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Volver Analysis Notes

La película 'Volver' de Pedro Almodóvar explora el renacer y la reconciliación con el pasado a través de la vida de mujeres en un pueblo de La Mancha, donde los temas de la muerte, los secretos y la vida cotidiana se entrelazan. La narrativa combina elementos de comedia y drama, destacando la figura de Raimunda, una mujer fuerte y apasionada que enfrenta sus traumas familiares y busca redención. Elementos como el viento y el fuego simbolizan el ciclo de la vida y la muerte, así como las luchas internas de los personajes, reflejando la complejidad de sus emociones y relaciones.

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Volver Analysis Notes

La película 'Volver' de Pedro Almodóvar explora el renacer y la reconciliación con el pasado a través de la vida de mujeres en un pueblo de La Mancha, donde los temas de la muerte, los secretos y la vida cotidiana se entrelazan. La narrativa combina elementos de comedia y drama, destacando la figura de Raimunda, una mujer fuerte y apasionada que enfrenta sus traumas familiares y busca redención. Elementos como el viento y el fuego simbolizan el ciclo de la vida y la muerte, así como las luchas internas de los personajes, reflejando la complejidad de sus emociones y relaciones.

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Volver – Análisis

Los temas en ‘Volver’:


El renacer – volver:
Esta película es Volver de muchas formas. Es para el director un volver a La Mancha
de su infancia y, como él mismo reconoció, colocar en su lugar algunas piezas de
su pasado que no estaban resueltas; es un volver en su carrera a algunos tópicos
de comedia, al universo femenino, y a su musa Carmen Maura, de su época
clásica, sólo que menos desaforado, más maduro pero con la soberbia dirección
de actrices de siempre. Volver es también el tango hecho flamenco en la voz de la
protagonista, - que no es la voz real de la actriz, cosa que el autor no pretende
esconder, sino exacerbar los personajes en función del sentimiento que quiere
transmitir- cuya letra nos habla de alguien a quien el pasado ha lastimado, pero
que tiene en ese mismo pasado ilusiones que necesita recuperar para seguir
viviendo. Y Volver es finalmente el recorrido que las mujeres de esta historia deben
hacer hacia ese pasado que exige ser escuchado y vivido hasta el final.

La Mancha – la clima:

En ese pueblito de La Mancha, ruge el viento como un reclamo del pasado. Los
molinos nos dicen que hay que cerrar un círculo, pasando primero por el pasado,
lavándolo, y reconciliándose con él. La puesta nos transporta a sus calles
empedradas, sus gruesas paredes encaladas, los pesados y antiguos portones de
madera, los azulejos, y los hierros del ambiente de la infancia de la protagonista,
que lo es también del director. En ese pueblito, de manera surrealista, los muertos
están cerca, pueden participar de las vidas de sus gentes, y de algún modo
continúan entre ellos. El personaje de Agustina, está dotado por Blanca Portillo con
una increíble contención y solidaridad; y hay en él una aceptación y cierta
sensación de continuidad después de la muerte; de manera tal que pareciera que
Almodóvar, ya más entrado en años, busca encontrar serenidad ante la idea de la
muerte que se le hace palpable ahora que recorre su madurez y dejó su etapa de
juventud más alocada.
En su visión, el infierno, el purgatorio y el paraíso están aquí, en esta vida, y sus
personajes los atraviesan a medida que cierran el círculo.

La grafica de la película:
La gráfica de la película nos muestra a Raimunda, el centro de la historia,
atrapada entre imágenes en blanco y negro que son el pasado, los muertos, e
imágenes de flores rojas. Pero las primeras laten, están vivas y son actuales y
acuciantes; y las últimas son artificiales, y no pueden disimular a las primeras.
En los créditos, la cámara va de derecha a izquierda, dando la sensación de
una vuelta atrás. Para cerrar esta historia hay que volver.

El viento Solano anima al fuego, la pasión y el dolor, a los que al principio Raimunda
trata de evitar, aceptando su papel en el ritual del cementerio, o apagando el
televisor que muestra un incendio azuzado por el viento en lo de la tía Paula – dicho
sea de paso, una soberbia Chus Lampreave- pero irremisiblemente el pasado y su
fuego la alcanzarán de lleno, su pasado no la va a dejar tranquila hasta que lo

Aabia
redima, está ahí acechando; como la sangre que tiñe de escarlata el papel blanco
en el piso de la cocina, en un plano detalle revelador. Raimunda trabaja lavando
“trapos sucios” y tendrá que hacerlo con su madre para reconciliarse con su vida y
perdonar. Y en el otro trabajo, parece estar en un aeropuerto, que remite a un
viaje, que remite al tiempo, un viaje de ida y vuelta que debe hacer al pasado.

La comedia en Volver:
Este drama se presenta mezclado con un toque de comedia, algo característico
en Almodóvar. La vuelta de la madre, Irene, - que es también la vuelta de Carmen
Maura con el manchego -, no es una vuelta totalmente dramática y sobrenatural.
Irene es un fantasma pero no lo es; está, si cabe el término, “clandestinamente
viva”; lo clandestino aparece muchas veces en la ruta de estas mujeres a medida
que se ayudan unas a otras para salir adelante. El juego de Soledad (Lola Dueñas
estupenda), a la que la madre se presenta primero, y cómo ésta al principio oculta
a la hermana y a sus clientas la naturaleza de Irene, da lugar a escenas de
comedia, alguna de ellas entrañable, como las hijas riendo y el primerísimo plano
que hace a la madre, riendo al mismo tiempo que sus hijas sola, sin que la vean,
desde su escondite.

Raimunda:

Raimunda es una mujer exuberante, apasionada, una fuerza de la naturaleza que


es imparable, y paradójicamente, vulnerable a la vez; desborda energía y pasión, y
sus faldas y blusas ajustadas, su escote, su porte, sus aros gigantes y su pelo salvaje
y aparentemente despeinado son un inconfundible homenaje a las Loren o
Magnani del neorrealismo italiano. Parece víctima de su pasión, que es violenta y a
la que debe dar la espalda para sobrevivir; ya que está engranada de tal manera
de conducirla siempre hacia hombres equivocados. Su madre le dice “los hombres
que queremos están para hacernos sufrir”.

Ella representa a las mujeres que afrontan mil dificultades en la vida, y que luchan y
se las apañan solas como pueden, ocultando, mintiendo, pero también
ayudándose, brindándose, y derrochando calor humano. Esta es una familia de
mujeres y ellas son el sustento, la fuerza vital, y hasta la fuerza física cuando haga
falta. Los hombres están ausentes, y Paco es sólo una carga más que ella soporta, y
cuando le anuncia que lo han echado del trabajo, la primera reacción de
Raimunda es pensar que se deberá buscar ella otro trabajo, además de los que ya
tiene, en el día Domingo, su único día libre.

Es inolvidable el plano cenital de Penélope Cruz en la cocina. Madre,


ama de casa y femme fatale toda en una, cargando con el peso de
todo, y fregando el cuchillo que luego será instrumento del destino, y
también el plano de ella cortando ajíes rojos con un filoso cuchillo en el
restaurante, todavía resistiéndose a considerar la aparición de su madre, ante la
insistencia de Agustina, que también necesita su parte de reconciliación
con el pasado, que Raimunda no puede darle, aunque al final la deuda
le será saldada por Irene.
Finalmente Raimunda se enfrenta con su pasado y con su madre. Es
memorable la secuencia de la confesión de la Irene de Maura a su hija
Raimunda, y su expresión de pollito mojado que implora perdón desde su

Aabia
escondite debajo de la cama, como las cosas que nos avergüenzan y queremos
tapar, cuando enfrenta a Penélope Cruz, en un plano picado donde ella está allá
bajo, bien chiquita.
De ahí en más, las heridas empiezan a cerrar. Cuando por fin se han encontrado
madre e hija cara a cara, y vuelven del pueblo en el auto rojo de Sole (cuyo
conducción siempre asume Raimunda, la que pone el cuerpo a todo, un auto rojo
– la vida que escapa a la muerte, el pueblo?), las 4 mujeres juntas, los molinos del
camino son mostrados primero con un encuadre oblicuo; y aquí se enderezan y
vuelven a ponerse derechos. Los traumas del pasado empiezan a cicatrizar. Ahora
se tendrán la una a la otra.
Y a nosotros nos queda la satisfacción de que Almodóvar ha vuelto para hacernos
disfrutar del buen cine.

El Viento Solano:

Hemos querido rescatar en el film de Pedro Almodóvar a un personaje que no


figura en los créditos, pero que sin embargo marca con su presencia los momentos
culminantes de la historia: el viento solano. Ya en la primera secuencia, la del
cementerio, aparece como un elemento dual: trae hojas secas a la tumba que
Raimunda limpia con tanto afán, y al mismo tiempo las lleva, las barre. Esta
dualidad del viento solano está presente en todo el film. Es el que revuelve la
basura, pero también el que mueve los blancos, casi asépticos molinos de viento.
Desencadena la locura, el pecado, pero al mismo tiempo genera energía, desata
la ira y aviva el fuego de la purificación. En el caso del padre de Raimunda el
incesto se convierte en humo y cenizas tras el acto justiciero de la madre, que el
viento ayuda a consumar avivando las llamas del incendio, hasta que los cuerpos
calcinados resultan irreconocibles.
Paco, en cambio es primero congelado y luego enterrado. Ese secreto que sólo
comparten madre e hija estrecha tanto los lazos de su amor que por momentos los
torna asfixiantes. Pasará mucho tiempo hasta que el ciclo se complete, el mal
desaparezca y la vida de ambas vuelva a tener visos de normalidad. En una de las
secuencias finales Raimunda sola contempla como el solano arrastra calle abajo,
alejándolo, el container de basura. Se ha reconciliado con su madre, el conflicto
de su adolescencia ha sido superado, pero no sabemos que puede traer el solano
cuando sople nuevamente.

Volver, a pesar del viento:

En Volver, la figura de la madre, que ocupa el centro de atención, encarna al


pasado que vuelve para saldar deudas con el presente.
Vuelve clandestinamente, de manera silenciosa pero para hacerse oír. Se cuela en
el baúl de un auto a escondidas. Tiene una apariencia desarreglada, como de
mendiga. ¿Será porque viene a pedir y a lavar?

Curiosamente antes de saldar su deuda comienza lavando cabezas en la


peluquería ilegal.

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Los secretos:
Lo clandestino está muy presente en toda la historia: la forma en
que Raimunda se encarga de Paco y el restaurante del que se
adueña, la peluquería ilegal de Soledad, la madre que se hace
pasar por extranjera, la sepultura que Raimunda le da a Paco, la
tumba de sus padres, la amiga prostituta, Agustina que fuma
marihuana y prefiere no denunciar la desaparición de su madre a la policía porque
"ellos preguntan mucho y los trapos sucios se lavan en casa", pero en su lugar, elige
la TV basura para buscar la verdad, aunque luego se arrepienta.
Muchos secretos que guardar. Mentiras piadosas en nombre de profundas
verdades.

Las mujeres de ese pueblo tiene otras reglas que a los ojos de la ciudad rozan con
lo ilegal, una forma alternativa de resolver y de vivir.
Raimunda comienza a reencontrarse con el pasado en una canción de tango en
ritmo de flamenco. Como si el tango no fuera lo suficientemente triste y
melancólico como para agregarle otro tono de amargura.
Luego se reencuentra con su madre debajo de una cama, en el suelo, el lugar
donde se esconde la tierra. Una vez que salgan tratarán de limpiar su dolor.
Como en los créditos finales, los lazos se encuentran y entrecruzan, se unen y dejan
nacer flores dibujadas. Carne, sangre y flores conviven armoniosamente en un
pueblo de mudos fantasmas y murmullos de vecinas. Donde el único que grita es el
viento, capaz de llevarse la basura, enfermar a la gente y esconder en su grito
pasiones clandestinas.

El proceso de la vida y la muerte en ‘Volver’:


El proceso de la vida, nacer, vivir, morir recorre toda la película, alternándose sin
orden. Se pasean tanto vivos como muertos o aparentemente muertos con tal
naturalidad que hace pensar en la vida y la muerte como lo mismo, o como estar
muerto en vida o lo maravillosa que puede sentar la muerte. Al parecer Raimunda
perteneciente al mundo de los vivos, tiene una vida común y corriente, aunque
debajo de su cargado maquillaje esconde los recuerdos que pugnan por volver, o
a aquella Raimunda que alguna vez fue y mató internamente para seguir viviendo.
Pero algo de esto aparece en su entorno. Se puede ver como su casa está
cargada de adornos, como ella de malos momentos vividos, es pequeña y
oprimente, hasta con rejas en su puerta de calle, asemejándola a una cárcel de
ella misma y de los recuerdos que no pretende liberar.
Las plantas que hay en su casa son cactus, aunque alguno florecido, como si se
pudiera florecer a fuerza de hacerse duro y resistente. Como contrapartida está el
pueblo manchego, con sus leyendas y sus mujeres viudas. Allí todo es luz, hasta el
cementerio es luminoso y por qué no alegre y plagado de flores. Sus casas llenas
de plantas y sus puertas abiertas a quien quiera atravesarlas, desde los seres vivos a
los fantasmas. Vida, muerte, muerte, vida....
Raimunda escapó a la ciudad, donde se recluyó. Su madre se quedó
aparentemente bajo tierra en el cementerio pueblerino, pero en verdad escondida

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en casa de Paula, como un espectro de lo que fue. Irene fantasma, Irene persona,
sombra de su propia vida. Por momentos parece fantasmal como el viento que
siempre está presente en el pueblo, pero en definitiva es un ser vivo que vuelve a
reencontrarse con sus hijas y a suplicar perdón por no haberse dado cuenta de
todo lo terrible que ocurrió a su alrededor. Y vuelve a contar la verdadera historia,
sospechada por Agustina.

El regreso de los recuerdos, de los muertos, de la historia que se quiso olvidar. Todo
vuelve. El viento arremolina el tiempo, los sucesos. Los molinos del campo asemejan
agujas del tiempo que transcurre.
Llama la atención el protagonismo que tienen el viento y el fuego en esta historia
de mentiras y secretos. También podría agregar la tierra y por qué no el agua, y ahí
aparecen representados los cuatro elementos de la naturaleza que forman parte
del ciclo de la vida. ¿Qué están representando cada uno en la historia que narra
Volver?, ¿Cómo se encarna cada uno en los personajes de la historia?

Los símbolos en Volver


El viento solano:

Tomando como punto de partida el viento, que creo que es el más importante, ya
que simboliza a través de lo poco tangible de lo etéreo, las vivencias que vuelven
del pasado. Esas ráfagas que alternan en la historia parecieran ser esos malos
recuerdos que opacan la mirada y que Raimunda hace a un lado cubriéndolos
con su máscara de mujer exultante. Como si todo su emperifollamiento no hiciera
más que esconder su gran tristeza y su furia con el pasado. Ese viento que
enloquece a los habitantes del pueblo es el mismo que oxigena la vida de Irene y
Raimunda, llevándose sus sufrimientos, sus resentimientos y sus temores en unas de
las últimas escenas donde los tachos inmensos de basuras son arrastrados como los
ataúdes al cementerio. Finalmente un viento que con sus continuos remolinos da
una esperanza que se puede volver a empezar, o a renacer...Ya sea literal o
metafóricamente la vida y la muerte están presentes, fundiéndose,
confundiéndose.

El fuego/Los incendios:

Por otra parte el fuego, que encuentra en el aire su complemento perfecto para
volverse incontrolable, aparece también en el pueblo. El pueblo es el reservorio de
aire y fuego; de recuerdos y de pasiones. El fuego aparece como la fuerza
destructora del deseo, de lo prohibido, cuando Irene incendia a su marido con su
amante, sirviendo al mismo tiempo de exorcismo de los demonios de la historia de
la que ella fue testigo sin saberlo. Tomándose revancha a la vez que se liberaba. El
fuego es la pasión y la destrucción. Raimunda tiene mucho de fogosa, posee esa
caldera que la moviliza continuamente. Es un motor continuo en busca de
soluciones. No se permite parar, se mueve constantemente, no puede quedarse
quieta porque eso significaría pensar que lo mismo que le pasó a su hija fue lo que
ella vivió, no se puede permitir que el viento de la añoranza la alcance.

La tierra:

La tierra. Podría pensarla desde dos lugares. Por un lado asociado a lo que se
entierra, la tierra que cubre los muertos, o lo que sería lo mismo la que cubre las

Aabia
cosas que no se quieren recordar. Por otro lado la tierra asociado a lo originario, al
pueblo, a las raíces. Acá nuevamente aparecen vida y muerte unidas. Es muy
interesante la escena donde Raimunda y su madre se reencuentran. Lo hacen
debajo de una cama. Se miran a los ojos y luego Irene sale debajo de la cama y se
levantan. Pareciera desenterrarla del pasado, sacarla de la tumba que limpiaba
frenéticamente al principio de la película. A Irene la desentierra para recuperarla, a
Paco lo entierra, para olvidarlo. Desentierra su pasado, al que venía esquivando, no
le queda otra alternativa que hacerle frente a sus sombras.

El agua:

Por último el agua, pareja de la tierra, con eso de limpiar la mugre que ocurrió en
el seno familiar. Si bien el agua aparece con menos protagonismo, lo hace en
situaciones muy importantes, como ser limpiando la sangre que brota de Paco y en
todos los momentos de limpieza que aparecen en el transcurso de la historia. Si a
esto se agrega que Raimunda trabaja limpiando, lavando, y su hermana Sole es
peluquera y entre otras cosas lava cabezas, queda bastante explícito el significado
que adquiere el agua. Pero al ser uno de los elementos que menos aparece, habría
que tomar en cuenta esa característica. El agua también podría remitir al útero, al
líquido donde flotamos inconscientes antes de nacer. Siendo que Volver habla
también de la relación entre madres e hijas, no sería extravagante pensar, esa falta
de agua, cuando la madre estuvo ausente.

El tango de ‘Volver’:
“…pero el viajero que huye, tarde o temprano detiene su andar” de
ese tango agitanado que canta, Raimunda desbordante de
sentimiento. Ella misma deja de huir de su pasado, detiene finalmente
su andar, sosiega ese fuego interno que la moviliza, en el momento en
que se encuentra con su madre, con el útero, con el agua que alguna vez la
contuvo, apagando su fuego, disipando el odio en el seno materno. Volver a
nacer, también de ese volver se trata.... Irene, sus hijas y su nieta regresan al pueblo.
Esa toma inclinada que se va enderezando de los molinos de viento hacia el final
de la película, me resulta llamativa. En principio porque es un plano extraño por
estar inclinado, luego porque los molinos son increíblemente grandes en relación al
automóvil que aparece un instante después. Las aspas de los molinos giran en
sentido opuesto a las agujas mientras que al principio cuando Irene va escondida
en el auto de Sole hacia la ciudad estos giran en el sentido de las agujas del reloj; y
por último un reflejo de los molinos aparece sobre el parabrisa del auto en el que
van las cuatro. Los molinos parecieran hablar del tiempo transcurrido, de los sucesos
ocurridos terriblemente pesados, que finalmente se han develado. El plano gira y se
endereza y aparece pequeño el automóvil, la historia de esas mujeres que han ido
manteniéndose como pudieron, en medio de los recuerdos y que finalmente se
encauza, Pero esas aspas giran al contrario de las agujas de un reloj, como si se
pudiese encontrar esa paz tan ansiada en el origen de la existencia, volviendo
hacia atrás, en ese lugar incomparablemente seguro que es el útero materno. Es el
tiempo que se endereza para regresar al inicio. Y ese reflejo sobre los rostros de Sole
y Raimunda, no es más que el reflejo de esos malos recuerdos, que a pesar de mirar
hacia el futuro, no pueden dejar de olvidar. Ellas vuelven a su tierra, a las fuentes.
Tierra y agua. Vuelven para morir, vuelven para nacer.

Aabia

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