En Gaitania, en al sur del Tolima y en Colombia en general, a partir de la formación de la
Comisión de la Verdad en el contexto del Acuerdo Final para la terminación del conflicto y
la construcción de una paz estable y duradera, entre el gobierno colombiano y las FARC-
EP, ha crecido el interés por el esclarecimiento de la verdad, desde los relatos mismos,
no de las víctimas y los victimarios, pues, finalmente, todas las personas afectadas por el
fenómeno de la guerra durante más de 50 años, han sido, de cierta manera, víctimas, e
incluso victimarios; así lo plantea Rodrigo Carreño, en Por el Agujero de la Memoria, el
cual es una compilación de diferentes visiones en torno a las FARC-EP, como fenómeno
social y humano, que se sitúa en la implementación por parte de la Universidad Nacional
de Colombia, del censo socioeconómico ordenado por el mismo Acuerdo:
“En los 20 días que estuve en las Zonas Veredales, los y las excombatientes me
ayudaron a derrumbar la imagen de monstruos desalmados amenazando selvas y
montes. Escuché cientos de historias que compartían la tragedia de haber nacido
en los puntos más recónditos de este país y la persecución de quienes piensan
diferente. La guerrilla es el Frankenstein de los gobiernos pasados, que ignoraron
las condiciones de desigualdad, la compleja geografía colombiana y la debilidad
institucional; estos factores, sumados a la posibilidad de una industria extractiva
como la coca o el oro, alimentaron la promesa de la revolución y finalmente
permitieron el nacimiento de un leviatán que creció con los años”
Tal parece que la inconclusión de la guerra a causa de los Acuerdos de Paz desarrollaros,
es, a su vez, la posibilidad de acercarse a los relatos más allá de la dialéctica víctima
victimario, el pueblo campesino colombiano, ya no es un pueblo silenciado, ejercicios
como el libro, Relatos de Resistencia y Esperanza: Las Mujeres de Gaitania, en el cual se
compilan 13 historias contadas por mujeres de Gaitania que reflejan de una u otra manera
los estragos causados por la guerra en sus comunidades, los estudios y archivos sonoros
compilados por la Comisión de la verdad, demuestran la riqueza no solo histórica sino
narrativa de este territorio, aunque, no se han desarrollado muchos de estos ejercicios en
la escuela, conozco apenas algunas sedes de la institución educativa en la que trabajo,
en las cuales se ha abordado el tema, a partir de los materiales entregados por la
comisión a las escuelas.
Ahora bien, aunque hay un extenso archivo sonoro de historias de vida en el contexto de
la guerra, elaborados por la misma comisión y el Centro Nacional de Memoria Histórica,
me parece fundamental, para los propósitos de este proyecto, el hecho de que el
estudiante sea quien por sí mismo se encuentre con los relatos, los haga suyos porque
nacen de la comunidad más cercana, de su familia y la familia de sus compañeros, solo
en esa medida, podrá intervenir de manera activa en la reconstrucción estética de los
mismos, implicar, instalar su identidad en ellos.
Por otra parte, el programa nacional de Bibliotecas Itinerantes de la Biblioteca nacional