BAZO
Anatomía
El bazo es un órgano que se desarrolla
a partir de células mesenquimatosas en
el mesogastrio dorsal durante la quinta
semana de embriogenia. Se ubica en
la parte superior e izquierda del
abdomen, protegido por las costillas 9,
10 y 11, y suspendido por múltiples
reflejos peritoneales como los
ligamentos esplenofrénico,
gastroesplénico, esplenorrenal y
esplenocólico.
La arteria esplénica, una rama del tronco celíaco, suministra sangre al bazo y tiene
variaciones anatómicas. El bazo está encapsulado y segmentado por las divisiones de los
vasos esplénicos, formando la pulpa blanca y roja. La vena esplénica drena la sangre del
bazo hacia la vena porta.
Función
El bazo tiene una función hematopoyética durante el desarrollo fetal, pero esta se traslada
a la médula ósea en el quinto mes de gestación. En condiciones normales, el bazo no tiene
una función hematopoyética significativa más allá de este punto, aunque puede
recuperarla en ciertos trastornos como la mielodisplasia. Además, el bazo desempeña un
papel crucial en la defensa y la limpieza del organismo, filtrando microorganismos
patógenos y eliminando células senescentes y anómalas, así como participando en la
respuesta inmunitaria. La falta de bazo, como ocurre después de una esplenectomía,
aumenta el riesgo de infecciones, incluida la infección abrumadora postesplenectomía
(IAPE).
Causas de esplenectomía
La esplenectomía puede realizarse por diversas razones y trastornos, incluyendo:
- Púrpura Trombocitopénica Inmunitaria (PTI): Caracterizada por un número bajo de
plaquetas debido a la destrucción acelerada de estas por autoanticuerpos. La
esplenectomía se considera en pacientes con trombocitopenia grave y resistente a
otros tratamientos.
- Esferocitosis Hereditaria: Una enfermedad autosómica dominante que afecta la
producción de espectrina, una proteína citoesquelética de los eritrocitos. La falta de
esta proteína hace que los eritrocitos pierdan su forma bicóncava y sean más
propensos a la destrucción en el bazo. La esplenectomía se considera en casos
graves de anemia.
Anemia Hemolítica
- Deficiencia de piruvato cinasa: Es un trastorno hereditario autosómico recesivo que
afecta la actividad de la enzima piruvato cinasa en los eritrocitos. Esto conduce a la
disminución de la deformabilidad de los glóbulos rojos y la formación de equinocitos,
lo que aumenta su retención y destrucción por el bazo, causando anemia
hemolítica y esplenomegalia.
- Deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD): Es un trastorno ligado al
cromosoma X que afecta la actividad de la enzima G6PD en los glóbulos rojos. Los
individuos afectados, en su mayoría de origen africano, mediterráneo u oriental,
experimentan anemia hemolítica, especialmente después de infecciones o
exposición a ciertos alimentos, medicamentos o sustancias químicas.
Hemoglobinopatías
- Drepanocitosis: También conocida como anemia de células falciformes, es un
trastorno genético caracterizado por la presencia de hemoglobina S, que conduce
a la formación de glóbulos rojos en forma de media luna bajo condiciones de baja
concentración de oxígeno. Esto puede provocar obstrucción vascular, dolor y otros
síntomas.
- Talasemia: Es un grupo de trastornos hereditarios caracterizados por defectos en la
síntesis de hemoglobina, lo que resulta en diversos grados de anemia hemolítica.
Neoplasias
- Neoplasias Malignas:
- Linfomas: Incluyen la enfermedad de Hodgkin y el linfoma no Hodgkiniano,
que afectan al sistema linfático y pueden implicar el bazo.
- Leucemias: Incluyen la tricoleucemia, leucemia linfocítica crónica y leucemia
mielógena crónica, que son cánceres de los glóbulos blancos que pueden
involucrar el bazo.
- Tumores no Hematológicos del Bazo:
- Metástasis: El bazo puede ser sede de metástasis de cánceres que se originan
en otras partes del cuerpo, como mama, pulmón y melanoma.
- Tumores primarios del bazo: Incluyen hemangiomas, angiosarcomas y
linfangiomas, que pueden ser benignos o malignos.
- Trastornos Benignos:
- Quistes esplénicos: Pueden ser verdaderos o seudoquistes, y pueden surgir
por diversos factores como traumatismos o infecciones parasitarias. Estos
quistes pueden ser asintomáticos o causar síntomas como dolor abdominal o
plenitud, y pueden requerir tratamiento quirúrgico en algunos casos.
- Absceso esplénico: Es poco común pero potencialmente mortal, con una
incidencia del 0.7% según estudios de necropsias. La mortalidad varía del 15%
al 20% en pacientes sanos y hasta el 80% en inmunodeprimidos con abscesos
múltiples. Incluyen neoplasias malignas, policitemia vera, endocarditis,
traumas anteriores, hemoglobinopatías, infecciones urinarias, consumo de
drogas intravenosas y VIH. Suele ser resultado de la diseminación
hematógena de microorganismos infecciosos. Los síntomas son inespecíficos,
como dolor abdominal, fiebre y dolor torácico, sin esplenomegalia
característica. Se diagnostica preferiblemente con tomografía
computarizada (TC) o ecografía. El tratamiento varía según la gravedad,
desde drenaje percutáneo con antibióticos hasta esplenectomía en casos
graves.
- Bazo errante: es poco común y se observa en niños y mujeres jóvenes. Los
síntomas incluyen dolor abdominal intermitente, esplenomegalia y masa
palpable. Se confirma con TC abdominal con contraste. El tratamiento
implica esplenopexia o, en casos graves, esplenectomía.
Cirugías
- Esplenectomía laparoscópica:
- Indicaciones y consideraciones: Preferida para extirpar el bazo debido a su
seguridad y recuperación más rápida. Requiere cuidadosa selección del
paciente y consideración de indicaciones quirúrgicas, tamaño del bazo y
contraindicaciones para la laparoscopia, como hipertensión portal.
- Implica la inserción de varios puertos abdominales para acceder al bazo y su
extirpación de forma mínimamente invasiva. Los resultados son equivalentes
a la cirugía abierta en términos de seguridad y eficacia, con una
recuperación más rápida y estancia hospitalaria más corta.
Procedimiento
Se busca tejido esplénico accesorio en la cavidad
abdominal, especialmente en el ligamento
gastroesplénico y otras estructuras. Preferiblemente
en decúbito lateral derecho con la mesa de
quirófano inclinada. Se moviliza la flexura esplénica
del colon y se divide el ligamento esplenocólico. Se
incisionan las inserciones peritoneales laterales del
bazo y se divide el pedículo esplénico. Se disecan
cuidadosamente la arteria y la vena esplénicas,
dividiéndolas con grapas endovasculares o ligaduras
de sutura. Una vez desvascularizado, se extrae mediante una bolsa de nailon a través de un
puerto abdominal. Se evalúa la hemostasia del lecho esplénico, se colocan drenajes si es
necesario y se cierra la fascia de los puertos del trocar.
Profilaxis para pacientes
esplenectomizados.