión acuñada por el Juez
Cooley, y posteriormente adoptada por los juristas estadounidenses Warren y Brandeis.
Este concepto pretende una estricta protección legal de la persona, contra la
publicidad de datos o de actos personales que se ponen en conocimiento del público,
sin noticia o permiso de la persona afectad. Esta es la única que puede decidir qué es
lo que se puede publicar o no.
1 Hondius, Frederich. A decade of international Data Protection. Netherlands of
International Law Review. Vol. 30. N° 2. 1983. P. 105.
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En los intentos por reglamentar the right of privacy, existe un conflicto entre
intereses contrapuestos.
En un aspecto se pretende ofrecer a este derecho una protección más amplia
en relación a la ya prevista por las leyes existentes. En las más modernas leyes acerca
de la privacy, tanto anglosajonas como continentales, el principio esencial será siempre
el siguiente: las normas de protección de datos complementan normas ya existentes en
cada ordenamiento incrementando la tutela del ciudadano.
En el otro aspecto, desde el punto de vista del derecho a la información, se
pretende la facultad de divulgar una noticia reservada, incluso si el ciudadano público o
la conducta o posición de la persona (por ejemplo, si fuera un funcionario público).
Se debe ser muy cuidadoso cuando se permitan injerencias en la intimidad de
las personas so pretexto de algún interés público. Esta noción es vaga e imprecisa en
su contenido. Ella podría llegar a permitir cualquier tipo de interpretación ingeniosa,
capaz de esconder las violaciones más solapadas a los derechos individuales.
El derecho a la protección de datos es una reacción, una defensa, frente al
avance de la informática. Su estructura conceptual actual está concebida en la era
tecnológica. A ella le debe su existencia, y en disputa con ella, pretende devolver al
individuo la dimensión de su privacidad amenazada y, en muchos casos arrebatada.
En las sociedades informatizadas del presente, el poder y ano reposa sobre
el ejercicio de la fuerza física, sino sobre el uso de la información que permite influir
y controlar la conducta de los ciudadanos, casi sin necesidad de recurrir a medios
coactivos. Por ello, la libertad personal y las posibilidades reales de intervenir en los
procesos sociales, económicos o políticos se hallan determinadas por el acceso a la
información. Tomar conciencia de esta situación, implica reconocer, que en la coyuntura
política actual la aceptación o no del orden social y jurídico por parte de los ciudadanos
depende del correcto planteamiento que pueda hacerse de problemas tales como la
protección de datos personales, del ambiente o de la manipulación genética.
La era tecnológica colocó al individuo de nuestro tiempo frente a la tecnología, en
la misma disyuntiva que la era moderna encontró a los revolucionarios franceses frente
al antiguo régimen, al proclamar que “...los hombres nacen y viven libres e iguales en
derechos...”2. Se reconocían la libertad mutuamente en tanto se considerasen sujetos
de derecho o el despotismo de los liberticidas acabaría por anularlos como individuos.
En consecuencia, el determinado uso de ciertas tecnologías contribuyó a
la conformación de un nuevo término en la era tecnológica: el derecho a la libertad
informática. Este nuevo derecho tiene por objeto garantizar la facultad de las personas
para conocer y acceder a la información que les concierne, archivada en bancos de
2 Artículo 1 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, aprobada
por la Asamblea Nacional Francesa el 26 de agosto de 1789.
32 Abog. Elodia Almirón
datos. Esto es el hábeas data, un instrumento para controlar la calidad de ellos, corregir
o cancelar los datos inexactos o indebidamente procesados, y disponer sobre su posible
transmisión.
El derecho a la protección de datos tiene la naturaleza de un derecho genérico;
es decir, constituye un plexo de derechos, que se denominan específicos, de los cuales
se nutre y recibe su contenido. Estos derechos son; el derecho a conocer (right to
know), el derecho a acceder (right to access), y el derecho a rectificar (right to correct).
El trío de estos derechos es conocido con el nombre de derechos del afectado.
Para Hondius3, lo que preocupa más a los individuos no es el almacenamiento
de sus datos personales, ni el riesgo de que se incluyan datos de carácter secreto en los
ficheros automatizados, sino la imposibilidad de controlar la veracidad de la información
y el uso que de ella se hace.
Esta garantía tiene por objeto evitar la imposibilidad de control que amenace el
derecho a la intimidad. Constituye el ejercicio de un derecho individual: el derecho a la
protección de datos o libertad individual informática.
Básicamente el derecho a conocer, consiste en saber de la existencia de
ficheros que contiene datos individuales, el propósito o finalidad que se persigue con
la creación de la identidad y residencia de su titular o responsable y si tal fichero va a
entrar a formar parte de la circulación internacional de datos. Todos los individuos tiene
derecho al conocimiento de estas generalidades, en cuanto forma parte de la sociedad.
No obstante, el derecho a conocer amplía su contenido cuando las personas, como
entidades individuales, son las que ejercen este derecho.
El derecho a conocer, obviamente, ha tenido su propio desarrollo. En un primer
momento, se puso en cabeza del titular del registro o banco de datos la obligación de
comunicar –en forma individual a todas aquellas personas cuyos datos personales se
hallan en él- incluyendo los casos en los cuales el propio afectado había facilitado la
información.
Este criterio inicial fue abandonado paulatinamente, entre otras razones, porque
el resultado de esta actividad no garantizaba una protección mayor de los datos
personales.
El derecho de acceso es aquel que permite a los afectados averiguar el contenido
de la información que a ellos se refiere cuando ésta está registrada en un registro o
banco de datos, sea manual o automatizado. La persona que está en poder de la
información puede hacer efectivo el requerimiento de varias maneras. La más común
es mediante una copia, sujeta a los requisitos para la comunicación que se citan en
el parágrafo precedente, siempre que sea copia fiel del contenido de la información
personal.
3 Op. cit. 1. P. 109.
Abog. Elodia Almirón 33
Para Poullet4 “el derecho de acceso puede definirse como el derecho de la
persona fichada (cuyos datos personales se encuentran almacenados en algún registro)
a participar de la información sobre la imagen que las personas que lo rodean se forman
de él”. Por lo cual, en un principio, este derecho se ejerce sobre la información de
carácter personal.
Es un derecho más restrictivo que el anterior. Sólo puede ser ejercicio por el
particular afectado por la información acumulada en el banco de datos. No es necesario
revelar las causas pro al que se requiere la información.
Una consecuencia del derecho de acceso a registros y bancos de datos,
públicos o privados, manuales o automatizados, es la posibilidad que el titular afectado
se encuentre con que los datos sobre su persona, existentes en ellos, sean incorrectos,
inexactos u obsoletos. En el primer sentido, un estudio de la autoridad nacional francesa
ha dicho que el derecho a rectificar constituye un complemento al derecho de acceso.
El Hábeas Data es el vehículo para alcanzar esa finalidad. A través de él se
puede lograr la rectificación de todos aquellos datos personales que, ajenos a la realidad
ocasionan o pueden ocasionar un perjuicio al afectado.
El ejercicio del derecho a rectificar tiene como meta a los datos personales
“reales”, y no a meros juicios de valor o comentarios fundados en aquellos.
El artículo 135 de la Constitución estipula: “Toda persona podrá acceder a la
información y a los datos que sobre sí misma o sobre sus bienes, obren en registros
oficiales o privados de carácter público, así como conocer el uso que se haga de los
mismos y de su finalidad. Podrá solicitar ante el magistrado competente la actualización,
la rectificación o destrucción de aquellos si fuesen erróneos o afectaren ilegítimamente
sus derechos”.
Para la procedencia de la acción de hábeas data, la misma debe reunir los
siguientes requisitos:
1. Debe tratarse de una información sobre una persona o sus bienes, es
decir, la información o los datos a los que procura acceder el accionante
por medio de esta garantía judicial deben versar sobre su persona o sus
bienes.
2. La información o datos requeridos deben constar en registros oficiales o
privados de carácter público, los registros privados de carácter público
deben ser entendidos como aquellos bancos de datos que proveen
información al público o para el uso público.
4 Poullet, Yves. Le fondement du droit a la protection des dones nominatives: Propriété
ou libertés, Colloque de Montreal. Noviembre de 1989. P. 12.
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3. La finalidad del acceso a las informaciones o datos deben comprender dos
aspectos, el primero es conocer su uso y finalidad; y el segundo la solicitud
de su actualización, rectificación o destrucción, si las informaciones o
datos fuesen erróneos o afectasen ilegítimamente su derecho.
4. Casos de improcedencia del Hábeas Data, la norma constitucional
que regula la acción de Hábeas Data no tiene previsto ningún caso de
improcedencia de la acción. La única causa, por la cual no es admisible
la interposición y el trámite de la Acción de Hábeas Data, es cuando la
solicitud no se refiere a los datos personales del requirente.
En cuanto a los derechos protegidos por el Hábeas Data, la Corte Suprema de
Justicia en el A.I. N° 649 de fecha 25 de junio de 1996, dictado en el juicio caratulado
“María del Rosario Stanley Chamorro s/Hábeas Data”, ha fijado que los derechos
protegidos por esta garantía son:
Derecho a la intimidad (artículo 33 C.N.);
Derecho a la inviolabilidad del patrimonio documental y la comunicación
privada (artículo 36 C.N.); y,
Derecho a la protección de la dignidad y de la imagen privada (artículo
22 in fine C.N.).
La Defensoría del Pueblo
La Defensoría del Pueblo, es una nueva figura constitucional, incorporada a
la Constitución de la República del Paraguay del año 1992, denominada la institución
como figura extra-poder, en razón de no pertenecer a la tríada del ejercicio del poder,
pues no cuenta con atribuciones administrativas estatales, atribuciones legisferantes
ni atribuciones jurisdiccionales, tal y como lo específica bien el artículo 276 del texto
constitucional.
Las funciones de la Defensoría del Pueblo son tres puntuales, a saber: defensa
de los derechos humanos, canalización de los reclamos populares y la protección
de los intereses comunitarios. La defensa de los derechos humanos es una función
general que hace a la garantización de toda la parte dogmática en lo que hace a la
consagración de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y
difusos. La canalización de los reclamos populares, tiene raíz intrínseca en la naturaleza
jurídica de la Defensoría del Pueblo, que está como figura constitucional para defender
y proteger los intereses individuales y colectivos del pueblo y la ciudadanía paraguaya.
La protección de los intereses comunitarios se condice con lo prescripto en el artículo
38 del texto constitucional, para la garantización del medio ambiente, del derecho del
consumidor y de otros derechos que hacen a la integralidad de la dignidad del ser
humano.
Abog. Elodia Almirón 35
La Ley reglamentaria de las funciones y atribuciones de la Defensoría del Pueblo
es la Nro. 631/95, en consonancia con el artículo 279 de la Constitución, el cual prescribe
acerca de los deberes y atribuciones de esta institución, siendo los siguientes: 1) recibir
e investigar denuncias, quejas y reclamos contra violaciones de los derechos humanos
y otros hechos que establecen esta Constitución y la ley; 2) requerir de las autoridades
en sus diversos niveles, incluyendo los de los órganos policiales y los de seguridad en
general, información para el mejor ejercicio de sus funciones, sin que pueda oponérsele
reserva alguna. Podrá acceder a los sitios donde se denuncie la comisión de tales
hechos. Es también de su competencia actuar de oficio; 3) emitir censura pública por
actos o comportamientos contrarios a los derechos humanos; 4) informar anualmente
de sus gestiones a las Cámaras del Congreso; 5) elaborar y divulgar informes sobre la
situación de los derechos humanos que, a su juicio, requieran pronta atención pública,
y 6) los demás deberes y atribuciones que fije la ley.
[Link]
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Fuentes
• Almirón Prujel, E. (2004). Constitución y Derechos Humanos. Asunción:
Intercontinental Editora.
• Constitución de la República del Paraguay.
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