Actas del III Congreso Internacional
de la Asociación Ibérica de Estudios de Traducción e Interpretación
El informe técnico.
Estudio y de3nición del género textual
Pilar EZPELETA PIORNO
Universitat Jaume I
Como citar este arEculo:
EZPELETA PIORNO, Pilar (2008) «El informe técnico. Estudio y defnición del género
textual», en PEGENAUTE, L.; DECESARIS, J.; TRICÁS, M. y BERNAL, E. [eds.] Actas del III
Congreso Internacional de la Asociación Ibérica de Estudios de Traducción e
Interpretación. La traducción del futuro: mediación lingüís?ca y cultural en el siglo
XXI. Barcelona 22-24 de marzo de 2007. Barcelona: PPU. Vol. n.º 1, pp. 429-439.
ISBN 978-84-477-1026-3. Versión electrónica disponible en la web de la AIETI:
<hdp://www.aief.eu/pubs/actas/III/AIETI_3_PEP_Informe.pdf>.
El informe técnico. Estudio y definición del género textual∗
Pilar Ezpeleta Piorno
Universitat Jaume I
1. Introducción
Este trabajo tiene por objeto proponer un modelo del género textual «informe técnico»
como parte de la investigación llevada a cabo por el grupo GENTT en el área de la
traducción técnica. El trabajo que GENTT realiza en la actualidad tiene como objetivo
final realizar un análisis descriptivo y contrastivo de los géneros textuales en los
ámbitos técnico, jurídico y médico, y ofrecer un producto que hemos denominado
«Enciclopedia electrónica de géneros de especialidad para la traducción».
En primer lugar, revisamos el concepto de género textual y los factores que intervienen
en la definición del mismo. Se trata de proponer una serie de parámetros aplicables a
cualquier tipo de género técnico (profesional o académico) que posibiliten inferir los
diferentes modelos textuales. Posteriormente, cotejamos los parámetros de definición
propuestos en un microcorpus de informes técnicos en catalán, español e inglés.
Finalmente, proponemos un modelo para el género que nos ocupa. Nuestro objetivo es
doble: por un lado, contribuir a una mejor comprensión de los textos pertenecientes al
género en cuestión, a delimitar sus características específicas y a presentarlas
convenientemente. Por otro, mejorar el trabajo de los traductores de especialidad
científico-técnica y de los profesionales ofreciéndoles materiales que les permitan
reducir el tiempo dedicado a la documentación y generar informes técnicos conformes
al género.
2. El género textual en el ámbito técnico
El reciente y creciente interés por la investigación en géneros textuales responde a la
necesidad de los investigadores de sistematizar y categorizar un fenómeno de
interacción social tipificada que se halla presente en todos los ámbitos en que se
producen intercambios comunicativos entre los miembros de una determinada
comunidad profesional o académica.
En la actualidad, los ámbitos de investigación en los que más se trabaja sobre el
concepto son los estudios de lingüística aplicada (Bazerman 1988; Swales 1990; Bhatia
1993, 2002; etc.) y la traductología (Hatim y Mason 1990; Trosborg 1997; Hurtado
2001; etc.) particularmente la traducción de textos especializados (Borja y Monzó 2000;
Montalt y García Izquierdo 2001; García Izquierdo 2002, 2005a; Montalt, Ezpeleta y
García 2004; etc.) Unos y otros, pretenden dar respuesta a sus necesidades académicas y
pedagógicas de análisis, comprensión, recreación y creación de textos. También, ramas
de investigación alejadas de los estudios puramente lingüísticos, como las dedicadas al
estudio de la interacción social en grupos de trabajo y el trabajo cooperativo, les han
dedicado su atención ya que permiten analizar cómo los miembros de determinados
colectivos interactúan y cumplen determinados propósitos comunicativos. Es el caso de
Miller (1984), Orlikowski y Yates (1998), Bazerman (1994) o Berkenkotter y Huckin
(1995).
Junto a la dimensión comunicativa del género, que todos los autores reconocen, algunas
*
Este trabajo se enmarca dentro de la investigación desarrollada en el proyecto HUM2006.05581,
Explotación experta, análisis de nuevas aplicaciones y perfeccionamiento del corpus multilingüe
comparable de los ámbitos de especialidad para la traducción GENTT, financiado por el Ministerio de
Educación y Ciencia.
propuestas inciden especialmente en los aspectos textuales y las características internas
que comparten los textos pertenecientes a un mismo género (Tarone et al. 1988;
Salager-Meyer 1994). Otras, hacen incapié la primacía de lo social para comprender los
géneros bien como agentes socializadores (Freedman 1994; Hunt 1994; Coe 1994;
Monzó 2003; Montalt 2005) bien como espacios dinámicos para la acción social o
ideológica (Miller 1984; Bazerman 1988; Freadman 1987; Devitt 1993). Las propuestas
más integradoras parten en su mayoría de Swales (1990) y Bhatia (1993) y recogen
tanto la importancia de las características internas convencionales como la idea de que
existen modelos textuales que se utilizan repetidamente en determinadas circunstancias
por comunidades concretas para la acción social. Swales (apud Bhatia 1993: 13) define
el género como:
A recognizable communicative event characterized by a set of communicative
purpose(s) identified and mutually understood by the members of the professional
or academic community in which it regularly occurs. Most often it is highly
structured and convencionalized with constraints on allowable contributions in
terms of their intent, positioning, form and functional value. These constraints,
however, are often exploited by the expert members of the discourse community to
achieve private intentions within the framework of socially recognized purpose(s).
Hatim y Mason se refieren a los géneros como «conventionalised forms of texts»,
además, señalan aquellos aspectos relevantes del género que, desde la aproximación al
texto para la traducción, nos conciernen: el género en relación con la orientación
retórica, la finalidad comunicativa y las intenciones de los participantes, su naturaleza
convencional, y, por tanto, su relación con aspectos culturales de los que son
dependientes al tiempo que índices (1990: 69-70). En GENTT, el género textual se
concibe como una «interfaz que pone en contacto los elementos del texto y del
contexto» (Montalt 2003: 2) que permite describir y analizar fenómenos lingüísticos
tipificados de comunicación social. Esto es, el género como forma convencionalizada de
texto que posee una función específica en la cultura en la que se inscribe y refleja un
propósito del emisor previsible por parte del receptor (García Izquierdo 2002, 2005a).
Específicamente, para el caso de los géneros técnicos se habla de prototipos de textos
que se repiten en los ámbitos de la tecnología y cuya finalidad es que la comunicación
se efectúe del modo más eficaz posible (Gamero 2001: 62; Ezpeleta y Gamero 2004:
147-148).
3. Factores de caracterización y definición de los géneros técnicos
Una vez revisadas las propuestas de definición del género, a continuación, intentaremos
delimitar cuáles son los factores que intervienen a la hora de identificar y caracterizar
los géneros. Si retomamos la definición que propone Swales (1990) y los comentarios
que añade a la misma Bhatia (1993: 13-19) podemos extrapolar el propósito
comunicativo como criterio definitivo, de hecho, para Bhatia «a set of communicative
purposes» es lo que configura el género y determina su estructura interna (1993:14).
Factores como la comunidad de uso y el tenor del discurso (incluidos el grado de
especialización y la distancia social entre los participantes) también pueden suponer un
cambio de género o la aparición de un subgénero, incluso en el caso de que la finalidad
comunicativa sea la misma (Bhatia 1993: 21-22). Otros factores determinantes son la
estructura y convenciones, las limitaciones intratextuales, y los factores
psicolingüísticos. Éstos últimos son añadidos por Bhatia y, según el autor, revelan la
estructura cognitiva de los géneros y las estrategias retóricas de sus autores (1993: 15,
19).
Orlikowski y Yates (1998: 2), desde los estudios sobre interacción social en entornos
profesionales, identifican los géneros por: la finalidad comunicativa que cumplen y que
es reconocida socialmente por la comunidad, y las características formales que
comparten.
En el ámbito de la traductología, Trosborg (1997: 11-12) afirma que el modelo del
funcionalismo sistémico puede aplicarse para definir los géneros desde un criterio
múltiple aplicando las variables de campo, tenor y modo. Gamero (2001: 51) propone
los siguientes factores: rasgos convencionales, función textual, elementos de la
situación comunicativa, influencia del contexto sociocultural, elementos intratextuales.
Por su parte, los miembros del grupo investigador GENTT en sus diferentes propuestas
individuales (Montalt 2003; García Izquierdo 2005b; Ezpeleta 2005; etc.) coinciden en
destacar que: los géneros sirven a un propósito comunicativo concreto, son reconocidos
y utilizados por los miembros de una comunidad, se dan de manera recurrente, y son
estructurados y convencionalizados. Por tanto, serían factores a tener en cuenta: los
aspectos comunicativos, los aspectos sociales y culturales, los aspectos formales, y los
aspectos cognitivos.
Seguidamente, buscamos los puntos de coincidencia entre las diferentes propuestas y
analizamos los motivos que justificarían considerarlos en un modelo de análisis y
definición del género. Siempre teniendo en cuenta que ninguno de ellos puede definir un
género de manera aislada y que, aunque no todos los factores son igualmente decisivos
en cada uno de los géneros, es preciso contar con todos ellos para establecer patrones de
caracterización flexibles y definir el fenómeno en todas sus dimensiones.
3.1. Propósito
Los géneros se definen en primer lugar por el propósito comunicativo que pretenden
cumplir. Éste es el que determina el resto de sus características y el que permite
diferenciar unos géneros de otros. Igualmente, este factor permite identificar posibles
subgéneros cuando se dan variaciones o concreciones respecto del propósito comunicativo
genérico.
3.2. Aspectos comunicativos y sociales
Gamero (2001: 55) recomienda considerar todos los elementos que forman parte de la
situación comunicativa del contexto (emisor, receptor, campo, modo y tenor). El género,
para ser considerado como tal, debe ser un fenómeno comunicativo que los miembros
de la comunidad profesional o académica en la que se da reconocen y comparten.
Además, la pertenencia a una determinada comunidad viene determinada no sólo por los
objetivos comunes y los conocimientos que en determinada área de conocimiento
comparten, sino también, y necesariamente (Orlinowski y Yates 1998), porque conocen
los géneros que habitualmente utilizan para interaccionar entre ellos y desarrollar su
trabajo diario. Será preciso, por tanto, identificar quiénes son los agentes implicados en
los papeles de emisor y receptor, qué relación se establece entre ellos en términos de
poder o autoridad, qué grado de especialización presentan, y cuál es el contexto de
situación en el que da el género en cuestión.
En relación con la traducción, hemos de tener en cuenta que los contextos
socioculturales: (a) determinan las convenciones propias de los géneros en cada cultura;
(b) desempeñan una función primordial a la hora de crear nuevos géneros ya que estos
responden a necesidades comunicativas concretas que pueden ser comunes o no a
diferentes culturas; y (c) marcan la pauta en la evolución del géneros, puesto que éstos
se adaptan a los cambios que se producen en la cultura en la que se usan (Gamero 2001:
57). Así, es posible que haya géneros que no se den en la lengua meta, como la patente
en catalán; o presenten características formales diferentes según las lenguas, como la
marca en inglés y en español, por ejemplo.
3.3. Aspectos formales y convencionales
Los géneros son fenómenos estructurados y convencionalizados. Si entendemos la
convención como «a device, principle, procedure or form which is generally accepted
and through which there is an agreement between the writer and his readers which
allows him various freedoms and restrictions» (Cuddon 1992: 192), se infiere la
necesidad de un grupo que reconoce el mecanismo, la existencia de un acuerdo entre los
miembros del mismo, de modo que se procede siempre (y de forma reiterada) siguiendo
un patrón común y, también, que, aunque ese patrón permite variaciones y presenta
áreas de libertad, se ajusta a una serie de restricciones o áreas estables que son las que
permiten a los participantes reconocer la intención comunicativa y por tanto el género.
Las convenciones que caracterizan los géneros son los rasgos formales sancionados por
la comunidad de uso que los utiliza en detrimento de otros que serían lingüísticamente
aceptables pero que no se ajustan a los patrones acordados. Los aspectos formales se
refieren a los elementos directamente observables del hecho comunicativo: sus
características estructurales y los aspectos intratextuales que presenta (incluyendo el
grado de formalidad del discurso utilizado, el léxico empleado, el grado de densidad
terminológica, la utilización de elementos gráficos no verbales, etc.)
Dependiendo de la naturaleza de cada género unos u otros parámetros serán más
relevantes que otros. Por ejemplo, en el caso del género certificado de calidad, los
aspectos relacionados con la progresión temática y la cohesión o el tenor se reducen al
mínimo mientras que la macroestructura tiene un valor concluyente; en otros, como la
patente, los elementos intratextuales están altamente convencionalizados; y en otros,
como el manual de instrucciones, el tenor es determinante. En relación con la
traducción, tampoco todos los parámetros son igual de relevantes, la focalización se
dirige a las áreas macroestructurales e intratextuales que presentan divergencias en el
uso de las convenciones entre la cultura origen y la cultura meta.
3.4. Aspectos psicolingüísticos
Bhatia, como decíamos, añade a la propuesta de Swales (1990) los factores psicolingüísticos.
Éstos posibilitan abordar las cuestiones relacionadas con la motivación retórica o los
«tactical aspects of genre construction» (Bhatia 1993: 14, 16) y juegan un papel
importante en la consideración de los géneros como procesos sociales dinámicos a pesar
de su naturaleza convencional. También, Hatim y Mason (1990: 69-70) se refieren a
ellos: «here […] factors such as rhetorical mode and intentionality are at work». Desde
el punto de vista de la traducción subrayan la necesidad de una competencia de género,
ya que es el conocimiento experto del género el que nos permitirá delimitar qué
aspectos responden a motivaciones e intenciones retóricas personales de los autores, y
qué aspectos forman parte de la convención. Ahora bien, si el objetivo es establecer el
modelo textual son las cuestiones cognitivas las que nos conciernen.
4. El género informe técnico
Una vez hemos señalado qué factores son determinantes en relación con la definición de
los géneros, nos disponemos a presentar una definición del género «informe técnico»
acorde con los parámetros de definición que hemos señalado y relevante para los
traductores y los profesionales. Para hacerlo, cotejamos los parámetros de definición en
un microcorpus de informes técnicos en catalán, español e inglés, y los presentamos de
acuerdo con el modelo que en la actualidad desarrolla el grupo de investigación GENTT
y que tiene como objetivo final elaborar el producto que hemos denominado
«Enciclopedia electrónica de géneros de especialidad para la traducción». Los apartados
que recuperamos de este modelo son: género, situación comunicativa, cuestiones
formales y macroestructura.
4.1. Género
Catalán: Informe tècnic
Español: Informe técnico
Inglés: Technical report
4.2. Situación comunicativa
El informe técnico se enmarca en el grupo de los géneros de la práctica profesional. Se
trata de documentos de uso industrial, empresarial o científico que describen el progreso
o resultados de un estudio técnico o una investigación, también, el estado de un
problema (UNE 50135: 1996). Su finalidad comunicativa es exponer por escrito las
circunstancias, datos o hechos sobre una cuestión o asunto, y realizar propuestas sobre
lo que conviene hacer en relación con el mismo.
Los autores de estos textos son profesionales y especialistas en la materia objeto del
informe y los destinatarios son las organizaciones o personas que los han solicitado con
el objetivo de recabar la información y la opinión cualificada del especialista para tomar
decisiones y emprender las acciones que se consideren oportunas. Así, un informe
técnico presenta, sistemática o cronológicamente, información suficiente para que un
lector cualificado sea o no especialista pueda juzgar, evaluar o realizar modificaciones a
partir de las conclusiones, recomendaciones o propuestas del informe.
La comunicación se da en un contexto especializado en el que es constante la utilización
de términos propios del tecnolecto de especialidad técnico.
Se trata de un género expositivo en las tres lenguas que presenta en determinados
apartados (especialmente la introducción, las conclusiones y recomendaciones) una
clara tendencia hacia la instrucción y la argumentación.
4.3. Cuestiones formales
La extensión del informe técnico puede variar mucho en función de la complejidad del
estudio que se realice, desde 10 hasta 100 páginas.
La información aparece estructurada en apartados que responden a un esquema común
aunque, dependiendo de la naturaleza del informe, pueden no incluirse todos los
apartados, especialmente los facultativos de la parte inicial y la parte final. Así, vemos
que no siempre se presenta un resumen pues la información se ha dado en el prefacio o
aparece posteriormente en la introducción del cuerpo del informe. Aunque se
recomienda su inclusión, no es frecuente encontrar glosarios de términos o listas de
distribución.
Dependiendo de los objetivos y el destinatario de los informes, los textos varían desde
técnicos a muy técnicos. Se trata de textos que presentan un alto grado de densidad
terminológica. Aparecen gran cantidad de términos de la especialidad propios del
tecnolecto técnico y científico («calibratge», «carro perforador», «barrines»,
«crassifolis, rupícoles, calcícoles i càrstics (Alysso-Sedion)», «caudalímetro», «línea
trifásica», «hidrante», «the Hilbert transform», «spatial frequency subbands»,
«bandwith», «empiquency», «aeroservoelastic», etc.), aunque la densidad varía en
función del contenido del informe, la finalidad o los destinatarios del mismo.
El lenguaje utilizado es formal, con marcas de cohesión que facilitan el desarrollo de la
información. En relación con la cohesión léxica, en todos ellos se da la presencia de
campos semánticos relacionados con el tema en cuestión. También son constantes las
referencias a la jurisprudencia y en muchas ocasiones se hace uso del discurso de la
administración («BOE núm. 234, de 29 de setembre», «Recomanació del Consell
d’Europa de 12 de juliol de 1999», «es va sotmetre a informació pública»). Se utilizan
frases completas, verbos en forma activa y tercera persona; en inglés, la pasiva es
recurrente. Se emplea nomenclatura normalizada, se definen los términos no familiares,
y es muy frecuente la utilización de siglas, que se explicitan cuando son utilizadas por
primera vez en el texto: «campos electromagnéticos (CEM)», «Prediction of Worldwide
Energy Resource (POWER)» o corresponden a nombres en otra lengua, por ejemplo:
«índex d’absorció específica d’energia (SAR)», «Comissió Internacional de Protecció
contra les Radiacions No Ionizants (ICNIRP)».
La argumentación está muy presente en determinados apartados, tales como el prefacio,
las conclusiones o las recomendaciones: «it requires», «is revealed», «the purpose is»,
«to demonstrate», «are discussed», «desea hacer constar», «se pretende», «l’objecte és»,
«això comporta», etc. Podemos identificar marcas de subjetividad en las tres lenguas
aunque son menos frecuentes en inglés: («sembla palesa la intenció», «esperamos que»,
«reconoce que», «difícil de abordar», «unfortunately», etc.) y modalizadores («avisa
dels efectes negatius», «alerta», «és positiva», «s’oposa totalment», «percepción
desmesurada de los pretendidos riesgos», «informaciones alarmantes», «fundamental y
prioritaria la necesidad», etc.). La instrucción es la marca dominante de las conclusiones
y recomendaciones y, en menor medida, del prefacio o la introducción («debería»,
«deben fomentarse», «exige», «se recomienda que», «it should be noted that», etc.) En
el resto de apartados predomina la exposición, donde los contenidos se presentan de
manera clara, distintiva e informativa.
En general, los textos tienden a ser tan informativos y concisos como lo permite la
naturaleza del documento.
Aparecen numerosas tablas y figuras (gráficos, dibujos, fotografías, etc.) que ilustran los
datos que se exponen o aclaran los procesos en cuestión.
4.4. Macroestructura
I) Parte inicial
i) Primera y segunda páginas de cubierta
Si fuesen necesarias, incluye la siguiente información: nombre y datos del
centro, título y subtítulo del informe, nombre del autor y fecha.
ii) Portada
Se trata de la fuente preferente de información bibliográfica para el tratamiento
y recuperación del documento: autor, título, datos del centro y fecha de
publicación.
iii) Resumen / Resum, Sumari / Abstract
Define el objetivo, métodos, resultados y conclusiones presentados en el
documento original. Constituye un texto completo, suele tener menos de 250
palabras y está escrito en un solo párrafo. En ocasiones, el resumen va seguido
de los descriptores o palabras clave.
iv) Índice / Índex / Contents
Consta de los títulos de las principales subdivisiones del informe y los anexos,
junto con el número de páginas en las que aparecen.
v) Lista de ilustraciones y tablas / Taules / Figures
vi) Glosario / Glossari / Nomenclature
vii) Prefacio, Antecedentes, Preámbulo / Antecedents, Preàmbul / Preliminaries
Nota de presentación que define el estudio, destaca algún aspecto en particular,
muestra su relación con trabajos realizados previamente o traza circunstancias
históricas. No siempre aparece.
II) Cuerpos del informe / Cos de l’informe / Body of the document
i) Introducción / Introducció / Introduction
Establece brevemente el alcance y objetivos del trabajo, su relación con otros
trabajos y el enfoque general.
ii) Núcleo del informe
Se divide en capítulos numerados que cubren aspectos tales como teoría,
métodos, resultados y discusión.
iii) Conclusiones y recomendaciones / Conclusions, Recomanacions, Propostes,
Pla d’acció / Conclusions
Las conclusiones constituyen el reflejo ordenado de las deducciones hechas
como consecuencia del trabajo descrito en el núcleo del informe. Las
recomendaciones son manifestaciones concisas de alguna acción futura que se
considere necesaria como resultado directo de las conclusiones alcanzadas o
de las experiencias realizadas en el curso del trabajo objeto del informe. No
siempre son necesarias.
iv) Agradecimientos / Agraïments / Acknowledgments
No siempre aparecen.
v) Listas de referencia
No siempre aparecen.
III) Bibliografía, Referencias / Bibliografía, Referències / References
IV) Anexos / Annexos, Apèndix / Appendix. Los materiales que se incluyen en los
anexos pueden ser: ilustraciones o tablas suplementarias, material especial,
bibliografía suplementaria, descripción de equipos, técnicas o programas de
ordenador, etc.
V) Parte final
i) Hojas de datos del documento
Para proporcionar un acceso rápido al informe, en los sistemas de recuperación
automatizados, la última página de cada informe es una hoja de datos del
documento, en la cual, la información bibliográfica referente al informe figura
de manera normalizada.
ii) Lista de distribución y disponibilidad.
Si se requiere, no siempre aparece.
iii) Cubierta posterior. Si se requiere, no siempre aparece.
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