E1222
v1
Proyecto Consolidación de Áreas Protegidas Piloto y
Administración de Tierras
Informe Final (Borrador para Revisión)
Consultoría sobre Análisis del Sistema de Áreas Naturales
Protegidas de El Salvador
James R. Barborak (con Alan Moore)
4140 NW 35th Street
Gainesville, Florida 32605 USA
barborak@[Link]
Teléfono 352-371-5768
Celular 352-214-2002
Informe Final: Consultoría sobre Análisis del Sistema de
Áreas Naturales Protegidas de El Salvador
Tabla de Contenido
I. Introducción
1. Antecedentes
2. Objetivo
3. Metodología Utilizada
4. Alcance y Términos de Referencia
5. Justificación
II. Resultados
1. Modelos de Sistemas de ANP a Escala Mundial y su Impacto en la Calidad de
Gestión de las Áreas
2. Tipología Existente de Áreas Protegidas y Evaluación de Diferentes Modelos de
ANP a Nivel Global
3. Rol de la Consulta en el Desarrollo de Modelos de Gestión y Niveles de
Delegación de Autoridad Recomendables
Modelos Generales de Participación
Niveles de Participación
Precauciones
Planificación Participativa
4. Delegación del Manejo de Áreas Protegidas
5. Casos de Estudio Internacionales para Diferentes Modelos de Manejo de ANP
6. Recomendaciones para una Estrategia de Consolidación del Sistema Salvadoreño de
Áreas Naturales Protegidas
Anexos
1. Referencias
2. Estudios de Caso Nacionales
3. Recomendaciones de Instrumentos de Gestión del Manglar y Terrestres
I. Introducción
1. Antecedentes
Este informe forma parte de las actividades preparatorias para el “Project
Appraisal Document” (PAD) que el Gobierno de El Salvador someterá al Banco Mundial
para lograr el financiamiento del proyecto Consolidación de Áreas Protegidas Piloto y
Administración de Tierras (PACLAP). El proyecto, por un monto de $5 millones, será
financiado mediante una donación del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF-
PPG-TF054807). Dicho proyecto tendrá dos componentes técnicos principales: el
fortalecimiento del Sistema de Áreas Naturales Protegidas y la consolidación y manejo de
dos áreas naturales protegidas piloto, así como un componente de administración.
La consultoría Análisis del Sistema de Áreas Naturales Protegidas de El
Salvador, es uno de varios estudios preparados en el marco de la preparación del Project
Appraisal Document (PAD) para el proyecto PACLAP. Otros estudios a ser realizados
en el mismo contexto incluyen un análisis ambiental; un análisis legal; el análisis de
arreglos institucionales actuales para el manejo de áreas protegidas; una evaluación social
para cada área piloto seleccionado; el diseño de una estrategia de comunicación y
participación; el desarrollo de un plan de monitoreo y evaluación; y un estudio
económico de diferentes estrategias y escenarios piloto.
2. Objetivo del Estudio
El objetivo general de la consultoría fue de evaluar, comparar y contrastar
modelos de sistemas de áreas protegidas alrededor del mundo y recomendar un modelo o
combinación de modelos que mejor se adapte al contexto de El Salvador, incluyendo
sugerencias puntuales para implementar el Sistema de Áreas Naturales Protegidas de El
Salvador (SANP).
3. Alcance del Informe y Términos de Referencia
Según los contrato realizado entre el consultor y el CNR, este producto final de la
consultoria debe incluir análisis y recomendaciones sobre los siguientes puntos:
a) Descripción y análisis de los modelos de SANP existentes y su impacto en la gestión
de las ANP.
b) Análisis cualitativo de la tipología existente de áreas protegidas, detallando para cada
una de ellas, conforme a los objetivos de manejo, propuestas de estrategias que se
deberían adoptar en lo pertinente al marco institucional y categorías de manejo.
c) Evaluación de los diferentes modelos de ANP a nivel global y proponer los modelos
más adecuados para el contexto de El Salvador, teniendo en cuenta los siguientes
puntos: (i) la evolución de las aproximaciones a la conservación de la biodiversidad
en lo referente a las áreas naturales protegidas, (ii) gravamen de las compensaciones
de cada modelo, incluyendo sustentabilidad financiera, la conservación de la
biodiversidad y el impacto social, (iii) los factores fundamentales que afectan las
decisiones de gestión en las Áreas Naturales Protegidas, (iv) relación entre el modelo
de área natural protegida y el contexto ambiental, cultural, social y económico.
d) Evaluación el rol de la consulta en el desarrollo de los modelos de gestión. A nivel
macro el grado de delegación que se recomienda deba existir.
e) Selección de casos de estudio (internacionales) como ejemplo para cada tipo de
modelo de ANP, describiendo para cada uno: la gama de los propósitos previstos de
las áreas naturales protegidas; análisis razonado para balancear los diversos
objetivos; relaciones entre componentes del sistema, entre las áreas protegidas y
otros sectores, sociales y económicos del país, que utilizan el suelo; gravamen de su
éxito, incluyendo los factores principales que contribuyen a él. Remarcar las razones
que sustentan la elección de cada modelo, enfatizando el rol de las personas y
específicamente, la manera en como se han considerado los usufructos para manejar
el sistema.
f) Análisis del caso del Parque Nacional El Imposible describiendo la aproximación de
SalvaNATURA y sus logros.
g) Análisis del caso del Parque Nacional Montecristo, describiendo la aproximación
entre el Servicio de Parques Nacionales y Vida Silvestre y el MARN, y sus logros.
h) Propuesta de instrumentos de gestión de ecosistemas de manglar y terrestres.
Evaluación de los diferentes modelos de manejo de manglares a nivel global y su
adecuación al contexto de El Salvador. Recomendaciones para integrar la gestión de
los manglares de El Salvador al sistema de áreas naturales protegidas.
i) Recomendaciones para una estrategia a largo plazo de consolidación del Sistema de
Áreas Naturales Protegidas. (Nota: se solicitó al consultor poner particular énfasis en
este punto.
Ya que se solicitó que el informe final no sobrepasara los 30 paginas escritos a
maquina, algunos de estos puntos se presentan unidos en el texto y otros, particularmente
los estudios de caso nacionales y recomendaciones sobre instrumentos de gestión, se han
incorporado en los anexos.
4. Justificación del Estudio
Durante las últimas tres décadas, la mayoría de los países del mundo, incluyendo
todos los países de América Latina, han hecho grandes esfuerzos nacionales, y hasta
compromisos internacionales mediante la ratificación de la Convenion sobre la
Diversidad Biológica y otros instrumentos legales nacionales e internacionales, para crear
y proteger sistemas nacionales de áreas naturales protegidas. Si bien en El Salvador hay
algunos casos aislados de gran progreso en la creación y manejo de algunas áreas
protegidas por parte del Estado y la sociedad civil, con el apoyo de la comunidad
internacional, El progreso en este sentido en El Salvador ha sido mas lento y accidentado
que en la mayoría de los países vecinos. Esto se debe en buena medida a la guerra civil y
posteriores dificultades económicas y desastres naturales que han afectado el país.
El PACLAP representa el primer esfuerzo de su índole y envergadura para
contribuir a la consolidación del sistema nacional de áreas protegidas de El Salvador, es
importante revisar la experiencia a nivel mundial, y particularmente en países y regiones
con características similares a los que se encuentran en El Salvador, para tomar en cuenta
éxitos, fracasos, experiencia acumulada y mejores practicas en la planificación y manejo
de sistemas de áreas naturales protegidas para que el PACLAP tenga el máximo impacto
positivo y para que este ejecutada en la forma mas ágil y costo efectivo posible.
5. Metodología Utilizada
La metodología utilizada para la consultoría consistía de revisión de literatura e
información disponible en el Internet sobre los sistemas de áreas protegidas de El
Salvador y otros países; entrevistas y discusiones con personal de proyecto y funcionarios
de entidades publicas y privadas relacionadas con la conservación de los recursos
naturales en El Salvador; viajes al campo a dos áreas seleccionadas para realizar estudios
de caso (Barra de Santiago-El Imposible y Guija-San Diego-Montecristo); y participación
en talleres y reuniones organizados por el equipo de planificación del proyecto PACLAP.
El trabajo se llevó a cabo principalmente durante dos viajes realizados por el consultor (J.
Barborak) y uno hecho por su asistente (A. Moore) a El Salvador entre fines de abril y
fines de mayo de 2005.
Los primeros productos preliminares de la consultoría, previamente entregados,
incluyeron una presentación oral, titulado “Sistemas de Áreas Protegidas Alrededor del
Mundo: Características, Tendencias, y Mejores Prácticas,” que se impartió en un
seminario-taller del proyecto realizado en San Salvador los días 27 y 28 de abril de 2005,
con el fin de informar a los actores clave sobre el proyecto y fortalecerlo. La ponencia
oral fue ilustrada por ayudas visuales producidas en el programa PowerPoint. El resumen
de la ponencia fue distribuido a los participantes el día de la presentación. El archivo
electrónico de la presentación fue también entregado a personal del equipo de
preparación del proyecto GEF el día de la presentación. Además, como parte del
proceso preparativo del proyecto, se solicitó a los consultores ya trabajando en la fase
preparativa del proyecto, compartir sus resultados y recomendaciones preliminares en
una reunión conjunta, que fue celebrado el día 27 de mayo en las instalaciones del CNR.
Posterior a la reunión, se envió a los participantes un resumen de los puntos principales
hechos en la presentación sobre los resultados y recomendaciones preliminares de esta
consultoria.
Durante todo el transcurso de la preparación del informe final del proyecto, el
consultor también proveyó asistencia técnica e ideas para el equipo de preparación del
proyecto, incluyendo aportes puntuales para los borradores del PAD.
El producto principal esperado de la consultoría es este informe final, el cual
representa un estudio general sobre la consolidación del sistema nacional de áreas
protegidas de El Salvador, abarcando el análisis y las recomendaciones especificas sobre
aspectos incluidos en los términos de referencia para la consultoría.
II. Resultados
1. Modelos de Sistemas de ANP a Escala Mundial y su Impacto en la Calidad
de Gestión de las Áreas
En el mundo existe una multitud de diferentes estructuras administrativas en las
cuales se inserta el manejo y administración de los Sistemas de Áreas Naturales
Protegidas (SANP). Las estructuras actuales son resultado de una evolución paulatina, a
través de los años, de la administración pública en distintos países y regiones alrededor
del mundo. Se debe, además, en la gran mayoría de los casos, a la creciente importancia
que la mayoría de los países alrededor del mundo han dado a las áreas naturales
protegidas, particularmente en los últimos 20 años, como parte de políticas ambientales y
de desarrollo sustentable generalmente aceptados a escala internacional.
En términos generales, los SANP nacionales, que en muchos países también son
complementados por sistemas manejados por gobiernos regionales (estados, provincias,
departamentos) y locales (municipios, ciudades, prefecturas), se pueden caracterizar por
su grado relativo de centralización o descentralización. Los sistemas centralizados
generalmente se caracterizan por una gran concentración de la toma de decisiones en la
sede central de la agencia encargada del sistema, normalmente en la ciudad capital del
país. El personal radicado allí tiende a ser insuficiente para el trabajo, pero por lo general,
bastante capaz. Se concentra la toma de decisiones por temas, y en pocas personas, para
todas las ANP del país. Los procesos presupuestarios, de contratación de personal, de
preparación de planes y de sancionar infracciones son los procesos que más toman el
tiempo del sistema administrativo y cuando estos se centralizan, se vuelven aun más
tediosos y frustrantes para los jefes de ANP. A la vez, normalmente hay poca
participación de la sociedad civil en los procesos de toma de decisión, aparte de elites
urbanos y científicos, y los puntos de vista de comunidades vecinas de áreas protegidas,
así como su bienestar económico, normalmente no figuran como prioridades para los
sistemas de áreas protegidas altamente centralizados. También es común que los sistemas
centralizados no poseen un enfoque ecorregional y a nivel del paisaje, y las amenazas
externas a las ANP muchas veces reciben poca atención.
Las ventajas de los SANP de esta índole se radican en torno a la centralización de
información y poder. Se simplifican la mayoría de los procesos administrativos. Cuando
hay que consultar con otra oficina, ministerio, agencia, etc., estos trámites resultan más
eficientes, en teoría, puesto que hay que dirigirse siempre a las mismas personas en las
mismas oficinas para una respuesta. Fluye la información con mayor agilidad y
eficiencia. En cuanto a las ANP, en una sola oficina se conoce todo lo que hay que
conocer sobre el SANP y en teoría no es necesario dirigirse a oficinas regionales ni
sesgar su decisión sobre AP de valor y propiedad nacional por intereses políticos locales.
Una desventaja principal de los sistemas centralizados es que el personal de
campo de las mismas instituciones de manejo siente que no se les tiene confianza, que no
tienen un apoyo efectivo y, con frecuencia, desmotivado y desamparado. Es común que
exista una falta de conocimiento por parte del personal de la oficina central acerca de las
situaciones que enfrentan el personal en las ANP. A veces la centralización de la
administración de las ANP existe por la falta de suficiente personal capacitado para
operar un sistema más descentralizado – o a su vez, la falta de personal con voluntad para
vivir en ciudades regionales donde las condiciones no son iguales que las encontradas en
la capital.
Sin embargo, la cada vez mejor tecnología moderna: computadoras, correo
electrónico, teléfonos celulares, etc., pueden mitigar el sentido de distancia y de lenta
comunicación que caracterizan los sistemas centralizados. Muchas áreas protegidas
cuentan, en la actualidad, con sistemas modernos de comunicación que les permite
comunicarse con el mundo entero con relativa facilidad, aumentando su sentido de
autonomía, y facilitando las posibilidades de obtener financiamiento y otros tipos de
apoyo.
En los últimos 20 años, la administración pública en la gran mayoría de los países
occidentales ha procurado lograr algún nivel de desconcentración (mas poder de decisión
a oficinas regionales y locales) y descentralización (transferencia de competencias a
gobiernos regionales y locales), así como un creciente papel para comunidades y grupos
étnicos organizados, así como un papel creciente para empresas privadas, en la
planificación y manejo de áreas protegidas. Existen obvias ventajas de la
descentralización y desconcentración:
Contacto del público más directo con las ANP (en algunos países, las ANP
cuentan con bastante autonomía, sin tener que responder a oficinas regionales),
Personal descentralizado que conoce más a fondo las condiciones de las ANP
Falta de trabas burocráticas centralizados,
Mayor preocupación por el bienestar de poblaciones humanas vecinas,
Mayor tendencia a contratar y utilizar personal y empresas local.
También hay algunas desventajas, entre ellas:
Sistemas descentralizados requieren una mayor cantidad de personal capacitado
para desempeñar las funciones que antes se realizaban en el ámbito central;
Posiblemente se aumenten los costos administrativos, por el incremento de
personal y de infraestructura, equipo de oficina etc.
Entre más autoridad que se delegue a oficinas regionales, más son las
oportunidades a que se inyectan influencias políticas en la administración y
manejo de las ANP y más difícil es el proceso de mantener políticas
estandarizados de gestión de las ANP. Esta desventaja es quizás la más
importante y que más afecta el manejo adecuado de las ANP.
Entre los SANP descentralizados y desconcentrados, existen muchos modelos
distintos. En aquellas situaciones en las que las ANP se encuentran insertas dentro de un
Ministerio de Medio Ambiente, de Agricultura, u otro, las oficinas descentralizadas
muchas veces se tipifican como mini-ministerio, con una burocracia similar, pero
reducido, a la que se encuentra en la ciudad capital. La jerarquía del ministerio y la
importancia relativa asignada a las ANP es de suma importancia, especialmente en las
oficinas descentralizadas. Dependiendo del nivel jerárquico a que ha llegado a tener la
dependencia de ANP dentro del ministerio, esta situación puede prestarse a
discriminación hacia el sector de ANP, debido a que el jefe de la oficina prefiere priorizar
otras acciones del ministerio si las oficinas regionales no solo se preocupan por las ANP,
sino también por manejo forestal, conservación de fauna, y hasta por la pesca o la
agricultura dependiendo de la conformación ministerial. Estos problemas son usados para
justificar la creación de institutos autónomos o organizaciones paraestatales de manejo de
ANP para tratar de aumentar la autonomía técnica y financiera de las instituciones de
gestión de ANP y aislarlos de ingerencia política.
Es común que países realizan cierto grado de regionalización de sus sistemas
nacionales de áreas protegidas, creando oficinas regionales que tienen responsabilidad
administrativa y que proveen servicios técnicos y supervisión para las ANP individuales.
Estados Unidos, por ejemplo, tiene 8 oficinas regionales. A veces, para reducir la
cantidad de empleados a nivel central en las ciudades capitales, las administraciones de
áreas protegidas también delegan y trasladan ciertas funciones técnicas a oficinas
especializadas en otras ciudades. Por ejemplo, el centro nacional de diseño para el
Servicio de Parques Nacionales se localiza en Denver; las academias de capacitación de
personal se localizan uno en Arizona y otro en West Virginia; y el centro técnico de
arqueología se localiza en Nuevo México.
En algunos países, sobre todo aquellos con territorios amplios, el SANP se limita a
manejar aquellas áreas de suma importancia nacional. En estos sistemas, como los de los
Estados Unidos y Canadá, la vasta mayoría de las áreas protegidas pequeñas, y hasta
algunos enormes, son manejados por gobiernos municipales, mancomunidades, institutos
regionales, ONGs, universidades, y tribus. Tal es el caso también de algunos países
grandes y federales de América Latina, como Argentina donde la Administración de
Parques Nacionales administra alrededor de 30 áreas protegidas mientras los gobiernos
provinciales y ONGs administran muchas otras áreas y hay hasta fuerte resistencia a la
creación de nuevas unidades de conservación manejados por el gobierno federal. Brasil
es otro país de América Latina con un sistema de áreas protegidas subnacionales,
manejado por los estados brasileños, que se están ampliando por pasos agigantados,
particularmente en los estados grandes y poco poblados de la Amazonía. Australia tiene
un modelo sui generis, en donde los gobiernos de los estados manejan los parques
nacionales en sus territorios, y a nivel central hay solamente una pequeña oficina de
coordinación de políticas y asuntos a nivel nacional e internacional.
Algunos países están experimentando con Áreas de Conservación, otro mecanismo de
descentralización que permite que la administración de áreas protegidas y del medio
ambiente en general, reciba una gestión bien enfocada. Las áreas de conservación pueden
o no, coincidir con otras delimitaciones administrativas que se hayan realizado del país.
A través de las Áreas de Conservación, la entidad ambiental nacional enfoca sus
esfuerzos hacia áreas específicas de interés, normalmente uno o varias áreas protegidas
adyacentes o cercanas, y las zonas de amortiguamiento que los rodean y los corredores
que los conectan. En otros países, como el caso de Costa Rica, si bien se habla de áreas
de conservación, es simplemente otra forma de regionalización y de dividir el país en
regiones para fines de manejo ambiental, ya que todo el territorio nacional se encuentra
ubicado dentro de alguna de las Áreas de Conservación. Una de las desventajas que
pueda ocurrir respecto a las ANP y las Áreas de Conservación de esta clase es que las
ANPs no reciben un trato prioritario comparado con la atención prestada a manejo
ambiental en los terrenos privados fuera de las ANP estatales. La gama de actividades
ambientales para el cual se responsabiliza un Ministerio de Medio Ambiente es enorme, y
igual como cualquier otro ministerio, ciertas actividades se priorizan. Al crear las Áreas
de Conservación en Costa Rica como simples oficinas ambientales regionales,
responsables no solamente para las ANP sino para todos los otros aspectos de manejo y
protección de recursos forestales y de fauna en la totalidad del territorio nacional, las
ANP perdieron personal y presupuesto, y se redujo bastante el estatus privilegiado que
antes se tenía.
2. Tipología Existente de Áreas Protegidas y Evaluación de Diferentes Modelos
de ANP a Nivel Global
La conservación de las áreas naturales realmente tiene antecedentes históricas
desde hace varios milenios—desde que ciertas tribus primitivas empezaron a definir
ciertas zonas como zonas sagradas vedadas a la visita o uso. En Europa la nobleza
reservó áreas tanto para la cacería deportiva como para producción de madera desde
tiempos antiguos. Desde principios del siglo XIX la familia real Portuguesa inició la
restauración ecológica de cuencas que provean agua a Río de Janeiro, en una zona que
hoy día es el Parque Nacional Tijuca. Tradicionalmente se considera que el concepto de
área protegida tiene su inicio en los EEUU con la creación del Parque Nacional
Yellowstone en 1872, y en la misma época Nueva Zelanda, Canadá y otros países estaban
iniciando la tarea de reservar áreas bajo el nombre de parque y bosque nacional. Aun
antes, ya se había empezado a crear áreas protegidas en Centroamérica- en Costa Rica el
primer decreto de conservación vino poco después de la independencia, en 1846, cuando
se decretó la conservación del Volcán Barva en Heredia (todavía hoy día parte del PN
Braulio Carrillo) con fines de conservación de fuentes de agua. Pocas décadas después se
crearon en México y Guatemala algunos bosques protegidas para fines extractivos esa
misma época. En Chile y Argentina se crean algunos parques nacionales en la primera
década del siglo pasado. Las Islas Galápagos fueron declarados como Parque Nacional
por primera vez en 1934. Otras áreas protegidas fueron declaradas en la América Latina,
principalmente como Sin embargo, la vasta mayoría de las ANP en América Latina han
sido creados en los últimos 30 años.
Hasta los años 1960, la creación de áreas protegidas en la América Latina, y en la
mayoría del resto del mundo, fue caracterizada por:
Un enfoque hacía la protección de los recursos incluidas exclusivamente dentro
de los límites de las ANP, sin considerar los nexos ecológicos y socio-económicos
necesarios para conservar estos recursos en perpetuidad;
Un enfoque que no contemplaba conceptos ecológicos y ecosistemas, sino que se
enfocaba en especies o paisajes sobresalientes;
Poca consideración de “sistema”, sino un enfoque en áreas protegidas
individuales;
Una falta total de planificación de áreas protegidas; si hubiera manejo alguno, este
tenía un enfoque netamente proteccionista.
Poca o ninguna preocupación por la condición de vida de los habitantes que
vivían dentro o que dependían de los recursos naturales de las nuevas áreas
protegidas
Declaratoria por razones escénicas, por importancia histórica, cultural o científica
Las áreas protegidas pueden ser tipificadas por sus objetivos de manejo y sus
características de tenencia, administración, financiamiento, y por los actores activos en su
gestión. Preguntas clave que se pueden usar para caracterizar ANP incluyen los
siguientes:
¿Quién posee la tierra?
¿Cuál es el marco legal en el ámbito local, regional, nacional e internacional para
su manejo?
¿Quién es responsable del manejo global?
¿Cuáles otros participantes tienen la responsabilidad de ejecutar programas o
actividades especificas de manejo?
¿Quién participa en la toma de decisiones?
¿Quién tiene la responsabilidad de supervisión y de intervención para garantizar
que el organismo directamente responsable del manejo del área o el propietario de
la tierra maneja el área de acuerdo con los principios, acuerdos, y marco legal
vigente?
¿Quién paga las cuentas y financia las actividades de manejo?
¿Qué nombre o categoría se da al área y cuales son sus objetivos?
Las respuestas típicas a estas preguntas, y las áreas protegidas en general, han sufrido
una larga evolución y una gran diversificación de enfoques y modelos, particularmente en
las últimas tres décadas.
En los años 60, se incrementa rápidamente una conciencia mundial acerca de la
desaparición de muchas especies y especialmente de ecosistemas, a causa de los impactos
causados por la actividad humana. Se inician proyectos, tales como el de la FAO radicado
en Santiago Chile, que a comienzos de la década de los años 70, promueve en toda la
América Latina la planificación de las áreas protegidas utilizando equipos
multidisciplinarios para preparar planes de manejo. A la vez se inicia la planificación de
sistemas de áreas protegidas, que toma en cuenta que las áreas protegidas deben cubrir
una representación de todos los ecosistemas nacionales de un país, más otros factores,
tales como la producción de beneficios y servicios ambientales para la sociedad. Entre los
primeros países a contar con una planificación técnicamente llevada a cabo fueron Chile
y el Ecuador. La UICN comienza a promover la idea de Estrategias Nacionales de
Conservación, las cuales involucran a todos los sectores estatales en lograr objetivos
nacionales de conservación.
Estas iniciativas no fueron muy participativas en su ejecución, y pocas veces
incluyendo a los intereses de las comunidades locales como factor importante para el
futuro manejo del área planificándose. Sin embargo estos esfuerzos conformaron la base
técnica y conceptual para los procesos de planificación de los sistemas que existen en la
actualidad, y con algunos cambios, estos procesos todavía s
e mantienen.
Con la llegada de la década de los 80, surge el tema de “desarrollo sostenible”,
concepto que se adapta rápidamente a la planificación de áreas protegidas y de los
sistemas a que pertenecen. La idea de que las ANP tienen un rol fundamental en el logro
de algún grado de desarrollo sostenible en cualquier nivel: local, regional, nacional e
internacional, provoca un cambio sustancial en el enfoque de las áreas protegidas, sobre
todo en los países en desarrollo. En vez de enfatizar su papel de protección de recursos
naturales, se comienza a pensar en las ANP como lugares donde se puede aprovechar
sosteniblemente algunos de sus recursos en beneficio de la sociedad. Esto crea un
incremento notable en los próximos años de áreas protegidas cuyos objetivos
principalmente se centran en la producción de bienes y servicios ambientales, de manera
sostenible. A su vez, los administradores de ANP se vieron obligados a manejar los
recursos naturales según este nuevo concepto, sin que existieran los estudios y las
técnicas que les orientarían, situación que todavía persiste hoy en día. Al mismo tiempo,
se aumenta enormemente la cantidad de ONGs nacionales y locales en los países en
desarrollo, muchas de ellas orientadas hacía la conservación y las áreas protegidas.
Con la llegada del desarrollo sostenible, también se inicia la modalidad de la
participación en la planificación y manejo por parte de las comunidades y de otros
sectores que tengan influencia sobre le manejo futuro de un ANP, o que van a ser
afectados por el ANP. Al mismo tiempo, la gran mayoría de los gobiernos nacionales se
ven obligados a reducir el aparato estatal y los presupuestos asignados a programas como
las áreas protegidas y la conservación en general. Junto con iniciativas de
descentralización para llevar a los servicios estatales más cercano a la población, esta
situación conlleva a una ola de privatización de muchos aspectos de lo que hace el
Estado, incluso el manejo y administración de las ANPs. En la actualidad, casi todos los
países latinoamericanos cuentan con algún grado de delegación del manejo de sus ANP a
ONGs, comunidades o otras instancias gubernamentales, locales o nacionales.
Esta aproximación más inclusa y amplia del manejo de la ANP puede ser
representada en la Tabla 1 a continuación, la cual indica que el manejo de las ANP ha
entrado en una nueva “paradigma”, o sea que todo lo que rodea el manejo de las ANP ha
cambiado sustancialmente desde sus inicios.
Tabla 1: Una Nueva Paradigma para las Áreas Protegidas
Tema Manejo de ANP en Manejo actual de ANP
sus inicios:
Objetivos Establecidas para Manejadas también con
la conservación objetivos socio-
Establecidas económicos
principalmente A veces establecidas por
para su vida motivos científicos,
silvestre económicos o culturales
espectacular y su Manejadas tomando en
belleza escénica cuenta la población local
Manejadas para Valoradas por la
visitantes y turistas importancia cultural de
Valoradas como “wilderness” (áreas
áreas prístinas prístinas)
Enfoque en la Enfoque también en la
protección restauración y
rehabilitación de
ambientes degradados
Gobernaci Manejadas por el Manejadas por muchos
ón gobierno central socios y alianzas.
Gente Planificadas y Manejadas con, para y en
local manejadas contra algunos casos por gente
la gente local
Manejadas sin Manejadas para satisfacer
tomar en cuenta necesidades de gente
opiniones de gente local
local
Contexto Desarrolladas en Planificadas como
general forma separada elemento de sistemas
Manejadas como nacionales, regionales e
“islas” internacionales.
Desarrolladas como
“redes”- áreas
estrictamente protegidas,
amortiguadas y
conectadas por
corredores
verdes/biológicos
Percepcio Vistas Vistas también como un
nes principalmente bien de la comunidad
como un bien Consideradas también
nacional como de interés
Consideradas internacional
únicamente como
de interés nacional
Técnicas Manejadas en Managed adaptively in
de Manejo forma reactiva, long term perspective
dentro de plazos de Managed with political
corto tiempo considerations
Manejadas de
manera
tecnocrática
Financiam Financiados por Financiadas por muchas
iento con fondos Fuentes
nacionales
Habilidad Manejadas por Manejadas por individuos
es científicos y de diversas habilidades
para el especialistas en aprovechan del
manejo manejo de recursos conocimiento local
Guiadas por
expertos
Figura tomada de: Guidelines for Management Planning of Protected Areas; World
Commission on Protected Areas; IUCN, 2003.
Según este paradigma, adicionalmente a la conservación de
biodiversidad biológica y cultural, se reconoce ahora que muchas
áreas protegidas también tienen funciones importantes socio-
económicas. Estas incluyen la protección de cuencas hidrográficas,
suelos y zonas costeras, la provisión de productos naturales para ser
utilizados en forma sostenible y el apoyo del turismo y la recreación.
Muchas áreas protegidas también albergan comunidades de personas
con culturas y conocimientos tradicionales; estos bienes requieren
protección. Puesto que casi todas las áreas protegidas tienen
múltiples objetivos, existe la necesidad a considerar una amplia gama
de preferencias y valores sociales (para tanto las presentes como
futuras generaciones), estructuras y barreras institucionales,
perspectivas filosóficas, formas de conocimiento y opiniones
conflictivas acerca de lo que es importante.
La UICN ha venido manteniendo una lista de categorías de
manejo desde hace muchas décadas, con la finalidad de ordenar en el
ámbito internacional los tipos de áreas protegidas que deben existir, y
de cierta manera guiar a los diferentes países en la estructuración de
sus propios sistemas de áreas protegidas y las categorías que deben
ser representadas. El desarrollo de este esquema de categorías de
manejo ha venido cambiando de manera que el enfoque del mundo
conservacionista ha venido cambiando, como se explicó
anteriormente. El esquema actual se presenta continuación.
Las primeras áreas protegidas individuales fueron creadas en América Latina hace
más de un siglo, y aun antes en otras regiones. Sin embargo, la consolidación de
sistemas nacionales de áreas protegidas en Centroamérica, y en general en los países en
desarrollo, es un tema de preocupación mas reciente.
Hoy en día, el desarrollo de sistemas nacionales de áreas protegidas es un
compromiso legal de todos los países que han ratificado la Convención sobre la
Diversidad Biológica. El paradigma moderno para áreas protegidas, ha estado en
constante evolución desde hace por lo menos 65 años, cuando se empezaron a proliferar
acuerdos y convenios para la conservación de la naturaleza, y cuando también se empezó
a realizar reuniones mundiales regulares para analizar el estado de los SANP y dar
recomendaciones sobre su gestión.
Elementos de lo que se considera como el “paradigma moderno de manejo de
áreas protegidas” incluyen mayor participación de actores locales en la planificación y
manejo de áreas protegidas y un mayor énfasis en el papel de las áreas protegidas en
contribuir mediante su manejo a resolver la pobreza y a contribuir al bienestar
socioeconómico local y nacional.
Además, hay una preocupación creciente de los conservacionistas no solo por lo
que pasa dentro de los límites de las áreas naturales protegidas sino por lo que pasa en los
espacios circundantes (zonas de amortiguamiento) y entre áreas protegidas (redes
nacionales e internacionales de áreas protegidas (corredores biológicos).
Existe una marcada tendencia mundial hacia la planificación y la gestión
cooperativa de sistemas y áreas protegidas individuales, normalmente por varios socios
de diferentes niveles de gobierno, organizaciones no gubernamentales, comunidades,
grupos étnicos, empresas y centros de investigación y enseñanza. El diálogo y
coordinación de esfuerzos entre estos actores, cada uno de los cuales tiene membresía,
objetivos y funciones distintas, hoy día lleva a la administración de muchas áreas
protegidas a propiciar la creación de comités o consejos permanentes de consulta y a
veces hasta de toma de decisión.
Además de involucrar a cada vez mas actores distintos en el manejo de ANP, se
esta evolucionando el perfil de los funcionarios y otras personas que trabajan dentro o
para las ANP. Hoy día se usa una “pirámide de personal” que incluye una cúpula de
funcionarios permanentes bien capacitados y estimulados, pero que también abarca
empleados estaciónales y temporales, contratistas, personal secundado, concesionarios,
investigadores, cooperantes de comunidades locales, estudiantes y voluntarios.
Paralelo a estas tendencias en cuanto a la descentralización, manejo participativo
y evolución del perfil de personal, hay una tendencia hacia el uso de un abanico de
diferentes fuentes de financiamiento locales, nacionales e internacionales y la
internalización de costos de la provisión de bienes y servicios ambientales por parte de
parques y reservas. Un sistema consolidado de áreas protegidas bajo el paradigma
moderno utiliza un abanico de diferentes categorías de manejo que difieren en sus
características, tenencia, tamaño, actividades permitidas y proscritas, y los bienes y
servicios ambientales que cada tipo provee a la sociedad.
Considerando lo anterior se presenta la Tabla II, la cual
describe las categorías de manejo de las ANP según la UICN….
Tabla II: Categorías de Manejo del Sistema de la UICN
Categoría Descripción
1.a Reserva Natural Estricta: Área protegida manejada
principalmente para fines científicos
1.b Área de Wilderness (Área prístina): Área manejada
para la protección de wilderness, (áreas prístinas) con
fines de recreación muy restringida
II Parque Nacional: Área protegida manejada
principalmente para la protección de ecosistemas y para
fines recreativos.
III. Monumento Natural: Área protegida manejada
principalmente para la conservación de rasgos naturales
específicos.
IV. Área para Manejo de Habitat/Especies: Área
protegida manejada principalmente para la conservación
mediante manejo activo de especies o ambientes
naturales.
V. Paisajes protegidos: Área protegida manejada
principalmente para la conservación de paisajes
terrestres o marinos y para la recreación.
VI. Área Protegida de Recursos Manejados: Área
protegida manejada principalmente para el uso
sostenible de ecosistemas naturales.
Puntos claves a notar acerca del sistema como lo promociona la UICN
son los siguientes:
La base para la categorización es por objetivos primarios de
manejo del ANP;
La asignación a una categoría no es un reflejo de la efectividad
de manejo;
Es un esquema de aplicación internacional, y por lo tanto
general.
Nombres nacionales para las categorías pueden variar, aunque
sus objetivos sean los mismos. De igual forma, el mismo nombre
puede significar diferentes tipos de ANP en diferentes países.
Todas las categorías son importantes, pero un gradiente de
intervención humana/modificación ambiental es implícito en el
orden presentado de las categorías.
Este último punto es ilustrado en la Figura 1 :
Figura 1: Categorías de Manejo de Áreas Protegidas
y El Grado de Modificación Ambiental
Dentro de Áreas Protegidas Fuera de Áreas
Protegidas
← Condiciones más naturales Condiciones menos
naturales →
Los números romanos indican la categoría de manejo; la línea
muestra el grado de modificación ambiental; debe notarse en la
figura que la Categoría V es la categoría que protege ambientes
donde las más extensas modificaciones hechas por el ser
humano han sucedido.
Fuente: Phillips, Adrian. 2002. Management guidelines for IUCN Category V
Protected Áreas:
Protected Landscapes/Seascapes. IUCN, Switzerland.
3. Rol de la Consulta en el Desarrollo de Modelos de Gestión y Niveles de
Delegación de Autoridad Recomendables
Como se ha visto en las secciones anteriores, la participación de los diferentes
sectores cívicos es cada vez más importante en la administración y manejo de las ANP.
Esto se debe a varios factores:
La creciente democratización de los sistemas públicos en todo sentido
El creciente rol de las ANP como factor en el desarrollo socio-económico de una
región o del país
Mayores niveles de educación y conocimiento en la sociedad acerca del papel de
las ANP e un interés correspondiente de varios sectores en apoyar y a veces
orientar mejor ese papel
Las presiones ejercidas sobre las ANP para producir bienes y productos tangibles,
al aumentar la población humana y al reducir las posibilidades de obtener sus
necesidades básicas fuera de las ANP
De efectuar bien la participación, esta se conduce a los involucrados a sentirse
comprometidos para la conservación de los recursos naturales de las ANP y a
trabajar en conjunto con el personal de las áreas para cumplir con los objetivos
conservacionistas que hubiesen
El manejo participativo no es un enfoque nuevo. En diversas formas en muchos
países existen alianzas para el manejo de áreas protegidas. Muchos profesionales están
conscientes de sus potenciales y limitaciones. Por ejemplo, en el Congreso Mundial sobre
Parques Nacionales y Áreas Protegidas de 1992, en Caracas, se reconoció ampliamente el
hecho de que el manejo moderno demanda la participación de los residentes locales,
ONGs y gobiernos regionales y locales. (Borrini-Feyeraband, Grazia; UICN, 1997)
La participación cívica tiene sus riesgos en cuanto al manejo de las ANP y, por lo
tanto, los encargados tienen cierto temor en adoptar procedimientos que podrían facilitar
esta participación. Incluso, se podría decir que existe un debate filosófico en las esferas
internacionales sobre la dirección actual del manejo de áreas protegidas. Algunos creen
que al incorporar los intereses socio-económicos de las comunidades aledañas a un área
protegida, y de otros sectores humanos, perdemos de vista los objetivos en cuanto a la
conservación de biodiversidad. Otros, en cambio, argumentan que si no se incorpora al
sector civil en el manejo de las ANP, no va a haber biodiversidad para conservar. A pesar
de estos temores, se ha avanzado mucho a escala mundial en promover e implementar
procesos participativos respecto al manejo y planificación de las ANPs.
Modelos Generales de Participación
Tradicionalmente, los sistemas nacionales de áreas protegidas han seguido dos
modelos generales en cuanto a la participación de la sociedad cívica: un modelo
“excluyente” y otro “incluyente”. El primer modelo era practicado por los [Link].,
países socialistas del este de Europa, muchos países africanos y varios de la América
Latina con la filosofía de que los intereses nacionales en pro de la protección de áreas
naturales deben predominar sobre intereses o usos locales, intención que llegaba hasta la
reubicación forzada de algunas comunidades.
En el segundo modelo, adoptado con más frecuencia en Europa Occidental, los
intereses de las comunidades locales fueron fundamentales para las ANP; incluso la
propiedad privada es común dentro de las áreas protegidas (que tienden a ser de categoría
V de la UICN) y las administraciones políticas locales estaban involucrados en la
planificación del manejo. (Manejo Participativo de Áreas Protegidas: Adaptando el
Método al Contexto; Borrini-Feyeraband, Grazia; UICN, 1997)
Cabe notar que la gran mayoría de las primeras áreas protegidas del hemisferio
occidental fueron creadas en lugares muy aisladas, sin presiones mayores poblacionales
sobre los recursos naturales que protegían. Con el incremento de las presiones
poblacionales en todos los países, los procedimientos en cuanto a la participación
también han evolucionado. Los países con sistemas de participación más antiguos y
mejor desarrollados son aquellos que tienen mayor densidad poblacional, especialmente
Gran Bretaña y Francia, donde era prácticamente imposible crear un área protegida sin
incluir a los intereses de las comunidades locales.
La participación cívica no es una propuesta aplicable y efectiva en todos casos. En
casos que requieren la toma de decisiones rápida, por ejemplo para detener el rápido
deterioro ecológico de un ANP, es mejor actuar en lugar de esperar a lograr consenso
sobre qué hacer.
Por otro lado, la experiencia práctica ha demostrado que es aconsejable procurar una
alianza para el manejo con la sociedad civil:
Cuando el compromiso activo y colaboración de los interesados son esenciales
para lograr los objetivos de manejo de un ANP (p.e. cuando el territorio que
ocupa el ANP se encuentra habitado o es de propiedad privada)
Cuando el acceso a los recursos naturales que se encuentran dentro del área
protegida es esencial para asegurar los medios de vida locales y la supervivencia
cultural
Cuando los interesados locales, históricamente, han disfrutado de derechos
tradicionales o legales sobre el ANP
Cuando los intereses locales se ven seriamente afectados por la forma en que el
área protegida es, o será, manejada
Cuando las decisiones a tomarse son sumamente complejas y controvertidas
Los varios interesados están listos para colaborar y han solicitado hacerlo
Niveles de Participación
Existe un rango extenso de diferentes formas de lograr el manejo participativo de un
ANP de personas, entes comunitarios, ONGs y agencias gubernamentales. Las formas de
participación van desde minimizar la participación hasta la delegación total de manejo a
un organismo. Según Borrini-Feyeraband, los diversos modos de participación son:
Dejar de lado a los intereses y habilidades de otros interesados y minimizar su
relación con el área protegida;
Informar a los interesados sobre los asuntos y decisiones importantes;
Consultar activamente a los interesados acerca de dichos asuntos y decisiones;
Buscar consenso;
Negociar con ellos abiertamente (involucrándolos así efectivamente en el proceso
de toma de decisiones) y desarrollar un acuerdo específico;
Compartir con ellos la autoridad y responsabilidades de manera formal (p.e.
solicitar que se unan a una junta de manejo);
Transferir parte o toda la autoridad y responsabilidades a uno o más
interesados.
La Figura 2, a continuación, muestra esquemáticamente estas alternativas de
manejo participativo de las áreas naturales protegidas:
Figura 2: SECUENCIA CONTINUA DEL MANEJO PARTICIPATIVO EN LAS
AREAS PROTEGIDAS
________________________________________________________________________
Control completo Control compartido por la Control completo por parte de
por parte de la agencia agencia a cargo los otros interesados
a cargo
MANEJO PARTICIPATIVO DE UN AREA PROTEGIDA
Consulta buscar negociación autoridad y transferencia de
activa consenso (involucrada en responsabilidades autoridad y
toma de compartidas responsabilidades
decisiones) y formalmente (es
desarrollo de decir, a través de
acuerdos puestos en el
específicos Organismo de
Manejo.
Ninguna interferencia o Ninguna interferencia
contribución por parte de o contribución por parte
otros interesados de la agencia a cargo
Mayores expectativas por parte de los interesados
Mayor contribución, compromiso y responsabilidad
por parte de los interesados
(Tomado de Manejo Participativo de Áreas Protegidas: Adaptando el Método al
Contexto; Borrini-Feyeraband, Grazia;1997.)
Algunos creen que debe haber al menos una versión “blanda” del manejo
participativo para el manejo de cualquier ANP, es decir, como mínimo implementar
mecanismos de consulta y la búsqueda de consulta entre los interesados.
Otra forma de conceptualizar grados de participación es la que presenta Núñez
Saravia (2002) en su publicación, El Comanejo y la Participación de la Sociedad Civil en
las Áreas Protegidas de Centroamérica.” En ese documento se detallan diversos grados
de involucramiento de la sociedad civil en la gestión de ANPs. Dichos grados de
participación pueden ser caracterizados por “modalidades de comanejo”. Se consideran
siete grados de participación:
Áreas no delegables
Asistencia técnica (informal, puntual, y eventual)
Participación programática (participación temporal y sobre un área temática o
geográfica específica)
co-administración (participación compartida de forma global)
Derechos ancestrales o indígenas
Delegación total de la gestión
Reservas privadas
Precauciones
Casi todas las personas encargadas del manejo de una ANP han tenido alguna experiencia
con el manejo participativo, aunque solamente en los niveles “blandos” de informar,
consultar o de recibir un apoyo programático. Es muy probable que estas experiencias no
hayan sido del todo positivas. El trabajo con grupos donde las expectativas de ambos
lados son altas puede producir resultados no esperados. Se recomienda el apoyo de
especialistas en este campo, sobre todo en el diseño y facilitación de los encuentros con
interesados. La negociación y la búsqueda de consenso son procesos que requieren
mucha técnica. En la gran mayoría de estos casos, es mucho mejor que estos procesos
estén a cargo de personas capacitados para este fin, y que no tengan relación directa con
el ANP respectiva. Personas afiliadas a la ANP son vistas por los interesados como
personas que tienen un interés preconcebido en los resultados de la reunión, taller o el
proceso que fuese, y les tendrán confianza, lo que no permitirá resultados deseables.
Planificación Participativa
La participación de actores interesados puede resultar particularmente beneficiosa en la
planificación de áreas protegidas. Pero por las mismas razones mencionadas
anteriormente, esta participación tiene que ser manejada con mucho cuidado, técnica y
táctica. La planificación participativa puede ser sumamente productiva como mecanismo
para introducir a los interesados al concepto de manejo de un ANP y todo lo que esto
implica. En todos los pasos de planificación, desde la búsqueda de información sobre el
SANP hasta el desarrollo de un a visión conjunta del futuro del área y las acciones
necesarias para llegar a esa visión, existen formas para involucrar a los diversos
interesados de manera efectiva. De realizar bien un proceso participativo de
planificación, los interesados terminarán comprometidos con los resultados y entusiastas
socios en la implementación del plan.
4. Delegación del Manejo de Áreas Protegidas
Frente a múltiples situaciones que dificultan el manejo de las ANP por el aparato
tradicional del Estado, muchos gobiernos nacionales han hecho o están considerando la
delegación del manejo de algunas áreas protegidas a otras entidades estatales o privadas.
Experiencias en otros países y El Salvador han demostrado que son varios los factores a
considerar al delegar esta importante responsabilidad:
Una visión general de cómo debe ser el SANP en el futuro.
El tipo de área que se va a delegar (¿solamente aquellas menos prioritarias? )
La cantidad de áreas que se desea delegar (¿un porcentaje determinado? ¿Dos o
tres para comenzar?)
Requisitos institucionales de la entidad a que se está delegando (años de
existencia, experiencia en manejo de ANP)
¿A cuántas ONGs u otros entes se desea delegar el manejo de ANPs? Entre más
entes a supervisar, más difícil resulta la labor de supervisión y seguimiento. Por
otro lado, otros entes podrán sobre extenderse al tomar a su cargo más de un área
protegida.
La agencia nacional a cargo de las ANP puede delegar toda la gestión de un área
protegida, o parte de esa gestión;
La agencia estatal a cargo de las ANP no debe delegar la gestión total o parcial de
un ANP si la agencia no ha desarrollado lineamientos claros que detallan la
responsabilidad de la entidad que va a manejar el ANP, igual que las
responsabilidades de la misma agencia en cuanto a supervisión, evaluación y
seguimiento del trabajo que desempeñará la otra entidad.
La agencia estatal debe tener la capacidad para realizar las responsabilidades
acordadas.
La agencia estatal tiene que asegurar que la entidad a quien se está delegando la
gestión, tenga la experiencia, la capacidad técnica y la posibilidad de captar
suficientes fondos para desempeñar sus responsabilidades.
Existen varios aspectos relacionados con legislación o política nacional que
puedan dificultar la labor de una ONG (u otra entidad) en el cumplimiento con sus
responsabilidades a cargo de un ANP, tales como: destino de cobros en las ANP;
procedimiento para procesar infracciones; emisión de autorizaciones para estudios
científicos; autoridad real del Jefe de un ANP delegada; captación de
financiamiento en forma sostenible para mantener el ANP en condiciones
adecuadas.
La participación de la sociedad civil en el manejo de un ANP no termina con la
delegación, parcial o total de su manejo a una ONG.
5. Casos de Estudio Internacionales para Diferentes Modelos de Manejo de ANP
En América Latina ya existe mucha experiencia con diferentes modelos de
manejo de sistemas de áreas protegidas. En algunos países, no se permite la delegación
total de autoridad de manejo del estado a terceros, y más bien, se limitan a convenios y
acuerdos para manejar instalaciones, programas o sitios específicos, normalmente a
varios diferentes cooperantes en un mismo parque o reserva. Canadá, Estados Unidos,
Chile, Argentina, Panamá, y Costa Rica son ejemplos de este tipo de sistema. En otros
países, se permite hasta la delegación total de autoridad de manejo a ONGs y gobiernos
locales. Los países limítrofes de El Salvador, incluyendo Honduras, Guatemala y
Nicaragua tienen varios ejemplos de este tipo de delegación A continuación se presentan
breves casos de varios países del hemisferio y como se manejan algunos de sus ANP:
Parque Nacional Masaya y Reserva Chocoyero, Nicaragua:
PN Masaya es el parque nacional piloto de Nicaragua; goza de manejo y
protección desde hace mas de 30 anos. Los gobiernos nacionales han hecho fuerte
inversión en caminos, miradores, centros de visitantes, y otras instalaciones y atractivos
ya que el parque se ubica a muy poca distancia de los centros poblados principales del
país. Sin embargo, por un modelo de gestión puramente gubernamental, poco abierto a la
participación de ONGs, vecinos organizados y empresas en su gestión, los servicios
prestados no son óptimos, el parque se ha estancado en cuanto a su manejo y calidad de
servicios, y no genera los flujos de beneficios para la sociedad que se podría esperar de
un parque tan famoso y visitado. Es amenazado por fuego y extracción de leña de vecinos
que no ven beneficios del área. Por trabas burocráticas en varias ocasiones donaciones
externas que podían haber sido invertidos en Masaya mas bien han sido canalizados a
otras ANP de menor tamaño e importancia, pero con un manejo más flexible y efectivo.
Uno de esas ANP es Chocoyero, una pequeña reserva municipal ubicado no muy lejos de
Masaya, muestra un esquema de manejo alternativa: el gobierno de Nicaragua ha
permitido que una ONG lo administra bajo un convenio de comanejo. En pocos años, la
visitación ha aumentado enormemente (de casi cero a mas de 20,000 en la actualidad), las
comunidades vecinas se han beneficiado directamente de puestos de empleo directo e
indirecto, el área recibe flujos cada vez mayores de grupos de estudiantes de centros
públicos y privados, y el área ha logrado importantes donaciones de fuentes
internacionales.
Parque Nacional Volcán Poás, Costa Rica:
Poás en un buen ejemplo de un parque nacional manejado directamente por el
gobierno nacional pero donde mediante varios tipos de contratos, convenios y acuerdos
hay muchos actores involucrados en su gestión. La Universidad Nacional realiza
monitoreo constante de la actividad sísmica y volcánica por un convenio. El capítulo
local de la Cruz Roja sé autofinancia mediante la provisión de servicio constante de
primeros auxilios y rescate, y cobrando por el servicio de estacionamiento, lo cual libera
guardaparques de esa tarea tediosa. Una cadena de venta y exportación de café maneja
una cafetería excelente, que siempre antes fracasaba bajo manejo directo del gobierno; el
concesionario pago por este permiso de uso. Una ONG nacional prestigiosa, el Centro
Científico Tropical, maneja la tienda de venta de souvenirs, y paga una cuota
considerable al Ministerio de Recursos Naturales por ese derecho. Vecinos del área se
benefician operando hoteles, restaurantes, ventas de frutas frescas y souvenirs a los mas
de 200,000 visitantes al ano. El área produce un superávit en cuanto a sus gastos
recurrentes, lo cual permite que apoya recursos para le manejo de otras áreas protegidas
grandes y deficitarias. Si bien el gobierno lo maneja, es apoyadas técnica y financiera
por una ONG creado específicamente para apoyar el manejo de ANP exclusivamente en
el Área de Conservación Cordillera Volcánica Central. Dicha ONG, Fundecor, promueve
tanto el manejo de las zonas núcleo (parques nacionales) de la Cordillera, como el
manejo forestal, restauración ambiental en terrenos privados en las zonas de
amortiguamiento y corredores biológicos adyacentes. El Poás puede ser un excelente
modelo de manejo para el Parque Nacional Montecristo, área donde el MARN desea
mantener la administración directa por parte del estado por su papel de área piloto y por
las responsabilidades especiales de forma parte de un complejo trinacional.
Reserva Biológica del Bosque Nuboso de Monteverde, Costa Rica:
Esto es un excelente modelo de una reserva de propiedad de una ONG que lo ha
manejado por mas de 30 anos, fomentando la investigación científica, la educación
ambiental y el ecoturismo mientras se conserva la biodiversidad y valor hídrico del
bosque nublado. Monteverde, como Poás, produce un superávit en cuanto a flujo de caja
que se invierte en el programa ambicioso de investigación y educación ambiental, y en la
creación de toda una red de otras reservas privadas manejado por el CCT, y en la
consolidación de corredores altitudinales para evitar el aislamiento de la reserva. Durante
décadas Monteverde ha hecho excelente uso de voluntarios nacionales e internacionales
para crear un sistema excelente de senderos naturales, ha tenido una política muy
amistoso al investigador lo cual ha convertido el área en uno de los bosques nublados
más conocidos del mundo, ha desarrollado un grupo de guías naturalistas excelentes que
da valor agregado a la visita al área, ha promovido la llegada de periodistas, cineastas y
documentalistas de alrededor del mundo, lo cual ha convertido el área en una de las ANP
“estrella” de América Latina, lo cual ha convertido la zona de Monteverde en una meca
turística, con casi cero desempleo, un estándar de vida bastante alto para el medio rural, y
lo cual crea un flujo de mas de 80,000 visitantes al ano. Monteverde puede ser un
excelente modelo a seguir en El Salvador para promover que ONG adquieren y manejan
sus propias áreas protegidas.
Manejo de Múltiples ANP publicas por la Sociedad Audubon de Belice y la ONG
Defensores de la Naturaleza en Guatemala
A diferencia de la situación en algunos países donde cada ANP es manejado por una
ONG diferente, la Sociedad Audubon de Belice, Defensores de la Naturaleza en
Guatemala se han especializado como “comanejadores de reservas publicas” y cada uno
maneja varias áreas protegidas en sus países, hasta parques y reservas bien grandes. Esto
ha permitido una profesionalización y economías de escala, y las reservas publicas
manejados por estas ONGs bastante grandes tienen un manejo con una calidad superior a
lo alcanzado por ANP manejados directamente por el gobierno o por pequeñas ONGs
locales. Algo similar ha hecho el Centro Científico Tropical en Costa Rica (ver caso de
Monteverde) y la ONG líder de Argentina, Fundación Vida Silvestre Argentina, pero
manejando reservas no en terrenos públicos sino mas bien en terrenos comprados,
donados o prestados a ellos para su manejo.
Parque Nacional Cajas, Ecuador y Parque Nacional Tijuca, Brasil:
A diferencia de la tendencia Centroamericana de que el comanejo es normalmente
hecho por ONGs o comunidades, en estos dos parques muy exitosos, el comanejo es entre
el gobierno federal (dueño de las tierras y fuente de los decretos de creación de las áreas)
y los gobiernos municipales. En el caso de Cajas el Parque aporta mucho del agua
potable a la ciudad de Cuenca, lo cual motivo su gobierno municipal a solicitar el
comanejo del área por parte del Ministerio del Ambiente, que tiene el parque
prácticamente en abandono; en pocos años el área ha ido de tener un técnico a seis, a
tener un cuerpo de guardaparques mayor y más profesional, a resolver los últimos
problemas de tenencia y ocupación ilícita, a aumentar las instalaciones turísticas y la
cantidad de visitantes, a fomentar mucho mayor cantidad de investigación, y a ir de un
presupuesto de pocos miles de dólares a unos $500,000 al año. Cosa similar ha ocurrido
con el acuerdo de comanejo entre el Instituto de Medio Ambiente de Brasil, IBAMA, y la
prefectura de Río de Janeiro, que aúnan esfuerzos para una verdadera comanejo federal-
municipal en beneficio de Tijuca, el parque nacional mas visitado de América Latina.
Casos Nacionales
En los anexos, se presentan dos estudios de caso mas detallados, solicitados en los
términos de referencia de la consultoria, sobre dos complejos de áreas protegidas en El
Salvador donde se ha acumulado mayor experiencia en cuanto a la planificación y
manejo de complejos de áreas protegidas dentro de paisajes mayores abarcando además
áreas pobladas, zonas de amortiguamiento y corredores biológicos propuestos. Estos
estudios, sobre la Cuenca Barra de Santiago-El Imposible y Montecristo-San Diego-La
Barra, son presentados en los anexos para mostrar la experiencia a la fecha en desarrollar
en El Salvador algo semejante a un modelo de área de conservación o Reserva de la
Biosfera.
6. Recomendaciones para una Estrategia de Consolidación del Sistema
Salvadoreño de Áreas Naturales Protegidas
Esta sección aporta recomendaciones para una primera fase de consolidación del
SANP, a llevarse a cabo de 2006 a 2010, con recursos derivados del proyecto GEF, el
presupuesto nacional, aportes de otros donantes nacionales e internacionales, y fondos
producto de la autogeneración de recursos por parte de las ANPs. Tiene un fuerte enfoque
en la consolidación legal, delimitación, saneamiento, desconcentración administrativa y
fomento a acuerdos de comanejo, y en establecer y paulatinamente mejorar el manejo in
situ de las ANP, incluyendo el fomento de mayor uso publica e investigación de las áreas
de conservación y ANP individuales de mayor prioridad nacional.
El objetivo central de la estrategia es lograr un salto cualitativo y cuantitativo en
la eficiencia y efectividad de la gestión de las áreas protegidas salvadoreñas mediante una
reestructuración administrativa, una priorización de ANPs y ACs, el apoyo a actividades
e inversiones que permite al gobierno nacional concentrarse en temas estratégicas no
delegables, a la vez que se facilite y ordene la participación activa de la sociedad civil en
la gestión de las ANP publicas y en la creación y manejo de una red creciente de ANP
privadas.
Las características nacionales que deben guiar la estrategia de fortalecimiento del
SANP para El Salvador son los siguientes:
Alta densidad poblacional
Utilización inapropiada de la tierra y recursos acuáticos y del mar
Falta de claridad acerca de la tenencia de la tierra, dentro y fuera de las ANP pero
con iniciativas en marcha de resolver esta incertidumbre
Poca cobertura forestal y marcada fragmentación y degradación de habitats
naturales
Una cantidad muy alta de ANP a lo largo del territorio, pero de extensiones muy
pequeñas
Alto grado de pobreza rural y urbana y creciente migración rural-urbano
Recurso agua es en todos los sectores un factor de interés común y gran
justificación para la protección y manejo de áreas naturales
Tendencia de compactación/reducción del sector estatal
Tendencia hacia la privatización de los servicios tradicionalmente manejados por
el estado
Escasos recursos económicos por parte del estado a dedicar a la conservación
Existencia de una nueva Ley de Áreas Protegidas que promueve un alto nivel de
participación de la sociedad civil (Comités Asesoras Locales)
Muy pocas ANP con decreto de creación, tenencia clara y consolidada y niveles
adecuados de protección, infraestructura, personal, equipo, y uso publico
Poca concientización del publico nacional o decisores en cuanto a la importancia
del SANP y falta de una tradición fuerte de recreación en ambientes naturales
Ausencia de un marco legal o institucional o de políticas que fomentan la
conservación en tierras privadas o que establezca un sistema de compensación a
propietarios privados por los servicios ambientales brindados por sus terrenos
La estrategia que se propone a continuación en gran parte contempla una re-
evaluación de las ANP salvadoreñas con una visión hacía el logro de la mayor eficiencia
posible, tomando en cuenta los limitados recursos económicos que van a estar disponibles
para su gestión a largo plazo y los recursos humanos e institucionales relativamente
abundantes que pueden ser motivados y movilizados a participar en esta gestión. A su
vez, se propone aprovechar de las circunstancias singulares que caracterizan la situación
medio ambiental salvadoreña como oportunidades en vez de obstáculos. De ver la
situación de esta manera, El Salvador tiene la posibilidad de sobresalir en muchos
aspectos que constituyen grandes retos para la conservación a escala mundial, entre ellos
restauración ecológica; manejo integrado de áreas de conservación; comanejo de ANPs;
restauración de ambientes degradados; financiamiento sostenible; manejo de manglares;
y fomento a la recreación al aire libre, ecoturismo, educación e interpretación en las
ANP, particularmente por la población nacional en un país donde el turismo internacional
es limitado.
Las recomendaciones fundamentales para la estrategia son los siguientes:
Creación y Funcionamiento del Consejo Nacional de Áreas Naturales Protegidas
(CONANP)
Es urgente conformar y poner a funcionar un Consejo Nacional de Áreas
Protegidas, según lo establece la Ley de Áreas Naturales Protegidas, con la debida
reglamentación y funcionando como ente asesor principal del SANP. Se debe buscar los
mecanismos para ampliar la participación de otros sectores no incluidos en la definición
de la conformación del CONANP en la Ley de Áreas Protegidas, ya que queda muy
sesgado hacia el sector publico. Una alternativa que no requiere reformar la ley sería
tener un grupo ad-hoc mayor con mejor representación de actores clave. El CONANP no
debe ser el mismo CONAMA, que tiene responsabilidades para servir como ente asesor
para todo el sector ambiental del gobierno y la sociedad, que es un papel mucho mas
amplio. Puede, sin embargo, haber cierta duplicación de algunos miembros en CONAMA
y CONANP, pero no deben de ser el mismo. Así áreas protegidas seria uno de una
variedad de asuntos a tratar en las reuniones y no se daría la importancia que merece al
SANP. El CONANP debe tener miembros nombrado no solo por cargo sino por
experiencia e interés, y por eso no es lo mas adecuado como el CONANP está
estructurado en la ley de ANP, que lo deja muy gubernamental, sin instituciones clave
como turismo, con poca participación del sector empresarial o de ONG y comunidades, y
sin la posibilidad de nombramiento de notables no importa su cargo actual en el sector
publico o privado. Es un problema el hecho de que se nombran los integrantes en la ley
(hubiera sido mejor si fueron nombrados en el reglamento) pero la forma de obviar esto
es de tener una junta ejecutiva con los entes nombradas en la ley, pero nombrar un grupo
asesor más amplio incorporando otros sectores e individuos, y usar el reglamento para
corregir los errores o omisiones de la ley sin contravenir el espíritu de la ley. También lo
ideal es que CONANP tenga un secretariado ejecutivo (aunque puede ser una persona no
mas) que asegura que información fluye, que se reúne a menudo, que las minutas se
publican, etc. Esto es similar a como funciona CCAD a escala regional. Otro aspecto
importante es la relación entre CONANP y el propuesto comité asesor del proyecto GEF.
La creación de un comité asesor para el proyecto GEF es importante, pero de nada vale si
no se pone a funcionar el CONANP primero. El comité asesor del proyecto GEF puede
ser algo subsidiario y prioritario del mismo CONANP. Hay que evitar duplicación y lo
más importante para el éxito del proyecto y el sistema seria lograr el arranque y
funcionamiento adecuado del CONANP, y dentro del CONANP, la creación de un
comité específico de seguimiento del proyecto GEF.
Evaluación y Priorización de los Elementos del Sistema De Áreas Naturales
Protegidas
Existen aproximadamente 136 ANP en el SANP; estas áreas han sido priorizadas y
agrupadas en 15 Áreas de Conservación, utilizando criterios relacionados con la
biodiversidad y posibilidades de crear corredores biológicos. Se recomienda que durante
el primer año del proyecto que se realice una priorización de áreas protegidas basada no
solamente en la biodiversidad y las posibilidades de conectividad, sino también que se
tomen en cuenta criterios respecto a: protección de cuencas, provisión de otros servicios
ambientales, diversas opciones de comanejo, actividades de recreación, restauración de
ambientes degradadas, y protección de recursos culturales, y potencial de
autofinanciamiento. Deben priorizarse no más que 20 áreas protegidas individuales, o
bloques de áreas protegidas adyacentes o cercanas, para ser enfocadas durante los
primeros tres años posteriores a la evaluación. Posteriormente, se recomienda ir
paulatinamente aumentando la cantidad de áreas manejadas. En todo lo posible se debe
buscar reducir la cantidad de áreas individuales y ampliar el tamaño de ellos,
modernizando legislación y limites para que áreas adyacentes formen parte de menos
unidades para con limites que tienen mayor justificación ecológica y socioeconómica.
Implementación de las Figuras de Área de Conservación y Oficinas Regionales
Hay que reducir la cantidad de áreas de conservación propuestas, buscando unir
aquellas que son adyacentes o cercanas (como por ejemplo Jiquilisco y Jaltepeque) para
tener un numero más acorde con el tamaño del país y las posibilidades de financiamiento.
Además, en lo posible, se debe buscar lograr que las áreas de conservación se convierten
en Reservas de Biosfera oficialmente aprobados por la UNESCO. No se recomienda
seguir el modelo costarricense, donde las áreas de conservación cubren la totalidad del
país, sino que se debe concentrar esfuerzos en aquellas áreas protegidas y regiones
circundantes de mayor biodiversidad, potencial de restauración, importancia para el
ecoturismo, valor cultural agregado, valor de cuencas, y potencial recreativo y para la
investigación y educación ambiental. Se propone que la totalidad de las áreas de
conservación, incluyendo ANPS, zonas de amortiguamiento exteriores y corredores, debe
cubrir no más de 20% de la superficie terrestre y las áreas marinas territoriales del país.
Con la priorización y consecuente implementación de tres áreas de conservación, se
recomienda que por lo menos una de ellas, quizás la que se considera de mayor
importancia, sea designada como Reserva de la Biosfera, que es una figura que no se ha
utilizado en el país, si bien la zona de Trifinio-Montecristo fue propuesta para tal fin hace
mas de 15 anos. Una Reserva de la Biosfera tiene objetivos y una estructuración muy
similar a la que se proyecta para las Áreas de Conservación, y tienen la ventaja de que es
una designación internacional que agrega cierto nivel de prestigio al área. Tampoco crea
compromisos internacionales para el país, puesto que es un programa de UNESCO y no
un tratado.
Las Áreas de Conservación priorizadas deben incluir las áreas protegidas pilotos del
Proyecto, más otra que debe ser seleccionada tomando en cuenta factores que facilitarán
el éxito de su manejo. Se recomienda que este sea la cuenca de la Barra de Santiago-El
Imposible, ya que las dos áreas protegidas en los dos extremos del área cuentan con
planes de manejo (oficial y no-oficial) y por los varios proyectos que se han realizado en
su territorio que han dejado mucha información y lineamientos para lograr una gestión
relativamente fácil de la cuenca.
Cada Área de Conservación debe ser dotado de un Director, un asistente y una
secretaria, un vehículo y oficina, más el equipo y materiales necesarios para llevar a cabo
sus responsabilidades. Se considera que estas responsabilidades deben ser enfocadas
hacia la promoción y coordinación de actividades de los demás interesados en al área de
conservación: ONGs, otras agencies gubernamentales (nacionales, regionales y locales) y
el sector privado, a fin de que estas sean conducidas hacia el cumplimiento con las metas
conservacionistas consensuadas al principio de iniciar su trabajo en el Área. El trabajo a
realizarse en el Área de Conservación debe ser guiado por una visión del futuro del Área
resultado de un proceso de planificación. Además, el Director cumplirá el papel de
apoyar a los Jefes de las áreas protegidas dentro de su Área de Conservación, y facilitará
los trámites que estos tuvieran con la oficina central. Un Comité Consultivo a nivel del
Área de Conservación, compuesto por representantes de las instituciones
gubernamentales y del sector privado, más de las comunidades principales del área será
formado con el propósito de ayudar a que el Director del Área reciba insumos en forma
regular respecto a la marcha de actividades.
Con la priorización y consecuente implementación de tres áreas de conservación, se
recomienda que por lo menos una de ellas, quizás la que se considera de mayor
importancia, sea designada como Reserva de la Biosfera. Una Reserva de la Biosfera
tiene objetivos y una estructuración muy similar a la que se proyecta para las Áreas de
Conservación, y tienen la ventaja de que es una designación internacional que agrega
cierto nivel de prestigio al área. Tampoco crea compromisos internacionales para el país,
puesto que es un programa de UNESCO y no un tratado.
Se recomienda considerar la creación de oficinas regionales supervisores del SANP
para separar esto de las funciones del gabinete centralizado. No más de tres oficinas
regionales podrían ser responsables de la supervisión directa de las áreas protegidas en su
respectiva región (oriente, occidente y región central/metropolitana. La oficina de la
región central no debe ser en el mismo sitio de la oficina nacional. Hay que separar las
funciones centrales del papel de supervisar las áreas de conservación y áreas protegidas
individuales, que pasan a ser responsabilidad de las oficinas regionales (este, oeste,
metropolitana). Además, es imposible pensar que en un país tan pequeño que se necesita
una oficina para supervisar cada área de conservación, cuando muchas de las áreas
protegidas en algunos de ellos ni existen legalmente ni merecen una administración
delegada. Cada uno de las tres oficinas regionales puede manejar varias áreas de
conservación cercanas, con un grupo de técnicos y una cuadrilla móvil elite de protección
y vigilancia asignado a cada uno.
Es sumamente importante para un país tan chico como El Salvador y con recursos
humanos y financieros tan limitados no crear una burocracia intermedia excesiva. Este
número de áreas de conservación debe ser revisitado como parte de la misma estrategia
de priorización que financiara el estudio para reducir este numero de ACs al mínimo
absoluto (5-6 máximo. El esquema propuesto de 15 áreas lleva un costo solo en oficinas
y personal de apoyo y guardianes de $700,000 al año sin los costos del personal técnico!
Además, las sedes de las AC deben también funcionar cuando es posible de sedes de
operación de uno o varias ANPs cercanas para tener economías de escala. Es necesario
descentralizar las funciones de supervisión directa de ANPs y de cuadros técnicos hacia
no más de 3 oficinas regionales ya que muchas funciones técnicas serán imposibles
mantener en 5-6 áreas de conservación por cuestión de costo. La ubicación física de las
oficinas regionales debe permitir que a la vez asumir la dirección directa de una o más
áreas de conservación, de nuevo reduciendo la cantidad de técnicos y personal
administrativo. Obviamente, esto hay que lograr en forma escalonada, pero el proyecto
GEF puede ayudar a establecer 1 oficina regional y para área de conservación Guija y
esto a la vez puede ver Chingo y la zona de Sumpul-Pital. Obviamente una oficina
regional que ve Jiquilisco puede también ver el área de conservación adyacente al otro
lado del río, Jaltepeque.
Como otra recomendación para reducir costos, duplicación de esfuerzo y
excesiva burocratización, en la medida de que los UEP regionales para las dos áreas
piloto del proyecto GEF pueden servir como administraciones para las dos áreas de
conservación (Guija-Montecristo y Jiquilisco) esto reduciría costos, y fortalecería la
capacidad a largo plazo del MARN y del SANP.
Legalización y Saneamiento de los Territorios de las Áreas Nacionales Protegidas
Casi todas las ANP cuentan con problemas de tenencia de la tierra, de límites no
bien definidos y sin demarcación física cuando los límites se conocen. Además,
solamente tres de ellas cuentan con Decreto de creación. Esta situación imposibilita una
gestión efectiva de sus territorios. Mediante convenio con el CNR (Centro Nacional de
Registro), se debe procurar que dentro de los primeros tres años del Proyecto que estas
situaciones sean rectificadas para las áreas pilotos y las otras áreas prioritarias para el
SANP, y también las áreas de manglar. Se sugiere, aunque no sea con recursos del
proyecto GEF, atender de forma inmediata el problema las dos comunidades que viven al
interior del Parque Nacional Montecristo con su reubicación voluntaria en una zona
limítrofe del Parque, lo cual luego será eliminado del territorio del parque. Igualmente
importante para todo el SANP es la ampliación del PN Montecristo para incluir grandes
parches de bosque nublado excluidos del parque, localizados justamente en el limite
territorial con Guatemala y Honduras. Si no se adquieren, la conectividad de la porción
salvadoreña del bosque nublado con las porciones de los países vecinas se perdería y toda
la razón de ser de la gran inversión en la propuesta parque trinacional tienen muchísimo
menos importancia.
Promoción y Ordenamiento de Comanejo de las ANPs
El Salvador tiene la posibilidad de liderar al resto de la América Latina en facilitar
y hacer efectivo el co-manejo de sus áreas protegidas. Esto va a requerir una estrategia
bien coordinada e integrada con el resto de las actividades del MARN y el Proyecto, ya
que las políticas y actividades de las ANP todas afectan de una manera u otra la
efectividad que pueda tener una iniciativa de este tipo, a final de cuentas, el éxito que van
a atener las ANP. En principio la priorización de las ANP debe considerar opciones
reales para que estas áreas reciban un manejo por alguna entidad interesada en el co-
manejo. Por otro lado, las varias fuentes de financiamiento existentes y futuras
necesariamente deben priorizar sus esfuerzos según las prioridades establecidas por el
MARN, a fin de que las entidades encargadas de comanejo reciban un Apoyo económico
adecuado, estratégicamente dirigido en el espacio y el tiempo.
Al mismo tiempo se requiere desarrollar políticas, procesos, formato de convenios,
normas y lineamientos respecto a:
Diferentes tipos y grados de comanejo
Definir quienes pueden ser comanejadores; es posible que una gama bien diversa
de organismos cumplan con esta función: ONGs locales y nacionales, gobiernos
regionales y locales, comunidades, Juntas de Agua, universidades, y empresas
privadas.
Definir criterios para la selección de las entidades a ser comanejadores
Definir las responsabilidades técnicas, programáticas y administrativas de estas
entidades
Decidir sobre las responsabilidades de MARN para el buen desempeño de la labor
de los comanejadores, especialmente respecto a la supervisión de los convenios
suscritos;
Diseñar procedimientos para tratar conflictos y para negociar las decisiones
colectivas respecto a los roles de cada uno;
Establecer las reglas específicas para el monitoreo, evaluación y revisión del
acuerdo de alianza y del plan de manejo
Probablemente será necesario que el Proyecto GEF apoye al MARN a priorizar y
promover la selección de co-manejadores para las ANP que se hayan priorizadas en las
áreas piloto del proyecto GEF.
Después del análisis de la literatura nacional e internacional, entrevistas, y estudios de
caso nacionales, sobre diferentes alternativas de gestión, desde sistemas muy
centralizadas y manejadas principalmente por gobiernos centrales, a sistemas totalmente
descentralizados donde las ONGs, comunidades y el sector empresarial lleva la batuta,
llegamos a la conclusión que lo mejor para El Salvador es un híbrido incorporando los
mejores elementos de lo observado en varios países y áreas protegidas de El Salvador:
A la vez, es importante acelerar el proceso de definir acuerdos de manejo para las
áreas de mayor tamaño e importancia que todavía no tienen. La definición de acuerdos
de co-manejo para las áreas de alta prioridad, involucrando no solamente ONGs y
ADESCOs sino también el sector privado con fines de lucro, municipalidades,
mancomunados, propietarios particulares y universidades, es vital. La legalización de las
áreas, el traspaso de terrenos del ISTA al MARN, la clarificación de la tenencia en las
áreas protegidas y bosques salados, y estudios actualizados de los ocupantes de ellos para
buscar soluciones pacificas y que mejoren el bienestar de los afectados y la consolidación
de las áreas protegidas.
En el caso particular de Montecristo, se respeta la decisión del MARN de no querer
dar en co-manejo exclusivo el manejo de Montecristo, sin embargo, en esta área se
recomienda buscar otro modelo con múltiples acuerdos con diferentes ONGs,
universidades, ADESCOs, y con la municipalidad de Metapán para probar un modelo
alternativo de cogestión parcial siempre bajo protección y manejo directo del MARN y
en congruencia con lo planeado como parte del esfuerzo trinacional Trifinio.
El Salvador tiene la posibilidad de liderar al resto de la América Latina en facilitar y
hacer efectivo el co-manejo de sus áreas protegidas. Esto va a requerir una estrategia bien
coordinada e integrada con el resto de las actividades del MARN y el Proyecto, ya que
las políticas y actividades de las ANP todas afectan de una manera u otra la efectividad
que pueda tener una iniciativa de este tipo, a final de cuentas, el éxito que van a atener las
ANP. En principio la priorización de las ANP debe considerer opciones reales para que
estas áreas reciban un manejo por alguna entidad interesada en el co-manejo. Por otro
lado, las varias fuentes de financiamiento existentes y futuras necesariamente deben
priorizar sus esfuerzos según las prioridades establecidas por el MARN, a fin de que las
entidades encargadas de comanejo reciban un Apoyo económico adecuado,
estratégicamente dirigido en el espacio y el tiempo.
Creación y Fortalecimiento de Instancias de la Sociedad Cívica en la Toma de
Decisiones Respecto a las ANPs.
El Salvador tiene otra oportunidad para liderar al mundo conservacionista. Es cada vez
más común que se recomienda o que se reglamenta la existencia de Comités que apoyen
la labor de una o varias ANP. La nueva Ley de Áreas Protegidas obliga que cada ANP
tenga un Comité Asesor Local. Se recomienda que el Proyecto inicie este proceso al
facilitar la creación de Comités Asesores para las ANP pilotos, y que a raíz de esta
experiencia, que se desarrolle una normativa al respecto. Además, se recomienda que se
formen Comités Consultivos para cada Áreas de Conservación una vez que estos tengan
manejo como tal.
Debido a lo sensible y complicado que son la formación y efectivo funcionamiento de
este tipo de organismo, se recomienda que el Proyecto contrate a un especialista en el
tema de la participación de la sociedad en el manejo de recursos naturales para que
asesore este proceso. Temas de mucha importancia a desarrollar son: rol de los comités;
representantes; reglamentación de su funcionamiento y el logro de una efectividad en su
actuación. Habrá que reconocer que los procesos puestos en marcha alrededor de este
tema van a tener que madurarse durante el Proyecto, y que no van a haber resultados
concluyentes en el corto plazo.
Fortalecimiento de la Oficina Central del SANP
Aunque se prevé que el SANP será un sistema con un grado significante de
descentralización, se va a requerir una oficina central fortalecida para que pueda tener la
capacidad de asegurar que los diferentes componentes del SANP funcionen
óptimamente. La oficina central del SANP debe ser pequeña y dedicada solamente a
asuntos de índole nacional y estratégicas que no pueden ser ni delegados ni
descentralizados. Esto asume un cambio radical de la situación actual, donde los pocos
técnicos tienen responsabilidades de supervisión de campo y además tienen funciones
estratégicas nacionales. Hay que fortalecer las funciones normativas y estratégicas
centrales del sistema. Aunque se prevé que el SANP será un sistema con un grado
significante de descentralización, se va a requerir una oficina central fortalecida para que
pueda tener la capacidad de asegurar que los diferentes componentes del SANP
funcionen óptimamente, y un grupo de técnicos de alto nivel encargado de áreas
temáticas que incluyen fortalecimiento de capacidad humana, mejoramiento y
coordinación interinstitucional de políticas, concientización y manejo de bases de datos
Supervisor(a) de áreas de conservación (puede ser el/la subgerente)
Encargado de cogestión del sistema (convenios, contratos, concesiones, acuerdos,
etc.)
Supervisor de planificación estratégica del SNANPS
Encargado general de fiscalización y control
Supervisor(a) de consolidación territorial
Coordinador(a) de consolidación financiera del sistema
Encargado(a) de relaciones publicas y coordinación interinstitucional e
internacional
Especialista en uso público de ANPS
Coordinar(a) de investigación científica y monitoreo y evaluación de impacto
ambiental.
Asesor(a) legal
Coordinador(a) administrativa
Encargado(a) de monitoreo de gestión
Coordinador(a) de fortalecimiento de capacidad de gestión
Se considera que este núcleo de 13 personas, mas el (la) gerente, funcionaran como
una especia de gabinete y serán los arquitectos estratégicos del sistema. La selección de
este personal por lo tanto requiere un proceso abierto y competitivo para que los mejores
especialistas posibles tengan estos puestos, y se necesita crear condiciones laborales
excelentes para atraer y retener personas de alta capacidad y rendimiento.
Financiamiento Sostenible para el SANP
Para lograr el éxito deseado para el SANP, será necesario que existan fuentes
relativamente sostenibles de financiamiento, tanto para el funcionamiento de la oficina
central como de las ANPs y Áreas de Conservación. Se recomiendan las siguientes
acciones para iniciar la obtención de algún grado de sustentabilidad:
Procurar una nueva estructuración del desembolso de fondos de FIAES, a fin de
que un porcentaje determinado sea asignado al SANP, y que esos fondos sean
asignados de manera estratégica, a fin de asegurar la sustentabilidad de proyectos;
es decir, que los fondos de FIAES sean enfocados hacia ANP prioritarias hasta
que estas áreas tengan sus bases administrativas y económicas bien establecidas.
Procurar establecer una actitud positiva hacia el cobro por servicios ambientales
producidos por las ANPs, y las políticas, leyes, reglamentos, modelos y
mecanismos para poder cobrar para estos servicios
Crear los mecanismos legales y financieros para el establecimiento de reservas
naturales privadas que son, como la creación del esquema de pagos por servicios
ambientales, pasos fundamentales para promover la conservación en tierras
privadas en El Salvador.
Establecer políticas y mecanismos para el aprovechamiento y de la distribución
equitativa de los ingresos recibidos por concepto de tarifas de entrada, y otros
cobros realizados en las ANPs, reconociendo que algunas ANPs van a necesitar
mayor cantidad de financiamiento que otros.
Procurar que el otro Proyecto GEF que trata el tema de Servicios Ambiental esté
desarrollado en coordinación con este Proyecto, y que tenga un enfoque hacia la
generación de servicios ambientales en las ANPs.
Nombrar una persona en la oficina central del SANP cuya función principal es
obtener financiamiento y coordinar su distribución equitativa.
Lamentablemente, en los países en desarrollo la diferencia entre lo que las ANP
generan y lo que necesitan para funcionar normalmente no es cubierto por aportes de
presupuestos nacionales en la mayoría de los países en desarrollo. Por lo tanto hay tantas
áreas protegidas de papel o con manejo y protección inadecuado en países pobres, donde
el apoyo político hacia la creación de ANP no se traduce en apoyo para su manejo y
protección. En una era de presupuestos y números de funcionarios públicos mas
limitados, es excesivamente optimista creer que el GOES va a aportar suficientes
recursos para los gastos recurrentes operativos y de personal para las áreas piloto, mucho
menos para todo el sistema. Por lo mismo, la creación de un fondo patrimonial para el
sistema de ANPs, que puede tener cuentas especificas para diferentes áreas de
conservación o ANPs individuales, es vital constituir. Esto puede ser apoyado por el
mismo proyecto GEF, mediante apoyo al diseño y establecimiento del mecanismo del
fondo. Existe la posibilidad de obtener recursos de un nuevo canje de deuda con el
gobierno de Estados Unidos vía FIAES pero hay que establecer el mecanismo para
lograrlo. Hay otros donantes que también podrían aportar a este fondo. Seria una
excelente inversión del proyecto GEF crear el mecanismo y los lineamientos operativos
para lo mismo, lo cual no costaría mucho. Además, si hay cualquier posibilidad de que
parte de los recursos que de otra forma irían directamente a “ejecutar los planes de
manejo” fueran depositados mas bien en dicho fondo patrimonial, ayudaría a garantizar
mayor estabilidad para la gestión de las áreas piloto.
El Fondo Nacional de Áreas Protegidas debe ser establecido lo antes posible dentro
de FIAES con apoyo del proyecto, ya que existe posibilidad de contar con financiamiento
del gobierno de los Estados Unidos mediante un canje de deuda para capitalizar el fondo,
que debe contar con un grupo de fideicomitentes selectos y que debe tener como meta el
cubrir los costos básicos recurrentes del SANP. Funcionaría diferente a los aportes a la
fecha de FIAES a áreas protegidas, ya que su énfasis seria garantizar financiamiento
estable para gastos recurrentes de las áreas de conservación y particularmente áreas
núcleo. Como el proyecto GEF puede ayudar es de crear el mecanismo del fondo y
preparando los estudios previos que pueden preparar el camino para un nuevo canje de
deuda para generar el financiamiento sustentable para el manejo mínimo de las áreas
protegidas de mayor prioridad, para control, vigilancia y saneamiento. Otros donantes
podrían establecer cuentas especificas con aportes para el fondo patrimonial para las
áreas especificas que apoyan. Hablando con el funcionario clave de USAID sobre esto,
él dijo que podría tener un manejo y hasta una junta de fideicomitentes distinto a los otros
fondos de FIAES para garantizar que los fondos se usan para estos fines. FIAES debe
interesarse porque esto le daría vida eterna a sus burócratas, a diferencia de los fondos
cada vez reducidos que va a manejar de aquí en adelante por el primer canje de deuda.
Además de crear el Fondo Nacional de Áreas Protegidas, para lograr el éxito deseado
para el SANP, será necesario que existan fuentes relativamente sostenibles de
financiamiento, tanto para el funcionamiento de la oficina central como de las ANPs y
Áreas de Conservación. Se recomiendan las siguientes acciones para iniciar la obtención
de algún grado de sustentabilidad:
Crear un mecanismo permanente de coordinación de donantes y proyectos
principales, que se reúne periódicamente con la Gerencia de AP. y los miembros del
CONANPS para evitar la atomización y falta de coordinación entre los donantes
internacionales principales
Asegurar que FIAES, el proyecto del Plan Trifinio, la cooperación Española, el
proyecto del Lempa-PAES, FORGAES, Ecoservicios, y el proyecto CNR/MARN
deben formar una mesa de donantes al SANP y reunirse en forma regular para
coordinar al máximo sus aportes y políticas de apoyo al SNAP.
Asegurar que las inversiones hechas en infraestructura y promoción en las áreas
piloto apoyados por el proyecto GEF contribuyen en todo lo posible a aumentar la
capacidad de generación de ingresos.
Incluir en el subcomponente 1.2. del proyecto GEF apoyo al fortalecimiento legal,
institucional, y financiero del SANP.
Promoción del Rol de Sector Privado/Empresarial
Reservas privadas y estatus de propiedades privadas dentro de áreas silvestres publicas:
La Ley de Áreas Naturales Protegidas no explica los mecanismos
Un SANP efectivo y eficiente va a requerir la participación de todos los sectores de la
sociedad, incluso del sector privado/empresarial. Por lo tanto hay que desarrollar los
mecanismos para que este sector tenga mayor participación en cuanto a:
Promover las concesiones turísticas en las ANPs: restaurantes, ventas de
souvenirs, áreas para acampar, mantenimiento de instalaciones, etc.;
Fomentar el establecimiento de reservas privadas, un concepto que está tomando
relevancia en el país, pero que requise el desarrollo de una política clara al
respecto, y de criterios que normaran su establecimiento. Fundamentales para
garantizar su permanencia en estado de conservación, son sistemas legales
(servidumbres ecológicos permanentes) e incentivos (pagos por servicios
ambientales prestados) que motivarán a los propietarios a mantener su propiedad
en estado silvestre en perpetuidad en el caso de reservas privadas, y de manejar
sus terrenos dedicados a la agricultura, ganadería, ecoturismo y otros usos
productivos en una forma que maximice sus valores ecológicos, particularmente
en zonas de amortiguamiento y corredores ecológicos.
Un SANP efectivo y eficiente, particularmente en un país donde el porcentaje de
terrenos públicos en el ámbito nacional es sumamente pequeño, va a requerir la
participación de todos los sectores, incluso del sector privado/empresarial. Por lo tanto
hay que desarrollar los mecanismos para que este sector tenga mayor participación. La
idea de que propiedades privadas pueden ser parte del sistema de áreas protegidas suena
bien, pero antes de tener legislación sobre servidumbres ecológicas, sin tener un sistema
de impuesto territorial, y sin tener un sistema de pagos por servicios ambientales, el país
no esta listo para esta tarea. La mayoría de los países no incluyen propiedades privadas
dentro de sus áreas protegidas con la excepción de categorías V y VI del sistema de
UICN, y aun así cuando están sujetos a fuertes controles de zonificación, limitaciones de
uso, y un sistema de incentivos a la conservación. El registro de áreas protegidas debe
ser una tarea conjunta del MARN y CNR ya que la base de datos del CNR será el usado
en el ámbito nacional para transacciones de bienes raíces, y para visar propiedades como
ANPs estos para ser hipotecados o con algún grado de restricción (servidumbre,
concesión, etc.). No debe ser un registro totalmente independiente del CNR.
Campaña Publicitaria y de Uso Publico de las ANP
Una de las causas para las cuales no se ha avanzado mucho en el tema de las ANP
en El Salvador es el desconocimiento de estas áreas, su importancia y su valor por el
público en general. Por lo tanto, una campaña nacional de concientización sobre la
importancia de las áreas protegidas es importante, pero también debe ser acompañado por
inversiones en infraestructura interpretiva y recreativa para fomentar mayor uso de las
ANP por parte de la sociedad nacional y residentes y visitantes extranjeros. Se
recomienda que el proyecto GEF realice una campaña publicitaria que destaca los
valores recreativos de algunas de las áreas protegidas, y que se hagan inversiones
modestas pero estratégicas en construir o mejorar la infraestructura que requieren estas
ANP para atender la demanda del público. Con pocas pero estratégicas inversiones se
podría mejorar dramáticamente la muy limitada infraestructura para educación ambiental,
recreación al aire libre e interpretación en las áreas piloto (San Diego/Guija y Jiquilisco)
y también mejorar la infraestructura pública en un número muy limitado de otras ANP
con mayor potencial de aumentar su nivel de visita publica (como Montecristo, Barra de
Santiago, El Imposible, y Los Volcanes) también merecería ser considerado. Sobre este
mismo subcomponente, seria clave colaborar con el Ministerio de Turismo en la campana
de difusión para y para buscar reorientarles hacia la promoción turística de las áreas
naturales protegidas y no su manejo en sí.
El sector empresarial podría jugar un papel muy importante en estas actividades,
ya que tienen mucha experiencia en el desarrollo de campañas publicitarias; también
podrían aportar con fondos para la infraestructura, aunque a veces su aporte pueda estar
condicionado a la promoción de su empresa.
Monitoreo de la Efectividad de Manejo del SANP
El monitoreo y evaluación es casi siempre un componente de cualquier proyecto.
En el caso del SANP, como se trata de implementar muchos programas innovadores, será
necesario poder monitorear el grado de efectividad que se está teniendo a través de los
años. Esto ayudará a que el SANP pueda realizar los ajustes necesarios cuando se
detectan situaciones no conformes con lo planificado.
El Proyecto debe apoyar al SANP en el establecimiento de criterios a monitorear
en forma regular vinculados con el manejo del SANP y también de las ANP individuales,
y en el desarrollo de los mecanismos para realizar este monitoreo. Algunos de los
criterios potenciales a monitorear y evaluar:
Conocimiento del público acerca de las ANPs y la biodiversidad;
Situación de especies y ecosistemas claves;
Porcentaje del SANP en situaciones degradadas;
Personal técnico trabajando en las ANPs;
Actividades puntuales realizadas por voluntarios apoyando las ANPs;
Financiamiento obtenido para el SANP;
Cumplimiento con planes de manejo;
Convenios firmados entre ANPs y comunidades y otras instancias;
Se va a requerir un formato que se utilice anualmente a fin de poder comparar los
resultados, y se recomienda utilizar tanto el tracking tool desarrollado por WWF y el
Banco Mundial, como al nivel de comparación la metodología promovido por el CCAD,
basado en modelos desarrollados por la UICN, WWF, TNC, y el CATIE. Se recomienda
además explorar el tema, todavía muy debatido, sobre la conveniencia de certificar el
manejo de ANP. Si es generalmente aceptado a escala general por los sistemas de áreas
protegidas de la región mesoamericana, El Salvador debe también adoptar un sistema de
certificación. Se recomienda, a nivel de prueba piloto, aplicar la metodología de
certificación ISO 14001 para varias áreas protegidas del país a nivel de prueba
experimental.
Categorías de Manejo
Un sistema de áreas protegidas para El Salvador debe consistir en una representación
de todas las categorías de la UICN. Existen sitios con alta biodiversidad que merecen
conservación en categorías I y II. Por el mismo grado de degradación y transformación
ambiental que ha sufrido el país, será bastante difícil crear mucha o grandes áreas de
categoría Ia y Ib; más común será la creación de zonas estrictamente protegidas dentro de
áreas protegidas mayores de categoría II, IV y VI. Las áreas de categoría III,
monumentos nacionales, por ser normalmente fenómenos naturales únicos o
espectaculares como cuevas, saltos, áreas de petrograbados, fenómenos geológicos raros,
tiendan a ser pequeñas pero pueden ser numerosos y muchas veces son aptos para
bastante uso publico. Los espejos de agua y humedales no boscosos muchas veces son
aptos para ser considerados como categoría IV, donde el énfasis esta en el manejo de
especies y hábitat. Las áreas de categoría VI suelen tener bosques o praderas aptos para
el manejo, y muchos de los manglares del país son apropiados para ser manejados bajo
esta figura. Las áreas donde hay pequeños remanentes de bosques y otro hábitat
naturales pero donde viven muchas familias o comunidades enteras, los corredores clave
y ciertas zonas seminaturales adyacentes a áreas protegidas mas estrictamente protegidas,
en categorías I, II o IV, pueden ser apropiados para ser declarados bajo categoría V, que
es sumamente común en los países densamente pobladas de Europa Occidental. Dadas
las condiciones de alta densidad poblacional y pocos lugares no intervenidos de una u
otra manera en El Salvador, se recomienda que exista un énfasis en las categorías II, III,
IV y V en ambientes terrestres, y IV, V y VI en ambientes costero-marinos, donde el
enfoque de manejo estaría en desarrollo sostenible, manejo de especies y ecosistemas en
forma sostenible, y la protección de paisajes y ecosistemas en áreas muy intervenidas,
incluso reservas privadas. Se considera que si bien es posible que países vecinos como
Guatemala y Honduras, con enormes extensiones boscosas, pueden optar por crear
grandes reservas de uso múltiple, particularmente para la extracción de madera y otros
productos forestales en zonas como los pinares de Honduras o las selvas peteneras, esta
opción no es muy valida para El Salvador (con la única excepción siendo los bosques de
mangle) debido a la falta de áreas lo suficiente grande como para hacer factible y costo
efectivo el manejo forestal en gran escala.
Anexo 1
Referencias
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