FILOSOFÍA TEMA :
VOCABULARIO:
Líneas generales de Nietzsche:
Siguiendo a Heráclito, Nietzsche defiende que estamos en continuo devenir y, por tanto, no hay sustancias. Respecto a la
epistemología, Nietzsche fue muy crítico con la metafísica occidental y desarrolló el perspectivismo, la teoría según la cual
no podemos abrazar la verdad, solo perspectivas de la realidad.
La vida y la obra de Nietzsche transcurren durante la segunda parte del siglo XIX. Como penetrante observador y agudo
intérprete, diagnostica que "un desierto avanza". Ese desierto es el nihilismo, la pérdida de validez de los valores supremos.
La historia de la cultura europea durante los dos últimos milenios, asentada sobre interpretaciones socrática-platónicas y
judeo-cristianas, ha conducido lógicamente a un progresivo estado de nihilismo al haber identificado la verdad con Dios,
suplantando esta vida terrenal bajo otra ideal, y rechazando al mismo tiempo ese lado dionisíaco -y no sólo apolíneo- del
que también se compone la vida humana.
Esto nos ha traído "la muerte de Dios", la muerte del máximo ideal, del creador de los valores. En La genealogía de la moral
lleva a cabo una indagación acerca del origen de los valores y el valor del origen, con el propósito de someterlos a crítica en
tanto que niegan la vida, el valor fundamental para un vitalista.
Para superar el nihilismo Nietzsche propone una transvaloración de los valores que nos han arrastrado hasta la nada, crear
valores que doten de sentido al ser humano y la vida. De las dos formas de moral que distingue, la moral de señores y la
moral de esclavos, él se decanta por la primera, ya que la moral de esclavo es una moral débil y cobarde, que ve con recelo
las virtudes del poderoso, mientras que la moral de señores, en cambio, es aristócrata: posee el sentimiento de que él
mismo es el creador de sus valores y de que no tiene que buscar la aprobación más que en sí mismo.
Mas para Nietzsche el hombre, un animal no fijado(determinado, es decir, un tigre nace tigre y será tigre mientras que una
persona va desarrollando toda una personalidad) e histórico, debe ser superado, pues "el hombre es una cuerda tendida
entre el animal y el superhombre" y su "grandeza está en ser un puente y no un fin", ya que "lo que hay en él de digno de
ser amado es el ser un tránsito". De esta manera, por medio de las tres transformaciones, del camello en león, del león en
niño, de niño en superhombre, será como pueda de nuevo ser fiel a la tierra y afirmar la vida. Pero todavía queda "la prueba
más difícil": el problema del tiempo.
Nietzsche nos desafía preguntándonos si estaríamos dispuestos a vivir nuestra vida una e infinitas veces, pues si somos
capaces de aceptar, y más aún de querer el eterno retorno de lo mismo, seremos capaces, por fin, de afirmar la vida, aceptar
lo que es y amar el trágico devenir(amor fati). Es como si nos dijera: "¡vive de tal manera que puedas, en todo momento,
estar de acuerdo contigo mismo en querer haber vivido así y en volver a vivir así!". El eterno retorno de Nietzsche no es una
experiencia de facto, es un desafío: ¿qué sucedería si nuestra vida se repitiese en idénticos términos a tal como se ha
manifestado? ¿La querríamos o no? Lo que Nietzsche quiere averiguar con ello es quién posee el valor de amar su pasado y
encadenarse a él. Desde luego, el débil, aquel que pertenece a la moral de rebaño, cambiaría su pasado, lo negaría y, por lo
tanto, difícilmente se podría unir a él. Viviría intranquilo entre cómo aconteció su pasado y cómo quisiera que hubiera sido.
Por el contrario, el fuerte, el que tiene voluntad de poder, aquel que pertenece a una moral de señores, no cambiaría nada
de su pasado, no se arrepiente, es capaz de amar su pasado y, por lo tanto, de unirse a él.
Más que una epistemología, Nietzsche, en todo tiempo tan crítico, disolvió a la misma, reduciendo la verdad y la metafísica
a lenguaje ("metáforas, antropomorfismos"). Sin embargo, como buen amante del arte, estimaba más las metáforas que los
conceptos. En contra del positivismo imperante de la época, que creía firmemente en "los hechos" comprobados por la
razón, Nietzsche se rebeló afirmando que "precisamente hechos no hay; sólo interpretaciones". Asimismo, no podemos
conocer la realidad, sólo perspectivas de ésta. democracia, que nos convierte según él en un rebaño; por el contrario, creía
en la aristocracia del espíritu, en la voluntad de poder, esa "tendencia a reordenar todo aquello con lo que uno se enfrenta
y a dejar huella en lo que está por venir".
RELACIÓN DE PLATÓN CON NIETZSCHE:
A diferencia de Platón, que busca la justicia en la polis tras haberse condenado a su maestro Sócrates, defiende un
paradigma universalista en oposición al relativismo de los sofistas. Durante el s.XIX tiene lugar la “muerte de Dios” que
equivale a la pérdida del fundamento y que nos arrastra al nihilismo. Desde otro punto de vista, en este contexto se acentúa
nuestra conciencia de la dimensión histórica de nuestro ser, aspecto que está vinculado a concepciones ontológicas y
epistemológicas como el relativismo y el perspectivismo.
El pensamiento de Nietzsche (1844-1900) se caracteriza por ser un vitalismo irracionalista, frente al idealismo racional de
Platón (427-347 a.C.). Platón y Nietzsche representan, por tanto, dos modos antitéticos de concebir cualquier dimensión de la
realidad: a Sócrates-Platón puede considerárseles los fundadores del racionalismo en Occidente, es decir, aquellos que por
primera vez y de manera crucial depositaron la confianza en la razón como medio para alcanzar la verdad (teórica y
práctica); Nietzsche, en cambio, denuncia en su primera obra, cómo la tradición occidental se ha guiado en torno a Apolo,
dios de la razón y de la luz, de la mesura y del equilibrio, y ha olvidado a Dioniso, dios del vino y de la fecundidad, imagen
de la fuerza instintiva y pasional, con terribles consecuencias, ya que ese olvido es una forma de amputar al ser humano.
En resumen, el dualismo ontoepistémico establecido por Platón entre un mundo inteligible y verdadero al que accedemos
mediante la razón, que se caracteriza por ser objetivo, inmutable y eterno, relacionados con el Bien y el alma; y un mundo
sensible y aparente, al que accedemos mediante los sentidos, que se caracteriza por ser subjetivo, cambiante y contingente,
relacionados con el mal y el cuerpo, es criticado de manera radical por Nietzsche como una invención de una razón
mutilada (sólo deja ver lo apolíneo) que acabará arrastrando al ser humano a un estado de nihilismo y decadencia. Para
Nietzsche la realidad es el incesante devenir, la vida en su fluir, apariencias en constante dinamismo. En cuanto a la ética,
Nietzsche propone un vitalismo fundamentado en la voluntad de poder del superhombre, creador de nuevos valores que
afirmen la vida, y destructor de la moral platónica y judeocristiana que es considerada por Nietzsche como contranatural.
Para ello, es necesario acabar con el fundamento de esa cosmovisión, es necesaria la muerte de Dios (el Dios de la
metafísica, causa y fundamento último de todo). Se podría decir que se sustituye el esquema razón virtud felicidad, por
este otro: vida voluntad de poder afirmación de la vida, a la vez que la moral de los señores (fuerza, voluntad,
autoafirmación, dominio) se impone a la moral de los esclavos (humildad, sacrificio, resignación, obediencia). Esta moral
platónica y judeocristiana es calificada por Nietzsche como patológica, sobre todo por su valoración negativa de lo corporal,
lo sensible y lo instintivo-sexual. Para Nietzsche los valores propios de la vida se convierten en los valores morales: aquello
que favorece la vida, la satisfacción de lo corporal, todo aquello que me ayude a decir sí a la vida, a autoafirmarme, a llegar
a ser el que soy (Píndaro), son los verdaderos criterios de validez moral.
EJERCICIOS:
Identificación y explicación:
TEXTO I La Gaya ciencia
<<¿Dónde se ha ido Dios?», gritó. <<¡Os lo voy a decir! ¡Lo hemos matado, vosotros y yo! ¡Todos nosotros somos sus asesinos!
Pero, ¿cómo hemos hecho esto? ¿Cómo pudimos vaciar el mar? ¿Quién nos dio la esponja para borrar todo el horizonte?
¿Qué hicimos al desatar esta Tierra de su Sol? ¿Hacia dónde va ella ahora? ¿Adónde vamos? ¿Alejándonos de todos los
soles? ¿No estamos cayendo continuamente? ¿Hacia atrás, hacia un lado, hacia delante, hacia todos los lados? ¿Existe
todavía un arriba y un abajo? ¿No estamos vagando como a través de una nada infinita? ¿No nos roza el soplo del vacío? ¿No
hace ahora más frío que antes? ¿No cae constantemente la noche, y cada vez más noche? ¿No es preciso, ahora, encender
linternas en pleno día? ¿No oímos aún nada del ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿No percibimos aún nada
de la podredumbre divina? ¡también los dioses se pudren! ¡Dios ha muerto! ¡Dios sigue muerto! ¡Y nosotros lo hemos
matado!»
Estamos ante un fragmento de La gaya ciencia de Nietzsche, donde el autor introduce la idea de la "muerte de Dios", que
representa la pérdida de los valores absolutos y el fundamento de la existencia. Esto conduce al nihilismo y al sentimiento
de un vacío existencial, donde ya no hay un "arriba" ni un "abajo", y todo se llena de incertidumbre. Nietzsche utiliza
metáforas como el "frío", la "noche" y el "vacío" para ilustrar las consecuencias de esta pérdida. Plantea este problema para
cuestionar cómo la humanidad puede crear nuevos valores y enfrentarse a la vida sin apoyarse en los principios
tradicionales.
TEXTO II La Gaya ciencia
—En favor de la crítica. ─ Ahora te parece un error lo que en un tiempo amaste como verdad o probabilidad: lo rechazas, y
crees que se trata de un triunfo de tu razón. Sin embargo, tal vez ese error fuera para ti en ese entonces, en que aún fuiste
otro —siempre eres otro— tan necesario como todas tus «verdades» de ahora, algo así como una piel que ocultaba y
disimulaba mucho que por entonces aún no debías ver. Tu nueva vida, no tu razón, ha matado para ti esa opinión: no la
necesitas más, por lo que ahora se deshace y la sinrazón sale de ella como un gusano a la luz. Cuando criticamos, no se
trata de una actitud arbitraria e impersonal ─ se trata, con harta frecuencia por lo menos, de una prueba de que se
encuentran en nosotros fuerzas vitales y dinámicas que provocan el desprendimiento de una costra. ¡Negamos y tenemos
que negar, porque algo en nosotros quiere vivir y afirmarse, algo que acaso no conocemos aún, no vemos aún! ─ Esto en
favor de la crítica.
En este fragmento de La gaya ciencia, Nietzsche reflexiona sobre la crítica como parte del cambio en nuestras creencias.
Señala que lo que antes considerábamos verdad puede parecer un error desde nuevas perspectivas, pero estas creencias
pasadas eran necesarias como una "piel" protectora. Para Nietzsche, la crítica no es arbitraria ni solo racional; surge de una
fuerza vital que impulsa el cambio y la afirmación de una nueva vida. Así, negar lo viejo es parte de un proceso de
transformación y crecimiento, donde algo nuevo busca emerger.
TEXTO III La Gaya ciencia
«Como está nuestra alegría. El más grande de los acontecimientos recientes —que «Dios ha muerto», que la creencia en el
Dios cristiano se ha desacreditado— empieza ya a proyectar sus primeras sombras sobre Europa. Y cuántas cosas, una vez
socavada esa fe. En efecto, los filósofos y «espíritus libres», al enterarnos de que «ha muerto el viejo Dios», nos sentimos
como iluminados por una aurora nueva; con el corazón henchido de gratitud, maravilla, presentimiento y expectación ─ por
fin el horizonte se nos aparece otra vez libre, aunque no esté aclarado, por fin nuestras naves pueden otra vez zarpar,
desafiando cualquier peligro, toda aventura del cognoscente está otra vez permitida, el mar, nuestro mar, está otra vez
abierto, tal vez no haya habido jamás mar tan abierto.
Tema principal: la muerte de Dios Idea principal: la busqueda del nuevo sentido de la vida En este fragmento de La Gaya Ciencia, Nietzsche
reflexiona sobre las consecuencias de la "muerte de Dios", que equivale a la pérdida de fundamento por el colapso de la fe en Dios. Aunque
nos pueda llevar a caer al nihilismo debemos renovar los valores propios de la vida por otros, para así darle un nuevo sentido a nuestra vida