¿Quién endureció el corazón del faraón, él mismo o Dios?
En Éxodo 4:21 dice:" pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al
pueblo." Por otro lado en Éxodo 9:24 dice:" Al ver el faraón que la lluvia, el
granizo y los truenos habían cesado, se obstinó en pecar, y endurecieron su corazón
él y sus siervos." Pregunto: ¿Es posible que el hombre y Dios sean causa primera u
origen del mismo efecto: el pecado de obstinación del faraón? De ser así, ambos
serían culpables del pecado. ¿Puede Dios ser el origen del pecado o mal moral?
Hay males morales y males físicos. Los males morales son los pecados, los cuales
Dios no puede hacer. Los males físicos son actos de justicia que vienen de parte de
Dios, pues son malos para el hombre pero para Dios no son males sino actos de
justicia. El castigo es un mal físico para el hombre pero para Dios es un acto de
justicia. Cuando en Lamentaciones 3:38 dice que de Dios viene tanto el bien como el
mal, se refiere claramente al mal físico o castigo, como plagas, enfermedades,
muerte y demás, pero nada de esto es un pecado sino actos de justicia. Esta es una
diferencia que confunde a muchos y hay que entenderla bien.
La Escritura dice que" toda injusticia es pecado"(1Jn 5:17) y que "en Dios no hay
ni hace injusticia" (Dt 32:4; 2Cr 19:7; Job 34:12; Sal 92:15; Sof 3:13). Puesto que
Dios no puede ser el origen o causa primera del pecado o mal moral, entonces
debemos ver quién realmente es el culpable u origen de la obstinación del faraón,
sin negar que la Biblia dice que " Dios endurecería el corazón del faraón" y "que
el faraón endureció su corazón". La respuesta es muy sencilla y lo dice el segundo
texto citado al principio:" Al ver el faraón que la lluvia, el granizo y los
truenos habían cesado, se obstinó en pecar, y endurecieron su corazón él y sus
siervos"(Ex 9:34). Sin oscurecer el texto con ninguna exégesis ni hermenéutica,
claramente dice que el faraón se obstinó en pecar al ver el cese de las señales y
juicios que Dios le había mandado, seguramente creyendo que se iba a salir con la
suya, y endureció su corazón, lo mismo ocurrió en Éxodo 8:15, 30-32, haciendo al
faraón la propia causa de su propio endurecimiento. De manera que la causa primera
u origen del endurecimiento es el propio hombre --como se dice claramente en Ex
13:15, 1Sa 6:6, Pr 28:14, Jr 7:26; 17:23; 19:15, Za 7:12--y no Dios. El Señor
exhorta al pueblo a no endurecer su corazón (Dt 15:7; Sal 95:7-8, Heb 3:8,13,15),
lo que demuestra que la responsabilidad de endurecer el corazón cae sobre el
hombre. Cuando Dios manda al hombre a "no endurecerse" y luego lo castiga por
endurecerse, como en el caso del faraón, es precisamente porque el hombre podía
obedecer lo que Dios le estaba diciendo. Pues Él no inculpa a aquellos que no
pueden evitar desobedecer, sino a aquellos que pudiendo obedecer eligen no
obececer, el cual es el caso de todos los hombres en pleno uso del sus facultades
cognitivas, volitivas y emotivas. Dios no manda al hombre a hacer algo y luego lo
castiga, sabiendo de antemano que éste no podía obedecerlo. Eso sería como pedirle
a un niño de 2 años que levantase una motocicleta y luego castigarlo por lo poder
levantarla. Es una total injusticia.
Cuando en Romanos dice" al que quiere endurecer, endurece" se refiere a un
endurecimiento indirecto o pasivo, a través de segundas causas, veamos como dice en
otras versiones:"
"En conclusión: Dios tiene misericordia de quien quiere y deja endurecerse a quien
quiere". NBE 1975
"En una palabra, Dios tiene compasión de quien quiere, lo mismo que deja
endurecerse a quien le parece". BAF
"De donde se sigue que con quien quiere usa de misericordia, y endurece o abandona
en su pecado al que quiere." BTA
"En una palabra, Dios tiene compasión de quien quiere y deja que se obstine a quien
le place." BLPH
Está claro que la idea es que Dios los endurece abandonándolos o entregándolos en
la propia obstinación y pecado del hombre, como también dice en Lam 3:65:
"¡Entrégalos al endurecimiento de corazón y caiga tu maldición sobre ellos!".
También está claro que no hay ninguna injusticia en Dios cuando quiere endurecer o
abandonar alguien en su propio pecado, pues la humanidad completa ha caído en la
miseria espiritual por su propia elección voluntaria, y en ese estado caído no hay
nada que obligue a Dios a no abandonarlos en la dureza que ellos eligieron. De
hecho, es justo que Dios los dejase en su estado de endurecimiento, y si Él tiene
misericordia es porque así lo desea, sin ninguna obligatoriedad impuesta por Su
amor o por la miseria de la criatura.
En Santiago 1:13-14 dice que Dios no tienta a nadie para que peque sino que cada
cual peca porque es atraído por su propia concupiscencia. Por lo cual, está más que
claro que Dios no hace que nadie peque, se rebele o endurezca su corazón. Cuando
Dios permite algo, pudiendo no permitirlo, la Escritura a veces, cuando quiere
remarcar el gobierno de Dios sobre su creación, le atribuye está acción a Dios,
como si el mismo lo hubiese hecho. En 2Sa 24:1 dice que:" Jehová incitó a David a
censar a Israel" y en 1Cr 21:1 dice que " Satanás incitó a David a hacer el censo".
Este censo fue un grave pecado de soberbia en la vida de David, de lo cual no se
puede culpar a Dios. También ocurrió lo mismo cuando Dios autorizó a Satanás a
destruir los bienes de Job (Job 1:12) y luego dice que del cielo cayó "fuego de
Dios" (Job 1:16). Las permisiones de Dios, no lo hacen necesariamente la causa
primera o directa de las cosas.
Si Dios permite que alguien se endurezca o lo abandona en su pecado, esto no hace a
Dios culpable del pecado y por tanto no hay ninguna injusticia. Tratar de exaltar
la soberanía de Dios, poniendo a Dios como causa primera u origen del pecado de
obstinación del hombre, diciendo que Dios incide directamente en el corazón del
hombre para endurecerlo, es hacer a Dios el origen del pecado, y esto, aparte de
ser anti-bíblico y anti-lógico, es blasfemo.