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1 Resumen macroeconómico
En septiembre la inflación total (5,8%) descendió más de lo esperado en el Informe pasado,
mientras que la básica (5,5%) resultó similar a la proyectada. Las acciones acumuladas de la
política monetaria y la disolución de algunos choques que han afectado los precios
continuarían contribuyendo a la convergencia de la inflación a la meta del 3% en el horizonte
de pronóstico. En el tercer trimestre, todos los grandes grupos del IPC, exceptuando servicios,
se desaceleraron algo más de lo proyectado en el Informe de julio.
Al tener en cuenta las anteriores tendencias, el pronóstico para el final del año de la inflación
total se redujo al 5,3% (antes 5,7%) y el de la inflación básica (sin alimentos ni regulados) se
situ en el 5,1% (antes 5%) (gráficos 1.1 y 1.2).
Teniendo en cuenta estas tendencias, el pronóstico para el final de 2024 de la inflación
total se redujo al 5,3% (antes 5,7%) y el de la inflación básica al 5,1% (antes 5%). De
forma similar a lo estimado anteriormente, se proyecta que la inflación total continúe
su proceso de convergencia hacia la meta a finales de 2025.
Esta proyección recoge una revisión al alza en la variación anual de los regulados, que
finalizaría en 2025 en el 4,5% (antes 3,2%), debido al represamiento de aumentos en
algunos componentes de esta canasta. También se estima una variación anual del IPC
de alimentos hacia el final de 2025 algo más alta (2%, antes 1,2%).
Por su parte, la inflación básica sería menor (3% para el cierre de 2025, antes 3,4%), en
parte, por la indexación de algunos grupos del IPC a una inflación más baja en 2024,
junto con menores presiones cambiarias y los efectos acumulados de la política
monetaria local.
Estas proyecciones continúan enfrentando una incertidumbre elevada, asociada
principalmente con el comportamiento futuro de la tasa de cambio, los choques de
oferta en los precios de los alimentos, los ajustes en los precios de algunos bienes y
servicios regulados, y el aumento del salario mínimo.
El crecimiento económico estimado para 2024 y 2025 se incrementó, pasando del 1,8%
y 2,7% al 1,9% y 2,9%, respectivamente(Gráfico 1.3).
En el segundo trimestre, el crecimiento anual del PIB (1,8%) fue similar a lo estimado,
con una demanda interna que completó tres trimestres con aumentos en su nivel y que
anualmente creció más de lo proyectado (1,6% frente al 0,3% estimado),
principalmente por el comportamiento del consumo (1,6% frente al 0,2% estimado). La
formación bruta de capital fijo (2,2%) también aumentó más de lo previsto (0,5%).
Las cifras de actividad económica para el tercer trimestre sugieren que la economía
habría crecido a una tasa anual del 2,4%, igual a la contemplada en el informe anterior.
Este pronóstico, que tiene en cuenta los choques de oferta transitorios registrados en
agosto y septiembre, indica que la demanda interna habría continuado acelerándose,
tanto por el consumo como por la inversión. La demanda externa habría seguido
contribuyendo negativamente al crecimiento, debido a un aumento de las
importaciones mayor que el de las exportaciones.
En lo que resta de 2024 y hacia 2025, los niveles de actividad económica continuarían
recuperándose, en un entorno de una política monetaria externa e interna menos
contractiva frente a lo estimado anteriormente, pero compatible con una inflación que
se situaría cerca del 3% a finales de 2025.
Estos incrementos en el crecimiento se explican por la revisión al alza de los niveles de
consumo e inversión publicados por el DANE para el primer semestre y por un impulso
de la demanda interna más dinámico y persistente en lo que resta del año y en 2025,
de la mano de condiciones financieras internas y externas más favorables.
Al igual que en la estimación anterior, los excesos de capacidad productiva se
ampliarían levemente hasta el segundo trimestre de 2025 y se diluirían paulatinamente
durante el horizonte de pronóstico(Gráfico 1.4).
Estas estimaciones continúan sujetas a un alto grado de incertidumbre por factores
externos (tensiones políticas globales y la política monetaria en los países avanzados) e
internos (incertidumbre sobre la política fiscal, la evolución e impacto de las reformas
presentadas al Congreso y la respuesta de la demanda interna a las condiciones
financieras locales).
En comparación con el informe de julio, la desaceleración de la demanda externa
relevante para Colombia ha sido menor de lo esperado, con una inflación global en
descenso y condiciones financieras externas algo más favorables. Se anticipa que la
demanda externa se recupere en 2025 a un ritmo superior al previsto. Las
proyecciones de precios del petróleo han disminuido, debido a una mejor oferta y
menor demanda global. Aunque los términos de intercambio seguirán siendo inferiores
a los de 2023, su reducción será menor de lo estimado anteriormente.
En Estados Unidos, la Reserva Federal comenzó a reducir la tasa de interés en
septiembre, más rápido de lo esperado, y prevé más recortes en 2024. La inflación
sigue descendiendo, pero se mantiene por encima de la meta, mientras que el
crecimiento económico muestra señales de aceleración y el mercado laboral se relaja.
El equipo técnico del Banco ha ajustado a la baja sus expectativas sobre la tasa de
interés de la Fed y ha reducido levemente el sendero esperado de la prima de riesgo,
reflejando condiciones de financiamiento externas más favorables.
Sin embargo, la incertidumbre sobre los pronósticos externos persiste, afectada por
conflictos internacionales y la percepción del riesgo soberano de Colombia.
La política monetaria contractiva sigue ayudando a reducir la inflación hacia la meta del
3%, aunque la inflación actual y algunas expectativas permanecen por encima de este
nivel. En el tercer trimestre de 2024, se anticipa que el producto mantendrá un
crecimiento trimestral continuo y que la demanda interna aumentará anualmente.
Además, el déficit corriente como porcentaje del PIB disminuirá por segundo año
consecutivo. En el mercado laboral, la tasa de desempleo se mantiene baja y la
ocupación ha crecido. Aunque la dinámica del crédito se está moderando y los hogares
están reduciendo su apalancamiento, se ha logrado un descenso significativo en la
inflación total y básica. Se prevé que la inflación siga disminuyendo, lo que podría
permitir una política monetaria menos restrictiva, reflejada en las recientes
reducciones de tasas de interés. Sin embargo, la inflación y sus expectativas todavía
superan la meta, lo que sugiere que se necesita mantener una postura contractiva para
asegurar la convergencia hacia la meta de inflación en el futuro.
1.2 Decisión de política monetaria
En sus reuniones de septiembre y octubre, la Junta Directiva del Banco de la República
decidió reducir la tasa de interés de política monetaria en 50 puntos básicos en cada
reunión, estableciéndola en el 9,75 %.