U6 - El Gobierno Corporativo
U6 - El Gobierno Corporativo
Índice
El gobierno corporativo 3
I. Introducción 3
II. Objetivos 4
III. El buen gobierno corporativo 5
3.1. Concepto de gobierno corporativo 5
3.2. Vayamos un paso atrás: el inicio del gobierno corporativo. Su evolución posterior. Tendencias actuales 6
IV. Modelos de gobierno corporativo 8
4.1. El modelo inglés 9
4.2. El modelo alemán 9
4.3. El modelo japonés 10
V. ¿Qué ha pasado en España? El (buen) gobierno coporativo en España 10
VI. Ya hemos visto la historia. ¿Qué pasa en la práctica? 14
6.1. Estadísticas relativas al buen gobierno 14
6.2. El contenido del Informe de gobierno corporativo 15
VII. Resumen 17
Ejercicios 19
Caso práctico 19
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El gobierno corporativo
El gobierno corporativo
I. Introducción
En esta unidad se estudiará la importancia del gobierno corporativo, entendido como la forma en
que se ejecutan y dirigen las sociedades y cómo se gestionan los diversos intereses que concurren
en la sociedad que, partiendo de la distinción entre accionistas y directivos, va más allá, analizando
a todos los interesados en la empresa.
1
Se explicará, por tanto, el concepto de gobierno corporativo que es, como se ha dicho, la forma en que
se gestionan y dirigen las sociedades.
2
Se analizarán también sus orígenes, modelos y evolución hasta la actualidad, así como la normativa
existente sobre gobierno corporativo, tanto la de carácter voluntario como la que resulta legalmente
exigible, con especial referencia a la española y a las sociedades cotizadas.
Se debe tener presente que el buen gobierno corporativo está cobrando cada vez más importancia en el
ámbito local e internacional debido a su reconocimiento como un valioso medio para alcanzar mercados
más confiables y eficientes.
En la actualidad
Se han establecido principios de adhesión voluntaria, realizando acuciosos estudios e implementado una
serie de reformas legislativas a fin de incentivar el desarrollo de buenas prácticas de gobierno
corporativo. De esta manera, se ha reconocido el impacto directo y significativo que la implementación
de dichas prácticas tiene en el valor, solidez y eficiencia de las empresas, y, por tanto, en el desarrollo
económico y bienestar general de los países.
En los últimos años, y más concretamente a raíz del inicio de la crisis financiera, la comunidad
internacional ha comprendido la importancia que tiene que las sociedades cotizadas, y no solo estas,
sean gestionadas de manera adecuada y transparente. El buen gobierno de las empresas es la base para
el funcionamiento de los mercados, ya que favorece la credibilidad, la estabilidad, y contribuye a
impulsar el crecimiento y la generación de riqueza. Igualmente constituye un elemento de medida de la
“salud” financiera de un mercado concreto.
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El gobierno corporativo
A medida que las empresas evolucionan y van adentrándose en procesos de internacionalización, las
operaciones se vuelven más complejas, se diversifican los negocios y aumentan los riesgos tanto en el
ámbito legal como en el de la imagen pública. Así pues, la mejor manera de asegurar el éxito y el
crecimiento continuado residirá en la progresiva profesionalización tanto de la gestión operativa como del
gobierno corporativo.
II. Objetivos
En la presente unidad, los objetivos a alcanzar se articulan de la siguiente manera:
Obtener una primera aproximación al concepto y carácter del concepto de gobierno corporativo.
2
Obtener una primera visión de cómo se entiende y aplica en la actualidad.
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Determinar y comprender con claridad cómo se hallan separados los intereses de los accionistas y los
directivos de las empresas, y cómo pueden garantizarse la consecución de ambos.
Establecer cómo se pueden tener en cuenta, asimismo, los intereses del resto de grupos implicados en la
vida de la empresa (stakeholders), todo ello como paso previo al diseño, desarrollo e implantación de
políticas de responsabilidad social corporativa, programas de Compliance y, en general, políticas de
cumplimiento normativo.
En estas circunstancias, unas buenas prácticas de gobierno corporativo son la clave para el acceso de
las empresas a los mercados de capital. (Corporación Andina de Fomento – CAF).
El gobierno corporativo engloba las estructuras y procesos para la adecuada dirección y control de
las empresas, que contribuyen a la generación de valor y a su desarrollo sostenible al mejorar su
performance y su acceso a las fuentes de capital (International Finance Corporation – IFC).
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El gobierno corporativo
Gobierno corporativo abarca las reglas y procedimientos necesarios para tomar decisiones en los
asuntos corporativos, así como la promoción de la justicia corporativa, la transparencia y la rendición
de cuentas. (J. Wolfensohn, President, World Bank).
Contexto
Antes de dar una definición del gobierno corporativo es necesario contextualizar el origen del
concepto. Los numerosos casos de corrupción y escándalos financieros que han existido en los últimos
años, y que han afectado a grandes corporaciones (Emron, Parmalat, Andersen, Lehman Brothers,
Worldcom, etc.), así como la aparición del registro de instalaciones de ADIF por fraude en facturas por
servicios inexistentes, que apuntan entre otros a Acciona, han provocado una desconfianza respecto del
funcionamiento de las compañías, de cómo están siendo gobernadas y de la credibilidad de la
información que ofrecen.
En este contexto, y dentro de lo que se denomina ética empresarial (la ética aplicada al ámbito
organizativo, a las organizaciones), es necesario un refuerzo en el control de la gerencia de la sociedad y
la determinación de las responsabilidades de los directivos en el ámbito de su actuación, por lo que
surge el gobierno corporativo como el sistema o mecanismo que permite este mayor control de las
actividades gerenciales y, por ende, de la defensa de los intereses de los accionistas. El gobierno
corporativo puede definirse, como dice el Informe Cadbury (1992), como “el sistema por el cual las
compañías son dirigidas y controladas”.
Debajo de esta definición subyace el objetivo de controlar y mejorar la forma en que las compañías
son dirigidas, debido a que existe separación (y divergencia) entre quienes dirigen y quienes poseen el
capital de las empresas, y desde esta separación inicial entre propiedad y gestión se ha avanzado en la
línea de separar a quienes dirigen la empresa del resto de las partes implicadas o interesadas
(stakeholders).
Las primeras menciones sobre el gobierno corporativo aparecen en las obras de los economistas
clásicos (S. XVIII), fundamentalmente en Adam Smith, que, en su obra La riqueza de las naciones, se
refiere al gobierno corporativo diciendo que: "cuando la propiedad y la gestión de las empresas no
coinciden plenamente, habrá potenciales conflictos de interés entre los propietarios y los
gestores/administradores".
Siglo XX
Posteriormente esta idea queda algo abandonada, y surge de nuevo en el primer tercio del siglo XX
con los trabajos de Berle y Means (1932) y Coase (1937). Los primeros se centran en el estudio de
las grandes corporaciones en que las acciones están divididas entre múltiples accionistas que son
titulares de una pequeña parte del capital, por lo que, difícilmente, pueden realizar un efectivo control de
quienes dirigen la empresa, y mientras aquellos buscan los beneficios de su inversión, los segundos
centran su interés en su posición social.
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Teoría de la agencia
En este marco surge la teoría de la agencia (desarrollada fundamentalmente por Jensen en los años 70, y
que supera la teoría de la firma), y se define como la relación por la que una de las partes (principal)
encomienda a la otra (agente) que realice una serie de actividades en su nombre.
Conflictos de agencia
De esta relación contractual surgen los denominados conflictos de agencia, que, fundamentalmente, se
basan en la idea de que ambas partes de la relación (principal y agente) tienden a maximizar sus propios
beneficios, por lo que pueden tener intereses no convergentes y actitudes diversas frente al riesgo.
Para evitar esta situación, y para que la actuación de los dirigentes de las empresas se alinee en la
mayor medida posible a la de los accionistas, se establecen contractualmente obligaciones y
controles para dichos dirigentes, de forma que los objetivos de ambos sean los mismos.
Los problemas derivados del contrato de agencia son, fundamentalmente: el riesgo moral, la retención
de los beneficios, la aversión al riesgo y el horizonte temporal (McColgan, 2001) o, con más precisión,
el diferente enfoque de las dos partes implicadas (accionistas y dirigentes) respecto de dichos extremos.
Riesgo moral
Como ha señalado, entre otros, Jensen, se refiere básicamente, a que el directivo decida aumentar sus
propios beneficios o asumir decisiones de inversión que aumenten su poder o prestigio en lugar de
inversiones que generen valor para la empresa.
Retención de beneficios
Supone que los directivos adopten decisiones estratégicas a largo plazo y asuman inversiones (por
ejemplo, de diversificación) en lugar de promover el reparto de dividendos a los accionistas.
Aversión al riesgo
Se refiere a que los dirigentes puedan tomar decisiones que limiten el riesgo frente a aquellas que
puedan suponer aumentar el valor de la empresa.
Horizonte temporal
Se refiere a que los directivos se centren en las inversiones, los flujos de efectivo, los proyectos, etc.,
limitados a la duración de su cargo, no prestando atención a oportunidades de inversión a largo plazo
que pudieran ser muy rentables para la empresa.
La teoría de la agencia ha permitido observar y profundizar en los problemas que genera la relación
propiedad-gerencia, habiendo surgido otras teorías, posteriormente, entre las que cabe destacar la
hipótesis de los stakeholders .
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Stakeholders
El concepto de stakeholders aparece por primera vez en 1963, refiriéndose a aquellos grupos sin los que
la organización no podría existir, pero es Freeman, en su trabajo de 1984 Strategic management: a
stakeholders approach, que los define como "aquellos individuos o grupos que afectan o pueden verse
afectados por el logro de los objetivos de la organización".
Existe un importante grado de consenso en cuanto a qué grupos pueden ser considerados stakeholders :
accionistas, acreedores, directivos, empleados, clientes, proveedores, gobiernos, comunidad local,
público en general, competidores y medios de comunicación.
Primarios
Los que tienen una relación legalmente establecida con la empresa, y que actúan de forma permanente en
ella, siendo indispensables para su supervivencia. Dentro de los primarios pueden citarse: accionistas,
empleados, directivos, clientes, proveedores.
Secundarios
Son los que influyen en la empresa, pero no tienen un derecho legítimo sobre la mismas y no son
necesarios para su supervivencia, si bien influyen en su situación. Dentro de los secundarios: el público
en general, los competidores, los medios de comunicación.
La teoría de los stakeholders supera, por tanto, la dicotomía que está en el germen de la teoría de
agencia, y que distingue entre directivos y propietarios (accionistas), y da una visión integral de la
empresa, que es considerada como instrumento para cumplir los objetivos de todos los
interesados, por tanto, su gestión debe llevarse a cabo teniendo en cuenta a todos los individuos o
grupos de individuos relacionados con la empresa.
Modelo de mercado
El que está dirigido al mercado y a obtener valor para los accionistas o shareholders. Se encuentra,
fundamentalmente, en Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australia, Nueva Zelanda. Se centra en
los mercados de capitales y en la creación de riqueza para los tenedores de acciones. En consecuencia,
se basa, fundamentalmente, en la teoría de la agencia y en los mecanismos de señalización y de
detección o monitoreo por el mercado. Esto supone un tipo de gobierno corporativo basado en
mecanismos de mercado y de control de las corporaciones orientado a proteger, principalmente, el
derecho, la propiedad y el interés de los accionistas.
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Modelo de relaciones
El que está orientado a las relaciones y a obtener valor para un grupo más amplio de interesados o
stakeholders. Se encuentra en en países europeos, como Alemania, y, por último, en Japón. Se centra en
las relaciones entre los diferentes grupos de interesados en las corporaciones y entre estas y los
gobiernos locales, los mercados y la sociedad civil. Se basa, principalmente, en la teoría de stakeholders
y supone un tipo de gobierno corporativo basado en mecanismos de control interno y de regulación de
las corporaciones orientado a proteger no solo el derecho y el interés de los accionistas, sino
también de los consumidores, empleados, proveedores, gobiernos locales y sociedad civil.
No obstante, la implantación efectiva en cada uno de los países y la cultura empresarial propia de cada
uno de ellos generan diferencias dentro de cada modelo.
Un ejemplo es The East India Company, con una corte de propietarios y una de directores, lo que
equivale, actualmente, a la asamblea de accionistas y el directorio.
En 1760 se crea la Bolsa de Londres, y en 1844 se establece que todo negocio con más de 25
participantes debía organizarse como corporación. En 1855 se autorizan las sociedades con
responsabilidad limitada, cuyo número aumenta de 65.000 a 1.100.000 entre 1914 y 2002 (Informe
Cadbury, 2002).
Las empresas que cotizan en bolsa están gobernadas por una junta de administración integrada
exclusivamente por empleados, y una junta de supervisión integrada al 50% por representantes de los
trabajadores y al 50% por outsiders , representantes de accionistas, ejecutivos de otras corporaciones o de
instituciones financieras que tengan un interés en la empresa.
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Tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, los Zaibatsu son reemplazados por los Keiretsu,
que funcionan alrededor de un banco principal con propiedad accionaria cruzada y directorios
interconectados. Las relaciones cercanas entre los grandes bancos y empresas, el uso eficiente del ahorro
proveniente de los excedentes económicos, la alta calidad de los clientes y el bajo riesgo de crédito
constituyen la base del acelerado crecimiento económico japonés.
Podemos ver que todo el desarrollo del gobierno corporativo se genera y desarrolla, fundamentalmente,
en el ámbito del mercado financiero o financiero–bursátil, pero en los últimos tiempos se viene
produciendo un efecto de extensión, de forma que las grandes (y las no tan grandes) corporaciones prestan
atención e implantan sistemas de gobierno corporativo.
Los objetivos de la comisión fueron, de una parte, redactar un informe sobre los Consejos de
Administración de las compañías españolas cotizadas y, de otro lado, elaborar un Código ético de
buen gobierno.
Estos trabajos se realizaron en los años 90, cuando en los mercados financieros internacionales existía
un debate sobre la reforma del sistema de gobierno de las sociedades. De hecho, en esos momentos se
realizaron análisis sobre gobierno corporativo en varios países europeos, como Finlandia, Francia, Países
Bajos, Suecia y, sobre todo, Reino Unido, con el conocido y reiteradamente citado Informe Cadbury de
1992. Comparando todos los trabajos a nivel europeo, puede comprobarse una importante similitud
práctica, y se puso de manifiesto que dichos códigos habían mejorado las prácticas de los consejos, la
transparencia de sus actuaciones y la mayor protección de los inversores.
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El gobierno corporativo
Informe Cadbury
Fue el que mayor influencia tuvo en el Informe Olivencia, que recogía, como principal función del
Consejo de Administración, “la supervisión y control de la compañía para alinear los planes de quienes
gestionan la sociedad con los intereses de quienes aportan los recursos y soportan el riesgo
empresarial”, y el cumplimiento de dicho cometido se instrumentalizaba en tres responsabilidades:
orientar la política de la empresa, controlar su gestión y servir de enlace con los accionistas.
Informe Olivencia
Se generó un Código de buen gobierno dirigido a las sociedades que cotizan en el mercado de valores
y, de forma especial, aquellas que presenten en su composición accionarial un porcentaje mayoritario de
acciones de libre circulación.
También se hacía constar que se trata de recomendaciones, por lo que las sociedades podrán adaptarlas
a sus características y circunstancias y ampliarlas, ya que el buen gobierno no se puede imponer y tiene
carácter voluntario.
Estos principios de gobierno corporativo, junto con otros hitos en esta materia, entre los que cabe
destacar, sin duda, la Ley Sarbanes Oxley americana, que surge en 2002 como reacción a
grandes escándalos financieros, hacen que cambie el escenario internacional de Corporate
Governance, por lo que en España se generó una corriente favorable a la actualización del Código
Olivencia, cuyos resultados, además, estaban siendo tachados de decepcionantes por parte de la
doctrina.
En 2002 se creó esta comisión, llamada –de nuevo por el apellido de su presidente– Comisión Aldama,
formada por especialistas en gobierno corporativo. El informe fue emitido en enero de 2003, y en el
mismo se hacía referencia a la tradición anglosajona (Informe Cadbury) como inspirador del sistema de
gobierno corporativo en España. Asimismo, analizando los resultados de la implantación del Informe
Olivencia, se hacía constar que la información proporcionada por las sociedades cotizadas a los
mercados y sus accionistas era insuficiente, produciéndose conflictos de intereses y uso de información
privilegiada por directivos y consejeros.
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Informe Aldama
Como consecuencia de las recomendaciones recogidas en el Informe Aldama, se publica la Ley 26/2003
(llamada Ley Aldama), que modificaba la Ley del Mercado de Valores y la Ley de Sociedades Anónimas, y
se basaba en el fomento de la transparencia en la gestión de las empresas con respeto al principio de
autorregulación.
Así, la Ley 26/2003 se convertía en el primer hito legislativo en materia de gobierno corporativo
en España, y, aunque recibió numerosas críticas, lo cierto es que era un importante avance en materia de
gobierno corporativo.
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El gobierno corporativo
Al Informe Aldama le siguieron otras iniciativas en materia de gobierno corporativo por parte de la Unión
Europea y la OCDE, y en julio de 2005 el Gobierno creó un grupo especial de trabajo sobre buen
gobierno de las sociedades cotizadas cuya finalidad era asesorar a la CNMV en los avances en materia
de gobierno corporativo. Este grupo fue presidido por Manuel Conthe, que era el presidente de la
CNMV, y en mayo de 2006 emitió un informe que incluía como parte fundamental un Código unificado de
buen gobierno (el llamado Código Conthe), que regía el contenido que debía tener el Informe anual de
gobierno corporativo de las sociedades cotizadas a partir de 2007.
Código Conthe
Este código, considerablemente más extenso que los anteriores (Olivencia y Aldama), incluye 58
recomendaciones y cinco definiciones (que considera vinculantes), y está dirigido a las sociedades
cotizadas. Destaca de entre sus definiciones vinculantes la del consejero independiente, que no podrá
ser calificado como tal si no cumple los requisitos establecidos en el propio Código. Este aporta
algunas recomendaciones originales, pero en buena medida viene a refundir las de los Códigos Olivencia
y Aldama, así como también las de la OCDE.
El Código Conthe ha sido actualizado en 2013, y en febrero de 2015 la Comisión Nacional del
Mercado de Valores hizo público el nuevo Código de buen gobierno de las sociedades cotizadas,
elaborado con el apoyo de la comisión de expertos en materia de gobierno corporativo.
Como pilares fundamentales, señala este código que: “la comisión de expertos, en atención al
mandato recibido, desarrolló su trabajo distinguiendo las mejoras de gobierno corporativo que
debían ser incorporadas a normas legales de aquellas otras que debían mantenerse como
recomendaciones de buen gobierno de carácter voluntario, sujetas al principio conocido
internacionalmente como cumplir o explicar, que son las que se incorporan a este Código de
buen gobierno”.
La utilización de códigos de buen gobierno de carácter voluntario, junto con el principio de “cumplir” o
“explicar”, son un sistema útil para lograr parte de los objetivos del buen gobierno corporativo, y es el
sistema seguido de forma consistente tanto en los principales países de la Unión Europea como en otros
países desarrollados, resaltando su flexibilidad en el modo de ser aplicado y la posibilidad de constituirse
en una referencia de buenas prácticas de gobierno corporativo.
Además, la Unión Europea ha recogido expresamente en su normativa la validez de este principio de
actuación, confirmado recientemente en el Libro Verde de la Unión Europea sobre gobierno corporativo de
las sociedades cotizadas.
Sin perjuicio de lo anterior, la reciente reforma de la Ley de Sociedades de Capital, promovida por el
Informe de la comisión de expertos, ha elevado a la categoría de normas legales de obligado cumplimiento
aquellas cuestiones básicas en materia de gobierno corporativo que se han considerado exigibles a todas
las sociedades, y cuya eficacia y contribución se entienden debidamente contrastadas, mientras que su
ausencia determina la imposibilidad de alcanzar el objetivo del buen gobierno corporativo.
De esta forma, el marco actual del gobierno corporativo de las sociedades cotizadas en España debe
valorarse considerando dos niveles:
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En concordancia con ese principio básico de voluntariedad, el Código de buen gobierno no reitera entre
sus recomendaciones los preceptos legales aplicables. Por ello, omite recomendaciones que, siendo
elementales en otros países o incluidas en recomendaciones de la Comisión Europea, no son necesarias en
España, al haber quedado incorporadas a nuestro ordenamiento jurídico.
A este respecto, la Ley de Sociedades de Capital, fiel al principio de “cumplir” o “explicar”, obliga a
las sociedades cotizadas españolas a consignar en su Informe anual de gobierno corporativo el grado de
seguimiento de las recomendaciones de gobierno corporativo o, en su caso, la explicación de la falta de
seguimiento de dichas recomendaciones.
De este modo, la legislación española deja a la libre decisión de cada sociedad seguir, o no,
estas recomendaciones de gobierno corporativo, y únicamente exige que, cuando no las sigan,
expliquen los motivos que justifican su proceder, al objeto de que los accionistas, los inversores y
los mercados en general puedan juzgarlos.
También se ha prestado especial interés a la normativa y regulación del buen gobierno corporativo en el
sector financiero, con abundantes avances normativos, siendo el último de ellos la Ley 10/2014, de 26 de
junio, de ordenación, supervisión y solvencia de entidades de crédito.
Por un lado, las normas de obligado cumplimiento incorporadas a la Ley de Sociedades de Capital y
demás disposiciones legales aplicables.
Por otro, las recomendaciones de buen gobierno contenidas en este Código de buen gobierno, de
carácter estrictamente voluntario, puesto que las cuestiones consideradas básicas e imprescindibles han
quedado incorporadas a normas de obligado cumplimiento.
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Las estadísticas existentes respecto del buen gobierno corporativo y su aplicación en las empresas se
limitan a las sociedades cotizadas que están sometidas al control de la CNMV.
Las últimas estadísticas de la CNMV respecto de sociedades cotizadas (2014) arroja los siguientes
datos:
En 1998 el Informe Olivencia desarrolló un conjunto de reflexiones sobre los principios y las
prácticas que deben regir el gobierno corporativo de las sociedades cotizadas y que se han ido
perfeccionando a través del Informe Aldama, el Código unificado de buen gobierno, hasta llegar al
vigente Código de buen gobierno de las sociedades cotizadas (en adelante, el “CBG” o “Código de
buen gobierno”), aprobado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores en febrero de 2015 (en
adelante, la “CNMV”).
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El presente Informe anual de gobierno corporativo es objeto de publicación como hecho relevante, de
forma simultánea a la publicación del Informe anual sobre remuneraciones de los consejeros, y puede
ser consultado a través de la web corporativa de Inditex (www.inditex.com) o de la web de la CNMV
(www.cnmv.es).
Inditex tiene establecidas sus normas de gobierno corporativo en sus estatutos sociales, en los
reglamentos del Consejo de Administración y de la Junta General de Accionistas, en los reglamentos de
las comisiones del Consejo, en el reglamento interno de conducta de Inditex y su grupo de sociedades
en materias relativas a los mercados de valores, en el Código de conducta y prácticas responsables del
grupo Inditex y en el estatuto del Consejo Social, (…)
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Además de lo anteriormente expuesto, casi de manera unánime se recoge la existencia de cinco etapas en
las que se hace referencia al momento inicial de una iniciativa de establecimiento o creación de un gobierno
corporativo. Estas etapas serían las siguientes:
Concienciación
Las discusiones giran inicialmente en torno a la definición del término “gobernabilidad corporativa” y a
los intentos de aplicarlo en el contexto empresarial y local. En consecuencia, muchas compañías van
tomando conciencia de cómo el gobierno corporativo es un factor que incide en sus resultados.
Una vez que se elevan los niveles de conciencia en la empresa, se puede dar comienzo al proceso de
definición de normas comerciales que también conlleva cuestiones de cumplimiento. A menudo la
formulación de un código ha tomado como base los principios del buen gobierno corporativo de la
OCDE. Al utilizar estos principios como punto de partida, las empresas pueden adherirse a
organizaciones internacionales de comercio y negocios, institutos de gobernabilidad corporativa,
círculos académicos, medios informativos y empresas.
Seguimiento de la aplicación
Una vez que se adopta formalmente un código de gobernabilidad corporativa, se deben establecer
claramente las normas de cumplimiento por parte de la empresa. El desarrollo de las bolsas de valores
avanza en paralelo al desarrollo de las empresas. Las asociaciones de empresas pueden desempeñar una
función importante en la fiscalización de sus afiliadas. Los que no pertenecen a la comunidad
empresarial también son partes interesadas de los beneficios y de la gobernabilidad corporativa, y
existen otros grupos que deberán participar en el proceso de seguimiento. La prensa también tiene una
responsabilidad fiscalizadora.
Una vez que se ha establecido el marco de la gobernabilidad corporativa hay responsabilidades que
recaen sobre los ejecutivos de las empresas, sus directores, secretarios de corporaciones y otros. La
comunidad empresarial debe educar a estos activos sobre la buena representación de sus papeles,
pudiendo requerir la elaboración de materiales originales para los cursos, así como la traducción de
materiales pertinentes de otros países, lo que supone no solo el reto de impartir información, sino
también de transmitir un sentido de responsabilidad y un nuevo código de ética.
La etapa final del desarrollo de la gobernabilidad corporativa de una empresa sucede cuando esta la
acepta como una parte normal y útil de la actividad comercial, y también cuando las instituciones que
avalan su cumplimiento están firmemente establecidas. Estas instituciones incluyen iniciativas del sector
privado, tales como institutos nacionales de directores para proporcionar refuerzo profesional
permanente, así como instituciones gubernamentales, como, por ejemplo, un sistema judicial que
resuelva imparcialmente los conflictos.
VII. Resumen
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En esta unidad hemos visto la definición del gobierno corporativo, que, según el Informe
Cadbury (1992), sería “el sistema por el cual las compañías son dirigidas y controladas”, y que
defiende los intereses de los accionistas.
En cuanto a la filosofía del gobierno corporativo, se pueden reconocer dos grandes sistemas:
el modelo de mercado y el modelo de relaciones. El modelo de mercado está orientado,
precisamente, al mercado y a obtener valor para los accionistas o shareholders . Se encuentra,
sobre todo, en Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. El modelo de
relaciones está orientado, como su nombre indica, a las relaciones y a obtener valor para un grupo
más amplio de interesados o stakeholders . Es común en países europeos, como por ejemplo
Alemania, y también en Japón.
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El gobierno corporativo
Ejercicios
Caso práctico
Datos
Se pide
Sobre estos datos, explica qué puntos fundamentales referidos a los mismos deberá contener el
Informe de gobierno corporativo.
Solución
El alumno deberá elaborar un informe o documento que deberá recoger los puntos que considere
esenciales en relación con el contenido del Informe de gobierno corporativo. Con carácter “mínimo”, el
documento presentado deberá contener, o al menos mencionar, los elementos siguientes:
La participación de la familia López en el capital y las relaciones entre los distintos miembros
accionistas de la citada familia.
La existencia de miembros de la familia López en el Consejo de Administración.
Los pactos parasociales entre la familia López que se conozcan.
La existencia de autocartera.
La participación de terceras empresas.
La identificación de los miembros del Consejo.
La identificación de los consejeros con poder de dirección en sociedades del grupo.
La identificación de las operaciones vinculadas.
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