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Investigación del Suelo: Formación y Funciones

El documento es una investigación sobre el suelo, su formación, composición, funciones y tipos, destacando su importancia para la vida y el medio ambiente. Se describen las capas del suelo, sus características físicas y químicas, así como el impacto de la erosión y los ciclos biogeoquímicos en su fertilidad. Además, se enfatiza la necesidad de proteger y conservar el suelo como un recurso vital y finito.

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Investigación del Suelo: Formación y Funciones

El documento es una investigación sobre el suelo, su formación, composición, funciones y tipos, destacando su importancia para la vida y el medio ambiente. Se describen las capas del suelo, sus características físicas y químicas, así como el impacto de la erosión y los ciclos biogeoquímicos en su fertilidad. Además, se enfatiza la necesidad de proteger y conservar el suelo como un recurso vital y finito.

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Universidad Nacional de Autónoma de México

Colegio de ciencias y humanidades Plantel sur

Equipo 1
 Sánchez Mateos Minerva
 Martínez Castelán Ixchel Elizabeth
 Córdova Molina Diego Iván
 Corona Cadena Matías

206-A

Investigación documental del suelo

13 febrero 2025
ÍNDICE
Introducción........................................................................................................................1
El suelo...............................................................................................................................1
Perfil del suelo....................................................................................................................1
Horizontes del suelo...........................................................................................................2
La importancia del suelo.....................................................................................................3
Formación del suelo............................................................................................................3
Composición del suelo........................................................................................................4
Funciones............................................................................................................................5
Características físicas del suelo..........................................................................................7
Características químicas del suelo......................................................................................7
Tipos de suelos...................................................................................................................8
Clasificación del USDA basada en texturas del suelo.......................................................10
La erosión.........................................................................................................................11
Ciclos biogeoquímicos......................................................................................................12
Hidrólisis...........................................................................................................................16
Lixiviación del suelo..........................................................................................................17
La roca madre...................................................................................................................18
Referencias.......................................................................................................................20
Introducción
El suelo es un recurso esencial para la vida, ya que sustenta las plantas, almacena agua
y alberga organismos. Su formación es un proceso lento influenciado por el clima, la
topografía y los seres vivos. Su composición incluye minerales, materia orgánica, aire y
agua, lo que define sus propiedades y funciones.

Existen distintos tipos de suelo, cada uno con características específicas, pero todos
pueden verse afectados por la erosión, reduciendo su fertilidad. Además, el suelo
participa en ciclos biogeoquímicos clave, como el del carbono y el nitrógeno,
fundamentales para el equilibrio ambiental. En este trabajo se analizarán su formación,
composición, funciones, tipos, erosión y su papel en estos ciclos.

El suelo
El suelo es la porción más superficial de la corteza terrestre, constituida en su mayoría
por residuos de roca provenientes de procesos erosivos y otras alteraciones físicas y
químicas, así como de materia orgánica fruto de la actividad biológica que se desarrolla
en la superficie.

De igual manera, el suelo es escenario de complejos procesos químicos y físicos, así


como de un ecosistema subterráneo de pequeños animales y abundantes
microorganismos, cuya presencia impacta directamente en la fertilidad del mismo.

Los suelos se forman por la destrucción de la roca y la acumulación de materiales


distintos a lo largo de los siglos, en un proceso que involucra numerosas variantes
físicas, químicas y biológicas, que da como resultado una disposición en capas bien
diferenciadas, como las de un pastel, observables en los puntos de falla o fractura de la
corteza terrestre.

Perfil del suelo


El suelo se encuentra en capas, que se disponen durante la formación del suelo. Estas
capas se denominan horizontes. Las capas del suelo se pueden observar fácilmente por
su color y tamaño de partículas. Las capas principales del suelo son la capa superficial,
el subsuelo y la roca madre. Cada capa tiene sus propias características.

Estas características de la capa de suelo juegan un papel muy importante a la hora de


determinar el uso del suelo. El suelo que ha desarrollado tres capas es un suelo maduro.
Se necesitan muchos años en condiciones favorables para que el suelo desarrolle sus
tres capas. En algunos lugares, el suelo contiene solo dos capas. Ese tipo de suelo es un
suelo inmaduro.

Horizontes del suelo

1. Horizonte A o capa superficial del suelo

También se le llama capa de humus, que es rica en materia orgánica. Esta capa está
formada por material descompuesto y materia orgánica. Por eso, la capa superior del
suelo tiene un color marrón oscuro. El humus hace que la capa superior del suelo sea
suave y porosa para retener suficiente aire y agua. En esta capa germinan las semillas y
crecen las raíces de las plantas. En esta capa del suelo se encuentran muchos
organismos vivos como lombrices de tierra, milpiés y ciempiés, bacterias y hongos .

2. Horizonte B o Subsuelo

Justo debajo de la capa superficial del suelo se encuentra otra capa llamada subsuelo u
horizonte B. Es comparativamente más duro y compacto que la capa superficial del
suelo. Es de color más claro que la capa superficial del suelo porque hay menos humus
en esta capa. Esta capa es menos orgánica, pero es rica en minerales traídos desde la
capa superficial del suelo. Contiene sales metálicas, especialmente óxido de hierro en
gran proporción. Los agricultores suelen mezclar el horizonte A y el horizonte B cuando
aran sus campos.

3. Lecho rocoso u horizonte C

La roca madre, también conocida como lecho rocoso, se encuentra justo debajo del
subsuelo. No contiene materia orgánica y está formada por piedras y rocas, por lo que es
muy dura. Esta capa representa una zona de transición entre el lecho rocoso de la Tierra
y los horizontes A y B.
La importancia del suelo
• El suelo está repleto de vida. Hay más organismos vivos en un puñado de tierra
que personas en el planeta.
• El suelo proporciona una serie de servicios cruciales tanto para las personas como
para el planeta. El suelo pone comida en nuestros platos, purifica nuestra agua,
nos protege contra las inundaciones y combate la sequía. También es clave para
enfrentar el cambio climático, ya que captura y almacena grandes cantidades de
carbono.
• No hay seguridad alimentaria sin suelos sanos. La agricultura es la única industria
esencial, pero la ganadería es una de las que más afecta a la salud del suelo. La
agricultura intensiva elimina las especies que viven en el suelo, las que le dan su
fertilidad. La forma en que cultivamos hoy está destruyendo nuestra capacidad de
alimentar al planeta en el futuro.
• La creación de suelo nuevo lleva más tiempo que la vida humana promedio.
Necesitamos proteger y conservar el suelo: es un recurso vivo y finito.

Formación del suelo


Las etapas por las que pasa la formación de un suelo o edafogénesis, las podemos
resumir en cuatro.

* Etapa inicial. Roca madre. Cuando una roca aflora a la superficie es meteorizada por los
agentes atmosféricos y, poco a poco, se va fragmentando.

* Etapa 2. Suelo bruto. Continua la meteorización de la roca madre y se forma una capa
mineral denominada «manto de alteración» u horizonte C, sobre la que se asientan
seres vivos sencillos (musgos, líquenes, bacterias, protistas).

* Etapa 3. Suelo joven. Se trata de una etapa de maduración en donde la actividad de los
seres vivos proporciona materia orgánica que se transforma, dando lugar al humus que
constituye el horizonte A. La evolución del suelo permite la instalación de comunidades
biológicas más complejas.

* Etapa 4. Suelo maduro. Es la etapa climácica, en donde el suelo queda estructurado


definitivamente en niveles horizontales denominados horizontes. En esta se crea una
capa intermedia, el horizonte B, formada por la acumulación de sales minerales que el
agua de la lluvia arrastra desde el horizonte A. El suelo ya no evoluciona más porque ha
llegado al máximo que los factores ambientales.
Composición del suelo

•Sólidos. El esqueleto mineral del suelo se compone principalmente de rocas, como


silicatos (micas, cuarzos, feldespatos), óxidos de hierro (limonita, goetita) y de aluminio
(gibbsita, boehmita), carbonatos (calcita, dolomita), sulfatos (aljez), cloruros, nitratos y
sólidos de origen orgánico u orgánico-mineral, como los distintos tipos de humus.

•Líquidos. Abunda el agua en el suelo, pero no siempre en estado puro (como en los
yacimientos) sino cargada de iones y sales y diversas sustancias orgánicas. El agua en el
suelo se desplaza por capilaridad, dependiendo de lo permeable del suelo, y trasporta
numerosas sustancias de un nivel a otro.

•Gaseosos. El suelo presenta varios gases atmosféricos como el oxígeno (O2) y dióxido
de carbono (CO2), pero dependiendo de la naturaleza del suelo puede tener también
presencia de hidrocarburos gaseosos como el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O). Los
gases del suelo son tremendamente variados.
Funciones
El suelo cumple las siguientes funciones:

• Medio para el crecimiento de las plantas.


• Regulador de suministros de agua.
• Reciclador de materias primas.
• Hábitat para los organismos del suelo.
• Medio de paisajismo e ingeniería.

Medio para el crecimiento de las plantas

El suelo, que actúa como un ancla para las raíces de las plantas y como un depósito de
agua que contiene la humedad necesaria, proporciona un lugar acogedor para que las
plantas echen raíces.

Una función importante del suelo es almacenar y suministrar nutrientes a las plantas. La
capacidad de realizar esta función se conoce como fertilidad del suelo. El contenido de
arcilla y materia orgánica (MO) de un suelo influye directamente en su fertilidad. Un
mayor contenido de arcilla y MO generalmente conducirá a una mayor fertilidad del
suelo.

Regulador del suministro de agua

Cuando la lluvia o la nieve caen sobre la tierra, el suelo absorbe y almacena la humedad
para su uso posterior. Esto crea un depósito de agua disponible para que las plantas y
los organismos del suelo puedan vivir entre las precipitaciones o los riegos. Cuando los
suelos están muy húmedos, cerca de la saturación, el agua se mueve hacia abajo a
través del perfil del suelo a menos que sea atraída hacia la superficie por la evaporación
y la transpiración de las plantas.

La cantidad de agua que un suelo puede retener contra la fuerza de la gravedad se


denomina capacidad de retención de agua (CRA). Esta propiedad está estrechamente
relacionada con la cantidad de microporos muy pequeños presentes en un suelo debido
a los efectos de la capilaridad.

Reciclador de materias primas


Como reciclador de materias primas, el suelo cumple una de sus funciones más
importantes en el ecosistema global. La descomposición de plantas, animales y
organismos muertos por la flora y fauna del suelo (por ejemplo, bacterias, hongos e
insectos) transforma sus restos en formas minerales más simples, que luego son
utilizadas por otras plantas, animales y microorganismos vivos en la creación de nuevos
tejidos vivos y humus del suelo.

Los principales determinantes de la velocidad de descomposición incluyen el entorno


físico del suelo y la composición química de los materiales en descomposición. Los
niveles de actividad de los organismos en descomposición se ven muy afectados por la
cantidad de agua y oxígeno presentes, y por la temperatura del suelo. La composición
química de un material, especialmente la cantidad de nitrógeno presente en él, tiene un
gran impacto en la “digestibilidad” de cualquier material por parte de los organismos del
suelo. Una mayor cantidad de nitrógeno en el material generalmente dará como
resultado una velocidad de descomposición más rápida.

A través de los procesos de descomposición y formación de humus, los suelos tienen la


capacidad de almacenar grandes cantidades de carbono atmosférico y nutrientes
esenciales para las plantas. Este almacenamiento temporal de carbono en la materia
orgánica de los suelos y biomasa Se denomina secuestro de carbono.

Hábitat para los organismos del suelo.

El suelo está repleto de organismos vivos de distintos tamaños, desde grandes raíces de
plantas y animales fácilmente visibles hasta diminutos ácaros e insectos y
microorganismos microscópicos (por ejemplo, bacterias y hongos). Los microorganismos
son los principales descomponedores del suelo y realizan gran parte del trabajo de
transformación y reciclaje de materiales viejos y muertos en las materias primas
necesarias para el crecimiento de nuevas plantas y organismos.

Los descomponedores del suelo necesitan un entorno físico adecuado o “hábitat” para
realizar su trabajo. El agua es necesaria para las actividades de todos los organismos del
suelo, pero pueden existir en estado latente durante largos períodos cuando el agua está
ausente. La mayoría de los organismos vivos son “aeróbicos” (requieren oxígeno),
incluidas las raíces de las plantas y los microorganismos, sin embargo, algunos han
evolucionado para prosperar cuando el oxígeno está ausente (anaerobios). La mayor
porosidad del suelo y una amplia gama de tamaños de poros (diámetro) en el suelo
permite que estos organismos “respiren” más fácilmente. Los suelos más finos tienen
una mayor cantidad de pequeños “microporos” que proporcionan hábitat para
microorganismos como bacterias y hongos. Además de la necesidad de un hábitat
adecuado, todos los organismos del suelo requieren algún tipo de material orgánico para
utilizar como fuente de energía y carbono, es decir, necesitan alimento. Un suministro
abundante de materiales orgánicos frescos garantizará una población robusta de
organismos del suelo.
Medio de paisajismo e ingeniería

Los suelos son el material de base para las carreteras, las casas, los edificios y otras
estructuras que se construyen sobre ellos, pero las propiedades físicas de los diferentes
tipos de suelo son muy variables. Las propiedades que interesan en las aplicaciones de
ingeniería y construcción incluyen: resistencia al desgaste, compresibilidad, consistencia,
resistencia al corte y potencial de contracción-expansión. Estas variables de ingeniería
están influenciadas por las propiedades físicas más básicas del suelo, como la textura, la
estructura, el tipo de mineral arcilloso y el contenido de agua. Las aplicaciones de
paisajismo varían en escala desde la construcción de puentes y carreteras alrededor de
intercambiadores de carreteras hasta patios y espacios verdes alrededor de sitios
comerciales y la nivelación y los céspedes de desarrollos de viviendas residenciales.

Características físicas del suelo


1. Textura: Proporción de partículas de arena, limo y arcilla.
2. Estructura: Cómo se agrupan las partículas del suelo (granular, laminar, etc.).
3. Porosidad: Espacios entre las partículas que afectan la retención de agua y aire.
4. Densidad aparente y real: Masa del suelo en relación con su volumen.
5. Capacidad de retención de agua: Cantidad de agua que puede almacenar.
6. Permeabilidad: Facilidad con la que el agua se infiltra en el suelo.
7. Color: Indica composición mineral y materia orgánica.
8. Temperatura: Influye en la actividad biológica y en la absorción de nutrientes.

Características químicas del suelo


1. pH: Determina la acidez o alcalinidad del suelo.
2. Materia orgánica: Aporta nutrientes y mejora la estructura del suelo.
3. Capacidad de intercambio catiónico (CIC): Habilidad para retener y liberar
nutrientes.
4. Contenido de nutrientes esenciales: Nitrógeno (N), fósforo (P), potasio (K), calcio
(Ca), magnesio (Mg), azufre (S), etc.
5. Salinidad: Presencia de sales solubles que pueden afectar el crecimiento de las
plantas.
6. Presencia de contaminantes: Metales pesados, pesticidas, etc.
Tipos de suelos
•Suelos arenosos

El suelo arenoso contiene más del 60% de arena y arcilla. Contiene muy poca arcilla y
limo, por lo que es poroso. El tamaño de las partículas del suelo en el suelo arenoso es
de 0,2 mm a 2,0 mm. La capacidad de acumulación de agua de un suelo arenoso es muy
pobre. Por lo tanto, hay una gran cantidad de aire presente en este tipo de suelo.

El suelo arenoso no es bueno para las plantas. Sin embargo, el melón y el coco crecen en
suelos arenosos. Si hay agua disponible para riego, se pueden cultivar cultivos como
maíz, mijo y cebada en suelos desérticos. Los cactus también crecen en este tipo de
suelos.

• Suelos calizos

Se llaman calizos a aquellos suelos que poseen un alto contenido de sales calcáreas
(cales), típicos de lugares áridos y secos, ya que el agua normalmente hace fluir estos
componentes químicos y diluye su concentración.

Se trata de suelos de color blanco o parduzco, duros y fáciles de erosionar, que a pesar
de poseer una riqueza mineral relativa, son poco aptos para la agricultura y el cultivo.
Los suelos calizos son típicos de altiplanos montañosos, planicies áridas y tundras, o sea,
lugares en los que llueve esporádicamente, pero que cuando llueve, se inundan.

• Suelos humíferos

Los suelos humíferos son suelos de tierra negra u oscura, ya que son ricos en materia
orgánica en proceso de descomposición (humus). Por ese motivo retienen muy bien el
agua, y se consideran los más idóneos para el cultivo y la agricultura.

Su formación se da gracias a la acumulación y descomposición de restos animales y


vegetales, por lo que son típicos de regiones selváticas, campestres o de gran presencia
biótica.
•Suelos arcillosos

Como indica su nombre, se trata de suelos que presentan un alto contenido de arcilla, o
sea, de restos de rocas sedimentarias con silicatos de aluminio, como el feldespato o el
granito, por lo que su coloración tiende a ir del blanco (mayor pureza) al anaranjado
(menor pureza).

La principal característica de estos suelos es que son muy susceptibles a la retención del
agua, ya que sus componentes tienden a formar coloides al hidratarse, saturándose
rápidamente y produciendo así inundaciones.

En general eso los hace poco propicios para el cultivo y la agricultura, pero a través de
una mezcla con humus y materia orgánica, pueden ser aprovechables para la siembra,
siempre que se controle el drenaje y la acidez. Estos suelos son propios de regiones
húmedas templadas.

Solo es bueno para cultivos como el arroz, que requiere mucha agua. La arcilla se utiliza
para hacer juguetes, macetas y muchos otros fines.

• Suelos pedregosos

Los suelos pedregosos están compuestos por rocas y fragmentos de rocas de gran y
variado tamaño, es decir, que son suelos reconocibles a simple vista como
acumulaciones de piedra.

Se trata de suelos complejos, con poca capacidad de retención del agua, cuyo manejo
exige retirar primero las piedras y muchas veces también una labor de nivelado, ya que
son típicos de regiones montañosas. No son buenos suelos para la agricultura, aunque
algunas especies vegetales salvajes están adaptadas a ellos.

• Suelos mixtos

Esta última categoría contiene los suelos que mezclan las propiedades de los suelos
arcillosos y arenosos, obteniendo así un tipo de suelo intermedio que goza de las
ventajas y desventajas de ambos casos.

Pueden ser más o menos áridos, dependiendo de la climatología de sus regiones, y su


fertilidad dependerá en gran medida de la presencia de materia orgánica. En general
pueden clasificarse de acuerdo a su textura en finos y gruesos, y según su porosidad en
floculados, agregados o dispersos.

Según sus características físicas. Podemos hablar de:

• Litosoles. Capas delgadas de suelo de hasta 10cm de profundidad, con vegetación muy
baja y también llamados “leptosoles”.
•Cambisoles. Suelos jóvenes con acumulación inicial de arcillas.

•Luvisoles. Suelos arcillosos con una saturación de bases del 50% o superior.

•Acrisoles. Otro tipo de suelo arcilloso, con saturación de bases inferior al 50%.

•Gleysoles. Suelos de presencia de agua constante o casi constante.

•Fluvisoles. Suelos jóvenes de depósitos fluviales, por lo general ricos en calcio.

•Rendzina. Suelos ricos en materia orgánica sobre piedra caliza.

•Vertisoles. Suelos arcillosos y negros, ubicados cerca de escurrimientos y pendientes


rocosas.

Clasificación del suelo según el color

•Tierra roja

El color rojo del suelo se debe a la presencia de óxido de hierro. Aparece amarillo cuando
contiene menos hierro o más agua. El suelo rojo contiene una mezcla de arcilla y arena,
por lo que no es fértil. Sin embargo, el suelo puede ser fértil añadiendo estiércol y
fertilizantes.

Es adecuado para el cultivo de maní, legumbres, mijo, algodón y tabaco.

•Tierra negra

El suelo negro también se conoce como suelo de lava negra. Este suelo es de color
negro. Está formado por rocas de lava y es rico en arcilla.

Es ideal para el cultivo de cultivos como algodón, caña de azúcar, tabaco, trigo, mijo y
semillas oleaginosas.

Clasificación del USDA basada en texturas del suelo


El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos define doce clasificaciones
principales de textura del suelo (arena, arena franca, franco arenoso, franco, franco
limoso, limo, franco arcilloso arenoso, franco arcilloso, franco arcilloso limoso, arcilla
arenosa, arcilla limosa y arcilla). Las texturas del suelo se clasifican por las fracciones de
arena, limo y arcilla en un suelo. Las clasificaciones generalmente se nombran por el
tamaño de partícula del constituyente primario o una combinación de los tamaños de
partículas más abundantes (por ejemplo, arcilla arenosa, arcilla limosa). Los francos son
suelos que tienen proporciones aproximadamente iguales de arena, limo y/o arcilla en
una muestra de suelo.

La textura afecta muchas propiedades del suelo, como la infiltración, la estructura, la


porosidad, la capacidad de retención de agua y la química.

La erosión
Se llama erosión al desgaste que ejercen a lo largo del tiempo los distintos procesos
físicos de la superficie terrestre sobre los suelos, las rocas y los materiales que pudieran
ejercerles resistencia. Los principales agentes erosivos son el viento, el agua, el hielo y
los cambios de temperatura.

La erosión no equivale a la meteorización, proceso de alteración o disgregación de las


rocas. Para que exista erosión se requiere un transporte de materia o un movimiento de
la misma, cuyo paso repetido genera fricción y desgaste en los materiales, produciendo
el relieve, por ejemplo, de valles, cañones, cavernas, mesetas y otras estructuras en
cuya formación no interviene la mano del hombre.

Por otro lado, la acción del viento o del agua puede producir monumentos naturales
interesantes: arcos naturales o formaciones rocosas peculiares, como las que existen en
el Salar de Uyuni, en Bolivia, o en el Valle de la Luna de San Juan, Argentina.

•Erosión eólica

La erosión eólica es producto de la acción continua del viento a lo largo de los años.

Se llama así a la erosión producto de la acción constante del viento a lo largo de los
años, transportando partículas diminutas de arena o roca que, en constante fricción
contra suelos, piedras y montañas, van reduciendo sus capas exteriores, tallándolas.
La erosión eólica en zonas desérticas es la responsable de perfilar las dunas de arena, de
desplazarlas, o de formar los desiertos de piedra, llamados “erg”. En las zonas húmedas,
en cambio, suele producir relieves planos o ligeramente ondulados, debido al transporte
de materiales mucho más finos, como los depósitos sedimentarios de arcilla.

•Erosión hídrica

La erosión hídrica logra redondear las piedrecillas de la arena y de los ríos.

La erosión hídrica es la que se debe a la acción de las múltiples formas del agua, desde
la lluvia, los ríos, los mares y sus cambios de fase de acuerdo a las estaciones climáticas.
Así, los embates constantes de las olas sobre la arena de la orilla reducen y redondean
las piedrecillas que conforman la arena, dándoles su finura y redondez característica,
cosa que también ocurre con las piedras de río.

En cambio, los peñascos de mayor tamaño resisten el impacto del agua sin moverse,
pero perdiendo paulatinamente partículas de su capa externa, adquiriendo así la
redondez y lisura que suele caracterizarlas, o los agujeros y cráteres en los que caen sin
cesar las gotas de agua.

Los acantilados, igualmente, o rasas mareales, son producto de la acción del mar a lo
largo de los siglos, tal y como ocurre con los cauces de los ríos, en los que se erosiona y
sedimenta a la vez la materia del suelo.

Otro tanto ocurre en las regiones glaciales, en las que el movimiento del hielo, o incluso
su constante formación y derretimiento, tienen un impacto sobre los materiales
alrededor, produciendo asimismo su desgaste.

Ciclos biogeoquímicos
Los elementos dentro de los ciclos biogeoquímicos fluyen de varias formas desde los
componentes no vivos (abióticos) de la biosfera hasta los componentes vivos (bióticos) y
de vuelta. Para que los componentes vivos de un ecosistema importante (por ejemplo,
un lago o un bosque) sobrevivan, todos los elementos químicos que componen las
células vivas deben reciclarse continuamente. Cada ciclo biogeoquímico puede
considerarse que tiene una reserva de reservorios (nutrientes), una porción más grande,
de movimiento lento, generalmente abiótica, y una piscina de intercambio (ciclismo),
una porción más pequeña pero más activa preocupada por el intercambio rápido entre
los aspectos bióticos y abióticos de un ecosistema.

Los ciclos biogeoquímicos se pueden clasificar como gaseosos, en los que el reservorio
es el aire o los océanos (a través de la evaporación), y sedimentarios, en los que el
depósito es la corteza terrestre. Los ciclos gaseosos incluyen los de nitrógeno, oxígeno,
carbono y agua; los ciclos sedimentarios incluyen los de hierro, calcio, fósforo, azufre y
otros elementos más terrestres.
Los ciclos gaseosos tienden a moverse más rápidamente que los sedimentarios y a
adaptarse más fácilmente a los cambios en la biosfera debido al gran embalse
atmosférico. Las acumulaciones locales de dióxido de carbono (CO2), por ejemplo,
pronto se disipan por los vientos o son absorbidas por las plantas. Sin embargo, las
perturbaciones extraordinarias (como el calentamiento global) y las perturbaciones
locales más frecuentes (como los incendios forestales y los eventos provocados por
tormentas) pueden, sin embargo, afectar seriamente la capacidad de autoajuste.

Los ciclos sedimentarios varían de un elemento a otro, pero cada ciclo consiste
fundamentalmente en una fase de solución (o relacionada con el agua) y una fase de
roca (o sedimento). En la fase de solución, la meteorización libera minerales de la
corteza terrestre en forma de sales, algunas de las cuales se disuelven en el agua, pasan
a través de una serie de organismos y, en última instancia, llegan a las profundidades
marinas, donde se asientan fuera de la circulación indefinidamente. En la fase de roca,
otras sales se depositan como sedimentos y rocas en mares poco profundos,
eventualmente para ser desgastadas y recicladas.

Las plantas y algunos animales obtienen sus necesidades de nutrientes de soluciones en


el medio ambiente. Otros animales adquieren la mayor parte de sus necesidades de las
plantas y animales que consumen. Después de la muerte de un organismo, los
elementos fijados en su cuerpo son devueltos al medio ambiente a través de la acción de
los descomponedores (organismos de descomposición como bacterias, insectos y
hongos) y vuelven a estar disponibles para otros organismos vivos

Ciclo del carbono

El carbono se transporta de varias formas a través de la atmósfera, la hidrosfera y las


formaciones geológicas. Una de las vías principales para el intercambio de dióxido de
carbono (CO2) tiene lugar entre la atmósfera y los océanos; allí una fracción del CO2 se
combina con el agua, formando ácido carbónico (H2CO3) que posteriormente pierde
iones de hidrógeno (H+) para formar iones de bicarbonato (HCO3-) y carbonato (CO32-).
Las conchas de moluscos o los precipitados minerales que se forman por la reacción del
calcio u otros iones metálicos con carbonato pueden quedar enterrados en estratos
geológicos y eventualmente liberar CO2 a través de la desgasificación volcánica. El
dióxido de carbono también se intercambia a través de la fotosíntesis en las plantas y a
través de la respiración en los animales. La materia orgánica muerta y en
descomposición puede fermentar y liberar CO2 o metano (CH4) o puede incorporarse a
la roca sedimentaria, donde se convierte en combustibles fósiles. La quema de
combustibles de hidrocarburos devuelve CO2 y agua (H2O) a la atmósfera. Las vías
biológicas y antropogénicas son mucho más rápidas que las vías geoquímicas y, en
consecuencia, tienen un mayor impacto en la composición y la temperatura de la
atmósfera.

Ciclo del carbono, en biología, circulación del carbono en diversas formas a través de la
naturaleza. El carbono es un componente de todos los compuestos orgánicos, muchos de
los cuales son esenciales para la vida en la Tierra. La fuente del carbono que se
encuentra en la materia viva es el dióxido de carbono (CO2) en el aire o disuelto en el
agua. Las algas y las plantas verdes terrestres (productores) son los principales agentes
de fijación del dióxido de carbono a través del proceso de fotosíntesis, a través del cual
el dióxido de carbono y el agua se convierten en carbohidratos simples. Estos
compuestos son utilizados por los productores para llevar el metabolismo, el exceso se
almacena como grasas y polisacáridos. Los productos almacenados son consumidos por
organismos de consumo, desde protozoos hasta el hombre, que los convierten en otras
formas. El CO2 es añadido directamente a la atmósfera por los animales y algunos otros
organismos como subproducto de la respiración. El carbono presente en los desechos
animales y en los cuerpos de todos los organismos se libera como CO2 por la
descomposición, o descomposición, de los organismos (principalmente bacterias y
hongos) en una serie de transformaciones microbianas.

Parte del carbono orgánico, los restos de los organismos, se ha acumulado en la corteza
terrestre como combustibles fósiles (por ejemplo, carbón, gas y petróleo), piedra caliza y
coral. El carbono de los combustibles fósiles, eliminado del ciclo en tiempos
prehistóricos, ahora se está liberando en grandes cantidades como CO2 a través de
procesos industriales y agrícolas, gran parte de lo que pasa rápidamente a los océanos y
se “fija” como carbonatos. Si el oxígeno es escaso (como en las aguas residuales, las
marismas y los pantanos), algo de carbono se libera como gas metano.

Ciclo del nitrógeno

El ciclo del nitrógeno es un ciclo repetitivo de procesos durante los cuales el nitrógeno se
mueve a través de los seres vivos y no vivos: la atmósfera, el suelo, el agua, las plantas,
los animales y las bacterias. Para moverse a través de las diferentes partes del ciclo, el
nitrógeno debe cambiar de forma. En la atmósfera, el nitrógeno existe como un gas (N2),
pero en los suelos existe como óxido de nitrógeno, NO y dióxido de nitrógeno, NO2, y
cuando se usa como fertilizante, se puede encontrar en otras formas, como el amoníaco,
NH3, que se puede procesar aún más en un fertilizante diferente, nitrato de amonio o
NH4NO3.

Hay cinco etapas en el ciclo del nitrógeno, y ahora discutiremos cada una de ellas a su
vez: fijación o volatilización, mineralización, nitrificación, inmovilización y
desnitrificación. En esta imagen, los microbios en el suelo convierten el gas nitrógeno
(N2) en lo que se llama amoníaco volátil (NH3), por lo que el proceso de fijación se llama
volatilización. La lixiviación es donde ciertas formas de nitrógeno (como el nitrato o el
NO3) se disuelven en el agua y se filtran del suelo, contaminando potencialmente las
vías fluviales.

Etapa 1: Fijación de nitrógeno

En esta etapa, el nitrógeno se mueve de la atmósfera al suelo. La atmósfera de la Tierra


contiene una enorme piscina de gas nitrógeno (N2). Pero este nitrógeno no está
disponible" para las plantas, porque la forma gaseosa no puede ser utilizada
directamente por las plantas sin sufrir una transformación. Para ser utilizado por las
plantas, el N2 debe transformarse a través de un proceso llamado fijación de nitrógeno.
La fijación convierte el nitrógeno en la atmósfera en formas que las plantas pueden
absorber a través de sus sistemas de raíces.

Se puede fijar una pequeña cantidad de nitrógeno cuando un rayo proporciona la energía
necesaria para que N2 reaccione con el oxígeno, produciendo óxido de nitrógeno, NO y
dióxido de nitrógeno, NO2. Estas formas de nitrógeno luego entran en los suelos a través
de la lluvia o la nieve. El nitrógeno también se puede fijar a través del proceso industrial
que crea fertilizante. Esta forma de fijación ocurre bajo alto calor y presión, durante el
cual el nitrógeno atmosférico y el hidrógeno se combinan para formar amoníaco (NH3),
que luego se puede procesar aún más, para producir nitrato de amonio (NH4NO3), una
forma de nitrógeno que se puede agregar a los suelos y ser utilizada por las plantas.

La mayor parte de la fijación de nitrógeno ocurre de forma natural, en el suelo, por


bacterias. En la Figura 3 (arriba), puede ver la fijación de nitrógeno y el cambio de forma
que ocurre en el suelo. Algunas bacterias se unen a las raíces de las plantas y tienen una
relación simbiótica (beneficiosa tanto para la planta como para las bacterias) con la
planta [6]. Las bacterias obtienen energía a través de la fotosíntesis y, a cambio, fijan el
nitrógeno en una forma que la planta necesita. El nitrógeno fijo se lleva luego a otras
partes de la planta y se utiliza para formar tejidos vegetales, para que la planta pueda
crecer. Otras bacterias viven libremente en el suelo o en el agua y pueden fijar el
nitrógeno sin esta relación simbiótica. Estas bacterias también pueden crear formas de
nitrógeno que pueden ser utilizadas por los organismos.
Etapa 2: Mineralización

Esta etapa tiene lugar en el suelo. El nitrógeno se mueve de materiales orgánicos, como
estiércol o materiales vegetales, a una forma inorgánica de nitrógeno que las plantas
pueden usar. Eventualmente, los nutrientes de la planta se agotan y la planta muere y se
descompone. Esto se vuelve importante en la segunda etapa del ciclo del nitrógeno. La
mineralización ocurre cuando los microbios actúan sobre el material orgánico, como el
estiércol animal o la descomposición de material vegetal o animal, y comienzan a
convertirlo en una forma de nitrógeno que puede ser utilizada por las plantas. Todas las
plantas en cultivo, excepto las legumbres (plantas con vainas de semillas que se parten
por la mitad, como lentejas, frijoles, guisantes o cacahuetes) obtienen el nitrógeno que
necesitan a través del suelo. Las legumbres obtienen nitrógeno a través de la fijación
que ocurre en sus nódulos de raíz, como se describió anteriormente.

La primera forma de nitrógeno producida por el proceso de mineralización es el


amoníaco, NH3. El NH3 en el suelo luego reacciona con el agua para formar amonio,
NH4. Este amonio se mantiene en los suelos y está disponible para su uso por las plantas
que no obtienen nitrógeno a través de la relación de fijación de nitrógeno simbiótico
descrita anteriormente.

Etapa 3: Nitrificación

La tercera etapa, la nitrificación, también ocurre en los suelos. Durante la nitrificación, el


amoníaco en los suelos, producido durante la mineralización, se convierte en
compuestos llamados nitritos, NO2−, y nitratos, NO3−. Los nitratos pueden ser utilizados
por las plantas y los animales que consumen las plantas. Algunas bacterias en el suelo
pueden convertir el amoníaco en nitritos. Aunque el nitrito no es utilizable por plantas y
animales directamente, otras bacterias pueden convertir los nitritos en nitratos, una
forma que es utilizable por plantas y animales. Esta reacción proporciona energía a las
bacterias involucradas en este proceso. Las bacterias de las que estamos hablando se
llaman nitrosomonas y nitrobacter. Nitrobacter convierte los nitritos en nitratos; los
nitrosomonas transforman el amoníaco en nitritos. Ambos tipos de bacterias pueden
actuar solo en presencia de oxígeno, O2 [7]. El proceso de nitrificación es importante
para las plantas, ya que produce un alijo adicional de nitrógeno disponible que puede ser
absorbido por las plantas a través de sus sistemas de raíces.

Etapa 4: Inmovilización

La cuarta etapa del ciclo del nitrógeno es la inmovilización, a veces descrita como el
reverso de la mineralización. Estos dos procesos juntos controlan la cantidad de
nitrógeno en los suelos. Al igual que las plantas, los microorganismos que viven en el
suelo requieren nitrógeno como fuente de energía. Estos microorganismos del suelo
extraen nitrógeno del suelo cuando los residuos de las plantas en descomposición no
contienen suficiente nitrógeno. Cuando los microorganismos toman amonio (NH4+) y
nitrato (NO3-), estas formas de nitrógeno ya no están disponibles para las plantas y
pueden causar deficiencia de nitrógeno o una falta de nitrógeno. Por lo tanto, la
inmovilización ata el nitrógeno en los microorganismos. Sin embargo, la inmovilización
es importante porque ayuda a controlar y equilibrar la cantidad de nitrógeno en los
suelos atándolo, o inmovilizando el nitrógeno, en los microorganismos.

Etapa 5: Desnitrificación

En la quinta etapa del ciclo del nitrógeno, el nitrógeno regresa al aire a medida que los
nitratos son convertidos en nitrógeno atmosférico (N2) por las bacterias a través del
proceso que llamamos desnitrificación. Esto resulta en una pérdida general de nitrógeno
de los suelos, a medida que la forma gaseosa de nitrógeno se mueve hacia la atmósfera,
de vuelta a donde comenzamos nuestra historia.

Ciclo del Fósforo

Gran parte del fósforo de la Tierra está ligado a depósitos rocosos y sedimentarios, de
los que se libera por la meteorización, la lixiviación y la minería. Parte de ella pasa a
través de los ecosistemas terrestres y de agua dulce a través de plantas, herbívoros,
depredadores y parásitos, para ser devuelta a esos ecosistemas por la muerte y la
descomposición. Gran parte de ella, sin embargo, se deposita en el mar, en sedimentos
poco profundos, donde circula fácilmente, o en las profundidades oceánicas, de donde
brota sólo ocasionalmente. El fósforo se devuelve a la tierra a través de las cosechas de
peces y a través de la recolección del guano depositado por las aves marinas. Aunque
hay pulsos estacionales de disponibilidad, parece haber una pérdida constante de
fósforo en las profundidades oceánicas.

Debido a su alta reactividad, el fósforo existe en forma combinada con otros elementos.
Los microorganismos producen ácidos que forman fosfato soluble a partir de compuestos
de fósforo insolubles. Los fosfatos son utilizados por las algas y las plantas verdes
terrestres, que a su vez pasan a los cuerpos de los consumidores animales. Tras la
muerte y la descomposición de los organismos, los fosfatos se liberan para su reciclaje.

Hidrólisis
El grupo mineral más común, el de los silicatos, se descompone sobre todo mediante el
proceso de hidrólisis (hydro = agua; lysis = aflojamiento), que consiste básicamente en
la reacción de cualquier sustancia con el agua.

Idealmente, la hidrólisis de un mineral podría tener lugar en agua pura conforme algunas
de las moléculas de agua se disocian para formar los iones muy reactivos hidrógeno (H*)
e hidroxilo (OH*). Son los iones de hidrógeno los que atacan y sustituyen a otros iones
positivos encontrados en el retículo cristalino. Con la introducción de los iones hidrógeno
en la estructura cristalina, se destruye la disposición ordenada original de los átomos y
se descompone el mineral.

En la naturaleza, el agua contiene normalmente otras sustancias que contribuyen con


iones hidrógeno adi-cionales, acelerando de esta manera en gran medida la hi-drólisis.
La más común de esas sustancias es el dióxido de carbono, CO,, que se disuelve en agua
para formar ácido carbónico, H, CO,. La lluvia disuelve algo del dióxido de carbono en la
atmósfera y otras cantidades, liberadas por la materia orgánica en descomposición, se
adquieren a medida que el agua se infiltra a través del suelo.

En el agua, el ácido carbónico se ioniza para formar iones hidrógeno (H*) e iones
bicarbonato (HCO;).

En resumen, la hidrólisis es la reacción química de los H+ y OH- del agua que se


intercambian con los cationes y aniones de los minerales llegando en los casos extremos
a destruir por completo a los minerales. Es el proceso más importante de la
meteorización química. Afecta especialmente a los minerales de reacción ácida/básica
débil como los silicatos. Las uniones entre los cationes M (Mg, Al, Fe…) y el Si con el O
son rotas por los hidrogeniones y los cationes M son liberados de las estructuras de los
minerales.

KAlSi3O8 + H2O ==hidrólisis  HAlSi3O8 + K+ + OH-

(sólido) (líquido) (sólido) (disolución)

2HAlSi3O8 + 11H2O ==hidrólisis Al2O3 + 6H4SiO4

(sólido) (líquido) (sólido) (disolución)

Lixiviación del suelo


En geología, se refiere a la pérdida de sustancias solubles y coloides de la capa superior
del suelo por la precipitación percolada. Los materiales perdidos son arrastrados hacia
abajo (eluviados) y generalmente se vuelven a depositar (iluviados) en una capa inferior.
Este transporte da como resultado una capa superior porosa y abierta y una capa inferior
densa y compacta. La tasa de lixiviación aumenta con la cantidad de lluvia, las altas
temperaturas y la eliminación de la vegetación protectora. En áreas de lixiviación
extensiva, se pierden muchos nutrientes de las plantas, dejando cuarzo e hidróxidos de
hierro, manganeso y aluminio. Este residuo forma un tipo distintivo de suelo,
llamado laterita o latosol, y puede dar lugar a depósitos de bauxita. En tales áreas, la
rápida acción bacteriana da como resultado la ausencia de humus en el suelo, porque el
material vegetal caído se oxida completamente y los productos se lixivian. Las
acumulaciones de minerales residuales y de los redepositados en las capas inferiores
pueden fusionarse para formar capas continuas, duras e impermeables
llamadas duricrusts.

La roca madre
La roca madre es la matriz mineral del suelo, es decir, una piedra de gran dureza que da
origen al suelo a través de la erosión y de procesos de meteorización gracias al clima, la
temperatura, el relieve, factores biológicos (vegetación, microfauna, mesofauna y
macrofauna) y la acción antrópica.

Esta roca puede ser:

 Ígnea: Como el granito o el basalto, formadas a partir de la solidificación del


magma volcánico. Estas rocas son duras y resistentes, por lo que no son
susceptibles a la meteorización, dando lugar a suelos con granulometría gruesa
(arenosos).
 Sedimentaria: Como la caliza, formadas a partir de pequeñas partículas de otras
rocas que sedimentaron, compactaron y cementaron. Esta roca es más
susceptible, por lo que da lugar a suelos arcillosos, profundos, con alta fertilidad y
pH alcalino.
 Metamórfica: Son rocas muy duras y resistentes que proceden de las dos
anteriores bajo condiciones de alta presión y temperatura. Dan lugar a suelos
arenosos, con un pH ácido y escasa profundidad y productividad agrícola.

Espesor del suelo

Depende de su velocidad de formación y destrucción y debemos tener en cuenta la


naturaleza mineralógica de la roca madre y su susceptibilidad:

Composición mineralógica: Se generarán suelos más profundos conforme más sencilla


sea su arcillización.

Susceptibilidad: Hace referencia a que, en una superficie de la misma antigüedad, habrá


materiales que serán más susceptibles a ser meteorizadas para iniciar el proceso de
edafogénesis. En este sentido, son más susceptibles rocas arcillosas que, por ejemplo, el
granito.
Morfología

Conforme continúa el proceso se va acumulando arcilla en mayor o menor proporción, de


forma que se va acumulando de forma desigual en los horizontes y va generando
diferencias de capacidad y velocidad de la permeabilidad del agua en el suelo. A su vez,
el agua arrastra arcilla que va a permitir que se deposite y enriquezca otras zonas,
permitiendo la floculación del suelo y el inicio del complejo arcillo-húmico.

Propiedades físicas

Por lo comentado en los dos puntos anteriores podemos decir que la roca madre tiene un
efecto importante en la textura del suelo y, por tanto, en la estructura, aireación,
permeabilidad, capacidad de retención del agua y susceptibilidad al enraizamiento,
todas ellas propiedades esenciales para el suelo.

Propiedades químicas

Influye de forma importante en la capacidad de intercambio catiónico (CIC). Así, en


suelos ricos de arcilla la CIC será mayor, aunque su valor dependerá también del tipo de
arcilla.

Fertilidad

La fertilidad engloba la dimensión física, química y biológica del suelo, pues las tres
influyen directamente en la capacidad del suelo para permitir el crecimiento de las
plantas. De esta forma, como ya hemos visto, la roca madre condiciona de forma
importante la textura del suelo y, por tanto, su aireación, capacidad de retención de
agua y resistencia a la exploración de las raíces, pero también en su salinidad y
composición mineral.
Referencias

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