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Brujas :

Origen: República Dominicana

Cuenta la leyenda en República Dominicana, que las Brujas, son seres de


la noche con un aspecto muy envejecido y de espanto. Sus almas son
perversas y gustan de volar en escobas aunque, en dicho país, prefieren
convertirse en aves de enorme tamaño y revolotear sobre las casas haciendo
ruidos tétricos.

Según la creencia, dicen que las Brujas se quitan su piel antes de volar, para
eso, las ponen a remojar en una tinaja y luego emprenden vuelo. Mientras
vuelan, ellas sueltan risas y cantos que no se llegan a entender, y más aun
para aquellos que las descubren.

Campesinos que las han avistado, hablan que las Brujas no vuelan de noche,
ellas descansan bajo las matas de los plátanos de los Conucos. Además, les
encanta la sangre de los niños y para extraerla, succionan el ombligo de su
victima o del dedo gordo del pie usando usando herramientas como pecíolo
hueco de una hoja de higuereta (Ricinus Communis) o de una hoja lechosa
de la Papaya. Se cree que las Brujas no atacan a los hijos de sus Compadres,
ni a mellizos o gemelos.

En comunidades rurales, cuentan historias que las Brujas fueron descubiertas


en pleno vuelo. Para atraparlas (llamado ahí "tumbar una bruja"), los Tumba
Brujas tienen poder en sus oraciones y rituales especiales para este fin.

Cuando las atrapan, deben esperar al amanecer ya que, cuando el


encantamiento de estas Brujas se rompe, se puede descubrir la verdadera
identidad de la maligna mujer. Otros dicen que cuando llueve y hace sol, es
porque en algún lugar muy escondido, se está casando una Bruja.
La leyenda del bacá o baká, en la que muchos dominicanos
siguen creyendo, a pesar de que estamos en la era del internet,
está relacionada al interés de muchos de crecer
económicamente o de proteger los bienes que posen.

Esa idea popular continúa arraigada en la mente de muchos


dominicanos, a pesar del avance de la ciencia y a la cantidad de
centros universitarios diseminados por todo el país.

El bacá se compra en Haití, según la creencia popular,


para adquirir bienestar en los negocios y proteger
bienes, tales como fincas, vehículos y la familia.
Para lograrlo, el aspirante (debe ser hombre) tiene que ofrecer a
un hijo o familiar cercano, que puede ser su esposa. Dicha figura
demoníaca lo protegerá y le ayudará a aumentar sus bienes.

El aspirante siempre debe dar al Diablo a su hijo menor, pero en


el pacto puede entrar cualquiera de sus progenitores, y a los
cinco años de haber firmado el acuerdo, sus familiares
comenzarán a morir.

En caso de que la persona que firma el acuerdo no cumpla con


el mismo, la muerte de sus parientes será muy violenta, y podrá
ser por ahorcamiento, incendio, accidentes u otras causas.

Q La creencia en la figura del galipote forma parte de la cultura


de algunas zonas de la República Dominicana y países cuya
historia está relacionada con conglomerados humanos
procedentes de África.

Según la creencia popular campesina, se trata de un hombre


con facultad sobrenatural para convertirse en animales, tales
como burros, chivos, cerdos, caballos y perros.

Esta idea está más arraigada en el campesinado de la región del


Cibao, pero en el sur también se cree en esta leyenda,
principalmente en San de la Maguana, una provincia famosa por
la práctica de la brujería.

Durante más de un siglo, se han contado cuentos de una criatura que


habita en las sombras de las regiones montañosas de la República
Dominicana. Una mujer salvaje con cabello largo y oscuro y los pies al
revés. La cual caza los campesinos solitarios mientras cosechan el cacao, o
el aspirante a aventurero en busca de nuevas rutas. Este cuento de una
criatura aterradora que se alimenta de la carne y las almas de los hombres
se usa para asustar a los niños para que no andén solos a los cacaos.
Los que sobreviven han descrito una quietud en el área, como si las aves,
los insectos y los animales terrestres se hubieran asustado. Seguido de
suaves susurros y aullidos que fluyeron con la brisa y resonaron a través de
los toldos. El llamado te atrae de todas partes hasta que la criatura
finalmente se revela. Una criatura amable, no más alto que un metro, pero
con una "armonía en todos sus músculos y extremidades". Ojos grandes,
oscuros y encantadores. Cabello negro como la medianoche, que brilla con
la luz de la luna. Grueso y largo su cabello, le cubre su cuerpo hasta el
tobillo.
Esta es la leyenda de La Ciguapa. Una criatura del folklore dominicano que
hoy todavía se cuenta junto a la cama de muchos niños. Tal es su
popularidad, que muchos, especialmente en los campos del país, todavía
afirman que la ciguapa es real. La más venerada (y aterrador) de los
cuentos de la ciguapa, describe a un demonio que vive en cuevas
profundas y atrae a los hombres solitarios con su belleza y sensualidad.
Atrapando a la víctima con una mirada hipnótica, guiándolos a su cueva
donde los consume hasta los huesos, o los atrapa para siempre para sus
placeres carnales.
estampillas de santos, oraciones, etc.

LA JUPIA

Las opias eran para los indios las ánimas de los hombres muertos; una especie
de espíritus femeninos del aire que hacían aparición incorporal durante las
noches. Junto a esta entidad, aparece en la leyenda indígena el operito,
fantasma nocturno con forma humana, que era conocido porque al no ser
engendro natural de útero humano carecía de ombligo. Hoy la leyenda
indígena es recordada por los campesinos en la aparición de la Jupia, mujer
fantasmal que ronda por los montes oscuros en las noches silenciosas y
profundas de los campos…

Mal de Ojo

El mal de ojo, o aojamiento es un fenómeno supersticioso, en el que como su


nombre indica se produce un mal a una persona a través de la mirada. De esta
persona afectada se dice que «está ojeada, o que le echaron mal de ojo, o el
ojo encima». Este no debe de confundirse con otras manifestaciones mágico
supersticiosas, como los hechizos, el vudú o las maldiciones.

El proceso del aojamiento El mal de ojo, como proceso, puede venir dado de
manera voluntaria o involuntaria, y es, según la creencia popular, efecto de la
envidia admiración del «emisor», que a través de su mirada (ya sea directa, en
símbolo o incluso mental) provoca un mal en el envidiado/admirado.

Los síntomas del alojamiento en la cultura popular son los de un cansancio,


adormecimiento o pesadez, que termina enfermando gravemente a su víctima.

Remedios contra el mal de ojo Popularmente se han buscado diferentes


remedios, ya sea para la prevención, como por ejemplo pisar los zapatos
nuevos de familiares y amigos (como mecanismo para evitar la envidia),
escupir a los bebes o embarazadas (en las culturas populares se considera la
saliva como protectora), la interposición de objetos considerados como
mágicos (como los bordones – Makilak – en las regiones vascongadas) o
protectores mágico-religiosos, como estampillas de santos, oraciones, etc.

La cura del mal de ojo, la cultura popular suele dejarlo en manos de


curanderos, que realizan rituales más o menos rocambolescos. No en todas
partes se utiliza esa forma de protección o curamiento ya que los lugares o
países de creencia son diferentes. Por ejemplo, en Chile, muchas veces se
santigua a los bebés, en una especie de unión de las tradiciones cristianas y las
paganas; en Perú y México se pasa un huevo o un cuy por todo el cuerpo del
afectado para extraer el mal.

Protección contra el mal de ojo: Se considera una protección ponerle un objeto


llamativo al envidiado o afectado, una cinta roja es lo más común a modo de
llamar la atención de la mirada del observador y colgar amuletos que sirven
como escudo al mal. Los amuletos más comunes utilizados en Latinoamérica
son: una semilla llamada ojo de venado, cuentas de vidrio (Chaquira) roja y
negra, un imperdible de plata con un ojo azul de vidrio, ámbar, etc.

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