Envolventes: la piel de los edificios
Se puede definir como la capa final de un edificio, lo primero que se va a notar a la vista.
Cabe destacar que los parámetros que sigue el diseño de un edificio para ser energéticamente
eficiente inician, primero, con el reconocimiento y la caracterización del clima donde se realizará la
obra; paralelamente se identifica al usuario y su actividad metabólica; se determinan estrategias de
diseño bioclimático, tales como un buen asoleamiento y control solar; se favorece tanto la
iluminación como la ventilación natural, se definen los materiales de construcción más adecuados
en función del clima del lugar y de la actividad del usuario, y se establece un balance térmico entre
el interior y el exterior de la construcción.
La envolvente arquitectónica, según expresa el arquitecto, es parte de un sistema físico que abarca
el ambiente interior, exterior y cerramientos. Sirve para proteger del clima, forma parte del acabado
del edificio, participa en su estabilidad estructural, favorece o impide el asoleamiento, permite la
iluminación y ventilación natural, facilita el intercambio de aire, posibilita las vistas del entorno a los
interiores de la construcción y, en el mejor de los casos, genera energía para uso y consumo del
propio edificio o para cederla a la red de energía de la localidad.
La envolvente de los edificios reduce la entrada de calor cuando las condiciones del clima son
extremas y existe mucha radiación. En ella se establece el control solar o de la ventilación de un
edificio y deberá actuar por medio del establecimiento de pautas de aprovechamiento en
contraposición a los factores problemáticos que definen las condiciones ambientales.
El diseño de la envolvente y la iluminación pueden ahorrar, al menos, 40 por ciento del uso total de
energía de un inmueble, mientras que las malas prácticas lo pueden aumentar hasta un 90 por
ciento.
El diseño inadecuado de la envolvente de un edificio tiene serias implicaciones ambientales. Un
edificio de 10 mil m2 con una vida útil de 30 años emite 9 mil toneladas de CO 2 adicionales a la
atmósfera y 50 kWh/m2-año de consumo adicional de electricidad. En materia de costos, un diseño
incorrecto representa 100 pesos por cada m 2 por año por 50 kWh/m2/año de consumo adicional de
electricidad y 30 millones de pesos adicionales en la vida útil.
Las fachadas son un elemento muy importante de la envolvente, representan el rostro del edificio, y
se interpreta de diversas maneras. Su superficie y el diseño derivan de la función de la
construcción, de sus materiales, de su ubicación, clima, movimiento histórico o artístico vigente, y
de la sensibilidad del propietario o del arquitecto. A la par, otorgan carácter al edificio y cumplen
funciones formales, estéticas o simbólicas y son resultado de las necesidades sociales o
económicas.
“Las fachadas deben responder a la forma física y a las necesidades energéticas del edificio, al
contexto urbano, al desarrollo tecnológico y a nuevos sistemas constructivos, y deberán responder
a las inquietudes del propietario y del arquitecto respecto de cada edificio en particular”.
Para que la envolvente de los edificios ofrezca confort a sus habitantes y mayor eficiencia
energética, se emplean dobles fachadas ventiladas que se colocan al frente de la piel del edificio y
que se encuentran abiertas en todos sus lados para favorecer el paso del aire. Su ventaja principal
es que son un excelente aislante térmico, gracias a que el aire que circula entre ambas fachadas
reduce la carga térmica en el interior del edificio, lo que disminuye el empleo de sistemas de
refrigeración y calefacción, con lo que se favorece a la ventilación e iluminación natural.
Las fachadas pueden integrar vidrio fotovoltaico y módulos de silicio policristalin. Es de esa manera
como, además de reducir la carga térmica, pueden generar energía limpia.
Por otro lado, en los cristales se están empleando materiales fotocrómicos con la finalidad de que
se obscurezcan con la acción del sol y se aclaren al anochecer. También se pueden utilizar
marimbas de madera estufada, solución que favorece el control solar.
El concreto termosolar aún se encuentra en fase de experimentación y desarrollo. Este material
que puede utilizarse en la construcción de envolventes arquitectónicas y pavimentos urbanos,
según precisa su descripción, produce potencia eléctrica a partir de espectro infrarrojo, irradiado
diariamente por el Sol, depositado en forma de calor en la masa de todos los materiales de
construcción tradicionales.
Para mejorar las condiciones internas de un edificio y elevar su eficiencia energética es
indispensable escuchar al usuario y atender sus necesidades: “Se debe buscar siempre que el
usuario mejore sus condiciones de habitabilidad; que las condiciones de luz, color, olor, ruido,
temperatura y humedad no altere su estado anímico, ya que al sobrepasar los niveles sobrevienen
el estrés y enfermedades.
Los materiales más adecuados deben contar con las siguientes características:
Bajo contenido energético
Emisión reducida de gases de efecto invernadero
Ser reciclados
Ocupar un buen porcentaje de materiales reutilizados
Se necesita adecuar las edificaciones bajo una dinámica tanto de eficiencia energética como de
sostenibilidad.
° El vidrio fotovoltaico permite reducir la carga térmica y genera energía limpia.