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Soltar L3

El curso online 'Soltar - El Camino de la Liberación' impartido por Lama Rinchen Gyaltsen aborda la importancia de la tolerancia al caos y la necesidad de mantener orden en nuestras vidas para desarrollar madurez espiritual. Se discuten las causas de la insatisfacción y la búsqueda de la felicidad genuina, enfatizando que esta no se encuentra en compensaciones externas, sino en la liberación de los velos que distorsionan nuestra percepción de la verdad. Además, se exploran estrategias para manejar relaciones difíciles y la importancia de priorizar la paz y el desarrollo espiritual en nuestras vidas.

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El curso online 'Soltar - El Camino de la Liberación' impartido por Lama Rinchen Gyaltsen aborda la importancia de la tolerancia al caos y la necesidad de mantener orden en nuestras vidas para desarrollar madurez espiritual. Se discuten las causas de la insatisfacción y la búsqueda de la felicidad genuina, enfatizando que esta no se encuentra en compensaciones externas, sino en la liberación de los velos que distorsionan nuestra percepción de la verdad. Además, se exploran estrategias para manejar relaciones difíciles y la importancia de priorizar la paz y el desarrollo espiritual en nuestras vidas.

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Soltar

El Camino de la Liberación

Curso online
Lama Rinchen Gyaltsen
Transcripción del curso online “Soltar - El Camino de la Liberación” impartido por Lama
Rinchen Gyaltsen.
Versión 1.0 - Enero 2022

© Paramita Editorial (Fundación Sakya)


Pedreguer (Alicante, España)
www.Paramita.org

Este trabajo se proporciona bajo la protección de Creative Commons CC BY-NC-ND


(Reconocimiento - No comercial - Sin derivados) 3.0 copyright. Puede copiarse o imprimirse para
un uso justo, pero solo con una atribución completa, y no para una ventaja comercial o
compensación personal. Para más detalles, consulte la licencia Creative Commons.
Soltar - El Camino de la Liberación
Preguntas y Respuestas

Bienvenidos queridos amigos. Empezamos como siempre, atendiendo preguntas de la


lección anterior que habéis puesto en los comentarios.

P1: ¿Cómo compatibilizar la importancia del orden y la limpieza en nuestro entorno con la
enseñanza de tolerar el caos?

LR: La enseñanza de tolerar el caos -que he mencionado en un contexto ligeramente


diferente- es: poder tolerar la ambigüedad de no tener una idea inmediata de lo que está
pasando o cuál es la filosofía más acertada. O sea, esa incertidumbre inquieta al ego y
solemos adoptar una conclusión demasiado rápido, sin tener todos los datos, sin estar
bien informados.

Aunque esa enseñanza es cierta y tenemos que madurar desarrollando cada vez más
tolerancia a la ambigüedad, a lo desconocido, eso no quiere decir que no debemos poner
orden en nuestra vida. Debemos limpiar y eliminar la “mugre” -como dicen en Uruguay-.
Eso es algo muy puntual. Estamos hablando de orden, de eliminar la mugre, de tener
más limpieza, de ser más prolijos. Y lo otro, está hablando de una resiliencia intelectual,
de poder tolerar cada vez más incertidumbre y lo desconocido. Pero también -si lo
vemos en un contexto un poco más amplio- estamos hablando de etapas. En una etapa
vamos a tener suficiente madurez y estabilidad y recursos internos para poder crecer en
un ambiente hostil, en un ambiente en donde hay personas, en donde hay objetos, en
donde hay situaciones que no son óptimas para el desarrollo espiritual. Van a crear un
reto para nosotros, y nos van a ayudar a aumentar nuestra tolerancia, nuestra
generosidad, nuestra paciencia, nuestro entusiasmo, nuestra fe, nuestro amor y
sabiduría -eso es posible-.

Pero, hasta que no tengamos ese nivel básico de madurez, de estabilidad, de equilibrio,
de recursos espirituales tenemos que tener mucho cuidado a qué nos exponemos,
porque aún no podemos extraer valor o aprovechar situaciones difíciles, nos superan y
provocan estados aflictivos. Entonces, en esta primera etapa, lidiamos con la adversidad,
con la dificultad, alejándonos de ellos, -literalmente alejándonos- creando distancia; no

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interactuando con esos problemas. Y eso no es una solución a largo plazo, pero a corto
plazo es muy ventajoso porque nos da el espacio y el tiempo para crecer, para
fortalecernos, para lidiar con nuestros problemas internos. Y, después, enfrentar ese reto
con más estabilidad y más madurez.

P2: ¿Cuál es el origen de la insatisfacción? ¿Por qué motivo nunca me siento satisfecho con
nada ni nadie? Siempre siento un vacío que antiguamente solo rellenaba con alcohol,
drogas, sexo, etcétera. Y, desde que renuncié a lo anterior, el agujero existencial se ha ido
haciendo más y más grande. Lo mismo me pasa con ser reconocido. Tengo una gran
adicción a ser alabado o a tener atención de los demás, sintiéndome increíble cuando la
obtengo y completamente miserable cuando no. Vivo en un constante estado de estrés y
ansiedad, esperando constantemente el tener sensaciones que vienen de afuera y que yo no
siento en mi interior (alabanza, amor, apreciación, aceptación, confianza, etcétera). Tengo
mucho miedo a ser, y mi vida está llena de máscaras que poco a poco se van disolviendo.

LR: Muchas gracias por tu pregunta, es: “la pregunta”. Es muy importante y deberíamos
invertir varias horas o días en analizarla y responderla -este es el quid de la cuestión-. El
anhelo básico que anima todos nuestros proyectos es la búsqueda de la felicidad. O, por
lo menos, esa es la perspectiva que hoy tenemos, hoy en día.

Para resumir, nos encontramos desconectados de la verdad, estamos desconectados por


los velos que obstruyen el contacto con esa verdad. Velos conceptuales, emocionales,
conductuales y el mandala, o sea el mundo que no concuerda con esa verdad. Si
logramos acceder a esa verdad, -no como una experiencia pasajera- si logramos
reconocer esa verdad de quiénes somos y habitarla, adueñarnos voluntariamente de ese
estado natural -hoy al estar tan lejos le damos nombres tan exóticos como divino,
sagrado, espiritual, no-dual y demás- pero realmente es lo más cotidiano, lo más
ordinario, lo más normal.

Hoy en día no tenemos acceso, y si tuviéramos acceso y pudiéramos habitarlo, esa


verdad es satisfactoria, esa verdad es gozo, dicha, abundancia. Es, más allá de todos los
límites, pareciera un estado infinito, un estado de libertad. Entonces, hoy en día, no
estamos ahí por los velos que obstruyen el acceso, pero a un nivel muy sutil intuimos que
somos ese estado de pura abundancia, de puro gozo, de pura libertad. Ansiamos o
tenemos este anhelo incontrolable de recuperar ese estado. Y cada quien lo está

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haciendo de su mejor manera con lo que sabe, con los recursos que tiene, con lo que ha
recibido de sus antepasados y demás.

El Buddha nos enseñó, en su primera enseñanza, que se llama: “Las cuatro nobles
verdades”, el primer ciclo evolutivo que introdujo en este planeta, que esta cuestión es la
primera que tenemos que atender. Aquí, empieza el camino espiritual genuino, pudiendo
distinguir lo que es realmente satisfactorio, de lo que aparenta ser felicidad pero no es
satisfactorio. Hasta que no tengamos claro qué es la genuina felicidad o bienestar, no
vamos a estar bien encaminados. Entonces, ya que todos los seres que no están en ese
estado de verdad, que no están iluminados, que no han despertado a su verdadera
naturaleza estamos en la oscuridad, estamos divagando, realmente estamos buscando un
método de compensación, algo que de forma -aunque sea fugaz-, temporal, pueda
distraernos de nuestro estado insatisfactorio, de nuestro estado de no estar iluminados,
de no estar en comunión con esa verdad.

Entonces, por estar tan extendido en nuestra población se ha normalizado. O sea, los
proyectos de buscar compensación, de buscar distracción están tan normalizados que
ahora los llamamos felicidad, los llamamos satisfacción, los llamamos incluso gozo. Pero
no resuelven el dilema, no resuelven el problema existencial, no llenan el vacío.
Simplemente nos distraen por algún tiempo de alguna manera, algunos solo un instante,
otros toman unos segundos o minutos, pero nada es completamente satisfactorio. Y
todos estamos en la misma situación, solo que tú ahora lo estás notando con mucha
agudeza de una forma muy clara y directa: estás descubriendo por experiencia propia las
limitaciones de los métodos de compensación, las limitaciones de buscar la felicidad -allá
fuera- a nivel mundano, a nivel materialista con el consumo y demás.

El camino espiritual genuino empieza descubriendo ese engaño. No es un engaño por un


grupo secreto, no es un engaño de nuestra sociedad, es algo natural, es la proyección que
hacen los velos que están distorsionando la luz clara de la conciencia.

Entonces, estás bien encaminado. Estás en un punto muy importante de tu trayectoria,


no solo en esta vida, de un ciclo de encarnaciones. Y si puedes procesar bien estos
eventos en tu vida, estas experiencias, y llegar a comprender que la felicidad no se
produce, la felicidad no se conquista, la felicidad no tiene dueño, la felicidad no se
consume, la felicidad no se compra, la felicidad no es aprobación de otros, entonces

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empezamos a romper el sistema operativo del ego, del egocentrismo. se empieza a
derrumbar ese sistema. A ese estado le llamamos renuncia: “renuncia” es una madurez
de espíritu que es el resultado de descubrir las limitaciones -o si queremos ser un poco
más fuertes- la futilidad de emplear mecanismos de compensación como satisfacción,
como un método que va a darnos bienestar y satisfacción sostenible que perdura en el
tiempo.

Eso es muy importante, porque si no tenemos este punto claro, vamos a emplear la
espiritualidad, los yogas, las prácticas espirituales como otro proyecto egocéntrico para
lograr felicidad mundana. Se convierte en otro método de compensación.

Ahora estoy resumiendo, este tema es importante y lo debemos desarrollar en detalle.


Están surgiendo muchas preguntas de este orden y creo que será un buen tema para un
próximo curso que se enfoque en esto: en la renuncia espiritual.

Por lo tanto, tenemos que descubrir la felicidad falsa, descubrir esa insatisfacción y
descubrir que tiene sus causas y condiciones, que no es el estado natural, surge como el
efecto de los velos. El Buddha hace hincapié de los velos inmediatos, que son: acciones
dañinas, karma -que son estados aflictivos-, pero también -por supuesto- el velo
egocéntrico y el velo de la ignorancia del ego.

Estos cuatro velos, cuatro distorsiones, -si queréis una palabra clásica- oscurecimientos
producen esta confusión; producen este engaño. En la medida que eliminemos los velos,
las causas y condiciones de este malestar va a surgir por sí solo, sin la necesidad de
adquirir algo de afuera, de poseer algo de afuera, va a surgir por sí solo: satisfacción,
bienestar, paz, libertad.

La felicidad genuina es algo que se libera; no es algo que uno adquiere, no es algo que se
desarrolla, es algo que uno libera. Y, por supuesto, en la medida que desarrollamos
prácticas espirituales que están alineadas con esa verdad como el amor y la compasión,
más acceso tenemos a ese estado natural.

Creo que hasta aquí llegamos, si estáis interesados ponedlo en el comentario y


desarrollaremos este tema más en profundidad en el futuro.

P3: Las dos siguientes preguntas están relacionadas. La primera de ellas es: ¿Alejarse de
personas y situaciones que nos quitan la armonía no está reñido con tener paciencia con

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aquellos que más nos irritan? ¿No es un reto tratar con esas personas -como usted ha
explicado- en alguna otra ocasión?”.

La segunda pregunta es: ¿Cómo poder distanciarnos -para poder enfocarnos en nuestro
trabajo interior- de relaciones con personas que nos perturban, desestabilizan y alteran
cuando no podemos marcar una distancia física, virtual o presencial con esa persona
-debido a factores que se salen de nuestras manos- como, por ejemplo, con un jefe, con un
familiar cercano o con una persona con la que convivimos?

LR. Muy bien, pues sí, las preguntas están relacionadas, la respuesta a la primera
pregunta está relacionada con la pregunta 1. O sea, hay etapas, podemos y debemos
relacionarnos con todas las personas y si nosotros tenemos un cierto grado de equilibrio,
de madurez, de estabilidad, de recursos espirituales ya establecidos dentro,
relacionarlos con una persona dificultosa va a solamente ayudarnos. Ayudarnos a
desarrollar más paciencia, más generosidad, más amor, sabiduría y demás. También para
aportar algo de valor a esa persona, ser un buen ejemplo para esa persona. En el caso de
que no puedas hacer eso, que la relación con esa persona problemática te daña, no te
mejora y tú no la mejoras, sino que te daña, crea más aflicción, más estados negativos,
entonces la enseñanza es: ¡Aléjate! Aléjate por todo el tiempo necesario para que puedas
reencontrarte y que haya beneficio, mientras no haya beneficio ¡Aléjate! Cuando la
relación aporta beneficios ¡Acércate! Esa es la enseñanza.

Asumiendo que tú eres como yo, -y tenemos ciertas limitaciones- va a haber alguna
persona con la que no puedes relacionarte anímicamente, o sea, que va a producir
estados aflictivos, estados negativos y, por lo tanto, por un tiempo, un mes, un año, una
década, por el tiempo que te tome fortalecerte, crecer, madurar con recursos espirituales
¡Aléjate! Alejarte, quiere decir, no contacto, no interacción.

La segunda pregunta es: ¿y cómo hacer eso, si tienes que convivir sí o sí con esa persona,
porque es tu familia, porque es tu trabajo, porque es tu pareja, o vive en tu casa, lo que
sea?. Ahí hay dos cosas: una es, sí es verdad -y lo dudo mucho- pero si es verdad que no
puedes hacer nada de tu parte para cambiar el lugar, entonces sí, tienes que sí o sí estar
operando a nivel de valle. Quiere decir, introduciendo esa relación a tu trabajo espiritual,
ahora es parte de tu disciplina, de tu yoga, de tu trabajo espiritual, tienes que hacer todo
lo posible para desarrollar las cualidades espirituales en esa relación. Pero, también -no

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sé si coincide contigo, pero como estoy hablando con muchas personas- debo decir que
muchas veces, nuestra vida necesita de cambios radicales. Entonces te tienes que
preguntar: ¿qué vale más, mi paz o mi trabajo? A lo mejor si gano la mitad de dinero y
estoy en paz. ¿Cuánto vale mi paz? ¿Cuánto vale mi salud? ¿Cuánto vale mi desarrollo
espiritual? Y ese familiar que te irrita… ¿Tienes que estar conviviendo con ese familiar?
Yo conozco a muchas personas que se han alejado de familiares por un tiempo para
desarrollarse internamente. Y esa pareja, o esa persona que vive en tu casa, ¿tienes que
convivir el resto de tu vida? No necesariamente, puedes hacer un cambio radical si te
beneficia, ¡yo creo que tú vales la pena! Si realmente quieres hacer un cambio
importante en tu vida, eso es muy difícil hacerlo solo a nivel mental, requiere cambios en
el mundo, requiere cambios en tu hogar, en el trabajo, en lo que comes, en lo que ves.
Todo está sobre la mesa, todo tiene que ser atendido. Y, si algo no puedes cambiar:
imagínate que tú estás viendo este video en una cárcel y te han puesto un compañero de
celda para ahorrar dinero -la mayoría de las cárceles tienen una litera para dos
compañeros hasta que hagan la rotación, cada dos años hace una rotación- por esos dos
años tienes que convivir con esa persona, porque estás en la cárcel y no tienes muchas
opciones. Pero, si no estás en la cárcel, tienes más opciones; ¿cuántas opciones tienes?
No lo sé, pero no te sientas prisionera innecesariamente, algunas veces la prisión está en
nuestra mente y no en el mundo real.

P4. Si la habilidad de identificarse con el potencial del cambio estuviera integrada,


¿erradicaría completamente el orgullo y desarrollaría una autoestima estable? ¿Qué
comprensión errónea lo coarta?”.

LR. Muy buena pregunta, muy importante también.

Cuando decimos identificarnos con el cambio, estamos diciendo que debemos


identificarnos con el estado básico, primario de nuestra mente, que implica continuidad,
implica cambio, la habilidad del potencial de eliminar todos los velos, el potencial de
desarrollar todas las cualidades y beneficiar a los demás. Y eso nos da mucho poder,
mucho valor. Entonces, ¿Cuál es el problema? El problema es que nos identificamos con
las envolturas de esa mente pristina, nos identificamos con la personalidad, nos
identificamos con los atributos de la personalidad, nos identificamos con nuestro
cuerpo, con nuestro estatus social, con la tribu, el grupo, el equipo al que pertenecemos.

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Cuánto más exterior, manifestado, concreto, material y mundano sea la identificación,
más vulnerable es, más frágil se encuentra durante los altibajos de nuestra vida. Ahora,
no quiere decir que no tenemos una personalidad ¡la tenemos! No quiere decir que no
tenemos un cuerpo ¡lo tenemos! No quiere decir que no tenemos nombre, estatus,
papeles, roles y todo lo demás. El problema está en cosificarlo, en cristalizarlo y verlo
como algo que tiene vida propia, existencia propia, existencia inherente. Y, después, una
vez que existe por su cuenta, que no es algo contextual, algo relativo, le damos un estatus
de ser algo absoluto, algo con existencia propia, hay valor agregado y ese valor agregado
está siempre en relación a otras personas, a otros cambios en el mundo y nos sentimos
siempre vulnerables. Esa es la clave, no se trata de no tener orgullo, por ejemplo de tu
país, no tener orgullo de una obra que hiciste en el teatro, una pintura, un trabajo, no hay
nada malo con tener orgullo, el problema es cuando cosas relativas, contextuales,
pasajeras, temporales se cosifican. Les atribuimos una existencia absoluta que no tienen
y de ahí surge el valor agregado, nos identificamos con eso, nuestro valor viene de eso y
entonces sufrimos con lo que le pasa a eso. Si alguien critica esa obra, esa flecha va al
cuadro pero cae en tu corazón; la persona lanzó la flecha a esa pintura que hiciste -de la
venerable Tara-, pero tú la sientes aquí, te pincha, te duele y esa herida puede
permanecer durante mucho, mucho tiempo.

P5: La sesión de hoy llegó a mi médula ahora que descubro mi arrogancia sutil, porque
estaba disfrazada de querer ayudar a los demás. ¿Cómo puedo contrarrestarla? ¿Qué virtud
se opone a la arrogancia? Si es la humildad, ¿debo quedarme callada cada vez que alguien
parezca estar quejándose o haciéndose la víctima o, qué debo hacer? ¿Ignorarlos?

LR. Muy bien, buena pregunta, esto intentaremos aclararlo.

Curiosamente, de todos los estados aflictivos que puede tener una persona, el que más
nos molesta, nos irrita es: la arrogancia. Cuando una persona se cree más importante, de
alguna manera es un ataque a nuestra importancia. Entonces, nos molesta más eso, nos
molestan las personas arrogantes más que las personas dañinas o violentas, incluso -es
muy extraño-. Ya que eso es así en nuestra sociedad, se eleva la idea de humildad como
un gran estado noble, espiritual. Y realmente la humildad, hoy en día, se interpreta como
ponerse debajo de los demás. No debería ser así, incluso en algunos países de
Latinoamérica, como ser pobre, una familia humilde es una familia pobre. La humildad
debería ser un estado de ecuanimidad que reconoce la igualdad, el mismo valor e

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importancia para todos los seres. Creo que eso responde a la pregunta, ¿no?, ¿cómo
relacionarnos con los seres?, ¿era así? Dame la última parte -contrarrestar la arrogancia
de nosotros mismos-. Entonces, teniendo eso como marco, que todos tenemos la misma
importancia, el mismo valor, deberemos relacionarnos con los demás sin que amenacen
ese valor. El problema está en que si no tenemos una fuente de alimentación
independiente, si nuestra autoestima no es propia, si no nos apreciamos, si no nos
autovaloramos basándonos en nuestras cualidades innatas o internas, entonces toda
interacción humana, cada vez que nos relacionamos con otra persona, hay parte de
nosotros que se ve amenazada por lo que la otra persona pueda decir y, es más, estamos
nosotros presentándonos de tal manera, para que esa persona nos aporte valor, confirme
lo bueno e importante que nosotros somos. Esa necesidad de buscar la confirmación, el
valor del otro y, a la vez, protegernos de que el otro no nos quite valor, no nos desprecie y
demás, nos hace idear planes muy ridículos, nos hace hacer todo tipo de tramas y
películas que, realmente, nos roban mucha energía y nos hacen menos efectivos en el
mundo. ¿Tiene sentido? Mientras haya esta palanca emocional en donde estamos
protegiéndonos de que alguien nos quite valor, estamos maquinando, negociando para
que alguien nos de valor, nos de aprobación, no vamos a tener una visión clara de lo que
está pasando, de cómo desarrollarnos con esa persona, cómo desarrollar este proyecto.
¿Captan esa idea? ¿Me estoy expresando bien? Eso es muy importante. Entonces hay una
manipulación, hay una presión, una palanca interna que nos está saboteando sin darnos
cuenta, esta necesidad de proteger nuestro valor y buscar valor adicional desde afuera
hace que no podamos elegir bien las personas que nos rodean, las relaciones y, no ser
sensato, ser transparente en nuestras interacciones.

No se trata de adoptar la forma social o cultural de la humildad: las personas humildes


no hablan, las personas humildes van al último, las personas humildes se dejan abusar o
utilizar; eso es lo mismo que pensar que la paciencia es pasividad, es el mismo error.
Entonces qué quiere decir… que en vez de buscar la conducta que representa
ecuanimidad, humildad, una conducta, una forma de ser, de actuar que se pueda
enchufar en tu trabajo, en tu familia, en tus relaciones, es mejor, buscar y desarrollar el
estado interno, el estado genuino, eliminar esta palanca, está presión emocional para
poder ver con claridad y ser de forma natural lo que esa persona requiere en ese
momento. Algunas veces tienes que ser fuerte, porque la situación lo requiere y esa
persona se beneficiaría de que tú seas fuerte, de poner límites o marcar lo que es
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apropiado y, otras veces, tienes que ser blando, tienes que seguir y no imponerte, no
mandar, sino seguir lo que la otra persona dice y hace. Entonces, ¿cómo sabemos cuándo
hay que coexistir?, ¿cuándo hay que seguir?, ¿cuándo hay que ser líder?, ¿cuándo hay
que ser provocativo?, ¿cuándo hay que cambiar el tema?, ¿cuándo hay que ser
silencioso?, ¿cómo saber? Pues, claridad, la claridad que aporta el no sentirse amenazado
por lo que piensa el otro de ti. Hasta que tú no pienses bien de ti, lo que piensan los
demás va a tener demasiada importancia, una importancia poco realista, ilógica. Un
ejemplo: primero tienes que aprender a ser feliz tú sola; tú sola ser feliz contigo misma, y
luego buscar una amiga, y luego buscar una pareja, y después aportar felicidad a esa
pareja o esas amistades. Si no estamos felices con nosotros mismos, la búsqueda de esa
relación es más para extraer felicidad, eso es fácil de comprender. Hacemos lo mismo a
nivel de valorización: si tú no te valoras antes de relacionarte con una persona, ese
encuentro va tener como misión principal, como objetivo principal, extraer valor de esa
persona y eso te debilita, te hace más frágil, más vulnerable y distorsiona tu percepción.

No debemos adoptar una fórmula, una conducta cristalizada, cosificada, de la cultura, de


la sociedad, tenemos que tener libertad de actuar tal como requiere esa situación, esa
persona. Ahora, si tenemos dudas, “tengo dudas, no sé lo que esta situación requiere de
mí”, entonces, cuando hay duda, sé suaves, blandos, dulces.

Los cuarenta y cinco minutos pasaron volando. Pasamos a la lección de hoy. Lo siento, no
llegamos a todas las preguntas, continuaremos en cada sesión, en cada lección
atendiendo a las preguntas.

Al concluir el vídeo podéis ponerlas en los comentarios y haré todo lo posible para
atenderlas. Muchas gracias a todos los que han aportado con preguntas.

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Soltar - El Camino de la Liberación
Lección 3

Bienvenidos a la lección número tres de Soltar: El Camino a la Liberación, que tiene como
título: La conducta. No es el título más atractivo, seguramente no aparece en el número
de las diez principales búsquedas de Google o YouTube pero, como digo en la primera
línea (del guión): “La buena conducta es un aspecto indispensable del desarrollo
espiritual”. Entonces, si estás interesado o interesada en realmente desarrollarte
personalmente o espiritualmente, este es un aspecto, una disciplina, un yoga que no
podemos ignorar, que sí o sí tenemos que incluir.

Como había dicho anteriormente, resumiendo el camino espiritual en las tres disciplinas
superiores que mencionó el Buddha: conducta, meditación y sabiduría. La conducta nos
permite tener acceso a la mente, trabajar y purificar la mente; trabajando y purificando
la mente tenemos acceso a la verdad y eso es lo que nos transforma. Si queremos saltar
directamente al trabajo interno meditativo sin la conducta como soporte, como base del
conocimiento, no vamos a avanzar mucho, va a ser, más que nada, un trabajo cosmético.

El segundo punto -para aclarar de qué estamos hablando-: “En este contexto, la conducta
abarca toda actividad que un individuo desarrolla voluntariamente”. Cualquier acción
volicional -no estamos hablando de espasmos musculares o si alguien te empuja
físicamente o si estás controlado por hipnosis o por una droga, o lo que sea…- estamos
hablando de un paso voluntario, esa acción puede ser física: involucrar nuestro cuerpo;
puede ser una acción verbal que desarrollamos -la voz-; o puede ser una acción mental
-que muchas veces nos incluye y en la que desarrollamos estados, estilos y actitudes-;
más que nada aquí estamos hablando de maquinar, de pensamientos que desarrollan
fantasías de lo que nos gustaría hacer y lo que nos gustaría que les pase -como
consecuencia-, a los demás. En esta lección nos vamos a enfocar en las acciones físicas y
verbales que son más fáciles de atender y comprender y, en las próximas lecciones,
pasaremos a trabajar con la mente y la sabiduría.

Si estamos hablando de acción, estamos hablando de karma. Karma es, básicamente,


todas las causas y condiciones que nosotros desarrollamos a través de cuerpo, palabra y
mente, y luego, sus consecuencias en nuestra vida y en el mundo. Entonces, karma es la

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energía que producimos, el movimiento, la acción que producimos voluntariamente y
sus repercusiones.

El primer punto que tenemos que comprender y reflexionar es: todo lo que hacemos
tiene repercusiones. todo nos impacta. En mayor o menor medida, todo tiene un
impacto, todo deja una huella en nosotros, todo lo que hacemos nos va definiendo -por
decirlo así- y, por lo tanto, es importante. Un ejemplo: si de repente tu ordenador se
queda congelado y tú sigues apretando las teclas para tratar de activarlo y después se
activa, verás dddd, kkkkk, lo que sea, quiero decir que esas teclas estaban siendo
registradas aunque tú no lo podías detectar. Aunque tú estés hablando con el espejo y
criticándote, o criticando a otra persona y pareciera que no se está registrando, que
nadie lo sabe; tienes en tu ordenador el micrófono apagado y un papelito encima de la
cámara; no hay nadie, nadie sabe, pero alguien sí sabe: tú, y eso te está marcando, te está
definiendo, te está afectando, de ahí en adelante eso produce un estado que desarrolla tu
cuerpo, desarrolla tu mente, y atrae a tu mundo personas y situaciones semejantes, que
es el segundo punto: el efecto que se produce corresponde con su causa, -queriendo
decir que- no solo todas las acciones tienen consecuencias, sino que la consecuencia o el
resultado de nuestras acciones está relacionada, es compatible o es producida por el tipo
y la calidad de acción que nosotros desarrollamos. Todo acto de generosidad
necesariamente tiene que producir, a largo plazo, abundancia; a corto plazo te hace más
pobre porque estás, literalmente, compartiendo algo que no tienes, pero ese estado te
cambia, ese estado de desprendimiento, de entrega, de disposición a compartir lo que
tienes, crea más abundancia en ti y atrae abundancia a tu vida. Y, al revés, el hecho de
robar los bienes de otros o el simple hecho de ser tacaño atrae a tu mundo más escasez,
más pobreza, falta de recursos.

Si estás interesado en el karma, hay un curso en línea que se llama Karma 2.0, dónde
desarrollo este tema en bastante detalle. Por ahora, para darnos una idea, vamos a
hablar de los cuatro factores de una acción completa. Una acción completa quiere decir
una acción que tiene todos los ingredientes necesarios para producir un efecto en
particular; acciones que no tienen estos cuatro aspectos, que no son completas, igual nos
afectan, igual influyen, pero se combinan con otras acciones, no producen un efecto
solas, sino que se combinan con otras experiencias, con otras acciones del pasado para

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producir algo en el futuro. Y, creo que son la mayoría muy obvias, pero es bueno tenerlas
aquí en el papel y verlas juntas para que quede claro.

La que vemos en el punto número dos es: la acción. La acción física, verbal o mental, esa
es la que produce el impacto, y lo que define la intensidad y la calidad de esa acción es la
intención. La intención quiere decir el estado mental y también el plan que teníamos
para esa acción, o sea, lo que nosotros queremos lograr con esa acción, puede ser la
energía tóxica de la envidia y, después, la envidia formada, cristalizada en el hecho de
quitarle a alguien un logro o adquirir, ganarle en un logro a una persona.

El tercero es: el objetivo, y dependiendo del contexto, quiere decir una de dos cosas: tu
plan se cumplió. Tú le quisiste robar el puesto, sabías que tu compañero de trabajo
estaba postulando para un nuevo cargo y tú imaginaste todo un plan, una trama para
presentarte antes y presentar una visión desfavorable de tu compañero, de presentarte
como el candidato superior o único, y si lograste tu misión, si te dieron el trabajo y
despidieron a tu compañero, quiere decir que se cumplió la tercera parte de esta acción.
Ahora, si quisiste robarle el puesto, tuviste la intención, hiciste todo lo posible, pero tu
jefe no se la creyó, te conoce de verdad, entonces esa intención y esa acción siguen
afectándote de mala manera, pero no tiene el efecto completo porque no maduró, no se
completó -por decirlo así-, no tuvo un impacto en otros. Este tercer elemento es el
aspecto objetivo de la acción, cómo impacta a otros o al mundo.

El cuarto es: una vez que se haya completado esa acción, cómo evaluamos lo
transcurrido. Si lo valoramos favorablemente, entonces estamos confirmando aún más
esa intención y esa acción, se planta más profundamente en nosotros. Y si la valoramos
desfavorablemente, disminuimos ese karma, disminuimos la intención y la acción que
hemos desarrollado. Si la evaluación negativa tiene la misma fuerza que la intención y la
acción, la neutraliza por completo y anula el karma. Quiere decir que, si tenemos la
intención de hacer algo, si lo hacemos, si se concreta y luego estamos contentos, nos
regocijamos de haberlo hecho, esos cuatro factores producen lo que se llama un acto
completo que sí o sí va a producir un efecto concreto, particular.

Ahora, rara vez se reúnen estos cuatro aspectos, nuestras acciones son semipresenciales,
casi siempre están en autopiloto siguiendo los patrones antiguos, la influencia de los
demás, no hay una clara y determinada intención; en la acción no hay mucha presencia,

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está muy automatizada y no sale exactamente como anticipábamos y después no nos
preocupa para nada lo que hemos hecho, ni lo valoramos favorablemente ni la
desvalorizamos, simplemente ignoramos la mayoría de las cosas que hacemos. Esto
también tiene peso, todo lo que nosotros hacemos nos va marcando, como he dicho, pero
no tiene la fuerza, el impacto de un karma completo.

¿Y eso qué quiere decir? Que tenemos que usar este secreto que estoy compartiendo con
vosotros sobre el karma a nuestro favor, para nuestro desarrollo espiritual. Si
cometemos una acción dañina -vamos a dejar la palabra mala, pecado, negativa-, vamos a
cualificar una acción como dañina, que produce malestar para uno o los demás, entonces
podemos emplear el cuarto elemento, la evaluación para neutralizarla, quiere decir
arrepentirnos de algo dañino que hemos hecho en el pasado. Y en todo lo que sea bueno,
todo lo que sea una labor de servicio, una labor de práctica espiritual, tenemos que
asegurarnos que estén ahí los cuatro aspectos para que ese karma espiritual realmente
tenga un poder transformador en nosotros. Asegurar que todas las meditaciones que
hagas tengan una intención muy pura, muy sana, muy altruista, que desarrolles con
mucha presencia y claridad esa práctica meditativa. Que luego cumplas con tu objetivo
de meditar y hacer lo que te habías propuesto, y luego, al finalizar, que te regocijes, te
alegres de haberlo hecho.

En el majayana se nos anima a elevar el primero y el último: la intención y la evaluación


al estado de bodhichitta, queriendo decir que esa intención -hagas lo que hagas- incluye
el propósito último de la felicidad de todos los seres. Todo lo que yo haga de alguna
manera va a encaminarse, va a culminar en la iluminación y felicidad de todos los seres.
Y, al concluir lo reconfirmas, cualquier beneficio que pueda extraer de esta acción, de
esta práctica, de esta vida, ojalá también beneficie a los demás. Les beneficie de la mejor
manera, les ayude a lograr la felicidad pura y genuina de la iluminación.

Pasamos ahora al 1.4: El entrenamiento en la conducta espiritual consiste en armonizar


nuestro comportamiento con los estados espirituales que anhelamos. Muy importante.
Entonces, ¿Qué quiere decir entrenarnos en la conducta espiritual? Quiere decir que
todo lo que nosotros hacemos con nuestro cuerpo, palabra y mente tiene que estar en
armonía con los estados espirituales que estamos cultivando. De esa manera no hay
contradicción, no hay competencia, no hay conflicto con lo que estamos haciendo

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interiormente y exteriormente, sino que lo favorece; no solo lo apoya, lo anticipa y lo
induce.

En el Dharma, en el budismo se dice que la conducta es el cimiento, la base de toda


práctica espiritual. Por favor reflexiona sobre esto, porque cada uno tiene su trayectoria:
has leído diferentes libros, has tomado diferentes cursos y te han llenado tu cabeza con
todo tipo de ideas; y lo más atractivo son los atajos, lo que quiere escuchar nuestro ego
es: ¡atajo! “Por favor dime cómo lograr un estado sublime, fácilmente, rápidamente sin
tener que soltar, todo lo que es cómodo, atractivo, favorable, vicioso en mi vida”.
Independientemente al camino espiritual, hay muchos válidos que pueden servir a
diferentes segmentos de la población en diferentes estados espirituales; todos los
genuinos, tienen que tener el elemento de conducta. Indispensable. Pueden incluir
diferentes yogas, diferentes prácticas, diferentes filosofías porque atienden a diferentes
personas, diferentes etapas, pero sí o sí tiene que haber el elemento de moralidad, de
disciplina y de conducta.

¿Y qué es? Es cuando nuestro comportamiento está en armonía con los estados
espirituales. El primer punto: la conducta espiritual consiste en no participar en
acciones dañinas. Acciones dañinas que surgen en ti o acciones dañinas que alguien te
invita a hacer por WhatsApp… o sea, de tú ocurrencia o de la ocurrencia de otro, no
hacer algo que te cause daño a tí o a los demás. El segundo es: desarrollar acciones que
sean beneficiosas para ti y para los demás y luego, la conducta no-dual.

Entonces son tres aspectos, pero también son tres etapas en el desarrollo de nuestra
conducta. Inicialmente, nuestra prioridad es soltar o eliminar todas las conductas
dañinas, comportamientos físicos, formas de hablar dañinas. El segundo es: adoptar
conducta positiva, física y mental. Y eso puede llevarnos a un estado de puritanismo o
moralismo, que quiere decir que nos apegamos, nos aferramos a la forma de esa
conducta, pensando que la forma en sí, es espiritual. -No sé si estoy diciendo demasiado,
es un punto delicado, es algo que tenemos que aprender después de ser buenos-. O sea,
primero tenemos un problema: somos malos; no somos malos inherentemente pero
tenemos vicios, costumbres, hábitos, patrones dañinos; ese es el problema. Después de
haber eliminado lo malo, lo dañino, surge un nuevo problema: pensamos que somos
buenos por el hecho de hacer algo que aparece en una escritura, le atribuimos un valor
inherente y chupamos de esa conducta, de esos votos, de esos preceptos, tratamos de

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encontrar valor: “Si yo soy una buena persona, por lo tanto soy mejor que Mario, soy
mejor que Juan, soy mejor que Adriana”. Eso es puritanismo, es moralismo.

Entonces, para las personas que son tan buenas, que se aferran, se identifican con sus
acciones buenas, después debe entrar la conducta no-dual, que va más allá del bien y el
mal. Entendiendo que toda conducta es un upaya, es un método para acercarnos a un
estado de equilibrio y finalmente a la verdad.

Pasamos al próximo punto, antes de confundir más. Adoptar un código ético. Primero,
¿por qué es necesario? Lo que resuena en nosotros hoy en día es el mito de la libertad
que propaga el egocentrismo. Queriendo decir que, definimos hoy en día, en nuestra
sociedad y con nuestras amistades la libertad como: la habilidad de hacer “lo que yo
quiera, cuando yo quiera”, -en España: ¡lo que me apetece!-. Cuando yo puedo hacer lo
que yo quiera, cuando yo quiera, eso quiere decir que soy libre -parece muy racional,
incluso obvio-. Ahora, lo que yo propongo para tu consideración es que eso es un engaño
que ha desarrollado el egocentrismo, porque si investigamos qué realmente quiere decir
“hacer lo que yo quiera, cuando yo quiera”, no quiere decir la libertad de un Bodhisattva
iluminado, de un Buddha, de poder trasladarse a otro planeta y ayudar a los cavernícolas
en un ciclo evolutivo, no quiere decir eso.

Lo que quiere decir en práctica -en teoría podemos usar palabras muy sofisticadas- pero
en la práctica lo que viene a ser es: “tengo un capricho y no tengo ni un filtro para
desarrollar, implementar ese capricho”. Ahora, desde la perspectiva del desarrollo
espiritual eso se ve como dañino, se ve como estar atrapados, se ve como estar en la
cárcel. No estás siguiendo las órdenes de un dictador, pero estás siguiendo las órdenes
de tu ego, de las ocurrencias, de los caprichos; los pintamos de intuición pero si los
estudias ves que son simplemente ocurrencias y caprichos. Lo que propongo aquí es otro
tipo de libertad que es anti intuitiva; que quiere decir a plena vista no es lo que
normalmente consideramos libertad, pero si lo analizas, si lo reflexionas, descubres que
esa es la genuina libertad y es el camino de los grandes místicos, de los grandes yoguis.

El código ético no es una imposición que nos limita. El hecho de adoptar una conducta,
un código ético, no es algo que nos está invadiendo, que se está imponiendo de afuera; es
algo que tú eliges, “cuando tú quieras, como tú quieras”, pero tú lo eliges. O sea, tu mejor
versión en un momento de lucidez, en un momento de claridad, elige por sí mismo lo que

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le conviene en el futuro, se anticipa, tu mejor versión se anticipa. “Rinchen, es probable
que en dos o tres semanas te puedas confundir con algo que veas, te puedes confundir
con algo que escuches, te puede ocurrir cualquier tontería… entonces te voy a proteger
futuro Rinchen y voy a poner en esta vía, en este sendero, en esta carretera, dos vallas
que marquen los límites de tu conducta”, -algo muy simple como ejemplo entre nosotros,
que nos conocemos tantas vidas, algo muy simple-.

Imagínate que dices: “de ahora en adelante, pase lo que pase, digan lo que digan, no voy a
elevar mi voz, no voy a gritar a otra persona -si no hay fuego, una emergencia, un perro
con rabia…- o sea, por confrontamiento, por discusión, no voy a gritarle a una persona”.
Eso es un código ético muy simple que adoptas, lo proyectas, lo lanzas hacia el futuro; y,
en una semana o dos estás en un confrontamiento, peleando con una persona por algo
tan importante como: quién se sienta aquí… y tienes la necesidad de mandar a esa
persona a otro asiento -y que tire de la cadena en ese otro asiento-. En ese momento
tienes la protección de tu código ético, que tú ya has diseñado, que te ampara, que te
proteja, que te ayude a saber los límites, que sea la luz en las tinieblas, en esa tormenta
personal que estás enfrentando.

Entonces no se trata de complacer a un ser divino, se presenta de esa manera para


personas en otro estado de conciencia -y para ellos es bueno; no les robes eso, déjalos
ahí- pero para nosotros ya no nos sirve. No se trata de complacer a un ser divino, se trata
de hacer lo mejor que podamos, que tú mejor versión, tu sabiduría, tu inteligencia, tu
compromiso, tu amor se plantee, se anticipe en esos altibajos que te van a marear, te van
a distraer, te van a confundir, esas tormentas personales.

Se trata de desarrollar un código personal que te proteja de tu peor versión; de manera


que tu mejor versión te protege de tu peor versión, -por decirlo así-. Y eso es libertad,
plena libertad. Porque tú lo estás decidiendo y en ese momento no eres manipulado por
las emociones negativas, no eres manipulado por las cosas que dice esa otra persona,
nadie está mandando en ti, tú eres libre. Entonces, es una manera muy diferente de
definir la libertad, y lo aporto para tu consideración: reflexiona y, si no te parece
coherente, me haces alguna pregunta para la próxima semana y debatimos.

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El tercer punto simplemente concluye eso: El código ético nos protege de la presión que
ejerce el condicionamiento, nos protege con el plan que ha desarrollado para nosotros
nuestra mejor versión, - esa es la parte, la sección que introduce esta lección-.

Ahora vamos a uno de los temas principales detallado en el guión de esta lección de
estudio: Conducta, desenredate de patrones dañinos con hábitos positivos.

El primer punto: Suelta la conducta dañina. Nos vamos a enfocar inicialmente en nuestra
conducta física y verbal, que es la más burda. Hasta que no tengamos cierto control,
cierta maestría, cierta estabilidad en nuestra conducta física o verbal, no vamos a poder
mejorar mucho a nivel mental. Y empezamos identificando los hábitos o patrones
repetitivos que están creando problemas en nuestra vida. Hay que ser muy pragmáticos
y simplemente ver lo que está pasando en tu vida, ver qué cosas se repiten, qué acciones
físicas y qué tipos de conducta verbal se repiten día a día o semana a semana. Con toda
probabilidad no estamos cometiendo actos físicos que sean muy nocivos o muy dañinos,
de lo contrario no estarías aquí, en este curso. Seguramente no estás robando, no estás
agrediendo a otras personas, de manera que nos vamos a enfocar más en la conducta
verbal, porque con las palabras sí que podemos causar mucho daño. Una vez que
identificamos ese patrón, ese hábito, esa acción dañina, adoptamos un código ético con
atención y compromiso. Al disponer de poco tiempo, no puedo entrar en mucho detalle,
pero simplemente quiero compartir lo siguiente, para que tengamos una discusión en el
futuro: la esencia, el secreto, la fuerza que determina la buena conducta es
principalmente mindfulness -recolección e introspección-. Sin esas dos cualidades
mentales, por mucho compromiso, por mucho código ético o mucha sabiduría que
tengamos, no vamos a poder mantener esa conducta pura.

Cada vez debemos tener más presencia en todo lo que hacemos, en todo lo que decimos,
y comprometernos a cumplir ese código. En el guión de estudio de esta sesión doy
algunos ejemplos muy simples, muy obvios. Si de repente te encuentras hablando mal de
alguien que no está presente -y eso es algo que surge una y otra vez- entonces adopta un
código. A lo mejor en tu vocabulario interno hay una mejor palabra para “código”; estoy
tratando de usar una palabra que no ponga en alerta tus mecanismos de autodefensa.
Adoptas un código con el que te comprometes: “De ahora en adelante no voy a hablar
mal de una persona que no está presente, y si tengo que hablar de alguien, lo voy a hacer
de tal manera que si estuviera presente estaría contenta de escucharla”.

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Veamos ahora el segundo ejemplo indicado en el guión de estudio: Quedarse hasta muy
tarde utilizando el móvil, el teléfono celular o el smartphone. Realmente hoy ya no se
trata simplemente de un teléfono móvil. Empezó siendo un teléfono, pero ya no es un
“teléfono”; realmente ya es una herramienta nuclear, porque ahora se ha convertido en
dispositivo de multi aplicación, hace todo tipo de cosas: investiga, comunica, entretiene,
informa, cuida nuestra salud, registra cuánto tiempo duermes, monitorea tu corazón
-dependiendo de las aplicaciones que hayas bajado-. Pero en el móvil hay muchas
avenidas de escape…

De forma que, si notas que te quedas hasta muy tarde, más tarde de lo que tú quieres, de
lo que tú te habías propuesto, entonces adopta un código, un plan, un sistema para
corregir esa fuga de energía, ese daño que te está causando el teléfono móvil -por
ejemplo, las cajas fuertes… no cuestan mucho dinero-. En realidad, simplemente basta
que lo pongas en otra habitación o se lo puedes dar a otra persona, que sea un custodio,
el guardián de tu teléfono, por lo menos doce horas al día -como dije yo la vez pasada-
pero necesitas un plan, no puedes continuar así porque esto te está causando mucho,
mucho daño.

Un tercer ejemplo del guión: Comer o tomar algo que te daña, que daña nuestra salud. Si
encuentras que estás dañándote, consumiendo algo que te causa daño a ti y a los demás,
es muy importante reconocerlo con claridad, reconocer ese daño, reconocer ese
sufrimiento y sentir esa inspiración para adoptar un código. Un código no solo quiere
decir un compromiso para no volver a hacerlo, sino que también es un plan para que eso
se pueda implementar, para que se pueda desarrollar.

Siguiendo el guión, veamos ahora el punto número 2.2: Un buen ejemplo de un código
ético para adoptar es la conducta verbal noble. Comparto a continuación con vosotros las
cuatro recomendaciones de conducta verbal que nos dio el Buddha, que pertenecen a
casi todas las tradiciones: No hablar con dureza u ofensa, sino aliviar con palabras
dulces. No mentir, sino decir la verdad. No difamar con palabras que dividen, sino
fomentar la armonía. Y, por último, no charlar ociosamente, sino hablar cuando es
necesario. La primera es la más importante: No herir a otros con nuestras palabras. Las
palabras hieren más que las espadas. Debemos tener mucho cuidado con lo que decimos
y pensar varias veces antes de hablar. Si lo que vamos a decir cumple los requisitos, si es
algo veraz, si es algo positivo, si es algo necesario, porque muchas personas dicen cosas

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muy hirientes, muy duras, y después se justifican diciendo: “lo tuve que decir porque es
verdad y es bueno decir la verdad”. Pero no, ¡no es verdad!, porque esa persona no habla
de cuántas veces fue al baño, no habla de cuántas veces se masturba, no habla de cuánto
dinero tiene ahorrado, no habla de todas las tonterías que pasan en su vida; elige una
verdad que coincide y que hiere a otra persona.

Por lo tanto, no es suficiente que algo sea verdad para que explote desde nuestra boca,
tiene que ser positivo. Decir positivo no quiere decir que sea de color rosa, sino que sea
de beneficio y que sea necesario. Hay cosas que son veraces y positivas pero no vienen al
caso, no son necesarias, la otra persona no lo necesita y no lo ha pedido.

El Segundo: No mentir, sino decir la verdad. Con esto ya tenemos suficiente para trabajar
unos meses, O sea, quiere decir: no decir algo con intención de engañar a otra persona. Y
vemos que hay toda una gama: insinuar puede ser un engaño, exagerar puede ser un
engaño, no decir, mantener el silencio cuando hay una pregunta directa puede ser un
engaño -depende del contexto-, por lo tanto hay que tener mucho cuidado de no tratar
de manipular o engañar a los demás. No difamar con palabras que dividen; si no
fomentan la armonía; esto es muy importante, particularmente en el camino majayana,
para los Bodhisattvas, no crear división. Siempre tratar de juntar, unir, crear más
armonía entre familia, entre amistades, entre parejas, particularmente entre Sangha,
entre comunidad espiritual, no crear rumores, no hablar mal de otras personas, no tratar
de crear divisiones.

Y, el último, a lo mejor el más difícil para nosotros de raíz, de sangre latina: no charlar
ociosamente, sino hablar cuando sea necesario. Pareciera que es un deporte inocente
pero… si nos observamos a nivel práctico, lo que ocurre es, cuando estamos charlando
ociosamente, en poco tiempo estamos hablando de una persona que no está presente, en
poco tiempo estamos alabando algún aspecto de samsara -como una película, una
canción-, estamos resaltando la falsa felicidad y estamos desperdiciando energía vital. Y
eso se nota cuando haces un retiro en silencio, y solo basta con cuatro o cinco días para
notar esa diferencia, para no solo apreciar el silencio y todo lo que aporta, toda la
energía que nos da, pero el desperdicio que crea el silencio, el conflicto, la confusión, el
desgaste que crean las palabras. Es muy importante ser más económicos con el poder del
verbo. Si hablas menos, cuando hablas las personas te escuchan; si hablas siempre, no te
escuchan. Entonces esta semana vamos a enfocarnos en nuestra conducta verbal.

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Punto número tres: algunos criterios que podemos usar para discernir qué conducta es
óptima. O sea, ¿cómo saber qué comportamiento, qué conducta realmente es
beneficiosa? El factor número uno: No debe causar daño a los demás, ni a uno mismo.
Por ejemplo, algunas personas, cuando hablamos de moralidad, de conducta, de
disciplina, siempre preguntan sobre actividad sexual, y sí, en nuestra sociedad hay todo
tipo de tabúes sobre la sexualidad, y muchas cosas que eran muy importantes en otros
siglos, por todo lo que conlleva la actividad sexual, pero hoy en día, y a lo largo de la
historia, la clave es la primera enseñanza que dio el Buddha: lo importante es no causar
daño. Después, lo que es daño se define culturalmente -en cada época es un poquito
diferente-; después las personas se aferran a esa norma, a esa ley, después que ha
caducado. Pero lo más importante es que toda actividad, ya sea comer, disfrutar, viajar,
construir, negocios, relaciones… que no causen daño a uno ni a los demás. Y, si puede ser
otro criterio para evaluar, para discernir si estamos bien encaminados en el camino del
medio, es que sea beneficioso, que aporte valor.

El tercero es: que no cause arrepentimiento, o sea, no hagas algo que va a causar que te
arrepientas más adelante. Algo que ayuda -y lo he mencionado en varios cursos- a tener
una visión más madura de nuestra vida y poder discernir con más sabiduría es agregar
más tiempo a nuestra conciencia, pensando cómo vamos a valorar este proyecto, esta
situación y esta decisión en veinte años, y si puedes, el final de tus días, desde esa cama,
desde tus últimos suspiros, valora esta decisión que estás tomando. La perspectiva, las
prioridades, los valores cambian radicalmente. Y si podemos extender el tiempo, si crees
en la reencarnación, próxima vida, en la iluminación, en la iluminación de todos los
seres, aún más. Cuanto más tiempo, seres incluimos, más sabias van a ser nuestras
decisiones, nuestra conducta.

Y, algo muy simple, el último, número cuatro: si te permite dormir mejor. El dormir es un
buen métrico para saber si nos estamos comportando correctamente. Entonces, si comes
o actuas o hablas o miras el teléfono, películas, lo que sea… de tal manera que no puedes
dormir bien y no te despiertas rejuvenecido, con toda tu vitalidad, entonces hay cambios
que tenemos que hacer: en nuestra forma de pensar, en nuestra forma de hablar, en
nuestra forma de actuar. El sueño es muy importante para recuperarnos a nivel físico y
mental.

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Número tres, en conclusión: todo lo que hacemos es sumamente importante porque todo
determina quiénes somos. Todo lo que nosotros hacemos voluntariamente, a través de
cuerpo, palabra y mente es importante y cuenta, hasta los detalles son muy valiosos
porque tienen un impacto, nos van definiendo, nos van transformando. No solo cuenta
grandes eventos sociales donde estás delante de las cámaras, las fotos y testigos, ¡todo
cuenta! Cada instante, cada momento es sumamente valioso y es lo único que define
quién vas a ser tú, entonces no desperdicies la vida, no desperdicies los momentos, cada
uno es una oportunidad de definir quién queremos ser. Segundo: la libertad genuina no
consiste en seguir los mandatos de los caprichos egocéntricos, la intuición falsa, sino en
elegir acciones nobles para ser una persona madura. La libertad genuina es estar libre de
los velos, libre de patrones conductuales, libre de la influencia de emociones tóxicas, del
miedo, el nerviosismo, la reactividad, el egocentrismo, el miedo al vacío existencial que
produce la ignorancia del ego. ¡Esa es libertad! y esa libertad se logra en su primera fase
eligiendo un código ético. Una vez que ese código ético nos apacigua, vamos a lograr
apaciguar la mente y finalmente descubrir esa verdad, y de ahí se establece
naturalmente. El tercer punto -en esta segunda fase del curso, de nuestro desarrollo-:
suelta la conducta dañina adoptando un código ético.

Y ahora, pasamos a tu plan de trabajo para esta lección -los deberes-. Por favor continúa
desarrollando una meditación todos los días, mínimamente veinte a treinta minutos. Si
te es difícil ¡mejor!, quiere decir que lo necesitas más, que es más necesario, más
beneficioso; pero hazlo con menos expectativas, no tengas la expectativa que vas a lograr
concentración, que vas a lograr disipar todas las distracciones. No queremos, no
buscamos eso. Lo que buscamos es simplemente dar un paso en esa dirección, sentirnos
cómodos en nuestra piel, en el silencio y cultivar la mente poquito a poquito. Entonces,
como tarea de reflexión, de descubrimiento para esta lección, esta semana: identifica,
descubre tus patrones conductuales más dañinos; por lo menos uno debería destacarse.
Luego, analiza su origen, cuáles son sus gatillos, qué es lo que los activa -y despierta-,
cuándo surge ese estado, esa acción o esas palabras, y en relación a qué nos
comportamos de esa manera. Después ve con más claridad el daño que causan en ti y en
los demás. Como tercer punto: desarrolla la determinación de establecer un nuevo orden
en tu conducta. No podemos crecer, madurar, evolucionar -todas estas palabras lindas
que has escuchado- si no hay cambio. Y el cambio tiene que salir de ti, tú tienes que ser el

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protagonista, el que inicia, el agente de ese cambio. Todo empieza con la determinación
de poner orden en tu vida empezando con la conducta.

Y ahora algunas recomendaciones para soltar la conducta dañina. Adopta un código ético
en tu forma de comunicarte con los demás. Yo di un ejemplo arbitrario… “que pase lo
que pase, de ahora en adelante no voy a elevar mi voz, no voy a gritar”. Si una persona
que tiene dificultad escuchando, oyendo, me pide la hora, le voy a decir (con voz alta)
“ahora son las siete cuarenta o las ocho menos veinte”, pero solo en esa ocasión, cuando
hay un requisito muy puntual, muy específico. Pero tú haz tu propio código ético, tu
propio compromiso. -Perdonen si exploté los oídos de alguien con audífonos-. La
segunda sugerencia es en relación al móvil, al teléfono. Adopta un código ético con tu
teléfono. Recomiendo que pongas límites de tiempo, de uso y de aplicaciones -a lo mejor
hay algunas aplicaciones que no aportan valor y puedes borrar-. Ahora hay muchos
teléfonos que empiezan a ayudar al usuario para poner esos límites, para saber por
cuánto tiempo tiene que estar desconectado, apagado, qué aplicaciones te pueden
mandar notificaciones y qué aplicaciones no. Entonces aprovecha todo eso, invierte
tiempo en organizar tu vida informática, tu relación con el móvil. Adopta un código ético
con tu dieta alimenticia, por lo tanto se más consciente de lo que consumes. La batalla no
está en la heladera, la nevera, el refrigerador, sino que la batalla está en el supermercado.
Entonces cuando vayas de compras no elijas cosas que no son sanas. El factor principal
que debería definir la comida es su aporte nutritivo. No quiero ser muy pesado con este
tema porque es más tabú que la sexualidad, ¿verdad? Que un maestro de meditación
hable de la comida es más peligroso… hay la política, hoy en día las vacunas, sexualidad,
y por encima de eso, yo creo que es más peligroso hablar de la comida. Pero yo, como soy
muy atrevido, os animo a realmente a pensar sobre lo que comemos, eso tiene que estar
incluido en tu desarrollo espiritual, tiene que ser parte del plan, parte de la estrategia.
Es muy importante ir cambiando nuestra mentalidad, la comida no es solo un acto social,
no es solo entretenimiento, degustación de los sentidos, es principalmente para mí
nutrición, y mi nutrición es muy importante. Si yo no tengo salud nada más importa; la
salud va por encima de él Dharma, es muy importante. Ahora te sientes joven y fuerte,
pero todo lo que comemos es el factor principal que va a determinar nuestra salud a
largo plazo. Por lo tanto, es muy importante que te informes más sobre la nutrición y
desarrolles un plan. Si están interesados, yo puedo compartir en alguna ocasión mi plan,
pero eso no es necesariamente el mejor plan para ti. Lo que yo te animo en esta ocasión
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es simplemente que te intereses más por la alimentación, porque es algo muy
importante que va a determinar la calidad de tu vida, incluso la duración de tu vida, y
por lo tanto las oportunidades espirituales que vayas a tener.

Muy bien queridos amigos, con esto concluimos está lección número 3. Si tienes alguna
duda, alguna pregunta, por favor ponla en los comentarios.

ORACIONES DE DEDICATORIA DE MÉRITOS

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