KUNDALINI
“En el cuerpo astral existen centros análogos, pero en el
hombre no desarrollado son rudimentarios y no funcionan. En
el hombre ordinario, cuyos centros dinámicos no tienen más
actividad que la necesaria para mantener su cuerpo vivo, los
colores son pálidos, mientras que son muy refulgentes en los
hombres que tienen los centros dinámicos en plena
actividad y cuyo diámetro ha aumentado desde unos cinco
centímetros al de una ordinaria salvilla de mesa.
Brillan como soles en miniatura.
Los lazos de unión entre el cuerpo físico y el astral, entre el
astral y el mental, y a medida que procede la evolución, son
vivificados por la voluntad, poniendo en libertad y guiando a la
"serpiente de fuego" llamada Kundalini, en los libros indios.
El fuego sagrado, el fuego del kundalini es el que activa todos y
cada uno de los chakras.
El misticismo oriental nos dice que la Kundalini es la serpiente
sagrada o logos salvador (una linea de corriente muy fuerte
de corrientes helicoidales), que duerme acurrucada en el
fondo del arca, en acecho místico, aguardando el instante de
ser despertada para poder ascender por la espina dorsal y así ir
despertando los centros de poder (chakras) que se encuentran
sobre esta. El período preparatorio para la acción directa
que liberta a Kundalini, es la educación y la purificación de los
vehículos; pues si esto no se lleva a efecto por completo, el
fuego resultaría una energía destructora en lugar de
vivificante, y ésta es la razón porque he insistido tanto en la
purificación, y la recomiendo como preliminar necesario para
todo verdadero Yoga”. El hombre y sus cuerpos
Veamos un poco a que se refiere la Kundalini y de donde pudo
surgir este mito. Durante tiempo inmemorial el hombre ha
sentido temor y fascinación ante la serpiente, ella representa:
inmortalidad, fecundidad y sabiduría.
Al observar la vida de este misterioso reptil, ver como adquiere
nueva vida en la primavera, cambiando de piel todos los años,
se asoció con la inmortalidad y sabiduría. “La serpiente, el
más astuto de los animales del campo que Yahvé Elohim
había creado” (Génesis 3:1)
Del símbolo de la serpiente surgieron los símbolos del caduceo
y el de la vara de Esculapio, los dos son representaciones de
dos sierpes encontradas sobre una vara, que obviamente es un
símbolo mágico y que tiene referencia al árbol de la vida, con la
mitología comparada, podemos tomar factores interesantes
para poder descifrar este simbolismo.
Si analizamos un poco el mito del Edén veremos las
transferencias de los símbolos: el árbol del conocimiento, la
serpiente, el sexo “temeroso que estaba desnudo me escondí”
(Gen. 3-10), el querer ser como dios, etc.
(Apocalipsis 12:9Y fue lanzado fuera el gran dragón, la
serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual
engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles
fueron arrojados con él.) Eva por excelencia. La mujer es la que
tiene el poder de dar la vida, la que conoce la magia sexual,
por eso no duda Lucifer en seducirla a ella con el conocimiento,
con querer igualarse a dios, pero ella no quiere ese poder para
ella sola, quiere compartirlo con su pareja y le convida a Adán.
Es Krísna-Visnu bailando sobre la serpiente (Kaliya)
“Como simples mortales” no logramos entender el
razonamiento de dios, porque como padres nosotros queremos
lo mejor para nuestros hijos y entre mayor conocimiento que
adquieran, pensamos que es maravilloso; así como en contra
partida todo humano que quiera tener sometido a otro, lo
trata de mantener en la ignorancia por eso en este sentido
el mito del Edén no tiene sustento y más bien nos quedamos
con lo simbólico del mismo.
Para algunos alquimistas, esta serpiente, debido a su forma,
significó la unidad de la materia, el símbolo del mundo, y al
mismo tiempo una alusión al ‘principio de clausura’ o del
secreto hermético. Y, además, como anuncia la eternidad,
concebida como un eterno retorno.
Esta Unidad esférica Universal revelada en la imagen, presenta
a la Quintaesencia, Mercurio o Anima Mundi como Centro. Esta
materia prima es la fibra que entreteje -desde su pasividad- la
correspondencia macro-micocosmos como una red neuronal.
Ésta es la Sustancia básica de todo el Universo y se encuentra
en nuestro Centro: “el alquimista árabe Abu-1-Qasim al-Iraqi,
que vivió en el siglo IX de la era cristiana, escribió: ‘…esta
materia prima se encuentra en una montaña que contiene una
multitud de cosas no creadas. En esta montaña se hallan todas
las clases del conocimiento que puedan encontrarse en este
mundo.’ La montaña en la que se encuentra la materia prima
es el cuerpo humano, porque la ‘reducción’ a la materia
prima se realiza metódicamente partiendo del conocimiento
corporal, que debe iniciarse desde el interior (…) El interior de
la tierra es también el interior del cuerpo, el núcleo interno e
íntegro del conocimiento. La piedra oculta es aquí sólo la
materia prima”.
La materia prima, al encontrarse dentro nuestro, funge como el
cubo de la Rueda Cósmica, origen en el que todo está
contenido y es el Centro- receptáculo Divino desde el que toda
creación es necesariamente circular y en el cual lo habita Todo.
En el Timeo, Platón también nos cuenta cómo el Demiurgo crea
el Anima Mundi y la deposita en el Centro del cuerpo humano.
Ya estando todo el cosmos interconectado por el Anima Mundi,
el alma humana, siendo entonces partícipe del vínculo entre
esfera física y esfera eterna, debía regirse de acuerdo a las
mismas proporciones, las cuales necesariamente son
circulares, pues reproducen ese ciclo creativo que comienza en
El Fuego o La Fuente Inagotable que es el Anima Mundi, El río
de la Estrella, que nos provee (Quintaesencia) y nosotros
(portadores del mensaje de lo Innombrable), al crear siendo
conscientes del Círculo del cual somos partícipes, devolvemos
las aguas, así como La Estrella vacía sus cántaros sobre el río,
alimentamos al Fuego.
He encontrado en un blog, una interpretación bastante
adecuada y sugerente, acerca de símbolo de los rosetones y,
siguiendo la teoría neoplatónica del orden de correspondencia
micro-macrocósmica, hace una analogía de estos con el alma
humana. Un rosetón posee en su centro una ventana circular
por la cual entrará la luz (de la divinidad), por lo que, al
pensarnos como pequeños rosetones, el centro de nuestra
alma sería la ventana por donde entraría esta misma luz. En la
imagen “La Rosa Cósmica”, siendo el centro el Anima Mundi,
ésta sería la ventana circular, la Quintaesencia, de la cual
(estando ésta contenida también en nuestro centro) nos hemos
de servir para colaborar en la Obra cósmica.
Sabiéndonos microcosmos, hemos de reproducir el orden divino
(circular). El acto de reproducción cósmica implica crear
fractalidad. Desde la física, la fractalidad es la capacidad de
anidar ondas y atraer desde el exterior hacia el interior.
Esa succión cósmica es la que posibilita la gravedad.
“La gravedad surge por la disposición fractal geométrica para
que las ondas continúen anidándose desde lo infinitamente
grande hasta lo infinitamente pequeño (…) los cuerpos celestes
ejercen una atracción o poder gravitacional hacia sus centros,
por lo que atraen sus propias partes (…) sin esa atracción, los
cuerpos celestes se moverían en línea recta, pero ese poder
gravitacional los fuerza a curvar sus trayectorias y hacer de sus
movimientos elípticos”.
Vemos aquí de nuevo, la presencia del círculo como
herramienta geometrizadora de la Obra que devela nuestro
papel en el Mundo. Situando lo anteriormente mencionado en
nuestra imagen, fractalizar al orden superior implicaría traer
hacia adentro lo contenido en la última esfera: los
mandamientos.
En los costados de última esfera de la imagen, se
encuentran escritos en latín cuatro mandamientos:
1.LAVAMINI MUNDI ESTOTE: Seamos lavados (purificados)
desde la pulcritud. El Bautismo.
2.VNUM OMNIUM EFFECTOREM; CETERAS POTTESTATES,
MINISTRAS HABERTOTE: Tengan un solo oficio y el resto de las
ocupaciones en el servicio divino (ser sirviente de Dios,
saberse instrumento divino).
3.AD PRIMUM VOTA PRAECESO AD INFERIORES HYMNI SUNTO:
Voten por un predecesor desde el principio y hagan himnos
(alabanzas) a los pobres/necesitados.
4.QUOD, SI FORTE, PETITIO, AD INFERIORES, PROCESSERIT, NISI
SUB MODO DELEGATAE, A PRIMO, ADMINISTRATIONIS
INTENTIONIS INTENTIO NON ESTO: Avanzará, desde las
mayores pobrezas, quien tenga una fuerte súplica y no, quien,
de forma demandante, se acerque a través de su cargo. Hacer
Gloria a Dios desde estos cuatro estatutos es fractalizar el
orden superior desde nuestro Centro, hogar de la Quintaesecia.
Este conjunto de mandamientos conforma una alabanza a
quien se encuentra escrito arriba: Dios.
QUI ERAT: Aquel que era (se traduce “era” y no “fue”, pues
Dios era desde la Eternidad).
QUI EST: Aquel que es (en la Eternidad).
QUI ERIT: Aquel que ha de venir (hasta la Eternidad).
Esto se encuentra en Apocalipsis 1:8. Luego, debajo de ese
escrito, se encuentra la siguiente frase:
“PLENI SUNT CELI, PLENA EST OMNIS TERRA, MAIESTATE
GLORIA EIUS: (tres palabras en hebreo) Lo cual se traduce
como: “Plenos son los cielos, llena está toda la Tierra con la
grandeza y Gloria de Dios: Aleluya, Aleluya, Aleluya”.
Volviendo a la parte céntrica de la imagen, el Mercurio -como
cubo de la Gran Rueda- señala con su cuerpo cuatro puntos
(cuatro elementos que ha de contener y los cuatro
fundamentos del mundo ligado a la forma). La forma de cruz,
en la que el cuerpo de la materia prima se encuentra, expresa
también los opuestos duales que ésta contiene.
Debajo del Mercurio, yace el Faisán Rojo, el cual indica que el
Mercurio ya ha sido fecundado por el Azufre.
La primera figura del Mercurio es el cuervo negro (nigredo),
la segunda es la paloma blanca (albedo).
Cuando está listo para ser fecundado por el Azufre, se torna
amarillo y se simboliza con el Águila Amarilla. Cuando el
Mercurio ya ha sido fecundado por el Azufre (Mercurio
Azufrado) está simbolizado por el faisán rojo (Rubedo). Es el
grabado de la página 51 de “La Alquimia” de Andreas Libavius
se representa La piedra filosofal y en el encabezado se puede
leer “creced y multiplicaos” , al lado derecho “exaltar a mi
Dios”, lado izquierdo “gloria a Dios en las alturas “Abajo
izquierda “Dios lo bendiga” y a la derecha “labor en la
industria”
Lo cual es interesante, pues aquí nuevamente encontramos la
presencia del círculo “En la Edad Media la cuadratura del
círculo fue considerada como una operación alquímica, es decir
era la rubedo”,
“El Rubedo es ya la salida del Sol. La transición al Rubedo
constituye el amarilleamiento, el cual, decae con posterioridad.
Después sale el rubedo directamente del albedo mediante
aumento del fuego hasta el grado máximo. Apolo representa
esa fase”. De ahí que en la imagen se encuentre un Sol que
envuelve el centro de la Obra.
La imagen central es, entonces, la fecundación del Mercurio por
el Azufre. La creación se nos presenta como el acto de dar y
recibir, irradiar y contener: la unión de los opuestos.
El simbolismo Fálico del árbol es indudable, la forma que se
enlazan mitos como la del Kundalini. Veamos un poco a que se
refiere la Kundalini y de donde pudo surgir este mito. Durante
tiempo inmemorial el hombre ha sentido temor y fascinación
ante la serpiente, ella representa: inmortalidad, fecundidad,
sabiduría y por supuesto por transferencia, al Falo.
El Milenario Mito de la serpiente kundalini esa fuerza que nos
mantiene presos, lo mismo que el átomo, su misma fuerza
interna lo mantiene cerrado e impenetrable. Si un ser humano
llega a oír hablar de signos objetivos de la Serpiente Interna, la
misma Serpiente Interna Kundalini la serpiente de fuego, los
transforma enseguida en imaginaciones y sueños. Dios nos da
la vida y la muerte. Dios permite crucificar incluso a todo
el que quiere mostrar a los demás el camino que
conduce a las puertas del paraíso. En cada uno de nuestros
vehículos hay ciertos centros dinámicos, llamados en sánscrito
chakras, que significa rueda o disco giratorio. Son los puntos de
conexión por los cuales se transmite la fuerza de uno a otro
vehículo. Se ven fácilmente en el doble etéreo, donde aparecen
como depresiones o vórtices en forma de antorcha
circulares. Suele decirse que corresponden a ciertos órganos
físicos; pero conviene advertir que el centro dinámico etéreo
no está en el interior del cuerpo, sino en la superficie
del doble etéreo, que sobresale unos seis milímetros del
contorno de la materia densa.
Siete, son los centros dinámicos que generalmente se emplean
en ocultismo y están situados en específicas partes del cuerpo:
Además de éstos hay en el cuerpo otros centros dinámicos que
emplean los estudiantes de magia blanca. Conviene recordar
que se alude a otros tres y los denomina centros
inferiores. Algunas escuelas ocultistas se valen de ellos, pero
son tan sumamente peligrosos que debemos considerar
su excitación como la mayor desgracia.
Estos siete centros dinámicos se corresponden con los siete
colores y las siete notas, y los tratados hindúes los relacionan
con ciertas letras del alfabeto y determinadas modalidades de
vitalidad.
También se les da poética semejanza con las flores, asignando
les a cada uno de ellos cierto número de pétalos.
“estamos formados de
un
sistema de
macromoléculas que
forman
una red exterior a las
células. Se trata de
una red ferroso-
férrica que tiene
corriente eléctrica y electromagnética.
Calculamos que el cuerpo tiene cerca de
100 millones de estas partículas".
A toda esta intrincada relación de eventos
y correspondencias en el tejido celular, la
doctora lo ha llamado el Sistema ECOR o
cuerpo electromagnético.
"Los centros de acumulaciones magnéticas que aparecen en
las radiografías de los rayos X, coinciden perfectamente con los
llamados chakras hindúes; estos chakras son acumuladores de
energía" (Esther del Rio).
Los vórtices de energía son lugares donde se concentra la
energía espiritual y se cree que son puntos de poder, el vórtice
es una especie de remolino o hoyo negro donde se concentra la
energía, y tal como el Ouroboros come y devora la energía. Se
dice que la energía de los vórtices se mueve en espiral, hacia
arriba o hacia abajo.
Preciso es recordar que son vórtices de materia etérea y
están todos en rápida rotación.
La energía en vórtice es el producto del trabajo de las
magnetitas ferroso-férricas, que por estar más cerca unas de
otras, trabajan más rápidamente acelerando la producción de
energía electromagnética, que recibe a su vez la energía
magnética el centro de la tierra, atraviesa los chakras y
sale al universo.
Las zonas de mas grandes concentraciones de
magnetitas(chakras) a su vez mantienen en equilibrio a las
glándulas correspondientes y al mismo tiempo a través de sus
hormonas regulan el funcionamiento de los órganos lográndose
una salud perfecta.
La estructura magnética en el centro del cuerpo es más densa;
como se dijo anteriormente, formando esferas o chakras, en
donde se encuentran las glándulas más importantes del
cuerpo: que si estas son dobles; la esfera estará enmedio; por
investigaciones últimas se ha podido observar que la energía
que en estas esferas se produce es una energía en vórtice,
que se conduce de abajo hacia arriba, (nueva coincidencia
con la doble serpiente del caduceo) cuyo equilibrio
representaba la salud eterna.
En cada uno de estos abiertos vórtices se precipita, en ángulo
recto con el plano del disco giratorio, una fuerza del
mundo astral, que podemos llamar primaria y procede del
Logos.
Esta fuerza es de naturaleza septenaria y todas sus variedades
actúan en todos los centros, aunque sólo una predomina en
cada uno de ellos. El influjo de fuerza infunde la vida divina
en el cuerpo físico que sin ella no podría subsistir, y por lo
tanto, los centros dinámicos en que se precipita dicha fuerza
son indispensables a la existencia del vehículo y actúan
en todos, aunque giran a muy distintas velocidades.
Sus partículas pueden estar en relativamente lento
movimiento, de modo que sólo formen el necesario vórtice para
la fuerza, o bien pueden resplandecer y palpitar con vívida luz
hasta el punto de dar entrada a una enorme cantidad de
fuerza, de suerte que se le abran al ego nuevas posibilidades y
se le añadan nuevas dotes cuando funcione en el respectivo
plano.
Vienen después las fuerzas secundarias de movimiento
ondulante, que se precipitan en el vórtice formando ángulos
rectos consigo mismas, o sea en la superficie del doble
etéreo, muy parecido en similitud, a una barra imanada
atravesada en una bobina de inducción, engendra una
corriente eléctrica que fluye alrededor de la bobina en ángulo
recto con el eje director del imán.
Una vez dentro del vórtice, la fuerza primaria irradia de él en
ángulos rectos, pero en dirección rectilínea (tal y como un
hoyo negro irradia energía como lo descubrió Hawking “La
acción sostenida de este proceso atraves del tiempo, sobre
un gran numero de pares partıcula-antipartıcula, produce un
flujo continuo emitido, denominado radiación de Hawking”)
como si el centro del vórtice fuese el soporte de los tornillos
de la llanta de un auto (cubo de una rueda) y las radiaciones de
la fuerza primaria sus radios, cuyo número difiere según el
centro dinámico y determina el número de "pétalos" cuando
se comparan con una flor.
Cada una de estas fuerzas secundarias que ondulan alrededor
de la depresión del disco Chakra, tiene su característica
longitud de onda y luz de cierto color; pero en vez de moverse
en línea recta como la luz, se mueve en ondas relativamente
amplias de varios tamaños (la dualidad onda-partícula), cada
una de las cuales es múltiplo de las cortas ondulaciones de su
interior, aunque todavía no se ha calculado su exacta
proporción.
El número de ondulaciones se determina por el de radios de la
rueda, y la fuerza secundaria ondula debajo y encima de las
irradiaciones de la primaria, de la propia suerte que se puede
entrelazar un “tejido de mimbres” alrededor de los rayos de la
rueda de un carruaje.
Las oleadas son infinitesimales, y probablemente cada
ondulación comprende algunos miles de ellas. (como en el
cálculo infinitesimal se integran, recordando que todo esta
regido por las matemáticas divinas)
Cuando las fuerzas se precipitan en el vórtice, estas
ondulaciones de diversos tamaños se entrecruzan en la
plantilla del cuerpo estérico, produciendo en apariencia lo que
los tratados hindúes comparan con los pétalos de una flor y que
todavía mejor pueden compararse con las charolas o salvillas
de cristal irisado y ondulante que se fabrican. Todas las
ondulaciones o pétalos tienen reflejos nacarados, aunque cada
uno con su predominante color.
El primer centro dinámico (chakra raiz, root chakra),
situado en la base del espinazo, tiene una fuerza primaria que
emite cuatro rayos y ordena sus ondulaciones como si
estuviera dividido en cuadrantes con huecos entre ellos, es
decir, parecida mente al signo de la cruz, su frecuencia de giro
es de 396 hz. Por esta razón se ha simbolizado este centro con
la cruz, y a veces una cruz ígnea representa la serpiente de
fuego que en él reside. La letra en sánscrito del centro es Lam
(colgar)
En plena actividad tiene este centro color rojo anaranjado de
tonalidad ígnea, en íntima correspondencia con la modalidad
Vital que se le transmite desde el centro básico.
En cada centro se echa de ver análoga correspondencia con el
color de su vitalidad. Su influencia es en la salud y dinero.
El segundo centro, frecuencia 528 hz, letra sánscrita RAM
(disfrute) situado en el ombligo, se llama plexo solar y recibe
una fuerza primaria con diez radiaciones, de modo que vibra
como si se dividiera en diez ondulaciones o pétalos. Está
íntimamente relacionado con diversos sentimientos y
emociones y su color predominante es una extraña
entremezcla de varios matices del rojo, aunque también hay
gran parte de verde. Influencia Sexo
El tercer centro, letra sánscrito Vam (descarga) 417 hz sito
en el bazo, está destinado a especializar, subdividir y dispersar
la vitalidad que nos llega del sol, pues del bazo vuelve a
irradiar en seis rayos horizontales, quedando la séptima
modalidad inclusa en el cubo de la rueda. Por lo tanto, este
centro tiene seis pétalos de ondulaciones y es muy
refulgente, brillante y parecido a un sol.
El cuarto centro está en el corazón, su silaba sagrada es Yam
(oscuro), su frecuencia 639 hz y es de brillante color dorado.
Cada uno de sus cuadrantes se divide en tres partes y tiene en
conjunto doce radiaciones de la fuerza primaria.
El quinto centro, colocado en la garganta, silaba sagrada
Ham (soplar), frecuencia 741 hz, tiene dieciséis radios, y por
10 tanto, dieciséis aparentes divisiones.
Hay en él mucho azul, pero en general es de color argentino
brillante como el de la luna cuando se refleja en las aguas.
Entre ambas cejas está el sexto centro, silaba sagrada Aum ,
Om (origen), frecuencia 852 hz que parece dividido en dos
mitades, predominando en una el color rosa bordeado de
amarillo y en la otra una especie de azulado purpúreo, ambos
íntimamente armonizados con el color respectivo de las
modalidades de vitalidad que reciben. Por tal razón dicen los
autores hindúes que este centro sólo tiene dos pétalos,
aunque si contamos las ondulaciones del mismo carácter que
las de los centros anteriores, veremos que cada mitad se
subdivide en cuarenta y ocho rayos o sean noventa y seis
irradiaciones de su primaria fuerza.
El séptimo centro, silaba sagrada Ah, frecuencia 963 hz, en
la coronilla, cuando está en plena actividad es acaso el más
brillante de todos por sus indescriptibles efectos cromáticos y
sus vibraciones de inconcebible rapidez. Los autores hindúes le
asignan mil pétalos, y no exageran mucho en ello, pues su
fuerza primaria emite 960 radiaciones. Además, su
configuración difiere de la de los otros centros en que tiene una
especie de subsidiario vórtice de color blanco brillante con el
centro dorado.
Este vórtice subalterno no es tan veloz y posee de por sí doce
ondulaciones. He oído decir que cada pétalo de estos centros
dinámicos representa una cualidad moral cuyo desarrollo pone
el centro en actividad.
Al comprobar experimentalmente esta afirmación atino a
comprenderla, porque el aspecto paletico está producido por
fuerzas definidas y fácilmente reconocibles; y además, los
pétalos de cada centro están o no activos según se hayan
despertado o no dichas fuerzas, por lo que el desarrollo de
los pétalos no tiene a mi modo de ver más “relación con la
moralidad que el desarrollo del bíceps”.
En cambio, he tratado a personas de no muy elevada
moralidad, cuyos centros estaban plenamente activos,
mientras que otras muy espirituales y de nobilísima conducta
moral no los tenían vitalizados del todo.
Por lo tanto, no me parece que haya relación entre ambos
desarrollos. Aparte de mantener vivo el cuerpo físico, los
centros dinámicos tienen otra función que sólo desempeñan
en plena actividad.
Cada centro etéreo se corresponde con otro astral, aunque
éste, por ser de cuatro dimensiones, tiene una extensión en
sentido de todo punto distinta de las tres del etéreo, y en
consecuencia no es exactamente homologo, aunque en parte
coincidan.
El vórtice etéreo está siempre en la superficie del cuerpo
etéreo; pero el centro astral está con frecuencia en el
interior del vehículo astral.
Ahora bien; la función de los centros etéreos, cuando están
plenamente activos, es transferir a la conciencia física la
peculiar cualidad del correspondiente centro astral; y así,
antes de recopilar los resultados que cabe conseguir de poner
los centros etéreos en actividad, conviene considerar la función
de cada centro astral, que ya están plenamente activos en
todas las personas cultas de las razas superiores.
Por lo tanto, ¿qué efecto produce en el cuerpo astral la
excitación de los centros astrales? El primero de estos centros,
el de la base del espinazo, es la morada de la misteriosa fuerza
que simboliza la serpiente ígnea y en La Voz del Silencio se
llama la Madre del Mundo, la Madre Viuda.
(INICIACIÓN : LA MADRE VIUDA Es una historia complicada. En
realidad todas estas historias tienden a hacerse bastante
complicadas. Pero Isis y su marido Osiris eran mellizos, hijos de
la diosa Nut. Y sus parientes más jóvenes eran Seth y
Nephthys, que también eran mellizos hijos de Nut. Una noche,
Osiris durmió con Nephthys, creyendo que era Isis... un
despiste, digamos. De ese error nocturno nació Anubis, el hijo
mayor de Osiris, pero de la esposa que no debía ser. Seth, su
marido, se lo tomó mal y planeó matar a su hermano mayor,
Osiris. En secreto tomó las medidas de Osiris y mandó hacer un
hermoso sarcófago en el que cupiera exactamente. Una noche,
cuando los dioses celebraban una animada fiesta, Seth vino
con el sarcófago y declaró que cualquiera que cupiera
exactamente lo tendría como regalo para su tumba. Todos los
presentes probaron y, por supuesto, cuando Osiris entró, el
sarcófago cumplía exactamente su medida. Inmediatamente
aparecieron setenta y dos cómplices que bajaron la tapa, la
ataron, y lo arrojaron al Nilo. Así que lo que tenemos aquí es la
muerte de un dios. Y cada vez que se produce la muerte de un
dios, puedes esperar una resurrección. La muerte de Osiris
estaba asociada simbólicamente con las crecidas e
inundaciones anuales del río Nilo, que fertilizaba todos los años
la tierra de Egipto. Era como si la putrefacción del cuerpo de
Osiris fertilizara y vitalizara la tierra. Osiris fue flotando Nilo
abajo hasta ser depositado en una playa, en Siria. Creció allí un
árbol hermoso, de maravilloso perfume, que incorporó el
sarcófago a su tronco. El rey de aquella región acababa de
tener un hijo varón y se disponía a construir un palacio. Y como
el aroma de ese árbol era tan maravilloso, lo hizo cortar y llevar
para hacer el pilar central del salón principal del palacio.
Mientras tanto, la pobre diosa Isis, cuyo marido había sido
arrojado al Nilo, emprendió la búsqueda de su cadáver. Este
tema de la búsqueda de Dios, esposo del alma, constituye un
tema mitológico principal en ese periodo: la Diosa sale en
busca de su esposo y amante perdido y, gracias a la lealtad y a
un descenso al reino de la muerte, se convierte en su
redentora. Isis llega por fin al palacio y se entera de la
existencia de la columna de madera aromática. Sospecha que
puede tener algo que ver con Osiris, y consigue empleo como
nodriza del niño recién nacido. Bueno, deja que el niño le chupe
un dedo... después de todo, es una diosa, y hay un límite a las
concesiones que pueden hacerse. Pero se encariña con el niñito
y decide darle la inmortalidad poniéndolo en la chimenea para
quemar su cuerpo mortal. Como diosa, puede impedir que el
fuego lo mate, ya entiendes. Y todas las noches, mientras el
niño está en el fuego, ella se transforma en golondrina y vuela
lúgubremente alrededor de la columna en la que está
encerrado su marido. Una noche aparece la madre del niño en
el cuarto donde se desarrolla esta pequeña escena, ve al niño
en la chimenea, suelta un grito, que quiebra el encanto, y el
niño tiene que ser rescatado de la incineración. La golondrina,
en tanto, se ha transformado otra vez en la bella nodriza y
diosa, que explica la situación y le dice a la reina: «A propósito,
es mi esposo el que está ahí, dentro de esa columna, y le
agradecería que me lo dejara llevar a casa». Así que el rey, que
entretanto ha aparecido en escena, dice: Pues claro! Por
supuesto". Hace extraer la columna, se la entrega a Isis, y el
hermoso sarcófago que contiene a Osiris es depositado sobre
una barcaza principesca. En el camino de vuelta al delta del
Nilo, Isis quita la tapa del ataúd, se acuesta al lado de su
marido muerto, y concibe un hijo. Se trata de un tema que
aparece todo el tiempo en las antiguas mitologías bajo muchas
formas simbólicas: de la muerte viene la vida. Cuando la
barcaza toca tierra, la diosa da a luz entre los papiros a su hijo
Horus; y fue la figura de esta madre divina con su hijo
concebido de dios la que dio origen al modelo de la Virgen
Madre y viuda. El pájaro en vuelo, es un símbolo casi universal
del espíritu. Con la madre viuda en tanto ésta concibe
mediante el espíritu, sí. Pero aquí nos encontramos con un
pequeño detalle más. El hermano menor, Seth, celoso,
mientras tanto ha usurpado el trono de Osiris. No obstante,
para asumir propiamente el poder, debería casarse con Isis. En
la iconografía egipcia, Isis representa el trono. El faraón se
sienta sobre el trono, que es Isis, como un niño sobre el regazo
de su madre. Por eso, cuando estás delante de la catedral de
Charteres, puedes ver sobre uno de los portales de la fachada
oeste una imagen de la Virgen como el trono sobre el cual se
sienta el niño Jesús y bendice al mundo como su emperador. Es
precisamente la imagen que nos ha legado el más antiguo
Egipto. Los primeros padres y los primeros artistas imitaron
deliberadamente estas imágenes. Las mitologías esotéricas a
las que se refieren aquí son las del dios muerto y resurrecto:
Hiram, Cristo, Adonis, Gilgamesh, Osiris, uno tras otro. La
muerte y resurrección del dios está asociada en todas partes
con la luna, que muere y renace todos los meses. Durante dos
noches y tres días está oscura, y por eso tenemos a Cristo dos
noches y tres días en la tumba. Nadie sabe cuál puede haber
sido la fecha real del nacimiento de Jesús, pero se ha tomado la
fecha que era la del solsticio de invierno, el 25 de diciembre,
cuando las noches empiezan a hacerse más cortas y los días
más largos. Es el momento del renacimiento de la luz. Fue
exactamente la fecha de nacimiento del dios persa de la luz,
Mithra, el Sol. Esto sugiere que hay una idea de muerte del
pasado y nacimiento del futuro en nuestras vidas y en nuestro
pensamiento: muerte de la naturaleza animal y nacimiento de
la espiritual. Esos símbolos nos están hablando en ese sentido.
Por eso Isis ó Balkis la madre viuda del Sol puede decir: "Soy la
que es la madre naturaleza, madre de todas las cosas. Señora
de todos los elementos. Dueña de los poderes divinos, reina de
todo lo que está en, el infierno, pero principal entre todos los
que habitan el paraíso. Manifestada sola y bajo una única forma
entre todos los dioses y diosas El asno de oro, de Apuleyo, siglo
II d.C. El asno de oro es una de las primeras novelas que se han
escrito. Su principal personaje, su héroe, ha sido transformado,
por lujuria y magia, en un asno símbolo de la brutalidad animal,
y tiene que superar una ordalía de dolorosas y humillantes
aventuras hasta que su redención le viene por gracia de la
diosa Isis. Ella aparece con una rosa en la mano símbolo del
amor divino, no de la lujuria, y cuando el asno come la rosa
recupera su antigua condición de hombre. Pero ahora es más
que hombre, es un hombre iluminado, un santo. Ha
experimentado el segundo nacimiento virginal, ya sabes. De
modo que de la mera carnalidad animal se puede pasar a una
muerte espiritual y renacer. El segundo nacimiento es de una
encarnación exaltada, con forma espiritual. Y la diosa Madre
Viuda es la que produce todo esto. El segundo nacimiento se
lleva a cabo mediante una madre espiritual. Notre Dame de
París, Notre Dame de Chartres... nuestra Madre Logia etc.
(Joseph Campbell).
Renacemos espiritualmente entrando y saliendo de una Logia
Masónica. Ahí reside un poder exclusivo del principio secreto
femenino. También puedes acceder al renacimiento por
intercesión del sexo masculino. Pero usando este sistema de
símbolos, la mujer es la regeneradora. La tradición Masónica
propiamente es una reunión de la idea de las antiguas escuelas
milenarias, del Héroe como alguien que ha de unir los poderes
espirituales y temporal, y la idea clásica, helenística, de Hiram
muerto y resurrecto, y que renace en cada masón, como un
hijo meramente espiritual)
Trataremos con mayor detención de meditar sobre esta fuerza
llamada la Madre Viuda, de la que habla tanto la Masonería. No
limitémonos a considerar sus efectos en los centros astrales,
físicos y mentales, sino en todas las esferas, y en las otra más
superiores. Esta fuerza existe en todos los planos y su actividad
excita los centros. Hemos de tener en cuenta que
primitivamente fue el cuerpo astral una masa casi inerte, con
muy vaga conciencia, sin poder de acción ni claro conocimiento
del mundo circundante.
Por lo tanto, lo primero que ocurrió fue la elevación de esta
fuerza en el hombre hasta el nivel astral.
Una vez levantada o puesta en acción, sé transfirió al segundo
centro, correspondiente al ombligo, y vivificó, despertando así
en el cuerpo astral la aptitud de sentir todo linaje de
influencias, aunque todavía sin nada parecido a la definida
percepción de ver y oír.
Después se transfirió la fuerza al tercer centro astral, que
corresponde al bazo físico, y por su medio vitalizó todo el
cuerpo astral, capacitando al individuo para utilizarlo
conscientemente como vehículo de locomoción, aunque tan
sólo con muy vaga idea de lo que pudiese encontrar en sus
viajes.
Al despertarse el cuarto centro, adquirió el hombre la facultad
de recibir y simpatizar con las vibraciones de otras
entidades astrales, de modo que pudo comprender
instintivamente sus sentimientos.
La actividad del quinto centro, que corresponde a la garganta,
facultó al hombre para oír en el plano astral, esto es, desarrolló
el sentido que en el mundo astral produce en la conciencia el
mismo efecto a que llamamos audición en el plano físico.
El desarrollo del sexto, correspondiente al etéreo entre cejas,
produjo análogamente la vista astral, o sea la definida
percepción de la naturaleza y forma de los objetos astrales, en
vez de percibir vagamente su presencia.
El despertar del séptimo, o sea el de la coronilla, complementó
acabadamente la vida astral del hombre y perfeccionó sus
facultades. Respecto del séptimo centro parece que hay alguna
diferencia según la índole del hombre. En muchos de nosotros,
los vórtices astrales del sexto y séptimo de estos centros
convergen en el cuerpo pituitario, que en este caso es el único
enlace directo entre el plano físico y los superiores.
“La muerte del dragón ofrece beneficios que van más
allá de la destrucción de esta bestia enemiga de los seres
humanos. La sangre del dragón es benéfica, proporciona
inmunidad a Sigfrido, el héroe de Nibelungenlied (...).
Sigfrido se bañó en la sangre caliente de la bestia, siendo a
partir de entonces imposible herirlo (...). El punto
vulnerable de Sigfrido lo es por haber quedado sin la
protección de la sangretrofeo del dragón, es el único lugar
de su cuerpo al que no llegó el beneficio del resultado del
esfuerzo que le permitió vencer al dragón y que hizo
posible la proyección positiva, extraordinaria, maravillosa,
de la aniquilación de la bestia terrible, llena de cualidades
negativas que desaparecen con su muerte y que se
transforman en trofeo para quien lo venció”
Sin embargo, hay otros hombres en quienes el sexto centro
está todavía adherido al cuerpo pituitario, pero el séptimo se
dobla o diverge hasta coincidir su vórtice con la atrofiada
glándula pinea, que en este caso se vivifica y constituye una
comunicación directa con el mental inferior sin pasar por el
ordinario intermedio del astral. A este tipo de hombres se
refería al insistir en la reavivación de la glándula pineal.
La unidad está representada por el círculo; los cuatro
elementos, por el cuadrado. La obtención del uno a partir de
los cuatro se conseguía mediante un proceso de destilación y
sublimación, respectivamente, que discurría en forma
«circular», es decir, el destilado era sometido a diversas
destilaciones con objeto de que el «alma» o el «espíritu»
surgiera en su forma más pura. Por lo general, el resultado se
conoce con el nombre de quintaesencia, que, sin embargo, no
es el único nombre del «uno» siempre esperado y jamás
logrado. Como dicen los alquimistas, tiene «mil nombres»,
como la «materia prima». C. G. Jung en "Psicología y alquimia".
He aquí lo que dice sobre la destilación circular Heinrich
Khunrath en su Confesión: «Mediante circumrotación o giro
filosófico circular de lo cuaternario... traída de nuevo a la más
alta y más pura simplicidad o ingenuidad... Monadis Catholicae
pluscuamperfectae...»
AURA
“Somos una bobina y producimos un campo magnético
pulsante alrededor de nuestro cuerpo”. Doctora. Esther del Rio
"Puedo señalar la ocurrencia muy frecuente, en algunos casos
universal, de emanaciones luminosas de todos los objetos así
vistos por el durmiente, es más, vistos a menudo por él
mientras está despierto (como en el caso de la luz de las
yemas de los dedos de del operador o de otras partes
presentes), "en primer lugar, como indicación de que se trata
de una emanación de algún tipo. . .procede realmente de los
cuerpos en general, y "en segundo lugar, como confirmación
de los resultados de las investigaciones del barón von
Reichenbach, quien ha demostrado... la existencia de una
influencia peculiar (fuerza, fluido o agente imponderable) en
todas las formas de materia". y que impregna el universo, cuya
acción es percibida en diversas formas por una gran proporción
de la humanidad, y siempre
Estos experimentos parecen establecer de manera concluyente
la existencia de una nueva fuerza, conectada de alguna
manera desconocida con la organización humana, que por
conveniencia puede llamarse Fuerza Psíquica... Es
principalmente debido a las muchas oportunidades que he
tenido de llevar a cabo mi investigación en su presencia que
puedo confirmar de manera tan concluyente la existencia de
esta fuerza. Los experimentos que he intentado han sido muy
numerosos, pero debido a nuestra.
Se arroja luz sobre el asunto cuando digo que mi intención era
construir por medio de esta esfera un globo terrestre Barlow
“formado por una esfera de madera con alambre de cobre
envuelto en ranuras latitudinales. Está sostenido por un
pedestal de latón montado sobre una base de madera. El globo
se puede girar manualmente y colocar en diferentes ángulos. Al
conectarlo a una batería a través de los terminales de la base,
genera un campo magnético que puede ser detectado por una
aguja magnética inclinable, sostenida por un soporte separado
y ahora desaparecido. De esta manera el globo nos permite
simular una Tierra en miniatura con su correspondiente campo
terrestre actuando sobre las brújulas.
En 1600, William Gilbert había demostrado la inclinación
magnética utilizando una "terrella", un imán esférico. Leopoldo
Nobili ideó este modelo electromagnético en 1822, mientras
André-Marie Ampère formulaba la relación entre la electricidad
y el magnetismo. El instrumento, procedente de las colecciones
de Lorena, es conocido comúnmente como "globo Barlow", en
honor a Peter Barlow, quien en 1824 había presentado su
aparato en la Royal Institution de Londres”.
con un polo norte y un polo sur, equipado con las fuerzas
magnéticas que le son propias y aplicado a la piedra de toque
de la oda-luz. Se ve de hecho que los resultados obtenidos se
parecen sorprendentemente a los de las auroras boreales y
australes de nuestro planeta. Se pueden obtener semejanzas
más detalladas de las que aquí se le permiten al demostrador
mediante un mayor paralelismo, y con tal perfección que la
hipótesis de que la aurora boreal es positiva oda-light tiene
todas las probabilidades a su favor. Vemos, entonces, que
todos los fenómenos de luz extraña no son monocromáticos,
sino que son analizables, tras una observación más cercana, en
un iris regular.
Fácilmente concebimos que nuestra nueva fuerza o influencia
puede, como la luz, atravesar el universo sin dificultad,
mientras que, como el calor, puede penetrar a través de todos
los objetos, incluso a través de paredes de ladrillo o piedra.
“Los cuerpos cargados de Od actúan exactamente como el
imán.
en sensibles, pero no atraerá una partícula de limaduras”.
Y tal es precisamente el carácter del odyle [gr.: h-od-os,
camino, movimiento; h-yle, materia] del barón von
Reichenbach" Debo referirme una vez más al término odyle (en
las 'Cartas ódico-magnéticas' llamadas simplemente 'od'). He
condensado en el término odyle el último causa de todos los
fenómenos descritos por mí, en tal
hasta ahora, es decir, porque no son conciliables con nuestra
conocimiento previo de la esencia del magnetismo
y los demás imponderables, y en particular son
transferible del imán a lo que se llama
cuerpos no magnéticos, como metales, vidrio, seda,
agua, sales, en fin todos los cuerpos. Salvo que se movía con
menos velocidad que la luz y atravesaba cuerpos sólidos con
mucha más facilidad que el calor"
En mis investigaciones no me encontré con
el hecho de que los cuerpos no magnéticos se colocan
cuando se suspende a través de la corriente magnética,
y queda algo entre mis observaciones y
Si el magnetismo, el diamagnetismo y el odilo pueden
algún día se reducirá a un origen común, o si
seguirán separados por lo esencial
diferencias: estas son preguntas cuya solución
que me parece lejano. pero en absoluto
eventos que estas influencias incluyen completamente nuevos
propiedades, tanto de la materia viva como de la muerta.
El árbol de las Sefirot. (El árbol de la vida)
En la cosmovisión Azteca el universo era formado a partir (¡) de
un cocodrilo partido a la mitad donde la parte superior era el
cielo dividido en trece partes ( numero entre los Aztecas de
suerte) y el submundo en 9 (numero de mala suerte) , era un
universo vertical y como centro de este, pasando por en el
ombligo del dios de la muerte, (Mictlantecutli), para que no se
juntasen, un gigantesco Árbol, pivote cósmico (Cf. Domo de
Museo Nacional de Antropología), que en la parte más alta era
habitado por Ometéotl, el dios dual.
La dualidad esta implícita en el Árbol, así para los griegos el
árbol de Diana, lleva implícito la cualidad fálica de la diosa y
para los Aztecas era la unión cielo y tierra.
“Los nahuas poseían una cultura aparentemente politeísta, en
el fondo, el concepto de Teotl y Ometéotl demuestra una
jerarquización de las deidades en un sistema filosófico que
necesariamente conduce al monoteísmo, ya que los dioses
todos se sujetan al principio universal de la dualidad. Muchas
de esta deidades, en tanto que emanaciones o fuerzas
procedentes de la dualidad, son importante a estudiar en
medicina tradicional. Por ejemplo, Temazcalteci es la diosa del
temazcalli, de la medicina y de las yerbas medicinales;
Tzapotlatena es la primera deidad a inventar uxitl, una resina
del pino; Tonatzin la madre, diosa de la tierra y de la medicina
herbaria; y Xipetotec dios y patrón de los médicos y
enfermedades de la piel. Los Tlamatini eran los filósofos, sabios
y médicos de la más antigua filosofía monoteísta heredada de
los Toltecas. La fuerza universal representada por Ometéotl,
era la deidad suprema de la dualidad que manifestaban en
todo tiempo y en todas las cosas. La fuerza masculina de
Ometéotl se representaba por Ometecutli, y la femenina por
Omecihuatl.
Solo Ometéotl “dualidad generadora y sostén universal” esta
de pie por si misma, sus hijos, los primeros cuatro dioses
(Quetzalcóatl, Tezcatlipoca, Xipe, Huitzilopochtli) son fuerzas
en TENSIÓN y sin reposo, llevan el mismo germen de lucha en
un afán de predominio, cada una trata de identificarse con el
sol, para regir entonces la vida de los hombres y el destino del
mundo. En cada edad de la tierra –en cada sol – predomina uno
de ellos, simbolizando a la vez un elemento “tierra, aire, agua,
fuego” y uno de los cuatro rumbos de la tierra, que según los
conceptos cosmológicos, el universo tenia forma de cruz”. (Cf.
La filosofía Náhuatl, Miguel León-Portilla))
“Es pues de notar, que el amor es la inclinación del alma y la
fuerza y virtud que tiene para ir a Dios, porque mediante el
amor se une el alma con Dios; y así, cuantos más grados de
amor tuviere, tanto más profundamente entra en Dios y se
concentra con él.
De donde podemos decir, que cuantos grados de amor de Dios
el alma puede tener, tantos centros puede tener en Dios, uno
más adentro que otro; porque el amor más fuerte es más
unitivo, y de esta manera podemos entender las muchas
mansiones que dijo el Hijo de Dios haber en la casa de su
Padre:
“En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera,
yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para
vosotros”. (Jn. XIV, 2).
De manera que para que el alma esté en su centro, que es
Dios, según lo que hemos dicho, basta que tenga un grado de
amor, porque por uno solo se une con él por gracia; y si tuviese
dos grados, habrá, unirse y concentrarse con Dios otro centro
más adentro; y si llegare a tres concentrarse ha como tres; y si
llegare hasta el último grado, llegará a herir el amor de Dios
hasta el último centro y más profundo del alma, que será
transformarla y esclarecerla según todo el ser y potencia y
virtud de ella, según es capaz de recibir, hasta ponerla que
parezca Dios, bien así como cuando el cristal limpio y puro es
embestido de la luz, que cuantos más grados de luz va
recibiendo, tanto más de luz en él se va reconcentrando, y
tanto más se va esclareciendo; y puede llegar a tanto por la
copiosidad de luz que recibe, que venga él a parecer todo luz y
no se divise entre la luz, estando él esclarecido en ella todo lo
que puede recibir de ella, que es venir a parecer como ella”.
(Subida al Monte Carmelo, San Juan de la Cruz)
Los teorizadores de la cábala admiten el principio -irrenunciable
para la fe judía- de la trascendencia y la inmanencia de Dios,
pero no creen que sea Dios el creador inmediato del universo.
Lo ha creado por intermedio de diez emanaciones escalonadas
(sefirot), dotadas de poderes que ejercen una influencia
benéfica en la creación.
La religiosidad última de la cábala perseguía liberarse de las
cadenas de este mundo mediante la ascética y la mística.
Las buenas acciones de los judíos
piadosos pueden acelerar la llegada
de la era mesiánica, cuya esperanza
sobrevuela por encima de todas las
especulaciones cabalísticas.
1) KETER, 2)CHOKMAH, 3)BINAH, 4)
CHESED, 5)GEVURAH 6)TIPHERETH
O RAJAMIN, 7) NETZACH, 8)HOD,
9)YESOD, 10)MALKUTH O SHHEJINOH.
El sistema de las Sefirot, que seguía
la línea marcada por la aún más
antigua tradición de la merkavah (mística del trono de Dios), se
imaginó como una estructura de férreo carácter arquitectónico,
formada por "estaciones" diferenciadas por un nombre, por una
letra del alfabeto, por una cifra y por una densa red de
correspondencias mágicas.
Como cada Sefirot está directamente relacionado con una de
las diez esferas celestes (sistema solar), en su conjunto el
sistema constituye una descripción cosmológica.
Es también una completa síntesis de la realidad, puesto que a
cada Sefirot le corresponde una parte de lo existente, ya sea
ésta de naturaleza material, humana o incluso sobrenatural.
Por último, las Sefirot son también una descripción de Dios,
puesto que los diez "nombres" expresan otros tantos atributos
divinos.
El místico que los posea por completo, alcanzará el
conocimiento de la propia esencia de Dios.
Un límite teórico que los cabalistas consideraban inalcanzable
era el conocimiento del verdadero nombre de Dios.
Conociendo su nombre propio y secreto (el En Sof , formado,
según la tradición esotérica, por unas setenta y dos letras), se
entraría en posesión de la divinidad.
Para llegar a alcanzar este objetivo, la Cábala proponía una
forma de meditación basada en la contemplación mística
de las Sefirot.
A través de la realización de complicados rituales esotéricos en
los que se podían llegar a alcanzar profundos estados
autohipnóticos, el cabalista remontaba el camino de la creación
partiendo del Malkuth (mundo terrenal) y alcanzando a la
postre el Keter (la Corona de Dios).
El objetivo imposible de la breve vida de Pico de la Mirandola
(900 Conclusiones filosóficas, cabalísticas y teológicas, 1486)
no fue otro que el de conciliar la Cábala con el Cristianismo.
Sephiroth.
El Punto dentro del Círculo representa la operación general de
Kether y la Cruz dentro del Círculo la de Chokmah, porque en
ella están las raíces de la Sabiduría.
Al usar estas figuras lineales en la formación de Talismanes
Sephiróticos, recordar que;
La serpiente.
La serpiente era más astuta que todos los animales salvajes
que el SEÑOR Dios había hecho.
Eva y Lilith
En un esfuerzo por explicar las inconsistencias en el Antiguo
Testamento, se desarrolló en la literatura judía un sistema
interpretativo complejo llamado midrash que intenta reconciliar
las contradicciones bíblicas y dar un nuevo significado al texto
de las Escrituras.
Empleando tanto un método filológico como, a menudo, una
imaginación ingeniosa, los escritos midráshicos, que alcanzaron
su apogeo en el siglo II EC, influyeron en las interpretaciones
cristianas posteriores de la Biblia. Las inconsistencias en la
historia de Génesis, especialmente los dos relatos separados de
la creación, recibieron atención particular. Más tarde, a partir
del siglo XIII d.C., estas preguntas también se abordaron en la
literatura mística judía conocida como la Cábala.
Según la literatura midráshica, la primera esposa de Adán no
fue Eva sino una mujer llamada Lilith, que fue creada en el
primer relato de Génesis. Solo cuando Lilith se rebeló y
abandonó a Adán, Dios creó a Eva, en el segundo relato, como
reemplazo. En un importante texto de Cabalá del siglo XIII, el
Sefer ha-Zohar ("El Libro del Esplendor") escrito por el español
Moisés de León (c. 1240-1305), se explica que: Al mismo
tiempo que Jehová creó a Adán, creó a una mujer, Lilith, que al
igual que Adán fue arrebatada de la tierra. Ella fue dada a Adán
como su esposa. Pero hubo una disputa entre ellos sobre un
asunto que cuando llegó ante los jueces tuvo que ser discutido
a puerta cerrada. Ella pronunció el nombre inefable de Jehová y
desapareció.
En el Alpha Betha de Ben Sira ( Alphabetum Siracidis, o Sepher
Ben Sira ), una colección anónima de proverbios midráshicos
probablemente recopilados en el siglo XI EC, se explica más
explícitamente que el conflicto surgió porque Adán, como una
forma de afirmar su autoridad sobre Lilith, insistió en que ella
se acostara debajo de él durante las relaciones sexuales (23
AB). Lilith, sin embargo, considerándose igual a Adán, se negó,
y después de pronunciar el Nombre Inefable (es decir, el
nombre mágico de Dios) salió volando por los aires. Adam,
angustiado y sin duda también enojado por su comportamiento
insolente, la quería de vuelta.A pedido de Adán, Dios envió tres
ángeles, llamados Senoy, Sansenoy y Semangelof, quienes la
encontraron en el Mar Rojo. A pesar de la amenaza de los tres
ángeles de que si no regresaba a Adán, cien de sus hijos
morirían todos los días, ella se negó, alegando que fue creada
expresamente para dañar a los recién nacidos. Sin embargo,
juró que no dañaría a ningún niño que llevara un amuleto con
las imágenes y/o los nombres de los tres ángeles.
En este punto, la leyenda de Lilith como la "primera Eva" se
fusiona con la leyenda anterior de origen sumerio-babilónico,
que data de alrededor del 3500 a. C., de Lilith como un
demonio femenino alado que mata a los niños y pone en
peligro a las mujeres durante el parto. En este papel, fue una
de varios mazakim o "espíritus dañinos" conocidos por fórmulas
de encantamiento conservadas en inscripciones asirias,
hebreas y cananeas destinadas a protegerse contra ellos. Como
demonio femenino, está estrechamente relacionada con
Lamashtu, cuya maldad incluía matar niños, beber la sangre de
los hombres y comer su carne. Lamashtu también provocaba
abortos espontáneos en mujeres embarazadas, perturbaba el
sueño y provocaba pesadillas.
A su vez, Lamashtu es como otra mujer demonizada llamada
Lamia, una diosa serpiente libia, cuyo nombre es
probablemente una variante griega de Lamashtu. Al igual que
Lamashtu, Lamia también mató niños. Bajo la apariencia de
una mujer hermosa, también sedujo a hombres jóvenes. En la
Biblia Vulgata latina, Lamia se da como la traducción del
hebreo Lilith (y en otras traducciones se da como "búho chillón"
y "monstruo nocturno").
Debe recordarse que estas "mujeres" demoníacas son
esencialmente personificaciones de fuerzas invisibles
inventadas para dar cuenta de eventos y fenómenos que de
otro modo serían inexplicables y que ocurren en el mundo real.
Lilith, Lamashtu, Lamia y otros demonios femeninos como ellos
están asociados con la muerte de los niños y especialmente
con la muerte de los recién nacidos.
Puede imaginarse fácilmente que se les hizo responsables de
situaciones como el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante
(SMSL, también llamado muerte en la cuna) en el que un bebé
aparentemente sano muere sin motivo aparente. La muerte en
la cuna ocurre casi siempre durante el sueño nocturno y es la
causa más común de muerte de los bebés. Su causa aún
permanece desconocida.
Al inventar espíritus malignos como Lilith, Lamashtu y Lamia,
los padres no solo pudieron identificar al enemigo, sino también
saber de qué tenían que protegerse. Los amuletos con los
nombres de los tres ángeles estaban destinados a proteger
contra el poder de Lilith.
Lilith también personificó el libertinaje y la lujuria. En la Edad
Media cristiana, ella, o su descendencia femenina, las lilim, se
identificaron con las súcubos (las contrapartes femeninas de los
íncubos) que copulaban con los hombres mientras dormían,
provocando que tuvieran poluciones nocturnas o "sueños
húmedos".
Una vez más, Lilith y los de su especie sirven como una forma
de explicar un fenómeno inexplicable entre los hombres. Hoy
en día, el 85 por ciento de todos los hombres experimentan
"sueños húmedos" (la eyaculación de esperma mientras
duermen) en algún momento de sus vidas, principalmente
durante la adolescencia y los veinte años y tan a menudo como
una vez al mes.En la Edad Media, los monjes célibes intentaban
protegerse de estas visitas nocturnas de los lilith/súcubos
durmiendo con las manos cruzadas sobre los genitales y
sosteniendo un crucifijo.
A través de la literatura de la Cábala, Lilith se fijó en la
demonología judía, donde su papel principal es el de
estranguladora de niños y seductora de hombres. La Cábala
realzó aún más su carácter demoníaco al convertirla en
compañera de Samael (es decir, Satanás) y reina del reino de
las fuerzas del mal.
De esta forma, ella aparece como la contraparte negativa
antagónica de la Shekhinah ("Presencia Divina"), la madre de la
Casa de Israel. El Zohar contrasta repetidamente a Lilith, la
mujer prostituta impía, con la Shekhinah como la mujer santa,
noble y capaz. De la misma manera, Eva, la pecadora
desobediente y lasciva, se contrasta con la obediente y santa
Virgen María en la literatura cristiana.
A través de sus acoplamientos con el diablo (o con Adán, como
su súcubo), Lilith dio a luz a cien niños demoníacos por día (los
cien niños amenazados de muerte por los tres ángeles). De
esta manera, se responsabilizó a Lilith de poblar el mundo con
el mal.
Si preguntas cómo la propia Lilith, la primera esposa de Adán,
se volvió mala, la respuesta radica en su insubordinación a su
esposo Adán. Es su independencia de Adán, su posición más
allá del control de un hombre, lo que la hace "malvada".
Ella es desobediente y, como Eva, y de hecho todas las mujeres
que son obstinadas, se la percibe como una amenaza constante
para el estado de cosas divinamente ordenado definido por los
hombres.
Lilith se representa como una mujer poderosamente sexual
contra la que los hombres y los bebés sentían que tenían pocas
defensas y, salvo algunos amuletos, poca protección. Mucho
más que Eva, Lilith es la personificación de la sexualidad
femenina.
Su leyenda sirve para demostrar cómo, cuando no se controla,
la sexualidad femenina es disruptiva y destructiva. Lilith
destaca cómo las mujeres, comenzando por Eva, usan su
sexualidad para seducir a los hombres. Por lo tanto,
proporciona una dimensión sexual necesaria, que de otro modo
faltaría, a la historia del Génesis que, cuando se lee en
términos literales, retrata a Eva no como una malvada mujer
fatal, sino como una tonta ingenua y en gran parte asexuada.
Solo como un personaje parecido a Lilith, Eve podría ser vista
como una calculadora, malvada y seductora.
Lilith se menciona solo una vez en el Antiguo Testamento. En la
traducción de Darby de Isaías 34:14, la palabra hebrea original
se traduce como "lilith"; según Isaías, cuando la venganza de
Dios haya convertido la tierra en un desierto, "allí se
encontrarán las bestias del desierto con los chacales, y la cabra
montés clamará a su compañero; también la lilita morará allí, y
hallará para sí una lugar de descanso". Sin embargo, la misma
palabra se traduce en otros lugares como "búho chillón",
"criaturas nocturnas", "monstruos nocturnos" y "bruja
nocturna".
Aunque se ha sugerido que la asociación con la noche se deriva
de una similitud entre el demonio sumerio-babilónico Lilitu y la
palabra hebrea laylah que significa "noche", Lilith, sin embargo,
parece haber estado asociada con la oscuridad y la noche como
un momento de miedo, vulnerabilidad. y el mal.
En su forma demoníaca, Lilith es una criatura aterradora y
amenazante. Mucho más que Eva, personifica el verdadero
poder (sexual) que ejercen las mujeres sobre los hombres.
Ella representa el miedo más profundo y oscuro que los
hombres tienen de las mujeres y la sexualidad femenina. Así
como la sexualidad femenina, como consecuencia de este
miedo, ha sido reprimida y sometida a los más severos
controles en la sociedad patriarcal occidental, también se ha
mantenido oculta la figura de Lilith.
Sin embargo, ella acecha como una poderosa presencia no
identificada, un nombre tácito, en la mente de los
comentaristas bíblicos para quienes Eva y Lilith se entrelazan
inextricablemente y se mezclan en una sola persona. Es
importante destacar que es esta amalgama Eva/Lilith la que se
utiliza para identificar a las mujeres como la verdadera fuente
del mal en el mundo.
En el Testamento Apócrifo de Rubén (uno de los Testamentos
de los Doce Patriarcas, ostensiblemente los doce hijos de
Jacob), por ejemplo, se explica que:
Las mujeres son malas, hijos míos: porque no tienen poder ni
fuerza para hacer frente al hombre, usan astucias y tratan de
atraparlo con sus encantos; y al hombre, a quien la mujer no
puede subyugar con la fuerza, lo subyuga con la astucia.
(Testamento de Rubén: V, 1-2, 5)
Las referencias a Lilith en el Talmud la describen como un
demonio nocturno con cabello largo (B. Erubin 100b) y con una
apariencia humana pero con alas (B. Nidda 24b). En el "Tratado
sobre las emanaciones de la izquierda" del rabino Isaac ben
Jacob ha-Kohen, escrito en España en el siglo XIII, se la describe
con la forma de una mujer hermosa desde la cabeza hasta la
cintura, y "fuego ardiente" de su cintura hacia abajo. En otra
parte, el rabino Isaac la equipara con la serpiente primordial
Leviatán.
Nuestro conocimiento del ser humano es tan parcial y
distorsionado que el nazismo y el bolchevismo nos han dejado
perplejos y confusos. Estamos frente al mal y no sólo
ignoramos lo que se halla ante nosotros sino que tampoco
tenemos la menor idea de cómo debemos reaccionar. Y aunque
supiéramos responder seguiríamos sin comprender «cómo ha
podido suceder esto». Con manifiesta ingenuidad un estadista
afirma que no tiene «imaginación para el mal».
Efectivamente, no tenemos imaginación para el mal... porque
es el mal el que viene de nosotros y Dios no tiene nada que
ver.
Pero no solamente se creó un solo dios, sino, así mismo la
figura del Diablo, Satán, Lucifer, Belcebú, etc., Una figura
contraria (Diablo, en griego), opositor (Satanás, en Hebreo)
En el neolítico y en las mitologías, no existía la figura del Diablo
como lo conocemos actualmente, los dioses eran buenos y
malos, tal y como los humanos, fue el pueblo Semita los que
inventaron esta figura para poder hacer un balance entre el
bien y el mal, ya que como su dios era perfecto, no podía ser
malo.
Pero al crear un ser infinitamente malo también se crearon, una
serie infinita de mitos y pecados, ahora todo lo que fuese
pecado era relativo al Diablo. Así la noche paso ser parte del
mal, el sexo, la magia, la brujería, etc.. Así la serpiente de
Marduk, fue Satán. (Cf. Gen. 3,1) y de una sola vez, quien no
perteneciera al pueblo hebreo era adorador del Diablo y sus
dioses eran demonios.
Conforme avanzó el tiempo y la hegemonía de la iglesia
Católica que tiene sus raíces en la Hebrea, controló al mundo
occidental la figura del demonio fue impuesta y tomo formas
realmente grotescas, en donde la imaginación de los escritores
medievales, dieron rienda suelta a su imaginación, así Dante
nos dice que el Diablo era un ser gigantesco y monstruoso.
Conforme pasaron los años Satán tomó diferente aspectos que
fueron desde apuestos nobles hasta mujeres voluptuosas, pero
que en determinado momento, se transformaban a seres
horripilantes, con cuernos, patas de cabra y alas de murciélago
y así dar tremendo susto a sus ingenuas victimas.
Actualmente no ha cambiado esa imagen y por allí hay varia
películas sobre el tema, en donde por querer entrar en
“terrenos prohibidos”, el Chamuco les da tremendo castigo, o
trata de dominar el mundo e implantar su dominio en nuestras
vidas.
Pero parece que solo para los laicos persiste este mito, puesto
que el cardenal Ernesto Ramonti en Roma decía en el mes de
Julio del año 1992, que la figura del diablo estaba
desapareciendo, por que tenia todo ese año sin hablar con sus
colegas de él.
Primero, ahí está el cuarto que se ve al otro lado del espejo y
que es completamente igual a nuestro salón, sólo que con
todas las cosas dispuestas a la inversa... todas menos la parte
que está justo del otro lado de la chimenea. ¡Ay, cómo me
gustaría ver ese rincón! Tengo tantas ganas de saber si
también ahí encienden el fuego en el invierno... en realidad,
nosotros, desde aquí, nunca podremos saberlo, salvo cuando
nuestro fuego empieza a humear, porque entonces también
sale humo del otro lado, en ese cuarto... pero eso puede ser
sólo un engaño para hacernos creer que también ellos tienen
un fuego encendido ahí. Bueno, en todo caso, sus libros se
parecen a los nuestros, pero tienen las palabras escritas al
revés: y eso lo sé porque una vez levanté uno de los nuestros
al espejo y entonces los del otro cuarto me mostraron uno de
los suyos. La conciencia que el héroe tiene, de su culpa lo
obliga a trasladar la responsabilidad de ciertos hechos del yo al
otro yo. el doble.; su tremendo temor a la muerte lleva a la
transferencia al doble. Para eludir este, temor de la muerte , la
persona recurre al suicidio, que sin embargo ejecuta sobre su
doble, porque ama y estima demasiado su yo. Y por último, el
doble representa la encarnación del alma. Espejo de la
salvación eterna: “El Padre celestial ha creado a todos los
hombres a su imagen. Su imagen es su Hijo, su sabiduría
eterna…anterior a toda creación. Todos nosotros hemos sido
creados con relación a esta imagen eterna. Se encuentra ésta
esencial y personalmente en todos los hombres, cada cual la
posee entera e indivisa, y todos juntos no tienen tampoco más
que una sola. De este modo todos somos uno, íntimamente
unidos en nuestra imagen eterna, que es imagen de Dios y la
fuente en todos nosotros de nuestra vida y de nuestra llamada
a la existencia"
Freud: El tema del «doble» ha sido investigado
minuciosamente, bajo este mismo título, en un trabajo de O.
Rank. Este autor estudia las relaciones entre el «doble» y la
imagen en el espejo a la sombra, los genios tutelares, las
doctrinas animistas y el temor ante la muerte.
Rank nos dice: "En su vivienda, Dalduino practica posiciones
de esgrima delante de su gran espejo, y luego se hunde en
desconsoladas reflexiones acerca de su desagradable situación.
Scapinelli aparece y ofrece riquezas, y firma un contrato que le
permite tomar de la habitación de Balduino todo lo que le
plazca. Balduino ríe , señala las paredes desmidas y los
muebles primitivos; y firma, dichoso, el documento. Scapinelli
observa la habitación, en apariencia no encuentra nada que le
agrade, hasta que al cabo señala la imagen del espejo de
Dalduino. El estudiante sigue la corriente de la supuesta broma,
de buena gana, pero queda pasmado de asombro cuando ve
que su nlier ergo se separa del espejo y sigue al anciano a
través de la puerta y hacia la calle".
Sombra.
Porque al mediodía la sombra es minima y al amanecer y al
atardecer es gigante.
Esta comparación demuestra la equivalencia del espejo y la
sombra como imágenes, que se aparecen al yo
como sus semejanzas. Espejo de la salvación eterna: “El Padre
celestial ha creado a todos los hombres a su imagen. Su
imagen es su Hijo, su sabiduría eterna…anterior a toda
creación. Todos nosotros hemos sido creados con relación a
esta imagen eterna. Se encuentra ésta esencial y
personalmente en todos los hombres, cada cual la posee entera
e indivisa, y todos juntos no tienen tampoco más que una sola.
De este modo todos somos uno, íntimamente unidos en nuestra
imagen eterna, que es imagen de Dios y la fuente en todos
nosotros de nuestra vida y de nuestra llamada a la existencia"
Nos hallamos así, ante todo, con el tema del «doble» o del
«otro yo», en todas sus variaciones y desarrollos, es decir: con
la aparición de personas que a causa de su figura igual deben
ser consideradas idénticas; con el acrecentamiento de esta
relación mediante la transmisión de los procesos anímicos de
una persona a su «doble» —lo que nosotros llamaríamos
telepatía—, de modo que uno participa en lo que el otro sabe,
piensa y experimenta; con la identificación de una persona con
otra, de suerte que pierde el
dominio sobre su propio yo y coloca el yo ajeno en lugar del
propio, o sea: desdoblamiento del yo, partición del yo,
sustitución del yo; finalmente con el constante retorno de lo
semejante, con la repetición de los mismos rasgos faciales,
caracteres, destinos, actos criminales, aun de los mismos
nombres en varias generaciones sucesivas.
Cada noche, Ra, el dios el Sol, atraviesa el firmamento en su
barca y desaparece de la vista el horizonte, por Occidente para
emerger nuevamente, fuerte, glorioso, rejuvenecido, por
Oriente. Pero su viaje a través del inframundo está lleno de
peligros. Las fuerzas del Caos asociadas al Océano primitivo no
descansan en su empeño de sumergir el Universo de nuevo al
Nun del que surgió; y antes de poder renacer por el Este el dios
Sol tiene que enfrentarse a la encarnación de esos poderes del
Caos, la temible y colosal serpiente Apep, que cada noche
ataca a la barca solar.
Los dioses utilizan heka, el poder de la magia, para enfrentarse
a Apep y salvaguardar la barca del dios Sol y al Universo todo.
De hecho, Heka, representado como un dios, acompaña a Ra y
le protege. Mientras tanto, en la tierra, los sacerdotes magos
realizan ritos y actos de magia para ayudar al dios y a sus
acompañantes. Modelan figuras de la monstruosa Apep, la
increpan, la maldicen, escupen sobre ella, la alancean, lanzan
sus hechizos sobre ella.
Prometeo, toma este regalo, este gallo, Este gallo negro que yo
te regalo Devóralo por mí, devóralo por Medea Por la rubia
Medea,
Luego duerme, duerme bien, Duerme bien hasta que el día
amanezca Y te enfrentes a Fafnir cuyas alas, de cambiantes
colores y tornasoles, a las nubles y arreboles del Poniente
semejantes, cubren las escamas duras de que tiene el cuerpo
armado, de un verde jaspe esmaltado de oro entre líneas
oscuras.
Los ojos son dos topacios con aquella luz flamante que, estando
cristal delante, expira por sus espacios. La boca de rayos llena,
y los pies de cocodrilo que en las márgenes del Nilo tiembla su
estampa la arena ¡Cuídate del Dragón, hijo mío! ¡Guárdate de
los dientes que trituran Y de las zarpas gue desgarran! Valiente
empuña la espada Glam; a la hueste manzona acomete sin
descanso; luego, reposósete bajo el árbol de la iluminación y
quedósete sesudo contemplando... - Espada que de éste árbol
fuiste sacada por la poderosa mano de mi pater y fuiste forjada
por el hábil Nibelungo La espada justiciera En el cinto la espada
y en la mano el azor, Desenvainaré mi espada y mataré, he
desenvainado la espada y no volveré a envainarla”. ¡La espada,
la espada, afilada y bruñida!, bruñida para fulgurar y afilada
para masacrar. La bruñeron y la afilaron para ponerla en manos
del asesino.
”¡Grita y gime, hijo de hombre, que la espada se perfila que
hiera la espada, y vuelva a herir. Es la espada de la muerte la
espada asesina. Es la espada bruñida para centellear y afilada
para matar.
¡Exhibe tu filo, espada asesina! “La espada, la espada está
desenvainada para la masacre; pulida está para devorar y
centellear como relámpago. La espada degollará. Pero su día
ha llegado; ¡la hora de su castigo es inminente!
”¡Espada, vuelve a tu vaina! Allí, en tu tierra de origen, donde
fuiste forjada, ¡allí te juzgaré! Sobre ti derramaré mi ira, sobre
ti soplaré el fuego de mi furor; te entregaré en manos de gente
sanguinaria y destructora. Serás pasto para el fuego; salpicaré
con tu sangre todo el país, y borraré tu memoria de la faz de la
tierra. Yo, el Señor, lo he dicho”-
Hasta entonces guarda con esmero los trozos de la espada.
Con ellos alguien forjará una excelente espada que se llamará
Gramr Gram, la espada que Odin golpeó en el árbol Branstock
que sólo Sigmund el Völsung fue capaz de sacar. Se rompió en
la batalla con Odin pero más tarde fue forjada de nuevo por el
hijo de Sigmund Sigurd y la usó para matar al dragón Fafnir.
Después de ser reforjada, podría escindir un yunque en medio.
Gram, Durendal, Joyeuse, Excalibur.
Sus viejas guerras andan por el verso, que es la única memoria.
El universo las siembra por el Norte y por el Sur.
En la espada persiste la porfía de la diestra viril, hoy polvo y
nada; en el hierro o el bronce, la estocada que fue sangre de
Adán un primer día. Gestas he enumerado de lejanas espadas
cuyos hombres dieron muerte a reyes y a serpientes. Otra
suerte de espadas hay, murales y cercanas.
Déjame, espada, usar contigo el arte; yo, que no he merecido
manejarte. ¿Es verdad lo que dicen, que el rey Sigmund te
entregó la espada Gramr rota en dos? Portando su espada
Gram, Sigurd excava un agujero y entra en él para atacar el
vientre blando del dragón: “Cuando Fafnir iba reptando hacia el
agua y pasó por encima del agujero, Sígurd le clavó la espada y
aquello fue su muerte”
EZEQUIEL 21
Hjördís equivale a «diosa de la espada» (Catalogue, 124)
¡Cuídate del Dragón, hijo mío!
¡Guárdate de los dientes que trituran
Y de las zarpas gue desgarran!
Valiente empuñó la espada Glam;
a la hueste manzona acometió sin descanso;
luego, reposóse bajo el árbol de la iluminación
y quedóse sesudo contemplando... Espada que de éste árbol
fuiste sacada por la poderosa mano de mi pater y fuiste forjada
por el hábil Nibelungo
La espada justiciera
En el cinto la espada y en la mano el azor,
Desenvainaré mi espada y mataré, he desenvainado la espada
y no volveré a envainarla”. ¡La espada, la espada,
afilada y bruñida!,
bruñida para fulgurar
y afilada para masacrar.
La bruñeron y la afilaron
para ponerla en manos del asesino.
”¡Grita y gime, hijo de hombre,
que la espada se perfila que hiera la espada, y vuelva a herir.
Es la espada de la muerte
la espada asesina.
Es la espada bruñida para centellear
y afilada para matar.
¡Exhibe tu filo, espada asesina!
“La espada, la espada está desenvainada para la masacre;
pulida está para devorar y centellear como relámpago. La
espada degollará. Pero su día ha llegado; ¡la hora de su castigo
es inminente!
”¡Espada, vuelve a tu vaina! Allí, en tu tierra de origen, donde
fuiste forjada, ¡allí te juzgaré! Sobre ti derramaré mi ira, sobre
ti soplaré el fuego de mi furor; te entregaré en manos de gente
sanguinaria y destructora. Serás pasto para el fuego; salpicaré
con tu sangre todo el país, y borraré tu memoria de la faz de la
tierra. Yo, el Señor, lo he dicho”
Y así, mientras cavilaba firsuto.
¡¡Hete al Galimatazo, fuego en los ojos,
que surge hedoroso del bosque turgal
y se acerca raudo y borguejeando!!
¡Zis, zas y zas! Una y otra vez
zarandeó tijereteando el gladio vorpal!
Bien muerto dejó al monstruo, y con su testa
¡volvióse triunfante galompando!
¡¿Y haslo muerto?! ¡¿Al Galimatazo?!
Hasta 1924 la espada estaba suelta y se podía extraer, pero
por miedo a que fuera robada se vertió plomo fundido en la
ranura para dejarla fijada. En aquel tiempo, un árbol, un solo
árbol, un árbol
huluppu
fue plantado a las orillas del Éufrates. El árbol fue nutrido por
las aguas del Éufrates. “Voy a llevar este árbol a Uruk. Voy a
plantar este árbol en mi jardín sagrado Una serpiente que no
podía ser encantada hizo su nido en las raíces del árbol
huluppu. Mis besos pueden ser finamente trazados en línea,
comola serpiente que se desliza a través de cada raíz áspera
en el tronco de tu tembloroso cuerpo.
Después te conviertesen serpiente, yo me convierto en rama y
aún después todos nos convertimos en serpientes,
entrelazadas El pájaro Anzu puso sus crías en las ramas del
árbol. Y la oscura doncella Lilith construyó su casa en el tronco.
¡Cómo lloré! (Pero ellos no se iban de mi árbol).”
Cierto día, cuando
Hugo de san Victor mantenía una discusión con “los hermanos”
de San Víctor –abadía parisina de canónigos
agustinos– en la que ellos hacían las preguntas y Hugo las
respondía, la conversación derivó
al tema de la “inquietud del corazón humano”, es decir, la
incapacidad del ser humano de permanecer estático en
presencia de Dios a través de la contemplación20. Sin duda se
trataba de los alumnos habituales de Hugo y posiblemente
también de otros monjes más avanzados.
Así lo podemos ver en una miniatura a folio completo de un
manuscrito del siglo xii de Saint Albans. Esta imagen, donde se
representa a Hugo enseñando, antecede al pasaje introductorio
de El Arca moral (una obra fundamental relacionada con el
Arca), a la que sigue una copia de El Arca Mística. Estos
hermanos21 pidieron a Hugo que explicase cómo tuvo lugar
dicha incapacidad, y cuáles eran los medios para superarla. Sin
embargo, en lugar de responder a sus peticiones directamente,
para argumentar su respuesta Hugo prefirió seleccionar un
pasaje bíblico al que aplicar un análisis exegético completo y
sistemático.
Cuando Zeus decidió poner fin a la Edad de bronce con el gran
diluvio,[7] Deucalión, por consejo de Prometeo, construyó un
arca[8] (o más bien un cofre)[9] y, disponiendo dentro de ella lo
necesario, se embarcó en compañía de Pirra. Al nicho del dios
Muhra, centinela de sus puertas! Y estos babilonios -ellos, los
pájaros, y tú, el señuelo- Tras haberles atrapado en la red, Erra-
el-valeroso, ¡Tú les has cogido y destruido! Ya que,
abandonando la ciudad y saliendo fuera, Tú has revestido con
la apariencia de un león Y has entrado en el palacio: Desde que
te han observado, las tropas han tomado las armas, Y el
corazón del gobernador, revanchista contra Babilonia, Se ha
enfurecido: Él ha expedido a sus soldados, como para espoliar
a un enemigo,25Lanzando al peor capitán del ejército (y
diciéndole): “¡Esta ciudad a la que yo te envío, hombre, No
respeta a ningún dios, no teme a nadie, ¡Mata tanto a
pequeños como a grandes, Sin perdonar a un solo bebé,
todavía en las tetas! ¡Después de lo cual, saquea todos los
tesoros acumulados de Babilonia! ”El ejército del rey, reunido,
Se ha introducido en la ciudad, El arco inflamado, la espada
desenvainada. Hasta el personal exento, Bajo protección
sagrada de Anu y de Dagán, Tú has hecho tomar las armas; Tú
has entregado su sangre, como el agua, a las alcantarillas de
laciudad; Tú te has abierto las venas, Para hacer llevarse el
contenido el río! Marduk, el gran señor, a este espectáculo, Ha
exclamado: “¡Maldición!” y su corazón se ha oprimido; Un
anatema implacable se ha llevado sobre su boca:¡Él ha jurado
no beber el agua del río, Y, por repugnancia a su sangre
derramada,No regresar al Esagil!40¡Ah! (decía él),
¡Babilonia,De la que yo había, como a una palmera, exaltado el
ramaje, Y que el viento ha desecado!¡Ah! ¡Babilonia, Que yo
tenía, como una piña, cargada de granos,Sin aprovechar sus
frutos!¡Ah! ¡Babilonia,Que yo había plantado como un jardín de
abundancia,Sin gozar de su rendimiento!¡Ah! ¡Babilonia,Que yo
había puesto en el cuello de AnuComo un sello de ámbar
amarillo!¡Ah! ¡Babilonia, que yo había tomado en mano,Sin
dejarla a ningún otro,Como la Tableta-de-los-destinos!».45
Glosa
: Así habló todavía el príncipe Marduk-[…] desde siempre […]
¡Quién querrá dejar el embarcadero del muelle,El calado no
tenía más que dos codos,Deberá atravesarlo a pie!¡El agua
descenderá en los pozos, a un codo de profundidad,
Ningún hombre sobrevivirá!¡A lo ancho, en la alta mar,Las
masas de agua de cien millas de altoVolcarán las barcas de los
pescadoresA pesar de las espadillas!-50¡Y en Sippar, ciudad
antigua,Sobre el territorio de quien el Señor de la tierraNo
había hecho llegar el DiluvioContra la voluntad de Shamash, su
dios, Tú has destruido la muralla y demolido el basamento!¡En
te en el panteón mesopotámico, especialmente entre los
asirios, quienes la elevaron para convertirse en la deidad más
alta que adoraban. En el llamado Jarrón de Ishtar, actualmente
en el Louvre de París, se la representa con ambas manos
mostrando las palmas. El famoso relieve de Burney en el Museo
Británico de Londres, la muestra sosteniendo símbolos de vara
y anillo en ambas manos abiertas. El culto a Ishtar se introdujo
en el reino de Judá y sobrevivió en partes de Anatolia y
Mesopotamia superior hasta el siglo XVIII d.C. Una vez más, al
igual que Tanit, Ishtar fue vista como la Reina del Cielo y
asociada con el amor, el deseo, fertilidad y belleza. Tenga en
cuenta que ambas diosas son mujeres, la mano abierta para la
protección tiene cada vez más una connotación exclusivamente
femenina.
Es innecesario decir que el culto a Tanit e Ishtar dejó sus
huellas en toda la región, y continuó siendo utilizado el
simbolismo de la mano abierta para la protección, lo que
resulta en la llamada khamsa símbolo, tafust en las lenguas
bereberes. Se usa como un amuleto en forma de palma o
simplemente una mano humana para brindar protección contra
el mal de ojo y la magia negra. Los talismanes y colgantes
khamsa de plata son muy comunes y populares, especialmente
entre los bereberes del norte de África. Las manos también se
pueden ver pintadas encima de las puertas, siendo utilizadas
como aldabas o incorporadas a la pared de la casa. Varias
khamsa de finales del siglo XIX a mediados del siglo XXlos
talismanes se exhiben en museos famosos como el Museo
Británico o el Tropenmuseum de Amsterdam. La Mano de
Fāṭima también se representa sobre la Puerta de la Justicia en
la fortaleza de la Alhambra de Granada, que fue la puerta de
entrada original a la Alhambra, construida por Yūsuf I, sultán de
Granada en 1348. La posición sobre una puerta es una práctica
común para mantén el mal fuera.
Mientras que los musulmanes la llaman la Mano de Fāṭima,
refiriéndose a la hija del Profeta Muammad, los judíos la llaman
la Mano de Miriam, refiriéndose a la hermana del Profeta
Moisés. Ambas mujeres con un importante papel histórico,
ambas parientes de importantes profetas. Recuerde el género
tanto de Tanit como de Ishtar, lo que confirma el hecho de que
la mano khamsa es de hecho una mano femenina. Tanto en
árabe como en hebreo, un nombre común para este talismán
de mano es, respectivamente, khamsa ( ) خمسةy khamsa (
)חמסה, la palabra para el número cinco, una referencia a los
cinco dedos de la mano.
Además de las imágenes culturales musulmanas, el khamsa
también es un símbolo importante en el arte judío, el
misticismo y ciertos rituales, y aparece comúnmente en la vida
diaria de los hogares judíos modernos, a veces siendo tan
omnipresente como la Estrella de David. La función es la
misma: proteger contra el mal, la magia negra y la mala suerte.
La popularidad del khamsa es particularmente alta entre la
comunidad judía sefardí (norteafricana), expuesta a la cultura
bereber y al culto de Tanit en las tierras púnicas. Durante las
fiestas sefardíes de henna, por ejemplo, el khamsase recrea
pintando un “ojo” en la palma de la mano y exponiendo la
palma. Anteriormente menospreciado por las comunidades
Ashkenazi (europeas) en Israel, hoy en día es comúnmente
difundido y aceptado entre todos los grupos étnicos y culturales
dentro del judaísmo.
Aunque la popularidad y los orígenes históricos del khamsa se
atestiguan principalmente en todo el norte de África y sus
pueblos bereberes, probablemente como un legado directo del
simbolismo de Tanit, otra mano similar es bastante popular en
países asiáticos como Irán, Pakistán e India, la llamada Mano
de ' Abbās . A menudo combinada con la Mano de Fāṭima, esta
mano generalmente está atestiguada en las imágenes
religiosas chiítas y ha influido en el llamado ʿalam , manos de
latón, plata o acero fuertemente grabadas que se usan como
astas de bandera bajo los otomanos, safávidas y mogoles por
igual sin el Contexto religioso chiíta. Es difícil distinguir la Mano
de Fāṭima y la Mano de 'Abbās, excepto por inscripciones
específicas.
La leyenda no dice si este ser humano dual fue unificado lado a
lado o por las espaldas. Si fue por las espaldas, Lilith se
convirtió automáticamente en la sombra de Adán. Con las dos
mitades divididas, en vez de tratarla como igual intentó
dominarla y al perder Lilith, Adán perdió también la mitad de su
propio Self. Por causa de la historia anterior, disimuladamente,
mientras dormía Adán profundamente, surge Eva, la “Madre de
todos los vivientes”.
La serpiente o el demonio (según algunos la propia Lilith) hizo
con que la segunda Lilith, Eva, condujera a Adán a alcanzar el
Conocimiento del bien y del mal.
Esto nos puede llevar a una interesante teoría, que simplificaria
increíblemente las cosas. Lo bueno lo malo es producto del
hombre y no de Dios. Esto es cierto si se considera la frase de
Heraclito "El bien y el mal es uno solo" y la sentencia de Dios al
decirle a Adán no comas de este árbol, puesto que el día que lo
hicieses, morirás. Ciertamente no murió, pero si separó lo
bueno y lo malo.
Ningún hombre sobrevivirá! ¡A lo ancho, en la alta mar,
Las masas de agua de cien mill as de alto Volcarán las
barcas de los pescadores A pesar de las espadillas! ¡Y
en Sippar, ciudad antigua, Sobre el territori o de quien
el Señor de la tierra No había hecho llegar el Diluvio
Contra la voluntad de Shamash, su dios, Tú has
destruido la muralla y demolido.
Ouroboros.
Los egipcios representaron la eternidad, es decir, el tiempo
infinito, como una serpiente devorando su propia cola. El poeta
Claudiano, nacido en Alejandría, escribió en los últimos
cincuenta versos de su poema Consulado de Estilión II: vv. 424
y sigs. un pasaje bastante intrigante, al indicar que el Sol, tras
uncir un carro, visita la caverna del Tiempo (Aijwvn): «Existe
lejos, desconocida e impenetrable para nuestra raza, apenas
accesible para los dioses, una caverna de inmensa edad,
tenebrosa madre de los años, que de su anchuroso seno suelta
el tiempo y lo hace volver de nuevo. Rodea la cueva una
serpiente que todo lo va consumiendo con plácida majestad,
perpetuamente mantiene el brillo en sus escamas y con su
boca devora la cola curvada hacia atrás volviendo a pasar con
el silencioso movimiento por su propio comienzo» En la
iconografía alquímica el color verde se asocia con el principio
mientras que el rojo simboliza la consumación del objetivo del
Magnum Opus (la Gran Obra). El Ouroboros (del Griego
"ουροβóρος") es un símbolo ancestral que muestra un gusano,
una serpiente o un dragón engullendo su propia cola y
formando así un círculo. Ouroboros, el dragón que se devora
por la cola, esta figura circular constituye él mándala
alquimista básico. La serpiente mordiéndose la cola es
Ouroboros o Uróboros O La Eternidad, la Inmortalidad.
Tú enseñas que hay un gran año del devenir, un monstruo de
gran año: una y otra vez tiene éste que darse la vuelta, lo
mismo que un reloj de arena, para volver a transcurrir y a
vaciarse, de modo que todos estos años son idénticos a sí
mismos, en lo más grande y también en lo más pequeño, de
modo que nosotros mismos somos idénticos a nosotros mismos
en cada gran año, en lo más grande y también en lo más
pequeño. Y si tú quisieras morir ahora, oh Zaratustra, mira,
también sabemos cómo te hablaría entonces a ti, mismo, ¡más
tus animales te ruegan que no mueras todavía!
Esto es Seguramente un Gran Milagro y sin Ningún Engaño.
Ese es un Dragón Venenoso, Allí Deberá Estar la Gran Medicina
que cura el Alma. El mercurio se precipita o se sublima, se
disuelve en su propia agua propicia, y después una vez más se
coagula. Un dragón salvaje vive en el bosque, el más venenoso
él es, con todo no careciendo nada: Cuando él ve los rayos del
sol y de su fuego brillante, él dispersa al extranjero su veneno,
y vuela hacia arriba tan ferozmente que ninguna criatura viva
puede estar de pie ante de él, ni incluso el Basilisco lo iguala.
Él quien posee la habilidad de aniquilar, astutamente que ha
escapado de todos los peligros. Aun todo el veneno, y colores
son multiplicados en la hora de su muerte.
El veneno de la Serpiente se convierte en la gran medicina del
Alma.
El iniciado masón consume rápidamente su veneno, él devora
su cola venenosa. Todo esto se realiza en su propio cuerpo, del
cual fluye enseguida el bálsamo glorioso de la Inmortalidad,
con todas sus virtudes milagrosas. He aquí que todos los sabios
se alegran en voz alta.
El Ouroboros, es la emblemática serpiente del antiguo Egipto y
la antigua Grecia, representada con su cola en su boca,
devorándose continuamente a sí misma. Expresa la unidad de
todas las cosas, los materiales y las espirituales, que nunca
desaparecen sino cambian de forma perpetua en un ciclo
eterno de destrucción y nueva creación.
En algunas representaciones antiguas, el Ouroboros aparece
complementada con la inscripción griega Hen to pan (Todo es
uno) Se asocia a la masonería, alquimia, al gnosticismo y al
hermetismo. Representa la naturaleza cíclica de las cosas, el
eterno retorno y otros conceptos percibidos como ciclos que
comienzan de nuevo en cuanto concluyen.
En un sentido simboliza el tiempo y la continuidad de la vida.
En algunas representaciones el animal se muestra con una
mitad clara y otra oscura haciendo recordar la dicotomía de
otros símbolos similares como el yin y yang.
En la Alquimia, el Ouroboros simboliza la naturaleza circular de
la obra del alquimista que une los opuestos: lo consciente y lo
inconsciente. Siendo igualmente un símbolo de purificación,
que representa los ciclos eternos de vida y muerte. Tenemos
que… El Ouroboros es la serpiente que se muerde la cola, el
símbolo de la eternidad de las cosas, del nuevo comienzo
después de la muerte de las cosas, de la natural dualidad de
las cosas. El Ouroboros es la serpiente alquímica, aquella que
dice que todo acabó, pero que también todo comienza, aquella
que está presente en todo lo creado y que todo lo creado es un
enorme Ouroboros.
Con esto nos podríamos dar la tarea de abarcar algo difícil de
comprender que todo debe acabar para comenzar de nuevo.
Otras opiniones definen que el Ouroboros es visto como la
serpiente alada con rasgos de dragón que devora
continuamente su propia cola formando de esta manera un
círculo. El Ouroboros reúne, así, los contenidos significativos de
varios símbolos en uno: la serpiente, las alas, el suicidio, el
círculo. En cuanto a simbología se refiere que es lo que nos
concierne: La serpiente: representa la sabiduría ancestral, el
mito primigenio del mundo subterráneo. Las alas: más allá de
simbolizar lo espiritual, son la sublimación de lo material.
La autodestrucción o suicidio: es el hecho de que el animal se
devore a sí mismo, que es a su vez metáfora del ciclo vital,
donde no hay frontera clara entre inicio y fin. El círculo: es la
idea sintética de la perfección.
(Juan 3:14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto,
así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado)
En cuanto a los Ouroboros, en la alquimia, esta simboliza la
naturaleza circular de la obra del alquimista que une los
opuestos; lo consciente y lo inconsciente, además de que una
expresión de la mitología nórdica, decía que la serpiente
Jormungandr llegó a crecer tanto que pudo rodear el mundo y
apresarse su propia cola con los dientes, que simbolizaba esto
mismo, a los Ouroboros o Uróboros, también en la Alquimia, es
un símbolo de purificación, que representa los ciclos eternos de
vida y muerte.
Además, El Ouroboros alquímico de los masones, por el
contrario contiene una unidad dual, similar a los símbolos del
Ying y el Yang: El Ouroboros representa lo redondo que
contiene, es decir, el vientre primitivo materno y el útero, pero
también la unión del antagonismo masculino-femenino, los
ancestros, padre y madre unidos en cohabitación permanente.
El incesto urobórico es una forma de penetración en la madre,
de unión con ella, el Ouroboros simboliza también el impulso
creador del nuevo comienzo, la "rueda que gira por sí misma",
el primer movimiento y la espiral. El Ouroboros o serpiente que
se muerde la cola haciendo un círculo, como devorándose,
acción que implica la renovación incesante del ser cósmico que
se nutre de sí mismo, en palabras de Macrobio, es el símbolo
del Universo o la eternidad, con un sentido cósmico originario.
El mito originariamente gnóstico ha experimentado una
transformación extraña: Nous y physis se han convertido en
una misma cosa y en la natura abscondita en la prima materia,
sin que exista diferencia entre ellos.
Prometeo y Epimeteo son la representación de los hombres
interior y exterior, como Cristo y Adán. La facultad de
«convertirse en todo», que se atribuye al hijo de Dios, no es
sólo una propiedad del pneuma sino también del mercurio
alquimista, del que se elogia su ilimitada capacidad de
transformación, en concordancia con la versatilidad del
Mercurio astrológico.
Es la materia lapidis, es decir, la sustancia de transmutación
por excelencia. Igualmente se atribuye al mercurio la
capacidad de penetración: atraviesa los cuerpos como un
veneno. Antimimos, el imitador, el principio maligno, aparece
como el contrario del hijo de Dios. Se considera también hijo de
Dios. Es aquí donde se apartan con claridad los contrastes
existentes en la divinidad. Nos tropezamos en muchos lugares
con este demonio en forma de αντιμιμον πνεύμα .
Está en el cuerpo del hombre como espíritu de las tinieblas y
obliga al alma humana a que satisfaga todos sus apetitos
pecaminosos.
El paralelismo con esta contraposición está en la naturaleza
doble del Mercurio, que, en el proceso alquimista, se manifiesta
la mayor parte de las veces en la forma del Ouroboros, del
dragón que se devora a sí mismo, que consigo mismo se
aparea, se embaraza, se mata a sí mismo y de nuevo se
hace resucitar. Como hermafrodita, está integrado por
contrastes y es, al mismo tiempo, el símbolo de unión de éstos.
Por un lado, es un veneno mortal, un basilisco y un escorpión;
por otro, la panacea y un salvador.
La fórmula hermética: "Lo de abajo es como lo de arriba, y lo
de arriba como lo de abajo...", ofrece la clave y la regla a seguir
en todas las operaciones alquímicas, ciertamente esta
condición se pueda dar en el espacio exterior donde no existe
la referencia gravitacional, para el “arriba y el abajo”, basada
en la certeza de que el cosmos constituye un todo ordenado y
jerarquizado en distintos planos y niveles, los cuales se
relacionan y vinculan entre sí gracias a las leyes de las
analogías y las correspondencias simbólicas.
Esto hace posible que "lo de abajo" (la Tierra o el hombre) se
comunique y conozca "lo de arriba" (el Cielo), para lo que es
necesario que en uno exista algo del otro, es decir, que vibren
en una misma frecuencia de onda.
Aquí aparece también otra máxima alquímica de suma
importancia para el proceso de transmutación: "lo semejante
atrae a lo semejante". O dicho de otra manera, ¿cómo se
podría alcanzarse el Conocimiento (la Piedra Filosofal) e
identificarse con él, si éste no fuera inmanente a la propia
realidad del mundo y de la vida?
“En la iconografía alquímica es frecuente representar el cuerpo
inerte del alquimista yaciendo en una tumba –imagen del
Athanor. Por una parte, la separación de lo puro de entre lo
impuro, exige necesariamente el paso por la muerte, los
misterios de Thanatos oficiados en el Athanor, el horno secreto
de los alquimistas, cuyo fuego devora las partes más groseras
de la materia para devenirlas en espíritu y volverlas a
cristalizar de nuevo de acuerdo con la perfecta geometría que
les impuso el Único Señor, el Señor del Multiverso– o en el
suelo (simbolizando la muerte iniciática), el cual cobra vida –
resucita– gracias a las gotas de lluvia que sobre él descienden.
La separación y la conjunción no son otra cosa que la
'disolución' y la 'coagulación' –solve et coagula–, que se
corresponden con las dos etapas o fases que determinan todo
el proceso de transmutación. A una disolución corresponde la
muerte a un plano (a una concepción del mundo y de nosotros
mismos), y una coagulación: el nacimiento a otro”.
Nuevamente el renacimiento, pero con apego al ciclo vital.
“Los filósofos herméticos denominan a dicho caos
"nuestro caos", simbolizado por la serpiente o dragón
Ouroboros, el cual vendría a ser una imagen de la
"Materia de obra" o "Mercurio Filosofal" del que el
alquimista (el artista), imitando el gesto cosmogónico del
Dios creador, extraerá su propio ordenamiento interno.
La palabra Ouroboros, proviene del griego y se la traduce
normalmente como “el que se devora”, pero analizando la
palabra, Ouro quiere decir “extensión e ilimitado” y Boros
“voracidad”, lo que corrobora las referencias hechas. La
materia necesita “autor-reciclarse voraz y permanentemente”.
Y otra vez el antiguo culto Fálico con: La serpiente o el dragón
formando un círculo, representada desde antiguo como el
animal mordiéndose la propia cola, recibía el nombre de
Ouroboros -de ouro, "rey" en lengua copta y ob,
serpiente en hebreo-.
En esa forma anillada veían el transcurso de los años y el
retorno al origen, según consigna Michael Maier en Atalanta
fugiens (Openheim, 1618).
La noción de un retorno, asociado a la idea de energía
cósmica, no es idea original; “Nietzsche se ubica en la
línea de una larga tradición”.
A veces, el Ouroboros está integrado por la unión de dos
serpientes que simbolizan lo masculino y lo femenino
dando forma a un círculo que es tanto lo eterno como un
sugestivo cero; la serpiente o dragón superior es el espíritu
universal que todo lo anima, pero todo lo mata y es capaz de
asumir todas las formas de la naturaleza.
Todo y nada al mismo tiempo. Al separarse, el cero o infinito
se rompe iniciándose la serie: aparecen dos, que luego son tres
y después cuatro.
En el Código de Flanel (antiguo tratado de química), su primera
lámina es una vara y dos serpientes que se devoran
mutuamente; encarnan la rotación cíclica de la destilación y la
condensación, en tanto las dos serpientes que entrelazadas
rodean el caduceo de Mercurio, otorgan poder y capacidad de
tomar la forma que se quiera; el símbolo pasó a representar a
la medicina.
Horapolo, sabio egipcio del siglo V d.C., responsable del primer
desciframiento de los jeroglíficos en lengua griega, escribe:
"Cuando representan el universo, dibujan una serpiente
con escamas multicolores que se devora la cola...".
URÓBORO: LA SERPIENTE QUE SE MUERDE LA COLA EN LOS
TEXTOS ALQUÍMICOS GRIEGOS Aurelio J. Fernández García IES
Viera y Clavijo
[email protected]RESUMEN Uno de los símbolos más característicos de las
mitologías de las civilizaciones antiguas es Uróboro, la
serpiente que se muerde la cola.
Su figura y los textos alquímicos que hablan de ella se
encuentran en dos de los principales manuscritos que se
describen en el Catalogue des Manuscrites Alquimiques:
El Marcianus graecus 299 y el Parisinus graecus 2327.
Biblioteca Marciana. De San Marcos, santo patrono de la
ciudad de Venecia, Italia
Ra era el dios solar, quien trae la luz y, por lo tanto, defensor
de Maat Apepi le veían como el gran enemigo de Ra,
otorgándole los títulos de "Enemigo de Ra" y también "el Señor
del Caos".
Como la personificación de todo mal, Apepi era visto como una
serpiente gigante con títulos como "Serpiente del Nilo" y
"Lagarto Malvado". Incluso decían que alcanzaba 15 metros de
longitud y su cabeza era de piedra. Ya en un cuenco (ahora en
El Cairo) de la época Naqada I (ca. 4000 a.C.) se mostraba una
serpiente en el borde interno junto con otros animales del
desierto y acuáticos como posibles enemigos de un dios,
posiblemente solar quien está cazando sigilosamente en una
gran barca de remos. También había otras serpientes hostiles
como enemigos del dios solar con otros nombres, presentes en
los textos de las pirámides y los sarcófagos, anteriores a Apepi.
Cuando Set se convirtió en el dios del mal, tomó gradualmente
las características de Apepi. Por lo tanto, llegados a un punto,
la identidad de Apepi fue finalmente incorporada a la de Set.
Crisopea de Cleopatra
El dibujo que se encuentra en la parte superior izquierda del
folio tiene superpuesta las palabras kleopatrh crusipoiia («Crisopea
de Cleopatra»), por lo que ha llevado a los historiadores de la
alquimia a designar a este grupo de figuras (diagramas y
aparatos alquímicos) con la denominación general de Crisopea
de Cleopatra Muchos diferentes relatos giran en torno al
personaje conocido como Cleopatra [la Alquimista]. Según
cierta tradición, era una médica mencionada en escritos
hipocráticos. Según otra, fue una alquimista discípula de María
la Judía. En la época medieval las diferentes tradiciones se
confundieron, añadiéndose una nueva complicación: el
nombre de la reina Cleopatra de Egipto aparece ligado a la
obra tanto de Cleopatra la Médica como de Cleopatra la
Alquimista. Aunque tanto historiadores de la medicina como
historiadores de la alquimia se refieren a las mismas fuentes de
la antigüedad, su interpretación de estas fuentes depende de
sus preferencias: si están buscando a un médico o a un
alquimista. La única conexión entre los intereses de Cleopatra
la Alquimista y Cleopatra la Médica está en su compartido
interés por el proceso reproductivo. En las informaciones
relacionadas con la obra de Cleopatra la Médica no parece
haber más que uno de los ingredientes de la ciencia: el
elemento descriptivo. En cuanto a Cleopatra la Alquimista,
aunque no hay evidencias que sugieran que su estudio sea
original, sin duda parece haber integrado los aspectos teóricos
de la alquimia con la experimentación de laboratorio.
tou' to; pa'n kai; eij" aujto; to; pa'n: Kai; eij mh; e[coi to; pa'n,
oujdevn ejstin to; pa'n («El Uno es el Todo, por él es el
Todo, y hacia él se dirige el Todo; y si no contuviera el
Todo, no existiría el Todo»). El anillo interior contiene la
inscripción Ei|" ejstin oJ o[fi" oJ e[cwn to;n ijo;n meta; duvo
sunqevmata («El Uno es la serpiente que contiene la
herrumbre después de dos operaciones»). Finalmente, en
el lado derecho se extiende una prolongación en forma de cola,
acabada en una serie de signos mágicos, que se desarrollan
por todas partes. Cabría entender esta figura como una forma
complicada y expresiva de serpiente que se muerde la cola.
En el centro de la figura se distinguen tres símbolos: a la
izquierda el de la luna creciente orientada al occidente, que
representa el mercurio; en el centro, el de la luna creciente
orientada al oriente, con una e en la parte inferior, que
representa la plata; y a la derecha el del sol, que representa el
oro. Son las tres sustancias que intervienen en la Memoria
auténtica n.º V de Zósimo de Panópolis18. Las inscripciones
interiores de los anillos constituyen el texto de la Memoria
auténtica n.º VI de este autor. Es especialmente interesante
para el presente trabajo el dibujo c) de este grupo. Representa
a la perfección una serpiente que se muerde la cola. Su cuerpo
está dividido cromáticamente en dos partes: una negra y otra
blanca que está recubierota de escamas y subdividida, a su
vez, en tres zonas asimétricas. En el centro de la figura está la
inscripción en to pan 19 («el Uno es el Todo»). El dibujo b)
representa una serie de instrumentos alquímicos, el d) son seis
dibujos (parece claro que el de la derecha representa el signo
del mercurio) y el e) es un «díbico», en el que se distinguen
una serie de términos, propios del instrumental alquímico:
fiavlh, ajntivceiro", swlhvn, lopav" y fw'ta20. FORTVNATAE, Nº
28; 2017-2018, PP. 69-79 73 16 Las palabras }En to; pa'n, «El
Uno y el Todo», aparecen como título del libro 5.º de los
Ptolemaicos (PGM, XIII, 980).
Luchas con Ra
Ra como un gran felino atacando a Apepi
Las leyendas de las luchas de Apepi contra Ra se elaboraron
durante el Reino Nuevo. Como todos pueden ver que el Sol no
es atacado por una serpiente gigante durante el día, todos los
días, los narradores dijeron que Apepi esperaba a Ra tras el
horizonte, convirtiéndolo en parte del inframundo. En algunas
historias, Apepi esperaba a Ra en las montañas occidentales
llamadas Bakhu, donde se ponía el Sol, y en las otras Apepi le
acechaba justo antes del amanecer, en la Décima región de la
Noche. La amplia variedad de localizaciones de Apepi le ganó el
título de "Circundador Mundial". Se pensaba que su temible
rugido haría temblar al mundo. Los mitos decían a veces que
Apepi estaba atrapado allí porque fue el anterior dios principal
derrocado por Ra o porque fue encerrado por su maldad.
Los textos de los sarcófagos implican que Apepi usaba su
mirada mágica para abrumar a Ra y a su séquito. Ra era
ayudado por varios guardianes que viajaban con él, incluido Set
y posiblemente el ojo de Ra. Se pensaba que los movimientos
de Apepi causaban los terremotos y sus luchas con Set
explicaban las tormentas. En algunos relatos, el propio Ra
derrota a Apepi transformado en un felino.
Adoración
Ra era adorado y Apepi despreciado. Se creía que la victoria de
Ra cada noche era asegurada por los rezos de los sacerdotes y
creyentes egipcios en los templos. Los egipcios practicaban
varios rituales y supersticiones que creían que alejarían a Apepi
y ayudarían a Ra a continuar su viaje por el cielo.
En el rito anual, llamado el Desvanecimiento del Caos, lo
sacerdotes construirían una efigie de Apepi, que creían que
contenía todo el mal y oscuridad de Egipto, y la quemaban para
proteger a todos de la maldad de Apepi durante otro año, de
manera similar a los rituales como Zozobra en Santa Fe, Nuevo
México.
Los sacerdotes egipcios tenían una guía detallada para luchar
contra Apepi, llamada El libro de la destrucción de Apepi (o El
Libro de Apofis, en griego). Los capítulos describían un proceso
gradual de desmembramiento y eliminación, incluyendo:
Escupir en Apepi
Profanar a Apepi con el pie izquierdo
Usar una lanza para herir a Apepi
Encadenar a Apepi
Apuñalar a Apepi
Prender fuego a Apepi
Además de las historias sobre las victorias de Ra, esta guía
explicaba cómo hacer modelos de cera o pequeños dibujos de
serpientes que escupir, mutilar y quemar, mientras se
recitaban hechizos que matarían a Apepi. Temiendo que la
imagen de Apepi le diera poder, siempre incluían a otra deidad
para someterlo.
Como se pensaba que Apepi vivía en el inframundo, se le
consideraba a veces el Devorador de Almas. Por lo que los
muertos también necesitaban protección, por lo que solían
enterrarse con hechizos para destruir a Apepi. El Libro de los
Muertos no suele describir las veces que Ra derrotaba a la
serpiente llamada Apepi, con la posible excepción de los
hechizos 7 y 39.
Pueden ser también deseos pasados, agotados, olvidados y
reprimidos, a los que sólo por su resurgimiento en el sueño
hemos de atribuir una especie de supervivencia. Tales deseos
no han muerto, según nuestro concepto de la muerte, sino que
son semejantes a aquellas sombras de la Odisea, que en
cuanto bebían sangre despertaban a una cierta vida. En el
sueño de la niña muerta y metida en una caja (pág. 441) se
trata de un deseo que había sido actual quince años antes y
que la sujeto confesaba ya francamente haber abrigado por
entonces. No será quizá superfluo para la mejor inteligencia de
nuestra teoría de los sueños el hacer constar aquí
incidentalmente que incluso este mismo deseo se basa en un
recuerdo de la más temprana infancia. La sujeto oyó, siendo
niña, aunque no le es posible precisar el año, que, hallándose
su madre embarazada de ella, deseó a causa de serios
disgustos que el ser que llevaba en su seno muriera antes de
nacer. Llegada a la edad adulta y embarazada a su vez, siguió
la sujeto el ejemplo de su madre.
Los ejemplos expuestos en el capítulo precedente muestran
que hay un espíritu en la prima materia, como en la piedra
del Nilo de Ostanes. Este espíritu fue interpretado finalmente
como Espíritu Santo en armonía con la vieja tradición del nous,
que es devorado por las tinieblas en el abrazo con la physis,
con la única diferencia de que lo devorador no es precisamente
lo femenino por excelencia, concretamente la tierra, sino el
nous en figura de Mercurio y de Ouroboros respectivamente,
que se devora la cola; es decir es un espíritu del reino
subterráneo, un espíritu material, por decirlo así, un
hermafrodita cuyo aspecto espiritual es masculino,
mientras que es femenino el corporal.
Entre esta representación y la del uroboros, es decir, la de la
serpiente que se come la cola, hay la misma relación que entre
la hélice completa y la figura circular del yin-yang, en la cual
una de sus espiras es considerada como plana; el uroboros
representa la indefinidad de un ciclo considerado aisladamente,
indefinidad que, para el estado humano, y debido a la
presencia de la condición temporal, toma el aspecto de
«perpetuidad». Guenón.
Uno de los símbolos
más característicos de
las mitologías de las
civilizaciones antiguas es Uróboro, la serpiente que se muerde
la cola. Su figura y los textos alquímicos que hablande ella se
encuentran en dos de los principales manuscritos que se
describen en el Catalogue des Manuscrites Alquimiques: el
Marcianus graecus 299 y el Parisinus graecus 2327. En este
artículo se ofrece el texto griego con su traducción, además de
un breve comentario, de los pasajes de estos manuscritos en
los que aparece este símbolo alquímico.
“De los símbolos alquímicos, hay uno que me encanta es del
llamado Uroboros, es la serpiente que se devora así misma,
que come, come y come... la serpiente representa la energía y
la conciencia inmortal comprometida en el campo de batalla
del tiempo, rechazando siempre la muerte y volviendo a nacer,
como cuando ella abandona su piel, dejándola atrás y continuar
su camino” Joseph Campell.
Nuevamente el renacimiento pero con apego al ciclo vital.
“Los filósofos herméticos denominan a dicho caos
"nuestro caos", simbolizado por la serpiente o dragón
Ouroboros, el cual vendría a ser una imagen de la
"Materia de obra" o "Mercurio Filosofal" del que el
alquimista (el artista), imitando el gesto cosmogónico del
Dios creador, extraerá su propio ordenamiento interno.
La palabra Ouroboros, proviene del Griego y se la traduce
normalmente como “el que se devora”, pero analizando la
palabra, Ouro quiere decir “extensión e ilimitado” y Boros
“voracidad”, lo que corrobora las referencia hechas. La materia
necesita “autor-reciclarse voraz y permanentemente”.
La serpiente o el dragón formando un círculo, representada
desde antiguo como el animal mordiéndose la propia cola,
recibía el nombre de Ouroboros -de ouro, "rey" en
lengua copta y ob, serpiente en hebreo-. En esa forma
anillada veían el transcurso de los años y el retorno al origen,
según consigna Michael Maier en Atalanta fugiens (Openheim,
1618).
La noción de un retorno, asociado a la idea de energía
cósmica, no es idea original; antes que eso, Nietzsche se
ubica en la línea de una larga tradición.
A veces, el Ouroboros está integrado por la unión de dos
serpientes que simbolizan lo masculino y lo femenino
dando forma a un círculo que es tanto lo eterno como un
sugestivo cero; la serpiente o dragón superior es el espíritu
universal que todo lo anima pero todo lo mata y es capaz de
asumir todas las formas de la naturaleza.
Todo y nada al mismo tiempo. Al separarse, el cero o infinito
se rompe iniciándose la serie: aparecen dos, que luego son tres
y después cuatro.
En el Código de Flanel (antiguo tratado de química), su primera
lámina es una vara y dos serpientes que se devoran
mutuamente; encarnan la rotación cíclica de la destilación y la
condensación, en tanto las dos serpientes que entrelazadas
rodean el caduceo de Mercurio, otorgan poder y capacidad de
tomar la forma que se quiera; el símbolo pasó a representar a
la medicina.
Horapolo, sabio egipcio del siglo V d.C., responsable del primer
desciframiento de los jeroglíficos en lengua griega, escribe:
"Cuando representan el universo, dibujan una serpiente
con escamas multicolores que se devora la cola...".
El origen del dualismo se pierde en la noche de los tiempos, el
hombre observo la paridad de la naturaleza como, día-noche,
hombre-mujer o yin –yang.
Así lo señala maravillosamente Octavio Paz: “Los antiguos
chinos veían (acaso sea más exacto decir: oían) al universo
como la cíclica combinación de dos ritmos: "Una vez Yin —otra
vez Yang: eso es el Tao". Yin y Yang no son ideas, al menos en
el sentido occidental de la palabra, según observa Granet;
tampoco son meros sonidos y notas: son emblemas, imágenes
que contienen una representación concreta del universo.
Dotados de un dinamismo creador de realidades, Yin y Yang se
alternan y alternándose engendran la totalidad. En esa
totalidad nada ha sido suprimido ni abstraído; cada aspecto
está presente, vivo y sin perder sus particularidades. Yin es el
invierno, la estación de las mujeres, la casa y la sombra. Su
símbolo es la puerta, lo cerrado y escondido que madura en la
oscuridad. Yang es la luz, los trabajos agrícolas, la caza y la
pesca, el aire libre, el tiempo de los hombres, abierto. Calor y
frío, luz y oscuridad, "tiempo de plenitud y tiempo de
decrepitud: tiempo masculino y tiempo femenino —un aspecto
dragón y un aspecto serpiente—, tal es la vida". El universo es
un sistema bipartido de ritmos contrarios, alternantes y
complementarios. El ritmo rige el crecimiento de las plantas y
de los imperios, de las cosechas y de las instituciones. Preside
la moral y la etiqueta. El libertinaje de los príncipes altera el
orden cósmico; pero también lo altera, en ciertos periodos, su
castidad. La cortesía y el buen gobierno son formas rítmicas,
como el amor y el tránsito de las estaciones. El ritmo es imagen
viva del universo, encarnación visible de la legalidad cósmica:
Yi Yin - Yi Yang: "Una vez Yin otra vez Yang: eso es el Tao"
Sin embargo, podemos decir que el dualismo es trágicamente
primario y parafraseando a Levi-Strauss, “salvaje”, que
adolece en su rigidez con la concepción de un mundo
“cuadrado” y dogmático.
En la cosmovisión Azteca el universo era formado a partir (¡) de
un cocodrilo partido a la mitad donde la parte superior era el
cielo dividido en trece partes ( numero entre los Aztecas de
suerte) y el submundo en 9 (numero de mala suerte) , era un
universo vertical y como centro de este, pasando por en el
ombligo del dios de la muerte, (Mictlantecutli), para que no se
juntasen, un gigantesco Árbol, pivote cósmico (Cf. Domo de
Museo Nacional de Antropología), que en la parte más alta era
habitado por Ometéotl, el dios dual.
“La vida vive matándose y comiéndose a si misma”. Joseph
Campbell.
“El Uno es el Todo, por él es el Todo, y hacia él se dirige el
Todo; y si no contuviera el Todo, no existiría el Todo”
Codex Marcianus.
OUROBOROS.
El Ouroboros: “Circunferencia” del Diccionario de símbolos de
Juan-Eduardo Cirlot, se lee:
“Símbolo de la limitación adecuada, del mundo manifestado, de
lo preciso y regular, también de la unidad interna de la materia
(...) El acto de incluir seres, objetos o figuras en el interior de
una circunferencia tiene un doble sentido: desde dentro,
implica una limitación y una determinación; desde fuera,
constituye la defensa de tales contenidos (...) El movimiento
circunferencial, que los gnósticos convirtieron en uno de sus
emblemas esenciales mediante la figura del dragón, la
serpiente o el pescado que se muerde la cola, es una
representación del tiempo.
El Ouroboros (...) aparece en el Codex Marcianus (...) con la
leyenda griega Hen to Pan (El Uno, El Todo), lo cual explica su
significación, concerniente a todo sistema cíclico (unidad,
multiplicidad, retorno a la unidad; evolución, involución;
nacimiento, crecimiento; decrecimiento, muerte; etc.). Codex
Marcianus ofrece una de las mejores representaciones de
Ouroboros. Este devorador de cola simboliza las uniones del Sol
y la Luna en todos sus significados y es la interpretación de
más de un axioma de Alquimia. Ouroboros en to pan crysopeia
codex marcianus En tiempos más recientes, Ouroboros ha sido
interpretado como una “unidad de materia” sin sentido. Ésta es
la razón por la que los alquimistas modernos apenas lo utilizan,
pero, a la inversa, sigue llamando la atención de todos. Y no sin
una razón inconsciente. Saliendo de Secret Fire /
Quintatessence y su poder, nuestra respiración magnética o
Density Stairs. Además de representar cómo actúan el Sol fijo
activo y la Luna volátil pasiva entre sí. Y también las rotaciones
de Solve et Coagula. Este animal alargado con forma de
serpiente, mitad laminar blanco despojado y mitad coloreado e
hinchado, eternamente se atiborra de su extremo. Ουραβσρσς.
Fin - Ουρα y devorador - βσρσς. Tenga en cuenta que el
devorador está devorando y no se muerde la cola. Es decir: las
acciones involucradas son un poco más complicadas que
simplemente tender a reiniciarse nuevamente. Las operaciones
involucradas están más cerca del lema interior: εν το ϖαν, one
the whole
Abrasax.
Toma un jaspe gris azulado, graba en él una serpiente
enroscada que se muerda la cola y, además, en medio de la
serpiente, Selene con dos estrellas sobre sus dos cuernos y
encima de éstos un sol, en el que debe estar grabado Abrasax
y al dorso de la talla el mismo nombre Abrasax; alrededor y en
el cerco escribirás el nombre grande y sagrado sobre todo, Iao,
Sabaot. Cuando hayas terminado lleva la piedra en un anillo de
oro siempre que tengas necesidad y estando purificado; y
conseguirás cuanto te propongas. Junto con la piedra
consagrarás el anillo con la consagración que vale para todo.
Igualmente si está grabada en oro tiene la misma eficacia.
YO SOY ABRAXAS.
Codex Marcianus o manuscrito de San Marco o Marcus Graecus
o MS 299 X-XI siglo. Biblioteca Marciana, Venecia. El más
antiguo y completo de los manuscritos griegos examinados por
Marcelin Berthelot en su “Collection des Anciens Alchimistes
Grecs” París 1887, Colección de antiguos alquimistas griegos.
En el tratado sobre Chrysopeia, es decir, de Cleopatra,
Berthelot encontró una página entera con símbolos junto con
los Ouroboros que estamos examinando. La imagen más
disponible para uso público es, hoy en día, una copia en tinta
blanca y negra. Mientras que el original en Codex Marcianus
aparentemente parece haber sido la parte superior (o parte del
Sol) entintada en rojo. Por supuesto, la tinta negra básica
parece haberse vuelto marrón rojiza, pero está bastante claro
que el relleno original se ha realizado con otro tipo de tinta,
roja de hecho. Que ha mantenido un tono bastante aceptable.
A la izquierda puede ver evidencia de la coloración roja original
de los símbolos directamente encima de Ourobors. Fíjese en la
textura laminar sutil blanca de la Luna volátil y la consistencia
hinchada del Sol superior fijo. Berthelo afirma que Ouroboros es
el símbolo mismo de toda la obra, sin principio ni fin. Quizás
signifique revelar su pensamiento perjudicial sobre la alquimia:
un tonto practica tratando de conseguir oro. “ C'est le symbole
de l'œuvre, qui n'a ni commencement ni fin ” ese es el símbolo
de la Obra, que no tiene principio ni fin. La regla de tres (cada
símbolo representa al menos tres conceptos diferentes)
funciona maravillosamente en Ouroboros: primero, surge de la
Quintaesencia y su poder; segundo, el Sol masculino fijo activo
que prevalece sobre la Luna femenina volátil pasiva; tercero,
repeticiones en el trabajo alquímico.
Los movimientos alquímicos son dos y se llaman Sol y Luna.
Nuestro Sol y nuestra Luna (ver una lista de significados
bastante exhaustiva del Sol y la Luna (1)). Secret Fire es lo que
diferencia la alquimia de la química: una sustancia extraña no
detectada cuyo contenedor masivo probablemente sea una
nube electrónica atómica, aunque aparentemente no es una
partícula detectada conocida. Es una creencia común, entre los
alquimistas, que el Fuego Secreto es el componente principal
del tiempo.
ouroboros aurora consurgensEmpecemos por el tercer
significado: Repeticiones o Rota. En Labor de Hércules
Mercurius se logra mediante operaciones repetidas. De ahí
Rota o rotaciones. Estamos ante un Solve et Coagula químico.
Como puede ver a la izquierda, Aurora Consurgens, el códice
Rhenovacensis, proporciona un buen espécimen sobre el tema,
con una serpiente Ouroboros devorando su cola dentro de un
recipiente. Por supuesto, la presencia de pájaros en el interior
supondría que un recipiente bien tapado no perdiera vapor.
Pero aquí el hombre está agregando un poco de sal de Fuego
Secreto desde el exterior para mejorar el funcionamiento . En la
obra Principal, Secret Fire / Quintatessence finalmente ha salido
a la luz y es perfectamente capaz de operar por sí misma o
sobre el Solve et Coagula alquímico o filosófico realizado por
Secret Fire. Y los vasos se pueden abrir durante las fases
cuando la putrefacción ha terminado: el blanco ya no es un
espíritu volátil, sino un alma inmadura. Esto es esencialmente
de lo que tratan Artephius Secret Book (2) y Kamala Jnana
Great Work Photographed (3). Será de cierto interés saber que
estas operaciones tienden a repetirse una y otra vez. De ahí
que se denominen rotaciones de color o, nuevamente, Rota. La
imagen de la izquierda ha sido tomada de "El libro de Abraham
el judío", que tradicionalmente se dice que fue descubierto por
Flamel, y muestra estas rotaciones continuas de negro a
blanco, de rojo a negro (ver unEsquema Opus Magnum ).
El segundo significado de Ouroboros, y el más aplicado desde
el siglo XVIII en adelante, es sobre fijo dominando volátil. Lo
que en realidad no es tan diferente de lo mencionado
anteriormente. Pero escuchemos a Fulcanelli, Dwellings of
Philosophers 1929: "Los filósofos han representado la unión
entre fijo y volátil, Alma y Espíritu, con esta serpiente
devorando su cola, alegoría".
Tenemos que volátiles y fijar sales de materia prima para llegar
a Mercurius. Que es un volátil que se arreglará para convertirse
en Mercurius Philosophorum. Que, a su vez, es volátil en
comparación con Soul inmaduro o White Sulphur y así
sucesivamente. En cada paso alquímico hay un volátil que se
fija y un fijo que se vuelve volátil. Ouroboros representa parte
superior activa / fija que fija una parte inferior pasiva / volátil
que, a su vez, se disuelve y alimenta a la parte superior. No
solo una vez, sino innumerables, en una historia sin fin. Activo /
fijo es masculino y Azufre y Sol y Coagula. Su contrario es fácil
de entender. El círculo de Ouroboros se ha definido como el
anillo de matrimonio alquímico.
En cierto punto tenemos Activo / Fijo / Alma envolvente Pasivo /
Volátil / Espíritu para comenzar un nuevo ser, girando alrededor
de él. Pero habrá otro Espíritu / Luz desde el exterior para
contrarrotar este Alma-Aión αιών (4) para darle inmortalidad.
Pero, ¿por qué ha asumido pasivo / volátil la asociación
femenina y el masculino activo / fijo? Por la propia dominación
masculina en nuestra sociedad. Entonces, cuando los
alquimistas señalaron esta relación, no encontraron una mejor
manera de expresarla que usar una mera afirmación social y
cultural.
El francés Fulcanelli es consciente de no emplear nunca ese
léxico cuando explica la dominación fija sobre lo volátil,
limitándose a lo romántico: el hombre abraza a la mujer . Otro
francés, Canseliet, es menos romántico pero atrevido como de
costumbre: fijo bombea con avidez su volátil. Mientras que el
italiano Arturo Reghini en “Origine del Simbolismo muratorio”
Origen del simbolismo masónico 1923, sanciona la misma
operación con un crudo: el azufre se mantiene para la función
masculina y, por lo tanto, más digno, y Mercurius para la mujer,
ya que Sulphur es adulto y Mercurius. no coagula sino con
azufre. El antiguo Ostanes iraní es mucho más moderno y
misterioso: una naturaleza deleita (5) en otra naturaleza, una
naturaleza conquista a otra naturaleza, una naturaleza domina
a otra naturaleza. María la profetisa no quiere engañarnos: es
como un matrimonio. Pernety, Dictionnaire Mytho-Hermétique
”1758, va al grano: los filósofos han llamado a los enemigos
fijos y volátiles, ya que parecen luchar perpetuamente entre sí.
Hasta que uno definitivamente ganó al otro y lo convirtió en su
propia naturaleza.e, ellos (el Sol y la Luna) ahora no pueden
separarse nuevamente. No hace falta decir que Pernety, monje
y sacerdote, tenía una opinión muy clara sobre los matrimonios
en general. Aquí introduce la Unión o Doble o Mercurius
Duplicatus. El matrimonio alquímico (6) de hecho.
Ahora es el momento d
Ahora es el momento de pasar al primero de los significados
antes mencionados de Ouroboros: salir de la Quintaesencia y
su poder. Como una respiración, aquí hay una operación
cerrada inherentemente repetida. Los trabajos dentro de los
vasos son similares en el microcosmos y en el macrocosmos.
Secret Fire / Quintessense es siempre el mismo pero ... ¿cómo
diablos sale este enorme poder alquímico?
Como dijo Solve et Coagula, nuestro motor, está representado
por Ouroboros. Lo fijo domina lo volátil. Que a su vez se
disuelve y se alimenta fijo. Este motor también se aplica a las
estrellas astronómicas y los soles, que son enormes vasos de
Fuego Secreto / Quintaesencia. Porque Secret Fire viaja en un
estado fijo desde las estrellas hacia nosotros para entrar en la
materia - masa. Para luego ser extraído por alquimistas en un
estado volátil para ser reparado. Fuego Secreto Fijo del Cosmos
- Mercurius volátil alquímico y Azufre volátil en vasijas - Piedra
Filosofal Fija - Azufre Mercurius volátil alquímico y así
sucesivamente. El volátil anterior gira y se fija al siguiente
volátil. Y una mujer se convierte en hombre.
fluddus utriusque cosmiEse es nuestro motor Solve et Coagula,
nuestro imán respirando desde el principio. Pero una historia
sin fin no tiene ni principio ni fin. Como un anillo. De hecho,
Secret Fire, a su vez, vuelve a Stars and Suns. En densidad
Escaleras que funcionan como espejos. Tenga en cuenta que el
devorador está devorando y no se muerde la cola. También hay
una naturaleza y una contranaturaleza. Michael Maier afirma
que el fuego natural se coagula mientras que el contra natural
se disuelve. La visión de Fluddus en Utriusque Cosmi Historia, a
la derecha, parece demasiado romántica para ajustarse a la
posible realidad alquímica.
Las escaleras de densidad se aplican a todos los significados de
Ouroboros. Para activo y pasivo, fijo y volátil, hombre y mujer,
el Sol y la Luna son solo densidades diferentes de la misma
cosa.
Sol y luna en el cambio de primer milenio ;
Artephius, libro secreto y fuego secreto ;
Kamala Jnana, Introducción a un secreto vivo ;
Aiòn, Luz y Espirales de la Inmortalidad ;
Ostanes, una naturaleza, etc… ;
Atalanta Fugiens y Mercurius Duplicatus ;
Véase también Cesare Ripa & Hot Frozen Ouroboros World
Machine ;
Los alquimistas recogieron el símbolo gnóstico aludido
aplicándolo al proceso de su opus. Ahora bien, en virtud de su
movimiento, tanto como de su forma, el giro circular tiene
además la significación de algo que pone en juego, activa y
vivifica todas las fuerzas establecidas a lo largo del proceso en
cuestión para incorporarlas en su marcha y, en consecuencia,
de los contrarios de la clase que fueran (...) Casi todas las
representaciones del tiempo afectan forma circular (...) Pero la
circunferencia en que no hay marcado ningún punto es la
imagen de aquello en lo cual el principio coincide con el fin, es
decir, el eterno retorno.”
“En la iconografía alquímica es frecuente representar el
cuerpo inerte del alquimista yaciendo en una tumba –
imagen del Athanor, por una parte, la separación de lo puro de
entre lo impuro, exige necesariamente el paso por la muerte,
los misterios de Thanatos oficiados en el Athanor, el horno
secreto de los alquimistas, cuyo fuego devora las partes más
groseras de la materia para devenirlas en espíritu y volverlas a
cristalizar de nuevo de acuerdo con la perfecta geometría que
les impuso el Único Señor, el Señor del Multiverso– o en el
suelo (simbolizando la muerte iniciática), el cual cobra vida –
resucita– gracias a las gotas de lluvia que sobre él descienden.
La separación y la conjunción no son otra cosa que la
'disolución' y la 'coagulación' –solve et coagula–, que se
corresponden con las dos etapas o fases que determinan todo
el proceso de transmutación. A una disolución corresponde la
muerte a un plano (a una concepción del mundo y de nosotros
mismos), y una coagulación: el nacimiento a otro”.
Nuevamente el renacimiento pero con apego al ciclo vital.
“Los filósofos herméticos denominan a dicho caos
"nuestro caos", simbolizado por la serpiente o dragón
Ouroboros, el cual vendría a ser una imagen de la
"Materia de obra" o "Mercurio Filosofal" del que el
alquimista (el artista), imitando el gesto cosmogónico del
Dios creador, extraerá su propio ordenamiento interno.
La palabra Ouroboros, proviene del Griego y se la traduce
normalmente como “el que se devora”, pero analizando la
palabra, Ouro quiere decir “extensión e ilimitado” y Boros
“voracidad”, lo que corrobora las referencia hechas. La materia
necesita “autor-reciclarse voraz y permanentemente”.
La serpiente o el dragón formando un círculo, representada
desde antiguo como el animal mordiéndose la propia cola,
recibía el nombre de Ouroboros -de ouro, "rey" en
lengua copta y ob, serpiente en hebreo-. En esa forma
anillada veían el transcurso de los años y el retorno al origen,
según consigna Michael Maier en Atalanta fugiens (Openheim,
1618).
La noción de un retorno, asociado a la idea de energía
cósmica, no es idea original; antes que eso, Nietzsche se
ubica en la línea de una larga tradición.
A veces, el Ouroboros está integrado por la unión de dos
serpientes que simbolizan lo masculino y lo femenino
dando forma a un círculo que es tanto lo eterno como un
sugestivo cero; la serpiente o dragón superior es el espíritu
universal que todo lo anima pero todo lo mata y es capaz de
asumir todas las formas de la naturaleza.
Todo y nada al mismo tiempo. Al separarse, el cero o infinito
se rompe iniciándose la serie: aparecen dos, que luego son tres
y después cuatro.
Horapolo, sabio egipcio del siglo V d.C., responsable del primer
desciframiento de los jeroglíficos en lengua griega, escribe:
"Cuando representan el universo, dibujan una serpiente
con escamas multicolores que se devora la cola...".
Mircea Eliade explica que el dragón simboliza el reino de lo
Uno, de lo instintivo, de la vitalidad.
“Cirlot o el mitógrafo por excelencia, Mircea Eliade apuntan que
en simbolismo, cuando los animales u otros cualesquiera
elementos se relacionan, el orden siempre tiene importancia e
implica, o una gradación jerárquica, o una distribución espacial.
Así, en alquimia, la jerarquía se establece de arriba abajo por
medio de los animales: fénix, que es la culminación del opus, o
la obra; unicornio y león, que reúnen cualidades necesarias y el
dragón que representa a la materia prima.
En la alquimia también hay otras connotaciones animales,
como por el ejemplo la salamandra que proviene del fuego. En
algunos casos, las agrupaciones de animales suelen basarse en
sistemas de correspondencias y ordenación numérica. Un caso
paradigmático es el famoso tetramorfo bíblico que es acogido
por Occidente.
En la simbología cristiana y debido a las persecuciones que
sufrieron en la época romana se sustituyeron figuras
claramente comprometedoras por otras menos evidentes, por
ejemplo los Tetramorfos, en el que los cuatro vivientes del
Apocalipsis o sea los cuatro evangelistas, tres son sustituidos
por las figuras de tres animales: El toro, el águila y el león.
Hay otros ejemplos como el cordero de dios y la paloma que
suplanta al espíritu santo; otro caso es el de los cuatro
animales benévolos chinos: unicornio, fénix, tortuga, dragón”.
¿En qué radica lo idéntico del retornar? Según Nietzsche, en
que sea algo acontecido innumeras veces, pero no es la
identidad en la que alguien pueda reconocerse a la manera
yoica, enana, pues lo que retorna y deshace lo constituido es la
ausencia de una presencia, lo que no es, lo no alcanzado como
estabilidad. La paradoja del retorno de lo idéntico es que lo
mismo retorne como alteridad. Retorna lo otro del sí mismo, el
no ser como violenta contraparte.
Nietzsche rechaza la idea de un ser constituido a la manera
parmenídeo; en vez de eso apunta al puro devenir, y cuando
postula que la máxima aspiración de la voluntad de poder es
que el devenir alcance una precaria forma de ser nos coloca
ante el pensamiento abismal, ajeno a cualquier sustancialidad.
Retomando el hilo del relato de Zaratustra: teníamos a la
araña, y si la puntualización de Deleuze es adecuada, con ella
la moral acusatoria, el veneno de la culpa que tejiendo sus
redes exige igualdad en la renuncia. Difícil no relacionar esta
presencia en el texto con lo dicho por Freud a propósito del
mito del asesinato del padre primordial a manos de su
descendencia, de lo que deriva el pecado original y las
restricciones que obligan al emparejamiento de derechos y
obligaciones. Pero la lectura de Nietzsche es otra: cuando pasa
por esta experiencia Zaratustra se encuentra solo; la araña, el
enano, el portal han desaparecido, sólo queda él, en medio de
un desierto alumbrado por un claro de luna. Si la línea de
lectura que sigo es pertinente, equivale a decir: la superación
que supone el superhombre tras valora la posición del yo-
enano, acepta la muerte del Dios-sol, hundido en su ocaso,
el vislumbre de que la moral tiene por función, mediante la
culpa, mantener la tensión con un valor-verdad supremo que es
preciso desanudar. Un solo movimiento hace desaparecer a los
tres hasta que por eterno retorno quedemos otra vez expuestos
al dilema. Hay devenir si este atravesamiento puede ser
nuevamente producido. El di tu palabra y hazte pedazos se
conjuga de este modo.
A partir de aquí, Nietzsche se vale de otra figura para avanzar
en lo relativo al instante: Zaratustra encuentra a un joven
pastor que yace en tierra y a un perro que aúlla, como pidiendo
socorro. El hombre se retuerce, ahogado, porque una
enorme serpiente negra se ha introducido en su boca. En
vano intenta Zaratustra sacarla tirando de ella, entonces, con
un grito horrorizado ordena: "¡Muerde! ¡Muerde!". Nietzsche
intercala a continuación, por boca de su personaje, este pedido:
"¡Resolvedme, pues, el enigma que yo contemplé
entonces, interpretadme la visión del más solitario!
"Pues fue una visión y una previsión: - ¿qué vi yo entonces en
símbolo? ¿Y quién es el que algún día tiene que venir aún?
"¿Quién es el pastor a quien la serpiente se le introdujo en la
garganta? ¿Quién es el hombre a quien todas las cosas más
pesadas, más negras, se le introducirán así en la garganta?
"- Pero el pastor mordió, tal como se lo aconsejó mi grito; ¡dio
un buen mordisco! Lejos de sí escupió la cabeza de la
serpiente: - y se puso en pie de un salto.
- "Ya no pastor, ya no hombre,
- ¡un transfigurado, iluminado, que reía! ¡Nunca antes
en la tierra había reído hombre alguno como él rió!".
(Transferencia de ¿violación?)
El propio Nietzsche entrega los elementos para develar esta
alegoría: Zaratustra se acompaña, desde el inicio de la obra,
con dos animales: un águila -el animal más orgulloso bajo el
sol- al que ha visto volar en círculos y una serpiente -el animal
más inteligente- enroscada al cuello del águila no como presa
sino como amiga (tanto el volar en círculos como la serpiente
anillada son símbolos del eterno retorno).
La serpiente o el dragón formando un círculo, representada
desde antiguo como el animal mordiéndose la propia cola,
recibía el nombre de Ouroboros -de ouro, "rey" en
lengua copta y ob, serpiente en hebreo-. En esa forma
anillada veían el transcurso de los años y el retorno al origen,
según consigna Michael Maier en Atalanta fugiens (Openheim,
1618). La noción de un retorno, asociado a la idea de
energía cósmica, no es idea original; antes que eso,
Nietzsche se ubica en la línea de una larga tradición.
Una ilustración tántrica muestra dos serpientes -
figuración de la perpetua energía- que enrollan sus
cuerpos en torno a un falo -Lingam en la terminología
hindú-.
A veces, el Ouroboros está integrado por la unión de dos
serpientes que simbolizan lo masculino y lo femenino
dando forma a un círculo que es tanto lo eterno como un
sugestivo cero; la serpiente o dragón superior es el espíritu
universal que todo lo anima pero todo lo mata y es capaz de
asumir todas las formas de la naturaleza. Todo y nada al mismo
tiempo -cero y falo-. Al separarse, el cero o infinito se rompe
iniciándose la serie: aparecen dos, que luego son tres y
después cuatro. En el Código de Flanel (antiguo tratado de
química), su primera lámina es una vara y dos serpientes que
se devoran mutuamente; encarnan la rotación cíclica de la
destilación y la condensación, en tanto las dos serpientes que
entrelazadas rodean el caduceo de Mercurio, otorgan poder y
capacidad de tomar la forma que se quiera; el símbolo pasó a
representar la medicina. Horapolo, sabio egipcio del siglo V
d.C., responsable del primer desciframiento de los jeroglíficos
en lengua griega, escribe: "Cuando representan el
universo, dibujan una serpiente con escamas
multicolores que se devora la cola...". Y así como algunas
propuestas de Nietzsche fueron usadas, a instancias de su
hermana, para alimentar la ideología del nazismo,
también el Ouroboros tuvo similar destino.
La Sociedad Teosófica, fundada en 1875, pergeño como
emblema esta figura, agregándole por sincretismo la esvástica
oriental, la estrella judía de seis puntas y la cruz de asa del
antiguo Egipto. Para esta sociedad, el cosmos evoluciona desde
el cuerpo sexuado al cuerpo etéreo de la luz; ese camino
conduciría a la raza aria, dominante, hacia la superación. Estas
doctrinas encontraron terreno abonado en la ideología
nacional-socialista. Lamentablemente, también el superhombre
nietzscheano. Nunca más tremenda que aquí la evidencia del
nefasto resultado al que conduce la cerrada obsecuencia de lo
ano.
Goethe emplea la figura del Ouroboros en una narración
fantástica titulada El cuento: La bella Flor de Lis carga con el
estigma de dejar inánime a quien toque. Cautivo de su belleza,
un joven se precipita hacia ella, quien intentando detenerlo
extiende los brazos pero sólo consigue tocarlo antes del abrazo.
El cuerpo sin vida del joven cae el suelo. En ese momento
interviene una serpiente, que formaba parte de los
protagonistas de la historia: "...la serpiente comenzó a moverse
tanto más activamente, parecía meditar un medio de salvación.
Y realmente sirvieron sus extraños movimientos para evitar, al
menos por un rato, las espantosas consecuencias inmediatas.
Ella formó con su flexible cuerpo un amplio círculo
alrededor del cadáver, tomó el extremo de su cola con
los dientes y permaneció quieta acostada". Hacia el final
del relato se pedirá honrar la memoria de la serpiente capaz de
regenerar la vida y tender puentes de comunicación entre los
pueblos.
Lo que Nietzsche presenta es el enigma del acontecimiento, del
instante en que la mordida rompe el círculo de la repetición,
porque al decir del propio Nietzsche, "en el fondo nada es
una repetición, pero recuerda algo vivido. El estímulo de
lo nuevo, de lo que, sin embargo, suena al viejo gusto -
como una música con mucho de horrible". Horroroso o
sublime, decisivo, insistentemente se reitera el instante
portador de la clave que incita al acto libertario que
desencadena la risa del pastor. En "El convaleciente", lo
sucedido al pastor se traslada al propio Zaratustra, quien luego
de enfrentar el pensamiento abismal cae en un letargo que
dura siete días (probable alusión al Génesis, los días que lleva
al Creador concebir el mundo). Los animales que le acompañan
velan por él. Cuando se recupera, le hablan a Zaratustra:
"Oh Zaratustra, dijeron a esto los animales, todas las cosas
mismas bailan para quienes piensan como nosotros: vienen y
se tienden la mano, y ríen, y huyen, y vuelven.
"Todo va, todo vuelve; eternamente rueda la rueda del
ser. Todo muere, todo vuelve a florecer, eternamente
corre al año del ser.
"Todo se rompe, todo se recompone; eternamente la misma
casa del ser se construye a sí misma. Todo se despide, todo
vuelve a saludarse; eternamente permanece fiel a sí el anillo
del ser.
"En cada instante comienza el ser; en torno a todo 'aquí' gira la
esfera 'allá'. El centro está en todas partes. Curvo es el
sendero de la eternidad.
"- ¡Oh truhanes y organillos de manubrio!, respondió Zaratustra
y de nuevo sonrió, qué bien sabéis lo que tuvo que cumplirse
durante siete días. -
"- ¡Y cómo aquel monstruo se deslizó en mi garganta y
me estranguló! Pero yo le mordí la cabeza y la escupí
lejos de mí".
Luego de este diálogo se produce un giro sorpresivo, que
coloca al superhombre en posición de superar la eterna
repetición, porque ya no es la serpiente quien ahoga sino lo
que llama "hombre pequeño" -antes había sido un enano-. El
adjetivo no niega su inteligencia: el enano es inteligente, como
lo es la serpiente, como los animales que hablan a Zaratustra y
él llama "truhanes y organillos de manubrio", del mismo modo
que en La voluntad de poder los nihilistas o el "último hombre"
lo son, a ninguno de ellos le falta inteligencia. Es que la misma
inteligencia debe ser tras valorada, al estilo de cuando postula
la preeminencia del ello sobre el yo:
"El gran hastío del hombre - él era el que me estrangulaba y el
que se me había deslizado en la garganta: y lo que el adivino
había profetizado: 'Todo es igual, nada merece la pena, el
saber estrangular'.
"Un gran crepúsculo iba cojeando delante de mí, una tristeza
mortalmente cansada, ebria de muerte, que hablaba con una
boca bostezante.
"'Eternamente retorna él, el hombre del que estás cansado, el
hombre pequeño' - así bostezaba mi tristeza y arrastraba el pie
y no podía adormecerse...
"'¡Ay, el hombre retorna siempre! ¡El hombre pequeño
retorna siempre!'".
Luego de esto, aparece una de las veces que Zaratustra
enuncia la famosa frase: "He dicho mi palabra, quedo hecho
pedazos a causa de ella: así lo quiere mi suerte eterna, -
¡perezco como anunciador!".
Hay una llamativa coincidencia entre el hacer pedazos la
repetición mordiendo y escupiendo una cabeza de serpiente y
el propio hacerse pedazos. Esto se consuma en el instante del
acto que libera la alegría del vivir como alteridad de la vida
consensuada: En un nivel la repetición, en otro Dios y la moral,
en otro el hombre pequeño se desvanecen al ser afirmado el
devenir que activa el factor pulsión ante, la voluntad de poder.
Quizá resulte evidente algo antes señalado: Si el instante se
detiene, se fija -y nada más fijo a una creencia que el delirio-, el
devenir es tiempo coagulado, el pasar a través de la tras
valoración retorna a la posición anti, que por especularidad
sostiene aquello a lo que se opone. Entonces Dioniso se funde
con el Crucificado y éste da vida a Dios, tal como Freud
interpreta la génesis de la religión -a propósito del pecado
original- y el propio Nietzsche señala, con meridiana claridad
en "Los presos", alegoría de Cristo que concluye con estas
palabras: "Yo os he dicho, que pondré en libertad a aquellos
que crean en mí; lo afirmo con tanta certidumbre como que mi
padre vive aún".
Otra versión dice contrario a lo dicho más arriba, que la
palabra Ouroboros, proviene del Griego y se la traduce
normalmente como “el que se devora”, pero analizando
la palabra, Ouro quiere decir “extensión e ilimitado” y
Boros “voracidad”, lo que corrobora las referencia hechas.
La materia necesita “autor-reciclarse voraz y
permanentemente”, otra vez el antiguo culto Fálico con: La
serpiente o el dragón formando un círculo (ver arriba),
representada desde antiguo como el animal mordiéndose la
propia cola, recibía el nombre de Ouroboros -de ouro,
"rey" en lengua copta y ob, serpiente en hebreo-. En esa
forma anillada veían el transcurso de los años y el retorno al
origen, según consigna Michael Maier en Atalanta fugiens
(Openheim, 1618). La noción de un retorno, asociado a la idea
de energía cósmica, no es idea original; “Nietzsche se ubica en
la línea de una larga tradición”. A veces, el Ouroboros está
integrado por la unión de dos serpientes que simbolizan lo
masculino y lo femenino dando forma a un círculo que es tanto
lo eterno como un sugestivo cero; la serpiente o dragón
superior es el espíritu universal que todo lo anima pero todo lo
mata y es capaz de asumir todas las formas de la naturaleza.
Todo y nada al mismo tiempo. Al separarse, el cero o infinito
se rompe iniciándose la serie: aparecen dos, que luego son tres
y después cuatro.
Ya en el inicio se encuentra al «Dragón», el espíritu crónico, el
«Diablo», o como lo llaman los alquimistas, el «Negro», la
Nigredo. El Nigredo ennegrecimiento (la sal) putrefacción
Saturno- Osiris Caput Mortuun, La Albedo blanqueamiento la
integración de los contrarios en el uno (el Mercurio), La
Rubedo enrojecimiento, es el logro de la totalidad Unus
Mundus (el oro Filosofal). Sal, Mercurio y Oro…
O como se cuenta en el Cantar de los Nibelungos, de los
poderes de Sigfrido, que adquiere después de dar muerte al
dragón y bañarse con su sangre. "Aún sé más cosas de él: dio
muerte él solo a un dragón y se bañó en su sangre; su piel se
volvió tan dura como si fuera de cuerno. Ningún arma puede
herirlo, como se ha comprobado muchas veces". Narración que
nos remite irremediablemente al "baño en el rio Estix de
Aquiles". Y al famoso talón de donde su madre Tetis lo tomo.
Pero entre paréntesis, para gloria de Levi-Strauss, retomando la
mitología comparada, entramos a la universalidad de los mitos.
Pues la madre de Aquiles es Tetis que junto con Océano tuvo
a Filira que cuando fue engañada por Cronos, vio que había
engendrado de su unión, un caballo, el centauro Quirón, rogó a
los dioses –a su padre y a Zeus– que no la dejasen entre los
mortales y que la convirtieran en una inofensiva planta, y
estos, accediendo a sus súplicas, la transformaron en un árbol
nobilísimo, el tilo. Si lo comparamos con la mitología germánica
veremos cuáles son las enormes coincidencias Aquiles-Sigfrido
y como prosigue la historia: Así la traidora Brunilda confiesa la
parte sensible de Sigfrido "En tanto que la caliente sangre del
dragón brotaba de las heridas y el fuerte héroe se bañaba en
ella, una grande hoja de tilo cayó entre sus espaldas: en este
sitio puede recibir herida: esto me causa gran cuidado y pena".
La conexión es increíble, talón- mancha de la hoja de tilo-
hermana- muerte- unión e incesto.
«Dirígete a las corrientes del Nilo y encontrarás allí una piedra
que tiene el espíritu (πνεύμα) de Apepi. Coge esta piedra,
desmenúzala con tus manos y saca de su interior su corazón:
su alma (ψυχή) está, concretamente, en su corazón…
Encontrarás allí —dice— esta piedra que tiene un espíritu, lo
cual se refiere a hacer salir el mercurio.» Ostanes.
Ostanes (griego Ὀστάνης)
Mago legendario en la literatura clásica y medieval. Es
mencionado por primera vez por Heródoto, citado en Diógenes
Laercio (Prooemium 2, como lo puntúa R. Reitzenstein, Die
hellenistischen Mysterienreligionen, 3ª ed., Leipzig, 1927, p.
172; la atribución común de esta referencia a Xanthos de Lidia
debe ser errónea, ya que no podría haberse referido a
Alejandro). Heródoto, un discípulo de Platón, menciona a
Ostanes como uno de los nombres comunes en una supuesta
línea de magos que iba desde Zoroastro hasta la conquista de
Alejandro. Data a Zoroastro 5.000 años antes de la caída de
Troya y pone a Ostanes en primer lugar entre los nombres de
los miembros de la línea; no hay indicios de que supiera nada
sobre la fecha real o la carrera de ningún Ostanes en particular.
Es incierto qué estanos (reflejado también en elamita y
babilónico, 'Con un buen estatus/rango') de los conocidos (Justi,
Namenbuch, p. 52b: uno el hijo de Darío II y el abuelo de Darío
III; otro un participante en la expedición de Alejandro a la
India), si es que hubo alguno, dio lugar a la leyenda del mago.
También lo es el contenido de la(s) leyenda(s), sobre la cual
nuestra información actual proviene del siglo 1 d.C. y
posteriores. Plinio (m. 79 E.C.) en su Historia Natural (30.3ss.)
era escéptico de la pretendida sucesión, pero pensó que el
primer hombre en escribir un relato existente de la magia, que
identificó con las prácticas de los magos, fue un Ostanes que
había acompañado a Jerjes en su expedición a Grecia (30.8-11).
Las obras de Ostanes de Jerjes hicieron que los griegos se
sintieran "rabiosos" por aprender más sobre el tema; Pitágoras,
Empédocles, Demócrito y Platón viajaron a estudiar y
regresaron a enseñarlo. Esta desinformación probablemente
provenía de la erudición alejandrina, que también había
producido las obras de Ostanes que Plinio había leído o leído.
De tales obras, un Oktateuch, es decir, una obra en ocho libros
es mencionado por Filón de Biblos, una generación más o
menos después de Plinio; dice que enseñó que dios era una
serpiente con cabeza de halcón. (el tipo de monstruo frecuente
en gemas mágicas) con todas las virtudes filosóficas griegas
(así Eusebio, Praeparatio Evangelica I.10.52). Plinio se refiere a
Ostanes como describiendo los diferentes tipos de magia:
adivinación de agua, aire, estrellas, lámparas y otros
instrumentos, así como nigromancia (Nat.Hist. 30.14), el uso de
cuerpos humanos y diversas sustancias animales para
adivinación y medicina (28.5ff., 69, 256, 261). Desde el final del
siglo 1 en adelante, a menudo se le conoce como una autoridad
en nigromancia y otras formas de adivinación, astrología, la
fabricación de amuletos, y nombres secretos y propiedades
mágicas de plantas y piedras. Estas referencias, como la de
Plinio, se supone comúnmente que reflejan obras engendradas
sobre él en el período helenístico. Sin duda lo hacen a menudo,
pero la falsificación no se detuvo con la anexión romana de
Alejandría. Tanto la leyenda de Ostanes como su producción
literaria aumentaron a lo largo de la época imperial; en el
período bizantino se había convertido en una de las grandes
autoridades en alquimia.
En este artículo se ofrece el texto griego con su traducción,
además de un breve comentario, de los pasajes de estos
manuscritos en los que aparece este símbolo alquímico.
PALABRAS CLAVE: alquimia, serpiente, símbolo, naturaleza,
manuscrito. ABSTRACT «Ouroboros, the snake that bites its tail
in alchemical Greek texts». One of the most characteristic
symbols of the mythologies of the old civilizations is Ouroboros,
the snake that bites its tail. Its figure and the alchemical texts
that speak of it are in two of the main manuscripts that are
described in the Catalogue des Manuscrites Alquimiques: the
Marcianus graecus 299 and the Parisinus graecus 2327. This
article offers the Greek text with its translation, in addition to a
brief commentary, of the passages of these manuscripts in
which this alchemical symbol appears. KEY WORDS: alchemy,
snake, symbol, nature, manuscript.
El lenguaje simbólico fue una característica común de las
mitologías de Oriente Medio y de la India ; de las religiones
mistéricas del mundo antiguo, incluyendo Grecia y Roma; de la
magia popular; e incluso del cristianismo primitivo y del
gnosticismo. De una forma especial, la simbología tuvo un
desarrollo especial en la mayoría de los textos antiguos de la
alquimia griega, constituyendo, con toda probabilidad, una de
sus señas de identidad más relevante. Sin lugar a duda, uno de
esos símbolos más representativos es la serpiente que se
muerde la cola. Las representaciones más tempranas de este
motivo , en relación con la antigua alquimia griega, se
encuentran en el Papiro V y en el Papiro W de Leiden5 ; sin
embargo, parecen estar más en relación con la magia6 que con
FORTVNATAE, Nº 28; 2017-2018, PP. 69-79 69 DOI:
http://doi.org/10.25145/j.fortunat.2018.28.007 FORTVNATAE, Nº
28; 2017-2018, pp. 69-79; ISSN: 1131-6810 / e-2530-8343
aquella, puesto que recuerdan las sencillas inscripciones en
gemas gnósticas en las que el nombre de «Abraxas »(Abraxas,
que en letras, por el valor numérico de estas, corresponde al
número mágico de los días del año: 1+2+100+1+60+1+200=
365. Este nombre se relaciona, por otro lado, con la palabra
«Abracadabra», carente de sentido). Está rodeado por la
serpiente que se muerde la cola y que solían ser utilizadas
como talismán (Véase Berthelot ,1885: 62. La serpiente que se
muerde la cola fue un símbolo característico de algunas sectas
gnósticas como los ofitas y dentro de estos, los naasenos:
Bianchi, 1978: 254; y Rudolph, 1983: 89). Los gnósticos, así
como los primeros alquimistas y los neoplatónicos de
Alejandría, unían la magia a sus prácticas religiosas. . (Figura1.
Ejemplo de gema gnóstica. Sheppard, 1962: 85) Uno de los
primeros testimonios escritos en el dominio alquímico, en el
que se cita la serpiente que se muerde la cola, es el de
Olimpiodoro (s. V o s. VI) 9 que afirma que JIerogrammatei'"
gavr tine" tw'n Aijguptivwn boulovmenoi kovsmon
FORTVNATAE, Nº 28; 2017-2018, PP. 69-79 70
1 Transcripción de oujrobovro", -on: adjetivo de dos
terminaciones que significa «que se muerde la cola».
2 Sobre la fenomenología de los símbolos, véase Aladro Vico,
2010.
3 La serpiente que se muerde la cola está atestiguada en
Mesopotamia: véase Kakosy, 1986: col. 889; y Déonna, 1952:
168. Sin embargo, es en Egipto, sobre todo, donde se
testimonia su empleo desde época muy antigua. Se menciona
por primera vez en los Textos de las Pirámides: Hornung, 1992:
145, 161-162 y 272; y sus primeras representaciones se
remontan a la XVIII dinastía, constatándose claramente sobre
uno de los capiteles dorados de Tutankamón: véase Piankoff,
1951: pl. IV.
4 Véase Neumann, 1954: 49, que dice que este motivo se
encuentra en todas las edades y culturas; y Forster y Simon,
2008: 172, que dicen que este símbolo se encuentra en todo el
mundo.
5 Véase Berthelot, 1889: 9, 18.
6 Este motivo se atestigua también en los PGM (abreviación de
Papyri Graecae Magicae): véase Mertens, 1995: 179. Para más
información sobre el empleo de esta divinidad en los PGM,
véase Diblasi Neto, 2015.
9 Berthelot y Ruelle, 1888: II, 80, 9-11; y Berthelot, 1885: 192
ss. e jgcara vxai e jn toi '" o jbeli vskoi" h ] e jn toi '" i Jeratikoi '"
gra vmmasin dra vkonta e jgkolavptousin oujrobovron («En
efecto, algunos escribas sagrados egipcios, cuando quieren
representar el universo en los obeliscos o en los escritos
sagrados, graban una serpiente que se muerde la cola»10). La
figura de la serpiente que se muerde la cola y los textos
alquímicos que hablan de ella se encuentran en dos de los
principales manuscritos que se describen en el Catalogue des
Manuscrites Alquimiques: el Marcianus graecus 299 (=M, s. X o
s. XI) y el Parisinus graecus 2327 (=A, s. XV) 11. 1. EL
MARCIANUS GRAECUS 299 (=M) Este manuscrito, copiado
sobre pergamino y considerado por la crítica especializada el
más antiguo y hermoso de los manuscritos alquímicos12,
contiene 196 folios de entre veintinueve y treinta líneas en
cada uno de ellos y distribuidos en veinticuatro cuadernos. Para
el tema que nos ocupa, nos interesa el folio 188v que forma
parte de una serie de pasajes atribuidos a Zósimo de
Panópolis13, con la denominación de Zosivmou peri; ojrgavnwn
kai; kamivo14 («Sobre instrumentos y hornos de Zósimo»). En
este folio se puede ver un grupo de cinco figuras: FORTVNATAE,
Nº 28; 2017-2018, PP. 69-79 71
10 Los egipcios representaron la eternidad, es decir, el tiempo
infinito, como una serpiente devorando su propia cola. El poeta
Claudiano, nacido en Alejandría, escribió en los últimos
cincuenta versos de su poema Consulado de Estilión II: vv. 424
y sigs. un pasaje bastante intrigante, al indicar que el Sol, tras
uncir un carro, visita la caverna del Tiempo (Aijwvn): «Existe
lejos, desconocida e impenetrable para nuestra raza, apenas
accesible para los dioses, una caverna de inmensa edad,
tenebrosa madre de los años, que de su anchuroso seno suelta
el tiempo y lo hace volver de nuevo. Rodea la cueva una
serpiente que todo lo va consumiendo con plácida majestad,
perpetuamente mantiene el brillo en sus escamas y con su
boca devora la cola curvada hacia atrás volviendo a pasar con
el silencioso movimiento por su propio comienzo» (trad. Castillo
Bejarano, 1993: 107-108).
11 Véase Mertens, 1995: XXII-XXIX y XXXI-XXXVIII,
respectivamente.
12 Véase Mertens, 1995: XXII: n. 45.
13 Para una revisión de las obras de Zósimo que aparecen en
los cuatro manuscritos principales de alquimia griega
Marcianus graecus 299 (=M), Parisinus graecus 2325 (=B),
Parisinus graecus 2327 (=A) y Laurentianus graecus 86, 16
(=L): véase Mertens, 1995: XLIII-LXIX. Cf. igualmente Mertens,
1995: CVI ss. la crítica que hace a la edición de los escritos de
este autor griego de Berthelot y Ruelle, 1967: 107-250. 14
Folios 186r-188v. (Figura 2. «Crisopea de Cleopatra». Mertens,
1995: 241) El dibujo a) de la figura 2, que se encuentra en la
parte superior izquierda del folio, tiene superpuesta las
palabras kleopatrh" crusipoii>a («Crisopea de Cleopatra»), por
lo que ha llevado a los historiadores de la alquimia a designar a
este grupo de figuras (diagramas y aparatos alquímicos) con la
denominación general de Crisopea de Cleopatra15.
FORTVNATAE, Nº 28; 2017-2018, PP. 69-79 72
15 Con la denominación de Cleopatra circulaban en la
Antigüedad escritos médicos, mágicos y alquímicos. Las figuras
en cuestión no parece que tengan ninguna relación con el
contenidos de los textos relativos a Cleopatra, en cambio, sí
corresponden a los escritos de Zósimo de Panópolis. Para
Mertens, 1995: 177, estas palabras no tienen ninguna
justificación para estar ahí y deben ser consideradas como un
error del copista. De los cuatro manuscritos principales de
alquimia griega donde se encuentran las obras de este escritor
citados anteriormente, solo es en M donde se citan estas
palabras. Este dibujo consta de tres círculos o anillos
concéntricos que encierran los axiomas místicos. En el del
centro están los símbolos del oro, la plata y el mercurio. El
anillo exterior contiene la inscripción En to; pa'n
16 kai; di j auj
17 Se debe entender «operaciones alquímicas».
18 Véase Mertens, 1995: 22. Para este investigador, Zósimo es
el primer alquimista en hacer uso de la serpiente que muerde
la cola: 180. Dentro de los ya citados cuatro manuscritos
principales de alquimia griega, las Memorias auténticas de
Zósimo se sitúan en M, en los folios 189r-196v; en B, en los
folios 82r-88r; en A, en los folios 80r-88v; y en L, en los folios
83v-95v.
19 Sobre la fórmula e}n to; pa'n , véasen Mertens, 1995: 181
ss. Para la posible influencia estoica de esta leyenda, véase
Sheppard, 1962: 192.
20 Fiavlh es una especie de platillo que tenía un agujero por el
que pasan los elementos más volátiles de las sustancias que se
destilan; swlhvn es un tubo ascendente por donde pasan los
elementos más volátiles (vendría a ser lo que se llama en la
actualidad «cuello de cisne»); ajntivceiro" es un tubo inverso al
anterior, por donde se recoge el destilado; lopav" es un matraz
de barro o caldera donde se coloca la mezcla de lo que se va a
destilar; y fw'ta es cualquier fuente de calor. Cf. Fernández
García, 2014: 1008 ss. 2. EL PARISINUS GRAECUS 2327 (=A)
Este manuscrito, escrito en papel que lleva las armas del rey
Enrique II y proveniente de la biblioteca de Fontainebleau, tiene
299 folios de veintiséis líneas de media, en cada uno de
ellos21. Es un tipo de enciclopedia alquimista, donde el copista
ha unido todos los tratados y fragmentos congéneres de los
que se tiene conocimiento. En este manuscrito la figura de la
serpiente que se muerde la cola aparece en dos ocasiones,
dibujadas y coloreadas con el mayor de los cuidados: folios
196r y 279r. A continuación de cada figura hay un texto. En el
folio 196r el dibujo de la serpiente está compuesta por tres
círculos o anillos concéntricos: de colores rojo, amarillo y verde,
similares a los de la figura a) de la Crisopea de Cleopatra que
se citó anteriormente. Se presenta llena de escamas con tres
orejas y cuatro patas. La cabeza, las orejas y el anillo exterior
están pintados en rojo vivo (color azafrán); el ojo es de color
blanco con la pupila negra. El segundo anillo (el del medio) es
de color amarillo. Finalmente, el anillo interior es de color
verde, igual que las patas. Según se describe en el texto del
manuscrito, las cuatro patas representan los cuatro elementos:
agua, tierra, aire y fuego; es decir, constituyen la tetrasomía22.
Las tres orejas hacen referencia a los «tres vapores
sublimados»: azufre, mercurio y arsénico. (Figura 3. Uróboro.
Sheppard, 1962: 85) FORTVNATAE, Nº 28; 2017-2018, PP. 69-
79 74 21 En su colofón se indica que fue copiado por Teodoro
Pelecano de Corfú. Véase Mertens 1995: XXXI ss.
22 los alquimistas retoman la vieja teoría griega de los cuatro
elementos, en especial de Aristóteles, no designando de por sí
las realidades concretas cuyos nombres llevan, sino estados,
modalidades Se presentan a continuación el texto griego y su
traducción
23: 1. (Folio 196r) Tou'to gavr ejstin to; musthvrion oJ
oujrovboro" dravkwn, toutevsti sumfagwvnetai kai;
sugcwneuvtai, leiwvnetai kai; metallavttetai to; suvnqema ejn
th/' shvyei: kai; givnetai melavgcwron, kai; ejx aujtou' givgnetai
crusavnqion: kai; ejx aujtou' givnetai ejruqro;n kinnabarivzon,
w{" fhsin, kai; au{th ejsti;n hJ kinnavbari" tw'n filosovfwn. 2. JH
de; koliva kai; oJ nw'to" aujtou' krokoeidhv": kai; hJ kefalh;
melavgclwro": OiJ tevssare" aujtou' povde" ejsti;n hJ
tetraswmiva: ta; de; triva w\ta aujtou' eijsin aiJ trei'" aijqavlai. 3.
Kai; e}n to; a[llo aiJmateuvei: Kai; e}n to; a[llo genna'/: Kai; hJ
fuvsi" th;n fuvsin caivrei, kai; hJ fuvsi" th;n fuvsin tevrpei, kai; hJ
fuvsi" th;n fuvsin nika/', kai; hJ fuvsi" th;n fuvsin kratei': Kai;
oujc eJtevra/ kai; eJtevra/, ajll j aujth'/ mia'/ ejx aujth'" di j
oijkonomiva", meta; povnou kai; movclou pollou'. 4. Su; de; ejn
touvtoi" e[ce to;n nou'n, w\ fivltate, kai; oujc aJmarthvsei": jAlla;
spoudaivw" ejn ajmeleiva/ ajgwnizovmeno", e{w" to; pevra"
i[dh/". 5. (Folio 196v) Dravkwn ti" paravkeitai fulavttwn to;n
nao;n tou'ton to;n ceirwsavmenon. Prw'ton qu'son kai;
ajpodermavtwson, kai; labw;n touv" savrka" aujtou' e{w" tw'n
ojstevwn, pro;" to; stovmion tou' naou' poivhson aujtw/'
bavsei", kai; ajnavbhqi, kai; euJrhvsei" ejkei' to; zhtouvmenon
crh'ma: to;n ga;r iJereva to;n calkavnqrwpon metevteqh tou'
crwvmato" th'" fuvsew", kai; gevgonen ajrguravnqrwpo": _}On
met j ojlivga" ou\n hJmevra", eja;n qelhvsei", euJrhvsei" aujto;n
kai; crusavnqrwpon. «1. Este es, por tanto, el misterio, la
serpiente que se muerde la cola; es decir, la composición es
devorada, fundida, triturada y modificada por la fermentación;
adquiere un color verde oliva oscuro, de este color se pasa a
uno dorado y de este, a un color rojo cinabrio, como suele
decirse. Este es el cinabrio de los filósofos. 2. Su vientre y
espalda son de color azafrán; su cabeza es de color verde oliva
oscuro; sus cuatro patas son la tetrasomía; y sus tres orejas
son los tres vapores sublimados24. FORTVNATAE, Nº 28; 2017-
2018, PP. 69-79 75 de la materia: el agua es sinónimo del
estado líquido; la tierra, del estado sólido; el aire, del estado
gaseoso; y el fuego, del estado sutil. Cf. Berthelot y Ruelle,
1967: 96, 6-14, donde Olimpiodoro indica una interesante cita
de Zósimo: Ta' ga;r tevssara swvmata hJ tetraswmiva ejsti peri;
h|" tetraswmiva" fhsivn oJ Zwvsimo": «Ei\ta ou{tw" hJ tavlaina
ejn swvmati tetrastoivcw/ pesou'sa h] kai; pedhqei'sa, eujqevw"
kai; crwvmasin uJpopivptei oi|" bouvletai oJ th/' tevcnh/
pedhvsa" h] leuko;n, h] xanqo;n, h] mevlan aujth;n, h] mevlani
h] leukw'/, h] xanqw'/. Ei\ta uJpodexamevnh ta; crwvmata kai;
kat j ojlivgon hJbw'sa e[w" ghvrou" e[rcetai kai; teleuta'/ ejn tw/'
tetrastoivcw/' swvmati, toutevstin calkw/', sidhvrw/, kassitevrw/
kai; moluvbdw/, kai; sunteleuta/' ejn th/' ijwvsei, touvtoi" wJ"
fqeiromevnh, kai; mavlista tovte mh; dunamevnh feuvgein:
a{te dh; sumplakei'sa aujtoi'", kai; mh; dunamevnh feuvgein.
Pavlin met j aujtw;n ajntepistrevfei, sundedemevnon e[cousa
to;n diwvkonta kai; e[xwqen uJpo; ojrgavnou kuklikou'»; y 223,
5: _{Oti hJ u{lh tw'n swmavtwn tetraswmiva levgetai.
23 Berthelot y Ruelle, 1967: 21-22.
24 Se refiere al mercurio, el arsénico y el azufre, sustancias
que protagonizan la mayor parte de los textos alquímicos
griegos y que son volátiles a temperaturas moderadas. Debido
a ello, esas sustancias eran consideradas como “vapores” o
“espíritus”. 3.
25 El Uno da su sangre a lo Otro; el Uno engendra a lo Otro. La
naturaleza se complace de la naturaleza, la naturaleza goza de
la naturaleza, la naturaleza vence a la naturaleza y la
naturaleza domina a la naturaleza. Y no es por causa de una o
de otra naturaleza, sino por su propia naturaleza única que
procede de sí misma, consecuencia de la operación26, con
trabajo y mucho esfuerzo. 4. Pon tu inteligencia, muy apreciado
amigo, en estos asuntos y no te equivocarás. Pero esfuérzate
con seriedad y diligencia, hasta que veas el final27. 5. Una
serpiente está apostada y vigila el templo que la tiene,
además, subyugada. En primer lugar, sacrifícala y despelléjala;
vete quitándole su parte carnosa hasta que llegues a sus
huesos; pon peanas a la entrada del templo y colócate encima;
y allí encontrarás la cosa que buscas. Pues el animal
sacrificado, el hombre de cobre, fue cambiando de color por su
naturaleza; pasó a convertirse en hombre de plata; y pocos
días después, si tú quieres, también en hombre de oro». En el
folio 279r del mismo manuscrito, se encuentra la segunda
figura. La acompaña un texto en el que el principio alquímico
es diferente, pero con la misma receta mística. La serpiente
que se muerde la cola está compuesta, en este caso, por dos
círculos o anillos concéntricos: de colores rojo y verde. Aquí las
escamas están mejor marcadas. Como la figura que se
comentó anteriormente, está provista también de cuatro pies y
tres orejas. (Figura 4:
https://www.flickr.com/photos/ouroboran/2288405597/in/photos
tream/lightbox/28) FORTVNATAE, Nº 28; 2017-2018, PP. 69-79
76
25 La Unidad. La unidad de la materia se representa en
numerosas ocasiones con el motivo de la serpiente que se
muerde la cola. Es el símbolo de la evolución que renace sin
cesar de su propia destrucción, en un movimiento sin fin.
26 Se refiere a la «operación alquímica».
27 Se refiere al final del proceso alquímico.
28 Fecha de la consulta: 21 de abril de 2017. Se presentan a
continuación el texto griego y su traducción29: 1. (Folio 279r)
Tou 'to ga vr e jstin to ; musth vrion o J ou jro vboro" dra vkwn,
toutevstin hJ leivwsi" tw'n swmavtwn ejrgasiva" aujtou'. 2. Ta;
de; fw'ta tw'n musthrivwn th'" tevcnh" aujtou' hJ xavnqwsi". 3.
To; de; pravsinon aujtou' ejstin i[wsi", toutevstin hJ sh'yi"
aujtou': oiJ de; povde" aujtou' oiJ tevssarev" eijsin hJ
tetraswmiva th'" tevcnh" tou' sunqevmato": Ta; de; triva wjtiva
aujtou' eijsin aiJ trei'" aijqavlai kai; ta; ib j sunqevmata: Kai; oJ
ijo;" aujtou', toutevstin to; o[xo". 4. Su; de; ejn touvtoi" to;n
nou'n e[cwn, w\ fivltate... 5. Dravkwn ti" paravkeitai fulavttwn
to;n nao;n tou'ton kai; to;n ceirwsavmenon. k.t.l. (Continua
como en el texto 1, apartado 5). «1. Este es, por tanto, el
misterio, la serpiente que se muerde la cola: es decir, la
conversión de los cuerpos en polvo, a partir de su operación30.
2. Las luces de los misterios del arte31 es la coloración en
amarillo. 3. Lo verde de la serpiente es oxidación: es decir, su
fermentación. Sus cuatro patas son la tetrasomía empleada en
la composición del arte32; y sus tres orejas son los tres vapores
sublimados y las doce composiciones. Su agente corrosivo, no
puede ser nada más que el vinagre. 4. Pon tu inteligencia, muy
apreciado amigo... 5. Una serpiente está apostada y vigila el
templo que la tiene, además, subyugada, etc.». Como se dijo
anteriormente, la serpiente que se muerde la cola es uno de los
símbolos más representativos de la obra alquímica, de la Ars
Magna, en el que se entremezclan leyes naturales y conceptos
filosóficos. En efecto, Uróboro, la serpiente que se muerde la
cola, sugiere la idea del proceso cíclico de la naturaleza: los
ciclos del día y la noche, los de las estaciones de la naturaleza,
el movimiento circular de los astros en el cosmos, los periodos
de la vida humana: la vida y la muerte..., incluso los ciclos de la
historia. Por otro lado, el círculo, la línea curva, siempre fascinó
a las civilizaciones antiguas, puesto que como trayectoria
continua que se mueve sobre sí misma, no tiene principio ni fin,
y representa lo infinito y lo eterno, la infinitud y la totalidad, al
mismo tiempo. Expresa la unidad de las cosas, los materiales y
las espirituales, que nunca desaparecen33. Incluso Jung, uno de
los máximos expertos del simbolismo psicológico, se sirvió del
proceso alquímico, en general, y de la serpiente que se muerde
la cola, en FORTVNATAE, Nº 28; 2017-2018, PP. 69-79 77
29 Véase Berthelot y Ruelle, 1967: 22-23.
30 Se refiere a la «operación alquímica».
31 se refiere siempre al «arte alquímico».
32 véase nota anterior.
33 Para Koepgen, 1938: 149, el orden circular constituye una
característica principal de la forma de pensar gnóstica.
particular, para establecer la analogía de la problemática de los
opuestos, característica de la alquimia, con la disociación de la
personalidad en el ámbito psíquico, y poder explicar, de esa
manera, los procesos neuróticos y psíquicos del ser humano.
Para Jung, «el Uróboros que se come su propia cola es un
símbolo drástico de la asimilación e integración del opuesto, de
la sombra. Al mismo tiempo, este proceso circular es explicado
como un símbolo de la inmortalidad, es decir, de la constante
autorrenovación, pues se dice del Uróboros que se mata a sí
mismo, se da vida a sí mismo, se fecunda y se da a luz. El
Uróboros representa desde antiguo lo uno que surge de la
unión de lo que está en disputa consigo mismo, por lo que
constituye el misterio de la prima materia, que en cuanto
proyección procede inequívocamente de lo inconsciente
humano»
34. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ALADRO VICO, E. (2010):
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Untersuchungen über die Trennung und Zusammensetzung der
seelischen Gegensätze in der Alchemie (20163 : Obra completa
de Carl Gustav Jung. Volumen 14: Mysterium coniunctionis:
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FORTVNATAE, Nº 28; 2017-2018, PP. 69-79 78 34 Jung 20163 :
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Origins», Ambix 10: 83-96
Eterno retorno.
La clásica fórmula, acuñada en Recordar, repetir y reelaborar
es "repetir para no recordar". En Más allá... retoma este punto
de vista y a su través vislumbra lo esencial de la repetición no
en un efecto de la represión sino en algo de fuerza más
elemental, originaria. Esta repetición comienza a resultarle
elocuente en lo propio del trauma y el juego infantil. A
propósito del célebre Fort-Da es posible ubicar su fundamento
en la iteración de un ritmo y sus variaciones.
Freud alude a la repetición mediante una expresión de
Nietzsche: "eterno retorno de lo igual" escribe entre comillas y
sin mencionar al autor.
Vayamos aproximándonos al eterno retorno. Esta noción
es difícil por circunstancias que pueden resultar paradójicas:
Nietzsche lo llama su "pensamiento abismal", la "fórmula
suprema de afirmación a que se puede llegar en absoluto" . En
el ensayo autobiográfico -relativo a sus obras- titulado Ecce
homo, emplea estas palabras cuando refiere el modo en que se
le impuso la idea del Zaratustra , pero antes de ir al tema
importan algunas consideraciones previas: El 15 de octubre de
1888, día en que cumple cuarenta y cuatro años, Nietzsche
decide "contarse la vida a sí mismo" . El siguiente 29 de
diciembre envía las últimas correcciones del texto a la imprenta
pero al inicio de 1889, el 3 de enero estalla en un delirio y es
internado. Mucho se ha debatido cuánto hay de locura en
su obra.
Doy un ejemplo, que no es indistinto: Desde su primera obra, El
nacimiento de la tragedia, la figura de Dioniso es la
contraparte de Sócrates, pensador racional que reniega de
lo trágico; luego, Dioniso encarna la tras valoración de la moral
cristiana. Si decimos tras valoración mentamos un pasar a
través de los valores establecidos para llegar -poniendo
primero del revés esos valores- a una nueva valoración. Pero el
caso es que luego de irrumpir el delirio Nietzsche escribe cartas
que firma Dioniso, otras el Crucificado y a veces con ambas
denominaciones. A pocos días de internado en Turín lo
visita Franz Overbeck, lo encuentra rodeado de papeles.
Entre ellos rescata un manuscrito, cuidadosamente
envuelto, titulado El Anticristo. Debajo, un subtítulo: Tras
valoración de todos los valores. Pero esta línea estaba tachada
y sustituida por otra: Maldición sobre el cristianismo. Dioniso no
es anti sino la afirmación de la contrariedad que nos constituye,
de igual modo que la tras valoración no maldice sino que pasa
a través, incontables momentos de Nietzsche son elocuentes al
respecto. Ese pasar es devenir, un movimiento que no se
detiene ante estación alguna en tanto la locura es detención,
un instante coagulado que se arboriza en delirio. Cuando la tras
valoración es tachada por una maldición hay fundados motivos
para inferir que el curso tras valorativo ha sido bloqueado.
En cuanto a la comedia, Aristóteles atribuye su origen a
los que entonaban los cantos fálicos. Los directores de las
comparsas, en procesión durante las fiestas Dionisias,
intercambiaban chirigotas con los miembros del cortejo y con
los propios espectadores. Las comedias tenían lugar en las
Leneas, la fiesta que el arconte-rey celebraba en Gamelión en
honor de Dioniso. Aristóteles explica la procedencia del nombre
‘comedia’ del canto de un cortejo (kw'mo") como aquél que
reunía a los devotos del dios en una alegría desenfrenada. Pero
también la falsa derivación de kwvmh, ‘aldea’, contra la que
polemiza Aristóteles, contiene un fondo de verdad.
En Ecce homo tenemos este indicio. Con estas palabras, Ecce
homo -"ahí tenéis al hombre"-, Pilatos habría presentado a
Cristo ante el pueblo luego de haberlo hecho azotar. Nietzsche
las escribe como título de su ensayo autobiográfico,
colocándose en la posición de Pilatos, pero también es Cristo, el
hombre profanado que estas palabras designan. La técnica de
Nietzsche no era nueva, el Zaratustra está plagado de
alusiones evangélicas que emplea para ironizar sobre el texto
sagrado o para tras valorarlo. Al momento del testimonio de
Ecce homo la Biblia, de tan citada, ha contagiado a Zaratustra.
Si la Biblia es El Libro, en los pródromos del delirio Nietzsche
ubica su Zaratustra en el mismo lugar:
"Esta obra ocupa un lugar absolutamente aparte. Dejemos de
lado a los poetas: acaso nunca se haya hecho nada desde una
sobreabundancia igual de fuerzas. Mi concepto de lo
'dionisiaco' se volvió aquí acción suprema; medido por ella,
todo el resto del obrar humano aparece pobre y condicionado.
Decir que un Goethe, un Shakespeare no podrían respirar un
solo instante en esta pasión y esta altura gigantescas, decir
que Dante, comparado con Zaratustra, es meramente un
creyente y no alguien que crea por vez primera la verdad, un
espíritu que gobierna el mundo, un destino -, decir que los
poetas del Veda son sacerdotes y ni siquiera dignos de desatar
las sandalias de un Zaratustra, todo esto es lo mínimo que se
puede decir y no da la idea de la distancia, de la soledad azul
en que esta obra vive. Zaratustra tiene eterno derecho a
decir: 'Yo trazo en torno a mí círculos y fronteras
sagradas; cada vez es menos el número de quienes conmigo
suben hacia montañas cada vez más altas, - yo construyo una
cordillera con montañas más santas cada vez'... Antes del
Zaratustra no existe ninguna sabiduría, ninguna investigación
de las almas, ningún arte de hablar: lo más próximo, lo más
cotidiano habla aquí de cosas inauditas. La sentencia
temblando de pasión; la elocuencia hecha música; rayos
arrojados anticipadamente hacia futuros no adivinados".
El problema que me presenta Así habló Zaratustra -lo digo en
singular, no pretendo generalizar- es que este personaje
distante de todo y de todos, sabihonda mente sentencioso, por
momentos sofoca mi interés en la lectura. Se ha dicho que es la
obra donde Nietzsche presenta
Guste o no, Así habló Zaratustra ocupa un lugar de importancia
en la literatura, y como ya se ha visto fue crucial en la estima
del propio Nietzsche quien refiere, con la exactitud que se
adjudica a una revelación, el momento en que vino a él menos
la inspiración que el íntimo mandato que le impuso escribir la
obra. Dispuesto a relatar la historia del Zaratustra dice cómo le
llegó la idea del eterno retorno a comienzos de agosto de
1881: "Aquel día caminaba yo junto al lago de Silvaplana a
través de los bosques; junto a una imponente roca que se eleva
en forma de pirámide no lejos de Surlei, me detuve. Entonces
me vino ese pensamiento". De inmediato prepara un esbozo de
cinco puntos de la obra por venir y lo titula "El retorno de lo
idéntico". El punto quinto concierne a lo que llama "El nuevo
centro de gravedad: el eterno retorno de lo idéntico".
A partir de aquí se plantean una serie de cuestiones: Zaratustra
debía ser el libro en el que se enseñase la doctrina, el propio
Nietzsche así lo anota en su esbozo, luego de concebir el nuevo
centro de gravedad:
"¿Qué hacemos con el resto de nuestra vida - nosotros los que
hemos pasado su mayor parte en la más esencial ignorancia?
Nos dedicaremos a enseñar esta doctrina, - es el medio más
eficaz para asimilarla nosotros mismos. Nuestra especie de
felicidad como maestros de la más grande doctrina". Pero no es
del todo así. Hay capítulos dedicados al eterno retorno,
pero no podría decirse que la obra le está consagrada.
Un antecedente del pensamiento abismal aparece en La gaya
ciencia, que data de 1882 -luego del episodio de revelación y
antes de Zaratustra-. Está en el capítulo "Peso formidable" ,
que cito completo:
"¿Qué ocurriría si día y noche te persiguiese un demonio en la
más solitaria de las soledades, diciéndote: 'Esta vida, tal como
al presente la vives, tal como la has vivido, tendrás que vivirla
otra vez y otras innumerables veces, y en ella nada habrá de
nuevo; al contrario, cada dolor y cada alegría, cada
pensamiento y cada suspiro, lo infinitamente grande y lo
infinitamente pequeño de tu vida se reproducirán para ti, por el
mismo orden y en la misma sucesión; también aquella araña y
aquel rayo de luna, también este instante, también yo. El
eterno reloj de arena de la existencia será vuelto de
nuevo y con él tú, polvo del polvo?' ¿No te arrojarías al
suelo rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que así
te hablaba? ¿O habrás vivido el prodigioso instante en que
podrías contestarle: '¡Eres un dios! ¡Jamás oí lenguaje más
divino?' Si este pensamiento arraigase en ti, tal como eres, tal
vez te transformaría, pero acaso te aniquilara: la pregunta,
'¿quieres que esto se repita una e innumerables veces?'
¡pesaría con formidable peso sobre tus actos, en todo y por
todo! ¡Cuánto necesitarías amar entonces la vida y amarte a ti
mismo para no desear otra cosa que esta suprema y eterna
confirmación!".
Parece menos una revelación que la tortura de alguien
atravesado por el infortunio. Nietzsche se limita a mentar una
vida que se reiteraría sofocando cualquier pretensión de
libertad; todo tal cual, en el mismo orden, la misma sucesión
una y otra vez. ¿Cuál es el abismo si todo se cierra sobre sí
mismo? ¿Por qué saludar la noticia de tal repetición como un
mensaje divino, una confirmación? La confirmación divina
orienta hacia la Biblia. En el Eclesiastés se lee:
Lo que fue, eso será;
lo que se hizo, eso se hará.
Nada nuevo bajo el sol.
Si algo hay de que se diga: "Mira, eso sí que es nuevo", aun eso
ya sucedía en los siglos que nos precedieron.
Resulta por lo menos raro que quien se define en la línea de
Heráclito y apuesta al devenir salude la perpetua reiteración de
lo mismo. Pero algo sucede con relación al instante, tenemos
dos en el párrafo antes citado: uno es un instante homologado
al yo: "también este instante, también yo". No es esto lo que
podría festejar Nietzsche, quien en Zaratustra escribe: "Mi yo
es algo que debe ser superado: mi yo es para mí el gran
desprecio del hombre" . El otro instante, presentado de
modo distinto, es el prodigioso momento de la confirmación de
la vida. A esta noción le falta el acople con la voluntad de poder
que afirme la alteridad, y esto tendrá que llevar la noción de
eterno retorno a una reformulación. No descuidemos la
cuestión del instante, será decisiva en la próxima
consideración.
En Así habló Zaratustra el eterno retorno es claramente
articulado en dos capítulos: "De la visión y el enigma" y en "El
convaleciente". En el primero, Zaratustra dice: "Sombrío
caminaba yo hace poco a través del crepúsculo de color de
cadáver, - sombrío y duro, con los labios apretados. Pues más
de un sol se había hundido en su ocaso para mí. Ese color
cadáver tiñe al sol, al más de un sol hundido en su ocaso. ¿Es
una alegoría de la muerte del sol? ¿Quizá la muerte de Dios? En
Freud encontramos un respaldo para la presunción. En el caso
Schreber señala:
"El propio Schreber nos facilita la interpretación de este mito
solar. Identifica al Sol directamente con Dios... No soy yo
responsable por la monotonía de las soluciones psicoanalíticas
si aduzco que el Sol, a su vez, no es otra cosa que un símbolo
sublimado del padre... En la resolución psicoanalítica de
fantasías patógenas en neuróticos uno halla corroborada esta
tesis con harta frecuencia... Por una de mis pacientes, que
había perdido a su padre muy temprano y buscaba
reencontrarlo en todo lo grande y sublime de la naturaleza, he
considerado probable que el himno de Nietzsche 'Antes del
nacimiento del sol' expresara esa misma añoranza". Y en nota
al pie, luego de consignar que se trata de un capítulo del
Zaratustra -vecino a los que estamos examinando- agrega:
"También Nietzsche conoció a su padre sólo cuando niño".
Zaratustra asciende por un sendero de montaña
acompañado por un enano que se ha sentado sobre su
hombro, un alter ego, representación caricaturesca del yo.
Este enano es un paralítico-paralizante cuyos pensamientos
resultan gotas de plomo en los oídos y el cerebro de Zaratustra
cuando le escucha decir que su arrojo en lanzarse hacia arriba
lo hará caer como a una piedra, más cuanto más alto ascienda.
Luego el enano calla y ese silencio entre ellos es para
Zaratustra mayor soledad que si estuviera solo. Como mucho o
casi todo en el texto, estas alusiones pueden o deben ser leídas
alegóricamente: aquí es un debate librado en el espíritu de
Zaratustra, que tiende a la superación de sí, pues el hombre ha
de ser superado, y procura tras valorarse en superhombre. A
pesar de las palabras del enano Zaratustra continúa subiendo,
soñando, queriendo luchar contra la opresión como un enfermo
atormentado que por un momento duerme pero una pesadilla
de inmediato lo despierta. Entonces cobra valor, detiene la
marcha e increpa a su acompañante: "¡Enano! ¡Tú! ¡O yo!".
Dicho esto, esgrime su arma más potente: "Pero yo soy el más
fuerte de los dos: - ¡tú no conoces mi pensamiento abismal!
¡Ése - no podrías soportarlo!". El enano salta de su hombro y se
encarama a una piedra, poniéndose en cuclillas. No es difícil
relacionar este pasaje con lo que Nietzsche dice de sí mismo al
momento de serle revelado el pensamiento abismal: caminaba
a orillas del lago de Silvaplana, en un momento se detiene
junto a una enorme roca y allí lo ilumina ese pensamiento.
El enano y Zaratustra están ante un portal en el que se juntan
dos caminos que trazan una recta interminable; uno extendido
hacia atrás, el otro hacia delante; sobre el portal está inscripta
la palabra instante. Atendamos a lo que dice Zaratustra:
"Dos caminos convergen aquí: nadie los ha recorrido aún hasta
su final.
"Esa larga calle hacia atrás: dura una eternidad. Y esa larga
calle hacia adelante - es otra eternidad.
"Se contraponen esos caminos: chocan derechamente de
cabeza".
No se trata de un pasado que atraviesa el instante para
continuar en futuro; ambos, pasado y futuro, confluyen en el
instante y chocan. El instante es, para Nietzsche, una forma del
estallido.
Ahora podemos volver sobre la doble versión del instante antes
consignada y comprender que se juega por la segunda
acepción mientras la primera, asimilada al yo, es propia del
enano. El abismo es menos el tiempo incontable de uno u otro
lado que el instante de colisión. ¿Qué podría hacer el yo-enano
con esto salvo revolverse ante el exceso, la violencia del
fogonazo implosivo?
La conversación entre ambos personajes se orienta hacia los
caminos. Zaratustra pregunta si esos caminos se contradicen
eternamente a lo que el otro contesta, con sapiencia doctoral:
"Todas las cosas derechas mienten, murmuró con desprecio el
enano. Toda verdad es curva, el tiempo mismo es un
círculo". La respuesta es certera pero la verdad del círculo
suprime el instante. Zaratustra se encoleriza al escuchar estas
palabras y pide al enano preste atención al instante: Hacia
atrás hay una eternidad, donde todo lo que pudo ocurrir ya
tendría que haber ocurrido alguna vez, el mismo portal tiene
innumeras existencias previas. Pero el instante arrastra
todo, incluso a sí mismo y esto es lo absurdo de un abismo
carente de espacio o figuración, salvo la del pórtico que
enmarca un vacío.
A continuación, Nietzsche alude nuevamente -como lo hiciera
en La gaya ciencia- a la araña y la luna:
"Y esa araña que se arrastra con lentitud a la luz de la luna, y
esa misma luz de la luna, y yo y tú, cuchicheando ambos junto
a este portón, cuchicheando de cosas eternas - ¿no tenemos
todos nosotros que haber existido ya? - y venir de nuevo y
correr por aquella otra calle, hacia adelante, delante de
nosotros, por esa larga, horrenda calle - ¿no tenemos que
retornar eternamente?".
Según Deleuze, la araña "es el espíritu de la venganza o del
resentimiento. Su poder de contagio es su veneno. Su voluntad
es una voluntad de castigar y de juzgar. Su arma es el hilo, el
hilo de la moral. Su predicación es la igualdad (¡que todo el
mundo se vuelva semejante a ella!)". No sé si se puede ir tan
lejos en la estima, pero algo hay en Nietzsche que orienta en
esa dirección, ya que en El Anticristo escribe: "El concepto
cristiano de Dios - Dios como Dios de los enfermos, Dios como
araña..... ¡Dios, degenerado a ser la contradicción de la vida, en
lugar de ser su transfiguración y su eterno sí! ¡En Dios,
declarada la hostilidad a la vida, a la naturaleza, a la voluntad
de vida". ¿Y la luna? Es la contraparte del sol, hundido en
su ocaso; si Nietzsche menciona un "crepúsculo color cadáver",
la luz de luna ha de ser quien confiere esa coloratura,
produciendo desolación. Su mención sirve para establecer un
puente con la escena infantil que refiero a continuación:
Zaratustra siente miedo de los pensamientos que le imponen la
eterna repetición; entonces intercala un comentario revelador:
"... tenía miedo de mis propios pensamientos y del trasfondo de
ellos. Entonces, de repente, oí aullar a un perro cerca.
"¿Había oído yo alguna vez aullar así a un perro? Mi
pensamiento corrió hacia atrás. ¡Sí! Cuando era niño, en
remota infancia:
"entonces oí aullar así a un perro. Y también lo vi., con el pelo
erizado, la cabeza levantada, temblando, en la más silenciosa
medianoche, cuando incluso los perros creen en fantasmas:
"de tal modo que me dio lástima. Pues justo en aquel momento
la luna llena, con un silencio de muerte, apareció por encima de
la casa, justo en aquel momento se había detenido, un disco
incandescente, - detenido sobre el techo plano, como sobre
propiedad ajena".
Zaratustra se dirige a los hombres superiores para decirles que
Dios ha muerto y en un momento exclama:
"¿Habéis entendido esta palabra, oh hermanos míos? Estáis
asustados: ¿sienten vértigo vuestros corazones? ¿Veis abrirse
aquí para vosotros el abismo? ¿Os ladra aquí el perro infernal?
"¡Bien! ¡Adelante! ¡Vosotros hombres superiores! Ahora es
cuando la montaña del futuro humano está de parto. Dios ha
muerto: ahora nosotros queremos - que viva el superhombre".
¿El eterno retorno de lo idéntico? En tanto no cesa de
producirse podría ser eterno pero no constante, puesto que si
constantemente retornase no habría retorno sino presencia que
no se disuelve. A un tiempo de retorno de lo ausente ha de
seguirle otro de ausencia de retorno, sin que deba pensarse en
una secuencia medida con reloj. Si decimos retorno de lo
ausente/ausencia de retorno/retorno/ausencia... damos con un
ritmo abierto en la iteración del ida y vuelta que puede
examinarse a propósito del Fort/Da. En el "eterno retorno de lo
mismo" encuentra Freud el enlace entre pulsión y muerte.
Ambos autores cruzan, aquí, sus caminos.
¿En qué radica lo idéntico del retornar? Según Nietzsche, en
que sea algo acontecido innumeras veces, pero no es la
identidad en la que alguien pueda reconocerse a la manera
yoica, enana, pues lo que retorna y deshace lo constituido es la
ausencia de una presencia, lo que no es, lo no alcanzado como
estabilidad. La paradoja del retorno de lo idéntico es que lo
mismo retorne como alteridad. Retorna lo otro del sí mismo, el
no ser como violenta contraparte.
Nietzsche rechaza la idea de un ser constituido a la manera
parmenídea; en vez de eso apunta al puro devenir, y cuando
postula que la máxima aspiración de la voluntad de poder es
que el devenir alcance una precaria forma de ser nos coloca
ante el pensamiento abismal, ajeno a cualquier sustancialidad.
Retomando el hilo del relato de Zaratustra: teníamos a la
araña, y si la puntualización de Deleuze es adecuada, con ella
la moral acusatoria, el veneno de la culpa que tejiendo sus
redes exige igualdad en la renuncia. Difícil no relacionar esta
presencia en el texto con lo dicho por Freud a propósito del
mito del asesinato del padre primordial a manos de su
descendencia, de lo que deriva el pecado original y las
restricciones que obligan al emparejamiento de derechos y
obligaciones. Pero la lectura de Nietzsche es otra: cuando pasa
por esta experiencia Zaratustra se encuentra solo; la araña, el
enano, el portal han desaparecido, sólo queda él, en medio de
un desierto alumbrado por un claro de luna. Si la línea de
lectura que sigo es pertinente, equivale a decir: la superación
que supone el superhombre tras valora la posición del yo-
enano, acepta la muerte del Dios-sol, hundido en su ocaso, el
vislumbre de que la moral tiene por función, mediante la culpa,
mantener la tensión con un valor-verdad supremo que es
preciso desanudar. Un solo movimiento hace desaparecer a los
tres hasta que por eterno retorno quedemos otra vez expuestos
al dilema. Hay devenir si este atravesamiento puede ser
nuevamente producido. El di tu palabra y hazte pedazos se
conjuga de este modo.
A partir de aquí, Nietzsche se vale de otra figura para avanzar
en lo relativo al instante: Zaratustra encuentra a un joven
pastor que yace en tierra y a un perro que aúlla, como pidiendo
socorro. El hombre se retuerce, ahogado, porque una
enorme serpiente negra se ha introducido en su boca. En
vano intenta Zaratustra sacarla tirando de ella, entonces, con
un grito horrorizado ordena: "¡Muerde! ¡Muerde!". Nietzsche
intercala a continuación, por boca de su personaje, este pedido:
"¡Resolvedme, pues, el enigma que yo contemplé
entonces, interpretadme la visión del más solitario!
"Pues fue una visión y una previsión: - ¿qué vi yo entonces en
símbolo? ¿Y quién es el que algún día tiene que venir aún?
"¿Quién es el pastor a quien la serpiente se le introdujo en la
garganta? ¿Quién es el hombre a quien todas las cosas más
pesadas, más negras, se le introducirán así en la garganta?
"- Pero el pastor mordió, tal como se lo aconsejó mi grito; ¡dio
un buen mordisco! Lejos de sí escupió la cabeza de la
serpiente: - y se puso en pie de un salto.
- "Ya no pastor, ya no hombre,
- ¡un transfigurado, iluminado, que reía! ¡Nunca antes
en la tierra había reído hombre alguno como él rió!".
(Transferencia de ¿violación?)
El propio Nietzsche entrega los elementos para develar esta
alegoría: Zaratustra se acompaña, desde el inicio de la obra,
con dos animales: un águila -el animal más orgulloso bajo el
sol- al que ha visto volar en círculos y una serpiente -el animal
más inteligente- enroscada al cuello del águila no como presa
sino como amiga (tanto el volar en círculos como la serpiente
anillada son símbolos del eterno retorno).
La serpiente o el dragón formando un círculo, representada
desde antiguo como el animal mordiéndose la propia cola,
recibía el nombre de Ouroboros -de ouro, "rey" en
lengua copta y ob, serpiente en hebreo-. En esa forma
anillada veían el transcurso de los años y el retorno al origen,
según consigna Michael Maier en Atalanta fugiens (Openheim,
1618). La noción de un retorno, asociado a la idea de
energía cósmica, no es idea original; antes que eso,
Nietzsche se ubica en la línea de una larga tradición.
Una ilustración tántrica muestra dos serpientes -
figuración de la perpetua energía- que enrollan sus
cuerpos en torno a un falo -Lingam en la terminología
hindú-. A veces, el Ouroboros está integrado por la unión de
dos serpientes que simbolizan lo masculino y lo femenino
dando forma a un círculo que es tanto lo eterno como un
sugestivo cero; la serpiente o dragón superior es el espíritu
universal que todo lo anima pero todo lo mata y es capaz de
asumir todas las formas de la naturaleza. Todo y nada al mismo
tiempo -cero y falo-. Al separarse, el cero o infinito se rompe
iniciándose la serie: aparecen dos, que luego son tres y
después cuatro. En el Código de Flanel (antiguo tratado de
química), su primera lámina es una vara y dos serpientes que
se devoran mutuamente; encarnan la rotación cíclica de la
destilación y la condensación, en tanto las dos serpientes que
entrelazadas rodean el caduceo de Mercurio, otorgan poder y
capacidad de tomar la forma que se quiera; el símbolo pasó a
representar la medicina. Horapolo, sabio egipcio del siglo V
d.C., responsable del primer desciframiento de los jeroglíficos
en lengua griega, escribe: "Cuando representan el
universo, dibujan una serpiente con escamas
multicolores que se devora la cola...". Y así como algunas
propuestas de Nietzsche fueron usadas, a instancias de su
hermana, para alimentar la ideología del nazismo,
también el Ouroboros tuvo similar destino. La Sociedad
Teosófica, fundada en 1875, pergeño como emblema esta
figura, agregándole por sincretismo la esvástica oriental, la
estrella judía de seis puntas y la cruz de asa del antiguo Egipto.
Para esta sociedad, el cosmos evoluciona desde el cuerpo
sexuado al cuerpo etéreo de la luz; ese camino conduciría a la
raza aria, dominante, hacia la superación. Estas doctrinas
encontraron terreno abonado en la ideología nacional-
socialista. Lamentablemente, también el superhombre
nietzscheano. Nunca más tremenda que aquí la evidencia del
nefasto resultado al que conduce la cerrada obsecuencia de lo
ano.
Goethe emplea la figura del Ouroboros en una narración
fantástica titulada El cuento: La bella Flor de Lis carga con el
estigma de dejar inánime a quien toque. Cautivo de su belleza,
un joven se precipita hacia ella, quien intentando detenerlo
extiende los brazos pero sólo consigue tocarlo antes del abrazo.
El cuerpo sin vida del joven cae el suelo. En ese momento
interviene una serpiente, que formaba parte de los
protagonistas de la historia: "...la serpiente comenzó a moverse
tanto más activamente, parecía meditar un medio de salvación.
Y realmente sirvieron sus extraños movimientos para evitar, al
menos por un rato, las espantosas consecuencias inmediatas.
Ella formó con su flexible cuerpo un amplio círculo
alrededor del cadáver, tomó el extremo de su cola con
los dientes y permaneció quieta acostada". Hacia el final
del relato se pedirá honrar la memoria de la serpiente capaz de
regenerar la vida y tender puentes de comunicación entre los
pueblos.
Lo que Nietzsche presenta es el enigma del acontecimiento, del
instante en que la mordida rompe el círculo de la repetición,
porque al decir del propio Nietzsche, "en el fondo nada es
una repetición, pero recuerda algo vivido. El estímulo de
lo nuevo, de lo que, sin embargo, suena al viejo gusto -
como una música con mucho de horrible". Horroroso o
sublime, decisivo, insistentemente se reitera el instante
portador de la clave que incita al acto libertario que
desencadena la risa del pastor. En "El convaleciente", lo
sucedido al pastor se traslada al propio Zaratustra, quien luego
de enfrentar el pensamiento abismal cae en un letargo que
dura siete días (probable alusión al Génesis, los días que lleva
al Creador concebir el mundo). Los animales que le acompañan
velan por él. Cuando se recupera, le hablan a Zaratustra:
"Oh Zaratustra, dijeron a esto los animales, todas las cosas
mismas bailan para quienes piensan como nosotros: vienen y
se tienden la mano, y ríen, y huyen, y vuelven.
"Todo va, todo vuelve; eternamente rueda la rueda del
ser. Todo muere, todo vuelve a florecer, eternamente
corre al año del ser.
"Todo se rompe, todo se recompone; eternamente la misma
casa del ser se construye a sí misma. Todo se despide, todo
vuelve a saludarse; eternamente permanece fiel a sí el anillo
del ser.
"En cada instante comienza el ser; en torno a todo 'aquí' gira la
esfera 'allá'. El centro está en todas partes. Curvo es el
sendero de la eternidad.
"- ¡Oh truhanes y organillos de manubrio!, respondió Zaratustra
y de nuevo sonrió, qué bien sabéis lo que tuvo que cumplirse
durante siete días. -
"- ¡Y cómo aquel monstruo se deslizó en mi garganta y
me estranguló! Pero yo le mordí la cabeza y la escupí
lejos de mí".
Luego de este diálogo se produce un giro sorpresivo, que
coloca al superhombre en posición de superar la eterna
repetición, porque ya no es la serpiente quien ahoga sino lo
que llama "hombre pequeño" -antes había sido un enano-. El
adjetivo no niega su inteligencia: el enano es inteligente, como
lo es la serpiente, como los animales que hablan a Zaratustra y
él llama "truhanes y organillos de manubrio", del mismo modo
que en La voluntad de poder los nihilistas o el "último hombre"
lo son, a ninguno de ellos le falta inteligencia. Es que la misma
inteligencia debe ser tras valorada, al estilo de cuando postula
la preeminencia del ello sobre el yo:
"El gran hastío del hombre - él era el que me estrangulaba y el
que se me había deslizado en la garganta: y lo que el adivino
había profetizado: 'Todo es igual, nada merece la pena, el
saber estrangular'.
"Un gran crepúsculo iba cojeando delante de mí, una tristeza
mortalmente cansada, ebria de muerte, que hablaba con una
boca bostezante.
"'Eternamente retorna él, el hombre del que estás cansado, el
hombre pequeño' - así bostezaba mi tristeza y arrastraba el pie
y no podía adormecerse...
"'¡Ay, el hombre retorna siempre! ¡El hombre pequeño
retorna siempre!'".
Luego de esto, aparece una de las veces que Zaratustra
enuncia la famosa frase: "He dicho mi palabra, quedo hecho
pedazos a causa de ella: así lo quiere mi suerte eterna, -
¡perezco como anunciador!".
Hay una llamativa coincidencia entre el hacer pedazos la
repetición mordiendo y escupiendo una cabeza de serpiente y
el propio hacerse pedazos. Esto se consuma en el instante del
acto que libera la alegría del vivir como alteridad de la vida
consensuada: En un nivel la repetición, en otro Dios y la moral,
en otro el hombre pequeño se desvanecen al ser afirmado el
devenir que activa el factor pulsión ante, la voluntad de poder.
Quizá resulte evidente algo antes señalado: Si el instante se
detiene, se fija -y nada más fijo a una creencia que el delirio-, el
devenir es tiempo coagulado, el pasar a través de la tras
valoración retorna a la posición anti, que por especularidad
sostiene aquello a lo que se opone. Entonces Dioniso se funde
con el Crucificado y éste da vida a Dios, tal como Freud
interpreta la génesis de la religión -a propósito del pecado
original- y el propio Nietzsche señala, con meridiana claridad
en "Los presos", alegoría de Cristo que concluye con estas
palabras: "Yo os he dicho, que pondré en libertad a aquellos
que crean en mí; lo afirmo con tanta certidumbre como que mi
padre vive aún".
Comprando la dicotomías de ello-Superyó de Freud y lo
apolineo y lo dionisiaco de Nietzsche, cuales son las principales
diferencias y coincidencias.
He leido sobre esto pero no puedo establecerse y entenderlo
bien a cada uno de ellos, ojala pudieras ayudarme.
Desde su primera obra, El nacimiento de la tragedia, la
figura de Dioniso es la contraparte de Apolo, pensador
racional que reniega de lo trágico; luego, Dioniso encarna la
irreverente, explosivo y trágico.
Georg Groddeck comenta:
"En lo que respecta a la superstición de los lógicos: no me
cansaré de subrayar una y otra vez un hecho pequeño y
exiguo, que esos supersticiosos confiesan a disgusto, - a saber,
que un pensamiento viene cuando 'el' quiere, y no cuando 'yo'
quiero; de modo que es un falseamiento de la realidad efectiva
decir:
El sujeto 'yo' es la condición del predicado 'pienso'.
Ello piensa: pero que ese 'ello' sea precisamente aquel antiguo
y famoso 'yo', eso es, hablando de modo suave, nada más que
una hipótesis, una aseveración, y, sobre todo, no es una
'certeza inmediata'.
En definitiva, decir 'ello piensa' es ya decir demasiado: ya ese
'ello' contiene una interpretación del proceso y no forma parte
del mismo".
Freud en nota al pie deja constancia de la genealogía del
concepto:
"El propio Groddeck sigue sin duda el ejemplo de Nietzsche,
quien usa habitualmente esta expresión gramatical para lo que
es impersonal y responde, por así decir, a una necesidad de la
naturaleza, de nuestro ser".
Nietzsche había resultado, para Freud, una figura inalcanzable:
"Durante mi juventud, Nietzsche significó para mí algo
así como una personalidad noble y distinguida que me
era inaccesible".
De lo anterior surge nuevamente la idea de que el yo es un
instrumento al servicio del ello, del cual se sirve para
atenuar los efectos de la realidad.
El Superyó mantiene una estrecha relación con el ello, puesto
que proviene de sus primeras investiduras de objeto, pudiendo
subrogarlo frente al yo.