Orar y comprometerse.
actuar
Nuestro tiempo de oración no debería ser negociable, pues es ahí en
donde recibimos fe, vida, fuerza, renovación y crecemos en santidad. La
oración es un acto sublime e inmerecido que nos debería llevar a
considerar cómo estamos ocupando ese tiempo tan valioso.
orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y
velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;”
– Efesios 6:18 (RVR1960)
Orar es la manera más simple y poderosa de mostrar amor por
las personas. Podemos incluso no conocer sus rostros… pero sí
conocemos la gran necesidad de que Dios les dirija, guíe y les dé gracia.
Podemos orar por aquellos que necesitan ser salvos y también por
aquellos que están sirviendo a Cristo. Oramos para que Dios les conceda
fe para permanecer y perseverar, les provea sustento y les dé sabiduría.
También podemos orar por aquellos que se encuentran enfermos. Lo
importante es que al orar seamos obedientes a la voluntad de Dios y
podamos participar del plan divino.
Cada día tenemos, por la gracia de Dios, la bendición y privilegio de
acercarnos a nuestro Señor Jesucristo y ser más como Él es: un intercesor
ejemplar (Romanos 8:34).
10 beneficios significativos de la oración
Dios, nuestro amoroso Padre Celestial, quiere que nos comuniquemos con
Él por medio de la oración. Él siempre nos escucha cuando oramos. La
oración diaria puede bendecirte a ti, a tu familia y a aquellos por quienes
oras. También puede traer más paz a tu vida y ayudarte a aprender más
del plan de Dios para ti. Aquí encontrarás 10 maneras en las que
la oración puede mejorar tu vida, comenzando desde hoy.
Escrito por: Ad Islas
4. Debemos perseverar en la oración.
Siempre debemos seguir orando y manteniéndonos alerta (versículo 18): mire
Lucas 18:1 y compare Lucas 11:5-8. Necesitamos persistencia: mire 1Reyes 18:43.
La palabra “velando” indica que hay peligros al orar, ¡y efectivamente los hay! Hay
el peligro de: (l) Distracción. ¡Cuán a menudo otras cosas interfieren e impiden que
oremos! (2) Reticencia. Puede ser por cansancio o por preocupación con cosas del
mundo; (3) Desánimo. ¡Quizás hemos orado por algo una vez, o incluso dos, y nos
hemos vuelto impacientes al no tener respuesta! (4) Desesperación. A veces la
situación parece tan imposible (¡hasta para Dios!) que en vez de confiar en Él nos
vemos sobrepasados por un sentimiento de frustración e incluso de la inutilidad de
la oración; (5) Derrota. Si, aplastante derrota: mire Jueces 16:20
10 beneficios significativos de la oración
Dios, nuestro amoroso Padre Celestial, quiere que nos comuniquemos con
Él por medio de la oración. Él siempre nos escucha cuando oramos. La
oración diaria puede bendecirte a ti, a tu familia y a aquellos por quienes
oras. También puede traer más paz a tu vida y ayudarte a aprender más
del plan de Dios para ti. Aquí encontrarás 10 maneras en las que
la oración puede mejorar tu vida, comenzando desde hoy.
1
La oración te ayuda a desarrollar una relación con Dios.
Al igual que tus padres aquí en la tierra, tu Padre Celestial quiere saber de ti y hablar
contigo. Cuando oras, Él escucha. Luego, Él contesta tus oraciones a través de pensamientos,
sentimientos, escrituras y aún por medio de las acciones de otras personas.
2
La oración te ayuda a obtener una comprensión de la naturaleza
amorosa de Dios.
Las escrituras enseñan que “Dios es amor” (1 Juan 4:8). Puedes sentir ese amor al hablar
diariamente con Él por medio de la oración, buscando Su guía en tu vida.
3
La oración nos da respuestas.
El orar y escuchar las respuestas que Dios te da, puede ayudarte a entender mejor
tu propósito en la vida. Dios te ayudará a entender por qué estás aquí y lo que puedes hacer
para regresar a vivir con Él después de esta vida.
4
La oración te ayuda a encontrar guía en tu vida.
Cuando oras a Dios en privado, puedes procesar y resolver las situaciones difíciles de tu
vida. Dios siempre nos escucha y a menudo nos proporciona respuestas específicas y la guía
que buscamos. Aun cuando Él decide no contestar inmediatamente o en la manera en que
esperábamos, la oración es una manera de encontrar paz.
5
La oración te da fortaleza para evitar la tentación.
Jesús aconsejó a Sus discípulos, “Velad y orad para que no entréis en tentación” ( Mateo
26:41). Mediante la oración, podemos superar las tentaciones de pecar. Ora por la ayuda de
Dios para guardarte de tomar decisiones incorrectas. Esto te dará la fortaleza para hacer lo
que es correcto.
6
La oración alínea tu voluntad con la voluntad de Dios
El propósito de la oración no es necesariamente decirle a Dios cómo queremos que Él haga
las cosas. Más bien, es para comprenderlo mejor a Él y Sus caminos, poniéndonos en
alineación con Su voluntad. Como suele atribuirse a C.S. Lewis, la oración “no cambia a
Dios, me cambia a mí ”
7
La oración y el ayuno frecuente pueden ayudarte a aceptar la
voluntad de Dios.
Jesús ayunó 40 días y 40 noches antes de comenzar su ministero sobre la tierra. Al hacerlo,
estuvo en comunión con su Padre en el Cielo en oración. De igual manera, si oras y ayunas,
puedes estar más cerca de Dios y entender mejor las cosas que Él quiere que hagas.
8
La oración puede obrar milagros
A través de las escrituras, vemos muchos ejemplos de Señor obrando milagros como
respuesta a una oración. En los tiempos del Antiguo Testamento, el profeta Daniel fue
echado al foso de los leones porque se rehusó a dejar de orar. Cuando oró a Dios en el foso
de los leones, ángeles aparecieron y cerraron la boca de los leones. Mediante la oración
diaria, tú puedes experimentar milagros personales, tales como la sanación, la paz y el
perdón de tus pecados.
9
La oración invita al Espíritu Santo a tu vida.
Al orar diariamente, invitas al Espíritu Santo a que esté contigo y a que te consuele y te guíe.
El Espíritu Santo puede darte respuestas, ayudarte a sentir el amor de Dios y traer un
sentimiento de paz y gozo a tu corazón.
10
La oración te ayuda a ser más como Jesús
Jesús puso el ejemplo perfecto de la oración. Si te esfuerzas por seguir Su ejemplo por medio
de la oración, podrás llegar a ser más como Él y desarrollarás una mejor relación con Jesús y
con el Padre Celestial.
osotros sabéis que la Cuaresma es el tiempo litúrgico que nos prepara a
la santa Pascua y dura sólo 40 días cada año. Pero en realidad nosotros
debemos tender siempre a Dios y, esto es, convertirnos continuamente.
La Cuaresma debe dejar una impronta fuerte e indeleble en nuestra vida.
Debe renovar en nosotros la conciencia de nuestra unión con Jesús, que
nos habla de la necesidad de la conversión y nos indica los caminos para
realizarla.
El primero de los caminos indicados por Jesús es el de la oración: "Es
preciso orar en todo tiempo y no desfallecer" (Lc 18, 1).
¿Por qué debemos orar?
1. Debemos orar, lo primero de todo, porque somos creyentes.
En efecto, la oración es el reconocimiento de nuestros límites y de
nuestra dependencia: venimos de Dios, somos de Dios y retornamos a
Dios. Por lo tanto, no podemos menos de abandonarnos en El, nuestro
Creador y Señor, con plena y total confianza. Algunos afirman, y tratan de
demostrar que el universo es eterno y que todo el orden que vemos en el
universo, comprendido el hombre con su inteligencia y libertad, es sólo
obra del acaso. Pero los estudios científicos y la experiencia admitida por
tantas personas honestas dicen que estas ideas, aunque afirmadas y tal
vez enseñadas, no están demostradas y dejan siempre extraviados e
inquietos a quienes las sostienen, porque comprenden muy bien que un
objeto en movimiento debe tener el impulso de fuera. ¡Comprenden muy
bien que el acaso no puede producir el orden perfecto que existe en el
universo y en el hombre! Todo está maravillosamente ordenado, desde
las partículas infinitesimales que componen el átomo, hasta las galaxias
que giran en el espacio. ¡Todo señala un proyecto que comprende cada
manifestación de la naturaleza, desde la materia inerte hasta el
pensamiento del hombre! ¡Donde hay orden, hay inteligencia; y donde
hay un orden supremo, está la Inteligencia suprema que nosotros
llamamos "Dios", y que Jesús nos ha revelado que es Amor y nos ha
enseñado a llamar Padre!
Así, reflexionando sobre la naturaleza del universo y sobre nuestra misma
vida, comprendemos y reconocemos que somos criaturas, limitadas y, sin
embargo, sublimes, que debemos nuestra existencia a la infinita
majestad del Creador!
Por esto la oración es, ante todo, un acto de inteligencia, un sentimiento
de humildad y de reconocimiento, una actitud de confianza y de
abandono en Aquel que nos ha dado la vida por amor.
La oración es un diálogo misterioso, pero real, con Dios, un diálogo de
confianza y de amor.
2. Pero nosotros somos cristianos, y por esto debemos orar como
cristianos.
Efectivamente, la oración para el cristiano adquiere una característica
particular que cambia totalmente su naturaleza íntima y su valor íntimo.
El cristiano es discípulo de Jesús: es el que cree verdaderamente que
Jesús es el Verbo encarnado; el Hijo de Dios venido entre nosotros a esta
tierra.
Como hombre, la vida de Jesús ha sido una oración continua, un acto
continuo de adoración y de amor al Padre, y porque la expresión máxima
de la oración es el sacrificio, la cumbre de la oración de Jesús es el
sacrificio de la cruz, anticipado con la Eucaristía en la última Cena y
transmitido a todos los siglos con la Santa Misa.
Por esto el cristiano sabe que su oración es Jesús; toda oración suya parte
de Jesús; es El quien ora en nosotros, con nosotros y por nosotros.
Todos los que creen en Dios, oran; pero el cristiano ora en Jesucristo:
¡Cristo es nuestra oración!
La oración máxima es la Santa Misa, porque en la Santa Misa es el mismo
Jesús, realmente presente. quien renueva el sacrificio de la cruz; pero
toda oración es válida, especialmente el "Padrenuestro", que El mismo
quiso enseñar a los Apóstoles y a todos los hombres de la tierra.
Pronunciando las palabras del "Padrenuestro", Jesús creó un modelo de
oración concreto y al mismo tiempo universal. De hecho, todo lo que se
puede y se debe decir al Padre está encerrado en las siete peticiones que
todos sabemos de memoria. Hay en ellas una sencillez tal, que hasta un
niño las aprende, pero al mismo tiempo una profundidad tal, que se
puede consumir una vida entera en meditar su sentido.
3. Finalmente, debemos orar también porque somos frágiles y culpables.
Es preciso reconocer humilde y realísticamente que somos pobres
criaturas, con ideas confusas, tentadas por el mal, frágiles y débiles, con
necesidad continua de fuerza interior y de consuelo.
— La oración da fuerza para los grandes ideales, para mantener la fe, la
caridad, la pureza, la generosidad;
— La oración da ánimo para salir de la indiferencia y de la culpa, si por
desgracia se ha cedido a la tentación y a la debilidad;
— La oración da luz para ver y juzgar los sucesos de la propia vida y de la
misma historia en la perspectiva salvífica de Dios y de la eternidad. Por
esto, ¡no dejéis de orar! ¡No pase un día sin que hayáis orado un poco!
¡La oración es un deber, pero también es una gran alegría, porque es un
diálogo con Dios por medio de Jesucristo! ¡Cada domingo la Santa Misa y,
si os es posible, alguna vez también durante la semana; cada día las
oraciones de la mañana y de la noche y en los momentos más oportunos!
San Pablo escribía a los primeros cristianos: «Aplicaos a la oración, velad
en ella» (Col 4, 2). «Con toda suerte de oraciones y plegarias. orando en
todo tiempo» (Ef 6, 18). Invoquemos a María Santísima que os ayude a
orar siempre y a orar bien. y encomendando también mi persona y misión
a vuestras fervorosas oraciones, os bendigo a todos con gran afecto y
benevolencia.
Amado Señor Jesucristo, hoy quiero decirte que sí, quiero que sepas que
puedes contar con migo aquí y ahora en el establecimiento de tu Reino;
graba con el fuego del amor tus bienaventuranzas y promesas en mi
corazón, porque deseo cambiar mis actitudes y comprometerme con
empeño en renovar mi realidad y aceptar tu oferta de misericordia y
amor. Transforma Señor mi pobreza, en pobreza de corazón, que es la
apertura a tu providencia y a tu voluntad; transforma también mi aflicción
en un consuelo mesiánico, que es el único capaz de dar sentido al
sufrimiento y a la muerte, e invítame a desprenderme del mundo para
poseer tu Reino, y a tener hambre y sed pero de justicia, como esperanza
del cambio radical que traerá la buena nueva de mi compromiso real
contigo y con mis hermanos, como una respuesta al amor que Tú me das;
compromiso de misericordia y solidaridad, empeño de una vida honrada y
limpia, trabajo por la paz y firmeza en la persecución; bendíceme Señor si
por tu causa, soy injustamente perseguido, injuriado y maltratado por
causa de aceptar este compromiso Cristiano del amo