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SEÑORES

El documento presenta una solicitud a la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados para formar una Comisión Investigadora sobre infracciones graves al Convenio de Ginebra cometido contra el solicitante durante su detención como prisionero de guerra entre 1973 y 1978. El solicitante describe haber sido víctima de tortura en varias ocasiones para obtener declaraciones autoinculpatorias que luego fueron usadas para procesarlo ante tribunales militares y civiles de manera simultánea, en violación al Convenio de Ginebra
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El documento presenta una solicitud a la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados para formar una Comisión Investigadora sobre infracciones graves al Convenio de Ginebra cometido contra el solicitante durante su detención como prisionero de guerra entre 1973 y 1978. El solicitante describe haber sido víctima de tortura en varias ocasiones para obtener declaraciones autoinculpatorias que luego fueron usadas para procesarlo ante tribunales militares y civiles de manera simultánea, en violación al Convenio de Ginebra
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SEORES HONORABLES DIPUTADOS COMISION DE DERECHOS HUMANOS HONORABLE CAMARA DE DIPUTADOS REF: Solicita formacin de Comisin Investigadora sobre

las Infracciones Graves al Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra que indica. Roberto Sapiains Rodrguez, Chileno, RUT 4.827.9104, Diplomado en Ciencias Polticas y Administrador Pblico, ttulos obtenidos en la Universidad de Chile el ao 1966 y 1970, respectivamente. Ex-Dirigente de la FECH-V, Federacin de Estudiantes de la Universidad de Chile de Valparaso, (19641968). Ex-Dirigente de la UFUCH, Unin de Federaciones Universitarias de Chile (19651967). Ex-Dirigente de la Reforma Universitaria, Miembro de la Comisin Paritaria de Reforma de la Universidad de Chile de Valparaso y Delegado a la Comisin Nacional de Reforma de la Universidad de Chile, ao 1968. Ex-Jefe Nacional de la Democracia Cristiana Universitaria (1969 - 1970). Ex-Profesor y Senador Acadmico de la Universidad de Chile de Valparaso (1970-1973). Ex-Consejero Provincial del Partido Demcrata Cristiano en Valparaso, renunciando a este Partido en el mes de octubre de 1971, para formar la Izquierda Cristiana. Ex-Jefe Provincial del Partido Izquierda Cristiana en Valparaso (1972-1973). Ex-Presidente del Comit Provincial de la Unidad Popular de Valparaso, en representacin del Partido Izquierda Cristiana en 1973. Ex-Funcionario pblico en el Servicio Nacional de Aduanas y en ejercicio, al 11 de septiembre de 1973, de un Cargo de Confianza del Presidente de la Repblica Dr. Salvador Allende, como Director de Administracin y Finanzas de la Corporacin de Desarrollo de Valparaso y Aconcagua (CORDVAC). ExPrisionero de Guerra desde el 11 de septiembre de 1973 al 10 de marzo de 1978, perodo declarado como Estado de Guerra en Chile por el Decreto Ley N 5, dictado el 12 de septiembre de 1973, como lo ha reconocido oficialmente el Informe Valech. Procesado y condenado, simultnea y paralelamente, tanto ante los Tribunales Militares de Tiempo de Guerra como ante los Tribunales de la Justicia Ordinaria, en infraccin grave a los artculos 82 al 87, 99, 100, y 102 al 108, del Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra. Reconocido y protegido como Prisionero de Guerra por el Comit Internacional de la Cruz Roja, que se hizo presente en Chile durante el Estado de Guerra Interna y ofreci sus servicios a las Partes en conflicto, de acuerdo al artculo 3 del Convenio de Ginebra. Reconocido y protegido por el Grupo de Trabajo Ad hoc de [Link] de las Naciones Unidas que visit Chile en Julio de 1978, y que logr que se dictara el Decreto Supremo N 1279, de fecha 20 de septiembre de 1978, calificado como CONFIDENCIAL, que conmut las sentencias de prisin por extraamiento y orden mi expulsin del pas, la que se concret el 23 de octubre con destino a Londres, Inglaterra, bajo proteccin del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados. Exiliado en Inglaterra con el status de Refugiado Poltico desde el 24 de octubre de 1978 hasta el 19 de febrero de 1992. Retornado a Chile y actualmente reconocido con el N 22.845, en la Lista Oficial de Personas Calificadas por la Comisin Nacional sobre Prisin Poltica y Tortura. (Comisin Valech)

A sus Honorables Seoras, respetuosamente digo: - Que el artculo 19, N 14, de la Constitucin Poltica del Estado de Chile de 1980, actualmente vigente en nuestro pas, expresa: La Constitucin asegura a todas las personas: 14. El derecho de presentar peticiones a la autoridad, sobre cualquier asunto de inters pblico o privado, sin otra limitacin que la de proceder en trminos respetuosos y convenientes. - Que el artculo 129 del Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra, establece: Las Altas Partes Contratantes se comprometen a tomar todas las oportunas medidas legislativas para determinar las adecuadas sanciones penales que se han de aplicar a las personas que hayan cometido, o dado orden de cometer, una cualquiera de las infracciones graves contra el presente Convenio definidas en el artculo siguiente. Cada una de las Partes Contratantes tendr la obligacin de buscar a las personas acusadas de haber cometido, u ordenado cometer, una cualquiera de las infracciones graves y deber hacerlas comparecer ante los propios tribunales, sea cual fuere su nacionalidad. Podr tambin, si lo prefiere, y segn las condiciones previstas en la propia legislacin, entregarlas para que sean juzgadas por otra Parte Contratante interesada, si sta ha formulado contra ellas cargos suficientes. Cada Parte Contratante tomar las oportunas medidas para que cesen, aparte de las infracciones graves definidas en el artculo siguiente, los actos contrarios a las disposiciones del presente Convenio. Los inculpados se beneficiarn, en todas las circunstancias, de garantas de procedimiento y de libre defensa, que no podrn ser inferiores a las previstas en los artculos 105 y siguientes del presente Convenio. - Que el artculo 130, de ese mismo Convenio de Ginebra, seala que: Las infracciones graves a las que se refiere el artculo anterior son las que implican uno cualquiera de los actos siguientes, si se cometen contra personas o bienes protegidos por el Convenio: el homicidio intencional, la tortura o los tratos inhumanos, incluidos los experimentos biolgicos, el hecho de causar deliberadamente grandes sufrimientos o de atentar gravemente contra la integridad fsica y la salud, el hecho de forzar a un prisionero de guerra a servir a las fuerzas armadas de la Potencia enemiga, o el hecho de privarlo de su derecho a ser juzgado legtima e imparcialmente segn las prescripciones del presente Convenio. Que en virtud de las disposiciones legales mencionadas, vengo en solicitar respetuosamente a sus Honorables Seoras se forme una Comisin Investigadora sobre las siguientes Infracciones Graves al Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra:

1.- LA TORTURA.A) Tortura, aplicada por Comandos de Infantera de Marina en la Comandancia de la Primera Zona Naval de Valparaso, entre el 11 y el 12 de septiembre de 1973, para obtener Declaraciones Extrajudiciales Autoinculpatorias, segn descripcin detallada presentada ante la Comisin Valech. Estas declaraciones fueron usadas ilegalmente por el Fiscal Naval de Guerra, Capitn de Fragata Hernando Morales, para procesarme por el presunto delito de Infraccin a la Ley 17.798 sobre Control de Armas, en la Fiscala Naval de Tiempo de Guerra, a contar del 12 de septiembre de 1973. En este proceso deb enfrentar al Consejo de Guerra de Valparaso, en causa Rol A-17, realizado con fecha 11 de octubre de 1973. Tambin las us ilegalmente para intentar fundamentar la acusacin que present ante el Tercer Juzgado del Crimen de Valparaso, por el presunto delito de Contrabando, en causa Rol 91.239, iniciada el 28 de septiembre de 1973. As qued procesado, simultnea y paralelamente, ante un Tribunal Militar de Tiempo de Guerra y ante un Tribunal de la Justicia Ordinaria, por delitos que supuestamente se habran cometido antes del 11 de septiembre de 1973, situacin prohibida en la Ley Internacional y que infraccion gravemente el artculo 3 del Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra. B) Tortura, aplicada por Comandos de Infantera de Marina en el Cuartel Silva Palma de Valparaso, entre el 28 de diciembre y el 6 de enero de 1974, para obtener Declaraciones Extrajudiciales Autoinculpatorias, segn descripcin resumida presentada ante la Comisin Valech. Estas declaraciones fueron usadas ilegalmente por el Teniente Primero Diego Alliende, fiscal auxiliar, para procesarme por el delito de Infraccin a la Ley 17.798 sobre Control de Armas, en la Fiscala Naval de Tiempo de Guerra, a contar de 7 de enero de 1974. En este proceso deb enfrentar al Consejo de Guerra de Valparaso, en causa Rol A-137, realizado con fecha 8 de febrero de 1974. C) Tortura, aplicada por personal mdico de guardia en el Hospital Naval Almirante Nef y por Comandos de Infantera de Marina en el Cuartel Silva Palma de Valparaso, entre el 16 y el 21 de junio de 1974, para obtener declaraciones sobre el Motn de Prisioneros de Guerra que habra ocurrido en la Crcel Presidio de Valparaso. Las declaraciones que formul bajo la influencia del pentotal sdico, fueron idnticas a las que obtuvieron los Comandos de Infantera de Marina usando apremios ilegtimos, tortura, en su interrogatorio, segn descripcin resumida presentada ante la Comisin Valech. En ambas situaciones declar que la acusacin de Motn de Prisioneros de Guerra corresponda a una aplicacin errnea que hacan los Oficiales de Gendarmera de Chile del Reglamento de Prisiones. En efecto, el procedimiento para vigilar y tratar a los internos en los recintos en que se encontraban recluidos de acuerdo al

Reglamento del Servicio de Prisiones, violaba los derechos que La Ley Internacional garantizaba a los Prisioneros de Guerra. En consecuencia, mi actitud permanente fue denunciar ante el Comit Internacional de la Cruz Roja las violaciones al Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra. Lgicamente que al hacerlo yo violaba la normativa del Reglamento Interno de Prisiones. La situacin fue evaluada por los Oficiales de Inteligencia Naval que me interrogaban y concluyeron que la acusacin no corresponda a un Motn, sino slo a cuestiones disciplinarias. Sin embargo, la noticia sobre el Motn ya haba sido publicada aparatosamente por El Mercurio de Valparaso y reproducida a nivel nacional. El sensacionalismo y la novedad de que se reconociera pblicamente, en la prensa escrita sometida a censura previa, que haba Prisioneros de Guerra en la Crcel Presidio de Valparaso, caus la reaccin del Gobierno Militar que tom el control de la situacin ordenando mi traslado a la capital, Santiago de Chile. D) Tortura, aplicada por personal de la DINA en el Cuartel de Londres 38, Santiago, entre el 21 de agosto y el 5 de septiembre de 1974, para obtener una Declaracin Extrajudicial que me inculpara como Organizador y Cabecilla del Motn de Prisioneros de Guerra que habra ocurrido el 16 de junio de 1974, en la Crcel Presidio de Valparaso. Esta declaracin fue usada ilegalmente por el Fiscal de Ejrcito, Mayor Fernando Torres Silva, para procesarme ante la Segunda Fiscala Militar de Tiempo de Guerra de Santiago, por el presunto delito de haber sido el Organizador y Cabecilla del Motn de Prisioneros de Guerra, en la Crcel Presidio de Valparaso, el 16 de junio de 1974, solicitando la pena de muerte para el acusado. Extraamente esta causa sin rol, se sobresey en el mes de diciembre de 1974, como si jams hubiera existido. Hasta el da de hoy desconozco las razones del sobreseimiento, pero jams olvidar al Fiscal Militar, Mayor Fernando Torres Silva, y mi visita obligada a Londres 38. LOS [Link], libre y voluntariamente, que autorizo a los seores Honorables Diputados para que requieran el texto ntegro de la declaracin presentada por el solicitante ante la Comisin Valech, especialmente el documento adicional titulado Los Hechos, que contiene tanto la Descripcin de la Tortura como las Declaraciones que firm como resultado de la tortura. La evidencia de la Comisin Nacional sobre Prisin Poltica y Tortura: En su publicacin final conocida como el Informe Valech, la Comisin ha constatado la evidencia de la Tortura. En la pgina 166, subttulo CONSEJOS DE GUERRA, del Captulo III, CONTEXTO, se puede leer lo siguiente: Cmo actuaron los consejos en discusin? En la prctica, contraviniendo su propia normativa, slo se aplicaron sus procedimientos coercitivos, ignorando los dems efectos jurdicos de la guerra, pues no se reconoci el

uso legtimo de la fuerza por parte de sus oponentes, tampoco se respet el carcter y los derechos de los prisioneros, ni se consider ninguno de los preceptos establecidos en las convenciones internacionales sobre la guerra. Tngase presente que en el derecho internacional, como testimonio del rechazo unnime y sin reservas a la tortura, sta se encuentra proscrita de las leyes, incluso de las leyes de la guerra, en cuyo caso es lcito matar en el curso de acciones blicas, pero nunca torturar. Es ms, los fiscales, a quienes en materia penal competa instruir y sustanciar todos los procesos, recogiendo y consignando las pruebas pertinentes, deteniendo a los inculpados y produciendo los elementos de conviccin que fueran del caso, representaron un eslabn ms en la cadena de los agentes represores. En efecto, se limitaron a recibir y a consignar antecedentes contrarios a los inculpados, omitiendo toda actuacin o diligencia que pudiera beneficiarlos y exculparlos, siendo que a ellos tocaba investigar la verdad de los hechos y reunir los antecedentes que sirvieran para comprobarlos. No obstante, las declaraciones de los inculpados nunca fueron investigadas, optndose por rechazarlas en beneficio de las pruebas oficiales. O bien, en vez de interrogar personalmente a los implicados, a menudo los fiscales se conformaron con interrogatorios realizados por funcionarios desvinculados de los tribunales militares, en recintos ajenos a los mismos y mediante apremios que extraan confesiones ajustadas a los requerimientos de los torturadores. El anlisis de los procesos revela que, actuando con sistemtico descuido de la imparcialidad del debido proceso, los fiscales permitieron y an propiciaron la tortura como mtodo vlido de interrogatorio. Igual puede decirse de otros miembros de los Tribunales Militares que es el caso de los auditores- privilegiaron la misin punitiva de los mismos, Tampoco se reconoci el derecho a la legtima defensa. En todo procedimiento penal los imputados gozan de diversos derechos y garantas. Por ejemplo, que se les informe de manera especfica y clara de los hechos que se les imputan; ser asistidos por un abogado desde los actos iniciales de la investigacin; solicitar que se active la misma y conocer su contenido; solicitar el sobreseimiento de la causa; guardar silencio o declarar sin juramento; y no ser sometidos a torturas ni a tratos crueles, inhumanos o degradantes. No obstante, los imputados por los tribunales militares en tiempo de guerra a contar de 1973 casi nunca gozaron de los derechos antes sealados. Por los antecedentes expuestos, vengo en denunciar ante sus Honorables Seoras, tanto al Fiscal Naval de Guerra, Capitn de Fragata Hernando Morales, al Teniente Primero Diego Alliende, al personal mdico de guardia en el Hospital Naval Almirante Nef y a los Comandos de Infantera de Marina que aplicaron la Tortura en la Comandancia de la Primera Zona Naval y en el Cuartel Silva Palma de Valparaso, como al Fiscal de Guerra del Ejrcito, Mayor Fernando Torres Silva, y al personal del Ejrcito de Chile que aplicaron la Tortura en el Cuartel de la DINA de Londres 38, Santiago de Chile.

Todos ellos cometieron una violacin grave al artculo 3, N 1), letra a), que prohibe, en cualquier tiempo y lugar, LA TORTURA, violacin que es calificada por el artculo 130, como Infraccin Grave al Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra. 2.- EL HECHO DE CAUSAR DELIBERADAMENTE SUFRIMIENTOS A UN PRISIONERO DE GUERRA. GRANDES

Debido a las falsas acusaciones que, con gran publicidad en los medios de prensa escrita de la poca, se formularon en mi contra como parte integral de la Propaganda de Guerra de la Junta Militar que buscaba crear un Enemigo Interno que justificara la presunta Guerra Interna, la que se us como motivo y fundamento del Decreto Ley N 5, de 12 de septiembre de 1973, que declar el Estado de Guerra Interna en Chile. LOS [Link] falsas acusaciones denunciadas fueron ampliamente difundidas por: el diario El Mercurio de Valparaso de fecha 12 de septiembre de 1973; por el diario vespertino La Estrella de Valparaso de la misma fecha; por El Mercurio de Valparaso del 12 de octubre de 1973; por el diario nacional La Tercera de la Hora del 11 de noviembre de 1973; por el diario El Mercurio de Valparaso del 17 de junio de 1974; por la publicacin del Libro Blanco del cambio de gobierno en Chile; por la publicacin internacional del libro titulado CHILE: The Crime of Resistance de la autora Susanne Lavn; y finalmente, por el reportaje de Revista Ercilla Los escndales del Allendismo, publicacin de la primera edicin despus del Golpe de Estado, en el que figuramos cinco funcionarios pblicos, incluyendo al propio Presidente Salvador Allende, de todos los cuales soy el nico sobreviviente. Las publicaciones mencionadas me involucraron calumniosamente en: A) La participacin, con el grado de Oficial Superior, en los Aparatos Armados Extremistas del Marxismo Revolucionario que llevaran a cabo el presunto Plan Z. Al negarme a colaborar en la denuncia pblica del Plan Zeta a travs de la Televisin de Valparaso, (en la cual se me propuso aparecer para leer un Comunicado, elaborado por los interrogadores, que denunciaba a los Marxistas Revolucionarios como los nicos responsables de dicho Plan Z y sostena que los sectores laicos y cristianos de la Unidad Popular ignorbamos su existencia), los Oficiales de Inteligencia Naval me sometieron a apremios ilegtimos, tortura, para firmar una Declaracin Extrajudicial en la que me autoinculpaba de pertenecer a la Direccin Regional que coordinara las actividades del Plan Z en esta zona, entre los aparatos armados de la UP y los marinos de la Armada que haban estado involucrados en el caso del Motn de la Escuadra en Valparaso. En esa Declaracin, el Plan Z era definido como un intento de autogolpe en el cual el Marxismo Revolucionario procedera al asesinato masivo de los Altos Oficiales de las Fuerzas Armadas Chilenas y de los dirigentes polticos y

gremiales de oposicin al Gobierno del Presidente Allende. Este Plan Z habra estado dirigido por un Estado Mayor, conformado por: Carlos Altamirano, Secretario General del Partido Socialista de Chile; Miguel Enriquez, Secretario General del MIR; y Oscar Garretn, Secretario General del MAPU, secundados por cubanitos, (nombre que se les daba a quienes siendo chilenos haban realizado entrenamiento militar en Cuba, pasando algunos de ellos a formar parte de los Servicios Secretos Cubanos), y financiado por la OLAS, que, a su vez, recibira ilegalmente Fondos Fiscales de las Empresas del Estado de Chile, como la CORDVAC. Este Estado Mayor habra actuado con Asesora Directa de Altos Oficiales del Servicio Secreto Cubano, al mando de una Divisin de 13.000 cubanos apostados en Santiago, y con personal infiltrado en la Armada, la Fuerza Area, el Ejrcito y Carabineros de Chile, los cuales se coordinaran con la Direccin General de Investigaciones, cuyos Jefes Superiores dirigiran las Operaciones de Exterminio a nivel nacional. En Valparaso, los Jefes Regionales del Plan Z ramos (segn los interrogadores): Emilio Contardo H., dirigente del partido socialista y Vicepresidente Ejecutivo de la CORDVAC; Roberto Sapiains, dirigente del Partido Izquierda Cristiana y Director de Administracin y Finanzas de la CORDVAC (que financiara a la OLAS); Rodrigo Gonzlez, dirigente del MAPU y Jefe del Aparato Armado de ese Partido en Valparaso; y los dirigentes del MIR en Valparaso: Ricardo Froeden (Enrique), Secretario Regional del MIR; Mario Caldern, Jefe del Frente de Trabajadores Revolucionarios (FTR); y Carlos Daz Cceres (Pechuga de buque o Agustn), Jefe de Frente F (armado) en el MIR Regional y acusado tambin de Infiltrar a la Armada de Chile en Valparaso, en el proceso sobre el Motn de la Escuadra. A este respecto, el Informe Final de la Comisin Valech seala: Los esfuerzos de propaganda del rgimen buscaron crear con el apoyo de los medios de comunicacin partidarios, que amplificaban la versin oficial de los hechos- un clima de opinin favorable a la aplicacin de acciones punitivas. Resulta ilustrativo el presunto Plan Z, que habra definido genricamente las vctimas en la mira de la izquierda abocada a la conquista del poder total por medio de la fuerza, y que evidencia, por parte de los militares y de sus colaboradores civiles, la pretensin de disculpar las medidas represivas, as presentadas como actos de legtima defensa. El Plan Z destacaba entre los alarmantes hallazgos consignados en el Libro blanco del cambio de gobierno en Chile, obra redactada para suscitar apoyo emocional al golpe militar y sus consecuencias, ilustrada con fotos del armamento de guerra pesado y liviano encontrado por las fuerzas militares y de orden en los arsenales de la Unidad Popular. Este libro, cuyas revelaciones nunca han podido ser validadas empricamente, presentaba al pronunciamiento militar como la oportuna y justa reaccin al inminente autogolpe de la Unidad Popular. La parte ms siniestra de dicho operativo se informaba a la desprevenida poblacin del pas- era el exterminio simultneo, en todo el pas, de los altos oficiales de las Fuerzas Armadas y de Carabineros, as como de dirigentes polticos y gremiales opositores. Se persegua, con este golpe criminal, que deba iniciarse el 17 de septiembre, paralizar por el terror toda resistencia a la dictadura de la Unidad Popular, que se implantara de inmediato. Debe consignarse que el Libro Blanco servira como prueba inculpatoria en procesos llevados a cabo por tribunales

militares, lo que constitua una violacin a las normas imperantes de admisibilidad de los medios de prueba. Entre los partidarios del golpe militar, tampoco debe desestimarse su papel legitimador de la violencia poltica, acompaada de indulgencia ante los atropellos al imperio del Derecho, incluso al interior del Poder Judicial. Fin de la cita, a la cual yo agrego lo siguiente: Que el Poder Judicial, desde la Juez del Tercer Juzgado del Crimen y la Corte de Apelaciones de Valparaso, a la misma Corte Suprema de Justicia, tambin utiliz esa publicacin como prueba inculpatoria en los procesos que enfrent ante los Tribunales Ordinarios, ya que en el Libro Blanco mi nombre aparece expresamente relacionado con el captulo titulado Los Escndalos Financieros del Allendismo. Las publicaciones de los diarios El Mercurio de Valparaso y La Estrella de esta misma ciudad, de fecha 12 de septiembre de 1973, al informar sobre el allanamiento a mi domicilio particular, mi detencin y la incautacin de: gran cantidad de Objetos de Valor, gran cantidad de dinero nacional y extranjero, (dlares en billetes), varias libretas de ahorro y Certificados de Ahorro Reajustable (CAR), y de dos talonarios de cheques del Banco del Estado de Chile, correspondientes a la Cuenta Unica Fiscal de la Corporacin de Desarrollo de Valparaso y Aconcagua), sostenan textualmente: En el talonario se comprob que haba partidas de dinero a favor del propio Roberto Sapiains por elevadas sumas, a favor de la Organizacin Latinoamericana de Solidaridad, que fuera presidida por Salvador Allende y a favor de una persona o institucin identificada por las iniciales de I.M.M.V. por una suma superior a los diez millones de escudos. De esta forma se cerraba el crculo de la Propaganda de Guerra, ya que Roberto Sapiains era (segn ellos): Jefe de la Corporacin de Desarrollo de Valparaso y Aconcagua y connotado dirigente regional del rgimen depuesto; entregaba dineros fiscales a la OLAS y a otras instituciones sospechosas; haba girado elevadas sumas a su propio favor; tena un carnet de ejecutivo de la Unidad Popular N 863; mantena en su poder una metralleta con dos cargadores completos y un rifle; y mantena en una pieza oculta una extraordinaria cantidad de artculos de procedencia importada, que presumiblemente estaban destinados al mercado negro. Jams se dijo en la prensa que yo era profesor de la Universidad de Chile de Valparaso, que haba sido miembro de la Direccin de esa misma Universidad al crearse la Vice-rectora el ao 1968, y que haba ejercido el cargo de Senador Acadmico. Slo se publicit, obviamente, lo que me calificaba como extremista peligroso para la Propaganda de Guerra de la Junta Militar de Gobierno. B) El financiamiento a la OLAS (Organizacin Latinoamericana de Solidaridad), con cheques que habran sido girados a favor de la OLAS con las firmas conjuntas de Emilio Contardo y Roberto Sapiains, contra las Cuentas Corrientes Fiscales de la Corporacin de Desarrollo de Valparaso y Aconcagua (CORDVAC). El abogado Emilio Contardo Hogtert ocupaba el cargo de Vicepresidente Ejecutivo y yo, Roberto Sapiains, era el Director de Administracin y Finanzas de esa Corporacin. Ambos directivos de la Corporacin ramos co-giradores,

autorizados legalmente a firmar en forma conjunta los cheques librados contra los Fondos Fiscales depositados en las dos cuentas corrientes de la CORDVAC, una Cuenta Corriente para la Provincia de Valparaso y otra Cuenta Corriente para la Provincia de Aconcagua, ambas cuentas dependientes de la Cuenta nica Fiscal. Como ya lo he dicho, las publicaciones de los diarios El Mercurio de Valparaso y La Estrella de esta misma ciudad, de fecha 12 de septiembre de 1973, (al informar sobre el allanamiento a mi domicilio particular, mi detencin y la incautacin de dos talonarios de cheques del Banco del Estado de Chile, correspondientes a la Cuenta nica Fiscal de la Corporacin de Desarrollo de Valparaso y Aconcagua), sostenan textualmente: En el talonario se comprob que haba partidas de dinero a favor del propio Roberto Sapiains por elevadas sumas y a favor de la Organizacin Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), que fuera presidida por Salvador Allende. Solamente me resta repetir que en la publicacin del Libro Blanco, mencionado en el Informe Valech, mi nombre aparece expresa y dolosamente mencionado en el captulo titulado Los Escndalos Financieros del Allendismo.

C) En los presuntos delitos de contrabando y de malversacin de los caudales pblicos de la CORDVAC que estaban legalmente bajo mi custodia y administracin a la fecha del Golpe de Estado. Se referan al dinero en efectivo, que en la cantidad total de 14.500.000 de escudos (segn el siguiente desglose: 7.000.000 de escudos, en siete fajos de mil billetes cada fajo, billetes nuevos y seriados, de valor individual de mil escudos cada billete, y 7.500.000 de escudos, en 150 fajos de cien billetes cada fajo, billetes usados y no seriados, de valor individual de quinientos escudos cada billete) yo mantena legalmente bajo custodia personal. Estos dineros fueron incautados por el Destacamento de Comandos de Infantera de Marina que allan mi domicilio particular el 11 de septiembre de 1973. Estos Fondos, incautados por la Fiscala Naval de Guerra, NO fueron reintegrados totalmente a la CORDVAC, pese a mi solicitud expresa al efecto ante el Fiscal Naval de Guerra Hernando Morales. Al ignorar mi solicitud el Fiscal Naval viol gravemente los artculos 17 y 18 del Convenio de Ginebra, tanto al NO restituirme mi Tarjeta de Identidad N 863, como al NO entregarme el recibo detallado que yo solicitaba por los Fondos Fiscales de la CORDVAC y por los valores de mi propiedad personal, que ascendan a US $85.000 dlares en billetes, y Certificados de Ahorro Reajustable (CAR), libretas de ahorro de distintas instituciones financieras a mi nombre, y dinero efectivo adicional en fajos de billetes de 500 y 100 escudos, todo por un valor total aproximado de 15.000.000 de escudos. A lo anterior hay que agregar los Objetos de Valor incautados por los Comandos de Infantera de Marina en el allanamiento a mi domicilio particular, por los cuales fui acusado del presunto delito de contrabando, dado que algunos de ellos eran de origen extranjero.

D) En presuntos actos de rebelda, como el Motn de Prisioneros de Guerra de la Crcel de Valparaso, en infraccin a las disposiciones Reglamentarias que habran estado vigentes en los distintos recintos a los que fui enviado como Prisionero de Guerra. Esto debido a mis constantes denuncias ante el Comit Internacional de la Cruz Roja de las Infracciones graves al Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra, lo cual me acarreaba Castigos Disciplinarios, como Hombre de Confianza de ese organismo internacional, despus que el Comit se retiraba del recinto. En este aspecto se procedi a asesinar mi imagen de poltico pblico y de persona racional, ya que las publicaciones de prensa de la poca me calificaban como un desquiciado mental que slo buscaba crear problemas. Se me aplic publicitariamente el descalificativo de El Loco Sapiains y se sostuvo que: sus actos irresponsables en los recintos de detencin ponen en peligro la vida de los dems prisioneros de guerra. Todas esas injurias y calumnias con publicidad atentaron gravemente contra mi honra y mi dignidad personal, y asesinaron mi imagen pblica, causndome tratos humillantes y degradantes que me han significado un gran sufrimiento moral. Esta situacin humillante y degradante se ha prolongado no slo durante los ms de cinco aos que estuve en prisin de los 17 aos de Dictadura, sino que durante todo el llamado Perodo de Transicin en Chile, que recin estara terminando segn algunas declaraciones pblicas de la clase poltica. Esto debido a que las versiones que repiten todas esas falsas acusaciones, que fueron y son parte de la Historia Oficial de la Dictadura, no han podido an ser modificadas y pareciera que la propia Concertacin NO tiene mayor inters en aclarar esas falsas acusaciones. A pesar de mi insistencia, tanto en los Gobiernos del Presidente Patricio Aylwin Azcar, del Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, del Presidente Ricardo Lagos Escobar y de la Presidente Michelle Bachelet Jeria, como en el presente Gobierno del Presidente Sebastin Piera Echeique, NO me ha sido posible lograr que una instancia oficial examine imparcialmente y aclare pblicamente la veracidad de los hechos que estoy ahora denunciando ante ustedes. Si bien debo reconocer que la Comisin Nacional sobre Prisin Poltica y Tortura acogi mis antecedentes, con todos los hechos relatados, y me incluy en la Lista de Personas Calificadas con el N 22.845, inslitamente, el propio Jefe de Estado de Chile en esa poca, don Ricardo Lagos Escobar, declar que los antecedentes presentados ante esta Comisin permanecern secretos por al menos 50 aos. Debido a lo anteriormente expuesto, vengo en denunciar ante sus Honorables Seoras, la violacin grave del artculo 3, N 1), letra c), que prohibe, en cualquier tiempo y lugar, los atentados contra la dignidad personal, especialmente los tratos humillantes y degradantes, violacin que es calificada en el artculo 130, por causar deliberadamente grandes sufrimientos a un prisionero de guerra, como Infraccin Grave al Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra.

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3.- EL HECHO DE ATENTAR GRAVEMENTE CONTRA LA INTEGRIDAD FISICA O LA SALUD DE UN PRISIONERO DE GUERRA. A) Por los castigos fsicos disciplinarios aplicados en mi contra por Gendarmera de Chile. Los [Link] en la Crcel Presidio de Valparaso como en la Penitenciara de Santiago de Chile, se aplicaron Castigos Fsicos Disciplinarios en mi contra, al ser clasificado por los organismos de inteligencia como Extremista Peligroso bajo Medidas de Seguridad (EPMS) en estos dos recintos de detencin. El trato en esos recintos penales fue cruel, inhumano, brutal y peligroso, en la forma de: apaleos sistemticos a los riones del prisionero realizados por grupos de gendarmes utilizando sus lumas; aislamiento total del prisionero en celda de castigo sin luz natural ni artificial; aislamiento total del prisionero en celda de castigo a pan y agua; aislamiento total del prisionero en celda de castigo, sin colchoneta, a pan y agua, y con celda baldeada. Estos castigos disciplinarios se aplicaron en las celdas de aislamiento de EL SUBMARINO, de la Crcel Presidio de Valparaso, y en las celdas de aislamiento de la CALLE 12, en la Penitenciara de Santiago. Los castigos eran frecuentes por mi clasificacin de EPMS y duraban de 20 a 30 das, repitindose constantemente y atentando gravemente contra mi integridad fsica y mi salud, segn lo comprob y reconoci en sus informes el Comit Internacional de la Cruz Roja. B) Por el tratamiento especial de ablandamiento, dispuesto en mi contra por el Comando Superior de Infantera de Marina. Los [Link] en el Campo de concentracin de prisioneros de guerra de Colliguay y en el Campo de Concentracin de Puchuncav, como en el Recinto Naval de Tortura Cuartel Silva Palma y en el Hospital Naval Almirante Nef de Valparaso, se aplic un conjunto de medidas de seguridad en mi contra que los Oficiales Superiores de Infantera de Marina, calificaban como un Tratamiento Especial de Ablandamiento. El tratamiento especial de ablandamiento consista en: advertencias del Comandante del Campo al resto de los prisioneros sobre mi condicin de activista peligroso; en asegurarles que yo los estaba engaando respecto a nuestros derechos como prisioneros de guerra y los colocaba en grave peligro porque aqu no vale ningn Convenio de Ginebra, como repetan una y otra vez los Jefes de los Campos de Concentracin; en obligarme a realizar ejercicios bajo culatazos para humillarme ante el resto de los prisioneros; en aislarme totalmente del resto de los prisioneros en celda de castigo sin luz natural ni artificial; en suspensin de la alimentacin normal en esos aislamientos; en suspensin de la alimentacin y la restriccin gradual del agua cuando se iba a utilizar la aplicacin de electricidad en los interrogatorios; en la interrupcin del sueo cada media hora en la que se utilizaban los gritos, los golpes de culata, las patadas indiscriminadas y los combos al estmago; en la aplicacin mdica de pentotal sdico para preparacin de interrogatorios; y en el uso de luz intensa en los ojos despus de un perodo de oscuridad.

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Todo lo anterior era realizado por personal de Comandos y Buzos Tcticos de la Infantera de Marina, tanto en la preparacin del prisionero para enfrentar interrogatorios dirigidos por Oficiales de Inteligencia Naval, como para disuadir al prisionero de reclamar sus derechos ante los organismos internacionales. Despus de cada visita del Comit Internacional de la Cruz Roja y de mis denuncias de irregularidades ante ella, los Jefes de los recintos de detencin procedan a castigarme disciplinariamente. C) Por los constantes traslados entre los distintos campos de concentracin de prisioneros de guerra y a los recintos militares especiales de interrogario. Los [Link] traslados eran realizados por personal de Comandos de Infantera de Marina, en camiones, y por personal del Comando de Operaciones de las Fuerzas Armadas y Carabineros, en buses, y durante todo el tiempo que duraba el viaje el trato era cruel, inhumano y degradante, atentando contra mi integridad corporal y mi salud. El prisionero era atado de pies y manos a la espalda, con una venda sobre los ojos y encapuchado, tirado en el piso de un camin junto a otros prisioneros, muchas veces uno arriba de otro, y los guardias caminaban por sobre los cuerpos, pateando o dando culatazos segn les viniera en ganas. No se reparta ni agua ni alimentos durante el traslado que, a veces, se haca por caminos polvorientos, con frecuentes detenciones en las que no se nos permita movernos y en viajes que duraban varias horas, durante los cuales uno no poda ni siquiera orinar. D) Por la decisin del Fiscal Militar, Mayor Fernando Torres Silva, al ordenar que este prisionero de guerra fuera sometido a Castigo Disciplinario en Celda de Aislamiento en la Penitenciara de Santiago de Chile, cuando me proces como autor del presunto delito de ser el Organizador y Cabecilla del Motn de Prisioneros de Guerra en la Crcel Presidio de Valparaso. Esa orden viol el inciso 1 del artculo 97, que dispone: En ningn caso los prisioneros de guerra sern trasladados a establecimientos penitenciarios (prisiones, penitenciaras, crceles, etc.) para cumplir all castigos disciplinarios. Los [Link] trato en este Castigo Disciplinario fue cruel, inhumano, brutal y peligroso, en la forma de: apaleos sistemticos a los riones del prisionero, realizado por grupos de gendarmes utilizando sus lumas, aislamiento total del prisionero en celda de castigo sin luz natural ni artificial y aislamiento total del prisionero en celda de castigo, sin colchoneta, a pan y agua, y con celda baldeada. Este Castigo Disciplinario dur 30 das y se cumpli en la Celda 10 de la Calle 12, de la Penitenciara de Santiago de Chile. Por los antecedentes expuestos, vengo en denunciar ante sus Honorables Seoras la violacin grave del artculo 3, N 1), letra a), que prohibe, en cualquier tiempo y lugar, los atentados contra la integridad corporal, los tratos crueles y los suplicios, violacin que es calificada en el artculo 130, por atentar gravemente contra la integridad fsica y la salud de un prisionero de guerra como Infraccin Grave al Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra.

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4.- EL HECHO DE PRIVAR A UN PRISIONERO DE GUERRA DE SU DERECHO A SER JUZGADO LEGTIMA E IMPARCIALMENTE SEGN LAS PRESCRIPCIONES DEL PRESENTE CONVENIO. 1.- Por la decisin del Fiscal Naval de Guerra, Capitn de Fragata Hernando Morales, de someterme a proceso acusado del delito de Infraccin a la Ley 17.798 sobre Control de Armas en la Fiscala Naval de Tiempo de Guerra de Valparaso, a contar del 12 de septiembre de 1973. Al hacerlo infraccion gravemente el artculo 99 del Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra, que en su inciso 1 establece: Ningn prisionero de guerra podr ser juzgado o condenado por un acto que no est expresamente prohibido en la legislacin de la potencia detenedora o en el derecho internacional vigentes cuando se haya cometido dicho acto. La Ley 17.798 fue modificada de Ley de Tiempo de Paz a Ley de Tiempo de Guerra por el artculo 3 del Decreto Ley N 5, de 12 de septiembre de 1973, y era inaplicable a mi caso por NO estar vigente al momento de mi detencin, la que ocurri el da 11 de septiembre de 1973. Adems, la decisin del Fiscal Naval se fundament en Declaraciones Extrajudiciales Autoinculpatorias que yo haba formulado bajo Tortura aplicada por Comandos de Infantera de Marina, entre el 11 y el 12 de septiembre de 1973, en la Comandancia de la Primera Zona Naval. As se lo hice ver expresamente, especificando que su decisin violaba el inciso 2 del artculo 99, que seala taxativamente: No se ejercer presin moral o fsica sobre un prisionero de guerra para inducirlo a confesarse culpable del hecho que se le impute. Esas declaraciones fueron usadas ilegalmente por el Fiscal Naval, Capitn de Fragata Hernando Morales, para procesarme en la Fiscala Naval de Tiempo de Guerra acusado del presunto delito de Infraccin a la Ley 17.798 sobre Control de Armas. En este proceso deb enfrentar un Consejo de Guerra, en causa Rol A-17, realizado con fecha 11 de octubre de 1973. Los [Link] el momento mismo en que qued fuera de combate por detencin, el 11 de septiembre de 1973, reconoc estar armado y NO haber presentado resistencia armada a las Fuerzas Rebeldes actuando en contra del Gobierno legalmente constituido, en obediencia a una Orden Superior del Presidente de la Repblica Dr. Salvador Allende, quien en su ltimo Mensaje al pas llam a NO sacar al pueblo a las calles. A ese Presidente de la Repblica, Jefe del Estado de Chile y Generalsimo de las Fuerzas de Aire, Mar y Tierra, tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra, de acuerdo a la Constitucin de 1925 vigente a esa fecha en nuestro pas, yo deba respeto, lealtad y obediencia, tanto por ser un funcionario pblico en ejercicio de un Cargo de Confianza del Presidente de la Repblica, como por ser Dirigente Provincial del Comit de la Unidad Popular de Valparaso. Era mi deber defenderlo con las armas si era necesario y yo estaba armado para defenderlo. Es algo de lo cual me siento orgulloso y no estoy dispuesto a faltar a la verdad sobre este punto. No se me orden que me entregara voluntaria y pasivamente a la Autoridad Militar de Facto, aunque se me conmin a hacerlo en las transmisiones por radio de esa misma Autoridad,

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ni que arrancara a asilarme, ni que pasara a una pretendida clandestinidad. La Orden del Presidente fue clara y precisa: que NO debamos sacar al pueblo a las calles para oponernos a las Fuerzas Militares Rebeldes que se alzaban a mano armada contra su gobierno legalmente constituido. Pero, en las Declaraciones Extrajudiciales Autoinculpatorias el hecho de estar armado se vinculaba, segn ellos, al presunto Plan Zeta y a la participacin, con el grado de Oficial Superior, en Aparatos Armados del Marxismo Revolucionario que buscaba implementar la Va Armada en Chile segn el modelo cubano de revolucin marxista. Eso era falso. As se lo hice saber al Fiscal Naval y argument que haba firmado esas declaracines porque no me fue posible resistir ms la Tortura. As tambin lo declar con absoluta franqueza ante la Comisin Valech, que me reconoci en su Lista de Calificados con el N 22.845. Sin embargo, el Fiscal Naval de Guerra decidi validar esas Declaraciones, someterme a proceso ante la Fiscala Naval de Tiempo de Guerra y enviarme a la Crcel Presidio de Valparaso en detencin preventiva, pese a mis objeciones. En este recinto penal qued castigado disciplinariamente en una celda de aislamiento de El Submarino, en condiciones inhumanas, brutales y peligrosas para mi salud, violndose el inciso 1 del artculo 97 del Convenio de Ginebra, que ordena: En ningn caso los prisioneros de guerra sern trasladados a establecimientos penitenciarios (prisiones, penitenciaras, crceles, etc.) para cumplir all castigos disciplinarios. Adems expreso, libre y voluntariamente, que autorizo a todos los seores Honorables Diputados para que requieran el texto ntegro de la Declaracin presentada por el solicitante ante la Comisin Valech. Especialmente el documento adicional titulado Los Hechos que contiene una relacin completa y detallada desde mi detencin el mismo da 11 de septiembre hasta la prisin preventiva, incluyendo el sometimiento a proceso. 2.- Por la decisin del Teniente Primero Diego Alliende, fiscal auxiliar, de someterme a proceso acusado del Crimen de Guerra de Infraccin a la Ley 17.798 sobre Control de Armas en la Fiscala Naval de Tiempo de Guerra de Valparaso, a contar del 7 de enero de 1974. Al tomar esa decisin el fiscal infraccion gravemente el artculo 99 del Convenio de Ginebra Relativo al Trato de prisioneros de Guerra, que en su inciso 1 establece: Ningn prisionero de guerra podr ser juzgado o condenado por un acto que no est expresamente prohibido en la legislacin de la potencia detenedora o en el derecho internacional vigentes cuando se haya cometido dicho acto. La ley 17.798 fue modificada de Ley de Tiempo de Paz a Ley de Tiempo de Guerra por el artculo 3 del Decreto Ley N 5, de 12 de septiembre de 1973, y era inaplicable a mi caso por no estar vigente al momento de mi detencin, la que ocurri el mismo da 11 de septiembre de 1973. Adems, esa decisin del fiscal auxiliar se fundament en Declaraciones Extrajudiciales Autoinculpatorias que yo haba formulado bajo Tortura aplicada por Comandos de Infantera de Marina en el Cuartel Silva Palma de Valparaso, entre el 28 de diciembre y el 6 de enero de 1974. As se lo hice ver expresamente, especificando que su decisin violaba el inciso 2 del artculo 99, que seala taxativamente: No se ejercer presin moral o

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fsica sobre un prisionero de guerra para inducirlo a confesarse culpable del hecho que se le impute. Esas declaraciones fueron usadas ilegtimamente por el Teniente Primero Diego Alliende, fiscal auxiliar, para procesarme en la Fiscala Naval de Tiempo de Guerra acusado del Crimen de Guerra de Infraccin a la Ley 17.798 sobre Control de Armas. En este proceso deb enfrentar un Consejo de Guerra, en causa Rol A-137, realizado con fecha 8 de febrero de 1974. Los [Link] la causa Rol A-137, por infraccin a la Ley 17.798 sobre Control de Armas, haba otras dos personas procesadas: la seora Ema STARK, secretaria de la Escuela Naval Arturo Prat y Carlos Muoz Snchez, a quien se le haban encontrado las armas en su domicilio y que a esa fecha era el Secretario Regional de la Izquierda Cristiana en Valparaso. La situacin que involucraba a la Sra. Ema STARK NO tena nada que ver con armas. Ella slo confirm informacin sobre las deliberaciones polticas al interior de la Armada a Carlos Muoz, quien las dej por escrito en un Cuaderno Fiscal que fue descubierto junto con las armas en su domicilio. Quiero limpiar el nombre de la Seora Ema Stark porque ella fue acusada de traidora, de faltar a la lealtad debida a sus Oficiales Superiores por la informacin consignada en ese cuaderno. La informacin que estaba escrita ah la tenamos todos los dirigentes regionales del Partido IC y de la UP en Valparaso, no haba sido un aporte exclusivo y secreto de la Sra. Ema Stark. Ella slo haba participado en una conversacin en la que se discuti normalmente sobre esa informacin. El hecho de que su nombre figurara en el cuaderno fue como referencia a una fuente que quiso hacer Carlos Muoz bajo su exclusiva responsabilidad y a mi juicio un error enorme, ya que la Sra. Ema Stark ni siquiera era miembro del Partido Izquierda Cristiana de Valparaso. El dirigente de la IC, Carlos Muoz, declar que yo le haba proporcionado las armas encontradas en su domicilio particular. En los interrogatorios bajo tortura aplicada por la Infantera de Marina acept como verdadero el contenido de esa declaracin, por dos razones adicionales a los apremios ilegtimos: - la primera, porque yo NO estaba dispuesto a caer en el juego de la delacin en contra de NADIE. Ningn compaero, ni persona alguna, fue detenido por causa de mis Declaraciones. Debo aclarar como punto pertinente: que en todas mis Declaraciones Extrajudiciales lo que hice fue autoinculparme y cuando reconoc los nombres de personas involucradas fue porque esa informacin era de carcter pblico. Ese fue el caso de los nombres de los Dirigentes Regionales de la Unidad Popular, ya que esa informacin con nuestras fotografas aparecan en los diarios locales dando cuenta de distintas actividades, incluso con el Almirante Merino como Jefe de Zona de Emergencia antes del 11 de septiembre de 1973. - la segunda razn fue porque lo habamos conversado previamente en la Crcel de Valparaso. En esa conversacin Carlos Muoz sostuvo que: NO haba podido dar otro nombre ms que el mo en los interrogatorios bajo tortura, porque NO tena confirmacin de que los otros miembros del Regional de la IC se hubieran asilado. Pese a una informacin que le entregaron en el buque Lebu sobre el asilo de Rafael Agustn Gumucio y de Marcel Young dirigentes del partido IC en Valparaso, l no los mencion por no haber sido posible confirmar esa informacin.

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3.- Por el incumplimiento de las normas legales del debido proceso y la falta de garantas en el ejercicio del derecho a la legtima defensa del inculpado, en la actuacin de los Consejos de Guerra. Los [Link] ser acusado por los fiscales Hernando Morales y Diego Alliende de cometer un Crimen de Guerra por Infraccin a la Ley 17.798 sobre Control de Armas y quedar procesado en la Fiscala Naval de Tiempo de Guerra, deb enfrentar dos Consejos de Guerra: un primer Consejo en causa Rol A-17, el 11 de octubre de 1973 y un segundo Consejo en causa Rol A-137, el 8 de febrero de 1974, los que me condenaron dos veces por el mismo delito. Esa condena viol el artculo 86, que seala: Un prisionero de guerra no podr ser castigado ms que una sola vez a causa del mismo acto o por la misma acusacin y el inciso 1, del artculo 87: Los prisioneros de guerra no podrn ser sentenciados por las autoridades militares y los tribunales de la Potencia detenedora a castigos diferentes de los previstos para los mismos hechos con respecto a los miembros de las fuerzas armadas de dicha Potencia. Adems, los Fiscales Navales ya mencionados y los miembros de los dos Consejos de Guerra, incluyendo al Juez Naval y al Auditor de Guerra, violaron los artculos 82, 83, 84, 85, 88, 89, 90, 95, 96, 98, 102, 103, 104 y 105, del Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra. Para probar este punto me voy a permitir citar las Conclusiones publicadas en el Informe Final de la Comisin sobre Prisin Poltica y Tortura. Esta publicacin ms conocida como el Informe Valech, ha podido constatar en sus pginas 166 y siguientes, del Captulo III, Contexto, la actuacin ilegal de los Consejos de Guerra, sosteniendo que: En tales tribunales militares la norma fue la violacin de esos derechos y garantas. El Informe se refiere especficamente a la violacin del derecho a la legtima defensa y a la violacin de las garantas del debido proceso establecidas en los artculos 183, 184 y 121 del Cdigo de Justicia Militar, en relacin al artculo 67 del Cdigo de Procedimiento Penal; al artculo 18 de la Constitucin Poltica de 1925; y al artculo 105 del Convenio de Ginebra relativo al trato dado a los prisioneros de guerra. (Ver nota al pie de la pgina 167 del Informe Valech). En las pginas 166 y 167, subttulo CONSEJOS DE GUERRA, del Captulo III, CONTEXTO, se puede leer lo siguiente: Cmo actuaron los consejos en discusin? En la prctica, contraviniendo su propia normativa, slo se aplicaron sus procedimientos coercitivos, ignorando los dems efectos jurdicos de la guerra, pues no se reconoci el uso legtimo de la fuerza por parte de sus oponentes, tampoco se respet el carcter y los derechos de los prisioneros, ni se consider ninguno de los preceptos establecidos en las convenciones internacionales sobre la guerra. Tampoco se reconoci el derecho a la legtima defensa. En todo procedimiento penal los imputados gozan de diversos derechos y garantas. Por ejemplo, que se les informe de manera especfica y clara de los hechos que se les imputan; ser asistidos por un abogado desde los actos iniciales de la investigacin; solicitar que se active la misma y conocer su contenido; solicitar el sobreseimiento de la causa; guardar silencio o declarar sin juramento; y no

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ser sometidos a torturas ni a tratos crueles, inhumanos o degradantes. No obstante, los imputados por los tribunales militares en tiempo de guerra a contar de 1973 casi nunca gozaron de los derechos antes sealados. Fin de la cita del Informe Valech, el subrayado y destacado del texto es de mi propia autora. Adjunto como Anexo a este documento la sentencia de mi Primer Consejo de Guerra incluyendo mis propias Observaciones. 4.- Por ser procesado, simultnea y paralelamente, tanto ante la Fiscala Naval de Tiempo de Guerra como ante el Tercer Juzgado del Crimen de Valparaso, violando el inciso 1 del artculo 84 del Convenio de Ginebra, que establece: nicamente los tribunales militares podrn juzgar a un prisionero de guerra, a no ser que en la legislacin de la Potencia detenedora se autorice expresamente que los tribunales civiles juzguen a un miembro de las fuerzas armadas de dicha Potencia por una infraccin similar a la causante de la acusacin contra el prisionero. Los [Link] decisin ilegtima del Fiscal Naval de Guerra Capitn de Fragata Hernando Morales, de acusarme ante un Tribunal de la Justicia Ordinaria usando como fundamento de esa acusacin criminal las Declaraciones Extrajudiciales Autoinculpatorias que yo haba formulado bajo Tortura, como se lo hice ver expresamente, y de expandir ilegalmente su jurisdiccin para realizar diligencias de investigacin policial en delitos que carecen de carcter militar, lo llev a infraccionar gravemente el Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra, vigente en Chile desde el ao 1951. En efecto, en el Tercer Juzgado del Crimen de Valparaso, Tribunal de la Justicia Ordinaria, se inici el 28 de septiembre de 1973 la causa Rol 91.239 caratulada de Contrabando, delito de jurisdiccin inicial del Tribunal Aduanero. Los allanamientos en la Zona Secundaria Aduanera slo podan ser realizados por la Polica Aduanera, por la Polica Civil de Investigaciones o por la Polica Uniformada de Carabineros de Chile. En ningn caso corresponda a un Destacamento de Comandos de Infantera de Marina realizar diligencias policiales, allanando e incautando mercancas en la Zona Secundaria Aduanera. Sin embargo, la Fiscala Naval de Tiempo de Guerra expandi ilegalmente su jurisdiccin en esta causa, violando abiertamente el artculo 85 del Convenio de Ginebra, que dispone: Los prisioneros de guerra acusados en virtud de la legislacin de la Potencia detenedora por actos cometidos antes de haber sido capturados disfrutarn, aunque sean condenados, de los beneficios del presente Convenio. Esta causa criminal que se inici el 28 de septiembre de 1973, es decir, despus de incorseme proceso en la Fiscala Naval de Guerra el 12 de septiembre y antes de ser condenado por el Primer Consejo de Guerra del 11 de octubre de 1973, produjo el procesamiento simultneo y paralelo que he denunciado y viol gravemente el artculo 84 del Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra, como ya lo he sealado. A mi juicio, las verdaderas razones de este particular proceso criminal se encuentran en la Propaganda de Guerra de la Junta Militar, que calific a

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los dirigentes de la Unidad Popular y a los Altos Funcionarios del Gobierno del Presidente Allende como unos Jerarcas sinverguenzas y ladrones que vivan en el lujo y la opulencia, disfrutando de licores extranjeros y de bienes suntuarios, engaando al pueblo que viva en la miseria. Entre los dirigentes de la Unidad Popular de Valparaso que fueron afectados por esta Propaganda de Guerra se encontraban don Emilio Contardo H., dirigente socialista, y don Luis Guastavino C., dirigente comunista, contra quienes se publicaron extensos artculos de prensa en los diarios de Valparaso denunciando sus pretendidos dobles estndares de vida. Por otra parte, el 18 de diciembre de 1973 se inici la causa Rol 91.425 por el presunto delito de Malversacin de Caudales Pblicos ante el Tercer Juzgado del Crimen de Valparaso. La denuncia fue presentada por el Delegado Militar que asumi de facto la Vicepresidencia de la Corporacin de Desarrollo de Valparaso y Aconcagua (CORDVAC) y se fundament en los antecedentes del allanamiento a mi domicilio particular y en mis Declaraciones Extrajudiciales Autoinculpatorias, que haban sido entregadas a ese Delegado Militar por el Fiscal Naval de Guerra, Hernando Morales. En esa causa criminal caratulada originalmente El Fisco contra Emilio Contardo Hogtert y otros, se denunciaba a los Ejecutivos de la CORDVAC, el abogado don Emilio Contardo H., Vicepresidente Ejecutivo, Cargo de Exclusiva Confianza del Presidente Salvador Allende; el abogado don Luis Vega C., Fiscal; y el administrador pblico don Roberto Sapiains R., ambos desempeando Cargos de Confianza del Presidente de la Repblica, de haberse apropiado indebidamente de los Fondos Pblicos de la Corporacin de Desarrollo de Valparaso y Aconcagua (CORDVAC). Es decir, el dinero efectivo que en la cantidad total de 14.500.000 de escudos, (segn el siguiente desglose: 7.000.000 en billetes de mil escudos, en siete fajos de mil billetes cada fajo, billetes nuevos y seriados, de valor individual de mil escudos cada billete, y 7.500.000 de escudos, en 150 fajos de cien billetes cada fajo, billetes usados y no seriados, de valor individual de quinientos escudos cada billete) yo mantena legalmente bajo custodia personal, que haba sido retirado desde mi domicilio particular por el Destacamento de Comandos de Infantera de Marina el 11 de septiembre de 1973 e incautado por la Fiscala Naval de Guerra, NO fue reintegrado en su totalidad a la CORDVAC, pese a mi solicitud expresa al efecto ante el Fiscal Naval de Guerra, Capitn de Fragata Hernando Morales. A mi juicio lo que realmente se buscaba con este proceso era lograr la extradicin del abogado Emilio Contardo Hogtert, quien haba actuado como abogado defensor de los marinos involucrados en el presunto Motn de la Escuadra, con gran molestia de la Superioridad Naval, y que se haba asilado en la Embajada de Suecia despus del 11 de septiembre de 1973. Baste decir que la peticin que en ese sentido hiciera la Corte Suprema de Chile al Consejo del Reino de Suecia fue denegada, porque se consider que existan motivaciones polticas en la tal peticin y, adems, se le concedi oficialmente al Sr. Contardo la calidad de asilado poltico en el Reino de Suecia. Por ltimo, el Fiscal Naval de Guerra infraccion gravemente el artculo 18 del Convenio de Ginebra al NO entregarme el recibo detallado que yo solicitaba. Este recibo deba incluir tanto el detalle total de los Fondos Fiscales de la CORDVAC como la descripcin de los valores de mi propiedad, los cuales

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ascendan a US $85.000 dlares en billetes, adems de Certificados de Ahorro Reajustable (CARs), libretas de ahorro de distintas instituciones financieras a mi nombre, y dinero efectivo en fajos de billetes de 500 y 100 escudos, todo esto ltimo por un valor total aproximado de 15.000.000 de escudos. Los valores financieros mencionados as como el dinero efectivo, tanto nacional como extranjero, de mi propiedad personal fueron retirados por el Destacamento de Comandos de Infantera de Marina en el allanamiento a mi domicilio particular e incautados por la Fiscala Naval de Guerra de Valparaso. A lo anterior hay que agregar los Objetos de Valor retirados ilegalmente desde mi domicilio, por los cuales fui acusado del presunto delito de contrabando debido a que algunos de ellos eran de origen extranjero. Finalmente el Fiscal Naval de Guerra Capitn de Fragata Hernando Morales, infraccion gravemente el artculo 17 del Convenio de Ginebra al NO restituirme mi Tarjeta de Identidad N 863, que haba sido retirada cuando se la ense al Oficial Comandante del Destacamento de Comandos de Infantera de Marina Cristian de Bonnnafs Gndara. 5.- Por el incumplimiento de las normas legales del debido proceso y la falta de garantas en el ejercicio del derecho a la legtima defensa del inculpado, de parte de los Jueces y Magistrados de la Justicia Ordinaria. Esta actuacin ilegtima de los honorables magistrados constituy una infraccin grave al inciso 2, del artculo 84 del Convenio de Ginebra, que establece: En ningn caso se har comparecer a un prisionero de guerra ante un tribunal, sea cual fuere, si no ofrece las garantas esenciales de independencia y de imparcialidad generalmente reconocidas y, en particular, si su procedimiento no garantiza al acusado los derechos y los medios de defensa previstos en el artculo 105. Los [Link] las dos causas por delitos comunes, la causa Rol 91.239 y la causa Rol 91.245 (acumulada posteriormente a la causa Rol 91.239), que supuestamente se habran cometido antes del 11 de septiembre de 1973, fui procesado y condenado a penas de prisin por la Juez del Tercer Juzgado del Crimen de Valparaso, por la Corte de Apelaciones de Valparaso y por la Corte Suprema de Chile. Todas estas ltimas condenas fueron dictadas a partir del ao 1977 en un claro intento, por parte de la Autoridad Administrativa de la Junta de Gobierno como proceder a explicar in extenso en el punto correspondiente, de denegacin de la calidad de prisionero de guerra ante los organismos internacionales, especialmente ante el Grupo Ad Hoc de [Link]. de la ONU. Respecto a la actuacin de los Tribunales de la Justicia Ordinaria, el mismo Informe Valech establece sin lugar a dudas, en su pgina 171, EL PODER JUDICIAL, la siguiente situacin: A la definicin unilateral de una guerra inexistente y a la actuacin irregular y punitiva de los consejos de guerra debe aadirse la abdicacin, por parte de la Corte Suprema, de su facultad, establecida en la Constitucin Poltica del Estado vigente al momento del golpe militar, para controlar y supervigilar a los tribunales militares en tiempo de guerra.

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De esta manera, la Corte Suprema se desentendi de faltas y abusos cometidos por los tribunales militares, no slo en su funcionamiento, sino tambin en sus resoluciones. Renunciando a su tuicin sobre los consejos de guerra, tampoco objet la ampliacin arbitraria de su competencia, para incluir actos y conductas previos a la dictacin del Estado de Sitio. Todo ello acarre funestas consecuencias en lo concerniente al respeto a los derechos humanos, pues su exclusin jurisdiccional permiti las ms graves violaciones a las personas y a la ley. Es necesario precisar que la Corte Suprema no slo cedi el terreno para la accin discrecional de las nuevas autoridades y sus agentes. Adems, hizo caso omiso de los abusos cometidos contra personas dejadas en total indefensin frente a aquellas arbitrariedades. Y esto a pesar de que, desde el inicio, stas fueron denunciadas con insistencia por los abogados defensores, quienes, aceptando por fuerza la normativa jurdica de tiempo de guerra, intentaron infructuosamente que se respetaran los tratados internacionales suscritos por Chile en la materia, con miras a hacer valer las garantas al trato humano de los prisioneros. En rigor, el mximo tribunal del pas brind su decidido apoyo al gobierno militar. El presidente de la Corte Suprema a la fecha del golpe fue particularmente enftico en su adhesin a las nuevas autoridades. En los discursos de inauguracin del ao judicial, la actividad anual ms solemne de dicho Poder, insisti en manifestar su respaldo al gobierno militar, llegando al extremo de negarles validez y autoridad a las acusaciones sobre violaciones a los derechos humanos formuladas por organismos nacionales e internacionales, y desestimando sus crticas al rgimen de libertades pblicas imperante en Chile tras el golpe de Estado. Puede leerse lo siguiente en la edicin, correspondiente al 1 de marzo de 1974 del vespertino La Segunda: El Presidente (de la Corte Suprema, Enrique Urrutia Manzano) que habla se ha podido imponer de que gran parte de los detenidos, que lo fueron en virtud de las disposiciones legales que rigen el estado de sitio, han sido puestos en libertad. Otros se encuentran procesados en los juzgados ordinarios o militares, y con respecto a aquellos que se encuentran detenidos en virtud de las facultades legales del estado de sitio en vigencia, se hace un esfuerzo para aliviar su situacin de detenidos y clarificar cuanto antes su participacin en actividades reidas con la ley. Es de desear que este esfuerzo pueda terminar cuanto antes con la situacin eventual en que se encuentran las familias afectadas. Fin de la cita del Informe Valech, el subrayado y destacado del texto es de mi propia autora. A este respecto, vengo en dar mi testimonio personal sobre una actuacin especfica del Presidente de la Corte Suprema de Justicia de Chile, magistrado don Enrique Urrutia Manzano: Durante el tiempo en que el prisionero de guerra Roberto Sapiains, por decisin del Fiscal de Ejrcito Mayor Fernando Torres Silva, permaneci procesado ante la Segunda Fiscala Militar en Tiempo de Guerra de Santiago, fue notificado por exhorto, va el Octavo Juzgado del Crimen de la ciudad de Santiago, de una diligencia procesal realizada por el Tercer Juzgado del Crimen de Valparaso en la causa Rol 91.239. Se hizo as evidente que al estar el prisionero de guerra en Santiago y continuar siendo procesado en Valparaso por un Tribunal de la Justicia Ordinaria, se le estaba impidiendo ejercer su legtimo derecho a defensa

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segn las normas del debido proceso. Con este argumento el procesado Sapiains se present a la Primera Visita de Crceles despus del Golpe de Estado, realizada por el Presidente de la Corte Suprema don Enrique Urrutia Manzano, y procedi a explicar su situacin segn la diligencia notificada, presentando al magistrado el comprobante del exhorto. Su Seora escuch con atencin y deferencia los argumentos del procesado y ley la notificacin va exhorto que ste le mostr, luego le pidi al Teniente de Gendarmera de apellido Olgun que informara sobre el caso. El Oficial comenz a leer el curriculum del prisionero: Jefe del Plan Z en Valparaso; Presidente de la Unidad Popular del Puerto; experto en armas, explosivos y artes marciales; Jefe de la Corporacin de Desarrollo de Valparaso y Aconcagua que financiaba a la OLAS; Graduado en Cursos de Guerrillas Internacionales y con formacin en Cursos de Estado Mayor de la Subversin Marxista; y condenado en dos Consejos de Guerra en Valparaso por posesin de arsenales de armas y explosivos. Finalmente el prisionero era el Organizador y Cabecilla del Motn de Prisioneros de Guerra de Valparaso, motn que buscaba daar la imagen internacional de la Junta Militar, crimen por el cual se encontraba procesado en la Segunda Fiscala Militar de Tiempo Guerra de Santiago, a cargo del Fiscal de Guerra del Ejrcito Mayor Fernando Torres Silva. El Honorable Magistrado estaba indignado y con voz fuerte, llena de reproches, se dirigi al procesado con las siguientes palabras: No te escapars de la Justicia Militar crendote causas en la Justicia Ordinaria, fuera...fuera. Al salir de la sala pude escuchar que, aun con indignacin en su voz, se diriga a los representantes de los medios de comunicacin presentes diciendo: Est prohibido informar sobre este caso de acuerdo al Decreto Ley N 12 de la Honorable Junta Militar de Gobierno... 6) Por las constantes interferencias de la Comandancia de Infantera de Marina en las condiciones de custodia del prisionero de guerra, lo que obstaculiz el derecho a un debido proceso y me impidi ejercer mi legtimo derecho a defensa ante los Tribunales de la Justicia Ordinaria. Esta forma de actuar de la Comandancia de Infantera de Marina viol el artculo 85 del Convenio de Ginebra, que dispone: Los prisioneros de guerra acusados en virtud de la legislacin de la Potencia detenedora por actos cometidos antes de haber sido capturados disfrutarn, aunque sean condenados, de los beneficios del presente Convenio. Los [Link] ya lo he explicado anteriormente, qued procesado simultnea y paralelamente tanto ante la Fiscala Naval en Tiempo de Guerra como ante el Tercer Juzgado del Crimen de Valparaso. Esto produjo una doble dependencia del prisionero. Por una parte, estaba a disposicin del Tribunal Ordinario y bajo custodia de Gendarmera en la Crcel Presidio de Valparaso. Por otra parte, estaba a disposicin de la Fiscala Naval de Tiempo de Guerra y de su polica investigadora la Infantera de Marina, que no slo capturaba y custodiaba prisioneros de guerra sino que tambin se arrogaba funciones de investigacin judicial. En estas condiciones NO podan cumplirse las

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normas legales de un debido proceso ante los Tribunales Ordinarios de Justicia, como paso a detallar a continuacin: - El da 21 de noviembre de 1973, estando ya condenado por el Consejo de Guerra del 11 de octubre de 1973 y procesado en causa rol 91.239 caratulada de Contrabando, que se haba iniciado el 28 de septiembre ante el Tercer Juzgado del Crimen de Valparaso, un Destacamento de Comandos de Infantera de Marina llega hasta la Crcel Presidio en la que me encontraba recluido en libre pltica y bajo Orden de Arraigo dictada por el actuario del Tercer Juzgado del Crimen Sr. Haroldo Brito, y simplemente me secuestran violando la Orden de Arraigo. Me trasladan con procedimiento de tiempo de guerra al Campo de Concentracin de Prisioneros de Guerra Isla Riesco, ubicado en la localidad de Colliguay, Comandado por el Teniente Primero de I.M. Oficial de Mar, Juan Gonzlez. El Comandante del Campo me califica de Extremista Peligroso ante todos los prisioneros de guerra. (Ms de 300 personas que haban sido trasladadas desde el buque mercante Lebu, adems de los condenados por los Consejos de Guerra de Valparaso y los marinos del Motn de la Escuadra) Permanezco all bajo medidas de seguridad e incomunicado con el exterior del campo, sin posibilidad alguna de ejercer mi legtimo derecho a defensa en un debido proceso ante el Tercer Juzgado del Crimen de Valparaso, que continuaba procesndome en la causa rol 91.239, caratulada de Contrabando. - El da 28 de diciembre, un Destacamento de Comandos I.M. me traslada con procedimiento de tiempo de guerra a la Academia de Guerra Naval y luego al Cuartel Silva Palma de Valparaso. Aqu quedo bajo Tratamiento Especial de Ablandamiento, el que consista en: aislamiento total en celda de castigo ubicada en el techo del Cuartel, junto al Cerro, sin luz natural ni artificial; suspensin de la alimentacin normal y especialmente la restriccin del agua, porque se iba a utilizar la aplicacin de electricidad en los interrogatorios; y en la interrupcin del sueo cada media hora para lo que se utilizaban los gritos, los golpes de culata, las patadas indiscriminadas y los combos al estmago. Aproximadamente a los 5 das se procede al interrogatorio bajo tortura que dur tres das continuos. Posteriormente qued en celda de aislamiento por 12 das ms en recuperacin, es decir, reintroduciendo lentamente primero el agua y luego el resto de los alimentos slidos. - Permanec en el Cuartel Silva Palma hasta el 21 de abril de 1974, ya que despus del Consejo de Guerra del 8 de febrero no me llevaron a la Crcel Presidio sino que me mantuvieron en Celda Colectiva de Grado 2, esto es, los prisioneros de guerra que estaban bajo investigacin de la Fiscala Naval. - El 21 de abril fui trasladado con procedimiento de tiempo de guerra al Campo de Concentracin de Prisioneros de Guerra de Puchuncav. Ah particip voluntariamente y para evitar el aislamiento en faena de guerra, en una cuadrilla que instalaba los postes de madera para la alambrada interior del Campo. Debo agradecer al Sargento Gmez, instructor de I.M., por llevarnos los Nuevos Testamentos de los Gedeones para las reuniones del grupo cristiano, a pesar de que posteriormente me acusaran de haberlos usado para elaborar un cdigo de comunicaciones secretas en la Organizacin del Motn de Prisioneros de Guerra en la Crcel de Valparaso. - El 11 de mayo de 1974 fui trasladado de vuelta a la Crcel Presidio de Valparaso, con procedimiento de tiempo de guerra, y qued en aislamiento hasta el 21 de mayo. Despus de esa fecha qued en libre pltica en una

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celda de la Tercera Galera, con otros compaeros prisioneros y con derecho a visita de mis familiares. Logr tomar contacto con mi abogado Osvaldo Giannini I., a quien le ped que gestionara ante la Contralora Regional de la Repblica en Valparaso la realizacin de un Juicio de Cuentas de acuerdo a su Ley Orgnica N 10.336, lo que me permitira Rendir Cuenta de los Fondos Fiscales de la CORDVAC incautados por la Fiscala Naval y que a esa fecha NO haban sido debidamente restituidos a la Corporacin de Desarrollo. - El da 16 de junio de 1974, por curiosa coincidencia con la diligencia de mi abogado que estaba dando resultados positivos ya que la Contralora Regional estaba dispuesta a realizar el Juicio de Cuentas, se me acusa de ser el Organizador y Cabecilla del Motn de Prisioneros de Guerra de la Crcel Presidio de Valparaso. Despus de violentos apaleos de funcionarios de Gendarmera en contra de siete de nosotros acusados de Cabecillas del Motn, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y Carabineros nos traslada, con procedimiento de tiempo de guerra, al Cuartel Silva Palma. Debido a un culatazo que me pegaron desde arriba al bajar del bus en el que fuimos trasladados se me produce un TEC abierto y me llevan al Hospital Naval, lugar en el cual me curan y luego me inyectan pentotal sdico para interrogarme sobre el Motn de Prisioneros de Guerra en la Crcel Presidio de Valparaso. - El da 21 de junio de 1974 me trasladan desde el Cuartel Silva Palma de Valparaso a la Penitenciara de Santiago, bajo procedimiento de tiempo de guerra, en un furgn de Gendarmera de Chile. Despus de vivir una ECM (Experiencia Cercana a la Muerte) debido a las condiciones fsicas del traslado, me reviven en el Hospital de la Penitenciara quedando constancia en el libro de guardia de ese recinto penal. A los dos das se hace presente el Fiscal Militar de Guerra, Mayor Fernando Torres Silva, quien me notifica que est investigando la acusacin de organizar y liderar un Motn de Prisioneros de Guerra en la Crcel Presidio de Valparaso, ordenando mi confinamiento a pan y agua, sin colchoneta, con celda baldeada y a 30 das, en una Celda de Castigo de la Calle 12 de la Penitenciara de Santiago de Chile. 7) Por ser procesado como Criminal de Guerra ante la Segunda Fiscala Militar de Tiempo de Guerra de Santiago, por decisin del Fiscal de Guerra Mayor Fernando Torres Silva, acusado del presunto delito de ser el Organizador y Cabecilla del Motn de Prisioneros de Guerra en la Crcel Presidio de Valparaso, ocurrido el 16 de junio de 1974. Los [Link] Fiscal Militar de Guerra haba procedido a ordenar mi prisin preventiva bajo Castigo Disciplinario en celda de aislamiento de la Calle 12 de la Penitenciara de Santiago de Chile, en condiciones inhumanas, brutales y peligrosas para mi salud, violndo el inciso 1 del artculo 97 que ordena: En ningn caso los prisioneros de guerra sern trasladados a establecimientos penitenciarios (prisiones, penitenciaras, crceles, etc.) para cumplir all castigos disciplinarios. El da 6 de septiembre de 1974, el Fiscal Fernando Torres Silva decidi someterme a proceso ante la Segunda Fiscala Militar, requiriendo la pena de muerte para el delito de liderar el Motn de Prisioneros de Guerra. As valid ilegalmente la Declaracin Extrajudicial Autoinculpatoria obtenida bajo Tortura, aplicada entre los das 21 de agosto y 5 de septiembre de

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1974 en el Cuartel de la DINA de Londres 38, declaracin en la que reconoc ser el Jefe de los Prisioneros de Guerra en Valparaso y haber organizado y liderado el Motn en esa Crcel Presidio. Al actuar en la forma descrita anteriormente el Fiscal Militar de Guerra de la Segunda Fiscala del Ejrcito, Mayor Fernando Torres Silva, infraccion gravemente los artculos 82, 83, inc. 2 del artculo 84, 86, 87, 88, 89, 90, 95, 96, 97, 98, 99, 100, 103, 104 y 105, del Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra. Nuevamente hago referencia al Informe Final de la Comisin Valech, reproducido en pginas anteriores de esta presentacin, para probar las infracciones graves al Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra cometidas por el Mayor Fernando Torres Silva, Fiscal de la Segunda Fiscala Militar de Tiempo de Guerra de Santiago. 8) Por la interferencia de las Autoridades Administrativas en la situacin procesal del prisionero de guerra, lo que me impidi ejercer mi legtimo derecho a recurrir a la actuacin de instancias superiores de carcter internacional consagradas en el Convenio de Ginebra. Los [Link] el mes de enero de 1974, encontrndome en Celda Colectiva con otros compaeros y sin derecho a luz natural, recibimos la visita del Comit Internacional de la Cruz Roja. Venan a ofrecer sus servicios a las Partes en conflicto de acuerdo al inciso 2, del artculo 3 del Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra, que establece: Un organismo humanitario imparcial, tal como el Comit Internacional de la Cruz Roja, podr ofrecer sus servicios a las partes en conflicto. Una de esas partes en conflicto ramos los miembros de la Unidad Popular de Valparaso, identificados como el Enemigo Interno por el Jefe Militar de la Zona en Estado de Sitio. Siendo yo el Dirigente Provincial de la UP de ms alto rango en prisin en la provincia de Valparaso, as reconocido por las Autoridades Militares de Facto, deba decidir si aceptaba o no esos servicios. Despus de recibir las explicaciones de los Delegados del Comit sobre su funcin especfica en el perodo de tiempo de guerra que viva nuestro pas, ACEPT formalmente los servicios del Comit Internacional de la Cruz Roja en mi calidad de Jefe Superior de una de las Partes en Conflicto en Valparaso Para hacer comprensible esta situacin debo dar a conocer, tanto la estructura de la Autoridad Militar de Facto como el conjunto de normas legales que increment el PODER de esa AUTORIDAD para ACTUAR PENALMENTE EN ESTADO DE GUERRA, a contar del 11 de septiembre de 1973: El da 11 de septiembre de 1973 se produjo el alzamiento a mano armada contra el Gobierno Legalmente Constituido de parte de los Mandos Institucionales de las Fuerzas Armadas y de Carabineros de Chile, quienes acusaban al Presidente Allende de haber violado la Constitucin y las leyes basados en una decisin ilegtima de un grupo de Diputados. Este alzamiento incluy una Ofensiva Militar contra el Palacio de La Moneda, sede del Gobierno Constitucional de Chile, para lograr la RENUNCIA A SU CARGO del Presidente de la Repblica Dr. Salvador Allende, Jefe de Estado y Generalsimo de las

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Fuerzas de Aire, Mar y Tierra, tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra, de acuerdo a la Constitucin de 1925 vigente a esa fecha en Chile. Recordemos que en esa Ofensiva Militar no slo se dispar con armas de guerra de diversos calibres, caones de tanques y otras armas terrestres, sino que tambin se procedi a BOMBARDEAR el Palacio de La Moneda CON AVIONES DE COMBATE DE LA FUERZA AREA cuando el Presidente Allende se niega, tanto a la Rendicin Incondicional como a entregar la RENUNCIA a su alta investidura como Jefe de Estado en Chile. La Ofensiva Militar culmina con el AVANCE de las tropas de infantera al interior del Palacio de La Moneda y el descubrimiento del cadver del Presidente Allende. Por lo tanto, ya NO exista el Presidente de la Repblica de Chile y debera haberse producido la aplicacin de las normas constitucionales vigentes sobre subrogacin del Jefe de Estado. Sin embargo, fue una Junta Militar conformada por los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas y el General Director de Carabineros de Chile, la que asumi el Mando Supremo de la Nacin. Esa Junta de Gobierno disolvi el Congreso Nacional hasta nueva orden y asumi as la totalidad del Poder Legislativo, que sumado al Poder Ejecutivo, le daba la capacidad de modificar la Constitucin Poltica del Estado de Chile. Adems, se declar el Estado de Sitio en todo el pas y se dict el Decreto Ley N 4, que en su artculo 1 nombr a los Jefes Militares de las respectivas Zonas de Emergencia y en su artculo 2 seal textualmente: Todas las fuerzas de Ejrcito, Armada, Fuerza Area, Carabineros de Chile e Investigaciones que se encuentren o lleguen al territorio jurisdiccional de estas Zonas de Emergencia, se pondrn bajo la autoridad del Jefe respectivo. En la prctica todo el territorio nacional qued ocupado por Fuerzas Militares y todas ellas dependiendo del Jefe de Zona respectivo como AUTORIDAD DE FACTO. Luego se dict el Decreto Ley N 5, que en su artculo 1 dispuso: Declrase, interpretando el artculo 418 del Cdigo de Justicia Militar, que el estado de sitio decretado por conmocin interna, en las circunstancias que vive el pas, debe entenderse estado o tiempo de guerra para los efectos de la aplicacin de la penalidad de ese tiempo que establece el Cdigo de Justicia Militar y dems leyes penales y, en general, para todos los dems efectos de dicha legislacin. El artculo 418 del Cdigo de Justicia Militar, establece: Para los efectos de este Cdigo, se entiende que hay estado de guerra, o que es tiempo de guerra, no slo cuando ha sido declarada oficialmente la guerra o el estado de sitio, en conformidad a las leyes respectivas, sino tambin cuando de hecho existiere la guerra o se hubiere decretado la movilizacin para la misma, aunque no se haya hecho su declaracin oficial. En conclusin, la Junta Militar de Gobierno declar el Estado de Guerra en Chile sin haber reconocido con precisin a una Organizacin Armada, a nivel nacional, que pudiera ser identificada como el Enemigo Interno. Por lo tanto, correspondi a cada Jefe de Zona Militar identificar a las personas que constituan, o eran parte de, ese enemigo interno. En la Zona Militar de Valparaso se identific como Enemigo Interno al Comit Provincial de la Unidad Popular y a sus Dirigentes Provinciales como Oficiales Superiores Enemigos, ordenndose la detencin inmediata de todos ellos.

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La Autoridad Militar de Facto me reconoci ante el Comit Internacional de la Cruz Roja como el Prisionero Enemigo de ms alto rango y deba ser yo el que aceptara los servicios que ofrecan los Delegados de ese Comit Internacional. Entendiendo que al aceptar esa oferta, como Jefe de una de las Partes en Conflicto, todas las personas que se encontraban detenidas acusadas de ser parte de la Unidad Popular de Valparaso quedaran bajo la proteccin de ese Organismo Internacional, proced a aceptar oficialmente los servicios del Comit Internacional de la Cruz Roja. Luego solicit hablar a solas con los Delegados sin la presencia de los Altos Oficiales de la Armada, que insistan en quedarse. Hubo una breve discusin entre los Delegados del Comit Internacional y los Oficiales de la Armada de Chile, finalmente estos ltimos aceptaron retirarse. Despus de haber planteado todas las quejas y observaciones por el incumplimiento del Convenio de Ginebra, los Delegados del Comit Internacional de la Cruz Roja me reconocieron como el prisionero de guerra de ms alta graduacin y por tanto el Hombre de Confianza para ellos. Tambin lograron que pudiramos salir al patio una hora al da y que pudiramos fumar un cigarrillo diario, quedando yo encargado de repartirlos y de encenderlos, porque los fsforos nos estaban prohibidos. Constantemente denunci las infracciones al Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra ante el Comit Internacional de la Cruz Roja, desde ese mismo mes de enero de 1974 hasta el mes de diciembre de 1977, fecha en que el Delegado Regional del Comit me notific que deban hacer abandono de su gestin en Chile debido a la decisin de la Junta Militar de poner fin al Estado de Guerra Interno para el mes de marzo de 1978. En una conversacin privada con el Delegado le inform sobre el estado de las causas criminales seguidas en mi contra ante el Tercer Juzgado del Crimen de Valparaso. Extraamente se haba activado la Justicia Ordinaria y la causa rol 91.425 por el presunto delito de malversacin de caudales pblicos, iniciada el 18 de diciembre de 1973, se haba acumulado a la causa rol 91.239 por el presunto delito de contrabando, iniciada el 28 de septiembre de 1973. En estas dos causas as acumuladas, se haba dictado sentencia condenatoria de primera instancia el 7 de septiembre de 1977 y en ese momento, diciembre de 1977, las causas estaban siendo apeladas por la defensa del inculpado ante la Corte de Apelaciones de Valparaso. El Delegado Regional me inform, a su vez, que mi situacin personal se haba complicado: la Junta Militar se negaba a reconocerme como prisionero de guerra y estaba entregando una versin que me calificaba de delincuente comn. Se sostena que si bien era cierto que yo haba sido condenado por Tribunales Militares, haba logrado mi libertad el ao 1976 y haba cometido los delitos comunes con posterioridad a esa fecha. Hice ver que los presuntos delitos por los cuales estaba siendo procesado ante los Tribunales Ordinarios eran del ao 1973. El Delegado me reconoce en privado que ellos estaban conscientes de que todo era una gran mentira, pero que lo nico que podan hacer por m era incluir mi nombre para la visita del Grupo Ad Hoc de [Link] de las Naciones Unidas, que vendra a Chile en el mes de julio de 1978, aconsejndome preparar un escrito detallado sobre mi situacin y presentarlo a ese Grupo Ad Hoc de [Link].

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Preparar el escrito era fcil, pero superar el registro al cuerpo de los gendarmes sera lo difcil: NO haba autorizacin para presentar ningn documento escrito ante el Grupo Ad Hoc. Los aos de prisin ya me haban enseado y me coloqu el escrito hecho un pequeo bulto en mi entrepierna, sujetndolo con tela adhesiva. As cuando el gendarme me revis bast una sola broma en voz alta para hacerlo quedar en ridculo y desistir de seguir palpando esa zona de mi cuerpo. En el mes de julio me present ante el Grupo Ad Hoc y tuve un desagradable dilogo con el Sr. Flix Ermacora, representante austraco, quien insista en repetir la versin que le haban entregado los Ministros del Interior y de Justicia de la Junta Militar, Sergio Fernndez y Mnica Madariaga respectivamente, sobre los delitos comunes. Saqu mi escrito del lugar secreto, lo estir y solicit formalmente que se realizaran las diligencias pedidas all. Es decir, que fueran al Tercer Juzgado del Crimen de Valparaso y constataran la fecha en que se haban iniciado las causas por delitos comunes. Debo dejar constancia que ese Grupo Ad Hoc constat la VERDAD sobre las fechas de inicio de las causas en los Tribunales Ordinarios y logr que se dictara el Decreto Supremo N 1279, que conmut las sentencias de prisin por extraamiento y me expuls del pas con destino a Londres, Inglaterra, bajo la proteccin del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados. Esto ocurri el 23 de octubre de 1978. Sin embargo, insisto en denunciar a los Ministros de Estado ya mencionados por el ocultamiento de la verdad sobre los procesos en la justicia ordinaria, lo que constituy una interferencia en mi derecho a ser juzgado legtima e imparcialmente segn las prescripciones del Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra, interferencia que es calificada como infraccin grave por el artculo 130 de este mismo Convenio de Ginebra. Por los antecedentes expuestos vengo en denunciar ante sus Honorables Seoras, tanto a los Fiscales de las Fuerzas Armadas y a sus rganos de investigacin, es decir, los Comandos de Infantera de Marina y la DINA respectivamente, como a los Jueces y Magistrados del Poder Judicial, y a los ministros civiles de la Junta Militar de Gobierno, Sergio Fernndez y Mnica Madariaga, quienes violaron gravemente el artculo 3, N 1), letra d), que prohibe, en cualquier tiempo y lugar, las condenas dictadas sin previo juicio ante un tribunal legtimamente constituido, con garantas judiciales reconocidas como indispensables por los pueblos civilizados, violacin que es calificada en el artculo 130, por el hecho de privar a un prisionero de guerra de su derecho a ser juzgado legtima e imparcialmente segn las prescripciones del presente Convenio, como Infraccin Grave al Convenio de Ginebra.

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LA LEY: Cabe preguntarse si el Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra estaba vigente en Chile al 11 de septiembre de 1973 y si deba aplicarse a las circunstancias que viva el pas a partir de esa fecha. Tambin cabe preguntarse si el denunciante y solicitante, Roberto Sapiains Rodrguez, fue una persona protegida por el Convenio, y si tanto sus bienes personales, que fueron incautados en el allanamiento a su domicilio particular, como los Fondos Pblicos de los cuales era custodio legal y que tambin fueron incautados por la Autoridad Militar de Facto, eran bienes protegidos por el Convenio. La respuesta a esas preguntas nos conduce al anlisis de las siguientes disposiciones legales: El Decreto Supremo N 752 del 5 de diciembre de 1950, del Presidente de la Repblica don Gabriel Gonzlez Videla, que dispone: en uso de la facultad que me confiere la Parte 16 del artculo 72 de la Constitucin Poltica del Estado dispongo y mando que los Convenios de Ginebra, firmados por Chile el 12 de agosto de 1949 en Ginebra, aprobados por el Congreso Nacional segn consta en el Oficio N 460 del 22 de agosto de 1950, y cuya ratificacin ha sido depositada por Chile en Berna, Suiza, el 12 de octubre de 1950, se cumplan y lleven a efecto en todas sus partes como Leyes de la Repblica de Chile, publicndose copias autorizadas de sus textos en el Diario Oficial. Esta necesaria publicacin de la Ley Chilena se realiz entre el 17 y el 20 de abril de 1951, en los ejemplares Ns. 21.929 al 21.932 del Diario Oficial. El artculo 3 del Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra, que establece: En caso de conflicto armado que no sea de ndole internacional y que surja en el territorio de una de las Altas Partes Contratantes, cada una de las Partes en conflicto tendr la obligacin de aplicar, como mnimo, las siguientes disposiciones: 1) Las personas que no participen directamente en las hostilidades, incluidos los miembros de las fuerzas armadas que hayan depuesto las armas y las personas puestas fuera de combate por enfermedad, herida, detencin o por cualquier otra causa, sern, en todas las circunstancias, tratadas con humanidad, sin distincin alguna de ndole desfavorable, basada en la raza, el color, la religin o la creencia, el sexo, el nacimiento o la fortuna, o cualquier otro criterio anlogo. A este respecto, se prohiben, en cualquier tiempo y lugar, por lo que atae a las personas arriba mencionadas: a) los atentados contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles, la tortura y los suplicios; b) la toma de rehenes; c) los atentados contra la dignidad personal, especialmente los tratos humillantes y degradantes; d) las condenas dictadas y las ejecuciones sin previo juicio ante un tribunal legtimamente constituido, con garantas judiciales reconocidas como indispensables por los pueblos civilizados.

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2) Los heridos y los enfermos sern recogidos y asistidos. Un organismo humanitario imparcial, tal como el Comit Internacional de la Cruz Roja, podr ofrecer sus servicios a las partes en conflicto. Adems, las Partes en conflicto harn lo posible por poner en vigor, mediante acuerdos especiales, la totalidad o parte de las otras disposiciones del presente Convenio. La aplicacin de las anteriores disposiciones no surtir efectos sobre el estatuto jurdico de las Partes en conflicto. El artculo 1 del Decreto Ley N 5, de 12 de septiembre de 1973, que seala: Que el Estado de Sitio decretado por conmocin interna, en las circunstancias que vive el pas, debe entenderse Estado o Tiempo de Guerra para los efectos de la aplicacin de la penalidad de ese tiempo que establece el Cdigo de Justicia Militar y dems leyes penales y, en general, para todos los dems efectos de dicha legislacin.

Las conclusiones del anlisis de esas normas legales son las siguientes: - El Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra estaba vigente en Chile, en virtud del Decreto Supremo N 752, de 5 de diciembre de 1950, al menos desde el 21 de abril del ao 1951, y era plenamente vigente al 11 de septiembre de 1973. Nunca ha sido denunciado, ni por la Junta Militar ni por los Gobiernos de la Concertacin, y se encuentra en plena vigencia en el actual Gobierno. - El Convenio de Ginebra debi haberse aplicado a partir de la declaracin del Estado de Guerra Interna, contenido en el artculo 1, del Decreto Ley N 5, ya que ste hizo aplicable a la situacin que viva el pas las dems leyes penales, incluyendo al Convenio de Ginebra que era y es, una Ley Penal en el Ordenamiento Jurdico Chileno. - Al ser el Estado de Chile una de las Altas Partes Contratantes del Convenio de Ginebra, el Presidente Sebastin Piera Echeique est obligado a responder a las exigencias de las normas legales contenidas en este Convenio y debe aplicar en la actualidad las normas relativas a las denuncias por Infracciones Graves a sus disposiciones. -Roberto Sapiains, fue identificado pblicamente como Enemigo Interno por la Autoridad Militar de Facto y fue detenido por un Destacamento de Comandos de Infantera de Marina que realizaba una Operacin Ofensiva de Tiempo de Guerra al allanar su domicilio particular el 11.09.73. -Pese a estar armado y a ser Dirigente Provincial de la Unidad Popular, cargo asimilable a rango de Oficial Superior Enemigo, NO opuso resistencia armada en obediencia a una Orden Superior de su Comandante en Jefe, el Presidente de la Repblica Dr. Salvador Allende,

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entregada a travs de la Radio en su ltimo Mensaje al pas, y qued fuera de combate por detencin. -El Prisionero de Guerra Roberto Sapiains, fue una persona protegida por el Convenio de Ginebra en virtud de su artculo 3, N 1), y tanto el dinero, nacional y extranjero, como los instrumentos financieros y los Objetos de Valor de su propiedad, as como los Fondos Pblicos de la CORDVAC, de los cuales era custodio legal autorizado, eran tambin bienes protegidos por el Convenio y para su incautacin debieron haberse aplicado las normas prescritas por ese mismo Convenio. -Todos esos antecedentes fueron acogidos por el Comit Internacional de la Cruz Roja que ofreci sus servicios a las Partes en conflicto, cuando el Prisionero de Guerra Roberto Sapiains acept esos servicios al ser el dirigente de mayor rango de una de esas Partes, al momento en que este organismo humanitario imparcial se hizo presente en el Centro de Tortura Cuartel Silva Palma de Valparaso, en el mes de enero de 1974. - Por lo tanto, en la actualidad, el Ex-Prisionero de Guerra que suscribe tiene pleno derecho a denunciar las Infracciones Graves al Convenio de Ginebra que se han cometido en su contra. -Es el artculo 130 del Convenio de Ginebra el que define esas Infracciones Graves, sealando taxativamente que: Las infracciones graves a las que se refiere el artculo anterior son las que implican uno cualquiera de los actos siguientes, si se cometen contra personas o bienes protegidos por el Convenio: el homicidio intencional, la tortura o los tratos inhumanos, incluidos los experimentos biolgicos, el hecho de causar deliberadamente grandes sufrimientos o de atentar gravemente contra la integridad fsica y la salud, el hecho de forzar a un prisionero de guerra a servir a las fuerzas armadas de la Potencia enemiga, o el hecho de privarlo de su derecho a ser juzgado legtima e imparcialmente segn las prescripciones del presente Convenio. -Respecto a la Solicitud que est presentando el Ex-Prisionero de Guerra ante la Honorable Cmara de Diputados, en orden a formar una Comisin Investigadora de las Infracciones Graves por l denunciadas, es necesario citar el artculo 129 del Convenio de Ginebra que establece: Las Altas partes Contratantes se comprometen a tomar todas las oportunas medidas legislativas para determinar las adecuadas sanciones penales que se han de aplicar a las personas que hayan cometido, o dado orden de cometer, una cualquiera de las infracciones graves contra el presente Convenio definidas en el artculo siguiente. Cada una de las Partes Contratantes tendr la obligacin de buscar a las personas acusadas de haber cometido, u ordenado cometer, una cualquiera de las infracciones graves y deber hacerlas comparecer ante los propios tribunales, sea cual fuere su nacionalidad. Podr tambin, si lo prefiere, y segn las condiciones previstas en la propia legislacin, entregarlas

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para que sean juzgadas por otra Parte Contratante interesada, si sta ha formulado contra ellas cargos suficientes. Cada Parte Contratante tomar las oportunas medidas para que cesen, aparte de las infracciones graves definidas en el artculo siguiente, los actos contrarios a las disposiciones del presente Convenio. Los inculpados se beneficiarn, en todas las circunstancias, de garantas de procedimiento y de libre defensa, que no podrn ser inferiores a las previstas en los artculos 105 y siguientes del presente Convenio. -El texto de la Ley Internacional es claro y suficiente: El Estado de Chile, como Alta Parte Contratante del Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra, se comprometi a tomar todas las oportunas medidas legislativas para sancionar a los responsables de las Infracciones Graves a este Convenio. -Las medidas legislativas son responsabilidad del Poder Legislativo, como Institucin del Estado de Chile, y la Cmara de Diputados es, de acuerdo al artculo 48, N 1), de la Constitucin Poltica del Estado, el rgano fiscalizador que tiene ese Poder Legislativo. -Si las instituciones funcionan en Chile, es deber ineludible de la Cmara de Diputados el formar una Comisin Investigadora de las Infracciones Graves al Convenio de Ginebra de acuerdo a las denuncias que se presenten, como en este caso. -Respecto a la Amnista y a los argumentos de prescripcin de las Infracciones Graves descritas en el artculo 130, el artculo 131 del Convenio de Ginebra Relativo al Trato de Prisioneros de Guerra, indica taxativamente: Ninguna Parte Contratante podr exonerarse, ni exonerar a otra Parte Contratante, de las responsabilidades en que haya incurrido ella misma u otra Parte Contratante a causa de las infracciones previstas en el artculo anterior. -Por lo tanto, el artculo 1, del Decreto Ley N 2.191, de 18 de abril de 1978, que ordena: Concdese amnista a todas las personas que en calidad de autores, cmplices o encubridores hayan incurrido en hechos delictuosos, durante la vigencia de la situacin en Estado de Sitio, comprendida entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1978, siempre que no se encuentren actualmente sometidas a proceso o condenas., es absolutamente nulo por constituir una violacin flagrante al artculo 131 de la Ley Internacional, que tiene prioridad de aplicacin a ese perodo de Estado de Sitio, ya que fue definido como Estado de Guerra Interno por el Decreto Ley N 5, de 12 de septiembre de 1973 -Al producirse la debida restauracin de las normas del Estado de Derecho en Chile, que de acuerdo a las Conclusiones del Informe Valech fueron violadas masivamente desde el 11 de septiembre de 1973 al 10 de marzo de 1990, perodo que le correspondi investigar de acuerdo al inciso 1, del artculo 1, del Decreto Supremo 1.040, debe declararse la total nulidad de esa Amnista respecto a la Infracciones Graves previstas

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en el artculo 130, por lo menos durante el perodo declarado como Estado de Guerra Interno en Chile, que abarc desde el 11 de Septiembre de 1973 al 10 de Marzo de 1978, de acuerdo al artculo 1 del Decreto Ley N 5 y al Decreto Ley N 2.191, en su artculo 1. -Mientras NO se tomen todas las oportunas medidas legislativas para cumplir cabalmente con las obligaciones establecidas en la normativa del Convenio de Ginebra, las Instituciones del Estado de Chile, que tienen el deber legal de restaurar plenamente el Estado de Derecho, se encuentran realizando actos contrarios a las disposiciones de dicho Convenio, segn lo establece el inciso 3, de su artculo 129, y pueden ser denunciadas ante los respectivos Organismos Internacionales.

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