UNIDAD EDUCATIVA
“GUILLERMO ORDOÑEZ GOMEZ”
EL FOLKLORE
El folclor es el conjunto de tradiciones, costumbres,
creencias, artesanías,
canciones y otras
manifestaciones culturales
que caracterizan a un grupo
de personas o región. Se
transmite de generación en
generación y es una parte fundamental del
patrimonio colectivo de una comunidad.
El folclor es importante porque ayuda a recordar
las raíces de una comunidad e incorpora el pasado
a la vida actual. Además, puede ser beneficioso
para las comunidades locales y los turistas. En el
turismo, el folclor puede enriquecer la experiencia
de los turistas y fortalecer las comunidades locales
al preservar su patrimonio cultural.
El folclore, folclor (o folklor) o folklore (del inglés
folk, «pueblo», y lore, «acervo», «saber» o
«conocimiento») es el cuerpo expresivo de la
cultura compartida por un grupo particular de
personas; abarca las tradiciones comunes a esa
cultura, subcultura o grupo.
Cada uno de ellos, ya sea en combinación o
individualmente, se considera un elemento
folclórico. Tan esencial como la forma, el folclore
también abarca la transmisión de estos elementos
de una región a otra o de una generación a otra. El
folclore no es algo que se
pueda obtener a través de
un currículo escolar
formal o del estudio de las
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bellas artes; estas tradiciones se transmiten de
manera informal de un individuo a otro, ya sea a
través de la instrucción verbal o la demostración.
En 1960, la Unesco designó
el 22 de agosto de cada año
como Día Mundial del
Folclore como
reconocimiento a William
Thoms, creador del término folclore.
Visión general
Para entender completamente el folclore, es útil
aclarar sus componentes: los términos folk y lore.
Está bien documentado que el término fue acuñado
en 1845 por el inglés William Thoms. Lo creó para
denominar lo que entonces se llamaba
«antigüedades populares» o «literatura popular».
La segunda mitad de la palabra compuesta, lore,
resulta más fácil de
definir, ya que su
significado ha
permanecido
relativamente estable
durante los dos últimos
siglos. Procedente del inglés antiguo lār,
instrucción, y con cognados alemanes y
neerlandeses, es el conocimiento y las tradiciones
de un grupo particular, frecuentemente transmitido
de boca en boca.
El concepto de folk resulta algo más difícil de
entender. Cuando
Thoms creó este
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término, la gente solo se refería a los campesinos
rurales, a menudo pobres y analfabetos. Una
definición más moderna de folclore es un grupo
social que incluye a dos o más personas con rasgos
comunes, que expresan su identidad compartida a
través de tradiciones distintivas. «El folclore es un
concepto flexible que puede referirse a una nación
como en el folclore americano o a una sola familia».
Esta definición social del
folclore apoya una visión
más amplia del material,
es decir, la tradición,
considerada como
elementos del folclore.
Estos incluyen ahora todas las «cosas que la gente
hace con palabras (conocimiento verbal), cosas que
hacen con las manos (conocimiento material), y
cosas que hacen con sus acciones (conocimiento
consuetudinario)». El folclore ya no se circunscribe
a lo cronológicamente antiguo u obsoleto. El
folclorista estudia los elementos tradicionales de un
grupo social y cómo se transmiten.
La transmisión es una parte vital del proceso
folclórico. Sin comunicar estas creencias y
costumbres dentro del grupo en el espacio y el
tiempo, se convertirían en fragmentos culturales
relegados a los arqueólogos culturales. El folclore
es también un verbo. Estos elementos folclóricos
siguen siendo transmitidos
de manera informal, por
regla general de forma
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anónima y siempre en múltiples variantes. El grupo
folclórico no es individualista, sino que se basa en
la comunidad y nutre sus conocimientos en la
comunidad. «A medida que surgen nuevos grupos,
se crea nuevo folclore... surfistas, motociclistas,
programadores informáticos». En contraste directo
con la alta cultura, donde cualquier trabajo de un
artista está protegido por la ley de derechos de
autor, el folclore es una función de identidad
compartida dentro del grupo social.
Una vez identificados los
elementos folclóricos, el
folclorista profesional se
esfuerza por comprender
el significado de estas
creencias, costumbres y
objetos para el grupo.
Para estas unidades culturales12 no se
transmitirían a menos que tuvieran alguna
relevancia continua dentro del grupo. Sin embargo,
ese significado puede cambiar y transformarse. Así,
el Halloween del siglo XXI no es la víspera de todos
los santos de la Edad Media, e incluso da lugar a su
propio conjunto de leyendas urbanas
independientes de la celebración histórica. Los
rituales de limpieza del
judaísmo ortodoxo eran
originalmente de salud
pública en una tierra con
poca agua; ahora estas
costumbres significan la
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identificación como judío ortodoxo. Esto se puede
comparar con cepillarse los dientes, también
transmitido dentro de un grupo, que sigue siendo
una práctica de higiene y salud y no llega al nivel
de una tradición de definición de grupo, ya que la
tradición es inicialmente un comportamiento
recordado. Una vez que pierde su propósito
práctico, no hay razón para seguir transmitiéndolo
a menos que haya sido imbuido de un
significado más allá de la practicidad inicial de la
acción. Este significado está en el centro de la
folclorística, el estudio del
folclore. Con una
sofisticación cada vez más
teórica de las ciencias
sociales, se ha hecho
evidente que el folclore es un componente natural y
necesario
de cualquier grupo social,
que en realidad nos rodea.
No tiene que ser viejo o
anticuado. Sigue siendo
creado, transmitido y en
cualquier grupo se utiliza
para diferenciar entre «nosotros» y «ellos».
Origen y desarrollo de los estudios folclóricos.
El folclore comenzó a distinguirse como una
disciplina autónoma durante el período del
nacionalismo romántico en Europa. Una figura
particular en este desarrollo fue Johann Gottfried
von Herder, cuyos escritos en la década de 1770
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presentaron las tradiciones orales como procesos
orgánicos basados en lo local. Después de que los
estados alemanes fueran invadidos por la Francia
napoleónica, el enfoque de Herder fue adoptado
por muchos de sus compatriotas que sistematizaron
las tradiciones populares registradas y las
utilizaron en su proceso de construcción de la
nación. Este proceso fue acogido con entusiasmo
por naciones más pequeñas como Finlandia,
Estonia y Hungría, que buscaban la independencia
política de sus vecinos dominantes.
El folclore como campo de estudio se desarrolló aún
más entre los estudiosos europeos del siglo XIX que
contrastaban la tradición con la modernidad. Su
enfoque era el folclore
oral de las poblaciones
campesinas rurales, que
eran consideradas como
residuos y supervivientes
del pasado que
continuaban existiendo en los estratos más bajos de
la sociedad. Los Cuentos de la
infancia y del hogar de los hermanos Grimm
(primera edición, 1812) es la más conocida pero no
la única colección
de folclore verbal del
campesinado europeo
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de la época. Este interés por los cuentos, dichos y
canciones continuó a lo largo del siglo XIX y alineó
la incipiente disciplina de la folclorística con la
literatura y la mitología. A su vez, en el siglo XX, el
número y la sofisticación de los estudios folclóricos
y de los folcloristas había aumentado tanto en
Europa como en América del Norte. Mientras que
los folcloristas europeos seguían centrados en el
folclore oral de las poblaciones campesinas
homogéneas de sus regiones, los folcloristas
estadounidenses, dirigidos por Franz Boas y Ruth
Benedict, optaron por considerar las culturas
nativas americanas en su investigación, e
incluyeron la totalidad de sus costumbres y
creencias como folclore. Esta distinción alineó la
folclorística estadounidense con la antropología
cultural y etnología, utilizando las mismas técnicas
de recolección de datos en su investigación de
campo. Esta alianza dividida de la folclorística entre
las humanidades en Europa y las ciencias sociales
en América ofrece una gran cantidad de puntos de
vista teóricos y herramientas de investigación para
el campo de la folclorística en su
conjunto, a pesar de que sigue siendo un punto de
discusión dentro del campo mismo.
El término
Folclorística, junto con
su sinónimo Estudios
del Folclore,nota 2
ganó terreno en la
década de 1950 para
distinguir el estudio
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académico de la cultura tradicional de los propios
elementos folclóricos. Con la aprobación en 1976
de la Ley de Preservación del Folclore
Estadounidense (P.L. 94-201), aprobada por el
Congreso de los Estados Unidos, junto con la
Celebración del Bicentenario en 1976, la
folclorística en los Estados Unidos alcanzó la
mayoría de edad.
«...[Folclore] se refiere a la cultura expresiva
tradicional compartida entre los diversos grupos en
Estados Unidos: familiar, étnica, ocupacional,
religiosa, regional; la cultura expresiva incluye una
amplia gama de formas creativas y simbólicas como
las costumbres, las creencias, la habilidad técnica,
el idioma, la literatura, el arte, la arquitectura, la
música, el juego, la danza, el teatro, el rito, la
pompa, la artesanía; estas expresiones se aprenden
principalmente oralmente, por imitación o en la
representación, y generalmente se mantienen sin el
beneficio de la instrucción formal o de la dirección
institucional.»
Además de la panoplia de otras leyes diseñadas
para proteger el patrimonio cultural y natural de
los Estados Unidos, esta ley también marca un
cambio en la conciencia
nacional. Da voz a una
comprensión cada vez
mayor de que la diversidad
cultural es una fortaleza
nacional y un recurso digno
de protección.
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Paradójicamente, es una característica unificadora,
no algo que separa a los ciudadanos de un país. «Ya
no vemos la diferencia cultural como un problema a
resolver, sino como una gran oportunidad. En la
diversidad de la vida folclórica estadounidense
encontramos un mercado repleto de intercambio de
formas tradicionales e ideas culturales, un rico
recurso para los estadounidenses». Esta diversidad
se celebra anualmente en el Smithsonian Folklife
Festival y en muchos otros festivales folclóricos en
todo el país.
Definición de folk
El folk del siglo XIX, el
grupo social identificado en
el término original folklore,
se caracterizaba por ser
rural, analfabeto y pobre.
Eran los campesinos que
vivían en el campo, en contraste con la población
urbana de las ciudades. Solo hacia el final del siglo
el proletariado urbano (a la par de la teoría
marxista) se incluyó como folk junto a los pobres de
las zonas rurales. El rasgo común en esta definición
ampliada de folk era su identificación como
subclase de la sociedad.
Avanzando hacia el siglo XX,
junto con el nuevo
pensamiento en las ciencias
sociales, los folcloristas
también revisaron y
ampliaron su concepto de
grupo folclórico. En la década de 1960
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se entendía que los
grupos sociales, es
decir, los grupos
folclóricos, estaban por
todas partes a nuestro
alrededor; cada
individuo está inmerso
en una multitud de identidades diferentes y sus
grupos sociales concomitantes. El primer grupo en
el que cada uno de nosotros nace es la familia, y
cada familia tiene su propio folclore familiar. A
medida que un niño se convierte en un individuo, su
identidad también aumenta para incluir la edad, el
idioma, la etnia, la ocupación, etc. Cada una de
estas cohortes tiene su propio folclore, y como
señala un folclorista, esto «no es una especulación
vana.... Décadas de trabajo de campo han
demostrado de manera concluyente que estos
grupos tienen su propio folclore». En esta
concepción moderna, el folclore es una función de
la identidad compartida dentro de cualquier grupo
social.
Este folclore puede incluir chistes, dichos y
comportamientos esperados en múltiples variantes,
siempre transmitidos de manera informal. En su
mayor parte se aprende mediante la observación,
imitación, repetición o corrección por parte de
otros miembros del grupo. Este conocimiento
informal se utiliza para confirmar y reforzar la
identidad del grupo. Se
puede utilizar tanto
internamente dentro del
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grupo para expresar su identidad común, por
ejemplo, en una ceremonia de iniciación para los
nuevos miembros, o se puede utilizar externamente
para diferenciar al grupo de los de afuera, como
una
demostración de baile
folclórico en un festival
comunitario. Para los
folcloristas es importante que
haya dos formas opuestas,
pero igualmente válidas, de
usar esto en el estudio de un
grupo: puedes empezar con un grupo identificado
para explorar su folclore, o puedes identificar
elementos folclóricos y usarlos para identificar al
grupo social.
A partir de los años sesenta del siglo XX, una mayor
expansión del concepto de folclore comenzó a
desplegarse en la
folclorística. Investigadores
individuales identificaron
grupos folclóricos que
previamente habían sido
pasados por alto e ignorados.
Un ejemplo importante de esto se encuentra en un
número de The Journal of American Folklore,
publicado en 1975. Esta edición está dedicada
exclusivamente a artículos sobre el folclore
femenino, con enfoques que no venían desde la
perspectiva del hombre. Otros grupos que se
destacaron como parte de esta comprensión
ampliada del grupo folclórico fueron las familias no
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tradicionales, los grupos ocupacionales y las
familias que persiguieron la producción de artículos
folclóricos a través de múltiples generaciones.
Géneros
Los elementos folclóricos se
clasifican comúnmente en tres
tipos: materiales, verbales o
consuetudinarios. En su mayor
parte auto-explicativas, estas
categorías incluyen objetos físicos
(folclore material),
dichos, expresiones,
historias y canciones
comunes (folclore
verbal), y creencias y
formas de hacer las
cosas (folclore
tradicional). Existe también un cuarto subgénero
mayor definido para el folclore y los juegos
infantiles (folclore infantil), ya que la recopilación e
interpretación de este tema es propia de los patios
de las escuelas y de las calles de los barrios. Cada
uno de estos géneros y sus subtipos tiene la
intención de organizar y categorizar los elementos
folclóricos; proporcionan un vocabulario común y
un etiquetado consistente para que los folcloristas
se comuniquen entre sí.
Dicho esto, cada artefacto es único; de hecho, una
de las características de
todos los elementos
folclóricos es su
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variación dentro de los géneros y tipos. Esto
contrasta directamente con los productos
manufacturados, donde el objetivo de la producción
es crear productos idénticos, y las variaciones se
consideran errores. Sin embargo, es precisamente
esta variación necesaria la que hace que la
identificación y clasificación de las características
definitorias sea un reto. Y aunque esta clasificación
es esencial para el área temática de la folclorística,
sigue siendo solo un etiquetado, y añade poco a la
comprensión del desarrollo y significado tradicional
de los elementos mismos.
P
or necesarias que sean, las clasificaciones de
género son engañosas en su simplificación excesiva
del área temática. Los elementos folclóricos nunca
son autónomos, no se mantienen aislados, sino que
son particulares en la auto-representación de una
comunidad. Con frecuencia se combinan diferentes
géneros para marcar un evento. Por lo tanto, una
celebración de cumpleaños puede incluir una
canción o una fórmula
para saludar al niño
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que cumple años (verbal), la presentación de un
pastel y regalos (material), así como las costumbres
para honrar al individuo, como sentarse a la
cabecera de la mesa y soplar las velas con un
deseo. También puede haber juegos especiales en
las fiestas de cumpleaños que generalmente no se
juegan en otros momentos. Además de la
complejidad de la interpretación, la fiesta de
cumpleaños de un niño de siete años no será
idéntica a la fiesta de cumpleaños de ese mismo
niño de seis años, aunque siga el mismo modelo.
Para cada artefacto encarna una única variante de
una representación en un tiempo y un espacio
determinados. La tarea del folclorista es identificar
dentro de este exceso de variables las
constantes y el
significado expresado
que brillan a través de
todas las variaciones:
honrar al individuo
dentro del círculo de
familiares y amigos,
regalar para expresar su valor al grupo, y por
supuesto, la comida y bebida de la celebración
como significantes del evento.
Tradición oral
La definición formal de la tradición oral son las
palabras, tanto escritas como orales, que son
«formas habladas,
cantadas y sonoras de
expresión tradicional
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que muestran patrones repetitivos». Aquí son
cruciales los patrones repetitivos. La tradición oral
no es una conversación cualquiera, sino palabras y
frases que se ajustan a una configuración
tradicional reconocida tanto por el orador como por
la audiencia. Para los tipos narrativos, por
definición, tienen una estructura consistente y
siguen un modelo existente en su forma narrativa.
Como un simple ejemplo, la frase «Un elefante
entra en un bar...» señala instantáneamente el
siguiente texto como una broma. Puede que sea una
que ya hayas escuchado, pero puede ser una que el
orador acaba de inventar en el contexto actual.
Esto es folclore en acción. Otro ejemplo es la
canción infantil Old MacDonald Had a Farm, donde
cada actuación es distinta en los animales
nombrados, su orden y sus sonidos. Canciones
como esta se utilizan para expresar
valores culturales (las
granjas son
importantes, los
agricultores son
viejos y curtidos) y
para enseñar a los
niños sobre los diferentes animales domésticos.
El folclore oral fue el folclore original, los
elementos definidos por William Thoms como
tradiciones culturales orales más antiguas de la
población rural. En su llamamiento de 1846 para
pedir ayuda en la
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documentación de antigüedades, Thoms se hacía
eco de los estudiosos de todo el continente europeo
para coleccionar ejemplos de la tradición oral. A
principios del siglo XX, estas colecciones habían
crecido hasta incluir ejemplos de todo el mundo y a
lo largo de varios siglos. Se hizo necesario un
sistema para organizarlos y categorizarlos. Antti
Aarne publicó un primer sistema de clasificación de
cuentos populares en 1910. Posteriormente, Stith
Thompson lo amplió al sistema de clasificación de
Aarne-Thompson y sigue siendo el sistema de
clasificación estándar para los cuentos populares
europeos y otros tipos de literatura oral. A medida
que aumentaba el número de ejemplos orales
clasificados, se observaron similitudes en las
muestras que se habían recogido de regiones
geográficas, grupos étnicos y épocas muy
diferentes, dando lugar al Método Histórico-
Geográfico, una metodología que dominó la
folclorística en la primera mitad del siglo XX.
Cuando William Thoms
publicó por primera vez
su llamamiento para
documentar la tradición
oral de las poblaciones
rurales, se creía que
estos elementos
folclóricos se extinguirían a medida que la
población se alfabetizara. En los últimos dos siglos,
esta creencia ha demostrado ser errónea; los
folcloristas siguen recopilando información, tanto
escrita como oral, de todos los grupos sociales.
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Algunas variantes pueden haber sido recogidas en
colecciones publicadas, pero gran parte de ellas se
siguen transmitiendo oralmente y, de hecho, se
siguen generando en nuevas formas y variantes a
un ritmo alarmante.
El folclor es uno de los más vastos y perdurables
nexos de los pueblos: los mitos, tradiciones,
cuentos, leyendas, danzas, poesías, canciones que
tras un lento proceso de asimilación por el pueblo
se enraízan y fructifican en todos los aspectos de la
vida popular.
En realidad, la palabra original corresponde a
Folklore, que fue creada por el arqueólogo Williams
John Thoms, quien la propuso a la revista inglesa
Athenaeum en 1846. Sin embargo, su
reconocimiento oficial
sólo se logró a partir de
1878, cuando es fundada
en Londres la Folklore
Society. Desde entonces
es aceptada
universalmente por los
estudiosos de la nueva
ciencia que tiene por objeto de estudio la cultura
tradicional del pueblo. Este vocablo está
compuesto de dos
palabras: FOLK (pueblo o
gente) y LORE
(conocimiento o saber). De
esta manera entendemos
por folklore:
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"El conjunto de manifestaciones culturales y
artísticas por las cuales se expresa un pueblo o
comunidad en forma anónima, tradicional y
espontánea, para satisfacer necesidades de
carácter material o inmaterial."
El folclore como la
expresión estética de la
cultura tradicional es el
arte verbal, es
eminentemente el lenguaje
que el hombre
principalmente iletrado
utiliza como instrumento
de su cultura. No es simple manifestación
recreativa; el hombre es hacedor de cultura; el
hombre es ser social; el folclore es por ende
producto social que va a reflejar el substrato de su
etnia, el concepto de la colectividad.
Por tanto crea un testimonio, una denuncia que va a
decir a la comunidad y a sus descendientes, el
aplauso o la censura “en los distintos momentos de
su proceso histórico.”
El “hecho folclórico“:
Es colectivo porque una sociedad los transmite
por tradición.
Es popular, por cuanto es el patrimonio más
querido de los pueblos.
Es espontáneo, se expresa en forma oral.
Es funcional, se identifica con la vida social,
material y económica de la comunidad.
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Es regional, por determinada región y
expresión de los modos y circunstancias
locales.
Adquieren anonimato al pasar de generación
en generación hasta que sus orígenes
desaparecen por completo.
Es manifestación de hechos vigentes porque a
pesar de aparecer como supervivencias
tradicionales se manifiestan en la sociedad
como frutos de aquella herencia ancestral.
El folclore como el resto
de su cultura, se halla
adherido al hombre cual
su piel, es su alma, su
primera naturaleza.
El folclor no es
patrimonio exclusivo de
una clase social, el más humilde servidor, el
poblador de un pequeño pueblo, el incipiente
artista o el más encumbrado doctor o artista de
renombre, conservan latente y trasmiten su honda
vivencia tradicional que no ha logrado borrar la
vida de la metrópoli con su fuerte impacto ni la
ciencia y arte modernos que allí lo cerca. El folclor
es patrimonio de todas las clases sociales, aunque
preferentemente de los sectores populares y de
ellos, más los populares e infantiles. El folclor es
patrimonio de todo un pueblo aparte de clases.
Esta cultura, popular
tradicional, se adquiere y
difunde mediante la
experiencia; se colectiviza y
logra vigencia gracias a que
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responde a necesidades biológicas y espirituales,
alcanza
la plenitud de su sentido cuando perdura,
tradicionalizándose a través
de generaciones y
esfumando su origen tras el
anonimato de sus creadores.
El folclor adquiere a su vez
las características de una
disciplina científica cuando
se convierte en materia de estudios sistematizados
cuyo objetiva principal es
identificar los elementos
comunes a todas las
expresiones folclóricas del
mundo. Nada es folclórico
por sí mismo, por el hecho
de existir, sino que llega a
serlo a través de un lento
proceso que consta de diversas etapas e implica
ciertas condiciones.
Esquematizando, diríamos que lo folclórico es
siempre popular, tiene vigencia social, es empírico,
oral, funcional, tradicional, anónimo y localizado.
No todas las etapas son igualmente esenciales,
algunas de ellas presuponen en su desarrollo el
cumplimiento de las otras. Así por ejemplo, cuando
decimos de algo que es "popular" damos a entender
su colectivización y cuando comprobamos que un
bien se ha tradicionalizado en el pueblo
entendemos, por una
parte, que lo ha sido
gracias a su condición
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funcional (responder a necesidades) y que, por otra,
ha borrado el recuerdo de su creador, haciéndose
anónimo y llegando hasta nosotros por vía oral.
Características del folklore
El folklore incluye los
bailes, la música, las
leyendas, los cuentos,
las artesanías y las
supersticiones de la
cultura local, entre otros
factores. Se trata de
tradiciones compartidas por la población y que
suelen transmitirse, con el paso del tiempo, de
generación en generación.
Los estudiosos distinguen entre cuatro etapas del
folklore: el folklore naciente incluye los rasgos
culturales de creación reciente; el folklore vivo es
aquel que todavía se practica en la vida cotidiana;
el folklore moribundo preserva ciertos elementos
tradicionales, en especial en los ancianos del grupo;
el folklore muerto, en cambio, pertenece a una
cultura extinta.
Símbolo de identidad
El folklore es distintivo y propio de cada pueblo. En
tiempos de globalización, la cultura tiende a
homogeneizarse y los países dominantes imponen
sus creaciones. Por eso el folklore supone un
ámbito de resistencia para la identidad.
Existen peñas, centros culturales y organizaciones
que se encargan de
defender el folklore y
transmitirlo a los más
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jóvenes con la intención de
perpetuarlo. De esta
manera, el folklore
garantiza su subsistencia
intergeneracional y no
depende solo del grupo de
personas de mayor edad. Es
importante señalar que existen ciertas actividades
que se encuentran dentro del folklore de un pueblo
que van en contra de la vida y a favor del maltrato,
sobre todo animal, y que hay muchos grupos de
activistas que luchan por cambiar esa parte de la
cultura para adaptarla a una realidad más justa
para todos.
El folklore y la cultura como herramientas
para la xenofobia
El valor que tienen las raíces
para un pueblo puede ser
determinante de su apertura
a otras culturas. Si bien es
cierto que apreciar lo propio
es importante y que es
necesario comprender de dónde venimos para
saber hacia dónde deseamos ir, la cerrazón tan
propia de los pueblos que tienen un folklore bien
arraigado, es causa en muchos lugares de
importantes conflictos de discriminación contra
aquéllos que vienen de otros países o regiones.
En muchos lugares, sin embargo, con el avance de
la globalización las costumbres van difuminándose
y pierden importancia o se fusionan con corrientes
que provienen de otros países.
Para los amantes de la cultura
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pura estos son temas preocupantes y la forma que
tienen de enfrentarse a ellos es menospreciando lo
que procede de otros países o intentando inculcar
en sus descendientes el amor por la patria y el
desprecio a todo lo que viene de afuera.
Nombre: Suárez Suárez Milena Curso: 3
“B”